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LA INTERVENCIÓN EN TRABAJO SOCIAL Una reflexión en cuatro planos

María del Carmen Mendoza Rangel

Objetivos particulares

Ubicación •

El Trabajo Social surge como profesión, marcado por el avance de la revolución industrial en Europa (1760-1832), dada la concentración de núcleos humanos alrededor de los centros fabriles en condiciones de pobreza con nuevas necesidades y problemas sociales que requerían ser atendidos.

En 1869 se dan los primeros esfuerzos para formar un profesional que atendiera las necesidades gestadas en los núcleos de población.

La Intervención en T S, la ubicamos como práctica escolar y como práctica profesional, pero también la visualizamos como una metodología que nos otorga cierta especificidad profesional.

En el plano teórico

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En nuestra historia profesional nos acogimos a los referentes conceptuales que nos han brindaron otras disciplinas de lo social, para abordar la individualidad, los procesos grupales y la comunidad •

Desde

perspectivas

psicologístas,

antropológicas,

estructuralistas,

hasta

las

perspectivas basadas en el materialismo histórico, el materialismo dialéctico y la economía política. •

Las categorías constitutivas de nuestra especificidad fueron permeadas por diversas corrientes teóricas e ideológicas, que alimentaron el debate profesional y la reflexión con otras profesiones y gremios para fortalecer nuestra identidad y reafirmar nuestra pertenencia al campo de las Ciencias Sociales

Buscamos dotarnos de una visión de integralidad que recuperara la subjetividad humana como dimensión de análisis y de construcción de la vida

Contribuir al diseño de iniciativas para atender las necesidades sociales, tanto en lo local como en el ámbito de lo público,

Fortalecer las capacidades de los sujetos demandantes y los procesos sociales en una perspectiva humana.

Comulgamos con la necesidad de abrir las “Ciencias Sociales, para poder aprehender la realidad en toda su complejidad y en toda su profundidad.

Contribuir a potenciar tanto a los sujetos como a los procesos sociales en la búsqueda de alternativas para la defensa de la vida, de la comunidad y de la colectividad social.

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En lo político. •

Nacimos para ayudar y luego nos constituimos en mediadores, algunos dijeron que éramos las aspirinas del pueblo y los colchones del estado.

En ciertos momentos se nos otorgó la función de adaptar a los individuos grupos y comunidades a la sociedad.

Se nos encargó la atención de lo que otros llamaron “la patología social” constituida, por los” desadaptados, los desvalidos, los indigentes.

Y en algunos momentos rayamos en el control de los movilizados, los alzados, los rebeldes y si no fuera porque nos rebelamos, hoy estuviéramos buscando entre la ciudadanía los rostros del “terrorismo”

Por la década de los 60s, al interior de la profesión, se origina en América Latina un movimiento de reconceptualización que pone en cuestión el papel del Trabajo Social. Se cuestiona los marcos referenciales, los principios filosóficos y los métodos con que se trabajaba.

Significa un salto de calidad profesional al elaborar

nuevas definiciones y

nuevos objetivos y fines volcando a las escuelas a la reestructuración de la currícula formativa. •

Pero sobre todo plantea a las trabajadoras y trabajadores sociales un posicionamiento al lado de los sectores populares, llámense desposeídos, “marginados”, “explotados”, y/o “excluidos”.

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Desde ahí, se reivindican las prácticas promocionales y comunitarias y los modelos que permiten la integración teoría-práctica con especial énfasis en una perspectiva ideológica.

En lo Metodológico •

¿Qué hacer para modificar la realidad?

¿Cuál es la alternativa más adecuada?

¿Hacia dónde nos dirigimos?

¿Cómo garantizar el conocimiento objetivo? En la intención de respondernos estas preguntas que se plantean desde todas las disciplinas y profesiones hemos hecho un recorrido histórico, que podemos decir que en un principio fue más determinado por la función que se nos asignaba en la sociedad para responder a los acontecimientos, que por nuestra voluntad política, hasta que por los años 60s, se originó al interior de la profesión un movimiento latinoamericano que cuestionó fuertemente dichas funciones e inició el camino de la reconceptualización.

En lo orígenes asumimos la atención individualizada, el trabajo de grupos y las experiencias comunitarias, como métodos para la intervención

Más tarde en los inicios del movimiento de reconceptualización

se

recomponen las propuestas para la intervención profesional asumiendo que nuestras prácticas escolares y profesionales, tendrían que darse con una lógica metodológica procesual de la investigación a la planeación y la intervención. •

A mediados de la década de los 70s, bajo la perspectiva que nos posicionaba en el materialismo histórico y dialéctico, comulgamos con la investigación acción participativa y construimos propuestas

metodológicas bajo el

esquema de

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aproximaciones sucesivas en un camino de la búsqueda de la concreción y la acción transformadora. •

El objeto de intervención del Trabajo Social, exigió una redefinición que empujó a diversas conceptualizaciones, que fueron caminando desde el ser genérico, sus necesidades y problemas, hasta la sociedad en general. Hoy desde mi punto de vista, nuestro objeto de intervención es el espacio que los seres humanos transitan entre la búsqueda de solución a sus necesidades y el ejercicio de sus derechos y la apropiación de iniciativas, propuestas y servicios que respondan a ello.

El Trabajo Social interviene en esta situación de tránsito, estableciendo y articulando el conjunto de relaciones que se van tejiendo, convocando a los sujetos, a la participación, la reflexión, la organización y la toma de decisiones para enfrentar las diversas problemáticas.

Entre nuestros objetivos y funciones profesionales, se encuentra la promoción de la participación y la organización ciudadana en la discusión, decisión y elaboración de iniciativas; así como en la ejecución y vigilancia de las políticas públicas en atención a las necesidades sociales.

Lo ético Hemos trabajado desde: •

Enfoque asistencialista, asumiendo a las personas como desvalidas y realizando prácticas mesiánicas y paternalistas

Enfoque desarrollista, pensando que el crecimiento y el progreso es la solución y que los seres humanos sólo son sujetos productivos, fuerza de trabajo y deben 5

mantenerse a cumplir con la función

que le corresponde, la cual ha sido

determinada por otros. •

Ahora creemos en el protagonismo de la gente, en los seres humanos como portadores de derechos, lo que exige del ejercicio profesional, una relación de igualdad y de respeto.

El compromiso ético con la sociedad en la actualidad, nos coloca algunos retos: o Trascender los niveles intervención, hacia una estrategia más amplia, que nos permita brindar respuestas más integrales y de mayor impacto en la población. o

Diseñar instrumentos y mecanismos para facilitar el acceso de la población a todos los servicios, tomando como principio la universalidad de los derechos que tienen que ver con la reproducción de la vida.

o

Diseñar estrategias de atención conjunta que permitan aumentar la calidad en la atención, y mejorar la coordinación multidisciplinaria e interinstitucional

o Desarrollar una nueva cultura de colaboración y corresponsabilidad entre la población y las instituciones. o Impulsar la participación de la ciudadanía en la elaboración, aplicación y evaluación de propuestas alternativas

o La intervención del Trabajo Social se produce en escenarios impregnados de fuertes carencias, crisis profundas, dolores humanos, rupturas y conflictos, en los que la emocionalidad de los sujetos, aparece fuertemente deteriorada. Por ello estamos comprometidos a trabajar sobre la base de la condolencia, el respeto, la solidaridad y el afecto y son estas actitudes, las que generan la posibilidad de que el Trabajo 6

Social, pueda ser un aporte significativo en la reconstrucci贸n de tejido social, hacia la construcci贸n de humanidad. Noviembre del 2009

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María del Carmen Mendoza Rangel