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PoesĂ­a desde

el aula


Ernesto Poema del viernes Se hace el silencio en la clase, se levantan las persianas. En la calle, murmurando, juegan viento, hojas y ramas. Un coche pasa de largo, en el aula todo es calma. Los pupitres estĂĄn llenos. La pizarra sin palabras. Es inicio de la tarde y el cansancio ya me embarga. Una dulce somnolencia, una pausa muy cansada. Pero hoy cobra sentido la alegrĂ­a en tres palabras: desde hoy y hasta el domingo, desde hoy, fin de semana.

Diana Mientras los coches por la carretera pasan, Mientras la brisa agita las hojas de los ĂĄrboles, Mientras las personas por la calle caminan, Yo estoy en clase aburrida. Mientras el silencio inunda la clase, Mientras los pensamientos de todos vuelan, Mientras se oye el trino de los pĂĄjaros, Yo estoy en clase aburrida.


Abel Coches viniendo y yéndose, personas caminando o corriendo y el griterío de niños de algún colegio cercano. Ninguno sabe cuál es su final, ni cuándo la codiciosa muerte se llevará su alma sin dar explicación alguna. El escribir de los bolis, los susurros y risitas de inconscientes adolescentes: aún toda la vida tienen por delante. Aunque a lo mejor el destino tiene algo escondido y, aunque la muerte se lleve tu vida o el destino te traicione, la muerte no es un disparo en el corazón o ser arrollado por un tranvía: la muerte es estar en el olvido sin que nadie se acuerde de tu existencia.

Marta Los sonidos que escuchamos, todos decimos "no son más que ruidos", sin embargo, todos ellos guardan recuerdos. El cantar de los pájaros, nuestras tardes en el lago. La sirena de un colegio, nuestros días de enseñanza. Las hojas cayendo de los árboles, nuestra infancia tan lejana. ¿Y los demás recuerdos, dónde quedan? La dulce voz de la maestra, los traviesos niños haciendo ruido, el sonido de la tiza sobre la pizarra. Todos esos recuerdos quedan en nosotros y los vivirán también nuestro hijos, y los hijos de nuestro hijos …


Joel La gente en las calles, las aves en el cielo y el viento que susurra los acompaĂąa. Un silencio que rodea la tranquilidad. Un silencio que te calma. Un silencio que te duerme.

MarĂ­a Por la calle pasan coches rojos, amarillos o verdes. Yo, escuchando su sonido, me estoy quedando dormida. Afuera se oyen murmullos, murmullos de gente hablando. Yo escuchando su sonido, me estoy quedando dormida. Dentro se oye el silencio, el sol me da en la cara, Mis ojos se cierran, me estoy quedando dormida.


Ismael Un día de clase Pasan los coches, coches ruidosos, relativa paz en la calle. Una sirena suena a lo lejos. Hay silencio, silencio incómodo tal vez forzoso. Al lado se oye una clase; golpean la tiza sobre la pizarra fría. Estoy cansado, mi ilusión, mi atracción, es volver a casa.

Miriam Toda mi clase está en silencio. Mientras, fuera, tras las ventanas puedo oír los coches, la gente y de los árboles las ramas. A través de la puerta abierta de mi aula puedo oír a los profesores de otras clases explicando la lección de hoy, el futuro de mañana. Los pasillos están vacíos esperando la llegada de las dos y cuarto, cuando se llenarán de adolescentes que saldrán volando. Los estudiantes, contentos, ya pueden volver a casa al fin, después de una larga mañana, ha llegado el ansiado fin de semana.


Sergio He aquí mi mundo. Fuera, los coches pasan, las hojas se mueven, el autobús pita. Dentro la respiración se escucha, el crujir de las mesas. Tanta juventud se perderá en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Pero siempre amanece, esto me hace reflexionar, el mundo es maravilloso. Me embarga la felicidad, la emoción y el amor. ¡Viva la humanidad! ¡Amémonos todos!

Irene Estando en clase, viendo la mirada atenta de mis compañeros, al oír lo que pasa fuera, puedo escuchar el ruido de los coches, el soplo del viento, las sirenas del colegio. Estando en clase, al oír lo que pasa dentro, el sonido de los bolis es lo único que percibo. Y ahora pienso... “¿Será bueno este poema?” Es lo que siento. Tan solo una cosa me haría feliz en este momento, jugar, sí, como un niño, horas y horas hasta acabar apagado.


Diego La ciudad La brisa del aire en la copa de los árboles, el sonido de los coches, las campanas de los institutos que retumban en tus oídos, todo esto es lo que se puede encontrar en una ciudad.

Andrea N. No se me ocurre nada que escribir aquí, nada que inventar. Ni siquiera sé lo que siento, tengo la mente en blanco, solo escucho el sonido de los coches al pasar. En el pasillo se contempla un absoluto silencio, tan apagado y tan muerto como mis pensamientos.


Esther Me encuentro emocionada, nerviosa, pero eso es porque me invaden las ganas de que llegue esta tarde. Tan solo faltan unas horas para que toque. Mientras, solo escucho los coches pasar y la sirena del colegio sonar. Mientras que en el pasillo se percibe un silencio absoluto.

Patricia A mi alrededor se escucha el ruido monĂłtono de los coches, el silencio inmenso que inunda la clase, las horas moviĂŠndose sin cesar, y yo aquĂ­, aburrida y sin parar de pensar.


FotografĂ­a: Wikimedia Commons

Poemas 4º eso  
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