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Louise Bourgeois Spider, 1994

A partir de los años cuarenta y cincuenta Louise Bourgeois fue teniendo una presencia cada vez más activa en el ambiente artístico neoyorquino; en 1966 participó en la famosa exposición Eccentric Abstraction junto a artistas más jóvenes como Eva Hesse o Bruce Nauman y en los años setenta, con obras como Confrontation (1978), logró convertirse en referencia del arte feminista. Tras la retrospectiva del MoMA en 1982, su obra se reactiva con instalaciones escultóricas, series de dibujos y obras tan destacables como las de la serie Spider, que hicieron de ella una de las artistas más sobresalientes de los últimos años del siglo, con una obra que revisa su propio pasado, y que como ella misma declaró a Bill Beckley, le permitió “reexperimentar el miedo, concederle una entidad física, de tal modo que –dijo- soy capaz de eliminarlo. En mi escultura actual digo lo que no pude hacer en el pasado”. Cuando Bourgeois expuso por vez primera Spider en el Brooklyn Museum de Nueva York durante la primavera de 1994, la presentó en un espacio reducido que daba mayor protagonismo a la idea de amenaza que posee la gran escultura. La obra, que poco después adquirió el Museo Reina Sofía, es uno de los primeros ejemplares de una serie en la que la artista siguió trabajando hasta el final de esa década. Bourgeois siguió una temática que había aparecido en sus dibujos de los años cuarenta, con formas esquemáticas y dotadas de cierto aspecto humanizado, que coincidían en el tiempo con los dibujos y pinturas de la serie Femme-maison, a cuyo concepto de arquitectura y cobijo femenino tampoco es ajena la gran escultura de 1994. Spider posee al menos un doble significado: por un lado alude al concepto de protección y de defensa contra el mal propio de un animal que se alimenta de insectos transmisores de enfermedades. Por otro es la encarnación de la idea de la madre, que Bourgeois asimila a los conceptos de paciencia, limpieza, razón y al adjetivo “indispensable”, con el que,

precisamente, tituló un dibujo de 1994 y otra escultura de la serie. Este vínculo fue explícito en la gigantesca araña, de más de nueve metros de alto que tituló Maman; una obra de 1999 que incluía bajo su abdomen un saco de huevos y que tenía una clara presencia amenazadora. La obra del Museo no solo tiene esos detalles femeninos, sino que se configura con imágenes biográficas como la aguja que aparece literalmente en la obra y que hace referencia a la profesión y pasión, como restauradora de tapices, de la madre de la artista. Este detalle y toda su estructura acentúan el aspecto a la vez frágil, por apuntalado y amenazante, lleno de formas puntiagudas de la obra; una escultura que metafóricamente alude también al concepto del hilo, “el hilo de la vida, el hilo de araña que la madre corta”, según las palabras de la artista.


Bibliografía: Bernadac, Marie-Laure y Storsve, Jonas (ed). Louise Bourgeois. Tate Publishing, 2007 (versión inglés) y Centre Pompidou, París 2008 (versión francés) [cat. exp.] Bal, Mieke Louise Bourgeois,’ Spider, The Architecture of Artwriting, University of Chicago Press, 2001 [versión castellano: Una casa para el sueño de la razón [Ensayo sobre Louse Bourgeois], Cendeac, Murcia, 2006] Caux, Jacqueline. Tissée, tendue au fil des tours, la toile de Lousise Bourgeois. Seuil, 2003 Bourgeois, Louise. Louise Bourgeois. Destruction of the Father-Reconstruction of the Father: Writings and Interviews, 1923-1997, Violette ed. Londres 2000, [Destrucción del padre/reconstrucción del padre, 1923-1997, Ed. Síntesis, Madrid, 2002]. Gorovoy, Jerry, Tilkin, Danielle, Helfenstein, Joseph, y otros. Louise Bourgeois Memoria y arquitectura, Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1999. [cat. exp.]


Cafetería. Louise Bourgeois  

Hoja de sala de la colección del Museo Reina Sofía.

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