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La luna lo sabe todo

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En un pueblo tranquilo donde las noches eran más largas que los días, vivía una niña llamada Sara. Siempre fue curiosa y le encantaba observar el cielo. Desde su ventana podía ver la luna, tan grande y brillante hasta que Sara comenzó hablar con ella.

Con el paso del tiempo, la vida de Sara cambió. Sus padres comenzaron a discutir y la alegría que había en su hogar se fue apagando poco a poco. Cuando no sabía qué hacer, subía al techo y miraba la luna en silencio, como si esperara una respuesta

Una noche, Sara salió a caminar, mientras el cielo estaba especialmente claro y la luna brillaba con fuerza, ella dijo:

Luna, ¿Alguna vez te sientes sola allá Riva?

Pero lo raro fue que una luz suave descendió desde el cielo, era un rayo de la luna que brillaba fuertemente, la niña escucho un susurro que decía:

A veces si, pero te escucho todas las noches, y eso me hace sentir acompañada, te e escuchado todas las veces que hablas llorando mirando al cielo contando todas las cosas buenas y malas que te pasan, créeme que entiendo por todo lo que estás pasando.

Sara se quedó quieta, sin saber lo había imaginado, pero desde ese momento la luna se convirtió en su mejor amiga y empezó a contarle todo lo que sentía. Le hablaba de sus miedos, de sus sueños y de las cosas bonitas que veía durante el día. Y aunque la luna nunca respondía con palabras, su luz siempre se volvía más intensa, como si entendiera cada una de sus palabras.

Pasaron los años y aunque las cosas cambiaron su familia, su casa, su vida, desde ese entonces Sara falleció pero nunca dejó de mirar al cielo. Había aprendido que la luna era su amiga silenciosa, aquella que guardaba todos sus secretos sin juzgarla. Dicen los habitantes del pueblo que, en las noches más claras, todavía se escucha una voz suave que hablaba con la luna.

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La luna lo sabe todo by Angely Bastidas - Issuu