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En rojo y negro


Prolegómeno El vampiro llega y entra volando en tu habitación. No tenés advertencia previa de su llegada porque su vuelo es silencioso, sisilante viento. Y por supuesto, llega de noche. Las sábanas pueden rodear tu cuerpo, sos una forma nada más en la luz recortada, pero él te ve, te mira con ojos llenos de dulzura, percibe dónde está en vos lo que él quiere _ que es muy tuyo_ o en realidad, lo que necesita para su supervivencia, y certero, va. Nadando en sangre te encontrás porque tu cama no es más cama sino el lugar donde la sangre se convirtió en tu ambiente natural. El vampiro no te aniquila, no da el tiro de gracia porque eso acabaría con su medio de vida. El vampiro simplemente chupa, de a poco, se relame en eso que te es vital. Cuando está extasiado, le sucede lo que sucede en el extasis de la lujuria. Hay asco y rechazo y el vampiro desearía en ese momento tener el botón mágico que expulse a su víctima exangue de su lado. No lo tiene. Opta por irse volando nuevamente en la noche, tan silenciosamente como vino. Tirada, blanca piel, sin sangre, solo esperás el momento en que vuelva a aparecer porque aquello que te quita la fuerza para levantarte es lo mismo que te mantiene atada de un hilo a la noche del tiempo. Noche El vampiro sos vos, triste narradora. Chupaste hasta que tu víctima pidió una tregua en tanto regodeo. Pasaste la lengua por tus labios para saborear por última vez la ambrosía que tan generosamente te habían prodigado Vampiro, en el principio fue el verbo, y el verbo se hizo carne y ya no hubo cómo saber quien fue la víctima y quien victimario en este océano rojo. El vampiro se muerde a sí mismo, y ya no recuerda al creador de su maldición.


Palabras sueltas La prosa que en mi vivía Desmantelada De entre las ruinas Surgen los pájaros de la noche Vos que arrasaste con mi narración y cronología y la convertiste en palabras sin tiempo. Vos que me hiciste poeta. Es posible que un montón de palabras rediman al mayor de los monstruos? Es posible expulsar a la bestia a través del arte? Gracias por el Malentendido La incongruencia Los polos opuestos El conflicto La asimetría La disonancia El desorden y el caos Que me permiten añorar el sentido.


Origen Nadando en sangre Mi naturaleza por dentro Mi habitat por fuera Cรกlido fluir Feroz y sedienta Buscando el alimento Que me mantiene con vida


Ensayo sobre el silencio Una página en blanco Una sábana sobre la cual Tenderme desnuda Y así siempre llego: Agitada y jadeante Me estiro sobre el papel Esperando en mi desesperación Una palabra tuya Que sane la herida Tu palabra traspasó el espejo Y me acurruqué en la oscuridad Silencio forzado De niña temerosa Que se para frente al espejo Y se aterroriza con lo que ve Mi SOS te encontró Quisiste darme luz Y con una palabra La convertí en nada Mas el silencio es vacío y oscuridad Vacío, oscuridad, silencio, nada Necesitan ser llenados Porque ahí está mi búsqueda Mi finitud al fin de mis días Mi plenitud, mi ser parte de un todo En la totalidad de unas palabras Que a veces encierran, otras agotan Pero siempre completan No me dejes en el silencio Tus ojos dan relieve a mis palabras No apagues la luz que ilumina sus rincones

(Escrito desde el fondo de la madriguera, te sigo esperando)


Cómo transformar el fuego? El faro se alza sobre el promontorio de rocas. Es una luz que guía al viajero perdido en la oscuridad más negra de la noche. Éste mira atento en busca de ese haz de luz que le ayude a llegar a la arena, blanca, blanda, a salvo de la tormenta. Pero el viajero avezado sabe que no puede seguir la luz hasta su origen. Sólo debe dejar que la luz, girando, ilumine una porción de playa, una parte de la bahía salvadora, pues si se acerca demasiado a las rocas, presiente la hora de su naufragio. Mira el faro de lejos y deja que lo lleve hasta un puerto seguro aunque su luz hipnótica lo atraiga como el canto de una sirena. Es que la luz del faro ilumina los rincones ocultos de la playa. Debe ser lejano y extraño para poder cumplir su propósito. Mas su naturaleza le hace sentir la nostalgia por ese navegante que nunca se atreve a llegar hasta él. Luz necesaria para llegar a destino Ojos que iluminan caminos Mirada que busca la belleza Extraña y lejana mirada Viajero iluminado, cuerpo extrañado Nostalgia necesaria para intentar apagar el fuego


Un laberinto

Paredes y muros se alzan alrededor Cómo me encontré en el centro de la maraña? No caí del cielo Entré, ciegamente, perdidamente Siguiendo un sonido Hasta que ya no supe adonde girar El laberinto se bifurca infinitamente Y ningún hilo me lleva a la salida O será que desdeño ese hilo conductor Para quedar eternamente encerrada? Obsesiva prisionera Cautiva a voluntad


Tarde Una tarde quieta de verano, tarde gris blanquecina, donde no se escucha más que algún pájaro agotado de gritar. El calor de la piel se acumula con imágenes y sonidos que no puedo despejar. Son parte de esa parafernalia del pasado contraído y el futuro enrollado en un presente atemporal que es solamente marcado por tu presencia y ausencia. Es el sueño de frenar el tiempo a tu lado, en una mirada, en una larga caricia, en la ausencia de palabras que pueden ser dichas (pero no es necesario!) Una habitación vacía, una cama deshecha, tu cuerpo y el mío entrelazados. Nada más. Y de esa nada escapamos continuamente, huimos aterrados por el laberinto que nosotros mismos construimos. Escapamos en diferentes direcciones para que una encrucijada traicionera nos vuelva a cruzar en un loop infinito. Mi cuerpo resuena, vibra como una cuerda presionada una y otra vez. Y en ese estado latente, vibración constante, zumbido en mi cabeza, explota repentinamente el caudal en palabras. El río rebalsa su caudal. El pájaro sueña con el viento en la cara. Sólo esta hoja me salva en este momento de quedar sepultada. Una hoja, lo mismo que mi espejo negro, son sinónimo de mi salvación.


Inquietante Cuando cae una piedra En el agua quieta y plácida Del estanque Cuando una gota de tinta Mancha y se extiende Sobre el lienzo blanco Cuando en la noche en los árboles Un pájaro grita. Espanto a las criaturas En su quietud

Inquietante y perturbador Peligrosamente ensoñado El momento en que lo cotidiano se vuelve extraño En el que el objeto se convierte en poesía Porque toda escritura es una muñeca rusa dentro de otra Porque este texto se relee y se re-escribe con otro texto Porque la poesía está hecha de poesía Porque el palimpsesto no se agota


DespuĂŠs de la lluvia Hoy los ĂĄrboles me rodean Se yerguen orgullosos Las hojas estiran sus dedos sobre los muros Y pintan, clorofila y agua, todo con su vida Porque el agua trae la vida El agua es la vida Y se mete en tus venas Y la piel, reverdece y brilla Y yo vivo


Dedos en la boca "De estos libritos no se habla" con susurro apagado, extraño volumen para mamá. Y en la tercer hilera del mueble que me imantaba se perdían los libritos de los que no había que hablar. El secreto empezó a formarse Alrededor de unas palabras De "eso" no se habla quien supiera que realidad aterradora formaba el "eso" de lo que no se podía hablar El agujero se fue armando. Crecí con el secreto Inmaduré con él Para destrozarlo y explotar "Pero Carito, de eso no se habla Tu palabra aniquila, lastima" sopapo en la boca hasta que arden los labios

"Pero mamá ... de qué te enamoraste?" "Mamá. qué es el amor?" soy la nena que pregunta en el terror del vacío negro. Me dejaste sin palabra, sin nada un secreto y un vacío que hoy intento llenar.


Relato póstumo equivocado

Una página en blanco que fue un palimpsesto que borró sus rastros lo mejor que pudo en la destrucción Una tapa negra que supo ser otro ser que oculta con sigiloso celo el secreto al cerrarse Lenguaje. Tiempo. Música que se cruzaron por 5 minutos que equivocaron la senda en la encrucijada del relato póstumo.


Dolores orientales (cont.) Gota En el centro Concéntricos círculos que se expanden Expanden una idea Estiran el eco De un espiral infinito De seis grados que se amplían No vemos su fin ni alcance En la profundidad de un océano Menos vasto Más pequeño Gota Que recorre centímetros de piel Buscando un rincón Centro de mi cuerpo Origen de todo Desde la curva en el cuello Por el hueco de la espalda Pliegues y arrugas Dan la bienvenida A este beso

Gota Que cae de a una Insistente e intermitente Eterna como el tiempo Desde atrás y en adelante Remachando una imagen Horadando la piedra Barro del que estoy hecha.

Gotas esenciales


Proyecto palimpsestos (prueba 2)  
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