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OBJETIVOS •Determinar que sistemas de negocios son funcionales para Guatemala y como podrían abrir las puertas a la economía global •Ver las tazas de desarrollo de esos negocios y proyecciones que tiene el marco económico según las naciones Unidas. •Investigar las oportunidades globales y la necesidad de las naciones potentes.


Fotogrรกfia. Vincent Goddart


L

as Naciones Unidas calculan que a medida que la población alcanza los 9000 millones hacia 2050, se duplicará la demanda de alimentos a nivel mundial, y buena parte de ese crecimiento corresponderá a los países en desarrollo. ¿Qué deberá pasar para asegurarse que las últimas crisis alimentarias no se conviertan en rasgos permanentes del mundo venidero? Si bien los países de América Latina y el Caribe son bastante heterogéneos en cuanto a su potencial productivo, en general están bien equipados para contribuir a solucionar este reto. La región siempre gozó de fuertes ventajas comparativas en términos de producción agropecuaria, como lo indica no solo su posición como exportador neto de alimentos sino también sus significativas ‘ventajas comparativas reveladas’. Estas ventajas comparativas se deben mayormente a sus riquezas naturales, especialmente tierras y agua. De las 445,6 millones de hectáreas potencialmente aptas para la expansión sostenible del área cultivada, alrededor de 28 por ciento se encuentran en la región, más que en ninguna otra excepto África subsahariana. Cuestiones de accesibilidad magnifican este potencial aún más: la región posee el 36 por ciento de las 262,9 millones de hectáreas de dichas tierras situadas a seis horas o menos del mercado más cercano. La región también está bien dotada de recursos hídricos renovables, con alrededor de un tercio de los 42.000 kilómetros cúbicos a nivel mundial. Si bien el comercio de productos agropecuarios disminuyó como porcentaje del comercio total mundial, su valor creció significativamente

en términos absolutos; además, la región aumentó su cuota dentro de este creciente mercado, de un 8 por ciento en la década de 1990 a alrededor de 13 por ciento hoy en día. Y por supuesto, el crecimiento agropecuario es crucial a la hora de mejorar el ingreso en áreas rurales, donde se concentra la pobreza. Alimentando a las Potencias Por lo tanto, hasta ahora América Latina y el Caribe han hecho más de lo que les correspondía en términos de ayudar a alimentar a un mundo hambriento, y a la vez se han beneficiado enormemente. Sin embargo, un reciente estudio diagnóstico de las limitaciones que impiden una mayor expansión revela que en el futuro la región podría hacer mucho más si mejora sus mejores políticas externas e internas y cuenta con las inversiones apropiadas. El estudio — Exportaciones agropecuarias de la región América Latina y el Caribe: aprovechar el comercio para alimentar el mundo y promover el desarrollo — halló que, en promedio, las actuales exportaciones agropecuarias de la región enfrentan barreras más altas que las de cualquier otra región con la excepción de Asia oriental y el Pacífico, y que las consecuencias más perniciosas resultan de las medidas no arancelarias. Biocombustibles Reformar el comercio mundial de biocombustibles es especialmente importante a la hora de asegurar que América Latina y el Caribe puedan aumentar su contribución a la oferta mundial de alimentos mientras minimizan las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La liberalización del comercio de biocombustibles aumentaría la competencia en este sector, mejorando la eficiencia, reduciendo costos, y permitiéndoles a los productores más eficientes del mundo

ampliar su participación en el mercado de los biocombustibles. Por ejemplo, producir un litro de etanol de caña de azúcar en Brasil insume la mitad de la tierra necesaria para producir el mismo litro a partir del maíz en los EE. UU. Transferir parte de la producción de los EE. UU. a Brasil ayudaría a reducir la cantidad de tierra desviada de la producción de alimentos. Sin embargo, las actuales políticas de promoción de biocombustibles y las barreras comerciales distorsionan los patrones internacionales de comercio e impiden este cambio; al mismo tiempo imponen un elevado costo a las poblaciones de los países que los emplean. Claro que para aprovechar completamente estas ventajas, Brasil debería expandir su producción sin deforestar la tierra. Pero como indica un reciente informe sobre desarrollo bajo en carbono, el país posee abundantes pasturas que podrían utilizarse de manera más productiva para estos cultivos. Conclusion En general, el mensaje es claro: la región de América Latina y el Caribe está preparada para expandir su producción y ayudar a alimentar el mundo. Aunque alcanzar este potencial demandará la adopción de decisiones inteligentes a futuro, tanto a nivel mundial como en los países de la región.

Guatemala y el Barco de Economía Global John Nash


Guatemala y el Barco de EconomĂ­a Global


Economía Guatemalteca  

Economía Guatemalteca.

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