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EL ORFEO Fábula en música CLAUDIO MONTEVERDI (Cremona, 15 de mayo de 1567 - Venecia, 29 de noviembre de 1643)

 Dossier de trabajo


ÍNDICE  LA MÚSICA Y LA GRECIA CLÁSICA (pág. 2)     

La música y los mitos: las Musas, las Sirenas, Orfeo Concepto de música El poder de la música Características de la música griega Fragmentos musicales conservados: Epitafio Seikilos

 LA ÓPERA DE MONTEVERDI (pág.5) 

Historia de la ópera “El Orfeo”: o Camerana Florentina o El Orfeo de Monteverdi o Características musicales Argumento y estructura

 PERSONAJES SEGÚN LA MITOLOGÍA (pág.10)    

Orfeo y Eurídice Caronte Plutón/Hades y Proserpina/Perséfore Apolo

 OTROS ASPECTOS (pág.14)    

Ninfas Personajes alegóricos Tracia Can Cerbero

 VERSIÓN DE JORDI SAVALL (pág.15)  LIBRETO ADAPTADO (pág.16)

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LA MÚSICA Y LA GRECIA CLÁSICA La música y los mitos

Las Musas Para los griegos la música era un arte que tenia origen divino (también se atribuye a los dioses la invención de los instrumentos) como demuestra que su nombre deriva de la palabra musa. Las nueve musas forman parte de la mitología griega. Eran consideradas diosas de las artes, de la poesía, de la música y de las ciencias. Las musas son hijas de Zeus, dios supremo del Olimpo, y Mnemosyne, diosa de la memoria y fuente de inmortalidad, cuyo conocimiento de las raíces y las verdades eternas constituye el origen de las virtudes de sus nueve hijas. Las musas eran: 

Calíope: Musa de la poesía.

Clío: Es la musa de la historia.

Erato: Es la musa del arte lírico de la elegía.

Melpómene: Es la musa de la tragedia.

Polimnia: Es la musa de la retórica.

Talía: La musa de la comedia.

Terpsícore: La musa de la danza.

Urania: La musa de la astronomía y de la astrología.

Euterpe: Es la musa de la música. La traducción griega de su nombre es “La muy placentera”/ “La de agradable genio” / “La de buen ánimo”. Su representación artística suele ser con una corona de flores y una flauta (simple o doble/aulos).

Las sirenas También existen otros mitos en los que la música tenía el poder de influir en los seres animados e inanimados de una manera mágica, como es el caso de las sirenas. Son seres fabulosos, originarios de la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el tiempo. Aunque en su forma original eran seres híbridos de mujer y ave, posteriormente la representación más común las describe como mujeres jóvenes con cola de pez. En la mitología griega, las sirenas son seres que se distinguen por una voz musical y prodigiosamente atractiva, pero que buscaban la destrucción de los hombres. “Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeños rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar, sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo”. Homero, La Odisea.

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En la Odisea, Ulises preparó a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera; deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música. En la leyenda de Jasón y los Argonautas, los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo, que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los sirenum scopuli donde estas habitaban. Derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transformaron en piedra, o en otras versiones se arrojaron al mar para morir.

Orfeo Orfeo era el músico más extraordinario de todos los mortales y con su canto, deleitaba a todas las criaturas de la naturaleza. La mitología lo colocó como hijo de Apolo (y nieto de Zeus) y de la musa Calíope, aunque no todos los autores están de acuerdo con este origen. Se comenta que recibió una lira de Apolo, a la que sumó dos cuerdas hasta un total de siete con las que tocaba ingeniosas y excepcionales melodías. La naturaleza al completo y, por supuesto, todos los hombres y dioses quedaban embelesados cuando le oían cantar acompañándose de sus instrumentos. Incluso las rocas se le acercaban para escucharle y los ríos retrocedían su curso con el mismo fin. Amansaba las fieras que se reunían a su alrededor. Además, su gran capacidad musical le resultó enormemente útil en diversas ocasiones: acompañó a los Argonautas en sus viajes y con ellos consiguió, haciendo uso de su voz, hazañas tales como mover su barco desde la playa hasta el profundo mar, separar dos islas errantes que impedían el paso de los navíos, liberar a los expedicionarios de los encantos mortales de las Sirenas... El más famoso mito relacionado con este semidios se relaciona con su boda con Euridice, una ninfa de los valles de Tracia.

Concepto de música Para los griegos el concepto de música unía la poesía, la danza y la propia música. Estaba presente en los espectáculos, principalmente en la tragedia, aunque también en todo tipo de ceremonias religiosas y actos civiles. Se trataba de un arte más noble y más estimado que otros, como la pintura o la arquitectura, que se hallaban más cerca de lo meramente artesanal o servil.

El poder de la música Los filósofos mas importantes de la Grecia Clásica, como Platón y Aristóteles (siglos V-IV a.C.) afirmaban que la música podía representar los diferentes estados de animo (teoría del ethos), y que por eso tenía la capacidad de modificar los sentimientos de las personas. Según

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el tipo de música que escuchara, una persona se podía volver buena o mala, por lo que la consideran de gran importancia en la educación. Aconsejan prohibir las músicas que promuevan los efectos nocivos y promover las que hacen a la gente justa, valiente y esforzada.

Características de la música griega La música griega era monódica, es decir, en las interpretaciones de conjunto todos los músicos tocaban la misma melodía, aunque podían incluir ornamentaciones. Se practicaba mucho la improvisación, y puede que sea éste el motivo de que se hayan conservado tan pocas partituras griegas, unos cuarenta fragmentos, escritos con notación alfabética (cada sonido tenía asignada una letra del alfabeto). Las composiciones de la época eran transmitidas oralmente y se conservaban en la memoria de los intérpretes.

Fragmentos musicales conservados Uno de los fragmentos más conocidos es el Epitafio de Seikilos, obra escrita hacía el siglo I d.C. Es una inscripción en una columna de mármol puesta sobre la tumba que había hecho construir un tal Seikilos para su esposa. La partitura está precedida por el siguiente texto: “Soy una imagen de piedra. Seikilos me puso aquí, donde soy por siempre, el símbolo de la evocación eterna.” La canción en sí misma es una melodía melancólica sobre estas palabras: Brilla, mientras estés vivo, no estés triste, porque la vida es por cierto corta, y el tiempo exige su retribución.

Partitura del epitafio de Seikilos

La melodía del epitafio de Seikilos, escrita en una partitura moderna.

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LA ÓPERA DE MONTEVERDI L'Orfeo, favola in musica Historia de la ópera “El Orfeo” Nos encontramos en el periodo Barroco, cuyos límites cronológicos se sitúan entre la aparición de la primera ópera en 1600 y la muerte de Johann Sebastián Bach, ocurrida en 1750.

Camerata Florentina Los antecedentes de la ópera los encontramos en la Camerata Florentina, una especie de club de intelectuales, poetas, cantantes y músicos que pretendían revitalizar la tragedia clásica griega. Su mecenas era el Conde Bardi y se reunían en el Palacio Bardi para discutir y analizar las diversas expresiones artísticas, literarias y musicales del momento. La idea de revitalizar la música de Grecia y Roma, idea heredada del Renacimiento, tuvo su complejidad ya que no existen restos escritos, sólo obras de carácter teórico. Llegan a la conclusión de que la música del mundo antiguo era monódica apoyada en un sencillo acompañamiento. Por lo tanto, la Camerata propuso un estilo musical basado en el canto a una sola voz de un texto con un acompañamiento instrumental: monodía acompañada. Esta melodía acompañada tenía que ser expresiva, lo que significa que la música debía subrayar y realzar los conceptos que se encontraban en el texto, con objeto de conmover al oyente. Con estas ideas de crean las primeras óperas, como las de Peri y Caccini, que en 1600

estrenan dos versiones de Eurídice.

Parece ser que con ocasión de la boda entre María de Médicis y Enrique IV de Francia acudieron a Florencia los Gonzaga, duques de Mantua, y allí asistieron a la representación de la Eurídice de Peri.

Jacopo Peri

Supuestamente entre los asistentes se encontraba también Claudio Monteverdi, miembro de la corte de los Gonzaga. Debido al éxito de la obra de Peri, Gonzaga pidió a Monteverdi que compusiese una ópera que superase a los florentinos, para lo cual usaría la misma temática, el mito de Orfeo y Eurídice.

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El Orfeo de Monteverdi Con ocasión del carnaval de 1607 se estrenó “El Orfeo, fábula en música” de Claudio Monteverdi, posiblemente el 24 de febrero de ese año, en el palacio de Mantua, para su mecenas el duque Francesco Gonzaga. Aunque la de Peri es anterior y podría considerarse la primera ópera de la historia, la de Monteverdi es la única que se conserva íntegramente. El libreto es obra de Alessandro Striggio (el Joven) y se basa en la obra de Rinuccini "L'Euridice" que ya había servido de base a las óperas de Peri y Caccini. Striggio amplió el pequeño poema de Rinuccini hasta convertirlo en un libreto de cinco actos, con un sentido teatral más dramático y emocionante.

Características musicales En el Orfeo ya se encuentran los elementos de la ópera de los siglos futuros, como por ejemplo: 

Introducción instrumental de la orquesta, que Monteverdi denomina Tocata, y que luego se llamara obertura. La obertura, por definición, es una pieza instrumental a cargo de la orquesta que hace una introducción o resumen musical de lo que luego aparecerá en la ópera.

Ritornello, fragmento melódico que da unidad a la ópera, ya que va apareciendo con variaciones entre distintas escenas o partes de la historia. Monteverdi lo introduce después de la Tocata, a cargo de la orquesta.

Separación entre recitativo y aria: o

el recitativo suele ser más sencillo musicalmente, con menos repeticiones en el texto, y permite el avance de la acción

o

las arias son las partes musicales más hermosas de las óperas, con melodías muy elaboradas. Es donde los cantantes se lucen. Generalmente pertenecen a los personajes protagonistas, que reflexionan sobre su situación o sentimientos, se lamentan o claman su alegría. Suponen una parada en el desarrollo del argumento y suelen hacer frecuentes repeticiones de texto.

Intervención de coros.

Inserción de danzas, etc.

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Musicalmente utiliza una orquesta no excesivamente grande con los instrumentos propios de la época. Destaca la relación de la instrumentación con el argumento de la ópera, ya que para los primeros actos, de carácter alegre y optimista, utiliza tonalidades mayores y el clave como bajo acompañado, y en los siguientes actos, donde ya se ha producido la tragedia y Orfeo accede a los infiernos, tonalidades menores y un órgano portativo.

Argumento y estructura

TOCATA INICIAL Introducción instrumental de la orquesta con dos partes, una de carácter más militar, con un rimo marcado, y otra mucho más melódica y dulce que aparecerá en forma de ritornello a lo largo de la ópera.

PRÓLOGO Tras la fanfarria, aparece La Música y se presenta ante el auditorio para anunciar el argumento del drama y loar sus virtudes sonoras, tras lo cual reclama silencio para poder manifestarse en todo su esplendor.

PRIMER ACTO Nos encontramos en los Campos de Tracia, donde los pastores y las ninfas celebran con cantos jubilosos y bucólicas danzas el que la bella Eurídice haya accedido por fin a los requerimientos amorosos de Orfeo. Uno de los pastores reclama al enamorado que al igual que antes cantaba sus cuitas por los desdenes de Eurídice, ahora loe con su lira la alegría por su conquista. Orfeo expresa, entonces, toda la felicidad que le embargó el día que su amada correspondió a sus sentimientos. Eurídice también manifiesta su alborozo por su inminente unión con el poeta. El acto concluye entre expresiones de alegría mientras todos se dirigen al templo donde harán sus ofrendas y los enamorados pronunciarán sus votos.

SEGUNDO ACTO En un lugar del bosque, Orfeo, emocionado por haber regresado a los lugares de su juventud, evoca con los pastores los avatares de su amor y les hace partícipe de su actual felicidad. La alegría se interrumpe con la llegada de Silvia, Mensajera de aciagas noticias, pues anuncia a Orfeo con sentidos versos la muerte de Eurídice, provocada por la picadura de una serpiente. La ninfa expiró con el nombre de Orfeo en sus labios. La propia Mensajera se lamenta de haber provocado la angustia del poeta y decide apartarse a un lugar solitario, lejos de sus semejantes.

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Tras manifestar su dolor, Orfeo resuelve bajar hasta el reino de los muertos, donde pretende conmover a sus habitantes con su lira y así poder rescatar a su amada Eurídice.

TERCER ACTO Orfeo, acompañado por la Esperanza, llega a orillas de la Laguna Estigia, antesala del reino de los muertos, solo hasta aquí puede aquella acompañarle ya que se lo prohíbe una severa ley, grabada en el umbral del reino del abismo: “Abandonad toda esperanza los que entráis”. Orfeo, cediendo al desanimo, va al encuentro de Caronte, el barquero que conduce las almas de los muertos a la otra orilla, se niega a cruzar al vate enamorado por tratarse de un alma aún con vida, este utiliza su lira y sus cantos para adormecerlo y luego coge su barca y pasa a la otra orilla penetrando en los Infiernos, mientras un coro de espíritus infernales canta su proeza.

CUARTO ACTO Orfeo ha vencido los obstáculos y ha llegado a los infiernos, donde su canto emociona a Proserpina. Ésta apela a su esposo, Plutón, aludiendo a su antiguo amor, que hizo que la raptara y la condujera a los infiernos, e intercede para que devuelva a Eurídice a los brazos de su amante. El dios admite que también a él le ha conmovido el canto de Orfeo y por fin acepta y permite que Eurídice regrese con él, pero con una condición: Orfeo no podrá volver la vista atrás para ver si ella le sigue, si eso ocurre, Eurídice regresará al reino de los muertos para siempre. Los espíritus cumplen la orden, asombrados del triunfo del amor en el infierno. Orfeo, tras expresar su alegría es asaltado por las dudas, pero emprende el camino de regreso a la tierra intuyendo que su amada va detrás. Cuando oye ruido, se imagina que las furias se niegan a cumplir el deseo del dios de que Eurídice vuelva a la vida, Orfeo gira su cabeza y ve a su esposa, que, llena de tristeza, se da cuenta de que le ha perdido para siempre. Un espíritu anuncia al poeta que ha incumplido su promesa y que por tanto no es digno del favor de los dioses. Empujado por una fuerza desconocida a la odiada luz que ilumina el mundo de los vivos, Orfeo expresa toda su desesperación pues no ha logrado vencer sus pasiones para poder recuperar a su amada.

QUINTO ACTO Orfeo ha vuelto solo a los Campos de Tracia, donde de nuevo canta su dolor pidiendo a los elementos y a la naturaleza que compartan su desgracia. El eco repite su trágico lamento y el poeta se deshace en elogios de su perdida esposa, renunciando a cualquier otro amor, pues nunca mujer alguna habrá de ocupar el lugar de Eurídice en su corazón. Apolo, su padre, desciende en una nube para consolarlo y ofrecerle la inmortalidad. Juntos ascienden al cielo, donde Orfeo podrá contemplar la imperecedera imagen de Eurídice en los astros del firmamento.

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PERSONAJES SEGÚN LA MITOLOGÍA La mitología y los mitos, tal como los conocemos hoy día, son la creación de grandes poetas de la Antigüedad Clásica, que se inspiraron en las leyendas populares cargadas de hazañas de dioses y héroes. Los aedos o autores de cantos épicos parece que, igual que los músicos, improvisaban en público, teniendo solamente una estructura general de la trama, los episodios, las escenas y una variada colección de frases hechas. Homero es el primer gran poeta, del siglo VII a.C., autor de la Ilíada y la Odisea. Está profundamente inspirado en la religión griega, en la que el mundo de los dioses aparece constantemente, fijó de una manera definitiva el número de mitos divinos y heroicos. Dentro del mundo latino destacaron Ovidio, que hace una recopilación de los mitos, y Virgilio, que destaca por ser autor de la Eneida. Roma heredo la influencia de Grecia gracias al arte y la literatura, y los mitos cobraron gran importancia en Roma; las antiguas divinidades romanas se asimilaron a los dioses griegos correspondientes y pronto se confundieron con ellos. La mayor parte conservó su nombre romano: Júpiter (Zeus), Juno (Hera), Neptuno (Poseidon), Minerva (Atenea), Herácles (Hércules), Proserpina (Perséfore), etc. Sólo Apolo y Plutón mantuvieron su nombre griego. En Roma, la adopción de divinidades griegas no representó ningún problema, porque el pueblo romano no tenía dioses dotados de una personalidad tan determinada. Antes de la influencia griega, los dioses en los que creían eran abstractos, “aquellos que viven en las alturas”, y se les designaba el nombre genérico de los Poderosos. No sentía la necesidad de relacionarse con divinidades cargadas de bellaza y poesía. Pueblo práctico, no se sentía atraído por el canto de las musas, y sólo le preocupaba lo que les reportaba utilidad, como los Lares, protectores del hogar, y Penates, protectores de las despensas. La ópera de Monteverdi toma un mito de la Antigua Grecia, el de Orfeo y su esposa Eurídice, pero transformado a través los autores latinos como Ovidio (en su obra La metamorfosis) y Virgilio (en su obra Geórgicas). Sin olvidar que el libretista Striggio se basó en un poema de Rinuccini.

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Orfeo y Eurídice El mito de Orfeo es uno de los más oscuros y cargados de simbolismo de la Antigua Grecia. Es conocido desde época remota y fue evolucionando, existiendo una abundante literatura en torno a su figura. Es considerado hijo del rey de Tracia, Eagro, y de Calíope, musa de la poesía, la más elevada en dignidad de la nueve Musas. Era un dechado de virtudes y perfecciones, cantor, músico y poeta por excelencia. Recibió de Apolo una lira de la cual sacaba una música tan conmovedora que, al escucharla, los ríos detenían su curso, los árboles dejaban de moverse y las rocas lo seguían. Participó en la expedición de Jason y los Argonautas en busca del vellocino de oro. Orfeo apaciguó a las olas encrespadas, superó en seducción a las sirenas y adormeció a la serpiente que guardaba el vellocino. A la vuelta de la expedición con los Argonautas, Orfeo se estableció en Tracia y se casó con Eurídice. Eurídice es una ninfa o bien una hija de Apolo. Un día, Eurídice que intentaba escapar de los acosos del pastor por Aristeo, quien intentó violarla, se cayó y fue mordida por una serpiente, lo que le produjo la muerte. Orfeo, inconsolable, descendió a los Infiernos en busca de su esposa. Con los acentos de su lira encanta no sólo a los monstruos del Tártaro, sino incluso a los dioses infernales Hades y Perséfore, que acceden a restituir a Eurídice a un marido que da tales pruebas de amor, pero ponen una condición: que Orfeo vuelva a la luz del día, seguido por su esposa, sin volverse a mirarla antes de haber salido de su reino. Orfeo acepta y emprende el camino. Ha llegado casi a la luz del sol cuando le asalta una terrible duda: ¿No se habrá burlado Perséfore de él? ¿Le sigue realmente Eurídice? Y se vuelve. Pero Eurícide se desvanece y muere por segunda vez. Orfeo trata de recuperarla nuevamente, pero esta vez Caronte permanece inflexible y le impide el acceso al mundo infernal. Desconsolado, ha de reintegrarse a los humanos. La muerte de Orfeo ha dado origen a gran número de tradiciones. Según la más corriente, fue muerto por las mujeres tracias, que lo despedazaron y arrojaron sus restos al río. Los motivos que le valieron su odio varían: a veces, éstas están envidiosas por su fidelidad a la memoria de Eurídice, que interpretan como un insulto. Se decía también que Orfeo, no queriendo trato con las mujeres, se rodeaba de muchachos, y se llegaba a afirmar que había inventado la pederastia.

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Caronte Su misión es pasar las almas a través de los pantanos del Aqueronte o a través del río Estigia, hasta la orilla opuesta, su última morada en el reino de Hades; éstos, en pago, deben darle un óbolo. De ahí la costumbre de enterrar a los muertos con una moneda en la boca. Se representa a Caronte como un viejo muy feo, de barba gris e hirsuta, vestido de harapos y con un sombrero redondo, desagradable e irritable. Conduce la barca fúnebre, pero no rema; de ello se encargan las mismas almas.

Plutón/Hades y Proserpina/Perséfore Plutón o Hades es el dios de los muertos. Es hermano de Zeus y Poseidón, con los que se repartió el imperio del Universo después de su victoria sobre los Titanes. Mientras Zeus obtenía el Cielo y Poseidón el Mar, a Hades se le atribuyó el mundo subterráneo, los Infiernos, o Tártaro. Al participar en la lucha con los Titanes, los Cíclopes lo armaron con un casco que volvía invisible al que lo llevaba. En los Infiernos, Hades reina entre los muertos. Es un amo despiadado, que no permite a ninguno de sus súbditos volver a la tierra, entre los vivos. Es asistido por demonios y genios múltiples que están a sus órdenes (por ejemplo, Caronte, el barquero). A su lado reina Perséfore/Proserpina, no menos cruel. Había sido raptada en los llanos de Sicilia mientras jugaba y cogía flores con sus compañeras por Hades, que al verla sintió un gran deseo por ella. Zeus, padre de Perséfore, ordenó a Hades que fuese devuelta a su madre, pero Hades había tomado precauciones, haciendo que su esposa comiese un grano de granada; pues, quienquiera que hubiese visitado el imperio de los muertos y tomado en él un alimento cualquiera, no podía volver ya al mundo de los vivos. Al fin, Zeus, para mitigar su pena, dispuso que distribuyese el tiempo entre el mundo subterráneo y el mundo terrestre. Hades, cuyo nombre significa “el Invisible”, era raramente mencionado, ya que, de hacerlo se temía su cólera. Por eso el sobrenombre más corriente era el de Plutón, “el Rico”, aludiendo a las riquezas inagotables de la tierra. Esto explica que Plutón sea representado a

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menudo sosteniendo el cuerno de la abundancia, símbolo de esta riqueza. En Roma, Proserpina es la diosa de los Infiernos y desde muy pronto fue asimilada a la Perséfore griega.

Apolo Hijo de Zeus y Leto, Apolo nació en la isla de Ortigia, la isla flotante que después quedo fijada en el centro del mundo griego y tomó el nombre de Delos. Inmediatamente, Zeus envió regalos a su hijo: una mitra de oro, una lira y un carro tirado por cisnes. Se representaba a Apolo como un dios muy hermoso, alto, notable especialmente por sus largos bucles negros de reflejos azulados, como los pétalos del pensamiento. No es de extrañar que tuviese numerosos amoríos con Ninfas y con mortales. Así, amó a la ninfa Dafne, hija del dios-río Peneo, en Tesalia. Esta pasión se la había inspirado el rencor de Eros, irritado por las mofas de Apolo, que le había hecho objeto de burla porque se ejercitaba en manejo del arco (arma por excelencia de Apolo). La ninfa no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Como el dios la persiguiera, cuando estaba a punto de ser alcanzada dirigió una plegaria a su padre, suplicándole que la metamorfosease para permitirle escapar a los abrazos del dios. Su padre consintió en ello y la transformó en laurel, árbol consagrado a Apolo. La flauta también interviene en las leyendas apolíneas, como en la historia de Marsias. Este sátiro, hijo de Olimpo, había encontrado la flauta tirada por Atenea cuando, al tratar de servirse de ella, no tardó en desecharla al comprobar hasta que punto le deformaba la boca y daba a su rostro una expresión desagradable. Como quiera que encontrara melodiosa la música que salía del objeto, Marsias retó a Apolo con la pretensión de que era mejor músico con la flauta que el dios con la lira. Marsias fue vencido, y Apolo lo desolló después de colgarlo de un pino. Como dios de la música y la poesía era representado en el monte Parnaso, donde presidía los concursos de las Musas. Fue un dios que reaparece entre los latinos, especialmente después de que Augusto, primer emperador de Roma, que adoptó a Apolo como protector personal. Entre el pueblo se contaba que Atia, madre de Augusto, había concebido a su hijo por obra del dios, una noche que ella había dormido en su templo.

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OTROS ASPECTOS Ninfas Las Ninfas son “doncellas” que pueblan la campiña, el bosque y las aguas. Son seres divinos o semidivinos. De temperamento enamoradizo, se les atribuyen muchas aventuras tanto con dioses como humanos.

Personajes alegóricos La Música y La Esperanza que aparecen en la ópera son personajes con aspecto humano pero que representan un concepto o idea abstracta.

Tracia Se sitúa al sureste de Europa, en la península de los Balcanes, es una provincia de la Grecia continental.

Can Cerbero Es el perro que guarda los infiernos, descrito generalmente con tres cabezas, con cola de serpiente y una fila de serpientes en el lomo. Su misión es devorar a quien intenta huir del reino de Hades. Cerbero es tan horrible que cualquiera que lo mire fijamente a la cara se convertirá en estatua de piedra. Cuando su baba cae al suelo se muta en un horrible veneno. Orfeo consiguió que lo dejara pasar al mundo infernal hechizándolo con su canto.

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VERSIÓN DE JORDI SAVALL

Jordi Savall es un violagambista, director de orquesta y musicólogo español, especializado en música antigua. Lleva muchos años trabajando para recuperar el valor de interpretar las obras musicales según su contexto original, por lo que actualmente es uno de los artistas más reconocidos dentro de la música antigua. Ha recibido numerosos premios y menciones internacionales, y es profesor invitado en la Juilliard School de Nueva York. Su discografía supera el centenar de grabaciones en diferentes sellos, aunque desde 1998 edita sus discos con su sello propio, ALIA VOX.

La versión que hemos visionado en DVD es obra de Jordi Savall y la grabación tuvo lugar en el Gran Teatro Liceo de Barcelona en 2002. La ópera bajo la dirección musical de Jordi Savall está ligada a la historia trágica del propio teatro Liceo, ya que se estrenó allí por primera vez en 1993, con un gran montaje que obligó a quitar el telón cortafuegos. Parece que los trabajos para dejar el escenario tal como estaba provocaron el incendio del teatro el 31 de Enero de 1994. Se realizó una reconstrucción fiel del anterior, pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliadas sus instalaciones. El teatro Liceo volvió a abrir sus puertas el 7 de octubre de 1999.

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LIBRETO ADAPTADO * Texto entre [ ] no es original

PRÓLOGO [NARRADOR La historia que hoy vamos a narrar nos habla de Orfeo, el desdichado Orfeo, al que su gran poder para mover a todos los mortales con el canto de su lira, no libró de verse despojado de su bella esposa Eurídice. Pero silencio ahora, llega la Música para introducirnos en esta triste historia.] LA MÚSICA Desde mi amado Parnaso a vosotros vengo, ínclitos héroes, noble sangre de reyes, de quienes la Fama narra excelsas virtudes, nunca lo suficientemente loadas como merecen . Yo soy la Música, que con dulces acentos sé apaciguar los turbados corazones, de noble ira y de amor puedo inflamar los espíritus más gélidos . Al son de mi citara dorada suelo adular los mortales oídos y de esta guisa su sonora armonía cual celestial lira el alma estimulo . Más es de Orfeo de quien deseo hablaros, de Orfeo, que hechizó las fieras con su canto y persuadió al infierno con sus preces, gloria inmortal de Pindo y Helicón . Ahora, mientras alterno mis cantos alegres o tristes, no se mueva pájaro alguno en la rama, ningún rumor de ola suene en estas riberas y que detenga su soplo la brisa.

PRIMER ACTO [NARRADOR En los campos de Tracia encuéntranse nuestros protagonistas, dichosos por su reciente matrimonio ajenos a la gran tragedia que les espera, festejados por ninfas y pastores.] ORFEO Rosa del cielo, fuente de vida, digno descendiente del que rige el universo, sol que todo circundas y todo lo ves en tu sideral rotación, dime, ¿has visto alguna vez un amante más alegre y afortunado que yo? Muy feliz fue el día, mi bien, que te vi por vez primera y más feliz aún la hora en que por ti suspiré,

porque fueron mutuos nuestros anhelos. Felicísimo el instante en que me tendiste tu candorosa mano como prenda de la pureza de tu fe . Si tuviese tantos corazones como ojos tiene el cielo eterno o tanta frondosidad como esas agradables colinas en el florido mayo, todos habrían sido colmados y desbordados por aquel placer que aún hoy me inunda. EURÍDICE Yo no sabría expresar, Orfeo, la alegría que me produce tu felicidad, pues mi corazón me ha abandonado, para quedarse contigo en compañía del amor . Pregúntale a él, pues, si quieres saber lo feliz que es y cuánto te ama.

SEGUNDO ACTO [NARRADOR Así, felices, se separan los esposos, Marchando Eurídice con otras ninfas a los verdes bosques, Quedando Orfeo feliz y satisfecho.] ORFEO ¿Recordáis, bosques sombríos, mis largos y bruscos tormentos, cuando las piedras, apiadándose, respondían a mis lamentos? Decid, ¿no os parecí entonces, más que ningún otro, desconsolado? Ahora la suerte ha cambiado y ha convertido en fiesta los clamores . Antes viví triste y doliente, ahora disfruto y aquellos daños que padecí durante años, hacen más querido el bien presente . Sólo por ti bella Eurídice, bendigo mi tormento, tras el dolor llega el contento, tras el mal llegan ratos felices. LA MENSAJERA Desdichada de mí, ¿debo herir el corazón de Orfeo con mis palabras, mientras él reconforta al cielo con sus cánticos? ORFEO ¿De dónde vienes? ¿Adónde vas? Ninfa, ¿qué nuevas nos traes?

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LA MENSAJERA A ti vengo, Orfeo, como infeliz mensajera del más desventurado y funesto suceso . Tu bella Eurídice. ORFEO Ay de mi, ¿qué oigo? LA MENSAJERA Tu bienamada esposa ha muerto. ORFEO ¡Ay de mi! LA MENSAJERA En un prado florido, con sus otras compañeras, iba cogiendo flores para hacer en sus cabellos una diadema, cuando una pérfida serpiente, que entre la hierba se ocultaba, le mordió el pie con sus venenosos dientes, y he aquí que al instante, palideció su hermoso rostro y de sus ojos se extinguió el brillo que hasta el sol envidiaba . Entonces, nosotras, afligidas y turbadas acudimos a ella intentado devolverle la conciencia perdida con agua fresca y efusivos conjuros, pero todo fue en vano, ¡ay desgraciada!, pues abriendo sus lánguidos ojos y llamándote, Orfeo, tras un profundo suspiro, expiró en mis brazos, y quedé yo con el corazón lleno de piedad y de espanto. ORFEO Tu estás muerta, vida mía, ¿y yo respiro? te has ido y me has dejado para no volver jamás, ¿y aquí permanezco? No . Si mis versos algo pueden, seguro descenderé a los más profundos abismos para conmover el corazón del rey de las sombras, volverás conmigo a ver de nuevo las estrellas . Y si esto me negara el cruel destino, permaneceré contigo en compañía de la muerte . Adiós tierra, adiós sol y cielo, adiós.

TERCER ACTO [NARRADOR En su gran tristeza y no rendido por ella, marcha Orfeo hacía los infiernos para encontrar a su bella Eurídice de entre aquellos que han dejado el mundo de los vivos. Le acompaña y guía La Esperanza.]

ORFEO Amparado por ti, mi diosa Esperanza, único bien de los afligidos mortales, al fin he llegado a este reino tenebroso y triste que rayo de sol jamás iluminó . Tú, mi compañera y guía, por estas extrañas y desconocidas sendas tutelaste mis débiles y vacilantes pasos, por lo que hoy aún espero volver a ver sus benditos ojos que solo a los míos dan vida. LA ESPERANZA Esta es la laguna, he aquí el barquero que los desnudos espíritus a la otra orilla porta, donde rige Plutón su vasto imperio de sombras . Tras el negro cenagal, más allá del río, en esos campos de llanto y de dolor, el destino cruel esconde tu bien más querido . Precisas ahora gran corazón y hermoso canto. Yo que hasta aquí te he conducido, no puedo continuar contigo, severa ley me lo prohíbe . Ley grabada con hierro sobre la dura piedra en el terrible umbral del reino del abismo, que con estas palabras su fiero sentido expresa: “Abandonad toda esperanza los que entréis”. Entonces, si estás decidido de corazón a poner el pie en la ciudad doliente, de ti me despido para volver a mi usual morad . ORFEO ¿Adónde, adónde vas, único y dulce consuelo de mi corazón? ¿Por qué cuando se avista el puerto, tras el largo camino recorrido, te vas y me abandonas, ay infeliz, en este peligroso trance? ¿Que otro bien me resta si huyes de mi, dulcísima Esperanza? CARONTE Oh tú, que antes de morir te acercas, temerario, a estas orillas ¡detén tus pasos! Surcar estas olas a los mortales permitido no está, ni habitar puede entre los muertos el que vive . ¿Acaso pretendes, enemigo de mi señor, a Cerbero alejar de las tartáreas puertas? ¿O los impúdicos deseos de tu corazón te incitan raptar a su querida esposa? Frena tu alocada audacia, pues en mi barca jamás subí ningún alma viviente, pues aún conservo en el alma amarga memoria y justa cólera por antiguos agravios . ORFEO Poderoso espíritu y temible divinidad, sin cuya venia pasar a la otra orilla alma liberada de su cuerpo en vano pretende .

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Yo no vivo, no, desde que privada de vida fue mi amada esposa y si mi corazón me ha abandonado ¿cómo puede ser que viva? Hacia ella me dirigí a través de las tinieblas, y no hacia el infierno, que allí donde ella esté se torna paraíso, pues tanta es su belleza . Yo soy Orfeo, que de Eurídice los pasos sigue por estas tenebrosas arenas que jamás ningún mortal hollara . Oh, serena luz de mis ojos si vuestra mirada puede devolverme la vida ah ¿quién negaría consuelo a mis penas? Solo tú, noble dios, puedes ayudarme, temor no tengas, pues solo con una lira dorada de suaves cuerdas armo mi mano, contra la que en vano se resiste rigurosa alma . CARONTE Bien me agradas alegrándome el corazón, desconsolado cantor, con tu llanto y con tu canto. Pero lejos, lejos está de mi pecho la piedad, de mi valor es indigno ese sentimiento. ORFEO ¡Ay, desgraciado amante! ¿Entonces, los que moran en el Averno que oigan mis suplicas, esperar no puedo? ¿Cuál sombra errante de un infeliz cadáver insepulto, privado seré del cielo y del infierno? ¿Quiere así impía suerte que en este horror de muerte lejos de ti, mi bien amado, invoque tu nombre en vano y me consuma en plegarias y llantos? Devolvedme mi bienamada, tartáreas deidades Duerme y si mi lira piedad no despierta en el corazón endurecido, al menos mi canto harán que sus ojos no puedan resistirse al sueño . Sea pues, ¿A qué esperar? Tiempo es de alcanzar la otra orilla, si no hay nadie que me lo impida, valga el valor donde las plegarias fueron vanas . La ocasión es flor del tiempo que debe ser recogida en su momento . Mientras derraman estos ojos amargas lágrimas Devolvedme mi bienamada, tartáreas deidades.

CUARTO ACTO [NARRADOR Orfeo consigue adormecer con su canto al barquero y consigue entrar en los infiernos, lugar prohibido a los mortales. Allí reinan Plutón y su esposa Proserpina, que oyen el canto del enamorado Orfeo.]

PROSERPINA Señor, este desdichado, que por estos vastos dominios de muerte llamando va a Eurídice al que acabas de oír tan dulcemente lamentarse, despertó tanta piedad en mi corazón que vuelvo una vez más para implorarte que tu deidad atienda sus plegarias . Si alguna vez estos ojos te inspiraron la dulzura del amor, si te agrada la serenidad de mi frente a la que llamas tu cielo, por la que me juras no envidiar la suerte de Júpiter, yo te imploro, por esta llama que antaño en tu gran alma encendió Amor, haz que Eurídice vuelva a gozar de aquellos días que solía vivir entre fiestas y cantos y consuela el llanto del infeliz Orfeo. PLUTÓN Aunque un suceso inmutable y severo se opone, amada esposa, a tus deseos, que nada le sea negado a tanta belleza unida a tantos ruegos . Que Orfeo, a pesar del orden fatal, recupere a su amada Eurídice . Pero mientras sus pies pisen estos abismos no deberá dirigir hacia ella sus ávidos ojos, pues una sola mirada le condenaría a perderla para siempre . Así lo dispongo Y ahora, ministros, difundid mi decisión por mi reino, para que la conozca Orfeo y para que la conozca Eurídice y que nadie espere cambiarla. ESPÍRITUS DEL INFIERNO Oh, poderoso rey de los moradores de las sombras eternas, ley ha de ser tu mandato, pues buscar otras razones ocultas a tu deseo no debe nuestro pensamiento. ¿Rescatará Orfeo a su esposa de estas horribles cavernas? ¿estimulará su ingenio para que no le venza el deseo juvenil que le haga olvidar el implacable mandato? PROSERPINA ¿Cómo podré agradecerte mi noble señor, el que en respuesta a mis súplicas me hayas concedido tan generoso don! Bendito sea el primer día que te agradé, Bendito sea el rapto y el dulce engaño, pues para mi felicidad te gané aún perdiendo el sol . PLUTON Tus suaves palabras reviven en mi corazón

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la antigua herida del amor . Que tu alma no vuelva a anhelar celestiales placeres que te hagan abandonar el lecho conyugal . ESPÍRITUS DEL INFIERNO Hoy, piedad y amor triunfan en el infierno . He aquí al noble cantor que a su esposa conduce al cielo supremo. ORFEO ¿Qué honor de ti a de ser digno, mi omnipotente lira, si en el tartáreo reino, has podido doblegar al más rígido juicio? Luego encontrarás entre las más bellas imágenes celestes, acompasadas danzando las estrellas al ritmo de tus sones . Yo, gracias a ti, rebosante de gozo, veré el rostro amado y sobre el cándido regazo de mi esposa hoy seré estrechado. Pero mientras canto, ay de mi, ¿quien me asegura que ella me sigue? Ay de mi ¿quién me oculta el dulce resplandor de sus amadas pupilas? Quizás, pinchados por la envidia, las divinidades del Averno, para que no sea yo pleno de dicha en esta sima me impiden contemplaros, ojos benditos y fascinantes que solo con la mirada pueden embelesar a cualquiera . Pero ¿qué temes, corazón mío? Lo que prohíbe Plutón lo manda Amor. A divinidad tan poderosa, que vence a hombres y dioses, obedecer debo. (Se oye un estrépito fuera de escena) Pero ¿qué oigo? Ay mísero de mi. ¿Obran quizás contra mi con tal rabia las Furias enamoradas para arrebatarme mi bien, y yo lo consiento? Oh dulcísimos ojos, ya puedo veros, pero… ¿que eclipse, ay de mi, os oscurece? UN ESPÍRITU Has vulnerado la ley y no eres digno de gracia. EURIDICE Ay, qué visión tan dulce y tan amarga. ¿Me pierdes, entonces, por amarme en exceso? Y yo, desgraciada, pierdo el no poder gozar más de la luz y de la vida y te pierdo también a ti que eres mi bien más querido, esposo mío.

ESPÍRITUS DEL INFIERNO Regresa a las sombras de la muerte, desgraciada Eurídice, no esperes volver a ver las estrellas, pues el infierno no escuchará más tus plegarias. ORFEO ¿Dónde vas, vida mía? Aquí quedo y te sigo pero, ¿Quién me lo impide, ay de mi? ¿Sueño o deliro? ¿Qué fuerza oculta de estos horrores, de estos amados horrores, me arrastra a mi pesar, para conducirme a la luz que tanto detesto? ESPÍRITUS DEL INFIERNO Orfeo venció al infierno y vencido fue luego por sus pasiones . Digno de eterna gloria solo sea quien sobre si victoria logra.

QUINTO ACTO ORFEO Estos son los campos de Tracia, este es el sitio donde mi corazón por la amarga nueva fue traspasado de dolor . Y puesto que ya no tengo esperanza de recobrar implorando con llantos y suspirando la pérdida de mi bien amada, ¿qué otra cosa hacer puedo sino dirigirme a vosotros, suaves bosques, en otro tiempo consuelo de mis tormentos cuando rogué al cielo que os apiadaseis de mi desconsuelo, de mi aflicción? Habéis gemido, oh montes y llorado oh piedras, cuando nuestro sol partió, y con vosotros siempre lloraré, siempre me lamentaré, ay dolor, ay llanto. EL ECO ¡Ay llanto! ORFEO Gentil eco amoroso, que desconsolado estás y consolarme quieres de mi dolor, aunque mis ojos en dos fuentes se hayan convertido, en esta profunda y terrible desventura, no he llorado lo bastante. EL ECO ¡Bastante!

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ORFEO Si los ojos de Argo tuviera y llenara todos los mares de lágrimas, no fuera el dolor semejante a tanta pena EL ECO ¡Pena! ORFEO Si tienes piedad de mi sufrimiento, yo te agradezco tu bondad. Pero mientras yo me debato, ¿por qué solo me respondes con mis últimos fonemas? Devuélveme cumplidamente mis lamentos. Pero tú, alma mía, si jamás retorna a estos conocidos parajes tu gélida sombra recibe de mí esta loa postrera, pues a ti consagro mi lira y mi trova . Como ya te ofrecí en sacrificio mi espíritu apasionado, sobre el altar del corazón . Sabia y bella fuiste, generosamente colmada por todas las gracias del cielo, mientras con otras sus dones fueron escasos . Mereces que todos te prodiguen alabanzas, tu hermoso cuerpo albergó alma aún más bella, menos ostentosa cuanto de honor más digna . Las otras mujeres son pérfidas y soberbias con quien las adora, despiadadas e inconstantes, carentes de juicio o nobles pensamientos, por lo que es justo que no se las alabe, por ello, por una vil fémina jamás Amor traspasará con su dardo dorado mi corazón . APOLO ¿Por qué te entregas así a la cólera y al dolor, hijo mió? No es propio de un corazón generoso servir a su misma pasión . Cernirse veo sobre ti peligros y reproches, por ello he descendido del cielo en tu ayuda: ahora escúchame y tendrás vida y honores. ORFEO Padre generoso, en el momento oportuno llegas, pues a la desesperación motivada por mi dolor me habían conducido la cólera y el amor.

Heme aquí, atento a tus consejos, padre celestial: será como tu mandes. APOLO Gozaste en demasía de tu alegre ventura y mucho ahora lloras tu suerte amarga y dura; ¿Aún no sabes que aquí abajo nada bueno siempre dura? Luego, si anhelas gozar de la vida inmortal vente conmigo al cielo y allí perduras . ORFEO ¿Y no veré nunca más los dulces rayos de mi amada Eurídice? APOLO En el sol y en las estrellas reconocerás de su semblante la belleza . APOLO Y ORFEO Ascendamos al cielo cantando, donde hay virtud verdadera merecido premio de felicidad y paz se espera CORO Ve Orfeo plenamente feliz a gozar de los honores celestiales allá donde el bien jamás mengua, allá donde nunca existe el dolor, mientras en los altares te ofrecemos devotos y contentos, incienso y nuestros votos . Así responde quien no se arredra a la llamada de la deidad eterna, así gracia al cielo implora quien aquí abajo conoció el infierno; quien a pesar de su dolor siembra, para recoger de su gracia el rendimiento.

FIN

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ÁREA DE MÚSICA

CPEB CARLOS BOUSOÑO

CURSO 2013/2014


El Orfeo de Monteverdi en Boal