Maternaje y Guarderías, por Laura Gutman

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infancia. Y, sobre todo, de la madurez con que los padres -especialmente la madre- hayan afrontado la lenta sepa-

CepÍruro 8 EscoreRrDAD, soLEDAD y ADrcclóN

Maternidad consciente para criar hiios en libertad Los niños dejan de ser niños cuando la fusión emocional está llegando a su fin, como modo de vincularse con el mundo, y empiezana convertirseen seresseparados.Seposicionan psíquicamente desdeuna distancia óptima paru observar a sus progenitores, en primera instancia, y a toda aquella persona que medie entre sí mismo y el mundo. Alrededor de los catorce años, cada individuo empieza a tener claridad, visión, perspectiva sobre de dónde viene y más confusamente...varios caminos posibleshacia dónde ir. Es un período muy crítico, sobre todo para nuestra sociedad que no tiene organizados rituales de transición, ni un nombre que caractericea esteestado tan perturbador como es el inicio de una conciencia separada y la capacidad de tomar decisionesde forma responsable. El adolescenteen este momento tiene muy mala prensa. Hace referenciaa todo lo que los muy jóvenesaún no pueden hacer correctamente. La capacidad que un individuo necesitaen el momento de hacersecargo emocionalmente de sí mismo depende-obviamente- de la calidad de la fusión emocional y de las experiencias de maternaje que haya recibido durante toda su r68

ración emocional. Me refiero especialmentea la traducción que la madre puede ir haciendo de los "deseos>personalesde cada niño, de los gustos, de sus inclinaciones naturales, de sus elecciones o rechazos, del modo de vincularse, en fin, de cómo la madre puede mediar entre el niño y su propio deseo. Por ejemplo, un niño tiene inclinacionesmusicales'pero es tímido, y en las clasescolectivas de música del colegio no destaca -justamente por su dificultad vincular, no por falta de interés en la música-. Una madre que interprete el interés genuino de ese niño, buscará la manera de acercatlo a la experiencia musical de una forma posible y placentera para é1. En el caso contrario, una madre amante de la música, que tiene grandesexpectativasde que su hijo aprenda a tocar un instrumento musical, arrastrará al niño a las clasesde piano... sin darse cuenta de que esehijo en particular poseedestreza física y entusiasmo en el movimiento corporal y que ama la activid ad al aire libre. Obviamente' en este caso es una madre que no ..traduce>las ..señales"que su hijo le ofrece con relación a su desplieguepersonal en el mundo. Puesbien, apoyar la lenta separación emocional tiene que en armonía con ver con acompañar la constitución del <<yo>> niños quienes los el ..yo profundo". Y, paradójicamente,son tienen mayor cercaníacon el ,.símismorr, Yá que con el transcurrir de los años, los adultos solemosperderla capacidadde reconocer las oseñales' que nos guían hacia nuestros lugares propios, íntimos y Personales. Ahora bien, para acompañar a un niño en el reconocimiento y exploración de su propio deseo, es necesariagran madurez emocional por parte del adulto maternante. Porque eseniño, al desear algo por sí mismo, defa de pertenecernos. t69


Fr X por otra pafte, ingresa en el campo emocional compartido con un deseopropio y diferente del nuestro. Ahora se torna evidente algo que podíamos sospecharcuando el niño era pura fusión y que se alojaba en el romanticismo de la célebre poesíade Kahlil Gibran: .,Tushijos no son tus hijos...". Cuando un niño se conecta con su propio deseo,individual, diferente, único... es el momento de acompañ,arleraunquetal vez ni siquiera podemos comprender esedeseo. No estoy afirmando que cualquier capricho de caramelos, juegos o paseosmefezcael acompañamiento del adulto. No. Hablo de deseoprofundo con relación al ser esencial,de pautas que forman la personalidad y consritución de cada individuo. A lo largo de toda la infancia, los niños van probando, a través de múltiples actividades,sus virtudes, destrezas)aptitudes, como así también sus incapacidadesen tal o cual actividad. El acompañamienro franco y libre les permite usar el máximo de fantasía y deslizarseentre actividades aparentemente disímiles, ya que en la diversidad encontrarán su vibración. En cambio, los niños guiados por el deseode sus padres estarán eternamente prisioneros del deseo de los otros, sin averiguar nunca quiénesson en el fondo de su ser. Para permitir a los niños tamafia experiencia, hacen falta padres sin miedo. Padres que confíen en la búsqueda genuina de eseniño. Padresque confíen, a su vez, en la búsqueda que vienen realízando pata sus propias vidas. Posiblementela palabra clave sea:confianza. En la actualidad, en un país con tantos avatarespolíticos y económicoscomo es Argentina, los padres de clasemedia y alta tenemos una sola preocupación inundada de temor: que el niño tenga las herramientas suficientes para trabajar y ganar dinero cuando seaadulto. Nuestros abuelos que inmigraron de Italia, Españay Europa del estetenían un objetivo: que sus hijos estudiarany fueran profesionales.Ahora -que 170

hiios y nietos escolaen Ia gran mayotíade los casossomos mucho inglés e sepan rizados- el mandato es otro: que puesto de trabajo y informát rca paraque consigan un buen ganen suficiente dinero para ser felices' AunqueSeacomprensiblelapreocupacióndelospadres que éste es un deseobasaactuales,es importante detectar mirada genuina de cada do en .l t.rrro, personal, no ttt l" en el mundo que niño en partic,rü,. Ni siquiera está basado o treinta años, ya que estos niáos vivirán dentro de veinte notenemoslamenorideasobreloquevendrá.Porlotanpaliar nuestro miedo' en to, los estamos preparando para l,rg"rdeeiercitarnosmutuamenteenlaseparaciónemocionalyfacilitaranuestroshijoslabúsquedagenuinadesu proPioYo. , | ^!-.-t^^ obviamente'yta|comohemosdescritoenloscapítulos diferente en el campo anteriorer, ,i .í i,'g"'o de un deseo hasta el punto de no emocional comp",,ido nos amef|aza) escuelade tenis, estupermitir que nuestro hijo vaya a una de magia... porque no áie violín o participe en una escuela esto da.cuenta del miees 1o que teníamos previsto para é1' por el deseode esehiio' do q.r. nos da sentiinos fagocitados que no y q,redaclaro también que éstees un miedo infantil, Pensamosque si damos coincide con la "realidaá obietivao' obligados a deiar fuera cabida a un deseodiferente, estamos mecanismo inconsciente nuestros propios deseos.Éste eSun en nuestra prique no es sencillo registrar. Y que se organiz' propia madre vivía cualmerísima infancia, to""do "ot"'" quierdeseonuestrocomoamenaz^dordesufrágilestructu-desde supuestas ra emocional. Nosotros repetimos frágiles y odesadecisionesadultas- el miedo a uolu.tnos parecer>sieldeseodeotro-nugsflohijo-hacesuaparición en escena. poca disponibilidad Me llama muchísimo la atención la de deseos que tenemos los padres frente a la manifestación T7I


genuinos en los niños que ya pueden expresarse verbalmente. Y la masificación por parre de los adultos de lo que hoy se considera <prepararlos para el futuro>. Intentaremos en el presenrecapítulo abordar er tema de la elección de colegios y lugares de formación paranuesrros hijos y la rigid., .rri,r.tural que comúnmente nos dirige.

Escolaridad y carencia de maternaje Hace unos cuantos años había muy buenas guarderías en Argentina; algunas, con excelentesproyecto, p.d"gógicos. se consideraba guardería al ámbito donde se recibí" ,riRo, d. " entre tres y cinco años. Luego entraban en la educación primaria, es decir, en la escolaridad propiamente dicha. También funcionaban las ,,guarderíasmaternalesr, donde serecibía a bebés desde los cuarenta y cinco días hasra los ffes años, momento en que pasaban a otÍaguardería con un nivel diferente de actividades.Las guarderíasmaternales eran con_ sideradaslugares de cuidado y atención de bebés,por lo tanto, no entraban en el concepto de oescolaridadr. Los buenos colegiosde primaria, con alto nivel en la calidad de estudios, fueron incorporando en su oferta la sala de preescolar -que ha devenido oblig atoria-correspondiente a los niños de cinco años. con esta adquisición, comenzaron a impartir a los niños de cinco años lo que antiguamente se enseñabaa los de seis:básicamentelas herramien_ frimeras tas de lectoescritura. con el tiempo -y sometidos a ciertas urgencias financi estos mismos colegios de primaria han ido incorporando en sus institucior.r l", salas de cuatro años, luego las de tres años, ruego las de dos años... y, ya que estamos, han desarrollado la inclusión de la, ,alas ie bebésa partir de los cuarenta y cinco días. Estefenómeno ha generadoalgunasconsecuencias: la pri172

mera es la lenta desaparición de las buenas guarderías' que han ido cerrando sus puertas ya que los niños emigran hacia los colegios en que los padres tienen aseguradala escolatízación completa (primaria, secundariayra veces'estudiossuperiores). Hoy, estostérminos para describir las diferentesetapas de la escolaridadhan quedado obsoletos. Contamos con una Ley Federal de Educación que se ha puesto en práctica en Argentina, después de que diera pésimos resultados en otros paísessupuestamentemás desarrolladosque éste.La ex escuelaprimaria se llama en la actualidad EGB (Escolaridad General Básica)y dura nueve años en lugar de siete.La antigua escuelasecundaría de cinco años hoy comprendre tres años y se llama Polimodal. Pero, al fin de cuentas, los problemas son los mismos, sólo que los padres nos encontfamos más desorientadosa la hora de hacer el cálculo del curso en que se encuentran nuestros hijos. La cuestiónes que los colegios-que se han convertido en enormes centros de estudios- tienen más interés educativo en las etapasde primaríay secundaria,Y [a guardería (que se inicia, a veces,durante la etapade gateo) es apenasun lugar transitorio para accederal verdadero destino' que es la escolaridad. Por lo tanto, el pensamientoen el origen de la institución y la valoración de los docentessuele estar lejos de la realidad emocional de los bebésy niños pequeños. por su pafte, las antiguas guarderías, con educadores especialmentecapacitados pata atender las necesidadesde niños de tres, cuatro y cinco años, se han vaciado. Para no cerrar suspuertas, rebaj an\aedad de ingreso, abriendo salas de dos años, de uno, de bebés... es decir, se convierten en guarderías maternales. El despropósito de estas corrientes migratorias es que los grandescolegios se terminan ocupando de niñitos que lloran por su mamá, cuando su objetivo era impartir historia, lenguasextranjerasy nuevos métodos para la enseñanzadela geometría.Yrpor su parte' las guarderías, 173


preparadaspara desarrollar métodos lúdicos alternativos, se encuentran con bebésque no hablan ni controlan esfínteres. En fin, nadie está donde tiene que esrar... y los niños salen muy perjudicados. como hemos visto, el término ,,escolaridad' se ha vuelto obsoleto, ya que antes nos referíamos al inicio de la escuela primaria y al acceso a la lengua escrita y las matemáticas. Pero ahora ya no sabemosa qué nos referimos. Los niños en edad de fugar van al colegio a jornada comple ta; parten de sus casasde mañana temprano cuando sus padra, ,. van a trabajar y regresanal final de la tarde junto con sus padres. Están escolarizados;por lo tanto, los maestrostiener,.rr programa meticulosamente aprobado por las autoridades .a"cativas, que tienen la obligación de cumplir. En la medida en que el colegio es más prestigioso, las exigenciassobre el rendimiento son mayores, hasta el punto de que niños de cuatro años pasan exámenes de inglés. sí. Están sometidos a exámenespara determinar el nivel adquirido del idioma. Muchos de estos niños están agotados y estresados-un término que ya no es patrimonio de los adult Las largas horas pasadasen la escuelason extenuantesy ya no les quedan fuerzas parajugar ni divertirse. prefieren una actividad pasiva como mirar televisión o comer golosinas frente a los juegos electrónicos. La vida seha vuelto exigente paralos niños de clasemedia y alta, que participan en innumerablesactividades...pero que no tienen tiempo de preguntarse qué les gusta... sobre ¡ todo, no tienen tiempo para el silencio) paÍa el juego solitario, para el encuentro con el propio ritmo interior. Tampoco encuentran en la lectura el espacio de fantasíae imaginación con el que nutríamos de hadas y duendesnuestra vida cotidiana cuando éramos niños, los que ahora somos adultos. Es asombroso que las propuestas educativas sean tan iguales enrre sí; casi todos los colegios ofrecen el mismo tipo 174

públicas de instrucción: inglés e inform ática. Las escuelas cadavez intentan imitar estaspropuestasy aspifan a ofrecer informática' e inglés más horas extracurricularesgratuitas de pana Y quedan marginadas algunas propuestaspedagógicas plástíca,la [a teatro, niñts sensiblesrla música,la danza,el proliteratura, el juego, el aiedrez o las acrobacias.u otras las como motrices, puestas pafaniños con más necesidades pesla actiuidaáes físicas, los deportes, la vida al aire libre, en interés con niños para ca, las acampadas,la natación' O lenguasextranjeras, viajes, culturas diversas' etc' agoTodo esto estaríamuy bien si los niños no terminafan a[ llegar a tados, sin vitalidad y agresivoscon sus hermanos preocucasa.Son tantos los padres que llegan ala consulta o excesipados por sus hiios estresados,ansiosos,nerviosos sínestos de cafgo hacernos u"In.rrr. pariuos... que debemos tomas con la seriedadque merecen' jugar en Lo que los niños ya no hacen es quedarseen casa, pa1¿ la habitación, invitar a amigos con suficiente vitalidad no esténen divertirse. Los padres preferimos que los niños 1" actividad preponderante es mirar la telecasa,porque "tii disponible visión. Y miran la televisión porque no hay nadie exigencias paramirarlos a ellos. Por otra parte, el excesode repriirrt.l..t,rales, cadavez más tempranas en las escuelas, modernos niños me los vestigios de iuego y fantasía, que los a menos aburren' se niños los ya no logran desarrollar.Hoy El jueque consuman pasivamentetelevisión u ordenadores. jo d.r"p afececomo modo de vincularse consigo mismos y con los demás. contamos En consecuencia,las madres que trabajamos y contención prioritariamente con la escuelacomo lugar de pedimos a esta p.r-"rr.ncia de los niños durante el día. Y le afectiva y de institución que se haga cargo de la contención la demanla exigen cía académica.Por eso, es cada vez mayor cuando el alivio un da de extensión de horarios escolaresy es 175


niño "llega" a los cuatro años y puede hacer ..jornada completa". si como sociedad estuviéiamos dispuesrosa organi_ zan comunitariamente los lugares de juego, recreación, socia_ lización y descanso, bien podría ,., I" escuela .r. l.rg", receptivo y amoroso para los niños. sin embargo , a larr...sidad familiar de "¿s¡rr al niño en argún sitioo se responde con mayor exigencia intelectual, por lo que nos encontra_ mos con niños de cuatro, cinco o seisaños agotados por los deberesde inglés, maremáticaso lengua. Es legítimo que las madr.s b.rsq,remosinstancias suprementarias para la educación y la crianza denuestros hijos ¡ en la medida que nuestras jornadas laborales se extienden, necesitemosque los niños estén cuidados por personas idóneas.Pero nos engañamosa nosotras misma, ,i.r..-os que el niño ..necesita' ir al colegio más exigente, prestigioso y renombrado de la zona. sobre todo porq.r. los colegiás célebres por el nivel académico son inversamente célebÁs por la comprensión y el acompañamiento a los niños más pequeños. Los padres depositamosexageradamentenuesrras expectativas en el desarrollo intelectual del niño. Esto ., poribl. sólo si el período de la fusión emocional, es decir, durante los dos primeros años de vida del niño, la vivencia de fusión, entrega, silencios,tiempo, paciencia, leche, mirada, disponibilidad y disolución de la propia identidad han constituido realmente un maternaje suficientemente nutritivo tanto para la madre como para el niño. sólo en esoscasos, el niño estará tan "lleno" de mamá que podrá afrontar ras exigencias externas desproporcionadas para su edad, sin herir su ser esencial. Pero sabemos gue, en general, no es esto lo que sucede.Al contrario, las madres con menos disponibilid;d emocional y psíquicamentemás frágiles necesitamos delegar en otras instancias lo que nos falta: estructura emocional. Pero la escuelano la ofrece. ofrece instrucción, accesoa la 176

cultura, socialización y esperaresultados concretos. Insisto en que, con una baseemocional más sólida, los niños pueden hacer frente a estenivel de exigencias.Pero los pequeñosque llegan más "huérfanos" de maternaje-es decir,casi todosatraviesan la escolaridad con heridas sangrantes,no logran responder como se espera,pierden vitalidad, dejan de jugar, se pelean con cualquiera en cualquier oportunidad y desplazan su sufrimiento hacia algún síntoma visible. Entonces sí, los padres consultan por los síntomasmolestos: el muy de moda ADD (véaseel siguiente subtítulo), las enfermedadesrecurrentes, el agobio, el cansancio, los nervios, las pesadillas,la enuresis,la agresividad o, por el contrario, la extrema timidez. Suelo preguntar a los padres desde el inicio de la consulta, por el deseode los hijos: "¿Qué es 1o que más le gusta hacer?". Generalmenteme responden que jugar con el ordenador.Pero si insisto un poco más, indagando en alguna actividad que hayan compartido con ellos o en algún momento en que hayan notado al hijo especialmente feliz... surgen innumerables muestras de entusiasmo por una clasede gimnasia rítmica, por la música, por la equitación, por las manualidadeso por la mágica casita de muñecas olvidada en la habitación de la señora que cuida a la abuela. Pero resulta que no hay tiempo para dedicar a eso que tanto entusiasmaal niño o, simplemente,no se lo merece ohasta que no logre buenas notas en el colegio", con lo cual permanecemoscada vez más lejos de la búsqueda interior del niño. Obviamente, no es posible acomp añ.ara un niño en edad escolaren susmúltiples búsquedas,si uno no tolera entrar en contacto con los propios deseosperdidos u olvidados, porque eso nos conectacon un dolor profundo, con la parte más sufrida de nuestra infancia. Todo lo que no fue escuchado por nuestros propios padres...y que hemos sido obligados a relegar a la sombra, aflora através de "los deseosmuy deseo177


sos> de nuestros hijos... y aunque no lo sepamosconscientemente, escomo un puñal paranuestro corazínhecho pedazos. Es lo que constato a través de los relatos de muchísimos padres, genuinamente interesados y preocupados por sus hijos, con posibilidadeseconómicaspara ofrecerles..todo, para su bienestar...pero que sucumben ante los deseosdiferenciados de sus hijos. La incapacidad de los adultos para escuchary acompañar las búsquedasde los niños es inmensa. Creo, sinceramente,que tiene que ver con esedolor antiguo que se activa, recordándonos que cuando éramos niños el "dsssrr" estabavedado. Por otra parte, los padres solemos depositar en las escuelas expectativas desmedidas,y esperamosque contengan a los niños de un modo que nosotros somos incapaces.Y las escuelasno lo logran, ya que, a pesar de tratarse de niños de seis a trece años, siguen aún manifestando la sombra familiar. Esto significa que lo que el niño expresa es de orden emocional y eso sólo sepuede comprender o resolver en casa.

Celeste está enfadada Conozco a la mamá de Celestedesde que la pequeña nació. Fue una niña amada, tenida en cuenta, amam antada y suficientementesostenida.Cuando llegó la hora de escolarizarla, eligieron para Celeste un típico colegio prestigioso con excelentenivel académico. Sólo que Celestetenía tres años cuando entró. Pasómuy bien eseprimer año, porque era una niña muy simpática, activay charlatana.A los cuatro años ya tenía que quedarsemañana y tarde, tres vecespor semana,y eso la alteró un poco. Empezó a enfadarseen casa, a faltarle el respeto a su mamá y a no tolerar ciertas reglas de conducta. Al curso siguiente,con cinco años, la obligación de estar en la escuelatodos los días la desequilibró. 178

Cuando la mamá de Celeste pidió hora conmigo, tenía toda la intención de explicarme que Celeste estaba muy caprichosa, que necesitaba límites y que yo sabía' porque nos conocíamos desde hacía años, que ella era una madre dedicada y amorosa; por 1o tanto ella no estaba fallando en la críanza de la niña. Y, efectivamente, era así. Cuando constaté que durante las vacaciones Celeste se convertía en una niña feliz, que sus peores crisis de llanto y pataleo eran de mañana, mientras rogaba a su mamá que la dejarano ir a clasey de regreso a casa despuésde un día agotador, en que descargabasu furia y su cansancio sobre cualquier situación que la desbordara, supe que sobre esa niña pesabauna obligación demasiado dura de sobrellevar. Sin embargo, la madre no quiso escuchar nada relacionado con la posibilidad de cambiarla de colegio' reducir su horario o hacerle la vida más fácil. Esos conceptos no cabían en su cabeza,porque no concordaban con los ideales de estudio y formación que ella y su marido habían estipulado pafa sus hijos. Pretendía que Celeste se adaptara' se diera cuenta de que ésa era la realid ad, Y de que la realidad suele ser dura. Por otra parte, con razón esgrimió que "todos los colegios más o menos buenos tienen la misma estructura, los mismos con 1o cual no era posihorarios y las mismas obligaciones>>, -al igual que cualquier ble que Celeste no se habituar a niño- al ritmo que casi todas las escuelasimponen actualmente. Y tuve que admitir que, efectivamente, la mayoría de los centros imponen ritmos totalmente desprovistos de sentido y difíciles de asumir pafa la mayoría de los niños. Celeste, al igual que muchos otros niños como ella' sigue enfadada.

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