ALTAMIRA, EL NACIMIENTO DEL ARTE RUPESTRE EUROPEO
Por Antonio Barnadás
Hacia el año 1868, Modesto Cubillas, un vecino de Altamira aficionado a la caza, penetró en una cueva donde había entrado su perro. Cubillas era aparcero de Marcelino Sanz de Sautuola, a quien comunicó su hallazgo. Además de propietario de tierras y licenciado en Derecho, Sautuola (nacido en 1831) era persona de múltiples inquietudes: a su inclinación por las ciencias naturales sumaba una gran afición por la arqueología, disciplina que daba sus primeros pasos. No solo había reunido una colección de fósiles y objetos de sílex tallados, sino que seguía lo que se publicaba en Europa relativo a este campo, y este interés le llevó a visitar la cueva de Altamira en 1876, donde excavó en busca de materiales paleolíticos.
Su pasión por estas cuestiones se acrecentó con la visita que realizó a la Exposición Universal celebrada en París en 1878, en cuyo pabellón de Ciencias Antropológicas tuvo oportunidad de examinar los materiales prehistóricos allí expuestos, y durante la que recogió las noticias más recientes de los avances en ese ámbito.
Bueyes pintados
La estancia en París indujo a Sautuola a explorar varias cuevas cercanas a las localidades donde residía: Santander y Puente San Miguel. Esta última, donde contaba con propiedades, se hallaba próxima a Santillana del Mar, en cuyo término se encontraba la cueva de Altamira, a la que volvió entre el verano y el otoño de 1879. Esta vez le acompañaba su hija María, de ocho años y medio.
Mientras él exploraba el suelo en busca de huellas de antiguas ocupaciones humanas, la pequeña, que sostenía una lámpara, iluminó jugando la bóveda de la cavidad donde se encontraba. Cuando dirigió la vista al techo, exclamó: "¡Mira, papá, bueyes pintados!".
El descubrimiento de esa fascinante creación hubiera podido suponer la gloria para el estudioso cántabro, pero sólo fue el inicio de un purgatorio que se prolongó hasta su muerte. Sautuola no tuvo ninguna duda acerca de la autoría de las pinturas: eran obra de gentes del Paleolítico, las mismas cuyos restos materiales había encontrado en el suelo de la cueva, y en 1880 publicó Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander, donde daba cuenta del descubrimiento.

REFERENCIA:
Barnadás, A. (26 de julio de 2023). Altamira, el nacimiento del arte rupestre europeo. Obtenido de Historia National Geographic : https://historia.nationalgeographic.com.es/a/altamira-nacimiento-arterupestre-europeo-2_18472