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Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay

Memorias


Memorias

Edición y diseño Rosario Margarita María Salas Woocay Leticia Carrillo Girón Imagen de portada Vientre Amazónico de María Helena Leal Lucas “El Fuego consume la selva, mas la mujer lucha contra la muerte y la vence” Pinturas y grabados de interiores Magaly Hernández González Fotografía de contraportada María de Lourdes Hernández de Salas Primera edición Noviembre 2009

Derechos reservados © Rosario Margarita María Salas Woocay Derechos exclusivos de la autora y descendientes, reservados en todo el mundo. Registro Público del Derecho de Autor Instituto Nacional del Derecho de Autor 03-2008-102413181300-14

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, fotografías de las pinturas o grabados, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, digital, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo de la autora, o en su caso de sus descendientes.

Impreso y hecho en México Printed and made in Mexico


A Dios, que me permite permanecer.

A mis hijos, por todo su amor y el apoyo que me brindan; es el incentivo para seguir adelante.

A mis nietos, que colman mi vida de ternura y aprendizajes.


Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay

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Memorias

Agradecimientos

A Dios, por el regalo de vida. A mis hijos, nietos y familia política, que aún cuando mi forma de vivir tan inquieta en ocasiones les preocupa; siempre me acompañan y brindan su amor y apoyo incondicinal. Al Dr. Roberto Sergio Lugo Quintana y la Dra. Natalia Santana, que se preocupan por mi salud y me mantienen con calidad de vida. A mis amigas pintoras que prestaron su obra para ilustrar mi libro. Al Lic. Gonzalo García Terrazas, que me alienta con su fino trato y amables palabras a seguir con mi humilde obra. A Reneé Acosta, siempre dispuesta a cooperar con una amiga poeta. A Lety Carrillo, cuya sensibilidad hacia mi obra me hizo confiar en ella para la edición de mi libro. A todos los amigos y amigas, que no me sueltan de la mano y me alientan a seguir adelante. A todas aquellas personas que cada día me brindan una sonrisa, atención y tiempo al escuchar mis poemas. 7


Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay

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Memorias

Prólogo

“Somos Prisioneros del tiempo” Benito Pérez Galdós

Somos de tiempo, no del acotado por las manecillas, capataz en el quehacer humano; somos de ese tiempo que es elemento vital, somos un ayer que se vive en el hoy y se proyecta a un mañana. Ese ayer que configuró nuestro ser mediante las circunstancias y que con el pincel de los anhelos dibujó un ideal que fue consolidándose en esos presentes efímeros y que ahora son pasados, como lo será este instante, breve y fugaz, al término de la frase. Somos un presente volátil y fungible, a la manera de las flores; un hoy, un aquí y ahora empeñado en una lucha continua para consolidarnos como seres humanos, enfrentando los accidentes propios de nuestra naturaleza, unas veces padeciéndolos, otras, disfrutándolos, acaso provocándolos, pero siempre, siempre dando la batalla en muchos frentes ya que somos muchos en uno, puesto que somos actores en muchos escenarios vitales. Ya lo 9


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dijo el paciente Job: la vida es milicia y allí, en nuestro tiempo, se da un proceso dialéctico, entre los otros, la alteridad, la realidad de los otros y la nuestra; y todo esto con el fin de proyectarnos a un futuro promisorio apoyado en el pasado y sus anhelos, que una vez fue presente. Rosario Margarita María Salas Woocay en este texto nos hace conscientes de nuestro ser condicionado por el tiempo, el nuestro, el suyo y sus circunstancias. Sus Memorias, como lo titula, ecos de las nuestras, acaso vividas o intuidas, son hechos y experiencias inmersas en el inconsciente que nos hablan con familiaridad y confianza puesto que serán comprendidas merced a nuestra humanidad y sus accidentes. Una vez más, la Maestra chihuahuense nos regala una colección de experiencias, las experiencias en su valiente lucha vertidas en forma poética, amalgamando así forma y fondo, elementos vitales, y la palabra que apareja sensibilidad y espiritualidad, producto de una profunda reflexión del hecho humano. Memorias, de Rosario Margarita Salas Woocay, nos habla en un tono ni alto ni bajo, nos habla en el tono justo del hombre. Gonzalo García Terrazas

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Memorias

Introducción

Memorias, libro consecutivo a Imágenes del Alma, en el que se plasma la huella de los acontecimientos, circunstancias o momentos de la vida por los que he transitado y cómo han influido en mi personalidad o formas de enfrentar la vida; por lo tanto, cómo se ven reflejados en mi cotidiano actuar, y por qué no, cómo me han hecho modificar conceptos o respuestas en el diario devenir. Su contenido se conforma por recuerdos grabados en la mente, que en su incapacidad de almacenar tanta información o contener el impacto emocional producto de los mismos, debe volcarlos en el papel para delegar en la palabra escrita la responsabilidad de trascender las propias vivencias, o experiencias que me han sido narradas, para la posteridad. Memorias es un texto escrito espontáneamente, auténtico, en el afán de traducir fielmente las emociones sentidas en cada situación experimentada, con la sencillez con que se platica con un amigo, para que sea accesible a lectores de las más diversas características y edades; por esta razón, hasta el vocabulario menos usual descubre al lector su significado 11


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en el texto, a partir del mismo contexto en que se presenta. Cuántas veces, por el cúmulo de carga emocional que encerramos en nuestro interior, al observar un fenómeno de la naturaleza, sentir una ráfaga de viento, escuchar el trino de los pájaros, contemplar o experimentar un suceso de la vida, percibir el llanto anudado en la garganta y sentirlo humedecer nuestras mejillas, abrumados por el sentimiento, emoción o pasión; hemos fantaseado, otorgando formas, figuras, imágenes, nombres, olores y hasta sabores, a lo que excita nuestros sentidos. Es así como surge este texto, formado fundamentalmente por el lenguaje que traduce las fantasías que provocan en mi mente las situaciones que en mi transitar por este mundo se me hacen presentes. Espero que los lectores lo disfruten tanto como lo he disfrutado yo en su creación, ya que ha sido un proceso de confidencias en mi rincón en soledad, pero también en el compartirlo con las personas que me son cercanas por diferentes causas, y que lo han escuchado nacer y crecer en algunas o todas sus partes, en el afán de alentar, brindar compañía, consuelo, fortaleza, o simplemente hacerles partícipes de la felicidad que me ha motivado y a su vez me ha causado escribirlo. La Autora 12


Memorias

ESQUIVO

Fragancia, nitidez su esencia desea atraparla

NĂ­vea, brillantez que alucina despierta

Tersa, sin doblez ĂŠl esquiva cuando

frescura, en la penumbra; su ser envuelve, y se diluye.

aperlada, deslumbra; embelesada, en su mansedumbre.

impecable, en su conducta; decir verdad con la vista le pregunta.

Insincero, simulado, a sus ojos les rehĂşye; palabras dicen sus labios, su mirada lo descubre. 13


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SÓLO

UN

MOMENTO

Silencioso respira esencia del viento; el cabello ondula la fuerza de su aliento. Despliego la mirada en luminosidad del pueblo; al percibir su cercanía... se estremece mi cuerpo. Tímida respondo con frases entrecortadas; se ha obnubilado la mente y con claridad ya no pienso.

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Memorias

Ya sólo

quisiera huir

de aquel casual encuentro; antes de perder la calma y extraviar el pensamiento. Se evita el contacto, como si fuera un enfermo que contagiar pudiera de incontrolable sentimiento.

¿Qué es lo que temía? pregunto hoy que lo recuerdo; perdí el control sobre mí, en efímero momento.

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SE

MIENTE

Oscuridad que ciega, la pupila se dilata; alarido que ensordece, pasa el tiempo y permanece.

Negación a la verdad, en fantasía se esconde; elude la realidad, su propio espacio construye.

Vive en la imaginación creando mundos de silencios breves; cuando se le habla con veracidad, sólo se oculta y sus lágrimas bebe.

Aún con el dolor a cuestas no admite lo evidente... si alguien lo llega a mencionar, se escuda... y de nuevo miente.

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Memorias

EL

ÁGUILA

Surcaste el viento frente a mí, sorprendida te contemplaba; estaba a tan gran altura, tal parecía que contigo volaba. Majestuosa, indiferente, vuelo calmo, mirada sagaz; cuidabas el nido que a mi vera estaba, vigilando polluelos, que alimento esperaban. Vislumbrar el horizonte impiden las montañas; que forman al cañón, cual laberinto o muralla. 17


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Alturas disímiles, arco iris sin fin; sombras que se mueven, el sol al ocultarse, las hace surgir.

Nubes bajo mis plantas, pisar sobre ellas creí; fueron ilusiones vanas, así como estuve...desaparecí.

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Memorias

TORMENTA

ELÉCTRICA

Rasgas la noche, resplandeces en la lejanía; dibujas fantasmales siluetas en la cordillera de la serranía.

Se rompe el telón de la comedia de la vida; dando paso a la ostentación de la naturaleza engreída.

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Sólo se escucha el resonar de su voz enronquecida; dando idea al espectador, de la tormenta, su lejanía.

Descarga su furia el cielo, el relámpago aparece; calienta atmósfera a su paso y con su trueno estremece.

Es electricidad que nace cuando se amanceban las nubes; sobrecoge al corazón, con la belleza que descubre.

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Memorias

TE

ESCUCHABA

En una silla frente a mí, emocionada te escuché narrar, el gran momento que viviste cuando en París recorriste la gran vía triunfal, que Napoleón con sus huestes victorioso recorrió. Gran emperador del viejo mundo, en incontables países combatió; desde España hasta la Rusia su estrategia se admiró. Figura de real porte, posaba en su pecho la mano; él no medía de su cuerpo estatura, sino la distancia al espacio. Su final en el exilio cegar trató su grandeza, derrotado, aislado y triste, murió en la isla Santa Elena.

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GRUTAS DE CACAHUAMILPA De arquitectura natural, aquí se engalanó el artista; desde la entrada hasta el final es impresionante la vista. Se han esculpido escalones para facilitar la entrada, a esta imponente estructura por la naturaleza creada. Estalactitas y estalagmitas en hileras incontables; toman formas caprichosas, se ve hasta un elefante. 22


Memorias

Se admira al entrar, precavidos por el miedo; un espacio singular se descubre en el subsuelo. Son las entra帽as vivas de kil贸metros de monta帽a; se siente su respiraci贸n, si permaneces muda...no hablas. El silencio es sobrecogedor, se escucha el eco de tus pasos; que al resonar en los muros regresan como latigazos. 23


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Un camino muy pulido por el hombre construido; es resbaloso al pisar la humedad de sus fluidos.

Atreverte a recorrer completa la longitud de su columna; es retar a la prudencia, son misterios...que guardan las grutas.

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Memorias

ME

RENDÍA

EL

DOLOR

A Carlos

Manos duras y templadas para el duro trabajar; en tiernas y cálidas fueron transformadas, para mi atormentado cuerpo curar.

Lavaste heridas con afán valiente; mientras tu corazón palpitaba doliente.

Espiabas la respiración, te sobrecogía la muerte; hurgabas en la penumbra hasta cuando estabas ausente. 25


Rosario Margarita María Salas Woocay

De cada suspiro pendiente, apenas gemía... y a mi lado estabas; y si era en el dormir, tu atención era perenne.

Tal vez tu rostro impasible ante mí, cual te mostrabas; era humedecido por llanto cuando yo no te miraba.

Un día, gracias a Dios pasado, con voz del alma clamando: –¡qué puedo hacer por ti, madre!– te escuché desesperado.

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Memorias

Del dolor de tu mirada saqué la casta y te miré de frente: –¡lárgate con tus amigos, déjame aquí retorcerme!–

No quería me miraras así, y te grité... ya impotente; para no hacerte sufrir ¡prefería mejor perderte!

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G R A C I A S Al Dr. Roberto Sergio Lugo Quintana

Es voluntad divina depositada en sus manos; para conservar la vida concede sabiduría a los humanos.

Inteligencia y aprensión cuando el diagnóstico daba; diligencia y comprensión cuando llorar me miraba.

Férrea voluntad, conocimiento y acierto; para la salud regresar a cansado y agobiado cuerpo.

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Memorias

Angustia y ansiedad cada vez que me presento, paz y tranquilidad despuĂŠs que lo escucho y veo.

Luz en la obscuridad, melodiosas notas en el silencio; es paliativa su presencia, para mi impotente ser enfermo.

El SeĂąor me lo conserve aunque la salud recupere; merece disfrutar la vida que ha alargado a sus pacientes

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CUANDO

SUEÑA

Turba la mente la ansiedad que la consume; perturba su inconsciente, cuando a la luz de la luna, duerme. Dolor acumulado, por largos años presente; sigue así lastimando, a pesar de que ella se encuentra ausente. No se puede superar la sensación de desapego; aunque trata de reflexionar el dolor se acumula en su ego. Se percibe abandonada, falta de su amor, su aliento; y aún cuando se mantiene ocupada, en la obscuridad le causa desvelos.

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Memorias

Es aprensiva necedad de volcarse en los recuerdos; cuando debiera estar apacible en la tranquilidad de su sueĂąo. Y retrata las imĂĄgenes de desazĂłn y desprecio; y se duele su alma inerte con el caos de su mente. Despierta descorazonada como si todo fuera cierto; y humedece sus mejillas el llanto que corre lento. Es como un desasosiego que se siente muy adentro; oprime fuertemente el pecho y explota como un lamento. 31


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LA

CASONA

Aroma a tiempos remotos, en el dintel de la puerta, al franquearla; al voltear la vista a la izquierda te transportas embelesada. Cantera de mĂĄs de siglo sus paredes engalana; la fuente al centro del patio el pasado atestiguara. El gran domo que cubre a los rayos del sol la entrada; trasluce suficiente luz, para que permanezca iluminada. 32


Memorias

Construidas en redondel las habitaciones enfrentadas; al fondo, debajo de dos arcos, se perfila la escalinata. Cual trĂŠboles de tres hojas el cuarto pĂŠtalo esperaban; para presagiar la suerte de quienes la habitaban. Reposas del ayer esperanzas, de espĂ­ritus emergen remembranzas; y transcurre pausado el momento, escapan suspiros... te roban el alma. 33


Rosario Margarita María Salas Woocay

ENSOÑACIÓN Cadencia,

armonía,

la palabra

fluye;

melodiosa

sinfonía,

el pensamiento Timbre,

tesitura,

un trino

que huye;

una ráfaga

de viento

se lo lleva y

transcurre.

Es el sueño

intangible,

que sólo

en su mente bulle;

quiere concretizar y su ritmo 34

traduce.

la idea,

disminuye.


Memorias

Tiemblan levemente toda una trama en la cama

los párpados,

discurre;

su cuerpo duerme,

más su cerebro... construye. Un ruido turba

el silencio

y en su ensoñación lo confunde; quieren abrirse los ojos... engolosinada

lo elude.

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LA

MÚSICA

Sonido celestial, que sólo siete notas producen; es del artista el don y en el pentagrama las esculpe.

Blancas, negras, fusas y semifusas; otrora compás de vals, el siguiente una cuadrilla.

Tango, flamenco, polka, son o pascola; zapateado jalisciense, o una jota española.

La crea y mueve la música al ser, alegre por excelencia, una canción puede ser... o una danza berlinesa.

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Memorias

ILUSIONES Suave pétalo de flor, canto del jilguero al amanecer; murmullo del arroyo en su largo recorrer, crepúsculo de fuego... en brillante atardecer. Símbolo de luna en nostálgico anochecer; refleja la luz quebrada del ocaso, oculta entre las bravas olas que al rebelde oleaje la marea enfurece. Arrullo del follaje al despuntar el día; en la rama brotan trinos del ave que despierta y sola permanece. 37


Rosario Margarita María Salas Woocay

Es cierto que estoy desierto. Técnica: óleo sobre lienzo, 1997. 1.20 x 1 m.

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Memorias

MI

MÉXICO

Querétaro y Guanajuato, paraíso colonial; respiran historia en cada paso, son patrimonio de la humanidad.

Con sus largos callejones, edificios de siglos atrás; y en el callejón del beso, la estudiantina escucharás cantar.

Chichen Itzá, Mitla y Monte Albán, pirámides majestuosas de una época sin igual. 39


Rosario Margarita María Salas Woocay

De imponente arquitectura, individual personalidad; converge la luz del sol su energía, cuando de primavera el equinoccio será.

De culturas muy antiguas, sabiduría reflejarían; aún es un gran enigma, saber como fueron construidas.

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F O R T A L E Z A

Volcán que lanza fumarolas, engreído; con ríos de fuego que calcinan, manifiesto la furia que me embarga... embravecido.

Soy cristal que brilla de pulido, por artesanas manos construido; translúcido a la mirada o deslucido, frágil me quiebro, como en un estallido.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Fruto del árbol prohibido, que engalana de pecado, su amor furtivo; semilla que prospera en el surco hendido, fertilizado con amor y con cariño.

Soy ave que surca los cielos, escapando del viento de gélidos inviernos; migrando hacia el sur en busca de veranos, se cobija en el calor que brindan sus pantanos.

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Memorias

Pato silvestre que llega a otros lagos, de aguas que lo acogen en la calidez de su abrazo.

SalmĂłn que lucha en mar embravecida, otrora busca contracorriente, ayuda; y si algĂşn obstĂĄculo su lucha no detiene, salta expelido a las alturas.

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Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay

DĂŠbil se presenta a multiplicar la vida, desafiando hasta su propia muerte; llega y encuentra donde un dĂ­a naciera, para desovar en nido, su simiente.

Soy esencia mortal de corta vida, que boga por sobrevivir en intentos fallidos; hurgando en intrincados caminos, una meta que por fin conduzca a mi destino.

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Memorias

Otrora tenaz o destruido,

me caigo y me levanto, con orgullo infinito;

no importa el golpe al caer, sino el olvido,

por eso hay que continuar... y viviendo sigo.

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INCERTIDUMBRE

Futuro incierto, volátil, cambiante; velozmente se transforma.

Pasado remoto, tangible a mis ojos; recuerdos que se escuchan y danzan en la mente; creando nubes que los bañan de emociones y sentimientos, que se vuelcan inherentes.

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Memorias

O D A L I S C A

Danza sin igual, alas de mariposa sin par; lenguaje en tus manos sugestivo al bailar.

Acarician el tiempo, explĂ­citas, al compĂĄs; con dulce caricia rasgan el viento... con sensualidad.

MĂ­mica de finos velos; tras sedosa gasa, brillan y exhortas con tus ojos bellos.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Tu cuerpo contoneas, tu grácil figura luces; exótica te muestras y expones, esa es tu rúbrica.

Tus manos invitan y a la vez rechazan, hipnótica espera... su lenguaje, interpretar se trata.

Invitas, rehuyes, incitas, escabulles; es erótico juego... y la sangre bulle.

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Memorias

Mientras la mĂşsica melodiosa fluye, tu presencia escapa; y cuando las notas silentes se guardan... finalmente huyes.

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Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay

C O N T R A S T E

Noche oscura, densa, lenta, mansa o violenta.

Las sombras avanzan, ocultan las siluetas; derrapan las llantas, los disparos secos, golpetean.

Cobijas los amores, los abrazas y acaricias; los amantes se besan y su amor se prodigan.

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Memorias

Entes maliciosas avanzan, en el silencio acechan; y cuando acorralan su presa, la oscuridad se rasga... fogonazos la quiebran. Dos amores se despiden, en la lejanía se recuerdan; cuando el momento del encuentro reviven, ¡de nuevo se embelesan! Un individuo tendido boca abajo, la calle se trasiega, ha sido víctima de mortales rafagazos; cegó su vida la delincuencia.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Noche cómplice de afanes y temores, necio corazón que abriga la esperanza; de vencer a la maldad con versos ¡qué estremezcan el alma!

Como dice el Yeyo, les corrieron el balín, 2007. Mezotinta 67 x 40 cm.

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Memorias

AVE QUE EN EL TIEMPO PENAS A Estela

Ave que te arropas en el nido, de tiempos pasados subsisten recuerdos en tu pecho dolorido. Puntas de flechas que tu ser hirieran, aún después de tanto tiempo tu alma laceran. Golpes en el viento en tu esencia esculpieran, la infame memoria, que hoy te doliera. Lágrimas que brotan silentes y tiernas, lavan las ofensas y pulen la piedra.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Ocultos en el subconsciente, los lloras, pero no comprendes; no existe una imagen que puedas borrar; pero en el fondo de tu alma la hace sangrar. Corazón de hierro y férrea voluntad, los pichones del nido lanzaste a volar. A buscar la vida, su amor realizar; a curtirse con golpes, a enfrentar la realidad. Y sufres la pena de verlos tropezar; mas, el amor de madre firme te sostendrá.

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Memorias

De noche y en vela, escondida en la oscuridad; arropada en el nido, la noche escuchas pasar. Las alas ya no responden, para hacia las nubes escapar; el peso del dolor, les impiden alzar el vuelo que representa... la ansiada libertad. Temerosa de las sombras, tu rostro cubrirĂĄs; procurando calor a los aĂąos que conllevan... inminente soledad.

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GRANJA

“L A S

M E R C E D E S”

Granja “Las Mercedes”, recuerdo en mi mente de época breve; no quiero se borre y permanece. Remanso de paz para mi cuerpo agredido, contacto con la naturaleza desde el invierno, hasta el estío. Tu vereda custodiada por pinos de belleza singular, que las estrellas alcanzan; les prodigan arrumacos cuando mece el viento sus ramas. Dos cercas simuladas con sendas sillas de montar, como si hubiera esperanza de que las fueran a utilizar. 56


Memorias

Apenas traspasar el portón el comité de bienvenida, se acercaba presuroso pidiendo a gritos comida. Formado por cuatro patos, tres varones y una hembra de copete despeinado, pues siempre la traían “huida”. Imponente chimenea de gran fuego acogedor, que iluminaba la noche y a mi humanidad brindó su calor. La tibieza de sus llamas despedidas con gran color, rojo fuerte, anaranjado, como una caricia paliativa para mi dolor. 57


Rosario Margarita María Salas Woocay

D A N I E L A A mi nieta

Hace cinco años ya, que un angelito viniera; fue enviada por mi Señor para que el aviso trajera. Una enfermedad silenciosa ya mi cuerpo consumía; y no me hubiera enterado, si no me trae la noticia. Si la llegada de un niño siempre un milagro haría; para mí, mi adorada nieta, doblemente lo sería. Te quiero mi niña hermosa, tu nacimiento representó ese día, librar mi mayor batalla, y renacer en esta vida. 58


Memorias

M E N S A J E R A A mi nieta

Fuiste tú la mensajera que la noticia habría de dar; se la trajiste a tu abuela para que se pudiera enterar. Quién se iba a imaginar todo lo que iba a pasar; y he aquí mi ángel guardián, la que me vino a avisar. Era algo no visible, una ingrata enfermedad; pero ver tu cara hermosa me llenó de voluntad. El Señor toma recursos que ni podemos imaginar; un ángel envió a la Tierra, y así yo pudiera sanar 59


Rosario Margarita María Salas Woocay

Después de la Guerra Fría, el ambiente sigue ardiendo. Técnica: óleo sobre lienzo, 1997, detalle 1.40 x 1 m

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Memorias

E R E S

M U E R T E

Eres tĂş... a quien percibo, a los pies de mi lecho, dolorido; eres quien exacerba mis sentidos, te veo de frente, mas no te miro.

Eres tĂş... quien juegas conmigo, contemplando desde el rincĂłn; mis ansiedades, temores... el olvido.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Eres tú... quien paciente, ¡de años, se cuentan ya cinco! velas mis sueños que se turban, cuando sueño contigo.

Eres tú... quien curiosa me contemplas, cuando mis emociones escribo; creyendo ilusa que al volcarlas en papel, así yo las descifro.

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Memorias

Eres tú... quien rapaz silueta, el rabillo del ojo te capta; flotando etérea te desplazas, cual ráfaga de viento, te delatas.

Eres tú... quien aguardas presurosa, deje banalidades, pretenciosa; creyendo que el tiempo permanece hasta que termine venturosa.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Eres tú... quien me espías en largas noches de agonía; cuando el tormento me vence, y como un ovillo me vuelve.

Eres tú... quien día a día, has conocido mi rebeldía, para dejar esta vida sin luchar, como toro en la lidia.

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Memorias

Eres tú... quien con susurros, en mi oído palabras pondrías; para que el ritmo siguiera y de la vida perdiera el curso.

Eres tú... quien me rendía, cuando mi rostro en mar se convertía; ¡cuando ya no podía más! y así sola, me deprimía.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Eres tú... quien paso a paso, cada vez que al hospital ingreso; repites cada una de mis huellas, a ver si hacia ti avanzo.

Eres tú... quien tras de mí sigilosa, de mi ser recoges los retazos; mas vehemente te los arrebato, ¡y vuelvo de nuevo a juntarlos!

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Memorias

Eres tú... quien tesonera, desde las mañanas, en larga espera, hilas los días que quedan, como de un rosario las cuentas.

Eres tú... en tu ignorancia, que no lo puedes comprender; que el rosario no tiene fin, si todos los días lo rezas.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Eres tú... quien inminente, tarde o temprano me guiarás en el camino; pero mientras ese día llega, seguiré mi sendero, trashumante peregrino.

Eres tú... quien esperas la hora llegue, y me entregue en tus brazos; sin sentir que el corazón se hace pedazos, por dejar de las entrañas, ¡tantos lazos!

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Memorias

Eres tú... insensible cuando bebes,

de mis ojos el llanto que lento perece;

y sí... ¡todavía me debes!

el dolor que me ha quebrado

y que merece...

¡que un poco más, me esperes!

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Huellas de Nuestro Instante. Técnica: óleo sobre lienzo, 1997. Detalle 1.40 x 1 m.

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Memorias

U N A

M U J E R

Brotan perlas de sus ojos, y las hila con paciencia; para engalanar su cuello, asĂ­, lleva su pesar a cuestas.

El nĂĄcar que las cubre, pulida superficie expuesta; creado capa sobre capa cuando se asusta la madreperla.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Hilos de plata se entretejen, de larga vida dan cuenta; rugosa y áspera superficie, el temporal contemplan.

Surcos que albergaron semilla, que siempre prosperó en cosecha, de madurez para enfrentar tormentas que su vida templan.

Imágenes cubiertas con velos, las percibe aún despierta; las acumularon los años, grabadas en su mente para siempre... eternas.

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Memorias

L A

V E N T A N A

Es la luz que ilumina el interior lo que al ajeno permite percibir, los secretos que moran discretos, a los ojos de extraĂąos, no abiertos. Se perciben entre sombras sus ocultos sentimientos, que danzan a diferente ritmo, segĂşn sea su destino incierto. Hay amores enlazados con abrazos expresados; besos que se prodigan y dan origen a nueva vida. 73


Rosario Margarita María Salas Woocay

Son también desesperanza cuando la felicidad no alcanza; se enturbian y humedecen, y brota sal de ellos, en calma.

Nos hablan de sus desdichas, alegrías, impotencia, odio e ira; tras sedosos cortinajes ocultan su rebeldía.

Y cuando el gozo no alcanza hacer privada la algarabía; resplandecen luminosos como luz de un nuevo día.

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Memorias

Cuando nueva idea surge se traduce en su mirada, los ojos gira inquieta ...son el reflejo de su alma.

El silencio, el mío o el tuyo, 2007. Litografía sobre lámina 50 x 70 cm.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

UN RECUERDO

Guardo un rayo de sol que ilumina mis noches, aclara la oscuridad y ya no temo. Guardo un horizonte que señala y me guía en el camino, y a la soledad sonrío. Guardo la imagen que en mis ojos aprisioné, cuando tus pasos encaminaste y por el sendero marchaste. Guardo el recuerdo que nunca abandonaré; porque alivia mi ser, al recordarte.

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Memorias

O R A C I Ó N

Señor, pon tu mano en mi cabeza para que me ilumines y des lucidez, para enfrentar los retos que me presentas y resolverlos con entereza. Pon tu mano en mi hombro, para que me brindes seguridad y confianza, que reconforte mi alma, y así nunca desfallezca. Pon tu mano en mi boca para que no pronuncie vituperios; y encuentre palabra sabias, para consolar a quien en su dolor, te clama. Pon tu mano en mi pecho, para que reconfortes mi espíritu; y mi desazón en tu refugio, encuentre sosiego.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Pon tu mano en mi corazón, para que se despoje de iras y rencores, que no le dejan vivir en paz, llenándolo de temores. Cuando llego a ir de viaje llévame en la palma de tu mano, para que llegue a mi destino y regrese con bien, al lado de los míos. Tómame de la mano para que me guíes, y no me pierda en el camino y del bien no me desvíe. Envuelve mi cuerpo en tu sagrado manto, para que cures sus dolores, para que enjugues mi llanto, y me sienta cobijada y protegida en ti. 78


Memorias

I N E R T E

Si a una joven edad,

con tu cuerpo para trasladarte

libre no eres,

cuando el dolor te lastima y te hiere;

no es el martirio lo que te impide hacerlo,

es porque no tienes motivo,

que te impulse a moverte.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

CINCO

AÑOS

Cinco años contaría en que mi vida cambió; lloré tanto aquel día, pensaba mis ojos, secó el dolor. Era temor, era miedo, de lo que sabía me consumía; antes de que lo dijeran, en mi ser yo lo sentía. Cada momento más débil, poco a poco la vitalidad perdía; y más de cinco años después, heme aquí, gozando de vida.

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Memorias

Un escollo en el camino, en la vereda recorrida aún en el horizonte existen grandes expectativas. Dos veces se cuentan ya, en que al cáncer yo vencía; han sido grandes batallas, la guerra aún no termina. Cuántas más se habrán de librar, para declararme vencedora o vencida, si regresa una vez más... fuerza para luchar ¿aún tendría? Mientras Dios me quiera aquí, para dejar humilde semilla; seguiré buscando sin descanso, la magia de la poesía.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

ÚLT IMO

ADIÓS

He visto llorar a un hijo, a un hermano extrañar, despedir a una madre; el sentimiento desbocar.

El dolor parece el mismo, mas el de la madre ha de destacar; porque es pedazo de sus entrañas, a quién deberá dejar marchar.

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Memorias

BÚSQUEDA

SIN

FIN

Busco madreperla, que me dio la vida; he regresado a lejanas playas a desovar, espiando aves rapaces, que los quieran depredar. Nadando con gran brío, he superado contracorriente el río hasta llegar a donde nace, creyendo la iba a encontrar. Con afán, perdida en los océanos, en palacios coralinos que vida dan; sigo buscando peregrina, sin a ella lograr llegar. He viajado entre las nubes; siguiendo en el día el sol, en la noche la silueta lunar, que con enardecidas mareas mi camino ha de dificultar. 83


Rosario Margarita María Salas Woocay

He llegado al polo norte donde nace la aurora boreal; esperando por meses la noche, en aras de poder descansar. Cuando terminará en mi vida, este largo caminar; si este corazón tan necio no se quiere resignar. Seguiré mares y ríos, laderas y montañas al escalar, desiertos y la tundra helada, para mi pobre ser apaciguar. Cómo podré otrora día, su partida poder llorar... si tan cerca nunca estuve, para poder su rostro acariciar.

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Memorias

D U N A S Arenas que se mueven cambiando el paisaje, dunas peregrinas confunden al caminante. Areniscas que se transportan de uno a otro lugar, suben y bajan mientras las contemplo, como olas en el mar. Arena fina, muy fina, suavemente te deslizas; parece tuvieras prisa de nuevas dunas formar. 85


Rosario Margarita María Salas Woocay

Se trasladan y transforman con suaves líneas, sin par, unas veces lento, muy lento, otras rápidamente, según como las lleva el viento. Lino que cubre mi rostro, en lo que las miro transitar, pasan frente a mis ojos y se cambian de lugar. Es libre su movimiento, con gran cadencia parecen danzar; otras un lienzo trashumante, que traza el artista al pintar.

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Memorias

Viajan siempre a la deriva para al beduino ganar; llegan primero al oasis, para una playa formar.

G U S A N O Cuando voy en el camino y llego a encontrar un gusano, procuro no pisarlo; para no aumentar la desgracia de su caminar arrastrado.

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SALAR

DE

UYUNI

Océano de sal, espejo en que se mira la luna; su coqueta silueta reflejas cuando te humedece la lluvia. Caminando sobre el cielo, es la imagen que pervive; no se percibe el horizonte que de la tierra lo divide. Montículos de sal desde el espacio se avistan; toman formas caprichosas como esculpidas por un artista. 88


Memorias

Lecho de inmenso mar, que colmaba el altiplano; se ha retirado el agua, que lo conformaba hace millones de años. Asimétricas y con simetría, miles de figuras se forman; semejaran grandioso plano de exagerada geometría. Cuánto ha de haber llorado el cielo, para formar ese océano; si después de tantos años, el rostro de su tierra permanece tan salado. 89


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DET ERMINACIÓN A Aurora

Ojos celestes cual mar, conjugan azul del cielo y del océano; desbordan su rivera al llorar cuando el horizonte ven delimitado. Furia que vive presente, y hace crezca la marea cuando la luna está llena, y su decisión se mantiene.

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Memorias

Su rizado y blondo cabello, que con el viento va y viene; se encrespa y parece vivo cuando el disgusto previene. ¡Qué por ser mujer no va a estudiar! y se rebela, rebelde; y hasta se creía el padre que iba a obedecerle. Pero su empeño es tanto, que la idea permanece; tanta determinación ¡hasta la gloria estremece! 91


Rosario Margarita María Salas Woocay

Habrá días en que un catre para dormir, tal vez no encuentre, otros que no haya alimento... más su obstinación es insistente. Es su férrea voluntad lo que diariamente la sostiene, cuando el cántaro está vacío, habrá que buscar agua en alguna fuente. Y así... pasaron los años, hasta que la meta obtiene, y ostentando su osadía reclama lo que su valor merece. 92


Memorias

Ahora que ya es licenciada, un tĂ­tulo no es suficiente, ya casi logra el segundo; porque su ambiciĂłn de crecer, sigue vigente. Ha de ser su mayor presea que ante tanta persistencia, su padre, ya doblegado, orondo ante los amigos, ÂĄlos logros de su hija festeja!

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E L

B A Ú L

Cofre que guardas tesoros prohibidos, sentimientos de ternura otrora contenidos. Cerrojo de acero de metal fundido, con candado cuya llave hace mucho se ha perdido. Engarzado con desazón y olvidos, amarguras, odios, rencores y acertijos; en él se encuentran tallados, con el metal confundidos. Forman

parte de su pobre ser herido, que no franquea el mínimo espacio, a su lugar de secretos escondidos.

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Memorias

Muros Inherentes, 2009. TĂŠcnica: Oleo, 1.50 x .82 m.

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T O R M E N T A

El paisaje me ha contado, lo he escuchado con mis ojos, que la lluvia ha regado sus áridos campos con enojo. Hoy ya no luce la tierra quebrada en el fondo de los lagos, pero el suelo erosionado en gajos se viene abajo. Las montañas se resquebrajan porque ya no tienen los prados, ni raíces de los árboles que su suelo mantengan cerrado. El desmonte cobra vidas, el agua no podemos retener; corre libre en espacios abiertos, porque los bosques desaparecieron.

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Memorias

Los lechos de arroyos y r铆os no fluyen con libertad, hay asentamientos humanos, en ellos construyeron su hogar. Los desiertos pierden vida, el agua no pueden conservar; se resume en la seca arena no queda oasis, ni manantial. Monumentales presas por el hombre construidas, el agua no pueden contener; e ir贸nicamente en algunos meses el agua ha dejado de correr. El follaje se ha vuelto verde, pero las fuertes tormentas de las plantas arrebatan las flores, que no culminan en frutos antes de que su furia las deshoje.

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DESCANSE

EN

PAZ

A Víctor Hugo Rascón Banda

A dónde dirige Señor su mirada ya cansada; que apacibles paisajes contemplan sus rendidos párpados. Su caminar por la vida hoy ha sido culminado; ya se dirige gozoso a tu presencia divina. Víctor Hugo Rascón no muere, sólo ha tomado otra vía, porque su obra es perenne en grandiosa obra escrita. Su pensamiento, ideas, dolores y alegrías, los plasmó en el papel durante su larga agonía.

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Memorias

Ahí en casa de su madre, al transcurrir el novenario numerosa grey le rezaba, guiando en la vereda a su alma. También él repetía el responso, para encontrar el camino al cielo; su sublime espíritu inquieto se paseaba entre los nuestros. Recorría desconcertado desde la entrada hasta el fondo; escuchando rezos y cantos, todos a él dedicados. Buscaba la luz y el perdón para partir con su Dios amado; deseando ver mitigado el dolor por la familia expresado. Descansa en paz Víctor Hugo del mundo gran dramaturgo; que de Chihuahua y Uruachi, siempre serás gran orgullo.

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M I

A L E G R Í A

A mis nietos

Risas, juegos y carreras, es alegría para mí; cuando los tengo conmigo no podría ser más feliz. Daniela es parlanchina, como adulta su conversación; y las expresiones que utiliza, sorprendida me dejó. Una amiguita me dijo que nada le causa temor ¡pero yo no le creo, abuelita! algo le ha de producir terror. Que ni monstruos, ni dragones, no lo creo, ¡claro que no! a algo le ha de tener miedo, mira que si lo sé yo. 100


Memorias

Y me dijo que un perrito, así, así de pequeñito; ¿verdad que no puede ser? sólo que fuera juguete, ¡eso lo tengo que ver! Y mi niño que es tan serio, aficionado al futbol; orgulloso de sus talleres, que en la semana terminó. Su mami lo ha premiado, el maestro lo felicitó; me platicó satisfecho, el rostro se le iluminó. Rápidamente pasa el tiempo, ya otro palmo creció; y cada día es más responsable por ser el hermano mayor. 101


Rosario Margarita María Salas Woocay

P A N T A N O Ciénega de envidias, inseguridades y resquemor, polución que se atraganta forma un nudo en la garganta. Algas que proliferan bajo la luz del sol, cubriendo la superficie y rechazando el calor. Frías aguas congeladas, nido de odios y temor; ahogaron el amor en su alma, mas al final, a Dios le pidió perdón. 102


Memorias

M E M O R I A S Las manos recorren el teclado, cual alas que se agitan sin descanso, hasta alcanzar de la paz, un remanso. Los dedos rozan las teclas levemente, mĂĄs el pie en el pedal modula el sonido, intensamente. Transformadas las notas en melodĂ­a perenne, transportan en el pasado inconsciente; y cuando los recuerdos perturban la mente, aĂşn cuando termina, permanecen. Viaja sin descanso la simiente otrora frutos, semilla en el presente; que abraza a la vida inerte, bebe la armonĂ­a, como un demente.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Acaricia memorias de quien está ausente, remembranza del ayer inherente, que nutre su ser, doliente. Sentada a su lado, absorta en el ambiente; sigue la cadencia con el cuerpo, rítmicamente. La imaginación vuela al espacio, en las nubes se detiene; se derrama como lluvia, y en el cuerpo se vierte. Llena de alegría a todo ser viviente; se percibe con los ojos del alma, como ciego que no mira, mas... es vidente.

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Memorias

S U E Ñ O

Juega la memoria trucos, trata de reproducir momentos; que perdidos en el tiempo, atrás debieran quedar.

Persistente corazón, cada día quiere superar; dejando en el ayer recuerdos, para en la vereda poder avanzar.

Réplicas en el sueño de lo que viene a añorar, ¡pero si tantos años han pasado! es porque quiere sanar... o sólo es necedad. 105


Rosario Margarita María Salas Woocay

Complicada condición humana, algún día se ha de madurar; es la empresa más difícil en la vida, pero la esencia lo superará.

Mirar atrás y ver lo construido, llenar todos los espacios, sólo rescatar lo positivo; cubrir todo el dolor con amor, y dejarlo marchar... con el olvido.

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Memorias

R E F L E X I Ă“ N Imprudente es el hombre, en su afĂĄn de conocer el origen del universo, para poder trascender.

M I G R A N T E S

Cual aves que abren el vuelo surcan el firmamento; en busca de lugares cĂĄlidos para huir del invierno.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

L U N A Callada, en calma contempla la luna tras el ventanal tratando de descifrar su esencia... que sólo es presencia por la luz del sol reflejada en ella.

Blanca, con grisáceas sombras que de la existencia de cráteres en su rostro dan cuenta; sólo surge en la noche en que el sol no la opaca, irónicamente... su luz la destaca.

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Memorias

ECLIPSE

LUNAR

Tras largos meses paciente, el tiempo no la detiene para interponerse en el resplandor que le brinda al iluminarla, el astro sol.

Cuando al fin el lugar preciso ocupa en la noche, en ciernes, se interpone entre los dos y celosa la cubre... la desaparece.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

U N

D E L E I T E Suave pétalo de flor, canto del jilguero al amanecer; murmullo del arroyo de su agua al correr.

Crepúsculo de fuego en el océano, en un atardecer; ocultando poco a poco el sol bajo sus aguas.

Arrullo del follaje al despuntar el alba, en tímida y fresca madrugada. 110


Memorias

Pรกlida huella que acaricia la piel de la noble playa, que se asienta en el remanso que guarda el recuerdo del mar que en ella se posara.

P A U S A Aves que abren el vuelo surcan el firmamento en busca de lugares cรกlidos para huir del invierno. 111


Rosario Margarita María Salas Woocay

¿Q U É

S E R Á? Creatividad, imaginación,

chispazos de la mente ...o brotan del corazón. Son ideas o sentimientos, la esencia de un ser serán, circunstancias, acontecimientos ...sólo se deben plasmar. Con pluma y papel antaño, en el presente, tecnología digital que trasciendan en el tiempo y pasen a la posteridad... es lo que debe importar. 112


Memorias

Índice Prólogo...................................................................................9

Introducción.....................................................................11

Memorias Esquivo.........................................................13 Sólo un Momento...........................................14 Se Miente..........................................................16 El Águila............................................................17 Tormenta Eléctrica.........................................19 Te Escuchaba...................................................21 Grutas de Cacahuamilpa...............................22 Me Rendía el Dolor.........................................25 Gracias..........................................................28 Cuando Sueña..................................................30 La Casona.........................................................32 Ensoñación..................................................34 La Música..........................................................36 Ilusiones........................................................37 Mi México.........................................................39 Fortaleza......................................................41 Incertidumbre............................................. 46 113


Rosario Margarita María Salas Woocay

Odalisca.......................................................47 Contraste......................................................50 Ave que en el Tiempo Penas.........................53 Granja “Las Mercedes”............................56 Daniela..........................................................58 Mensajera.....................................................59 Eres Muerte.................................................61 Una Mujer.....................................................71 La Ventana...................................................73 Un Recuerdo................................................76 Oración.........................................................77 Inerte............................................................79 Cinco Años.................................................. 80 Ultimo Adiós...............................................82 Búsqueda sin Fin........................................83 Dunas............................................................85 Gusano.........................................................87 Salar de Uyuni..............................................88 Determinación............................................ 90 El Baúl...........................................................94 Tormenta.....................................................96 Descanse en Paz.........................................98 Mi Alegría...................................................100 Pantano......................................................102 Sueño..........................................................105 Reflexión....................................................107 Migrantes....................................................107 Luna............................................................108 114


Memorias

Eclipse Lunar.............................................109 Un Deleite..................................................110 Pausa...........................................................111 ¿Qué Será?.................................................112

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Memorias, se termin贸 de imprimir el segundo semestre del a帽o 2009 Impresora Colorama, S. de R. L. de C.V. Calle 47a. No. 2203-3 Colonia Tiradores, C.P. 31350 Tels (614) 414 36 00 y 414 71 06 Chihuahua, Chihuahua La edici贸n consta de 1 000 ejemplares


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