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Agua pasa por mi casa, cate por mi coraz贸n. El que no lo adivinara, ser谩 un burro cabez贸n. (El aguacate)


Soy amarillo por fuera lo mismito que por dentro; ni redondo ni ovalado y con un hueso en el centro. (El albaricoque)


Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor. (Las casta単as)


Tiene ojos y no ve, tiene agua y no la bebe, tiene carne y no la come tiene barba y no es hombre. (El coco)

Deseo me traigan un globo y dentro del globo un trago, puede venir del desierto o mรกs fรกcil, del mercado. (El coco)


Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro. (El coco)

Tengo duro cascarón, pulpa blanca y líquido dulce en mi interior. (El coco)


Es un fruto colorado, aunque no es el mรกs carnoso. Su piel es roja y brillante y su sabor delicioso. (La cereza)


Me conocen en la guerra, mi nombre es de capital, si me pones en la mesa seguro que he de gustar. (La granada)

Una madre con cien hijas y a todas pone camisas. (La granada)


En Granada hay un convento y más de mil monjas dentro con hábito colorado; cien me como de un bocado. (La granada)

Salí de mi casa, pisé una grada, me giré para atrás y no vi nada.


Fui a la plaza, llam茅 a una puerta, sali贸 un perrito, me dijo: gua gua, sali贸 la criada, me dijo: ya va. (La guayaba)


Agrio es su sabor, bastante dura su piel y si lo quieres tomar tendr谩s que estrujarlo bien. (El lim贸n)


Somos verdes y amarillas, tambiĂŠn somos coloradas, es famosa nuestra tarta y tambiĂŠn puedes comernos sin que estemos cocinadas. (Las manzanas)


Se dice que soy prohibida pues ostento el bien y el mal; sin embargo resultĂŠ del EdĂŠn el gran manjar.

A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio. (La manzana)


Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un coraz贸n en el centro. (El melocot贸n)

Carita sonrosada de terciopelo, carne dorada y dentro: 隆un hueso!


En una casa oscura había un muerto y un vivo. El muerto pregunta al vivo: ¿duras? Y el vivo contesta: no. (El melocotón)


Yo soy aquel que nació para ser acuchillado, soy, sin estudios, letrado y de aromático olor. El que quisiera saber una cosa de mi nombre, esta pista le daré: está en San Bartolomé. (El melón)


Blanco fue mi nacimiento colorada mi niĂąez, y ahora que voy para vieja soy mĂĄs negra cada vez. (la mora)


Soy redonda como el mundo, al morir me despedazan; me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan. (La naranja)

Era un sol en miniatura y en la hierba la encontrĂŠ. Cuando sin piel la dejĂŠ, me fascinĂł su frescura.


Adivina adivinanza, ÂżquĂŠ se pela por la panza, se lleva en bolsas o cestos y si es verde tĂş haces gestos? (La naranja)


Ni espero que me lo aciertes ni espero que me bendigas y, con un poco de suerte, espero que me lo digas. (El nĂ­spero)


Arca, monarca, llena de placer; ningĂşn carpintero te ha sabido hacer. (La nuez)

Es como algunas cabezas y lleva dentro un cerebro, si la divido en dos piezas y la como, lo celebro.


Del nogal vengo y en el cuello del hombre me cuelgo. (La nuez)


Una seĂąorita muy arrugadita con un palito atrĂĄs, pasa tonto, que lo acertarĂĄs. (La pasa)

Una vieja arrugadita que de joven daba vino y ahora es una frutita.


Campanita, campanera, blanca por dentro, verde por fuera, si no lo adivinas, piensa y espera

Blanca por dentro, verde por fuera. Si quieres que te lo diga espera. (La pera)


¿Qué es una cosa que espera en nuestra sangre volverse? Está verde por afuera y también suele venderse. (La pera)


Tiene ojos y no ve, posee corona y no es rey, tiene escamas sin ser pez, ¿qué rara cosa ha de ser? (La piña)


Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito. (Los pi単ones)


Me pelan de arriba a abajo quitándome la camisa, pero si ésta al suelo tiran, sobreviene una golpiza. (El plátano)

Lleva un abrigo amarillo y largo. Si quieres comértelo tendrás que quitárselo. No soy de plata, plata no soy; ya te he dicho quién soy.


Plata no es lo que tengo, largo y curvado soy, de Canarias a veces vengo, a ver si adivinas quien soy. (El plรกtano) Oro no es plata no es abre la cortina y verรกs lo que es.

Oro parece, plata no es, el que no lo sepa un tonto es.


Soy la redondez del mundo, de esperanza estoy vestida y no hay noche para mĂ­, porque conmigo estĂĄ el dĂ­a.

Verde por fuera roja por dentro y con bailarinas en el centro.


A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría. (La sandía)

Roja por dentro verde por fuera, si te la quieres comer mucho tendrás que beber.


El sol las madura, las manos recogen, el pie las tritura, la boca las come. (Las uvas)

A veces blanquita, a veces negrita y siempre bolita.

Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan


De enana madre nacidas somos, con agrio sabor, refrescamos el calor, mas despuĂŠs de bien crecidas damos caliente licor.

Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa. (La uva)


Una vieja jorobada tuvo un hijo enredador, unas hijas muy hermosas y un nieto predicador. (La parra, el sarmiento, la uva y el vino)


Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa.

Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan


Soy ave y soy llana, pero no tengo pico ni alas.

Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo. La avellana



Adivinanzas de frutas