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PREMIO DE POESÍA FLORICANTO 2013 Grupo Cultural Floricanto A.C. (Presidenta Ileana Godoy)

LAS HOJAS DEL GRANADO (2º. Lugar ) María Elena Solórzano

MÉXICO-TENOCHTITLAN VERANO DE 2012


POLVO DE MARIPOSA El polvo de la mariposa penetró en mis ojos. desde entonces puedo mirar a través de los cántaros de barro, a través de las puertas de madera. Todos los cuerpos traspaso con la luz de mis pupilas. Ahora sé que tú no eres el hombre que yo aguardo, sino otro ser que deambula por la noche. Jamás acudes a orar bajo el abeto, ni entonas la canción de los azules, ni de tus ojos vuelan tórtolas de luz.


IMPREGNÓ MI LENGUA El polvo de las mariposas impregnó mi lengua. Entendí los dialectos más extraños. intuí los secretos de la letra. Nuevamente logré nombrar las cosas Vislumbré el dolmen sagrado en la llanura, pero nunca descifré sus signos. Almendras degusté y mi lengua desató palabras, comprendí el lenguaje de los árboles. Contemplé al celestial gemelo, lo acompañé en su travesía y bailamos frente al fuego con los magos.


SOY LA DIOSA La tibieza resbala por mi pubis. Entre la maraĂąa de obsidiana manos de fresco barro, lianas en los dedos. Como sol que trastoca las sales en verdura, como caimanes que custodian las orquĂ­deas, como turquesa que escinde el agua: miran los orificios de mi piel. Soy la diosa de transparente falda y encendida vulva.


ESCRIBIR TU NOMBRE Tengo el brío de la yegua. Descenderé con mi negro faldón hasta el fondo del abismo. Cortaré las rojas flores que la torrentera ofrece. Llegará la luz que todo lo define, la blancura se extenderá sobre las cosas. Entonces podré escribir tu nombre y se llenará el vacío.


ESCANCIAR EL VINO En el bosque gocé de las danzas, bajo la Luna mis manos parieron arrebatos, pisé la juncia de berilo. Monté brioso frisón, llegué al tabernáculo que gime, con la bula de indulgencias que me otorgó la vida cohabité con jóvenes y viejos. Ahora estoy en la cripta del castillo, ellos cerraron la puerta con siete llaves, obedecen a su amo. En la noche deslizarán endriagos y escorpiones. Mi piel no tiembla ni tirita, no estoy preparada para la muerte, sino para escanciar el vino y reventar las uvas en mi boca.


MIS CONJUROS Oscuridad, tormento junto a los cuerpos insepultos Pero saldré con una corona de gardenias. Los muertos me darán fuerza, en ellos quedan gérmenes divinos. Con mis conjuros destruiré al verdugo que cercena las cabezas y atiza las hogueras de las mujeres que han sido sentenciadas por hacer el amor al aire libre. y practicar la hechicería. Se le secarán los dedos índice y pulgar, espesa neblina sitiará sus ojos. Se revolverá herido de muerte… Entonces seré libre, pasearé por la plaza con un vestido rojo y la mirada encendida por las mariposas.


LAS HOJAS DEL GRANADO Mientras encuentro mi manada, Canto la melodía que me enseñara Nina cuando atizaba el fogón por la mañana y canturreaba hasta avivar la brasa. Entre emanaciones de hierbas se perpetuaban guisos y conjuros. para que la Luna anidara en la falda de la niña grande, la que aún no tenía florecidos los pezones Las hojas del granado y las infusiones del orégano eran para la niña grande.


DÉJAME IR Madre, déjame ir, ahora tu cálido manto debe guardarse en el armario, pues ya cobija débil hierba. Ya no seré la amable niña que complace para ganar una sonrisa, un poco de miel y fruta seca. Es necesario que salga sin abrigo en esta pálida mañana, sobre mis hombros tus plegarias. Tú dices, madre, no podré hacerlo, no podré el zarzal atravesar, me engullirá el pantano, que no estoy preparada para cruzar desiertos. Déjame ser la forastera, la que de momento no tiene casa ni un plato de comida: la que busca su destino. Déjame intentarlo. Cuando regrese seré una mujer vieja y sabia como tú.


OTRA SOY Con agua de río empapo la frazada, mojo mi camisa para que recobre forma Otra persona soy. Otros ropajes necesito, no quiero que vean mi piel ni mis desnudos hombros. Guardaré mis amados trajes en el armario con olor a cedro. Barreré mi casa con ramas de abedul, devastaré la maleza que clausura la entrada. Vendrá el verano, tal vez su dulce vino, tal vez.


NO VI MIS MANOS No puedo limpiar la sangre, pequeño arroyo que cruza por mi cuarto. La ensoñación cegó mis ojos y no vi ni mis manos ni mis ropas. Corrió durante años mi sangre. Ahora trato de curar la herida, cauterizarla con telarañas, cerrarla con candente hierro taponarla con los restos de mis uñas, con la ceniza de un misal, de mi rosario. Todo inútil. La sangre mana y mancha todos los enseres. Sin embargo la fachada de mi casa está muy limpia. Pero en unos días ellos se darán por advertidos y sabrán de los derrumbes interiores. Palabras y conjuros seguiré buscando en la memoria, los pronunciaba mi abuela para detener las tempestades. Para evitar la devastación total de mi morada los pronunciaré con voz sonora.


FLOREZCO EN CRISANTEMOS Eres igual que mi abuelo: Siete años después de que murió su compañera, fue al cementerio rescató parte de sus huesos y los ocultó bajo su cama. A los pies de tu lecho guardas mis calizos restos, el calor de mi seno te recuerda: cuando tus pupilas fosforecían y mis ojos eran los de una gata en celo. Con el cenzontle gorjeo entre las ramas de la higuera, florezco en crisantemos.


CAPULLOS INCONCLUSOS Entono salmos junto a las cenizas de mi madre. Huelo todavía su carne. Tejo los capullos que dejó inconclusos. Ella aparece junto a mí con su mirada triste. Evoco muchas cosas: cuando intempestivamente el fuego del mechero se apagaba, o colocábamos cruces de palma en las ventanas para que amainara la tormenta. Degustábamos licor de mandarina mientras bordábamos mis sábanas nupciales bajo la sombra de la breva. Ella dijo:no me olvides, ten presente: te aguarda un hijo.


LA QUE FUI La puerta se abre. Pronuncio la palabra. Por el pasadizo ciega voy. Como guía el atávico recuerdo de la que fui, la que se bañaba en el río en las noches de luna, la que solía cantar a coro con las ranas. Sólo llevo el recuerdo de la madre que parió diez veces, la canción de cuna que la abuela tarareaba. En la memoria llevo aquel aroma a pastel recién horneado, el olor a coco que desprendía el dulce. Sólo llevo mi esencia y mis recuerdos dorándose en las brasas Sigo el tam, tam de los tambores, el sonido de los crótalos, el silbo de otros caminantes.


SAZÓN DE ALMENDRA Ignacia es la mujer que inventa historias con sazón de almendra y ayuda a rescatar misterios. Conoce las hierbas más extrañas: las que secan el vientre, las que trastornan la razón, las que deshacen los tumores, las que dan virilidad, las que calientan la sangre, las que cierran la vagina, las que quitan la alferecía. las que amarran a los hombres y trastocan la razón. Como taxidermista exhibe en la puerta de su casa animales desecados: gatos albinos, perros con las patas cercenadas, víboras con ojos de vidrio, enormes escorpiones, una mano que conserva una sortija… Se interna en el bosque y con las sombras baila. Peina su cabellera de azabache, mientras reza con el río humedece su piel, palpitaciones de nenúfar. Brillan sus ojos de gata montés.


S贸lo por el placer de verlos morir entre sus manos, como las ara帽as teje redes para atrapar iridiscentes peces. Modela figurillas de barro, tuerce el destino y desencadena tempestades.


ELLAS ME ENSEÑARON Para internarme en páramos helados dejé el lecho de cálida paja. Dejé la tetera de tibia leche y me fui a hurgar los nidos de serpientes. Ellas me enseñaron la importancia de rastrear la huella de la sangre, a olfatear el veneno disperso en vino blanco, a deslizar el cuerpo a ras de tierra, a ser silenciosa en el peligro, a cambiar de piel de tiempo en tiempo, y sobrevivir a los destierros.


RETRATOS DESLEÍDOS Conservó: retratos desleídos, listones azules, cartas. Guardó las orquídeas que diseque un diciembre entre las páginas del libro donde aprendí conjuros para convertir las lágrimas en salmos.


ÍNDICE Polvo de mariposa………………2 Impregnó mi lengua……………..3 Soy la diosa……………………...4 Escribir tu nombre……………….5 Escanciar el vino…………………6 Mis conjuros……………………...7 Las hojas del granado……………..8 Déjame ir………………………….9 Otra soy…………………………..10 No vi mis manos………………….11 Florezco en crisantemos………….12 Capullos inconclusos…………......13 La que fui…………………………13 Sazón de almendra………………. 15 Ellas me enseñaron…………….....17 Retratos desleídos………………...18


Las hojas del granado  
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