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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

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TERCER MILENIO


Nº 202. FEBRERO, 2020

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Ángela Figuera, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60 MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99 INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 462 88 40 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71 MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16 MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40 MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

en este número... IGLESIA A FONDO El primer domingo de marzo se celebra el Día de Hispanoamérica, una jornada más que nos recuerda la importancia de la misión en todo bautizado. El lema de este año: "Para que en Él tengan vida".

16 PRIMER PLANO

Bajo el lema "Quien más sufre el maltrato del planeta no eres tú", Manos Unidas quiere hacernos reflexionar sobre los efectos de una Tierra devastada por el castigo humano.

26

INFORME Próximos a celebrar el Día Internacional de la Mujer, recordamos la labor de los misioneros y misioneras en la vanguardia de la defensa de los derechos de las mujeres más vulnerables del planeta.

30 y además... 7 TRIBUNA

Pueblo de Dios en salida

12 EL OBSERVADOR VENEZUELA - TIERRA SANTA SUIZA - COLOMBIA

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... Panamá

46 CULTURA

22 ASÍ VA EL MUNDO

Un Papa de libro

SUDÁN DEL SUR - LIBIA GUATEMALA - LÍBANO

54 MISIÓN VIVA

36 ENTREVISTA Rolando Ruiz, misionero javeriano por tierras de África y España

2019 en el Parvatibai Leprosy Hospital de Surat (India)

56 MISIÓN VIVA

Montserrat Varela, fmm, más de 4 décadas en el corazón de África


EDITORIAL

SE NECESITAN EVANGELIZADORES ALEGRES

L

o ha dicho el papa Francisco en una de sus homilías: “La Iglesia no avanzará, el Evangelio no avanzará con evangelizadores aburridos, amargados. Solo marchará con evangelizadores alegres, llenos de vida”. Frente a “los cristianos prisioneros de las formalidades”, el Santo Padre anima a marchar con “la alegría de ser cristianos”, “de ir adelante” y “la capacidad de festejar sin avergonzarse”. La verdad es que no se requiere bucear mucho entre nuestros misioneros y misioneras para encontrar esa alegría en ellos. En muchos casos, pese a su avanzada edad, a sus achaques y limitaciones físicas, a las difíciles situaciones que les ha tocado vivir..., siempre muestran su alegría y satisfacción de ser portadores del Evangelio entre los más necesitados. Lo podemos comprobar en estas mismas páginas que siguen, con el testimonio de una misionera que afirma: “Es muy gratificante ayudar a la gente y hacer que sus vidas sean un poco mejor”. O, en el número anterior de nuestra revista, en boca de otro misionero: “He llegado hasta la actualidad, viviendo mi vocación con alegría y pasión”. Su conclusión no podía ser más reconfortante: “Estos años por estas tierras me han configurado, me han hecho sacar lo mejor de mí mismo”.

Las palabras con las que seguía su relato este mismo misionero encajan también a la perfección con otra de las peticiones de las que el papa Francisco ha querido dejar constancia de cara a nuestra labor evangelizadora: “la actitud de la sencillez, del respeto, de la moderación y del escondimiento”. Y he aquí el ejemplo de nuestro misionero, cuando reconoce que sus experiencias por tierras de África “me han mostrado de for-

cuentran dando testimonio de Jesús y llevando su Palabra en tierras donde los cristianos son una minoría perseguida o mirada con recelo. Y también son muy adecuadas las palabras de otro misionero entrevistado en las próximas páginas, el cual nos advierte de que “estamos llamados a abrirnos a los demás, a convertirnos a Jesús y, con nuestra vida, hacer hablar al Evangelio”. Y añade: “Todos deberíamos dar la espalda al

La tarea de dar a conocer la Buena Nueva “llama a la comunidad cristiana a ir al encuentro de los demás” con alegría y sencillez. ma descarada mis propios límites, miedos e incertidumbres”. No ha sido esta la única lección y consejo que el Papa ha querido dar tanto a los llamados a emprender la acción misionera, como a los que ya se encuentran implicados en ella. En este sentido, recordó que esta tarea de dar a conocer la Buena Nueva “llama a la comunidad cristiana a ir al encuentro de los demás, pero siempre proponiendo y no imponiendo, dando testimonio, compartiendo la vida concreta de la gente”. Ante este consejo, viene enseguida a la mente la presencia callada y de servicio de muchos misioneros y misioneras que se en-

egoísmo y decir ‘¡no!’ a la globalización de la indiferencia, al descarte de los otros”. Está claro que ha habido y hay misioneros alegres, valientes, sencillos; dispuestos a ir al encuentro del más necesitado con una actitud misericordiosa y de servicio. Pero en nuestros días se siguen necesitando más manos entregadas a la misión. Y no valen excusas. Como ha recordado el Papa, la Iglesia, “aunque sea perseguida, incomprendida y encadenada, jamás se cansa de acoger, con corazón maternal, a todos los hombres y mujeres, para anunciarles el amor del Padre que se ha vuelto visible en Jesús”.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


frasesy yflashes

Mons. Casimiro López Llorente obispo de Segorbe-Castellón Los niños intuyen muy bien y celebran con alegría que ellos también son Iglesia y que están también llamados a la misión de anunciar el Evangelio; ellos quieren ser "pequeños misioneros" aquí y ahora; ellos saben que su testimonio misionero, por pequeño que sea, es importante.

Mons. Victor Phalana obispo de Klerksdorp, sobre el misionero belga recientemente asesinado en Sudáfrica Todos saben que Jozef Hollanders no tenía dinero. Sirvió a una comunidad pobre. Usó cada centavo para su gente. Regaló todo lo que tenía.

Juan Alonso Fernández misionero del Sagrado Corazón en Guatemala, cuyo martirio (1981) acaba de ser reconocido No quiero en modo alguno que me maten, pero tampoco estoy dispuesto, por miedo, a rehuir mi presencia entre estas gentes. Una vez más pienso ahora: ¿quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

Antonio López García-Nieto hermano del Sagrado Corazón, misionero en Vanuatu En nuestras islas de Oceanía, la línea del horizonte está siempre ahí, como una invitación a emprender un viaje por el océano, a dejar nuestra seguridad en tierra firme y a remar cada vez más lejos por la aventura de la vida. Como dice el Papa, si dejamos un lugar para Jesús en nuestra piragua, él siempre nos dará una nueva perspectiva.

Achaleke Christian Leke activista camerunés, premio Mundo Negro a la Fraternidad 2019 Para lograr la paz, debemos educar a nuestros jóvenes para que comprendan que, a pesar de nuestra raza, religión o cultura, somos iguales.


TRIBUNA

Pueblo de Dios en salida Por D. José María Calderón.

E

n un solo curso, dos grandes congresos nacionales: el que tuvimos en septiembre, con motivo del Mes Misionero Extraordinario, y, ahora, en febrero, el Congreso de Apostolado Seglar, el Congreso de Laicos, bajo el título de “Pueblo de Dios en salida”. Los dos, como la Iglesia misma, con un enfoque inequívoco de misión. Esta es la vocación de la Iglesia, llevar el Evangelio a todas las personas. Por eso, es irrenunciable unir a la vocación del cristiano, y por lo tanto del laico, la misión y la llamada a ser evangelizadores. En este Congreso, que se celebra del 14 al 16 de este mes, los misioneros laicos van a hacerse presentes. No podría ser de otro modo: son, por su vocación laical, miembros de la Comisión de Apostolado Seglar, y, como misioneros, manifestación expresa de la vocación a la evangelización de toda la Iglesia. Los cristianos debemos sentir un humilde orgullo al ver la generosidad y la entrega de tantos seglares que, después de un profundo discernimiento y oración personal, han decidido poner su vida al servicio de la Iglesia para ser enviados a la misión y llevar así el mensaje de amor y de salvación del Señor. El testimonio que dan es realmente importante. Si la vocación de especial consagración enseña, no solo de pala-

Director Nacional de OMP

bra, sino con la vida, que Cristo es capaz de llenar el corazón del hombre por completo, la vocación misionera en un seglar enseña, y no de palabra, sino con su misma existencia, que la vida ordinaria –de familia, de todo hombre, de cualquier hombre– está llamada a ser una vida plena en el amor a Dios y al prójimo. Que el mundo es el lugar habitual de encuentro

cioso que –sin duda, queriendo vivir la voluntad de Dios sobre cada uno de ellos– debe plantearse en el discernimiento vocacional de nuestros jóvenes, porque el Señor necesita de misioneros. De sacerdotes, por supuesto; de religiosas y religiosos que “dan luz” a la consagración al Señor; y de laicos que hacen presente a la Iglesia y a Cristo en el mundo.

Es irrenunciable unir a la vocación del cristiano, y por lo tanto del laico, la llamada a ser evangelizadores. con Dios y que las ocupaciones de este mundo no son un obstáculo para vivir una vida verdaderamente cristiana y misionera. Los matrimonios, las familias que parten a la misión, muestran la belleza del amor humano, que se entrega y se hace visible en el respeto y en la mutua ayuda de los esposos y de los padres con sus hijos. Los laicos misioneros hacen creíble el anuncio de la Iglesia, porque, como las parábolas iluminaban la predicación del Señor, su vida es un testimonio precioso de que lo que enseña la Iglesia no solo es verdad, sino que es posible, bonito y ¡feliz! Ojalá los laicos misioneros que van a participar en este Congreso hagan visible, a los ojos de todos, que la misión es un camino pre-

Estos misioneros laicos, cuando regresan a su tierra, siguen siendo misioneros. Lo llevan en su corazón y en su mente. No saben no serlo. Convierten su trabajo, sus relaciones sociales y su amistad en una gran plataforma para poner a Cristo en la cumbre de sus deseos e inquietudes. Y llegan adonde no llegaría ninguna otra institución o persona de la Iglesia. ¡Ellos, vosotros, sois la Iglesia presente en la vida ordinaria! Y ellos, cuando viven en comunión con los sacerdotes y con la vida consagrada, son, sois, un icono precioso de la Iglesia de Cristo. No es unos u otros, no es unos frente a otros; somos todos, con un solo corazón, unidos mostrando a Cristo. Todos juntos somos “Pueblo de Dios en salida”. NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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IGLESIA A FONDO DÍA DE HISPANOAMÉRICA

MISIONEROS Testigos de la vida que nace de Dios El Día de Hispanoamérica se ha instalado en la Iglesia española como una fecha en la que se recuerda, como sucede en otros momentos a lo largo del año, la importancia de la misión en la vida de todo bautizado y de la propia Iglesia. Tradicionalmente celebrado el primer domingo de marzo, que en 2020 se corresponde con el día 1, el lema de este año es "Para que en Él tengan vida", siguiendo las palabras del evangelista Juan.

E

sta fecha siempre ha estado relacionada con la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana), que durante más de 70 años ha sido vehículo para que los sacerdotes diocesanos españoles hayan sido sembradores de vida para todos en el continente americano. Desde Estados Unidos a Argentina, pasando por las islas del Caribe, miles de presbíteros de nuestras tierras han ido dando a conocer la buena noticia del Evangelio. En la actualidad, poco más de 200 son los que permanecen en la misión, según los datos oficiales, pertenecientes a 53 diócesis españolas y presentes en 20 países. Los nuevos misioneros incorporados en 2019 se limitan a tres, lo que debe llevar a la Iglesia españo16 misioneros

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la a reflexionar. Es conocida la situación de muchas de nuestras diócesis en cuanto al número de sacerdotes, un problema que aumenta, dada la media de edad cada vez más elevada. Sin embargo, no podemos olvidar que la misión es elemento constitutivo en la vida de la Iglesia y que el envío de misioneros supone una gran riqueza para las comunidades diocesanas de origen, pues aviva entre los fieles un sentimiento común, que va más allá de

las personas concretas que han sido enviadas. No han sido pocos los que han descubierto su vocación a partir del testimonio de aquellos que, estando lejos de su diócesis de origen, son vistos como una referencia por quien se está planteando qué camino seguir.

La misión, generadora de vida

Esta es una idea que aparece en el mensaje del cardenal Marc


Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), con motivo del Día de Hispanoamérica. En sus palabras reconoce, refiriéndose a los misioneros, que “sois vosotros la parte de la Iglesia española que, con la gratuidad enraizada en la vida de fe y servicio, recordáis al mundo la solicitud apostólica universal que hace visible la apostolicidad que lleva el mensaje y la vida del Evangelio a todos los rincones de la geografía, la historia y la existencia del mundo”, poniendo de manifiesto la importancia de la misión como algo paradigmático para la vida de la Iglesia, una idea recogida por el papa Francisco en Evangelii gaudium. No olvidemos que encerrarse en uno mismo, en resolver necesidades particulares, sin tener una visión más amplia, más que generar

vida, va produciendo situaciones de muerte, que nos alejan de Dios y de su proyecto para todos. La misión es una dimensión de la que participa toda la Iglesia, en la que se implican de un modo especial diferentes personas en cada una de las diócesis, una labor que en muchos casos se prolonga en el tiempo. Los delegados y delegadas diocesanos –son varias las mujeres que han asumido esta misión en diferentes diócesis– hacen una labor callada, no siempre reconocida y apoyada, pero que resulta de fundamental importancia en el trabajo pastoral diocesano. La animación misionera debería ser uno de los grandes focos, pues es una dimensión que nos remite al anuncio del Evangelio, una de las grandes prioridades, o la principal, en la vida de la Iglesia.

El mensaje del presidente de la CAL destaca como núcleo del caminar misionero de la Iglesia “la vida que se transforma en Vida”, en referencia al lema de la jornada en este año. Este es un aspecto presente en la Iglesia latinoamericana, especialmente resaltado en la última conferencia de su Episcopado, celebrada en 2007 en Aparecida, como recogía el papa Benedicto XVI en el documento surgido de este foro, en que fue relator general el entonces cardenal Bergoglio. Las ideas de Aparecida han resultado de particular importancia en el pontificado de aquel que sería el papa Francisco, el primer Papa latinoamericano, que ha dado a la Iglesia un aire diferente, propio de un continente donde la fe es vivida desde perspectivas distintas a las del mundo occidenNÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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tal, que tradicionalmente fueron vistas como la forma propia del caminar eclesial.

Reconocimiento a una entrega

Hablar del “ser y estar como misioneros”, y la invitación “a seguir ayudando a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, a tomar conciencia de ser discípulos y misioneros de Cristo, enviados por Él al mundo para anunciar y dar testimonio de nuestra fe y amor”, es algo que nos lleva a reconocer la entrega de tantos misioneros de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana que han consumido su existencia en la misión. En un reciente encuentro de aquellos misioneros de la OCSHA que trabajan en Brasil, participaba uno con 60 años de labor, junto con otros dos que llegan a los 55 años en 18 misioneros

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tierras brasileñas. Son muchas las experiencias en las que estos misioneros han hecho posible que todos tengan vida, muchas veces entre los más pobres de la sociedad, cotidianamente considerados como descartables, pero que han encontrado en ellos una mano amiga, un oído atento, una mirada samaritana. No podemos olvidar que, igual que sucede con estos, en su trabajo del día a día son muchos los misioneros que transforman en algo práctico las palabras del mensaje para el Día de Hispanoamérica, ayudando al auténtico progreso de mucha gente, que, con su apoyo, ha conseguido ir abriéndose camino. Son rostros concretos, a los cuales se puede considerar una verdadera levadura en medio de tantas situaciones en las que la mano de Dios se ha hecho presente al servicio de la vida.

Desde ese ángulo se entienden las palabras del mensaje del Día de Hispanoamérica, en el que la caridad misionera y la comunión son presentadas por el cardenal Ouellet como elementos que nos llevan al encuentro con las personas. “Donde surgen y crecen familias, comunidades, pueblos, ¡crece la vida!”, dice, siempre en una perspectiva en que ese encuentro favorece el compromiso con los otros. Junto con eso, se destaca el cuidado de la casa común, que surgió en la encíclica Laudato si’ y que ha cobrado especial relevancia con el Sínodo para la Amazonía. Este cuidado es visto como “una manera privilegiada de evangelizar, es fomentar fraternidad, solidaridad, diálogo”. La vida misionera ha supuesto para los misioneros españoles “dar un salto al océano Atlántico y a la distancia que os separaba


IGLESIA A FONDO

de “comprender y abrazar tantas otras, atentos a la dimensión religiosa de sus culturas y sus tradiciones, celebrando con sus manifestaciones de religiosidad y piedad popular, caminando por caminos de caridad y de justicia”. Así pueden descubrirse “siempre nuevos, en conversión continua, por caminos que solo el Señor ha caminado”.

Aprendiendo a caminar juntos

Conforme se va avanzando en este proceso, se aprende a caminar juntos, un elemento fundamental en la vida de todo bautizado y, en consecuencia, de todo misionero. Este es un aspecto resaltado en el pontificado del papa Francisco,

quien hace una constante llamada a la sinodalidad; algo que debe ser entendido y asumido, como señalaba al concluir el Sínodo para la Amazonía, y que es recogido también en el mensaje del cardenal Ouellet para el Día de Hispanoamérica: “Estamos entendiendo cada vez más qué es esto de caminar juntos, y estamos entendiendo qué significa discernir, qué significa escuchar, qué significa incorporar la rica tradición de la Iglesia a los momentos coyunturales”. Podemos decir que estas son dimensiones muy presentes en la labor de muchos misioneros en América Latina, que se han esforzado por conocer “la inmensa diversidad de pueblos y culturas en His-

de Hispanoamérica, descubriendo y valorando, encontrando nuevas fuerzas y nuevas razones en la identidad de Cristo, en la comunión con tantas personas, en la construcción desde el Evangelio de una vida nueva para todos, de un bien común”; algo que se descubre cuando se conocen tantas experiencias misioneras presentes en muchos rincones del continente. La entrega de los misioneros encierra muchas semillas de vida, sembradas y nacidas en el compromiso cotidiano. Al mismo tiempo, esto supone una actitud de apertura hacia lo desconocido “en lo humano y lo cultural, nuevos y exigentes itinerarios”. En la medida en que los misioneros van dando esos pasos, se produce un cambio en sus vidas, que nace del desprendimiento de muchas cosas aprendidas antes de llegar a la misión y del deseo NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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IGLESIA A FONDO

panoamérica, asociadas muchas de ellas a realidades de diversidad natural y humana”. Esa diversidad, que inclusive se expresa en la religiosidad de los pueblos latinoamericanos, y el conocimiento de todo lo que ello conlleva han sido fundamentales en el impulso del “compromiso con la vida de esos pueblos y la vida del pueblo de Dios allí presente, compenetrados en el continuo diálogo de vida desde la fe que anunciáis y celebráis”, resalta el presidente de la CAL. La mejor forma de expresar esto es ver cómo dichos misioneros

se han ido integrando en la realidad de sus comunidades y las han acompañado, desde un “caminar en las identidades y en las relaciones culturales de los pueblos”. Esto ha llevado a ir construyendo una historia de fe basada en los conocimientos y valores de dichos pueblos, que tienen como base “el cuidado de su ecología natural y humana, de sus diversas maneras de expresar y celebrar la vida y la fe, en el pulso vital del que sufre y del que espera”. El cuidado de la casa común se ha convertido en un elemento cada vez más presente en la reflexión eclesial. Todo lo apuntado en la 20 misioneros

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Laudato si’ se ha visto reforzado en el proceso del Sínodo para la Amazonía, que el propio papa Francisco considera como hijo de su encíclica sobre la ecología integral, insistiendo en que “todo está conectado”, como recuerda el cardenal Ouellet con motivo de esta jornada. En ese sentido, el purpurado destaca en su mensaje que, “donde brota la claridad de la dignidad humana, llega a decantarse en la dignidad del respeto a lo creado, en la relación de vida de las personas y pueblos, y en un desarrollo justo y solidario. La ecología integral implica el respeto

al ambiente vital que incluye la promoción y protección de las diferencias e identidades culturales”, ideas presentes en el Documento Final del Sínodo para la Amazonía.

Invitación a reflexionar

En una sociedad marcada por innumerables retos, cada vez mayores y más numerosos, que demandan un creciente compromiso para que todos tengan vida, la misión también participa de esa misma situación. El Día de Hispanoamérica nos invita a reflexionar sobre alguna de esas situaciones, que nos muestran “nuevos caminos de explotación y especulación

compulsivas de bienes y personas, de desigualdades patentes, de injusticias, violencia, marginaciones, exclusiones, inestabilidades sociales, de nuevas formas de dependencia política y de migraciones, de colonización ideológica guiada por poderosos medios, entre otras tantas nuevas realidades”. En ese tipo de escenarios, la presencia y labor de los misioneros se presenta como algo decisivo; un aspecto recogido por Francisco en Evangelii gaudium, donde dice: “La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así ‘olor a oveja’ y estas escuchan su voz. Luego, la comunidad evan-


gelizadora se dispone a ‘acompañar’. Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean” (EG 24). Es un compromiso cotidiano, muchas veces callado, pero que va generando vida, especialmente para los descartados; una realidad habitual en muchos países latinoamericanos, donde las desigualdades sociales están tan arraigadas en la gran mayoría de los países. La vida en plenitud nace de la experiencia de ser amado por Dios. Este amor se manifiesta en la vida de la gente a través de aquellos que son presencia de ese Dios en medio de los pueblos. En ese sentido, los misioneros, en la medida en que comunican la alegría del Evangelio, se convierten en sujetos que llevan ese amor de Dios y que, en consecuencia, van manifestando entre la gente la vida que

nace de Él. Esto es experimentado por muchos misioneros como un servicio, a Dios, a la Iglesia y a los pueblos con los que conviven en su misión; algo que nace del Evangelio y se concreta en cada cultura, donde se hacen presentes los valores del Reino. El Día de Hispanoamérica es momento para un recuerdo agradecido a todos los que, a lo largo de la historia, han entregado su ser en la misión; tantos hombres y mujeres que quemaron las naves y decidieron consagrarse a esa misión para siempre. América Latina está llena de historias que recuerdan la fecundidad de quienes fueron transmisores de vida, que fueron construyendo día a día la Buena Nueva, superando momentos de cansancio y dificultades, apoyados en la fuerza de Aquel que envía, pero también cuida.

El ejemplo a seguir, en palabras del cardenal Ouellet, lo encontramos en María, una referencia singular en “una tierra de amor especialmente vivo, cercano y gozoso a la Santísima Virgen María, presente en las muchas advocaciones marianas esparcidas en todos los pueblos latinoamericanos, que camina en la Iglesia en la sencillez y efectividad del amor recibido y entregado en seguimiento y servicio, ayudándonos a voltear hacia Jesús en todo momento y hacer lo que Él nos diga”. Con ella somos desafiados “a no apartar la vista de los más pobres y de los que tienen mayor necesidad”; una actitud presente en los misioneros, que no olvidan que son enviados “para que en Él tengan vida”. LUIS MIGUEL MODINO Misionero de la OCSHA NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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PRIMER PLANO CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS

EL PLANETA AGONIZA,

ELLOS TAMBIÉN

El planeta está enfermo, casi agónico. Son siglos de un maltrato casi enfermizo, agravado por tanta ignorancia como insolidaridad. Y son los países del Sur, los olvidados, los desfavorecidos, los desafortunados, quienes más lo sufren. A todos ellos va dirigida la nueva campaña de Manos Unidas, que, bajo el lema "Quien más sufre el maltrato del planeta no eres tú", pretende alzar la voz en una llamada a la reflexión y el recuerdo activo hacia quienes más padecen los efectos de una Tierra devastada por el castigo humano.

E

n su nueva cruzada en defensa de los derechos humanos y el apoyo hacia los seres y comunidades más vulnerables en todo el mundo, Manos Unidas promueve una profunda y necesaria reflexión sobre nuestros modos de vida y consumo, y, al mismo tiempo, propone cambios para hacerlos más solidarios y sostenibles. Porque no es 26 misioneros

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cuestión de remover conciencias durante unos segundos para volver inmediatamente a hábitos e inacciones que se llevan el sufrimiento a otras latitudes, menos afortunadas. “El modo de vida dominante, nuestro consumismo, las estructuras de poder y la cultura del derroche en la que vivimos provocan el actual deterioro medioambiental

y las crisis humana y social que lo acompañan y refuerzan”, afirma la organización solidaria en la presentación de su nueva campaña. María José Hernando, técnica del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, explica el porqué de la elección de este año: “El maltrato del planeta afecta sobre todo a los más pobres y la lucha contra el hambre es nuestro objetivo”. Porque la triste realidad es que el hambre y la pobreza son dos realidades muy relacionadas con los daños medioambientales, cuyas huellas más graves son la contaminación, el cambio climático, el agotamiento de los recursos, la destrucción de hábitats y ecosistemas, las inundaciones y las sequías extremas, la desertificación y la deforestación. “Las causas sí tienen que ver con los países más ricos, pero no así las consecuen-


Foto: M.ª José Pérez

cias. Son las poblaciones más desfavorecidas, las que viven de la agricultura y el campo, las que viven en las peores condiciones, quienes más las sufren y las que menos recursos tienen para combatirlo”, añade María José Hernando.

Tiempo de actuar

Son palabras que no deben sonar vacías, y mucho menos después de lo ocurrido en la reciente Cumbre del Clima (COP25), celebrada en Madrid a comienzos de diciembre. Tras tensas negociaciones, vio la luz el acuerdo bautizado como “Chile-Madrid Tiempo de Actuar”. En el texto final se reconoció explícitamente la importancia de la acción climática que lleven a cabo los Gobiernos, y se les invitó a poner en marcha estrategias para limitar los efectos de la emergencia ambiental. Sin embargo, desde muchos sectores se criticó la falta de ambición de este tex-

to final y sus resoluciones. “Los compromisos no son exigibles, no hay una voluntad de compromiso”, se queja María José Hernando. El acuerdo de la COP25 puede calificarse como un esbozo, casi un proyecto, sin conclusiones radicales, con el propósito de cumplir los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero. Deja en manos de la Cumbre de Glasgow, a celebrar en el presente año, el que los países presenten objetivos más ambiciosos en cuanto a reducción de CO2. Una especie de déjà-vu. “Debemos preguntarnos seriamente si existe la voluntad política de destinar, con honestidad, responsabilidad y coraje, más recursos humanos, financieros y tecnológicos para mitigar los efectos negativos del cambio climático, así como para ayudar a las poblaciones más pobres y vulnerables que son las más afectadas”, objetó el papa Francisco.

Cada reunión internacional en materia de medioambiente parece caminar sobre lugares ya transitados y promesas antes que hechos. Por ejemplo, una de las aspiraciones de la cumbre pasaba por que los países presentaran planes de recortes de emisiones más duros. No fue posible. Al final, solo 84 naciones –entre ellas están España, Reino Unido, Francia y Alemania– se comprometieron a trabajar por esa necesidad que todavía es sueño. No se unieron a ese compromiso países como Estados Unidos, China, India o Rusia, entre muchos otros. Y hay que recordarlo: todos ellos son responsables conjuntamente del 55% de las emisiones del mundo. Y quizá por todo el ruido que envuelve siempre a la representatividad de los países más pomposos, los líderes económicos mundiales, pasó ligeramente inadvertido otro hecho. Las naciones acordaNÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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Foto: Goril Meisingset

ron dar directrices al Fondo Verde para que amplíe su ámbito de financiación a través de un documento en el que se invitó a los países desarrollados y a organizaciones privadas y no gubernamentales a aumentar su apoyo a las naciones más vulnerables. Insta a seguir proporcionando recursos para las pérdidas y daños que puedan sufrir los países más afectados por el cambio climático. Otra vez, el reclamo de actuar contra una necesidad con varios años –demasiados– de vida. El contexto es desolador: los científicos predicen que este año traerá nuevos récords en incremento de temperatura y también nuevas marcas históricas en concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Una realidad esperanzadora

Sin embargo, hay una realidad esperanzadora: el mayor nivel de 28 misioneros

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concienciación sobre medioambiente que parece instalarse en buena parte de las sociedades más avanzadas. Y, de manera particular, entre los más jóvenes. “Las nuevas generaciones son cada vez más conscientes del peso que tiene el medioambiente sobre la calidad de vida de los seres humanos. Esa movilización es muy importante para poder cambiar las cosas. Debemos tener conciencia de cuál es nuestra responsabilidad”, explica María José Hernando. El medioambiente es lo que nos da la vida. Las personas dependemos de él para satisfacer aspectos básicos, que pasan por una alimentación suficiente y adecuada, el derecho a agua potable con la que mantener unas mínimas condiciones de higiene e hidratación, o el derecho a una vivienda digna, a algo más que cuatro paredes escasamente robustas bajo un techo que el viento sacude en medio de una amenaza constante

de derrumbamiento. Como reseña Manos Unidas en su informe sobre la nueva campaña: “Aunque todos sufrimos cada vez más las consecuencias del cambio climático y del deterioro medioambiental, son las poblaciones más empobrecidas del Sur las más afectadas por estos desequilibrios”. Por descontado, y es una realidad que conocen todas las potencias mundiales, quienes más padecen la actual crisis social y ambiental son los que menos responsabilidad tienen en sus causas. Y son, al mismo tiempo, los que con menos medios cuentan para defenderse. No disponen de capacidad económica o recursos para adaptarse a los efectos de los impactos climáticos, y además tienen un acceso muy limitado –y muchas veces ni eso– a los servicios sociales. Manos Unidas lo conoce y quiere que todo el mundo también lo sepa. ALBERTO BRAVO


Las cifras del desastre medioambiental

PRIMER PLANO

Aire La contaminación de oxígeno causa cada año entre 6 y 7 millones de muertes prematuras. Entre los más expuestos están los cerca de 3.000 millones de personas que dependen de la quema de biomasa (madera, excrementos de animales o residuos agrícolas) para cocinar, calentarse y alumbrarse.

Tierra y suelo Aunque la deforestación se ha ralentizado, solo en 2017 se perdieron 15,8 millones de hectáreas de bosque tropical: el doble del tamaño, por ejemplo, de una región como Andalucía. Las medidas que se están adoptando para incrementar la cubierta forestal se basan principalmente en plantaciones y reforestación, lo que no aporta la misma calidad y cantidad de servicios que ofrecen los bosques naturales.

Agua dulce Océanos Entre 58 y 120 millones de personas dependen para sobrevivir de la pesca a pequeña escala. Cada año se vierten al mar 8 millones de toneladas de basura plástica.

Alimentación Solo en 2018, los desastres climáticos y naturales condujeron a 29 millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda. El riesgo de hambre y malnutrición podría incrementarse hasta un 20 % para 2050.

El 70 % del agua dulce mundial es utilizada para la agricultura. Muchos acuíferos se están agotando rápidamente por el exceso de extracción de agua para riego, consumo y usos en la industria y la minería. Cada año mueren cerca de 1,4 millones de personas por enfermedades asociadas al consumo de agua potable contaminada.

Biodiversidad Las poblaciones de especies están disminuyendo y las tasas de extinción están aumentando. Cerca del 27 % de las especies están en peligro de extinción. Los medios de subsistencia del 70 % de las personas que viven en situación de pobreza dependen directamente de la diversidad biológica.

Fenómenos meteorológicos Los desastres naturales relacionados con la meteorología se han triplicado desde los años 60 y causan más de 60.000 muertes al año, sobre todo en los países en desarrollo. En los primeros seis meses de 2019, los fenómenos meteorológicos extremos provocaron el desplazamiento forzado de 7 millones de personas. Fuentes: FAO, PNUMA, UICN, Global Forest Watch, Banco Mundial, Programa Mundial de Alimentos, IDMC y OMS. NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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INFORME

El próximo 8 de marzo no participarán en manifestación alguna. No tienen tiempo. Sus energías están concentradas precisamente en celebrar a pie de obra la defensa de la dignidad femenina en clave de Evangelio. Las misioneras y los misioneros salen al rescate de las mujeres más vulnerables para tenderles la mano, tal y como hizo Jesús con todas aquellas con las que se cruzó en su camino.

A

Selena no le dejaron ser niña. Como a otras tantas salvadoreñas. Cayó en las redes de las pandillas y acabó en la cárcel. Una menor entre rejas. Con su presente atado y un futuro prácticamente sentenciado. Sin horizonte. Hasta que se 30 misioneros

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topó con ella un misionero. Comenzó a reescribir su historia. Primero, vigilada con permisos diarios. Después, en libertad condicional, cumpliendo la pena en la casa de acogida de los mercedarios. Hasta que hace unos meses firmó sus últimos días de condena. Hoy

su presente pasa por la universidad. Un expediente de notable alto, que ya habla de un mañana como enfermera sin hipotecas. Si hasta hacía poco los hombres solo habían visto en ella una mercancía, sería precisamente un hombre quien le brindaría la oportunidad de recuperar su dignidad: el mercedario español Juan Carlos Fortón. “Ella es el ejemplo de que es posible dejar atrás la marginalidad y curar las heridas más profundas”, asegura el religioso, que resta importancia a su contribución personal y siempre pone en primer plano el trabajo de todo el


una alternativa a la delincuencia para las jóvenes que han salido de prisión o que viven en barrios marginales; lo más parecido a una familia, con una formación académica y un primer contacto con el mundo laboral. “Hemos podido ver en este tiempo cómo algunas han llegado a conseguir su independencia económica como tram-

equipo que coordina, como responsable de la pastoral penitenciaria salvadoreña. En este contexto nace en 2015 el Hogar Madre de la Merced, en la región de Santa Tecla. Con capacidad para 16 chicas, busca ofrecer

polín para salir de la marginación, gracias a la coordinación con diferentes empresas. Algunas estudian comunicaciones, idiomas, mercadotecnia...”, señala el mercedario. Fortón no se siente impotente ante las cifras de criminalidad del país más violento de América Latina, que multiplican la vulnerabilidad de las mujeres: “No tengo la sensación de luchar contra un muro. Lo nuestro es trabajar en lo pequeño, no en lo global. No salvemos a toda la humanidad; personalmente vamos dando respues-

tas, una alternativa a la violencia. La transformación de la sociedad se hace a granitos de arena; no hay que esperar a que cambie el mundo”, reflexiona.

Imperativo evangélico

Como Juan Carlos, miles de misioneros encaran cada día como si fuera un 8 de marzo, defendiendo los derechos y la dignidad de todas aquellas que son invisibles a los ojos del Primer Mundo, de sus Estados y de sus propios vecinos. Sin erigirse como abanderados del feminismo de una u otra tonalidad. Un compromiso que emana directamente del Jesús que sale al rescate de la samaritana, de la mujer apedreada, de la suegra de Pedro, de la hemorroísa, de María de Magdala... Hoy todas ellas tienen el rostro de una víctima de la trata en Vietnam, de una migrante vejada en la frontera de Estados Unidos o de una madre de familia maltratada en la República Democrática del Congo. Junto a ellas, una Iglesia que sale al rescate para dar un vuelco a cifras tan alarmantes como que cuatro de cada diez mujeres sufren algún tipo de agresión, o que ellas representan el 70% de quienes padecen pobreza extrema. “Es posible salir adelante”, insiste el misionero mercedario, sabedor de que, en el caso de las presas, mantienen las relaciones familiares y su vínculo de apoyo con más facilidad que los hombres. “Eso sí, lo más duro –adNÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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Rafael Quirós, en compañía de Catherine y Berenice

Fina Obis, delegada diocesana de Misiones de Barbastro-Monzón

mite– es ayudarlas a sobrellevar la separación de sus hijos”. “En la cárcel buscamos reproducir en la medida de lo posible la vida parroquial, con grupos, retiros, sacramentos...”, señala el actual responsable de la pastoral penitenciaria del país centroamericano, quien, durante doce años, fue capellán de la cárcel valenciana de Picassent. Aquella experiencia es la que, desde hace más de una década, vuelca en El Salvador, donde además atiende cuatro prisiones y una parroquia encomendada a la Orden de la Merced. “La pastoral penitenciaria no se centra únicamente en la actividad en las prisiones, sino que ponemos el foco en la prevención, con comedores y talleres para niños”, matiza Fortón sobre esta obra social. Una acción que busca 32 misioneros

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promover la reinserción a través de otros tres hogares para hombres que tiene su congregación y de una nueva residencia que ya planean para los mayores y ancianos que no tienen adónde ir cuando han pasado media vida entre rejas.

Las más vulnerables

Testigo en la distancia de la labor de Fortón es precisamente una mujer, Fina Obis. La delegada de Misiones de Barbastro-Monzón se conmueve especialmente cada vez que el mercedario le relata historias como la de Selena. “Es inevitable: soy mujer y soy madre, y, en la misión, ellas son las más vulnerables”, comenta. La delegada siempre busca cultivar una relación de familiaridad con la treintena de misioneros de

la diócesis. “Es normal que aquellas realidades que implican a niños y mujeres nos cautiven más, en cuanto que siempre son los más desfavorecidos”, reflexiona sobre aquellas iniciativas que apoyan, especialmente las tres misiones diocesanas; entre ellas, FôBouré, en el norte de Benín, donde los programas vinculados a la mujer son más que significativos. “Esta es una sociedad absolutamente machista. Queda mucho por hacer para que la mujer africana y, en general, África se levante. Lamentablemente, hay muchos intereses cruzados por parte de los colonizadores económicos para que el continente no despierte”, explica Rafael Quirós. Él lleva nueve años en el país y ha sido testigo de la discriminación y abusos a niñas, jóvenes y adultas.


MISIONEROS, POR LA DIGNIDAD DE LA MUJER

En este tiempo, dentro de su labor pastoral, ha buscado promover el empoderamiento femenino en el seno de la familia: “Tenemos un laicado muy comprometido, que son los verdaderos animadores que dirigen celebraciones, catequesis, grupos... Las familias se van nueve meses fuera de su casa a misionar, mientras su comunidad les cuida la casa y mantiene vivos sus campos”, comenta sobre los 14 pueblos que pastorea. “De hecho, tenemos a mujeres que son presidentas de estas comunidades”, detalla, orgulloso de que “en nuestros espacios cristianos tienen voz, algo que hemos logrado apostando por la formación”. Sin embargo, de un tiempo para acá ha visto cómo “se están dando pasos atrás”: “La región en la que estamos es de minoría cristiana. Cuando llegué, las musulmanas caminaban sin velo; hoy ves muchos burkas, fruto de la islamización enorme que está sufriendo Burkina Faso”. Ante este escenario, es inevitable que los ojos se enjuguen muy de vez en cuando: “Creo en Dios, pero se me caen las lágrimas ante la impotencia de no poder hacer más, de no poder liberar a muchas mujeres de la ignorancia por no saber qué hacer para salvar a sus hijos recién nacidos de la muerte, o de ver cómo profesores abusan de sus alumnas. En muchos momentos, solo me queda ponerme ante el sagrario”. Pero este desasosiego es momentáneo. Cuando se topa con Berenice todo cambia. Esta joven beninesa decidió convertirse al catolicismo a los 18 años, lo que implicó que su padre, musulmán, renegara de ella. Durante tres años estuvo acogida en un centro de formación de las Hijas del Corazón de María, donde aprendió cos-

tura. “Se ha bautizado y ha sido feliz. Pero terminó el curso y tuvo que volver. A casa no podía, pero Catherine, una matrona, la ha acogido como una hija suya. Nosotros, desde la misión, seguimos ejerciendo el rol de padres. Berenice ha encontrado en la Iglesia a su familia”, relata Rafael.

Lecciones constantes

Estos frutos en primera persona también los constata desde Angola la hermana Juana Domínguez. Hija

INFORME

“Aquí no siento envejecer, porque veo signos de vitalidad a pesar de la gran pobreza que percibo en medio de un país rico en su tierra y en su gente. Nosotros solo somos un mero instrumento; quien hace el trabajo es Él”. Desde la región de Benguela, hoy tiene encomendadas labores administrativas, aunque su presencia es constante en las demás obras de la congregación, en la pastoral diocesana. “En Bocoio tenemos un internado donde damos la oportunidad

Juana Domínguez

de la Virgen de los Dolores, su congregación ha sido una de las principales impulsoras de la fundación PROMAICA –Promoción de las Mujeres Angoleñas en la Iglesia Católica–, fundada por el obispo Óscar Braga, que, entre otros proyectos, ha buscado la emancipación femenina a través de la microfinanciación. “La mujer africana nos da lecciones constantes de Evangelio a nosotras, por su fortaleza ante la adversidad”, certifica. Juana llegó hace 25 años “con mucho miedo” a la que hoy es su casa, donde se siente “superfeliz”: NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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I N F O R M E MISIONEROS, POR LA DIGNIDAD DE LA MUJER

de salir adelante a 40 niñas de zonas rurales. Algunas de aquellas primeras alumnas hoy son maestras o enfermeras”. “Con estas pequeñas acciones buscamos liberar a la mujer, mostrar que tiene capacidad para ser igual o mejor que el hombre. Noto un cambio enorme desde que llegué, pero queda mucho para hablar de igualdad, sobre todo cuando te pierdes por los barrios periféricos y constatas la dependencia y la dominación, la fuerza del patriarcado”, apunta la religiosa. “Por eso nosotros hacemos tanto hincapié en trabajar en la familia y con los hombres para sensibilizarles y

Nieves Echeverría, delegada diocesana de Misiones de Mondoñedo-Ferrol

concienciarles”. Así, considera una auténtica victoria cada vez que ve que un matrimonio camina a la par por la calle. Una imagen más que significativa, que también resulta reveladora para la hermana Nieves Echeverría desde su experiencia en Zambia. “Cuando llegué, prácticamente podría hablar de situación de esclavitud para las mujeres. Y lo más sintomático era ver al hom34 misioneros

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bre andando siempre unos pasos por delante de su esposa, que siempre iba cargada”. Echeverría, actual delegada diocesana de Misiones de Mondoñedo-Ferrol, es una enamorada del continente negro, aunque también ha vivido en México. Prueba de ello es que, cuando las Discípulas de Jesús fundaron en Zambia en 1992, expresó su deseo de ir, pero sus circunstancias personales lo

impidieron. Aquella intuición se reafirmó cuando, en 1999, viajó al país africano para gestionar la compra del terreno para el noviciado. “Se me metió en el corazón y finalmente se hizo realidad en 2003, cuando tenía 61 años”, recuerda. Llegó como maestra de novicias, aunque su labor no se circunscribía solo a la formación, sino que además se volcaba en el apoyo a las demás obras apostólicas del instituto: una casa de retiro, un hogar para huérfanos, colaboración en la formación de los seminaristas de la diócesis... En todos los casos, el empoderamiento de la mujer se sitúa como un eje transversal. También, en su acompañamiento a las futuras generaciones de religiosas. “No es una tarea fácil. Por un lado, es-


Mercedes Sánchez, delegada diocesana de Misiones de Ávila

Ellas, al frente de la misión

L

tá la situación de desigualdad de toda mujer, incluidas las consagradas. Por otro, hay que combatir asimismo esa idea de que la religiosa, como el sacerdote, adquiere cierto estatus cuando da el paso”. Para Echeverría, el papa Francisco supone un punto de inflexión en el reconocimiento del papel de la mujer dentro y fuera de la Iglesia: “Es un hombre de este tiempo y está poniendo a la mujer en su sitio. Las mujeres en la Iglesia no pintábamos nada y no podíamos dar la comunión. Todavía se escandalizan de que una monja dé la comunión. En estos países donde los sacerdotes son escasos, somos nosotras las que estamos sacando las castañas del fuego”, reivindica. JOSÉ BELTRÁN

a animación misionera está viviendo su particular reconocimiento al papel de la mujer. Así, no pocas delegaciones de Misiones están capitaneadas por mujeres. Es el caso de Ávila. Mercedes Sánchez está al frente desde hace dos años, después de estar vinculada a la Delegación durante más de una década. "No le doy especial relevancia al hecho de ser mujer y delegada; nunca me he sentido ni me han hecho sentir diferente. Entre otras cosas, porque tanto mi relación con el resto de delegados, como el trabajo diario de la diócesis, es absolutamente normal", explica Mercedes. Eso sí, admite que

su impronta femenina sí empapa su mirada a la realidad de los países de misión: "Está claro que, como mujer, sientes de manera especial la problemática de ellas en aquellos lugares con más dificultades. De la misma manera, puedes comprender de una manera especial el sentir de las misioneras cuando llegan a la Delegación y te cuentan la realidad y su implicación con esas mujeres: su esperanza por trabajar mano a mano por un futuro mejor, apostando por la promoción, sea en un colegio, en un sanatorio o en un centro social". "Son mujeres que trabajan por las mujeres –explica sobre estos testimonios en primera

persona–, convencidas de que, si las mujeres salen adelante, la familia, el poblado y la ciudad salen adelante". La delegada de Misiones de Ávila está persuadida de que "hacer que el Evangelio llegue a las mujeres cambia la vida. Cuando una mujer se siente amada y además es consciente de su dignidad por ser hija de Dios, cambia su manera de ver la realidad y se hace fuerte para defender a su familia, tirar para adelante en medio de la dificultad...". Es ahí donde Mercedes Sánchez ve "el plus del anuncio de Jesucristo de los misioneros, frente a cualquier otra entidad solidaria del tercer sector: hacer saber al otro que es hijo de Dios".

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conectad@s

EDUCAR ES CAMBIAR El 24 de enero, Día Internacional de la Educación, ha servido para enfocar a Aminatta Diemé, una joven senegalesa que protagoniza su propia historia de superación. Con todos los ingredientes para hacerse viral. MANOS UNIDAS Instagram @manosunidas

CON ALEGRÍA Atención al tuit con el que el Papa despierta a los dormidos y pone alas a los rezagados para el vuelo: "El Evangelio no irá adelante con evangelizadores aburridos y amargados. No. Irá adelante solo con evangelizadores alegres, llenos de vida". Así de claro. PAPA FRANCISCO Twitter @Pontifex_es

SER VOLUNTARIO Para este profesor ha sido la experiencia de su vida. Viajar a Sudáfrica con un grupo de amigos para ayudar a los #Combonianos, en África desde el siglo XIX. Ayudar siempre deja huella. JOSÉ MARTÍN AGUADO Instagram @jmartinaguado

TODO POR LOS NIÑOS Con ellos, con los más desfavorecidos, está la #Infancia Misionera. Por eso, las OMP hacen un llamamiento a la colaboración. Aún hay tiempo. Ser solidario no tiene fecha de caducidad. OMP Instagram @omp_es

UN VERANO DIFERENTE El hashtag es #VeranoMisión, y la pregunta por parte de OMP, tentadora: "¿Te has planteado alguna vez hacer un voluntariado misionero?". Todos los datos, en la guía Compartir la Misión. OMP Twitter @OMP_es


AY U D A M O S A . . .

Panamá 85.000 euros, el envío más reciente de OMP al país

“U

stedes quieren ser constructores de puentes”, que no de muros. Tal, lo que dijo el papa Francisco, el año pasado, en torno a estas fechas, a los más de 200.000 jóvenes que se reunieron para celebrar la 34.ª Jornada Mundial de la Juventud. Y dijo más. El Papa añadió que los constructores de muros solo buscan dividir a la gente sembrado miedos. Difícil no pensar en el presidente Donald Trump: por aquellos días, una muy numerosa caravana de migrantes centroamericanos había puesto rumbo al Norte, en busca de una vida mejor. El escenario de aquella multitudinaria concentración juvenil, celebrada del 22 al 27 de enero de 2019 –la tercera de las habidas en Iberoamérica–, fue Panamá, país joven y pequeño donde los haya. Por su tamaño, menor que la española comunidad de Castilla-La Mancha. En total, 75.500 km2. Panamá ocupa el puesto 116, después de Portugal y antes que Irlanda, en la lista de países del mundo ordenados según su superficie. Poco más de cuatro millones de habitantes viven en él. Hace más de un siglo –117 años– que el estrecho istmo, una franja de tierra que solo tiene unos 80 kilómetros de ancha, se separó de la gran Colombia. Pero más de cinco centurias han pasado ya –510 años– desde que el extremeño Vasco Núñez de Balboa, de

Jerez de los Caballeros, fundara Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad española en la Tierra Firme del continente americano. Fue la capital del territorio conocido como Castilla del Oro. En la clasificación de países según el índice de desarrollo hu-

mano que Naciones Unidas publica todos los años, Panamá se sitúa en el puesto 66 sobre un total de 189 naciones de todo el mundo. Y si limitamos la tabla a Iberoamérica, la República de Panamá ocupa, tras Chile, Argentina y Uruguay, el cuarto lugar NÚM. 202, FEBRERO DE 2020

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en la retahíla de los países más desarrollados de esa región. Al presente, Panamá también es un país eminentemente católico. El 88,5% de sus más de cuatro millones de habitantes lo son –3,63 millones–. Dividida en ocho territorios diferentes (una archidiócesis, cinco diócesis, una prelatura y un vicariato), la Iglesia panameña cuenta, para su labor, con un total de 236 sacerdotes diocesanos, 186 sacerdotes religiosos, 81 diáconos, 450 religiosas, 49 religiosos, 4.200 misioneros laicos y 1.960 catequistas. Son trece obispos, actualmente presididos por monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de

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Chitré, los que forman la Conferencia Episcopal Panameña. El agustino José Domingo Ulloa Mendieta es el actual arzobispo de la archiodiócesis de Panamá.

Tres destinos para nuestras ayudas

Monseñor Pedro Hernández Cantarero es religioso cordimariano y nicaragüense. Hace 15 años –12 de febrero de 2005–, Benedicto XVI lo nombró obispo del vicariato apostólico de Darién. Por su parte, el agustino Manuel Ochogavía Barahona, que iba para periodista, hizo su noviciado en el madrileño monasterio de El Escorial. En 2014, el papa Francisco lo

nombró obispo de Colón-Kuna Yala. Y también es agustino, en este caso, recoleto, monseñor Aníbal Saldaña Santamaría, quien hizo su noviciado en el monasterio de Nuestra Señora de Valentuñana, en la zaragozana Sos del Rey Católico. Benedicto XVI lo nombró obispo de la prelatura de Bocas del Toro el 1 de mayo de 2008. Este trío de obispos son los responsables pastorales de las tres circunscripciones (prelatura de Bocas del Toro, diócesis de Colón-Kuna Yala y vicariato de Darién) adonde han ido a parar los subsidios enviados por las OMP de España en el año 2019, por un importe total de 85.115 . La mayor parte de esa cantidad fue a parar a Darién. El vicariato apostólico recibió 15.581 como subsidio ordinario, 20.722 como subsidio de catequesis y 6.447 para hacer posible la formación de 50 agentes de pastoral en las diez zonas misioneras de su territorio. La prelatura bocatoreña, por su parte, recibió, en concepto de subsidio ordinario, 16.578 . Bocas del Toro tiene una extensión de 8.000 km2 y cerca de 124.000 habitantes. El 70% de la población es indígena y se distribuye entre los pueblos ngobe-buglé, naso y bribrí. En la prelatura hay más de 60.000 católicos. Tiene cinco parroquias y 96 iglesias o estaciones misioneras. Once sacerdotes agustinos recoletos y nueve religiosas trabajan allí. Cuenta con ocho institutos de educación y tres de beneficencia. El propio monseñor Saldaña explicaba a las OMP que, gracias a la ayuda, ha sido posible la construcción de la casa parroquial del Sagrado Corazón de Jesús en El Empalme (Changuinola). También, que los fondos llegaron a tiempo,


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pero una temporada de lluvias muy intensa, entre febrero y septiembre, retrasó el inicio de los trabajos. Y termina: “Gracias a Dios, la obra se concluyó felizmente. Además, durante la última semana de Pascua, tuvimos la alegría de contar con la presencia del nuncio de Su Santidad, monseñor Miroslaw Adamczyk –natural de Gdansk, el puerto báltico polaco–, para bendecir la nueva casa cural de la parroquia de El Empalme”. Por su parte, la diócesis de Colón-Cuna Yala, que tiene 22 parroquias, 39 sacerdotes seculares y 10 regulares, recibió 25.787 como subsidio ordinario, es decir, como ayuda destinada a hacer frente a las necesidades básicas para su buen funcionamiento.

Pequeño país, gran símbolo

En nuestros días, ese pequeño país se ha convertido en todo un gran símbolo. Antes, separaba los dos grandes océanos del mundo:

el Pacífico, al sur; y, al norte, el Atlántico caribeño. Ahora, los une. Y todo, por obra y gracia del genio e ingenio de la voluntad humana. Tras no pocas intentonas frustradas, Fernando de Lesseps, convertido poco menos que en héroe nacional de Francia tras haber conseguido unir el mar Rojo con el Mediterráneo, acometió la misma empresa en Panamá. Pero... ¡no fue capaz! Ni siquiera con la ayuda del ingeniero Gustavo Eiffel, constructor de la parisina torre de hierro que lleva su nombre. En este caso, pudieron más las dificultades geográficas y climáticas. Y su empresa fracasó. Acto seguido, los norteamericanos se hicieron con las riendas del

proyecto. La construcción necesitó 75.000 obreros. Y 30.000 perdieron la vida a causa de los derrumbes de tierra, la malaria y la fiebre amarilla. Al cabo, el canal de Panamá quedó oficialmente inaugurado en agosto de 1914, tras estallar la Primera Guerra Mundial. Y, después de casi un siglo de presencia sobre ese canal, en el año 2000, los EE. UU. cedieron, ¡por fin!, el control de tan importante vía a sus verdaderos propietarios: los panameños. El hecho es que la lección de Panamá, que recordaba el papa Francisco, sigue ahí: mejor que edificar muros y murallas poderosas, crear puentes y canales que sirven para unir a los hombres. TOMÁS TAMARREDO

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