En la década de 1940, en un medio predominantemente masculino, la fotógrafa austriaca Hermi Friedmann —formada en la Graphische Lehr und Versuchsanstalt de Viena— fundó Foto Hermi en el centro histórico de Bogotá, posiblemente el primer estudio fotográfico dirigido por una mujer en la ciudad. Este hecho constituye un hito para la historia visual local y permite reconocer la huella de numerosas mujeres cuyos aportes culturales han quedado difuminados en los relatos urbanos.
La publicación surge no solo por su carácter pionero, sino también por la ausencia de un libro dedicado exclusivamente a su obra. Muchas de sus fotografías circularon sin crédito y apenas recientemente comenzó la catalogación de imágenes tomadas por ella durante más de tres décadas en el Teatro Colón.