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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 188 OCTUBRE Aร‘O 2018

TERCER MILENIO


Nº 188. OCTUBRE, 2018

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Asensio Cabanillas, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60

en este número... OBITUARIO El pasado 7 de septiembre fallecía Anastasio Gil, director de Obras Misionales Pontificias desde 2011. Infatigable en su entrega, deja una huella imborrable para la obra misionera en España.

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IGLESIA A FONDO El papa Francisco canoniza el mes de octubre a siete nuevos santos, entre ellos al papa Pablo VI y al martirizado arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Romero.

MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99

INFORME La campaña del Domund 2018 se presenta bajo el lema "Cambia el mundo", un grito que hace referencia al poder transformador del Evangelio y que se hace realidad cada día a través de los misioneros.

INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 462 88 40 y 91 462 46 11 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71

30 y además... 5 EDITORIAL Cambia el mundo

MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16

14 EL OBSERVADOR

MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40

22 ASÍ VA EL MUNDO

MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

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CHINA - VATICANO

NICARAGUA - IRÁN YEMEN - LIBIA

26 PRIMER PLANO

República Centroafricana Tensión en el corazón

34 ENTREVISTA

Roselei Bertoldo, Hna. del

Inmaculado Cor. de María

41 ANIMACIÓN MISIONERA 45 AYUDAMOS A... Venezuela. Más de 79.000 euros para hacer frente a la necesidad

48 CULTURA Niños esclavos

53 EL CUARTO MUNDO 54 EN EL OBJETIVO 56 MISIÓN VIVA

Javier Blanco, procurador de los Misioneros Espiritanos


EDITORIAL

CAMBIA EL MUNDO

“C

ambia el mundo” es lo que nos pide el Domund de este año, que se celebra el 21 de octubre, a través de su lema. Lo hace consciente de que es por uno mismo, al dejarse transformar por Dios, por donde debe empezar ese cambio, asumiendo nuestra responsabilidad en la parte que nos toca de las realidades que acontecen en nuestro mundo. Se trata de evitar que permanezcamos impertérritos en nuestras rutinas, anestesiados ante el dolor ajeno y acomodados en nuestro confort, pensando, casi siempre, que hay cosas que escapan a nuestras manos, que tienen más bien que ver con nuestros dirigentes, con las altas esferas económicas y los poderes del Estado, cuando también nos incumben a nosotros. Lo expresó perfectamente el papa Francisco con motivo del quinto aniversario de su visita a la isla de Lampedusa. “El Señor –advirtió– promete descanso y liberación a todos los oprimidos del mundo, pero necesita de nosotros para que su promesa se vuelva eficaz”. Y ¿para qué nos requiere? Pues bien: “Necesita de nuestros ojos, para ver las necesidades de los hermanos y hermanas. Necesita de nuestras manos, para socorrer. Necesita de nuestra voz, para denunciar las injusticias cometidas en el silencio –tal vez,

cómplice– de muchos”. Y, sobre todo, “necesita de nuestro corazón, para manifestar el amor misericordioso de Dios hacia los últimos, los rechazados, los abandonados, los marginados...”. Y si el Domund nos espolea a actuar frente a la ceguera del que no quiere ver, el silencio cómplice o la inacción alimentada por la excusa o por el desprecio del “ande yo caliente”, también tiene muy claro qué es lo que se debe

valores que Jesús nos enseñó para levantar un mundo acorde a lo que Dios quiere para sus hijos; porque, como apunta el papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, “cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor”. Lo saben muy bien nuestros misioneros y misioneras, siempre presentes en “los

La visión de un futuro rebosante de la alegría y el amor del Evangelio ha de ser el motor del cambio que nos pide el Domund. cambiar de este mundo. Un mundo que consiente ver, por ejemplo, cómo, por tercer año consecutivo, aumenta el hambre en sus entrañas, hasta llegar a padecerla 821 millones de personas, amenazadas de muerte por no poder alimentarse para poder subsistir, mientras una minoritaria parte de la mal llamada humanidad desperdicia comida en sus basuras. Una tierra que se ve salpicada de conflictos, odios y violencia; que levanta muros y convierte mares en cementerios de quienes, desesperados, han emprendido la huida de una muerte segura o de un hogar donde ya no hay futuro. En definitiva, hay que cambiar todo aquello que no obedece a los

confines de la tierra”, en “la periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo”, que, con su presencia, su compañía, su vocación de servicio, llegan a “entregarse generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos”. La visión de un futuro rebosante de la alegría y el amor del Evangelio ha de ser el motor del cambio que nos pide el Domund. Pongámonos, pues, como nuestros misioneros, manos a la obra; abramos nuestros corazones a nuestros hermanos, para ser testigos de esta trasformación esperanzadora, que promueve la dignidad humana y la felicidad de amar y compartir.

EDITA Obras Misionales Pontificias SUBDIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


OBITUARIO

El director nacional de OMP falleca el 7 de septiembre

ANASTASIO GIL, plenitud misionera

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rabajo, trabajo y trabajo. Y después..., trabajo. Era una constante en su programa vital a la hora de afrontar todo aquello a lo que le llevase su entrega a Dios como sacerdote. Y las misiones, sus misioneras y misioneros –y, con ellos, las gentes a las que estos se comprometen a servir–, tuvieron la suerte de que este segoviano de pro, nacido un 11 de enero de 1946 en el pequeño pueblo de Veganzones, recalase en 2001 en Obras Misionales Pontificias (OMP). Primero, como subdirector y fiel escudero de Mons. Francisco Pérez, actual arzobispo de Pamplona-Tudela, y, después, desde 2011, asumiendo todos los galones como director de la entidad que, 6 misioneros

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desde España, vela con espíritu universal por los misioneros. Y decimos “suerte” porque, mientras él pedía a los católicos españoles que, llegado el Domund, al menos dedicasen un minuto de su atención a los misioneros –era lo mínimo que se merecían–, él les entregaba las 24 horas del día. Sí, las 24, porque, aunque no tenemos constancia de esto, seguro que soñaba con ellos. Con toda razón y sin ningún resquicio a la duda, el subdirector de OMP, José María Calderón, dijo en su momento que Anastasio Gil se había dejado la piel por las Obras Misionales Pontificias. Prueba de ello es que fue visitando una y otra vez, de norte a sur y de este a oeste –quién sabe si

hasta llegar a dar la vuelta al mundo en su cuentakilómetros personal–, cada una de las Delegaciones Diocesanas de Misiones para saber de sus necesidades materiales y humanas, de su situación... No con el afán de fiscalizar ni de controlar –puntualizaba siempre–, sino con la intención de que se encontrasen en las mejores condiciones posibles para cumplir –desde la sencillez y austeridad– con su cometido. Sabía que todos eran miembros de un mismo cuerpo, a los que había que cuidar, porque cualquier dolencia en uno de ellos repercutía en el funcionamiento de los demás. Había que hacer equipo para afrontar la “competición misionera”, en la que nadie ni nada se impone, en la que gana el que más da, el más dispuesto a servir al otro, quien está incluso preparado a perder..., a entregar la vida.

Dentelladas de trabajo Don Anastasio la entregó a dentelladas de trabajo. Partido a partido, que, aun siendo del Real Madrid, en su planteamiento vital era más de Simeone. Eso sí, para él el


encuentro se jugaba día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Lo contrario hubiese supuesto una gran pérdida de tiempo. Incluso cuando la enfermedad minaba ya su deslumbradora y apabullante vitalidad, hizo el esfuerzo, hasta la última de sus energías, para acudir a la sede de las OMP. Decía que ese era uno de sus mejores momentos en la jornada, que le sentaba bien. Era su particular medicina. El “chute” que lo mantenía asido a la realidad que no quería abandonar. Había, como siempre, muchas cosas por hacer, y don Anastasio no quería dar su brazo a torcer sin pelear. Quiso también, y sobre todo, saber de cada uno de los misioneros y misioneras españoles; y, por ello, siempre fue una preocupación y una prioridad para él la elaboración de un “listado” que permitiera tenerlos localizados y mantener contacto con todos o los más posibles de ellos. Don Anastasio deseaba que el objeto de sus desvelos, esas personas a quienes tanto admiraba por su entrega total al servicio de una evangelización integral, se sintiesen siempre acompañadas y respaldadas desde la retaguardia misionera de las OMP. Así, se las fe-

licitaba –y se las felicita– con cariño por sus cumpleaños y en las fiestas más destacadas. Y se les hacía –y se les hace– saber que pueden contar con todo el equipo humano y material de esta institución misionera pontificia para cuanto necesiten. ¡Qué menos se merecía esa galería de mujeres y hombres de talla excepcional! Del cariño y afecto que mostraba por los misioneros y misioneras tendrían mucho que decir todos aquellos que pudieron disfrutar de su compañía. Como director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo que ocupaba desde 1999, hizo lo posible e imposible por acudir a todos los encuentros continentales de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA). Allí se desvivía por saber de cada uno de esos misioneros españoles que andaban dejando sus gotas de Evangelio por aquellas tierras hermanas, y se preocupaba especialmente por los misioneros enfermos que no habían podido acudir, a quienes, siempre que le era posible, no dejaba de visitar y mostrar su aprecio. Son muchos los institutos misioneros que, al enterarse de su


D. Anastasio, junto al actual subdirector nacional de OMP, José María Calderón muerte, han reconocido sentirse “un poco huérfanos”, lamentando la pérdida de “una gran persona”, un “hombre entrañable y amable con todos”, que hizo de la labor misionera de la Iglesia su compromiso y dedicación. En la Congregación para la Evangelización de los Pueblos eran conscientes –pruebas manifiestas daba de continuo– de su entrega y su valía. En las Asambleas Generales de OMP en Roma, sus opiniones, expresadas franca y directamente, siempre fueron tenidas muy en cuenta, y, cuando se necesitó de sus servicios, no se dudó en recurrir a él. Con ocasión de esas Asambleas, se mostraba cari8 misioneros

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ñoso con todos los trabajadores de OMP en Roma, a los que gustaba de saludar en sus visitas.

Un modelo a seguir Don Anastasio Gil tenía en su cabeza y corazón un modelo a seguir: el de quien ha sido todo un referente de la animación misionera en España, don Ángel Sagarmínaga. Y si este se inmoló por la causa misionera en un fatídico accidente de tren, el segoviano parecía estar de continuo en trance de morir en el intento con tanto esfuerzo. Pero la causa merecía la pena. Nunca decía que “no” a ninguna invitación que se le hiciese por dar a conocer la la-

bor de las Obras Misionales Pontificias y de los misioneros. Mantenía un permanente contacto con las instituciones misioneras, buscando siempre su unidad, entendimiento y voluntad de cooperación, y también sabía recabar la colaboración de aquellas personas del mundo de la comunicación, de la cultura, del conocimiento, de la economía... a las que en algún momento se pudiese reclamar un apoyo para sus queridos misioneros. Sus jornadas de trabajo eran maratonianas, sobre todo, cuando llegaban las campañas del Domund, Infancia Misionera o Vocaciones Nativas. Cuando contaba los recorridos y tareas que tenía apuntados y previstos en su repleta agenda, apabullaba. Todo aquel que escuchaba aquella retahíla de idas y venidas, de encuentros y reuniones, quedaba extenuado de su sola mención y, con incredulidad, pensaba para sus adentros: “Si llega a todo, revienta”. Pues llegaba, aunque alguna vez puede que lamentase que los días


Cardenal Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos

“Un sacerdote enamorado de la misión”

“L

Mons. Francisco Pérez y Anastasio Gil compartieron esfuerzos, desvelos e ilusiones en OMP desde 2001 hasta 2011. solo fuesen de 24 horas. Y en cuanto a los periodos vacacionales..., mejor no hablar de ello. Fue también un defensor a ultranza de la responsabilidad misionera de las diócesis, y nunca se mordió la lengua a la hora de pedir a los obispos españoles que no dejaran de poner en el lugar que se merece la pastoral misionera. Con frecuencia les recordaba, en línea con el papa Francisco, que una Iglesia encerrada en sí misma, es una Iglesia abocada a la esterilidad. Su satisfacción era mayúscula cuando la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española sometía a aprobación alguno de los documentos de acción misionera que había ayudado a elaborar, y todos los prelados sabían que, si se le ponían a tiro, iban a ser interpelados sobre la atención que estaban prestando en sus diócesis a la dimensión misionera. Por insistir, no iba a quedar. Y don Anastasio, tenaz, sabía serlo.

Hasta la muerte La cabeza siempre le hervía con iniciativas y proyectos. En muchas ocasiones, ambiciosos. Pero don Anastasio era de los que pensaba que había que arriesgar, que el que no lo intenta no lo consigue. Así las cosas, cuando el papa Francisco anunció el año pasado la convocatoria de un Mes Misionero Extraordinario para octubre de 2019, todo

él se llenó de desbordante ilusión con vistas a abordar tan motivador reto. Pero la noticia de la enfermedad le andaba rondando. Y comenzó a sentir, cada vez más crudamente, con el paso de los meses, sus efectos. Pero, por si las fuerzas le venían, su cartera de trabajo le acompañó hasta el lecho de muerte. Aunque, ya en sus momentos finales, cuando le preguntaban por ella, respondía con ironía: “Últimamente nos llevamos muy mal; nos hemos divorciado”. En realidad a don Anastasio le ha llamado Dios para jugar en otra liga. Cualidades le sobran. Y así, hoy, en el cielo, se percibe una actividad desbordante: hay que preparar algo que no puede esperar, el Mes Misionero Extraordinario; claro, sin descuidar tampoco el Domund de este año. En eso, sin embargo, hoy alguien se muestra, desde las alturas, “relativamente” satisfecho, porque la jugada le ha salido bien. Los medios de comunicación hablan de un “enamorado de las misiones”, de un “padre de los misioneros”, de un “misionero infatigable”... que nos ha dejado. El día de su funeral, además, la catedral de la Almudena de Madrid estaba llena casi a rebosar, como en el mejor pregón del Domund... Eso es bueno. Pero no nos descuidemos, nos miran desde el cielo. ALFONSO BLAS

a relación de don Anastasio con la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y con los Secretariados Internacionales de las OMP ha sido larga y fructuosa. Deja el recuerdo de un sacerdote enamorado de la misión y de director de las Obras completo en la animación, la formación misionera y la administración, a lo que sin duda le ha ayudado su gran capacidad de trabajo y de interés personal por cuantos

encontraba, fueran misioneros, directores diocesanos y todo el personal que en tantos ámbitos ha colaborado con él en la tarea de mantener vivo el ideal misionero en nuestros días. Su compromiso con el próximo Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019 ha sido también intenso, colaborando con los Secretariados Internacionales en la concepción, planificación y difusión del mes, por lo que, sin duda, le podrá ser atribuido parte del fruto que dicho mes tendrá en todo el mundo. [...] Descanse en paz este siervo bueno y fiel, y gracias por el amor a las misiones y a la obra de evangelización. Gracias a él por su ejemplo de amor a la Iglesia". NÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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IGLESIA A FONDO

Un papa, Pablo VI; un arzobispo mártir, Óscar Romero; un joven laico víctima de abusos en el trabajo, Nunzio Sulprizio; un sacerdote italiano del siglo XVIII, Vincenzo Romano; y tres fundadores de congregaciones del XIX: Francesco Spinelli, María Caterina Kasper y Nazaria Ignacia March. Estos son los siete beatos a los que el Papa Francisco canoniza este 14 de octubre en Roma en una ceremonia que tiene como marco el Sínodo de los Jóvenes. Misioneros repasa las trayectorias de algunos de ellos. 16 misioneros

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l 14 de octubre, el santoral católico se amplía y enriquece. En esta nueva hornada de hombres y mujeres que la Iglesia propone como modelos a seguir y a quienes encomendar nuestras oraciones, hay de todo: un papa, un obispo mártir, sacerdotes, religiosas y un laico. El laico, precisamente, Nunzio Sulprizio, ha sido el último en incorporarse a la lista. Francisco anunció su canonización el 19 de julio, mientras que la de los otros seis beatos había sido aprobada ya en consistorio el 19 de mayo. El joven Nunzio es considerado el protector de los discapacitados y de las víctimas del trabajo. ¡Y con ra-

zón! Huérfano a corta edad, fue prácticamente esclavizado por un tío materno, que lo sometía a agotadoras jornadas de trabajo sin apenas descanso ni comida. Falleció en 1836, con 19 años, a causa de un tumor óseo causado probablemente por esa dura vida. Junto a él suben a los altares dos sacerdotes italianos –Vincenzo Romano (1751-1831) y Francesco Spinelli (1853-1913), este último fundador del instituto de las Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento– y dos religiosas: María Caterina Kasper (18201898), alemana, fundadora del instituto de las Pobres Esclavas de Jesucristo, y Nazaria Ignacia March


El papa Pablo VI y Mons. Óscar Romero

Madre Nazaria

Mesa (Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, por nombre religioso), española, fundadora de las Religiosas Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Completan el elenco dos pesos pesados de la Iglesia del siglo XX: el papa Pablo VI y el arzobispo salvadoreño Óscar Romero.

Madre Nazaria Nazaria Ignacia March es la única española del grupo. Nacida en Madrid el 10 de enero de 1889, la nueva santa no provenía de una familia especialmente religiosa, aunque fue educada en la fe por

una tía en Sevilla. Como sus padres carecían de recursos, marcharon a hacer las Américas, en concreto a México, donde la joven conoció a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y su obra. Doce años pasó en esa congregación una vez decidió profesar como religiosa; doce años en los que se dedicó sobre todo al cuidado de enfermos y ancianos. Luego se embarcó en la que sería la obra de su vida: la fundación en Oruro (Bolivia) de una nueva congregación que, finalmente, recibió el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Corría el año 1925 y sus primeras compañeras fueron diez jóvenes bolivianas. “Hoy las Misioneras Cruzadas de la Iglesia –ha declarado a la revista Ecclesia la actual superiora general del instituto, la castellanomanchega Daniela Pérez Ortiz– estamos presentes en cuatro continentes y 21 países. Somos una congregación pequeña, pero muy extendida. Tenemos 71 comunidades. Las obras y los servicios son variados. Nazaria dijo que

la congregación no puede ceñirse a un solo campo de acción”. Las Misioneras Cruzadas, en efecto, se dedican a un poco de todo, pero casi siempre en lugares marginados, tratando de hacer presente el Reino de Dios en las periferias geográficas y existenciales, como dice el Papa. Tienen hogares de acogida para niñas que están en la calle o que corren peligro de llegar a ella; gestionan casas para quienes han sufrido violencia, dispensarios, centros de salud, comedores populares; cuentan con lugares para acoger a inmigrantes y refugiados... Trabajan también la pastoral penitenciaria y la promoción de la mujer. Tienen presencia, sobre todo, en América Latina, pero también cuentan con comunidades en Europa (España, Francia, Italia y Portugal), África (Guinea Ecuatorial, Camerún y República Democrática del Congo) y Asia (India). La Madre Nazaria dispuso que su instituto, reconocido definitivamente por la Santa Sede en 1947, tuviese cinco votos: los tres tradicionales, más un cuarto de trabaNÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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jar siempre al lado del Papa y de los obispos, y un quinto de disposición a dar la vida por el Reino de Dios. E hizo de la expresión “bajar a la calle”, a la búsqueda de los últimos, el lema de su apostolado. La situación de la mujer –marginada, ninguneada, explotada– fue siempre objeto de sus desvelos. De ahí que en 1933 pusiera en marcha, también en Oruro, un sindicato que defendiera sus derechos: el Sindicato Obrero Femenino. Sor Nazaria murió en Buenos Aires el 6 de julio de 1943. Fue en18 misioneros

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terrada en el cementerio de Chacarita de la ciudad porteña, pero en 1957 sus restos fueron trasladados a Oruro, donde reposan hoy.

Montini, el primer papa moderno La Madre Nazaria sube a los altares con un grande de la Iglesia del siglo XX: Pablo VI, “el primer papa moderno”, en palabras del cardenal Fernando Sebastián. Giovanni Battista Montini (Brescia, 1897-Castelgandolfo, 1978), quien ocupó la Sede de Pedro del

21 de junio de 1963 al 6 de agosto de 1978, es el cuarto pontífice de esa centuria en ser proclamado santo, tras Pío X, que gobernó la Iglesia entre 1903 y 1914, Juan XXIII (1959-1963) y Juan Pablo II (1978-2005). Pablo VI ha pasado a la historia, sobre todo, por haber concluido, y comenzado a aplicar, ese soplo de aire fresco para la Iglesia que fue el Concilio Vaticano II, convocado por su predecesor Juan XXIII, “el Papa bueno”. El citado Fernando Sebastián valoraba el pasado mes de agosto en L’Osservatore Romano el Concilio y a Montini con estas palabras: “Canonizar a Pablo VI es reafirmar la letra y el espíritu del Concilio Vaticano II, porque Pablo VI fue el Papa del Concilio. Pablo VI entendió el significado de ese Concilio en la historia de la Iglesia y supo cómo llevarlo adelante con fuerza y medida hasta el final. Montini fue el primer papa moderno. [...] Era un


IGLESIA A FONDO

nacionales a lo largo de su pontificado, visitando en ellos los cinco continentes. Como “el Papa peregrino” le conocieron sus coetáneos. Entre sus desplazamientos al extranjero destacan las visitas a Estados Unidos (1965), donde habló ante la ONU, y a Medellín (1968). En esta última ciudad colombiana inauguró la histórica asamblea general del CELAM, con su opción preferencial por los pobres. El pasado mes de agosto, tuvo lugar allí

hombre de la nueva era; entendía que la Iglesia tenía que superar la era de los enfrentamientos y las condenas, el tiempo de las quejas y las reclamaciones”. El pasado 6 de agosto, cuadragésimo aniversario de su muerte, el papa Francisco bajó a rezar ante su tumba y se refirió a él como “el gran Papa de la modernidad”. Pablo VI fue, en efecto, un hombre aperturista, que quiso dialogar con todos, creyentes y no creyentes. El diálogo con el mundo contemporáneo fue una de sus prioridades, al igual que la restauración de la unidad de los cristianos. Buscó, en este sentido, un acercamiento a protestantes y ortodoxos. Recordado es todavía, por su trascendencia histórica, su encuentro en Jerusalén con el patriarca de Constantinopla, Atenágoras, en 1965, a raíz del cual fueron revocados los decretos de excomunión mutua que databan del Cisma de Oriente, en 1054.

En muchos aspectos fue un innovador, y buena parte de la estructura de la Iglesia actual emana de su pontificado. A él se debe, por ejemplo, la creación del Sínodo de los Obispos como institución permanente, o el hecho de que los obispos deban presentar la renuncia a sus sedes al cumplir los 75 años, o que en el cónclave para elegir papa solo puedan participar los cardenales de menos de 80 años. Fue el último pontífice en ser coronado: donó la tiara papal al santuario nacional de la Inmaculada Concepción de Washington, como regalo a los católicos estadounidenses. También en el aspecto de los viajes rompió moldes. Hasta entonces, los papas apenas salían del Vaticano e Italia. Pablo VI, sin embargo, realizó ya diez viajes inter-

un congreso –con asistencia del presidente y del secretario general de la CEE, cardenal Ricardo Blázquez y José María Gil Tamayo, respectivamente– para conmemorar el 50 aniversario de esa importantísima cita, en la que algunos ven el nacimiento de la Iglesia latinoamericana como tal. Pablo VI –iniciador de los mensajes pontificios para el Domund– publicó en 1975 un gran documento misionero, Evangelii nuntiandi, sobre la evangelización en NÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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el mundo contemporáneo. Fue beatificado por Francisco el 19 de octubre de 2014, en la misa de clausura del Sínodo sobre la Familia.

Romero, el pastor que resucitó en su pueblo Y, tras la figura de Pablo VI, ¿qué decir, en pocas líneas, del arzobispo Óscar Romero que no se haya dicho ya? Romero fue un gigante, un pastor con mayúsculas, un hombre que, pese a todos los pesares, a las presiones de unos y a las manipulaciones de otros, supo estar en su sitio, al lado de los pobres, de los últimos, de los excluidos y pisoteados, de los que fue voz y sostén. En los años en que fue arzobispo de San Salvador, entre 1977 y ese 24 de marzo de 1980 en que fue asesinado por un sicario pagado por la ultraderecha

en el Gobierno, no hubo más “Monseñor” en El Salvador que él. La historia de Romero tiene no pocos paralelismos con la de Jesús de Nazaret, como constata el jesuita Martin Maier en su libro Óscar Romero, mística y lucha por la justicia (e d. Herder, 2005). Ambos nacieron y vivieron en condiciones de pobreza en una provincia de un pe20 misioneros

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queño país insignificante; ambos aprendieron el oficio de carpintero; ambos predicaron el Reino de Dios y tomaron partido por los pobres; ambos fueron un quebradero de cabeza para las autoridades de su tiempo; a ambos les asesinaron a un amigo (Juan el Bautista a Jesús, el jesuita Rutilio Grande a Romero), lo que los empujó a dar un pa-

so al frente; y ambos fueron ajusticiados por subversivos, por suponer sus parábolas, en un caso, y sus homilías, en otro, un peligro para el injusto orden social establecido. Más aún, a ambos se les “toleraron” sus prédicas durante tres años, y ambos fueron abandonados por los suyos. Pedro negó tres veces al Maestro y los discípulos pusieron pies en polvorosa tras la crucifixión. Al funeral de Romero –en el que hubo una auténtica masacre, por los disparos que se efectuaron y la estampida consiguiente– faltaron también algunos obispos. Uno de ellos llegaría a decirle años después a Juan Pablo II que Romero había sido el responsable de las


75.000 muertes que hubo en la guerra. Las suyas, como puede verse, son crónicas de muertes anunciadas. Como las de los profetas. En el fondo, su historia es la historia de una conversión. Una conversión desde una Iglesia tradicionalista, asistencialista e inhibida ante la injusticia social reinante –“amen a Dios”, decía Romero a los pobres en su primera etapa, “que él sabe lo que hace poniéndolos a ustedes los últimos en la fila; ya después tendrán el cielo”–, a una Iglesia comprometida con los últimos, denunciadora de la opresión y violencia cometida contra ellos, martirizada y profética. Una Iglesia que estaba siendo perseguida –¡ay!–

por personas que se decían cristianas, pero que no defendían más que sus intereses, y que solo veían “comunistas” en quienes defendían la justicia social. El citado Rutilio Grande, jesuita, hoy en proceso de beatificación, lo expresó muy bien con estas palabras antes de ser también asesinado por orden del Gobierno: “Mucho me temo, mis queridos hermanos y amigos, que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán entrar por nuestras fronteras. Nos llegarán las pastas nada más, porque todas sus páginas son subversivas. ¡Subversivas contra el pecado, naturalmente!”. Por todo ello, Romero fue siempre un mártir incómodo. No era el

típico sacerdote asesinado por una guerrilla izquierdista y atea; y su figura, para más inri, la reivindicaban también los violentos y revolucionarios, que la utilizaban para justificar su lucha. Por eso, su causa de canonización tardó tanto en prosperar. Abierta ya en su fase diocesana en 1990, no fue desbloqueada en Roma hasta la llegada del papa Francisco. Con él ya en la Cátedra de Pedro, Romero fue el 3 de febrero de 2015 reconocido como mártir, asesinado “por odio a la fe”, y el 23 de mayo de ese mismo año, beatificado en San Salvador. Hoy, sin embargo, su vida y su testimonio son más conocidos y valorados fuera, en el extranjero –la de Romero es una de las estatuas de mártires del siglo XX talladas en la fachada de la abadía de Westminster–, que en el propio El Salvador. En el libro San Romero de los Derechos Humanos. Lecciones éticas, desafío educativo (ed. San Pablo, 2017), de Luis Aranguren Gonzalo, se cita una encuesta que concluye que un 20% de los salvadoreños tienen poco o ningún conocimiento sobre el nuevo santo, y que a un 61% le es indiferente su figura. También en esto se asemeja a Jesús: “Nadie es profeta en su tierra”. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS NÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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INFORME

Sacar a una mujer de la calle. Enseñar a un niño a leer. Presentar a un joven a Jesús. Gestos cotidianos, con unas consecuencias difíciles de cuantificar, que van mucho más allá del recurrente "efecto mariposa". Bajo ese "Cambia el mundo" que guía la campaña del Domund 2018, no hay una utopía irrealizable, sino que se esconde la fuerza transformadora del Evangelio, que hace de los misioneros hombres y mujeres capaces de dar un vuelco al presente y el futuro de personas, comunidades y, por qué no, también de países.

“Q

uerría preguntaros: ¿es posible? Vosotros ¿podéis cambiar el mundo?”. Con esta naturalidad el papa Francisco provocaba hace algo más de un año a un grupo de 30 misioneros

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niños que se reunían con él en el Aula Pablo VI. No solo se ganó el “sí” unánime del auditorio, sino que les correspondió con una propuesta de vida transversal, que no entiende de edad: “Para cambiar el

mundo hace falta tener la mano abierta. La mano es un símbolo del corazón. Es decir, hace falta tener el corazón abierto. El mundo se cambia abriendo el corazón. Es un gesto pequeño, pero podemos cambiar el mundo con las pequeñas cosas de cada día, con la generosidad, con el compartir, creando vínculos de fraternidad”. Este mismo convencimiento de Francisco es el que comparten los 12.000 misioneros españoles, que saben que cada uno de sus gestos cotidianos contribuye a transformar esas periferias en las que se mue-


del apartheid a la democracia, en el que los cristianos como colectivo tuvieron un papel indiscutible. “Fue un milagro, pero fruto de un trabajo común y constante de la Iglesia protestante y la católica. Fueron muchos los cristianos que dejaron el miedo a un lado para cambiar una situación de injusticia y hacer presente el Evangelio frente a la discriminación. Y, entre

ven para hacer realidad el Reino de Dios en cada rincón del planeta. Así se vertebra el lema de este Domund 2018, que busca poner de manifiesto el sentido universalista y misionero del ser cristiano, como motor que permita que el mundo gire al ritmo del Evangelio y no al compás de la globalización de la indiferencia que denuncia el Papa. Lo cierto es que no son pocos los misioneros que, a través de su empeño, se han convertido en abanderados de los derechos de los más vulnerables. Es el caso, por ejemplo, de la creación del primer sindicato de mujeres de Bolivia de manos de la madre Nazaria Ignacia, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia y que subirá a los altares en este octubre como icono misionero de todo el continente latinoamericano.

Callada entrega Hazañas, sin duda, históricas que escriben la Historia con mayúsculas. Pero también, una entrega oculta de muchos hombres y mujeres en una intrahistoria en la

que, desde el trabajo callado, se convierten en fermento de la masa en colegios, dispensarios, centros sociales, proyectos de promoción y desarrollo que permiten a una comunidad local salir adelante, o que iluminan el camino de una persona con una palabra de aliento. Los frutos de esta lucha misionera, en primer y segundo plano, los ha experimentado el comboniano José Luis Román Medina durante los 18 años que ha vivido en Sudáfrica. En sus dos etapas en el país ha podido constatar cómo “nuestro estilo y nuestro mensaje evangélico como misioneros induce por sí mismo a una transformación. Si decides dar el paso para ser misionero es porque Dios te envía y has experimentado su amor, un amor que invita a la acción, y toda acción cambia”. Así, este religioso mallorquín fue testigo privilegiado del paso

ellos, los misioneros”, relata sobre la fuerza transformadora del cristianismo. “Más recientemente, la Iglesia también ha aportado una mirada diferente ante la pandemia de sida. Se cree que en todo el país hay más de dos millones de niños afectados y estimamos que, en una de nuestras misiones, combonianas, el 90% del alumnado y del profesorado son portadores del VIH”, explica sobre el alcance de la enfermedad. También detalla cómo, “gracias al esfuerzo y al convencimiento de los misioneros de que Cristo libera, la Iglesia ha sido pionera en cómo tratarla desde el punto de vista sanitario, pero, sobre todo, en acabar con su estigmatización dentro de la famiNÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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José Luis Román Medina

lia. Cambiar el concepto de que el sida no es un demonio, sino una enfermedad que se puede cronificar, es fruto de la Iglesia”. Este éxito solo se entiende desde esa concepción profética de la lluvia fina que empapa en el día a día, en las comunidades locales, a través de personas con nombres y apellidos concretos. “Debido a la pobreza y miseria de nuestra zo32 misioneros

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na, son las propias madres quienes mandan a sus hijos de ocho años a los caminos a que se prostituyan para poder alimentarse”, denuncia el religioso, a la vez que reconoce que, “cuando pusimos en marcha un plan de sensibilización con las madres, unido a sencillos talleres de artesanía, les facilitamos una salida para ellas, pero, sobre todo, para los niños”.

En esta misma línea, José Luis comparte su experiencia con los batangas, el grupo étnico más pequeño del país y, por eso, el más abandonado, que, procedente de Mozambique, habita en la región desertificada de Acornhoek, en el noroeste de Sudáfrica: “No tenían agua ni semillas. Imagínate la revolución que supuso encontrar un pozo de agua. No solo ofreció oportunidades para salir adelante con huertos colectivos, sino que cambió los semblantes de tristeza en rostros de alegría. Porque con aquel pozo iba de la mano el mensaje liberador de Cristo, que no es una ideología, sino una acción concreta”. Un ser, hacer y estar misionero que propiciaba, sin buscarlo, conversiones en cualquier situación: “Cada vez que había un funeral, nos presentábamos para acompañar a la familia. Solo por nuestra forma de hablar muchos decidían unirse al cristianismo. Frente a quienes les decían que la muerte era un castigo divino, nosotros


DOMUND 2018 I N F O R M E

compartíamos su dolor mostrando la esperanza de la resurrección y la misericordia de Dios. Tan diferente era la perspectiva, que generaba un vuelco en ellos”, recuerda el misionero con emoción. Pero también era consciente de los riesgos que eso conllevaba: “Muchos de ellos eran animistas, por lo que cuestionar estas creencias implicaba enfrentarse al mensaje de los brujos y al negocio que hay detrás, con las consiguientes amenazas”. Sí, porque alterar el orden establecido, propiciar un cambio, conlleva resistencias, incluso persecución; como atestiguan tantos misioneros que, en nombre del Evangelio, han alzado su voz contra regímenes dictatoriales, en medio de conflictos armados o ante multinacionales que han arrasado con la forma de vida de comunidades indígenas. “Ante estas dificultades, las oraciones por los misioneros nacidas de Europa nos llegan y nos hacen no desanimarnos. Ese apoyo espiritual es para nosotros muy importante, de la misma manera que la ayuda económica propicia materializar ese cambio”, concluye el comboniano.

gracias a la generosidad de los españoles, se pudo enviar al Fondo Universal de Solidaridad de Propagación de la Fe (la Obra del Domund) más de 11,26 millones de euros, que permitieron apoyar 644 proyectos en 44 países distintos. “No hay que desmerecer la fuerza de la oración como sostén indispensable en la misión ad gentes”, insiste también el delegado de Misiones de Cádiz y Ceuta, José Sánchez Pérez. “Igual que el Concilio Vaticano II abrió de golpe las puertas y ventanas de nuestra Iglesia a la modernidad, la oración es esa fuerza dinamizadora que

todavía no se ha descubierto. Porque las manos de la caridad solo se abren desde la oración”, estima, convencido de que “el cristianismo no nació para estar encerrado, sino para misionar. Creer en el amor es sembrarlo, facilitándole la vida al otro”. Orar y activar son dos verbos que a Sánchez Pérez le gusta conjugar en gerundio, como reflejo de ese “estado permanente de misión” al que invita el Papa, especialmente cuando se acerca la fecha del Domund y se incrementan las acciones de animación misionera en la diócesis: “Concien-

Oración y ayuda económica Un respaldo espiritual y material que, en el caso de España, no es nada desdeñable. Solo en 2017,

José Sánchez Pérez NÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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I N F O R M E DOMUND 2018

ciando a los que tenemos al lado también cambiamos la parcela del mundo que nos corresponde, porque nos lleva a convertirnos en personas críticas con aquellas circunstancias que nos atañen a nosotros, pero que afectan a los lugares y gentes donde viven nuestros misioneros; por ejemplo, las políticas migratorias y el éxodo desde África, la explotación del coltán y el uso de los móviles...”. De ahí que valore positivamente que en esta ocasión la Jornada Mundial de las Misiones haya puesto su mirada en los jóvenes como destinatarios, con el Sínodo dedicado a ellos en el ambiente: “El Papa confía en que los jovenes vuelvan su vista y su corazón a Cristo para ser misioneros, para que generen procesos de transformación. Pero también es una llamada a toda la Iglesia para que recupere un corazón joven, dócil al cambio, que no se conforme”. Y es que, para este padre de familia, los misioneros son el mejor ejemplo de cómo abandonar toda zona de confort, sin que la edad sea óbice para estar abiertos a una 34 misioneros

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transformación interior que se exteriorice y contagie a otros: “Así me lo manifestaba hace unos días Rafael Delgado, sacerdote marianista que, cuando su congregación le invitó a que se jubilara al cumplir los 77 años, dio esta respuesta: ‘Mi descanso serán las misiones’. Se fue a Guatemala y ahí está, con 86 años, al pie del cañón”. “El misionero es fortaleza y acción, desde su servicio a los empobrecidos con la mirada puesta en el horizonte, en el corazón de Cristo”, explica el recién estrenado delegado de Misiones de la diócesis andaluza: “Tengo la certeza de que uno a uno transformaremos, uno a uno haremos reales en nuestro mundo los valores del Evangelio. Soy un convencido de que no hay valores opuestos, sino dones que se pueden encontrar en el diálogo”.

Toca sembrar Esta cultura del encuentro es la que ha promovido la misionera adoratriz Encarnación Jiménez en sus 58 años de vida consagrada y 40 de presencia en América, repartidos entre República Dominicana y

Encarnación Jiménez Chile. Actualmente vive en la localidad chilena de Talca, donde trabaja con las mujeres de la calle y donde ha sido testigo y cómplice para que muchas de ellas se dieran una oportunidad para vivir. “Buscamos promover el cambio de su mundo interior. Es cierto que los talleres de formación son medio indispensable, pero es el encuentro consigo mismas y presentarles a Jesucristo lo que hace que salgan del pozo y no haya quien las tumbe”, explica la reli-


“Estoy con l a s pi l a s cargadas para volver a la misión” “L

giosa. “Hallan al Dios que las mira como una persona, no como un objeto; que les devuelve la dignidad”. Solo así, certifica Encarnación, es posible propiciar un cambio real. “He visto a mujeres que han aprendido algún oficio, pero que no han dado el paso a salir de la calle, porque no se había producido ese cambio interior”. Por eso, esta misionera gaditana no se achanta ni se viene abajo: “A veces el pesimismo nos atrapa y vemos que todo está cada vez peor. Por eso es importante estar siempre en movimiento, para no dejarse llevar por el inmovilismo al que lleva el pesimismo”. Y añade a continuación: “Tampoco el Señor pudo transformar por completo el mundo en que vivía, pero no por eso dejó de anunciar la Buena Noticia. Al papa Francisco le sucede lo mismo: sabe que no va a poder reformarlo todo, pero ha abierto un proceso que otros seguirán. Desde ahí, soy consciente de que me toca sembrar, ser fermento en la masa y confiar en que otros recojan los frutos”. JOSÉ BELTRÁN

os grandes cambios en los países de misión son difíciles de captar, pero los pequeños sí se ven, tanto a nivel social como pastoral. Y de la misma manera que he visto cómo mis vecinos han salido adelante gracias a una mejor educación y sanidad, también he podido ver cómo el primer anuncio de la fe hoy se traduce en comunidades vivas". Es la conclusión a la que llega Manuel de los Reyes Ramírez Medina, delegado de Misiones de Canarias, que vio evolucionar durante nueve años a las comunidades rurales del entorno de Maputo. Tras dos años de reciclaje en España, este mes de octubre regresa a Mozambique sin billete de vuelta. "Los misioneros somos puente entre dos realidades y, por eso, he pasado este tiempo de nuevo en casa. Ya estoy con las pilas cargadas, con ganas de volver, aunque sé que hay retos difíciles, porque voy a otra región con otra lengua distinta". Sobre el lema del Domund 2018, lo

tiene claro: "No tengo ninguna duda de que otro mundo es posible. Pero le añado mi pequeño matiz: este mundo es posible. Es verdad que a escala global se necesita

manos a la obra". Por ello, Manolín –como se le conoce en Canarias– valora el arrojo de todos cuantos se entregan en la construcción de este nuevo orden mundial: "A

Manuel de los Reyes Ramírez una voluntad política importante que parece que no llega, pero soy un convencido de que Dios está empeñado en esta humanidad y ama a esta humanidad. Nosotros solo tenemos que colaborar con Él para hacer un mundo más fraterno, para ponernos

lo largo de la historia se ha puesto de manifiesto cómo personas sencillas, en unos casos significativas, como Teresa de Calcuta, y en otros, anónimas, pueden ser capaces de cambiar vidas y estructuras. ¡Solo basta con ponernos en manos de Dios!".

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conectad

@s

AMOR A LA PAZ El papa Francisco ha pedido la paz y la palabra para decir un sí a la vida: "Todavía soplan vientos de guerra y llegan noticias inquietantes sobre los riesgos de una posible catástrofe humanitaria en la querida Siria. Reitero mi más sincero llamamiento para que se salvaguarden las vidas de los civiles". ¿El altavoz? Su Instagram. PAPA FRANCISCO Instagram @Franciscus

DÍA DEL COOPERANTE

¡MISIÓN POSIBLE! No hay nada como vivirlo en la propia piel, lo que sea, para saber de qué se trata. Es el caso de Olatz Elola, que ha tenido este verano su propia "misión": en Portugal y con las Misioneras de la Caridad. Con el hashtag #VeranoMisión lo dice muy claro: "Cambió mi vida". Su historia está en la web de OMP España y en Instagram. OMP ESPAÑA Instagram @omp_es

El 11 de septiembre le ha servido a Cáritas para reconocer la labor de los cooperantes, profesionales que dejan sus países de origen para trabajar en la construcción de un mundo más justo. Salen a escena Soledad Gutiérrez y Fidel García, que cuentan su trabajo en el Sahel y en Bolivia. Lo leemos en la red social del pajarito. CÁRITAS ESPAÑOLA Twitter @CARITAS

DE AMÉRICA A ÁFRICA "Ves, sientes, descubres y tus ojos adquieren una riqueza nueva". No se podía decir más claro que como lo hace Alexia Gordillo, subdirectora de la institución misionera de los dominicos Selvas Amazónicas. Trece misioneros lo han podido comprobar este verano en países de América, Asia y África. Los testimonios hablan por sí solos... y a gritos. SELVAS AMAZÓNICAS Facebook @SelvasAmazónicas

VOLCÁN DE FUEGO Las redes sociales son transfronterizas y gracias a ello sabemos que las Hijas de Caridad, junto a la Parroquia de San Francisco de Mixco y la Familia Vicentina, allá en Guatemala, se han embarcado en el proyecto bautizado con el hashtag #Bienvenido a casa para dar vivienda a algunos de los muchos afectados por las erupciones de este violento volcán. HIJAS DE LA CARIDAD Twitter @Hdlc_ac


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Venezuela Más de 79.000 euros para hacer frente a la necesidad

V

enezuela, “tierra de gracia”, como la llamó Colón, guarda en sus entrañas, como se sabe, las mayores reservas de petróleo que hay en el mundo. Los venezolanos han convertido el “oro negro” en la principal –y casi única– fuente de ingresos de su país. Pero el generoso obsequio de la madre naturaleza se ha transformado en un “regalo envenenado”. En lugar de diversificar las fuentes de producción en los años de bonanza, se optó por lo más fácil: importar de aquí y de allá todos los productos de consumo que necesitaban para bien vivir. ¿Quién tiene la culpa de tan desastrosa situación? Para unos, el boicot económico internacional que sufre el país. Para otros, el mal hacer de sus Gobiernos. Desde 1999, trece años estuvo al frente de Venezuela el comandante Hugo Chávez. Ahora, el país ha cambiado de nombre y hasta de moneda. También de presidente. Pero de bien poco han servido tales mudanzas. La nueva República Bolivariana de Venezuela, que gobierna Nicolás Maduro, padece la mayor crisis social, moral, política y económica de su historia.

Desastre monumental La “super-hiper-mega-inflación” que sufre el país bate todas las marcas. Desastre tan monumental bien lo resume este puro y simple dato: el precio de una

lata de atún, conservado en aceite vegetal, equivale a lo que cuesta un millón de litros de gasolina de 95 octanos: 6,4 millones de bolívares, que es tanto como decir ¡1,6 euros! (Sí. No hay errata alguna en las cifras: en la Venezuela de nuestros días, 1,6 € equivalen a 6,4 millones de bolívares). Así de bárbaro es el galope de la inflación. Lo malo del caso es que las consecuencias del desastre las están pagando los de siempre: El 87% de la población vive en la pobreza. Y el 61%, en extremapobreza. Además, el 55% de los niños menores de cinco años sufren de malnutrición. Eduardo Trujillo, de la Universidad Católica Andrés Bello, añade que más de ocho mi-

llones de venezolanos no pueden comer tres veces al día: “Solo en 2017 los venezolanos han perdido una media de once kilos de peso”. Ante tantas y tan grandes carencias, concluye: “Se entiende que 2,3 millones de venezolanos hayan abandonado el país”. Igual o de muy parecido tenor es el parecer de toda la Iglesia venezolana. Con ocasión de la visita ad limina hecha en septiembre por los 45 obispos venezolanos al papa Francisco, el arzobispo de Maracaibo, su presidente, monseñor José Luis Azuaje, dijo desde Roma: “Tenemos mucho temor a que pueda haber soluciones violentas. Pero los obispos seguimos haciendo nuestro trabajo, sobre todo en el ámbito de la evangeNÚM. 188, OCTUBRE DE 2018

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lización, de la comunión y de la solidaridad, porque nuestro pueblo está muy necesitado”.

La ayuda recibida Y en esas está, también, la Iglesia de a pie. En el curso que acaba de terminar (2017-2018) muchos proyectos de cooperación y formación, a duras penas, han sido posibles. Y gracias, también, a la ayuda entregada por las Obras Misionales Pontificias en España a tres vicariatos apostólicos venezolanos. En total, la Iglesia de aquel país, donde trabaja un total de 734 misioneras y misioneros españoles, ha recibido 93.385,18 dólares; es decir, casi 80.000 € (79.825,65 € exactamente) para poder sostener la educación y catequesis de no pocos seminaristas y escolares. Tucupita, Puerto Ayacucho y Caroní son los tres vicariatos destinatarios de esas ayudas. Y tales sufragios, al cabo, se han convertido en becas para seminaristas mayores, en subsidios para catequesis y en la compra de equipos audiovisuales para dar a conocer, por televisión, la exhortación apostolica postsinodal del papa Francisco sobre el amor a la familia. SIGNIS, que es la asociación católica de profesionales de los medios audiovisuales y el cine, surgida en 2001 con la fusión de UNDA y OCIC, se ocupa de la realización de este proyecto. El plan, programado para ser terminado en tres años, pretende llegar a un total de 6.425 hogares de Venezuela y, también, de la vecina Colombia. Monseñor Felipe González, vicario apostólico del Caroní, en carta de confirmación y agradecimiento al director de las OMP en España por la entrega, en total, de los 29.000 dólares (24.789 €) 46 misioneros

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que ha recibido su vicariato, también explica, de su puño y letra, lo que apuntábamos más arriba: que “la situación política y econó-

mica de Venezuela es sumamente grave dada la exagerada inflación”. En su misiva, el obispo González, madrileño, capuchino,


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a más de tres millones de bolívares por persona”.

Consuelo frente a las dificultades

que vive en Santa Elena de Uairén, muy cerca de la frontera con Brasil, también da buena cuenta de sus afanes y desvelos cotidianos: “El cambio de divisas es complicado: la oferta y entrega oficial es escasa y difícil de conseguir. El cambio libre produce más cantidad de bolívares, pero tiene muy poco valor por lo costoso de lo que necesitamos comprar”. Y para ilustrar esta su afirmación cita el caso de lo que cuesta un billete para viajar a Wonkén en avioneta, que es la única forma de llegar hasta el centro misional donde trabajan las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor: “Solo son 20 minutos de vuelo –escribe monseñor González–, pero el viajecito cuesta más de un millón de bolívares...”. Y cuenta también que para llegar a Urimán, que es otra comunidad importante donde tampoco hay sacerdote ni misioneras, “el coste del billete sale

Finalmente, el obispo del vicariato del Caroní se consuela confesando que “aquí, en Santa Elena, la situación no es tan mala. Al menos, podemos conseguir comida, aunque muy cara. En las comunidades del interior la cosa está mucho peor, porque todo tiene que ser transportado en avioneta... Para colmo de males, la situación ha empeorado aún más: las avionetas no pueden viajar por falta de combustible. También nos falta la gasolina para los carros... Eso nos impide cumplir con las visitas que veníamos haciendo periódicamente a las comunidades más recónditas para animar a los catequistas y a las gentes de las comunidades”.

Pese a toda esta situación desesperada, monseñor Felipe González concluye su mensaje con unos muy esperanzadores propósitos: “Trataremos de mantener la formación de los catequistas y de los que presiden la celebración de la Palabra, al menos, una vez por trimestre. Trataremos de enviar, a las comunidades más alejadas, algún subsidio mensual y material religioso para que puedan seguir reuniéndose y celebrar la Palabra con los textos propios de cada día y de cada domingo”. Y termina: “Pedimos al Señor que esta situación se supere pronto. Y que la fe de los indígenas cristianos se conserve con la fuerza del Espíritu Santo, y se mantenga sin la presencia constante del sacerdote, como ya ha ocurrido en otros momentos similares de la Historia”. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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Revista Misioneros 188  

Revista Misioneros - Octubre 2018

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