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Ray Bradbury 1920-2012


AUGE Y CAÍDA DE LOS HOMBRES LIBRO Por más que saquemos de su jaula al corazón, al escucharos casi nunca ocurre nada. MANUEL MOYA i en el interior de esta oración que aún no ha sido pronunciada que permanece en la raíz del labio arden todas las palabras que robamos: las palabras son de azúcar decías pero nunca contabas que si equivocamos la boca las palabras pueden ser de azufre. ii qué hacemos en este bosque ateridos de frío y de verdades qué inútiles nos sentimos aquí tan abandonados tan ciegos.

iii suelta mi mano y corre a vomitar a los pies de cualquier árbol nunca existió un hombre que se llamara Montag nunca existió una mujer llamada Clarisse huye ahora que tienes verbos ahora que lloras tildes, ahora que esdrújula. Carmen Ramos


Pigeon P.


MARTE, SOCIEDAD ANÓNIMA —El planeta rojo ofrece grandes oportunidades. Tenemos planes para levantar enormes urbes en su superficie y autopistas conectándolas. Pero colonizar Marte costaría miles de billones de dólares y nos llevaría entre cien y doscientos años. —Eso no va a gustar a los accionistas. Aquí estamos para lograr beneficios rápidos. —Hay una alternativa. Podríamos enviar a los colonos al pasado y que vayan transformando el planeta hasta el presente. Sería también caro y lento, pero los beneficios serían inmediatos. —Hagámoslo, entonces. —Sólo hay una pega: alterar el pasado es peligroso. ¿Cómo reaccionarían los terrícolas de hace doscientos años si vieran de pronto que en la superficie de Marte se levantan construcciones y autopistas? Se desataría el pánico. ¡Los marcianos!, dirían. Quizá incluso lanzaran misiles nucleares a nuestros pacíficos colonos. Y aumentarían los costes. —Vaya, entonces haremos lo siguiente: nada de urbes en superficie, sino subterráneas. Igual que las autopistas. El proyecto de colonizar Marte se hará en completo secreto, de manera que los terrícolas del pasado no lleguen a saber nunca que el planeta rojo alberga vida.

Gabriel Noguera


Lola MarĂ­n


«Así parece haber mucha vida en la muerte y mucha maldad en lo bueno» R. Bradbury

RETICENCIA I Abrillantan la forma sin terminar de vestirse embriagados de guerra serpentean lo indigno no amparan silencio corren, corren a hurgar el desove y la baba risueña. Rencor. Residuo. La ballena blanca desmenuza entonces la forma al intuir el embate muda estrategia abandona el cofre de razón y barbarie —tanta nitidez obstruye— y los traficantes de espejos se tiznan de culpa de insinuaciones sintaxis que refunfuñan versos sujetos con chicle a los brotes y poquísima astucia en la trampa. Un aire de mar: al pudrirse la quilla el error sobresale. II Golpes de rocío encienden telarañas hilos de niebla sajan la comisura


retumba la boca como cascabel en lo ignorante: madera dulce pero la tierra no es siempre la madre tierna que imaginas ni fortuna medrar en la belleza obviando la peligrosidad al adentrarse hay una orilla empaĂąada de calaveras y manos furtivas que rozan sus nombres confundiendo paz hasta privilegiar la desgana resbala en distinto suelo la misma vĂ­scera.

Mujer Ciervo


«Todo el mundo debe dejar algo detrás cuando muere, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocó de alguna manera para que tu alma tenga algún sitio adonde ir cuando mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que plantaste, estarás allí». Ray Bradbury


COLABORADORES Mujer Ciervo Kosta Lola Marín Gabriel Noguera Pigeon P. Carmen Ramos DIRECCIÓN Sonia Marpez Gabriel Noguera DISEÑO

Sonia Marpez Obituario N.39 – Ray Bradbury Publicado el 5 de junio de 2016 obituariomag.blogspot.com


OBITUARIO #39  
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