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Foto: Víctor Hugo Ramírez

Charla propuesta por el Club Rotario de Heredia Expositor: Lic. Danilo Chaverri Soto Organizadores:

Club de Jardines de Heredia y Asociación de Historia de Heredia

www.soloheredia.blogspot.com

el blog de los heredianos


La actividad inició con la bienvenida por María Antonieta Campos, presidenta del Club de Jardines de Heredia, la cual agradeció la iniciativa del Club Rotario en la actividad. La presidenta del Club Rotario de Heredia, Antonieta Chaverri, agradeció a las personalidades su presencia entre ellos Luis Paulino Mora Mora, Presidente de la Corte Suprema de Justicia; Francisco Antonio Pacheco, exministro de educación y expresidente del Congreso; Manuel Zumbado Araya, Presidente Municipal; José Manuel Ulate, Alcalde Municipal y la familia Elizondo. Además agradeció al Club de Jardines y a la Asociación de Historia de Heredia por: "abrir las puertas ante esta iniciativa, que no podíamos como Rotarios dejar pasar desapercibida, don Víctor Manuel Elizondo fue socio fundador de nuestro Club Rotario de Heredia y autor de nuestro Himno. Una de sus facetas, que conoceremos más adelante, era su sensibilidad social la cual reflejó entre mucha otras maneras, a través del Club Rotario. Así que es un gusto compartir con ustedes esta noche. La actividad y la cantidad de heredianos aquí presentes, refleja el cariño y admiración que siente Heredia por Víctor Manuel Elizondo.

José Manuel Ulate Alcalde Municipal "Qué alegría ver esta sala con tanta gente, que viene a sentir y a disfrutar del conocimiento. Con nuestro expositor estrella hay verbo, Danilo Chaverri es una persona brillante, culta, que tiene una forma de comunicación muy fuerte y que a todos de una u otra manera nos ha ilustrado. Su paso por la administración pública intachable, diputado y ministro y siempre le dio orgullo a Heredia..."

Manuel Zumbado Presidente del Concejo Municipal {...la memoria de los grandes hombres, de los grandes personajes de un pueblo, tiene que mantenerse viva, de esa forma, de generación en generación y esa es nuestra tarea...}

“Nosotros desde el principio en el municipio hemos venido impulsando y predicando que en gran medida la nobleza de un pueblo, se mide en


proporción directa a su capacidad para reconocer y rendir homenaje a sus grandes hombres. A sus grandes personajes.Nosotros lo hemos tomado como una meta y en los últimos años de nuestra gestión hemos hecho nuestro máximo esfuerzo por rendir tributo a grandes heredianos; Jorge Manuel Dengo, Rodrigo Gamez, Jorge Jiménez de Heredia, Rodrigo Arias, Edwin León sólo por mencionar algunos...". ..."El Concejo aprobó en forma unánime y en firme, el proyecto de benemeritazgo del señor Víctor Manuel Elizondo Mora y enviar nota del acuerdo a los diputados de la Heredia y de Alajuela, al Club Sport Herediano, a la Liga Deportiva Alajuelense y a la Comisión de Benemeritazgos. Además proponer que en el Centro Cultural Omar Dengo, se valore la posibilidad de exponer la vida y obra de Víctor Manuel Elizondo..."

Para finalizar, Manuel contó la siguiente anécdota: "Una vez a los Tribunales de Heredia, llegó don Vicho a hacer un trámite a su querida Corte, un funcionario le dio una cariñosa palmada por la espalda y le dijo: —Don Víctor, que lindo par de zapatos trae usted hoy. Don Víctor vuelve a ver hacia abajo y descubre que trae un zapato de una clase y otro de otra. Entonces don Víctor sin inmutarse y con esa chispa y audacia propia de los genios, le devuelve la cortesía con una palmadita y le dice: — Mi amigo no me lo vas a creer, en mi casa tengo otro par igualito.

"...Ser buen juez no es solo caber aplicar el derecho a un caso en disputa, ser buen juez es tener conciencia plena de que es la sagrada misión de impartir justicia en la tierra, sentir que la justicia no es otra cosa que una de las diversas manifestaciones de la divinidad infinita de Dios, y que el juez es el canal por donde esa emanación divina se desborda sobre los hombres. Ser buen juez es tener la resAbogado ponsabilidad de que la balanza de Astrea no puede tomarla en sus manos sin una purificación espiritual como la necesita el sacerdote para tomar entre las Lectura de un fragmento, de un discurso suyas la Hostia Santa". pronunciado por don Víctor Elizondo cuando era Magistrado y posteriormente una biografía del Lic. Danilo Chaverri. Acto seguido, Danilo Chaverri Soto, dio su emo-

Carlos Víquez Jara

tiva y maravillosa semblanza, impresionando por su claridad de ideas, léxico, conocimiento y amor por la vida y obra de Víctor Manuel Elizondo Mora.


Y la actividad no podía terminar sin la participación de Danilo Elizondo, hijo de don Víctor, quien hizo un verdadero repaso por la cultura y personajes más influyentes de Heredia.

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Dsicurso de Danilo Elizondo

on Luís Paulino, don Antonio, don Manuel señoras y señores, en esta Casa de la Cultura herediana en donde según la acertada frase de Manrique Álvarez “Duerme la historia”, nos hemos congregado esta noche atendiendo el llamado del Club Rotario, del Club de Jardines y de la Asociación de Historia, todas de Heredia, para resaltar la figura de un hijo predilecto de esta ciudad, mi padre Víctor Manuel Elizondo Mora. Gracias a los rotarios y rotarias, gracias a las gentiles damas del Club de Jardines y gracias a los jóvenes de la Asociación de historia y gracias a nuestro entrañable Danilo Chaverri Soto, por su emotiva y maravillosas semblanza de mi padre. Y gracias a todos ustedes queridos amigos que hoy nos acompañan y con cuya presencia se le da realce a este acto. Víctor Manuel Elizondo Mora no odiaba, no sabía ni podía odiar, por eso toda su existencia fue de amor, amor a la vida, a la que enfrentó con Valentía sin igual, vendiendo las adversidades del camino para alcanzar la cumbre de sus ideales, amor de juventud, de madurez y de ancianidad para la bella Margarita, que hizo su esposa y con quien emprendió la tenaz subida por la pendiente de la vida, para encontrar que el milagro de sus ilusiones floreció en el amor se sus hijos. Amor de abuelo que se pregunta ¿qué quiere mi nievecita? Dime todos tus deseos, las cosas más imposibles que ha de conseguir tu abuelo, que es un poeta soñador a quien Dios le dio el secreto de poseer todas las cosas en el mundo del ensueño. Amor de todo sentido a la ciudad que le vio nacer al término de XIX y que lo vio crecer cuando apenas gateaba el siglo XX en esta Heredia de antaño sencilla y hoy tan nostálgica. Que el poeta nos preste su palabra para decir” por los cuatro horizontes había paz, una paz duradera. En los sendos relojes de las torres, en los techos de teja de las casas de un piso todas de adobes y a lo largo de aquellas tranquilas y angostas calles empedradas con verdaderas piedras de los ríos, redondas y lisas que duraban 100 años, una paz de aprender en las escuelas, de hornear el pan de cada día, de ir al mercado por las cosas buenas: el dulce, el maíz, el blanco arroz y los frijoles negros. En esa paz abuelos, comandantes, el cura, Monseñor, gobernadores y a veces con chistera diputados, los soldaditos del cuartel todos azules y en las esquinas policías que mantenían el orden y la seguridad por todas partes. En esta paz, que bueno crecer, correr, cantar, reír, dormir toda la noche, abrir los ojos cuando pinta el alba, ir con el viento hablando con la lluvia, ir con la lluvia que refresca y canta. Beber el chocolate de


la abuela, bailar el esplendor del juego de pólvora con la infancia encontrada en el hogar como una mina de corazón alegre y a veces también lágrimas. Repito, amor a su ciudad que llevó en el alma, preocupado siempre por rescatar ese sentimiento de heredianía, que esta noche siento que brilla en esta sala y que arrancó hace más de 200 años cuando aquí, muy cerca, nuestros antepasados pusieron la primera piedra del templo de su fe. Y entonces digamos y recordemos con vocación, heredianismo de un Fadrique Gutiérrez construyendo fortines y esculpiendo santones de piedra vestidos de luz, de sol y luna. Es al Heredia que enlista en las páginas de la historia de nuestros próceres la figura de Manuel María Gutiérrez rellenando pentagramas para que subiera el límpido azul de nuestro cielo, las notas del Himno Nacional, y de los González Flores y de los González Víquez, preciados ciudadanos, hombres ilustres gobernantes sabios. Es la Heredia que hace suya la conchería de Aquiles, el verso de son Luís R. Flores y la reflexión del maestro Omar Dengo que con solo nueve palabras condensa todo un ideario de conducta: “La vida es cumbre y el esfuerzo es ala”. Y que decir de la honestidad que nos legara Tranquilino Sáenz Rojas, de la energía de Manuel Benavides Rodríguez, del amor al trabajo de don Julio Sánchez Lépiz, de la elocuencia de Dobles Segrega, dedicando lo mejor de su inspiración poética a su linda ciudad de Heredia, la bien amada Rosa Mística, la de la simbrosa Caña Brava, de sus aventuras infantiles a orillas del Pirro y pienso con especial cariño en Carlos Luís Fallas Elizondo, El abuelo cuentacuentos, el de la Mulita Mayor, el que para representarlo solo en rueda de infantiles milagros tendría que crecer el canto, ese sentimiento mágico, milagro de ternura, de hondura amorosa que flora en los corazones de quienes hemos teñido nuestras fantasías con los matices que llevaban disueltas en


sus paletas Fausto Pacheco, Víctor Bermúdez y Juan Manuel Lépiz y de quienes respetamos la mano tosca, fuerte como ninguna de Juan Rabel Chacón Solares levantando el mazo y el cincel o conduciendo la gubia, para encontrar el lenguaje de la piedra o lo que esconde la madera, fe, piedra, palabra, pensamiento, gobierno, música, trabajo, honestidad, literatura, escultura, pintura, escultura, ese legado que recibimos de un pasado glorioso y que debemos preservar para transmitirlo fortalecido a las generaciones futuras. Heredianismo también de nuestras mujeres, Evangelina Solís, Emma Gamboa, Adela Ferrero, Doña Chela Herrera, Doña Edda de Bernini, es en fin este tan querido terruño solar de nuestros abuelos y abuelas al que bajan los vientos alisios del nuboso Zurquí y es donde se siguen oyendo los repiques de la campana de bronce costeada por Pedro Antonio de Solares endispensa y penitencia de un matrimonio prohibido y que fundida por Pedro Espinoza en Lima de los Virreyes sigue inalterada, colocada en la torre de la bicentenaria Iglesia, tañendo penas y alegrías de Heredia . Corre el año de 1916, es el mes de marzo y con las primeras luces del alba, por la trocha del ferrocarril a San José con rumbo al este, a paso firme camina un muchacho, va en busca de su futuro, pretende coronar la carrera de abogado que ha prometido alcanzar en juramento sincero consigo mismo y ante su novia idolatrada, un viento fresco baja de la serranía y desparrama sobre la trocha las flores amarillas de un guachipelín vecino, cual si fuera el augurio de los que le espera, corona sus ilusiones, obtiene el título, peregrina por despachos judiciales, Desamparados, Santo Domingo, Limón, Alajuela. Regresa a Heredia 14 años después ahora convertido en Juez Civil de la Provincia y también sostén de sus 3 hijos mayores, aquí presentes espiritualmente con nosotros. Entonces, milagro de los milagros entre códigos, reglamentos, providencias, actas y sentencias, encuentra tiempo libre para decirle a la Ciudad que ama sobre todas las cosas “Levántate y anda”, la ciudad se sacude de su modorra y caminó por décadas de superación y progreso y permítanme en este punto, siguiendo un íntimo impulso de mi corazón, expresarles cuan grande riqueza es ser hijo de un buen padre y que en nombre de ese sentimiento suplique la venia de esta sala para incorporar también como representante del más ferviente heredianismo a Víctor Manuel Elizondo Mora el buen Juez, que sintió que la justicia es una emanación de la divinidad infinita y que tuvo siempre al aplicarla la misma purificación espiritual que requiere el sacerdote cuando toma entre sus manos la Hostia Santa. Gracias nuevamente Club Rotario de Heredia, Club de Jardines de Heredia, Asociación de Historia de Heredia, gracias, las más sinceras a todos ustedes que comparten con nosotros esta noche de felicidad.


Galería de Fotografías

Manuel Zumbado junto a Luis Paulino Mora.

Danilo Chaverri Soto.

Francisco Antonio Pacheco, junto a Antonieta Campos, presidenta del Club de Jardines.

Antonieta Campos, José Manuel Ulate y Luis Paulino Mora Mora.

Manuel Zumbado Araya


Manuel Zumbado Araya y Francisco A. Pacheco

El público abarrotó el salón principal

Lic. Danilo Chaverri y José Manuel Ulate.

Erick Bogarín con su acostumbrado verbo, dio por finalizada la actividad.

Fotografías: edú Digitalización: Naranja Digital SRL Apoyo: Rodny Rojas (Municipalidad de Heredia)

Charla mensual  

A proposito del Benemeritazgo de Victor Ml. (Vicho) Elizondo Mora. Charla Mensual del Club de Jardines de Heredia. Exponente: Danilo Chaverr...

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