Revisiones III : El cuerpo en la fotografía contemporánea mexicana, 1989-2006

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Revisiones III


Revisiones III: el cuerpo en la fotografía contemporánea mexicana, 1989-2006 mayo-julio 2013

© 2013 Patricia Conde Galería © del texto: José Antonio Rodríguez. © de las imágenes: Bruno Besani, Gilberto Chen, Marianna Dellekamp, Laura González, Silvia González de León, Patricia Martín, Elsa Medina, Marco Antonio Pacheco, Ambra Polidori, Gerardo Suter. Coordinación editorial, diseño y producción:

Edición: José Antonio Martínez, Andrea de Caso, Alejandro López. Traducción: Miriam Martínez Rodríguez Diseño y producción: José Antonio Martínez Impreso en México. Printed in Mexico

Patricia Conde Galería

Lafontaine 73, Col. Polanco, México D.F. c.p. 11560 tel. +(52) 555 290 6345 y 46 Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial sin la debida auto­rización.




Revisiones III: el cuerpo en la fotografía contemporánea Mexicana 1989-2006

E

mpecemos un tanto por el lugar común lo cual, contra todo, al final no lo es tanto y digamos: el cuerpo es un territorio complejo en sus muy diversos procesos de representación. Algo innegable, sin duda, pero la propia historia al respecto ha tenido sus devenires. Esto es, etapas en donde las exploraciones (no sólo artísticas) se dieron en la antropología, en lo político, en el humanismo, en lo social, en lo experimental hasta, con otro sentido, deslizarse permanentemente en el erotismo.   Contra lo que pudiera pensarse hay lineamientos que vienen del siglo XIX que ya complejizaban los sentidos. Y he aquí un ejemplo que pone de re­ levancia el historiador Quentin Bajac en donde se entrelaza lo científico, en búsqueda del conocimiento antropológico sobre el Otro, en donde se exhibía a éste en su desnudez (principalmente mujeres de lejanas culturas que eran vistas en la circunspecta, y abrigada, Europa), para adquirir el sentido sexual y “cientificista” necesario para justificar su circulación. Bajac evidencia, entonces, a estas “imágenes en la ambigüedad que las constituye, respondiendo a 7


intenciones múltiples que encontraron oportunidades en la esfera de la ciencia y el comercio. Son el reflejo fiel de algunas exposiciones etnográficas que, en el mismo periodo, pertenecían ambas al campo de la educación (la instrucción del público) que a las del espectáculo (distraer a la audiencia a costa del modelo mostrado)”.1   No fueron nada inocentes, pues, las representaciones que exhibían al cuer­ po. Como sustancialmente no lo es, no lo ha sido, ahora ni lo ha sido nunca (pensemos en el daguerrotipo como un medio que se adentró en la intimidad, para, en la menor oportunidad, exhibir circunstancias que sólo estaban permitidas en la privacidad). Un analista notable, John Pultz se ha asomado a esta historia en Photography and the Body en sus diversos procesos históricos y culturales.2 Pero regresemos a finales del siglo XX. Para complicar las cosas, sobre el acto político que se impregna en el cuerpo. En el año de 2006 los curadores Mark Reinhardt y Holly Edwards, en colaboración con la editora Erina Duganne, reconstruyeron una doliente historia que se transformó en un libro y una exposición: Beautiful Suffering. Photography and the Traffic in Pain que pudo verse en el Williams College Museum of Art en Chicago. Ahí ellos recobraron una historia de cómo se traficaba con el cuerpo y el dolor, desde las imágenes, en los países occidentales que miraron a los Otros desde la indolencia. A aquellos que habían sufrido de violencia, de extrañeza (el exotismo desde la mirada europea), y cuyas imágenes provenían de la parte oriental del hemisferio (los sometimientos a talibanes por medio del ejercito invasor de los Estados Unidos en Abu Ghraib; o cómo Steve MacCurry retrató a una 1  Quentin Bajac, “Déplacements”, en D’ un regard l’ Autre. Photographies XIXe siècle, París, Musée du quai BranlyActes Sud, 2006. 2  John Pultz, Photography and the Body, Londres, The Everyman Art Library- Calmann and King Ltd, 1995.


joven afgana para National Geographic, en junio de 1985, para la fascinación de Occidente).3 Reinhardt y Edwards exhibieron como una parte del mundo seguía siendo extraña y ajena para la otra. Por eso ver al cuerpo no es nada fácil. Ello conlleva una carga cultural e ideológica que determina la mirada. Algo complejo ciertamente.   Pero sigamos delimitando nuestros márgenes. Para la fotografía contemporánea mexicana el tema del cuerpo es esencial. Lo ha sido en toda su historia (en la década de los años veinte Juan Crisóstomo Méndez, en Puebla, creó unos desconcertantes desnudos femeninos de sorprendentes resoluciones tanto alegóricas como fetichistas por sólo mencionar a un clásico). En ese proceso, en los últimos años del siglo XX se dieron muy diversas manifestaciones que, en algunos casos, tuvieron como contexto ciertas circunstancias artísticas y sociales que llevaron a lo personal (tendríamos que acotar que aquí todas las producciones de nuestros artistas, aquí, conllevan ello, esto es, ¿hay otra forma de producción?).   Revisiones III: el cuerpo en la fotografía contemporánea mexicana4 busca recobrar una nueva cartografía –si así pudiera llamársele- sobre el cuerpo. Esto es, no volver sobre la tradicional mirada del cuerpo erotizado o sensual (tan común hoy, y siempre, en cualquier kiosco de diarios a la vuelta de la esquina), sino sobre aquellas reconstrucciones visuales que buscaron mostrar otra cir3  Mark Reinhardt, Holly Edwards y Erina Duganne, Beautiful Suffering. Photographic and the Traffic in Pain, Chicago, Williams College Museum of Art-The University of Chicago Press, 2006. 4  Tenemos que señalar aquí que después de dos Revisiones al paisaje mostradas en Patricia Conde Galería, y siguiendo una serie de revisiones sobre la fotografía actual mexicana, hemos acordado que éstas se harán en números progresivos. Así esta actual muestra lleva por título: Revisiones III: el cuerpo en la fotografía contemporánea mexicana. Nuestra tercera revisión.

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cunstancia, tanto personal como social. Nuestra historia contemporánea del arte por momentos ha puesto énfasis en ello en otras manifestaciones.5 Pero falta mucho en relación con la fotografía, aunque tenemos que matizar: va­ rias muestras individuales de creadores, de finales del siglo XX, han mostrado por dónde andan cada uno en su propia producción. Un hecho evidente, pero no hemos recuperado su particular, y compleja, historia —el cómo y cuándo produjeron y en qué momento y el por qué—, lo que ahora intentamos recuperar en ésta que es una microhistoria sobre el cuerpo en la fotografía mexicana de hoy.   Tenemos entonces aquí una nueva revisión: las representaciones que el cuerpo tuvo entre los artistas mexicanos que han ejercido la fotografía como medio de expresión. Desde principios de los años noventa artistas como Laura González, Gerardo Suter, Gilberto Chen, Marco Antonio Pacheco, cambiaron la manera de ver el cuerpo sustancialmente por la autorreferencialidad y el acto simbólico. Narrarse a partir del cuerpo se volvió una acción para expulsar los demonios, los desencuentros, las desolaciones, pero también una nueva manera de revisar los antiguos mitos. Hubo artistas, sobre todo del lado femenino, que dejaron ver un fragmento de su vida, esto es, plasmaron en imágenes momentos clave de su circunstancia personal y social. O bien hubo creadoras, como Ana Casas, Tatiana Parcero, Eugenia Vargas, que mostraron cómo el cuerpo —su cuerpo— era receptáculo, y soporte, de sensaciones vitales (y dígalo si no, aquí, el testimonio de Gilberto Chen en su curación contra el cáncer), como igualmente la propia Laura González.6 5  6

Recuérdese Las transgresiones al cuerpo. Arte contemporáneo de México, México, Museo Carrillo Gil, 1997. Su Libro del corazón (1989) pudo verse en la muestra Escenarios rituales, Tenerife, Cabildo de Tenerife, 1991.


Y no sólo eso, se dio también una multidiversidad de las representaciones en donde el cuerpo fue el eje de la narrativa visual en donde todo sucedía alrededor de él. Y he ahí, en estas revisiones, la desnudez en solitario de Silvia González de León (un  cuerpo ovillado en  la  inmensidad  paisajística;  un cuer­ po en armonía con el entorno, pero también en el abandono); la evidencia de las repercusiones políticas y sociales sobre lo corporal en Ambra Polidori, una creadora preocupada por evidenciar al cuerpo, la esencia de la persona, en el ámbito de la zozobra;7 la reconfiguración de la figura ideal en Marianna Dellekamp (Barbie, una icono anormal, en su extremo alargamiento, como paradoja del deseo); el dramatismo en Bruno Bressani, transfigurándose a sí mismo en su cuerpo y rostro; o Patricia Martin y sus imágenes como acto de desaparición doliente: la figura femenina en su fragilidad, una presencia permanentemente eliminada. O bien he ahí a una fotoperiodista, Elsa Medina, de nuestro clasicismo contemporáneo —como todos los aquí reunidos—, quien aquí vuelve a circular una obra fotoperiodística de singular repercusión en su momento. Con todos ellos, hemos buscado una recuperación que si bien incide sobre un pasado histórico inmediato es, también, tan actual como en su propio momento. José Antonio Rodríguez Curador

7  Véase Nulla Osta, México, Casa de las Imágenes, 2001 en donde fueron publicadas las obras mostradas en estas revisiones.

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Reviews III: the body in Mexican contemporary photography, 1989-2006

I

t might seem a truism, but contrary to what many could think, it may not be so in the end: the body is a complex realm when it comes to its different representational processes. This is indeed undeniable, and history has revealed some occurrences with regard to this. That is, many corporal explorations have been carried out for not only artistic purposes, but for anthropological, political, humanistic ends as well; under a social or an experimental light which permanently slides into erotism.   Curiously enough, guidelines dating from the 19th century already marked complexities or confusion with reference to the senses. Historian Quentin Bajac offers a relevant example which interlinks scientific interest in the Other by exhibiting nakedness (mainly women of distant cultures, observed by prudish Europe) in order to acquire a sexual as well a scientific meaning that would justify propagation. Bajac presents these images “in the ambiguity in which they are set, to respond to multiple intentions which found opportunities in the fields of science and commerce. They are the faithful reflection of some 13


ethnographic exhibitions of the same period which belonged to the educational field (instructing the public) as well as to show business (distracting the audience at the expense of the exhibited model)”.1   These representations exhibiting the body were far from innocent; they are not now, they have never been, and they will never be, innocent (let us think of the daguerreotype as a medium that violated intimacy and spared no opportunity to exhibit circumstances only permitted behind locked doors). John Pultz, a notable theoritian, in his Photography and the Body,2 gives a glimpse of such historical and cultural processes.   By the end of the 20th century things turned more complex when it came to a political action which pervades the body. In 2006, Mark Reinhardt and Holly Edwards, in collaboration with the editor, Erina Duganne, reconstructed an aching history which turned into a book and an exhibition: Beautiful Suffering. Photography and the Traffic in Pain, at the Williams College Museum of Art in Chicago. With this work, they recover history that deals with the trafficking of body and pain through images of the Other, viewed upon with indolence by Westerners; those who had suffered violence (perceived by Europeans as exotic), and whose images had come from the East (Talibans being subjugated by invading U.S Army soldiers in Abu Ghraib; the spell cast on the West by 1  Quentin Bajac, “Déplacements”, in D’ un regard l’ Autre. Photographies XIXe siècle, París, Musée du Quai BranlyActes Sud, 2006. 2  John Pultz, Photography and the Body, Londres, The Everyman Art Library. Calmann and King Ltd, 1995.


Steve MacCurry´s portrait of an Afghan girl for National Geographic in 1985).3 Reinhardt and Edwards showed how this part of the world is still perceived as strange and exotic by the West. Looking at the body is not an easy task for it implies a cultural and ideological import that influences the way we look at things. It is complex, indeed.   In contemporary Mexican photography the body is essential. It has been so throughout history (in the Puebla of the 20’s, Juan Crisóstomo Méndez created disconcerting female nudes with surprising allegorical and fetishistic results, just to mention one classic). In this process, by the end of the 20th century, many diverse forms of expression thrived; in some cases, artistic and social contexts led to a very personal level—it is worth noting that every single work of our participating artists have that quality. Is there any other way?   Revisions III, the Body in Mexican Contemporary Photography4 aims at recovering a new cartography of the body, as it were. The point is not to address the traditional approach to an eroticized sensual body (so common nowadays, as it has always been, in newsstands around the corner), but the aim is to focus on visual reconstructions, which intend to portray circumstances, personal as well as social. Our own contemporary history of art has stressed this point through different expressions.5 With regard to photography, there remains much to do, and some nuances need to be mentioned: several solo shows of 3  Mark Reinhardt, Holly Edwards and Erina Duganne, Beautiful Suffering. Photographic and the Traffic in Pain, Chicago, Williams College Museum of Art. The University of Chicago Press, 2006. 4  It must be mentioned that after two Revisions on the landscape exhibited at Patricia Conde Galería, as part of a series on revisiting contemporary Mexican photography, we have agreed that they will follow progressive editions. The current exhibition Revisions III, the Body in Mexican Contemporary Photography is our third edition. 5 See Las transgresiones al cuerpo. Arte contemporáneo de México, México, Museo Carrillo Gil, 1997.

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the late twentieth century, exemplify how artists have found their way on individual creative paths. The when, how and why they produced their work has not been yet addressed, but this is what is intended in this contribution of a micro history of the body in current Mexican photography.   This is then a new revision: the representations of the body by Mexican artists who have employed photography as their means of expression. Since the early 90´s, artists such as Laura González, Gerardo Suter, Gilberto Chen and Marco Antonio Pacheco have substantially changed the way the body is seen on the basis of self-referentiality and the symbolic act. Narrating oneself through one’s body became the means in which to expel demons and to deal with desolation, but it also became a new way to revisit old myths. Some artists, in particular female photographers, have left us fragments of their lives pictured through images captured at key moments of their personal and social circumstance. Other artists such as Ana Casas, Tatiana Parcero and Eugenia Vargas portrayed the body —their body— as a receptacle and as a seat of vital sensations (Gilberto Chen´s testimony of his recovery from cancer is also a remarkable example); the same applies to Laura González´ work.6   There is a wide array of representations in which the body becomes the axis of a visual narrative, with everything happening around it. Amongst these, we can mention Silvia Gonzalez´s lonely nakedness (a curled up body in the vastness of a landscape; a body in harmony with the environment, but also in harmony with abandonment). There is also Ambra Polidori´s concern for the evidence of the body´s political and social consequences that go hand in 6  Her book Libro del corazón (1989) was available at the exhibition Escenarios rituales, Tenerife, Cabildo de Tenerife, 1991.


hand with the concern for manifesting the body’s essence, the subject´s essence of the person, in the realm of disquiet.7 Also, Mariana Dellenkamp, who reshapes the ideal figure (Barbie, an abnormal icon in its extreme elongation) as a paradox of desire. Another artist, Bruno Bressani, delivers a dramatic quality, which stands out in the transfiguration of his own body and face. Or Patricia Martin, whose images are an act of aching vanishment: the female figure in its utmost fragility is a permanently eliminated presence. Photojournalist Elsa Medina, a contemporary classic —as well as each artist in this exhibition— displays once more her collection, of great consequence in its day. This exhibition is the recovery of a body of work of artists whose historical reverberations are still in full force.

José Antonio Rodríguez Curator

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Images in other Revisions were published in Nulla Osta, México, Casa de las Imágenes.

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Bruno Bresani


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Gilberto Chen


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Marianna Dellekamp


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Laura Gonzรกlez


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Silvia Gonz谩lez de Le贸n


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Patricia MartĂ­n


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Elsa Medina


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Marco Antonio Pacheco


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Ambra Polidori


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Gerardo Suter


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Patricia Conde Galería

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specializada desde 2009 en la fotografía contemporánea, Patricia Conde Galería es actualmente la única galería mexicana enfocada en promover prácticas fotográficas diversas realizadas por artistas mexicanos y extranjeros. La galería se interesa en propuestas sólidas, tanto en su originalidad como en su desarrollo creativo, incluyendo autores de trayectorias consagradas, medias, en proceso de crecimiento y emergentes. Fundado y dirigido por Patricia Conde, el proyecto galerístico tiene la mi­ sión de promover de manera integral la fotografía contemporánea dentro del contexto artístico local e internacional. Así mismo, apuesta por difundir en México la obra de fotógrafos de otras latitudes del mundo. Además de atender la participación ferial y colaboraciones museísticas e institucionales, la galería propone ser referencia para el coleccionismo cons­ tituido e incentivar aquél en el público joven. Así, Patricia Conde Galería de­ viene en una alternativa incluyente para el escenario fotográfico en México.


S

pecialized in contemporary photography since 2009, Patricia Conde Galería is currently the only Mexican gallery promoting diverse photographic practices produced by Mexican and foreign artists. It is interested in solid firms, in their creative development as well as in the originality of renowned, intermediate and emerging artists’ proposals.   Founded and directed by Patricia Conde Juaristi, the gallery project has the mission of unveiling Mexican Contemporary Photography in the international artistic sphere.   The gallery focuses in two main fields; on one side its participation in art fairs, and on the other side, through collaborations with museums and institutions. Our mission is that of protruding the photographic practices within the Mexican and international art market. Thus, Patricia Conde Galería establishes itself as an inclusive and independent alternative to the photographic scene in Mexico.

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Lista de obra Bresani, Bruno

Impresión Digital

Tiempo Fracturado I, 2002

1/10

Plata/Gelatina

151 x 72 cm

1/5

p 27 Cruz, Serie “Testimonio de una Curación”,

89 x 70 cm p 19

1991 - 1993

Tiempo Fracturado II, 2002

Impresión Digital

Plata/Gelatina

1/10

1/5

114 x 95 cm

89 x 70 cm

p 29 p 21

Tiempo Fracturado III, 2002

Dellekamp, Marianna

Plata/Gelatina

Actriz, 26 años, 1999

1/5

Impresión Digital 1/5 + 2 PA

89 x 70 cm p 23

60 x 50 cm p 31

Chen, Gilberto

Ama de casa, 36 años 1999

Presentación, Serie “Testimonio de una

Impresión Digital

Curación”, 1991 - 1993

1/5 + 2 PA

Impresión Digital

60 x 50 cm

1/10

p 32 Artista, 40 años, 1999

124 x 114 cm p 25

Impresión Digital

Columna Izquierda, “Serie Testimonio de

1/5 + 2 PA

una Curación”, 1991 - 1993

60 x 50 cm p 33


Economista, 32 años 1999

1/5 + 2 PA

Impresión Digital

60 x 50 cm p 39

1/5 + 2 PA Investigadora, 32 años, 1999

60 x 50 cm p 34

Impresión Digital

Editora, 31 años, 1999

1/5 + 2 PA

Impresión Digital

60 x 50 cm p 40

1/5 + 2 PA Muñeca, 40 años, 1999

60 x 50 cm p 35

Impresión Digital

Editora, 32 años, 1999

1/5 + 2 PA

Impresión Digital

60 x 50 cm p 41

1/5 + 2 PA 60 x 50 cm p 36

González, Laura

Estudiante, 8 años, 1999

Son del corazón, 1991

Impresión Digital

Impresión Digital

1/5 + 2 PA

(Impresión 2013), 1/10 20 x 210 cm

60 x 50 cm p 37 Estudiante, 18 años, 1999

Bondage, 10 fotografías, 1991

Impresión Digital

Impresión Digital

1/5 + 2 PA

1/1 45 x 30 cm c/u

60 x 50 cm

p 44

p 38 Estudiante, 22 años, 1999 Impresión Digital

detalle p 45


González de León, Silvia

Mosca, “Serie Esquelas Matrimoniales”, 2006

I, “Serie Desnudo y Montaña Búfalo”, 2001

Piezografía

Plata/Gelatina

1/10

1/5

51 x 66 cm

46 x 66.5 cm

p 57 p 47

Abuela, “Serie Esquelas Matrimoniales”,

II, “Serie Desnudo y Montaña Búfalo”, 2001

2006

Plata/Gelatina

Piezografía

1/5

1/10

46 x 66.5 cm

66 x 55 cm p 49

p 59

III, “Serie Desnudo y Montaña Búfalo”, 2001

Zurcido Invisible, “Serie Esquelas Matrimo-

Plata/Gelatina

niales”, 2006

1/5

Piezografía

46 x 66.5 cm

1/10 p 51

66 x 55 cm

IV, “Serie Desnudo y Montaña Búfalo”, 2001

p 61

Plata/Gelatina

Pelos, “Serie Esquelas Matrimoniales”, 2006

1/5

Piezografía

46 x 66.5 cm

1/10 p 53

66 x 55 cm p 63

Martín, Patricia Coche, “Serie Esquelas Matrimoniales”, 2006

Medina, Elsa

Piezografía

El Nalgón, 1995

1/10

Plata/Gelatina 1/5

51 x 66 cm p 55


80 x 110cm

56 x 48 cm

p 75

p 65

Pacheco, Marco Antonio

Polidori, Ambra

Desnudo Compuesto, 1992

Bosnia, The Naked Beauty, 1998

Plata/Gelatina

Impresión Digital

1/5

1/3

46 x 61 cm

120 x 240 cm, tríptico p 67

p 77

Analogía Interna, 1994

Agente Naranja. Vietnam, Serie “¿Quién

Plata/Gelatina

protege la historia de la Historia?”, 1998

1/5

Impresión Digital

59 x 78 cm

1/3 p 69

100 x 160 cm, díptico

La Proporción Divina, 1995

p 79

Plata/Gelatina

Suter, Gerardo

3/5

Tlapoyahua, Serie “Códices”, 1991

71 x 60 cm c/u p 71

Fotograbado

Homenaje a Belloc, 1995

3/26

Plata/Gelatina

78 x 77 cm p 81

1/5 Xiuhmolpilli, “Serie Códices”, 1991

78 x 108 cm p 73

Fotograbado

Árbol de la Vida, 1996

3/26

Plata/Gelatina

78 x 77 cm

2/5

p 83


Tonalamatl, Serie “Códices”, 1991 Fotograbado 3/26 78 x 77 cm p 85


impreso para Patricia Conde Galería en Junio del 2013. En este primer tiro se imprimieron 100 ejempla­ res sobre papel Couché mate de 140 g. Para su formación se utilizaron los tipos Kepler regular e itálicas, Kosuka light versalitas y Helvetica Neue light y ligth itálicas.





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