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n 101 octubre novembre 2010

Por taveu del Par t i t Social ista Un i f i cat de Catalunya Vi u

www.psuc.org

Canviar de política, no només de polítics

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ense arribar ni molt menys al grau d’intensitat, constància, organització i fermesa de que fan gala els treballadors de França i llurs sindicats, el cert és que l’aturada a tot Espanya de 10 milions d’assalariats el passat 29-S es pot considerar, en mig del retrocés de l’esquerra en el què estem immersos, tot un èxit. No tant pel què és en si (poca cosa si del que es tracta és d’obligar a fer marxa en darrera al Govern, tant el central com els autonòmics, en llurs polítiques antisocials), sinó pel què té de símptoma de recuperació de la capacitat mobilitzadora de les organitzacions obreres. Recuperació que cal consolidar i enfortir per

tal d’aturar l’ofensiva neoliberal que sembla no tenir límits en la seva agressivitat. Agressivitat que es manifesta, per exemple, al nostre país en la ràbia amb la què s’intenta criminalitzar (judicialment inclús) els piquets de vaga, així com en l’actitud venjativa de molts empresaris privats i gestors públics que es dediquen, des del 29-S ençà, a acomiadar o castigar de diverses maneres treballadors i treballadores que van exercir i defensar llegítimament el dret de vaga. Llàstima fan, en canvi, aquells que, tot i tenir una feina segura (cas diferent és el de molts

treballadors precaris), es van autojustificar amb tota mena excuses el 29-S per no anar a la vaga: des del pretext esquerranista de que la vaga estava “pactada” entre el Govern i els sindicats majoritaris fins a la presumpta incapacitat per fer front a un descompte de la 365 part del sou anual... Caldrà recordar aquí la vella història d’Esaú i el plat de llenties? Cert és, de tota manera, que els sindicats han de fer un esforç per arribar i oferir “alicients” als treballadors de les petites i mitjanes empreses, sempre sotmesos a un més directe control empresarial, als precaris i, Continua a la pàgina següent

1-2 CANVIAR DE POLÍTICA, NO NOMÉS DE POLÍTICS 2-3 KIRCHNER Y LA VOZ DE LA CALLE 4-5-6 ECUADOR: DE POSTMODERNISMOS, CONFUSIONES Y GOLPES DE ESTADO 7 ALTO EL FOC D’ETA: UNA OPORTUNITAT QUE VOLEN DESAPROFITAR 8 LLUÍS COMPANYS, QUI HA DE PERDONAR QUI? 9 EL DÍA DESPUÉS DEL 29-S 10 CRISIS ECONÓMICA Y DESAFECCIÓN POLÍTICA 11 RETALLS NEOLIBERALS I DISCURSOS SOBRE EL MERCAT LABORAL 12 EXIT THROUGH THE GIFT SHOP O UNA CRÍTICA A LA MERCANTILIZACIÓN DEL ARTE 12-13 EL TEATRE DE L’OPRIMIT, UN ASSAIG DE LA REVOLUCIÓ 14-15 SI UNO CAE, SE VUELVE A Y SIGUE ADELANTE


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EDITORIAL

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molt particularment, als aturats. Cal saber trobar, en la rica experiència multisecular del moviment obrer, aquelles formes flexibles d’organització i de lluita que permetin aglutinar tots el segments de la classe obrera, per molt diferents que siguin els uns dels altres, en una acció concertada dirigida cap al comú objectiu de la victòria sobre la dominació del capital.

La vaga ha estat símptoma de recuperació de la capacitat mobilitzadora de les organitzacions obreres Cal saber trobar aquelles formes flexibles d’organització i de lluita que permetin aglutinar tots el segments de la classe obrera Davant la mobilització social, el Govern de Rodríguez Zapatero ha reaccionat amb la vella fórmula lampedusiana: canviar-ho tot per tal que no canviï res Davant la mobilització social, el Govern de Rodríguez Zapatero ha reaccionat amb la vella fórmula lampedusiana: canviarho tot per tal que no canviï res. I si algun canvi hi ha, és a pitjor: Moratinos, per exemple, cedeix el lloc a una “atlantista” més ben vista a Washington que a Madrid. En quant al “gest” cap a l’esquerra que alguns diuen que representa l’entrada d’un ugetista i de la trànsfuga Rosa Aguilar, té totes les traces de ser més aviat un intent d’absorció que no pas d’aproximació. El canvi que cal en el drama de la política espanyola no és només, com algun portantveu parlamentari ha dit agudament aquests dies, un canvi d’actors, sinó també i sobre tot un canvi de “guió”. I això val, òbviament, per al cicle electoral que s’obrirà el proper 28 de novembre: de poc servirà que Roma canviï el Cèsar si el Cèsar no canvia Roma. I canviar Roma no vol dir més del mateix, sinó més d’algunes coses i menys d’unes altres. Per exemple: més pa i menys circ.

Kirchner y la voz de la calle Leonardo Díaz Politólogo

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a muerte del expresidente argentino Néstor Kirchner ocupó en estos días la primera página de diarios españoles. Las notas de análisis y obituarios, normalmente generosos con los que ya no están, no dejaban pasar la ocasión para remarcar la imagen oscura del kirchnerismo con todas las connotaciones que lo acompañan: populismo, corrupción, autoritaritarismo y sobre todo, una expresión más de esa cosa rara llamada peronismo. Enigma indescifrable que explica por sí mismo las causas de la tragedia de un país. En esto coincidían las líneas editoriales desde el ABC hasta El País. Y muchas dudas sobre el futuro: la gobernabilidad, la esperanza en que cambie el rumbo confrontativo del gobierno y la mención de posibles alternativas, ‘esperanzas blancas’, en políticos racionales y previsibles para ocupar de la política argentina. La otra noticia la daban los mercados. La Bolsa no esperó a que el cuerpo se enfriara y salió a festejar con más del 20% de ganancias. Cifras alucinantes de cómo ‘hablan los mercados’ y de las ‘señales que dan’, fueron resumidas en una frase por James Mackintosh, del Financial Times: ‘los mercados no pueden guardar rencor, pero saben quiénes son sus enemigos". El mismo autor lo explicaba recordando que en 2005 Kirchner forzó a los tenedores de bonos de la deuda externa a canjear 82 mil millones de dólares con una pérdida de dos tercios. Y esto, concluía el autor, no les gusta a los mercados. En Argentina se escucharon otras voces que no han mencionado ni los medios ni los mercados globalizados pero que es necesario destacar. En primer lugar, la voz de cientos de miles de ciudadanos que ganaron la calle para reivindicar de forma espontánea y sentida a un político. Algún diario sugirió que esto formaba parte de la liturgia y la ‘comparsa peronista’ experta en arrear gente y en llenar plazas. Pero hay un dato que

hoy asombra a los analistas argentinos y que rompe esta certeza: la mayoría eran jóvenes. Justamente los más descreídos en la política. Los que salieron a la calle en el 2002 reclamando ‘que se vayan todos’ y que ahora reclamaban profundizar el modelo iniciado en el 2003. En segundo lugar, las voces de intelectuales, artistas y personalidades insospechados de soborno o ‘estupidez populista’ como ha sugerido Vargas Llosa. Los Federico Lupi, Cecilia Roth, Susana Rinaldi, Leonardo Sbaraglia, Gustavo Santaolaya o Andrés Calamaro, para mencionar algunos de los artistas más conocidos en España, expresaron sin medias tintas el reconocimiento a la figura y a la tarea de Kirchner. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, inclaudicables, insobornables y reconocidas internacionalmente, estuvieron allí con testimonios de reconocimiento y apoyo. Y movimientos sociales e intelectuales, desde el Movimiento Campesino hasta Atilo Borón o Eduardo Galeano, muchas veces críticos con el kirchnerismo, han coincidido en el balance positivo de esta figura. Por último, los presidentes latinoamericanos que se saltaron los protocolos y transmitieron mensajes y gestos políticos contundentes: somos diferentes pero estamos en la misma ruta. Y este mensaje que compartieron los más ‘radicales’, Correa, Evo, y sobre todo Chávez, no fue solo hacia los mercados sino también hacia aquellas izquierdas miopes tan proclives a juicios lapidarios de todos aquellos que no encajan en sus esquemas. A todas estas voces no las ha movido el aparato peronista ni comen ni han comido de las migajas del poder. Pero ¿qué necesidad han tenido de posicionarse explícitamente ante un dirigente al que el stablishment y los medios de comunicación ya han juzgado? ¿Qué necesidad de quedar emparentados a la leyenda maldita del peronismo? Una de las explicaciones tiene que ver con las transformaciones que han beneficiado a grandes sectores de la población. Mempo Giardine-


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lli, un crítico del kirchnerismo que confiesa que nunca lo votó las enumera destacando: el cambio radical la política pública de derechos humanos con la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y castigar a los culpables del genocidio; la transformación de la Corte Suprema de Justicia con personas de reconocido prestigio; la apertura de los archivos de los servicios secretos para reorientar el juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los ’90; la recuperación del control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas Argentinas; el cambio de la política exterior de alineamiento a EEUU y fortalecimiento de las relaciones latinoamericanas; el cambio hacia ‘una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos por décadas, y que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la actual, que es democrática e inclusiva’; el cambio hacia la política hacia los maestros y los jubilados, que por muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país; el cambio radical en la política de defensa con unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas al poder político por primera vez en su historia; una gestión plural en la cultura, que ahora abarca todo el país y no sólo la ciudad de Buenos Aires; el comienzo de la primera reforma fiscal en décadas, ‘a la que todavía le falta mucho pero hoy permite recaudaciones record’; la renegociación de la deuda externa que ‘terminó con la estúpida dictadura del FMI’; la liquidación del infame negocio de las AFJP recuperando para el Estado la previsión social; una nueva ley de medios que ‘empezó a limitar el poder absoluto de la dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de compatriotas’; la ley de matrimonio igualitario y ‘una política antidiscriminatoria como jamás tuvimos’; el crecimiento económico, la recuperación industrial, la estabilidad de casi una década y la disminución del desempleo. ‘Y va por más, porque se acerca la nueva legislación de entidades bancarias, que terminará un día de éstos con las herencias de Martínez de Hoz y de Cavallo’. Se podría agregar a esto los datos significativos de inclusión social como el reconocimiento del derecho a la jubilación a más de 2 millones de personas o la Asignación Universal por Hijo que es un derecho del que se han beneficiado más de tres millones de familia. Todos estos logros se dieron en procesos traumáticos que ayudaron a forjar una conciencia que se vio reflejada en estas movilizaciones. La gran escuela de concientización fueron los grandes conflictos que enfrentaron durante estos años al gobierno con los factores tradicionales del poder: los sectores agroexportadores, la iglesia y los grandes medios de comunicación. El caso más paradigmático fue el lock out empresario por el impuesto a las exportaciones agrícolas. Aquí se puso en evidencia que los sectores más ricos no estaban dispuestos a ceder ningún privilegio. Es más, preferían a incendiar el país paralizando la actividad económica durante cinco meses antes de redistribuir riqueza. La vieja derecha, que antes recurría

a los militares para dejar la casa en orden, ahora recurría, hipócritamente, a un recurso de los movimientos populares, los piquetes, para jaquear un gobierno. Este conflicto también sirvió para mostrar el papel de los grandes medios de comunicación que practicaron un golpismo mediático implacable de acoso y derribo. Los mismos que hablan de libertad de prensa pero que solo transmiten un único mensaje en todo el mundo y hostigan incansablemente a quien osa enfrentarlos. Estos medios hoy reclaman el cese de hostilidades. No les interesa que el conflicto aflore y que se vea quien es quien. En esto Kirchner no los ayudó. No porque

es más ajuste, más represión y más receta neoliberal. La misma receta paradójica que hoy se aplica en España: los causantes del desastre aplauden, eufóricos, a aquellos que cesan a trabajadores, expulsan inmigrantes o dan rienda suelta al capitalismo salvaje. En síntesis, lo que simbolizó Kirchner en estos días, como dice un amigo, se puede resumir escuchando la voz del propio imperio: “cuando te alaba y te nombra personaje del año, como a Menem en su momento, es porque estás en el camino equivocado. Cuando te condena, con el ostracismo por los mercados o la tele, seguro que algo estás haciendo bien”. Y la condena a Kirchner comenzó años

Hay un dato que hoy asombra a los analistas argentinos: la mayoría eran jóvenes. La gran escuela de concientización fueron los grandes conflictos que enfrentaron durante estos años al gobierno con los factores tradicionales del poder. Pensar que un país tenga el atrevimiento de negarle al Fondo Monetario Internacional la facultad de monitorear su economía es una verdadera herejía. James Mackintosh, del Financial Times: “los mercados no pueden guardar rencor, pero saben quiénes son sus enemigos”. fuera un revolucionario o se declarara anticapitalista. Pero sus acciones, dentro de una lógica neokeynesiana, de reformismo social y de reivindicación de la autonomía nacional, han resultado inadmisibles al modelo neoliberal. Pensar que un país tenga el atrevimiento de negarle al Fondo Monetario Internacional la facultad de monitorear su economía es una verdadera herejía. Como también lo es que el gobierno controle el Banco Central o que se vuelva a estatizar una empresa privatizada. O que no se admita que la única fórmula para salir de la crisis

antes cuando auspició el “entierro del Alca” en la conferencia de Mar del Plata en 2005. Y ha seguido después con el fortalecimiento de las relaciones con América Latina, el compromiso activo con UNASUR, la contracara del ALCA, del que, a la sazón, Kirchner era Secretario General. Y esperemos que esta condena siga in eternum, si el gobierno de Cristina escucha la voz de los que no salen en los medios y que han pedido no retroceder, profundizar las transformaciones sociales y fortalecer la unidad de América Latina. La voz de los que están en la calle.


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Ecuador: de postmodernismos, confusiones y golpes de Estado Arantxa Tirado Sánchez

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l 9 de noviembre de 1989 comenzó a caer el Muro de Berlín y, con él, se dio el primer paso hacia el fin de la bipolaridad que dividía el mundo de la Guerra Fría en dos bloques antagónicos: uno capitalista y otro socialista, al que se unía un heterogéneo conglomerado de Países No Alineados. Este hecho, contrariamente a lo que algunos habían profetizado, trajo más confusión que claridad tanto a numerosas fuerzas políticas y sociales como al mundo de las Ciencias Sociales. En las fuerzas políticas, algunos aprovecharon oportunistamente el momento para abandonar las filas de la izquierda comunista, abrazar la socialdemocracia, y denunciar, ahora sí, todo aquello que no funcionaba en los países del “socialismo real”. Otros, que nunca las habían habitado, anunciaron el Fin de la Historia y de las ideologías a la par que certificaron el triunfo de una superior ideología neoliberal. Mientras que algunos, a los que llamaremos postmodernos, optaron por tirar a la basura décadas de teoría y praxis comunista confundiendo el fracaso del socialismo realmente existente con la imposibilidad de construir el socialismo en la tierra. Y, lo que fue más grave, renegaron de los instrumentos que habían llevado al triunfo de trabajadores, campesinos y desposeídos en procesos de lucha como la Revolución de Octubre. A saber: la organización social y política a través de partidos y sindicatos con el fin último de la toma del poder para ins-

taurar un orden conducente al comunismo. (Qué tanto se lograra o no ese fin último sería objeto de otras reflexiones pero no invalida el horizonte de emancipación con el que se emprendieron estas luchas y tantas otras). Por su parte, en las Universidades el marxismo y las teorías afines pasaron a estar mal vistas. La modernidad era algo abominable que fue sustituida por todo tipo de teorías postmodernas acerca de lo complejo, abigarrado, ininteligible, confuso y fragmentado del mundo de la Posguerra Fría. Predominaba una sensación de inabarcable posibilidad de aprehender el mundo, de incapacidad para explicar con las teorías de antaño el decurso de los procesos en acción. Y esto era así porque, en un mal cálculo, los conceptos utilizados hasta la fecha habían sido desechados junto con lo desechable del socialismo real. Para los postmodernos los partidos ya no tenían razón de ser, la lucha de clases era cosa del pasado, la clase obrera como tal no existía y había que buscar al nuevo “sujeto revolucionario” en las luchas por los derechos de mujeres, indígenas u homosexuales (como si las luchas de estos colectivos hubieran de segmentarse en lugar de incorporarse a una lucha general por la emancipación de los explotados frente a los explotadores). Obviando por completo el legado histórico de las luchas por el socialismo y el comunismo, creyeron haber inventado conceptos nuevos: “comuna”, “autogestión”, “horizontalidad”, “democracia interna” y un largo etcétera. Los postmodernos se fueron haciendo fuertes en

la academia y desde ese púlpito convirtieron en generales sus particulares dudas existenciales acerca de qué camino tomar hacia la emancipación. Su relativismo fue tal que, en algunos casos, diciendo que pretendían renovar el pensamiento socialista, contribuyeron a la destrucción misma de dicho pensamiento. Desde que vivimos en este mundo tan complejo y fragmentado, parece ser que discernir entre qué posicionamientos políticos son de “izquierda” y qué posicionamientos políticos son de “derecha” se ha tornado en toda una odisea. Dada la confusión reinante en muchas mentes, algunos pretenden hacer pasar como un posicionamiento de izquierda lo que en determinada coyuntura constituye una clara ubicación del lado de la derecha más reaccionaria. Éste ha sido el caso del reciente intento de golpe de Estado en Ecuador ocurrido el pasado 30 de septiembre. Aparentemente todo empezó cuando sectores de la Policía Nacional ecuatoriana se amotinaron en disconformidad con la ley aprobada el día anterior por la cual, según decían, se les despojaba de prebendas y veían reducida su remuneración. El intento del presidente Rafael Correa de mediar personalmente en el conflicto propició que los ánimos, en lugar de aplacarse, se enardecieran y que de una reivindicación corporativa se pasara el ataque al presidente del Ejecutivo y su posterior secuestro durante horas en un hospital cercano. Lo sorprendente es que mientras el presidente se encon-


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traba recluido sin poder salir de la habitación de dicho hospital, algunos sectores policiales aprovecharon para tomar el aeropuerto y otros grupos afines a los alzados allanaron las instalaciones de la televisión pública ecuatoriana, Ecuador TV, para boicotear las retransmisiones y hacer llegar la versión de los que estaban por la renuncia de Correa, entre ellos se encontraba el abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez, que algunos han visto como una de las manos ocultas tras los hechos. Aunque no hubo pronunciamiento público de los golpistas, como sostienen algunos autores para negar la existencia del golpe de Estado1, es evidente que este tipo de maniobras, que se sucedieron con brevedad de tiempo y de manera aparentemente coordinada, nunca son casuales ni están encaminadas al diálogo sino a la demostración de fuerza, que es por lo que triunfa un golpe de Estado. Si sólo se trataba de una sublevación policial momentánea, ¿para qué tomar el aeropuerto, para qué cortar la señal televisiva? Las recientes experiencias golpistas en América Latina, como el golpe perpetrado en Honduras en junio de 2009 o el golpe contra el proceso bolivariano de Venezuela en abril del 2002, han demostrado a los golpistas que hay un aspecto clave para controlar la situación en estas circunstancias e intentar confundir al personal para que no se movilice: el uso de los medios de comunicación. En el caso venezolano fue mucho más evidente pues los medios de comunicación no sólo colaboraron el día del golpe tergiversando la realidad y ocultando la masiva movilización popular que bajó de los cerros hacia el Palacio de Miraflores para reclamar el regreso de Hugo Chávez y la continuidad de la Revolución Bolivariana, sino que llevaban años abogando por el golpe de Estado y hasta por el magnicidio. Mientras que en el caso hondureño, los medios internacionales coadyuvaron a difundir una secuencia de los hechos en la que el presidente Manuel Zelaya había provocado su destitución por querer imponer una consulta acerca de la posibilidad de reformular la petrificada Constitución hondureña. No es casual, tampoco, que dichas experiencias se hayan producido en países que forman (formaban, hasta el golpe, en el caso de Honduras) parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), un proyecto que representa un desafío evidente a los intereses del imperialismo en América Latina. O que Ecuador sea miembro, y hasta presidente pro témpore, de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), un mecanismo de integración surgido al calor de la llegada al poder de los gobiernos progresistas latinoamericanos que busca “…el desarrollo de un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en la infraestructura. Ese proceso debe fortalecer la identidad propia de América del Sur, basada en el carácter multiétnico, multicultural y plurilingüe de nuestros pueblos”.2 Algunos argüirán que estos acuerdos e intercambios se hacen en el marco del sistema

capitalista. Es cierto. Pero también lo es que los fundamentos éticos que los respaldan y originan, sobre todo en el caso del ALBATCP, no se basan en principios capitalistas de intercambio comercial sino en la solidaridad entre los pueblos. Volviendo al intento de golpe de Estado en Ecuador y a la influencia del postmodernismo en las fuerzas políticas de este siglo XXI, es preocupante, por no utilizar otros términos, encontrar muestras de miopía política tales que impiden ver que en el intento de golpe de Estado contra la “Revolución Ciudadana” de Ecuador estaba en juego la lucha de la oligarquía reaccionaria aliada del imperialismo contra las fuerzas que se oponen (con todas sus limitaciones y contradicciones) al avance del imperialismo en América Latina. Así se desprende del análisis de los comunicados que en el momento del golpe, y en días posteriores, realizaron algunos sectores indígenas agrupados en la importante Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y en su brazo político, el Bloque Pachakutik. La dirigencia indígena de estas dos fuerzas políticas, enfrentadas a Rafael Correa por los desencuentros ante quién debía ser candidato presidencial en las elecciones de 20063 y, posteriormente, por temas como la Ley de Aguas o la política extractivista de la que acusan al Ejecutivo, incurrió en un error de cálculo fatal, bajo mi punto de vista. En medio del secuestro del presidente Correa, con sectores del pueblo ecuatoriano ya movilizados para garantizar su regreso y la continuación del proyecto político, la CONAIE difundió al mundo un comunicado donde en una línea condenaba la acción policial mientras que en los restantes párrafos sacaba a relucir su legítimo distanciamiento de las políticas del Ejecutivo para, prácticamente, acabar justificando el golpe por la “intransigencia” del presidente. Algunos de los párrafos son elocuentes al respecto: “2. La crisis social desatada hoy día también es provocada por el carácter autoritario y la no apertura al diálogo en la elaboración de las leyes. Hemos visto como las leyes consensuadas fueron vetadas por el Presidente de la República, cerrando cualquier posibilidad de acuerdos.” De esta afirmación parece desprenderse que el intento de golpe de Estado del día 30 tenía que ver con “el carácter autoritario y la no apertura al diálogo” del presidente Correa cuando de lo que se trataba era de una estrategia que, la historia nos mostrará, estaba orquestada con independencia de lo dialogante o autoritario que pueda ser Rafael Correa. De igual modo la CONAIE acababa su comunicado explicitando que, en esos momentos, su posición era: 3. Convocamos y nos sumamos a los diversos sectores organizados a defender de los derechos de los trabajadores, afectados por la arbitrariedad con que se ha conducido el proceso legislativo, conociendo que son reclamos legítimos. Es decir, apoyaba a la policía en sus supuestos reclamos laborales avalando el secuestro de un presidente, la toma de un aeropuerto

“Para los postmodernos los partidos ya no tenían razón de ser, la lucha de clases era cosa del pasado, la clase obrera como tal no existía” “Si sólo se trataba de una sublevación policial momentánea, ¿para qué tomar el aeropuerto, para qué cortar la señal televisiva?” “La CONAIE volvía a destacar en un primer plano sus conflictos con el Ejecutivo, de lo que se extrae una justificación implícita del golpe de Estado” y la represión al pueblo que se presentó ante el hospital donde estaba retenido Correa, en aras de la defensa de unos intereses corporativos. Y, proseguía: 4. Demandamos del gobierno nacional a deponer toda actitud de concesiones a la derecha. Exigimos que abandone su actitud autoritaria contra los sectores populares, a no criminalizar la protesta social y la persecución a los dirigentes; ese tipo de políticas lo único que provoca es abrir espacios a la Derecha y crea escenarios de desestabilización. 4 Éste es el párrafo donde la miopía política de la CONAIE se hace más flagrante. En un contexto en que la vida del propio presidente corría peligro, como se ha sabido por grabaciones publicadas con posterioridad, la CONAIE volvía a destacar en un primer plano sus conflictos con el Ejecutivo, de lo que se extrae una justificación implícita del golpe de Estado y hasta de cualquier eventual magnicidio. Ante un gobierno acosado por la derecha que lo quería derrocar, la CONAIE insta al gobierno a “deponer toda actitud de concesiones a la derecha” en un momento donde lo prioritario hubiera sido instar a la derecha a deponer toda actitud golpista. Y, hecho esto, seguir luchando al día siguiente con toda la fuerza del mundo en las calles por conseguir que el gobierno de Alianza País no siga yendo hacia la derechización que la CONAIE denunciaba. No contentos con este ambiguo posicionamiento, de apoyo tácito al derrocamiento de la “Revolución Ciudadana”, la CONAIE realizó otro comunicado el 6 de octubre donde tildaba a la democracia ecuatoriana de ser “dictatorial” y negaba la existencia de un intento de golpe de Estado en Ecuador:


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“Señalamos enérgicamente que nunca hubo ningún intento de golpe de estado, mucho menos un secuestro, sino un hecho que responde a una desacertada conducción política del gobierno que trae el descontento popular, por las permanentes agresiones, discriminación y violaciones de los derechos humanos consagrados en la norma constitucional.”5 Por su parte, Pachakutik aplaudió la acción de los policías, poniéndose del lado de las fuerzas golpistas, y aprovechó para pedir la renuncia del presidente Correa.6 Algo que tal vez no sería de extrañar si son ciertas las acusaciones que la abogada y periodista venezolano-estadounidense, Eva Golinger,7 profirió contra este grupo acerca de la financiación económica y capacitación política que algunos de sus dirigentes han recibido por parte de los organismos creados por el Departamento de Estado de Estados Unidos para cooptar a movimientos latinoamericanos en su lucha por derrocar los procesos políticos que suponen un cuestionamiento, por leve que sea, a su hegemonía en la región. Una posibilidad que entra dentro de lo plausible habida cuenta del proceder de la CIA y otros organismos y de los numerosos antecedentes, profusamente documentados, que se pueden encontrar en la historia reciente de América Latina y el mundo. Debido al gran legado de luchas contra el neoliberalismo que tiene a sus espaldas el movimiento indígena ecuatoriano, muchos fueron los que asumieron las posturas de la CONAIE y Pachakutik como correctas, sin cuestionar siquiera qué tan de izquierdas era ponerse del lado de la derecha golpista, aunque fuera bajo la forma de apoyar reivindicaciones salariales de los “trabajadores policías”. Máxime cuando se estaba realizando una alianza, explícita o velada, con la derecha golpista bajo el argumento de que el gobierno era “derechista, intransigente, autoritario” y por eso merecía lo que le estaba sucediendo. Bastaba con pensar que los indígenas son “autónomos, horizontales” y el gobierno ecuatoriano era el “Estado”, el “órgano represor”. Un simplismo que haría palidecer al mismísimo Lenin y tal vez reescribir, con nuevas aportaciones, su famoso libro La enfermedad infantil del “izquierdismo” pero ya no en el comunismo sino en la izquierda. Porque, siguiendo las afirmaciones de estos grupos, si el gobierno era derechista y no había representado ningún avance para los pueblos indígenas respecto a gobiernos anteriores, ¿qué lógica tenía aliarse con sectores todavía más derechistas que, una vez en el poder, iban a tirar seguramente por tierra los pocos o muchos avances que la “Revolución Ciudadana” lleva aplicando en Ecuador desde 2006? ¿Es lo mismo para los intereses de los pueblos originarios y de los oprimidos en general un gobierno reformador como el de la “Revolución Ciudadana” que un gobierno totalmente neoliberal? Por sus palabras pareciera ser que sí aunque no me cabe duda de que las bases de estos movimientos probablemente tengan otra percepción. Si no, no se entiende el mayoritario apoyo a Rafael Correa en un país donde un alto porcentaje de

la población es indígena. Ciertos sectores del postmodernismo han salido raudos a dar la razón a estos sectores de indígenas ecuatorianos y avalar sus tibios o sus pro-golpistas comunicados sin analizar si, más allá de la razón o no que puedan tener para oponerse al gobierno ecuatoriano en cuestiones concretas, el posicionamiento de estos grupos era del todo incorrecto en

“Ciertos sectores del postmodernismo han salido raudos a dar la razón a estos sectores de indígenas ecuatorianos y avalar sus tibios o sus pro-golpistas comunicados” “La falta de perspectiva política y el sectarismo lleva a la confusión y a la justificación de procedimientos para el derrocamiento de gobiernos populares” una coyuntura golpista. No darse cuenta de que estos sectores estaban poniéndose del lado de la derecha golpista internacional y, a la vez, siendo utilizados por el imperialismo para socavar desde una supuesta izquierda a un gobierno que, evidentemente, incomoda a Estados Unidos por sus alianzas internacionales, es estar cegado por la luz del sol. Que ciertos grupos consideren en una coyuntura crítica más importante destacar sus divergencias con un posible aliado que denunciar con rotundidad lo que implicaba el intento de golpe de Estado en Ecuador, es muestra de una parca visión política o de mala fe. Parapetarse en justificaciones y acusaciones contra el gobierno en momentos en que se producía una lucha más amplia, continental, por no perder una pieza más en el ALBA-TCP demuestra la miopía política de los que no ven más allá de su pequeña-gran lucha particular. En conclusión, considero que de la lectura de estos comunicados y de los hechos acontecidos en Ecuador hay que sacar lecciones y advertencias. La primera, que la falta de perspectiva política y el sectarismo lleva a la con-

fusión y a la justificación de procedimientos para el derrocamiento de gobiernos populares en países donde, además, hay mecanismos para llevar a los presidentes a referéndums revocatorios, si se considera oportuno. La segunda es que el intento de golpe de Estado en Ecuador y la actuación de ciertos sectores del movimiento indígena crea un precedente muy peligroso: la justificación de golpes de Estado contra gobiernos que están por el cambio en América Latina. Una justificación que es mucho más peligrosa porque se realiza desde supuestas posiciones de izquierda. Asistimos a una nueva era donde flirtear con la derecha imperialista se puede hacer desde supuestos posicionamientos de izquierda y, lo que es peor, con el aplauso acrítico de toda una academia y una izquierda autonomista que en su búsqueda de la “pureza revolucionaria” considera que es lo mismo la “Revolución Ciudadana” que se está llevando a cabo en Ecuador que las décadas previas de regímenes antipopulares.8 Confiemos en que el paso de los años y la historia se encarguen de poner a cada cual en el lugar que le corresponde. Si la CIA nos lo permite… 1. Véase Pablo Dávalos (2010) Alianza País: de la teoría de la conspiración a la real politik en “América Latina en Movimiento”, 4 de octubre de 2010. Consultable en http://alainet.org/active/41384&lang=es 2. http://www.comunidadandina.org/unasur/ antecedentes.htm 3. Rafael Correa ofreció a Pachakutik concurrir conjuntamente a las elecciones presidenciales en 2006 y propuso que el candidato elegido en Pachakutik, Luis Macas, fuera de vicepresidente en su candidatura. Pachakutik se negó pues quería que Luis Macas fuera como candidato a la presidencia y Correa como vicepresidente. A lo que Correa se negó a su vez. La negativa de Correa a esta opción fue interpretada por la dirigencia indígena como un acto de superioridad racista al no querer “subordinarse” a un dirigente indígena. Véase al respecto Marta Harnecker (2010) Gobierno de Correa y movimiento indígena en “Rebelión”, 12 de octubre de 2010. Consultable en: http://www.rebelion.org/docs/114792.pdf 4. Véase CONAIE: Llamado a la Unidad por una Instauración del Estado Plurinacional de los Pueblos en http://www.kaosenlared.net/noticia/ecuador-conaierechaza-intento-golpe-estado-contra-correa 5. Véase CONAIE: El supuesto golpe de estado, la democracia y las organizaciones indígenas en http:// www.conaie.org/component/content/article/21-noticasportal/260-el-supuesto-golpe-de-estado-la-democraciay-las-organizaciones-indigenas 6. Véase el comunicado “Pachakutik pide la renuncia al presidente Correa y llama a conformar un solo frente nacional”, citado por Eva Golinger (2010) en La derecha al ataque contra el ALBA, “Rebelión”, 1 de octubre de 2010, consultable en http://www.rebelion.org/noticia. php?id=114032 7. Véase Golinger, Ibid. 8. Es elocuente en este sentido el artículo publicado por Fernando León y Erin Rosa donde pueden leerse afirmaciones tan desafortunadas como “Muchas veces estos gobiernos progresistas han sido más peligrosos para los movimientos sociales que los gobiernos anteriores”. Fernando León y Erin Rosa, La CONAIE de Ecuador frente a la difamación del “periodismo” de Estado, “The Narco News Bulletin”, 11 de octubre de 2010, consultable en http://www.narconews.com/Issue67/articulo4230.html


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POLÍTICA ESTATAL

Alto el foc d'ETA: una oportunitat que volen desaprofitar Ivan Escofet

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principis del mes de setembre ETA va emetre un comunicat en que declarava la seva decisió de decretar un alto el foc indefinit en la perspectiva d'iniciar un diàleg per tal de posar fi al conflicte al Pais Basc. Poques setmanes desprès, la seva cúpula ratificava aquest comunicat en una entrevista al diari basc Gara, en la que anunciava la intenció d'anar “encara més lluny” insinuant la possibilitat que aquest nou cessament de les accions armades podria esdevenir definitiu. Aquest fet, per si sol, esdevé una notícia esperançadora per tots aquells que arreu de l'Estat, i en especial a Euskadi, aposten per una sortida democràtica d'un conflicte que ha generat un profund patiment al conjunt de la societat. Aquesta declaració es produeix cinc mesos desprès de la crida realitzada per l'esquerra abertzale reclamant a ETA passos decisius per tal d'avançar cap a un procés de pacificació a Euskadi. De fet, en els darrer període portaveus de la il·legalitzada esquerra abertzale, com Txelu Moreno, han emès tota mena de senyals en el sentit de demandar un cessament dels atemptats, i responsabilitzant tant a l'Estat espanyol com, significativament, a la pròpia ETA d'esser els responsables de l'actual situació de bloqueig, revelant així un canvi profund respecte de la seva estratègia política. Davant d'aquesta situació, tant el govern del PSOE com el principal partit de l’oposició han recuperat el vell guió: només esperen una declaració que anunciï la dissolució de la banda i no contemplen la possibilitat de cap mena de procés negociador fins no acreditar-ho. Sota aquest paraigües, la perspectiva d'allò que Vázquez Montalbán va batejar com el bloc del “nacionalconstitucionalismo de las JONS” segueix fiant-lo tot a la pressió policial sobre ETA i l'esquerra independentista basca. Sota aquest paràmetres el primer problema per tal d'aconseguir iniciar qualsevol procés és obvi: és impossible pensar en cap mena de conversa quan una part dels interlocutors estan a la presó. Arnaldo Otegui acompleix el seu primer any de condemna pel fet d'intentar reagrupar una organització política. El líder del quart sindicat basc en implantació, Rafael Díez, resta en llibertat condicional pel mateix motiu. Precisament es tracta de figures que han estat més compromeses en la recerca d'un marc de negociació que posés fi al carreró sense sortida de les accions etarres. I malgrat en nou escenari polític, la tensió repressiva es manté intacta: durant el mes d’octubre 14 joves de Segi han estat detinguts pel delicte d'intentar mantenir l'estructura de l'organització juvenil de Batasuna. I això són només les darreres grans fites de l'actual política antiterrorista, doncs en els darrers deu anys la doctrina judicial ha equiparat tots els moviments socials i plataformes ciutadanes que incorporin militants de Batasuna amb l'entrellat d'ETA, en una maniobra delirant des de qualsevol punt de vista democràtic, que estira el principi de legalitat fins a la seva completa deformació. De fet, un dels criteris jurisprudencials per situar fora de la llei a col·lectius sencers és l'existència de persones que, sense cap mena de condemna o delicte previ, han estat vinculats a Batasuna en el passat, una situació que condueix a un sector important de la societat basca a la clandestinitat. Des d'alguns sectors del PSE comencen a entendre l'oportunitat que s'ha obert en els darrers mesos. El propi President del Partit, Jesús Eriguren, ha manifestat la necessitat d'incorporar a Batasuna a les institucions. Ja en el passat, altres dirigents dels socialistes bascos com Odón Elorza, i més enllà encara, Gemma Zabaleta, van arribar a conclusions similars, especialment durant la darrera treva d'ETA decretada l'any 2006. El problema d'aquest sectors resideix en la por de l'aparell del PSOE lligat de peus i mans, en aquest com en molts altres assumptes, a la lògica de l'actual sistema polític i dels seus límits. I és que precisament, dins de l'actual sistema polític, la pròpia existència d'una situació de violència al País Basc resulta la millor coartada per la dreta per tal de bloquejar tot debat en relació als drets col·lectius del poble basc. No és tracta només d'un interès en clau de rendiment electoral, que permet arrencar vots arreu de l'Estat en base a un discurs farcit de patriotisme èpic, sinó de quelcom més profund: no acceptaran mai la possibilitat que els bascos puguin exercir el seu dret de decidir quina relació volen mantenir amb la resta de l'Estat. Al cap i a la fi, l'aparell esta-

“La pròpia existència d'una situació de violència al País Basc resulta la millor coartada per la dreta” “Ara no és el temps dels covards, i no podem esperar que el camí per la solució del conflicte provingui de cap dels partits majoritaris” “Els comunistes haurem de presentar la nostra proposta, basada en una fórmula federal i voluntària dels pobles, que només serà viable si reconeix el dret a l'autodeterminació” tal no oblida que no ha aconseguit domesticar una societat que, ja l'any 78, es va oposar a la Constitució i que ha mantingut una forta defensa de la seva identitat. Per aquest motiu, objectivament, el fum dels atemptats esdevé la millor boira per enterbolir el debat sobre problema nacional a Euskadi i evitar una desdramatització que podria fer renéixer un moviment polític i social partidari de l'autodeterminació. La reiterada consigna de que es pot acabar amb ETA per la via policial ha significat en la pràctica perllongar ad infinitum un conflicte de naturalesa política complexa. De fet, durant els cinquanta anys d'existència d'ETA hem assistit al mateix nombre de descapçalaments de la seva direcció i a centenars de desarticulacions de cèl·lules arreu de l'Estat. A ningú no se li escapa, començant per la pròpia ETA, que la pressió policial i la política de il·legalitzacions sistemàtiques ha assestat un cop molt dur al Moviment d'Alliberament Nacional Basc, però massa vegades en el passat hem assistit a conjuntures similars que no han acabat amb el problema de la violència. De fet la pròpia existència d'ETA i el suport social que en rep per part d'un sector de la societat basca es nodreix precisament de l'absència de vies democràtiques per decidir, dins de l'actual configuració constitucional de l'Estat, el seu futur com a país. Mentre aquest obstacle perduri, no hi ha cap garantia que ETA no és torni a recomposar una i una altra vegada. Per això ara no és el temps dels covards, i no podem esperar que el camí per la solució del conflicte provingui de cap dels partits majoritaris. Com ja va succeir l'any 2006, amb la proliferació d'iniciatives ciutadanes per la pau, cal que la societat es mobilitzi per pressionar cap a un final dialogat de la violència a Euskadi, sense condicions prèvies. De ben segur caldrà parlar de moltes coses: política penitenciària, reparació per les víctimes d'ETA i del terrorisme d'Estat,... però finalment caldrà parlar de política i de democràcia. I en aquest camí els comunistes haurem de presentar la nostra proposta, basada en una fórmula federal i voluntària dels pobles que composen la península, que només serà viable si reconeix el dret a l'autodeterminació dels seus integrants. Com explicà Martxelo Otamendi, director d'Egunkaria i víctima de la política anti-terrorista governamental del “tot s'hi val”, ETA és un conseqüència molt dura d'un conflicte polític. Per això, quan des del govern o el Congrés dels Diputats sentim aquella antiga cançó que ens diu que no es pot pagar cap preu polític per la pau, cal respondre que la solució al conflicte basc serà política o no serà.


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POLÍTICA ESTATAL

Lluís Companys, qui ha de perdonar qui? Marc Llaó

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iu el President del Parlament, Ernest Benach, que Espanya ha de demanar perdó a Catalunya pel menyspreable assassinat del President de la Generalitat republicana per part del règim franquista, del que avui es compleixen 70 anys. Em pregunto jo si no han de ser els grans interessos econòmics, els latifundistes i la gran burgesia que es van sumar al cop d’estat (inclosa la catalana), els franquistes i els seus hereus (inclosos els catalans), i els triomfadors de la Transició “modèlica” que van blindar, han blindat i continuen blindant el franquisme (inclosos els catalans) els que han de demanar perdó i rendir comptes pel President i els més de 120.000 assassinats, pels milions de represaliats (social, cultural, econòmica i políticament) i pels ciutadans de generacions posteriors els quals ens ha estat negat un futur de veritable progrés i justícia social. No ha de demanar perdó la dreta catalana de Convergència i Unió, més que per ser els hereus polítics del col·laboracionista Cambó i la Lliga Catalana, per que en més de vint anys de govern no van fer ni una sola política pública de memòria no adscrita al ritual nacionalista, no només per reparar moral i econòmicament els represaliats catalans sinó per socialitzar el sediment ètic que ha representat per Catalunya les lluites per la seva democratització? Antològica és la resposta del diputat de CIU i Conseller adjunt a la presidència, Miquel Coll i Alentorn, en una sessió parlamentaria de febrer de 1981 on el diputat no adscrit Josep Benet demanava la participació d’una representació institucional de la Generalitat en els actes de l’Amical de Guerrillers davant el monument de la Ciutadella on es retia homenatge als voluntaris catalans de la Primera i Segona Guerra Mundial, i que precisament va iniciar Lluís Companys el 1936. “Simplement,

és impossible obligar les nostres autoritats a perdre una part important del temps que han de dedicar a l’obra del Govern per a solemnitats d’aquest tipus, que en un poble tan ple de records històrics com el nostre, sorgirien a cada pas al llarg de l’any. En aquest sentit, no hauríem de commemorar la sortida de Jaume I de Salou per a la conquesta de Mallorca? O la jornada de Coll de Panissars de 1.285? O la batalla de Montjuic de 1641?” Acabava amb “Considerem que la festa del 11 de setembre reuneix totes les nostres efemèrides de signe patriòtic o cívic, y al costat dels herois de 1714 recordem a tots els catalans que al llarg dels segles s’han abocat al sacrifici en pro d’una noble causa” Per tant, reparació moral inexistent que s’ha volgut substituir per una mísera reparació

titllat els lluitadors republicans, els resistents antifranquistes i especialment els brigadistes internacionals (una de les últimes grans esperances per a la salvaguarda de la condició humana), molts d’ells companys anònims, de lluitadors totalitaris i antidemocràtics que no mereixen el reconeixement de l’Estat de dret? I que menys apropiat és, segons Pujol, que els seus hereus siguin els gestors de la memòria democràtica. No ha de demanar perdó l’actual Generalitat de Catalunya per l’escandalós panegíric de fa pocs mesos que incloïa funerals d’Estat a un català, falangista dels de la Guerra Civil, colpista i amic personal de General Franco, faltant així a la memòria dels lluitadors per la democràcia i dels represalitas per la dictadura, faltant així a la memòria de Lluís Companys?

La guerra civil no va ser una guerra entre suposades nacions, sinó l’expressió més elevada de la lluita de classes econòmica (cobrar i callar) que no arriba ni a la sola de la sabata del que va ser el valor real del multimilionari espoli del règim als republicans i la redistribució del botí entre els guanyadors d’aquí i d’allà, pels anys i anys com a esclaus de les lucrades empreses espanyoles i catalanes en concepte no només de treballs forçats sinó també per la relació brutalment desequilibrada entre empresari i treballador que determinava el règim, per les condemnes indiscriminades de presó i les interminables sessions de tortura, o simplement pels danys morals que el règim de la por i la repressió institucionalitzada va causar, els quals, molts d’ells encara els arrosseguem. No ha de demanar perdó Jordi Pujol, expresident de la Generalitat de Catalunya, i Catalunya en si mateixa durant 23 anys, per haver

La guerra civil no va ser una guerra entre suposades nacions, entre Espanya i Catalunya, ni entre Espanya i Extremadura, ni entre Espanya i Andalusia, ni entre Espanya i Castella, la guerra civil va suposar sense cap mena de dubte l’expressió més elevada de la lluita de classes. Entre una gran burgesia d’arreu dels pobles d’Espanya que per veure blindats els seus privilegis es va aplegar a la voluntat d’una colla d’il·luminats radicals i retrògrads contra la refundació del concepte de ciutadania, d’uns nous valors cívics, socials i republicans que havien de assentar les bases d’una societat més justa, més equitativa i més lliure, una societat veritablement democràtica. Especialment commovedor és el missatge del cartell de 1936 de l’il·lustrador del PSUC Martí Bas. “Defensar Madrid és defensar Catalunya”.


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ECONOMIA/LABORAL

El día después del 29-S Pedro Luna Antúnez

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odemos afirmar sin complejos que la Huelga General del 29 de septiembre fue un éxito de las organizaciones sindicales convocantes y del conjunto de la clase trabajadora. Es de apreciar el seguimiento de una huelga que no se presentaba fácil teniendo en cuenta el fervor antisindical pregonado por los medios de comunicación y las amenazas de la patronal especialmente en la pequeña y mediana empresa. Posiblemente se haya enfrentado el movimiento obrero de nuestro país a su Huelga General más complicada y es por ello que nuestra valoración ha de ser satisfactoria no sólo porque la huelga fuese secundada por una mayoría social sino porque los sindicatos han conseguido salir airosos en un contexto adverso tanto a nivel político como mediático que perseguía la propia defunción de las organizaciones sindicales de clase. Ahora bien, una vez demostrado que la capacidad de movilización e influencia social de los sindicatos permanece intacta sería conveniente pensar que, si bien la prueba se ha superado, no podemos olvidar que una Huelga General no es un fin en si misma sino un medio para alcanzar ciertos objetivos. En este sentido, tampoco podemos olvidar que la huelga se convocó en protesta contra la política económica y laboral del gobierno central del PSOE, véanse el plan de ajuste salarial en la función pública, la Reforma Laboral, la reforma del sistema publico de pensiones o la más que previsible reforma de la negociación colectiva. Es decir, la clase trabajadora española ha de percibir que la huelga se hace con el afán de cambiar la deriva neoliberal del gobierno y de no ser así en el plazo corto proseguir con un proceso sostenido de movilizaciones. Hay que decir que hasta el momento los sindicatos siguen reuniendo a sus órganos de dirección con la tarea de realizar las respectivas valoraciones de la Huelga General, siendo éste un proceso de debate algo lento y farragoso. Por ejemplo, CCOO reunió a su Consejo Confederal el 19 de octubre para debatir la estrategia del sindicato tras la Huelga General. Esto es, casi un mes después del 29-S la maquinaria ideológica del sindicato sigue valorando y analizando, lo cual evidentemente está muy bien y es sin duda necesario pero eso sí, sin perder de vista el efecto inmediato. ¿Qué hacer cuando el gobierno no sólo no ha rectificado ni una coma de su proyecto de Reforma Laboral sino que además ha iniciado las conversaciones con los grupos parlamentarios en el seno de la comisión del pacto de Toledo para reformar el sistema público de pensiones?. Pues bien, en el Consejo Confederal de CCOO se decidió estudiar la posibilidad de impulsar una ILP para modi-

“Posiblemente se haya enfrentado el movimiento obrero de nuestro país a su Huelga General más complicada” “una Huelga General no es un fin en si misma sino un medio para alcanzar ciertos objetivos” “nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿nos conviene elaborar la estrategia sindical a medio o largo plazo?” ficar el contenido de la Reforma Laboral a la vez que se anuncian posibles movilizaciones en diciembre. En consecuencia, nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿nos conviene elaborar la estrategia sindical a medio o largo plazo?. Es cierto que las huelgas generales precedentes llegaron a cambiar las políticas económicas del gobierno a largo plazo. Por ejemplo, recordemos que la exitosa Huelga General del 14 de diciembre de 1988 hizo retirar el Plan de Empleo Juvenil dieciocho meses después y que en 2002 la última Huelga General provocó la retirara del “decretazo” del Partido Popular al cabo de seis meses. No obstante, en la coyuntura actual y con un gobierno empecinado en llevar a cabo sus lesivas reformas y su ideario neoliberal cueste lo que cueste y haciendo oídos sordos a la inmensa mayoría de la población trabajadora española, quizás sería apropiado pensar que la estrategia sindical debería concretarse en el corto plazo y al calor de una movilización social permanente. En un artículo reciente Agustín Moreno escribía que “nadie con un mínimo conocimiento histórico puede dudar del valor histórico de la movilización, aunque hoy en día los mecanismos ideológicos del neoliberalismo debilitan la conciencia de clase y presentan el conflicto social como una antigualla inútil en vez de como un motor de cambio y avance social”. Tiene toda la razón el compañero Agustín. Tras unos años de concertación social con resultados desiguales y de escorar a un lado la movilización ciudadana

es preciso exhibir de nuevo nuestro músculo movilizador y no por una cuestión de imagen sino por una razón práctica y de eficacia. Ya sabemos que las agresiones del gobierno no se detendrán en los próximos meses sino todo lo contrario. En consecuencia, el proceso de movilizaciones no debería detenerse tampoco. La gestión del día después del 29-S. He aquí el dilema y la gran hoja de ruta de las organizaciones sindicales. Y habrá que hilar muy fino si pretendemos un giro de las políticas económicas del gobierno, por un lado, y volver a ganar la calle, por otro lado. Sin ser exportable la situación francesa, es legítimo y comprensible que muchos trabajadores y trabajadoras se pregunten el porqué en Francia van este año por la novena Huelga General sin haber sufrido los envites de una reforma del mercado de trabajo y cuando la tasa de desempleo apenas supera el 10%, mientras en nuestro país la ofensiva del capital es mucho más cruda y el desempleo se sitúa en el 20%. Ésta es una reflexión que deberíamos de realizar con calma y objetividad. Asimismo, no vendría mal adaptar nuestro modelo sindical a la nueva realidad social y económica. El sistema neoliberal está aprovechando el contexto de crisis económica para minar nuestros derechos sociales y laborales pero lejos de ser un ataque puntual está derivando en un cambio absoluto de las relaciones laborales y de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Se avecinan tiempos de confrontación y de lucha. Luchemos, pues.


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ECONOMIA/LABORAL

Crisis económica y desafección política David Rodríguez

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l capitalismo viene experimentando crisis cíclicas desde hace un par de siglos. Todas las crisis tienen elementos diferenciadores pero tienen también un elemento común: la superproducción. La superproducción actual tiene dos componentes principales. Primero, la desmesura y sobredimensionamiento del sector financiero, provocada por la desregulación del mismo. Segundo, la falta de demanda por parte de la clase trabajadora, provocada por una desigual distribución de la riqueza durante las últimas décadas. Por tanto, la crisis económica no sólo es financiera. Aunque su detonante último es financiero, sus causas están también en la economía real, igual que sus efectos. La oligarquía financiera es la principal generadora de la crisis, pero no la única. La interrelación entre la oligarquía financiera y productiva no puede obviarse. Ha sido el conjunto de la clase capitalista la que se ha beneficiado de las décadas de crecimiento desequilibrado que han generado la crisis. Las políticas neoliberales han provocado la crisis y lo han hecho de manera voluntaria. Tanto la desregulación financiera como la distribución de la renta favorable al capital han sido políticas sistemáticamente aplicadas en el mundo capitalista, a sabiendas de que ello generaría una inevitable crisis de superproducción. La crisis tiene sus beneficiarios, ya que implica un proceso de reestructuración del capital favorable a los intereses del mismo. Las últimas medidas de los gobiernos occidentales ponen esto de manifiesto. También son medidas tomadas para beneficiar a los más poderosos.

potenciada por un modelo de democracia en el que los grandes partidos que asumen el poder dicen realizar sus políticas obligados por esa abstracción que son los mercados, cuando en realidad se trata de la oligarquía que los controla. Por tanto, el mensaje que se difunde es que la crisis y las medidas actuales son inevitables, y se llega incluso a afirmar en las sedes parlamentarias que los organismos internacionales imponen dichas políticas. La soberanía nacional desaparece y es sustituida por los inefables mercados. El ejemplo de España es muy claro en este sentido. Zapatero ha llegado a afirmar que antes de aplicar algunas de sus nefastas medidas ha consultado a otros presidentes, a los organismos internacionales y a los míticos mercados. Muy claras han sido las palabras de Jordi Pujol cuando ha llegado a afirmar que es una suerte que manden los mercados en vez de Zapatero, dicho de otro modo, que es una suerte que no haya democracia. Sin embargo, no hemos de caer en una trampa que se nos tiende sutilmente. No es cierto que no mande el gobierno español, lo que ocurre es que sus intereses coinciden plenamente con los de la oligarquía económica que representan, como ya se ha descrito. La democracia no es dinamitada desde fuera, sino desde dentro. De otro modo, no podríamos explicar cómo en Bolivia, Venezuela o Ecuador se realizan políticas muy diferentes cuando también los mercados están allí más que presentes (que le pregunten a Correa).

Todas las crisis tienen un elemento común: la superproducción

Es un grave error pensar que el PSOE se ve obligado a aplicar estas políticas por un Dios superior. Tal como se ha demostrado desde hace muchos años, el PSOE no es ni socialista ni obrero, y su sumisión voluntaria a los mercados mundiales cuestiona incluso que sea muy español. Para acabar de rematarlo, el ‘PSOE’ se alía al PP y a los nacionalistas conservadores para mantener una ley electoral antidemocrática que usurpa votos a IU y otras formaciones de ámbito estatal. La lógica de la negación de la democracia sigue presente, imposibilitando a los votantes de la izquierda real su derecho de intentar condicionar las políticas estatales.

Las políticas neoliberales han provocado la crisis de manera voluntaria Pujol ha afirmado que es una suerte que manden los mercados en vez de Zapatero

La lógica del proceso es impecable. La clase capitalista se enriquece en la etapa de crecimiento económico con el apoyo de las políticas neoliberales. Una vez agotada la expoliación del sector inmobiliario, estalla la burbuja y se genera la crisis. Los gobiernos occidentales socializan las pérdidas financieras, recortan el sector público y los derechos sociales, y crean las condiciones para una nueva etapa de concentración de la riqueza. El capital se trasladará ahora preferentemente hacia los sectores en proceso de privatización, como la educación, la sanidad o las pensiones. La crisis, sin embargo, no sólo es económica, sino también política. Puede hablarse de una crisis del modelo de democracia capitalista. De hecho, todas las medidas neoliberales que han conducido a la crisis y todas las medidas actuales en contra de la clase trabajadora no serían posibles sin una importante alienación social que permite la realización de las mismas. Esta alienación, ahora llamada desafección, completa el círculo de una crisis multidimensional que afecta a todas las esferas sociales. Y esta alienación también es provocada y

Ante este contexto se abren varias reflexiones, de las que me gustaría destacar dos. Una es la política de alianzas a todos los niveles de IU y EUiA, tal como ha afirmado recientemente Cayo Lara. No se trata de negar la posibilidad de pactar programas autonómicos o municipales, se trata de hacer ver con quién se está pactando y cómo éste a veces impide cualquier opción democrática de políticas de izquierdas a nivel estatal. La segunda reflexión es sobre la desafección, que puede y debe combatirse, como se ha demostrado en la huelga general del 29 de septiembre. La paciencia ante la impunidad de las políticas de derechas tiene un límite. Francia nos está mostrando el camino a seguir.


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ECONOMIA/LABORAL

Retalls neoliberals i discursos sobre el mercat laboral Les polítiques actives d’ocupació com a recepta màgica Natàlia Rosetti

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n cop més els premis Nobel es llueixen: aquesta vegada el reconeixement a l’aportació econòmica ha estat per tres economistes experts en les “ineficiències” del mercat laboral i que els podria haver contractat Zapatero per redactar la Reforma Laboral. Un estudi econòmic recent compara la situació dels mercats laborals de França i Espanya aplicant el model matemàtic dels guardonats amb el Nobel. Es pregunten perquè França no ha patit els nivells d’atur del cas espanyol i la resposta, segons l’estudi, és simple: “quan més elevat sigui el cost de rescindir contractes indefinits, menor és la proporció de llocs de treball transformats en indefinits, ja que els elevats costos d’acomiadament indueixen l’encadenament de contractes temporals per part dels empresaris, en lloc de la seva transformació en contractes estables”. En un gran esforç d’hipocresia, ara s’utilitza la lluita contra la temporalitat com a excusa per abaratir l’acomiadament, un dels arguments de la darrera reforma laboral. Al costat de la defensa de més “flexibilitat”, sembla existir un altre discurs que considera que la fi de tots els mals passa per les polítiques actives d’ocupació. Els diversos agents socials coincideixen en la idea que davant la crisi i l’atur creixent s’han d’enfortir les polítiques actives d’ocupació ja que aquestes tenen un component preventiu i de preparació de la mà d’obra imprescindible per fer front a moments de crisi. Sota l’etiqueta de polítiques actives poden encabir-se moltes “subpolítiques” i moltes maneres d’aplicarles. Des de la formació, una de les polítiques actives per excel·lència, a programes diversos per la inserció laboral, la intermediació, o fins i tot les bonificacions a la seguretat social per a la contractació (una política que ha estat prioritzada en el cas espanyol afavorint de forma directa al sector empresarial). Per tant, s’hauria d’aclarir de quines polítiques parlem, amb quins continguts, per a qui i com s’han de dur a terme. Tanmateix, sota aquest discurs pro-polítiques actives també s’amaguen altres propostes que coincideixen amb els reclams de retalls de drets laborals i socials. Ja fa anys que les idees neoliberals, que van prendre força sobretot als països anglosaxons, van proclamar que calia superar les polítiques de benestar (welfare) per noves polítiques centrades quasi exclusivament en incorporar a les persones al mercat laboral. Així va néixer el denominat workfare, defensat per organitzacions com la OCDE i que s’ha aplicat amb duresa a països com Gran Bretanya o Estats Units. Amb més o menys radicalitat, la filo-

sofia workfare ha impregnat d’autoritarisme les polítiques laborals i socials europees. A Alemanya, ja fa anys, van rebre moltes crítiques pel tractament autoritari i poc respectuós de les persones en atur: un ministre fins i tot va arribar a proposar que les persones en situació d’atur de llarga durada duguessin un braçalet per estar controlades tot el dia i evitar així “que gastin el seu subsidi al bar”. La defensa de les polítiques actives quasi sempre ha vingut acompanyada d’un atac furibund a les prestacions per desocupació per part del sector pro-capitalista, les anomenades polítiques passives (qui pot defensar una política que sigui “passiva”?) que no s’han considerat un dret sinó un problema que genera massa despesa i que cal retallar en temps de crisi. De fet, els economistes premiats amb el Nobel defensen que unes prestacions d’atur massa generoses provoquen resistències per retornar al mercat laboral. Així, les successives reformes es van encarregar d’endurir l’accés i reduir quanties de les prestacions. La culpabilització de les persones que estan en l’atur ha estat en el cor d’aquest procés d’”americanització” de les polítiques d’ocupació a Europa. Un altre concepte fetitxe lligat a les polítiques actives és el de l’ocupabilitat: la Unió Europa ha promogut insistentment aquesta idea que considera que una persona és ocupable si s’adapta als requeriments del mercat laboral capitalista. Així ha de formar-se pensant en inserir-se en el món laboral capitalista i poder competir, adquirint també certes habilitats: evidentment, entre aquestes no està el caràcter reivindicatiu i la sindicació, per exemple. En definitiva, com han demostrat els successius governs espanyols, defensar les polítiques actives d’ocupació acaba servint com a coartada per després retallar prestacions i de pas altres polítiques que són el cor de l’estat del benestar i que suposen una “excessiva” despesa (sanitat, educació, serveis socials, habitatge, etc.) Paradoxalment, i malgrat els esforços en els darrers anys, en el cas espanyol les polítiques actives d’ocupació han tingut una despesa ben lluny dels països europeus amb estats del benestar més potents. També s’hauria de recordar que les prestacions per atur són un dret i no un privilegi i que mentre les persones les reben no són essers passius i irresponsables sinó que es formen, tenen cura de la família, participen en la vida social, o lluiten, com a la Marxa d’Aturats que va recórrer recentment Catalunya. Segurament, hem de continuar defensant un altre concepte de treball que reconegui tots els treballs socialment necessaris, siguin o

Sembla existir un discurs que considera que la fi de tots els mals passa per les polítiques actives d’ocupació Defensar les polítiques actives d’ocupació acaba servint com a coartada per després retallar prestacions no remunerats, estiguin o no immersos en el mercat. Com algunes feministes ens han demostrat, es nega l’existència de determinats treballs perquè el seu component emocional i relacional no els permet mercantilitzar i convé mantenir-los invisibles. Zapatero va parlar a la cimera de l’ocupació a Oslo del passat setembre d’una reforma a fons de les polítiques actives d’ocupació, però abans cal posar més ordre: abaratir l’acomiadament i atacar les pensions. L’agenda marcada per la UE està molt lluny dels canvis a fons que caldria fer en les polítiques laborals per acabar amb la impunitat empresarial i recuperar els drets perduts com a primer pas de transformacions més a fons. No ens queda una altra opció que continuar denunciant els discursos que motiven el retall de drets i cridar ben fort que no volem persones ocupables i adaptables al mercat capitalista perquè aquest ha demostrat sobradament que no pot respondre a les necessitats humanes. I si, serem nous emprenedors –concepte de moda en temps de crisi--, però per fer la revolució.


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CULTURA

Exit through the gift shop o una crítica a la mercantilización del arte La primera película de Banksy recorre el nacimiento, auge y caída en el mercado del arte urbano M. Soliña Barrreiro

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n 1999 Thierry Guetta, un emigrante francés en Los Ángeles, consigue focalizar su obsesión con filmar todo, a todos y en todo momento hacia un único objetivo: documentar la emergencia del arte urbano. Durante años es el único en acompañar en sus acciones nocturnas a todos los artistas callejeros de renombre como Space Invader o Shepard Fairey. Miles de horas de grabación del trabajo de grafiteros y cartelistas que habían sido convencidos por Guetta bajo el falso pretexto de realizar un documental. Tras años de filmaciones su nuevo objetivo es conseguir acompañar con la cámara al artista callejero más famoso y crítico, Banksy. De Banksy no se conoce el nombre, ni el rostro y nunca había dejado que alguien lo grabara trabajando. Thierry Guetta lo consigue. Banksy será quien finalmente recoja las cintas y organice el material. El documental Exit through the gift shop resulta una cinta inteligente, en la que en un excelente ejercicio de organización del discurso, Banksy consigue llevar el pensamiento del espectador allí donde desea. Primero instala al espectador en la confianza y en la admiración para luego irlo desplazando suavemente hasta hacerlo partícipe de su crítica a la mercantilización del arte urbano. El espectador acaba percibiendo las grandes contradicciones de los artistas y concluye que no hay posibilidad de arte libre si el sistema de mercado, galeristas y museos sigue en pie.

La socialización del espacio urbano por medio de grafitis, murales y carteles está cada vez más perseguido en las ciudades, acaso que se deje controlar por el museo. Es el caso de la ciudad de Barcelona que, de ser un pun-

La socialización del espacio urbano por medio de grafitis, murales y carteles está cada vez más perseguido en las ciudades to de encuentro europeo del arte urbano, ha pasado a ser ejemplo bien de represión (multas, cámaras, aumento de la vigilancia), bien de control y sometimiento de toda iniciativa de arte independiente haciéndola pasar por

la institucionalización comercial del CCCB. La contradicción del movimiento del arte urbano al tener que elegir entre su difícil supervivencia y su petrificación en los museos o colecciones privadas es una constante en la reflexión teórica sobre el arte como oficio. Sin querer profundizar sobre el fenómeno, el problema nace ya en el siglo XIX, cuando los agentes artísticos se proletarizan y pasan a formar parte de la bohemia, de “toda esa masa indeterminada, desmembrada y traída de acá para allá, que los franceses llaman la bohemia” (según dijo Marx). La bohemia artística y la política se entremezclan y comparten formas de organización, actitudes y objetivos. Cuando las vanguardias surgen en los años 20 ya el arte ha desarrollado su propia política del arte, aplicada a su campo pero imbricada radicalmente con su contexto político y con la calidad de asalariados de los artistas. Cuando Walter Benjamin teoriza en los años 30 sobre estos cambios y sobre la reproductibilidad mecánica de la obra de arte, asegura que todo arte pasa a fundarse sobre otra práctica: la política. Y hoy día, el arte urbano tampoco ha conseguido autonomía frente a las políticas culturales museísticas y del capital. Así que cuando Banksy responde a una entrevista en Time out, es plenamente consciente del atolladero de la producción comprometida y polemiza ácidamente sobre la cuestión diciendo: “La gente me pregunta qué tal duermo. La verdad es que muy bien, porque soy alcohólico.”

El Teatre de l’Oprimit, un assaig de la revolució Ferran Jimenez

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s ben clar que l’art, en totes les seves formes i manifestacions, constitueix una poderosa eina per a la transmissió de valors, normes de conducta i rols socials, entre altres. Potser els antics grecs van ser els primers en provar la possibilitat “d’educar” els ciutadans mitjançant representacions teatrals en les que el protagonista, després de trencar una norma o convenció, era castigat bé pels déus, bé pels homes o pel destí. El públic (el poble), s’identificava amb el protagonista, reia amb ell, patia amb ell, cridava, plorava (els teatres grecs no eren tan silenciosos com els d’avui en dia) i finalment, acabada la funció, tornava a casa tranquil i relaxat: havia viscut l’experiència d’enfrontar-se a les lleis, havia viscut les conseqüències de fer-ho en la pell d’un altre, i podia tornar a ser un bon ciutadà.

S’havia produït en ell la catarsi. Des d’aleshores fins ara, només cal fer un cop d’ull al cinema o la televisió per veure de quina manera han evolucionat els mitjans de comunicació, tot just per seguir complint els mateixos objectius: ensenyar-nos què hem de pensar, com ens hem de comportar, què hem de desitjar, què hem de valorar positivament i, de tant en tant, deixar-nos sentir l’emoció de trencar-ho tot, d’acabar amb tot plegat, de destrossar totes les convencions que ens veiem obligats a complir en la vida real, però sense aixecar-nos de la butaca, que així podrem sopar aviat i matinar per tornar a la feina (o a la Oficina de Treball a esperar torn, que està més de moda últimament). Una cosa es manté en tot aquest sistema, inalterable, encara que canviïn les modes o els mitjans: la total i absoluta separació dels éssers humans en dues categories antagòniques,


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CULTURA

necessàries ambdues per l’existència de l’altra. És a dir, aquells que parlen, i aquells que escolten. Per algun motiu que no sabem explicar del tot existeix una petita elit, un grup de gent que (serà per talent, serà per estudis, serà per un do diví) té el dret de pujar a l’escenari i obsequiarnos amb el seu discurs. I, enfront d’aquests, necessàriament trobem la gran massa anònima, que no te altre ocupació que no sigui empassar-se allò que els diuen perquè, acceptemho, si son allà dalt serà per algun motiu, serà perquè son millors, més savis, serà perquè saben. I això que succeeix cada tarda als teatres de la nostra ciutat, és extrapolable a tot arreu: ho veiem al telenotícies i a l’empresa, a l’escola i a l’ajuntament, al parlament i fins i tot dins dels partits i els sindicats: hi ha qui te el dret de parlar, i qui només disposa de l’obligació d’escoltar. Un és el subjecte de l’acció, el que fa, el que elabora; la resta, objectes passius que callen i atorguen. Si volem, doncs, construir una societat realment democràtica, on tothom tingui els mateixos drets, serà necessari començar a trencar aquestes divisions, i entre elles, potser no la menys important, tot i que sigui només simbòlicament, la que separa als actors dels espectadors. Perquè pensem-ho: fins i tot quan intentem fer un teatre popular, que desperti consciències i no les adormi seguim cometent el pecat original: ens atorguem la potestat de dir als espectadors quin és el camí correcte. Els tractem com el que son, una massa oprimida sense ofici ni benefici que necessita que ments més preclares la guiïn. Amb aquestes frases un pel provocatives, no vull dir que tot l’art, tal i com l’entenem, sigui inservible i perniciós. Però sí que potser és bo plantejar-se altres formes d’acostar-nos al fet artístic i creatiu. Com potser fora bo pensar formes alternatives d’organitzar la societat, la política, els partits. I això és el que intentem crear i plantejar des del moviment conegut com el Teatre de l’Oprimit. Em pregunten moltes vegades què és això del teatre de l’oprimit, i la veritat és que costa explicar-ho en poques paraules (ja veieu com m’està quedant l’article de breu). Originalment es crea al Brasil, a la dècada dels 60, pel director, actor i dramaturg Augusto Boal (ambaixador mundial del teatre de la UNESCO i candidat al Nobel de la Pau, que ens va deixar al maig de 2009, com sempre treballant, com sempre, al peu del canó), i des d’aleshores s’ha anat construint i ampliant, en tècniques i en influència, fins al dia d’avui, on l’Organització Internacional del Teatre de l’Oprimit aplega centenars de grups d’arreu del món, des de Bangladesh fins a Perú, passant per l’Afganistan i la Unió Europea. Com el seu nom indica, l’inici de tot el nostre treball és el teatre (tot i que també podem utilitzar altres formes d’expressió artística), és a dir, els nostres mitjans son estètics. Com també diu el nom, pensem que la nostra societat està dividida en col·lectius antagònics d’opressors i oprimits, i ens situem clarament del costat d’aquests últims per aconseguir trencar les seves (les nostres) opressions. És a dir, la nostra finalitat no és estètica, sinó ètica i política.

En aquest sistema hi ha qui te el dret de parlar, i qui només disposa de l’obligació d’escoltar Si volem construir una societat democràtica serà necessari trencar aquestes divisions El teatre de l’oprimit està fet per i per als oprimits, no des de fora, sinó des d’ells Però a més a més, si tornem a fixar-nos en el nom, veurem que conté una petita preposició: “de l’Oprimit”. I aquest “de” ens vol indicar que es tracta d’un teatre fet per i per als oprimits, no des de fora, sinó des d’ells, amb ells i per a ells (que som nosaltres). Com? Primer de tot, desfent la vella concepció aristocràtica que defensa que només alguns escollits tenen el talent o la saviesa necessària per accedir a l’expressió artística. Defensem un teatre que ha d’estar a l’abast de tothom, que tothom pot practicar, perquè pel sol fet de ser éssers humans estem “condemnats a la creativitat”, i perquè tots i totes tenim el dret d’elaborar el nostre discurs, d’explicar la nostra història, composar la nostra música i crear les nostres representacions de la realitat. Quan faig teatre de l’oprimit no m’interessa treballar amb actors, m’interessa treballar amb persones, persones que es trobin insertades en situacions d’opressió i que vulguin alliberar-se. Segon, trencant la barrera entre actors i espectadors: fomentant que l’espectador (que també és una persona que pateix una relació d’opressió) entri a l’escenari, assumeixi el rol del protagonista, i assagi aquí i ara, a l’escena, formes de trencar aquesta opressió, alternatives d’alliberament. No volem catarsi, volem mobilització, debat i acció. Volem que el teatre ens ajudi a preparar-nos per enfrontar l’opressió real que hi ha allà fora. Per això diem que el Teatre de l’Oprimit no és la revolució,

però sí intenta ser l’assaig de la revolució. Tercer, afavorint l’extrapolació de les conclusions que hem descobert dalt de l’escenari a la vida real: ja sigui fomentant l’acció comunitària per aconseguir els canvis necessaris o creant fins i tot propostes de llei que puguin ser portades on correspongui pel seu debat i aprovació. A Catalunya no tenim avui exemples concrets de grans accions o canvis importants, som encara massa petits i amb poca història a les espatlles. Però el potencial transformador d’aquest moviment s’ha demostrat en moltíssimes ocasions en els darrers anys, com a Brasil o Portugal, on varies lleis s’han aprovat gràcies a processos participatius de Teatre Legislatiu (una de les branques del T.O.), a l’Índia, on s’ha utilitzat àmpliament per enfortir l’alliberament de les dones i els drets dels petits camperols rurals, o a Anglaterra, que compta amb un important moviment de persones sense sostre que treballant amb el T.O. han aconseguit avenços importants en matèria de drets socials. Estem parlant, és clar, de petits canvis, de petites transformacions, petites lluites, de vegades quotidianes, de vegades individuals. Però que ens demostren que altres formes d’art son possibles i necessàries, i que poden esdevenir una eina que ens ajudi en la llarga lluita per a construir una societat millor.


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VIDA DE PARTIT

Si uno cae, se vuelve a levantar y sigue adelante Ivan Martos

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l pasado viernes 29 de octubre algunos currantes empezamos el día escuchando por la radio del coche, en el trayecto de camino para la jornada laboral, el triste fallecimiento de una de las personas que más se han sacrificado por defender nuestros derechos, por defender mejores condiciones de vida para la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. “Marcelino Camacho, fundador de Comisiones Obreras, ha fallecido a los 92 años”. El día se vuelve un poco más feo y triste, la radio cada media hora da la misma noticia y a uno le pasan por la cabeza mil ideas. Me viene a la memoria no sé porque un vídeo que hay colgado en Youtube de una entrevista del programa infantil “La Bola de Cristal” a Marcelino. La presentadora lo define en el vídeo diciendo que “no es un triunfador, pero es un luchador” y le preguntaba al líder de CCOO en aquellos momentos que aconsejara al patito que debía hacer para no quedarse en paro. Y él aconsejaba con mucha ternura al patito a que se organizara con otros patitos para defender sus derechos. También me viene a la memoria

el acto de homenaje que se le hizo a él y a su compañera Josefina en el marco de La Fiesta del PCE hace algunos años. Me sorprendió mucho en aquel emotivo acto la sencillez y dulzura de ambos. Pienso que está siendo un año muy duro, y que nos han abandonado grandes personas y referentes morales de la izquierda como Antoni Farrés, Mario Benedetti, José Saramago o J.A. Labordeta. Al llegar a casa vi por televisión lo que siempre ocurre cuando muere alguien famoso. Todos vimos el desfile de políticos y gente ilustre que iban a asegurarse que Marcelino estaba muerto y aprovechaban para salir en los medios alabando al difunto. A pesar de ser sus enemigos de clase, el príncipe Felipe, la Cospedal, Bono (no el cantante), Antonio Gutiérrez (el que apuñaló a Marcelino), el nuevo ministro de Trabajo y el presidente Zapatero hablaban de lo bueno que era Marcelino, de su importancia en la lucha por los derechos sociales y las libertades democráticas, en su defensa de los trabajadores, etc. Seguramente, si Belén Esteban supiese quién fue Marcelino también hubiera ido. Nunca antes había visto tal espectáculo de cinismo: estaban alabando la conquista de derechos sociales… ¡los mismos que nos los

Este año nos han abandonado grandes referentes como Farrés, Mario Benedetti, Saramago o Labordeta En Terrassa vimos claro que teníamos que ir a Madrid a despedir a un buen hombre i a un gran camarada Algunos quisieron apartarlo de la vida pública porque no les interesaba esa coherencia y austeridad


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VIDA DE PARTIT

sigue”, se entona el “CCOO sindicato trabajador”, “Aquí se ve, la fuerza del PCE”, “Que viva la lucha de la clase obrera”. Aparecen banderas republicanas, de CCOO y del PCE en una manifestación que nos lleva hasta la Puerta de Alcalá, como las del Primero de Mayo que encabezaba Marcelino.

quieren arrebatar de nuevo ahora! Si algo me ha enseñado el Partido y los compañeros y compañeras de mi agrupación es la camaradería, no como algo formal que escribes en los documentos, sino como algo real, tangible, los lazos que nos unen a las personas con una misma ilusión de transformar la sociedad. Por eso mismo vimos claro que a pesar de contar con poco tiempo teníamos que ir a Madrid a despedir a un buen hombre y un gran camarada. Así, los camaradas de Terrassa que teníamos disponibilidad ese fin de semana cogimos un coche el mismo viernes por la noche rumbo a Madrid. Era una lástima que no se organizaran autocares desde Barcelona para ir, ya que así hubiera podido venir más gente. No era la primera vez que viajábamos a Madrid en coche, bien conocida es ya por nosotros la estación de servicio de Alfajarín. Llegamos a Madrid el sábado por la mañana bien temprano. Fuimos directamente a la sede de CCOO de Madrid, en la calle Lope de Vega. Allí se encontraba la capilla ardiente en el Auditorio que lleva su nombre. La misma calle de la sede estaba cortada al tráfico por la policía. Ya de buena mañana hay mucho movimiento en la entrada de la sede: gente entrando y saliendo constantemente, muchos compañeros fuera, en la calle, o en las cafeterías de alrededor. En el escenario del auditorio se encuentra en el centro Marcelino, a su lado, como siempre estuvo, su compañera Josefina, los secretarios generales del PCE (José Luis Centella) y de CCOO (Fernández Toxo), y algunos otros familiares. Pese al movimiento de personas todo el día ninguno de ellos se separa, permanecen allí juntos toda la mañana. Detrás de ellos, multitud de coronas y, enfrente, todo un lateral del auditorio repleto de coronas. La gente va pasando a saludar, a dar el pésame, o simplemente se sientan respetuosamente en alguna butaca del auditorio. Hay muchos carteles con el rostro de Marcelino y su frase póstuma “Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar”. A las 12:30h el auditorio está a reventar, muchos nos tenemos que quedar de pie. Hay un breve y emotivo acto donde una pequeña orquesta toca el canon de Pachelbel, alguna otra sintonía y finalmente todos cantamos La Internacional mientras los operarios se llevan las coronas, el féretro y los familiares tras él encabezan una marcha. La gente que está fuera aplaude y grita ánimos a Josefina, se improvisan lemas como “Marcelino vive, la luche

Allí se ha montado un escenario con una gran pancarta detrás con Marcelino. Presenta el acto la escritora Almudena Grandes. Le sigue Marcel Camacho, el hijo del homenajeado, que nos habla de su padre, de lo que ocurría en casa cuando él estaba en la cárcel, de lo que significó la lucha. Da paso a José Luis Centella, secretario general del Partido Comunista de España, que muy emocionado da una gran lección de las ideas, la honestidad y la coherencia con la que Marcelino Camacho ha defendido a los trabajadores toda su vida desde sus CCOO y desde su Partido, que es el nuestro. El actual líder de CCOO, Fernández Toxo, interviene y da mucho sentido al sindicalismo de Marcelino, a su visión de la lucha de clases y a su concepción de sindicato. La gente, emocionada, vuelve a cantar La Internacional y a enarbolar las banderas rojas finalizando teóricamente el acto. Digo teóricamente porque no es así, ya que Josefina se acerca al micrófono da las gracias emocionada a todos los asistentes, nos lanza un gran y sincero abrazo a todos y nos explica la anécdota de las últimas palabras que dijo Marcelino poco antes de fallecer: “Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante”. Nunca antes había estado en un acto tan digno como éste. Posteriormente la comitiva marcha hacia el Cementerio Civil dónde finaliza el entierro. Marcelino Camacho ha muerto, aunque algunos lo daban por muerto tres días antes. Ha sido enterrado en el Centenario de Miguel Hernández. Muchos también nos acordamos de él este día y de la otra Josefina, Josefina Manresa. Algunos medios de comunicación destacan sobretodo que no había robado y que vivía humildemente en un piso pequeño sin ascensor en un barrio periférico madrileño. Tristes tiempos en los que la noticia es que un líder político no es ladrón ni corrupto, sino honrado y coherente con sus ideas. Algunos quisieron apartarlo de la vida pública precisamente porque no les interesaba esa coherencia y austeridad. Quisieron tratar sus ideas de anticuadas, pues lo moderno parece ser era otra cosa. Hoy, las ideas y el ejemplo de Marcelino siguen plenamente vivos. Hoy, tanto la izquierda como el movimiento obrero, necesitamos rescatar ese ejemplo de dignidad, solidaridad y bondad que tan difícil es encontrar, en una sociedad tan marcada por lo estético, lo superficial y el individualismo. La lucha de clases continúa y las ideas de emancipación e igualdad vuelven a cobrar fuerza. Tendremos nuevos Marcelinos, nuevas Josefinas, nuevos Migueles Hernández. ¡Viva siempre Marcelino Camacho! ¡Viva Josefina Samper! ¡Vivan las Comisiones Obreras y viva el Partido Comunista!

Activitats principals de l'ACIM en aquest trimestre Jesús Sánchez-Marín L’ACIM continua la seva activitat de difusió del pensament marxista. La primera activitat que us volem acostar és el seminari “Habitatge i societat a la Catalunya del segle XXI” que s’imparteix a la Universitat de Barcelona, Facultat de Geografia i Història. Organitzen la UB, la UPC i l'ACIM. El seminari és coordinat per: Josep M. Vilanova, Departament d’Urbanisme i Ordenació del territori, Universitat Politècnica de Catalunya; Vicenç Casals, Departament de Geografia Humana, Universitat de Barcelona i Mariano Aragón, ACIM. L’altra activitat és el Seminari “Moviment obrer: història i cultura”. El seu objectiu és oferir als estudiants una panoràmica del paper desenvolupat per aquest moviment al llarg de la història contemporània i dels seus projectes transformadors, l’anàlisi dels cicles revolucionaris i de la dinàmica entre feixisme i antifeixisme, l’estudi dels models organitzatius i sindicals als segles XIX i XX, així com l’aportació del moviment obrer a la cultura visual i escrita. Organitzen: Associació Catalana d’Investigacions Marxistes (ACIM), Fundació Cipriano García de CCOO de Catalunya, Grup de Recerca d’Estudis d’Història Social i Cultural de la UAB i Departament d’Història de la Filosofia Estètica i Filosofia de la Cultura de la UB. Totes les sessions se celebraran a la seu de Comissions Obreres de Catalunya de Barcelona. El seminari és coordinat per: José Luis Martín Ramos, Miguel Candel, Giaime Pala, Alejandro Andreassi, Javier Tébar i Mariano Aragón. Per a més informació, consulta: www.fcim.cat


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