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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana

Introducción Conflictos, violencias y delitos. Marcas de los tiempos globales Conflictualidad, violencia y delito conforman una tercia conceptual recurrente en este tiempo globalizado. Son una realidad fáctica, enfatizan los medios de comunicación y las prácticas policiacas y militares, y alrededor de ellos se potencia el sentimiento del miedo como organizador de la vida social. La preeminencia del sentimiento del miedo individualiza las formas de resolver la conflictualidad, la violencia y el delito. El miedo hace que las sociedades se fragmenten y se genere la no solidaridad social, en suma, la desconfianza. En el marco de la modernización y del progreso de las sociedades contemporáneas, de la globalización, la producción del miedo es un proceso complejo, pues los conflictos que lo causan tienen mayor poder de destrucción, amenazan la estructura de las sociedades (Gaviria, 2011) y arrastran con ella la duda en la eficacia del Estado Nacional y sus instituciones policiacas para garantizar la seguridad. Esas amenazas a la vida, la del poder destructivo de la violencia que caracteriza los tiempos actuales y la aparente debilidad de las instituciones para frenarla eficazmente, pueden generar un sujeto que la vivencia pasivamente o un sujeto que la vivencia activamente (Gaviria, 2011). Para el segundo caso cobra importancia reconocer las luchas ciudadanas (sociales) contra la violencia (Tavares, 2011) que están surgiendo, así como el rescate y dignificación de los buenos elementos de la policía (además de la urgente depuración de los elementos corruptos y traidores). Estas formas ciudadanas y la necesidad de contar con buenos policías se encuentran en el supuesto de que “los objetos del miedo son históricamente determinados, así como las formas de organización social para combatirlo” (Gaviria, 2011). Este argumento implica que la sociedad y las instituciones requieren de nuevas formas de vigilancia social. Y no me refiero a las que se establecen desde las instituciones, generalmente verticales y autoritarias, sino a las que es necesario construir desde la propia sociedad, de manera horizontal, con otras formas de vigilarnos mutuamente para cuidarnos1. Estas formas horizontales de vigilarnos deben buscar a la vez formas de articulación con las instituciones, especialmente con la policía y las

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En las narrativas con los grupos de enfoque tanto de policías como de ciudadanos organizados coincidían en que mucho del problema se explica por la pérdida de valores en el hogar. Esta opinión es de suma importancia en la medida que una pérdida de valores significa que la vigilancia desde la sociedad se ha erosionado, es decir, la moral social no erige un componente ético que vigile los comportamientos colectivos, por ejemplo, los castigos que los padres y madres de familia daban a sus hijos cuando los descubrían robando; cuando se les exigía el respeto a los ancianos o a los mayores de edad; cuando las figuras de autoridad pública (el policía, el juez, el sacerdote, el presidente, el maestro, el papá, la mamá, el vecino, etcétera) se les consideraba figuras de respeto inculcado desde la casa. Todos estos valores funcionaban como aparatos de vigilancia colectiva en la medida que el panóptico se inscribía en la propia sociedad, desde la institución familiar. Esta moralidad social imponía límites a la conflictualidad y la violencia, detenía al bandido a dejar huérfanos a los hijos; identificaba militarmente a los enemigos y no los confundía con la sociedad civil, etcétera. 2


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana encargadas de la justicia2. Se configura así una relación distinta entre la ciudadanía y la policía. Quizás los comportamientos de la vigilancia se deban proyectar horizontalmente desde la propia sociedad (en sus marcos éticos y en la moralidad pública) y quizás la policía debe cambiar su actitud tutelar por una más horizontal, es decir, una que se centre en la mediación de conflictos y en la prevención de la violencia. Desde la sociedad, el conflicto es un componente previo de la violencia, es su potencia, es previo a ella. En el conflicto, la violencia se encuentra en potencia. Fenomenológicamente, y desde la perspectiva de la sociedad, el conflicto contiene la potencia del acto violento, puede ser su causa, puede provocarlo si no se le contiene, eso depende de sucesos coyunturales y contextuales de toda acción3. Ahora bien, desde las perspectivas institucionales la violencia puede ser un recurso, por eso el Estado tiene el monopolio de la fuerza4. Desde el punto de vista de las instituciones policiacas y de control social, la violencia posee una potencia pacificadora o representa la posibilidad del control. No obstante, atravesamos una coyuntura de extrema violencia en la que la sociedad la está sufriendo y las instituciones del Estado no son los únicos que la ejercen. Es decir, dado que el Estado no posee ni ejerce el monopolio de la fuerza, la sociedad se ve orillada a situaciones de peligro y de miedo colectivo. Todo parece indicar que tenemos una sociedad que se organiza en torno al miedo hacía los actos violentos e instituciones de control social rebasadas por la violencia (esta situación se intensifica en la medida que las instituciones no son capaces de mostrar su eficacia a la hora de instaurar justicia). El escenario de la violencia ha cambiado y este cambio urge a nuevas formas de organización social para contrarrestar la violencia y la inseguridad. La violencia refiere a una acción que daña a otro, ya sea de manera física o de manera simbólica. Representa un acto terminado. La violencia es un fenómeno social y como tal representa un campo de elasticidades que se definen por las gradaciones de las tolerancias a la violencia 5. Estas tolerancias son coyunturales en el tiempo y contextuales en el espacio y se definen por el sentido de la época que una sociedad vive. Este sentido general involucra coyunturas y procesos, personas en relación, estigmas, estereotipos, reconocimientos reduccionistas, descripciones falsas sobre los miembros de determinados grupos (o agrupaciones), ejercicios del poder microsocial y dimensiones distintas de ejercer la dominación entre distintos grupos y entre distintas jerarquías. 2

Las instituciones de justicia son fundamentales para este proceso de articulación entre ciudadanía y policía, pues muchas veces la eficacia de los cuerpos policiacos se mide en función de la implementación de justicia y la restauración de la víctima. La implementación de justicia es un asunto estratégico para acrecentar la confianza entre la ciudadanía y la policía, es decir, entre la sociedad y las instituciones. 3 Recuperamos la propuesta teórica de Alfred Schutz (2004) cuando indica que toda intención de la acción es un acto en potencia, precede al acto, se circunscribe al sentido de la acción, mientras que la acción terminada representa el acto, es decir, el despliegue completo de la acción social, su realización, es entonces cuando adquiere la forma de acto. 4 El monopolio del uso de la fuerza es concedido al Estado por todos y cada uno de los ciudadanos para garantizar así la defensa de su patrimonio y disminuir sus intereses egoístas, según la fórmula que inició Hobbes y que desembocó en argumentaciones teóricas de suma importancia en las ideas de Spinoza, Locke y Rousseau. 5 La elasticidad de la violencia se relaciona estrechamente con la moralidad pública, es decir, con aquellos componentes para vigilarnos entre nosotros de manera horizontal, con la ética social que nos permite tolerar y justificar gradaciones de violencia y conflicto. 3


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Ya se dijo que la violencia es un producto social, es decir, forma parte de un sistema de relaciones, se inscribe en el sentido social de la época, en la doxa6 que permite entender el sistema espacio/temporal/social en el que una sociedad se desenvuelve. Un componente globalizado de esta opinión general se refiere a la violencia, la que se encuentra más que nunca en una etapa de intensa manifestación. Al mismo tiempo convivimos en una época en que todo acto de violencia es altamente sensible7, la emergencia de instituciones (como Derechos Humanos por ejemplo) y organizaciones de la sociedad civil así lo muestran. Es por eso que pensamos que estamos ante una reconfiguración social que obliga a repensar la relación entre la sociedad y las instituciones. En la actualidad se está gestando una sociedad de intensas violencias que se encuentran en el interior mismo de su forma de proceder para la reproducción sistémica de su lógica. No es necesario mencionar que el mercado mundial organiza la producción mediante fórmulas que incorporan fuerza de trabajo no calificada, infantil y aprovechando las zonas de pobreza extrema que abundan en el mundo (Castells, 2006: Díaz Polanco, 2005). La dualización del mercado de trabajo (Borja y Castells, 2000) coloca a los sectores más vulnerables del mundo como las víctimas de la lógica reproductiva del capitalismo. Se puede decir que la producción capitalista se encuentra en una línea frágil que en muchos casos rebasan la línea de lo razonable y de la legalidad. El escándalo es una constante en el mundo que se recicla en la misma proporción del olvido colectivo. Estamos en presencia de un nuevo esquema de producción mundial en el que existen excluidos y que se nutre de ciertas violencias que nos resignan pero que a la vez parecen intolerables, y este último punto es lo que motiva la organización social para luchar contra las violencias 8. Junto a esta emergente forma de organización social contra las violencias, se encuentra también el individualismo, producto del miedo colectivo combinado con la decepción que deriva de los pobres resultados y la escasa eficacia en la implementación de justicia o las acciones policiacas. Se puede afirmar que las formas de vivir pasivamente la violencia se relaciona con el individualismo producto del miedo y la decepción hacia la eficacia de las instituciones. Por el otro lado, la vivencia activa contra la violencia se relaciona con los grupos organizados para disminuirla. Estos últimos son interlocutores críticos ciudadanizados9 con los que las instituciones pueden establecer comunicación permanente para desarrollar estrategias eficaces contra la violencia y el delito. Otra emergencia evidente en la sociedad actual lo representa la creciente visibilidad de grupos sociales que han manifestado su derecho a ser reconocidos, poniendo como punto central de dicho reconocimiento a la diferencia. Estos grupos no desconocen los esfuerzos a la igualdad ciudadana que el Estado pretende desarrollar, pero ante la discriminación y la exclusión sus manifestaciones ponen en tela de juicio el paradigma de la ciudadanía igualitaria y su principio de neutralidad. Entre ellos se encuentran: 6

Doxa refiere a la opinión pública, se trata de un conocimiento fenoménico, de aquel que se encuentra en la opinión general. A esta sensibilidad contribuyen los medios de comunicación. 8 Grupos organizados contra la violencia de género, contra el deterioro ecológico, contra la violencia a los niños y niñas, contra la violencia a los ancianos, contra la violencia y la discriminación, contra el trato desigual a los indígenas, contra el maltrato a los minusválidos, contra la matanza de ballenas, contra las formas de explotación de los niños y las mujeres pobres, luchas contra la violencia a los animales (perros y toros), luchas contra la extinción de los animales, luchas para aminorar la existencia de comunidades pobres, luchas contra la desigualdad de las mujeres, contra la mentira, contra el abuso al consumidor, contra los abusos de poder y un largo etcétera. 9 Por ciudadanizados se comprende a sujetos reflexivos, críticos y libres que ejercen la autonomía en decisiones que contribuyen al logro de sus metas. 4 7


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana 1. los grupos de mujeres, 2. los indígenas, 3. las distintas y diferentes adscripciones sexuales 4. los minusválidos 5. los niños y las niñas 6. los jóvenes 7. los ancianos Si bien estos grupos son distintos, sus demandas se pueden unir en la medida que todos buscan reconocimiento y establecer una base de respeto a su singularidad y especificidad. La lucha cotidiana por la dignidad humana es el aspecto central que identifica esta diversidad de luchas políticas. Se puede decir, entonces, que el segundo componente que se encuentra en el sentido de la época es la emergencia de la diversidad de derechos que ciertos grupos sociales (los excluidos) enarbolan a favor de la construcción de su dignidad humana. A estos grupos se han sumado una serie de asociaciones de la sociedad civil que han hecho suyas dichas demandas y que se han apoderado de la arena social local, tales como las representaciones de comunidades ancestrales, o las juntas de vecinos, o taxistas locales. Siguiendo con este orden de ideas, es importante mencionar que la imagen de un planeta en riesgo, dados los componentes del deterioro ambiental, de la explosión demográfica (7 mil millones de habitantes) y la competencia cada vez mayor por el territorio y los recursos naturales, han dado pie al sentido de que habitamos un mundo en riesgo, que nos desarrollamos sobre un frágil equilibrio (Beck, 2008), lo que podría traducirse en un tercer componente del sentido de la época10. Este último componente se engarza con el hecho e idea de que vivimos en un mundo globalizado. La tecnología de la información nos lo dice a cada instante (Castells, 2006). Si sumamos a esto que los últimos descubrimientos de la genética también están abriendo posibilidades de mundos nunca antes imaginados (la clonación, la mutación, le genética, la electrónica, la mecatrónica, la mecatrónica/orgánica, la mecánica orgánica, la mecánica/orgánica/informática, etcétera), también nos habla de un mundo que empieza construir nuevas

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Los grupos ecologistas, los grupos que se pronuncian por un mundo alterno, los que están en contra de la cacería de ballenas, las demandas de cerrar los espectáculos de los toros, las asociaciones contra el maltrato a las mascotas o contra las prácticas que inciden en la extinción de plantas y animales, y hasta los grupos vegetarianos, pueden entrar en este tipo de luchas contra la violencia. 5


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana relaciones sociales a partir de la intermediación de la tecnología y la ciencia11. La tecnología ha creado a la vez un tipo de organización social descentrada, sin centro identificable; la red social informática que nutre en buena medida las relaciones sociales y que empieza a ser factor para movimientos políticos de importancia12. Tenemos así un sistema de producción violento, la emergencia de un mundo globalizado sentido en riesgo permanente, el miedo como componente organizador de la sociedad, la emergencia de movimientos por la dignidad y la no violencia y los descubrimientos que la ciencia ha realizado. Todos estos nuevos componentes van construyendo la nueva doxa o el sentido de la época en que habitamos. Por ejemplo, el sistema de producción capitalista, caracterizado por la flexibilización del trabajo y la pérdida de los componentes de seguridad social de los trabajadores (Sader), muestra un sistema en el que la solidaridad entre empresarios y trabajadores se ha adelgazado. Con la pérdida de derechos laborales el Estado Nacional también cambia su función, pues si antes la paz social se alcanzaba mediante el pacto social entre las clases sociales antagónicas, en la actualidad existen otros componentes sobre los que es importante actuar, tales como el campo ecológico, la violencia desatada y la diversidad cultural. La reorientación del Estado Nacional se cuestiona aun más desde la emergencia de los grupos diferentes, pues en ellos se cuestiona el modelo típico ideal de la sociedad igualitaria con base en la racionalidad kantiana, es decir, lo que estos grupos muestran es que la neutralidad no es en realidad un hecho empírico sino una meta ideal por alcanzar, pues en la cotidianidad la experiencia muestra más bien actos de discriminación, estigmas, violencias e insultos que se definen en función del sexo, de la generación, de la etnia o de la sexualidad que se practica, de ahí que el logro de la igualdad se convierte más en una lucha permanente por la dignidad de la persona que un dato dado o una plataforma existente de la que parte la vida. Es por eso que para estos grupos minoritarios la voluntad general es más el producto de una negociación constante que una condición social existente. El planeta riesgo y la idea de que habitamos en una sociedad mundializada nos da la idea de que los parámetros del Estado Nación se encuentran rebasados. Los avances de la ciencia y las tecnologías que se han desbordado al mundo son otros factores que apuntan en la misma dirección. Resumiendo. Las nuevas coordenadas de la época son factores que están cambiando las maneras de hacer y ser sociedad. Los aspectos más relevantes son la pérdida de eficacia institucional del Estado Nacional y sus instituciones, además de la emergencia de las luchas sociales contra la violencia (Tavares, 2011) y la construcción de la dignidad humana. Estas dos manifestaciones explican en buena medida la crisis de confianza entre la sociedad y el Estado. En medio de ellos se encuentra la violencia y las dos instancias intentan contrarrestarla con sus propios medios y sus propias experiencias acumuladas en el tiempo. En este marco, la violencia actual no es un fenómeno menor sino una oportunidad para transformar las instituciones y los prejuicios sociales. La violencia suscita un conjunto de cuestiones sociológicas que orientan la investigación sobre el significado social y cultural de las

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Los movimientos contra el uso de cierta tecnología contaminante y las luchas contra los transgénicos son ejemplos de estos grupos organizados. Al menos en los medios de comunicación se dice y enfatiza que el uso de estas redes sociales informatizadas fue factor importante en las luchas por la democracia en Medio Oriente. 12

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana múltiples formas de violencia en las sociedades contemporáneas (Tavares, 2011). De esta manera parece que el reto es la construcción de una nueva moralidad pública que se traduzca nuevas formas de sociabilidad y nueva formas de autoridad policiaca que derive en una renovada forma de vigilancia y solidaridad colectiva. La desconfianza que se teje entre ciudadanía e instituciones encuentra su mayor expresión contra la policía y la justicia. Pero por el otro lado, la policía también desconfía de la ciudadanía y de las instituciones de justicia. Nunca como ahora los jueces han estado en el centro de la crítica social, ese dato es importante retenerlo, nunca como antes se habían generado tantas leyes como existen ahora. La sociedad de la desconfianza prefigura relaciones basadas en la reserva, en el miedo, en la prudencia. La sociedad del miedo genera que eso con lo que Durkheim definía a la sociedad, la solidaridad, se vea desgastada, erosionada. Esta solidaridad refiere fundamentalmente al tipo de contrato social por el que estamos dispuestos a someternos. En la actualidad está claro que la sociedad pretende un pacto en el que la dignidad humana y sus diversidades quepan; y las instituciones, especialmente la policía y la justicia, respondan eficazmente a la restauración de la víctima y al castigo al victimario. Pero al mismo tiempo se erige la necesidad de construir mecanismos de vigilancia colectiva que inhiban la violencia, mecanismo de prevención, acciones para que no se desate incontrolada. Es por eso que la construcción de un Observatorio Ciudadano se erige como una propuesta interesante para la sociedad actual. Dicho observatorio requiere de autonomía respecto a las instituciones del Estado y el Gobierno y debe tener información actualizada permanentemente para poder evaluar y generar recomendaciones viables. Pero quedarse en la ciudadanía o sociedad sería reduccionista. Es importante trabajar con los miembros de la policía para generar una institución acorde con el tipo de sociedad en la que vivimos, acorde con el sentido de la época. No se trata de afirmar que si logramos esta congruencia estamos más cerca de lograr una sociedad de paz, solamente se trata de contribuir a ella mediante acciones que se ajusten en la medida de lo posible a las expectativas ciudadanas (una moralidad renovada) y de la policía (de proximidad, de mediación, confiable y cercana a la ciudadanía o comunidad), y luego de la implementación de justicia, lo cual es estratégico para la eficacia de las instituciones y construir la credibilidad. Seguridad ciudadana y cultura de la violencia Tradicionalmente el municipio es considerado como el ámbito de gobierno más cercano a la ciudadanía, por ello, tiene la gran responsabilidad de desarrollar políticas que permitan afrontar con éxito los problemas de una sociedad cada vez más compleja y ofrecer alternativas para inhibir la violencia y la inseguridad, problemas que tienen que ver con la calidad de vida. En este sentido, la seguridad pública es un concepto jurídico que implica un conjunto de acciones y previsiones adoptadas y garantizadas por el Estado en una situación de confianza para preservar la calidad de vida y la dignidad humana en términos de libertad, acceso al mercado, generar condiciones para compartir el espacio público y oportunidades sociales. La

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana seguridad ciudadana está orientada a preservar la tranquilidad individual y colectiva de la sociedad ante peligros que pudieran afectarla, así como de garantizar el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de la persona. La seguridad ciudadana no se reduce a la ausencia de delitos, está orientada a generar sinergias para que la convivencia entre los habitantes sea respetuosa y cordial, generando así una sensación de seguridad que induzca a la propia comunidad a participar y crear las condiciones necesarias para generar un entorno social y personal seguro. En este sentido, la responsabilidad compartida o corresponsabilidad es un asunto central, en donde la Participación Ciudadana juega un papel fundamental, ya que la sociedad civil no debe ser sólo espectadora, sino coparticipe en la solución de los problemas de violencia e inseguridad del municipio. Según datos de Consulta Mitofsky, en el 2006 la delincuencia e inseguridad se ubicaba en el segundo problema más importante del país (17.7%), detrás de los problemas económicos (31.1%) que se encontraban en primer lugar, con un considerable margen de diferencia entre ambos problemas. No obstante, la encuesta de mayo de 2011 muestra un empate, pues para el 50% el principal problema es la inseguridad y la justicia, mientras que para el 49% son los problemas económicos. Asimismo, la novena encuesta Nacional sobre la Percepción de Seguridad Ciudadana en México, reveló que en sólo un año aumentó de 30 a 58% la proporción de personas que considera que el crimen organizado va ganando la guerra contra la inseguridad. Por ello, el 82% dice que la inseguridad es mayor que la de hace dos años y uno de cada seis conoció a alguien que murió en la lucha contra el crimen organizado, cifra que se dispara en el norte del país es una relación de uno a cuatro. Respecto a la posesión de armas, el tráfico de drogas y el crimen organizado, el 54% de los encuestados afirmó que es sencillo conseguir una pistola en el lugar donde vive, pero 70% se pronuncia en contra de que se autorice la venta legal de drogas y 74% se opuso a que se llegue a algún acuerdo de negociación con las bandas del crimen organizado. La presencia de soldados en las ciudades del país es respaldada por el 71% de los entrevistados, pero el 67% rechaza la presencia de agentes de Estados Unidos en territorio. Respecto a la cultura de la legalidad, para el 25% de los entrevistados comprar algo sin factura para no pagar IVA es legal, para el 20% no usar cinturón de seguridad, piensan, no viola la ley; 17% dijo que no es ilegal tirar basura en la calle; 16% afirma que no es delito comprar piratería; y 10% que dar una "mordida" a un policía es correcto. Estas cifras demuestran que los esfuerzos del gobierno están orientados a combatir los efectos y no las causas del problema. Si a esto le adicionamos que la delincuencia trasforma constantemente sus formas de operar, su capacidad de prevención y persecución del delito se encuentra disminuida y rebasada por la delincuencia.

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana En el trabajo de investigación se detectó que existe un continuo entre conflictualidad/violencia/delito, lo que hace necesario focalizar acciones y buscar impactos en el interior de la sociedad, es decir, se trata de prevenir la violencia y el delito desde el proceso de la conflictualidad. Para ello se requiere de una ciudadanía ajustada a la legalidad de la norma, lo cual reduciría la violencia de los derechos de terceros. El origen de la violencia y la delincuencia es multicausal, pero su solución se encuentra focalizada, en buena medida, dentro de la sociedad, es decir, en la configuración de la sociedad en ciudadanía, en la construcción de la ley, derechos y obligaciones, como los ordenadores de las relaciones sociales. De ahí que las instituciones deben orientar sus políticas públicas hacia dicha configuración. Las causas de la violencia y la delincuencia se pueden clasificar en tres grandes conjuntos:

1. Factores relacionados con la posición social de las personas: sexo, adscripción cultural, condición física, edad (niños, jóvenes, ancianos), adscripción según preferencia sexual. En suma, lo que se considera como grupos vulnerables. 2. Factores estructurales que abarcan fenómenos sociales, económicos y ecológicos: se trata de las situaciones que escapan a la voluntad de los individuos y que se deben a factores estructurales tales como el desempleo, la pobreza, el hacinamiento, la desigualdad social, la violencia promovida por los medios de comunicación, la exclusión social y el deterioro ecológico, deterioro urbano 3. Factores institucionales: se trata de acomodos del mercado que en muchas ocasiones ocasiona guerras, tráfico de drogas, corrupción en las instituciones, disponibilidad de armas de fuego, coordinación interinstitucional, entre otros. Todos estos factores son sin duda amenazas contra la Seguridad Ciudadana. Pero al mismo tiempo las acciones del nivel de gobierno municipal se ven limitadas ante este tipo de amenazas. Es claro que los tres grupos de factores de riesgo a la Seguridad Ciudadana pueden ser atacados por el gobierno municipal, sin embargo, es claro también que para algunos rubros se requiere de mayor coordinación interinstitucional que para otros. En este sentido, los factores relacionados con la posición social de las personas puede aglutinar acciones desde el municipio en su totalidad. En lo que respecta al segundo punto, factores estructurales, el municipio puede implementar acciones concretas y directas la recuperación de espacios ecológicos o naturales y de espacios urbanos para su rediseño según criterios de higiene, embellecimiento y usos del suelo diferenciados.

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Por último, en lo que refiere a los factores institucionales, el municipio puede actuar en el combate a la corrupción en sus instituciones locales y en los convenios de acción pública interinstitucional con los distintos niveles de gobierno. Falta quizás profundizar en los tipos de violencia para ir delineando posibles acciones que se traduzcan en la prevención de la violencia y la inseguridad.

Violencia: Es el uso intencional de la fuerza física o el poder, real o por amenaza, contra otra persona, o contra un grupo que puede resultar o tiene alta probabilidad de resultar en muerte, lesión, daño psicológico, problemas de desarrollo o de privación. Esta definición comprende tanto la violencia interpersonal como el comportamiento suicida, los conflictos armados, incluye el acto físico, las amenazas y las intimidaciones. Según su naturaleza, la violencia se puede clasificar en: física, psicológica, sexual, económica, de género, interpersonal, intrafamiliar, juvenil, institucional, laboral y docente. Delincuencia: La delincuencia no es un problema individual ni aislado, es un problema social que requiere la intervención de la autoridad. La delincuencia tiene que ver con la comisión o ejecución de un delito, en tanto que la criminalidad es el conjunto de delitos clasificados, con fines sociológicos y estadísticos, según el lugar, tiempo o especialidad que se señale, o la totalidad de las infracciones penadas. Un delito es una acción u omisión voluntaria o imprudente que se encuentra penada por la ley. Indicadores de violencia y delincuencia

I.

Homicidios

II.

Agresiones o lesiones

III.

Robos

IV.

Extorsión

V.

Suicidios

VI.

Violencia Intrafamiliar

VII.

Muertes en accidentes de tránsito

VIII.

Delitos sexuales

IX.

Percepción de inseguridad (miedo)

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Prevención del delito y la violencia. Esquemas conceptuales La prevención implica disuadir al delincuente o ponerle obstáculos para la comisión del delito. El objetivo de la prevención es no dejar saldo rojo en el sacrificio de los derechos fundamentales. Existen principalmente dos formas de disuadir el fenómeno delictivo, uno es por medio del ordenamiento jurídico y el otro es por medio del uso de la fuerza pública, o lo que se conoce comúnmente como “cero tolerancia”. No obstante, esta última no está acorde con el Estado social y democrático de derecho, que intenta mantener su distancia con el uso de la fuerza pública (Guerrero, 2007). Por tanto, es mejor la prevención de la violencia y del delito, a partir de la detección los factores de riesgo que generan la conflictualidad, para su atención y en su caso erradicación, a partir de la participación ciudadana. Por la forma de atención, existen tres tipos de prevención: a) Prevención primaria, está encaminada a desarrollar estrategias orientadas a la génesis del conflicto criminal, por tanto, pretende cancelar toda posibilidad de que el problema se manifieste, a partir de la instrumentación de acciones en todos los ámbitos del bienestar social, procurando beneficios para todos los sectores de la población, erradicando la exclusión y la marginación, atendiendo a los grupos vulnerables, generando estructuras institucionales 13 para ellos. Este tipo de prevención es la más difícil. Sus resultados sólo pueden apreciarse a mediano y largo plazo (Guerrero, 2007). b) Prevención secundaria, está dirigida a los delincuentes y víctimas potenciales. Este segundo tipo de prevención se orienta fundamentalmente a establecer medidas que hagan más difícil la tarea del delincuente, por tanto, se materializa a través de programas de vigilancia, de ordenación urbana y utilización de la estructura arquitectónica de las ciudades para la instalación de cámaras de vigilancia y otras estrategias encaminadas a la autoprotección (Guerrero, 2007). La regeneración del espacio público donde la gente se reapropie de la calle es fundamental, se trata de abrir oferta para el consumo de cultura, cafés, fiestas públicas, lugares de reunión para jóvenes, para ancianos, etcétera. El gobierno municipal debe invertir en infraestructura y seguridad para la oferta cultural. c) Prevención terciaria, esta forma de prevención es a posteriori realmente, pero tiene la intención de evitar la reincidencia, por tanto se tiene plenamente identificado al destinatario de la acción. Sus estrategias se desarrollan dentro del régimen penitenciario o del sistema de tratamiento a menores. Hay quienes la consideran como una forma de intervención tardía (Guerrero, 2007).

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La estructura institucional se refiere a reducir 11


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Por otro lado el Informe sobre Seguridad Ciudadana en las Américas 2011 señala la existencia de cuatro tipos de prevención, a saber:

I.

La prevención social, que está orientada a disminuir las condiciones sociales en las que puede incubarse el delito o la violencia, tales como el hacinamiento habitacional, la pobreza o la falta de educación. La cual debe ser atendida por las áreas de Salud, Vivienda, Educación, Desarrollo Económico y Desarrollo Social.

II.

La prevención situacional, que está enfocada a eliminar situaciones físicas que pueden favorecer la comisión de delitos, tales como la falta de alumbrado público o la existencia de sitios baldíos que pueden servir de refugio a delincuentes. Esta tendría que ser tarea de los gobiernos locales, las organizaciones de la sociedad civil, de la comunidad organizada, de la policía y de servicios privados de seguridad.

III.

La prevención comunitaria, que está encaminada a generar y fortalecer la capacidad de respuesta de la comunidad organizada ante situaciones de crimen o violencia. Esta tendría que ser tarea conjunta del gobierno estatal, los gobiernos locales y de la comunidad organizada.

IV.

La prevención policial, está orientada a impedir la comisión de delitos o actos de violencia mediante la presencia vigilante de la fuerza pública. Esta tendría que ser tarea exclusiva de la policía.

A partir de estas dos clasificaciones, la política deberá estar orientada a la prevención secundaria y a las prevenciones situacional, comunitaria y policial, por las características de cada una.

La prevención de la violencia. Esquemas generales El fenómeno de la violencia no es un tema nuevo pues su desarrollo histórico ha demostrado que la fuerza física, el conocimiento y el dinero son las principales fuentes de poder a lo largo de la humanidad. El concepto de violencia ha recibido diferentes definiciones que varían en función del enfoque, la disciplina, los presupuestos teóricos y los objetivos de investigación, entre otros. Sin embargo, la idea común generada a partir de la literatura académica es adoptar una definición que no sea demasiado extensa o restringida que no permita visualizar los elementos de la violencia.

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana El concepto de la violencia apunta a “algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana” (Galtung, 1981:72). Según Galtung, se puede entender a la autorrealización humana como la satisfacción de las necesidades básicas materiales (alimentación, salud, vivienda y seguridad) y no materiales (escolaridad, derechos jurídicos, libertades sociales, políticas y laborales) es decir, la insatisfacción de necesidades obstaculiza la realización plena del ser humano y, por tanto generan diversos tipos de violencia: a) la directa, implica la destrucción o daños contra el cuerpo humano, incluye la psicológica; b) la estructural, a situaciones de explotación, discriminación y marginación como es la privación de necesidades básicas materiales, en otras palabras, la condición de pobreza, c) la cultural, todos aquellos actos de represión, privación de derechos humanos y necesidades superiores así como aquellas justificaciones que permiten y fomentan las distintas formas de violencia directa y estructural. A la tipología anterior se le ha denominado triangulo de la violencia (Galtung, 1998:15) cuya relación entre las tres formas de violencia es tan estrecha que empieza en cualquier esquina del triangulo y fácilmente se transmite a las otras. Por ello, las políticas públicas dirigidas a la prevención y atención de la violencia deben orientarse conjuntamente y en forma paralela los tres ángulos del triangulo para erradicar la violencia. Además, todos aquellos actos, comportamientos y actitudes que se dirigen a violentar al ser humano y afectar su integridad física, psicológica, moral, derechos y libertades se denomina violencia. Hay dos modalidades de la violencia: la directa o visible y la indirecta o invisible. La primera es visible porque marca y deja huellas en el cuerpo (golpes, mutilaciones, danos físicos) y la segunda, son aquellas practicas que violentan al ser humano de una manera sutil que enmarcados en los valores culturales y sociales tienden a ser normalizados y mas aun legitimados. De ahí su característica invisible y por tanto la dificultad para detectarlos y erradicarlos. Ámbito social de la violencia La violencia permea en las sociedades actuales en todos los países y comunidades, su complejidad y multifactorialidad hacen que su noción sea un tanto difusa. En el ámbito cultural, la violencia se despliega en otras esferas y hunde sus raíces en lo económico, lo social y lo político. A pesar de su naturaleza polifacética uno de los ejes centrales que propician la violencia esta relacionado con el poder, entendido como algo que ejerce “la capacidad y la posibilidad de control y dominio sobre la vida o los hechos de los otros, básicamente para lograr obediencia y lo que de ella derivada” (Bonino, 1996:2). La distribución desigual de poder es reflejo de las relaciones asimétricas en las interacciones individuales y colectivas (alude a dicotomías sociales dominantes/dominados, opresores/oprimidos, victimarios/víctimas, etc.) y el acceso diferenciado de los recursos. Como resultado de las múltiples relaciones sociales desiguales, la violencia, la discriminación y la exclusión producen la descomposición del tejido social cuyo impacto estará diferenciado en función de ciertas condiciones como el sexo, la edad, la raza o etnia, la clase social, la preferencia sexual, pertenencia a grupos, identificación religiosa, etc.

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Las prácticas discriminatorias y de exclusión son formas invisibles de la violencia porque están legitimadas o bien aceptadas socialmente y difícilmente son visibilizadas como actos violentos. Al inicio de la década pasada y con fin de facilitar una mayor comprensión ante la complejidad de la violencia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizó los primeros esfuerzos para diagnosticar el tema a nivel mundial y visibilizar esta problemática como un asunto de salud pública. El Informe Mundial sobre la violencia y la salud señala que “La violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 y los 44 años, y la responsable del 14% de las defunciones en la población masculina y del 7% en la femenina, aproximadamente” (OPS, 2002:1). El documento resalta los costos directos e indirectos de la violencia cuando los gobiernos deciden atenderla en lugar de prevenirla. Por un lado genera cargas para la economía nacional y su presupuesto (atención hospitalaria, costos de atencional sanitaria, administración de justicia penal, provisión de refugios etc.). Por el otro, el costo indirecto y las repercusiones en la vida económica (menor productividad, inseguridad social, desaliento a las inversiones y como consecuencia falta de desarrollo económico), y en la vida social y cotidiana de las víctimas (reducción de la calidad de vida, ausentismo en el trabajo, discapacidades, pérdida de potencial, etc.). Como resultado, la OPS propuso clasificar a la violencia en tres categorías, según el autor del acto violento: a) violencia dirigida contra uno mismo (suicidios y autolesiones), b) violencia interpersonal (en la familia, contra la pareja, el maltrato y abandono de menores y ancianos, así como en la comunidad) y c) violencia colectiva (en términos sociales, políticos y económicos). Establece la tipología de actos violentos en cuatro grandes rubros: 1.Violencia física, 2. Violencia sexual, 3.Psicológica y 4.Privaciones o desatención. Si bien la tipología de la violencia propuesta por la OPS tuvo el merito de visibilizar el problema a escala mundial, lo cierto es que ha resultado insuficiente. En México, en particular en el Distrito Federal14, los avances en la materia son significativos puesto que se ha incluido en la legislación la tipificación siguiente: Violencia Psicoemocional: Toda acción u omisión dirigida a desvalorar, intimidar o controlar acciones, comportamientos y decisiones, consistente en prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos, amenazas, celotipia, desdén, indiferencia, descuido reiterado, chantaje, humillaciones, comparaciones destructivas, abandono o actitudes devaluatorias, o cualquier otra, que provoque en quien la recibe alteración autocognitiva y autovalorativa que integran su autoestima o alteraciones en alguna esfera o área de su estructura psíquica.

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Para efectos de este apartado se omite la referencia específica a las mujeres en los artículos 6 y 7 de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Distrito Federal porque se trata de establecer la tipificación y modalidades de violencia que puede ser aplicable a ambos géneros, con la excepción de los derechos reproductivos. Se toma como referencia dicha ley porque es la más avanzada con relación a las legislaciones de otras entidades del país. Sin embargo, cabe destacar que la violencia contra las mujeres ha sido considerado como un problema de gran magnitud que afecta a millones de mujeres en todo el mundo (Heise, 1994:2; Sagot, 2008:216). 14


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Violencia Física: Toda acción u omisión intencional que causa un daño en su integridad física. Violencia Patrimonial: Toda acción u omisión que ocasiona daño o menoscabo en los bienes muebles o inmuebles [...] y patrimonio; también puede consistir en la sustracción, destrucción, desaparición, ocultamiento o retención de objetos, documentos personales, bienes o valores o recursos económicos; Violencia Económica: Toda acción u omisión que afecta la economía [...] a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, en la restricción, limitación y/o negación injustificada para obtener recursos económicos, percepción de un salario menor por igual trabajo, explotación laboral, exigencia de exámenes de no gravidez, así como la discriminación para la promoción laboral. Violencia Sexual: Toda acción u omisión que amenaza, pone en riesgo o lesiona la libertad, seguridad, integridad y desarrollo psicosexual […] como miradas o palabras lascivas, hostigamiento, prácticas sexuales no voluntarias, acoso, violación, explotación sexual comercial, trata de personas para la explotación sexual o el uso denigrante de la imagen […]. Violencia contra los Derechos Reproductivos: Toda acción u omisión que limite o vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y voluntariamente sobre su función reproductiva, en relación con el número y espaciamiento de los hijos, acceso a métodos anticonceptivos de su elección, acceso a una maternidad elegida y segura, así como el acceso a servicios de aborto seguro en el marco previsto por la ley para la interrupción legal del embarazo, a servicios de atención prenatal, así como a servicios obstétricos de emergencia. Violencia Feminicida: Toda acción u omisión que constituye la forma extrema de violencia contra las mujeres producto de la violación de sus derechos humanos y que puede culminar en homicidio u otras formas de muerte violenta de mujeres. Se establece además las modalidades, según el espacio donde ocurre: Violencia Familiar: Es aquella que puede ocurrir dentro o fuera del domicilio de la víctima, cometido por parte de la persona agresora con la que tenga o haya tenido parentesco por consanguinidad o por afinidad, derivada de concubinato, matrimonio, o sociedad de convivencia; Violencia Laboral: Es aquella que ocurre en cuando se presenta la negativa a contratar a la víctima o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación del trabajo realizado, las amenazas, la intimidación, las humillaciones, la explotación y todo tipo de discriminación por condición de género; Violencia Docente: Es aquella que puede ocurrir cuando se daña la autoestima de las [personas] con actos de discriminación por su sexo, edad, condición social, académica, limitaciones y/o características físicas, que les infringen maestras o maestros; 15


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Violencia en la Comunidad: Es aquella cometida de forma individual o colectiva, que atenta contra su seguridad e integridad personal y que puede ocurrir en el barrio, en los espacios públicos o de uso común, de libre tránsito o en inmuebles públicos propiciando su discriminación, marginación o exclusión social; Violencia Institucional: Son los actos u omisiones de las personas con calidad de servidor público que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia. En el Estado de México la carencia de información y el acceso a ella a través de las instituciones representa un grave problema para la definición de la magnitud del tema de violencia. La escasez de diagnósticos específicos y la falta de voluntad política para realizarlos representan retos impostergables. Por ello, se hará uso de la información contenida en las estadísticas públicas con las limitaciones que pueda implicar. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el estado de México, ocupa el primer lugar a nivel nacional en el número de homicidios registrados en el país (de los 8,868 homicidios, la entidad concentra 1,244, lo que representa el 14.02%). Si se le agrega al dato del Distrito Federal (848 homicidios, lo que presenta el 9.56%) ambas entidades concentran el 23.58% de muertes homicidas del país (INEGI, 2009:372). Los porcentaje de homicidios ocurridos en la vivienda están diferenciados por sexo: mientras el 46.3 por ciento de las mujeres fueron asesinadas en la vivienda, 22.5 por ciento de los hombres asesinados en este espacio familiar. (INEGI, 2009:374) Lo que remite a la violencia familiar. Para el caso de la violencia autoinfligida, la entidad ocupa el primer lugar en el numero de suicidios, (de los 4,395 a nivel nacional, 447 son registrados en la entidad, lo que representa el 10.17%). Distribuidos por sexo representa que poco mas de 7 hombres de cada 10 se suicidaron, mientras que 3 mujeres de cada 10 lo hicieron (INEGI, 2009:377). El estado conyugal de las personas suicidas indica que hay mayor porcentaje de mujeres solteras; por el contrario, es mayor el porcentaje de suicidios de hombres casados. Sobresale aunque ligeramente, el porcentaje de mujeres en unión libre, divorciadas y viudas que se suicidan comparativamente con relación a los varones (INEGI, 2009:379).15

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El documento de INEGI no desagrega por entidad federativa el estado conyugal de los suicidas. 16


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Con relación a la tasa de muertes por violencia en el 2007 16 (INEGI, 2009:369) la entidad registró situaciones diferenciadas por sexo. La mortalidad de los hombres prevalece por encima de las mujeres (10.5 por cada cien mil varones y 4.0 por cada cien mil mujeres). Sin embargo, el dato particularmente relevante es que en términos de la media nacional (21.9 para varones y 3.5 para mujeres) las muertes violentas femeninas rebasan la tasa nacional (4.0) ubicando a la entidad en el octavo lugar a nivel nacional. Tipos de policía en un contexto complejo Se ha visto que la complejidad del conflicto, la violencia y el delito es mayor en los tiempos actuales, pues el riesgo global, la extrema violencia que las formas de producción capitalista establecen, los procesos de construcción de la dignidad humana desde los grupos vulnerables, la emergencia de los grupos organizados contra la violencia, los avances científicos en la informática y la genética, la extensión de la democracia y los Derechos Humanos que han terminado por “disparar” los Derechos de manera desproporcional con las Obligaciones, etcétera, han terminado por imponer la necesidad de marcar límites y proponer soluciones. Para el caso de México se agudiza en la medida que contamos con un Estado no democrático 17 , con instituciones que es necesario transparentar sus reglas y normas de operación, con una sociedad incrédula en las instituciones pero corroída también por la corrupción y los actos violentos de discriminación. Este contexto complejo requiere de una institución de seguridad eficaz y que sea capaz de jugar en la complejidad, es decir, en la no linealidad, sino en la contingencia, en la incertidumbre. En las entrevistas surgieron varias posibilidades de policías. Entre ellas se encuentran la policía de proximidad (cargo honorario. Se trata de la vigilancia entre vecinos); policía ciudadana (con conocimientos plenos de la ley, de los derechos y las obligaciones); o de intermediación (que resuelva conflictos en la calle, que inhiba la violencia y la delincuencia). Estas intuiciones se pueden agrupar en el esquema que nos presenta Tavares: Cuadro 1 Tipos ideales de policía Autoritaria Técnico/Profesional Comunitaria

Policía Ciudadana

Relación con el Estado

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Relaciones verticales de dirección

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Represión del crimen

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Corrupción

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Se revisó el documento de INEGI Mujeres y Hombres en México, sin embargo, carece de varios rubros, entre ellos, las muertes por violencia. Un Estado que ha reducido la democracia al proceso electoral pero no ha sido capaz de imbuirla como un estilo de vida, es decir, como un estilo de vida que se sustenta en el conocimiento pleno de las leyes a las que nos sometemos. 17

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Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana Violencia

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Prevención

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Mediación de los conflictos

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Servicio social y público

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Participación

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Orientación por los Derechos Humanos

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Fuente: Tavares, 2009:92

Como puede observarse, los tipos de policías de proximidad, ciudadana y de intermediación se concentran en las posibles policías comunitarias y ciudadanas del cuadro 1. No significa que debemos concentrarnos en este tipo de policía, solamente que en ella se vislumbra una policía distinta, educada en los Derechos Humanos y capaz de desestructurar el conflicto para no dar cabida a posibilidad alguna de que se desate la violencia y el delito. Tampoco significa que esta policía desconozca o tenga competencias diferentes a la profesional o autoritaria, puede ella hacer una gran captura, pero su grandeza radica en su vinculación con la sociedad porque eso contribuye a la gobernanza y a la construcción del Estado. Ahora bien, falta introducir otro argumento. Esta policía requiere u opera con el supuesto de que el Ministerio Público hace su trabajo, es decir, recibe a los delincuentes y distribuye justicia. Ellos son también objeto de observación para los miembros del Observatorio Ciudadano. Programas y plan de acción Con base en lo que se ha descrito, podemos hacer el siguiente resumen con la intención de ir generando esquemas conceptuales que orienten los programas y las acciones que se dirigirán a la prevención de la violencia y el delito. El objetivo principal: El restablecimiento de la confianza, lo que obliga a buscar una nueva moralidad pública que implica nuevas formas de sociabilidad y nuevas formas de relaciones son las instituciones de policía. Se formulan así Programas de Prevención Primaria: implican la prevención social y comunitaria y responden a los riesgos estructurales y culturales de la violencia. Generalmente se trata de violencia invisible. Entran en este tipo de prevención las acciones relacionadas con los grupos vulnerables, la vigilancia horizontal o del vecindario, con la formación de ciudadanía y visibilización de organizaciones de la sociedad que dedican esfuerzos a la ayuda social. 18


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Se formulan los Programas de Prevención Secundaria: implican la prevención situacional, es decir se trata de programas que busquen la apropiación con responsabilidad entre la ciudadanía y las instituciones. Responden a la violencia estructural. Generalmente se trata de violencia invisible. Entran en este tipo de programas las acciones relacionadas con la recuperación de espacios públicos, específicamente con áreas verdes como bosques y espacios urbanos. Se formulan los Programas de Prevención Terciaria: implican la prevención policial. Responden a la violencia directa y visible. Entran en este rubro los programas de dignificación del policía y de equipamiento adecuado así como las rutas del patrullaje. Programas de Prevención Primaria: I. Programa para el apoyo a grupos vulnerables Plan de Acción:

1. Minusválidos a. Patrón de estigmatización i. Persona incompleta ii. Objeto de compasión iii. Incredulidad sobre su capacidad b. Propuesta de desactivación de estigma i. Arquitectura de edificios públicos funcionales y estéticos ii. Lugares de estacionamiento libres para minusválidos iii. Rayas amarillas del semáforo en rojo libres de autos iv. Atención, en las instituciones, cara a cara, amable y comprensiva, que ayude a resolver problemas, por parte de los funcionarios v. Padrón de organizaciones que luchan contra la violencia mediante la ayuda a minusválidos para su posible trabajo interinstitucional vi. Foros periódicos de experiencias, avances y propuestas de acción desde las organizaciones

c. Supuesto para su realización i. Voluntad de las organizaciones para reunirse 2. Jóvenes 19


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana a. Patrón de estigmatización i. Potencial delincuente ii. Vago (victimario). Objeto de riesgo iii. Nini (víctima). Objeto de compasión iv. Desorientado v. Persona incompleta b. Propuesta de desactivación de estigma i. Abrir espacio público para el consumo de jóvenes ii. Abrir oportunidades de trabajo y educación para la movilidad social iii. Incorporarlo a organizaciones de la sociedad civil de ayuda o lucha contra la violencia, no como objeto de reorientación sino como sujeto propositivo para la ayuda y la solución de problemas iv. Grupos de discusión sobre las leyes y aprendizaje de las formas cómo los jóvenes pueden incidir en su formulación y cambio v. Foros periódicos juveniles de discusión de los Derechos Humanos c. Supuesto para su realización i. Apertura institucional (gobierno municipal) hacia los jóvenes ii. Una policía que no los prejuzgue antes de controlarlos 3. Niños (as) a. Patrón de estigmatización i. Persona en proceso de complitud ii. Dependencia hacia los adultos iii. Humanidad en riesgo permanente iv. Objeto de protección b. Propuesta de desactivación de estigma i. Aprendizaje por impregnación de la democracia en el aula ii. Aprendizaje por impregnación de los derechos y las obligaciones, haciendo énfasis en las obligaciones 20


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana iii. La escuela que lucha contra el bulling y por construir relaciones ciudadanizadas c. Supuesto para su realización i. Apertura del maestro para las relaciones democráticas, así como someterse a las reglas que se explicitan claramente todos los días en el aula 4. Indígenas

a. Patrón de estigmatización i. Persona incompleta ii. Persona incomprensible iii. Persona sucia iv. Extraño y diferente b. Propuesta de desactivación de estigma i. Trato digno y educado por parte del funcionario de las instituciones ii. Exposiciones públicas del arte de sus expresiones iii. Revisión específica de políticas orientadas a la diversidad cultural iv. Atención al pueblo indígena y no sólo a los habitantes de la demarcación territorial administrativa v. Foros periódicos sobre Derechos Humanos y diversidad cultural vi. Foros periódicos sobre las leyes que imperan a México con el fin de llegar a conclusiones reflexivas c. Supuesto de realización i. Apertura de las instituciones a la diversidad ii. Apertura de la sociedad a conocer al diferente 5. Mujeres a. Patrones de estigmatización i. Persona incompleta que lucha por la complitud ii. Persona anclada al hogar por el hecho de ser madre iii. Persona culpable de los males en niños y jóvenes iv. Si se trata de una mujer completa, la crítica recae sobre el esposo 21


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana b. Propuesta de desactivación de estigma i. Un marco institucional de calidad (Guarderías) que cuide a los niños (as) ii. Publicidad intensa con valoración positiva a las nuevas familias y los nuevos roles de los géneros en la familia (si ella gana más que el hombre es un valor, no una debilidad masculina) iii. Exposición pública de las nuevas formas familiares que se están gestando (madres solteras; familia extensa (abuelos, hijos, nietos, sobrinos); familia compuesta (los hijos de él, los hijos de ella y los de ambos); padres solteros) con valoración positiva, familias de sexualidad diversa, etcétera. c. Supuesto de realización i. Apertura institucional hacia estas nuevas formas familiares ii. Capacidad institucional de brindar servicios de calidad y seguros para el cuidado de los niños en primeras edades 6. Ancianos (as) a. Patrones de estigmatización i. Personas que perdieron su complitud ii. Vulnerables iii. Enfermos iv. Dependientes b. Propuesta de desactivación de estigma i. Espacios públicos que capten la demanda de este grupo de edad ii. Foros periódicos para escuchar historias contadas por los abuelos (as) iii. Exposición del arte y letras de los ancianos (as) iv. Apertura de casas de aprendizaje de arte y oficios para ancianos (as) v. Apertura de casas dignas para el retiro de naturaleza permanentes o temporal c. Supuesto de realización i. Partida financiera fija de largo plazo 7. Identidades sexuales (homosexuales, lesbianas, transexuales, transgénero, etcétera) 22


Investigaciones multidisciplinarias desde el enfoque de Seguridad Ciudadana a. Patrones de estigmatización i. Personas desorientadas ii. Enfermas iii. Personas que causan asco b. Propuesta de desactivación i. Publicidad intensa sobre los derechos humanos para todos ii. Foros permanentes sobre derechos humanos y diversidades sexuales c. Supuestos para su realización i. Apertura institucional hacia las diversidades sexuales ii. Apertura de la sociedad hacia las diversidades sexuales II. Programas de visibilización de Organizaciones Locales de Ayuda a la Ciudadanía Plan de Acción: Visibilización de la sociedad organizada. Objeto, acciones y resultados III. Programa de Formación Ciudadana Plan de acción: Poner a disposición de la ciudadanía, leyes, el bando municipal Resaltar los derechos y las obligaciones de ley IV, Programa de Vigilancia Horizontal Plan de acción: Me cuido, cuidando a mi vecino. Policía comunitaria de mediación y prevención en estrecha articulación con la autoridad auxiliar Programas de Prevención Secundaria I. Programa de Recuperación de Bosque Plan de acción: Ejidos y comunidades en recuperación del entorno II. Programa de recuperación de espacios públicos urbanos Plan de acción: Cuidado de la calle, transformación del espacio para el consumo cultural (restaurantes, cafés, bares), transformación del espacio para el consumo artístico (ferias, conciertos), transformación del espacio de llano a cancha deportiva 23


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Programas de Prevención Terciaria I. Programa de dignificación del policía Plan de Acción: Dignificación de los buenos elementos de la policía, premios, incentivos, reconocimientos II. Programa de Patrulla en GPS Plan de Acción: Mantenimiento adecuado de las patrullas. Disposición de rutas inidentificables con GPS El principio de estos programas ese fundamenta en que cierran un triángulo cuyos vértices son la violencia directa (programas terciarios); la violencia estructural (programas secundarios) y la violencia cultural (programas primarios). El siguiente esquema muestra muy bien este sistema de relaciones programáticas.

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