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Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 7-34 (1990)

El Museo de GeologIa de Barcelona: desde su fundación a la Junta de Ciencias Naturales (1872-1905) Julio GOMEZALBA*

ABSTRACT GOMEZ-ALBA, J. The Museum of Geology of Barcelona: from its Foundation to the Junta de Ciencias Naturales (1872-1905). The Museum of Geology of Barcelona, founded in 1878 as a result of the legacy from Mr. Francesc Martorell i Peña, keeps one of the most important paleontological collections in Spain and the best in Catalonia. This work, an abstract of the thesis, which the author is working for his doctorate, reveals historic aspects of its early times, since its foundation to the first <<Junta de Ciències Naturals de Barcelona>>, formed in 1906, unknown hitherto. Key words: History, Museum, Geology, Barcelona, 1878-1905.

El Museo de Geologla, fundado en 1878 a raiz del legado de D. Francesc Martorell i Peña, posee uno de los más importantes fondos paleontológicos de Espafla y el primero de Catalunya. El presente trabajo, extracto de la tesis doctoral que su autor tiene en curso, desvela aspectos inéditos de su primera historia, que abarca desde su fundación hasta la primera Junta de Ciències Naturals de Barcelona, constituida en 1906. Palabras dave: Historia, Museo, GeologIa, Barcelona, 1878-1905.

El legado Martorell

El 22 de noviembre de 1878, a las cuatro de la tarde, reunido en sesiOn püblica el ExcelentIsimo Ayuntamiento constitucional de Barcelona bajo la presidencia de su Ilustre Alcalde D. Enric de Duran, tuvo lugar la lectura de algunas cláusulas

* Museu de Geologia. Parc de la Ciutadella s/n. 08003 Barcelona


testamentarias de D. Francesc Martorell i Peña. Legaba ci Sr. Martoreli a la ciudad de Barcelona sus colecciones de ArqueoiogIa e Historia Natural, los muebles que la contenian y su biblioteca. Libraba además la cantidad de 125.000 pesetas para que ci Municipio atendiera y conservara la manda, creando un Museo y una Biblioteca auxiliar püblicos. Parte de la renta de dicho capital deberia emplearse en fundar un premio quincenal, dotado con 2 5.000 pesetas, a la mejor obra original de ArqueologIa espaflola, impresa o manuscrita, de autor nacional o extranjero. Queria D. Francesc la inversion del metálico en una finca a nombre de ia ciudad de Barceiona, bien entendido que de perder el Municipio en ci futuro la propiedad de dicho inmuebie, abandonara ci buen cuidado y la conservaciOn de sus colecciones o cancelara el susodicho premio, quedarla el legado sin efecto. Si no fuese posibie adquirirla, habria que comprarse Deuda Püblica dcl Estado. <Delicada, noble y generosa>> fue ia donación Martorell para el Sr. alcaide, quien propuso honrar al insigne patricio <conmemorando su nombre de la forma más ostentosa posible en el punto donde se levantase el Museo que vendria a iniciarse con su legado>>. El 17 de diciembre del mismo año aprobó el Ayuntamiento la construcción en el Parque de Barcelona de un Museo de Arqueologia e Historia Natural que se llamarIa Martorell. Hasta ci s. XVIII todos los museos y colecciones de Historia Natural tuvieron carácter privado. Los museos, como los jardines botánicos, que ies preceden, son el resultado de viajes y exploraciones obedientes a intereses cientIficos y a otros mcnos ilusos con rentables aplicaciones militares, industriales, comcrciales. El impacto que deliberadamente se busca en una opinion püblica progresivamente informada hunde sus raices, ello es notorio, en ia Iiustración y en las revoluciones burguesas, entre cuyos ideales ia educación básica generalizada y ia divulgación de los conocimientos cientificos ocupan un lugar de importancia. No es casuai que los grandes museos, ias primeras sociedades cientificas y la bibliografla especializada aparezcan simultáneamente. El British Museum, fundado en 1753 y abierto al pübiico en 1759, parte de ia coiección dcl fisico, naturaiista y botánico sir Hans Sioane. El Museo de Historia Naturai de Madrid, abierto en 1776, lo hace de ia coiección de <<curiosidades>> de Pedro Francisco Dávila, su primer director. En 1793 se crea ci Museum National d'Histoirc natureiie dc Paris, por fusion dcl Jardin y ci Cabinet du Roi, con ia colecciOn privada dci Sr. Réamur como fondo de mayor importancia. Con un sigio de retraso, el iegado Martorell vino a paliar una ostensible carencia. Francesc Martorell i Peña naciO en Barcelona ci 19 de noviembre de 1822 y murió en cila ci 9 de noviembre de 1878. Corredor Reai de Cambios y comerciante de profcsión, viajero, naturaiista aficionado y arqueóiogo dc nombre, pioncro estudioso de ia arqueologIa balcar y de sus monumcntos megaliticos, se le deben aportes decisivos a ia comprensión de los nurghags de Cerdeña y de los talayots y navetas menorquines; indagó también, con perspicacia y fortuna, el teatro romano de Alcudia y ia necrOpolis olerdulana. Su obra escrita, ApuntesArqueolOgicos, fue pubiicada pOstumamentc en un solo volumen por Joan Martorell, su hermano, en 1879, ordenada por Salvador Sanpere i Miquel. Junto a ios imprescindibles ciogios biogrãficos, los poetas Angel Guimerà, Ricra i Bertrán y Melcior de Palau le dedican en eiia sentidos poemas. Francesc Martoreli i Peña —<<Arqueôleg i Naturalista>>— tiene una caiie en Barceiona.


Fig. I. Francesc Martorell i Peña. FotografIa extraida de sus Apuntes Arqueológicos>>. ordenados por Miquel i Sanpere y publicados por J. Martorell i Peña (Barcelona 1879). Fig. 1. Francesc Martorell i Peña. From his Apuntes Arqueológicos> (Archaeological Notes), compiled by Miquel i Sanpere and published by J. Martorell i Peña (Barcelona 1879).


La colección Martorell, miscelánea y tfpica de la época, incluye especImenes de historia natural —zoologIa, botánica, geologla, fósiles—, objetos arqueológicos y numismática. La secciOn malacológica, iniciada en 1854, consta de unos 6.000 ejemplares, muchos de ellos exóticos y muy valiosos. Hidalgo le habla dedicado la Modiola martorelli, de Benicarló (Valencia), y Bourguignat el Helix martorelli, de Sarrià (Barcelona), y la Lymnaea martorelli de Banyoles (Girona). De ambos autores era D. Francesc amigo personal. La sección arqueológica está representada por un buen nümero de objetos adquiridos por el propio Martorell a lo largo de sus excavaciones o bien por compra, algunos de ellos figurados luego en sus trabajos, armas, ütiles de piedra, cerámicas, adornos y amuletos. Forman la numismática 1.586 monedas, entre las que sobresalen las de los Condes y Reyes de Aragón y de Barcelona, con sus posesiones, Provenza, Montpellier, Rosellón, Baleares, Cerdeña, las dos Sicilias. Muy interesante resulta el estudio de la Biblioteca, que arroja luz sobre su formaciOn y sus lecturas. El Inventario N.° 3 (Il .3/1988) del legado Martorell corresponde a la Biblioteca. Las obras, en nümero de 345, se detallan en Acta Notarial de 20 de Noviembre de 1883 ante Jaume Burguerol, notario ejecutor designado por la familia. Los libros son en su mayorIa relativos a ArqueologIa [85], Historia [37], Numismática [29], Literatura [49] e Historia Natural [85], y en menor medida sobre Geologla, Religión, Agricultura, AstronomIa, Arquitectura, Bellas Artes, Comercio, Legislación, Medicina, Paleontologla, Geografla y Viajes. Contaba D. Francesc, entre los de GeologIa, con los manuales de Lyell y las obras de Vézian sobre los terrenos terciarios de Barcelona, pero también con otras menos rigurosas, como la de Marcel de Serres sobre la Cosmogonia de Moisés cornparada con los hechos geologicos. La Historia Natural se reparte entre moluscos, ay es, insectos —principalmete coleópteros— y peces, e incluye autores como Appelius, Bourguignat, Chenu, Deshayes, Hidalgo, Issel, Jeffreys, Lamarck, Lecompte, Moquin-Tandon, Poey, Reeve y Saint-Simon, por citar algunos de los más relevantes. El Traité de Paléontologie de Pictet, con sus Atlas, una Notice de Lecompte y un folleto de De Bouillé integran la escueta secciOn de Paleontologla. A fin de aquilatar debidamente lo que el legado Martorell supuso para Barcelona, debemos subrayar que la ciudad no disponla entonces de ninguna colecciOn de Historia Natural a la que el püblico tuviese acceso directo. La Universidad mantenha un pequeño laboratorio con algunos ejemplares naturalizados de a yes, crustáceos, insectos y plantas recolectados por el personal docente y otros que procedlan de la expedición espaflola al PacIfico (1862-1875). La colección mineralOgica —verdaderamente notable— le fue adquirida en 1846 a Francesc Carbonell, a instancias del catedrático Antonio Sanchez Comendador, por la suma de seis mil reales de vellón. La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, fundada en 1766, posela una heterogenea colecciOn de Historia Natural. Y si durante los años treinta Antoni Llobet y Vall-llosera impartiO en ella cursos de MineralogIa y Geologla —en 1835 la SecciOn de Naturales tenla cuatro alumnos y un oyente—, los fondos, de hecho, sOlo eran consultados por académicos y otros estudiosos. Cabe decir lo propio del Museo de Paleontologla y Geognosia del Seminario Conciliar de Barcelona. Fundado por Almera en 1874, servIa las clases prácticas de GeologIa que en dicha institución daba el insigne canónigo.


El legado Martorell vino a representar, pues, la posibilidad de exponer a Ia curiosidad y el interés piThiicos una colecciOn de esta naturaleza, abierta a todos los ciudadanos, cumpliendo de este modo y en su campo el ideal de progreso intelectual y moral de la Renaixença catalana. Fue el legado Martorell el que aglutinó esa noble pretension y fue también el Museo que lleva su nombre parte principalIsima del espléndido perlodo cultural que atravesará Ia ciudad durante el primer cuarto del siguiente siglo. La colección Martorell, su mobiliario y biblioteca ingresaron oficialmente en el Museo el 30 de noviembre de 1883.

El entonces Ilamado Parc de Barcelona o Parc de la Ciutadella pertenecla al Municipio a tItulo de cesión por el Estado de los terrenos resuitantes de Ia demolicion de la antigua Ciudadela (1 716) en virtud de Ia Ley de 18 de diciembre de 1869 promuigada por el Gobierno provisional del general Prim. De la construcción militar quedaron y quedan todavIa en pie ci Arsenal (hoy Museu d'Art Modern y Parlament de Catalunya), el Paiacio del Gobernador (hoy Inst ituto de Enseñanza Media) y Ia Capilla. Tiene Prim una estatua ecuestre en una encrucijada del Parque, en agradecimiento a sus gestiones encaminadas a convertir los terrenos en jardines piThlicos. En 1871 el entonces maestro de obras municipal Josep Fontserè i Mestres se alzó con el concurso de proyectos para Ia remodelación del Parque convocado por el Ayuntamiento. Fontserè concibió un amplio espacio verde para solaz de los ciudadanos, provisto de una gran plaza central donde se levantarla un Palacio de Ia Industria y las Bellas Artes, rodeada de bosquecillos y jardines, un largo artificial con su cascada, una pequeña red de canales navegables y un invernáculo. El propio Fontserè acometiO las obras bajo la supervisiOn de los arquitectos municipales Antoni Rovira i Trias y Elies Rogent. Los edificios. incluido el Museu Martorell. jardines y demás instalaciones del recinto dependIan de la Ilamada Comisión de Ia Ciudade/a. En t884 su regidurla paso a Ia Comisión de Fomento.

Fig. 2. Fachada principal del Museo de Geologia de Barcelona. antes Museu Martorell. Fig. 2. Main façade of the Museum of Geology of Barcelona. formerly Museu Martorell.


La construcción del Museo se inició de inmediato, encargándose de las obras el arquitecto Antoni Rovira i Trias, auxiliado por el mencionado Josep Fontserè. La fábrica, en piedra arenisca del pals, de corte neoclásico, tiene una superficie aproximada de 903 m 2, segün el Inventario general de bienes municipales. Consta de un cuerpo central de tres plantas, ornado en el exterior por cuatro columnas dóricas que sostienen la cornisa y un ático donde campea el escudo de la ciudad, y dos cuerpos laterales frente a los que se erigen sendas estatuas de dos naturalistas célebres: el botánico Jaume Salvador y el zoólogo Felix de Azara, cinceladas en mármol bianco y actitud sedente, a tamaño mayor que ci natural por Eduard B. Alentorn entre 1882 y 1887. En la fachada interior dos lápidas conmemoran su fundación. La mañana del 25 de septiembre de 1882, en un acto solemne presidido por el Gobernador de la Provincia al que asistieron representantes de las fuerzas vivas y de diversas corporaciones cientificas y artisticas, se puso la primera piedra del monumento a Prim. Después, el alcalde de la ciudad, Francesc de Paula Rius i Taulet, inauguró el nuevo edificio. Sonaban las bandas municipal y de artilleria cuando empezó a hover con gran fuerza, dispersándose los asistentes. Al parecer, ci interior del Museo andaba muy atrasado. Y como la colección Martoreli se hailaba todavia en proceso de inventario, ha Asociación arqueológica de Barcelona presentaba un monográfico divulgativo sobre si misma. Dc hecho, durante sus primeros afios, el Museo sirvió el marco para más de una exposiciOn artistica, como la que el Centro de Acuarelistas montó en 1885. En fecha de su inauguración contaba el Museo con el siguiente personal: Manuel Martorehl i Peña, director; Enric Grau, auxihiar-conservador, y Eusebio Palomera, encargado de ha himpieza y de ha vigihancia. En enero del siguiente año se incorporO Francesc Darder como disecador-preparador a destajo. Entre octubre de 1882 y junio de 1883, Magi Soler i Benaprés ejercerá de secretario sin sueldo. Manuel Martorell i Peña era hermano del fundador, Francesc, y de Joan, su albacea testamentario y editor de los Apuntes ArqueolOgicos. Manuel ocupaba una Regidorla del Ayuntamiento de Barcelona cuando se produjo el legado de su hermano y seguramente accedió a negociarlo y vigilar el cumplimiento de sus cláusuhas. DimitiO al ser nombrado director honorario y gratuito del Museo en junio de 1880. Fue también presidente de la ComisiOn de Monumentos del Consejo provincial de Agricultura, Industria y Comercio. Sabemos que era algo más que un buen amateur. su colección entomológica era notable y habia pubhicado con Cuni i Martorell un nutrido Catálogo metódico y razonado de los Coleópteros observados en Cataluña. Nada más posesionarse del cargo donó <<una colección geoiógica, constando de trescientos ejemphares de las distintas sub-divisiones de GranIticas, Metamorphicos, Primarios, Secundarios, Terciarios, Cuaternarios y Modernos, además de ochenta ay es naturahizadas. En años venideros cederá plantas, corahes, rocas y fósiles, carbones, cajas con tierras, ofidios y batracios en formol. Aficionado a ha arqueologia, destaca entre sus donativos una muestra de objetos romanos, pompeyanos y de otras procedencias y una curiosa colección de ciento veintisiete patentes de sanidad exhibida durante ha Exposición Universal de 1888. Su colección entomolOgica ingresO en ci Museo a la muerte de Teresa Poch, su viuda. Por su parte, Joan Martorell regalará pequeflos objetos de escaso interés. Manuel Martorell ejerció Ia dirección hasta su muerte, acaecida el 23 de marzo de 1890.


CATALOGO METODICO Y RAZONADO

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tJ1

1). MIGUEL CUNI Y MAItTORELL

Indaviduo do La Sociedad Espaola do Hietoria Natural y do La EnlonioLOica de 1'rnncla, P. MANUEL MARTOItELL Y PEA,

Iridtviduo de Ia Sociedad Espanola de Historia Natural do La Entomoldgica de Francia y do La Agricola Cientilica y Literaria do Los Pirineas Orlentales,

IMPTIENTA DE TOMAS GORCI-{S Y COMP., 1876.

Fig. 3. Portada de Ia obra de Cuni i Martorell y Martorell i Peña Catálogo metódico y razonado de los Coleópteros observados en Cataluña>> (Barcelona 1876). Fig. 3. Frontispiece of Cuni i Martorell and Martorell i Peña's work <<Catälogo metódico y razonado de los Coleópteros observados en Cataluña> (Methodical and Detailed Catalogue of the Coleoptera Obser'ed in Catalonia) (Barcelona 1876).


El primer técnico encargado de las colecciones fue Enric Grau i d'Arnau. Nombrado auxiliar-conservador del mismo en agosto de 1882, con sueldo de novecientas pesetas anuales, venIa prestando servicio desde antes de la inauguraciOn del Museo, presumiblemente desde que empezaron a trasladarse las colecciones de Francesc Martorell. Se ocupaba de la preparaciOn, exposición y conservación de los especImenes zoolOgicos. Coleccionista a su vez, al mes escaso de su confirmaciOn en el puesto donO <Ciento veinte Zoofitos en sus diversas Clases de 1 •a Equinodermos (Erizo de mar) 2. Entozoarios (Hydatide), Acalefos (Medusa) 4.° Polipos (Coral), 5° Infusorio (Alcinas)> y <<Diez y seis Crustaceos variados>>. Enric Grau cesará en diciembre de 1887 por motivos de salud. Apenas abierto, el Museo empezó a recibir donativos. El ingreso de buen mimero de vertebrados que deblan ser naturalizados evidenció la necesidad de un especialista. Se llego entonces a un acuerdo con Francesc Darder, un veterinario y taxidermista introducido en la compra y yenta de animales, para que suministrara ocasionalmente especImenes de importancia y disecara los habituales. Darder efectüa sus primeras ventas en enero de 1883 y en marzo del mismo ya es disecadorpreparador a destajo. Su actividad como tal se prolongara hasta marzo de 1890, al menos. Tenla Francesc Darder una botiga dedicada a la yenta de ejemplares de Historia Natural —esqueletos, animales naturalizados, minerales, fOsiles, etc.— y habla editado una revista al caso, Zookeryx, de divulgación, en la que anunciaba también sus productos e investigaciones. Habla cobrado aquel mismo año cierto renombre como embalsamador de cadáveres humanos, a los que aplicaba un nuevo tratamiento de conservación consistente en inyectarles ciertas substancias por la carótida. Muy popular en la Barcelona de entonces, su trayectoria le llevará más tarde a ocupar la direcciOn del Parque Zoológico y a crear el ilamado Museo Zootécnico de la Junta de Ciencias Naturales de Barcelona y el Museo de Banyoles que tiene su nombre. AsI pues, al año de su inauguración, el Museu Martorell funcionaba a pleno rendimiento y sin problemas presupuestarios, dado que en su mayor parte se nutria de donaciones y disponia de 125 pesetas mensuales para cubrir sus moderadas compras. El primer registro de un ejemplar fOsil determinado, que sepamos, data del 8 de noviembre de 1882: <<Un pedazo de mármol con un molusco (pecten) fósil incrustado extraido de una cantera de RenterIa (Guipüzcoa)>>, donativo de Ia Comisión ejecutiva del monumento a Joan Güell i Ferrer. Los primeros fósiles catalanes —<Veinticuatro fósiles moluscos>>— fueron regalados, el 2 de agosto de 1883, por Enric Ventosa i Fina. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas aportarán el 11 de octubre del mismo aflo los prirneros del extranjero, dos moluscos —<<Ammonites plicatilis>>— de La Voulte, Francia. Ese año de 1883, pródigo en adquisiciones, se habia iniciado con un magnifico donativo de la Duquesa de Medinaceli, una colecciOn de rocas salinas de Cardona que completará Miquel Elias i Marchal seis aflos más tarde. En diciembre se compró la colección numismática de Santiago Angel Saura, que incorporaba también objetos etnograficos.


El Museo y la Exposición Universal de 1888. La colección Antiga i Sunyer El 27 de agosto de 1886 saliô a la calle el primer nUmero de la revista La ExposiciOn, dirigida por Salvador Carrera, que tenia sus oficinas en el propio Parc de la Ciutadella. Venia a sostener y potenciar la idea de una ExposiciOn Universal reclamada para Barcelona, cuyo primer adalid era su alcalde Rius i Taulet. Entre 1882 y 1888, Europa, también España, sufrió una importante crisis agrana, cuya inmediata consecuencia fue la emigraciOn de una gran masa campesina hacia los centros industriales. En Catalunya, el hecho coincidió con una recesión financiera y la caIda de ciertos sectores industniales —textiles incluidos— y de servicios. Cerraban las fábricas y crecla el paro. Una politica de obras püblicas podia absorber buena parte del mismo y la Exposición Universal parecIa la esponja adecuada para ello. Madrid, es decir el Gobierno central presidido por Sagasta, a cuyo partido pertenecia el alcade Rius, apoyaba la idea y algunos sectores de la Catalunya influyente la presentaban como un triunfo de la descentralizaciOn polItica y del regionalismo, que sin duda aparejarIa el despegue econOmico. La oposición de parte del nacionalismo catalán, encabezado por el autor de Lo Catalanisme (1886), Valenti Almirall —uno de los introductores del darwinisnio en Catalunya, por cierto—, ocasionO la escisión del Centre Català y la fundación de la Lliga Catalana (1887), pero no logró frustrar el proyecto. Calibrados los lugares donde asentar el palacio de exposiciOn y los servicios, se optó por el Parc de la Ciutadella, el ünico en suma de que disponIa la ciudad para tan magno acontecimiento. Las obras a realizar eran ingentes. El area de la Exposición ocupaba 450.000 m2, 100.000 de los cuales estarIan edificados. Para levantar la mayor de las construcciones, el Palacio de la Industria, con sus 70.000m 2, hubo que derruir gan parte de la vieja muralla militar que constreñIa el recinto. Este no es sitio para detallar esfuerzos y resultados; digamos, en resumidas cuentas, que se aprovecharon algunos edificios ya existentes y se reconvirtieron y levantaron otros, como el Umbráculo, tubular fábrica de mamposterIa y madera sita a la derecha del Museo —que sirvió de sala de conferencias, conciertos y pequeflos saraos— y el Invernáculo, un pabellón de hierro y cristal obra de Josep Amargós i Samarach, ubicado a su izquierda, que fue restaurado. El arquitecto LluIs Domènech i Montaner proyectO el ilamado <<Café-restaurante> (hoy Museu de Zoologia), obra cuyo coste fue de 271.000 pesetas. Por su parte, el Museu Martorell se preparó para el acontecimiento. En diciembre de 1887, ya lo hemos dicho, cesO el Auxiliar-conservador Enric Grau. Manuel Martorell propuso para sustituirle al joven y conocido naturalista Artur Bofihl i Poch, <<persona peritIsima>>, que entonces contaba treinta y cinco años. Bofill, espiritu apacible, era licenciado en FilosofIa y Letras y en Derecho civil y canónico e impresorvocacional de oficio. La afición a las Ciencias Naturales le venIa de su pariente Angel Saura (aquel cuya colección fue adquirida a su viuda por el Museo), quien le introdujo en la botánica, la geologIa, la malacologla y la paleontologIa. Bofill tenIa dos pasiones: la malacologIa y la Opera, y las combinaba admirablemente. Desde muy joven se desplazaba a los festivales de Bayreuth y Munich, en Baviera, para escuchar a Wagner. En 1871, cuando contaba veinticinco años, viajó a Egipto para asistir al fastuoso estreno de Aida, en el Cairo, la Opera que el jedive Ismail Pachá encargara a Verdi para celebrar la inauguración del canal de Suez (la Emperatriz Eugenia de Montijo lo inaugurO el 17 de noviembre de 1869, pero la inmediata guerna franco-pnusiana habia retnasado el estreno). Miembro fundadon de la AssociaciO Catalanista d'Excursions CientijIques, habla recornido toda Catalunya y gran parte de la Italia meridional —especialmente las regiones volcánicas y las islas— y del Norte de Africa recolectando moluscos. CobrO nombre a raIz de su


vuelta a Egipto en 1875 —donde visitó AlejandrIa, el delta del Nib y los valles de Suez y de Aqaba— y de sus primeros trabajos malacológicos. Su colección de moluscos terrestres y de agua dulce se reputaba ya Ia mejor de España y una de Las más completas de Europa. Desde 1883 era miembro de la Sección de Naturales de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, formando parte de Ia Comisión de PaleontologIa de Ia misma. Amigo de LluIs M. VidaL y del canónigo Almera, con quien venIa publicando desde 1884 una monografia sobre los Ivloluscos fosiles de los terrenos terciarios superiores de Cataluña, gozaba de un sólido prestigio, y la decisión de Martorell no podia ser más acertada.

Fig. 4. <Artur Bofill i Poch. Mayo 1875>. Fotografia de L. Fiorillo, de Alejandria, tomada durante el viaje de Bofihl a Egipto. Se conserva en su Expediente personal, en Ia RAC. Fig. 4. Arturo Bofill i Poch. Mayo 1875>>. Photograph by L. Fiorillo, from Alexandria, taken during Bofill's journey in Egypt. From his personal File in the RAC.


Bofihl desplegó enseguida una gran actividad encaminada a engrandecer los fondos y a completar y renovar las exposiciones. En enero de 1888 se procedió a reorganizar las salas. Hasta el momento, en la derecha se exhiblan los especImenes zoológicos —invertebrados en formol, vertebrados naturalizados, esqueletos— y en la izquierda un surtido de geologIa, mineralogIa, paleontologIa y botánica. No conocemos la ubicación exacta de los objetos arqueolOgicos, repartidos entre la sala izquierda y, pocos, el segundo piso, bajo la custodia personal de Martorell. En la sala derecha se agrupO entonces la historia natural —geologla y paleontologla, botánica y zoologla— y se liberó la izquierda, donde vino a asentarse la arqueologia. De inmediato comenzaron las gestiones para adquirir la gran colecciOn de D. Pere Antiga i Suuier, propietario y director de un afamado colegio y especialista en himenOpteros. SegUn el inventario detallado por la ComisiOn encargada al respecto, inclula 34 esqueletos mamIferos, a yes 363, 26 reptiles, 6 nidos, 91 peces, 600 minerales y 150 fosiles>>. El Inventario original manuscrito que hemos consultado —lo firman Carles Ferrer, Jaume Almera y Manuel Martorell— arroja algunas diferencias con las cifras anteriores. En realidad fueron <quinientas especies minerales; ciento de rocas; y ciento cincuenta de fósiles>> las ingresadas. Los 150 fósiles se reparten entre el silürico de Bohemia, de Dudley y de Cincinnati; carbonifero de Wetton, en Indiana, y Staffordshire (Inglaterra); pérmico de Bohemia; trias de Alemania y Francia; jurásico, cretácico y terciario de Francia, cuaternario de los Estados Unidos. La colecciOn llegó al Museo el 30 de abril, pocos dIas después de inaugurarse la Exposición Universal. Se valoró en 11.169 pesetas —700 los minerales, 100 las rocas y 200 los fósiles—, pero finalmente se pagaron por ella 7.930 pesetas. El Ayuntamiento corriO con el gasto y el Museo vino a reforzar oportunamente la escuálida sección de Paleontologia. El laboratorio de preparación y taxidermia se vio desbordado y hubo que contratar un nuevo ayudante, Maria Masferrer i Rierola, con 40 pesetas mensuales de sueldo, que prestará servicio como disecador práctico desde abril de 1888. La Paleontologla europea, y por descontado la espafiola, se hallaba inmersa en un amplio debate suscitado por ha aparición de On the origin of species (1859) y The Descent of Man (1871) de Charles Darwin. Es bien conocida la feroz controversia entre los detractores del darwinismo encabezados por Samuel Wilberforce, obispo de Oxford, y Richard Owen, y sus defensores más fervientes, Huxley y Hooker, a quienes respaldaron, dotándolo de una fuerte carga polItica e ideológica, Marx y Engels. Paradógicamente, los seguidores de Adam Smith y del capitalismo a ultranza lo acogerán con no menos entusiasmo. Aunque en Espafla The Origin fue censurado y no se tradujo al castellano hasta 1877 —a raIz de la ConstituciOn de 1869, que restableció la libertad de enseflanza y de Cátedra—, el darwinismo se combatió y defendió con virulencia. El que luego fuera cardenal de Sevilla, Ceferino Gonzalez, puso la primera piedra y el arzobispo de Granada intentO concluir el edifico condenando la conferencia del catedrático de Historia Natural de esta ciuda Rafael Garcia Alvarez. El Real Decreto de 1875 y la circular universitaria que he acompaflaba y prohibia su enseflanza enconaron los ãnimos. Los catedrãticos de Santiago de Cornpostela, Augusto Gonzalez Linares —quien lo defendia püblicamente con gran escándab— y de Madrid, Laureano Calderón —discIpubo de Francisco Giner de los RIos—, seguidos de un grupo de treinta y siete profesores bo rechazaron indignados, actitud que hes costó la Cátedra. La InstituciOn Libre de Enseflanza nornbró a Darwin Profesor Honorario de la misma.


En Catalunya, aunque Landerer —entre cuyos discIpulos de Geologla se contaba Jaume Almera— habla publicado en 1873 un estudio sobre ci tema, tratando de reducirlo estrictamente a! campo cientIfico, ci catedrático de la Facultad de Farmacia, FruitOs Plans, declaró ci darwinismo contrario <<a la ciencia, a la filosofla y a Ia libertad>> en la lección inaugural del curso 1880-188 1. Tres años más tarde, Sardà i Saivany publica su libro El liberalismo es pecado, y Rubió i Ors, en 1886, preparándose ya la ciudad para la Exposición, el suyo sobre ElHombre. Origen, antigliedady unidad de la especie humana segün la revelaciOn, Ia ciencia y Ia historia. Desde su cátedra, Odón de Buen, amigo personal de Ferrer i Guardia, les daba la replica: años más tarde, en 1911, sus continuos conflictos con la Igiesia le llevarán a ser depuesto y a sufrir traslado forzoso a Madrid. La polémica en torno a! darwinismo, en la que andaban juntos y revueltos argumentos cientIficos y teológicos con otros más chuscos y en la que influla no poco ci carácter generalmente sanguIneo de los contendientes más esforzados, favoreció la divulgación de las Ciencias de la Tierra entre ci gran pUblico, que segufa con curiosidad regocijada o indignación colérica las noticias de prensa, celebrando las arremetidas de unos y las burlas sangrientas de otros. Geólogos y paleontóiogos eran tenidos comünmente por tipos excéntricos si no chiflados, cuya actividad consistla en salir al campo a machacar con saña Ia primera piedra que encontraban, pasarse la vida entre huesos, desenterrar bichos muertos y pelearse por asuntos triviales que revestIan de una solemnidad y una trascendencia poco adecuadas; gente, en fin, de Ia que no se podia esperar nada serio y a la que habIa que hacer poco caso. Una anécdota publicada por el <<Diario de Barcelona>>, en julio de 1888, o sea en piena Exposición Universal, ilustra ci clima en que se desarrollaba ci trabajo del geólogo. <<No ha transcurrido mucho tiempo, desde que, en una de las aldeas de la derecha del Llobregat, a poca distancia de Martorell, cundió con rapidez aterradora la noticia de que la inesperada desaparición de un nino de pocos años, agraciado y muy roliizo, era debida a un rapto feroz, sanguinario, para después de asesinado, utilizar su grasa para las ruedas de los coches dcl ferrocaril (...). Y ci hecho era comentado pocos dIas después, con ia saña que el caso requerIa, en lo que nuestros campesinos ilaman una tra ba//ada, cuando a poca distancia, de ia espesura de un bosque, de ia ioma de un promontorio de escasa elevación, se oyeron golpes como de un hierro sobre una piedra (...). El más atrevido de los que allI estaban (...) saltó como un lebrel hacia ci punto de donde venIa ci ruido misterioso, y vio con asombro, a un hombre que tenIa un saco en ci brazo y continuaba impasibie su tarea de dar martillazo sobre martiliazo y lienaba su saco con las piedras que recogIa. Dar parte el investigador a sus compañeros, coger todos los intrumentos de que se servian para su labor, y combinar una emboscada de éxito seguro para acabar con la vida del supuesto raptor y asesino, fué obra de pocos momentos, é iban estrechando ci cerco, cuando una de las mujeres que les azuzaban, advirtió que tal hombre era un sacerdote de quien hacIa pocas horas, habla oido en la iglesia parroquial vecina ci Santo Sacrificio de la misa. La mano que daba los golpes era la del doctor Almera y ci martillo era ci quc de ordinario sirve ai geóiogo>>. Ei Dr. Aimera confundido con un sacamantecas! La extrema penuria de nuestros ferrocarriles, que ya entonces tomaban medidas irregulares para sufragar su deficit —esas grasas para los raIies, de dudosa procedencia— casi le cuesta la vida al canOnigo. La ExposiciOn Universal abrió sus puertas ci 8 de abril de 1888 y las clausurO ci 9 de diciembre dci mismo. En los diferentcs Palacios y Pabellones se ofrccieron a la


curiosidad de los visitantes valiosas muestras del arte, la ciencia, la actividad industrial, los recursos naturales y extranjeros, que en parte pasaron a engrosar nuestros fondos durante o una vez finalizado el certamen. AsI ocurrió con las colecciones numismáticas de Vidal Cuadras y de Pedrals, expuestas en el Museo Martorell, la minera instalada por el cuerpo de Ingenieros de Minas —rocas, minerales y productos elaborados, representativos de todas las provincias de España— y la forestal de los Ingenieros de Montes —productos forestales, flora y fauna ibéricas. Y otra forestal, de Argentina, a bordo del vapor Conde de Vilana conjuntamente con un muestrario de la industria, el comercio y el agro catalán. El Ministerio de Fomento participó con una amplia selección de minerales, rocas y fOsiles de cada uno de sus distritos mineros, y el de Instrucción Püblica lo hizo con varios objetos cedidos por el Museo Arqueológico Nacional. El Cuerpo de Ingenieros de Minas expuso veinte colecciones de rocas caracterIsticas de los diferentes terrenos más una de cada provincia catalana, cuatro en total, y <<una colección paleontolOgica dispuesta por orden estratigráfico>>. Todo ello emplazado en la gran nave central del Palacio de la Industria. La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona celebró varias sesiones cientIficas a lo largo del certamen. En la del 15 de mayo Almera y Bofill leyeron una comunicación relativa a la presencia de Dinotherium bavaricum en las minas de lignito de Estavar, en la Cerdeña francesa, de la que se hizo eco la prensa diana. En julio, los diarios glosaron ampliamente la apariciOn de una nueva entrega de los Moluscos fósiles de los terrenos terciarios de Cataluña, de dichos autores. Manuel Martorell fue Vocal de la Comisión Central Ejecutiva de la Sección de Arquitectura y Comisario de Agricultura del Consejo General. Delegado por la DiputaciOn Provincial de Barcelona junto con Almera, Bofill asiste al Congreso Internacional de Londres de ese año y recolecta en el Plioceno de Suffolk. A la clausura de la Muestra, el Museo gozaba de una amplia popularidad entre los barceloneses. La casa comercial Segur presentO en sus escaparates un abanico de gran tamaflo <<que era un resumen completo en forma gráfica de la Exposició Universal>>, en el que se detallaba <<todo lo que se expuso en el Museo de Martorelb> durante el certamen, y sacó a la yenta otros con la imagen del edificio.

La colección Baron y Ia primera reorganización del Museo

A la muerte de Manuel Martorell, en la primavera de 1890, el Consistorio nombró Jefe técnico interino del Museo a Joan Montserrat i Arch, que a sus cuarenta y siete años ya era presidente de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Joan Montserrat era un personaje singular. Bachiller en Artes, Doctor en Medicina y CirugIa —campo en el que tuvo una actividad muy destacada como inmunólogo—, encabezó la comisión que en 1884 destacO la ciudad de Barcelona para estudiar la epidemia de cOlera que azotaba Tolón y Marsella. Los <microbios>> se interpretaban entonces como plantas inferiores —hongos microscOpicos—, y Montserrat era un experto en fiebre amarilla y un botánico de cierto prestigio. Durante la Exposición de 1888 habIa presidido el Jurado relativo a Enseñanza General. PolIglota y poeta, traductor de Homero, Tirteo, PIndaro y Horacio, fue Montserrat un activo colaborador de Ia revista La Renaixensa. RedactO <<La Botánica>> del tomo VIII de la magna obra La CreaciOn editada por Montaner y SimOn. A él se debe, presumiblemente, la puesta en marcha del herbario del Museo.


La dirección no recayó, sin embargo, en Montserrat, como serla de esperar, sino en Bofill, que Ia asumiO accidentalmente. Ello, puede explicarse por el carácter interino del empleo de Montserrat, por su casi exciusiva dedicaciOn a la Real Academia y por una deficiente salud que le llevó a cesar en 1893 y ala tumba dos afios más tarde. Sea como fuere, es Boflll quien firmará, como Ayudante Conservador <encargado interino>>, el primer oficio que cursa el Museo tras Ia desapariciOn del segundo de los Martorell. El 28 de enero de 1 891, Bofill participó al Ayuntamiento haber <<visto anunciada la Yenta de una colección paleontológica en la que están representados por mumerables especies, comprendidas en 12.000 ejemplares, todas las fases de la vida animal desde su aparición hasta los ültimos tiempos geológicos>>. Bofill Ia estimaba <<de importancia capital>> para el Museo, pues <<no solo darla gran realce al mismo sino que serla visitada con frecuencia y asiduamente consultada>. Aludia asI a los trabajos del Mapa Geologico de Ia provincia de Barcelona, cuya direcciOn compar-

Fig. 5. Joan Montserrat i Arch. Jefe-técnico del Museu Martorell.-OIeo depositado en Ia RAC. Fig. 5. Joan Montserrat i Arch. Technical Head of Museu Martorell. Portrait at the RAC.


tIa con Almera —desde 1885. Dc hecho, la primera de las Hojas previstas, <<Contornos de La capital>>, publicada en 1888 y exhibida durante Ia Exposición Universal y en el Congreso de Londres de aquel aflo, acababa de reeditarse corregida y aumentada. A esas alturas resultaba imprescindible disponer de una colecciOn de referencia que cubriese ampliamente los distintos episodios geolOgicos y sus faunas caracteristicas y facilitase La determinación de los especimenes recolectados, y esa parecla ser Ia colección Baron. Su precio, 6.000 francos, no superaba el presupuesto de adquisiciones para el ejercicio. OIdo el informe y tras algunas gestiones, el Ayuntamiento acordó Ia compra en abril del mismo año. La ilamada col. Baron, adquirida a un marchandde Paris, el Sr. Pisani, recorrIa Ia práctica totalidad de los yacimientos más conocidos de La época. Entre los paleozoicos destacan el cámbrico de la Montage Noir y de Bohemia; ordovicico de Manche, Calvados, Ile-et-Vilaine, Sarthe, Hérault, Finistére, Loire-Atlantique, Devonshire, Bohemia; silOrico de Gotland, Dudley, Bohemia y Rusia; devónico de Geroistein, Eiffel, Ardennes, Pas de Calais, Dinant; carbonIfero de Sarthe, Tournai.

Fig. 6. Cabeza de un <<lctiosaurio> del Lias de Lyme Regis. Inglaterra. twrtincciente a Ia col. Baron. montada hacia l9l0. Fig. 6. Skull of an Ichthyosaur from the Lias of Lyme Regis, England, first exhibited around 1910 and belonging to the Baron Collection.


Visé y una amplia representación de la flora de Europa central, Gran Bretaña y Francia; pérmico de Autun, Lodève y Gera. Puede decirse que de los mesozoicos y cenozoicos no faltaba ninguno de los grandes, incluidos Lünz, Hallstatt, Lyme Regis, Bayeux, Soinhofen, Ardennes, Moscü, Folkestone, Meudon, Rouen, Maästricht, Oeningen, Cuenca de Paris, Gironde, Suffolk, Andona, etc. En cuanto a los vertebrados, hay que citar los restos más o menos completos de plesiosaurios e ictiosaurios de Lyme Regis, los peces de Solnhoffen, las osamentas de Quercy, etc. Para ser exactos, Ia colección no solo inclula ejemplares proporcionados por Pisani, el comerciante encargado de su y enta. Buen connaisseur, Baron tenia contactos en toda Europa y compraba fósiles a los más importantes marchands y comptoirs. En su colección hay etiquetas de <<Les fils d'Emile Deyrolle>>, <<Docteur Dagincourt>>, <<Alexandre Stuer>> y <<Louis Saemann>> de Paris; <<Comptoir Minéralogique et Géologique Suisse>> de Ginebra; <<Comptoir Minéralogique et Paléontologique Casimir Ubaghs>> en Maästricht; <<Dr. F. Krantz> y <<B. Stütz>> en Bonn; <<James R. F. PISANI 8, Rue Furstenberg Paris

Comptoir Mineratogique et Geologique Suisse I:, H % ] , V. tn.rroNs, (,;\,:cI,

-.50 CruaophortaSih1othei= cii v Buch Pcri'ii.en i..Gcra,Thurnge

COMPTOIR IINRAI.00IQUR ES PAtONTOLOGIQUE

Casimir UBAGRS,

a Maogtricht,

Dr. FtKrantz

Bheinisehes Minoratien-Contor Bonn.

E. EYMOUR, 52 BEEKMAN STREZT, N. Y.

Figs. 7-11. Algunas etiquetas de caja de Ia col. Baron, adquirida a!

1891.

marchand de Paris F. Pisani en

Fig. 7-11. Some labels from the Baron Collection, purchased in 1891 from F. Pisani, a marchand from Paris.


Gregory>> y <<Alfred Bell>> de Londres, por citar algunos. La compra y yenta de minerales y fósiles era, de hecho, una práctica corriente, casi irremediable: Barrande, Cossmann, Agassiz y otros muchos se desprendlan de los <<ejemplares duplica(los>> para costearse las publicaciones, cuando no para vivir. La coiección BarOn supuso durante décadas una fuente informativa de primer orden para los especialistas del ámbito catalán, que la consultaron de manera sistemática. Ingresó en el Museo el 22 dejunio de 1891. Costó 5.400 francos, másotros 280 de embalaje y transporte. Tal enriquecimiento obligó a reorganizar el almacén y Las salas. En abril de ese mismo año se habian devuelto las doce vitrinas que Ia Comissaria Règia dispuso en ci Museo durante la finida Exposición. Para suplir la carencia y alojar Ia Baron, el Ayuntamiento acordO en mayo el traslado provisional de Ia colecciOn arqueológica al Paiacio de Bellas Artes, hasta disponer del proyectado Museo de ArqueologIa (abierto el 29 de junio siguiente), con lo que se desocupO una de las salas. Y se adquirieron veinte nuevos armarios-vitrinas. No sabemos con certeza cómo se distribuyeron los fondos, pero lo más probable es que se mantuviera Ia disposición original y se aprovecharan los nuevos espacios libres para reagrupar las exposiciones. Esto es: la ZoologIa permanecerla en el ala derecha, y Ia GeologIa —minerales, rocas y fósiles— vendrIa a ocupar el vaclo dejado por la ArqueologIa en Ia izquierda. Bofill nos dice que los ejemplares se instalaron con un criterio eminentemente didáctico <<per ordre rigurOs estratigrâfic, i dintre de cada una de aquestes divisions respecte al temps, s'han agrupat les espécies segons liur distribució en l'espai o sigui geogràficament per localitats determinades>>. El herbario de Montserrat estarla, suponemos, a su alcance, en ci primer piso del Museo, compartiéndolo con Ia biblioteca, pUblica, y la dirección. Bofill ocuparla ésta o uno de los despachos adjuntos. En el segundo piso tenia vivienda el conserjecustodio. En ci sótano se almacenaban los especImenes que por un motivo u otro

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Fig. 12. Ficha manuscrita del Dr. Bofill, perteneciente a! fichero de Ia colección Baron. Fig. 12. Dr. Bofill's manuscript label belonging to the Baron Collection file.


—ma! estado, en restauración, etc.— no tenIan cabida en las salas y funcionaba un pequeño laboratorio o taller para preparar el material ingresado. Consta que a partir de 1883 el Museo abrIa al püblico los jueves y domingos, de 10 a 18 h., reforzada la vigilancia por cinco guardias municipales.

El Museo y Ia Junta de 1893 Tras la estela de la ExposiciOn Universal, el Ayuntamiento habla creado en enero de 1980 una Cornisión para La ConservaciOn de los Edificios del Parque y

Fomento de los Museos Municipales, organismo que un año más tarde pasa a denominarse Corn isión Especial de Bib/jot ecas, Museos y Exposiciones ArtIsticas. Coincidiendo con esa fecha el Museo adquiere la colección Baron, se desprende de sus colecciones arqueológicas y se orienta definitivamente hacia las Ciencias Naturales. En 1893 se integra en dicha Cornisión como una de sus Secciones. La Cornisión propone entonces constituir una Junta técnica del Museo de Ciencias Naturales y Jardines ZoolOgico y Botánico que gestione los asuntos afectos a dichas dependencias, incluidos sus fondos y servicios; adecuadamente financiada, contratarIa extraconsistorialmente auxiliares y técnicos eventuales. La flamante Junta celebra su primera sesiOn el 21 de diciembre de dicho año 1893. Joan Montserrat habIa cesado el 16 del mismo y el 25 Bofill habla accedido oficialmente a la dirección del Museo. Bajo la presidencia del teniente —alcalde de la ciudad, Modest Casademunt, formaban la Junta siete señores escogidos por el Ayuntamiento, entre quienes figuraba nuestro viejo conocido Francesc d'A. Darder, ya director del JardIn o Parque Zoológico, pero no Bofill; los presidentes de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona (L. M° Vidal), del Colegio de Farmacéuticos y de la Real Academia de Medicina y Cirugla; el catedrático de MineralogIa, Botánica y Zoologla de la Universidad (Odón de Buen), el catedrático de Historia Natural del Instituto de Geologla y Paleontologla del Seminario Conciliar (Jaume Almera) y los ingenieros mayores de Minas del Distrito y de Montes. Objetivos prioritarios eran, segün consta en el informe elevado al Consistorio y publicado en 1899: <l.° Popularizar el conocimiento de las formas orgánicas y minerales que existen en los diferentes palses del Globo. 2.° Poner de manifiesto las multiples aplicaciones económicas que de los seres naturales puede hacer el hombre. 3•0 Dar a conocer la flora, fauna y gea de la region catalana-balear. Se proponIa, para alcanzar estos fines, organizar las colecciones del Museo en tres grandes grupos, Generales, Regionales y Económicas, a exhibir en pabellones separados, de fàcil ensanche. *En todos los establecimientos de esta Indole, se huye [hoy] de las grandes construcciones y de los edificios definitivos, salvo aquellos casos en que se instalen colecciones de importancia histórica, 0 de tal riqueza que su aumento es difIcil y no modificarla apenas la extension que ocupan>>, advierte el documento. El propio Museo se dividirla en Secciones —Geologla, Zoologla y Botánica. Los especImenes vivos se distribuirian entre un JardIn Botánico, a crear, el Parque ZoolOgico, a engrandecer, y el Acuario construido para la Exposición Universal. Revisten especial interés los criterios a seguir en las exposiciones a! püblico, que resaltan con toda suerte de detalles su carácter divulgador y didáctico. AsI, la Geologla se entiende como un todo incluyente de las ilamadas Ciencias de la Tierra.


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Fig. 13. Portada del Jnjorme de Ia Junta Técnica de los Museos de Ciencias Naturales. Parque Zoológico y Jardin Botánico (Barcelona 1899). Fig. 13. Frontispiece of the lnJbrme (Report) made by the Junta Técnica de los Museos de Ciencias Naturales, Parque Zoológico y Jardin Botãnico (Barcelona 1899).


Los mapas y cortes geolOgicos, los paisajes de las diferentes edades terrestres, la representación del origen del mundo segUn la Ciencia y las vistas panorámicas de los fenómenos dinámicos más sorprendentes (volcanes, géiseres, glaciares, etc.) pueden constituir la apropiada, instructiva y hermosa decoración del local destinado a la GeologIa>. En este marco hallarlan sitio las colecciones geolOgicas: la petrológicamineralógica (<sistemática, de modo que se facilite el estudio en detalle de los minerales y de las rocas>>), Ia de dinámica terrestre (<materiales volcánicos, geiseritas, albums con fotograflas de volcanes y terremotos, muestras de erosion>>), Ia de geologla histórica (por edades, por formaciones, por terrenos, deben disponerse los minerales, las rocas, los fósiles), las regionales y geograficas, (<<que sirven para dar a conocer la composición y la riqueza del suelo en las distintas comarcas españolas y extranjeras>>), las económicas-industriales, que divulgarlan las aplicaciones de los minerales y rocas, ya en la construcción, la metalurgia. La Botánica comprenderIa, siempre segün el informe, los herbarios general y regional, una colección organográfica (raIces, tallos, frutos, semillas, etc.) y otras de plantas fOsiles y de carácter económico, proponiéndose como modelo a seguir, para estas ültimas, las del JardIn Botánico de Kew, Londres. Tres serIan, por su amplitud, las colecciones zoológicas: la General, la Regional y la Económica. Auxiliada por la Embriologla y la AnatomIa Comparada, formarlan la General animales naturalizados, sus esqueletos y los ejemplares fósiles que les preceden y <<que no deben separarse de los animales vivos>> pues <completan y enlazan los grupos existentes hoy: son otras tantas ramas del árbol genealógico de la animalidad>>; cuando <<no sea posible adquirir ejemplares de los fósiles más caracterIsticos, podrán suplirse con reproducciones del mismo tamaflo de los originales>>. En la Regional o zonal, a cada grupo biológico le acompañarIa un mapa con su area de dispersion. La Económica expondrIa los beneficios que pueden obtenerse de los animales —medicina, industria, agricultura, artes, etc. Esta colección se constituirá independientemente, más adelante, bajo el nombre de Museo Zootécnico. El informe, que aboga también por una colección antropológica y prehistórica catalana, apuesta finalmente por un jardIn botánico, un parque zoolOgico y un acuario moderno, concebidos como ámbitos de cultura y de recreo: habida la escasez crónica de esta clase de servicios, deberlan compaginar las necesidades de la salud püblica con los aspectos cientIficos y económicos. A semejanza de otros palses, podrIan conservarse, aclimatarse, repoblarse aill un buen nümero de especies de gran valor para nuestra zoologIa, piscicultura, agricultura e industria. Un programa, como se ye, a todas luces ambicioso. La iniciativa caducO prematuramente, inmersa en las contradicciones de una polItica municipal inestable y unos presupuestos misérrimos que no alcanzaban a cubrir el personal técnico solicitado y a sostener apenas de forma precaria los servicios. Hasta entonces, el Museo habla conocido desde su fundaciOn un crecimiento continuo, que se refleja en la evolución de sus fondos y de sus presupuestos.

Politica y Presupuestos. Conclusiones Al inaugurarse, el Museo disponla de 1.500 pesetas anuales para gastos de material y adquisiciOn de ejemplares, cantidad que en 1888 fue ya de 5.000, de 10.000 en 1889 y de 15.000 entre 1890 y 1892, lo que le permitiO afrontar la compra de colecciones tan considerables como las Antiga i Sufler (1888) y Baron (1891).


La estabilidad presupuestaria no era más que un reflejo de la municipal. En efecto, desde que el gobierno de Cánovas disolviera en 1875 los Ayuntamientos republicanos, a raiz de la Restauración monárquica, y aprobaran las Cortes la reformade la legislación municipal(1876)y una nueva Ley municipal(1877), monárquicos y conservadores —partido al que pertenecla Manuel Martorell— gobernaron mmterrumpidamente el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo Alcalde-Presidente Constitucional nombraba el Gobierno mediante una Real Orden. Esa bonanza ficticia, mantenida por un férreo control electoral, hará aguas con los acontecimientos politicos y sociales que se producirán en años inmediatos. Veamos los presupuestos. Entre 1892 y 1894 el Ayuntamiento no destina cantidad aiguna para adquisiciones, iimitándose a abonar pequeñas facturas a medida que se presentan y aprueban. En 1895 se recupera la partida de adquisiciones y en 1896 se compra a Ricard Aguilera una colección de fósiies del eoceno de Casteiloli. Entre 1897 y 1903, dicha partida vuelve a suprimirse. Y si en 1903 se libran excepcionaimente 4.000 pesetas para adquirir la importantisima colección entomológica de Daniel Muller (unos 32.800 coleópteros paleárticos, que se instalaron provisionalmente en la biblioteca), entre 1904 y 1905 el Museo toca fondo al carecer oficialmente de presupuesto. Veamos ahora la situaciOn polItica. En 1893, año en que los republicanos ganan las elecciones municipales, el anarquista Santiago Salvador arroja una bomba en el Liceu y causa veinte muertos. En 1895, cuando obtienen la alcaldia los dinásticos, estalla otra durante la procesiOn del Corpus y mata a doce personas, incidente que dará lugar al proceso de MontjuIc y a cinco penas de muerte. El desastre colonial de 1898, de gran repercusión en la economIa catalana, radicaliza el catalanismo. Al constituirse en 1899 el gobierno conservador de Francisco Silvela, el Dr. Bartomeu Robert es nombrado alcalde de Barcelona. Cuando la polItica fiscal de Silvela provoque la reacciOn unánime de los comerciantes e industriales catalanes, que se niegan a pagar las contribuciones —ci liamado <Tancament de Caixes>>—, Robert dimitirá manifestando su oposición al cobro forzoso, lo que le granjeará una enorme popularidad. En 1901, entre la algarada de la huelga general, se produce el triunfo electoral de la recién creada Lliga Regionalista, presidida por Robert, donde se hablan agrupado para su defensa propietarios e industriales, pero también parte de la intelectualidad y pequeña burguesla catalanas. Lo cierto es que, a pesar de perder las elecciones, los dinásticos mantuvieron la mayoria en ci Consistorio, porque la renovaciOn que se producIa cada dos años solo afectaba a la mitad del mismo y, además, los alcaldes continuaban siendo nombrados por el gobierno central, independientemente de los resultados electorales. Cuando los republicanos arrasen en las siguientes de 1903, logrando la mayoria absoluta, ci hundimiento del caciquismo municipal será un hecho. Las contradicciones internas, la pérdida de las elecciones, la visita de Alfonso XIII a la ciudad y al Ayuntamiento en 1904 ocasionaron finalmente la escisión de la Lliga, que no obstante se impondrá en las elecciones municipales de 1905. Para celebrar su triunfo, militantes y simpatizantes se hermanan en un <<Banquete de la Victoria>> y recorren la calle Balmes cantando Els Segadors. Una caricatura del semanario satIrico Cucut desata las iras de parte de los oficiales de la guarnición militar, que arrasan los talleres. El gobierno central de Montero Rios, incapaz de sancionar los hechos, cae y sube el de Moret, quien hace aprobar la Ley de Jurisdicciones, por la que sometia al criterio militar los supuestos delitos de ofensa a la Patria, en un intento de poner diques al catalanismo. Nacionalistas, carlistas, parte de los federales y los republicanos no lerrouxistas reaccionarán uniéndose para constituir Solidaritat Catalana. El desbarajuste es tal, que de 1892 a 1905 Barcelona conoce 27 alcaldes, lOde ellos accidentales.


Eran tiempos revueltos, poco propicios a La actividad cientIfica, y el Museo, gestionado por una voluntariosa Junta falta del apoyo económico necesario para poner en marcha sus proyectos, se orienta hacia Ia divulgaciOn mientras ordena sus fondos. Desde 1 898, con el concurso de los vocales de Ia Junta, se imparten clases prácticas a los alumnos de las escuelas municipales, y son más de tres mu quinientas las personas que lo visitan solo durante el mes de septiembre del año siguiente, cantidad extraordinaria para Ia época y aün para nuestros dIas, en Ia que incluir, se infiere, colegios, institutos y escuelas de Ia ciudad. Debla ci Museo abrir ya a diario —al menos para cubrir las prácticas— y parece que Ia afluencia de visitantes durante el perlodo escolar era considerable. Entre 1900 y 1901 se aborda Ia confección de un Catalogo General y se remite el Consistorio una relaciOn valorada de los fondos, de Ia que lamentablemente no tenemos copia. Sin más ayudantes declarados que un conserje y dos mozos, Bofihl se volcará en su trabajo de manera admirable, atendiendo por igual los asuntos administrativos y los propios museisticos y cientIficos. Organiza las prcticas a los estudiantes, mantiene las exposiciones, conserva y aumenta en lo posible Los fondos, vigila Ia limpieza y buen estado de Las dependencias, y aün encuentra tiempo para, costeándoselo, representar al Museo en los Congresos Geológicos Internacionales, de Zurich (1892), ParIs (1900) y Viena (1903). Como miembro de Ia Sociéié Géologique de

Fig. 14. Arturo Bofill I Poch. 15 Febrero 1904>. Fotografla de J. Marti, de Barcelona. Se conserva en el Expediente personal de Bofill, en Ia RAC. Fig. 14. <Arturo Bofill Poch. 15 Febrero 1904>>. Photograph by J. Marti, from Barcelona. From Bofill's personal file in the RAC.


France, asiste a las excursiones que programa dicha instituciOn y recolecta en Inglaterra, Francia, Suiza, Argelia y Belgica, paliando con sus aportaciones las escasas que recibe el Museo. En 1905 saldará de buen grado una vieja deuda al redactar la necrologla de Francesc Martorell. Era también el momento de recapitular y evaluar los resultados. Y el balance no podia ser más positivo. Partiendo de nada y en poco más de veinte aflos, la ciudad se habla dotado de un edificio y unas colecciones de historia natural püblicas, abiertas a la investigación y a la divulgación cientificas, al tiempo que realizaba una amplia labor popular educativa ignorada hasta la fecha. Y se disponIa a emprender una de las mayores y más importantes aventuras culturales de la España del primer tercio del siglo veinte: la Junta de Ciències Naturals de Catalunya.

PERSONAL DEL MUSEU MARTORELL (1880- 1905) Director (honorifico): Manuel Martorell i Peña (30.06.1 880—+23.03. 1890) Director: Artur Bofill i Poch (accidental: 14.04.1890. confirmado: 25.12.1893) Jefe-tecnico (interino): Joan Montserrat i Arch (h. abril 1890-16.12.1893) Auxiliares-conservadores: Enric Grau i d'Arnau (10.08.1882-31.12.1887) Artur Bofill i Poch (propuesto: 12.11.1887. confirmado: 01.01.1888) Disecadores-preparadores: Francesc d'A. Darder i Llimona (a destajo: 29.01.1883-20.03.1890 al menos) Maria Masferrer i Rierola (03.04.1888. Ultima cita 11.02.1892) Secretario (honorIfico): Magi Soler i Benaprés (17.10.1882-25.06.1883) Cusiodia y limpieza: Eusebio Palomera (15.09.1882-dic. 1882) Josep Carnassa (dic. 1882-18.11.1891) Antoni Porret (18.11.1891. En propiedad: 30.07.1892) 2 mozos (1894-97, 1903-05), 1 mozo (1898-99)

A Rosa Maria Sarabia, Biblioteca de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, por su gentileza e inapreciable ayuda en la büsqueda de la documentación solicitada. A Jordi Vidal, amigo y autor de las fotografIas.


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lección Petrográfica Grandes Bloques> Museo Martorell. Donativos en trámite. Reconstrucción colección <Grandes bloques>> aflo 1932 a 1949. 11.2: Llista dels donatius des de la fundació del <<Museu Martorell>> fins a la publicació del primer Anuari de la Junta de Ciències Naturals. 11.3: Expediente relativo a la ponencia de Mineralogla (GeologIa). 11.4: <Museo Martoreib> del Excmo. Ayuntamiento Constitucional de la Ciudad de Barcelona. 11.5: Expediente relativo a la recolección de ejemplares. 11.6: Borrador Monetario. 11.7 / 1988: Colección mineralógica del Museo de Ciencias Naturales. - Catálogo. 11.8: Biblioteca (Borrador). 11.9: Borrador de Donativos insignificantes. 1882... Inventario General del Museo Martorell>> de ArqueologIa e Historia Natural. Inventario en limpio <Museo Martorell>>. Donativos y Adquisiciones. Museo Martorell, Barcelona. (Manuscrito inédito depositado en MZB, siglado como 12). Este Inventario, copia en limpio del Ii, consta de los siguientes cuadernillos: 12.0: Inventario de Donativos insignificantes [pp. 1-12]. 12.1: Inventario n.° 1. de D. Francesc Martorell i Pefla. Colección de Arqueologia detallada, segün se manifiesta en el Acta notarial de 30 de Noviembre de 1883 ante D. Jaume Burguerol [pp. 13-20]. 12.2: Inventario n.° 2. de D. Francesc Martorell i Peña. Colección de ConchiologIa detallada [pp. 2 1-258]. 12.3: Inventario n.° 3. de D. Francesc Martorell i Peña. Biblioteca detallada [pp. 259-284]. Sigue Biblioteca. Invent. 3.° fol. 259 al 284. Donativos y adquisiciones. [pp. 259-284]. 12.4: Inventario n.° 4. Monetario de D. Francesc Martorell i Peña detallado [pp. 284340]. 12.5: Inventario n.° 5 de los Donativos y adquisiciones hechos con posterioridad a los donativos de D. Francesc Martorell i Peña. ArqueologIa e Historia Natural. [pp. 341-485]. Incluye también: Escritura de Acta autorizada por D. Jaume Burguerol, Notario pUblico del Colegio del territorio de la Audiencia de Barcelona, con residencia en esta capital. A 30 de Noviembre de 1883. [Acta notarial de la entrega del legado Martorell. Cuadernillo suelto]. Relación de objetos arqueológicos y biblioteca arqueológica que fueron del Sr. Fc. Martorell, que el Ayuntamiento entrega para su custodia a D. Carles de Bofarull, Ayudante jefe interino del Museo de Historia. La relaciOn viene firmada por el Dr. Bofill. 1882... Inventarios del Museo de Ciencias Naturales. Museo Martorell, Barcelona. (Manuscrito inédito depositado en MZB, siglado como 13). Este Inventario ordena temáticamente, por grupos biolOgicos, las adquisiciones registradas en (I 1). Consta de los siguientes cuadernillos: 13.1: Sección primera. MamIferos. 13.2: Sección tercera. Reptiles y Anfibios. 13.3: Sección quinta. Insectos, Arácnidos, etc. 13.4: Sección séptima. Moluscos. 13.5: SecciOn décima. Fósiles. 13.6: Sección undécima. Minerales y Rocas. Por lo que se refiere a la Sec. décima, Fósiles (13.5), el extracto es incompleto y solo recoge las adquisiciones anteriores a la compra de la col. Baron de Paris. De ésta, incluye sin determinarlas 336 entradas. El total de las registradas es de 1.064. 1882-1918. Salidas. Registro de Oficios y Comunicaciones. Museu Martorell, Barcelona. (Manuscrito inédito depositado en MZB, siglado como 0C2). Museo Municipal de Ciencias Naturales. 1901... Oficios y Comunicaciones desde 1881. Entradas. Museo Martorell, Barcelona. (Manuscrito inédito depositado en MZB, siglado como OC 1. Contiene también el registro de los <<Documentos>> que en aquella fecha existlan en el Museo). 1882-1930. Libro de Registro y Donaciones 1882-1930. Barcelona. (Manuscrito inédito depositado en MZB).


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Siglas empleadas: MGB: Museo de Geologia de Barcelona MZB: Museo de Zoologia de Barcelona RAC: Real Academia de Ciencias y Artes .de Barcelona

Original rebut el 30 de maig de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 35-42 (1990)

Endocranial cast of Metaxytherium (Mammalia: Sirenia) from the Miocene of Cerro Gordo, AlmerIa, Spain

PILLERI, G. Molde endocraneal de Metaxytherium (Mammalia: Sirenia) del Mioceno de Cerro Gordo, Almerla, España.

Durante el proceso de revision de los Sirenia y Cetacea del Museo de Geologla de Barcelona (MGB) se encontró, entre otros materiales, un molde endocraneal natural de vaca marina en buen estado de conservación. La casi totalidad del material español de Sirenia terciarios procede de Catalunya y ha sido discutido en una reciente monografla (PILLERI et al., 1989). Después del descubrimiento de este molde endocraneal en la provincia de Almerla se decidió describirlo en publicaciOn aparte de la de los ejemplares catalanes. Es bien sabido que la pronunciada lisencefalia de los Sirenia facilita la formacion de moldes naturales fósiles de la cavidad craneal que reproducen la forma básica del cerebro. Hasta 1933 sOlo se conoclan diez moldes craneales fósiles gracias a EDINGER. No se ha realizado ni una sola determinación del volumen del molde endocraneal de formas fOsiles que permita una evaluación del grado de cefalización. Solo se ha lievado a cabo para especies vivientes, incluida la vaca marina de Steller Hydrodamalis gigas (PILLERI, 1988). Palabras dave: Mammalia, Sirenia, Metaxytherium sp., Mioceno Inferior de

España, molde endocraneal, PaleoneurologIa comparativa.

A natural endocranial cast of Metaxytherium sp. from the Lower Miocene of Cerro Gordo, Almerla, Spain, is described. The volume of the cast totals 500 cm 3, corresponding to the endocranial volume of the recent Dudong. In the same way as the volume, the shape of the Halitheriinae brain changes very little from the Miocene to the recent age. An exception is constituted by the endocranium of Stellers sea cow, Hydrodamalis gigas, which with 1.650 cm 3 exceeds all fossil and recent species. Among the cranial nerves, the nervus opticus and trigeminus have increased in size. There are clear quantitative and qualitative differences between the Miocene and Eocene Halitheriinae. The latter display somewhat smaller, narrower brains and a more modest development of the frontal lobes. For the time being, calculations are available only for the cephalization of the recent species of Sirenia. Key words: Mammalia, Sirenia, Metaxytherium sp., Lower Miocene of Spain, Endocranial Cast, Comparative Paleoneurology. * Brain Anatomy Institute. University of Berne. Untere Zollgasse 71. 3072 Ostermundingen. Switzerland


In the process of revising the Sirenia and Cetacea in the Geology Museum of Barcelona (MGB), I found among other material a well-preserved natural endocranial cast of a sea cow. Almost all the material belonging to the Spanish Tertiary Sirenia originates from Catalonia and has been discussed in a recent monograph (PILLERI etal., 1989). After the discovery of this endocranial cast from the region of Almerla, I decided to describe it in a separate paper, apart from the Catalan specimens. It is well-known that the pronounced lissencephaly of Sirenia facilitates the fossil formation of natural moulages of the cranial cavity which reproduce the basic form of the brain. Until 1933, altogether ten fossil cranial casts were known after EDINGER. Not a single endocranial cast volume determination has been made for a fossil form permitting an evaluation of the degree of cephalization. This has been done only for the living species, including Stellers sea cow Hydrodamalis gigas (PILLERI, 1988).

Order: SIRENIA ILLIGER, 1811 Suborder: TRICHECHIFORMES HAY, 1923 Family: DUGONGIDAE GRAY, 1821 Genus: Metaxytherium DE CHRISTOL, 1840

Species:

Metaxytherium sp.

Cerro Gordo, Partaloa (Almerla) Locality: Marine Miocene (Upper Burdigalian-Langhian) Age: Collection: MGB-No. 30.531, A. Cobos leg. Both cerebral hemispheres are smooth. In dorsal view, they bulge slightly in the frontal and occipital region and are somewhat constricted in the region of the Sylvian fissure (= pseudosylvian depression). The olfactory bulbs occupy a fronto-vertical position. There is a deeper furrow at the caudal end of the sagittal fissure in front of the cerebellum. The dorsal surface of the cerebellum (= visceral surface of the supraoccipital) is rather flattened; a shallow groove marks the boundary between the cerebrum and the cerebellum. The lateral temporal region is almost completely covered on both sides by bone remains of the tympano-perioticum. Among the brain base formations, the proximal sections of the tractus olfactori nervi optici and trigemini are recognizable. Between the two optical nerves we can distinguish the bulge of the basal surface of the flattened, roundish and large hypophysis. The region of the pons is overlaid by bone remains. There are two small oval depressions caudally in front of the margin of the foramen occipitale. In caudal view, the visceral boundary between the supra and exoccipitale takes the shape of a perceptible crest forming a broad and dorsally open V with an angle of 120째.


Plate 1 Metaxytheriurn sp., endocranial cast (MGB No. 30.53 I): a = dorsal view, b = ventral view, c = lateral left view, d = lateral right view, e = rostral view, f= caudal view. Bo = bulbus olfactorius, No = Nervus opticus, Nt = Nervus trigeminus, To = tractus olfactorius.


The endocranial cast volume is 500 ccm. The measurements are given in Table 1. TABLE 1 - Measurements (mm) MGB MGSB Dugong Mus.Basel* 30.531 25.700 Total length Width (frontal) Width (occipital) Fissura sagittalis, length Length of hemisphere Height of brain Width between fissurae Sylvii Bulbus olfactorius, vertical diameter Bulbus olfactorius, horizontal diameter Distance between the bulbi olfactorii Tractus olfactorius, diameter Tuberculum olfactorium, diameter Nervus opticus, diameter Distance between nervi optici Nervus trigeminus, maximum diameter Distance between nervi trigemini Hypophysis cerebri, transverse diameter Hypophysis cerebri, sagittal diameter Height dorsal cerebellum pons base

125 81 86 92 103 70 74 24 12 12 10(?) 13 4.5 27 12.5 40 25 23 52

113 74 82 62-70 93 (58)-70 - - - - - - - 28 - -

117 77 85 86 94 72 75 22 12 11 12(?) 12 6.5 24 17 38

-

50

* From skull No. 5.122 (cast in Coll. G. Pilleri)

A taxonomic identification at the species level is difficult. For more detailed comparison, a second endocranial cast of Metaxytherium sp. belonging to the same geological age from Santa Margarida i Els Monjos (Tarragona) is available. It is conserved under MGSB No. 2 5.700 at the Paleontology Museum of the Barcelona Seminary (PILLERI et al., 1989). The measurements differ in both specimens (Table 1). The present specimen is larger, particularly in the region of the cerebrum. The volume measured by means of a graduated cylinder amounts to 500 cm3 in the present specimen compared with 305 cm 3 in the Catalan cast. However, it should be pointed out that the Catalan cast is of a juvenile sea cow with milk teeth. Apart from the quantitative differences, the two specimens are very similar in shape (Fig. 1). Unfortunately, the Catalan cast lacks in addition to the olfactory bulbs the basal brain structures which would have permitted a more precise comparison. Apart from the endocranial cast, only a few skull fragments, together with two last molars, were found of the Catalan specimen, so that no species definition can be made. It was possible merely to bracket known species, including M. catalaunicum,


Fig. 1 - Diagrams of the endocranial cast of Metaxytherium sp., dorsal view: a = specimen from Cerro Gordo, b = from Santa Margarida i Els Monjos.

the only Spanish Metaxytherium which has so far been described in detail (PILLERI et al., bc. cit.). Unfortunately, the endocranium of this species is unknown. As is pointed out above, the volume of the cast amounts to about 500 cm 3. I have measured the following endocranial volumes in recent Sirenia of different ages: Trichechus inunguis 165 - 390 cm3 Trichechus manatus cm3 396 340 - 478 cm3 Trichechus senegalensis Dugong dugon 390 - 455 cm3 1.650 cm3 Hydrodamalis gigas It is therefore clear that the volume of the endocranial cavity of Met axyt herium remains roughly within the same range from the Lower Miocene to the present-day Dugong. In contrast, Stellers sea cow, Hydrodamalis gigas, attained the highest level of cephalization of all species, both fossil and recent. So far as the endocranial volume is concerned, the Eocene and Oligocene forms are not substantially smaller than the Miocene ones, if we consider the cast measurements (see Table 2). Unfortunately, however, in general terms, more precise conclusions cannot be reached concerning the cephalizat ion of the fossil Sirenia, since we only know the body length of Halitherium schinzi. In the same way as the total endocranial volume and the general shape of the brain have scarcely altered since the Miocene Metaxytheria, the individual sections of the endocast likewise display an extremely conservative pattern of evolution.


Table I contains the measurements of the individual parts of Dugong dugon (No. 5.122) from the Basel Museum collection. The point worth mentioning is that, although the other measurements remain very similar, the nervus opticus and nervus trigeminus, as well as their cranial canals, have increased in size in the recent species (4.5:6.5 mm; 12.5:17 mm), perhaps accompanied by a slight reduction in the olfactory bulbs. A clearer change in the form of the brain occurs before the definitely conservative Miocene phase - in the Eocene. The Eocene species have endocrania which display a more modest development of the frontal lobes than is found in the Miocene form. The Protosiren and Eotheroides brain, which is narrower than that of Metaxytherium, displays anteriorly convergent lateral contours, which in Metaxytherium are more or less parallel, producing the box shape characteristic of the sirenian brain (see OWEN, 1875; EDINGER, 1 933) Plate II illustrates some stages of the brain evolution in the phyletic line of the Halitheriinae from the Middle Eocene to the recent age. As an Oligocene genus, Halitherium occupies an intermediate position between the Eocene and the Miocene-recent forms. TABLE 2 - Measurements of the endocranial casts (mm) Species Hirnlange Hirnbreite

Protosiren Eoiheroides Protoiherium Halitherium fraasi (ME) libycum (MUE) solei (l.JE) schinzi (0) 94 . 102 60 - 75

95 - 100 60. 75

85 60

Metaxyiherium sp. (LM) Dugong MGSB 25.700 MGB 30.531 dugon (R)

82 - 108 65- 67

ME = Middle Eocene MUE = Middle, Upper eocene UE Upper Eocene = Oligocene 0 LM = Lower Miocene R = Recent

Em Endocranialausguss von Metaxytherium sp. (Sirenia, Dugongidae) aus dem unteren Miozän von Cerro Gordo, Almerla, Spanien wird beschrieben. Das Volumen der Moulage beträgt 500 cm 3 und entspricht dem endocranialen Volumen des rezenten Dugong. Wie das Volumen ändert sich auch die Form des Gehirnes der Halitheriinae vom Miozän bis zu den jüngeren Zeitaltern sehr wenig. Eine Ausnahme stelit das Endocranium der Stellerschen Seekuh, Hydrodamalis gigas dar, das mit 1.650 cm3 alle fossilen und rezenten Arten übertrifft. Von den Hirnnerven nehmen opticus und trigeminus an Kaliber zu. Deutliche quantitative und qualitative Unterschiede bestehen zwischen den miozänen und den eozänen Halitheriinae. Erstere weisen etwas kleinere, schlankere Gehirne und eine bescheidenere Entwicklung der Frontallappen auf. Uber die Cephalisation der Sirenia liegen vorläufig nur für die rezenten Arten Berechnungen vor.


Plate 2 Skull and endocranial cast of l-Ialitheriinae: 1= Protosirenfraasi, 2 = Eatheroides libycum (acc. OWEN, 1875), 3 = Eotheroides strotneri, 4 = endocast of Eotheroides libycum, 5 = Protoiherium veronense, 6 = Prototherium inierinedium, 7 = Prototherium solei, 8 = Halitherium schinzi (skull and endocast; acc. EDINGER; 1933), 9 = Metaxytherium sp. (MGB 30.53 1), 10 Hydrodamalis gigas (CoIl. G. Pilleri).


ACKNOWLEDGEMENTS I wish to express muy gratitude to Dr. Alicia Masriera, Director of the Geology Museum at Barcelona and Jaume GallemI y Julio G贸mez-Alba, keepers of the paleontology collections, for making this valuable specimen available.

Edinger, T. 1933- Uber Gehirne terti盲rer Sirenia Agyptens und Mitteleuropas sowie der rezenten SeekUhe. Abh. Bayer. Akad. Wiss., math. -natur.- wiss. Abt., neue Folge, 20: 35 pp., MUnchen. Owen, R. 1875 - On Fossil Evidences of a Sirenian Mammal (Eotherium aegyptiacum, OWEN) from the Nummulitic Eocene of the Mokattam Cliffs, near Cairo. Quart. J. Geol. Soc. London, 31: 100-104. Pilleri, G. 1988- The Recent Sirenia in Swiss Collections with Particular Consideration of the Osteology and Comparative Neurology, 61 pp. BrainAnatomyinstitute, Ostermundigen, Berne. Pilleri, G., Biosca, L., Via, L. 1989 - The Tertiary Sirenia of Catalonia. 98pp. Brain Anatomy Institute, Ostermundigen, Berne.

Original rebut el 16 de gener de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 43-76 (1990)

Miocene cetacean remains from mediterranean Spain

PILLERI, G.

Restos de cetáceos miocénicos en la España mediterránea.

Contrariamente a to que sucede con los Sirenia, los Cetacea fósiles son muy raros en el Mioceno (Burdigaliense superior) español. Este artIculo describe el material que existe en los museos catalanes. Se ha podido identificar un Eurhinodelphido (Eurhinodeiphis sp., cf. E. sigmoideus?) y un diente de D1phinidae (Champsodelphis ?), además de restos postcraneales indeterminados de Odontoceto. Entre los Misticetos existen fragmentos craneales y esqueléticos de Cetotherium sp. Palabras dave: Cetacea, Mioceno superior de Ia España mediterránea, Revisión taxonómica.

In contrast to the Sirenia, fossil Cetacea are much rarer in the Spanish Miocene (upper Burdigalian). This paper discusses the material available in the Catalan museums. It was possible to identify one Euhinodelphide (Eurhinodeiphis sp., cf. E. sigmoideus?) and a tooth of Delphinidae (Champsodelphis?), in addition to indeterminate postcranial Odontocete remains. For the Mysticeti, cranial and skeletal fragments of a Cetotherium sp. are present. Key words: Cetacea, Upper Miocene of Mediterranean Spain, Taxonomic revision.

<<The remains of this order>>, wrote BATALLER (1956, P. 25), referring to the fossil cetacean remains in the whole of Spain <<and particularly the whales, which are * Brain Anatomy Institute. University of Berne. Untere Zollgasse 71. 3072 Ostermundingen. Switzerland


SC) abundant

in the northern seas of the Atlantic Coast, both American and European, are non-existent in our country>>.* In the course of my studies on the Sirenia of Catalonia, I found among the speciments of the Barcelona Geological Museum (MGB), the Geological Museum of the Barcelona Seminary (MGSB), the Museu Comarcal, Vilafranca del Penedès (MCV) and among private collectors, bone remains which, although designated as belonging to Sirenia, nevertheless clearly originate from Miocene Cetacea. Hence BATALLER's assumption calls for rectification. With few exceptions, the condition of the material was not such as to allow more precise taxonomic determination. In view of the extremely scanty information available concerning the fossil Cetacea of Spain, I should like nevertheless to publish the conclusions of my observations in the following note: * A series of teeth from Sant Pere de Ribes are illustrated in the same work (Lámina 6), designated as Turs,ops from the Spanish Miocene. They are in fact clearly crocodile teeth. In their catalogue Mamma1ia lerliaria Hispaniae (1973), CRUSAFONT-PAIRO and CASANOVASCLADELLAS make no reference at all to the order of Cetacea.

SYSTEMATIC PALEONTOLOGY

Order: CETACEA BRISSON, 1762 Suborder: ODONTOCETI FLOWER, 1867 Family: EURHINODELPHIDAE ABEL, 1901 Genus: Eurhinodeiphis DUS BUS, 1867 Eurhinodeiphis sp. (cf. E. sigmoideus PILLERI, 1985)

Fig. I - Eurhinodelp/iis sp. from Gelida (MGSB), 5th cervical vertebra.


Locality: Age:

Bosc d'en Juncosa, Gelida (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian

(MGSB, unnumbered) - This is a cervical vertebra, comparable in shape with a Eurhinodelphidae cervical vertebra. The measurements match those of the 5th cervical vertebra of Eurhinodeiphis sigmoideus (PILLERI, 1985) from the Lower Miocene of Belluno. The find has already been described in detail in another work (PILLERI, 1988) and is mentioned again here for the sake of completeness. Within the Mediterranean Tethys, apart from Belluno (Ziphiodelphis abeli, Eurhinodeiphis bellunensis, Eurhinodeiphis sigmoideus), Eurhinodelphidae are known from the Middle Miocene of Apulia (Ziphiodeiphis abeli, Eurhinodeiphis salentinus, see PTLLERI, 1985, 1987). ODONTOCETI FLOWER, 1867

Genus et species ident.

Locality: C. Codorniu, Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGSB No. 31.257/1-4) - Indeterminate bone fragments, including a scapula fragment with cavitas glenoidalis. ODONTOCETI FLOWER, 1867

Genus et species ident.

Locality: Saldonera de C. Puig>, Sant Pere de Ribes (Barcelona Upper Burdigalian-Langhian Age: (No. 3.694, Olivella leg. 1978)- A number of small skull fragments, probably of Odontoceti, together with rib fragments of sea cows. The material is preserved at the Museu Comarcal, Vilafranca. ODONTOCETI FLOWER, 1867

Genus et species indet.

Locality: Saldonera de, Banyeres del Penedès (Tarragona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGSB No. 4.168) - A rib, a skull fragment. ODONTOCETI FLOWER, 1867

Genus et species ident. (Fig. 2a-d)

Locality: El Catllar (Tarragona) Upper Burdigalina-Langhian Age:


Fig. 2- a - d = two teeth of Acrodelphidae (?) from El Catliar; e,f= larger tooth of Champsodelphis (?) from the same locality (coil. A. Oss贸, Tarragona).

(Unnumbered; Coil. A. Oss贸, Tarragona) - Two small slightly s-shaped curved teeth. The enamel of the clearly curved crown is smooth and shiny. The root bulge is more occlusally located. The root narrows into a point. The measurements are given in Table 1. TABLE 1 - Measurements (mm) Total length Crown, height Crown, labio-lingual diameter Crown, mesio-distal diameter Robot, labio-lingual diameter Robot, mesio-distal diameter

16 6 3.5 3 4 4

15 5 3 2.7 3 3

Remarks: They may be teeth of small Deiphinoidea, e.g., an acrodelphid. They originate from the same locality as the following specimen, to which the taxonomic determination Champsodelphis (Acrodeiphis) might apply. ODONTOCETI FLOWER, 1867 Family: Delphinidae? Acrodelphidae? Genus et species indet. (Fig. 2e, f) Locality: El Catllar (Tarragona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (Unnumbered; Coil. A. Oss贸, Tarragona) - A tooth with a slightly curved crown and clearly bulging root. The enamel is yellow, smooth and shiny. The measurements are given below (Table 2):


TABLE 2 - Measurements (mm) Total length Crown, height Crown, labio-lingual diameter Crown, mesio-distal diameter Robot, labio-lingual diameter Robot, mesio-distal diameter Remarks. The crown is similar in shape to the teeth of recent or fossil Tursiops, while the bulging root is very reminiscent of the teeth of Acrodeiphis ombonii (see PILLERI, 1985: Plate LI, Fig. E). However, the teeth ofA. ombinii are further apart, and they lack the mesio-distal compression of the crown which is apparent in the present tooth. This tooth was found together with the two smaller teeth mentioned above in El Catilar. A crocodile tooth and two seal canines, which are illustrated in view of the rarity of the find (Fig.3a-c: Fig. 4), originate from the same deposit.

Fig. 3 - Two canine teeth of Pinnipedia sp. from El Catilar (coil. A. Oss贸, Tarragona).

Fig. 4 - Crocodile tooth from El Catliar (coil. A. Oss贸, Tarragona).

?ODONTOCETI FLOWER, 1867 Genus et species indet. Locality: Hoya de Gui (Almerla) Age: Upper Burdigaiian-Langhian (MGB - No. 30.534, A. Cobos leg.) - Rib fragment of a cetacean, 10cm long with clear spongiosa. The diameter is 19 x 30 mm. It is impossible to tell whether the rib belongs to a Mysticete or an Odontocete.


?ODONTOCETI FLOWER, 1867 Genus et species indet. Locality: La Sanabra, Santa Margarida i Els Monjos (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 6134, coll. Bataller) - Several cetacean rib fragments with spongiose structure, previously designated as sirenian. ?ODONTOCETI FLOWER, 1867 Genus et species indet. Locality: La Sanabra, Santa Margarida i Els Monjos (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 6135, coll. Bataller)- Rib fragments with spongiose bony structure, previosly designated as sirenian. ODONTOCETI FLOWER, 1867 Genus et species indet. Locality: La Bardera, Subirats (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (No. 31.261/a-b) - Two vertebrae from the mid-caudal region. The measurements are given in Table 3. Although listed by ALMERA (1896, p. 359) as Metaxytherium fossile, they clearly belong to an Odontocete. TABLE 3 - Measurements (mm)

Horizontal diameter Vertical diameter Rostro-caudal length

32 30 44

32 30 47

Ordo: CETACEA BRISSON, 1762 Subordo: MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. (Plate 1) Locality: Hoya de Gul (AlmerIa) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 30.533, A. Cobos leg.) - A large caudal vertebra with transverse processes broken off. The measurements are given in Table 4.


P/ale I Caudal vertebra from Hoya de Gui, Almeria (MGB - 30.533) a = rostrai b = caudai c = ventral view (the caudai apophysis is lacking).


TABLE 4 - Measurements (mm) Corpus, horizontal diameter of the anterior apophysis Corpus, vertical diameter of the anterior apophysis Corpus, horizontal diameter of the posterior apophysis Corpus, vertical diameter of the posterior apophysis Corpus, rostro-caudal length Processus transversus, medio-lateral width Processus trasnversus, ventro-dorsal thickeness Canalis neuralis, width

120 100 130 100 80 50 25 35

Remarks: The shape and size are suggestive of a vertebra belonging to a small Mystice, possibly a cetotheird. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Torre Cรกrdenas (AlmerIa) Upper Burdigalian-Langhian, yellow marls Age: (MGB - No. 30.532, A. Cobos leg.) - Corpus of a caudal vertebra with the following measurements (Table 5). TABLE 5 - Measurements (mm) Corpus, horizontal diameters Corpus, vertical diameter Corpus, cranio-caudal length Root of transverse Corpus, cranio-caudal length Idem. dorso-ventral thickness

63 62 70 40 17

MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: El Catllar (Tarragona) Age: Upper Burdigalian-Langhian

(Unnumbered; Coll. A. OssO, Tarrgona) - A fairly large lumbar vertebra without left tranverse process, with following measurements (Table 6).


Plate 2 Lumbar vertebra from El Catllar (Coil. A. Oss贸, Tarragona). a = lateral b = caudal = dorsal view


TABLE 6 - Measurements (cm) Total height Total widht Transverse process, lateral length Transverse process, rostro-caudal width Processus spinosus, height Processus spinosus, rostro-caudal width Corpus, anteior apophysis, horizontal diameter Corpus, rostro-caudal length Metapophysis, width Metapophysis, rostro-caudal length Canalis neuralis, horizontal diameter Canalis neuralis, vertical diameter

20 31 9 7 10 3 9.5 11 3.5 4.5 1.5 3

Fig. 5 - Centre ofa cauda! vertebra from Sant L!orenc d'Hortons (MGSB - 31.273): a = dorsal, b = rostra! view.


MYSTICETI FLOWER, 1864 ?Cetotherium sp. Locality: Sant Llorenรง d'Hortons (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB - No. 31.273, Casanova leg.) - Large vertebral corpus of the caudal series without apophyses. Horizontal diameter 83 mm, vertical diameter 80 mm and rostro-caudal length 105 mm. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Subirats (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB - No. 31.271) - Corpus of an anterior caudal vertebra without apophyses and two vertebral fragments. Horizontal diameter 90 mm, vertical diameter 80 mm and cranio-caudal length 95 mm. ?CETACEA, incertae sedis Locality: Subirats (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB - No. 31.270) - Seven vertebral fragments, taxonomically unclassifiable. (?)MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: MontjuIc (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB No. C 52 A = Collector's No.) - Two rib fragments. MYSTICETI FLOWER, 1864 ?Cetotherium sp. (Plate 3, 1) Locality: Saldonera de <Griffi>>, Sant Pere de Ribes (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB - No. 24.663, Dr. S. Calzada leg. 1968) -20cm long distal fragment of a left mandibularamus with a dorso-ventral diameter of 60 mm. Three vascular openings are visible on the dorsal margin. The dorsal and ventral margins, which run parallel to each other, as well as the measurements, seem to me characteristic for the genus classification.


Plate 3 Fig. 1 = nandib1e fragment from Sant Pere de Ribes (MGSB - 24.663) Fig. 2 = caudal vertebra from Sant Sadurni d'Anoia (MGB - 15.844) a = rostral b = lateral view


MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. (Plate 3, 2) Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 15.844, coll. Mapa GeolĂ gic de Catalunya) - Caudal vertebra. Horizontal corpus diameter 86 mm, vertical diameter 95 mm and cranio-caudal length 91 mm. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. (Plate 4) Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 15.845) - Caudal vertebra. The measurements are given in Table 7. TABLE 7 - Measurements (mm) Corpus, horizontal diameter Corpus, vertical diameter Corpus, rostro-caudal length Processus transversus, rostro-caudal length Processus transversus, dorso-ventral thickness Processus transversus, lateral width Canalis neuralis, horizontal diameter

100 110 100 45 10 3 5-40 45

MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. (Plate 5) Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 15.846, coil. Mapa Geologic de Catalunya) - Caudal vertebra. The measurements are given in Table 8.


Plate 4

Caudal vertebra from Sant Sadurni d'Anoia (MGB - 15.845) a lateral b dorsal c rostral view


Plate 5

Caudal vertebra from Sant SadurnI d'Anoia (MGB - 15.846) a = dorsal = lateral e = rostral view


TABLE 8 - Measurements (mm) Corpus, horizontal diameter Corpus, vertical diameter Corpus, rostro-caudal length Processus transversus, cranio-caudal length Idem, dorso-ventral thickness Canalis neuralis, horizontal diameter

90 90 105 60 19 14

Remarks: A number of caudal vertebra fragments, such as those described below, were recovered from the Sant SadurnI deposit. They belong to small Mysticeti, probably of the family Cetotheriidae. Family: CETOTHERIIDAE CABRERA, 1926 Genus: Cetotherium BRANDT, 1843 Cetotherium sp. (Plates 6-8) Locality: C. Codorniu, Sant Sadurni d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (No. 43.638, Museu Comarcal, Vilafranca del PenedĂŞs). A large neurocranium without condyles, partly encrusted with sediment. The measurements are given in Table 9. TABLE 9 - Measurements (mm) Length of fragment Maximum width Superoccipital, condyle-vertex distance Foramen occipitale, horizontal diameter Foramen occipitale, vertical diameter Distance between bullae tympanicae (outer)

287 285 110-120 60 43 240

Description: This is a fairly large skull, which is unfortunately insufficiently complete to permit more precise taxonomic classification. In dorsal view (Plate 6), the shape is roughly triangular with extremely concave parietal walls. The occipital region, which is flatter, is very wide posteriorly, narrowing gradually in the rostral direction to only 14 mm at the vertex. It is vaguely delimited by two severely abraded temporal margins. The sutures and the structure of the frontals are not discernible. In lateral view (Plate 7), the occipital region rises at an angle of about 45° from the condyles to the vertex, after which in the fronto-nasal region, the profile descends and is slightly concave. In the right lateral view, we recognize only a basal prominence, which may conceivably correspond to the processus zygomaticus. The temporal fossa is wide and extremely hollowed.


Plate 6

Neurocranium fragment of Ceiotherium sp. from Sant SadurnI d'Anoia (Museum of Vilafranca 43.638). a = dorsal fo = foramen occipitale bty = bulla tympanica b = caudal view eo = exoccipitale so = supraoccipitale


PIte 7

Neurocranium fragment of cetotherium sp. from Sant Sadurni d'Anoia (Museum of Vilafranca 43.638). a left lateral view b right lateral view bty bulla tympanica pzy = processus zygomaticus (root)

so tf

supraoccipitale = temporal fossa


Plate 8 Tympanica of Cetoiherium sp. from Sant Sadurni d'Anoia (Museum of Vilafranca - 43.638).

In caudal view, the skull is fairly flattened dorso-ventrally. In the centre, we recognize the contour of the foramen occipitale magnum and, on both sides of it, in the exoccipitale, the vague outline of the broken-off condyles. The skull base is severly abraded by tidal effects, so that an intact structure is scarcely to be perceived. A piece of vomer is still present in the shape of an extremely elongated triangle with concave lateral margins. Both processus falcati are vaguely recognized, enclosing a concave basi-occipital. The distance between the processus falcati is 1 30 mm. At both caudo-lateral extremities there are remains of the somewhat dislocated bullae tympanicae, the shape of which can be seen from the illustration in Plate VIII. The right, relatively better preserved tympanic bulla, is striking owing to tis wide transverse diameter and the flattened rostral pole. The anteroposterior and medio-lateral diameters of the bulla measure 50 and 40 mm respectiiiely. Apart from the outlines, all structures, particularly the sigmoid process, are severly damaged. With the exception of the paroccipital processes, the exoccipitalia are still present. Taxonomy: The shape of the neurocranium and particularly that of the tympanicum argue persuasively for a Mysticete. Few Mysticeti are known from the Euroiean Miocene. CAPELLINI (1897) described an Aulocetus calaritanus from the Helvetian (Langhian) of Cagliari, Sardinia. The comparison with the present neurocranium reveals clear dimensional and morphological differences. Mention should merely be made of the fact that A. calaritanus displays a zygomatic width of nearly 60 cm and that the tympanicum is pointed rostrally. The relatively narrow occipital


region is extremely high; the supra occipitale displays a longitudinally elongated indentation. The second CAPELLINI species, Aulocetus lovisatii from the same area, has a zygomatic width of about 50 cm and a bulla which is likewise narrower and more pointed rostrally. A third species of the same author from the Miocene of San Marino, Aulocetus sanmarinensis (CAPELLINI, 1901) has a zygomatic width of 70 cm, and the crista lambdoidea forms - in dorsal view - a rostro-lateral convexity. The entire neurocranium is very compressed rostro-caudally. None of these three species, therefore, displays any similarity with the Catalan specimen. A closer taxonomic resemblance emerges from a comparison with the skull of the Miocene Get otheria. The width of the present skull fragment, in which both zygomatic processes are missing, is 285 mm. The skull of Cetotherium maicopicum to name one example, has a zygomatic width of 370 mm. The distance between both exoccipital processes, without the two zygomatica, amounts to about 280 mm, which would correspond to the width of the present specimen. Both the quantitative and the morphological features are similar in both. I was able to study the holotype of Cetotherium rathkei (Plate 9) in 1985 at the Palaeontology Institute of the Academy of Sciences in Moscow. The measurements are clearly different from those of the Catalan skull. Superimposition of the two profiles shows that the Catalan skull is clearly larger (Fig. 6). According to BRANDT (1873), the skull of C. rathkei had a zygomatic width of 31 cm. The width between the paroccipital processes is 22 cm, against a measurement of 28.7 cm in the Catalan specimen. However, the overall habitus is substantially the same in both, and they both have a box-shaped bulla tympanica (Fig. 6).

Fig. 6- Superimposition of the skull outlines of(a) and tympanic bulla (b) of Cetotheriuni rathkei, and the skull fragment and bulla from Sant SadurnI d'Anoia (Museum of Vilafranca - 46.638).


Plate 9

Skull fragment and restoration of Cetotherium rathkei (holotype, Institute of Paleontology, Moscow) eo = exoccipitale = frontale f = nasale n pmx = praemaxillare pzy = processus zygomaticus so = supraoccipitale sop = supraoccipital process


Thus a comparison with the skull of known cetotheriidae shows that there is no doubt whatever with regard to the generic attribution fo the Spanish specimen. A more precise identification is more difficult owing to the incomplete nature of the fragment. In view of the size differences, Cetoiherium rathkei is unlikely, on the assumption that we are comparing specimens of the same age. In Cetotherium maicopium, the lateral margins of the parietal are slightly convex towards the outside in dorsal view, whereas in the present skull they are slightly concave. The Catalan skull fragment acquires greater interest if we compare it with another specimen from Vila-seca in the Geological Museum of Barcelona, which will be discussed later.

Fig. 7- Portion of mandible from Sant SadurnI d'Anoia (MGB - 15.018): a = lateral view, b = cross section.


Subordo: MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: C. Codorniu, Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGB - No. 15.0 18)- A mandibular fragment 11 cm in length. In cross-section, the rostro-caudal diameter is 68 mm and the medio-lateral diameter 39 mm. The visceral side is slightly flattened. The specimen from the Almera collection was identified as sirenid. The pronounced spongiosa had no pachyostosis. According to its size, it might be a small Mysticete, possibly a cetotheriid. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 20.799) - Corpus of a caudal vertebra. The horizontal diameter is 80 mm, as is also the vertical diameter. The cranio-caudal length is 112 mm. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 15.869) - Half a vertebral corpus, split lengthwise. The craniocaudal length is 100 mm. The preserved root of the transverse process measures 48 mm and 15 mm in length and height respectively. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 15.01 1, coll. Mapa GeolOgic de Catalunya) - Half a vertebral corpus, split lengthwise. The horizontal diameter is 88 mm and the rostro-caudal length 82 mm. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 15.162, coll. Mapa GeolOgic de Catalunya) - Fragment of a caudal vertebral corpus. The horizontal diameter is 95 mm, the vertical diameter 86 mm and the width of the neural canal 14 mm.


MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus el species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 33.09 1, coil. Mapa Geologic de Catalunya) - Corpus of a caudal vertebra. TABLE 10 - Measurements (mm) Corpus, horizontal diameter Corpus, vertical diameter Canalis vertebralis, width Processus transversus, rostro-caudal length Idem, dorso-caudal thickness

Fig. 8-

105 102 10 45 7

Caudal vertebra from Sant SadurnI d'Anoia (MGSB - 31.259).

MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus el species indet. Locality: C. Codorniu, Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGSB - No. 3 1.259) - One of the last caudal vertebrae. The horizontal diameter is 77 mm, the dorso-ventral diameter 69 mm and the rostro-caudal length 40 mm. The present identification is Metaxytherium cuvieri Christol>>. It is doubtless a cetacean vertebra.


?CETACEA, incertae sedis Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGSB - No. 3 1.275) - 5 broken-off vertebral apophyses. MYSTICETI FLOWER, 1864 Genus et species indet. Locality: Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGSB - No. 31.274) - Two 11 cm-long mandible fragments measuring 70 x 45 mm in diameter. MYSTICETI FLOWER, 1864 (?ODONTOCETI FLOWER, 1867) Genus et species indet. Locality: C. Codorniu, Sant SadurnI d'Anoia (Barcelona) Upper Burdigalian-Langhian Age: (MGSB - No. 31.260/1-4, coil. Faura i Sans) - This catalogue number includes a hyoid fragment (Fig. 9), a mandibular fragment with a cross-section diameter of 67 x 45 mm, an indeterminate skull fragment and a further innominate bone fragment with a just perceptible fovea articularis. The main measurements of the hyoid are as follows (Table 11). TABLE 11 - Measurements (mm) Basihyoideum, horizontal diameter Basihyoideum, sagittal diameter Canalis vertebralis, width Thyrohyoideum, width Thyrohyoideum, thickness

65 42 10 22(-27) 16

Remarks: All remains originate from the same locality. The measurements and shape of the mandibular fragment suggest a Mysticete. According to the measurements, the hyoid might well belong to an Odontocete.


Fig. 9- Hyold bone from Sant Sadurni d'Anoia (MGSB - 31 .260/1): bhy = basihyal, shy = stylohyal, thy

thyrohyal.

MYSTICETI FLOWER, 1864 Family: CETOTHERIIDAE CABRERA, 1926 Genus: Cetotherium BRANDT, 1843

Cetotherium sp. (Plates 10, 11)

Locality: Vila-seca de Solcina (Tarragona) Age: Upper Burdigalian-Langhian (MGB - No. 30.540 a, b. Caselles leg.) - Two large sediment blocks, cut open lengthwise in order to expose the fossil. The specimen, designated <<fossil vertebrate> has been exhibited for many years in the Geological Museum, to which it was donated by Mr. Pedro Casellas on 12 June 1908. As can be seen the two illustrations (Plates 10, 11), it is predominantly the r egative of an originally available and clearly complete skeleton, of which various parts have remained in the Museum. My intention is to study the specimen more thoroughly and, if possible, to cast a plastic positive. In the context of the present paper, I confine myself to the basic findings. Description: Of the skull, there remains only a proximal fragment of the praemaxillana of the mandible and a very well-preserved natural endocranial cast (Fig. 10). The


Plate 10

Cetotherium sp. in a matrix block from Vila-seca (MGB - 30.540a). ce cervicals (1-7) co rib cc = endocranial cast ma = mandibula th = thoracic vertebrae (1-4) (Scale = cm)


F/ate /1 Cetotherium sp. from Vila-seca (MGB - 30.540b = second block of matrix belonging to No. 30.540a, seee Plate X). th = thoracic vertebrae (1-5) cc = cervicals (1-7) co = rib


Fig. 10- Natural endocranial cast of a Ctoiherium sp. from Vila-seca (MGB - 30.540a): ce = cerebellum. fi = frontal lob, mx = maxilla fragment, nV = nervus trigeminus, ol = occipital lobe. (Scale = cm).

cervicals are also present, followed by five thoracic vertebrae. Of the vertebrae, the corpus and the lateral processes are modelled in one block and the arcus and processus spinosus in the other. Belonging to this specimen, we also find the following as loose bone fragments: 1. Proximal portion of the right and left mandibular ramus (Nos. 10.108 and 10.109) (Plate 12) and smaller mandible fragments (Nos. 9.739, 9.740 and 9.768). The shape is apparent from the figs. in plates. The 45 cm-long portion with the wide foramen mandibulare has a proximal and distal medio-lateral width of 6.5 and 4.5 cm respectively. 2. Fragment of processu zygomaticus? (No. 24.560) (Fig. 11). 3. Corpus of three cervicals (No. 9.765) (Fig. 12) with the following measurements (Table 12): TABLE 12 - Measurements (mm) Horizontal diameter Vertical diameter Rostro-caudal length

72 30 25

75 30 27

65 31 25


Plate 12 Ceiotheriuin sp. from Vila-seca. Mandible fragments. a left ramus in medial view (MGB - 10.109) b, b1 = right ramus in lateral aspect (MGB - 9.739, 9.740) c, d = left ramus, enlarged photograph


Fig. /1 - Ceioiheriutn sp. from Vila-seca (MGB - 24.560) Fragment of the processus Lygomaticus: a = dorsal, b = ventral view.

Fig. 12 - Cetotherium sp. from Vila-seca (MGB - 9.765). Centra of Cervicals.


4. Several small rib fragments (Nos. 9.763, 9.764, 9.766, 9.769). The shape of the brain (= endocranial cast) (Fig. 10) is typicical of Cetacea. The cerebrum is wider than it is long; in dorsal view, the cerebral and cerebellar hemispheres have the shape of a deltoid which is broader in the transverse direction. The sagittal sulcus can just be made out; there is a pronounced retraction between the two frontal poles. Lateral to the right frontal pole lies the thick strand corresponding to the V cerebral nerve and its rete mirabile. The main measurements (in cm) of the cast are as follows (Table 13). TABLE 13 - Measurements (mm) Parietal (maximum) width Zygomatic skull width Outer condylar width Distance foramen occipitale-frontal pole

20 26-28 11 17

In comparison with the previous skull specimen from the Miocene of Sant SadurnI (MGSB No. 46.638), for the time being only the natural endocranial cast occurs as a possibility. If they are projected one upon the other (Fig. 13), it is clear that the brain model would perfectly fit the Sant SadurnI skull in both shape and size. We therefore have again fragments of a Cetotherium, a species determination of which may conceivably be possible once the positive cast has been produced. Note: According to reports by Dr. J. Gallemi, Barcelona, the Mapa Geologic Collection was divided after his death between the city geology museum and that of the seminary, as a result of which parts of the same specimen may have been split up between the two museums.

Fig. 13 - Superimposition of the endocranial cast of Cetotherium sp. from Vila-seca and the skull from Sant SadurnI d'Anoia (MGSB - 43.638).


The same applies to the material from Sant SadurnI d'Anoia. This relates particularly to the larger caudal vertebrae identified as Sirenian, which belong to all Mysticeti. If we arrange them according to the horizontal diameter, we do not obtain a complete series. Gaps occur, and it is possible that the vertebrae do not all belong to the same individual. 90 95 100 105 77 80 86 88 Horizontal diameter 90 86 110 102 69 80 95 - Vertical diameter 40 112 110 82 105 - 100 Rostro-caudal length A determination on the basis of loose centra (corpora vertebralia) alone is not easy. In the light of the overall shape and in view of the fact that it was possible to identify two Cetotherium with a high degree of probability, it may be assumed that the vertebrae belong to this genus.

Contrary to the opinion of earlier authors, fossil cetacean remains from the Iberian peninsula are in fact available. They belong to representatives both of the Odontoceti and the Mysticeti from the Burdigalian-Langhian (Lower-Middle Miocene), particularly from the region of Catalonia. The material consists solely of a number of teeth, skull and vertebral fragments, of which only a few are taxonomically identifiable. Among the Odontoceti, we can identify Eurhinodeiphis (cf. sigmoideus) with certainty and probably Champsodelphis (Acrodeiphis). Among the Mysticeti, Cetotherium sp. has been demonstrated. Isochronously with the Cetacea, we find remains of Sirenia, which occurred more frequently than the whales, together with teeth of Piniipedia and crocodiles.

Entgegen die Meinung frUherer Autoren liegen Reste fossiler Cetaceen aus der iberischen Halbinsel vor. Es handelt sich urn Vertreter sowohl der Zahn- als auch Bartenwale aus dem unteren Mioz채n (Burdigalium-Langhium), vor allern aus der Gegend von Catalonien. Das Material urnfasst nur einige Z채hne, Sch채del- und Wirbelfragmente, wovon nur wenige taxonornisch bestimrnbar sind. Unter den Odontoceten liegt em Eurhinodeiphis (cf. sigmoideus) mit Sicherheit und wahrscheinlich Champsodelphis vor. Von den Mysticeten wurde Cetotherium sp. nachgewiesen. Isochron mit den Cetaceen liegen Reste von Sirenia, die haufiger waren als die Wale, und Z채hne von Pinnipedia und Krokodilen vor.


ACKNOWLEDGEMENTS I wish to express my deepest gratitude to the following colleagues for making available the relevant material and for their hospitality in their institutes: Dr. L. Via Boada, Dr. S. Calzada, (MGSB); Dr. A. Masriera (MGB), J. GallemI (MGB), J. Gomez-Alba Ruiz (MGB); Mr. J.M. Moraleja (MGSB), Mr. R. Mane Vilà, Mr. A. OssO (Tarragona). Mr. Alexander Jennings, Prévessin is responsible for the English translation and the typescript was prepared by Mrs. T. Tüscher, Berne.

Almera, J. 1896 - Sobre la serie de mamIferos fósiles descubiertos en Catalufla. Mem. R. Acad. Ciencias y Artes Barcelona, 2: 351-357. Bataller, J.R. 1918 - MamIfers fossils de Catalunya. Treballs de la Institució Catalana d'Histària Natural, Barcelona, 4: 111-27 1. Brandt, J.F. 1873 - Untersuchungen über die fossilen und subfossilen Cetaceen Europas. Mem. Acad. Impér. Sci. St. Petersbourg (7) 21: 1-37 1. Capellini, G. 1899 - Balenottere mioceniche di San Michele presso Cagliari. Mem. R. Ace. Sci. 1st. Bologna, (V) 7: 66 1-679. Capellini, 0. 1901 - Balenottera miocenica del Monte Titano, Repubblica di S. Marino. Mem. Ace. Sci. 1st. Bologna, (V) 9: 237-260. Pilleri, G. 1985 - The Miocene Cetacea of the Belluno Sandstones. Mem. Sc Geologiche (Padova), 36: 1-250. 1987 - The Miocene Cetacea of the Pietra Leccese. 27 pp. Brain Anatomy Institute, University of Berne, Ostermundigen. (Berne). 1988 - Contributions to the Paleontology of Some Tethyan Cetacea and Sirenia: Record of Eurhinodelphis sp. (Cetacea: Rhabdosteidae) from the Lower Miocene of Catalonia, Spain. 124 pp. Brain Anatomy Institute, Ostermundigen (Berne).

Original rebut el 20 de desembre de 1988


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 77-89 (1990)

La familia Atoposauridae: una aproximación a la historia de los cocodrilos enanos A.D. BUSCALIONI* J.L. SANZ*

ABSTRACT BuscALloNi, A.D. y SANZ, J.L. The Family Atoposauridae: an Approach to the

History of Dwarf Crocodiles. The family Atoposaridae consists of four taxa of dwarf crocodiles whose paleogeographic distribution and fossil record are restricted to the Upper Jurassic-Lower Cretaceous of Western Europe (Portugal, England, Spain, France and Germany). The recent phylogenetic approaches to the family placed it at the base of the Neosuchia dade, far from being considered as the sister group of the Eusuchia. Some metric characteristic shared by most of the Atoposauridae (length of the ulna with respect to the humerus and radius, length of the tibia with respect to the femur, body size etc.) are the primitive condition found in the base of the crocodylomorphs. Thinking about the metric features, we evaluate a character associated to the ecological niche (the home range) regarding the body size of dwarf crocodiles. Two hypotheses that have been compared with the phylogenetic proposal of the crocodylomorphs, are suggested: 1) the Atoposauridae keeps the primitive home range, as a simplesiomorphy within the crocodylomorpha 2) The Atoposauridae occupied a vacant space in a specific faunistical assemblaje, being in this case a convergent home range (due to reversal). The second hypothesis is preferred (more parsimonious), noticing that the distribution of the character-states in the home range require less a priori assumptions. A possible phenomenon of competition between lizards and Atoposaurs is also suggested, due to an hypothetical correlation of sizes, which would occur in the Western Europe outcrops (smallest lizards and Atoposaurs are together associated in France and Germany, and the same for the largest ones in Portugal, England and Spain). Key words: Crocodylomorpha, Atoposauridae, Upper Jurassic-Lower Cretaceous, Western Europe, Phylogeny, Evolutionary History.

La familia Atoposauridae constituye un grupo de cocodrilos enanos cuyos distribución paleogeográfica y registro fósil están restringidos al Jurásico supe-

* Unidad de Paleontologla. Departamento de BiologIa Fac. de Ciencias. Universidad Autónoma, Cantoblanco 28049 Madrid.


rior-Cretácico inferior de Europa Occidental (Portugal, Inglaterra, España, Francia y Alemania). Las recientes aproximaciones filogeneticas a la familia Atoposauridae la emplazan en la base del clado Neosuchia, lejos de ser considerada como grupo hermano de los Eusuchia. Determinados caracteres métricos compartidos por la mayorIa de los Atoposauridae (longitud de la ulna respecto a! hümero y radio, longitud de la tibia respecto a! femur, talla media, etc.) retienen Ia condición primitiva de los crocodylomorfa. Considerando estos rasgos métricos, evaluamos un carácter asociado al nicho ecológico (tamaño de habitat) en función de la talla media de los cocodrilos enanos. Se plantean dos hipótesis, y se confrontan con la propuesta filogenetica de los crocodylomorfa: 1) Los Atoposauridae conservan el tamaño de habitat primitivo, una simplesiomorfIa dentro de los crocodylomorfa 2) Los Atoposauridae ocuparon un espacio vacante en un determinado ensamblaje faunIstico, siendo en este caso el tamaflo de habitat convergente (debido a reversion). De las dos hipótesis la segunda es la preferida (más parsimoniosa) puesto que la distribución de los estadios de carácter, tamaño de habitat, requieren un menor nUmero de supuestos a priori. Se sugiere también una posible competencia entre lacertilios y Atoposaurios, en base a una correlación hipotética de tamafibs que aparece en los yacimientos de Europa Occidental (lacertilios y Atoposaurios más pequeños están asociados en Francia y Alemania, y lo mismo ocurre con las formas de mayor talla en Portugal, Inglaterra y España). Palabras dave: Crocodylomorpha, Atoposauridae, Jurásico Superior-Cretácico Inferior, Europa Occidental, Filogenia, Historia evolutiva.

Cuando Vidal (1915) atribuyó el ünico cocodrilo que se conoce procedente del yacimiento del Cretácico inferior del Montsec a! género Alligatorium, ya se hablan descrito en Europa occidental siete ejemplares más de cocodrilos enanos. Todos los Atoposaurios (sensu Buscalioni y Sanz, 1 988a) proceden de un area geográfica reducida, cuya distribución se restringe actualmente a los yacimientos del Jurásico Superior de Francia (Kimmeridgiense, Cerin), Alemania (Tithoniense, Solnhofen) e Inglaterra, y a! Cretácico inferior de España (Montsec, Las Hoyas y Galve) e Inglaterra. Su distribuciOn paleobiogeográfica parece estar limitada a las escasas areas de depOsitos Continentales del Jurásico-Cretácico de Europa Occidental. No se han descrito Atoposaurios en otras areas de Laurasia ni Gondwana. De forma casi exclusiva (a excepciOn de Theriosuchus) estos cocodrilos se han hallado en yacimientos con condiciones excepcionales de preservación. Se trata de calizas litográficas que corresponden a ambientes lacustres o de lagoon. Su aparición Unicamente en Europa occidental podrIa ser interpretada en base a la ausencia de yacimientos de condiciones semejantes en Norteamérica (Buffetaut, 1982) y Gondwana. Además, es probable que existan otros factores de sesgo, entre ellos, el relativamente reducido tamaflo de estos cocodrilos (175 mm y 600 mm de longitud total). El interés de los Atoposaurios radica en parte en la información que puede inferirse sobre la Historia evolutiva de los cocodrilos y su diversidad en el Jurásico. El registro fOsil, no sOlo de cocodrilos, sino también del resto de vertebrados terrestres, es muy incompleto en el Jurásico medio (Benton, 1987). Existe pues, un vaclo en el conocimiento de las faunas que antecedieron a estas formas continentales del Jurásico superior. Otro foco de interés ha sido la histórica interpretación de los Atoposaurios como tronco donde debIa hallarse el antecesor de los Eusuquios. The-


Hemiprofl,spcIs7O P,00.ch 190 60 O,thsh. 90

E

M,h,flhd 1000

r-

- ____________ 180

Libflch

Thih., 80 50 Dode 1000 PboIido.o,ide 700 Gooiopb&,dida. 460 240 ShocIu.

Fig. 1. Relaciones filogenéticas de los Crocodylomorpha basada en Ia propuesta de Benton y Clark (1988). En el cladograma se ha representado, a! margen, una escala cronologica. Las lIneas verticales de puntos indican ausencia en el registro. Junto a cada taxon se especifica el tamaño medio de Ia longitud del cráneo (hasta el borde posterior de la tabla craneana). Obsérvense los valores medios para: Thalattosuchia (Pelagosaurus, Metryorhynchidae, Teleosauridae), <Sebecosuchia> (Sebecus y Baurusuchus) y Bernissartia, discutidos en el texto como casos problemáticos. En el extremo inferior izquierdo están representadas las longitudes medias de los cráneos de <<esfenosauquios>>(8). Fig. 1. Phylogenetic relationships of Crocodylomorpha based on the proposal of Benton and Clark (1988). A marginal chronological scale has been represented in the cladogram. Vertical dotted lines represent gaps in the record. Above the taxa the standard length of skull (to the back margin of the cranial table) is represented. Note the standard values for: Thalattosuchia (Pelagosaurus, Metryorhynchidae, Teleosauridae), <Sebecosuchia>> (Sebecus and Baurusuchus) and Bernissartia, discussed in the text as problematic items. On lower left the standard lengths of sphenosuchians>> (*) skulls are represented.

riosuchus fue propuesto como posible antecesor de las formas más evolucionadas de cocodrilos (Joffe, 1967). Las nuevas aproximaciones a la historia filogenética de la familia la emplazan en la base del clado Neosuchia (Fig. 1), lejos de poder ser considerada como grupo hermano de los Eusuchia.

LAS RELACIONES FILOGENETICAS DE LA FAMILIA ATOPOSAURIDAE Originalmente la familia Atoposauridae fue propuesta por Gervais (1871), donde incluyó los tres géneros: Alligatorium (especie tipo: A. meyeri), Alligatorellus (especie tipo: A. beaumonti) y Atoposaurus (especie tipo A. oberndorferi), procedentes de las calizas litográficas de Francia y Alemania. Sucesivamente se han añadido nuevos géneros y especies atribuidos a Atoposaurios: Alligatorium franconicum. A.


depereti, A. paintenense, Hoplosuchus kayi, Shantungosuchus chuchsienensis, Karatausuchus sharovi y Theriosuchus pusillus (Steel, 1973; Buscalioni y Sanz, 1988a). Las nuevas aproximaciones realizadas sobre las relaciones filogeneticas de Atoposaurios en base al análisis de polaridad de caracteres y su distribuciOn, han dado como resultado la exclusion de determinados taxa (Benton y Clark, 1988; Buscalioni y Sanz, 1 988a). Para Clark (1986) la familia Atoposauridae agruparla dos taxa: Alligatorium meyeri y Theriosuchus pusillus (Fig. 1) (aunque no excluye definitivamente a A. depereti). Este autor propone como sinónimos de A. meyeri los géneros Alligatorellus y Atoposaurus, discutiendo las diferencias observadas como producto de variabilidad ontogénica. Nuestra aproximaciOn no difiere esencialmente de la anterior, pero admite como taxon vãlido la especie Alligatorellus beaumonti y considera a Montsecosuchus depereti como un nuevo género dentro de la familia Atoposauridae (Fig. 2) (Buscalioni y Sanz, en prensa). La familia Atoposauridae se emplaza filogeneticamente en la base del clado Neosuchia (Atoposauridae + Goniopholididae + Pholidosauridae + Dyrosauridae + Bern issartia + Shamosuchus), que en conjunto constituye el grupo hermano de los Eusuchia (Fig. 1). Los Atoposaurios son las formas más primitivas en dicho clado, pero, evidentemente, comparten caracteres derivados que los separan de los Metasuchia (Fig. 1). El clado Metasuchia está constituido por un conjunto de cocodrilos terrestres, en su mayorIa procedentes de Gondwana, que retienen numerosos caracteres primitivos (<<Fruita form>> (Clark, 1985), Notosuchus, Baurusuchus, Sebecus, Araripesuchus, Uruguaysuchus, Libycosuchus). La distribución de caracteres entre los Metasuchia parace no estar del todo clara (Benton y Clark, 1988; Clark, 1986). Estos autores discuten la posible posiciOn de Sebecus como grupo hermano de los Neosuchia, en funciOn de la redefinición de Baurusuchus. En cambio, sugieren como solución más parsimoniosa a la serie de caracteres <conflictivos>> dentro de los Metasuchia, la consideraciOn de Sebecus como grupo hermano de Neosuchia. Nosotros hemos aceptado aAraripesuchusy Uruguaysuchus como outgroup de Neosuchia y concretamente de Atoposauridae (Buscalioni y Sanz, 1988a). La familia Atoposauridae constituye un grupo monofilético que agrupa dos clados: Alligatorium meyeri + Alligatorellus beaumonti, grupo hermano de Montsecosuchus depereti+ Theriosuchus pusillus. La polaridad de caracteres se ha establecido teniendo en cuenta a los taxa Notosuchus, Uruguasuchus y Araripesuchus como grupo externo (Fig. 2). Los caracteres derivados relativos al cráneo, compartidos por la familia Atoposauridae se refieren a: (M), desarrollo de los dientes maxilares 4°y/o 5°; (MA), ausencia de foramen mandibular externo; (A), ventana anteorbitaria muy reducida yb ausente; (S) proceso posterolateral del escamoso no descendente; y (H), ausencia de dientes hipertrofiados. Estas apomorfIas son compartidas también por la totalidad o bien por la mayorIa de taxa de los Neosuchia (Fig. 1) (sensu Benton y Clark, 1988). El análisis de caracteres postcraneales y métricos muestran un poder de resoluciOn inferior en los cladogramas resultantes, en gran medida debido al desconocimiento de numerosos datos. Los caracteres métricos se refieren a las proporciones halladas en el miembro anterior y posterior. Estos rasgos retienen la condición primitiva de los Crocodylomorpha. En la mayorIa de Atoposaurios (con excepciOn de Montsecosuchus) la longitud de la ulna es semejante a la del radio y hümero. En la extremidad posterior, la tibia y el femur presentan longitudes semejantes. Alligatorellus fue discutido como un ágil depredador terrestre (Wellnhofer, 1971) de acuerdo con el elevado valor (70-79) resultante de la razón entre las longitudes de la extremidad posterior y presacral, relaciOn que se expresa en valores similares en los cocodrilos primitivos (Protosuchus).


En general, los Atoposauridae comparten con formas primitivas aspectos métricos (simplesiomórficos o convergentes), que han sido interpretados como caracteres asociados a adaptaciones locomotoras (formas corredoras) de ambientes terrestres (Colbert y Mook, 1951). La comparación directa entre Atoposaurios y cocodrilos

_ALLIGATORIUM

ALL IGATORELLUS

MONSECOSLJCHUS

THERIOSUCHUS

Fig. 2. Propuesta filogénética de la familia Atoposauridae (Buscalioni y Sanz, 1988). Los taxa Notosuchus, Araripesuchus y Uruguaysuchus (<Notosuchia> sensu Gasparini, 1971) son considerados como grupo externo.

Fig. 2. Phylogenetic proposal of the family Atoposauridae (Buscalioni and Sanz, 1988). The taxa Notosuchus, Araripesuchus and Uruguaysuchus (<Notosuchia>> sensu Gasparini, 1971) are considered as the outgroup.


Fig. 3. A. Reconstrucción de Alligatorellus beaumonti (Atoposauridae) segün Wellnhofer (1971), del Jurásico superior de Soinhofen (Bavaria), longitud total aproximada 300 mm. B. Reconstrucción de Protosuchus richardsonj (Crocodyliforme), del Jurásico inferior de Arizona, segün Colbert y Mook (1951) y Carroll (1988), longitud total aproximada 1 m. Fig. 3. A. Reconstruction of Alligatorellus beaumonti (Atoposauridae) after Wellnhofer (1971), from the Upper Jurassic of Solnhofen (Bavaria), with an approximate total length of 300 mm. B. Reconstruction of Protosuchus richardsoni (Crocodyliforme), from the Lower Jurassic of Arizona, after Colbert and Mook (1951) and Carroll (1988), with an approximate total length of 1 m.

primitiy os ha sido generada por la falta de datos postcraneales en Metasuchia, lo que plantea dudas sobre la expresión de estos caracteres (simplesiomorfIas o con vergencias) (Fig. 3). Sin embargo, otros caracteres relativos a! tipo de dentición y estructura del cráneo (posicion de las Orbitas y narinas y altura del rostro) han relacionado a los Metasuchia (<<Notosuchia>, Gasparini, 1971; Sebecus, Colbert, 1946) con formas terrestres de hábitos semejantes al de las formas primitivas de cocodrilos.

APROXIMACION A LA HISTORIA DE LOS ATOPOSAURIOS

La familia Atoposauridae ha sido interpretada como un grupo de hábitos diferenciados respecto al resto de los Neosuchia, en parte debido a! reducido tamaño de estos cocodrilos (Buffetaut, 1982). Los taxa restantes del clado Neosuchia son en general formas de grandes dimensiones relativas, asociados a ambientes lacustres (Goniopho!ididae), costeros (Pholidosauridae) e incluso marinos (Dyrosauridae). Muchos aspectos del nicho ecolOgico de un taxon muestran una correlaciOn (alomé-


trica) con su talla. AsI pues, las siguientes tendencias decrecen con relación a una talla reducida: 1) grupos sociales más pequeños, 2) rango de habitats menores, 3) menor migración, 4) alimentos más selectivos y 5) alimentos de mayor valor nutritivo (Calder, 1984; Callison, 1986). El tamaflo de un individuo no está exento de significado desde este punto de vista. Al margen del análisis del habitat o modo de vida de estos cocodrilos enanos, creemos que es posible evaluar parcialmente el tamaflo de habitat (en relación al tamaño del individuo, en el sentido en que lo define Calder, 1984) ocupado por Atoposaurios, y desde el punto de vista de la historia evolutiva de los Crocodylomorpha. Dos hipótesis pueden plantearse a este respecto: 1) los Atoposauridae conservan el tamaflo de habitat primitivo, una simplesiomorfIa dentro de Crocodylomorpha; 2) los Atoposauridae ocuparon un nicho vacante en un determinado ensamblaje faunIstico. En este caso el tamaflo de habitat deberla ser interpretado como convergente (debido a reversion) con respecto al de los cocodrilos primitivos. La primera hipOtesis implica que el tamaflo de habitat primitivo compartido por EsfenosOquios y <ProtosUquios>>, de distribuciOn pangéica, se mantuvo en la historia evolutiva de los Crocodylomorpha (al menos hasta el Jurásico superiorCretácico inferior). El registro fósil de los primeros cocodrilos no es muy abundante. Las formas que conocemos actualmente podrIan sugerir dos niveles principales dentro de un habitat de reducido tamaflo: a) formas terrestres, gráciles corredores del Triásico superior, con valores elevados en la relación longitud de la extremidad posterior (Femur-i-Tibia) y presacra (80-90), con tallas medias entre 30-100 cms (Hesperosuchus, Gracilisuchus, Terrestrisuchus, Pseudohesperosuchus) probablemente carnIvoros depredadores (Carroll, 1988), b) formas terrestres del Jurásico inferior, filogenéticamente emparentadas con EsfenosUquios, buenos corredores (Frey, 1988) con tamaños en tomb a 100 cms de longitud total y valores de la razón longitud de la extremidad posterior/presacra entre 6 5-70 (Protosuchus, Orthosuchus, Edentosuchus), probablemente con hábitos tróficos restringidos. Durante el Jurásico medio existe un hiato en el registro fOsil de cocodrilos continentales, tanto en Gondwana como en Laurasia. El registro del Jurásico superior-Cretácico inferior muestra un escenario muy diferente, la diversidad de los Crocodylomorpha es mayor y la totalidad de los clados (Thalattosuchia, Metasuchia, Neosuchia y Eusuchia) están ya representados. En este momento el rango de tamaños aparece en su más alta expresión, lo que se correlacionarla con los tamaños de habitat (Fig. 1). Durante estos perlodos las formas que conservarlan el tamaflo de habitat primitivo son sin duda proporcionalmente menores a la luz del registro actual: en Laurasia, Atoposaurios y Bernissartia (Europa Occidental); Hsicosuchus (Asia); <Fruita from>> y <<Glen Rose crocodile>> (Langston, 1975) (Norteamérica); y en Gondwana Araripesuchus (America del Sur-Africa). La continuidad temporal del tamaño de habitat primitivo puede testarse enfrentando esta hipótesis con el patrOn filogenético propuesto para los Crocodylomorpha (Clark, 1986; Benton y Clark, 1988). En una primera aproximaciOn, cabe seflalar Ia presencia de formas prOximas a los <<ProtosOquios>> tempranos, a lo largo del Cretácico inferior y superior (Hsicosuchus, Gobiosuchus, Doratodon, Artzosuchus). En este caso parece probable que estas formas, filogenéticamente emparentadas, hayan mantenido su tamaño de habitat, independientemente de su posiciOn cronOlogica en el registro. La segunda aproximación intenta testar si el tamaño de habitat es una simplesiomorfIa (homologla primitiva) compartida por otroS clados filogenéticamente más derivados que <<ProtosOquios>>. Como ya señalamos, la mayorla de Metasuchia han sido consideradas formas terrestres, y el outgroup de Atoposaurios (Uruguaysuchus, Araripesuchus) son formas de tamaño relativamente re-


ducido (Fig. 1). Si esta interpretación es correcta, no serla improbable considerar que los Atoposaurios conservaran la condición primitiva. En cambio, los Metasuchia son formas de origen gondwanico cuyo registro es Cretácico inferior-superior (con la excepción de la <Fruita form>>). Ello supone una asincronla entre los taxones de Metasuchia y los Atoposaurios (Jurásico superior-Cretácico inferior). Por consiguiente, silos Atoposaurios conservaron ci tamaño de habitat de los metasüquios, Uruguaysuchus y Araripesuchus, esta condición deberIa también eStar presente en la base del clado de Metasuchia y haberse mantenido desde el Jurásico superior hasta el Cretácico superior. A favor de esta hipótesis está la presencia de la Fruita form>>, un cocodrilo enano, en la base del clado Metasuchia. La propuesta fliogenética permite predecir un hiato en el registro fOsil, al menos del Jurásico medio-superior de Gondwana. Este hiato es extensible al registro fósii de vertebrados terrestres (Benton, 1987). Por consiguiente, parecerla probable esperar que en este lapso de tiempo existieran formas relacionadas con Metasuchia con un tamaño de habitat reducido. Las formas de pequeña talla de Crocodylomorpha primitivos debieron ocupar de manera oportunista habitats de reducidas dimensiones, junto con otros tetrápodos de pequeño tamaño, durante la transición Triásico-Jurásico (Zawiskie, 1986; Bakker, 1977). Todas estas formas de tamaño reducido presentan patrones dentarios muy part iculares respecto a las morfologlas generalistas dc dentición en cocodrilos (dientes coniformes). Los grupos más primitivos (Esfenosüquios y Protosüquios) cuentan con dientes lateralmente comprimidos; algunos serrados en los márgenes (Hsicosuchus, Doratodon), otros son bi o tricuspidados (Edentosuchus), trapezoidales de sección y ociusalmente viselados (Fruita form>>) o bien lanceolados y marginalmente crenulados (Araripesuchus, Theriosuchus). Esta caracterIstica parece indicar que ocuparlan roles ecoiógicos especIficos o más restringidos. SegUn ci conocimiento actual del registro de cocodrilos, los taxa con dentición generalista (coniforme) no marinos, aparecen en ci Jurásico superior, y originalmente pertenecen al clado Neosuchia. El tipo generalista se haila asociado a formas con tamaflo de habitats mayores (Fig. 1) y está muy extendido entre los Eusuchia fósiles y actuales, con algunas excepciones. En cambio, las formas de tamaño reducido y dentición especializada desaparecen del registro básicamente en ci Cretácico superior. Al confrontar esta hipOtesis con la propuesta filogenética de cocodrilos aparecen aigunos casos problematicos (Fig. 1). En primer lugar las formas marinas de grandes dimensiones, los Thalattosuchia (grupo hermano de Metasuchia). El segundo probiema es la presencia, dentro de los propios Metasuchia, de formas de gran tamaño (Sebecus y Baurusuchus). El tercer punto conflictivo son las formas de pequeño tamaño más derivadas que Atoposauridae (Bernissartia, <Glen Rose crocodile>> y los casos más extremos de formas fOsiles de Eusuchia como Allognathosuchus). La hipótesis serla tanto más inestable cuanto más supuestos tuviésemos que asumir. En los dos primeros casos, nuevas sinapomorfIas (referidas al tamaflo) para Thalattosuchia y <Sebecosuchia>>. En ci tercer caso, posibles convergencias, tantas como formas pequeflas aparecieran en ci registro en niveles jerárquicos superiores a Atoposauridae. No serla difIcil proponer algunas razones que apoyasen la aparición de nuevas sinapomorfIas en Thalattosuchia o en <Sebécidos>>, ya que probablemente eran formas muy especializadas. En ci caso de los grupos más derivados, probablemente podrIan ser explicadas con una ünica reversion en Bernissartia, pues este taxon es considerado ci grupo hermano de Eusuchia. Es decir, este carácter serla una sinapomorfIa de los taxa jerárquicamente superiores a Atoposauridae, pero estarla revertido en Bernissartia, de forma que los sucesivos Eusuchia que lo presentasen compartirlan con Bernissartia dicho rasgo.


La segunda hipótesis supone que La ocupación de un habitat de pequeño tamano surge de forma independiente en Atoposauridae, ilenando este grupo un habitat vaclo en un determinado ensamblaje faunIstico y en un momento dado. Esta segunda hipótesis no rechaza que formas primitivas emparentadas compartan un tamaño de habitat semej ante, solo cuestiona su distribución filogenética (simplesiomorfIa) y cronológica. A otra escaLa, sugiere que el tamaño de habitat surge de forma independiente en eL registro. En este caso, los problemas de paralelismo que se proponIan para las formas más derivadas, no existen. De iguaL modo los <<Notosuchia> del Cretácico superior (Gasparini, 1971) presentarIan un tamaflo de habitat convergente con <<protosuquios>). Filogenéticamente, La segunda hipOtesis estarIa apoyada al considerar a Sebecus grupo hermano de Neosuchia, como sugieren Benton y Clark (1988). La adquisición de untamaño de habitat reducido parece estar asociado a otros factores ecolOgicos, como es la adquisiciOn de una dieta restringida (especializada), entre otros (Callison, 1986). Esto expLicarIa la diversidad y especializaciOn dentaria de Las formas enanas de cocodrilos, favoreciendo en cierta medida esta segunda hipOtesis. Desde eL punto de vista paleoecoLógico, es comün hallar en comunidades fOsiLes de cocodrilos formas de pequeño tamaño con denticiOn diferenciada, asociados a formas de dimensiones reLativas mayores. En La fauna del Cretácico inferior de Galve (Teruel) se da La siguiente asociaciOn: Goniopholis (de denticiOn coniforme, oportunista) + Theriosuchus (de denticiOn laceolada y bordes crenulados, probable entomOfago) + Bernissartia (de dentición molariforme, durófago) (Buscalioni y Sanz, 1988 b). En La fauna del Eoceno inferior de Messel (Hesse) la asociaciOn es: Diplocynodon (coniforme, generalista, tamaño medio) + Allognathosuchus (molariforme, durOfago) + Pristichampsus (zifodonto, carnIvoro) + ((Asiatosuchus>) (coniforme, generalista, gran tamaño).

Theriosuchus, Bernissartia y Allognathosuchus

son formas de tamaño reducido, rango en La longitud del cráneo entre 70 mm y 130 mm. La distribución restringida de Los Atoposauridae podrIa ser explicada de acuerdo con esta segunda hipótesis, ocupando, de nuevo, un tamaño de habitat vacIo en un ensamblaje faunIstico determinado. La ocupaciOn de un nuevo habitat no implica de forma absoluta que estos cocodrilos tuviesen que competir con otros vertebrados terrestres. No obstante, si asI fuese, los posibles competidores deberlan tener un cierto perfil: formas analógicamente semejantes (cuadrUpedos de pequeflo tamaño), con una cierta especialización trOfica (como ocurre en Atoposaurios). No parece improbable que determinados lacertilios o incluso micromamIferos pudieran ser competidores de Atoposaurios. Los rincocéfalos Esfenodóntidos son, en términos generales, formas oportunistas con poca especializaciOn trOfica (Carroll, 1988). La ocupaciOn de un tamaño de nicho vacante supondrIa, en términos de competición, testar la posible extinciOn o desapariciOn local de Las formas competidoras. En los yacimientos del Jurásico superior-Cretácico inferior de Europa Occidental se da un hecho curioso señalado por Estes (1982). Las formas de Iguanas (Euposaurus) y Gekkota (Ardeosaurus, Bavarisaurus, Paleolacerta, Eichtättsaurus) aparecen en los yacimientos de Cerin y Solnhofen en asociación con los cocodrilos enanos Alligatorellus (270mm de longitud total) yAlligatorium meyeri (450mm). En cambio, en los yacimientos ingleses, portugueses y espafloles, son los Scincomorfos (Paramacellodus, Durotrigia, Meyasaurus, Ilaerdasaurus), Anguimorfos (Dorsetisaurus) y Eolacertilios (Glen iogenys), los que aparecen asociados a los Atoposaurios más derivados y de mayor tamaflo Theriosuchus y Montsecosuchus (Fig. 4). Esta peculiar distribuciOn de los verdaderos lacertilios ha sido debida, segün Estes (1982), a sucesos de vicarianzaque afectan a La posterior distribución paleobiogeográfica del grupo.


Fig. 4. Esquema de Montsecosuchus depereti (Buscalioni y Sanz, en prensa) del Cretácico inferior del Montsec (Lleida). El ejemplar mide aproximadamente 550 mm de longitud total. Los lacertilios asociados en este yacimiento (Meyasaurus e Ilerdaesaurus) presentarian una talla media semejante. Fig. 4. Sketch of Montsecosuchus depereti (Buscalioni and Sanz, in press) from the Lower Cretaceous of Montsec (Lérida). The total length of the specimen is approximately 550 mm. The associated lacertilla from this locality (Meyasaurus and Ilerdaesaurus) would have a similar standard length.

Si en la segunda hipOtesis el problema que se plantea es la desaparición, en términos de competencia, de las formas competidoras, atendiendo a la primera hipótesis este problema es opuesto. En el supuesto que el tamaño de habitat se mantuviese filogenéticamente y cronológicamente, La desaparición de este nicho en el Cretácico Superior deberIa ser explicado en base a una competencia continuada. La tasa de extinción de Las formas enanas de cocodrilos serla inversa a La tasa creciente de originación de sus competidores. En valores absoLutos de diversidad Los verdaderos lacertilios y mamIferos experimentan un increlbie aumento en el Cretácico superior (Sepkoski y Hulver, 1985).

1) De las dos hipótesis discutidas, la segunda es más parsimoniosa, los supuestos a priori son menores. La segunda hipótesis está básicamente fundamentada en La asociación de factores ecológicos a la talla de un organismo. Dichas correlaciones parecen poder generalizarse y, efectivamente, es probable que se cumplan en otros grupos emparentados con los cocodrilos (Los dinosaurios TherOpodos y Ornitópodos de pequeña talla presentan una denticiOn especializada, Callison, 1986). 2) La segunda conclusion hace referencia a la competencia. Es muy probable que el registro fOsil de lacertilios y micromamIferos sea todavIa escaso desde un punto de vista interpretativo. En eL proceso de vicarianza señalado por Estes (1982), aparece una curiosa asociación entre Lacertilios y Atoposaurios de pequeño tamaño


(Cerin y Soinhofen) y aquéllos de mayores dimensiones relativas en los yacimientos europeos más occidentales (Portugal, Inglaterra y España). Si esta asociación no es un artefacto debido al sesgo en el tipo de preservación, podrIa pensarse en una correlaciOn de tamaños. Si, tal como sugerimos, ambos grupos fuesen ecolOgicamente equivalentes, deberla haber existido una convergencia en el tamaño de habitat y tal vez en el de nicho. No estarla dentro de lo imposible un fenOmeno de competencia entre ambos grupos, teniendo en cuenta que algunas formas son analógicamente semejantes [dientes de Theriosuchus fueron erróneamente atribuidos a Paramaceilodus del Kimmeridgiense de Portugal, (Seiffert, 1973)].

Este estudio se ha realizado bajo el proyecto subvencionado de la CAICYT n.° PB85-0179-0O2-0O. Agradecemos la colaboración de Jaume GallemI yJ. GómezAlba, conservadores del Museo de GeologIa de Barcelona, donde se encuentra el ejemplar Montsecosuchus depereti.

Bakker, R.T. 1977. Tetrapod mass extinctions- a model of the regulation of speciation rates and immigration by cycles of topographic diversity. In: Patterns of Evolution, as illustrated by the fossil record (ed. Hallam, A.). Elsevier Scientific Publishing Company. Amsterdam, Oxford, New York. Benton, M.J. 1987. Mass extinctions among families of non-marine tetrapods: the data. In: Les extinctions dans l'histoire des Vertébrés. Mém. de la Société Géologique de France, Paris, 150: 21-32. and Clark, J.M. 1988. Archosaur phylogeny and the relationships of the Crocodylia. In: The Phylogeny and Classification of the Tetrapods, Vol. 1: Amphibians, Reptiles, Birds. (Ed. Benton, M.J.). Systematics Association, Claredon Press. Oxford. Buffetaut, E. 1982. Radiation évolutive, paleoécologie et biogéographie des Crocodiliens mésosuchiens. Mém. de la Societe Géologique de France, 60(142): 1-88. Buscalioni, A.D. and Sanz, J.L. 1988a. Phylogenetic relationships of the Atoposauridae (Archosauria, Crocodylomorpha). Historical Biology, 1 (3): 233-250. 1988b. Hypothetical behavior scaling in a Lower Cretaceous crocodilian cornmuny (Galve, Spain). International Symposium on Vertebrate behavior as derived from the fossil record. September. Museum of the Rockies. Montana State University. in press. Montsecosuchus depereti (Crocodylornorpha, Atoposauridae) new de nomination for Alligatorium depereti Vidal 1915 (Lower Cretceous, Spain). Journal of Vertebrate Paleontology.


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Original rebut el 29 d'abril de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 91-116 (1990)

Insectos del Cretácico inferior de Santa Maria de Meià (Lleida): Colección LluIs Maria Vidal i Carreras Xavier MARTfNEZDELCLOS*

ABSTRACT MARTINEZ-DELCLOS, X. Lower Cretaceous Insects from Santa Maria de Meià (Lérida): Luis Mariano Vidal i Carreras Collection. Five species of insects from early Cretaceous of Sierra del Montsec are redescribed: Palaeaeschna vidali, Acocephalites breddini, Ephialtites jurassicus, Pachypsyche vidali and Artitocoblatla colominasi, whose holotypes belong to the Mr. LluIs Maria Vidal collection. New morphologic characters have been observed on these specimens which had not been revised since they were nominated at the beginning of the century. A new generic replacement Mesoblattina Geinitz is proposed for the Artitocoblatta colominasi species. Key words: Insecta, Odonata, Blattida, Homoptera, Hymenoptera, n. nom., Redescription, Early Cretaceous, Spain.

Se redescriben 5 especies de insectos del Cretácico inferior del Montsec: Palaeaeschna vidali, Acocephalites breddini, Ephialtites jurassicus, Pachypsyche vidali y Artitocoblatta colominasi, cuyos holotipos pertenecen a la colección de D. LluIs Maria Vidal i Carreras. De éstos, se han observado nuevos caracteres morfologicos no revisados desde su nominación a principios de siglo. Se propone un nuevo emplazamiento genérico, Mesoblattina, para la especie Artitocoblatta colominasi. Palabras dave: Insectos, Odonata, Blattida, Homoptera, Hymenoptera, nom. nov., Redescripción, Cretácico inferior, Espafla.

* Dept. Geologla Dinámica, GeofIsica y Paleontologia, Fac. GeologIa, Univer. Barcelona, Zona - Universitaria Pedralbes, 08028 Barcelona.


En ci presente trabajo se revisan cinco especies de insectos fósiles: 1 odonato, 1 blátido, 2 homópteros y 1 heminOptero, todos ellos del yacimiento lacustre de edad Cretácico inferior del Montsec (La Noguera) denominado (<La Pedrera de Rubies>>. La fauna fue descrita a primeros de siglo por Meunier (1902, 1903, 1904 y 1914) y en La actualidad se halla depositada en el Museo de GeoLogla de Barcelona (MGB) y en el Museo de Geologla del Seminario de Barcelona (MGSB). La situación geografica y geolOgica del yacimiento se encuentra en ia Figura 1.

MONTSEC IDE RUBIES

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Fig. 1. Situación Geográfica y Geoiógica. I .-Triasico, 2.-Lias, 3.-Dogger y Maim, 4.-Caiizas iitográficas con piantas y vertebrados de <<La Pedrera de Rubies>, 5.-Caiizas con carófitas del Montsec, 6.-Compiejo Urgo-Aptiense, 7.-Cretácico superior, 8.-Terciario, 9.-Cuaternario. Modificado de Peybernès (1976). Fig. 1. Geographical and geological setting. 1 .-Triassic, 2.-Lias, 3.-Dogger and Maim, 4.-Lithographic limestones with piants and vertebrates of <<La Pedrera de Rubies>> (Rubies Quarry), 5.-Montsec charophytebearing limestones, 6.-Urgo-Aptian complex, 7.-Upper Cretaceous, 8.-Tertiary, 9.-Quaternary. Modified after peybernès (1976).


Este estudio se ha realizado siguiendo los puntos que a continuación se exponen para cada especie: a) Sinonimias, b) Material, c) Descripción, d) Discusión, e) Distribución paleogeográfica y f) PaleoecologIa.

ANTECEDENTES HISTORICOS De la poca literatura paleoentomológica existente que haga referencia a Catalunya, un gran nümero de ella corresponde a los yacimientos del Cretácico inferior de la Sierra del Montsec (MartInez-Delclôs, 1987). La primera cita que habla de insectos fósiles de nuestras comarcas es La realizada por Meunier en 1902 y hace referencia a un ejemplar encontrado en <<La Pedrera de Rubies>>, Paleontina vidali. Este mismo autor definirIa en 1903 y 1904 a Ephialtitesjurassicus y Acocephaliles breddini, respectivamente. Noes hasta 1914 que Meuflier vuelve a estudiar los insectos del Montsec, esta vez creando las especies Artitocoblatta colominasi y Palaeaeschna vidali. Estos cinco ejemplares, pertenecientes a la ColecciOn de LluIs Maria Vidal i Carreras, son motivo de la presente revisiOn. GOmez (1979) hace mención de varias especies, todas eLlas encontradas en el mismo yacimiento que las anteriores. Con posterioridad Gómez (1982) y MartInezDelclôs (1987) las revisarán. GOmez (1982) crea los géneros Montsecocossus sirerai e Ilerdocossus villaltai para un conjunto de insectos encontrados en <<La Pedrera de Rubies>>. Whalley y Jarzembowki (1985) citan por primera vez en este yacimiento: Mesopalingea leridae, Artitocoblatta hispanica, Condalia woottoni, Chrysobotris (?) ballae y Eobe/us so/ut us como individuos nuevos y hacen una breve mención a la fauna paleoentomológica existente en eL Montsec. Lacasa y MartInez-Delclôs (1986) reconocen en los yacimientos de <<La Pedrera de Rubies>> y en <<La Cabrua>> (Fig. 1) el isóptero Meiatermes bertrani. Martinez-Delclôs (1987) realiza un estudio sistemático y descriptivo sobre los insectos del Cretácico del Montsec, en el cual se revisan y figuran 17 especies: Mesopalingea leridae, Palaeaeschna vidali, Condalia woottoni, Ilerdaegomph-phus pallerolae, Meiatermes bertrani, ((Artitocoblatta)) colominasi, ((A.)) hispanica, Chresmoda aquatica, ((Paleontina)) vidali, Acocephalites breddini, Ilerdecossus villaltai, Montsecocossus sirerai, Chrysobotris (?) ballae, Antemnacrasa monreali, Eobelus solutus, Brevispinnatus paludis y Ephiatites jurassicus. Dc estas especies Ch. aquatica es conocida por primera vez y el género Ilerdaegomus es La nueva nominaciOn del anterior Palaeaschea pallerolae. (MartInez-Delclôs, 1989a-b).

En el presente trabajo se emplearán varias abreviaturas (MGB) para el Museo de GeologIa de Barcelona, (IEI) Institut d'Estudis Ilerdencs de Lleida, (MGSB) Museo GeolOgico del Seminario en Barcelona. En la descripción del material: (LP) yacimiento de <<La Pedrera de Rubies>>, (LC) yacimiento de <<La Cabrua>, ambos


códigos para los ejemplares depositados en el IEI; los sImbolos (A 6 B) después del nümero del ejemplar indican: (A) si es solo placa y placa y contraplaca Si es (A-B). Orden: ODONATA Fabricius, 1792 Suborden: ANISOPTERA Selys, 1840 Superfamilia: AESCHNIDEA Tillyard, 1926 Familia: Aeschnidae Leach, 1815 Género: Palaeaeschna Meunier, 1914

Palaeaeschna vidali Meunier, 1914 Lam. 1, figs. A-C Fig. 2 1914 1951 1956 1981 1986 1987

Palaeaeschna Vidali Meunier: 122-123; lam. 3, figs. 1-3. Palaeaeschna Vidali Meunier; Ferrer: 54-55; lam. 3, figs. 3-4. Palaeaeschna Vidali Meunier; Bataller: 48; lam. 12, fig. 1. Palaeaeschna vidali Meunier; Lacasa: 107-108; lam. 26, fig. 51. Palaeaeschna vidali Meunier; Gómez: 719; fig. 9-10. Palaeaeschna vidali Meunier; MartInez-Delclôs: 146-158; láms. 4-5, figs. 1-8.

Material

Para la descripción de este género se ha empleado material de v'ariada procedencia: el ejemplar n.° 540 del MGB que corresponde al holotipo, los nUmeros LP-1903-A; LC-1907 A-B; LP-1736-A; LC-1902 A-By el LP-19l0 A-B depositados en el lET. Diagnosis enmendada

Larva de anisOptero con antenas finas y cortas, tarso con tres tarsOmeros en cada pata, presentando cada una de ellas varias filas de pelos en su parte anterior. Abdomen alargado con 10 segmentos, subcilIndrico y piloso; presenta una pirámide anal de pequeño tamaño.

Los tamaños de los diferentes individuos están en relación con su estado ontogenético (nümero de intermuda). La longitud es variable en los diferentes ejemplares, pues oscila entre 11.25 mm y 23.50 mm. La fig. 2 corresponde al holotipo descrito por Meunier en 1914. Se presenta fosilizado dorsoventralmente (Lam. 1A). Cabeza: La cápsula cefálica de estos individuos no se preserva, por lo general, de una manera excelente. Lo que mejor se observa son los prominentes ojos laterales, que no llegan a tocarse sobre la cabeza, y el postclIpeo. En el ejemplar LP- 1903-A se ha observado la parte superior del prementum y los palpos labiales 1 y 2 (segün Aguesse, 1968) o palpo labial y ganchos mOviles (segOn Tachet et al. 1980). Las


Fig. 2.

Palaeaeschna vidali Meunier. Reconstrucci贸n del holotipo MGB 540. (Pa) pir谩mide anal, (Pca) piezas copulatrices accesorias, (Pt) pterotecas. Fig. 2.

Palaeaschna vidali Meunier. Reconstruction of holotype MGB 540. (Pa) tip of nymph's abdomen, (Pca) accessory copulatory pieces, (Pt) pterothecae.

Plate 1. (On page 96) A) Palaeaeschna vidali. Holotype MGB 540. Fossilized dorsoventrally. B) Oakaeaeschna vidali. IEI LP1910-A. Detail of legs with spiny lineations and trisegmented tarsi. (Pca) accessory copulatory pieces. C) Complete specimen lEl LP-19l0-A. D) Acocephaliles breddini. Holotype MOB 505 B.


Lรกmna I. 4.) Palaeaeschna vidali. Holotipo MGB 540. Se presenta fosilizado dorsoventralmente. B) Palaeaeschna vidali. LE! LP-1910-A. Detalle de las patas con alineaciones espinosas y tarsos trisegmentados. (Pca) piezas copulatrices accesorias. C) Ejemplar lEt LP-19 10-A completo. D) 4cocephalites breddini. Holotipo MOB 505 B.


antenas (solo se han preservado en ci ejempiar LP- 1910 A-B) son finas y cortas. El nOmero de artejos no es observable. Tórax: Se presenta dividido en dos partes bien diferenciadas, el protOrax por un lado y ci meso-metatórax por otro. El primero es bastante más reducido que el conjunto meso-metatorácico, que a! presentarse soldado no permite su diferenciación. El toráx representa ci 25 % de la longitud total del cuerpo y es ligeramente más estrecho que la maxima ampiitud del abdomen. Patas: Las patas son la parte del cuerpo que mejor se preserva en la totalidad de los ejemplares. Son todas iguales, ligeramente algo más largas las posteriores que las medias y anteriores (femur medio = 4 mm y femur posterior = 6.2 mm, en ci holotipo), pero nunca llegan a sobrepasar la longitud total del abdomen. Tienen una configuración estilizada y no presentan modificaciones adaptativas especiales (Lam. lB-C). Cada pata presenta, en ia zona anterior de las tibias, una ilnea de pequeñas espinas con tendencia hacia ci tarso. Esta misma alineaciOn se observa en la parte media de la pata. En la zona posterior de cada pata aparecen 2-3 ilneas de espinas más pequcñas que no se tocan unas con otras. El tarso está compuesto de tres tarsómeros en cada pata quc finalizan en dos pcqueñas uflas. Las alineaciones espinosas aparecen también en los tarsómeros. Los fémures son más iaros que las tibias; ambos, en la zona anterior, presentan las alincaciones espinosas. Estas, en las patas medias y posteriores, se presentan unificadas, observándose 3 o 4 alineaciones más reducidas. Alas: Las alas se presentan en un estadio poco desarroilado, bajo ia forma de expansiones cuticulares dorsales, aiargándose sobre los primeros segmentos abdominales. En ciertos especImenes la nerviación principal cs observable. Presentan cuatro pterotecas, de las cuales las anteriores son más largas. Abdomen: Está constituido por diez segmentos bien diferenciados. En aiguno de eiios puede observarse pigmentación y sedas. En cuanto a su longitud total, es aproximadamente cuatro veces más largo que ancho. El primer segmento es más corto que los restantes (0.09-0.13-0.14-0.16-0.190.16-0.16-0.16-0.16-0.11 mm) en ci holotipo. En ci Oitimo segmento abdominal se observa la <pirámide anal>> (0.5 mm en ci holotipo). En ella se diferencian los cercos, ci epiprocto y los paraproctos. En ci holotipo sOlo se ha podido reconocer ci epiprocto y el paraprocto derecho. En ci segundo segmento abdominal dc varios ejempiarcs aparece una roseta en la regiOn ventral. PodrIa tratarse de esbozos de las piezas copulatrices accesorias de los machos (Lam. lB).

Desde que Meunier (1914) creO este género son varios los trabajos que lo han citado y descrito, pero no han aportado ningOn carácter nuevo que ayude a su corrccto encuadre taxonómico (Ferrer, 1951; Lacasa, 1981, y GOmcz, 1986). ScgOn Whailey y Jarzembowski (1985), por su forma, este género sc parece más a un aeschnido que a un iibeiOlido. La caracterIstica mejor observable, en ci fósii, que diferencia los libe101idos de los aeschnidos es que las patas posteriores de los primeros sobrepasan la longitud dci abdomen y que los cercos son por io general más cortos quc Ia mitad de la longitud dc los paraproctos. La presencia de una cabeza tipo Anax partenope en Aguesse (1968), parte visible de la mascara parecida ala del género actualAeschna (Pennak, 1979, fig. 387-c),


antenas cortas y finas, <<pirãmide anal>> con cinco apéndices, abdomen alargado y patas similares con tarsos trisegmentados, ha llevado a incluir P. vidali en la familia Aeschnidae. Distribución Geográfica y Cronoestratigráfica

Rubies (España): Cretácico inferior.

Habitualmente la vida larvaria de los odonatos, que dura segün las especies de una semana a varios años (en Aeschnidae hasta 2 aflos) se efectua en su totalidad dentro del agua. Por su morfologla, comparable a los actuales aeschnidos, se puede deducir que P. vidali fue una larva acuática. Al igual que las larvas de odonatos actuales, P. vidali debiO ser carnIvora (estructura de la mascara). Se alimentan, desde que son jOvenes, de pequeflos crustáceos, de larvas de insectos (efémeras, dIpteros, entre otros). Cuando poseen una talla superior son capaces de atrapar presas mayores tales como crustáceos, larvas de insectos mayores, peces, ranas, etc., encontrados todos ellos en los depOsitos del Montsec (MartInez-Delclôs, 1987). Los odonatos son unos excelentes indicadores de la naturaleza del medio acuático. Solo algunas especies soportan las aguas salobres y la mayor parte no toleran la presencia de cloruros en el agua (Aguesse, 1968). Orden: BLATTIDA Brunner, 1882 Familia: Mesoblattinidae Handlirsch, 1908 Género: Mesoblattina Geinitz, 1880 Mesoblattina colominasi (Meunier, 1914) Lam. 3, figs. C-D Fig. 3 1914 1981 1987

Art itocoblatta colominasi Meunier: 122; lam. I, figs. 1-3. Artitocoblatta colominasi Meunier; Lacasa: 110-111; fig. 65. ((Artitocoblatta)) colominasi Meunier; MartInez-Delclôs: 158-159; 1am. 9, figs. 1-4; lam. 10, fig. 1.

Se ha llevado a cabo una revision del holotipo perteneciente a la colecciOn Vidal y depositado en la actualidad en el Museo del Seminario de Barcelona con el nUmero 26.948. En mal estado de conservación existe exclusivamente una de las dos partes (Lam. 3D).


Fig. 3. Mesoblaitina colominasi (Meunier). Reconstrucción del holotipo MGS 26.948. (Sc) vena subcosta, (Rs) radial, (M) medial, (CuA) cubital anterior, (CuP) cubital posterior. Fig. 3. Mesoblattina colominasi (Meunier). Reconstruction of the holotype MGSB 26.948. (Sc) subcostal, (Rs) radial, (M) medial, (CuA) anterior cubital, (CuP) posterior cubital veins.

Diagnosis Blátido con alas cuatro veces más largas que anchas, area costa! reducida, R intensamente ramificada que intersecta con el margen del ala antes del apex. RegiOn anal alargada con ramas simples, M libre se divide en tres ramas y presenta cercos octosegmentados. Descripción La descripción se ha basado exclusivamente en el holotipo descrito por Meunier en 1914 bajo el nombre de Artitocoblatta colominasi (Fig. 3). Cabeza: La cápsula cefálica de este ejemplar es hipognata. No presenta ningün tipo de estructura, es redondeada y pueden verse las antenas filiformes, no comple-


tas, con un nümero mmnimo de 38 artejos, de los cuales el escapo es más largo que cualquiera de los segmentos sucesivos. Puede reconocerse el contorno de dos grandes ojos laterales. Tórax: El protOrax forma un ancho pronoto a modo de escudo orbicular, con una anchura de 4.6 mm y una longitud de 3.1 mm. El meso- y metatórax son similares. Ambos presentan el euesternon (no es visible su subdivision) y el esternelo, no diferenciándose ninguna otra estructura. Patas: Las patas son similares; presentan coxas anchas, alargadas y próximas (las de Las patas posteriores son ligeramente más estrechas que las de los otros dos pares de patas); en éstas puede observarse el meron. Los fémures son alargados, espinosos y presentan un surco a lo largo de su cara inferior. Como punto móvii entre la coxa y ci femur podemos observar ci tracanter, ligado de modo rIgido al femur. Las tibias, también espinosas, son alargadas. Los tarsos no son todos visibies; en una de las patas anteriores, se observan tres tarsómeros. Alas: Los individuos de este orden presentan dos pares de alas. Las posteriores, en ci holotipo, no son visibles. Las anteriores, de 12.05 mm de longitud, más coriáceas, se denominan hemiélitros o tegmen (Lam. 3C). La vena Sc intersecta con el margen costal, ocupando 1/4 de la longitud total del ala. En ci tegmen derecho puede verse una pequefla ramificaciOn de esta vena. La Rs es recta y paralela al margen costal, se ramifica intensamente hacia éste (21 ramas), siempre por encima dcl apex, no llegando las venas inferiores a tocar el margen apical. La Medial se separa de la Rs detrás de La primera ramificación más humeral de ésta. Es libre, corre paralela a Rs y se subdivide en al menos tres ramas, que, a su vez, vuelven a dicotomarse antes de finalizar en ci margen alar en un nümero no determinable. Existe una cierta nerviación, no definida en su mayor parte, que ocupa ci espacio dcl campo cubital (CuA). La CuP ocupa 1/3 del margen posterior dcl ala, es muy marcada, simple y fuertemente curva y delimita al clavus de forma caracterIstica (Fig. 3). La venación anal (An) es muy poco visible aunque parece no ramificarse. Abdomen: Presenta un abdomen ancho (5.4 mm) con aparentemente nueve segmentos y cercos largos (1.52 mm) octosegmentados en ci penUltimo segmento abdominal. Faltan trazas de lObulos ovopositores.

Esta especie se diferencia de Artitocoblatta gossi (Scudder) 1886 (ala aisiada) en ci nUmero de venas radiales, en quc Ia vena Sc no se ramifica y en la longitud dci ala (6 mm para A. gossi y 12.05 mm para colominasi). Artitocoblatta asiatica Vishnyakova (1968) se asemeja al ejempiar leridano en las proporciones biométricas, pero éste Ultimo presenta un mayor nUmero de venas que se ramifican de La R, la venación R sigue casi paraleLa aL margen costal y no presenta ramificaciones en el campo anal. La especie aqul tratada presenta cicrta simiLitud con Mesoblattina multinervosa Martynov (1937) y M. vitimica Vishnyakova (1964), pero se diferencia de éstas por La presencia de una Sc bifurcada como en eL caso de M. limai Pinto & Purper (1986). El ala de Rhiphidoblattina angusta Martynov (1937) se asemeja también al ala de colominasi especialmente en la forma, en la vena Sc y en la R, pero difiere esencialmente en quc ci clavus presenta una venación anal intensamente ramificada. El


género Rhipidoblattina presenta, a diferencia de Mesoblattina, unos largos cercos multisegmentados. Handlirsch (1908) presenta al género Artitocoblatta como parecido al género Mesoblattina, de alas elIpticas, tres veces más largas que anchas y vena R recta hasta la punta apical con 18 ramas en parte unidas en grupos. El ejemplar de Sta. Maria de Meià se asemeja a Mesoblattina limai en las proporciones del tegmen, y en el nümero de ramificaciones principales de la M. Se diferencia en que CuP intersecta más bruscamente con ci margen alar en limai, éste presenta cercos más largos y más segmentados que colominasi y si bien las ramificaciones de la R coinciden en ambas, no lo hacen en la forma de ramificarse. Mesoblattina wanbeiensis Qi-bin (1985), representado por un tegmen aislado, es de menor longitud (8 mm) y anchura (2.6 mm) que M. colominasi. M. wanbeiensis posee una Sc simple y una R con 17 ramificaciones principales, las cuales se bifurcan diferentemente a como lo hacen en M colominasi. De Mesoblattina sinica Ping (1931), como de M. wanbeiensis solo se conoce un ala anterior (Ping, 1931) que mide 9 mm, de longitud. La R de M. sinica se ramifica 12 veces, la Sc es simple y la CuP es más corta que la de M. colominasi. Las anales, en ambas especies, son simples. Por lo anteriormente expuesto, se propone el nuevo emplazamiento genérico de Artitocoblatta coliminasi por el de Mesoblattina colominasi para el ejemplar del Montsec. En ci mismo yacimiento se ha definido Artitocoblatta hispanica Whalley & Jarzembowski. Esta especie se diferencia de Mesoblattina colominasi en que la primera presenta lóbulos ovopositores y la segunda no, siendo consideradas ambas como hembras (Whalley & Jarzembowski, 1985). M. colominasi presenta cercos más cortos y menos segmentados que los de A. hispanica; no se aprecian en el primero los pelos que cubren los cercos del segundo y las proporciones del abdomen de A. hispanica muestran una forma más redondeada que en M. colominasi. Distribución Geográfica y Cronoestratigráfica

Dobbertin en Mecklenburg (R.D.A.) y Surab y Kyzyl-Kija (U.R.S.S.): Lias. Dzargalant (Mongolia), Hanshan (China): Lias-Dogger. Vitim (U.R.S.S.) y Fuxin region (China): Malm. Chapada do Araripe (Brasil), Tai-Chi-Ying-Tzu (China) y Rubies (España): Cretácico inferior.

Los blátidos actuales son un grupo de insectos de habitat predominantemente tropical. M. colominasi vivirla en el suelo (patas adaptadas a correr, no a nadar) y entre la vegetaciOn, aunque hay especies que en la actualidad viven en las proximidades del agua, pudiendo soportar cortos perlodos de inmersiOn. Por otro lado, hay especies que viven en zonas de escasez de agua. En las especies silvestres, el medio de alimentación es a base de materia animal muerta.


Orden: HOMOPTERA Leach, 1815 Serie: AUCHENORRHYNCHA Dumeri, 1806 Familia: Paiaeontinidae Handlirsch, 1908 (=Cicadomorphidae Evans, 1956) Género: Pachypsyche Handiirsch, 1908 Pachypsyche vidali (Meunier, 1902) Lam. 2, figs. A-B Fig. 4A 1902 1906 1917 1926 1953 1956 1981 1987

Palaeontina Vidali Meunier: 269-274; figs. 3-5. Pachypsyche vidali (Meunier); Handlirsch, 623-624; 1am. 49, fig. 2. Palaeontina Vidali Meunier; Vidal: 125; 1am. 11, fig. 2. Palaeontina Vidali Meunier; Font: 242; fig. 217. Palaeontina Vidali Meunier; Bataller et al.: 27; 1am. 7, fig. 1. Palaeontina Vidali Meunier; Bataller: 48; 1am. 12, fig. 2. Paleontina vidali Meunier; Lacasa: 108-109; 1am. 35, fig. 64. 'Palaeontina vidali Meunier; MartInez-Delclôs: 172-175; 1am. 14, figs. 1-4.

Ha sido revisado ci holotipo de Pachypsyche vidali. Se encuentra depositado en el MGB con los nümeros 543 y 544 (placa y contraplaca) (Lam. 2A). La preservación no es buena por lo que para la descripción se ha empleado también un ejemplar depositado en el IEI (LP-20 10 A-B) (Fig. 4A). Diagnosis enmendada

PaleontInido de pequeño tamaño, con alas anteriores de 22.5-24.5 mm, de longitud y 11.8-12.1 mm, de amplitud maxima. Apice aiar redondeado y vena transversa rn-cu y CuA rectas. La lInea nodal, a su paso por ia celda mcu, es ligeramente cOncava.

Cabeza: SOlo se conserva en ci holotipo. Es ancha y poco aiargada. Los ojos son pequeños y se localizan a los lados de la cabeza. Por encima de éstos se observa un robusto vertex. El postclIpeo y ci anteclIpeo aparecen indiferenciados debido a la preservaciOn. El labio es alargado (8.8 mm) y se presenta acanalado. Tórax: En los dos ejempiares está mal preservado. En ci holotipo, de 8.6 mm, de anchura por 7.8 mm de longitud, se observa una lineación subvertical desde la cabeza ai abdomen que recorre ci tOrax. Patas: Se presentan indiferenciadas en ambos ejempiares, a excepción de las dos posteriores del ejemplar del I.E.I. Estas presentan una coxa recia, algo más gruesa en su base y de 2.4 mm de longitud. El trocanter es alargado (1.35 mm), ci femur es estrecho y aiargado (3.6 mm) al igual que la tibia (4.05 mm). Los tarsóme-


Fig. 4. A) Pachypsyche vidali (Meunier). Reconstrucción alar del ejemplar IEI LP-20 10-A. (Ri) 1 radial, (Rs) radial, (Ml-M4) ramificaciones de Ia medial, (CuA1-CuA2) ramificaciones cubital anterior, (CuP) cubital posterior, (An) anaies, (r-m) vena transversa radio medial, (m-cu) segunda vena transversa medio cubital, (In) linea nodal. B) Palaeontina oolitica Butler (de Butler, 1873). Fig. 4. A) Pachypsyche vidali (Meunier). Wing reconstruction of specimen JET LP-20 10-A. (Ri) first radial, (Rs) radial, (Ml-M4) medial branches, (CuA1-CuA2) anterior cubital branches, (CuP) posterior cubital, (An) anal, (r-m) radio medial transverse vein, (rn-cu) second medio cubital transverse vein, (in) nodal line. B) Palaeontina oolitica Butler (from Butler, 1873).

ros se presentan en nümero de tres, de aproximadamente igual longitud. En el tercero se puede observar una alineación de pequeflas espinas o pelos y a continuación un pequeño pretarso con dos uñas. Alas. La forma del ala anterior es triangular, con una longitud de 22.55-24.6 mm y una anchura de 11.8-12 mm. El margen costal del ala está serrado a modo de tejas imbricadas hasta donde la R intersecta con ci borde alar. Este margen presenta una pequeña inflexión a 1/3 basal del ala. El ápice es redondeado y el margen apical recto. El margen anal es sinuoso (Lam. 2B). En la superficie alar se diferencian tres zonas: el corio, el clavus y La membrana, ésta se presenta intensamente puntuada. Se observa en primer lugar una venaciOn R+M de la que, dentro del corio y a 1/5 basal del ala, se dicotoma laM. A continuaciOn, y a 1/4 basal, se separa la R de la Rs. Ambas intersectan ci margen aiar sin dividirse en otras ramas. La R io hace antes del ápice y ia Rs en ci margen apical. La M se divide en dos ramas a 1/3 dcl inicio del ala. Estas, en su recorrido, vuelven a dividirse en otras dos (M1-M4). Existe una vena r-m de corto tamaño que conforma una celda aiargada (8.9 mm) y estrecha. Entre CuA y M existen dos venas transversales que forman dos tipos de celdas. La primera, en La base dci ala, recta y de 2.2 mm, crea una ceLda basal de pequeño tamaño. La segunda vena (m-cu), también recta, paraleLa a La anterior pero aigo más larga (3.55 mm), forma una celda distal de mayor tamaño. La Cu se divide próxima a La base del ala en CuA y CuP. La primera vuelve a dividirse en CuA1 y CuA2. CuP permanece simple y es la que delimita ci clavus, dentro del cual pueden observarse dos venas anaLes.


Lรกmina 2. A) Pachypsyche vidali. Holotipo MGB 543. B) Pachypsyche vidali. Ejemplar IEI LP-20 10-A depositado en el IEI. Plate 2. A) Pachypscyche vidali. Holotype MGB 543. B) Pachypsche vidali. Specimen IEI LP-2010-A.


Lรกmina 3. A) Ephialtitesjurassicus. Holotipo MGB 517 de Meunier 1903. B) Ephialliesjurassicus. Holotipo. Estado actual del ejemplar. C) Mesoblaitina colominasi. Ala del holotipo MGSB 26.948. D) Mesoblanina colo,ninasi. Holotipo completo. Plate 3. A) Ephialiitesjurassicus. Holotype MGB 517 of Meunier 1903. B) Ephialtiiesjurassicus. Holotype. Actual condition of the specimen. C) Mesoblaitina colominasi. Wing of holotype MGSB 26.948. D) Mesoblattina colominasi. Complete holotype.


El recorrido de La LInea nodal, que separa el corio de la membrana, puede observarse en La figura 4A. El ala posterior es más pequefla (11.85 mm de longitud y 8 mm de anchura maxima). Se presenta algo superpuesta a la anterior y no se observa la base. La R se ye con dificultad y solo en su parte distal. La Rs y la Ml se dicotoman distalmente. M2 no se une a ninguna otra vena, al menos en La parte que se preserva. CuA1 y CuA2 se separan entre si distalmente. CuP se observa indivisa. Abdomen: Es redondo (8 mm) y presenta entre 9 y 10 segmentos abdominales.

Butler (1873) crea la especie Palaeontina oolitica para un ala de insecto que interpreta como perteneciente al grupo de los lepidOpteros ninfálidos. Si se observa La nerviación de este ejemplar (Fig. 4B), dada por su autor en 1873, no parece tener reLación con la venaciOn del ala de P. vidali. En 1902 Meunier crea la especie Palaeontina vidali y la incluye entre los hemIpteros homópteros. Handlirsch (1908) estudia ambas especies y ye La posibilidad de que Palaeontina vidali no pertenezca al mismo género que oolitica, por lo que crea eL género Pachypsche para la especie vidali. Independientemente de si Handlirsch (1908) emparentO a Palaeontina y Pachypsych'é con Los lepidOpteros y otros autoreS anteriores y posteriores entre los homOpteros, este autor ya encontrO diferencias para separarLos en dos géneroS diferentes y a la vez cierta similitud al englobarlos dentro de la misma familia. Otro problema que se planteO ya desde los primeros descubrimientos fue si este grupo de insectos pertenecIa a los lepidópteros (Butler, 1873; Handlirsch, 1908; Tillyard, 1918) o a los hemIpteros (Scudder, 1875; Brauer et al. 1889, Haase, 1890; Meunier, 1902; Tillyard, 1921). Evans (1956) considera que Palaeontina oolitica noes un homóptero, pero no la adscribe a ningün otro grupo. Bekker-Migdisova (1962) incLuye este género dentro de los homópteros. Pachypsyche vidali se diferencia de Suijukiocossus prosboloides BekkerMigdisova (1949) por el mayor tamaño de este Ultimo (longitud alar de 45 mm) y en que R y M se separan mucho más prOximas a la base que no en P. vidali. El contorno alar es diferente y la celda radio-medial del ejempLar asiático es más ancha que en el leridano. Se pueden observar las diferencias substanciales entre los paleontInidos encontrados en el Montsec en la figura 5.

Distribución Geográfica y Cronoestratigráfica

Rubies (España): Cretácico inferior.

Esta familia desaparece del registro fOsil a finales del Cretácico inferior (Rohdendorf & Rasnitsyn, 1980) por lo que no existen representantes actuales que nos


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P. vidali

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22,5-24,5

11,8-12,!

1,90-2,45 (2,2!)

1,55-1,90 (1,65)

0,94-1,00 (0,91)

12,!

corta

2,20

3,55

recta

recta

No

1. villaltai

SI

38,95-40,65

15,3-17,0

4,90-5,08 (4,94)

4,03-4,40 (4,16)

2,13-2,2! (2,18)

11,7

corta

2,15

5,45

recta

ondulada

No

M. sirerai

No

40,7-42,8

25,0-27,0

6,87-1,29 (7,10)

5,05-5,51 (5,28)

-

7,0

larga

3,35

7,15

curva

recta

Si

Fig. 5. Caracteres de diferenciación más significativos entre los paleontInidos encontrados en el Montsec. Fig. 5. Most significative differential characters of paleontinids found in Montsec.

den una idea de su probable paleoecoiogIa. No obstante estos individuos guardan cierta relación segün varios autores (Tillyard, 1921; Laurentiaux, 1953; Evans, 1956; Bekker-Migdisova, 1962, etc.) con los cicádidos actuales. La presencia de un aparato bucal succionador nos acerca al tipo de alimentación que deberIan tener estos insectos. Familia: Cicadellidae Latreilie, 1825 (=Jassidae Spinola, 1850) Género: Acocephalites Meunier, 1904

Acocephalites breddini Meunier, 1904 Lam. 1, fig. D Figs. 6A-B 1904 1908 1987

Acocephalites Breddini Meunier: 119-121; figs. 1-2. Acocephalites breddini Meunier; Handlirsch: 642-643; lam. 51, fig. 38. Acocephalites breddini Meunier; MartInez-Delclàs: 169-170; fig. 101; lam. 13, figs. 1-4.

Para la descripciOn de este género se ha utilizado solamente ci holotipo, ya que no se ha encontrado ningün otro ejemplar. Está depositado en el MGB con el nümero 505 (consta de placa y contraplaca).


Diagnosis enmendada Cicadelido adulto de pequefla talla con alas anteriores de nerviación simple. La M no se presenta bifurcada aunque silo hace la Cu. Patas posteriores con tibias largas e intensamente espinosas.

Presenta solo parte del tOrax, las alas anteriores y las patas medias (en parte) y las posteriores (Lam. 1D). Tórax: Solo se preserva un fragmento. En éI se puede observar el anepisternon, el catapisternon (parece que se presentan separados por una sutura), el esternito y el epImero mesotorácico. Patas. Presenta tres patas, una intermedia y las dos posteriores. La intermedia presenta exclusivamente la coxa y el femur, que son cortos y mazudos (Fig. 6B). Las dos posteriores se observan casi en su totalidad. El femur es alargado, grueso y presenta un surco longitudinal en la parte media del mismo. En su parte distal, en la union con la tibia, existe un espolón. El conjunto tibia-tarso duplica la longitud del femur. La tibia se presenta intensamente espinosa. De los tres tarsómeros, el primero es rnás largo que los otros. La zona de union entre los tarsórneros posee pequeflas espinas. Alas. Solo se observan las anteriores. Son pequeñas (4.05 mm de longitud y 1.5 mm de anchura), y ci margen alar, caracterIstico en este grupo, se muestra bien definido (Fig. 6A). Para la definicjón de Ia venación alar encontramos dos tendencias: la de Evans (1956) y La de Snodgrass (1951). Si bien seguiremos la primera, se asocia ésta con la segunda. La R se bifurca en la parte media superior del ala en una Ri yen una simple Rs (para Snodgrass Ri = Sc y Rs = R). Rl se dicotorna en Ria y Rlb cerca del margen alar. Existe una vena transversa entre Rib y Rs (transversa radial r). La M sale del tronco radial cerca de la base del ala. Se presenta paralela al surco claval (Cl) en casi todo el recorrido y es simple, intersectando con el margen alar por debajo del apex. Se observa una transversa r-m. La cubital Cul (Cupara Snodgrass) no parece unirse con el tronco radial. Es paralela al surco claval. Esta se ramifica en su parte distal en tres pequeñas vénulas, la primera de las cuales presenta una vena transversa con la medial (rn-cu). En la base del ala, próximo a Ia bifurcaciOn entre R y M, aparece una vena transversa entre M y Cu. El surco claval (cl) está muy marcado y se proyecta hasta 3/4 partes de la longitud total del ala. El area anal está rnuy mal preservada pero parecen observarse 2 ó 3 venas.

Se ha modificado ligeramente el patron alar propuesto por Meunier en 1904 (Fig. 6A). Evans (1956) comenta de este ejemplar que se asemeja, en los rasgos generales, a los actuales cicadélidos. Esto puede observarse en Evans (1964) donde Acocephalites se parece más a los ejemplares actuales que a los permo-triásicos. En el patron


Fig. 6. A) Acocephalites breddini Meunier. Holotipo MGB 505 A. Reconstrucci贸n del ala. (Rl-Rs) radiales, (M) medial, (Cu!) 1 cubital, (ci) surco claval, (An) anales. B) Acocephalites breddini. Holotipo MOB 505 B. (Es) esternito, (Anp) anapisternon, (Cd) catapisternon, (Ep) epImero mesotor谩cico, (fe) femur, (Ti) tibia, (trs) tars贸meros. Fig. 6. A) Acocephalites breddini Meunier. Holotype MOB 505 A. Wing reconstruction (Ri-Rs) radials, (M) medial, (Cu) first cubital, (ci) claval furrow, (An) anal. B) Acocephalites breddini. Holotype MOB 505 B. (Es) sternite, (Anp) anapisternum, (cd) catapisternum, (Ep) mesothoracic epimer, (fe) femur, (Ti) tibia, (trs) tarsomers.


básico de la venaciOn del tegmen de los cicadélidos, M y R forman una vena simple en La base, mientras que en la mayorIa de los membrácidos M y Cul se incorporan basalmente en una sola vena (Evans, 1963). Acocephalites se asemeja al género actual Putoniessa en el arquetipo alar general, si bien difiere ligeramente en el nümero de venas transversales. Acocephalites también se parece a! cicadélido presentado por Jarzembowski (1984) del Cretácico inferior de Inglaterra. AsI mismo, Myangadina longa Shcherbakov (1986) del Cretácico inferior de Mongolia se parece en la mayor parte de la venación del tegmen de Acocephalites breddini, asI como en las proporciones alares y el escaso tamaño. Distribución Geográfica y Cronoestratigráfica

Rubies (España): Cretácico inferior.

La configuracion alargada de las patas posteriores permitirla aA. breddini saltar sobre la vegetación (además de saltar bien, algunos cicadélicos son muy buenos voladores en la actualidad). Como éstos, A. breddini se alimentarla de floema provocando posibles obturaciones de los tubos que transportan las sustancias y alimentos de las plantas. Orden: HIMENOPTERA Linne, 1758 Suborden: APOCRITA Gerstaecker, 1867 Superfamilia: STEPHANOIDEA Leach, 1915 Familia: Ephialtitidae Handlirsch, 1908 Género: Ephialtites Meunier, 1903

Ephialtites jurassicus Meunier, 1903 Lam. 3, figs. A-B 1903 1908 1917 1926 1932 1951 1953 1975 1976 1981 1984 1985 1987

Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus Ephialtites jurassicus figs. 1-4.

Meunier: 462-463; figs. 1-2. Meunier; Handlirsch: 578; lam. 46, fig. 25. Meunier; Vidal: 125; lam. 11, fig. 1. Meunier; Font: 242; fig. 218. Meunier; Broili: 8; lam. 2, fig. 3. Meunier; Chevalier: 64; fig. 2. Meunier; Bataller et al.: 27; lam. 7, fig. 4. Meunier; Rasnitsyn: 23-26; lam. 1, fig. 2. Meunier; Hughes: 58; fig. 6.4-F. Meunier; Lacasa: 110; fig. 64. Meunier; Barale et al.: 279; lam. 1, fig. 4. Meunier; Whalley et al.: 406-407; fig. 25. Meunier; MartInez-Delclôs: 195-197; lam. 21,


El holotipo de esta especie se encuentra depositado en el MGB con el nUmero 517. Consta de una sola placa y su preservaciOn es tan deficiente que apenas se han podido reconocer caracteres significativos (Fig. 3B). Diagnosis enmendada EphialtItido de 7.5 mm de longitud (sin el ovipositor) con largas antenas (3.3 mm) y abdomen globoso heptasegmentado. Las alas anteriores son tan largas como el abdomen y presentan las celdas 2 rm y 3 rm, y posiblemente la 2 mcu y la 3r. En la parte apical del abdomen posee un largo oviscapto (13.5 mm). Las patas posteriores son largas y robustas.

El holotipo posee una longitud total de 15 mm. Cabeza. La cápsula cefálica de este himenOptero es pequeña (0.9 mm). Presenta unas antenas largas multisegmentadas de al menos 12-15 artejos. Patas: Son largas y robustas. El femur es recio y la tibia es larga y delgada. Los tarsos no son diferenciables. Alas: La nerviaciOn solo puede distinguirse en el ala anterior (emplazada sobre el dorso). Presenta un desarrollado pterostigma, localizado en la parte media-costa! del ala. La Rs intersecta con el margen alar antes del ápice de la misma. Existe una pequeña venación que va desde el pterostigma hasta la Rs, es la 2 r-rs (una vena intercalar). Estas dos nerviaciones forman la ce!da 3 r. La M+Cu, si bien se observa su inicio, desaparece en su parte media. Puede observarse también una pequeña nerviación transversal que se interpreta como la 2-3 rm y divide la celda 3 rm de la 2 rm. Abdomen: Es globoso y presenta siete segmentos, que diferencian los terguitos de los esternitos. En la parte apical se aprecia un largo oviscapto, no observándose en los tres caracterIsticos filamentos caudales.

Esta especie fue descrita y emplazada por Meunier (1903) entre los ichneumOnidos, próxima a! género actual Ephialtes. Este autor, como puede observarse en su trabajo, interpretó que el abdomen era globoso debido a una deformación fosildiagenética, por lo que en la restauración fue dibujado alargado y estrecho. Handlirsch (1908) duda de su emplazamiento entre los ichneumónidos y crea la familia Ephialtitidae. Este autor cree que podrIa tratarse de una forma de enlace entre los psedosiricidos y los ichneumOnidos. Dc todas las publicaciones en que han figurado individuos atribuidos a! género Ephialtites solamente dos (Ferrer, 1951 y Barale et al., 1984) presentan individuos diferentes al presentado por Meunier. Estudiado el primer ejemplar, se trata de tin himenóptero, pero no de un efialtItido. El figurado por los autores franceses si parece, a! menos, pertenecer a la familia Ephialtitidae. Rasnitsyn (1975) incluye Ephialtites en la superfamilia Stephanoidea. A esta


ültima pertenecen las familias Karatavitidae (Jurásico medio-superior), Ephialtitidae (Jurásico superior-Cretácico inferior) y Stephanidae (Paleoceno-Actual) en Rasnitsyn (1980). Distribución Geográfica y Cronoesfratigrafica Rubies (España): Cretácico inferior.

No existen representantes actuales de esta familia. Las ünicas referencias de similitud se pueden encontrar entre los stephanoideos. Ephialtites serIa un parásito y vivirla en alguna fase de su ciclo vital a expensas de otros insectos. La gran longitud de su ovopositor nos indica su hábito al poner los huevos. Los individuos adultos buscarian un hospedante. Una vez encontrado, cobcarlan en su interior los huevos con ayuda del ovopositor.

CONSIDERACIONES FINALES El mal estado de conservación de la mayorIa de los hobotipos descritos, unido a la escasez o nula aparición de individuos afines a estas especies, ha dejado, en algunos casos, lagunas en el conocimiento de ciertos caracteres de importante interés taxonómico. En el caso de Ephialtitesjurassicus, debido a la escueta descripción realizada por Meunier en 1903, será difIcil obtener nuevos ejemplares ya que no se tienen suficientes caracteres observables en el hobotipo para reconocerbos. De las 5 especies descritas solo una, Palaeaeschna vidali vivirIa en el interior de la cuenca lacustre. Las otras cuatro son consideradas terrestres. El estudio tafonómico permite realizar las siguientes consideraciones: - Excelente estado de conservación del conjunto paleoentomolOgico. - Preservación de individuos blandos (larvas de dIpteros) y partes blandas de otros tales como abdomen, cercos, etc. - Preservación de estructuras delicadas como las piezas copulatrices accesorias de Palaeaeschna vidali y ovipositor de Ephialtites jurassicus. - Trazas de color en Pachypsyche vidali. - Minima desmembración general, teniendo en cuenta la existencia de partes facilmente desarticulables: alas, patas, antenas, etc. El estado de conservación de la fauna indicarIa la ausencia de transporte tractivo, reafirmado por Ia no presencia de estructuras sedimentarias, bo que confirmarIa un regimen hidrodinámico muy bajo.


A la Dra. Alicia Masriera, Directora del MGB y a Julio Gómez-Alba y Jaume GallemI, Conservadores de PaleontologIa de este Museo, por poner a mi disposición la colección de Liuls Maria Vidal. A los Dres. LuIs Via y Sebastian Caizada de MSB por dejarme consultar uno de los holotipos depositado en su Museo. Al Dr. Alexander Rasnitsyn del Paleontological Institute de Moscü por sus comentarios y por su aportaciOn bibliografica. Al Dr. Liuls Ferrer-Condal por dejarme consultar su colección. Al Dr. Jordi Martinell de la Universidad de Barcelona por sus comentarios y apreciaciones del trabajo. Al Institut d'Estudis Ilerdencs por poner a mi disposición el material del Montsec allI depositado.

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Original rebut el 27 de febrer de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 117-134 (1990)

Bivalvia Clavagellacea (Stirpulina pliocenica nov. sp.) del Neógeno superior de la Cuenca del Bajo Guadaiquivir

Bivalvia Clavagellacea (Stirpulina pliocenica nov. sp.) from the Upper Neogene of the lower Guadalquivir Basin. MAYORAL, E.

Several branched tubular structures interpreted as burrowing bivalves belonging to family Clavagellidae are shown. At present, these Lower Pliocene remains located in the Southwestern Guadalquivir Basin, are the first ones clearly identified from the Upper Neogene in the Spanish fossil record. The former tubular structures are also mentioned. Key words: Clavagellidae, Lower Pliocene, Guadaiquivir Basin, Spain, Paleoecology.

Se da a conocer la existencia de estructuras tubulares ramificadas que se interpretan como restos de bivalvos excavadores de fondos blandos pertenecientes a Ia familia Clavagellidae. Estos organismos localizados en el Plioceno inferior del sector Suroccidental de la Cuenca del Guadalquivir son los primeros que se determinan con certeza en España durante el Neógeno superior. Se comentan, por ültimo, algunos aspectos generales relativos a las condiciones paleoecológicas y a la función desempeñada por dichas estructuras. Palabras dave: Clavagellidae, Plioceno Inferior, Cuenca del Guadalquivir, España, PaleoecologIa.

Hasta la fecha los datos que se poseen sobre los Clavagelidos fósiles son muy escasos, ya que los representantes de Clavagellacea son normalmente muy raros. Por

* Dept. de GeologIa y Minerla. Avda. Reina Mercedes s/n. 41071 Sevilla


esta causa la bibliografla general sobre el tema es muy pobre y de ahI el interés que actualmente despiertan estos estudios, que en palabras de investigadores cualificados (Pojeta y Sohl, 1987: It is the hope of the authors that this study will stimulate other workers in Cretaceous and younger rocks to discover, collect and interpret clavagel/id pelecypods,) han de incentivarse para llegar a tener un conocimiento correcto de los mismos. La razón del presente trabajo se encuadra dentro del sentimiento general expresado por los autores anteriores, en la esperanza de que nuevos hallazgos, a ser posibles más completos, contribuyan a un mejor y más detallado conocimiento acerca del significado biolOgico, ecológico y evolutivo de estos organismos, asI como de su dispersion paleobiogeografica en Europa durante el Cenozoico.

MATERIAL ESTUDIADO

Los ejemplares estudiados se localizan en los clásicos horizontes fosilIferos de la Formación Arenas de Huelva, de edad Plioceno inferior (Civis et al, 1 987),que representa los ültimos episodios netamente marinos durante el NeOgeno superior en el sector Suroccidental de la Cuenca del Guadaiquivir. (Fig. 1). LUCERA DEL

i43ONAR3

B06

PUERTO - - -

ft

ALTO NIVEL ALUVIAL COSTRA FERRUGINOSA Fm. ARENAS DE BONARES

1.

Fm. AAS DE HIJELVA Fm. ARCILLAS DE GIBRALEON

-.m- NIVELES FOSILIFEROS STIRPULINA PLIOCENICA

Fig. 1. Situación geográfico-geológica del area y localización de los perfiles estudiados. (Basado en Mayoral, 1986). Fig. 1. Geographical-geological setting of the area and location of the studied profiles (after Mayoral, 1986).


Las citas más antiguas de Clavagélidos provienen del Cretácico superior de Europa y fueron descritas por d'Orbigny entre 1845 y 1850 en Francia: Clavagella cenomanensis d'Orbigny (Le Mans); C. cretacea d'Orbigny (Charente); C. ligerensis d'Orbigny (Tours); por Parona (1909) en Abruzzi (Italia): Clavagella sp. indet.; por Andert (1934) en Sajonia: C. elegans Muller; asi como en numerosas localidades de Alemania: C. cammeri Braums por Mertin (1939), Checoslovaquia y también en la parte oriental de las Llanuras Costeras de Norteamérica. Entre otros numerosos registros se pueden citar para el Cretácico terminal los hallados en Libia: C. libica Parona por Parona (1923); la India: C. semisulcata Forbes descrita por este autor y Stoliczka (1870); en el Sahara: C. elegans MUller por Hägg (1947) o Silesia: Clavagella nov. sp. aff. elegans Muller por Scupin (191 3). Más recientemente, Pojeta y Sohl (1987) han definido un nuevo clavagélido: Ascaulocardium armatum (Morton, 1833) que aparece restringido a la costa Este del Golfo y a las Llanuras Costeras Atlánticas de Norteamérica. En el Cenozoico las citas más notables se centran en Europa, sobre todo en el Paleógeno: Eoceno superior de la Cuenca de Paris: Clavagella (Stirpulina) coronata Deshayes; y en la region de Venecia (Italia): C. (Stirpulina) veronensis Savazzi (Eoceno medio); C. (Stirpulina) vicentina Savazzi (Oligoceno inferior); C. (Stirpulina) cf. oblita Michelotti (Eoceno superior) y Clavagella sp (Oligoceno), descritas y estudiadas por Savazzi (1982). En el NeOgeno las citas más corrientes son las de Clavagella brocchi Lamarck que se encuentra dispersa en el Mediterráneo durante el Mioceno y Plioceo y en la costa atlántica francesa durante el Plioceno. AsI mismo, y dentro del ámbito que más nos interesa, se encuentran citas de Clavagella (Stirpulina) bacillum (Brocchi) en Sacco (1890-1904), Cerulli-Irelli (1909), Brocchi (1914), Rossi Ronchetti (1955), Glibert y Van de Poel (1966), Lauriat-Rage (1981), Landau (1984) y más recientemente en GOmez-Alba (1988). Su area de dispersiOn se sitüa en las costas atlánticas de Europa (Portugal) y en el Mediterráneo durante el Mioceno-Plioceno, localizándose tan solo en este Ultimo lugar durante el Pleistoceno. En España, hasta la fecha, sOlo se encuentra una cita de la anterior especie en el Neógeno superior de Lucena del Puerto (Huelva), la de Landau (1984), figurada luego por GOmez-Alba (1988), si bien el resto parece un tanto dudoso en cuanto a su atribución debido a lo incompleto del mismo.

DESCRIPCION SISTEMATICA

Género Stirpulina Stoliczka, 1870 Stirpulina pliocenica nov. sp. (Figs. 2a-c; 3a-b; 4; 5a-b; 6a-b; Lam. I, figs. 1-7) Origen del nombre: De Plioceno, piso estratigráfico donde se ha descubierto. Localidad tipo: Moguer (Huelva), en el paraje denominado <Arroyo Manzote>>. Estrato tipo: Fm. Arenas de Huelva. Plioceno inferior.


Fig. 2.

Stirpulina pliocenica nov. sp. Holotipo M06/S1 2a. Visita anterior externa de la corona de tbu1os de Ia parte anterior de la cripta. 2b. Idem. Vista anterior interna. 2c. Esquema detallado de un t端bulo primario donde se refleja Ia estructura laminar caracterIstica. Fig. 2.

Stirp端lina pliocenica nov. sp. Holotype M06/S 1 2a. Outer anterior view of the corona of tubules at the anterior part of the crypt. 2b. Same. Inner anterior view. 2c. Detailed schema of a primary tubule reflecting its characteristic laminar structure.


Fig. 3.

Stirpu/ina pliocenica nov. sp. Paratipo M06/S2 3a y 3b. Idem a Ia figura 2. Fig. 3.

Stirpulina pliocenica nov. sp. Paratype M06/S2 3a. and 3b. Same as Fig. 2. Fig. 4. T端bulos secundarios y terciarios de S. pliocenica nov. sp. Fig. 4. Secondary and tertiary tubules of S. pliocenica nov. sp.


Fig. 5. S. pliocenica nov. sp. 5a. Vista anterior externa. 5b. Vista anterior interna. Observar el modelo de bifurcaci贸n, tama帽o y ornamentaci贸n de la superficie, claramente diferente de las de las figuras 2 y 3. Fig. 5. Stirpulina pliocenica nov. sp. 5a. Outer anterior view. 5b. Inner anterior view. Note the way of bifurcation, size and ornamentation of the surfaces turned approximately 45掳 from each other.


Fig. 6a y 6b. Modelos de bifurcaci贸n de los t眉bulos deS. pliocenica nov. sp. Cada nuevo conducto se origina a partir de unos pianos que se encuentran girados aproximadamente 450 unos de otros. Fig. 6a and 6b. Bifurcation models of S. pliocenica nov. sp. tubules. Each new tubule is originated from surfaces turned approximately 450 from each other.


Lámina 1. Stirpulina pliocenica nov. sp. Fig. I.- Holotipo M06/S1 la. Vista anterior externa. x 2.8. lb. Vista anterior interna. x 2.5. ic. Perfil. x 2.8. Fig. 2.- Paratipo M06/S2 2a. Vista anterior externa. x 3.5. 2b. Vista anterior interna. x 2.75 2c. Perfil. x 3.5. Fig. 3.- Paratipo LU3/l/S1 3a. Vista anterior externa. x 3. 3b. Vista anterior interna. x 3. 3c. Perfil. x 3.5. Fig. 4.- Paratipo B0613121S1 4a. Vista anterior externa. x 2.5. 4b. Vista anterior interna. x 2.5. 4c. Perfil. x 3.5. Fig. 5.- Paratipos B061312/S6.9 Tübulos primarios, secundarios y terciarios. x 2.5 Fig. 6.- Paratipo LU2/l/S1 Vista anterior externa. x 2.8. Fig. 7.- Paratipo B06/3/2/S3 Vista lateral de un fragmento de la corona de tübulos. Se puede apreciar la sección de los mismos y Ia prolongación de la cripta en sentido posterior. x 3. Plate 1. Stirpulina p1iotenica nov. sp. Fig. 1.- Holotype M06/S 1. la. Outer anterior view. x 2.8. lb. Inner anterior view. x 2.5. lc. Profile. x 2.8. Fig. 2.- Paratype M06/S2 2a. Outer anterior view. x 3.5. 2b. Inner anterior view. x 2.75. 2c. Profile. x 3.5. Fig. 3.- Paratype LU3/l/Sl 3a. Outer anterior view. x 3. 3b. Inner anterior view. x 3. 3c. Profile. x 3.5. Fig. 4.- Paratype B06/3/2/S 1 4a. Outer anterior view. x 2.5. 4b. Inner anterior view. x 2.5. 4c. Profile. x 3.5. Fig. 5.- Paratype B06/3/2/S6-9 Primary, secondary and tertiary tubules. x 2.5. Fig. 6.- Paratype LU2/l/Sl Outer anterior view. x 2.8. Fig. 7.- Paratype BO6/3/2/S3 Side view of a fragment of the corona of tubules. Their section and the posterior expansion of the crypt can be seen.


Depositado en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Sevilla Holotipo: M06/S Paratipos: MO 6/ 2 LU3/3/S 1 ; LU3/3/S2; LU3/1/S 1 ; B06/3/2/S 1 -S8 y Lu2/1/S1-S5 Son relativamente frecuentes en los sectores de Bonares, Lucena del Puerto y Moguer (Huelva).

Corona más o menos completa de tübulos huecos, de aspecto ramificado a arborescentes, (bifurcados en forma de Y), que corresponde a la parte anterior más externa (corona terminal) de la cripta de un bivalvo clavagélido perteneciente al

género Stirpulina.

Se conservan fragmentos más o menos completos de la parte anterior de la cripta, concretamente la concerniente a la corona de tübulos. El término cripta, segün Savazzi (1982), se emplea para referirse a la construcción externa completa de los bivalvos que habitan en tubos y que comprende la galerIa u orificio (Cavidad), el refuerzo de la pared, la envoltura total o parcial y la concha (valvas) cuando se halla unida a la envoltura o bien cementada al sustrato perforado. Estas coronas están constituidas por una serie de tübulos huecos de sección subelipsoidal-subesférica dispuestos toscamente de forma radial respecto a un punto central formado por una zona relativamente ancha y más o menos horizontal. Esta zona está constituida por un repliegue de la pared, que ocasiona una invaginación simple o compuesta dando el aspecto de una hendidura sinuosa o en forma de T muy caracterIstica. (Fig. 2 a 4 y Lam. I, figs ib, 2b, 3b y 4b). Airededor de esta zona central replegada se observan con frecuencia numerosas lIneas de crecimiento igualmente torsionadas, que en ocasiones se extienden hacia las partes laterales, pudiendo incluso prolongarse hasta los propios tübulos, aunque éstos por lo general se muestran lisos, especialmente en las zonas más distales. También se pueden reconocer en muchos casos una serie de estrIas o de ligeros engrosamientos rectilIneos que se localizan en el centro axial de los tübulos y que se orientan por tanto, hacia el centro de la corona. Los tübulos son estructuras huecas y, a! igual que el resto de la cripta, tienen una pared calcItica de tipo lamelar formada por tres capas. La capa central, que es masiva, es la de mayor espesor y la que se conserva normalmente, estando recubierta externa o internamente por otras dos muy finas (0.1-0.2 mm de espesor) de tipo prismático. En las zonas proximales de la corona los tübulos son más cortos y anchos: tübulos primarios, haciéndose más largos y estrechos hacia las regiones más distales: tübulos secundarios y terciarios. Este progresivo adelgazamiento se consigue mediante un modelo de bifurcación en forma de Y, con ángulos que oscilan entre los 600 y 80° para cada rama. Este modelo es muy regular, aumentando el nümero de bifurcaciones a! ir considerando tübulos de rango cada vez menor (secundarios terciarios, etc.).


Otra caracterIstica de este sistema de bifurcaciOn es que ésta no se realiza nunca en el mismo piano. AsI, uno de los tübuios nuevos se origina siempre en un piano cuyo eje se encuentra rotado aproximadamente a 45° respecto ai de origen. En ia siguiente bifurcaciOn, otro de ios tübulos se creará a 45° en relaciOn a! anterior, y asI sucesivamente (Fig. 6a-b). La rotación a un iado u otro en reiación a un piano determinado no es siempre predecible, pudiéndoio hacer de una forma escalonadamente ordenada o no. Medidas (Vaiores promedio) Dimension maxima de ia corona de tübulos: 13.2 mm DimensiOn minima de ia corona de tObuios: 9.9 mm Anchura de ia cavidad interna de ia corona: 5,4 mm Longitud tObuios primarios: 1.75 mm Anchura tübulos primarios: 1.92 mm Longitud tübulos secundarios: 2.62 mm Anchura tübuios secundarios: 1.10 mm Longitud tübulos terciarios: 3 mm Anchura tübuios terciarios: 0.8 mm Angulo de bifurcaciOn de ios tObulos: 60°-80° (Ocasionaimente 20°) SecciOn de los tübuios: Longitud del eje mayor: 1.10 mm Longitud del eje menor: 0.79 mm Espesor de ia pared: En la zona central de ia corona: 0.35 mm En los tUbulos primarios: 0.23 mm En los tübulos secundarios: 0.08 mm Punto de union triple: Longitud maxima de ia invaginación: 2.25 mm Anchura maxima de ia invaginación: 1.44 mm Anchura minima de la invaginaciOn: 0.34 mm

Iniciaimente, el conjunto de tübuios estudiados se asemeja en gran parte a los tubos anteroiaterales derechos y iateraies de la cripta de Ascaulocardium armatum (Morton, 1833) Pojeta & Sohl, 1987, descrito en el Cretácico superior de Estados Unidos. Sin embargo, las mayores diferencias estriban en que estos ültimos son más gruesos y cortos y menos numerosos, con modelos de bifurcación escasos y poco ramificados. Además, no presentan una corona bien definida a partir de ia cuai salgan más o menos radialmente los tubos, ya que éstos parten a ciertos intervalos de amplios conductos huecos que abrazan las valvas en sentido dorsoventrai. En cuanto a los Clavagéiidos descritos por Savazzi (1982) en el Eoceno medioOligoceno de Italia, también hay claras diferencias, pues de sus especies descritas, una no presenta tObuios anteriores (Clavagella (Stirpulina) cf. oblita Michelotti) y las otras dos [C. (Stirpulina) vicentina Sarazzi) veronensis Savazzi y C. (Stirpulina)] los tienen, pero son muy cortos, simples, irregulares y poco numerosos.


Lámina 2. (;enero Stirpulina (actual) Fig. 1.— Vista lateral izquierda de Ia parte anterior con Ia valva izquierda cementada al tubo sifonal. x 4. Fig. 2.— Vista anterior de los tübulos anteriores separados de Ia cripta. x 4. Fig. 3.— Vista posterior interna. x 4.5. Fotos cedidas por los Drs. Pojeta y SohI (U.S. Geological Survey. Washington D.C.). Plate 2. Genus Stirpulina (recent) Fig. I.- Left side view of the anterior part with the left valve cemented to the siphonal tube. x 4. }: ig. 2.- Anterior view of the anterior tubules away from the crypt. x 4. Fig. 3 - Inner posterior view, x 4.5. I'hotographs courtesy of Drs. Pojeta and Sohl (U.S. Geological Survey. Washington D.C.).


Por lo que se refiere a las especies del NeOgeno, Marasti y Raffi (1977) establecen las sinonimias de C. brocchi Lam. y C. (S.) bacillum (Brocchi) sin describirlas o figurarlas. Pereira Da Costa (1903-04) figura ejemplares procedentes del Mioceno superior de Portinho d'Arrabida y cita otros de varias localidades portuguesas, pero a todos les falta la corona de tUbulos y no se puede ir más lejos en las conclusiones. Cerulli-Irelli (1907-16) figura tres ejemplares del Monte Mario, pero puede aplicársele lo dicho para Pereira. Cossmann y Peyrot (1909-12) describen y figuran un molde interno de C. brochoni Benoist, claramente distinta de nuestra especie. Launat-Range (1981) y Gómez-Alba figuran el extremo sifonal del tubo de un ejemplar de C. (S.) bacillum, del Redoniense atlántico, del todo también insuficiente por faltarle la corona de tübulos. Las mayores semejanzas de nuestros ejemplares se establecen con las Stirpulina actuales. Esta asignaciOn ha sido posible gracias a! material fotográfico y a las sugerencias suministradas por los Drs. Pojeta y SohI, quienes han revisado recientemente las especies actuales de este género. Las diferencias más notables en relación a estas especies vivas es que éstas posen en general un tamaño mayor que se refleja no solo en el diámetro de la corona (aproximadamente 1 cm más), sino también en Ia longitud de los tübulos, sección y espesor de las paredes. Otro hecho diferenciable es el modelo de bifurcación, que es mucho más regular en las especies actuales, con ángulos de separación menores (aproximadamente 45°-50°). Entre los fOsiles estudiados en el Plioceno onubense se encuentra alguno (B06/ 3/2/S i) que posee ciertas caracterIsticas que lo hacen ligeramente diferente de la especie pliocenica, como son su: - Mayor tamaño y ligereza de formas. - Paredes más delgadas. - Superficie lisa y brillante. - Toscas y escasas lIneas de crecimiento en la zona de repliegue del punto de uniOn triple. - SecciOn de los tübulos más aplastada y de mayor tamaño. - Menor grado de bifurcación, con un modelo más iregular. - Angulos de bifurcación intertubulares menores (20°-45°). De cualquier forma, hasta que no aparezcan más ejemplares que puedan confirmar esta suposición, es muy arriesgado hablar de otra nueva especie, que por otra parte está supeditada, al igual que las piezas descritas, al hallazgo de especImenes más completos, especialmente con el resto de la cripta: valvas yb conducto sifonal. A este respecto hay que mencionar la posible equivalencia de Stirpulina pliocenica con los de Clavagella (Stirpulina) bacillum (Brocchi); ya que los restos que aqul se estudian pertenecen solo a la corona anterior de tübulos y no a la extremidad sifonal del tubo, que es la parte que mejor suele conservarse en C. (Stirpulina) bacillum y la que normalmente aparece en los diversos trabajos consultados. En relaciOn con Clavagella brocchi Lamarck, las diferencias son notorias, ya que esta especie nunca presenta una verdadera corona de tübulos en la parte anterior de la cripta, sino más bien una orla muy irregular de tübulos dispuestos anterolateralmente y que se asemejan a toscas espinas, de muy diferente espesor y largura.


ASPECTOS PALEOECOLOGICOS Segün Smith (1962), los Clavagélidos actuales habitan principalmente mares someros de aguas claras en areas de plataformas subtropicales. Concretamente se hallan en las plataformas sumergidas que rodean el archipiélago Indo-Malayo, desde la parte meridional del Japón a las costas septentrionales de Australia y hacia el Oeste hasta el Mediterráneo (Parte central: area de Malta-Italia meridional). Esta opinion coincide con la expresada por Savazzi (1982), al considerar a los Clavagélidos actuales y fósiles, habitantes de aguas marinas y someras que pueden incluso sobrevivir en zonas intermareales, aunque éste no sea su medio preferido. También hace la mención como caso excepcional de la especie actual: Clavagella multangularis Tate que puede llegar a vivir en aguas profundas. En general concluye sus preferencias por los mares templados y cálidos. Pojeta y Sohl (1987) concluyen para el caso de Ascaulocardium un medio de vida localizado en una plataforma marina interna de moderada profundidad con preferencia por un sustrato firme de arenas finas, tolerando varias proporciones de limo. El sedimento debla de ser moderadamente rico en materia orgánica, pues se halla asociado a bivalvos sedimentIvoros: nucoloides, y gasterópodos (Aporrhais). El fondo era bastante aireado por la abundancia similar de moluscos excavadores someros y profundos. El conjunto fosilIfero donde se encuentra este clavagélido cretácico está siempre dominado numéricamente por los bivalvos. En nuestro caso, Stirpulina pliocenica nov. sp. aparece ligada en general a medios marinos infralitorales, someros, de salinidad normal y temperaturas cálidas (20°-25°), donde los sustratos son de arenas finas, bastante firmes (suelen ir asociados con bivalvos de la epifauna en porcentajes elevados), en medios de energIa moderada a alta (Mayoral, 1986). El aumento de energIa va ligado a la configuraciOn topográfica del fondo: presencia de surcos yb barras, asI como a la disminución sensible de la batimetrIa, que se realiza en sentido NE-SO. (Bonares—Moguer). Otra caracterIstica notable es el contenido en el porcentaje de limo+arcilla del sustrato que, si bien no es muy alto (valor máximo del 15 %), 51 es muy importante, porque permite la aparición en proporciones relativamente abundantes de taxones pelófilos tolerantes de hábito sedimentIvoro como Nuculana, Tellina y Macoma entre los bivalvos o Aporrhais y Turritella entre los gasterOpodos. Esta circunstancia coincide con la observada anteriormente para el caso de Ascaulocardium y nos induce a pensar que Stirpulina pliocena pudiera tener un hábito de esta clase. De esta forma los tUbulos servirIan como conductos de alimentación, por lo cual tendrIan una explicación funcional de tipo trófico. Por comparación con los Clavagélidos actuales, las estructuras tubulares de la parte anterior de la cripta deblan servir también para realizar actividades de excavación hidraülica, mediante una acciOn de bombeo del agua, posiblemente ayudada por el movimiento de apertura y cierre de la valva libre que se encuentra en la parte interior de la cripta antes del comienzo de la zona del tubo sifonal.


Se reconocen en ci Plioceno inferior de la Cuenca del Bajo Guadaiquivir, desde ci punto de vista sistemático, una serie de restos caicáreos tubulares de apariencia arborescente o ramificada que se interpretan como restos incompletos de bivalvos pertenecientes a la familia Clavageliidae, género Stirpulina. Concretamente, son fragmentos correspond ientes a la parte anterior de la cripta de estos organismos, que está constituida por una corona de tübulos huecos, dispuestos más o menos radialmente y que presentan un modelo de bifurcaciOn en Y con ángulos y orientaciones muy tIpicos. Estas caracterIsticas, junto con su tamaño, espesor, estructura y secciOn de las paredes, son suficientes para otorgarles la categorla de una nueva especie: Stirpulina

pliocenica.

Se discuten sus afinidades sistemáticas que son muy prOximas a las de los Ciavagélidos fósiles más recientes (Mio-Pleistoceno) y actuales manteniendo pocas, aunque netas, diferencias respecto a sus representantes fósiles más antiguos del Crctácico. Desde ci punto de vista paleoecolOgico se consideran organismos de hábito excavador de fondos blandos, con un trofismo de tipo sedimentIvoro, implantados en un medio marino infralitoral de salinidad normal, en aguas cálidas de energIa moderada y fluctuante. Por comparaciOn con las formas actuales, los tübulos se interpretan como estructuras de soporte para la realizaciOn de un proceso de excavación hidraülica, asI como un mecanismo por el cual era posible la alimentación antes aludida, hipótesis avalada por su Intima asociación a niveles donde son relativamente abundantes otros grupos de bivaivos con ci mismo tipo de nutrición.

A los Drs. John Pojeta y Norman Sohl del U.S. Geological Survey, Washington D.C., por su amable colaboración en ci suministro bibliográfico y fotográfico, asI como por sus sugerencias y opiniones relativas a algunos aspectos de la sistemática. A. D. Julio Gómez-Alba, conservador de PaleontoiogIa del Museo de GeoiogIa de Barcelona, por su valiosa coiaboraciOn en la puesta al dIa sobre los datos concernientes a las especies neógenas europeas, asI como por la información bibliográfica recomendada. Al Prof. Dr. Miguel Orozco, por su inestimable ayuda en la realización de las macrofotografIas.


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Original rebut el 24 de febrer de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 135-161 (1990)

Conodontos ordovIcicos de Argentina Graciela N. SARMIENTO*

ABSTRACT SARMIENTO. G.

Ordovician Conodonts from Argentina.

Ordovician conodont associations from the western and northwestern basins of Argentina are summarized. Tremadoc to Caradoc conodont Zones referable to the biostratigraphic scheme for the North Atlantic Province have been recognized by the presence of the index species: Cordylodus proavus Muller, Paroistodus proteus (Lindström,) Prionidus elegans Pander, Oepikodus evae (Lindström), Baltoniodus navis (Lindström), Eoplacognathus variabilis (Sergeeva), Eoplacognathus suecicus Bergstrom, Pygodus serrus (Hadding), Pygodus anserinus Lamont and LindstrOm and Amorphognathus superbus Rhodes. Correlation between the Ordovician conodont associations fthm Argentina and their biostratigraphic equivalents from North America, Europe, Asia and Australia is made. Key words: Conodonts, Ordovician, Argentina, Intercontinental correlation.

Se presenta una sIntesis acerca de las asociaciones de conodontos ordovIcicos provenientes de las cuencas sedimentarias del Oeste y Noroeste de Argentina. De las numerosas formas identificadas se destaca la presencia de las especies gulas: Cordylodus proavus Muller, Paroistodus proteus, Prioniodus elegans Pander, Oepikodus evae (Lindström), Baltoniodus navis (LindstrOm), Eoplacognathus variabilis (Sergeeva), Eoplacognathus suecicus BergstrOm, Pygodus serrus (Hadding), Pygodus anserinus Lamont y LindstrOm y Amorphognathus superbus Rhodes que ha permitido caracterizar zonas desde el Tremadoc hasta el Caradoc, segün el esquema bioestratigráfico establecido para Ia Provincia Nordatlántica. Se correlacionan las asociaciones de conodontos ordovIcicos argentinos con sus equivalentes bioestratigráficos reconocidos en America del Norte, Europa, Asia y Australia. Palabras dave: Conodontos, OrdovIcico, Argentina, Correlación intercontinental.

* Departamento de Geologla Básica. Universidad Nacional de Córdoba. Avda. Vélez Sársfield, 299. 5000 COrdoba, Argentina.


Los sedimentos marinos ordovIcicos afloran en un vasto sector del Noroeste argentino en las provincias de Salta y Jujuy, asI como en una extensa franja de orientación meridiana situada en el Oeste del pals, que comprende pane de las provincias de La Rioja, San Juan y Mendoza. Los depósitos ordovIcicos se reconocen también en el Sistema de Famatina (provincias de Catamarca y La Rioja) y en pequeños afloramientos de la provincia de La Pampa, Fig. 1.

Figura 1. Afloramientos ordovicicos en Argentina y localidades con conodontos, segün HUnicken 1985 (parcialmente modificado). Jujuy: 1 Purmamarca, 2 Cajas; Salta: 3 Quebrada del Gallinato; La Rioja: 4 Guandacol; San Juan: 5 La Batea, 6 Huaco, 7 Jáchal, 8 Talacasto, 9 VillicUm, 10 Rinconada, 11 Pachaco, 12 Los Berros; Mendoza: 13 Cerro La Cal; 14 Ponón Trehué; La Pampa: 15 San Jorge. Figura 1. Ordovician outcrops of Argentia and localities bearing Conodonts. After Hünicken, 1985 (partially modified). Jujuy: 1 Purmamarca, 2 Cajas; Salta: 3 Quebrada del Gallinato; La Rioja: 4 Guandacol; San Juan: 5 La Batea, 6 Huaco, 7 Jáchal, 8 Talacasto, 9 Villicám. 10 Rinconada, 11 Pachaco, 12 Los Berros; Mendoza: 13 Cerro La Cal; 14 Pomón Trehue; La Pampa: 15 San Jorge.


Las dos grandes regiones, del Noroeste y del Oeste, poseen historias tectonosedimentarias diferentes, lo cual dificulta establecer relaciones entre elias. En las cuencas del Noroeste argentino, importantes acumulaciones de pelitari y granvacas y areniscas subordinadas, que alcanzan una potencia superior a los 2.000 metros en algunos sectores, son portadoras de abundantes fósiles caracterIsticos. En ci oeste, la Precordillera argentina exhibe dos conjuntos litológicos bien definidos, uno caracterizado por depósitos calcáreos cuyos afloramientos delimitan una franja de aproximadamente 500 Km, y otro constituido por materiales siliciclásticos. Ambos conjuntos son también muy fosiliferos. El contenido paleontológico de las secuencias ordovIcicas argentinas es notable por su variedad y abundancia y ha sido objeto de numerosas investigaciones desde fines del siglo pasado. En este trabajo se analizan las asociaciones de conodontos ordovIcicos de Argentina, poniendo énfasis en aquelias que pueden ser adscritas a zonas estándar correlacionables a nivel internacional. En Argentina se han identificado conodontos desde el Tremadoc hasta ci Caradoe, existiendo indicios de su presencia en los niveles del Ashgiil que son portadores de la <<fauna de Hirnantia> (Benedetto, 1985). Todo ci material figurado está depositado en la cátedra de Paleontologfa de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Las sigias CORD-MP corresponden a <<Córdoba Micropaleontologla>>.

El conocimiento de las asociaciones de conodontos ordovIcicos de Argentina tiene una historia relativamente reciente que se inicia en 1951, año en que Youngquist e Iglesias dan cuenta del haiiazgo de dieciséis especImenes en sedimentos del OrdovIcico inferior en la provincia de Jujuy. En ese mismo año, Loss, en su trabajo sobre los graptolitos del Norte de Argentina, menciona identificaciones de conodontos inéditas (Iglesias, M.S.) en materiales del Tremadoc aflorantes en ci Dique La Ciénaga, provincia de Jujuy. Bellman (1952) señala la existencia de conodontos en niveles del Tremadoc inferior, expuestos en ci Arroyo Saiamanca (provincia de Jujuy) asociados a Kaineha meridionales Kobayashi. Posteriormente, Iglesias (1953) publica ci hallazgo de conodontos del Tremadoc y Arenig, asociados a trilobites, en ci Arroyo La Trozada (provincia de Jujuy), parte de cuyos datos ya hablan sido anticipados por Loss (1951). Htinicken y Gailino (1970) ilustran, por vez primera en Sudamérica, conodontos ordovIcicos provenientes de la FormaciOn San Juan (Precordiliera de San Juan). En otro trabajo, Htinicken (1971) describe y figura doce formas del OrdovIcico inferior obtenidas en las calizas de la Formación San Juan, en sus afloramientos de la Sierra de Yanso (provincia de San Juan). A partir de la década de los setenta, se inicia en Argentina ci estudio ininterrumpido de este grupo de microfósiles fosfáticos, apareciendo numerosos trabajos que serán detallados a continuación, al mencionar los haiiazgos más significativos para cada Epoca. Como trabajos de sIntesis Sc destacan ios reaiizados por Hünicken (1985, 1988), ci primero sobre ia bioestratigrafIa de los conodontos dci OrdovIcico inferior de


Argentina y el segundo acerca de las Zonas de conodontos paleozoicos de Sudamérica y sus aspectos paleogeograficos.

CONSIDERACIONES PRELIMINARES Serpagli (1974) fue ci primero en comparar las informaciones derivadas del estudio de los conodontos ordovIcicos de la Precordillera argentina con ci esquema bioestratigrafico establecido para el area Baltoescandinava, señalando a! mismo tiempo la vinculación de las asociaciones de estos microfósiies con las correspon dientes al ámbito de la Provincia Noratlántica. Los conodontos ordovIcicos exhiben una marcada diferenciación provincial que fuera reconocida por Sweet et al. (1971), BergstrOm (1971, 1 973b), Barnes et al. (1973), Sweet y BergstrOm (1974) y LindstrOm (1976), entre otros autores, lo cual llevó a distinguir la Provincia Noratlántica y la Provincia del Mid-continent. Recientemente, Bergstrom (1988) detallO aün más esta divisiOn al proponer seis provincias faunIsticas para ci Arenig en función de distintos patrones de distribuciOn regional, las cuales habrIan tenido una cierta expresión hasta ci Caradoc inferior. No obstante, hay que destacar que este autor no considera en su anáiisis los datos existentes sobre conodontos argentinos. Una de las consecuencias más notables de este provincialismo zoogeografico se manifiesta en la aplicación de esquemas bioestratigraficos diferentes para cada una de los grandes paleoprovincias. En este sentido, LindstrOm (1971) estabieciO la primera sucesión de zonas estándar para ci OrdovIcico inferior de ia Provincia Noratiántica, compietando Bergstrom (1971) las correspondientes al OrdovIcico medio y superior, a las cuales LOfgren (1978) añadiO posteriormente algunas divisiones menores. Los conodontos ordovIcicos argentinos han sido ubicados temporaimente en base a los referidos esquemas bio y cronoestratigráficos, poniendo de manifiesto la estrecha correspondencia existente entre las asociaciones reconocidas con respecto a las del area Baitoescandinava. Los apartados siguientes de este trabajo estarán destinados a examinar ci estado actual de conocimientos acerca de los conodontos ordovIcicos argentinos con un criterio esencialmente bioestratigráfico, desglosándose los datos existentes para cada una de las Epocas de este importante Perlodo.

CONODONTOS DEL TREMADOC Buitynck y Martin (1982) identificaron elementos de Cordylodus proavus Mu11cr en la Formación Santa Rosita (provincia de Jujuy), Suárez Riglos et al. (1982) y Hünicken et al. (1985) iiustran y describen una coiección de conodontos provenientes del techo de la FormaciOn Lampazar y de los niveles basales de la Formación Cardonal en la Sierra de Cajas (provincia de Jujuy) que asignan a! Tremadoc inferior. Las formas identificadas comprenden C. proavus, Teridontus nakamurai (Nogami), Prooneotodus sp. 1 y Prooneotodus sp. 2, que se hallan asociadas a Parabolina (Neoparabolina) frequens argentina (Kayser), Lam. 1, figs. 1-4.


Harrington y Leanza (1957) refirieron el ilmite inferior del Sistema OrdovIcico en el Noroeste de Argentina a la base de la Biozona de Parabolina (Neoparabolina) frequens argentina; Branisa (1965) y Benedetto (1977) consideran que el lImite de este Sistema puede estar por encima de la biozona citada, al interpretar que su especie nominal tiene una edad cámbrica superior. Por esta razón propusieron ubicar el lImite Cámbrico-OrdovIcico en la base de la Biozona de Kainella meridio-

nalis.

Dc acuerdo con Aceñolaza (1983, 1985), la sección de la Sierra de Cajas ofrece una secuencia de 150 m de potencia con P. (Neoparabolina), en la porciOn superior se encuentran C. proavus y Rhabdinopora, en tanto que los niveles inferiores son portadores de trilobites del Cámbrico superior. A 80 m por encima de la ültima aparición de P. (Neoparabolina) se halla Kainella meridionalis Kobayashi. Aceñolaza (op. cit.) considera que el ilmite Cámbrico-OrdovIcico debe situarse en La base de las Biozonas Rhabdinoporaflabelliforme-Jujuyaspis keideli, no descartando la posibilidad que P. (Neoparabolina) sea una forma de transición. Al mismo tiempo, descarta la propuesta de Branisa y Benedetto (op. cit.) seflalando que ello implicarIa considerar cámbricos a taxones reconocidamente ordovIcidos como

Rhabdinopora y Jujuyaspis. La presencia de C. proavus junto con P. (Neoparabolina) frequens argentina habla sido señalada por Robison y Pantoja Alor (1966) en La Formación Tiñü, Oaxaca (Mexico). Druce y Jones (1971) establecieron para el Norte de Australia 6 zonas de conodontos para el OrdovIcico inferior, la primera de ellas es la Zona Proavus y la primera apariciOn de conodontos diagnósticos de esta zona define la base del Datsoniano. En Gales, C. proavus y Prooneotodus tenuis son referidos a la Biozona Acerocare (Cámbrico superior por Rushon 1982, fide Higgins y Austin 1985). Cordylodus proavus ha sido identificado también en Iran (Muller, 1973), Siberia central (Abaimova, 1972) y Norte de Estonia (Viira 1988). En el Norte y Noreste de China, la Zona Proavus es referida al Cámbrico superior (AN, 1982), La presencia de esta zona en el Norte y Sur de China es considerada como indicativa de la ausencia de provincialismo faunIstico segUn Wang (1988). En la sección Batyrbay de Kazakhstan, el lImite Cámbrico-OrdovIcico está definido como La base de la Zona Proavus (Nikitin et al., 1986). Segün Miller (1988), la base de la Zona Proavus coincide con una discontinuidad estratigráfica que puede ser reconocida en Australia, Norte de Europa, Norte de China y America del Norte, lo cual hace de ella un elemento ütil para reconocer el lImite de Los Sistemas Cámbrico y OrdovIcico, opiniOn con la que también concuerda Taylor (1988). El carácter cosmopolita de Cordylodus proavus hace que esta especie tenga un gran valor bioestratigráfico para caracterizar Los niveLes basales del Sistema OrdovIcico y establecer correLaciones a nivel intercontinental. En la actualidad, existe una tendencia dentro de La SubcomisiOn de EstratigrafIa del OrdovIcico y del Grupo de Trabajo del lImite Cámbrico-OrdovIcico, de situar la base de este Sistema en eL comienzo de la Zona Lindstromi. Los estudios sobre conodontos ordovIcicos argentinos no han establecido, por el momento, asociaciones anteriores a La Zona Proavus, pero las investigaciones que se están efectuando en la sección de La Sierra de Cajas podrán aportar nuevos elementos que, sin duda, contribuirán a dilucidar este interesante problema.


CONODONTOS DEL ARENIG Las asociaciones de conodontos del Arenig presentan una gran diversidad y han sido objeto de numerosos estudios, siendo las mejor conocidas del OrdovIcico argentino. Desde el punto de vista bioestratigráfico se han documentado casi todas las zonas de conodontos que se suceden en esta Epoca. En este sentido, la Zona Proteus está posiblemente representada en el tercio inferior de la Formación San Juan en Guandacol, (Hünicken, 1985). Por encima de este intervalo, Htinicken y Sarmiento (1980) diagnosticaron la especie gula multielemental Prioniodus elegans Pander, (Lam. 1, figs. 5-12), que caracteriza la zona homónima y que fue correlacionada con el Subpiso Billingen del Latorpiano de la escala Escandinava, equivalente a! actual Arenig medio (Whitlandiano). Hünicken y Sarmiento (1988) identificaron como elementos más conspicuos de la asociación que acompaña a P. elegans, las especies: Periodon flabellum (Lindström), Bergstroemognathus extensus (Graves y Ellison), Reutterodus andinus Serpagli, Westergaardodina biscupidata Muller, Drepanodus americanus Serpagli, Drepanodus arcuatus Lindström, Scolopodus rex Lindström, Protopanderodus gradatus Serpagli, Drepanoistodus forceps (Lindström), Juanognathus variabilis Serpagli, Oistodus hunickeni Serpagli, Cornuodus longibasis (Lindström), Acontiodus cf. A. latus Pander y Protopanderodus, sp. Serpagli (1974) caracterizó una asociación de conodontos (<<Fauna A>>) en la sección del RIo San Juan (Pachaco), equiparándo!a con la Zona Elegans del area Baltoescandinava. Aunque entre los elementos registrados no está presente P. elegans, la asociación contiene Paracordylodus gracilis Lindström, que, en opinion de este autor, se halla restringida a dicho horizonte. Con este criterio la Zona'Elegans estarla también representada en Los Berros, Sierra Chica de Zonda, donde se identificO igualmente Paracordylodus gracilis, (Hünicken y Rao, 1988). Fâhraeus (1970) reconoció la Zona Elegans en los niveles 9 y 10 del Grupo Cow Head del Oeste de Terranova y en este intervalo aparecen varias especies que son comunes en los materiales de edad similar de la Precordillera argentina. La Zona Elegans del Oeste argentino podrIa ser equivalente a la parte superior de la Zona OCE y ala Zona 0CC identificadas porLegg (1978) en la Formación Emanuel (Oeste de Australia). En Kazakhstan el Horizonte Rakhmet (Zona Fruticosus) es portador de Prioniodus elegans, Periodon flabellum, Oistodus lanceolatus y otras especies caracteristicas del Latorpiano de Escandinavia, las cuales son comunes en las asociaciones argentinas. La Zona Elegans en las Islas Británicas contiene, además de la especie nominal, Paroistodus proteus, Paracordylodus gracilis, Drepanoistodus forceps, Paroistodus parallelus y Stolodus stola (Higgins y Austin, 1985, Tabla 1). La asociación de conodontos de esta Zona en la sección del Rio Guandacol (provincia de La Rioja), en relación con las otras que han sido mencionadas, revela que en Argentina existe una gran diversidad genérica con predominio de las formas que han sido consideradas pelágicas por Fortey (1975) tales como Drepanodus, Drepanoistodus y Paroistodus. Sarmiento y Heredia (1983) mencionan el ha!!azgo de conodontos en la Formación San Jorge, aflorante en la provincia de La Pampa. Se trata de elementos coniformes en regular estado de preservación, que podrIan corresponder a niveles antiguos del Arenig (Moriduniano o Whitlandiano), pero la ausencia de elementos diagnósticos impide una asignación bioestratigrafica precisa.


La siguiente Zona de conodontos identificada en los materiales del Arenig argentino es equiparable a la <<Fauna B>> de Serpagli (1974), que fue caracterizada, por vez primera, en la sección del RIo San Juan (provincia de San Juan). El mencionado autor identificó numerosos taxones multielementales, además de La especie gula Oepikodus evae (Lindström), por lo que refirió La asociación a la Zona Evae del esquema Baltoescandinavo. Con posterioridad, esta zona fue señalada en otras localidades precordilleranas por Lemos (1981), Hünicken (1982), Hünicken y Sarmiento (1982, Lam. 1, figs. 13-16; 1897), Sarmiento et al. (1986), Sarmiento (1987), Lam. 2, figs. 14-16; y Rao (1988a). La amplia representación de esta zona en diversos afloramientos de la Formación San Juan hace de la misma un elemento de gran interés bioestratigráfico para las correlaciones entre los distintos sectores de la cuenca ordovIcica del Oeste argentino. En el area Baltoescandinava, la Zona Evae está restringida a La parte superior del Subpiso Billingen (Lindström, 1971), siendo también reconocida por Ethington (1972) en La sección superior de La Formación Ninemile (Nevada Central). En esta segunda Localidad, la asociación zonal de conodontos presenta gran similitud con la descrita por Serpagli (1974) en la quebrada del RIo San Juan, asi como con la estudiada por Hünicken y Sarmiento (1987) en los niveles cuspidales de la Formación San Juan en el area del Rio Guandacol. Lamont y Lindström (1957) seflalan para el Sur de Escocia la existencia de Oepikodus evae asociada a especies que son ampliamente conocidas en el intervaLo equivalente de la Formación San Juan del Oeste de Argentina. La Zona OCD de MC Tavish y Legg (1976) establecida en el Oeste de Australia, fue identificada por Legg (1978) en la sección superior de la Formación Emanuel y ésta puede ser parcialmente equiparada a los niveles superiores de la Formación San Juan en el area de Guandacol y a la <<Fauna B>> de Serpagli (1974). La asociación de conodontos de la Zona Evae descrita en La Formación El Paso (Texas y Arizona) por Ethington y Clark (1964), se halla dominada por elementos simples que también son abundantes en la asociaciOn equivalente de La Sierra de VillicUm (Sarmiento, 1987). Sin embargo, en la primera Localidad citada resulta significativa la escasa participación de elementos ramiformes, tan frecuentes en el segundo punto y otras localidades de La misma edad, lo cual podria estar relacionado con parametros ambientales. Fâhraeus y Mowlan (1978) describieron los conodontos del Grupo Cow Head (Oeste de Terranova) y distinguieron 14 unidades estratigráficas informales; los niveles 11 y 12 son correlacionables con la Zona Evae en eL area de Guandacol aunque exhiben menor diversidad genérica que en esta ültima localidad. Las formas registradas en la asociaciOn 0T8 de Tasmania (Banks y Burret, 1980) pueden denotar su equivalencia parcial con la Zona Evae del Oeste de Argentina. Sheng (1980, Fig. 2) indica que la Formación Dawan de la secciOn Hwanghuachan, Ichan Hubei de China, referida al OrdovIcico inferior alto-Ordovicico medio basal, contiene entre otras especies, O."evae, Scolopodus rex, Bergstroemognathus extensus, Cornuodus longibasis, Protopanderodus gradatus, Protopanderodus elongatus, Juanognathus variabilis, Periodonflabellum, Paroistodus parallelus, que en su totalidad han sido registradas en La Zona Evae en varias locaLidades de la Precordihera argentina. El tercio basal de la secciOn Ellery Creek (Cuenca de Amadeus, centro de Australia) es portador de Oepikodus evae y Bergstroemognathus extensus (Cooper, 1981), cuya asociación es frecuente en los niveles de edad equivalente de ha Forma-


ción San Juan, en todas las localidades en las cuales ha sido reconocida la Zona Evae. En Kazakhstan, el Horizonte Kogashik en su parte superior posee graptolitos de la Zona Hirundo caracterIsticos de la provincia Noratlántica junto a conodontos de la Zona Evae, que han servido para caracterizar los materiales más modernos del Arenig dentro de la sucesión local. Landing (1976) distinguió la Zona Evae en el alóctono Tacónico del Este de Nueva York, identificando entre otras especies, Drepanodus arcuatus, Juanognathus variabilis, Paroistodus parallelus, Periodon flabellum, Protopanderodus gradatus, Scolopus rex y Walliserodus australis, las cuales constituyen los componentes más caracterIsticos de esta asociación en la FormaciOn San Juan del Oeste argentino. Serplagi (1974) creO la especie Oepikodus intermedius y la consideró sucesora de 0. evae, señalando que el lImite de su <<Fauna B>> está marcado por el reemplazo de 0. evae por 0. intermedius. Esta ültima especie ha sido reconocida en varios afloramientos de la Formación San Juan, en las provincias de Mendoza (Villegas, 1982) y San Juan (Beresi et al., 1987; Sarmiento, 1987, Lam. 2, figs. 1-3; y Rao, 1988a). Con respecto al significado bioestratigráfico de 0. intermedius, queda aün por aclarar si esta especie podrIa representar una Subzona terminal dentro de la Zona Evae 0 si, por el contrario, reemplaza total o parcialmente a las Zonas Navis y Triangularis en algunos sectores de la Precordillera del Oeste. La Zona Navis fue identificada por Lemos (1981) en el area de Huaco (provincia de San Juan) y asignO a la misma, además de la especie nominal, Drepanodus arcuatus, Drepanoistodus forceps, Juanognathus variabilis, Juanognathus jaanussoni, Paroistodus parallelus, Reutterodus andinus, Walliserodus australis y Periodon aculeatus, entre otras. Serpagli (1974) distinguió la <<Fauna C>> en la Precordillera sanjuanina caracterizada por la asociación de Paroistodus parallelus, Reutterodus andinus, Protopanderodus leonardi, Drepanodus arcuatus, Scandodus robustus, Oepikodus intermedius, Oistodus multicorrugatus, Acontiodus cf. latus, Corn uodus longibasis y otras formas simples, equiparándola con las Zonas Baltoescandinavas Triangularis y Navis. La ausencia de estas dos Zonas en numerosas secciones precordilleranas, investigadas exhaustivamente para conodontos, plantea el problema que fuera enunciado en párrafos anteriores respecto a 0. intermedius, a! cual deberla sumarse la posible influencia de la regresión global de finales del Fenniano (Arenig superior). Esta traerIa consigo un fenómeno de somerización, que promoverIa la retirada de comunidades faunIsticas adaptadas a condiciones de mayor profundidad.

CONODONTOS DEL LLANVIRN-LLANDEILO

En la Sierra de Villicüm, Sarmiento (1987) caracterizó la Zona Variabilis en función de la presencia de la especie nominal junto aAnsellajemtlandica (Lofgren), Paltodus deltifer (LindstrOm), Strachanognathus parvus Rhodes, Paroistodus paralie/us Pander, Protopanderodus cf. P. varicostatus (Sweet y Bergstrom), Scolopodus oidstockensis Stouge y Drepanoistodus forceps (LindstrOm), Lam. 4, figs. 4-15. En el intervalo de esta zona han sido identificados Paralenort his,, Petroria, Platystrophia, Paurorthis, Taffia y Reinverselia (Benedetto y Herrera, com. pers.), siendo significa-


tiva la presencia del género Petroria que segün Benedetto y Herrera (1986) es una forma tIpicamente Scoto-Americana. Por encima de la Zona Variabilis, Sarmiento (op. cit.) señaió la Zona Suecicus en ci techo de la ForrnaciOn San Juan, que se extenderIa también a! miembro inferior de la Formación Gualcamayo suprayacente. Además de las especies citadas para la zona anterior, la Zona Suecicus incluye Eoplacognatus suecicus Bergstrom, Cordylodus horridus Barnes y Popiawski, Drepanoistodus cf. D. basiovalis (Sergeeva), Drepanoistodus cf. D. venustus (Stauffer), Erraticodon balticus Dzik, Periodon aculeatus Hadding, Protopanderodus strigatus (Barnes y Poplawski), Scalpellodus sp. y Serratognathus? sp., entre otros, Lam. 5, figs. 1-14. En los niveles caicáreos de la Zona Suecicus fueron reconocidos Taffia anomala, Pet roria rugosa y Paralenorthis sp. (Benedetto y Herrera, corn. pers.) y los niveles pelIticos son portadores de Paraglossograptus tentaculatus (Hall.), Isograptus caduceus (Salter), Oelandograptus austrodentatus americanus (Bulman) y Glossograptus sp. (Ortega, corn. pers.). Sarrniento et al. (1987) dieron a conocer el hallazgo de una asociación de conodontos integrada por Cordylodus horridus, Periodon aculeatus, Staufferella? sp., Histiodella sp. y Amorphognathus? sp., provenientes del techo de la Formación San Juan y los niveles basales de la Formación Rinconada, aflorantes en La Rinconada (provincia de San Juan), que sitüan prOxirna al ilmite Arenig-Lianvirn. La Zona Suecicus ha sido también identificada en el Cerro Viejo, area de Huaco (provincia de San Juan) por Hünicken y Ortega (1987) y Ortega (1987), donde asociado a E. suecicus los citados autores mencionan Polonodus tablepointensis Stouge. Es de destacar que la base de la Zona Suecicus coincide con el inicio de una transgresión que, de acuerdo con Fortey (1984), tuvo carácter global y se halla cvidenciada en la Sierra de Villicüm. Existe una notoria afinidad entre conodontos del Arenig superior-Lianvirn inferior de Jämtland (Norte de Suecia), estudiadas por LOfgren (1978) y las asociaciones reconocidas en los niveles cuspidales de la Formación San Juan en la Sierra de Villicüm; en estas ültimas no han podido ser identificadas las subzonas que Lofgren (op. cit.) introdujo en ci esquema bioestratigráfico de BergstrOm (1972, 1 973b). La Zona OCI de Mc Tavish y Legg (1976) en el Oeste de Australia es portadora de E. suecicus y la coiección de conodontos de Maloney Creek (Territorios del Norte, centro de Australia) contiene Ansella jemtlantica, Cornuodus longibasis y Errati codon patu (Cooper, 1981), lo cual sugiere una edad equivalente a los niveles superiores de la Formación San Juan en Villicüm. Eoplacognathus? variabilis y E. suecicus también han sido identificados por Harris et. al. (1979) en Nevada (USA). Yao et al. (1988) señaiaron ia Zona Variabilis en ia Formación Ningkwo, Oeste de Zhejiang (Sur de China) y la refirieron al Llanvirn inferior. Stouge (1984) al estud jar los conodontos de la FormaciOn Table Head (Oeste de Terranova) distingue las zonas filogenéticas de Histiodella tableheadensis e Histiodella kristinae. La primera de ellas es correlacionable con gran parte de la Zona Variabilis y los escasos elementos de procedencia Noratlántica son también reconocibles en la secciOn de la Sierra de Villicüm; la filozona de H. kristinae, por su parte, resulta correlacionable con !a Zona Suecicus y posee especies que han sido identificadas igualmente en la Quebrada Don Braulio (Sierra de Villicüm) tales como Scolopodus oldstockensis, Cordylodus horridus, Periodon aculeatus, Ansella jemtlandica, Erraticodon, balticus y Amorphognathus? sp.


En el Horizonte Kopaly de Kazakhstan, en el cual se sitüa la Biozona de Paraglossograptus tentaculatus (Lianvirn inferior), se ha identificado la Biozona de Feriodon aculeatus zgierzensis que podrIa ser un equivalente parcial de la Zona Suecicus del esquema Baltoescandinavo, reconocida en la Sierra de Villicüm. Los niveles superiores de la Formación Mogotes Negros (Silürico) aflorante en el flanco oriental de Ia Sierra de Villicüm, contienen materiales alOctonos en los que Sarmiento (1987) identificó una asociación compuesta por numerosos elementos pertenecientes a las especies Periodon aculeatus, Cordylodus horridus y Spinodus spinatus (Hadding). Estos taxones pueden adscribirse a la Zona Suecicus sugiriendo que los cantos podrIan haber derivado de la Formación Gualcamayo. Hünicken y Ortega (1987) identificaron Ia Zona Serrus (Llanvirn superiorLlandeiio inferior) en la Formación Los Azules, area de Huaco (provincia de San Juan), dentro de la cual registraron Hustedograptus teretiusculus (Hisinger). Segün los autores citados, este ültimo graptolito se extiende por encima del lImite superior de la Biozona de Paraglossograptus tentaculatus y desaparece antes de la primera aparición de Nemagraptus gracilis (Hall). La presencia de la especie guIa Pygodus anserinus Lamont y LindstrOm, fue señalada en la Formación PonOn Trehué (provincia de Mendoza), por Heredia (1982) y Hünicken y Heredia (1986). En Gran Bretaña, Rhodes (1953) describió conodontos del Liandeilo inferior, los cuales fueron considerados por BergstrOm (1971) como representativos de la Zona Anserinus. La transgresión del Whiterockiano superior en la region sur y centro apalachiana tuvo como consecuencia ci ingreso de conodontos de la Provincia Noratlántica en dicha area, como Pygodus serrus y P. anserinus que han sido reconocidos por BergstrOm (1971, 1973a), BergstrOm y Carnes (1976) y Jaanusson y BergstrOm (1979). Asociaciones similares y de edad equivalente se registran en otras localidades de America del Norte, tales como los Montes Ouachita en Arkansas (Repetsky y Ethington, 1977), en el area de Marathon, Oeste de Texas (Bergstrom, 1978), Nevada central, (Harris et al., 1979) y en los Montes Kiamath en el forte de California (Bergstrom et al., 1980). En Kazakhstan, ci Horizonte Anrakalay contiene P. serrus y ci Horizonte Tselinogard en el que se reconocen las Biozonas de Glyptograptus euglyphus y Nemagraptus gracilis es portador de P. anserinus (Nikitin et al., 1986). En la Formación Santa Gertrudis, aflorante en Ia Quebrada del Galiinato (provincia de Salta), Sarmiento y Rao (1987) identificaron Erismodus quadridactylus (Stauffer), Lam. 5, figs. 15-17. Asociadas a esta especie se encuentran numerosas formas actualmente en estudio. Los niveles portadores de E. quadridactylus contienen Hoeckaspis schlagintweiIi que ha sido considerado del Lianvirn. El género Erismodus es comün en las asociaciones de la Provincia del Midcontinent de America del Norte, pero es prematuro aUn establecer sus vinculaciones paleobiogeograficas con America del Sur en tanto no se concluya ci estudio de toda la colección.


CONODONTOS DEL CARADOC Y ASHGILL

Amorphognathus superbus (Rhodes) ha sido señalado en calizas alóctonas de la Formación Empozada (provincia de Mendoza) por Heredia etal. (1988). Esta referencia constituye la ünica cita de conodontos del Caradoc de la Precordillera argentina, pero la procedencia de los materiales portadores de esta especie se desconoce todavIa. En la Sierra de VillicUm, la FormaciOn Don Braulio posee braquiópodos del Ashgill (Levy y Nullo, 1974); Benedetto (1985) identificó posteriormente la <<fauna de Hirnantia,). La autora analizó muestras de los niveles calcareniticos con el objeto de determinar la presencia de conodontos sin obtener resultados. Sin embargo, Heredia (corn. pers.) ha encontrado escasos fragmentos de conodontos ue se hallan pendientes de estudio.

Al Dr. J.C. Gutiérrez Marco (Instituto de GeologIa Económica y Dpto. de Paleontologla de la Universidad Cornplutense de Madrid), por haber alentado la realización de este trabajo, asI como también por la lectura critica del manuscrito y sus oportunas sugerencias. A.D. Eulogio Martin Castellanos (Dpto. de Paleontologia, Madrid) por la confección de las fotografIas que ilustran el texto. Al Lic. Victor Rodriguez Nüñez por haber mecanografiado el manuscrito.


Fig. 1. Prooneotodus sp. 2, CORD. MP 500, x 200, Zona Proavus, Sierra de Cajas (Hunicken et al., 1985). Figs. 2-4. Cordylodus proavus MUller. Fig. 2, elem. comprimido CORD-MP 502-1, x 100 figs. 3-4, elem. redondeado, CORD-MP 501-2, x 100 y CORD-MP 50 1-4, x 120. Zona de C. proavus, Sierra de Cajas (HUnicken ci al., 1985). Figs. 5-12. Prioniodus elegans Pander. Fig. 5, elem. pastinate, CORD-MP 234-4, x 75; fig. 6, elem. pastinate, CORD-MP 234-3, x 75; fig. 7, elem. geniculate, CORD-MP 213-3, x 75; fig. 8, elem. quadriramate, CORD-MP 217-1, x 75; fig. 9, elem. alate, CORD-MP 246, x 75; fig. 10, elem. bipennate, CORD-MP 237-1, x 75; fig. 11, Idem ant., CORDMP 218-1, x 75; fig. 12, elem. quadriramate, CORD-MP 217-2 x 75. Zona Elegans, RIo Guandacol (Hunicken y Sarmiento, 1980). Figs. 13-16. Oepikodus evae (Lindström) Fig. 13, elem. geniculate, CORD-MP 324-1, x 70; fig. 14, elem. bipennate, CORD-MP 323-2, x 100; fig. 15, elem. pastinate, CORD-MP 322-2, x 70; fig. 16, Idem anterior, CORD-MP 322-3, x 70. Zona Evae, Rio Guandacol (HUnicken y Sarmiento, 1980).

Fig. 1. Prooncotodus sp. 2, CORD-MP 500, x 200. Proavus zone, Sierra de Cahas (Hünicken et al., 1985). Figs. 2-4. Cordylodus proavus Muller. Fig. 2, compressed elem. CORD-MP 502-1, x 100; figs. 3-4, rounded elem., CORD-MP 501-2, x 100 and CORD-MP 50 1-4, x 120. Zone of C. proavus, Sierra de Cajas (HUnicken et al., 1985). Fig. 5-12. Prioniodus elegans Pander.

Fig. 5, pastinate elem., CORD-MP 234-4, x 75; fig. 6, pastinate elem., CORD-MP 234-3, x 75; fig. 7, geniculate elem., CORD-MP 2 13-3, x 75; fig. 8, quadriramate elem., CORD-MP 2 17-1, x 75; fig. 9, alate elem., CORD-MP 246, x 75; fig. 10, bipennate elem., CORD-MP 237-1, x 75; fig. 11, same ant., CORDMP 218-1, x 75; fig. 12, elem. quadriramate elem., CORD-MP 217-2 x 75. Elegans Zone, Rio Guandacol (HUnicken and Sarmiento, 1980). Figs. 13-16. Oepikodus evae (Lindstrdm). Fig. 13, geniculate elem., CORD-MP 324-1, x 70; fig. 14, bipennate elem., CORD-MP 323-2, x 100; fig. 15, pastinate elem., CORD-MP 322-2, x 70; fig. 16, same ant.,, CORD-MP 322-3, x 70. Evae Zone, Rio Guandacol (Hünicken and Sarmiento, 1980).


Todos los especImenes de Ia Zona Evae, Sierra de Villicüm. Figs. 1-3. Oepikodus intermedius Serpagli.

Fig. 1, elem. pastinate, CORD-MP 920-I, x 90; fig. 2, elem. geniculate, elem. quadriramate, CORD-MP 921-4, x 90.

CORD-MP 922-2, x 100; fig. 3,

Fig. 4. Protopanderodus cf. P. gradatus Serpagli, CORD-MP 1020-1, x 80. Figs. 5, 6, 12, 25. Periodonflabellurn (Lindström) Fig. 5, elem. S (cladognathiforme), CORD-MP 928-4, x 100; fig. 6, elem. S (ligonodiniforme), CORD-MP 930-2, x 90; fig. 12, elem. S (cladognathiforme), CORD-MP 920-5, x 110; fig. 15, elem. P (ozarkodiniforme), CORD-MP 927-1, x 90. Figs. 7, 8. Scolopodus rex (Lindström) Fig. 7, CORD-MP 946-4, x 90; fig. 8, CORD-MP 946-3, x 90. Figs. 9, 10. Protopanderodus gradatus Serpagli

Fig. 9, CORD-MP 968-1, x 100; fig. 10,

CORD-MP 968, x 90.

Fig. 11. Acodus? russoi Serpagli, CORD-MP 938-3, x 80. Fig. 13. Paroistodus parallelus Pander, CORD-MP, 940-2, x 60. Fig. 14. Acodus? gladiatus Lindström, CORD-MP 937-1, x 90. Fig. 16. Drepanodus arcualus Pander, CORD-MP 960-3, x 100.

All speciems from Evae Zone, Sierra de Villicüm. Figs. 1-3. Oepikodus intermedius Serpagli.

Fig. 1, pastinate elem., CORD-MP 920-1, x 90; fig. 2, geniculate elem., quadriramate eñlem,, CORD-MP 92 1-4, x 90.

CORD-MP 922-2, x 100; fig. 3,

Fig. 4. Protopanderodus cf. P P. gradatus Serpagli, CORD-MP 1020-1, x 80. Figs. 5, 6, 12, 25. PeriodonJiabellurn (Lindstrom) Fig. 5, S (cladognathiform), elem., CORD-MP 928-4, x 100; fig. 6,S (ligonodiniform) elem., CORD-MP 930-2, x 90; fig. 12, S (cladognathiform), elem., CORD-MP 920-5, x 110; fig. 15, P (ozarkodiniform) elem., CORD-MP 927-1, x 90. Figs. 7, 8. Scolopodus rex (Lindström) Fig. 7, CORD-MP 946-4, x 90; fig. 8, CORD-MP 946-3, x 90.

Protopanderodus gradatus Serpagli. Fig. 9, CORD-MP 968-1, x 100; fig. 10, CORD-MP 968, x 90. Figs. 9, 10.

Fig. 11. Acrodus? russoi Serpagli, CORD-MP 938-3, x 80. Fig. 13. Paroistodus parallel us Pander, CORD-MP, 940-2, x 60. Fig. 14. Acodus? gladiatus Lindström, CORD-MP 937-I, x 90. Fig. 16. Drepanodus arcuatus Pander, CORD-MP 960-3, x 100.


Todos los especImenes de la Zona Evae, Sierra de VillicĂĄm. Figs. 1, 3, 4, 6. Bergslroemognathus extensus (Graves y Ellison).

Fig. 1, elem. segminate, CORD-MP 923-3, x 80; fig. 3, elem. tertiopedate, CORD-MP 924-2, x 60; fig. 4, elem. tertiopedate, CORD-MP 924-3, x 80; fig. 6, elem. segminate (fragmento), CORD-MP 923-4, x 40. Fig. 2. Fryxellodontus? corbatoi Serpagli, CORD-MP 942-1, x 100. Fig. 5. Scandodus americanus Serpagli, CORD-MP 949-3, x 110. Figs. 7, 8. Protopanderodus elongatus Serpagli.

Fig. 7, CORD-MP 969-8, x 100; fig. 8 CORD-MP 969-7, x 100. Fig. 9. Reutterodus andinus Serpagli, elem. nongeniculate, CORD-MP 948-3, x 70. Fig. 10. Juanognalhus variabilis Serpagli, CORD-MP 959-6, x 100. Fig. 11. Scandodus americanus Serpagli, CORD-MP 942-2, x 100. Figs. 12-14. Walliserodus australis Serpagli.

Fig. 12, elem. pentacostado, CORD-MP 952-4, x 100; fig. 13, elem. multicostado, CORD-MP 953-1, x 100; fig. 14, elem. pentacostado, CORD-MP 952-3, x 100. Fig. 15. Oisiodus pseudoramis Serpagli, CORD-MP 957-2, x 90.

Fig. 16. Drepanodus gracilis (Branson y Mehi), elem. nongeniculate, CORD-MP 997-2, x 100.

All specimens from Evae Zone, Sierra de VillicĂźm. Figs. 1, 3, 4, 6. Bergslroemognathus extensus (Graves and Ellison) Fig. 1, segminate elem., CORD-MP 923-3, x 80; fig. 3, tertiopedate elem., CORD-MP 924-2, x 60; fig. 4, tertiopedate elem., CORD-MP 924-3, x 80; fig. 6, segminate (fragment) elem., CORD-MP 923-4, x 40. Fig. 2. Fryxellodontus? corbatoi Serpagli, CORD-MP 942-1, x 100. Fig. 5. Scandodus americanus Serpagli, CORD-MP 949-3, x 110. Figs. 7, 8. Protopanderodus elOngatus Serpagli.

Fig. 7, CORD-MP 969-8, x 100; fig. 8, CORD-MP 969-7, x 100. Fig. 9. Reutterodus andinus Serpagli, nongeniculate elem., CORD-MP 948-3, x 70. Fig. 10. Juanognathus variabilis Serpagli, CORD-MP 959-6, x 100. Fig. 11. Scandodus americanus Serpagli, CORD-MP 942-2, x 100.

Figs. 12-14. Walliserodus australis Serpagli Fig. 12, pentacostate elem., CORD-MP 952-4, x 100; fig. 13, multicostate, elem., CORD-MP 953-1, x 100; fig. 14, elem. pentacostate elem., CORD-MP 952-3, x 100. Fig. 15. Oistodus pseudoramis Serpagli, CORD-MP 957-2 x 90. Fig. 16. Drepanodus gracilis (Branson and MehI), nongeniculate elem., CORD-MP 997-2, x 100.


Todos los especimenes de Ia Zona Suecicus, Sierra de Villic端m.

Eoplacognatus variabilis (Sergeeva). Fig. 1. a. b., elem. Pb (pastinate), CORD-MP 900-1, x 70; fig. 2, elem. Pb (holodontiforme) CORD-MP 901-I, x 60; fig. 3 idem ant., CORD-MP 901-2, x 70. Figs. 1-3.

Fig. 4.

Protopanderodus cf. P. varicostatus (Sweet y BregstrOm), CORD-MP 990-3, x 60. Figs. 5-7, 9. Eoplacognathus suecicus Bergstrom. Fig. 5, elem. Pa, stelliplanate, CORD-MP 906-1, x 80; fig. 6, idem ant.,

CORD-MP 906,2, x 70; fig. 7, elem. Pb pastiniplanate, CORD-MP 905-2 x 50; fig. 9, elem. Pa stelliplanate, CORD-MP 907-1, x 80. Fig. 8. Drepanoistodus basiovalis (Sergeeva), elem. geniculate, CORD-MP 1022-1, x 70. Figs. 10-13, 16. Periodon aculeaius (Hadding). Fig. 10, elem. S. CORD-MP 984-7, x 70; fig. 11, elem. geniculate, CORD-MP 981-9 x 80; fig. 12, elem. S. CORD-MP 983-7, x 60; fig. 13, elem. S. CORD-MP 985-1, x 80; fig. 16, elem. 5, CORD-MP 980-6, x 80. Figs. 14-15. Ansella jemrlandica (LOfgre). Fig. 14, elem, C. CORD-MP 971-2, x 75; fig. 15, CORD-MP 971-1, x 75.

All specimens from Succinus Zone, Sierra de VillicUm. Figs. 1-3. Eoplacognatus variabilis (Sergeeva)

Fig. 1. a. b., Pb (pastinate) elem., CORD-MP 900-1, x 70; fig. 2, Pb (holodontiform) elem., CORD-MP 901-1, x 60; fig. 3, same ant., CORD-MP 901-2, x 70. Fig. 4.

Protopanderodus cf. P. varicostalus (Sweet and BregstrOm), CORD-MP 990-3, x 60. Figs. 5-7, 9. Eoplacognathus suecicus Bergstrom Fig. 5, Pa stelliplanate elem., CORD-MP 906-1, x 80; fig. 6, same ant.,

CORD-MP 906,2, x 70; fig. 7, Pb pastiniplanate elem., CORD-MP 905-2 x 50; fig. 9, Pa stelliplanate elem., CORD-MP 907-1, x 80. Fig. 8. Drepanoissodus basiovalis (Sergeeva), geniculate elem., CORD-MP 1022-1, x 70. Figs. 10-13, 16. Periodon aculeatus (Hadding). Fig. 10, S elem., CORD-MP 984-7, x 70; fig. 11, geniculate elem., CORD-MP 981-9 x 80; fig. 12, S elem., CORD-MP 983-7, x 60; fig. 13, S elem., CORD-MP 985-1, x 80; fig. 16, 5 elem., CORD-MP 980-6, x 80. Figs. 14-15. Ansella jemtlandica (LOfgre). Fig. 14, C elem., CORD-MP 971-2, x 75; fig. 15, CORD-MP 971-1, x 75,


LĂĄmina 5. Fig. 1. Protopanderodus cf. P. varicostatus (Sweet y Bergstrom), elem. coniforme, CORD-MP 911-1, x 70. Fig. 2. Scolopodus oldsiockensis Stouge, CORD-MP 969-3, x 60. Fig. 3. Paroistodus cf. P. Originalis (Sergeeva), elem. geniculate, CORD-MP 1006-2, x 75. Fig. 4. Strachanognathus parvus Rhodes, CORD-MP 955, x 90. Figs. 5-6. Erraticodon balticus DZIK.

Fig. 5, elem. ramiforme (prioniodontiforme), CORD-MP 977-4, x 70; fig. 6, elem. ramiforme (trichonodelliforme), CORD-MP 976-3-1, x 90. Figs. 7-8. Cordylodus horridus Barnes y Poplawski. Fig. 7, CORD-MP 954-7, x 75; fig. 8, CORD-MP 954-5, x 60. Fig. 9. Scalpellodus sp., elem. nongeniculate, CORD-MP 1027-1, x 100. Figs. 10-12. Amorphognathus? sp. Fig. 10, elem. ramifornie (amorphognatiforme), CORD-MP 1015-2, x 60; fig. 11, elem. ramiforme (tetraprioniodiforme), CORD-MP 1014, x 5; fig. 12. elem. ramiforme (trichonodelliforme), CORD-MP 10162m, x 60. Fig. 13. Drepanodus sp., CORD-MP 960-3, x 40. Fig. 14. Serratognathus? sp., CORD-MP 1008-1, 100. Figs. 15-17. Erismodus quadridactylus (Stauffer). Fig. 15, elem. Sb. digyrate, CORD-MP 2005, x 40; fig. 16, elem. Pa angulate, CORD-MP 2012, x 40; fig. 17, elem. Pb digyrate, CORD-MP 2017, x 40. Figs. 1-14. de Ia Zona Suecicus, Sierra de VillicĂźm. Figs. 15-17. Quebrada del Gailinato, Salta (Sarmiento y Rao, 1987). Plate 5. Fig. 1. Protopanderodus cf. P. varicostatus (Sweet and Bergstrom), coniform elem., CORD-MP 911-1, x 70. Fig. 2. Scolopodus oldstockensis Stouge, CORD-MP 969-3, x 60. Fig. 3. Paroistodus cf. P. originalis (Sergeeva), geniculate elem., CORD-MP 1006-2, x 75. Fig. 4. Strachanognathus parvus Rhodes, CORD-MP 955, x 90. Figs. 5-6. Erraticodon balticus Dzik.

Fig. 5, ramiform (prioniodontiform) elem., CORD-MP 977-4, x 70; fig. 6, ramiform (trichonodelliform) elem., CORD-MP 976-3, x 90. Figs. 7-8. Cordylodus horridus Barnes and Poplawski. Fig. 7, CORD-MP 954-7, x 75; fig. 8, CORD-MP 954-5, x 60. Fig. 9. Scalpellodus sp., nongeniculate elem., CORD-MP 1027-1, x 100. Figs. 10-12. Amorphognathus? sp.

Fig. 10, ramiform (amorphognatiform) elemn., CORD-MP 10 15-2, x 60; fig. 11, ramiform (tetraprioniodiform) elem., CORD-MP 1014, x 5; fig. 12, ramiform (trichonodelliform)elem., CORD-MP 1016-2m, x 60. Fig. 13. Drepanodus sp., CORD-MP 960-3, x 40. Fig. 14. Serratognathus? sp., CORD-MP 1008-1, 100. Figs. 15-17. Erismodus quadridactylus (Stauffer). Fig. 15, Sb. digyrate elem., CORD-MP 2005, x 40; fig. 16, Pa angulate elem., CORD-MP 2012, x 40; fig. 17, Pb digyrate elem., CORD-MP 2017, x 40. Figs. 1-14. Suecicus Zone, Sierra de Villicflm. Figs. 15-7. Quebrada del Gallinato, Salta (Sarmiento and Rao, 1987).


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Original rebut el 25 d'abril de 1988


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 163-207 (1990)

Relaciones tectónicas y sedimentarias entre la serie del CadI y la zona del Pedraforca (Pirineo catalán) Juan ULLASTRE* Michel DURANDDELGA** Alicia MASRIERA***

ULLASTRE, J., DURAND-DELGA, M. & MASRIERA, A. Tectonic and sedimentary relations between the CadI Unit and Pedraforca Unit (Catalonian Pyrenees, Spain). The Pedraforca Unit forms, to the east of the Segre Fault, the eastern part of the allochthonous series of the southern Pyrenees. It was generally accepted that the material of the Pedraforca Unit, mainly Mesozoic, is made up of a group of allochthonous units (<<Pedraforca nappe>> in the Seguret sense) coming from the North and displacing over the Eocene of the CadI Unit; this last unit (relative autochthonous) is constituted of sedimentary strata superposed on the Paleozoic rocks of the Pyrenees Axial Zone to the SE of Andorra. This interpretation is rejected by the authors. We remember the essential stratigraphic characteristics of the CadI Unit and of those of the Pedraforca Unit (eastern prolongation of the allochthonous series of the southern Pyrenees situated to the W of the Segre). We insist on the common stratigraphical series of both units (marine Upper Senonian, Maestrichtian-Paleocene of <<garumnian>> facies, marine Lower-Middle Eocene). In both units we observe the suppression of stratigraphical series from the W to the E. We demonstrate that the lithological succession of the western CadI (sector of Fornols) and the succession of the most eastern part of the Pedraforca Unit (sector to the SW of La Pobla de Lillet) have some very peculiar characteristics, exclusively of these two sectors: heavy mineral assemblages in Maestrichtian sandstones, typical detrital beds (<<La Nou conglomerates>>, <<Fornols breccias>>), onlap disposition of the Ilerdian.... But, at present, these two sectors are separated by 40 km. from W to E. Then we propose to displace the eastern point of the Pedraforca Unit to the neighbouring western part of the CadI Unit replacing towards the west the <<Central Unit of the southern Pyrenees>>. This movement would be carried out principally along the <<CadI Fault>>, a big fault, with a strike slip and a vertical slip of kilometric order, between the CadI Unit and Pedraforca Unit. After remembering the several explanations proposed for the tectonic emplacement of the Pedraforca Unit, the authors des-

* Ronda San Pedro, 50. 08010 Barcelona. España. ** Universidad Paul Sabatier de Toulouse. La Pélisserie. 81150 Marssac. Francia. Museo de Geologla. Parc de la Ciutadella. 08003 Barcelona. España.


cribe in detail some important sectors situated along the CadI Fault or in its proximity, between the Paleozoic klippe of the Montsec de Tost (Nogueras Unit) and the S of La Pobla de Lillet. This fault, with strong dip towards the S, intersects the different formations of the Eocene series of the CadI Unit. Various tectonic arguments justify the strike slip of this fault, whose age is essentially Middle Upper Eocene, but which has reacted in an important way during the Neogene. Therefore we cannot consider the <<CadI Fault>> as the basal thrust plane of a <<Pedraforca nappe>>, of Eocene age, which would have been made in almost vertical position in a posterior time. We consider it to be a profound fault affecting the basement with a prolongation towards the W, in the interior of Nogueras Unit. At the same time the CadI Fault connects, to the SW, with the profound Segre Fault. The CadI and Segre Faults are partially strike-slip faults, both delimit a crustal block which, during and after the emplacement (in the Eocene) of the allochthonous units of the southern Pyrenees, would have displaced towards the E with a certain clockwise rotation, with respect to Axial Zone and to the basement of the <<Central Unit of the southern Pyrenees>> to the W of the Segre. Key words: Catalonian Pyrenees (Spain). Pedraforca Unit-CadI Unit. Paleocene - Eocene. Strike-slip fault tectonic. CadI Fault-Segre Fault. Southern Pyrenees allochthonous units. Nogueras Unit.

La zone de la Pedraforca forme, a l'E de la grande faille du Segre, la partie orientale de l'allochtone sud-pyrénéen. On admettait classiquement que ce matériel, principalement mésozoIque, constituait un groupe d'unités charriées (Ia <<nappe de la Pedraforca>> de Séguret) venues du Nord et qui seraient passées par-dessus l'Eocène de la sierra del CadI: celui-ci, autochtone relatif, constitue la couverture du PaléozoIque de la zone axiale pyrénéenne au SE de l'Andorre. Cette interpretation est rejetée par les auteurs. On rappelle les caractères essentiels des divers termes de la série du CadI et de ceux de la zone de la Pedraforca (celle-ci constituant clairement la prolongation orientale de l'allochtone sud-pyrénéen situé a l'W du Segre). On insiste sur les termes communs aux deux ensembles (Sénonien supérieur mar, Maestrichtien-Paléocène a faciès <<garumnien>>, Eocène inférieur-moyen mann); on constate que, dans chacun des deux ensembles il y a suppression d'unités stratigrafiques de l'W vers l'E. On constate aussi que Ia succession lithologique du CadI occidental (secteur de Fornols) et la succession de la partie Ia plus orientale de la zone de la Pedraforca (secteur au SW de La Pobla de Lillet) présentent certains caractères très particuliers, spécifiques de ces deux secteurs: associations minerales du Maestrichtien, niveaux détritiques originaux (<<conglomérats de la Nou>>, <<brèches de Fornols>>), caractère transgressif de l'Ilerdien... Or, actuellement, ces deux secteurs sont éloignés d'environ 40 km, de l'W a l'E. On propose donc de ramener la pointe orientale de la zone de la Pedraforca au voisinage occidental de la partie ouest de la série du CadI, en repoussant vers l'W l'actuelle <<zone sud-pyrénéenne centrale>>. Ce coulissement se serait effectué principalement le long de l'<<accident du CadI>>, grande fracture, a jeu vertical d'ordre kilométrique par ailleurs, séparant la série du CadI de la zone de la Pedraforca. Après avoir rappelé les diverses explications proposées pour la mise en place tectonique de cette dernière, les auteurs décrivent en detail certains secteurs importants situés le long de l'accident du Cadi ou a son voisinage, entre la klippe paléozoique du Montsec de Tost (unite des Nogueras) et le S de La Pobla de Lillet. Cette fracture, a fort plongement vers le S, intersecte les divers termes de l'Eocêne du CadI. Divers argu-


ments tectoniques justifient le caractère décrochant de cet accident, d'âge essentiellement Eocène moyen-supérieur, mais qui a rejoué d'une manière importante au Neogene. On ne peut donc pas considérer l'<accident du CadI>> comme la surface de base d'une <<nappe de la Pedraforca>>, d'âge éocène, surface qui aurait été ultérieurement verticalisée. Ii s'agit pour nous d'un accident de socle qui se prolonge a la fois vers l'W, a l'intérieur de la zone des Nogueras, et vers le SW, par la faille du Segre, elle-même a composante coulissante. Faille du Segre et accident du CadI délimitent un panneau crustal qui, pendant et après la mise en place (a l'Eocène) de l'allochtone sud-pyrénéen, aurait coulissé vers l'E, avec une certaine rotation horaire, par rapport a la zone axiale et au substratum de l'unité sudpyrénéenne centrale a l'W du Segre. Mots-clés: Pyrénées catalanes. Zone de Ia Pedraforca-série du CadI. Paléocène-Eocène. Tectonique de coulissement. Accident du CadI-faille du Segre. Allochtone sud-pyrénéen-zone des Nogueras.

La zona del Pedraforca forma, al E de la gran falla del Segre, la parte oriental del alóctono sudpirenaico. Clásicamente se admitla que este material, principalmente mesozoico, constitula un grupo de unidades arrastradas (el <<manto del Pedraforca>> de Seguret) venidas del Norte, las cuales habrIan pasado por encima del Eoceno de la sierra del CadI: ésta, autóctono relativo, constituye la cobertera del Paleozoico de la zona axial pirenaica al SE de Andorra. Esta interpretación es rechazada por los autores. Se recuerdan los caracteres esenciales de los diversos términos de la serie del CadI y de la zona del Pedraforca (ésta constituyendo claramente la prolongacion oriental del alóctono sudpirenaico situado a! W del Segre). Se insiste sobre los términos comunes a los dos conjuntos (Senoniense superior marino, Maestrichtiense - Paleoceno en facies <<garumniense>>, Eoceno inferior - medio marino); se constata que, en cada uno de los dos conjuntos, hay supresión de unidades estratigráficas del W hacia el E. Además, se comprueba que la sucesiOn litolOgica del CadI occidental (sector de Fornols) y la sucesión de la parte más oriental de la zona del Pedraforca (sector al SW de La Pobla de Lillet) presentan ciertos caracteres muy particulares, especIficos de estos dos sectores: asociaciones minerales del Maestrichtiense, niveles detriticos originales (<<conglomerados de La Nou>>, <<brechas de Fornols>>), carácter transgresivo del Ilerdiense... Ahora bien, actualmente estos dos sectores están alejados el uno del otro alrededor de unos 40 km del W al E. Se propone pues restablecer la punta oriental de la zona del Pedraforca en el lado occidental de la parte Oeste de la serie del CadI, rechazando hacia el W la actual <<zona sudpirenaica central>>. Este desplazamiento horizontal longitudinal (<<coulissage>>) se habrIa efectuado principalmente a lo largo del <<accidente del CadI>>, gran factura, por otra parte, con salto vertical de orden kilométrico, que separa Ia serie del CadI de la zona del Pedraforca. Tras recordar las diferentes propuestas que se han hecho para explicar el emplazamiento tectónico de esta ültima, los autores describen detalladamente ciertos sectores importantes situados a lo largo del accidente del CadI o en sus proximidades, entre el klippe paleozoico del Montsec de Tost (unidad de los Nogueras) y el S de La Pobla de Lillet. Esta factura, con un alto grado de buzamiento hacia el 5, intersecta los diversos términos del Eoceno del CadI. Diferentes argumentos tectónicos justifican el salto horizontal longitudinal de este accidente, de edad esencialmente Eoceno medio-superior, mas con un juego tardlo importante en el Neógeno.


No se puede, por tanto, considerar el <<accidente del CadI>> como la superficie de base de un <<manto del Pedraforca>>, de edad eocena, superficie que habrIa sido ulteriormente verticalizada. Se trata, para nosotros, de un accidente de zOcalo que se prolonga a! mismo tiempo hacia el W, en el interior de la zona de los Nogueras, y hacia el SW, por la falla del Segre, asimismo con una componente horizontal longitudinal. Faila del Segre y accidente del CadI delimitan un panel cortical que, durante y despuës del emplazamiento (en el Eoceno) del alóctono sudpirenaico, se habrIa desplazado hacia el E siguiendo los pianos de esos accidentes, con una cierta rotación horaria respecto a la zona axial y ai substrato de la unidad sudpirenaica central a! W del Segre. Palabras dave: Pirineos catalanes. Zona del Pedraforca - serie del CadI. Paleoceno - Eoceno. Tectdnica de falias en direccidn. Accidente del CadI - falia del Segre. Alóctono sudpirenaico - zona de los Nogueras.

Las unidades sudpirenaicas CadI y Pedraforca ocupan una gran parte del Pinneo de Cataluña y la relación entre una y otra constituye un problema estructural muy controvertido. En un artIculo anterior puede verse cómo el análisis estratigráfico comparativo nos ileva a discutir formalmente una cuestiOn capital en la interpretaciOn de la estructura del interior de la zona del Pedraforca (Ullastre et al., 1987). En éste, una metodologla análoga, complementada asimismo con observaciones de or$len sedimentario y tectOnico, creemos nos autoriza a establecer con cierta precisiOn los vInculos paleogeográficos entre la serie del CadI y la zona del Pedraforca y a discutir las propuestas que anteriormente se hablan hecho para explicar Ia sorprendente yuxtaposición actual de ambas unidades.

II. ANTECEDENTES Y EXPOSICION GENERAL DEL PROBLEMA Debemos a Astre (1924), (1925), la distinción de las unidades tectónicas serie dcl CadI y zona del Pedraforca. La pnimera como serie mesozoico-cenozoica, con una importante laguna que va del TrIas superior al Senoniense inferior, que constituye el recubrimiento normal del Paleozoico más meridional del Pirineo axial. La zona del Pedraforca, con un Mesozoico mucho más completo, es para él un manto de origen S que reposa sobre el Eoceno del CadI. De su análisis del contacto entre las dos unidades referidas deben destacarse, por su justeza, los puntos siguientes: 1,0 que entre Fornols y El Collell el contacto está jalonado por afloramientos de Keuper estirados y que en este sector la zona del Pedraforca no reposa siempre sobre los mismos niveles de La serie del CadI (Astre, 1924, pp. 2.107-2.108); 2,° que la zona del Pedraforca a lo largo de su contacto con el CadI se caracteriza por sus numerosos estiramientos en <<lentille>> (Astre, 1925, pp. 65-66). Jacob et al. (1927) centran su atenciOn en la terminaciOn oriental de la zona del Pedraforca (region de La PobLa de Lillet) y en la terminación occidental de la sierra del CadI. Al S de La Pobla de Lillet el análisis del contacto de la unidad <alOctona>> Pedraforca con el Terciario <autOctono>> les Lleva a pensar que aquella flota sobre


éste. La supuesta prolongaciOn W de la serie del Pedraforca (macizo urgoniense de Montan), segün ellos, reposa sobre el Triásico superior margo-yesoso, ci cual en Coildarnat yace en aparente serie normal sobre el PermotrIas, que a su vez lo hace sobre el Paleozoico del Montsec de Tost; es bajo este paquete paleozoico o bajo el TrIas superior de las unidades meridionales (segün en qué puntos) donde la serie del CadI, rota y laminada en este lugar, tiene cabalmente su terminación occidental.' Las observaciones de Jacob et al. (1927) relativas al extremo oriental de la zona del Pedraforca (region al S de La Pobla de Lillet), en las que sustenta la hipOtesis del <<manto del Pedraforca>, son puntualmente rechazadas por Ashauer (1934), el cual llega a una idea autoctonista basándose en los puntos siguientes: 1.0 en la vertiente izquierda del Torrent de Ca l'Ardericó o de El Junyent (que corre de S a N al E de la sierra de Catllaràs) reconoce que el contacto entre ci Cretãcico superior <<Garumniense>> <alóctono>> de la zona del Pedraforca y el Luteciense medio marino <<autóctono>> que precede a las molasas sintectOnicas es subvertical y no tendido como Jacob et al. (1927) habIan afirmado anteriormente; sin embargo, no advierte el carácter normal de ese contacto como Lo hemos visto nosotros al E de Ca l'Arderiu y de cuyo anáLisis daremos cuenta más adelante; 2,° que al S de La Pobla de Lillet, en el Torrent del Regatell, ci contacto entre la zona del Pedraforca y ci Eoceno marino de la serie del CadI, Lejos de tener una inclinación poco acentuada, se hace por medio de un accidente muy próximo a la vertical que cabalga por ci N una lámina de Luteciense en serie inversa. Guérin-Desjardins y Latreille (1961), autoctonistas como Ashauer, introducen el concepto de <accidente del CadI>> como una falia profunda (a nivel de zócalo paleozoico), aunque superficialmente, para ellos como para Los autores anteriores, tenga el mismo significado: el lImite entre la serie del CadI que buzando al S se hunde bajo La serie más compieta del Pedraforca. Para dichos autores, el encadenamiento de facies entre la zona del Pedraforca y la unidad sudpirenaica al W del Segre no ofrece dudas; en cambio, las conexiones estratigráficas y paleogeográficas entre unidades tan diferentes como son la serie del CadI y La zona dcl Pedraforca, apenas son esbozadas. Los trabajos de Séguret sobre la tectónica sudpirenaica y en especial su tesis (1972) significan ci retorno a las ideas aloctonistas, aunque, en este caso, la zona del Pedraforca es interpretada como un manto de origen septentrional; la geometrIa del contacto del supuesto manto con la serie del CadI 2 y algunos de los argumentos tectonosedimentarios esgrimidos por ci autor serán cuestionados formalmente en ci presente trabajo. Souquet et al. (1977) definen el <troncon catalan>> y el droncon navarrolanguedocien>> al E y al W respectivamente de la <<faila de Catalunya>> (<<falla del Segre> más <<falla de La Cerdanya>>). La serie del CadI forma parte del primero, mientras que la zona del Pedraforca la sitüan originariamente en el segundo, mas conservando la idea de un manto venido por encima de La serie dcl CadI (p. 203). 1. Esa terminación, en un piano puramente intelectual, podrIa interpretarse como aparente y por tanto pensar que ia serie del CadI continua, en reaiidad, por debajo de ia unidad sudpirenaica central por espacio indeterminado. Esta hipOtesis (que esperamos poder descartar con los argumentos que luego aportaremos) parece estar impilcita en ia interpretación de la estructura profunda de la unidad sudpirenaica central —desplazada del N hacia ei S— por parte de Cámara y Klimowitz (1985). 2. Séguret (1972), p. 93, refiriéndose al contacto N del <<manto del Pedraforca> dice: <Le contact de base est toujours, lorsqu'il est observable, rigoureusement parallèle a la stratification des marnes éocènes sous-jacentes non tectonisées>> (sic).


Bilotte (1982), (1985), se ocupa más de diferenciar que de relacionar las distintas areas de sedimentaciOn en que divide el Mesozoico entre el Liobregat y el Segre y cuya anómala yuxtaposición suscita la existencia de complejos dispositivos tectónicos. Nosotros, hace aflos (Masriera y Ullastre, 1981), mediante el análisis de la repartición de los minerales pesados de las capas del Senoniense superiorPaleoceno, sentamos una primera base de relación estratigráfica y paleogeográfica entre La serie del CadI, la zona del Pedraforca y la unidad sudpirenaica central, base que desarrollaremos en el presente trabajo. Más tarde, un estudio que establece vInculos estratigraficos entre unidades con notorias diferencias dentro de la propia zona del Pedraforca y a la vez consolida las relaciones de ésta con la unidad sudpirenaica central (Ullastre et al., 1987), introduce una nueva interpretación estructural (en la que dominan las transposiciones horizontales a lo largo de fallas) para explicar La compleja arquitectura de La zona, interpretación que, aqul, estimamos se vera corroborada. AsI pues, las diferencias entre serie del CadI y zona del Pedraforca y La analogla de ésta con La unidad sudpirenaica central han sido grosso modo evidentes para todos los autores que a lo largo de más de medio siglo se han ocupado de Los problemas estructurales de las regiones sudpirenaicas. No obstante, mientras para unos la zona del Pedraforca estarla originariamente enraizada al S del CadI, para otros lo estarla al N, existiendo al mismo tiempo disparidad de opiniones en cuanto a los mecanismos tectOnicos que condujeron a La disposición actual. Mas creemos que, en ningün caso antes de los estudios de Masriera y Ullastre (1981), (1982), (1983) y Ullastre et al. (1987), se habla puesto en evidencia que la zona del Pedraforca constituye, palinspásticamente, una unidad de transiciOn lateral (W-E) entre la unidad sudpirenaica central y la serie del CadI. En lo sucesivo trataremos de reforzar debidamente este punto de vista y con ello daremos un nuevo enfoque a los problemas que plantean las terminaciones occidental de la serie del CadI y oriental de la zona del Pedraforca y al problema del contacto entre ambas unidades a lo largo del accidente del CadI.

III. ESTRATIGRAFIA DE LA SERIE DEL CAD! 1. Rasgos generales La serie del CadI forma parte de La cobertera postherciniana normal del Paleozoico más meridional del Pirineo axial. Sc caracteriza por contener un Neocretácico marino transgresivo sobre diferentes términos del TrIas. AsI pues, en sentido estricto, se inicia al E del valle del Segre y termina entre La Pobla de Lillet y Montgrony (Coll de Merolla, C.M. in fig. 1). Al W del Montsec de Tost, queda reducida al tegumento estefano - pérmico - triásico inferior (fig. 10) por despegue a nivel del Keuper o del LIas basal evaporItico (Torà) de la cobertera postriásica que constituye ahora las unidades alóctonas meridionales (unidad sudpirenaica central más zona del Pedraforca si.); hacia el E, a partir de Montgrony, es un Paleoceno continental o quizás un Rognaciense (Cretácico terminal continental) elevado (Masriera y Ullastre, 1983, p. 286) el que reposa directamente sobre Los conglomerados permotriásicos>> de La prolongación oriental de La serie del CadI s.s.


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Fig. 1. Grandes unidades tectonosedimentarias del Pirineo mesozoico-cenozoico catalán entre los rIos Segre y Liobregat y situación de los esbozos geológicos locales (trazados sobre fotos aéreas no restituidas) que se incluyen en este trabajo: 1. Terminación occidental de la serie del CadI; 2. Eoceno de Josa del CadI; 3. Estructura de la serie del Cadi entre El Collell (N del pico de Pedraforca) y Els Terrers (WNW de Gisclareny); 4. Terminación oriental de la zona del Pedraforca; 5. Mesozoico - Terciario de La Nou. a) Cuadricula grande: Paleozoico del Pirineo axial; cuadrIcula pequeña: Paleozoico - TrIas del Montsec de Tost, (alóctono de Ia zona de los Nogueras). b) Serie del CadI: Cretácico sup. - Eoceno sobre TrIas o sobre LIas basal en el extremo W, (autóctono relativo). c) Escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma: Cretácico sup. - Eoceno sobre Jurásico, (parautóctono). d) Macizo del Port del Comte: Cretácico sup. Eoceno sobre Trias al SE y sobre Jurásico al NW, (parautóctono). e) Unidad sudpirenaica central (U.S.P.C.): del TrIas al Eoceno, (alóctono despegado). 1) Zona del Pedraforca (s.s.): del TrIas al Paleoceno en el tercio NW y Cretácico sup. - Eoceno sobre LIas basal en el extremo E, (alóctono). g) Luteciense inf. Bartoniense marinos sin y postemplazamiento por <coulissement>> de Ia unidad alóctona zona del Pedraforca. h) Conglomerados terciarios sin y postectónicos. Topónimos abreviados: S.L1.M., Sant Llorenc de Morunys; C.R., Castellar del Riu; Qu., Queralt; C.M., Coil de Merolla.

La serie precretácica del CadI que al W, entre Fornols y Torà, comprende las facies de los tres términos clásicos del TrIas germánico, más un probable LIas basal evaporItico yb carbonatado no señaiado anteriormente, se reduce hacia el E, a partir del Coil de la Moixa, a los terrenos areniscosos <<permotriásicos>>. La transgresión del Cretácico superior marino, limitado al Maestrichtiense (Bilotte, 1985), es precedida por el depósito de una formación congiomerática cuarzosa en general azoica (tconglomerados de Adraent>>) de edad dudosa; ésta se localiza mayormente en el sector W —cerca del pueblo de Adraent—; no obstante, en otros puntos de la serie del CadIjalona la base del Senoniense marino (Gabarrós al NE de Bagà; Ashauer, 1934, p. 239; Guérin-Desjardins y Latreille, 1961, p. 927; Bilotte, 1985, p. 273). Por encima del Maestrichtiense marino calizo vienen las facies continentales del Rognaciense, bien datadas como Cretácico terminal al W, como veremos, y cuya presencia en el meridiano de Greixer ai N de Bagà ha sido señalada en base a criterios litoiOgicos (Masriera y Ullastre, 1981, 1983).


Un Paleoceno continental, con varios niveles caracterIsticos en el sector occidental (Banyeres, La Vansa, Fornols) (fig. 4), constituye el substrato del Eoceno inferior marino. El Ilerdiense inferior, bien datado al W dada la presencia de facies carbonatadas con Alveolinas, no ha sido reconocido al E (secciones de Greixer-Bagà y de La Poblã de Liliet-Castellar de N'Hug) (Hottinger, 1960; Solé-Sugrañes y Mascareñas, 1970; Plaziat, 1984), donde importantes tramos margosos de la serie marina carecen de faunas caracterIsticas. Un Ilerdiense medio que alcanza la biozona de Alveolina corbarica se desarrolla desde el meridiano de Josa del CadI (Plaziat, 1984, p 1.256) hasta el valle del Freser (Gich, 1973) precediendo un tramo rojo continental ilerdocuisiense (Hottinger, 1960). Al W de Josa (sector entre Banyeres, La Vansa y Fornols, fig. 2), la serie marina eocena, cabaigada al S por el TrIas, queda limitada al Ilerdiense inferior y al medio basal (biozona de Alveolina moussoulensis), probablemente no a causa de supresiones tectOnicas sino por erosiOn intraeocena (infra, V, 1), (fig. 8). Por encima del tramo rojo, entre Josa y La Pobla de Liliet, La serie se eleva hastael Luteciense inferior, interrumpido al S por el contacto anormal de la serie del Pedraforca; en Josa un Cuisiense inferior y medio carbonatados precede al Cuisiense terminal - Luteciense inferior margoso, mientras que en La Pobla de Lillet las facies margosas del Cuisiense - Luteciense inferior descansan casi directamente sobre el referido tramo rojo ilerdo-cuisiense. 2. El extremo occidental La estratigrafIa de la serie del CadI entre Josa y la cobijadura del Montsec de Tost (figs. 2 y 3) ha sido sintetizada a partir de cuatro columnas parciales (fig. 4) debido al peculiar dispositivo de este sector, en el que diferentes biseles sedimentarios y accidentes tectónicos impiden que una sola columna nos dé una visiOn cornpleta de su estratigrafla. La serie A, situada al NNW de Torà de Tost, y La B, al E de la lInea La Vansa Sisquer, nos muestran que el basamento precretácico de la serie del CadI, en su extremo occidental, contiene los términos siguientes: - Calizas, a menudo dolomIticas, vermiculadas (fucoides>) en lajas, atribui das al Muschelkalk (T2), por encima del substrato areniscoso <permotriásico (Ti). - Margas irisadas yesIferas, con abundantes cuarzos bipiramidados; Keuper (T3). - Calizas en lajas, fétidas (Li, a), seguidas de una formaciOn evaporItica (Li, y) constituida por una potente superposición de yesos grises y blancos e hiladas de margas grises, que hacia lo alto, pasa a brechas calcáreo-dolomIticas más o menos carniolizadas (Li, b). Este término que, en conjunto, por su facies, se diferencia claramente del Keuper margo-yesoso, 3 tiene una gran analogla con 3. En todos los mapas geológicos que interesan el sector de la serie del CadI objeto de análisis, ese término ha sido confundido con el Triásico superior (verbi gratia: Hartevelt, 1969; Solé-Sugrafles y Santanach, 1970); solo Guérin-Desjardins y Latreille (1961) 1 han señalado al S de Fornols, aunque entre esta localidad, La Vansa y Sisquer, su mapa contiene notables errores, ya que los afloramientos cretácicos - paleocenos - eocenos están marcados sistemáticamente bajo la forma de derrubios.


la formación carbonatada y evaporItica del TrIas terminal - LIas basal de la region de Camarasa (Sierras marginales) (Faure, 1984); por esta razón, le hemos asignado una edad rheto-hettangiense, aunque sin argumentos paleontológicos. La serie A queda interrumpida por el Keuper cabaigante (fig. 9, 1) integrado en la solera de la unidad alóctona paleozoica del Montsec de Tost (fig. 2). Sin embargo, de la serie B invertida, observada a! E de Sisquer - La Vansa (fig. 9, 4, 5; fig. 10, c), puede inferirse que el Cretácico superior es transgresivo sobre los referidos tramos atribuidos a la base del LIas. AsI pues, la sucesión Cretácico superior - Paleógeno reposa al W (serie B) sobre un LIas basal, mientras que a menos de 2 Km, al E (meridiano de Fornois) esta sucesión es transgresiva sobre el TrIas superior. La serie postliásica, resumida en las columnas B, C y D (fig. 4), es la siguiente: - <<Conglomerados de Adraent>> (Cs, a): conglomerados cuarzosos y areniscas, arenas y limos blanquecinos o rubefactados, que por el momento se han revelado azoicos.4 - Calizas marinas de plataforma (Cs, b) con Rudistas y Orbitoides del Maestrichtiense (Bilotte, 1978, 1985). - Calizas lacustres con Carófitas y Gasterópodos rematadas por una hilada de margas grises con Septorella brachycera y Peckichara cancellata (Feist, 1979; Ullastre y Masriera, 1983) (Mc, a); niveles seguidos por margas abigarradas; Maestrichtiense continental (Mc). - <<Arenisca con reptiles>>: areniscas calcáreas ricas en minerales pesados caracterIsticos y que en varias localidades han librado restos de Dinosaurios maestrichtienses (Uliastre y Masriera, 1983). Comprende dos horizontes mineralógicos: el inferior (Mc, bi), de mayor potencia, caracterizado por la asociaciOn granate - distena - estaurolita, y el superior (Mc, b2), de 1-2 m de espesor, en el que domina la baritina (Masriera y Ullastre, 1981, 1982). - <<Caliza de Vallcebre>> (v): micritas lacustres yb palustres con Microcodium y ocasionalmente asociaciones especIficas de CarOfitas que permiten situarias en la base del Paleoceno (Feist y Colombo, 1983; Masriera y Uliastre, 1990). 4. Los ensayos palinológicos, practicados a instancia nuestra sobre muestras procedentes del area que nos ocupa, han resultado negativos. No obstante, Bilotte (1984), basándose en la datación por palinofloras de unas facies anáiogas que afloran en el Port del Comte, atribuye a los <conglomerados de Adraent>> una edad maestrichtiense. Por nuestra parte (J.U. y A.M.), segün estudios en curso y teniendo en cuenta que a! W del Segre facies análogas se intercalan en ci Santoniense (Montsec) o aparecen jalonando la base de un Campaniense (Montroig) o de un Maestrichtiense, ambos marinos, (Masriera y Ullastre, 1982), creemos puede tratarse de una formación heterocrona, lo cual, de ser cierto, modificarla la edad ünica que tradicionalmente se le ha venido dando (Rosell y Liompart, 1982). La propuesta de Bilotte (1984), (1985), de que los <<conglomerados de Adraent>> son un equivalente lateral de la <<arenisca de Areny>> (término litológico del Senoniense marino más alto) no concuerda con el dispositivo señalado al W del Segre ni con el origen del material. Estas cuestiones, junto con la procedencia de los elementos de esos conglomerados supuesta por Liompart (1979), serán discutidas formalmente en un próximo artIculo (J.U. y A.M.).


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Fig. 2. Esbozo geológico de Ia terminación occidental de Ia serie del Cadi. P, Paleozoico. Ti, Triásico inf.: arcillas, limos y areniscas rojos (<<PermotrIas pp.). T2, Triásico medio: calizas y dolomias. T3, Triásico sup.: margas, yesos y carniolas. Li, Rheto - Hettangiense - Sinemuriense: a) calizas en lajas; b) brechas tobáceas, brechas dolomIticas y calizas; y) complejo evaporitico. L2, Liásico medio - sup.: calizas y margas fosilIferas. J, Dogger - Maim p.p.: dolomlas negras. Ci, Maim - Cretácico inf.: calizas en lajas, brechas y calizas masivas. Cs, Senoniense: a) <<conglomerados de Adraenb; b) calizas marinas. Mc, Maestrichtiense continental: calizas lacustres, margas abigarradas y areniscas; a) Carófitas maestrichtienses; b) <arenisca con reptiles>, 1 - horizonte con granate-distena-estaurolita, 2 - horizonte con baritina. V, <<Caliza de Valicebre>> (base del Paleoceno continental). Ep, Paleoceno continental: margas abigarradas y areniscas con Microcodium, calizas lacustres y localmente conglomerados y brechas; a) nivei on Vidaliei/a gerundensis; b) cf <<conglomerados de La Now>; c) <brechas de Fornols>. El a, Ilerdiense Cuisiense: calizas con Alveolinas yb Nummulites. Cg. Conglomerados neógenos? Q, Terrazas fluviale/y derrubios de pendiente. J-Cs, Escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma (Senoniense sobre Jurásicon, Contactos sedimentarios entre unidades estratigráficas. f Contactos mecánicos (fallas, cabalgamientos). Cortes indicados con nümeros arábigos, ver: figs. 9 y 9 bis. Columnas estratigráficas indicadas con letras mayüsculas, ver: fig. 4. Topónimos abreviados: VA, Cal ValentI; CS, Cal Soldat.


- Limolitas y margas rojizas con Vidaliella gerundensis (Ep, a) seguidas de tres hiladas de calizas lacustres con Oncolitos (On), Gasterópodos y Carofitas; este tramo es, en general, muy rico en Microcodium (Mi); Vitrolliense - Thanetiense? (Ullastre y Masriera, 1983). - Margas limo-arenosas y margo-calizas con Microcodium en las que se intercala un banco métrico de pudinga poligénica de cemento calcáreo con Microcodium en que destacan junto a los cantos calizos Los de sliex y cuarcita (cf <conglomerado de La Nou>>) (Ep, b). - <Brechas de Fornois>> (Ep, c): conglomerado poligénico (40-50 m) de elementos calcáreos (calizas senonienses y paleocenas cf caiiza de Vailcebre>>) unidos por un cemento, rojizo en los niveles basales, con colonias de Microcodium; este término, üLtimo del Paleoceno continental, se acufla rápidamente hacia ci E. - El Eoceno marino, en Fornols (El, a', columna C), comprende un banco inferior de calizas con Milióiidos (5 m), seguido por calizas con Alveolinas y Opertorbitoiites del Ilerdiense inferior (75 m), (segün J.U. y A.M. contienen: Alveolina dolioliformis, A. ave/lana, Glomalveolina gr. lepidula, Opertorbitolites, gr. biplanus); a unos 15 m de La base se intercala un episodio de conglomerados poligénicos con cantos bien rodados (4 m). Siguen calizas con Alveolinas y Opertorbitolites de la base del Ilerdiense medio (50 m), (biozona de A. moussoulensis), (segUn J.U. y A.M. contienen: Alveolina moussoulensis, A. cf. pisiformis, A. aragonensis, A. cf. subpyrenaica, A. decipiens, Glomalveolina gr. lepidula, Opertorbitolites gr. biplanus, 0. cf. latimarginalis); en este término aparecen numerosas pasadas conglomeraticas con elementos calizos y cuarzo. La serie del CadI en Fornols queda interrumpida en el Ilerdiense medio basal bajo ci Keuper cabaigante de las unidades meridionaies (figs. 2 y 10). SSW ,- - -

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Fig. 3. Esbozo geologico del Eoceno de Josa del CadI. SImbolos iguales a los de Ia fig. 2, excepto: J-Ci, Jurásico Cretácico inf. indiferenciados. E2, Cuisiense sup. - Luteciense inf.: margas azules y grises, calizas y areniscas; a) <<calizas nummuilticas de Josa; Ut, olistolitos de calizas cf El a y E2 a. Esq., Esquistosidad. D, Columna estratigráfica, ver: fig. 4.


OListolitos de Josci cf. E2a y Ela

EOCENO 'Calizos nummuL(ticas de Josa"

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"Brechas de Fornols cf. "Conglomerados de Ia Nou"

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'PermotrIas" pp.

Fig. 4. Esquema estratigráfico de la terminación occidental de La serie del Cadi. Para Ia situación de las columnas parciales A, B y C véase La fig. 2 y para La de Ia columna D la fig. 3. Simbolos iguales a los de las figs. 2 y 3, excepto: Mi, Microcodium; On, oncolitos; Ot, olistolitos.


Desplazándonos más al E, en el meridiano de Josa (fig. 3), vemos que la potente serie carbonatada del Eoceno del CadI, esquematizada en la columna Canal Baridana - Josa in fig. 8, acaba con los términos siguientes (fig. 4, D): - Calizas en bancos métricos con abundantes Nummulites y Assilinas (El, a") (50 m); (contienen: Nummulites gr. campesinus, Assilinas del grupo de Ass. plana, Discocyclinas); 5 Cuisiense medio. - Por encima del término anterior se observa una costra ferruginosa (hardground>>) a La cual se superponen 0'5 m de calcarenitas arcillosas, amarillentas y glauconIferas. - Potente sucesiOn de margas grises y azules (E2) con un banco calcáreo intermedio (<calizas nummulIticas de Josa>>) (E2, a) con: Nummulites obesus y Assilina spira-abrardi, 5 además de Alveolina fr umentiformis y Orbitolites gr. complanatus; Cuisiense terminal - Luteciense inferior. Hacia el techo este término contiene numerosos y grandes olistolitos de calizas del Cuisiense Luteciense inferior (Ot). Esta sucesión margosa queda interrumpida a! S por el accidente del CadI.

IV. ESTRATIGRAFfA DE LAS FORMACIONES DEL EXTREMO ORIENTAL DE LA ZONA DEL PEDRAFORCA La serie del Pedraforca se diferencia de la serie del CadI por ser aquélla mucho más completa que ésta. En efecto, en su tercio noroccidental el Cretácico superior Paleoceno de la primera es transgresivo sobre un substrato Jurásico - Cretácico inferior (Ullastre et al., 1987), terrenos que, como hemos visto, faltan en ci CadI; no obstante, hacia el S y hacia el E, diferentes biseles estratigraficos reducen progresivamente la serie (cf mapa in Guérin-Desjardins y Latreille, 1961) hasta que en la region oriental de La Nou - Catllaràs el Cretácico superior-Eoceno se muestra directamente transgresivo sobre el LIas basal (fig. 6) o, incluso localmente, sobre el TrIas superior (Ca l'Arderiu) (CA in figs. 5 y 12, 1). Por tanto, la serie del Pedraforca al igual que la del CadI, se reduce progresivamente en el sentido W - E. A continuación analizaremos la estratigrafla de La referida region oriental para después, más adelante (infra, V, 1), subrayar las analoglas que existen entre ci extremo occidental del CadI y el oriental de la zona del Pedraforça.

5. Determinaciones debidas a la gentileza de A. Blondeau (Paris).


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Fig. 5. Esbozo geológico de Ia terminación oriental de Ia zona del Pedraforca. T2, Triásico medio: calizas y dolomias. T3, Triásico sup.: margas, yesos y carniolas. Li, Rheto - Hettangiense - Sinemuriense: caiizas en lajas. Cs, Senoniense: a) cf <<congiomerados de Adraent>,; b) calizas marinas. Mc, Maestrichtiense continental: calizas iacustres, margas abigarradas y areniscas; a) Carófitas maestrichtienses; b) <<arenisca con reptiles>>, 1 - horizonte con granate-distena-estaurolita, 2 - horizonte con baritina. V, <<Caliza de Vallcebre> (base del Paleoceno continental). Ep, Paleoceno continental: margas abigarradas y areniscas con Microcod,uin, calizas lacustres y locaimente conglomerados y brechas; a) nivel con Vidaliella gerundensis; b) <conglomerados de La Nou>>; c) cf <<brechas de Fornols>>. El a, Ilerdiense - Cuisiense: calizas con Alveolinas yb Nummulites. El b, Ilerdiense sup. - Cuisiense: margas y areniscas rojas con niveles de

calizas con Miliólidos y calizas con silex. E2, Cuisiense sup. - Luteciense inf.: margas azules y grises, calizas y areniscas; a) cf calizas nummuliticas de Josa>>; b) areniscas calcáreas y conglomerados; c) <<conglomerados intraformacionales de Brocà>>; y) cf <<yesos de Campdevànob>; Ot, olistolitos de calizas cf E2 a. E3, Conglomerados terciarios (paleogenos) discordantes. Q, Terrazas fluviales y derrubios de pendiente. n, Contactos sedimentarios entre unidades estratigráficas. f, Contactos mecánicos (fallas y cabalgamientos). Cortes indicados con nümeros arábigos, ver: fig 12, y para los indicados con nUmeros romanos, ver: fig. 13. Columna estratigráfica indicada con Ia letra A, ver: fig. 7. Topónimos abreviados: CA, Ca l'Arderiu; EJ, El Junyent; CL, Castell de Lillet, MS, Monestir de Sta. Maria; FA, Santuari de Falgars; SR, Sta. Cecilia de Riutort; SF, Sta. Fe de Quer.


1. El sindlinal de la Non - Malanyeu Corresponde a la parte oriental de la zona del Pedraforca. Al E del rio Llobregat, entre Sant Salvador de la Vedella y el referido sinclinal (fig. 6), puede verse cómo una sucesiOn que va del Santoniense superior al Eoceno inferior 6 reposa sobre un Lias basal brechoide. La serie B de la fig. 7 resume los términos estratigráficos de este sector: - Por encima de las margas irisadas y yesos del Keuper (T3) yace una gruesa masa, poco o nada estratificada, de brechas calcáreodolomiticas (Ll) atribuidas a la base del LIas (Hettangiense); 7 estas brechas, a menudo carniolizadas, derivan de una serie evaporitica (localmente visible, cf fig. 4, A y B) desaparecida por disolución (Fauré, 1984). - Biomicritas y calizas bioconstruidas con Lacazina elongata, Rudistas, etc. (Bilotte, 1985) seguidas de 3 m de calizas margosas; Santoniense superior (infra Cs, a'). - Conglomerados de cuarzo y areniscas rubefactadas (cf <<conglomerados de Adraent>>) (20-25 m); a 2-3 m de la base este término contiene una intercalacion recifal con Rudistas y Lacazinas; 8 Santoniense superior (Cs, a') - Campaniense inferior (Cs, a"). - Potente serie carbonatada campano-maestrichtiense (Cs, b) formada por calizas y margo-calizas con Siderolites vidali, S. calcitrapoides y Orb itoides (Bilotte, 1985). - La base del Maestrichtiense continental (Mc, a) contiene una formaciOn laguno-lacustre (20-30 m) de calizas y margas con Carófitas (Porochara malladae, Platychara caudata, P. turbinata, 9 etc.) alternando con margas versicolores con lechos de lignitos y algün episodio con Ostreas. Siguen margas abigarradas. - <<Arenisca con reptiles>>: arenisca calcárea que contiene la asociación mineralógica tIpica del horizonte Mc, b 1 (supra, III, 2). Este nivel, cerca de La Nou, ha librado restos de Dinosaurios (Ullastre y Masriera, 1983). - <<Caliza de Vallcebre>> (V): análoga a la de Fornols; Paleoceno inferior. - Limolitas y margas rojas con Microcodium (Mi), Oncolitos (On), etc., en las cuales se intercala un nivel con Vidaliella gerundensis (Ep, a); Vitrolliense Thanetiense? - <<Conglomerados de La Nou>> (Ep, b): barra métrica que jalona la base de una gruesa formación margo-yesosa, a menudo con Microcodium, con hiladas de 6. El Eoceno marino de Malanyeu - La Nou, observado ya por L.M. Vidal (1907, p. 256), no figura sin embargo en los trabajos posteriores (verbi gratia: Guérin-Desjardins y Latreille, 1961; Séguret, 1972; etc.). 7. Al S de La Pobla de Lillet (sierra de Catllaràs), por encima de las margas del Keuper, se disponen calizas dolomIticas en lajas pertenecientes al Rhetiense segUn las determinaciones esporopolInicas (Baudelot y Taugourdeau-Lantz, 1986). 8. Esta intercalación se ye en la margen derecha del Torrent de La Nou, no lejos del cementerio de Sant Salvador de la Vedella. Basándose en esta observación, GuérinDesjardins y Latreille (1961, p. 927) asignaron una edad Santoniense a los <<conglomerados de Adraent>; sin embargo, para nosotros queda en pie la hipótesis de la heterocronIa a la que nos hemos referido en la nota 4. 9. Estas mismas especies las hemos hallado en la serie del Santuario de Queralt (Berga) asociadas a Septorella brachycera, (Rognaciense).


calizas lacustres, estromatolIticas y a veces de areniscas. Ese conglomerado, trabado por una matriz calcárea también con Microcodium, lo forman cantos regularmente rodados de calizas senonienses, en ocasiones de calizas con Prealveolinas del Cenomaniense (Malanyeu), de sIlex y cuarcitas. El Eoceno marino (El, a), que viene en continuidad estratigráfica por encima del Paleoceno continental, forma una escarpada muralla semicircular que ocupa el centro del sinclinal de Malanyeu - La Nou (fig. 6); comprende: - Calizas arenosas y calizas nodulosas margo-arenosas con EquInidos (2030 m). - Calizas arenosas (unos 100 m) con pasadas de micropudingas de cuarzo con Alveolinas flosculinizadas (poco abundantes), Nummulites cf. globulus, Assilina gr. exponens,'° Discocyclinas, Operculinas; Ilerdiense sin mayor precisiOn. La serie reseflada (fig. 7, B) acaba fosilizada por conglomerados terciarios E3 (paleógenos ?) discordantes. 2. La vertiente oriental de la sierra de Catllaràs Especial importancia reviste la estratigrafla de este sector del extremo oriental de la zona del Pedraforca (fig. 5), la cual ha sido objeto de análisis insuficientes (Jacob et al., 1927; Séguret, 1972, fig. 43, olistostroma>>? bajo el <manto>>?), aunque las observaciones de Ashauer (1934, fig. 16, corte 7) ya se ajustaban bastante a la realidad. La presencia de accidentes y lo abrupto del terreno son circunstancias que dificultan sin duda su interpretaciOn; no obstante, a! NE de Ca l'Arderiu (CA in fig. 5), siguiendo el camino de Castell de Lillet, puede observarse con relativa facilidad la existencia de continuidad estratigrafica desde el Paleoceno continental al Luteciense inferior marino; esta serie, esquematizada en la fig. 7 columna A, se completa con las observaciones que pueden hacerse en las inmediaciones de El Junyent (EJ in fig. 5), al E de Ca l'Arderiu, ya en el fondo del valle. La serie A, entre las calizas senonienses de plataforma (Cs, b) y los <<conglomerados de La Nou>> (Ep, b), contiene aproximadamente los mismos términos estratigráficos que la columna de La Nou - Malanyeu (B), aunque las potencias sean menores; solo las areniscas rognacienses (Mc, b) se completan con la presencia del horizonte con baritina (b2), (cf Fornols). Sin embargo, a pocos metros por encima de los conglomerados Ep, b, la sucesión revela términos estratigráficos distintos, a saber: - Barra de brechas, conglomerados y areniscas (buzando 60° al WNW) (Ep, c), que no contienen elementos postpaleocenos y en cuya matriz abundan las colonias de Microcodium (cf <<brechas de Fornols). En su composición dominan las calizas senonienses, no obstante se observan con frecuencia cantos de cuarzo y cuarcitas oscuras; Paleoceno terminal probablemente.

10. Determinaciones debidas a la cortesIa de J. Serra-Kiel (Barcelona).


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Fig. 6. Esbozo geológico del Mesozoico - Terciario de La Nou. SImbolos iguales a los de Ia hg. 5. B, Columna estratigráfica ver: fig. 7. Topónimo abreviado: SV, Sant Salvador de la Vedella.

A continuación y en contacto sedimentario vienen 3 m de areniscas y conglomerados calcáreos con restos de Microcodium, Nummulites cf. globulus 5 y ocasionalmente alguna Alveolina flosculinizada; Ilerdiense sin poder precisar más (El, a). Por encima, y en contacto normal, se dispone un considerable paquete de calizas (E2, a) (buzando asimismo 600 al WNW) en el que se distingue: un tramo inferior con Alveolina frumentiformis, pequeños Nummulites granuloSOS (Nummulites cf. campesinus a N. cf. lehneri), 5 Orbitolites gr. complanatus, el tramo superior son calizas con Nummulites y Assilinas (Nummulites laevigatus, N. aff. gallensis, N. praelorioli, Assilina praespira, Ass. aff. spira, Ass. aff. tenuimarginata; in Busquets et al, 1979); CuiSiense terminal - Luteciense inferior. Al término anterior se le superponen margas grises (E2), que en las inmediaciones de El Junyent (EJ in figs. 5 y 12, 1) tienen hiladas con Nummulites y engloban un pequeño olistolito de calizas cf E2, a; Luteciense inferior probablemente.


Conglomerados sn y postectanicos [(E2) Margas con Olistolitos cf E2 a (E2a) cf. "Catizas nummuliticas de Josa

TERCIARIO DISCOR DANTE

[(EPC) cf. Brechas de Fornols EOCENO INF. Y MEDIO MARINOS Conglomeradas de La Nou Nivel con V/dat/ella gerundensis

PALEOCENO CONTINENTAL

"Caliza de Vailcebre (Paleoceno)

bl-2 Mc v1AESTRICHTIENSE

"Arenisca con reptiles (Dinosaurios bi

CONTINENTAL

Capas laguno_lacustres con Porochara malladae .1oo Im to cf. "Conglomerados de Adraent Nivetes con Rudistas y Lacazinas

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CATLLARAS

SE NON iNSE Sup. MARINO

a^ Santoniense sup.

BASE DEL LIAS

TRIAS SUP.

Fig. 7. Esquema estratigráfico de Ia terminación oriental de la zona del Pedraforca. La situaciOn de la columna A puede verse en Ia fig. 5 y Ia de Ia columna B en Ia fig. 6. SImbolos iguales a los de la fig. 5, excepto: Mi, Microcodium; y, yesos; On, oncolitos.

Los conglomerados terciarios (paleOgenos) (E3) sin y postorogénicos de Castellsec y sierra de la Llena fosilizan la formación precedente a lo largo de la margen derecha del Torrent de Junyent o de Ca l'Ardericó.

V. RELACIONES ESTRATIGRAFICAS ENTRE LA SERIE DEL CADI Y LA ZONA DEL PEDRAFORCA 1. AnalogIas observadas El análisis estratigráfico nos ha revelado los hechos siguientes: - Solo en el extremo oriental de la zona del Pedraforca puede verse que el Senoniense marino, jalonado en su base por <<conglomerados de Adraent>,

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es transgresivo sobre el LIas basal (Sant Salvador de la Vedella, SV in fig. 6)0 sobre el Keuper (Ca l'Arderiu, CA in fig. 5); tal dispositivo es el caracterIstico de La terminación occidental de la serie del CadI. - Unicamente en el borde oriental de la zona del Pedraforca la arenisca rognaciense contiene el horizonte superior con baritina (Mc, b 1, 2), horizonte propio de la serie del CadI (arcosas con baritina, Masriera y Ullastre, 1981). - Las <<brechas de Fornols>>, término litolôgico exclusivo de la region al W de Fornols (CadI)" solo se encuentra, con caracterIsticas y posiciOn análogas, en la vertiente oriental de la sierra de Catllaràs (E de la zona del Pedraforca). - El Ilerdiense, tanto en el extremo occidental del CadI como en el oriental de la zona del Pedraforca, reposa localmente sobre las <<brechas de Fornols>. Por todo esto, y de acuerdo con las ideas palinspásticas que hace aflos formulamos por primera vez (Masriera y Ullastre, 1981), nos parece que es preciso restablecer el extremo oriental de la zona del Pedraforca al W de Fornols para con seguir una recomposiciOn coherente de las areas isópicas. Tomando en consideraciOn las premisas anteriores, eL análisis de las series eocenas de los dos sectores en cuestiOn nos hace intuir la ubicaciOn del area fuente de los conglomerados cuisienses de Queralt, nivel caracterIstico del Eoceno situado en la parte más meridional de la zona del Pedraforca, al N de Berga. Segün Hottinger (1960, p. 181), en la composiciOn de esos conglomerados se distinguen: calizas pseudoolIticas del Ilerdiense inferior (biozona con Alveolina doliol iformis) y calizas arenosas del Ilerdiense medio (biozona de A. moussoulensis). Ya hemos visto que estas biozonas del Ilerdiense inferior y medio basal y sus respectivas facies son las ünicas que afloran al W de Fornols (figs. 2 y 4), cabalgadas o en ventana bajo el Keuper que a pocos Km al E (Josa) está en contacto mecánico con las mangas del Luteciense inferior. Además el <<hard-ground>> de Josa, segün las dataciones expuestas, puede suponer una laguna de al menos una parte del Cuisiense superior. AsI pues, el Eoceno inferior pasa de 800 m de potencia en el meridiano de Josa a menos de 200 m a partir de Fornols hacia el W. Esta considerable reducciOn del Eoceno calizo que aflora al N del accidente del CadI nos parece más bien ligada a una erosion intraeocena —a causa de deformaciones tectOnicas precoces— que a laminaciOn tectOnica, máxime Si tenemos en cuenta que entre Josa y La Pobla de Lillet el referido accidente, si bien, como veremos (infra, VI, 2), corta con oblicuidad las capas margosas del Eoceno medio, no causa supresiones por laminación tan importantes. En la vertiente oriental de la sierra de Catllaràs la extrema reducciOn del Ilerdiense fosilizado por el Cuisiense terminalLuteciense inferior hace suponer también una laguna por erosiOn vinculada al litigioso origen de los conglomerados de Queralt. Con esto estimamos probable que el area fuente dë Los conglomerados del Cuisiense medio-superior de Queralt - Castellar del Riu (Qu., C.R. in fig. 1) fuera una regiOn al W y SW de la actual Josa del CadI, de la cual las pequei'ias areas actualmente al W de Fornols y las de Catllaràs - Ca 1'Arderiu son sus Onicos testimonios fig. 8). Para quienes han imaginado que los conglomerados de Queralt, con sus grandes cantos de calizas con Alveolinas del Ilerdiense inferior indicadores de una profunda 11. La experiencia de más de diez años de exploración (J.U. y A.M.) de los terrenos continentales comprendidos entre el Senoniense y el Eoceno marinos del Pirineo catalán, creemos nos autoriza a hacer esta afirmación.


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Fig. 8. Esquema palinspástico en el que se muestra la probable relación de la serie del CadI con la zona del Pedraforca hacia el final del Cuisiense. 1, Ilerdiense inf. a Cuisiense medio, básicamente calizos, fosilizado en Ia sierra del Cadi (<thard-ground>> de Josa) por el Cuisiense terminal - Luteciense inf. margoso y calizo. 2, Ilerdiense inf. y medio erosionados durante el Cuisiense; localmente (Ca l'Arderiu) fosilizado por el Cuisiense terminal - Luteciense inf. calizo. 3, Cuisiense sup. marino conglomerático conabundante Ilerdiense inf. y medio resedimentado. I, Desplazamiento general de la porción oriental de Ia unidad sudpirenaica central: pulsaciones prelutecienses y traslación intraluteciense inf. II, Traslación sinistra intraluteciense inf. de Ia zona del Pedraforca en relación al autóctono relativo del CadI. III, Virgación intra y postluteciense inf. de Alinyà - Tuixent - La Coma. Abreviaturas: Ep., Paleoceno continental. Il.i., m., s., Ilerdiense inf., medio y sup.; Cu. i., m., s., Cuisiense inf., medio y sup.; ambos marinos si flO se indica lo contrario. Tr., Tramo rojo continental ilerdocuisiense. Cronoestratigrafla basada en los trabajos de Hottinger (1960), Solé-Sugrañes y Mascareñas (1970), SoleSugranes (1972), Solé-Sugranes y Clavell (1973), Busquets etal. (l979)y Plaziat (1984), complementada con Ia datación de nuestros muestreos debida a A. Blondeau.


erosiOn que alimentó esa sedimentación grosera, podlan proceder del desmantelamiento de la propia zona del Pedraforca (cf Martinez et al., 1988, P. 124, abanico A>>), diremos, de acuerdo con Plaziat (1984, p. 1.262), que el Ilerdiense inferior no está representado por la facies de calizas con Alveolinas en la serie que aflora a! NW de Queralt; en efecto, entre el Coil de El Portet y ci Cogulló d'Estel.la (al N de la lInea Queralt - Castellar del Riu, Qu. - C.R. in fig. 1), ci Ilerdiense es margoso hasta la mitad del Ilerdiense medio. 2. Análisis crItico frente a las diferentes interpretaciones tectónicas Ante ci problema palinspástico que suscita la yuxtaposiciOn de series globalmente tan diferentes como son las del CadI y Pedraforca, se ha respondido con diferentes interpretaciones tectónicas más o menos afortunadas. Trataremos de hacer una breve revisiOn crItica de las principales ideas que a este respecto se han propuesto hasta ahora, y decimos breve porque, en realidad y en palabras de Montaigne, il y a plus affaire a interpreter les interpretations qu'à interpreter les choses>>. Tanto los autores de la idea del <manto del Pedraforca>> de origen meridional, debida a Astre in Jacob et al. (1927), como los partidarios de una estructura autóctona con doble vergencia (Ashauer, 1934; Guérin-Desjardins y Latreille, 1961) no resuelven satisfactoriamente la principal dificultad en la distribución de facies, es decir: cómo el frente N de la zona del Pedraforca, en el que aflora una potente serie eo y neocretácica, se relaciona con la serie del CadI en la que sOlo existe un Cretácico superior y aün escasamente desarroliado y de facies distinta? La hipótesis aloctonista de origen S quizá subvino mejor a esa dificultad —ya que suponIa un considerable alejamiento original entre ambas series— que no la hipótesis autoctonista que concibe un dispositivo de gran estrechez. Los autoctonistas como Guérin-Desjardins y Latreille (1961), para explicar la existencia de una zona con Urgoniense (area del pico de Pedraforca) enmarcada por areas sin él, admitIan que la sedimentaciOn urgoniana se hizo en una estrecha cuenca subsidente limitada al N y al S por zonas emergidas o exentas de sedimentación de esta época (G-D y L., 1961, p. 925). Por cuanto atañe a! lImite S, nuestras propias investigaciones están en total acuerdo (Ullastre et al., 1987) con estos autores; sin embargo, que su lImite N fuera la serie del CadI nos parece totalmente inaceptable. La actual desconexión del Urgoniense del Pedraforca de su prolongación occidental (Organya), para Guérin-Desjardins y Latreille (1961), parece quedarjustificada, en parte, cuando admiten un desplazamiento hacia ci N de la masa rIgida del Port del Comte (G.D. y L., 1961 p. 936); es decir, un acercamiento de las unidades nummulIticas del Port del Comte y del CadI, con lo cual en el meridiano de Fornols se habrIa producido una estrangulaciOn de zonas estructurales (que grosso modo coinciden con las zonas isOpicas) y la virgaciOn de sus direcciones (virgaciOn de Alinyà - Tuixent - La Coma, fig. 8 del presente trabajo), estas ideas las hemos considerado acertadas desde hace años (Masriera y Ullastre, 1981). La hipOtesis del <manto del Pedraforca>> de origen septentrional debida a Séguret (1972) tiene, evidentemente, el atractivo de resolver —aunque con suma facilidad— las delicadas relaciones entre diferentes zonas isópicas (area con Urgoniense del pico de Pedraforca, serie del Pedraforca sin Urgoniense y series neocretácicas y cenozoicas del Port del Comte y del CadI); ello, claro está, proponiendo que, originariamente, existIan alejamientos descomunales entre unas y otras. Mas, como tuvimos ocasiOn de demostrar anteriormente (Ullastre et. al., 1987) y se desprende del


presente trabajo, los detalles (aunque sean importantes) y la observación rigurosa de los hechos no son objeto de consideración en esa hipótesis seductiva. La idea paleogeográfica de Souquet et at. (1977), o sea la pertenencia de la zona del Pedraforca a su <troncon navarro-languedocien>> y la necesidad de remitir esa unidad hacia el W, son puntos de vista que, en nuestros sucesivos trabajos, han sido y son corroborados, aunque existan discrepancias en los mecanismos tectónicos invocados. La propuesta de Bilotte (1982) de diferenciar la serie del Cadi de la del Port del Comte y a la vez de considerar las escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma como una unidad paleogeográficamente a reunir con el Port del Comte concuerda con las conclusiones que, casi simultáneamente, habiamos publicado nosotros (Masriera y Ullastre, 1981). Sin embargo, este autor continua (Bilotte, 1985) admitiendo en gran medida las ideas tectónicas de Séguret (1972). Un extenso apartado, que no tiene cabida aqul, requerirIa el análisis y discusión de las dispares interpretaciones formuladas o aceptadas por Garrido-Megias (1972), Megias (1982), Garrido-MegIas in Cámara y Klimowitz (1985) y MegIas (1988). Plaziat (1984, pp. 1.256-1.264), igualmente influido por la hipótesis del manto del Pedraforca>> de origen N, intenta hallar su confirmación en la distribución de facies del Eoceno. Sin embargo, para nosotros, que hemos trabajado en la recomposiciOn de las facies preeocenas y eocenas, resulta raro que originariamente los conglomerados de Queralt - Castellar del Riu estuvieran al N del Cadi y que en consecuencia su area fuente se ubicara en la actual porción oriental del Pirineo axial, de lo cual no conocemos la menor prueba (fig. 515, p. 1.262). Pero para Plaziat (p. 1.263) esos conglomerados serlan la prueba de un gradiente creciente de S a N de la duración de la emersión ilerdo-cuisiense (<miembro Coronas>> de Gich, 1969 = nuestro Tramo rojo in fig. 8) y de su carácter terrIgeno grosero. Esta conclusion nos parece insostenible por dos razones: l, el gradiente de la duración de la emersión ilerdocuisiense acaso sea creciente en el sentido W - E (facies fluvio-marinas o lagunares en el Port del Comte, Plaziat, 1984, p. 1.260; 15 m de tramo rojo en Queralt, Solé-Sugrañes y Clavell, 1973, p. 2; pocos metros también en la Canal Bandana al W del CadI, Plaziat, 1984, p. 1.258; 75 m en el meridiano de Greixer - Bagà y 150 m en La Pobla de Lillet, Solé-Sugranes y Mascareflas, 1970, p. 98; más al E todavIa, Ripollès, el tramo rojo aumenta en extension y potencia); 2, la formaciOn conglomerática de Queralt es un episodio netamente local que encuentra su explicaciOn genética con argumentos verosimiles (supra, V, 1) en el extremo occidental de la serie del Cadi, en el cual se han señalado evidentes signos de inestabilidad tectónica durante el Paleoceno - Ilerdiense. Aqui vemos cOmo la previa aceptaciOn de una hipótesis tectOnica conduce a reconstrucciones paleogeográficas que, por lo menos, carecen de argumentos de una solidez razonable, en vez de ser las reconstrucciones paleogeográficas mejor argumentadas las que susciten las interpretaciones tectónicas. Encajar el resultado de nuestros trabajos con las recientes ideas tectónicas del Pirineo catalán (hipOtesis de Séguret más hipótesis de Cámara y Klimowitz más CadI nappe>>), sucintamente expuestas in Fontboté et at. (1986), Mufloz et at. (1987), nos parece verdaderamente dificil; no obstante, el tema queda pendiente de discusión hasta cuando los partidarios de ellas den a luz, de modo pormenorizado, las pruebas y argumentos que las sustentan. En este orden de ideas se han publicado dos artIculos (Verges y Martinez, 1988; Martinez et at., 1988) que interesan directamente la zona del Pedraforca, los cuales, aparte de contener errores puntuales, lagunas y defectos de observación, se caracterizan por ser especulaciones alrededor de hipótesis preestablecidas y aceptadas sin discusión.


Por nuestra parte vemos que las reconstrucciones palinspásticas esbozadas por Masriera y Ullastre (1981) y en la fig. 10 in Ullastre et al. (1987) toman fuerza con los nuevos datos expuestos en los epIgrafes anteriores, los cuales vienen a estrechar los vInculos del extremo oriental de la zona del Pedraforca con el occidental del CadI en virtud de una clara correspondencia entre niveles caracterIsticos del Neocretácico y del PaleOgeno. Con ello nos parecen razonables las conclusiones siguientes: 1 a La zona del Pedraforca contiene los términos estratigraficos de transición en el sentido W - E entre la unidad sudpirenaica central y la serie del CadI. 2 .a El borde sudoriental de la zona del Pedraforca (ilnea Catllaràs - Queralt Castellar del Riu) constitula, antes del Luteciense inferior, un sector interpuesto, aproximadamente, entre el extremo W de la sierra del CadI y el macizo del Port del Comte (fig. 8). 3a Situar la serie del Pedraforca al NNE del CadI (tal como en general se ha venido haciendo después de Seguret) no es conforme a las observaciones estratigráficas expuestas.

VI. ANALISIS ESTRUCTURAL. DEL CONTACTO DE LA SERIE DEL CADI CON LA ZONA DEL PEDRAFORCA 1. El contacto del Paleozoico del Montsec de Tost y la unidad sudpirenaica central con Ia serie del CadI Entre el Paleozoico del Montsec de Tost al N (elemento más oriental de la zona de los Nogueras) y el macizo urgoniense de Montan al S (en el extremo NE de la unidad sudpirenaica central) (figs. 2 y 10) se observa una sucesión estratigráfica que va del <<PermotrIas> al Malm hundiéndose bajo la unidad meridional, tal como lo observaron Jacob et al. (1927, p. 377) y Guérin-Desjardins y Latreille (1961, p. 932). Para estos autores la serie serIa normal, ya que comprende, en efecto, términos estratigráficos superpuestos en orden correlativo; sin embargo, en realidad, la franja de terrenos que ponen en contacto ambas unidades se ye afectada a todo lo largo por varias fallas longitudinales (NW - SE) (fig. 2 y fig. 9, 3), subverticales, que han jugado horizontalmente (estrIas horizontales o poco inclinadas hacia el NW), provocando estiramientos y, localmente, supresiones tectónicas. AsI vemos que, al SE de Colidarnat (fig. 2), junto al <<PermotrIas> (T 1), buzando unos 70° al SW, afloran calizas vermiculadas del TrIas medio (T2) en lentejones tectónicos, margas irisadas del TrIas superior (T3), brechas carniolizadas y calizas en lajas del LIas basal (Li) 12 y, finalmente, calizas y margas fosilIferas del LIas medio-superior (L2), todo hundiéndose hacia el SW bajo las dolomlas negras del Dogger - Malm (J). La relaciOn del Paleozoico del Montsec de Tost con su cobertera sudoccidental triásica y postriásica es aparentemente simple en Colldarnat, como hemos visto; no obstante, el carácter aparente de esa simplicidad se confirma cuando nos traslada-

12. Sole-Sugranes y Santanach (1970) atribuyen erróneamente nuestro término (Li) del SE de Colidarnat a Ia <<formación calizas de Prada>> del Cretácico inferior, lo cual les lieva a una interpretaciOn estructural en este punto asimismo errónea.


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:^^BP.^ Gb-M Fig. 9. Cortes estructurales de Ia terminación occidental de La serie del CadI. Para su situación y Ia interpretaclón de los sImbolos véase Ia fig. 2. A, Serie postriásica de la unidad sudpirenaica central. B, Terrenos triásicos del Montsec de Tost en serie normal. C, Terrenos triásicos del Montsec de Tost en serie inversa sobre La serie del Cadi. D, Serie postriásica del CadI en posición normal aflorando en ventana bajo el TrIas de Ia unidad sudpirenaica central o el del Montsec de Tost. E, Serie postriásica del CadI en posición invertida. F, Serie postriásica del CadI en posición normal. G, Serie precretácica del CadI.


mos a la vertiente SE, para analizar el sector entre Cal ValentI (VA) y Cal Soldat (CS) in fig. 2, y a las inmediaciones de Torà al NW del macizo. En efecto, en la ladera SE (fig. 9, 2, 3) vemos que una dovela de <<PermotrIas>> y TrIas medio calizo en serie normal con su substrato paleozoico se ha hundido entre el Paleozoico de SarraInes y el Ilerdiense de la serie del CadI; éste, por su parte, cabaigado por la porción invertida (SW de Cal Soldat) de la unidad del Montsec de Tost que va del TrIas superior al Paleozoico. Dc ello se desprende que el Montsec de Tost contiene los restos de un flanco normal en forma de dovelas hundidas (Colldarnat, NE de Cal VaientI, S de Torà) y un flanco inverso (fig. 9 bis, 3 bis) parcialmente laminado (S de Cal Soldat, E de Torà) que reposa, por medio de un contacto mecánico tangencial, por un lado (SE) sobre el Ilerdiense de la serie del CadI y por otro (NW) sobre una serie del CadI reducida al tegumento del Paleozoico más TrIas medio-superior y LIas basal, en ausencia, por despegue, de la cobertera mesozoica post LIas evaporItico basal (fig. 9, 1). Las estrIas que aparecen sobre las calizas eocenas de la pequeña ventana tectOnica del SE de Cal Soldat (señaiada por Jacob et al., 1927) indican, localmente, una dirección de movimiento N 60° sobre un plano horizontal. Entre Sabanyà y el SW de Banyeres el contacto del Paleozoico del Montsec de Tost con ci Eoceno de la serie del CadI, prácticamente vertical, está marcado por una estrecha banda de TrIas superior. No obstante, entre Banyeres y Sant Julia (al W de Sisquer), el Ilerdiense del CadI buza bajo el Paleozoico del Montsec de Tost aunque, localmente, fracturas subverticales (cf extremo ENE del corte 3 de la fig. 9) modifican la disposición anterior.

Fig. 9 bis. Cortes sintético-interpretativos de Ia terminación occidental de la serie del Cadi; ver: fig. 2 para su situación y Ia fig. 9, 3, 4, y 5 para los detalles. 1, Paleozoico. 2, <<PermotrIas>>. 3, Trias medio-sup. 4, Lias basal. 5, Jurásico-Cretácico inf. 6, Senoniense - Eoceno. A, B, C, D, E, F, ver: leyenda de Ia fig. 9.


Al N de La Vansa - Sorribes es el TrIas medio-superior de la zona de los Nogueras - unidad sudpirenaica central (fig. 10, 4) el que cabalga la serie del CadI, la cual aflora en ventana (fig. 2 y fig. 9, 4).13 Al N de Sisquer es también el mismo TrIas el que cabalga el Eoceno del CadI de acuerdo con Solé-Sugrañes y Santanach (1970). Más adelante veremos cómo la estructura de la serie del CadI entre Banyeres y Fornols nos clarifica el sentido del empuje que hizo colocar sobre dicha serie el macizo del Montsec de Tost y el TrIas de la unidad sudpirenaica central - zona del Pedraforca (fig. 10). 2. El contacto W - E a to largo del accidente del CadI En contra de lo que generalmente se ha venido admitiendo por los autores, el Eoceno de la serie del CadI en su contacto con la zona del Pedraforca contiene importantes y contrapuestas estructuras de plegamiento. En efecto, en el extremo occidental del CadI el pequeflo sinclinal cónico de Banyeres, con flanco septentrional volcado al S (al que se refiere Séguret, 1972, p. 46), no es más que un aspecto de una estructura que hacia el E se complica mucho más y que contrariamente es vergente hacia el NE; en el meridiano del pico de Pedraforca el Eoceno del CadI está afectado por el anticlinal de la sierra de Les Bassotes vergente al N y cuyo breve flanco septentrional está cortado por fallas inversas acompañadas de inyecciones de Keuper; a pocos kilómetros al E, sin embargo, desde las inmediaciones de Bagà hasta más allá de La Pobla de Lillet (sector del alto Ripollès), la serie fundamentalmente margosa del CadI aparece desplomada en abanico con numerosas cabezas de pliegues volcados de NNE a SSW hacia la serie del Pedraforca. AsI pues, aquI, dos estilos se contraponen: en los dos tercios occidentales de la serie del CadI aparecen estructuras vergentes al NE y al N en las proximidades del contacto con la zona del Pedraforca; en cambio, en el tercio oriental comienzan las estructuras desplomadas globalmente de NNE a SSW, estructuras que toman mayor importancia cuanto más al E (Montgrony, Ribes de Freser) (Séguret y Vergely, 1969; Vergely, 1970). A continuación analizaremos con cierto detalle cada uno de los sectores referidos. a) El sector de Ban yeres a Josa. Entre Banyeres y Sisquer la serie del CadI muestra un repliegue anticlinal ligeramente disimétrico (fig. 9, 6), que por el W se hunde bajo el Montsec de Tost mientras que por el S y el E es cabalgado por el TrIas superior margo-yesoso. Este repliegue anticlinal, contiguo al pequeño sinclinal de Banyeres evocado por Séguret (1972) (supra, VI, 2) como argumento en favor del deslizamiento de las unidades alóctonas sudpirenaicas de N a 5, no constituye la ünica estructura relevante del extremo occidental del CadI. Efectivamente, la revisiOn cartográfica nos ha mostrado que un poco más al S y al E, entre Sisquer, La Vansa - Sorribes y Fornols (fig. 2), diferentes términos de la serie del CadI aparecen en ventana bajo el TrIas superior cabalgante formando un verdadero mosaico de bloques fracturados; mientras que, cerca de Fornols, dos escamas de materiales del 13. El afloramiento mesozoico - terciario inmediatamente a! N de La Vansa - Sorribes fue equivocadamente atribuido a! Paleozoico por Séguret (1972, lámina 1, <<Carte géol. têtes plongeantes des Nogueras>). En relación también con ese punto véanse, a tItulo comparativo, las cartograflas que contienen los trabajos citados en la nota 3.


CadI reposan en serie invertida sobre la serie normal del CadI (fig. 9, 4, 5 y fig. 9 his, 4-5 bis). Creemos que estos hechos revelan un empuje (en este punto) en el sentido W/SW - E/NE debido al juego conjugado de los accidentes del Segre y del CadI, el cual produjo el cuarteamiento local de la serie del CadI, el emplazamiento de las escamas invertidas y probablemente supuso un retrocabalgamiento de las unidades sudpirenaicas meridionales y de su <colchOn> plástico de TrIas superior (fig. 10) sobre dicha serie)4 A unos 7 km al E de Fornols se encuentra la escama neocretácica de El Cadinell (fig. 3), con la apariencia de un simple bloque monoclinal reposando tangencialmente sobre las margas cuiso-lutecienses del CadI, que, para algunos, constituye una tIpica muestra de deslizamiento hacia el S (cf Solé-Sugranes, 1973, p. 86) que aboga por Ia hipótesis seguretiana del <<manto del Pedraforca venido por encima del CadI. No obstante, la observación minuciosa de la vertiente septentrional nada aporta en favor de este modo de ver. En realidad se trata de una escama con vergencia N, como lo demuestran los restos preservados de un flanco inverso estirado y laminado (fig. 3, 1, 2) que comprende los mismos términos estratigraficos que el flanco normal de la vertiente S, es decir: los conglomerados senonienses de facies Adraent (Cs, a) (W del CadI) seguidos de calizas marinas del Maestrichtiense. Encajados en su extremo W se observan retazos de materiales liásicos: brechas calcáreo-dolomfticas más o menos carniolizadas de la base del LIas (Li) y calizas y margas fosilIferas del LIas medio-superior (L2). La presencia de LIas medio-superior encajado en el extremo W de El Cadinell plantea problemas en el momento de intentar establecer a qué unidad pertenecla originariamente. Existen dos soluciones al problema: la, si aceptamos que todo el Liásico (Li y L2) de El Cadinell pertenece estratigráficamente a la escama, tenemos que, por la naturaleza del LIas y del Senoniense, ésta serIa un elemento a reunir con las escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma (fig. 10), que, a su vez, por razones sedimentarias y paleogeograficas (Masriera y Ullastre, 1981; Bilotte, 1982), tienen relación con el macizo del Port del Comte; en tal caso, reconocemos que se explica mal (en el marco de nuestras ideas estructurales de la region) cOmo El Cadinell ocupó su posición actual; 2, si en realidad ese liásico no pertenece estratigraficamente a la escama en cuestión (obsérvese que ninguno de los contactos entre el LIas y el Senoniense es sedimentario), debemos pensar en un encaje mecánico a partir de los materiales jurásicos del basamento de los bloques urgonienses que flanquean El Cadinell por el S (cf mapa in Guérin-Desjardins y Latreille, 1961); en consecuencia, por la naturaleza de los terrenos senonienses, seria un elemento a reunir con el extremo occidental del CadI, que habrIa ocupado su posición actual al ser arrastrado por el juego <coulissanb> del accidente del CadI. b) La cabecera del Riu de Josa, el pliegue de La sierra de Les Bassotes y el TrIas deE/s Terrers. Entre Josa del CadI y El Collell (figs. 3 y ii), a lo largo del Riu de Josa y el Torrent d'El Collell, en una distancia de unos 5 km E - W, se abre un paraje idóneo para dar la sensación de que, en efecto, la serie del Pedraforca reposa tangencialmente sobre la serie del CadI. AllI veremos, pues, que la potente masa caliza del Eoceno inferior del CadI y las margo-calizas cuiso-lutecienses, que viniendo a continuación ocupan el fondo del valle, buzan por término medio unos 450 al S bajo el 14. Solé-Sugrañes (1973), p. 89, ya admitla para el Montsec de Tost un movimiento tardlo (posterior al movimiento general experimentado por todas las unidades de la zona de los Nogueras) para su actual emplazamiento.


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Fig. 10. Esquema estructural de la terminación occidental de Ia serie del CadI. 1, CuadrIcula grande: Paleozoico del Pirineo axial; cuadrIcula pequeña: Paleozoico y Trias inf. y medio (1 a: en serie normal; 1 b: en serie inversa) de las unidades alOctonas de la zona de los Nogueras (T-C, unidades de Thaüs y Castells; MT, unidad del Montsec de Tost). 2, Tegumento estefano-permiano-triásico inf. 3, Serie del CadI: autóctono relativo. 4, TrIas medio-sup. de Ia zona de los Nogueras - unidad sudpirenaica central. 5, Terrenos postrIasicos de La unidad sudpirenaica central: alóctono despegado. 6, Escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma: parautóctono. 7, Zona del Pedraforca (s.s.): alóctono despegado, (cf unidad sudpirenaica central) desplazado hacia el E por efecto del juego sinistro del accidente del CadI. 8, Sentido del desplazamiento general de las unidades alóctonas de los Nogueras y de Ia porción oriental de Ia unidad sudpirenaica central respecto al autóctono relativo del Cadi. A, Falla de zócalo, con transposición longitudinal, por debajo de las unidades alóctonas de los Nogueras (probable prolongación W del accidente del Cadi). B, Accidente del Segre: falla sinistra a nivel de zócalo con transposiciOn longitudinal, a) Retrocabalgamiento a consecuencia del juego del accidente del Segre CadI. b) Accidente del Cardener ligado a Ia virgación Alinyà - Tuixent - La Coma y a su vez al accidente del Segre. c) Anticlinal de Sisquer. d) Sinclinal de Banyeres. e) Escamas invertidas de Fornols.

Jurásico meridional de la zona del Pedraforca. Este Jurásico, por su parte, con un buzamiento análogo también hacia el S. Luego, Si flO hacemos mejores observaciones, podremos pensar que el contacto anormal que separa ambas unidades tiene también un buzamiento semejante hacia el S y que se trata por tanto del contacto de base de un manto. Pero, esta interpretación rápida (muy aceptada) no tiene en cuenta el hecho de que entre las dos masas carbonatadas (<alóctono>> del Pedraforca al S y autóctono>> relativo del CadI a! N) existe un <colchón> de TrIas margoyesoso, cuya anchura aflorante varla entre algunos decámetros o algün hectómetro, que pertenece a la unidad del Pedraforca. Pues bien, el contacto entre este TrIas y el Eoceno del CadI (accidente del CadI), cuando es visible -cosa rara a causa de los derrubios-, se presenta mucho más vertical que las capas eocenas del CadI, las cuales son cortadas oblIcuamente por él (tanto en aizado como en planta), contrariamente a lo que se habla afirmado, cf nota 2• En Josa del CadI (fig. 3) el TrIas superior de la unidad del Pedraforca aparece limitado a! N por un contacto anormal buzando unos 800 al S cortando muy clara-


mente las capas eocenas que buzan unos 300 al S. 15 Algunos kilómetros más al E (a 1 '5 km al W de El Collell), en las proximidades de la confluencia del Torrent de Font Terrers con el Torrent d'El Colleil, se comprueba que el mismo contacto es casi vertical, viéndose que una pequeña escama de calizas del LIas separa el TrIas superior del Eoceno que buza 350 al S. Al E de El Collell el accidente del CadI sigue por el fondo del Torrent de les Dogues y pasa por Gresolet y el Coll de la Bena para continuar en direcciOn a Gisclareny (Coil de l'Escriga) y Bagà (figs. 5 y 11). En este recorrido aparece dotado también de una pendiente próxima a la vertical. Al W de Gresolet se ye ocasionalmente jalonado por el TrIas superior reducido a lentejones tectónicos, aunque en Gresolet y más al E el TrIas margo-yesoso, por el 5, se hunde normalmente bajo el Cretácico superior (Cenomaniense) de la zona del Pedraforca, mientras que, por el N, viene limitado por el accidente en cuestión, el cual, en todo el trayecto, corta con oblicuidad o lamina localmente (fig. 11, 2) las margo-calizas eocenas (E2) de la serie del CadI. En el meridiano de El Collell (fig. 11, 1), por encima de las margo-calizas cuisolutecienses (E2), se disponen en discordancia los conglomerados neógenos (Mioceno superior) de la Roca Roja (Durand-Delga et al., 1989), los cuales son cabalgados por el Cretácico superior de la zona del Pedraforca. Entre El Collell y el Coil de la Bena, inmediatamente al N del accidente del CadI, las calizas del Eoceno inferior (El, a) y las margo-calizas cuiso-lutecienses (E2) que vienen a continuación, ambas pertenecientes al <autOctono> relativo del CadI, dibujan un pliegue anticlinal N 80° vergente al N (Les Bassotes) de unos 6 km de largo; su flanco meridional, bien desarrollado, es cortado oblicuamente por el accidente del Cadi, mientras que el breve flanco septentrional es asimismo cortado por un accidente paralelo. Al N de éste, las margo-calizas (E2) muestran localmente otro pliegue cortado de nuevo a! N por otra falla paralela con una inyección de TrIas superior (fig. 11, 2). En la terminación oriental del pliegue, en el lugar Ilamado Els Terrers (fig. 11, 4), coincidiendo con el accidente que interrumpe su flanco N, aparecen dos láminas de TrIas margo-yesoso de origen tectónico, como veremos más adelante (infra, VII, 2). En resumen podemos destacar: 1,0 que entre Josa y Gisclareny el TrIas del borde N de la zona del Pedraforca forma una lámina que corta bajo un ángulo variable el Eoceno margoso del CadI; en esto puede haber un principio de explicaciOn del porqué las turbiditas que contienen los niveles E2, b y E2, c (fig. 5) (cf <<turbiditas de Campdevànol>>), con las cuales se acaba Ia sedimentación marina eocénica del CadI en Ia region de La Pobla de Lillet, llegan a desaparecer al W de Bagà; 2,° la existencia en la serie del CadI de un importante pliegue vergente a! N coincidiendo con la presencia al SW de la masa del pico de Pedraforca cabalgante asimismo hacia el N (Ullastre et al., 1987); 3,° un notable juego tardlo postmiocénico del accidente del CadI. c) La franja entre Bagà y La Pobla de Lillet. Aqul la serie del CadI, en su contacto con la zona del Pedraforca, carece en absoluto de la tranquilidad estructural propugnada por los que han querido ver el contacto de base de un manto (figs. 5, 12 y 13). En efecto, el análisis sistemático de la polaridad de las capas eocenas nos ha permitido constatar que el Cuiso-Luteciense margoso del CadI está afectado de 15. Solé-Sugranes (1973), p. 86, considera que el accidente del CadI ha jugado tardlamente, que existen pliegues con vergencia N y que corta Ia estratificación del Eoceno autóctono.


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Fig. Ii. Esbozo geológico de la serie del CadI (anticlinal de Les Bassotes) en las proximidades del contacto (accidente del CadI) con la zona del Pedraforca, entre El Coliell (N del pico de Pedraforca) y el Coil de la Bena (Gisclareny). Para la serie del Cadi, sImbolos iguales a los de Ia fig. 5, excepto: Cg, Conglomerados neógenos (Mioceno sup.). Cs, Zona del Pedraforca con predominio del Cretácico sup. Ur. Bioque con Urgoniense del pico de Pedraforca (incluyendo la lámina de Cretácico sup. en serie inversa que jalona su base, cf fig. 5 in Ullastre et al., 1987).

numerosos repliegues volcados hacia la zona del Pedraforca (más adelante discutiremos el origen de estos pliegues en el marco de dos hipótesis diferentes). Por otra parte, el análisis geométrico del accidente que separa elCadI de la zona del Pedraforca (accidente del CadI) nos muestra que, lejos de buzar unos 450 al S (cf Séguret, 1969, 1972), está dotado de una inclinación próxima a la vertical, es decir, igual a la de los segmentos de este accidente antes analizados. Además, al S de La Pobla de Lillet (torrente de El Regatell) podemos ver (fig. 12, 3) que entre el TrIas superior (T3) de la base de la zona del Pedraforca y el Cuiso-Luteciense margoso del CadI (E2) se interpone una lámina de Eoceno en serie invertida (la cual fue ya reconocida por Ashauer, 1934, p. 300); un poco al W del torrente se observa que en dicha lámina intervienen (fig. 5), además del Eoceno, materiales del DanoMontiense (caliza de Vallcebre>>, V y margas con Microcodium, Ep) y del Maestrichtiense terminal (<arenisca con reptiles>> horizonte 1, Mc b 1), que, por sus facies, pertenecen sin duda a la zona del Pedraforca; por tanto, estos paquetes pueden ser interpretados como integrantes de una escama de coulissement>> relacionada con el juego del accidente del CadI. Al E de La Pobla de Lillet el accidente del CadI tiene su expresión en el gran afloramiento triásico del Riu Arija del que trataremos más adelante (infra, VII, 2). Volviendo ahora a la cuestión de los pliegues volcados hacia el S, afectando los materiales eocénicos del CadI a partir de Bagà hacia el E, y tratando de averiguar las relaciones en el tiempo de estas estructuras con el emplazamiento de la zona del Pedraforca al S del CadI, nos encontramos ante un problema que analizaremos en el marco de dos hipótesis: la, Si suponemos que la zona del Pedraforca es un manto de origen N (supuesto aceptado comünmente por los autores), la cascada> de pliegues vergentes al S y la


colocación del <manto del Pedraforca>> podrIan ser fenómenos penecontemporáneos. Esta hipótesis, atractiva, tiene a sufavor: a) algunos deslizamientos tectonosedimentarios que algunos autores han considerado precursores de las estructuras tectónicas posteriores, unos de origen septentrional (<<slumpings>> dentro de las margas cuiso-lutecienses) y otros (olistolitos de calizas eocenas situados a! N de La Pobla de Lillet) cuyo origen, no obstante, admite varias posibilidades (infra, VII, 1); b) que se integra bien con la estructura en <têtes plongeantes>> (Vergely, 1970), propia de esta parte del CadI. Sin embargo, a ella se oponen: a) (como argumento directo), la geometrIa del contacto entre serie del CadI y zona del Pedraforca (contacto por falla subvertical cortando oblIcuamente las capas eocenas; inyecciones tectónicas de TrIasjalonando accidentes paralelos a! principal en el seno del Eoceno, infra, VII, 2; escamas invertidas y pliegues con vergencia N contiguos al accidente, supra, VI, 1 y 2, a, b; escama de coulissement>> a! S de La Pobla de Lillet; efectos de una importante tectónica comprensiva del Neógeno, Durand-Delga et al., 1989, afectando ese contacto anormal; b) (como argumento indirecto), las relaciones estratigraficas y sedimentarias entre los extremos W del CadI y E de la zona del Pedraforca expuestas anteriormente, las cuales, junto a las observaciones y razonamientos suplementarios aportados por Masriera y Ullastre (1981) y Ullastre et al. (1987), constituyen un cümulo de hechos objetivos que no encajan fácilmente con una posiciOn originana de la serie del Pedraforca al N o NE del CadI coma supone Ia hipótesis en cuestión. 2, Si contrariamente consideramos que la zona del Pedraforca es una unidad alóctona venida del W por <<coulissement>> sinistro del accidente del CadI y del accidente del Segre conjugados (fig. 10), tenemos que todo aquello que estaba en contra de la primera hipOtesis se integra cOmodamente en la segunda, mientras que los <slumpings>> quizás favorables a la primera pasan a ser considerados fenómenos poco significativos al respecto, y los verdaderos olistolitos (infra, VII, 1) no representan tampoco ninguna dificultad interpretativa. Luego, en este caso, podrIa ser que el origen de las <têtes plongeantes>> y la <<cascada>> de pliegues asociados afectando la serie del CadI al E de Bagà fuera un fenómeno independiente de la colocación de la zona del Pedraforca a! S del CadI, o bien fuera el resultado de una comprensión SW - NE más a menos, posterior a la fase paroxismal intraluteciense inferior' 6 a la cual creemos corresponde el desplazamiento inicial hacia el E o SE de Ia zona del Pedraforca desde su posiciOn original a! W del CadI. De una compresión de este tipo hay pruebas en la zona de contacto entre CadI y Pedraforca, como hemos visto al W de Bagà, y en el seno de la zona del Pedraforca (cf Ullastre et al., 1987), y también en el borde meridional de la misma, aunque con vergencia opuesta (discordancias progresivas en los conglomerados paleógenos de Els Bastets, entre Berga y Sant Llorenç de Morunys, Riba, 1973, y tectOnica cabalgante postluteciense afectando las margocalizas y yesos del Luteciense inferior del mismo sector, asI coma a los afloramientos más septentrionales de los conglomerados paleógenos, Masriera y Ullastre, 1985) (fig. 1). Con todo ella nos damos cuenta, pues, de la complejidad del problema, ya que estamos ante una tectOnica verdaderamente polifásica afectando las mismas estructuras, con accidentes que han jugado en multiples ocasiones y probablemente en 16. Téngase presente que las turbiditas y yesos de Campdevànol (E2) (Luteciense inferior) y las molasas paleógenas (E3) que vienen a continuación, están en aparente continuidad sedimentaria con la serie del CadI (a! E de La Pobla de Lillet) y, a la vez, con la serie del borde oriental y meridional de Ia zona del Pedraforca (fig. 1).


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Fig. 12. Cortes estructurales del contacto de La serie del Cadi con la zona del Pedraforca entre Bagà y La Pobla de Lillet y a! E de La sierra de Catllaràs. Para su situación y La interpretación de los simbolos ver: fig. 5. Las flechas en negrilla indican hacia donde está La base de las capas.


sentidos divergentes (longitudinal y cabalgante) a la vez o quizás separadamente, desde el Eoceno medio, por lo menos, hasta el NeOgeno. Es evidente que esta circunstancia impide que en el contacto entre serie del CadI y zona del Pedraforca a lo largo del accidente del CadI pueda razonarse para definir Ia hipotética base del manto del Pedraforca>>. 3. El flanco oriental de la sierra de Catllaràs Esta sierra pertenece a la parte más oriental de la zona del Pedraforca. En ella se observa un conj unto de terrenos del Cretácico superior y del Paleoceno afectados por un sinclinal SW - NE. Un corte WNW - ESE (fig. 12, 1) entre la sierra de Catllaràs y el Torrent de Junyent o de Ca l'Ardericó pasando aproximadamente por Ca l'Arderiu (CA in fig. 5), nos muestra la existencia al ESE del sinclinal de Catllaràs de un anticlinal igualmente orientado y vergente al ESE. El nücleo del anticlinal muestra un diapiro de TrIas margo-yesoso; no obstante, en el flanco NW del pliegue puede verse que el Cretácico superior marino (Cs, b) es transgresivo sobre el TrIas superior (T3) habiendo por medio un breve episodio de conglomerados en cuya composición hay elementos triásicos. En su flanco inverso, que buza 5080 0 al WNW, se aprecian dos niveles de relativa laminación tectónica: uno entre el Senoniense marino calizo y el Maestrichtiense continental margoso y el otro que afecta especialmente al contacto entre <<caliza de Vallcebre>> y Paleoceno superior margoso. En este mismo flanco, sin embargo, el paso de este Paleoceno continental (<<garumniense>> pro parte) al Eoceno inferior y medio marinos, ligeramente invertidos (buzamiento de unos 800 a! WNW), tal como ya se ha dicho (supra, IV, 2) es estratigrafico; una investigaciOn de detalle muestra que no existe entre esos terrenos ninguna superficie de cizallamiento buzando 450 al NW, ni las margas eocenas se hunden en serie normal bajo el Mesozoico - Cenozoico de la zona del Pedraforca, ni existe un verdadero olistostroma, tal como supuso Séguret (1972, cf fig. 43, corte 1). Más al N, al S de Castell de Lillet (CL in fig. 5), el anticlinal al que nos hemos referido desaparece por efecto de un cabalgamiento hacia el ESE (fig. 12, 2). El sinclinal SSW - NNE de Castell de Lillet presenta en su flanco oriental el Maestrichtiense continental (<<arenisca rognaciense con reptiles>>, Mc, b), buzando unos 500 al WNW. Este yace mecánicamente sobre el Eoceno marino formado por margas grises y lechos de pudinga dispuestos en serie inversa y con un buzamiento asimismo occidental; aqul, pues, tampoco las turbiditas eocenas (<<autóctono>> de los autores), que afloran al S del manchón triásico del Riu Arija (al ESE del Monestir de Sta. Maria, MS in fig. 5), se hunden en serie normal bajo la zona del Pedraforca tal como algunos han creldo verb.

VII. FENOMENOS <<TECTONOSEDIMENTARIOS>>: ANALISIS CRfTICO 1. Los olistolitos eocenos de Josa del CadI y de La Pobla de Lillet Al NW de Josa, por encima de la ermita de Sta. Maria (fig. 3, 3), se encuentran varios remarcables ejemplos inéditos de olistolitos (del orden de 1.000 m 3) de calizas nummulIticas incluidos en la serie margosa del Luteciense inferior; su fauna indica


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Fig. 13. Cortes estructurales generales del contacto de Ia serie del CadI con Ia zona del Pedraforca en las proximidades de La Pobla de Lillet (I) y de Guardiola de Berga (II). Situaciôn y sImbolos, ver, fig. 5. Las flechas en negrilla indican hacia donde está Ia base de las capas.

una edad Cuisiense - Luteciense inferior. Por sus facies y faunas son comparables con los niveles carbonatados inmediatamente subyacentes (<calizas nummuilticas de Josa>>, E2, a, y ültimos términos de la serie caliza del CadI, El, a"; fig. 4, D). Tales deslizamientos submarinos indican simplemente que, a comienzos del Luteciense, entre una platafora septentrional, en la cual se depositaban calizas con grandes ForaminIferos, y un surco más meridional, un talud margoso inclinado favorecla los <<slumpings>> y el desplazamiento de paquetes calizos, en falso equilibrio, anteriormente compactados. Los olistolitos de calizas con Nummulites y Alveolinas de La Pobla de Lillet, algunos de ellos descritos por Reille y Séguret (1969) y cuestionados después por Solé-Sugranes y Mascareñas (1970), forman un rosario de bloques intercalados en la serie margosa cuiso-luteciense del N de La Pobla de Lillet (fig. 5). El problema de estos fenOmenos no es el de su autenticidad como olistolitos sino el de su origen. En efecto, los olistolitos en cuestiOn son de calizas y conglomerados intraformacionales del Cuisiense superior - Luteciense inferior (Nummulites cf. campesinus - lehneri, Assilina gr. spira - spira major, Alveolina frumentiformis, Orbitolites gr. biplanus, 0. cf. latimarginata)5 y, por tanto, globalmente, de la misma edad que la formación margosa que los contiene; además, en la serie del CadI que yace por debajo no se encuentran materiales homólogos en los que situar su origen, tal como ya reconocieron Reille y Séguret (1969) y también Solé-Sugranes y Masca-


reflas (1970). Sin embargo, ya hemos visto en la parte estratigráfica que en la vertiente oriental de la sierra de Catllaràs, en continuidad sedimentaria con la serie del Pedraforca, existe una formación caliza (E2, a, cf <<calizas nummulIticas de Josa>; figs. 5 y 7) del todo comparable con esos olistolitos y en la cual, posibiemente, deba situarse su origen.'7 En consecuencia, habiendo propuesto antes que la posición originaria de la serie del Pedraforca (desplazada hacia el E durante el Luteciense inferior; cf' 6) era al W del CadI, y viendo que en esta serie del Pedraforca se puede precisamente situar el origen de los olistolitos de La Pobla de Lillet, nos inclinamos a admitir una procedencia del Wo del S coincidiendo con la fase paroxismal de dicho desplazamiento. 2. Los pretendidos olistolitos de TrIas A una decena de kilOmetros al W de Bagà, la pista de Gisclareny a! Coil de la Bauma muestra (en el lugar llamado Els Terrers) dos láminas de TrIas margo-yesoso que Reille y Séguret (1969) consideraron como olistolitos en el seno de las margas eocenas de la serie del CadI; segün ellos serlan los elementos precursores de la cobcación del hipotético <<manto del Pedraforca venido del N. Un análisis del afloramiento (fig. 11, 4) muestra que, en general, las láminas de TrIas cortan con una ligera oblicuidad las margas eocenas. Cerca del contacto, estas margas se presentan trituradas por espacio de algunos decImetros constituyendo microbrechas o bien ricas en plaquitas de calcita, testimoniando su Intima fracturación. La lámina superior, cuyo espesor va desde algunos centImetros a algunos metros, se sigue a lo largo de más de 100 m; inmediatamente sobre ella las margas eocenas aparecen muy trituradas y luego, más arriba, intensamente replegadas a escala métrica. La lámina inferior, de unos 15 m de anchura a nivel de la pista, lejos de estrecharse hacia abajo como lo dibujaron Reille y Séguret (1969, fig. 4) aumenta su espesor hasta unos 40 m. Además, no hemos podido encontrar ningün galeb> auténtico incluido en las margas (Reille y Séguret, 1969, p. 1.845) y tampoco el lavado de varias muestras de margas recogidas en las proximidades del TrIas han librado cuarzos bipiramidados que pudieran proceder de una resedimentaciOn de éste. En conclusion, podemos decir que se trata de láminas diapIricas (de acuerdo con Astre, 1925; Guérin-Desjardins y Latreille, 1961; Sole-Sugranes y Mascareñas, 1970) inyectadas en una zona de fractura paralela y ligeramente al N del accidente del CadI. Estas láminas deben prolongarse hacia el W, bajo los derrubios de la vertiente boscosa, y unirse (directamente o no) a otra lámina de TrIas que, a unos 3 km a! W, jalona otro accidente a! N del anticlinal de Les Bassotes (fig. 11), (supra, VI, 2, b).

17. Es preciso no confundir el término E2, a, de la vertiente oriental de la sierra de Catllaràs, y que, de modo reducido, aparece también entre Bagà y Josa del CadI (figs. 3 y 5) (término ilamado <<capas de Bagà>> in Solé-Sugranes y Mascareñas, 1970, P. 98), con los <<conglomerados intraformacionales de Brocà>> E2, c, (fig. 5) (senalados por Hottinger, 1960, p. 183, a! S de Brocã) ya que —a pesar de contener faunas muy semejantes— éstos ocupan, en el seno de la serie margosa E2, una posición estratigráfica más alta. En esta confusion radica cabalmente la equivocada interpretación que Solé-Sugranes y Mascareñas (1970, p. 99)hicieron de los referidos olistolitos del N de La Pobla de Lillet.


A 2 km a! E de La Pobla de Lillet, junto al cauce del Riu Arija, un afloramiento triásico, de 4 km de largo por unos 400 m de anchura maxima, ha sido igualmente considerado como un olistolito (Reille y Séguret, 1969) intercalado en el Eoceno del CadI, no lejos de la punta oriental de la zona del Pedraforca, y esgrimido como un argumento esencial en favor del origen N del supuesto <<manto del Pedraforca>. Esta interpretaciOn no reposa sobre ningün argumento convincente. El contacto N (prolongacion del accidente del CadI) es visible sobre la margen W del Riu Arija; en él los yesos triásicos cabalgan hacia el N a las margas eocenas que se aprecian extremadamente trituradas en un espesor de 20-30 m (brechas arcillosas, margas con plaquitas de calcita o estructura astillosa) y presentan su estratificaciOn e incluso su esquistosidad deformadas y cortadas por el accidente; un poco más al N las margas eocenas recobrando su aspecto normal buzan hacia el S. En cuanto a! contacto S del TrIas parece también tectOnico,lo cual explica su clara oblicuidad en relación con las capas eocenas superiores: en el extremo W, el TrIas está en contacto con las margas azules que preceden a los yesos blancos E2, y, in fig. 5 (cf <<yesos de Campdevànol>>), mientras que en el extremo E el TrIas se halla directamente en contacto con estos yesos eocenos estratificados. El <<paso progresivo>> (Reille y Séguret, 1969, p. 1.847) entre yesos rojos del TrIas y yesos blancos eocenos nos parece que no existe en realidad ya que las dos formaciones están separadas por una brecha negruzca de 1 m de espesor con una mezcla de las mangas y yesos que la enmarcan. De ahI que el origen tectónico del afloramiento en litigio sea el más verosImu.

VIII. EL ACCIDENTE DEL CADI: NUEVA CONCEPCION

El accidente del CadI (Guérin-Desjardins y Latreille, 1961), que constituye el contacto anormal W - E entre serie del CadI al N y serie del Pedraforca a! 5, nos parece que es necesariamente una falla a nivel de zOcalo y que de ningUn modo puede verse en él —dejando aparte las impresiones que causa observando grosso modo el paisaje— el contacto de base de un manto tardlamente basculado. Ello se fundamenta en los hechos siguientes: 1 .0 El contacto entre la serie del CadI y el <<colchOn>> triásico margo-yesoso de la unidad del Pedraforca es subvertical (unos 70° al S por término medio); no es paralelo a la estratificación del Eoceno del CadI sino que lo corta oblicuamente, con lo cual no son siempre los mismos niveles del CadI los que están en contacto con la zona del Pedraforca: a! W, entre Cornellana y Fornols, son las calizas ilerdienses (El, a), entre Josa y Bagà las margo-calizas inferiores al nivel E2, b, y al E de Bagà las turbiditas que están por encima del nivel E2, b, las que entran sucesivamente en contacto con la unidad meridional; localmente viene acompañado de accidentes paralelos con inyecciones diapIricas de TrIas (Les Bassotes, Els Terrers y E de La Pobla de Lillet). 2.° Se trata de un accidente con un importante juego segün una doble componente: longitudinal horizontal (<<coulissage>> sinistro de W a E) y transversal vertical (cabalgamiento de SW a NE). 3.° Es un accidente con una larga actividad que comienza por lo menos en el Luteciense inferior y alcanza el Neógeno (cabalgamiento de los conglomerados de la Roca Roja, fig. 11, 1, datados por palinologIa del Mioceno superior, Durand-Delga etal., 1989).


Asi pues, la estricta linea de contacto entre el CadI y ci Pedraforca (accidente del CadI) debe prolongarse en la realidad hacia el W y hacia el E. Una prolongación occidental a través de Colidarnat, donde existen indicios de transposiciOn longitudinal horizontal y hay también pruebas de un movimiento tardlo (congiomerados terciarios —NeOgeno?— con elementos paleozoicos pinzados en Castellar, fig. 2), parece evidente; por tanto hay que presumir una proiongación minima hasta el pie del macizo Aneto - Maladeta, constituyendo la lInea sobre la cual deben entroncarse las diferentes superficies de cabalgamientos alpinos señalados (Zwart, 1979) en el zócaio paieozoico al W de Sort y que, paradójicamente, no se prolongan hacia ci E en ci seno de los macizos limItrofes al sinclinal de LlavorsI. En cuanto a su prolongaciOn oriental, más ailá del afloramiento de TrIas diapirico del Riu Arija al E de La Pobia de Liliet, nos parece sumamente dificil discernirla en medio de una sedimentación margosa turbiditica parcialmente sintectOnica; sin embargo, un análisis global de la sedimentaciOn eocena sudpirenaica de Catalufla en el sentido ya iniciado por Santisteban y Taberner (1979) podrIa arrojar luz sobre ci problema. En Intima relación con ci accidente del Cadi tenemos la faila del Segre, la cual se conjuga y se confunde con aquéi (fig. 10). En varias ocasiones, a lo largo de las páginas anteriores, hemos invocado ci dobie juego longitudinal y cabaigante de ambos accidentes como responsabie de diferentes estructuras de detalie; ahora diremos que ellos —unidos a un haz de accidentes asimismo <coulissants>> (cf accidentes ligados a la virgaciOn de Alinyà - Tuixent - La Coma)— bien pueden ser los causantes de ia paradójica posición de ia zona del Pedraforca al S del Cadi. Hemos visto que existen razones para suponer quc ci extremo oriental de la zona dci Pedraforca y el occidental dcl CadI hablan sido dos sectores paleogeograficamente vecinos, mientras que actualmente se encuentran alejados en ci sentido E W unos 40 km ci uno dci otro. Sabemos, por estudios anteriores (Masriera y Uiiastre, 1981; Ullastre et al., i987), que las escamas de Alinyà - Tuixent - La Coma, que ocupan ci estrecho istmo que separa ia unidad sudpirenaica central de ia zona del Pedraforca, son unidades a relacionar con el Port dci Comtc y a ia vez con el borde SE de la unidad sudpircnaica central; también sabemos que el conjunto urgoniano dcl pico de Pedraforca unido al Crctácico superior quc lo circunda formaban cuerp0, originariamente, con el material equivaicnte situado al W de ia falla dci Segre, mientras quc hoy dia se hallan separados por un intervalo de unos 15 km en el sentido ENE - WSW. Para explicar estos hechos, de modo quc el gran bloque alóctono de la zona del Pedraforca (si.) recobre su posición lOgica al W del extremo occidental dcl Cadi, nosotros suponemos quc durante el Terciario ci conjunto catalan al S de la linca de accidentes Scgre - CadI se desplazó en bloque hacia ci N girando en un sentido horario respecto al conjunto andorrano situado al N de dicho accidente dci CadI. Este supuesto no cxciuyc, en principio, el modelo aloctonista de la zona sudpirenaica. El admite, sin embargo, un scntido de dcsplazamicnto general de las unidades sudpircnaicas inicialmente distinto (NW - SE) y hace intervenir durante y después dc ese dcsplazamiento importantcs <coulisscments>> sinistros-invcrsos, uno de los cuales, ci accidente del Segre, micntras truncaba oblIcuamente (SW - NE) las aiineacioncs estructurales hacla jugar en rampa tcctónica ci accidente del CadI (W - E).


IX. CONCLUSIONES GENERALES 1. Sedimentarias y paleogeográficas En la parte dedicada al análisis estratigráfico hemos justificado la necesidad de considerar la zona del Pedraforca como la serie de conexión (antes de los grandes desplazamientos tectónicos del Terciario) entre la unidad sudpirenaica central y la serie del CadI, y que, por tanto, dicha zona constituye una unidad que antes del Eoceno medio debla estar situada al W del CadI. Junto a la evidencia de que los términos estratigráficos de la unidad sudpirenaica central - zona del Pedraforca - serie del CadI se biselan globalmente hacia el S y hacia el E, hemos constatado que en la antigua area de transición entre la zona del Pedraforca (extremo E) y la serie del CadI (extremo W) se sucedieron varios episodios de sedimentación detrItica grosera que tienen, a nuestro modo de ver, una especial significaciOn paleogeográfica (supra, V, 1). En efecto, los <conglomerados de Adraenb> (Cs, a) y las areniscas del final del Maestrichtiense continental (arcosas con baritina, Mc, b2) son depósitos proximales; los primerosjalonan la base de la transgresión senoniense hacia el S y hacia el E y los segundos constituyen un pequeño horizonte dentro de la sedimentación progradante hacia el N y hacia el W que acompañó la regresión finicretácica.'8 Los episódicos <<conglomerados de La Nou>> (Ep, b) y las <<brechas de Fornols> (Ep, c) (Paleoceno continental) son la expresión de una inestabilidad tectónica local, y el hecho de que los primeros contengan cantos de calizas con Praelveolinas del Cenomaniense es un indicio cierto de que algunos aportes, al menos, procedlan de la propia zona del Pedraforca y no de sus márgenes externos como habla sucedido antes del Paleoceno. Los conglomerados cuisienses de Queralt depositados en un talud submarino (cf Solé-Sugrañes y Clavell, 1973) (posiblemente alimentado desde ci NE, fig. 8) son consecuencia de los movimientos premonitorios que condujeron al establecimiento, a partir del Cuisiense superior-Luteciense inferior, de una cuenca turbidItica de antepals (cf avantfosse>) al S y SE de la zona del Pedraforca (antes de su desplazamiento hacia el E) y al S de la serie del CadI. A partir del Luteciense inferior, la compleja evoluciOn estructural y sedimentana de la region que nos ocupa está sujeta al movimiento conjugado de los accidentes del Segre y del CadI, que trataremos de sintetizar a continuación. 2. Evolución tectónica Los episodios más destãcados que estimamos se han sucedido en Ia historia estructural reciente de la region examinada podrIamos resumirlos asI: l.° El apilamiento de escamas de zócalo y cobertera del S del macizo Aneto Maladeta llevó consigo la expulsiOn de las unidades alOctonas de la zona de los 18. En relación con el origen granItico y relativamente próximo (dada la conservación de los feldespatos) de las arcosas con baritina del Maestrictiense continental (Mc, b2) de Ia serie del CadI y del extremo E de la zona del Pedraforca podemos decir, aparte de lo ya indicado in Masriera y Uilastre (1982), que el sondeo Perafita-1 bis (I.G.M.E., 1987, P. 120), a menos de 20 km, al SE del borde de Ia zona del Pedraforca, nos muestra que el Eoceno inferior del antepals reposa directamente sobre ci zócalo granItico.


Nogueras acompañada de la desoiidarizaciOn de la cobertera sudpirenaica de su substrato paleozoico, con desplazamiento en el sentido aproximado NW - SE. A estos hechos pudiera haberse sumado un fenómeno coetáneo de desgarre sinistro, que en dirección oblIcua hubiera truncado la continuidad hacia ci E de las expresadas estructuras. Este desgarre podrIa ser ci que, seguramente, se inicia al NW de la ventana tectónica de Sort - Rialp (Noguera Pallaresa), corre hasta Noves de Segre y se prolonga en el accidente del CadI, y que, a! parecer, tuvo un importante juego longitudinal durante el Luteciense inferior. A movimientos premonitorios de dicho desplazamiento hacia el SE de la cobertera sudpirenaica podrIan vincularse algunos de los fenómenos de inestabilidad sedimentaria que, segün hemos indicado, se localizan en los extremos W del CadI - E del Pedraforca y también el cambio de sentido de los aportes a partir del Cuisiense superior dada Ia consiguiente formación al SE de una cuenca de antepals aludida en el epigrafe anterior. Eijuego <<coulissant>> del accidente del CadI y su proiongación NW (fig. 10, A) pudo ocasionar un principio de desplazamiento de la zona del Pedraforca al S del CadI. 2.° Una compresión del SSE/SW hacia el NNW/NE a! parecer provocó ci juego sinistro-inverso de un accidente a nivel de zócalo (accidente del Segre, fig. 10, B) que se conjuga y se confunde con ci accidente del CadI. Sus efectos serlan: a) ci desplazamiento hacia el NE del macizo del Port del Comte, la virgación de las escamas (paleogeográficamente asociadas a aquél) de Alinyà - Tuixent - La Coma y Ia colocaciOn final de la zona del Pedraforca (s.s.) en su paradOjica posición a! S de la serie del CadI; b) la estrangulación del material de Ia unidad sudpirenaica central - zona del Pedraforca en el meridiano de Fornols, con cabaigamiento hacia ci NE de Ia unidad urgoniana del pico de Pedraforca (Uiiastre et al., 1987); c) el cuarteamiento del <autóctono>> reiativo del CadI al W de Fornois con ia implantaciOn de escamas en serie inversa vergentes a! NE (fig. 10, e) y arrastre hacia el E de la escama de El Cadineil con vergencia N (fig. 3); d) el pliegue con vergencia N de Les Bassotes acompañado de accidentes, paralelos al desgarre principal (accidente del CadI), con inyecciones tectónicas de TrIas, estos transtornos afectando los materiales eocenos de Ia serie del CadI. 30 El accidente del Cadi, que antes habIa jugado en sentido longitudinal y cabalgante hacia ci N, prosiguió moviéndose en este sentido hasta ci Terciario superior provocando el retrocabaigamiento de Ia unidad del Pedraforca sobre las formaciones conglomeráticas neógenas (Mioceno superior) de la Roca Roja. En cuanto se refiere a la cuestión dci <<manto del Pedraforca> en ci sentido de Séguret (1972) podemos decir: a) que ci análisis geométrico del contacto entre la zona del Pedraforca y la serie dcl CadI no aporta ningün argumento objetivo a su favor; b) que los principales fenómenos tectonosedimentarios invocados en su defensa han estado ma! interpretados (<<oiistoiitos>> de TrIas); c) que en el borde oriental de la zona dcl Pedraforca ci Lutecicnsc inferior (<<autóctono>> de los autores) está localmente en contacto estratigrafico y no mccánico con el Paieoceno-Eoceno inferior de aquelia zona (E de Ca i'Arderiu, fig. 5). Y por ültimo, diremos que, siendo un argumento indirecto (la simple yuxtaposición de dos series aparentemente antagónicas: CadI y Pedraforca), el que en realidad puede aün sostener precariamente la hipOtesis seguretiana, ya que los otros argumentos creemos han quedado invalidados, es ilcito recordar una vez más quc la lógica rccomposición de las zonas isOpicas no admite ci origen septentrional dcl <<manto del Pedraforca>> por encima de la serie del CadI tal como se viene aceptando comünmente.


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Original rebut el 2 de juny de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 209-218 (1990)

Sobre la presencia de sulfuro de mercurio cilbico (Metacinabrio) en el distrito minero de Almadén (Ciudad Real, España) Juan VINALS OLIA* Caries CURIO MILA** Carlos NUEZ ALVAREZ***

VIALS, J., CURTO, C. & NUIEZ, C. About the Presence of Metacinnabar in Almadén Mining District (Ciudad Real, Spain). The presence of Metacinnabar is undoubtably established in Almadén and Entredicho mercury ores. Morphology and paragenesis are described and the results of characterization by conventional microscopy (including reflection microscopy), X-Ray difractometry and X-Ray dispersive energy (EDS) are expressed. In spite of the absence of the hexaedral phase in the intergranular mineralization of quartzites, the presence of Metacinnabar in the carbonated veins must be considered in general ore mineralogenesys in the Almadén district. Key words: Metacinnabar, Almadén, El Entredicho, Cinnabar, Quicksilver.

Se confirma la presencia de la fase cübica del sulfuro de mercurio (Metacinabrio) en los yacimientos de Almadén y Entredicho. Se describen su paragénesis y morfologla asI como los resultados de la caracterización por microscopia convencional (incluyendo microscopia por reflexiOn), difractometrIa de Rayos-X y EnergIa Dispersiva de Rayos-X (EDS). A pesar de la ausencia de la fase cübica en la mineralización intergranular de las cuarcitas, la presencia de Metacinabrio deberla ser considerada en la mineralogénesis global del criadero. Palabras dave: Metacinabrio, Almadén, El Entredicho, Cinabrio, Mercurio.

* Depart. de Ingenierla y Metalurgia. Facultad de Ciencias Fisicas y Qulmicas. Universidad Central de Barcelona. 08028 Barcelona. ** Museu de Geologia de Barcelona. Parc de Ia Ciutadella s/n. 08003 Barcelona. Depart. de Ingenierla y Metalurgia. Facultad de Ciencias Fisicas y Quimicas. Universidad Central de Barcelona. 08028 Barcelona.


En gran parte de los yacimientos de mercurio (Dickson y Tunell 1959, Park y Macdiarmid 1975), se ha citado el sulfuro de mercurio en su fase cübica (Metacinabrio), el cual aparece, en general, de forma minoritaria y subordinado a la fase hexagonal (Cinabrio). En contraste, sobre la presencia de Metacinabrio en Almadén, persisten en Ia literatura bastantes incertidumbres. La primera posible noticia sobre la citada especie en Almadén (Calderón 1910), habla de un ejemplar descrito como <<Guadalcazarita>, que figura en las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, constando como localidad de origen <<Valdeazogues>>, presentándose (sic) en masa negruzca, mate, con textura brechiforme. En la mayorIa de los riumerosos trabajos, memorias y libros consultados y seleccionados, de tipo geológico, mineralógico, minero, mineralogenético y metalürgico, no se han confirmado nuevos hallazgos. (Arnold et al. 1971, Guilemany 1974, Crawford 1988, Galán y Mirete 1979, Hernández et al. 1926, Puche e Iraizoz 1987, Ransorne 1921, Raynaud 1941, Van Der Veen 1924, Vázquez 1982). Saupé (1973), en un principio, clasifica el Metacinabrio como especie dudosa en Almadén. No obstante, en nota posterior (1974), señala que Gonzalez Vaquero le ha comunicado verbalmente la presencia indudable de esta fase en La mina de Almadén, concretamente en el piso 19 del nivel San Pedro, en las vetas de tipo dolomItico. Asimismo, el Mapa Metalogenético de España (I.G.M.E., 1972), en la hoja correspondiente a las mineralizaciones de mercurio, seflala la presencia del Metacinabrio como rnineralización secundaria; desconocemos si esta referencia se ha tornado de Calderón (1910), de Saupé (1974) o de posteriores hallazgos. Posteriormente, Bru de Sala et al. (1982) mencionan el Metacinabrio como existente en El Entredicho, sin que quede determinado, tampoco, el origen de la cita. El propósito de La presente nota es confirmar la presencia de Metacinabrio en los criaderos de Almadén y de El Entredicho.

MATERIALES Y METODOS

Los materiales que se discuten son el resultado de una selección de muestras recogidas en el transcurso de una investigación mineralógica, en conexiOn, en parte, con trabajos sobre investigación hidrometalürgica. Se han examinado muestras de la mina El Entredicho procedentes del denominado <<mineral intermedio>>, observándose La presencia de Metacinabrio en siete de ellas, recogidas entre los años 1976 y 1981. Los materiales estudiados de La mina Almadén corresponden a seis muestras recolectadas esporádicamente, desconociéndose su localización exacta en el criadero. Los ejemplares estudiados de ambas minas se hallan depositados en las colecciones de J. Viñals (Vilanova i la Geltrü), M. Masoliver (Barcelona), J. Folch Girona (Barcelona), P. Sardà (Barcelona) y Museu de Geologia de Barcelon (muestra n.° 14.236).


La caracterizaciOn se ha efectuado por microscopia convencional (incluyendo microscopia por reflexión) y microscopia electrónica de scanning en conjunción con el microanálisis por energIa dispersiva de Rayos-X.

1. Mina El Entredicho Los difractogramas obtenidos se dan en las figuras 1 y 2. Ambos difractogramas reflejan la Intima asociación Metacinabrio-Cinabrio observada en El Entredicho. La Figura 1 corresponde a una zona con Metacinabrio predominante (zona A de la micrografIa 1 de la lámina), correspondiendo la Fig. 2 a la zona B de la misma micrografla, en la cual predomina el Cinabrio.

rn=metacinabrio C = cinabrio

2OG (Cu K. )


El análisis por EnergIa Dispersiva de Rayos-X se ha realizado seleccionando previamente, por microscopia de reflexión, la homogeneidad de las areas a analizar. Los resultados, en la tabla 1, muestran una parcial substitución del Hg por Zn. La morfologla y paragénesis se muestran en las micrografIas 1, 2, 3, 4 de la Lámina 1. El Metacinabrio se ha observado siempre en las venas carbonatadas de las cuarcitas, generalmente en masas compactas (fotos 1 y 2), y en Intima asociación con el Cinabrio. En las cavidades se presenta en formas globulares en cuya superficie destacan pequeños cristales aparentemente tetraédricos, muy poco definidos (foto 3). En dichas cavidades se ha observado asociado a la Dolomita y a! Cinabrio botroidal (foto 4) o idiomorfo (foto 3). A menudo este ültimo se halla implantado sobre el Metacinabrio (foto 5).

En la Figura 3 se da el difractograma de una muestra tIpica. El análisis por EDS (tabla 1) señala, como en el caso de El Entredicho, una parcial substitución del Hg por el Zn. La morfologla y paragénesis observadas son análogas a El Entredicho. Se ha observado comünmente en las vetas carbonatadas, en cuyas fisuras aparece también en agregados esferoidales de microcristales implantados en romboedros de Dolomita (foto 6 de la Lámina 1) y asociado al Cinabrio (foto 7), Siderita (foto 8) y Pirita (foto 9). Los resultados del análisis EDS se dan en la tabla 1.


TABLA 1 - Composición Qulmica 1

2

3

4

5

6

% S

13,78

n.d.

n.d.

n.d.

14,58

14,24

% Hg

86,22

84,3

84,8

84,7

79,73

83,38

%Zn

-

1,7

1,3

1,4

4,23

2,17

0,2

0,2

0,2

-

<0,1

<0,1

<0,1

1,08

%Fe %Se 1. 2. 3. 4. 5. 6.

- -

HgS. Almadén. Análisis EDS. El Entredicho. Análisis EDS. El Entredicho. Análisis EDS. Guadalcazar (Mexico). (PALACHE C. et al. 1966.) Pola de Lena (Asturias). (PALACHE C. et al. .1966.)


EXPLICACION DE LA LAMINA Foto 1. Metacinabrio masivo asociado al Cinabrio. A. Metacinabrio predominante. B. Cinabrio predominante. (El Entredicho). Foto 2. Metacinabrio en masas compactas asociado a Cinabrio. (El Entredicho). Foto 3. Metacinabrio globular con Cinabrio y Dolomita. (El Entredicho). Foto 4. Metacinabrio asociado a Cinabrio botroidal. (El Entredicho). Foto 5. Cinabrio cristalizado implantado sobre Metacinabrio masivo (El Entredicho). Foto 6. Metacinabrio globular implantado sobre cristales de Dolomita, con Cinabrio idiomorfo y Pirita (Almadén). Foto 7. Cristales de Metacinabrio en asociación globular, asociados a Dolomita y Cinabrio. (Almadén). Foto 8. Metacinabrio asociado a Dolomita y Siderita (de color amarillento en Ia foto). (Almadén). Foto 9. Metacinabrio asociado a Pirita idiomorfa (Almadén).

PLATE 1 EXPLANATION Photo 1. Massive Metacinnabar associated to cinnabar. A. Prevailing Metacinnabar. B. Prevailing Cinnabar. (El Entredicho ore). Photo 2. Compact massive Metacinnabar associated to Cinnabar. (El Entredicho ore). Photo 3. Globular Metacinnabar with Cinnabar and Dolomite. (El Entredicho ore). Photo 4. Metacinnabar associated to botrioidal Cinnabar. (El Entredicho ore). Photo 5. Implanted Cinnabar on massive Metacinnabar. (El Entredicho ore). Photo 6. Globular Metacinnabar implanted on Dolomite crystals with idiomorph Cinnabar and Pirite. (Almadén ore). Photo 7. Metacinnabar crystals (globular association) with Dolomite and Cinnabar. (Almadén ore). Photo 8. Metacinnabar associated to Dolomite and Siderite (yellowish in the picture). (Almadén ore). Photo 9. Metacinnabar associated to idiomorph Pirite. (Almadén ore).


La incertidumbre mantenida sobre la presencia de Metacinabrio en el distrito de Almadén es debida, probablemente, tanto a su relativa rareza en el yacimiento como a su comprobada ausencia en las denominadas <cuarcitas de criadero>, que han ocupado, debido a su singular constitución; la mayor parte de los trabajos mineralotécnicos y genéticos. Incluso con medios y técnicas avanzados aplicados a las menas del distrito (microscopia electrónica de barrido, microsonda electrónica y difracción de rayos X), se ha comprobado la ausencia de la fase cübica del sulfuro de mercurio como mineralización intergranular de las cuarcitas (Calvo y Guilemany 1975, Calvo et al. 1982). Es bien sabido (Barnes etal. 1967, Scott y Barnes 1969, Tunell 1964) que la fase cübica es metaestable a bajas temperaturas. La transformación a la fase estable (Cinabrio), ocurre con rapidez entre 400 y 500 grados centIgrados. Se ha comprobado, empero, que a temperaturas muy inferiores (Allen, Crenshaw y Mervin 1912, Dreyer 1940, Fahey et al. 1940), del orden de los 100 grados centIgrados, en presencia de sulfuros alcalinos, la transformaciOn es tambien muy rápida. Esterango de.; temperaturas parece excluir las soluciones sulfuradas como posibles mineralizantes de las fisuras dolomIticas del distrito de Almadén. En este caso, la presencia del Metacinabrio en dichas fisuras, aün siendo esporádica en ambos yacimientos, parece que debiera ser tenida en cuenta en cualquier postulado aplicado a las citadas areas del criadero.


Allen, E.T., Crenshaw, J.L., Merwin, H.E. 1912. The suplhides of zinc, cadmiun and mercury; their crystalline and genetic conditions. Am. J. ofSci., ser. 4, 34 (184): 341-396. Arnold, M., Maucher, A., Saupé, F. 1971. Syngenetic pirite and associated sulphides at the Almadén Mercury Mine (Spain). Ores in Sediments., Proc. ml. Congr. Sedim: 7-19. Springer Verlag, Heildelberg. Barnes, H.L., Romberger, S.B., Stemprok, M. 1967. Ore solutions chemistry II. Solubility of HgS in suiphide solution. Economic Geology, 62 (7): 957-982. Bru de Sala, E., Genescá, J., Alvarez, A. 1982. Estudio geoqulmico en la zona minera de <<El Entredicho>>, Almadén, (Ciudad Real). Bol. Soc. Espafiola de MineralogIa, 5: 149-157. Madrid. Calderón S, 1910. Los minerales de España. Junta para la ampliación de estudios e investigaciones cientijIcas, Madrid. Calvo, F.A., Guilemany, J.M. 1975. Structure and origin of Mercury ore from Almaden, Spain. Transactions (B), Institution of mining of mining and metallurgy, vol 84. Calvo, F.A., Guillemany, J.M., Gómez Salazar, J.M. 1982. Estudios sobre la estructura y consideraciones sobre la genesis de menas de Mercurio: V. Yacimiento de El Entredicho (Almadenejos, Ciudad Real). Rev. R. Acad. Cienc. Exac. Fis. y Nat. de Madrid, 76 (2): 215-229. Crawford, J.W. 1988. Famous mineral localities: The Almadén mines, Ciudad Real, Spain. Mineralogical Record, 19 (5): 297-302. Tucson, Az. Dickson, F.W., Tunell, G. 1959. The stability relation of cinnabar and metacinnabar. American Mineralogist, 44 (5-6): 47 1-487. Dreyer, R. 1940. The geochemistry of Quicksilver mineralization. Economic Geology, 35: 17-48, 140-157. Fahey, J., Fleischer, M., Ross, C. 1060. The geochemistry of Quiksilver mineralization. Economic Geology, 35: 465-470. Galán, E., Mirete, S. 1979. Introducción a los minerales de Espafia. I.G.M.E., Madrid. Gilemany, J.M. 1974. Estructura y mineralogénesis del mineral de mercurio de Almadén. Tesis Doctoral (Resumen). Secretariado de publ., Universidad de Barcelona. Hernández, P., Sierra, A., Menéndez, L., Mata, C. 1926. Minas de Almadén. XIV Congr. Geol. Internc., I.G.M.E., Madrid.


I.G.M.E. 1972. Mapa previsor de mineralizaciones de Mercurio. Mapa Metalogenético de España 1: 500.0000 (mapa y memoria), Madrid. Palache, C., Berman, H., Frondel, C. 1966. Dana's system of Mineralogy. Vol. I. (8 ed.). John Willey and Sons Ltd., New York. Park, C., Macdiardmid, R. 1975. Ore deposits. Freeman and Co., San Francisco. Puche, 0., Iraizoz, J.M. 1987. Inventario mineralOgico de la comarca de Almadén (Ciudad Real), Cantil, 45, Manresa. Ransome, F.L. 1921. The ore of the Almadén mine. Economic Geology, 16 313-32] Raynaud, J. 1941. La minerai de la mine d'Almadén (Espagne). Bull. Soc. Géol. Bélgique, 64: 227-237. Saupé, F. 1973. La géologie du gisement de mercure d'Almadén (province de Ciudad Real, Espagne). Sciencies de la Terre, 29: 342 pp. 81 figs., 31 tabis., 8 láms. Nancy. 1974. Elements for a reappraisal of the geology of the Almadén mercury deposit (province of Ciudad Real, Spain). ler. Congr. Internac. delMercurio, Vol. II: 483-489. Barcelona. Scott, D., Barnes, H.L. 1969. Hidrothermal growth of single crystals of cinnabar (red HgS). Material Research. Bull., 4: 897-904. Pergamon Press Inc., New York. Tunell, G. 1964. Chemical processes in the formation of mercury ores and ores of mercury and antimony. Geochimica and Chosmochimica Ada, 28: 1.0191.037. Van der Veen, R.W. 1924. The Almadén Mercury ores and their connection with igneous rocks. Economic Geology, 19: 146-156. Vázquez, F. 1982. DepOsitos minerales de España. I.G.M.E, Madrid.

Original rebut el 12 de setembre de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 219-232 (1990)

Les Collections Paléontologiques: Méthodes de rangement et d'inventaire

PRIEUR, A.

Palaeontological Collections: Methods of Storage and Inventory.

Since 1965, there has been in Lyon a system of computerized management of paleontological collections, which is built from a simple scheme and which manages all the collections. Seventeen items (or fields) are used to describe every article and are written on an account. The use of three codes: geography, systematic and stratigraphy allows the entry of only a limited number of signs, thereby considerably reducing the space held in the central memory of the microcomputer. These codes are automatically translated by the micro-computer at the time of the query and appear in clear. Each code is illustrated in the text and is followed by its translation. The file of French and foreign paleontological fields accompanies the computerized management and a precise example is given in this article. The index regroups all the data about the field: description, facies, etc... Lastly, this article describes the account for the entry of data use at the national level during the inventory of speciments with a status of <type>> or gured>>. Key words: Collections, Paleontology, Storage, Inventory, Account, Codes, Fields.

Depuis 1965, il existe a Lyon un système de gestion informatisée des collections paléontologiques, système construit a partir d'un schema très simple et permettant de gérer l'ensemble des collections. Dix-sept descripteurs (ou champs) sont utilisés pour décrire chaque objet, et consignés sur un bordereau ou document-transfert. L'utilisation de trois codes: géographique, systèmatique et stratigraphique permet d'entrer seulement un nombre limité de caractères, réduisant ainsi considérablement l'espace occupé en mémoire centrale du micro-

* Université Claude Bernard (Lyon I). Département des Sciences de La Terre. 27-43, bd du 11 novembre - 69622 ViLleurbanne Cedex - FRANCE.


ordinateur. Ces codes sont traduits automatiquement par le micro-ordinateur lors de l'interrogation et apparaissent donc <<en clair>>. Chaque code est illustré dans le texte et est suivi de sa traduction. Un fichier des gisements paléontologiques francais et étrangers accompagne cette gestion informatisée et un exemple précis est donné dans cet article. La fiche regroupe les données relatives au gisement: plan de situation, description, faciès, etc. Enfin cet article décrit le bordereau de saisie des données utilisé au niveau national pour l'inventaire des specimens a statut <<type>> ou <figuré>. Mots clefs: Collections, Paléontologie, Rangement, Inventaire, Bodereaux, Godes, Gisements.

Ii y a une trentaine d'années, des scientifiques ont eu le souci de faire connaItre et de valoriser le considerable patrimoine que représentent les collections paléontologiques. C'est ainsi qu'après de multiples essais fut mis au point, en 1965 a Lyon, un système de gestion automatisée de ces collections, système qui rallia bien vite de nombreux musées et universités. Puis, en janvier 1978, toujours a Lyon, fut créé l'Office National de Gestion des Collections Paléontologiques (ONCP) qui recueillait en fait la succession du service local des collections. Cet organisme concourt a la promotion des collections paléontologiques par ses diverses actions: - mise en place de rangement et système de gestion informatisée - publication de catalogues de specimens a statut type ou figure - participation active et efficace a la banque de données TYFIPAL (inventaire national des types et figures en paleontologie) - sauvegarde des collections abandonnées, etc.

RANGEMENT ET SYSTÈME DE GESTION INFORMATISEE Schema general de gestion

Rangement

Exploitation -J (corrections, substitutions, lecture, editions, tabulations, interrogations)

Object avec etiquette

r fiche d'inventaire

Bordereau

. code géographique - code age L code gisement (fichier)

Saisie de données


Rangement des collections C'est le travail préalable a tout inventaire. Naturellement ii existe plusieurs méthodes pour concevoir le rangement des collections de paléontologie: par gisements, par ordre systématique, par ordre stratigraphique, par collecteurs. Parmi toutes ces méthodes - qui restent valables a condition que la recherche des documents soit facile et surtout efficace - il en est une que nous préconisons car elle permet de regrouper toutes les petites collections renfermant des échantillons de toutes provenances et d'âges très divers: c'est celle du rangement par ordre stratigraphique. Ce type de rangement considère trois ensembles: la paléobotanique, les vertébrés et les invertébrés. Pour chacun de ces ensembles est opéré un regroupement par ère, puis par étage; pour chaque étage considéré, le rangement des spécimens est effectué par provenances géographiques classées en ordre alphabétique (les départements francais, puis les autres pays d'Europe, les pays de l'Afrique, de l'Amérique, de l'Asie et de l'URSS). Ce mode de rangement permettra d'isoler facilement les specimens ayant le statut de type ou de figure. Ces specimens seront ranges séparément du reste du materiel et pourront être classes par ordre alphabétique d'auteur et pour chaque auteur par ordre chronologique des publications ou par ordre systématique. L'étiquetage Réalisée avec soin a l'encre de Chine, chaque etiquette fournit les renseignements nécessaires a l'identification du fossile: -numéro d'inventaire - noms de genre et d'espèce - étage, zone a..., couche a... - gisement précis (commune, lieudit, département, pays) - collecteur et année de récolte - éventuellement pour les specimens a statut <<type>> ou <figuré> on indiquera le statut, l'auteur, l'année de la publication et enfin le titre du périodique suivi des numéros de page, planche et figure - au dos de l'étiquette on indiquera le numéro de matrice, si le specimen est moulé N.B.: le numéro d'inventaire doit obligatoirement être inscrit a l'encre de Chine sur le specimen. Cas particulier des Types et Figures L'ONCP conserve les specimens a statut <<type>> ou <<figure>> dans une salle spécialement aménagée pour leur bonne conservation. Cette salle appelée <<typothèque>> n'abrite que les specimens originaux bien repérés, bien marques, avec des étiquettes barrées de rouge pour les types, ou barrées de vert pour les figures.


CUSSINCATION

Embr. W^.bris Fmille Must61id65

Localit contrølde

AUTEUR de flguraon

j.vicar I

DETERMINATEUR

J.VIRET

COLLECTEUR

J. VIRET Annie

EcK. .cotnplet Incomplet en dbth SqueL COU%plet -

Invert. parder mel.

oParatype

figurd. Changi nomenci.:

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RAt4GEMENT * Meuble

Salle

02

Fig. 1. La fiche d'inventaire. Fig. 1. Inventory card.

fJ

0 ¶1

spEcifique


La fiche d'inventaire Cette fiche existe depuis 1962 et permet de regrouper par rubriques toutes les informations relatives a chaque échantillon. Sur cette fiche aucune rubrique ne fait appel a l'utilisation de codes. L'ONCP fournit gratuitement les fiches d'inventaire a tous les établissements soucieux de participer a l'inventaire national, a condition que ces fiches lui soient prêtées pour transcription sur des bordereaux (encore appelés souvent documents-transfert) pour saisie sur micro-ordinateur. Ces fiches sont ensuite restituées a leur propriétaire, c'est-â-dire l'organisme qui conserve et gère les specimens qui conserve et gère les specimens décrits sur les fiches. Le bordereau ou document-transfert Le document-transfert est en réalité la traduction en langage code de la fiche d'inventaire oü tout paraIt en clair. Contrairement a la fiche d'inventaire, ces bordereaux sont transcrits par le personnel de l'ONCP. Ce document comporte 80 caractères ou cases, tout comme la carte perforée (80 colonnes) a laquelle ii donnait naissancejusqu'en 1980, et présente la totalité de toutes les caractéristiques a transcrire pour chaque échantillon (1 ou plusieurs specimens). La limitation stricte a 80 caractères impose de décrire l'échantillon avec des codes et permettra un gain énorme de place en mémoire du micro-ordinateur donc le traitement d'un nombre d'informations plus grand. Avec l'utilisation de logiciels tel TEXTO, l'utilisation de codes n'est plus obligatoire car le nombre d'octets par champ (ou descripteur) n'est pas limité. Malgré tout, les codes offrent l'avantage d'un gain de place parfois très important dans la mémoire centrale de l'ordinateur, et leur utilisation sera toujours conseillée quand, pour un même champ, le nombre d'éléments éventuels différents sera peu élevé. 1. Le code systématique (fig. 3 et 4) Chaque fossile a une place dans la classification qu'il est bon de faire apparaItre car les determinations ne sont pas toujours précises, ni même exactes; 11 chiffres, donc 11 cases suffisent a traduire toute la classification. 0 a 99 = embranchement 0 a 9 (9 cases successives) pour le sous-embranchement, la classe, la sous-classe, le super-ordre, l'ordre, le sous-ordre, la super-famille, la famille, la sous-famille. embranchement des Mollusca 09 exemple: classe des Cephalopoda 09-9 sous-classe des Ammonoidea 09-9 5 ordre des Clymeniida 09-95-4 super-famille des Clymeniaceae 09-95-4-5 famille des Clymeniidae 09-95-4-59 Pour chaque embranchement, une classification a été choisie dans un ouvrage complet et moderne (ex: Treatise of invertebrate Paleontology). Elle a été entièrement chiffrée dans le système decimal. C'est un énorme travail et l'ensemble du code se présente sous forme hierarchique et aiphabétique. Il a été entièrement concu et réalisé a Lyon.


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I

LI 4, 1.4.

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£5 f4 I1

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£

40 41 44 4544

sutcun ou détenninateur cu coflecteur

lectotype 4 Motype 0 type I paixtype, pMiotype. fipaiê 2 -Pc statut aoo0gur46

.

Fig. 2. Le bordereau ou document-transfert. Fig. 2. <<bordereau>> of transference document.

cx type flju,ê,°° . en. I i . 2 exflguté ' - 34 ix type aDO - " S exflg. ""

-

..


Families AMMONOIDEA Sous-families Acanthoceratidae ...................95+9+39+ Acanthoceratinae ..................95+9+395 Acanthociymeniidae ...............95+4+95+ Acanthohoplitinae .................95+9+792 Acanthopleuroceratinae ............ 95^9+555 Aconeceratinae ....................95+9+093 Acrochordiceratidae ...............95+0+22+ Adrianitidae ......................95+8+89+ Adrianitinae ......................95+8+899 Agathiceratidae ...................95+8+59+ Agoniatitidae ......................95+1+95+ Alocolytoceratinae .................95+5+990 Aisatitinae ........................95+9+995 Amaitheidae ......................95+9+58+ Analytoceratinae ..................95+5+929 Anarcestidae ......................95+1+92+ Anarcestinae ......................95+1+929

Fig. 3. Extrait du code <<classification>> des céphalopodes indiquant les différentes families et sousfamilies. Fig. 3. Part of the <<classification code of cephalopods showing the different families and subfamilies.

Classe CEPHALOPODA - 9 (selon Moore) 9 - Sous-ciasse NAUTILOIDEA 3. Ordre Ellesmerocerida 5. Ordre Orthocerida 9. super-famille Orthocerataceae 5. super-famille Pseudorthocerataceae 2. super-famille et famiile incertae sedis 2. Ordre Ascocerida 0. Ordre Oncocerida I 8. Ordre Oncocerida II 4. Ordre Discosorida 6. Ordre Tarphycerida 7. Ordre Barrandeocerida 9. Ordre Nautilida 9. super-famille Tainocerataceae 5. super-famille Trigonocerataceae 2. super-famille Aipocerataceae 0. super-familie Clydonautilaceae 8. super-familie Nautilaceae

1. Ordre incertae sedis 1. Ordre incertae sedis et familie incertae sedis Fig. 4. Extrait du code <<classification>> des céphalopodes indiquant les classes, sous-classes, super-ordres, ordres et sous-ordres. Fig. 4. Part of the <<classification>> code of cephalopods showing the classes, subclasses, superorders, orders and suborders.


2. Le code stratigraphique (fig. 5) C'est également un code a 4 chiffres et ii n'occupe que quatre cases. 0 a 9 pour 4 cases successives correspondant a l'ère, puis la période, l'etage, et enfin la zone ou la couche. exemple: 3 Tertiaire 32 Miocène 320 Aquitanien 3202 Calcaire de St Gérand le Puy Ce code a été établi en 1967 par collaboration entre le BRGM et le centre de Lyon. 3. Le code géographique (fig. 6 et 7). C'est encore un code a ii cases utilisant pour chacune les chiffres de 0 a 9. 1 case le continent 3 cases le pays 2 cases les grandes subdivisions administratives (départements, états, républiques, etc.) 3 cases les petites subdivisions administratives (communes, counties, oblasti, etc.) 2 cases le gisement fossilifère 5 5090 509030 509030062 50903006201

Europe France Gard Calvisson Combe des abeilles

Ce code a été mis au point a l'Ecole des Mines de Paris et la numérotation des gisements se fait a Lyon au fur et a mesure des besoins de fichage des collections A ce code correspond un fichier des gisements fossilifères français et étrangers. Chaque fiche indique le code et les renseignements indiqués ci-dessus, mais aussi les cartes de références, les coordonnées géodésiques, l'âge du gisement, sa description, une coupe stratigraphique, des listes fauniques, etc.


3.922 3.922 3.501 2.296 2.29- 4.3 14 1.999

Argues d'orchies Argues du soissonnais Argues vertes Argovien Argo-rauracien Arudien Ashgillien

Fig. 5. Extrait de Ia liste aiphabétique du code <<Ages>>. Fig. 5. Part of the alphabetic list of code <<Ages>>. Espagne Andalousie Almeria CadIz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla

5250 00 000 01 000 01 040 01 110 01 140 01 170 01 200 01 220 01 280 01 390

Aragón Huesca Teruel Zaragoza

02 000 02 210 02 420 02 480

Asturies Oviedo

03 000 03 330

Catalogne Barcelona Gerona Lérida Tarragona

04 000 04 080 04 160 04 250 04 410

Fig. 6. Extrait du code <<provenance>>. Fig. 6. Part of code <<provenance>>.

Gard non précisé 00 SINSANS 01 COMBE des ABEILLES ...........02 Bergerie a BONEAU ..............03 MAZET du PETROLEUR .........04 Coupe VAU ......................05 JEU du BATTOIR ................06

Fig. 7. Exemple de fiche gisement (fichier appelé fichier blanc). Fig. 7. Example of locality card (file named white file).


Description du bordereau La repartition des informations sur le document-transfert a 80 cases est la suivante: cases 1 a ii nom de genre (11 lettres au maximum) 12 a 19 nom d'espèce (8 lettres au maximum) 20 a 27 nom de sous-espèce (8 lettres au maximum) 28 a 38 classification (code chiffré sur 11 cases) (cf. paragraphe f. 1) 39 42 age (code chiffré sur 3 cases) (cf. paragraphe f. 2) 43 a 53 gisement (code chiffré sur 11 cases) (cf. paragraphe f. 3) 54 ocean (code chiffré de 0 a 9) 55 a 68 auteurs et année pour la figuration, la determination ou la collection (5 cases, donc 5 lettres pour chacun des 2 auteurs) 69 nature (moulage, dent, etc.) 70 statut (type, syntype, figure, etc.) 71 éventuels changements génériques ou spécifiques 72 a 73 établissement. Deux lettres suffisent pour citer l'établissement qui conserve l'échantillon ex: GL: Géologie de Lyon EM : Ecole des Mines de Paris MP : Museum de Paris MN: Museum de NImes MG: Museum de Grenoble 74 numéro de la salle (code chiffré de 0 a 9) 75 a 80 numéro d'inventaire (6 cases, donc 6 chiffres) Saisie et exploitation des données Jusqu'en 1980 les documents-transfert donnaient naissance a des cartes perforées et étaient détruits après réalisation des cartes. Celles-ci étaient conservées dans des fichiers et classées selon 2 rubriques : l'une systématique, l'autre stratigraphique. Leur exploitation se faisait grace a un petit ensemble eléctronique IBM (IBM 108) qui permettait la lecture de 1.000 cartes par minute et grace a une imprimante IBM 836 qui imprimait les réponses sous forme de listes. Cette exploitation a été abandonnée en 1980 au profit de Ia microinformatique. A ce jour nous utilisons: - un micro-ordinateur SHARP MZ 80 B avec le logiciel de gestion documentaire WALCORE, - un micro-ordinateur compatible IBM/PC (AT): RDI 800 (MEMOREX) avec le logiciel documentaire TEXTO. Les données inscrites sur les bordereaux sont saisies directement a partir du clavier du micro-ordinateur et sont stockées sur le disque dur ou sur disquette en fonction des besoins, de la fréquence de leur utilisation. L'exploitation des données peut se faire très rapidement par des commandes simples telles que : corrections, substitutions, questions. Les réponses peuvent être imprimées (listing) ou apparaItre sur écran de visualisation. Ce système de gestion relativement simple permet de décrire un fossile avec 14 descripteurs seulement. D'autre part, et c'est le but recherché dans toute gestion, ii indique le lieu de rangement des specimens recherchés. Enfin, ii permet l'interrogation sur un ou plusieurs descripteurs et fournit la liste des specimens répondant aux


questions posées. (Nous formulons en moyenne, chaque année, une centaine de questions sur cette base de données).

PUBLICATION DE CATALOGUES A STATUT <<TYPE>> OU <<FIGURE>> Indépendamment de cet inventaire des collections paléontologiques, 1'ONCP s'efforce de faire connaltre a tous les chercheurs intéressés les informations qui peuvent leur rendre service dans le domaine de la paléontologie: publication de catalogues de types et figures, confections et échanges de moulages, fichier gisements, etc. Ainsi, depuis 1963, l'Université de Lyon a publié plusieurs listes de specimens types ou figures. Ces listes constituent un long mais indispensable travail d'inventaire. Pour chaque specimen type ou figure, sont indiqués le genre, l'espèce suivie du nom d'auteur et de l'année de sa creation, la localisation géographique, l'âge très précis, les références bibliographiques les plus completes possibles et le numéro d'inventaire. Plusieurs catalogues ont déjà été publiés: - 1963 - Gastropodes Prosobranches secondaires - 1964 - Brachiopodes - 1965 - Echinodermes - Céphalopodes ColéoIdes - 1966 - Lamellibranches - 1968 - Bryozoaires - 1983 - Ammonites

BANQUE DE DONNEES <<TYFIPAL>> Suite a cette dernière publication du catalogue des Types et Figures d'Ammonites conserves au Centre des Sciences de la Terre de l'Université Claude Bernard, la Direction des Bibliothèques et des Musées pour l'Information Scientifique et Technique (DBMIST) organisme dépendant du Ministère de l'Education Nationale, a pris conscience de l'importance considerable de ce patrimoine constitué par les collections paléontologiques. Aussi des 1984, la DBMIST et l'Association paléontologique française (APF) ont été conduites a envisager un inventaire national des specimens a statut type ou figure en paléontologie. Les travaux d'une dizaine de coordonateurs régionaux (dont l'ONCP) a permis d'élaborer un document de saisie de données, relatifaux Typeset Figures (fig. 10). Ce bordereau regroupe une vingtaine de descripteurs (ou champs): le numéro d'ordre / l'espèce / l'auteur / l'année / le genre / la sous-espèce / le sous-genre / la classification / les figurations / l'organisme qui conserve le specimen / l'âge / la provenance / le statut / l'état / le nümero de bordereau / l'auteur de l'ouvrage et année / les références bibliographiques / la collection / le nümero d'inventaire du specimen / une zone de commentaires. Toutes les données sont stockées dans une banque nommée <<TYFIPAL>> (Type et Figure en Paleontologie) créée en 1986 et gérée avec le logiciel TEXTO. L'ONCP a participé très activement a la mise au point du bordereau et a la conception et


0

Espèce: Autetu:

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Formation: I 1 Pays:

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Fig. 8. Bordereau de saisie des données des specimens a statut <<Type>> ou <Figuré> dans la banque TYFIPAL. Fig. 8. Data card for <<type>> or <<figured>> specimens in the TYFIPAL file.


réalisation des documents nécessaires a la saisie des données avec le logiciel TEXTO. Enfin, l'ONCP a fourni plus du tiers des informations (7.100 des 2 1.000 reférences) entrées dans la banque.

SAUVEGARDE DES COLLECTIONS

Depuis de très nombreuses années, l'ONCP récupère les collections paléontologiques en voie d'abandon pour des raisons diverses et variées, et assure leur conservation et leur gestion. Ainsi, depuis une quinzaine d'années, l'ONCP gère les collections paléontologiques autrefois conservées par l'Université de Clermont-Ferrand. Ces collections sont totalement intégrées a ce jour aux collections lyonnaises. Dc même, depuis 1978, les collections paléontologiques d'invertébrés de 1'Ecole Nationale Supérieure des Mines de Paris sont déposées a Lyon, l'ONCP en assure la conservation et la gestion bien qu'il ne s'agisse pas là d'un veritable don.

En résumé, un inventaire s'effectue en plusieurs. étapes: - recherche des données • au niveau des registres • au niveau de l'étiquetage • au niveau des archives (nom des collections, année d'entrée, etc.) • au niveau du specimen si besoin (complement d'information, materiel nouveau) - repérage des specimens: étiquetage, rangement - établissement du document transfert - saisie des données et verification - constitution d'un catalogue informatique par systématique, par collection, par age, par gisement... Enfin, l'ONCP, par ses multiples actions dans le domaine de Ia gestion des collections paléontologiques, a su mettre en evidence les méthodes et les moyens nécessaires a la valorisation de ces collections. La misc en place de stage (stage de gestion de collections et stage de moulage et restauration) permet d'assurer la formation du personnel qui se consacre au rangement, a l'inventaire et a la conservation des collections. Si bien peu (environ une dizaine) d'établissements participaient a l'inventaire national jusqu'en 1984, ii faut noter qu'à ce jour presque tousles musées et toutes les universités ont a leur programme la valorisation du patrimoine dont ils ont la charge: un grand pas a été fait, il faut maintenant continuer et persévérer dans cette voie.


Chevalier, C., David, L. 1968. Creation et état d'avancement d'un fichier des gisements fossilifères français. Bull. B.R.G.M., 2ème sér. IV, n.° 3: 59-64, 4 figs. Orleans. 1970. Système français de traitement de l'information dans le domaine des collections paléontologiques. Docum. Lab. Géol. Fac. Sci. Lyon, 37: 155-175, 10 figs. David, L. 1978. La gestion des collections paléontologiques francaises: données actuelles et futures. Atti 2e Congr. A.N. m.s., Torino, 37-41. Philippe, M., Prieur, A. 1983. Les Musées d'Histoire Naturelle et la gestion de leurs collections dans le domaine des Sciences de la Terre. Pour une utilisation de méthodes déjà existantes. Bull. trim. Soc. Géol. Normandie et Amis du Museum du Havre, 70 (3): 5 5-68, 5 figs. Prieur, A., David., L. 1981. L'Office National de gestion des Collections Paléontologiques françaises: historique, but et méthode. Bull. Liaison Musées Hist. nat., 47: 3-6 Paris.

Original rebut el 19 de gener de 1989


Treb. Mus. Geol. Barcelona, 1: 233-238 (1990)

Exemple d'inventaire et de gestion d'une cartothèque

PRIEUR, A. An Example of Map Collection Inventory and Management. While the management of small collections of maps can be simplified with manual inventories, it is more difficult with collections that gather thousands of maps and more. Here informatic management becomes very useful. This publication shows that with a limited number of items (12), it is easy to manage many thousand maps. The numbering of maps, the realization of accounts, the entry and interrogation of data allow for a very simple and efficient computerized management system. Key words: Collections of Maps, Computerization, Account, Codes.

Si la gestion de petites cartothèques peut se faire de facon très simple grace a des inventaires manuels, il n'en est pas de même pour des cartothèques regroupant un millier de cartes, voire plus. Ii faut alors faire appel a une gestion informatique. Cet article montre qu'avec un nombre limité de descripteurs (12) il est très aisé de gérer plusieurs milliers de cartes. La numeration des cartes, Ia réalisation des bordereaux, la saisie et l'interrogation des données conduisent alors a un système de gestion informatique simple, efficace et performant. Mots clefs: Cartotheque, Informatique, Bordereaux, Codexs.

Toute carte est définie par un certain nombre de données et jusqu'alors seul un petit nombre de ces données était pris en compte pour ranger les cartes de facon

* Université Claude Bernard (Lyon I). Departement des Sciences de Ia Terre. 27-43, bd du 11 novembre - 69622 Villeurbanne Cedex - FRANCE.


rationnelle. Cette méthode valable pour un petit nombre de cartes ne peut être appliquée des que le nombre dépasse le millier. Ii devient donc nécessaire d'analyser méticuleusement le problème et d'utiliser les moyens modernes comme la microinformatique pour en assurer une bonne gestion. Quels sont les descripteurs d'une carte? Ce sont d'abord le nom de pays, le nom de commune, l'échelle, la nature, le ou les auteurs suivis de la date de réalisation, la catégorie, la subdivision. De plus, une carte peut être accompagnée ou non d'une notice et être conservée en plusieurs exemplaires. Dans un rangement traditionnel, on considérait généralement deux types de categories de cartes: celles topographiques et celles géologiques. A l'intérieur de cette premiere classification on regroupait les cartes de même échelle et le rangement se faisait alors par ordre alphabetique de nom de carte (correspondant en général a un nom de commune), pour chaque pays considéré. Dans une gestion informatisée, les données énoncées ci-dessus sont reprises pour élaborer le bordereau de saisie (fig. 1) de données. Ce bordereau comporte les indications suivantes: - Pays. Seules sont prises en compte les 6 premieres lettres pour chaque pays. - Nature. Les 2 premiers caractères sont utilisés pour indiquer s'il s'agit d'une Carte, d'une Coupe, d'un Atlas, de Photos ou de Monographie (cf. annexe 1). - Nom. 35 cases ont été retenues pour définir ce champ. - Auteur's,). 15 caractères peuvent être utilisés pour citer le ou les auteurs du document. - Année. A la veille de l'an 2000, nous avons cru bon de réserver 4 cases pour écrire l'année de réalisation de la carte. - Catégorie. 48 types de cartes ont Pu être mis en evidence. Seules trois lettres servent a mentionner la catégorie de référence de telle ou telle carte (cf. annexe 1). - Notice. 1 lettre (0/N) indique si la carte est accompagnée ou non d'une notice. - Nombre d'exemplaires. 2 caractéres suffisent pour un nombre d'exemplaires en général inférieur a 100. A ces descripteurs sont ajoutées 2 notions primordiales sans lesquelles tout inventaire n'a aucune signification: le lieu de conservation (2 caractères) et le numéro d'inventaire (6 caractéres). - Subdivision. 3 caractères sont utilisables pour indiquer le type de découpage de la carte (cf. annexe 1). Dans le cas present l'utilisation au depart du logiciel WALCORE nous a contraint a ce découpage car chaque référence est limitée a 250 octets (ou caractéres). L'utilisation depuis du logiciel TEXTO, oü chaque champ (ou descripteur) peut être entré en clair (donc sans limite) nous a conduit a utiliser un autre système de bordereau (fig. 2 et 3). Au niveau de la cartothèque, cette gestion informatisée va autoriser 2 rangements possibles: - l'un, simple, qui conSiste a numéroter et inventorier les cartes au fur et a mesure de leur arrivée. - l'autre, beaucoup plus complexe et beaucoup plus lourd, qui reprend la classification traditionnelle avec numeration des cartes. Ii faut alors attribuer des series numériqueS pour chaque rangement thématique. Par exemple, les cartes topographiques de France a 1/25.000 seront numérotées de 000001 a 010000; puis les cartes


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CATEGORIE

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Nombr.dtXEMPLAIRES.

Fig. 1. Bordereau de saisie des donnĂŠes du fichier CARTOTHEQUE (utilisation avec le logiciel RE).

Fig. 1. Data card from CARTOTHEQUE file (used with WALCORE software).

WALCO-


Fig. 2. Fac simile d'un bordereau de saisie des données utilisé actuellement pour constituer le fichier <<carthothèque>, (logiciel TEXTO). Fig. 2. Facsimil of a data card actually used to buil-up the <<cartothèque>> file (TEXTO software).

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Fig. 3. Liste obtenue a partir du fichier CARTOTHEQUE. Fig. 3. List obtained from CARTOTHEQUE file.

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topographiques de France a 1/50.000 auront une numeration de 010001 a 020000; etc. Ce dernier rangement implique des temps de manipulation des cartes extremement longs, et la gestion complexe d'un cahier oü sont consignées et tenues a jour toutes les bandes numériques afin qu'un même numéro ne puisse être attribué a deuxcartes différentes. A ce dernier rangement ii faut préférer le premier système car la microinformatique permet grace au numéro d'inventaire de retrouver toute carte rangée convenablement. La saisie et la gestion informatique se font sur un microordinateur compatible IBM/PC-AT fonctionnant avec le logiciel TEXTO. La saisie d'un nombre réduit de champs ne comportant qu'un nombre réduit de caractères a pour but d'accélérer l'ajout et ne pas encombrer la mémoire. Les codes principaux sont stockés sur des fichiers annexes et peuvent être chaInés sur le fichier principal pour fournir une liste <<en clair>> des informations. En résumé la description d'une carte se fera grace aux champs suivants: Référence (numéro d'ordre dans la machine, terme obligatoire et en tête dans texto), Pays, Nature, Nom de la carte, Echelle, Auteur(s), Année, Catégorie, Subdvision, Notice, Nombre d'exemplaires, Lieu de conservation, Numéro d'inventaire. Pour une bonne gestion de cette cartothèque et compte tenu du fait que ces cartes seront empruntées, ii peut être envisage d'ajouter a ces champs des descripteurs tels que: Emprunteur, Date de l'emprunt, Durée du prêt, Adresse, etc.

. ............. ............

Mromagndtique ......... DIV VEG Agroonne DIV Basslnhouiilcr Bathymftzique ......... OCE Bouguef avty Anomaly. . . CPA Ddclinaison (cirte de Ia). . .. DIV Denaitd de population (carte de Ia) ........ . DIV DIV Divem Esux souterraines (nature chianique CES des) DIV EtIondremants CCII Geocliemeatsy GEG Gdogrsphique CEO Gdologtque Gdomorphologique ...... MOR Gdotectonhque ......... . GET

................. .................. ........... ........... ........... ............. . .............. ............. .............. .............

AThs AT CArte CA COupe CO MOnographie ....... MO !Hotoa PH

. ........... ............ . .............. ..............

............. . .............. ............. ............ . .............. ............. .. ...............

Ocdanographique......... OCE ORO Orographiquc FED Pologsquc PtroIe(gisementsdc) ..... PET Photo. gdol. (reconnaissance). PGR .POL Pollution DIV Radiometnc Reconnaissance photo. gdol. . PCI

.................

VEC

CTH Gothennal Giscnrnts de gypue ...... GYP Gisernenta de p&ole ...... PET GLA Glaciaire CLI Glissernents GRA Cravimdtrlque Hydrogdologique........ HYG Hydrographique ........ HYD DIV Utholacits MAC Magntiquc MET Métallogdniquc ......... Mtamorphsque......... MTM Mindraux lourds ......... M1L i.UN Mis.Jdre Minidse et des indsces (carte). . MIl Nature dslmique des caux touterCES nines

Nord....N Sud..... $ Eat .... .E Oueat...W Censre....0 1-2.... 1-2 3.4....34 5.6....$.6 74.... 74

..

I ....... I 2 ....... 2 3 ....... 3 4 ....... 4 5 5 6 6 7 7 8 8

River bank stability map.....DIV

ROU LED SEM SIR ..............SIR TOP ............ ROU ...........

Routiêrc Sddimentologie Sedimentologie marine Structurale Tcctonique Topographique Tounlatique Wgdtation

UEIJ 0E CONSERVATION

NOTICE

.. . ........... ..............

ACrdgation ........ AC CArtothilque ....... CA C011ections ........ CO ENseignement--------EN MUral .............. MU FEnodique FE SUspendu ......... LU IR TRaltd

Fig. 4. Les différents codes utilisés pour remplir les bordereaux du fichier CARTOTHEQUE. Fig. 4. Different codes used to fill the data cards of CARTOTHEQUE file.


La gestion d'une cartothèque même trés importante devient donc trés aisée grace a l'intervention de la microinformatique. Dans un rangement <<manuel>> hautement complexe a structure très élaborée, la recherche des cartes par fichier a tn manuel puis dans les meubles a cartes est souvent longue et fastidieuse Ct l'obtention de la carte désirée relève quelquefois de l'utopie. Cette gestion informatique fournit aux chercheurs un outil efficace rapide et de manipulation très simple.

Original rebut el 19 de gener de 1989



TMGB vol 1 (1990)