CRÓNICAS DE PANDEMIA. Jéssica Jerez Yáñez

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Crรณnicas de P a n d e m i a



ÁGATA

Jessica Carolina Jerez Yáñez



ÁGATA Ágata llegó a casa cuatro días después de iniciada la cuarentena preventiva. Ágata llegó a mi vida cuando tomé plena conciencia de que la soledad sería un espacio muy habitual durante este tiempo y es que aun cuando estés rodeada de personas que te quieren y “te apañan”, lo cierto es que cuando has elegido vivir sola, hay ocasiones en que esa soledad se hace incluso más grande que tú misma. Y es que el problema no es la soledad o la autovalía, el problema es el aislamiento.


En mi lugar de trabajo se optó rápidamente por activar la modalidad a distancia…mi familia y amistades tomaron de forma oportuna todas las medidas necesarias para resguardarse…yo misma inicié procesos del mismo tipo y así fue cuando a los pocos días me sentí así: aislada… profundamente sola, pasando jornadas enteras sin hablar y es que luego de estar todo el día frente a la pantalla del computador o el celular con motivo del trabajo, lo que menos quería era tomar el teléfono luego de las 19 horas.


Así fue como Ágata, una felina que en otro tiempo hubiera mirado con recelo y desconfianza – por que les consideraba oportunistas e incluso me intimidaban en algún gradofue ganando espacio en mi vida, muchas veces como una observadora de mis tensiones, contradicciones y cambios de humor y otras tantas como provocadora o generadora de nuevos aprendizajes que resignifican mi vida.



Ă gata ha llegado a salvarme, tal vez no de un contagio por Coronavirus, pero sĂ­ de la locura del encierro, de los miedos y fantasmas que reactivĂł la soledad y de los silencios eternos que este cautiverio me trajo.



Su presencia en mi vida ha reafirmado en mi el valor de los afectos…de la manada. Y aunque no tengo idea quién seré cuando todo esto acabe, al menos habré aprendido a ser la humana de una gata.


Concepción, Chile. 2020

Fotografías dioramas Pía Aldana Carrasco