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m a g a z i n e Especial Markneukirchen Su historia La Villa Merz Su museo C. F. Martin Richard Jacob “Weissgerber” Armin y Mario Gropp Angela Waltner Joachim Schneider N° 14 - Otoño 2019 Edición española


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34 Guitarras clássicas en tamaño real 34 guitarras extraordinarias construidas entre 1856 y 2008 por los más grandes luthiers, de Antonio de Torres a Daniel Friederich, cada una impresa en tamaño real para poderlas examinar con todos sus detalles.

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© OrfeoMagazine Creación y dirección: Alberto Martinez Diseño gráfico: Hervé Ollitraut-Bernard Editora adjunta: Clémentine Jouffroy Traducción francés-español: Maria Smith-Parmegiani Traducción francés-inglés: Meegan Davis Sitio internet: www.orfeomagazine.fr Contacto: orfeo@orfeomagazine.fr

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orfeo Editorial

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m a g a z i n e ¿Conocen acaso Markneukirchen? Es una ciudad alemana casi olvidada cerca de la frontera de la República Checa. Allí se fabrican todos los instrumentos de la orquesta desde hace trecientos cincuenta años: los de cuerdas, de viento y de percusión. Esta diversidad le confiere el título de ciudad única en su género. La fabricación de instrumentos conoce su apogeo en los siglos XVIII y XIX pero las guerras del siglo pasado y sus consecuencias tuvieron repercuciones nefastas: la división de Alemania en 1949 que incomunicó a esta región del resto del mundo y la construcción del muro de Berlín (1961-1989) que agravó la situación más aún. Fuimos a buscar esta noble lutería que hizo surgir a C. F. Martin, fundador de la célebre marca americana y a Richard Jacob Weissgerber, fecundo luthier desconocido en el resto de Europa. Esta tradición está personificada por luthiers como Armin y Mario Gropp, Stefan Schneider y Angela Waltner. ¡Que disfruten la lectura! Alberto Martinez


Markneukirchen, la


ciudad de la música La guerra de Treinta Años (1618-1648) provocó el éxodo de los luthiers protestantes de Bohemia hacia el ducado de Saxe adonde se les permitía practicar libremente su religión. Los doce fabricantes de violines que se instalaron en Markneukirchen (Vogtland, Alemania) fundaron su gremio en 1677 y desde entonces el oficio ha sido transmitido generación tras generación.


En toda la ciudad, muchos detalles nos recuerdan que estamos en una “Musikstadt�.


Monumento a la memoria del gremio de luthiers creado en 1677.

La construcción de guitarras al estilo vienés y particularmente los instrumentos de Johann Georg y Johann Stauffer tuvieron una influencia determinante en la lutería de Markneukirchen (Neukirchen antes de 1858). En la primera mitad del siglo XIX muchos luthiers de Markneukirchen y de Klingenthal aprendieron el oficio en la capital austríaca, origen de la mayoría de las nuevas ideas. El modelo español, desarrollado al mismo tiempo por C. F. Martin en los Estados Unidos dará una nueva orientación a la lutería local pero será solamente a partir de 1925, después de las visitas de Miguel Llobet y Andrés Segovia a Markneukirchen que Richard Jacob “Weissgerber” se orienta hacia los modelos españoles. Las guitarras construidas según el modelo de Antonio de Torres comienzan a imponerse sobre las de origen vienés. Guitarras sin etiquetas Durante el siglo XIX, Markneukirchen se convierte en uno de los centros más importantes de Europa en materia de fabricación de instrumentos. Se evalúa a más de un centenar los luthiers que trabajan en ese momento, produciendo modelos diversos, desde el más simple instrumento hasta obras maestras profusamente decoradas, destinadas a una clientela noble o pudiente. Esta industria musical de la región de Vogtland, que se desarrolló sobre todo en el siglo XIX, se basa en una estrecha colaboración entre fabricantes y comerciantes.


Luthiers capaces de realizar obras maestras profusamente decoradas


Dos guitarras de la regiรณn de Vogtland: a la izquierda, guitarra atribuida a Johann Gottlob Vogel (ca. 1830); a la derecha, guitarra atribuida a August Paulus (ca. 1870).


Esta práctica de venta de instrumentos sin firma provoca una gran pérdida de notoriedad de la manufactura regional Habida cuenta del aislamiento geográfico de esta región, los negociantes profesionales tienen un papel esencial en la distribución y venta de instrumentos con destino a Europa y a los Estados Unidos. Casi todos los fabricantes trabajan con esos negociantes de los que dependen totalmente en términos económicos. El principio del anonimato del fabricante era una obligación impuesta por los comerciantes para facilitar sus actividades. Los instrumentos llevaban etiquetas de otros negociantes con marcas locales o estaban desprovistos de firma. En todo caso, la identificación del origen desaparece o se vuelve difícil a medida que pasa el tiempo. Esta práctica de venta de instrumentos sin firma

provoca una gran pérdida de notoriedad de la manufactura regional. Luthiers de violines vs carpinteros Tradicionalmente en Vogtland, los luthiers de violines tenían la exclusividad de fabricar instrumentos de cuerdas, incluidas las guitarras de seis cuerdas. En 1807 se presentó una denuncia oficial por parte del gremio de luthiers de Markneukirchen contra los carpinteros que fabricaban guitarras. Las listas de precios de la época muestran que ese nuevo instrumento, es decir la guitarra, era mucho más caro que los violines. Su construcción era más interesante y no es sorprendente que los luthiers de violines trataran de protegerse de la competencia de artesanos que no pertenecían a su gremio. C. F. Martin, al igual que su padre Johann Georg, era uno de los carpinteros implicados en el conflicto. El gremio de luthiers no logró ganar el pleito a pesar de sus repetidas demandas. Una de las características de la construcción de violines en Vogtland era el montaje arcaico (durchgesetzter Hals): el mango y el talón estaban totalmente integrados en la estructura del instrumento según el estilo español. Tradicionalmente los luthiers locales utilizaban ese montaje en la fabricación de guitarras. Al contrario, influenciados por los luthiers vieneses de guitarras, los carpinteros utilizaban el montaje clásico (deuscher Bauweise): el mango y la caja se hacían por separado y se les reunía con una junta a cola de milano. Christof Hanusch http://www.christofhanusch.com Agradezco al Musikinstrumenten-Museum Markneukirchen, Ebrico Weller, Petra y Ekkard Seidi, Rainer Krause, Stephan Weber, H.Christian Koehn y Andreas Michel por su cooperación.


Se calcula que en el siglo XIX habĂ­a mĂĄs de cien luthiers trabajando en la ciudad.


La Villa Merz La escuela técnica de construcción de instrumentos (Fachschule für Musikinstrumentenbau) se encuentra en una magnífica villa y propone un programa de estudios de alto nivel.


Maravilla del Art Nouveau, construida en 1903.


El profesor Dr. Andreas Michel rodeado por un grupo de estudiantes en lutería de guitarra clásica.

Los estudiantes pueden escoger entre tres especialidades: la construcción de instrumentos con cuerdas frotadas, la de arcos o la de instrumentos de cuerdas pulsadas La historia de la Villa Merz comienza con el casamiento de Curt Merz, hijo de un negociante de instrumentos de música, con Olga Reinhold, hija de un rico industrial quien hace construir esta villa como regalo de bodas. Este maravilloso edificio de estilo Art Nouveau, terminado en 1903 está situado en una colina a la entrada de Markneukirchen y lleva con orgullo las iniciales CM en su fachada. Desde hace unos treinta años se ha trasformado en escuela de fabricación de instrumentos y adquirido una reputación internacional por la calidad de su programa. Los estudiantes de lutería pueden escoger entre tres especialidades: la construcción de instrumentos con cuerdas frotadas, la de arcos o la de

instrumentos de cuerdas pulsadas. Los cursos deben permitirles el diseño y la fabricación de instrumentos modernos e históricos asociando artesanía tradicional e investigación científica. En los cursos se tratan asimismo las nuevas técnicas de fabricación con estructuras de fibra de carbono y la adaptación de la lutería al uso de materiales renovables. Los cursos duran cuatro años. La escuela está equipada con programas de CAD, una sala de experimentación acústica, un laboratorio, una importante biblioteca y un estudio fotográfico. Al final de los estudios los alumnos poseen el nivel necesario para fabricar instrumentos, restaurarlos, enseñar o trabajar en la gestión de la industria musical.


Incluso el interior de la villa estรก bellamente restaurado.


Museo de instrumentos de mú El MusikinstrumentenMuseum Markneukirchen, fundado en 1883 es el más antiguo en su género en Alemania. Sus colecciones contienen más de 3.500 instrumentos de los cuales unos 1.600 están expuestos. Una

sección especial está dedicada a la historia de los instrumentos fabricados en el región de Vogtland.


música de Markneukirchen

En primer plano, la vitrina dedicada a las guitarras de “Weissgerber”.


Johann Knößing, Leipzig 1807.

Carl Loos, Schönbach 1880.


Heinrich Koch, Rudolstadt ca. 1820.

En 1883, Paul Apian, profesor en la escuela técnica de construcción de instrumentos preconiza la creación de un museo profesional, que participaría en la capacitación de las futuras generaciones de fabricantes de instrumentos y contribuiría a la información del público en general. En ese sentido el origen de este museo no se asemeja al de las instituciones similares. No ha sido financiado por ricos donantes ni por mecenas sino que ha sido fundado y creado por el conjunto de fabricantes de instrumentos locales, obreros y comerciantes. Gracias a sus relaciones en numerosos países, los negociantes de instrumentos de música de Markneukirchen han facilitado también la compra de instrumentos en el extranjero.

Museo del nácar

© Frank Fickelscherer, MMM (3).

Si se encuentran en Markneukirchen no dejen de visitar el Perlmutter Museum (Museo del nácar) que se encuentra en la ciudad vecina de Adorf. Allí se muestran los orígenes locales de la artesanía con nácar o madreperla y podrán admirar hermosas piezas fabricadas con esas conchas. La explotación del mejillón perlero ha sido un factor importante para el desarrollo económico de la región… y para la decoración de las guitarras.


Vitrinas con instrumentos regionales, europeos y asiรกticos.

Aserradero reconstruido en un edificio anexo.


En una pieza del museo se puede ver un antiguo taller de luthier.


Incluso vemos guitarras bastante sorprendentes como esta Guitariano.

Una mina de información, conocimiento e inspiración para alumnos y artesanos FUE TAMBIÉN EN ESTA REGIÓN QUE nació el bandoneón El bandoneón es el emblema de la música de tango y del gran compositor argentino Astor Piazzolla. Fue inventado alrededor de 1840 por Friedrich Zimmermann, pero llamado así como homenaje a Heinrich Band que promovía este nuevo instrumento editando partituras y un método con la marca “Band-Union”. El bandoneón llega a Argentina hacia 1870 con los emigrantes y marinos alemanes. Los más apreciados son los “Doble A” fabricados por Alfred Arnold en Carlfeld a unos treinta kilómetros de Markneukirchen.

En sus comienzos, el museo, medio de formación más que museo propiamente dicho, estaba destinado a los profesionales y a los estudiantes de la región. Incitaba a los aprendices y a los alumnos de la escuela especializada a descubrir los progresos de la fabricación de instrumentos por medio de observación y experimentación. Actualmente persiste una estrecha relación entre el museo y la fabricación regional de instrumentos. La colección de instrumentos que presenta el museo constituye una mina de informaciones, de conocimientos y de inspiración para los alumnos de la escuela profesional y para los artesanos fabricantes. Un paseo sonoro La colección se encuentra desde 1942 en un edificio extraordinario, antiguo palacete, clasificado monumento histórico, construido en 1974 con estilo barroco tardío. Antes de entrar, ya se ven en los jardines instrumentos que se pueden tocar sin restricciones. En las salas interiores se pueden admirar instrumentos gigantescos o diminutos, diferentes épocas de los instrumentos de la orquesta, laúdes, guitarras, instrumentos regionales, europeos, asiáticos… Una vitrina expone guitarras de C. F. Martin y otra las de “Weissgerber”. En un edificio anexo se ha restaurado un antiguo aserradero.


La vitrina dedicada a las guitarras de C. F. Martin.


C. F. Martin,   de Markneukirchen a América Christian Friedrich Martin (Markneukirchen 1796Nazareth 1873), después de su aprendizaje con Stauffer en Viena, emigra a los Estados Unidos en 1833 y crea la marca que será mundialmente conocida y la referencia absoluta de guitarras acústicas. La emigración de Christian Friedrich Martin a América (Frederick más tarde) se explica generalmente por el litigio entre los luthiers de violines y los carpinteros aunque no sea la única razón: Martin era ambicioso y decidido como su trayectoria lo demostrará. Desde 1812 o 1815 y hasta 1825, C. F. Martin vive y se casa en Viena. La vida en la capital austríaca le impresiona y la vuelta a Markneukirchen le hace tomar conciencia de la sencillez de su pequeña ciudad natal. No existen informaciones que permitan saber si su esposa, Lucia Ottilia (de soltera Kühle) apreciaba esta ciudad. Podía ganarse la vida como luthier pero habría sido difícil tener una situación acomodada en esta ciudad dominada por los negociantes. Parece lógico que no haya visto allí un buen futuro. 1833, la aventura americana Ya existían entre América y Vogtland lazos comerciales sólidos. Heinrich Anton Schatz (1806-1867) colega y compañero

de C. F. Martin en la época de Viena ya estaba instalado en Nueva York desde 1826. Su madre, falleció en 1828 y su padre en 1932, poco le quedaba a Martin que le retuviese en Markneukirchen. Aparentemente construyó algunas bellas guitarras antes de partir, que llevó en su equipaje para facilitar su entrada en el Nuevo Mundo. Cuando llega a América abre una tienda de música, asociado luego con Heinrich Schatz, para vender instrumentos y accesorios. En la etiqueta de su primera guitarra americana conocida se lee: C. Frederick Martin, constructor de guitarras y violines, importador de instrumentos musicales, 196 Hudson Street New York. Entre las mercancías recibidas entre 1835 y 1839 de F. T. Merz, negociante de Markneukirchen, figuran guitarras, instru-

Guitarra atribuida a C. F. Martin hecha en Markneukirchen hacia 1830, antes de su partida a América.


La influencia vienesa del taller Stauffer es evidente en esta guitarra de Markneukirchen atribuida a C. F. Martin.


El modelo español, desarrollado por C. F. Martin en América, dará una nueva orientación a la lutería local. Aquí, Johann A. Paulus 1850.


En América, C. F. Martin evolucionará hacia la guitarra española, inspirándose en los modelos de Sevilla y Cádiz.

mentos de viento y de cuerdas, campanas, trombones, diversos tipos de trompetas, arcos de Pernambuco, puentes de violín y violoncelo, clavijeros de guitarra, platillos, cuernos de caza, clavijeros diversos, flautas, cuerdas, cordales de violín, estuches, cejillas... En el año 1836 tan solo, treinta y tres guitarras de Markneukirchen son enviadas en tres partidas a Martin & Schatz. Entre ellas se encuentran instrumentos hechos por Lederer (probablemente Carl Wilhelm Lederer) Ficker (Friedrich Wilhelm Ficker), G. Gütter (Carl Gottlob Gütter) y Voigt (sin mención del nombre de pila no se le puede identificar con certeza, ya que por lo menos seis luthiers tenían ese apellido). No se sabe si esas guitarras procedentes de Markneukirchen se vendían con la etiqueta C. F. Martin. Después de solamente seis años en Nueva York, Martin se instala en una pequeña ciudad de Pensilvania, Nazareth, adonde vive una comunidad alemana importante y fraterna. Allí vuelve a fabricar guitarras al estilo español y confía la venta a varios asociados (Martin & Coupa, Martin & Bruno). Ese tipo de guitarra americana-hispánica de C. F. Martin será adoptado por los luthiers de Mark­ neukirchen y será el tipo de guitarra más fabricado junto a los tradicionales modelos vieneses. De C. F. Martin a Richard Jacob C. F. Martin y su primo Johann August Paulus (1806-1870) vienen de familias de carpinteros y comparten el mismo pasado familiar y profesional. J. A. Paulus, diez años menor que C. F. Martin, realizó su aprendizaje en el taller de Johann Georg Stauffer en Viena et podemos pensar que trabajaron juntos. Hacia 1830, Paulus, de vuelta a Markneukirchen es reconocido como uno de los mejores luthiers de la ciudad: alguno de sus instrumentos demuestran su grandes capacidades. Es Paulus quien capacitará a Karl August Jacob (1846-1918) padre de Richard Jacob “Weissgerber”. Pero aquí comienza la próxima historia… Christof Hanusch www.christofhanusch.com


A principios del siglo XX, las bases de la guitarra acústica moderna están echadas: mástil de 14 trastes, caja más voluminosa y varetaje en X para soportar la tensión de las cuerdas de acero.

A la izquierda, una OM-28, el gran éxito de Martin desde 1930 hasta nuestros días. A la derecha, una D-45 con su caja “dreadnought”, la más bella y codiciada.


Richard Jacob “ Weissgerbe

Una producción fuera de lo común, fruto de un trabajo de 16 horas al día y 6 días por semana.


ber ”, el maestro desconocido Casi desconocido en el mundo occidental, Richard Jacob “Weissgerber” (Markneukirchen 18771960), fabricó más de 3.000 guitarras entre 1905 y 1960, casi nunca idénticas y de excelente ejecución. Esta increíble producción justificaría por sí sola la “fascinación Weissgerber” pero además sus guitarras son magníficas, tanto por su construcción como musicalmente. Sus guitarras poseen una voz única e inconfundible, al igual que los instrumentos de los grandes guitarreros.

Una búsqueda permanente de perfección.


Guitarra construida por Karl August Jacob, el padre de Richard, alrededor de 1900.

Su padre luthier, que producía instrumentos de alta calidad, ejerció una gran influencia en su trabajo Los antepasados de Richard Jacob eran artesanos curtidores – Weissgerber en alemán – apodo familiar hasta 1921 cuando Richard Jacob lo adopta como firma. Creció en un entorno dominado por la fabricación de instrumentos: hacia 1880, Markneukirchen era uno de los centros más grandes de producción en el mundo. Su padre luthier, que producía instrumentos de alta calidad, ejerció una gran influencia en su trabajo. Richard aprende la lutería fabricando cítaras. Después de su servicio militar en 1899, entra en el taller de Wilhelm Voigt y se capacita como luthier de guitarras durante seis años. De 1905 a

1911 trabaja con su padre en el taller familiar y finalmente se instala por cuenta propia. El joven Richard trabaja dieciséis horas al día y seis días por semana, fabricando guitarras a pedido y para los negociantes. Se estima que hizo más de dos mil guitarras sin firmarlas, destinadas a los negociantes. Con la creación de su marca “Weissgerber” en 1921, Richard Jacob comienza a dejar de lado las viejas tradiciones comerciales de Markneukirchen y a vender directamente a sus clientes, La decoración de nácar en la parte inferior de la guitarra es típica de Markneukirchen.


El modelo vienés (1922) con su forma característica y sus aros más anchos en el centro.

corriendo el riesgo de ser boicoteado por los negociantes de la ciudad. En 1930 pone punto final a sus relaciones con ellos. “Weissgerber” y la guitarra española Las visitas de Miguel Llobet a Markneukirchen en 1921 y 1924 y de Andrés Segovia en 1924 dan una nueva orientación a su trabajo. Las cualidades sonoras de las guitarras de los maestros españoles le abren nuevas perspectivas y como Hermann Hauser en Munich, va a dedicarse a la construcción de modelos españoles. Sus cambios más importantes en los años siguientes están representados por el modelo “Torres” en 1928, que alaba y considera como “La guitarra ideal para conciertos y solistas”, y más tarde el modelo “Simplicio”, su modelo más lujoso. Richard Jacob nunca estaba satisfecho y buscaba constantemente la perfección para sus modelos, lo que explica que no haya dejado dos instrumentos completamente iguales.

Buscando dar sobretodo la máxima calidad sonora a sus instrumentos, las guitarras de esa época van decoradas muy sobriamente. Hasta finales de los años treinta, continúa desarrollando sus modelos españoles y en 1943, tras un nuevo período de investigaciones, pone a punto su innovación más importante: el acanalado de los bordes de las tapas y del fondo de sus guitarras de concierto, como lo hacen los luthiers de violines, cerca de las cenefas. Desde ese entonces y hasta su muerte, sigue perfeccionando su método de construcción y su varetaje. En los años cincuenta, todas sus investigaciones e innovaciones se ven plasmadas en un nuevo modelo: el “Gran Concierto Solo” suerte de quintaesencia de sesenta años de trabajo que deja como herencia a los futuros guitarristas. Behrend, el embajador de “Weissgerber” Durante los años 50 y 60, el guitarrista Siegfried Behrend, de Berlín Oeste, tocaba con guitarras


Š Frank Fickelscherer, MMM (3).

El modelo Rekord forma parte de sus creaciones (1925).


Las visitas de Miguel Llobet y Andrés Segovia dan una nueva orientación a su trabajo

Su modelo Torres: “La guitarra ideal para conciertos y solistas”.


En los años 30, la “Simplicio” era su mejor modelo.


A partir de 1943, comienza a acanalar los bordes de la tapa y del fondo de sus guitarras de concierto, como lo hacen los luthiers de violines. AquĂ­, un modelo de 1951.


Modelo Concierto de 1943 con la tapa abovedada en el centro y ahuecada en los bordes.


El guitarrista de Berlín Oeste Siegfried Behrend tocando con la guitarra de 1943 de la página anterior.

En los años 50 y 60, el guitarrista Siegfried Behrend tocaba con guitarras Weissgerber en sus conciertos de “Weissgerber” en sus conciertos, en giras por Alemania y en otros países. Esos eventos suscitaron una fuerte demanda, sobre todo en Japón y en Alemania Oeste, pero las consecuencias de la creación de la DDR (República Democrática Alemana) en 1949 y la construcción del Muro de Berlín (1961-1989) volvieron prácticamente inaccesibles las guitarras Richard Jacob en los países occidentales. Con la desaparición de Siegfried Behrend, el interés por las guitarras Richard Jacob “Weissgerber” fue disminuyendo y su nombre cayendo en el olvido. Confiamos en que sus instrumentos se vuelvan a descubrir y se vuelvan a apreciar por su artesanía y su calidad musical. Richard Jacob “Weissgerber” merece que la historia le reconozca y le haga ocupar un lugar destacado en el panteón de la lutería. Christof Hanusch www.christofhanusch.com

Su última guitarra, modelo “Grand Concert Solo” de 1960.


Armin y Mario


o Gropp, los sucesores Armin Gropp, fundador del taller, cuenta con más de sesenta años de experiencia en la fabricación de instrumentos de cuerdas. Enseñó la lutería en la escuela de Markneukirchen de 1993 a 2013. Desde hace 35 años trabaja con su hijo Mario, luthier y guitarrista.


Aquí con su padre, Mario Gropp se interesó desde muy joven por la lutería.

¿Se consideran ustedes como herederos de la tradición de lutería de Markneukirchen? Mario Gropp – No, nos asemejamos al trabajo de Weissgerber más que al de los luthiers de aquí, que se inspiran de las guitarras españolas. Weissgerber tenía sus propias ideas acerca de la construcción y de la sonoridad: un sonido muy claro, brillante, muy equilibrado, que se parece al de la escuela vienesa de Stauffer; un sonido similar a las antiguas Hauser, menos fuerte que las guitarras españolas pero muy refinado. Se le puede oír en las grabaciones de Siegfried Beh­ rend, gran guitarrista alemán que tocaba con guitarras Weissgerber. Cabe decir que mi padre construyó violines hasta los años cincuenta. Sus influencias proceden sobre todo de la lutería de violines y de Weissgerber. ¿No tenían otras influencias? M. G. – Después de la Segunda Guerra Mundial, esta parte de Alemania quedó del otro lado del muro. A partir de 1972 todas nuestras guitarras se vendían en las cooperativas estatales y no teníamos derecho a venderlas directamente. Poco sabíamos de lo que sucedía en Europa del oeste y no teníamos contactos ni con los clientes ni con los guitarristas. Mi padre volvió a abrir su taller al público tan solo en 1990 después de la caída del muro.


Armin Gropp perpetúa la tradición con su modelo “Weissgerber”.


“Spezial V” con tapa de abeto, aros y fondo de wengé.


Cejilla en dos partes para la precisión de la afinación y, a la derecha, la forma característica de las cabezas de las guitarras de Mario Gropp.

La única oportunidad de ver y oír otras guitarras era durante el Festival Internacional de Guitarra de Budapest, en Hungría, adonde venían guitarristas de todo el mundo. ¡Era extraordinario! Allí conocimos a José Luis Romanillos y, como mi padre era profesor en la escuela de lutería, le pidió que impartiese una semana de cursos en Markneukirchen. Fue a partir de ese momento que nuestras guitarras comenzaron a evolucionar. ¿De qué manera construyen sus guitarras, a la española o a la alemana? M. G. – Yo aprendí el estilo español, uniendo la tapa y el mango. Mi padre conoce ambos estilos pero prefiere la manera española. Pensamos que la interconexión de todos los elementos es mejor: el mango y el cuerpo forman así un todo. El gran talón que entra en la caja hace que el conjunto sea más sólido y también mejora el sonido. Pero para la cabeza no es lo mismo: en nuestros modelos preferimos la manera alemana con la junta en forma de V, salvo si se trata de copiar una Torres, en cuyo caso lógicamente pegamos la pala según el modo español. ¿Construyen réplicas corrientemente? M. G. – Si, de vez en cuando tenemos pedidos


Tony Sheridan, cantante de los Beatles en sus comienzos en Alemania, fue pagado con una guitarra de Armin Gropp por su concierto en Markneukirchen. de una copia de Torres, de una Stauffer o de una guitarra romántica. Aquí no podríamos vivir fabricando un solo modelo. Estamos en un lugar remoto de Europa y nuestro mercado local es muy pequeño. Tenemos que hacer la guitarra que quiere cada cliente y por eso estamos obligados a proponer toda una gama de instrumentos, con diapasones, tamaños y precios diferentes. Antes, mi padre hacía modelos de estudio y uno solo de tipo superior, el modelo “Artist” que hoy llamamos “Weissgerber” inspirado por sus guitarras de concierto, con la tapa abovedada en el centro y ahuecada en los bordes como la de los violines. ¿Cuales son sus principales modelos? M. G. – A finales de los 90 comencé a interesarme en la construcción de tipo enrejado (lattice), y creé el modelo “Spezial”. Sin carbono, todo de madera, pero desde ese entonces el varetaje y la construcción han evolucionado mucho. También fabriqué modelos con doble tapa. Hace poco volví a un sonido mas tradicional, con un poco menos de potencia pero mayor colorido. Mi última creación es el modelo “La Onda”. Hago una tapa más fina con un varetaje ligero com-


“La Onda”, última creación de Mario Gropp: tapa de abeto, aros y fondo de palisandro de Honduras.


Un taller que huele la madera y la cola caliente… puesto de cuarenta y dos varetas muy finas y paralelas. Como de costumbre proponemos la tapa de pinabete o de cedro, la caja en una decena de maderas diferentes y con varios tiros. ¿Qué maderas prefieren? M. G. – A mi padre le gustan mucho los viejos arces pero la demanda de nuestros clientes se orienta mas bien hacia las maderas oscuras, los palisandros. Tenemos existencias de muchas maderas diferentes, muy añejas, e incluso algunas bellas maderas europeas, como el cerezo y el nogal. También contamos con roble alemán, muy denso, que data de 1945 y que nos da muy buenos resultados. ¿Cuales son los detalles particulares de sus guitarras? M. G. – La forma de la pala, que es típica de nuestro taller: mi padre tiene la suya y yo la mía. La cejilla siempre se hace en dos partes para mejorar la precisión de la afinación. El diapasón es un poco elevado para facilitar el acceso a las notas agudas y las palas de nuestras guitarras están unidas con juntas en forma de V. Por otra parte, cada taller en Markneukirchen tiene sus secretos...


Tras la muerte de Richard Jacob “Weissgerber”, su hijo Martin Jacob llama a Armin Gropp para ayudarle a terminar las guitarras inacabadas de su padre. Entre 1990 y 1994, Armin terminará 27 de ellas.


Angela Waltner, entre Investigadora incansable, Angela Waltner siguió la formación en Mittenvald y después en Markneukirchen. Se especializó en la restauración de guitarras románticas francesas y participó en la realización de un estudio detenido sobre Weissgerber. Actualmente construye sus propios modelos en Berlín.


Torres y Weissgerber

Angela en su taller de BerlĂ­n. Foto de Stefan Maria Rother.


A la manera de Weissgerber: junta de la cabeza en V y cenefas en galalita.

Usted tiene una manera original de trabajar... Angela Waltner – Así es, me gusta hacer experiencias para progresar. Por ejemplo, compré tres guitarras de fabricación en serie, bastante malas, y traté de mejorarlas sin hacer demasiadas modificaciones, solo pequeños detalles. Lijé un poco el varetaje, también el puente en ciertos puntos y cambié las cejillas. Mi idea consistía en armonizar la gama sonora de los instrumentos. Y ahora, las tres guitarras suenan muy bien. ¿Y cómo sabe en dónde intervenir? A. W. – Gracias a un método inventado por el ingeniero Benno Streu: se hace sonar cada nota, se pasa suavemente el dorso de la mano en la parte inferior de la tapa armónica y se oyen muy bien los diferentes modos vibratorios del instrumento. Hay zonas de fuerte vibración, incluso estridentes y zonas adonde la vibración es menos fuerte, casi nula, bloqueada. Fue Ernst Chladni, físico fundador de la acústica moderna, que descubrió esto en 1802. Partiendo de ese punto, se debe intervenir para igualar los dos lados de la tapa armónica: izquierdo y derecho. Parece difícil de creer pero pero el oído es más preciso que los micrófonos. A veces retoco también el fondo, los aros o la parte superior de la tapa, que controla parte de las notas agudas. ¿Cómo es su varetaje? A. W. – Hice varios tipos de varetaje. El último es


El modelo “Concertâ€?: fondo abombado, diapasĂłn elevado y varetaje inspirado de la patente Hauser I de 1921.


El modelo “Essence” tiene la cabeza esculpida, el diapasón elevado y la roseta compuesta de anillos concéntricos, como las guitarras francesas del siglo XIX.


El puente del modelo “Anima” con sus tres cejillas móviles. una mezcla de abanico clásico con cinco varetas y tres barras finas perpendiculares. La barra que pongo a igual distancia de la roseta y del puente es una idea de Hauser I, de su patente de 1921, cuando trataba de combinar el sonido español con el sonido alemán, ese sonido legado de la escuela vienesa. Con mi varetaje yo también trato de reunir las dos escuelas: el sonido alemán (Stauffer, Weissgerber) brillante y equilibrado y el español (Torres, Santos) muy expresivo con graves profundos. Debo decir que me ha resultado difícil lograr ese equilibrio. No olvide que vengo de la tradición de la guitarra romántica francesa y de Weissgerber.Benno Streu me ha ayudado mucho a comprender el sonido español haciéndome escuchar los discos de Stefano Grondona que tocaba con guitarras de Antonio Torres. En cierto modo, comprendí los años de trabajo que necesitó Hauser I para lograr hacer una guitarra española y satisfacer a Segovia. ¿Entonces hace guitarras de estilo alemán o español? A. W. – De estilo español. Pero a veces, si lo pide un cliente, realizo el ensamblado del mango y la pala con una junta en forma de V, a la alemana.

El modelo “Concert” con su abanico de tres varetas verticales y dos horizontales.

Dígame algo de sus puentes… A. W. – Hago las cejillas en tres partes para poder controlar la entonación de cada cuerda. Las cejillas no están fijas en un acanalado y se les puede mover fácilmente. No es invención mía: es una idea que data de los años 70 y que viene del ISIGL de Duseldorf (Institute of Stringed Instruments Guitar and Lute). Mi último puente es más ligero y no es rectangular, tiene una forma más libre y me permite modificarlo para mejorar el sonido, de ser necesario y sin que se vea.


Los anillos concĂŠntricos de algunas rosetas los adorna con una pieza de nĂĄcar.


El modelo “Anima” es fruto de sus últimas investigaciones.


Evolución reciente de su abanico.

El puente está inspirado en los laúdes y la cabeza es simple.


Angela construye sus guitarras con el mĂŠtodo espaĂąol.

Los aros de arce de una futura guitarra.

Hermosas tapas de abeto terminadas con rosetas simples.


La patente del varetaje de Hauser I, 1921.

Una copia de Panormo apenas terminada.

¿Cúantos modelos fabrica? A. W. – Tres modelos: “Concert”, “Essence” y “Anima”. El modelo “Concert” data de mi instalación en Berlín. Tiene el fondo convexo, el diapasón elevado y un varetaje inspirado en la guitarra de Hauser I y su patente de 1921: tres varetas verticales en abanico y dos horizontales, une bajo el puente y la otra por delante. La pala no va esculpida y la roseta tiene un motivo sencillo. El modelo “Essence” tiene un varetaje mas complejo, derivado del primero, con cinco varetas en forma de abanico y tres transversales. La pala está esculpida, el diapasón es elevado y la roseta está compuesta de anillos concéntricos, al estilo de las guitarras francesas de Lambert del siglo XIX. El modelo “Anima” es fruto de mis últimas investigaciones y mejoras del varetaje “Essence”. El diapasón no está elevado, la roseta y el puente se inspiran de los laúdes y la pala es simple. Recibo también muchos pedidos especiales y acabo de terminar una copia de una Panormo. ¿Qué queda de Weissgerber en su trabajo? A. W. – Quedan ciertos detalles de construcción según la tradición vienesa y de Weissgerber en particular: el perfil de mis guitarras, más anchas en el centro, la utilización de cenefas de galalita (marfil artificial) en torno a la caja y el uso de la junta en forma de V para las cabezas... pero, más que todo, lo que me inspira es el sonido de sus guitarras.


© Stefan Maria Rother.

“¡Parece increíble, pero el oído es más preciso que los micrófonos!”


Taller Joachim

Steffen Schneider continĂşa la actividad del taller con su hijo Alexander.


Schneider Joachim Schneider y sus hijos (ca. 1980).

La lutería Schneider fue creada en 1894, especializada al comienzo en la fabricación de violines y violoncelos. Joachim Schneider (19392019), formado por su abuelo, diplomado con el “Meisterprüfung” en Chemnitz, dirigía el taller familiar desde 1962. Falleció la semana antes de mi visita y fui recibido por su hijo Steffen y su nieto Alexander, ambos luthiers.


“Nuestras guitarras actuales son más refinadas y exigen más trabajo.”

¿Cuál es la influencia de Markneukirchen en vuestro trabajo? Steffen Schneider – En lo que se refiere a la construcción misma, la influencia de Markneukirchen se sentía más al comienzo de nuestra actividad, pero la guitarra no es como el violín, ha evolucionado bastante y estamos obligados a responder a la demanda de los guitarristas. Las guitarras que fabricamos hoy son mejores que las de antes, más refinadas y requieren más trabajo. Las guitarras de estudio llevan unas cien horas de trabajo, las otras mucho más.


¿Cuántos modelos fabrican? S. S. – Yo he sido el primer luthier de la familia que solo hace guitarras. Fabricamos guitarras con tres niveles diferentes de construcción y de tipo de madera: un modelo “Estudio” bastante simple y barnizado con laca nitrocelulósica; un modelo “Concierto” de construcción más esmerada, con la pala esculpida, el cuerpo barnizado con laca nitrocelulósica excepto la tapa que barnizamos con muñequilla y un modelo “Superior” hecho con las mejores maderas disponibles, totalmente barnizado con muñequilla, el ensam-

Modelo de concierto: tapa de abeto, fondo y aros de arce y cabeza esculpida. Construcción a la manera española con la tapa barnizada a muñequilla.


Ofrecen los dos tipos de juntas para las cabezas: en V a la alemana, o recta a la española.

Adaptan el modelo, la técnica y la madera según la demanda Para las tapas prefieren el abeto alemán.


Las cabezas típicas del taller Schneider desde 1969. blado de la pala en forma de V, al estilo alemán. La plantilla de las guitarras puede cambiar un poco en función de la demanda. Las del mejor modelo, destinadas a guitarristas confirmados, son generalmente un poco más grandes para obtener mayor potencia. Las dimensiones del cuerpo de la guitarra pueden variar también si el cliente pide un tiro de 65, 64 o 63 cm. Pero en realidad los pedidos no corresponden a esas categorías: hacemos muchas variantes. Diría que la mitad de nuestros clientes quieren instrumentos de medida (longitud del diapasón, tipo de madera, etc.). A menudo, cuando reci-

bimos un pedido hacemos dos ejemplares para que el cliente pueda escoger entre ambos. ¿Cuáles son las características de vuestras guitarras? S. S. – La pala es fácil de reconocer, típica des Schneider. Joachim, mi padre la creó en 1969. No es una copia de Weissgerber, aunque algunas veces añadía madreperla como lo hacía él. Otro detalle, hacemos los dos tipos de ensamblado entre la cabeza y el mango: en V como los alemanes y recto como los españoles. Preferimos construir a la española, comenzando con la


Un hermoso fondo de palisandro con tres barras horizontales.


Dependiendo del tipo de madera utilizada para el mango (caoba o cedro), añaden un refuerzo para hacerlo más sólido.

unión de la tapa con el mango. La excepción es aún la manera de pegar las palas en las guitarras de mejor calidad. ¿Qué maderas utilizan? S. S. – En general utilizamos el abeto alemán para las tapas y a veces también el cedro. Para los fondos y los aros proponemos el arce, el palisandro indio, de Honduras o de Madagascar, el cocobolo, el wengé. El palisandro es la madera que más piden nuestros clientes. Y entre todos los palisandros el mejor para nosotros es el brasileño. El wengé es muy bello y me gusta mucho pero es difícil de trabajar a causa de su dureza y difícil de barnizar debido a sus numerosos poros tan evidentes. ¿Y qué tipo de varetaje? S. S. – Hacemos diferen-

tes tipos. Hemos hecho pruebas con guitarras de doble tapa, con carbono y con varetajes en forma de enrejado, pero preferimos hacerlos de madera y con un diseño de construcción más clásico. También fabricamos modelos Torres, con abanico de cinco o siete varetas, que es nuestro varetaje más corriente. En los refuerzos del fondo ponemos tres o cuatros barras, según las dimensiones de la guitarra y las características de la madera elegida. De vez en cuando, según la clase de madera utilizada para el mango (cedro o caoba) añadimos un refuerzo central para que sea mas sólido. Adaptamos constantemente la construcción al tipo de madera con que trabajamos. “El wengé es muy hermoso pero difícil de trabajar.”


Hacen puentes cóncavos o convexos según la densidad del palisandro, para hacerlos más o menos flexibles.

He visto que hacen dos tipos de puente… S. S. – Hacemos puentes cóncavos o convexos en función de la densidad del palisandro, para que tengan mayor o menor flexibilidad. Por ejemplo, cuando los puentes son de palisandro de Honduras, los hacemos cóncavos. La canaleta adonde se sitúa la cejilla del puente está siempre un poco inclinada para compensar el diámetro de las cuerdas y mejorar la afinación. Preferimos las cejillas de una pieza para obtener el máximo contacto con la tapa y solo las hacemos en dos partes en el caso de las guitarras de diez cuerdas. En general, nuestras mejores guitarras tienen un puente de doce agujeros. Es más elegante y la presión de las cuerdas sobre la cejilla es más pareja.

Los Schneider proponen diferentes motivos de rosetas.

¿Cómo resumiría vuestro trabajo? S. S. – Nunca hacemos la misma guitarra: ni de la misma madera, ni con el mismo varetaje, ni con idéntico acabado o igual diapasón. Adaptamos siempre nuestra técnica al modelo pedido y a la madera empleada. Los luthiers partimos siempre de Torres, pero cada uno lo interpreta a su manera. No podríamos prosperar si continuásemos fabricando como lo hacían Torres o Weissgerber.


Paris, noviembre 2019 Sitio internet: www.orfeomagazine.fr Contacto: orfeo@orfeomagazine.fr

Profile for ALBERTO MARTINEZ

Orfeo magazine N°14 - Edición española - Otoño 2019  

Revista dedicada a la guitarra clásica, a los luthiers y a su entorno cultural.

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