Se puede hablar de la historia de modos muy diversos. Sin embargo, es difícil no tener la impresión de que las mayores emociones son causadas por los relatos de grandes hechos contados desde el punto de vista de alguno de sus héroes. Quizá no tanto de héroes, sino de personas comunes. Cuando el drama se constituye con su participación y ellos mismos, conscientes de sus fortalezas y debilidades, tratan de medirse con él. Esa perspectiva se torna más humana, más próxima a cada uno de nosotros, más fácil de comprender. Seguramente más fácil que la historia presentada en grandes números, en una escala que a veces es difícil de imaginar. Y por lo tanto, anónima, extraña, difícil de asumir. Por eso, queriendo entender –aunque fuera un poco– la esencia de la emigración polaca a la Argentina, apoyamos los proyectos que nos hablan con el lenguaje de las historias individuales y sus protagonistas.