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MUNDOS INTERNOS | MUNDOS EXTERNOS Celebrando 30 años de Plástica Colección 2014

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Mundos internos|Mundos externos Primera edición, 2014. Diseño Editorial

Fotografía Heber A. Nickolath

© María Verónica Leiton Rosas email: vleiton@hotmail.com www.veronicaleiton.com

Se imprimieron 500 ejemplares Ciudad Juárez, Chih. México 2014.

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A mi Madre Graciela Rosas Gonzรกlez

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Agradecimientos En estos 30 años dedicados a la plástica, han coincidido en mi vida muchas personas que en algún determinado momento me han apoyado y han abierto posibilidades concretas para que siga convencida de mi camino en la creación. Diecinueve años radicada en Ciudad Juárez, sin duda me han permitido crecer y evolucionar en mi quehacer artístico. He sido influenciada por la frontera, su paisaje, colores, formas, aromas y por sobre todo la gente de esta ciudad, gente abierta, noble y generosa. Me siento feliz celebrando treinta años de plástica desde este punto estratégico del mundo. Mi enorme gratitud para esta ciudad y su gente. A mi familia, en especial a María Angélica Vallejos y Sergio Rojas, y a mi tierra entrañable. A Mariela Paniagua, por tantos años de complicidad, por su incondicional apoyo y solidaridad. A Malke Tapuach, por depositar en mí su confianza y ofrecer su espacio, Galería Arte XXI, para presentar Mundos internos-Mundos externos. A Hortensia Mínguez García, Enrique Cortazar y Leticia Venzor, por la generosidad y el tiempo dedicado a la reflexión de mi trabajo y por la contundencia de sus palabras. A Heber A. Nickolath por la calidad de su trabajo fotográfico y diseño de este catálogo. Al Sr. Luis Enrique Cuevas y Sra. Bertha Acosta de Imprenta Lazer, por el amor y profesionalismo que ponen en su trabajo. A la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, principal casa de estudios, por su constante apoyo y reconocimiento a mi trabajo, especialmente al Dr. Ramón Chavira, por creer y apoyar mi trabajo artístico. Al Instituto Chihuahuense de la Cultura, a través del Arq. Fermín Gutiérrez y Al Lic. Gonzalo García, por su respaldo y confianza. A Smurfit Kappa, por su gran apoyo en el cuidado de mi obra, particularmente al Ing. Francisco Ambriz, por su atento y desinteresado apoyo. A mis coleccionistas y a todas las personas que han creído, siguen creyendo y disfrutando de mi obra pictórica. Finalmente a mis amigas y amigos que me han ayudado en muchos momentos de mi vida, que han creído en mí y me han apoyado con su amistad y cariño: Víctor y Chary Salas, Fernando Órdenes, Nicias Aridjis, Rita Gaucin, Carlos Mendoza, Rita Rubalcava, Ileana García, Aarón y Wendy Pons, Carlos Benítez, Maritza Sepúlveda y nuevamente a Leticia Venzor.

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Propuesta Conceptual Micros y macros mundos se entrelazan, se multiplican y se expanden una y otra vez como en el nacimiento del universo. Según invetigaciones que ha llevado a cabo la NASA y a través de proyecciones de los satélites que orbitan nuestro platena Tierra, se ha llegado a la conclusión que la expansión del Universo se acelera cada vez más y que existe un verdadero sistema nervioso similar al del ser humano que conecta y unifica, por medio de una poderosa energía, a todos los planetas de nuestra galaxia y demás sistemas solares. En esta energía trasformadora, constantemente se está manifestando el cambio y la ley de los contrastes en diferentes escalas y dimensiones. Creo en la música del Universo, en su melodía y en su silencio. Creo en los diversos sistemas que se destensan o se tensan, así como el frío y el calor; la luz y la sombra; la recta y la curva; el juego de los colores complementarios en las diferentes paletas cromáticas de nuestros diversos mundos. Es un contrapunto infinito que contiene la Unidad, coexistiendo con la variedad, con elementos heterogéneos entre sí, como los cuatro elementos: el agua, el fuego, la tierra y el aire, que son y han sido los grandes protagonistas de nuestra existencia, de la existencia de nuestro planeta. Mundos internos-Mundos Externos, es un intento de plasmar los mundos invisibles que se están conectando y comunicando: el mundo celular (micro), hasta nuestro mundo planetario y otros universos (macro). Al interior de la obra, los diferentes planos se yuxtaponen, los cuatro elementos se mueven y se complementan, interactúan entre sí y producen una especie de explosión e implosión cósmica. En la serie, estos elementos son partícipes de la totalidad de mi propuesta, se expanden, se repiten una y otra vez evolucionando y configurando la unidad en cada fragmento del lienzo. La unidad así como la variedad son los pilares fundamentales de la armonía universal y de la expresión artística. El proceso creativo en Mundos internos-Mundos externos, significó para mí extensas jornadas de investigación y, sobre todo, de reflexión profunda. Un verdadero viaje a mi interior. Hoy tengo la certeza de que lo que le ocurre a una flor de mi jardín, repercute más allá del tiempo y del espacio porque estamos hechos de la misma sustancia. Así también, cuando miro al cielo y puedo ver aún la luz de una estrella extinta, puedo constatar que la vida fluctúa en muchas dimensiones, fluye generosa y simultánea a través de diferentes planos y que todos los seres vivos somos partícipes y co-creadores de esta red que es la existencia. Verónica Leiton. Ciudad Juárez, Chihuahua 2014.

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Prólogo Áncoras de otros mundos, otros horizontes. Hortensia Mínguez García

Desde tiempos pretéritos, el hombre siempre ha tenido la insaciable necesidad de acercarse a la naturaleza representándola e interpretándola con el fin de entender qué es aquello que define y, a la par subyuga, su propia su condición humana. El género del paisaje está inevitablemente “vinculado a la historia de las culturas, (…) de sus momentos y cambios”,1 y por ende, éste puede estudiarse bajo la premisa de que en cada época, como a cada cuadro, predominan unos determinados estilos y temáticas adhoc con las creencias y orientación filosófica sobre la vida y la muerte. Así, cada bisonte pintado, escena bucólica o tempestuosa, son huellas o pequeños testimonios de aquellos valores preponderantes, de cómo, según la época, el hombre se relacionaba con el mundo, inserto en él. Durante siglos, el arte se delineó bajo una preponderante concepción teológica de la vida en su sentido más amplio. La belleza, como máxima cota de la representación de lo divino, era innata al orden, al rigor armónico de lo matemático, a la medida de la proporción y al equilibrio. Del paisaje de símbolos, pasamos al placer estético renacentista y con ello a la comprensión de aquello que se contempla: el mundo; por primera vez, percibido como poseedor de una belleza innata. Apareció con el trascurso del tiempo el “paisaje de hechos (holandés del siglo XVII), paisaje de fantasía (manierismo) y paisaje ideal (clasicismo del siglo XVII)”2 para finalmente, coadyuvar con el paisaje romántico dos siglos más tarde. Este último, con autores como William Turner o David Friederich, quienes entendieron, que más allá de lo visible, el cuadro convenía en un espacio por medio del cual se podía reflexionar sobre el aparente sentido de la existencia humana.

1 Ruiz Gómez, Mª Esperanza Macarena, “La Naturaleza como génesis de la Pintura de Paisaje”. Revista electrónica del CES Felipe II, nº 4, diciembre, p. 1. Ed. Universidad Complutense de Madrid, UCM, Aranjuez, Madrid, 2005.

2 López Silvestre, Federico A., “Por una historia comprensiva de la idea de paisaje. Apuntes de teoría de la historia del paisaje.” En Revista Quintana, nº 2. Universidade de Santiago de Compostela, 2003, p. 288.

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Y así, entre ciertos paralelismos y divergencias, con cada uno de estos posicionamientos hacia el paisaje como interpretación filosófica de la vida, el ser humano alcanzó su mayoría de edad a través de una amplia variedad de ideas estéticas inherentes a este arte, a este género. Arraigó el gusto por lo bucólico, lo pintoresco e inclusive lo sublime, abriéndose con este último, un camino más allá de las formas para hallar cobijo bajo las lindes del expresionismo abstracto con el paso del tiempo. Uno de los sentimientos fundamentales del paisaje desde el siglo XVIII, se arraiga precisamente a la sensación del desbordamiento y a la subliminidad de enfrentarse a lo ilimitado, lo inconmensurable. El éxodo rural y un considerable sentimiento de racionalización y dominación hacia la naturaleza y sus recursos con la llegada de la Revolución Industrial, coadyuvaron en Tragedia. La tragedia del hombre moderno y contemporáneo asociada a una paulatina disociación entre lo humano y lo natural que pareciera, de forma paradójica, nos condujo –como diría el teórico Calvo Serraller–, a desarrollar una profunda “atracción por lo que ésta (la naturaleza) tiene de inconmensurable”, de sublime. Pues sublime, “como sentimiento estético, se identifica con la sensación de desbordamiento ante los fenómenos naturales. […] Todo el paisaje contemporáneo se encuentra marcado por la tragedia, debido precisamente a ese deseo de encontrar en la naturaleza no lo que resulta familiar, sino aquello que es completamente ajeno al hombre y excede sus posibilidades de control.”3 Verónica Leiton, vive desde hace más de una década en Ciudad Juárez, como algunos dirían, vive en el desierto. En sus últimas pinturas, más allá de lo referencial, de lo simbólico, se percibe la sazón de esa gran tragedia de la que hablamos. Sus pinturas no son espejos, ni mucho menos representaciones abstractas, alegóricas u informales de un mundo real, sino de un mundo que se gesta entre el ocaso de sus más profundos pensamientos. Los paisajes de Verónica, habitan en su mente, edificándose en su imaginación como expresiones de una constante indagación espiritual.

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Calvo Serraller, Francisco, Los géneros de la pintura. Ed. Taurus, Madrid, 2005, p. 262.

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Por eso, pareciera que sus paisajes, nacientes de esta noción de sublimidad, son representaciones de un mundo exterior. Escenas que emulan acontecimientos de un alejado espacio, quizás en otra parte del universo, pero que en el fondo habitan en el interior de Verónica. A través de un metódico y parsimonioso proceso creativo en el que el acto introspectivo es fundamental, Leiton se deleitea creando estos micromundos como magmas pictóricos. Para ello superpone, pincelada a pincelada, diferentes veladuras de color; informes, a veces, estratificadas, otras, se escalan y complementan, como exhortaciones de una vibración cromática superior que se mueven, cual danzantes, fluidamente al son de un hálito divino. Tonos azulados, rojos, tierras y anaranjados, claros evocadores del mar y la tierra, se hallan en su obra por doquier desde tiempos añejos. Protagonistas reincidentes con los que Leiton se resiste a desprenderse de lo terrenal y que, a ojos del espectador, poseen una contundente valencia emotiva. Sin embargo, la obra de Leiton no tendría cabida sin la poderosa carga simbólica de sus desdibujados barcos, de sus etéreas escaleras. Todo, masas informes de color, destellos de luz e insinuantes formas veladas cobran sentido definitivamente al imbricarse entre el acopio de las luces y las sombras. Golpes contrastados que ayudan al espectador a situarse frente a múltiples horizontes. Estratos en los que la pintura se enraíza, se agrupa, arremolina o retuerce fluidamente como si todo estuviese gravitando en el espacio o bajo el agua. Y así, el blanco, se mueve como una especie de neblina, a veces, instaurándose emergente entre las formas, otras intercediéndolas hasta penetrarlas, arrastrándolo todo a su paso. Estos magmas fluctuantes de gran ritmo compositivo no personifican metafóricamente el ápice de la nulidad, el vacío, sino el paso de lo matérico a lo inmaterial, de lo definible a lo etéreo. Los mundos de Leiton nos hablan a través de ritmos, fluctuaciones y destellos cromáticos, de la travesía de la vida a la muerte como un estado transitorio, una transformación que según ella, deviene fluida, que se mueve grácilmente ante nuestros ojos.

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De esta forma, Verónica Leiton interiorizando la imagen del hombre, su imagen, se recrea en la confección de un nuevo mundo suprarealista, un arte autocéntrico donde toma como inspiración, no la realidad inmediata y envolvente, sino un sentimiento más profundo, más universal. Un apacible sentido sobre la vida y la muerte, sobre el destino del hombre y del mundo, sobre lo efímero y la grandeza del cosmos como ente transformado y transformador en el que la vida necesita tanto de la muerte como viceversa. Leiton nos habla de su futuro, de lo cíclico eternamente en movimiento; del Sino de todos.

Hortensia Mínguez es Doctora Cum Laude en Bellas Artes (2006), “Diplomada en Estudios Avanzados” (2004), “Especialista en “Grabado y Estampación” (2003) y Licenciada en Bellas Artes (1998-2003), por la Universidad Politécnica de Valencia, (España). Desde el año 2007, trabaja como docente e investigadora de tiempo completo (PTC-1) en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez impartiendo clases a nivel de grado y posgrado en las áreas de Artes y Diseño. Asimismo, es Líder del Cuerpo Académico Gráfica Contemporánea desde 2007, miembro de la Red Internacional RIA (Red de investigación en Arte) y Miembro del Sistema Nacional de Investigadores en México, (SNI-1) desde el 2008. Además de, miembro fundador del Grupo Artístico Internacional MEETA en 2003. Entre sus últimas publicaciones destacan “Gráfica Contemporánea. Del elogio de la materia a la gráfica intangible” (2013) y “Libro-Arte/Abierto” (2012) (coord.) Autora de múltiples libros, capítulos y artículos de investigación, combina su actividad investigadora y docente, con la del Arte. Como artista gráfica ha participado en más de 50 exposiciones en museos, universidades y galerías en Colombia, España, Italia, México, Polonia, Taiwán y Venezuela. Por lo que respecta a su trabajo, éste ha sido difundido en más de 30 publicaciones tanto en oriente como en occidente. Web: http://www.horteminguez.com

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Verónica Leiton, anfitriona de generosas maravillas Enrique Cortázar

I Visitar la casa-estudio de Verónica Leiton, es una garantía de placer que nos brota a través de todos los sentidos. No sólo es su espléndido y continuo trabajo pictórico, fruto de su indiscutible talento, desarrollado a niveles de excelencia con disciplina y pasión, sino otros placeres que aderezan su entorno convirtiéndose en anfitriones indiscutibles de nuestra natural proclividad a gozar. Justo al cruzar la puerta de acceso a su casa-estudio, se percibe de manera inmediata un ambiente en el que la armonía de su austero espacio nos extiende la mano, abriéndose de par en par a una anfitrionía generosa que alimenta nuestros sentidos. Siempre con Verónica nos esperan, además de su magnífica obra pictórica que engalana los muros de su casa-estudio, la mesa, mesa donde disfrutaremos de generosos platillos preparados con la sazón que propicia la verdadera amistad, platillos acompañados de beatíficos vinos chilenos y de una selecta música en la que también predomina el buen gusto, fruto, todo esto, de una sensibilidad espontánea y muy bien afinada. El placer que provoca aproximarse a sus creaciones más recientes, plenas de cromática energía, dentro de un lenguaje propio que el paso del tiempo magnifica y fortalece, se multiplica al percibir a través de nuestro olfato lo que más tarde nuestro paladar confirmará. Y así, vista, olfato, gusto, oido y alma, encontrarán un abrazo de bienvenida semejante, supongo, a un adelanto de lo que podría ser el paraíso. II Cuando Verónica se propone, dentro de sus múltiples y constantes proyectos, una nueva exposición, siempre le salen al paso espacios que se abren de manera espontánea a una obra que habla por sí misma. Obra de innovaciones que motivan entusiasmos llevándonos por los caminos del “placer estético” que toda verdadera obra de arte es capaz de despertar. Cuando recibí una llamada de Verónica, hace un par de semanas, escuché ese musical acento chileno proponiéndome, entre otras cosas, formara parte de su próxima exposición a realizar en la Ciudad de México, en una prestigiosa galería de la colonia Polanco, pidiéndome, por tal motivo, escribiera un texto de presentación para el catálogo. Petición que acepté sin titubeos y sin conocer, hasta ese momento, la obra que sería expuesta con el sugestivo título de “Mundos internos-Mundos externos”.

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Tengo algunas imágenes que me hizo llegar recientemente por internet. Admiro y me sorprende su capacidad de recreación de su propia obra, obra que con el paso del tiempo va evolucionando dentro de una temática similar y un estilo personal indiscutiblemente emparentado con una sinfonía multívoca a semejanza de una poesía de altos tonos. En pasadas exposiciones, en las que tuve también el honor de participar, se podía observar esta constante evolución de atmósferas, temas y razgos fundamentales, sin renunciar a las imágenes de paisajes vistos desde la interioridad de un talento altamente perceptivo, plasmando el alma de la desolación de grandes desiertos y ciudades destruidas, de naufragios en el silencio profundo de intimidatorios paisajes submarinos donde yacen la quietud y sus misterios. Recurro a la poesía, pues la obra de Verónica siempre ha estado vinculada a este género literario, para subrayar el paralelismo en el impulso formal de la gran, y casi única, obra del poeta español Jorge Guillén, quien fue escribiendo a los largo de los años las diferentes partes de un gran poema titulado “Cántico”. Algo parecido, en cuanto al mencionado “impulso formal” encuentro en la obra de Verónica: esa capacidad de ir transcribiendo en el lienzo una obra que crece y se complementa, obra cuya unidad proviene de un lenguaje plástico firme y contundente manifestando una rica multiplicidad a través de su capacidad evocadora. Obra que impulsa, cada vez con mayor intensidad, nuestra admirada imaginación hacia todos los mundos internos y externos propuestos como una invitación poética a escuchar, con la lira del pincel, la melodía del universo. Verónica Leiton, chilena de nacimiento, mexicana por propia voluntad, nos entrega pues, en esta nueva propuesta, una parte más de su gran concierto cromático, en el que predomina un sentido de mayor abstracción, sin desdeñar los elementos figurativos de sus inicios, aquellos inicios en los que se manifestó la gran obra que ahora nos invita a degustar, como aquellos platillos y vinos, con prolongadas sobremesas en su casa-estudio, cuando todos eran proyectos y sueños, y que ahora, gracias a su talento y constancia, son una realidad venturosa.

Enrique Cortazar estudió Leyes en su natal Chihuahua, realizó la maestría en Educación y Literatura en Harvard, y estudios de doctorado en Letras Hispanoamericanas y Españolas en la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque. Ha publicado varios poemarios, entre ellos Otras cosas y el otoño (Diana,1978), La vida escribe con mala ortografía (Ediciones de Cultura Popular,1987), Ventana abierta (UNAM,1993), Suicidio aplazado (Claves Latinoamericanas,1994), Variaciones sobre una nostalgia (UNAM, 1998) y Crépuscule sur les pavés Crepúsculo en las calles (Ecrits Des Forges-Mantis Editores, Québec, Canada, 2008). Han publicado poemas de su autoría en antologías de Estados Unidos, Japón y España. Fue Director del Museo de Arte e Historia del INBA en Cd. Juárez (1993-2000), y Director fundador del Consejo Municipal para la Cultura en Ciudad Juárez (1990), del Instituto Chihuahuense de la Cultura (1992), y del Instituto de México en San Antonio (2001-2006). Ha sido Miembro del Servicio Exterior Mexicano y actualmente se desempeña como Agregado Cultural en el Consulado General de México en Phoenix, Az.

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Lumínica. Leticia Venzor

Conocí a Verónica Leiton hace 18 años, fue un encuentro cinematográfico, coincidimos en El Festival Internacional del Nuevo Cine de La Habana, Cuba en 1996 y fue ahí donde ella me mostró sus colorgrafías. Estas colorgrafías consistían en intervenir material de desperdicio del cine en 35 mm, la cinta velada y demás segmentos de desperdicio de imágenes fílmicas abandonadas en los tambos de los laboratorios. Verónica tomaba ese material fílmico y lo intervenía con su plástica, pintando cuadro por cuadro, aprovechando los cuerpos traslúcidos del material y la luminosidad de la cinta a la hora de proyectar sus secuencias plásticas. Eran un universo de apareceres1 esculpidos en los fotogramas. La artista que conocí entonces hacía películas del aparecer, usando colores puros con distribución asimétrica en armonía, con los colores emergiendo de modo agresivo en la contemplación, la totalidad de la pintura revelándose y haciendo aparecer algo que no existe. Verónica ha conservado estos valores conforme ha avanzado en su trayectoria, ha evolucionado de las colorgrafías al paisaje imaginario a los mundos dentro de los mundos, costruyendo y deconstruyendo mundos paralelos, retándose con búsquedas más arriesgadas en el croma y creando infinitas veladuras a través de la luminosidad y las trasparencias dentro de su obra. Con la serie Mundos internos, mundos externos, Leiton nos regala una provocación a sentir e imaginar. Nos regala una noble reflexión sobre existir, sobre habitar nuestros mundos internos en paz y armonía con los mundos externos, siguiendo el flujo de su energía creativa. 1 Martín Seel, Estética del aparecer (2010). “El aparecer –señala el autor- revela la realidad que comparten todos los objetos estéticos, por muy diferentes que puedan ser en otros aspectos. Desde esta perspectiva, percibir las cosas y los acontecimientos momentánea y simultáneamente, tal como aparecen ante nuestros sentidos, representa un medio genuino de experimentar el mundo. Y la conciencia que así emerge es una facultad antropológica central: al percibir la insondable particularidad de algo dado a los sentidos se obtiene una percepción del presente indomable de nuestra existencia. La atención al aparecer es por tanto al mismo tiempo una atención hacia nosotros mismos.

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La creadora de esta colección se ha adentrado en lo abstracto de su expresión, lo que le ha permitido, desde mi punto de vista, evolucionar de manera notable con su arte, con su técnica, con su arduo trabajo de investigación y creación. En esta serie, ella está alcanzando la plenitud de un artista. Se dice fácil pero Mundos internos, mundos externos es la culminación de 30 años de trabajo como creadora. Sus obras nos permiten comunicarnos con la artista y su universo de creación noble, en planos simultáneos, exigente con su técnica, generosa en sus contenidos y comprometida con saber del ser. Observar cada pintura de esta serie, es entrar en una película creada con luz y color que nos lleva a universos de diversos planos paralelos que construyen y deconstruyen los mundos, provocándonos la nostalgia de las sensaciones. Al contemplar los colores, éstos se expanden cada vez más, traspasan las fronteras de la pintura, al igual que transgreden sin cesar las fronteras entre ellos, los colores se irradian mutuamente. Nos hace surgir en la percepción un continuum oscilante, un color espacio que nos envuelve. La artista crea una obra plástica llena de música provocada por el movimiento de las imágenes que se van descubriendo fragmento a fragmento del cuadro. Con su pintura, Verónica Leiton celebra la capacidad de transgredir en la percepción misma los órdenes del mundo visible. Aparece una rebelión del color contra la violencia de la imposición de una forma equilibrada. Una rebelión contra la pintura decorativa. Su estética es para contemplarla y descubrir micro mundos infinitos, por eso cada vez que se mira una pintura de Verónica los descubrimientos son inagotables. Para ejercer su prolífico quehacer, la artista se ha reconstruído cuadro a cuadro, porque ejercer la plástica es dedicarse de tiempo completo a ello, a veces con coraje y valentía, otras veces rebelándose y ejerciendo la ruptura contra sus propios hallazgos como un medio para cuestionarse y cuestionar su arte, para construir y deconstruir su ser creador que desde siempre nos regala nobleza. Verónica Leiton crea universos dentro de los universos, plasma sutilezas narrativas que nos conducen a viajar dentro del cuadro, a descubrir infinitos mundos de luz, llenos de música y evanescencia, de giros, de tormentas, de calma, narrando el movimiento de existir en conciencia. Así el espectador puede demorarse en la observación como si se tratara de otra realidad o contemplar un aparecer en suspenso que provoca un estado de conciencia sensorial y sensual, dando origen en sus pinturas a algo inexistente en la naturaleza.

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Con Mundos internos, mundos externos, la artista nos comparte una plenitud inconmensurable de apariciones. Primero busca sorprenderse a sí misma y desafiarse, y en el proceso plasma sus búsquedas y sus encuentros. Crea lo que no existe. Es su don, es una artista. Todos estos años he tenido el privilegio de contar con la generosa amistad de Verónica, hemos compartido proyectos, tenemos una amistad cercana, he mirado su trayecto y su búsqueda incansable con el arte, he tocado sus cuadros y me han tocado, me han exigido, me regalan reflexiones, me regalan atracciones sensoriales y siempre cuadro a cuadro me sorprende su capacidad prolífica de ese don del artista de ver un caos en el orden de las cosas, en una plenitud inconmensurable de apariciones. Mundos internos, mundos externos es la muestra de la obra de una artista consagrada con su oficio en la plenitud de su existencia. Nosotros los observadores de esta obra celebramos su mirada y su oficio, nosotros sus amigos celebramos la existencia de Verónica Leiton. Gracias Verónica por compartir, gracias por tus enseñanzas y larga vida a ti y tu obra.

Leticia Venzor es reconocida cineasta con 23 años de trayectoria egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (México, D.F.). Directora y guionista de cine y televisión, ha sido nominada en varias ocasiones al Ariel por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México y premiada en Festivales internacionales.

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20 Mundos internos FotografĂ­a: Manuel Rosas


Verónica Leiton, originaria de Santiago de Chile. Radica en Ciudad Juárez hace diecinueve años. Su obra ha sido expuesta en casi toda la República Mexicana, Estados Unidos, Cuba y Chile. En Europa: Grecia, Austria, Francia, Alemania y Suiza.

Actualmente es representada por Mill Fine Art Gallery en Santa Fe, Nuevo México. Por la galería River House Art en  Ohio. Por la Galería Arte XXI en México, D.F. y por la Galería Manuel Chacón en San Miguel de Allende, Guanajuato. Ganadora del Premio que otorga la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Chile 2009-2010. Invitada a participar en la Bienal de Grecia en 2008; Ganadora del Premio Chihuahua en Artes Plásticas 2007; Ganadora de la III Muestra de Pintura Chihuahuense en 2005; Becada por Programa de Desarrollo y Estímulo a la Creación Artística Creadores con trayectoria “David Alfaro Siqueiros” CONACULTA; obtiene Mención Honorífica en la Bienal Paso del Norte. Cd. Juárez, Chih.1998. Becada por la Academia de Grabado y monoserigrafía Self Help Graphics en 1997 en Los Angeles, USA. Participó en el libro-catálogo 2011 en la Expo-Arte de New York. El 2012 participa en la Bienal de Arte de Chihuahua y realiza Flor de Arena escultura monumental en bronce de 4 mts. de altura para El Memorial Campo Algodonero en Ciudad Juárez Chihuahua. Invitada a la exposición de arte Latinoamericano en la Galería Carrusel Museo del Louvre en octubre de 2013; invitada a la Exposición de Arte Colectivo Entre Cruces en la Universidad de Luxemburgo y a la Casa de las Américas en Miami 2013. En 2014 realiza la serie Mundos internos-Mundos externos en conmemoración de sus treinta años en la plástica. La muestra será presentada en septiembre en la Galería Arte XXI en Ciudad de México y posteriormente, parte de esta colección, será expuesta en una exposición internacional de arte en Singapur.

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Los orĂ­genes de la humanidad | Ă“leo sobre tela, 120 x 120 cm. 2014

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Espacio Primordial | Ă“leo sobre tela, 120 x 80 cm. 2014

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Campo primordial | Ă“leo sobre tela, 120 x 80 cm. 2014

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La cercanĂ­a de las certezas | Ă“leo sobre tela, 80 x 120 cm. 2014

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SeĂąales ancestrales | Ă“leo sobre tela, 120 x 120 cm. 2014

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Las fronteras del olvido | Ă“leo sobre tela, 100 x 130 cm. 2014

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La eternidad en una hora | Ă“leo sobre tela, 120 x 120 cm. 2014

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De regreso a casa | Ă“leo sobre tela, 140 x 220 cm. 2014

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Los silencios del misterio | Ă“leo sobre tela, 80 x 80 cm. 2014

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MĂşsica del amanecer | Ă“leo sobre tela, 120 x 80 cm. 2014

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El agua meciendo los sueĂąos | Ă“leo sobre tela, 120 x 80 cm. 2014


Realidades invisibles | Ă“leo sobre tela, 150 x 120 cm. 2014

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La danza del imaginario | Ă“leo sobre tela, 120 x 250 cm. 2014


Divino movimiento | Ă“leo sobre tela, 100 x 120 cm. 2014

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SincronĂ­a de los mundos | Ă“leo sobre tela, 150 x 100 cm. 2014

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Antiguas mareas | Ă“leo sobre tela, 140 x 200 cm. 2014

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Floreciendo la nostalgia | Ă“leo sobre tela, 120 x 180 cm. 2014

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El futuro es otro planeta | Ă“leo sobre tela, 120 x 80 cm. 2014

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Cuando el sol nos alimenta | Ă“leo sobre tela, 120 x 200 cm. 2014

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Esculpir el tiempo | Ă“leo sobre tela, 150 x 115 cm. 2014

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La humedad del universo | Ă“leo sobre tela, 120 x 100 cm. 2014

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Camino de sueĂąos | Ă“leo sobre tela, 100 x 140 cm. 2014

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Valle de la transmutación | Óleo sobre tela, 120 x 200 cm. 2014

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Soplo de viento | Ă“leo sobre tela, 90 x 110 cm. 2014

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El flujo del despertar | Ă“leo sobre tela, 150 x 120 cm. 2014

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mundo dentrointernos de un grano | Ă“leo sobre tela, 140 x 230 cm. 2014 54UnMundos


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Abriendo el portal | Ă“leo sobre tela, 150 x 100 cm. 2014

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Reflejo sideral | Ă“leo sobre tela, 140 x 80 cm. 2014

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De las profundidades de la tierra | Ă“leo sobre tela, 120 x 150 cm. 2014

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Esta obra se termin贸 de imprimir en el mes de agosto del 2014 en los talleres de Imprenta Lazer Quality Prints, www.imprentalazer.com.mx en Av. Pedro Rosales de Le贸n, No. 6599, Ciudad Ju谩rez, Chihuahua. M茅xico. Tel. +52 (656) 618-0212 Tiraje 500 ejemplares

Agradecimientos:

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Mundos internos Mundos Externos Veronica Leiton  
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