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A nuestros hijos con todo cari単o. Ceci y Adolfo


Deseo Amarte con un fuego duro y frío. Amarte sin palabras, sin pausas ni silecios. Amarte sólo cada vez que quieras, y sólo con la muda presencia de mis actos. Amarte a flor de boca y mientras la mentira no se distinga en ti de la ternura. Amarte cuando finges toda la indiferencia que tu abandono niega, que funde tu calor. Amarte cada vez que tu piel y tu boca busquen mi piel dormida y mi boca depierta. Amarte por la soledad, si en ella me dejas. Amarte por la ira en que mi razón enciendes. Y, más que por el goce y el delirio, amarte por la angustia y por la duda. Xavier Villaurrutia


Desposorio Sebasti谩n L贸pez Arteaga


Iglesia de Santo Domingo Chiapas


Virgen ApocalĂ­ptica Tablero


Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es ocĂŠano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raĂ­ces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relĂĄmpago. Octavio Paz


Alcatrรกces Tina Modotti 1926


Detalle Capilla de la Iglesia de Sta MarĂ­a de Tonantzintla Puebla Maternidad Antiguo Colegio de San Ildefonso


Mรกscara con Jade Puebla


Coraz贸n de piedra verde Ciudad de M茅xico 1325-1521 d.C.


Nostalgia Ahora estoy de regreso. Llevé lo que la ola, para romperse, lleva -sal, espuma y estruendo-, y toqué con mis manos una criatura viva; el silencio Heme aquí suspirando como el que ama y se acuerda y está lejos. Rosario Castellanos


Hacienda de MĂŠxico


Mural maya Cuarto 3 Bonanpak Chiapas


Copa con ColibrĂ­ Cultura Mixteca Zaachila, Oaxaca


Aguadora Juan Rulfo Madre e hijo Juan Rulfo


Hace unos días en el baño, oí un grillo… intenté localizarlo. Pensé: a lo mejor es un extraterrestre que trata de decirnos algo… Es que el canto de los grillos no lo hemos descifrado todavía. Yo soy de los que piensan que los árboles tienen una gran comunicación, y que las flores responden al calor humano. Jaime Sabines


Franciscanos JosĂŠ Clemente Orozco


Silencio Luminoso Dr Atl


La luna La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía. Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, para ser rico sin que lo sepa nadie y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas. Jaime Sabines


Mural Prehispรกnico Chichenitza


Diosa de la Fertilidad Coatepec Harinas, Edo de MĂŠx. 1325-1521 d.C


Hombre Jaguar Cacaxtla, Tlaxcala


Detalle de la Iglesia de San Francisco de Acatepec Puebla Templo de Santo Domingo San Crist贸bal de Las Casas, Chiapas


Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, éste es el tiempo de vivir, el único. Jaime Sabines


Expulsión de Adán y Eva del paraíso Agustinos


Campesinos David Alfaro Siqueiros 1896-1974


Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame. Por que he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir. Jaime Sabines


Apolo y las musas Detalle de Plaf贸n luminoso


Conjunto de ornamentos de Oro Occidente de Michoacรกn 1300-1521 d.C.

Conjunto de orejeras de Oro Mixteca Teotitlรกn y Monte Albรกn Oaxaca 900-1521 d.C.


Quise hacer dinero, vivir sin trabajar, disfrutar de las cosas del mundo. Pero ya estaba escrito que he de comer mi piedra con el sudor de mi coraz贸n Jaime Sabines


Palenque, Chiapas


Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio. Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertaras al mundo. ¡Qué claridad tu rostro, qué ternura de luz ensimismada, qué dibujo de miel sobre hojas de agua! Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. …


Levántame. Porque he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir. En la vida práctica, la satisfacción suprime el deseo, pero en el universo de la poesía, la satisfacción no suprime el deseo sino al contrario, revive indefinidamente la necesidad: es decir, se regeneran las exigencias… Y en esto es bastante parecido al amor. Sólo quedamos tranquilos cuando deshuesamos el poema, cuando le rompemos el espinazo y, por supuesto, nunca lo logramos, siempre continuar las malditas palabras tan fuertes tan inamovibles, tan necesarias como el aire. Jaime Sabines


El Venadito Frida Kahlo 1946


¡Oh tú que no desfalleces y tienes un no sé qué, devuélveme aquellas veces en que, sin pecar, pequé! Jaime Sabines


Cuando tengas ganas de morirte esconde la cabeza bajo la almohada y cuenta cuatro mil borregos. Quédate dos días sin comer y verás qué hermosa es la vida: carne, frijoles, pan. Quédate sin mujer: verás. Cuando tengas ganas de morirte no alborotes tanto: muérete y ya. Jaime Sabines


Fiesta de DĂ­a de Muertos Fiestas mexicanas Guillermo Aldana


SandĂ­as Naturaleza muerta Rufino Tamayo 1954


Tenemos doce lugares para pasar las estaciones: el verano se puede pasar en Junio el Otoño se debe pasar en Octubre. El tiempo nos conduce por sus casas de cuatro pisos con siete piezas. Sala, dos recámaras, comedor, patio, cocina y cuarto de baño. Cada día cierra una puerta que no volveremos a ver y abre otra sorprendente ventana. El aire derribó dos cuartos del último piso de Febrero. El aire se serena y seguimos buscando casa. Salvador Novo


Muro en ruinas Juan Rulfo


Detalle Tallado en piedra


Volcรกn Dr. Atl


Gota de lluvia Una gota de lluvia temblaba en la enredadera. Toda la noche estaba en esa humedad sombrĂ­a que de repente iluminĂł la luna. JosĂŠ Emilio Pacheco


Fachada, Sagrario Metropolitano Arq. Lorenzo RodrĂ­guez San AgustĂ­n Antiguo Colegio de San Ildefonso


¿Quién me compra un naranja para mi consolación? Una naranja madura en forma de corazón. La sal del mar en los labios, ¡ay de mí! la sal del mar en las venas y en los labios recogí. Nadie me diera los suyos para besar. La blanda espiga de un beso yo no la puedo segar Nadie pidiera mi sangre para beber. Yo mismo no sé si corre o si se deja correr. Como se pierden las barcas, ¡ay de mí! como se pierden las nubes y las barcas, me perdí. Y pues nadie me lo pide, ya no tengo corazón. ¿Quién me compra una naranja para mi consolación? José Gorostiza


Dos mujeres y ni単o en una ventana Juan Rulfo


Trabajadores JosĂŠ Clemente Orozco


Cruzando la barranca Palacio de CortĂŠs, Cuernavaca Diego Rivera


Hacien da de MĂŠxico


No en vano se llena uno de cosas; las paredes se cubren: Ăłleos, dibujos, tintas, acuarelas. No de balde los libreros aumentan: maderos y maderos y lomos y acomodos. No es inĂştil que la casa se llene de papeles, de muebles, de juguetes. No es gratuito el cĂşmulo de objetos que hablan en la casa de nuestra historia de amor. Alejandro Aura


Emiliano Zapata. Palacio de CortĂŠs Cuernavaca Diego Rivera


Catrina Fiestas Mexicanas Guillermo Aldana


Mรกscara de Capitรกn de los machitos Santa Cruz Zitlala, Guerrero

Mรกscaras en la Guelaguetza Oaxaca


Mรกscara en Semana Santa de Pinotepa de Don Luis Oaxaca

Mรกscaras de Tigre en la fiesta de Santa Cruz en Acatlรกn, Guerrero


Xochimilco MĂŠxico


¿Qué de dónde amiga vengo? De una casita que tengo más abajo del trigal. Una casita chiquita para una mujer bonita que me quiera acompañar. En el frente hay unas parras donde cantan las cigarras y se hace polvito el sol. Un portal en el frente, en el jardín una fuente y en la fuente un caracol. Yedras la tienen cubierta y hojas mil hay en la huerta que las bardas ya cubrió. En el portal una hamaca, en el corral una vaca, y adentro mi perro y yo. Bajo un ramo que la tupe la Virgen de Guadalupe está en la sala de entrar; ella me cuida si duermo, me vela si estoy enfermo y me ayuda a cosechar. Manuel José Othón


Chichenitza Quintana Roo


Mural de la batalla TaĂşd Este Cacaxtla, Tlaxcala


En el fondo estamos solos. La poesía es un intento por frustrar la soledad. El poeta es un impúdico, los demás se cobijan con cuanto pueden. El poeta sale desnudo por las calles y por la vida… Pero no hay que tomar muy en serio a la poesía. Ella ocurre de todos modos como un accidente un atropello, un enamoramiento, un crimen, ocurre diariamente, a solas, en la soledad purísima, cuando el corazón del hombre se pone a pensar en la vida. Jaime Sabines


Creaci贸n de las Aves Remedios Varo 1957


El Santuario de Ocotlรกn Tlaxcala Templo de Regina Coeli (Reina Del Cielo)


Pescadores Alfredo Sarce


Horal El mar se mide por olas el cielo por alas, nosotros por lågrimas. El aire descansa en las hojas, el agua en los ojos nosotros en nada. Parece que sales y soles, nosotros y nada‌


Naturaleza Muerta Resusitando Remedios Varo 1963


El conejo que comĂ­a miel Francisco Toledano


Inventar la verdad Pongo el oído atento al pecho, como, en la orilla, el caracol al mar. Oigo mi corazón latir sangrando y siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no puedo decir por qué será. Si empezará a decirlo con fantasmas de palabras y engaños, al azar, llegaría, temblando de sorpresas, a inventar la verdad: ¡Cuando fingí quererte, no sabía que te quería ya! Xavier Villaurrutia


Maternidad Antiguo Colegio de San Ildefonso 1923-1924


Totonaca con traje para danza de los Guaguas Fiestas Mexicanas


Dios Paynal C贸dice


No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que soy sin ti. Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido me muero, te muero, lo morimos. Morimos en mi cuarto en que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo dichosa , penetrada, y cierto, interminable. …


Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados, de uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan. Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos obscuros e incesantes. Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte, amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, inconsolable, a gritos, dentro de mí, quiero decir, te llamo, te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos. Jaime Sabines


Iglesia de Cata Guanajuato


Romerillo Mujeres chamulas (Tzotzill) 1959 Gertrude Blom


Hacienda Mexicana


Metamorfosis Era un cautivo beso enamorado de una mano de nieve que tenía la apariencia de un lirio desmayado y el palpitar de una ave en agonía. Y sucedió que un día, aquella mano suave, de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más el pobre preso y se escapó; mas, con voluble giro, huyó la mano hasta el confín lejano, y el beso, que volaba tras la mano, rompiendo el aire se volvió suspiro. Luis G. Urbina


Pastorela en Tepoztlรกn Fiestas Mexicanas


La Piñata Fiestas Mexicanas Foto Cristina Cueto

Menú de Hacienda de México


¿Qué harás? ¿En qué momento tus ojos pensarán en mis caricias? ¿Y frente a cuáles cosas, de repente, dejarás, en silencio, una sonrisa? Y si en la calle Hallas mi boca triste en otra gente, ¿la seguirás? ¿Qué harás si en los comercios algo de mí encuentras? ¿Qué harás? ¿Y si en el campo un grupo de palmeras o un grupo de palomas o uno de figuras vieras? (Las estrofas brillan en sus aventuras De desnudas imágenes primeras.) ¿Y si al pasar frente a la casa abierta, alguien adentro gritara: ¡Carlos!? ¿Habrá en tu corazón el buen latido? ¿Cómo será el acento de tu paso? …


Tu carta trae el perfume predilecto. Yo la beso y la aspiro. En el rápido drama de un suspiro la alcoba se encamina hacia otro aspecto ¿Qué harás? Los versos tienen ya los ojos fijos. La actitud se prolonga. De las manos caen papel y lápiz. Infinito es el recuerdo. Se oyen en el campo las cosas de la noche. –Una vezAtravesando un bosque ambos lloramos -Hay dos sitios malditos en la ciudad. ¿Me diste tu dirección la noche del infierno. -… Y yo creí morirme mirándote llorar. Yo soy… Y me sacude el viento. ¿Qué harás? Carlos Pellicer


Autorretrato en Terciopelo Frida Kahlo 1926


Los amorosos Los amorosos callan. amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, No encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. …


Los amorosos son los insaciables, los que siempre –¡que bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos. Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos. En la oscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto. Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago. Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo. Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas. Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, …


de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite. Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse. Juegan el largo, el triste juego del amor. Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse. Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida, y se van llorando, llorando, la hermosa vida. Jaime Sabines


Mural en el Talud Teotihuacan


Lento, Amargo Animal que soy, que he sido amargo desde el nudo de polvo y agua y viendo que en la primera generación del hombre pedía a Dios. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad -maldita y arruinada soledad sin uno mismotrepan a la garganta y, costras de silencio, asfixian, matan, resucitan. Amargo como esa voz amarga prenatal, presubstancial, que dijo nuestra palabra, que anduvo nuestro camino, que murió nuestra muerte, y que en todo momento descubrimos. Amargo desde dentro, desde lo que no soy, -mi piel como mi lenguadesde el primer viviente, anuncio y profecía. Lento desde hace siglos, remoto –nada hay detrás-, lejano, lejos, desconocido. Lento, amargo animal que soy, que he sido. Jaime Sabines


Remedios Varo


Voz de mí No sé cómo mirar para encontrarte, horizonte de amor en que me excito, distancia sin medida donde habito para matar las ansias de tocarte. No sé cómo gritar para llamarte en medio de mis siglos de infinito donde nace el silencio de mi grito movido por la sangre de buscarte. Mirar sin que te alcance la mirada sangrar sin la presencia de una herida, llamarte sin oírme la llamada; y atado al corazón que no te olvida, ser un muerto que tiene por morada un cuerpo que no vive sin tu vida. Elías Nandino


Z贸calo 1850


Solo quedamos tranquilos cuando deshuesamos el poema, cuando le rompemos el espinazo y, por supuesto, nunca lo logramos, siempre continuar los malditas palabras tan fuertes tan inamovibles, tan necesarias como el aire. Jaime Sabines


Retrato de Lupe Mar천n Juan Soriano 1961


Luna, Detalle de “Dualidad” Rufino Tamayo 1964


Ciudad de MĂŠxico Siglo XIX


Yo no lo sé de cierto… Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre un día se quieren se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro. Todo se hace en silencio. Como se hace en silencio. Como se hace la luz dentro del ojo. El amor une cuerpos. En silencio se van llenando el uno al otro. Cualquier día despiertan, sobre brazos; piensan entonces que lo saben todo. Se ven desnudos y lo saben todo. (Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.)


Pareja Bailando Estauillas de Barro


Los colores nacionales en los festejos Fiestas Mexicanas


Escalera Munal


Oigo palomas en el tejado del vecino. Tú ves el sol. El agua amanece, y todo es raro como estas palabras. ¿Para qué te ha de entender nadie, Tarumba? ¿para qué alumbrarte con lo que dices como con una hoguera? Quema tus huesos y caliéntate. Ponte a secar; ahora, el sol y el viento.


Munal


No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. No es tu boca –tu boca que es igual que tu sexo-, ni tu reunión exacta de tus pechos, ni tu espalda dulcísima y suave, ni tu ombligo, en que bebo, Ni son tus muslos duros como el día, ni tus rodillas de marfil al fuego, ni tus pies diminutos y sangrantes, ni tu olor; ni tu pelo. No es tu mirada -¿qué es una mirada?triste luz descarriada, paz sin dueño, ni el álbum de tu oído, ni tus voces, ni las ojeras que te deja el sueño. Ni es tu lengua de víbora tampoco, flecha de avispas en el aire ciego, ni la humedad caliente de tu asfixia que sostiene tu beso. No es nada de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, ni una gota, ni un grano, ni un momento: Es sólo este lugar donde estuviste estos mis brazos tercos. Jaime Sabines


Fuente inspirada en los mitos prehispรกnicos Diego Rivera


Bailarines con mรกscaras Bonampak Chiapas


Detalle


El Ing. Adolfo Orive Alba con el presidente AlemĂ n, revisando una maqueta del estadio deportivo de la UNAM.


Biblioteca Central U.N.A.M.


Construcci贸n del Palacio de Bellas Artes


Cortina de Cristal del Palacio de Bellas Artes Lorena Alcaraz y Bernardo Arcos


Miguel Bueno Director General del Instituto Nacional de Bellas Artes, filósofo y amante de la música, dió gran impulso a la ópera. Creador de uno de los acervos musicales más importantes del país Fue donado a la Fonoteca Nacional.


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Derechos Reservados.

Booklet  

Un pedacito de Mexico

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