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AĂąo 2 - NĂşmero 22

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Jugando

en felicidad 1


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EDITORIAL

Hacoaj: un espacio de oportunidades para ser, hacer, conocer y vivenciar. No pertenezco al grupo de los socios que transitó los rincones del club desde siempre, ni estoy entre aquellos que Hacoaj los vio crecer y hacerse grandes. Soy de las que se inició de adolescente en la vida del club, organizando cada fin de semana con quiénes me iba a encontrar y caminar de acá para allá, de allá para acá hasta agotar el día. Como jugaba a lo que era en ese entonces, por los aňos 80, pelota al cesto (hoy cestoball), decidí probarme en el equipo que pertenecía a mi categoría. Me citaron una tarde en la Sede Capital. Allí conocí a quien respeto y quiero al día de hoy, Pato Sagorsky, una entrenadora de lujo con la que ninguna de nosotras podía ni hacerse la irresponsable ni la adolescente rebelde. Pato siempre fue figura de respetar. Frente a mi sorpresa, me aceptó en el equipo. ¡Uauh! Para mí fue un flor de reconocimiento, de esos que te dejan huella de alegría en la memoria y te hacen sentir una grande. Aclaro, por las dudas, que a diferencia de mis hermanos mellizos, futboleros de alto nivel, nunca fui ni la gran deportista, ni la estrella de ningún equipo. Lo mío siempre fue tesón, entrenamiento, constancia y práctica, mucha práctica. Jugué para Hacoaj muy poco tiempo, diría que casi nada. Decidí, después de aceptada, volver a mi equipo de cesto del colegio. Creo que el debate de lealtades que me surgió internamente, hizo caer la balanza para el lado de mis orígenes. Finalizando la secundaria vino Israel, la facultad, el noviazgo, el casamiento, mis dos hijos, hoy ya jóvenes adolescentes, y otros espacios sociales y deportivos.

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Año 2 - Número 22 Febrero 2016 Registro DNDA 5194915 Ahora, en mis cuarenta y largos, las vicisitudes de la vida me trajeron nuevamente para las orillas del Tigre. Ya van a ser tres años desde que volví a caminar por estos espacios -que si bien, muy poco cambiaron- el derredor es otro. Y rápidamente entendí que tenía que volver a encontrar mi lugar. Entre tantos y tantas que caminan por Hacoaj siempre están los que se animan a abrirles las puertas al extranjero para hacerlo parte. En mi caso, me encontré con muy buenas amigas que me invitaron a compartir los espacios que ellas mismas habían construido. Así pasé, también, a ser parte y tener mi lugar. Grupo de tenis, compañeras de conversaciones de fin de semana y otras muchas de historias y relatos que solamente se comparten con muy queridas amigas. Me gusta pensar a Hacoaj como un lugar de encuentro. Del encuentro con los que uno conoce y con aquellos que ve pasar y nada sabe de sus historias. Me sorprende cómo el club representa algo tan diferente a tanta gente. Para algunos es llegar a su segundo hogar; para otros es el espacio deportivo para sus hijos y ellos acompañan; para otros es el lugar de encuentro con amigos y juego de cartas; es el espacio del deporte competitivo o amateur; para muchos es el lugar de encuentro familiar. Y hasta he visto los que vienen solos o solas al encuentro con otros, y sus familias pertenecen a otros espacios. La diversidad es propia del club y no tengo duda de que, de alguna u otra manera, todos los que estamos aquí buscamos pertenecer a este mundo social inmenso y ser reconocidos.

Directora Responsable Andrea S. Eidman

Si hay algo que me gusta de siempre, es sentarme en los espacios públicos a mirar a la gente pasar. Me gusta sentarme en los bares de aquí o de afuera para observar y, sin mentirles, también escuchar. Observar qué hace la gente, cómo se comporta, cómo se dirige a los otros, de qué habla. Y voy construyendo mis propias historias acerca de sus vidas de las que nada conozco. Muchas veces, miro alrededor y me pregunto cómo puede haber tanta gente que uno no conoce y aunque uno venga todos los fines de semana, siempre encuentra alguna cara nueva que jamás había antes visto o prestado atención.

Fotografía Andy Eidman

Creo que Hacoaj es un espacio de oportunidades para ser, hacer, conocer y vivenciar. Después de varias idas y vueltas, me animé, tras largos años, a volver a abrir las puertas del club. Él también volvió a abrirlas para abrazarme cada sábado o cada domingo y lanzarme hacia un camino de aventura en el reencuentro con los que quiero y con aquello que quiera sorprenderme. Un sueño... Ariela Judkovski Socia Nº: 40.065 11

Domicilio legal: Luis García 1319, Tigre, Buenos Aires

eidmanandrea@yahoo.com n 15 5625-9494

Asesor Comercial Nicolás Arcuschin nicolasarcuschin@yahoo.com.ar n 15 5873-0840

Editor Patricio Alcalde Diseño Gráfico

Impresión Arte Pack Gráfica Heredia 949. CABA


La experiencia grupal y la Cultura de Hacoaj Somos un grupo de voluntarios que, motorizados por el cambio y escuchando las necesidades de los socios, encaramos junto al Equipo Profesional el gran desafío de: - Buscar la manera de ofrecerle a los socios experiencias sociales, deportivas, náuticas, de manera coordinada donde puedan desarrollarse como personas. - Lograr que los adolescentes y los jóvenes encuentren un lugar en el club. - Incorporar propuestas para adultos jóvenes y mejorar las propuestas Culturales. - Capacitar a todos los madrijim y profesores del área. - Fortalecer el Proyecto de Integración: Magal - Trasmitir identidad a través del sentido de pertenencia con el club y con la comunidad a través del valor de la solidaridad. - Revalorizar las tradiciones y los Jaguim. Estamos trabajando fuertemente en mejorar las propuestas sociales, en conjunto entre la Sede Tigre Maliar y la Sede Club de Campo. Solemos escuchar el reclamo de muchos de los socios que quisieran que el espacio grupal, entre chicas y chicos, se fortalezca. Lo más difícil de cambiar en las organizaciones es la cultura a nivel de la identidad. Frases como “El Club es solo deportivo”, “Nunca vamos a llegar a ser un club social” refuerzan la idea que no será posible darle al espacio grupal la importancia que merece. Las personas somos los verdaderos agentes de cambio de la Cultura de las organizaciones. Podemos influenciar en nuestros amigos, y en nuestros hijos, invitándolos a participar de un espacio grupal, transmitiéndoles la importancia que tiene poder tener las experiencias que sin duda se viven con pares. Hacoaj tiene un gran desafío por delante. Estamos trabajando fuertemente con los voluntarios y profesionales de todas las 12

áreas para liderar estos cambios en conjunto. Es conveniente trabajar en equipo con los socios para poder lograr este objetivo. Sin ese apoyo será todavía mucho más difícil. Cuando prestamos atención a la comunicación, escuchamos algunas frases poco marketineras. Es diferente decirle a un niño “Dale, andá al ‘grupito’” que trasmitirle las experiencias espectaculares vividas cuando éramos niños en los grupos, o contarles que van a poder tener un montón de amigos, o comentarles que los madrijim y los chicos son los mismos que estuvieron en el campamento de verano…. La experiencia grupal implica: -Tener objetivos comunes. - Conocer personalidades contrapuestas. - Sentirse perteneciente a un proyecto. - Desarrollar habilidades interpersonales claves que serán sin duda de mucha importancia para toda la vida. - Vivir experiencias, únicas que quedarán por siempre en nuestros recuerdos. Hacoaj sin duda te propone que vivas la experiencia grupal también a través del baile, del deporte y actividad náutica. Esto sin duda le da un valor agregado a las propuestas sociales del Club. Estamos por comenzar un año lleno de propuestas no solo para los niños si no para todas las edades. Convocamos a los socios a estar cerca, a darnos feedback y a encontrar en conjunto la manera de que cada uno encuentre su lugar en Hacoaj. Mariela Karp Socia Nº: 34.578 Secretaria de Actividades Integrales integrales@hacoaj.org.ar


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peke Schwartzman inaugurando

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el estadio guillermo vilas

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ARGENTINA OPEN

EL ZORRO Y SILVANA Schwartzman

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Juan Szafran

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GUILLERMO SALATINO


DESCUENTOS PARA SOCIOS DE HACOAJ

bruno@deraiz.com.ar 11 5307-7433 11 3833-4021 www.deraizproducciones.com.ar pinterest.com/deraizmb


AQUELLOS HINCHAS NÁUTICOS Había, cada domingo de partido oficial, un racimo de padres, madres, novias, hermanos y otros socios ocasionales del club, apoyados contra el barandal de madera de la cancha 1, alentándonos, porque “con la camiseta del náutico hay que dejar la vida, siempre”. A mí me gustaba una de tela de algodón bien fresca, adherida al cuerpo que -creíamos- nos sentaba bien, con la “C”, la “N” y la “H” formando un escudo triangular en el lugar del cuore. Y esa caminata que se extendía desde los vestuarios, después de escuchar la charla del técnico y tras dar la formación titular, claqueando nuestros botines altos contra el sendero de piedras que bordeaba la cancha de hockey, todos juntos y en grupo, provocaba -sentía yo, sentíamos- cierta atracción en los demás, que transitaban, uniendo el estacionamiento del fondo con la garita de tenis, el comedor o los juegos para los chicos. Algunos, quizá, a lo lejos, se frenaban, sorprendidos por el estertor, como cuadrándose, o como cuando por Florida pasan algunos tipos disfrazados de empanadas gigantes, rapeando y entregando las promociones del mes. Éramos jóvenes, entrenábamos duro en la semana y ello nos fortalecía. Creíamos (éramos jóvenes, repito) en la gesta, en la épica que propone la competencia, en la trascendencia de un largo y provechoso futuro para el cual cuidarnos. Ya enfilados hacia la cancha, tras la entrada en calor y el sorteo con el rival, el once titular se reunía en círculo y reiteraba la misma arenga atávica que se sostiene –casi idéntica- a lo largo de los tiempos. No éramos, en eso, nada originales, por cierto. Había, siempre -ya lo dije- ese racimo de gente apoyada contra el barandal.

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Pero, también (aquí el relato migra hacia su génesis, oriente, su razón de ser; aquí la palabra va a comenzar a medirse cuerpo a cuerpo con su propio alcance, su real estatura), había, siempre, del otro lado de la cancha, detrás del alambrado tejido que limitaba el adentro y el afuera del club, de pie sobre el arcén de la ruta que a esa altura se angosta y aquieta, uno, dos, un trío de hombres y quizá no más, innominados, desconocidos para nosotros y acaso desconociéndose entre ellos. Eran, ellos, algo aindiados, cuarteados sus pómulos por la agresión inmemorial del sol, secas ya las ranuras de su frente, los tajos gruesos que les había ido dejando un probable exilio desde su tierra de origen, no viejos, pero envejecidos, mellados por el esfuerzo de una vida dura de trabajo, jubilados algunos, de la herrería o la metalurgia, apretando los dedos gruesos o engordados contra el alambre, sosteniendo alguna bicicleta vieja, algo herrumbrada, algún perro cimarrón haciendo de compañero, echado de lado, hociqueándolos -a ellos o al terreno virgen- o enredándose entre sus piernas durante los días fríos para juntar calor. Se quedaban horas largas, tardes enteras, mirando la sucesión de partidos, la cuarta, la reserva y la primera como plato fuerte, celebrando –hasta alcanzar, a veces, el aplauso– un cambio de frente, alguna parada muerta de la pelota a la carrera, o una buena definición, festejando -esos hombresnuestros goles, nuestras vueltas olímpicas, conociendo casi de memoria nuestros nombres o alias, pensando o diciendo a media voz o, quien sabe, hasta gritando eufóricos, “vamos náutico, vamos muchachos, vamos que podemos”, haciendo comentarios entre ellos, edificados con palabras cortas, algo


rumiadas, retirándose cada cual –tras la última pitada de la tarde cayendo exhausta- hacia dónde, no lo sé, nunca lo supe, supimos. Es cierto que en la imagen ahora desdibujada por el tumulto de los tiempos, intento rememorar sus rostros destiñéndose, con la certeza de la inutilidad. Ya no soy, no somos aquellos. Hay años, temporadas, eras que nos separan. Y la escritura no sirve para nada, si no es para intentar una y otra vez -se logre o no- el rescate de la fugacidad, de una memoria sensible que creíamos olvidada. La obra, la obra escrita, en todo caso -dijo Proust- nos preexiste, e inexorablemente, antes o después, nos encontrará sentados, narrándola, ya no como sus autores, sino como los propios traductores de nosotros mismos. Y así, superado el cúmulo de aquellos tiempos, hoy, yo, confieso -y adherirán, creo, mis compañeros de entoncescierta ingratitud de mi parte hacia ellos. Y nuestra juventud de entonces no nos exime de ello, no lo puede hacer. Nunca supe sus nombres y ellos sí, nunca nos abrazamos con ellos por un gol y entre nosotros sí. Y ellos siempre estuvieron ahí, presentes, apretando el alambre que separaba el adentro del afuera, agitándolo con sus dedos gruesos, como una de las pocas maneras que encontraban para mostrarnos su aliento, besando -de haber podido, de haber tenido la posibilidad, de habérselas concedido nosotros- la “C”, la “N” y la “H” del estandarte triangular, ubicada en el mismo y preciso lugar que ocupaba su corazón. Pablo Judkovski

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KISSING POINT

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ACTITUD POSITIVA

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EL AMOR ES ASÍ

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MIRADAS PROFUNDAS

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filando y las caras de todos (ya que estaba detrás organizando los distintos cambios de ropa) pero sé que las repercusiones fueron buenísimas. Las chicas que desfilaron, socias del club, enseguida le pusieron mucha onda y supieron divertirse. Me encantó la idea de volver hacer este tipo de eventos. Me parece que todos lo disfrutan. ¡Y eso está bueno! ¿Se viene el segundo desfile? ¡Si! El 5 de marzo, ya estamos con todo otra vez. Hay muchas novedades, Maxi Trusso nuevamente y un montón de cosas más… ¡No se lo pueden perder! ¿Qué objetivos tenés para el 2016? Me gustaría seguir aprendiendo, crecer en todo lo profesional y ver a los míos felices.

MARIKENA SZULDMAN “Me encantó que volvieran los desfiles”

¿Cómo, cuándo, dónde y por qué te haces socia de Hacoaj? Hacoaj era el club de mi marido durante su infancia. Cuando nació nuestro primer hijo se volvió hacer socio junto a su familia. Así comencé a formar parte de la familia Hacoaj. ¿Qué actividades realiza tu familia en el club? Tengo tres hijos. Dos varones, Pedro (11) y Felipe (9), que entrenan basquet, SU PASIÓN, y Carola (7) que está muy contenta de ser parte del equipo de cestoball. Mientras que yo, si bien no practico un deporte en forma regular, disfruto compartiendo grandes momentos con amigos. Fin de semana perfecto. Estar con mi familia, hacer un programa con ellos: Lancha, río, una peli en el sillón... ¡Cualquier cosa mientras estemos juntos! Disfrutarnos… ¿Qué conclusión sacas del desfile de modas que se hizo en la pileta? La verdad, no pude ver mucho el momento de las chicas des34

¿Qué tipo ropa es CHULAS? Es básica, cómoda, con estilo propio, siempre trato de pensarla para una mujer urbana de 25 años en adelante, independiente, que exceda los límites de la ciudad y este atenta a los cambios continuos. ¿Qué consejo de moda les das a las mujeres y hombre para el verano? Es difícil, no todos somos iguales a la hora de elegir estilos o alguna prenda. Yo creo que vale todo mientras uno se sienta cómodo, y lo pueda llevar con actitud.

SOBRE MI Un deportista Kun Agüero. Una comida Sushi. Un lugar en el club Al lado del río. Último viaje Mar de las Pampas, en familia. Un sueño Casarme otra vez con el papá de mis hijos...


RISAS ÚNICAS

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SELFIES

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ROBERTO MOLDAVSKY La vida en clave de humor Quienes lo conocemos desde hace unos años, de alguna manera sabíamos que Roberto Moldavsky estaba hecho para el género del stand up, aún antes de que se inventara esa palabra. Observador agudo y mordaz, de respuestas rápidas y con una gran capacidad para reírse de sí mismo, hizo de estas cualidades una profesión, con la que pone al desnudo el absurdo de la vida cotidiana y saca de nosotros las más saludables carcajadas.

¿Cómo, cuándo, dónde y por qué te dedicaste al stand up? Hice un curso hace unos años en Scopus, porque me cansé de hacer reír a todos gratis. Primario, secundario, universidad. Edad, altura, (Peso… lo dejamos). Hincha de... Nombres de tus hijos. Arranqué en el Bialik de Sahores. Luego, por temas de falta de efectividad (o sea mi viejo no tenía efectivo), pasé al colegio del Estado, República de Japón donde aprendí el himno japonés, Kimigayo, el que canto todos los mundiales.

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Secundario, en la Escuela Nacional de Comercio Nº 20, en La Paternal, mi barrio. Universidad Hebrea de Jerusalem, donde conseguí un B.A. en Sociología y otro en Educación, al mismo precio. Hincha de Boca, con ascendencia en “El Bicho” -por el barrioy Chicago por Claudio, mi cuñado Z”L, que me lo inculcó. Tengo dos hijos. Eial, de 23, que me lo traje de Israel y Galia, de 20, que es argenta y Chicago, de 10, que es Golden. Curriculum vitae en el deporte. “¡Gordo, andá al arco!” es la frase que más escuché en mi vida. Especialista en futbol 5, llegué a jugar un Panamericano y en futbol de 11 gané un par de campeonatos, a pesar de haber hecho lo imposible para que ello no suceda. ¿Qué significa Hacoaj en tu vida? No soy socio de pibe, me hice de grande. Y como siempre fui del Hashomer, una tnuá sionista socialista, tenía un gran prejuicio con Hacoaj. Hacoaj es, para mí, la gente que conocí en el club, son los


tipos que me vienen a ver, me abrazan, me felicitan, me alientan. En Hacoaj he conocido gente que hoy es parte de mi entorno más querido. Creo que la parrilla de la pileta se ha quedado con mucho de mis ingresos y que se hayan sacado las piedritas del camino que fracturaban a los chicos y se hayan reemplazado por el actual cemento que solo los quema, ha sido un gran avance. Fin de semana perfecto. Ir a Easy y armar muebles todo el finde. ¿Qué proyectos tienes para el 2016? Hacer reír. Arranco el 13 y 27 de febrero en Siranush. Una anécdota Cuando era chico llegue tarde a la escuela y mentí diciendo que había ido al médico. Y cuando me preguntaron qué me había hecho (desconfiando de la veracidad de mis dichos) contesté: “Un papanicolao”… Claro… Criado entre mujeres, había escuchado que ese era un estudio importante. Cenaste con Mauricio Macri y Juliana Awada. ¡Explayate! Cenaron conmigo y hoy dirigen el país, algo de suerte traigo. Tu mejor show, tu peor show y ¿por qué? Humildemente, tengo muchos mejores shows, en el interior, macabeadas, en el exterior, o Luna Park, Ciudad Emergente, en clubes donde me hacen sentir de la casa, empresas que luego termino cenando con sus dueños. Siempre el mejor es el último. En este caso en el SHA para 1600 personas, o cualquier evento donde disfruto. Elijo, por trascendencia emocional, uno que hice para doctores y enfermeras del Garrahan, donde visite el hospital, vi a los chicos que tanto la pelean con sus familias y les pude regalar un rato de humor a los héroes anónimos de allí Tengo varios peores shows. Algunos que ni siquiera duraron más de cinco minutos. Pero recuerdo uno, en el encuentro de una camada de ex alumnos, que no me escuchó ni el presentador. Todos tratando de rearmar una historia sin terminar y yo hablando de ser judío en La Paternal. Patético.

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SOBRE MI Una comida Lajmayin. Un deportista Riquelme. Una canción “De mí”, por Charly y La Negra, pero puede ser una de Chico Buarque, “Hasta siempre comandante” o alguna de Rodrigo, Arik Ainstein o Los Beatles. En la próxima vida voy a ser músico. Primer beso en un cine, viendo Tiburón. Último viaje Soñado, con mis amigos de toda la vida, a Italia, en una casa todos juntos. Próximo viaje Gira por España e Israel. Un lugar en el mundo Israel. Un inspirador Woody Allen y Jorge Schussheim. Un sueño Bailar en Darkeinu.


BUENOS MOMENTOS

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ABRAZOS DEL ALMA

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Pablo Judkovski El “vicio” de escribir

Con cinco novelas escritas, y una sexta en busca de editor, Pablo Judkovsky afirma, con conocimiento de causa, que “La palabra es la herramienta más poderosa para crear el mundo”. En este sentido: “escribir ficción es la manera más íntima de vinculación entre las personas (…) la ficción tiene la virtud de expresar con mayor hondura, con mayor precisión, aquello que llamamos ‘la realidad’”. A partir de este número de la Revista Hacoaj, este indagador de la palabra, compartirá con nosotros sus historias.

¿Cómo, cuándo y por qué te hacés socio de Hacoaj? Mi viejo nos hizo socios del club a mí y a mi hermano gemelo cuando teníamos 7 años. Queríamos jugar al fútbol y el club anterior al que íbamos solo tenía el básquet como propuesta deportiva. Desde el primer día que pisamos la Sede Tigre, empezamos a jugar en la 9°, que la dirigía Juan Ofman. Un gran hombre, muy especial, con un gran carisma y una enorme sensibilidad para dirigir y promover el deporte en los chicos. Y ello lo supo transmitir a sus dos hijos, Marcelo y Osvaldo, quienes también me han dirigido y enseñado mucho. Jugué hasta los veintipico y luego me alejé del club por muchos años. Y retorné hace cinco, seis, junto a mi familia, para jugar (“jugar” es una manera de decir; pararme en la cancha y disfrutar, haciendo con la pelota apenas lo que hoy ella me permite) en el Torneo Interno junto a un equipo de amigos. ¿Currículum Vitae en el deporte? El fútbol, como mi favorito. Durante el colegio secundario jugué al handball, hermoso deporte. Luego practiqué taekwondo durante 10 años y en la actualidad me dedico a nadar un par de días a la semana y a jugar el Interno los domingos. A veces agrego un poco de footing en los parques cerca de mi casa. Primario, secundario, universidad. Edad, altura, peso. Hincha de... Cursé el primario y el secundario en el Colegio Tarbut y me gradué como abogado en la Facultad de Derecho de la UBA, con orientación en derecho tributario, especialidad que ejerzo en forma independiente y exclusiva. Tengo 44 años, mido 48

1,80 mts., peso 86 kilos y soy hincha de Boca Juniors. Y, debo confesar, en los últimos años, simpatizante, muy simpatizante de Rosario Central, sin poder dar acabadas razones de ello. Pero cuando se enfrentan, me sale el bostero de adentro. ¿Cómo es la vida de un escritor? Es una tarea difícil, en principio, definirse como un escritor, porque no existe un ámbito, una escuela o una universidad en la cual graduarse como tal. Uno escribe y punto. Y está bien que sea así porque la escritura está muy ligada a la libertad y debe ser ajena a los títulos y a las convenciones. Diría entonces -para dar tranquilidad al otro, que siempre exige una definición ligada a la identidad- que, en mi caso, soy un abogado que escribe. O, si se prefiere, un escritor que trabaja de abogado. Escribir, y sobre todo, escribir ficción, es la manera más íntima de vinculación entre las personas. Lejos de ser antagónicas, la ficción tiene la virtud de expresar con mayor hondura, con mayor precisión, aquello que llamamos “la realidad”. La palabra es la herramienta más poderosa para crear el mundo. Y esa condición me invita a un desafío que decido recorrer y que ya lo tengo incorporado a mi cotidianeidad. Entonces, en cualquier momento del día que encuentro libre, me siento en algún bar y me pongo a escribir, siempre a mano. Si sale algo, bien, y sino, cierro el cuaderno, pago el café y vuelvo a lo cotidiano. Escribiste cinco novelas. ¿Componen una especie de saga literaria? Sí, sin proponérmelo -nadie, ningún escritor sabe con certeza si su tarea tendrá continuidad o se detendrá abruptamente, claro está, cuando la ejerce con absoluta honestidad personal- fui creando una especie de saga literaria en la cual los mismos personajes, los mismos escenarios circulan y se entrelazan. Y así escribí y publiqué las cinco novelas. La primera, “Mar para Bastián”, me fue llevando hacia la segunda, “Hiemal”, y luego vinieron “Passa”, “Enero en Bernabé” y “Rugh Rujfsh”. La sexta, “En busca de unas olas


lentas, intimidadas y torpes”, está presta en la sala de espera, a la aparición de algún editor. Yo sé que los lectores de mis libros no son multitud, ni mucho menos. Y si escasearan o no quedara ninguno, confieso que no recibiría dicha noticia con alegría. Pero, eso sí, seguiría escribiendo, para nadie, o para mí mismo. Porque, como dijo mi maestro uruguayo, la escritura es un vicio que, afortunadamente, no figura en ningún artículo del código penal. ¿Qué proyectos tenés para el 2016? Tengo ganas de compartir mi experiencia literaria con la gente. No sé si dictando algún curso de escritura o de lectura. Sé que hay muchas personas que tienen la inquietud de la escritura, que tienen algunas cosas escritas, pero que no logran encontrar su forma, su propia voz, que es lo único que cuenta en esta clase de tareas. Por otro lado, en lo profesional, afianzar cada vez más mi Estudio Jurídico que, indudablemente, constituye mi medio de vida. En lo deportivo, intentar el ascenso a la “A” con mi amado equipo “12 Monos”. Y –lo más importante- criar, guiar a mi pequeño y amado hijo Juan Pablo en su búsqueda, para que encuentre sus propias herramientas en la vida que lo hagan un ser feliz. ¿Qué lugar ocupa el deporte en tu vida hoy? Bueno, un poco de natación en la semana y fútbol –de manera muy amateur, casi social- los domingos en el interno. ¿Será eso practicar deporte? Yo lo diría así: hago actividad física, entreteniéndome junto a mis amigos. ¿Qué significa hacoaj? Hacoaj me ha brindado formación deportiva y humana. Me ha posibilitado interactuar con distintas clases de personas. Aunque no lo parezca, los socios de Hacoaj somos muy heterogéneos, con diferentes formas de pensar, de concebir y de transitar la vida. Y esas diferencias siempre me han aportado y me siguen aportando riqueza para mí y para mi familia. ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser gemelo? El gemelazgo es un vínculo muy potente, muy primario, de un gran entendimiento, casi sin necesidad de utilizar el habla

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para comunicarnos. Siempre, desde chico, me sentí acompañado por Dani, en nuestros juegos, en nuestras actividades, en nuestro crecimiento. Pero la similitud física te expone a la necesidad de trabajar mucho con tu propia identidad. De chicos éramos “los melli”, a secas. Porque para los demás era más fácil llamarnos así que tener que develar si el que estaba enfrente era Dani o Pablo. Y creo que, sin ningún acuerdo expreso, logramos forjar cada cual su propia identidad bien definida. Una anécdota de tu vida. Tiene que ver con la pregunta anterior porque está vinculada a mi parecido físico con mi hermano. Dani es músico. Fue en una oportunidad en la que se presentó junto a su orquesta en un teatro grande y colmado de gente (creo que era el Teatro Astral). En pleno concierto, y –obviamente- estando él tocando arriba del escenario, me dieron ganas de ir al baño. En el mingitorio junto al que yo ocupaba, un señor, espectador también del concierto –tras terminar de hacer sus necesidades y mientras se subía el cierre del pantalón- me miró, me palmeó la espalda (sin lavarse las manos) y me dijo, con admiración: “¡Felicitaciones, maestro!”, equivocando, claramente, al destinatario de la felicitación. Y, sumamente desconcertado, yo pensé: “Todo bien. Este tipo me confundió con mi hermano. Esto es normal y me ha pasado muchas veces en mi vida. Ahora:¡En qué cabeza cabe que un mismo ser humano pueda estar tocando el piano arriba del escenario y meando en un baño, a la misma vez!” Gajes de gemelos.

SOBRE MI Una comida Ñoquis caseros a la bolognesa que prepara Cata. Un lugar en el mundo Buenos Aires, sin dudas, con todos sus defectos. Una virtud Honestidad Un sueño No seré muy original: Ver crecer a mi hijo sano y lograr acompañarnos con mi mujer muchos años hasta nuestra vejez.


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LAGUNASEMPRENDIMIENTO HACOAJ


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VIVÍ EL BÁSQUET

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Tegalé 2016 Campamento de Escuela de Madrijim en Bariloche

Una experiencia irrepetible Este último Tegalé, fue una experiencia irrepetible. Con muchas ganas y aguante, y con las mismas personas con las que compartimos este gran primer año de Escuela de Madrijim, hicimos la esperada travesía. Laguna Ilón, Pampa Linda y Refugio Rocca. Sin dudas, la unión nos dio la fuerza para seguir adelante, ayudándonos unos a otros a pesar de los dolores y malestares. Al final, ya todos estábamos cansados, pero cuando llegamos al Camping Ser, luego de la gran travesía, cada uno de nosotros encontró dentro suyo una energía que nos hizo saltar y cantar durante una hora entera frente a los demás grupos. Para cerrar, cantamos el himno de Escuela de Madrijim. Ese fue el mejor momento que tuvimos como grupo, ese fue el momento en el que demostramos la unión. En este Bariloche aprendimos a convivir con nuestros nuevos y viejos amigos, a respetarnos entre todos, colaborando los unos con los otros en cada práctica que, con tanto esfuerzo, planificamos. También revalorizamos el significado de Escuela de Madrijim Hacoaj y los objetivos y deseos que tenemos 56

algunos de volver a nuestro querido Camping Ser algún día como madrijim o incluso como mejanjim. Tegalé significó reforzar amistades, la unión del grupo. “Se empieza como amigos y se termina como hermanos”. Este año nuestra camada de Escuela de Madrijim, la número 47, llevó a 52 chicos y chicas a Bariloche. 52 personas que, no importaba si era su primer campamento o su cuarto, cada uno aportaba algo único al grupo. Este campamento nos dio cosas que difícilmente aprenderíamos en otros lugares. El compañerismo, el cuidado de la naturaleza, el valor del madrij como educador. Particularmente, fue un campamento muy emotivo, lleno de lindos momentos y recuerdos que quedarán en nosotros para siempre. Sabemos que se viene y esperamos a la mejor parte de Escuela de Madrijim, Bekeff. Gracias Hacoaj por dejarnos a nosotros, y a todos los janijim de nuestro club, disfrutar alguna vez de este increíble campamento. Camada 47.


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MI PRIMERA MEDALLA

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FAMILIAS

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ROMINA LANDESMAN Los beneficios del Yoga

¿Cuándo te haces socia de Hacoaj? Fui socia del club durante toda mi adolescencia y mi marido de chico. Cuando nació nuestro primer hijo decidimos volver. ¿Cómo llegas a ser profesora de Yoga? Siempre tuve interés por lo espiritual. Primero comencé como terapeuta y después cursé el profesorado de Yoga. ¿Cuál es el objetivo principal del Yoga? En las clases comenzamos desde el cuerpo -con las Asanas o posturas-, que junto a una respiración consciente, logran que la mente se serene y la práctica se vuelve una meditción en movimiento. Buscamos eliminar las tensiones y bajar el nivel de stress. Todos nos enfermamos desde la mente hacia el cuerpo, por eso, en ese sentido, el Yoga es una práctica preventiva.

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¿Cuales son los beneficios en el ámbito deportivo? Muchísimos. Mejorar la flexibilidad, aliviar molestias y dolores, reducir al mínimo las lesiones, potenciar al máximo el rendimiento, acelerar los procesos de recuperación luego de la práctica deportiva. En general, el Yoga genera equilibrio y estabilidad, disminuye la ansiedad y el stress. ¿Cómo es tu vida social y familiar en Hacoaj? Entreno en la semana con el grupo de running del club, y los fines de semana en Tigre. Los sábados tomo la clase de yoga de Maria y los domingos doy mi clase. Mi marido juega al tenis y mis hijos, Martín y Lucas, van a los grupos y juegan fútbol y tenis. Y lo más importante, es que en Hacoaj encontraron un excelente grupo de amigos. ROMINA LANDESMAN Socia Nº: 35.154


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CLUB DE CAMPO

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VIVÍ EL FÚTBOL

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SOY VOLUNTARIO

JAVIER Rubín El amor y la pasión de los voluntarios Hacoaj Hubo un instante mágico en su vida, en que una pelota de básquet que le lanzó el inolvidable Hipólito Cuadro le abrió un camino hasta entonces insospechado. Aquello fue mucho más que un pase: Fue una invitación, una puerta abierta, una oportunidad de crecer, de allí en más, dentro del abrazo que le dio la familia de Hacoaj y del Básquet.

¿Cómo, cuándo y por qué te haces socio de Hacoaj? Me hice socio de Hacoaj cuando tenía 8 años. Me trajo al club un amigo del colegio. El hacía básquet y “EL GRAN CUADRITO” me vio sentado mirando, me tiró la pelota y me invitó a entrenar. Ese día volví a casa y le dije a mi papá que quería ir a HACOAJ. ¿Cuál es el secreto para que básquet funcione como una gran familia? Creo que el secreto es transmitir el amor y la pasión que tenemos los voluntarios por este deporte y por Hacoaj.

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¿Qué valores, conceptos o principios debemos transmitirle a nuestros chicos en Hacoaj? A los chicos les tenemos que transmitir sacrificio, responsabilidad, esfuerzo, pasión y -por sobre todo y principalmenteRESPETO POR LOS COMPAÑEROS Y PROFESORES. ¿De donde sale tu faceta animador, humorista, showman? El hecho que los papás del basket apoyen tanto incondicionalmente durante todo el año te da fuerza para hacer cosas como la animación de partidos o la fiesta de fin de año, aparte es un hobby y una satisfacción. Primario, secundario, universidad. Hincha de… Edad, altura, peso. Hice la primaria en el Wolfsohn, el secundario ENET N° 28 (el Cuba), luego el Profesorado de Educación Física (incompleto). Soy hincha de Independiente, por supuesto. Tengo 47 años, mido 1,75 mts. y peso 77 kg.


Curriculum vitae en el deporte. Desde Pre Mini hasta Primera División de básquet siempre vistiendo los colores de Hacoaj. ¿Fin de semana perfecto? Mi fin de semana perfecto es ver a mis hijos jugar hockey y básquet, y a las demás tiras también. Si queda tiempo, jugar un poco al tenis. El sábado a la noche, una cena casera con la familia o con amigos. ¿Qué actividades o deportes hace tu familia en el club? Mi hija más grande, Mica (18), y mi hija más chiquita, Cande (7), hacen hockey. El varón del medio, Gonza (11) basquet y

mi señora, Mary, se ocupa de los traslados cuando yo trabajo. ¿Qué objetivos tenés para el 2016? Mis objetivos para el 2016 son que mi familia y amigos, primero que nada, estén bien de salud, poder acompañar a mis hijos en todos sus proyectos y que sigan creciendo con una mentalidad sana. Seguir colaborando y creciendo como persona al lado de mis amigos, tanto en la vida cotidiana como en el trabajo voluntario en el club. Una anécdota. Podría contar muchas, pero lo mejor que me deja el básquet en Hacoaj es poder seguir compartiéndolas con mis amigos incondicionales de mi infancia hasta ahora, más los que se fueron sumando. JAVIER RUBIN Socio Nº: 21.471

SOBRE MI Un deportista Luis Scola. Una comida Carne, pasta, pescado. Un lugar en el mundo Cualquiera con playa y mar. Una canción Cualquiera que cante mi hija. Último viaje Costa del Este. Próximo viaje Nada programado. Un calzado Estar en patas. Un sueño Cuando mis hijos estén ya encaminados, poder vivir frente a la playa y el mar. 71


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Ser feliz no cuesta nada Todavía recuerdo el ritual minucioso de cada sábado que después se transformó en gloriosos domingos. Preparar el mate, llegar media hora antes, sentarnos en el mismo lugar de siempre, en medio de la cancha... y ahí venía la magia, mi viejo abría su billetera marrón de cuero, y del bolsillo más chiquito de todos sacaba cada domingo el mismo piolín –ya sucio y viejo- con el que colgaba el termo de una de las barandas así tomábamos mate todo el partido. Ese piolín tenía magia, era de un paquete de chipá que compramos la primera vez que fuimos juntos a la cancha, y era la cábala para que nuestro querido Deportivo Mandiyú gane, haga un buen partido, o si perdía era porque el árbitro porteño venía a “bombearnos” a Corrientes. Todavía recuerdo cada detalle. Recuerdo a mi viejo, a los amigos, a la primera hinchada que no cantaba y tocaba trompetas todo el partido, a la única cancha donde al referí se le tiraba chipá y lo levantaba y se lo comía. Si pienso en qué es la felicidad para mí, toda esa escena y mi querido Mandiyú lo describen. Esa pasión que no se explica, esas tardes que se hacían esperar con ansias, aunque estuviéramos peleando el descenso. Ese momento de conexión único con mi viejo, esos abrazos con él y con cientos de desconocidos que en ese momento eran lo más importante que teníamos. 76

Es que la felicidad no se puede explicar. Es algo que viene de adentro. Que lo generamos por estar en el momento y en el lugar indicado. Y la felicidad no tiene que costar nada. Ese es el condimento más importante. Porque estamos hablando de una sensación genuina, estamos hablando de piel, estamos hablando que el corazón late más intensamente. Y hablamos de momentos que no se olvidan. Hace unos meses me llamaron para colaborar con Hacoaj. Y para mí fue un orgullo y un muy lindo desafío profesional. Simplemente el club más grande y glorioso “de la cole”, y tal como se los transmití, uno de los más importantes de Argentina y América Latina. El panorama era difícil y alentador. Difícil, porque hace un tiempo que Hacoaj estaba viviendo unos años complicados. Alentador, porque veía un grupo de gente llena de ganas, pasión, compromiso, dispuesto a dar todo para que Hacoaj vuelva al lugar de liderazgo que nunca tuvo que dejar. Fuimos realmente a fondo. Nos propusimos hacer un trabajo integral. Y lo primero fue volver a las raíces, y entender cuál era la esencia de este gran Náutico. Entender su esencia, comprender una historia llena de gloria y pasión. Una historia llena de


nombres que quedaron marcados a fuego, tanto dentro de la cancha, como alentando desde la tribuna; remando en el río o remándola afuera. Hacoaj es pasión, es el río, son amigos para toda la vida, es la familia, y los valores judíos como guía y razón de ser. Hacoaj es el orgullo náutico.

Y vuelvo a esa pasión y compromiso que encontré en Hacoaj. Y esa es la base con la que se armó un equipo de trabajo increíble, con profesionales y voluntarios dispuestos a dar todo, y a cambiar la historia del Náutico, movidos por la pasión. Gente que se animó a tomar riesgos, y a cambiar. Y se animó a volver a pensar en grande, porque para ser de Hacoaj hay que pensar en grande.

Entendimos que Hacoaj hace tiempo dejó de ser un club, hoy es mucho más que eso. Es una manera de ser, una forma de vivir, un lugar donde crecer y pertenecer. Hacoaj son miles de momentos e historias que quedan grabados en nuestra mente. Pero lo más importante que entendimos es que la razón de ser de Hacoaj es hacer familias y deportistas más felices. No importa lo que hagan, no importa dónde lo hagan, la misión de Hacoaj es generar felicidad. Es imposible no estar feliz viviendo un atardecer al lado del río, es imposible no ser feliz creciendo en equipo con amigos para toda la vida. Es imposible no ser feliz cuando compartimos los valores que nos transmitieron nuestros abuelos. Es imposible no ser feliz cuando se transpira con orgullo la camiseta hasta dejarle marcado el corazón. O cuando ves llegar a tu hijo con una sonrisa que no le entra en la cara. Nos dimos cuenta que Hacoaj estaba muy serio, demasiado. Y nos propusimos clavarle una sonrisa, sacudirlo, despeinarlo, relajarlo, ponerle onda. Y comenzamos a hablar de felicidad. Pero la felicidad es imposible si todos no estamos en sintonía. Así que trabajamos en equipo con los más de 600 profesionales, empleados y dirigentes, para que la felicidad se traduzca en lo que hacemos. Y lo comenzamos a hacer. Porque los cambios vienen de adentro hacia afuera, por más grandes o difíciles que parezcan. Y lo comenzamos a hacer. A pensar diferente, a instalar un nuevo paradigma. Queremos que en Hacoaj se viva EN felicidad. La felicidad como un estado, como un todo. La felicidad como una actitud. Y como algo que se construye entre todos.

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Y todos se subieron a este nuevo barco, y se comenzó a remar con ganas, con empuje, con la misma pasión de siempre, pero con una nueva cabeza y actitud. Y los cambios están comenzando a llegar, y con orgullo puedo decir que se comenzó a sentir un aire fresco y distinto en Hacoaj. Y como dijimos que ser feliz no tiene que costar nada, este equipo de trabajo se comprometió a hacer todo para que al club y al socio “la felicidad no le cueste un mango”. Primero, como conté antes, hubo un cambio fundamental: un cambio de actitud en los que hacen Hacoaj día a día, y eso costó horas de trabajo en equipo. Después volvimos a pensar en grande, con propuestas nuevas, atrevidas y con la calidad como emblema: Trapecio, Crossfit, la nueva Quinta Goldfeld, la remada masiva a la isla y un majané inolvidable con asistencia record para cerrar el año. Y el costo de todo eso fue animarse a cambiar, y cambiar la cabeza.


Lagunas H y Marinas H, dos emprendimientos que tomaron fuerza, con la idea que hagan que Hacoaj siga creciendo. Después llegó la nueva imagen, la renovación de la señalización, los divertidos Remix que fueron furor por whatsapp, un logo corpóreo gigante -en el que seguro ya te sacaste una foto- que nos renueva, pone el nombre en el tamaño que nuestra marca se merece; vino Milo Lockett a meterle color a Hacoaj y a que todos se apropien de las paredes y columnas, el gran Guillermo Vilas como socio ilustre, cerca de 10.000 fans participando en las redes sociales, una revista -como no tiene ningún otro club- que creció y que lleva el espíritu náutico. Y terminamos con un HacoajFest celebrando los 80 años donde vimos un Hacoaj vibrante, enérgico, alegre, y donde la rompimos de onda con Maxi Trusso y un nuevo himno que queda instalado en la historia de Hacoaj. Y todo esto costó tiempo, pasión, compromiso de voluntarios y las ganas porque Hacoaj vuelva a brillar. Y hoy si vas al cine, Hacoaj puede sorprenderte en la tanda, y puedo asegurarte que vas a sentir como un cosquilleo en la panza. Armamos una Comisión de Marketing que le puso cientos de horas de pasión, sudor y lágrimas. Tanto, que emociona. Horas de debates, de ideas y por sobre todo acción. Invitando, incluyendo, sumando a todos los que quieren sumar. Las distintas áreas de Hacoaj comenzaron a trabajar juntos y en equipo (Deportes, Integrales, Capitanía, Club de Campo, Comunicación, Administración, Socios). La gente de intendencia dejando todo en la cancha, y haciendo que todo suceda. Los socios acercándose a participar activamente, con las ganas de sumar, y con el compromiso y las ganas de ser parte del cambio. Y todos aportando desde su lugar: Nacho Goano y Leto Dugatkin dándole voz a este nuevo Hacoaj, Diego Grimblat poniéndole música, Adri Aspani, Pato Manusovich, Topo Huerín, Hernán Drago, Gaby Rozenzon, Milton Ekman, y cada uno de los socios y empleados que se sumaron a ser parte de esta nueva campaña que nos llena de orgullo.

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Y lo más importante, volvimos a pensar como un sólo Hacoaj. Único, grande y potente. Y con todo un Distrito para vivir en felicidad. NOS PROPUSIMOS QUE SER FELIZ NO CUESTE NADA. Y COSTÓ CERO PESOS AL CLUB Y A LOS SOCIOS. Así como lo leés: Cero-pesos. Porque así lo pensamos, y para eso salimos a buscar nuevas empresas que se sumaron a apoyar a Hacoaj en esta nueva etapa, y con estas acciones que nos llevan a la felicidad. Y como siempre, se sumaron los aportes individuales de socios que más allá de lo que implica en dinero, es mucho más lo que significa en compromiso, identidad y valores. Porque cuando pensamos en este cambio, también nos fijamos como meta volver a hacer de Hacoaj una marca valiosa y atractiva para las marcas. Hoy todos hablan de la felicidad. La felicidad no pasó desapercibida. Muchos conectaron, reconectaron, o esa “felicidad” que apareció en tantas gráficas simplemente verbalizó las vivencias de cada uno en Hacoaj. Obviamente hay mucho por corregir y mejorar, porque esto recién empieza. Pero lo importante es que comenzó, y que ahora todos y cada uno de ustedes son responsables por contagiar esa felicidad. Qué mejor que contagiar una sonrisa, qué mejor que contagiar las ganas de seguir creciendo. ¿Alguna vez pensaste, qué es la felicidad para vos? Mandiyú descendió, lo desafiliaron y desapareció hace más de 20 años –es una larga historia. Pero en el cajón de mi viejo sigue habiendo una vieja billetera de cuero, y en el bolsillito todavía está ese piolín que para mí es un gran símbolo de la felicidad. Todos podemos hacer de Hacoaj ese lugar que nos llene de felicidad. Solo es cuestión de proponérselo. Y de disfrutarlo. Ser feliz no cuesta nada. Javier Basevich


FUTURO

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INSTANTES EN HACOAJ

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Israel - Bekeff 2016 la Ciudad Bieja y vimos todo lo relacionado al Rey David. Más tarde, aunque ya estábamos muertas de cansancio, aprovechamos para ir al shopping. Después cenamos y tuvimos una charla con Macabi Mundial.

DIARIO DE VIAJE Cynthia Wodka

Viajar es, sin dudas, una de las mejores experiencias de la vida, en la que no sólo aprendemos sobre los lugares que visitamos, sino sobre nosotros mismos. Bekeff, el viaje que los egresados de Escuela de Madrijim realizan cada año a Israel es la culminación de un proceso educativo y el inicio de una nueva etapa en la vida. Es, también, la gran oportunidad de adentrarse en la tierra de nuestro pueblo, su historia, su realidad cotidiana y, también, su futuro. Este diario de viaje de Cynthia Wodka nos cuenta el día a día de esta gran aventura.

Día 1 Y el día tan esperado llegó. Luego de 12 horas de viaje llegamos a Madrid donde estaremos por 9 horas, pero el tiempo se pasa volando. Tuvimos una actividad en la que teníamos que buscar distintas cosas en el free shop, otra en la que teníamos que predecir distintas cosas y también jugamos a las cartas y al jungle speed. Entre todo eso, nos dividimos las habitaciones, nos numeramos y nos dijeron quienes eran los madrijim del día 
 Día 2 ¡Y finalmente llegamos! Sin dormir nos fuimos a conocer a los que viajan en el micro con nosotros. De ahí, directo al mirador e hicimos las brajot. Fuimos a conocer el Molino de Montefiore y toda la vista de Ierushalaim, después almorzamos. Conocimos la Knesset y a la Menorá. Luego recorrimos 86

Día 3
 Hoy nos despertamos temprano y desayunamos. Fuimos al Museo Herzl, que estuvo muy bueno porque es interactivo. Luego visitamos al cementerio militar y más tarde almorzamos. Después, Yad Vashem lo que fue muy intenso. Lo mejor de todo fue que cada cosa tenía un significado. Después fuimos a una callecita en la que vendían comida. Llegamos al hotel, cenamos y tuvimos una charla con un rabino. 
 Día 4
 Hoy tuvimos un seminario de liderazgo y trabajo en equipo. Nos dividieron. A un grupo se lo daban en castellano y al otro en ingles. Después fuimos al museo de los tanques y justo era el día de la ceremonia de ingreso en la que recibían su primer arma. Tuvimos otra charla con el rabino cerca de su casa. Después fuimos a bañarnos y cenar. Y por último, al Kotel. Fue muy emocionante finalmente llegar. Nuestros papás nos vieron por Internet. También fuimos a los túneles y aprendimos sobre los templos antiguos. 
 Día 5 Salimos para Eilat. En las 5 horas de micro nos armaron las habitaciones. Una vez que llegamos fuimos al shopping y volvimos al hotel, que era hermoso. Tuvimos shabat, cena y playa. Después paseamos por el centro. 
 Día 6 Hoy nos despertamos tarde. Pasamos el día en la playa y tuvimos una actividad sobre shabat. Después de eso algunas fuimos al Shopping y otras… seguimos en la playa. Fuimos a almorzar pero, al parecer, llegamos temprano y éramos los únicos. Luego del descanso armamos los bolsos. Una nueva pasada por el Shopping, antes de la abdalá entre todos. A la noche: Fiesta en un barco y nuevamente… Shopping (por última vez).


Día 7 Hoy madrugamos para ir a conocer a los beduinos. Fuimos a recorrer la plaza de niños y nos acercamos a la Franja de Gaza. Después almorzamos en Pizza Hut con Coca Cola. Más tarde, tuvimos una charla sobre los beduinos y fuimos a cenar. Después, una actividad sobre música y una con Car y Peter. Terminamos en un gran fogón en el que cada club cantó varias canciones. 


Aviv, paramos en un quiosco. Nos bañamos, cerramos el bolso y nos alistamos para la fiesta de bekeff. Antes de salir, Car y Peter, nos leyeron un texto y nos dieron cartas de nuestras familias. 


Día 8 Hoy madrugamos más temprano todavía. Fuimos a Metzadá a ver el amanecer y desayunamos ahí. Luego, bajamos al Mar Muerto. Cerca de allí, conocimos un lugar donde cayeron misiles disparados sobre Israel. Por la tarde, fuimos a caminar por el puerto de Tel Aviv. Más tarde nos fuimos a Shefayim y nos instalamos en el hotel, cenamos y a dormir. 


Día 13 Fin de semana libre con familiares o amigos que viven en Israel. 


Día 9 Visitamos el Museo de Macabbi Mundial. Después, el shuk de Tel Aviv y el Museo de la Independencia. Mas tarde teníamos que ir al hotel pero lógranos que nos den un ratito de shopping. Lo malo fue que nos llevaron a uno que no vendía ropa. Pero logramos ir a otro que tenía H&M y Pull&Bear. Volvimos, fuimos directo a cenar, y tuvimos una actividad de cuarto oscuro en una habitación. 
 Día 10 Después de desayunar paseamos por Yaffo. Luego del almuerzo, conocimos el Museo de Palmach y el Museo de los Ciegos. Estuvo genial porque podías sentir lo mismo que ellos en situaciones comunes como pasear por la calle o llegar a una habitación o ir a una verdulería. El recorrido terminaba en un quiosco en el que a ciegas comprabas comida y la comías hablando con el guía que es no vidente. Luego salías y podías ver al guía. Después fuimos directo a cenar y a charlar entre nosotros sobre la Gadná. 
 Día 11 Visitamos la ciudad de Cesárea y una aldea drusa en la que almorzamos. Después viajamos a Haifa a ver la universidad de ciencia y tecnología. Después, de camino al hotel de Tel

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Día 12 Nos despertamos temprano para ir a las casas de los familiares. 


Día 14 Nos reencontramos con el grupo y fuimos al norte a almorzar, camino a la Gadná. Nos dividieron en grupos. Nos dieron las habitaciones y los uniformes, cenamos y fuimos a una charla con la comandante superior. Después tuvimos que lavar el baño y más tarde, a dormir 
 Día 15 Nos despertamos a las 6:30 y limpiamos las habitaciones. Después fuimos a desayunar. Más tarde teníamos que ir a izar la bandera, pero como llovía fuimos a una charla sobre armas. Nos tocó limpiar la cocina y estuvimos 7 horas. Después de eso tuvimos hora libre, cenamos y de nuevo hora libre, antes de domir. Día 16 Nos despertamos con lluvia y tuvimos que limpiar la habitación. Nos tocó desayunar en la habitación pan y queso huntable. Como llovía se suspendió todo lo de camuflaje. Después fuimos a una charla sobre armas con el grupo que limpió la cocina con nosotras, seguida de otra igual solo entre nosotras. Más tarde, tuvimos una charla sobre Israel y teníamos que ir a una caminata pero se suspendió. Después fuimos a una charla sobre las cualidades que tienen que tener los soldados. Después tuvimos una actividad en la que teníamos que preguntarle a los soldados sobre banderas de las distintas fuerzas. Mas tarde comimos en el comedor y tuvimos tiempo libre. Después nos fuimos a dormir. 



Día 17 Hoy nos despertamos y sin limpiar fuimos a desayunar en la habitación. Después si limpiamos la habitación y tuvimos la ultima charla sobre disparos que se dividió en 2. Al principio teníamos que decir las reglas y después tuvimos un recreo de 20 minutos. Antes de empezar tuvimos una charla sobre respetar a la gente. Después me hicieron pasar demostrar que es lo que había que hacer. Más tarde nos hicieron hacer un circuito de ejercicio. Almorzamos comida de combate, pero esta vez era pan y latas. Nos hicieron formarnos y más tarde fuimos a disparar. Una vez que disparé me pidieron que me quede vigilando que ningún ser vivo entre en la zona de disparos. Más tarde volvimos y nos dieron un recreo. Después nos fuimos a cenar y hablamos sobre la tzava. Cuando terminamos tuvimos una actividad de cierre y nos fuimos a dormir. 
 Día 18
 Hoy nos despertamos y limpiamos la pieza. Después desayunamos. Fuimos a la ceremonia de cierre de la Gadná. Almorzamos en un kibutz y fuimos al refugio de niños que había ahí. Después paseamos por el puerto y de ahí al hotel en donde nos bañamos, cenamos, tuvimos actividad y dormimos.
 Día 19 Hoy nos despertamos y fuimos a desayunar. Después nos fuimos a la estación de Tel Aviv en donde nos buscaron los familiares. 
 Día 20 Otro fin de semana libre con familiares o amigos que viven en Israel. 
 Día 21 Fuimos a la estación de micros a reencontrarnos con el grupo. Después tuvimos un seminario sobre la Shoa y almorzamos. Íbamos a ir a Rosh Hanikrá, pero por el mal clima fuimos a Akko. De vuelta en el hotel nos bañamos, cenamos y tuvimos una charla sobre Hasbará. A la noche festejamos el cumple de Nicky Dolinco.

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Día 22 Hoy nos despertamos temprano para organizar todo el comedor por el cumple de Nicky. Después fuimos a la ciudad de Tzfat. Mas tarde, al Monte Bental. Aunque el camino mareaba de tantas subidas y bajadas valió la pena porque había nieve. Después almorzamos y fuimos al Mitzpé Shalom. Más tarde volvimos al hotel y tuvimos tiempo libre para bañarnos. Después tuvimos actividad con los mejanjim y fuimos a cenar. Mas tarde tuvimos una charla sobre superación, con el que llevo Casi Ángeles a Israel, y volvimos a las piezas. Día 23 Hoy nos despertamos y metimos las valijas en el micro. Después fuimos a desayunar y volvimos a Jerusalén. En el camino íbamos a plantar un árbol pero debido al clima no pudimos y alguien los planto en nuestro nombre. Fuimos directamente al kotel donde tuvimos una hora para almorzar. Después, fuimos al shopping al que habíamos ido el primer día y más tarde al hotel donde tuvimos la evaluación del programa y después nuestra ultima actividad como janijim en la vida. Más tarde fuimos a las maquinitas a comprar comida y a una habitación a comer y charlar, antes de dormir. Día 24 
 Nos despertamos, dejamos las valijas en recepción y fuimos a desayunar. Volvimos a la pieza de Car a charlar y a dejar las valijas en el micro. De a poco se fue yendo la gente. Después de un ratito de Shopping, directo al aeropuerto. Almorzamos al lado del free shop y subimos al avión. Cuando llegamos tuvimos tiempo de ir al Burguer King a comprar un helado y nos subimos al ultimo avión. 
 Día 25
 Hoy, luego de que aterrizó el avión, finalmente nos reencontramos con nuestras familias y cantamos por última vez entre todos el himno de Escuela de Madrijim Hacoaj. Como todo gran viaje llegó a su fin. Pero la aventura recién comienza. Cynthia Wodka Socia Nº: 28.001


PADRES E HIJOS

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MESAS

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los chicos, los códigos grupales, los chistes de los madrijim, alguna que otra lágrima seguida de abrazos y contención, las confidencias de los chicos con sus madrijim, las historias a la noche, las canciones que alientan a cada uno de los grupos y una permanente expresión de entusiasmo por saber que vamos a hacer después.

Crónicas

de un Majané Un campamento es una experiencia única que, quienes tenemos la suerte de participar de la hadraja, vivimos año tras año. Valentía, entusiasmo, miedo, ganas, esfuerzo, alegría y felicidad son algunas de las sensaciones que tenemos todos los que hacemos posible el majané: Madrijim y Janijim.

El campamento empieza en la previa, en casa, armado de bolso, con las historias de nuestros papás, las charlas previas con amigos ¡Y mucho más! El gran día llega y es hora de partir. Un sin fin de sensaciones nos invaden. Pero las más importantes, se podría decir que son las ganas y las ansias por que la aventura comience. Después de largo viaje llegamos a destino. Un nuevo lugar que invita a despojarse de lo rutinario y empezar a vivir aquel “ser desconectado” que dejamos atrás cuando no hay wi-fi. Janijim y Madrijim ponemos en común pautas de convivencia para poder llevar adelante el “campa”: Colaboración, respeto, solidaridad, cuidarse entre todos y la buena predisposición son sin duda de lo mas importante. Tanto chicos como grandes empezamos a vivir esas actividades y momentos que hacen de los campamentos de Hacoaj algo único. Los mifkadim (la famosa TV trucha), las actividades generales, las Galácticas, los momentos informales (como la Menujá), el tobogán de barro, el ascenso, el volante y la siempre presente planificación de los Madrijim. En ese sin fin de actividades poco a poco comienza a aparecer lo más lindo del campamento: las risas cómplices entre

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Como madrij la vivencia de un campamento es muy enriquecedora. Es necesario ser muy fuerte y dejar todo, dejar todo en un abrazo, en una actividad, en una charla antes de dormir, en la contención y supervisión de cada uno de los chicos, en el montado y desmontado de cada una de las actividades, y sobre todo en el cuidado personal. Pero todo ese sacrificio y esfuerzo se ve ampliamente recompensado con los agradecimientos de las familias, los janijim que expresan sus logros por haber ido al campamento, las sonrisas, las fotos en la llegada como si fueses una “súper estrella”. Pero, sobre todo, en el amor que te transmiten tus janijim al confiar en vos y abrirte su corazón. Sin duda los campamentos en Hacoaj son una actividad súper exitosa y eso se debe principalmente a su legado. Cada campamento nos ayuda a cerrar etapas y seguir creciendo, cada año se siguen sumando nuevos amigos que participan por el simple hecho de escuchar las grandes anécdotas y la alegría que se contagia al contar sobre un campamento. ¡Como Madrij, y como socio de Hacoaj, soy feliz continuando esta tradición que hace tan felices a tantos! Y, de manera personal, no podría estar más contento de compartirlo con MESHUGAIM un excelente grupo con el que me tocó convivir en dos años increíbles. Muchas gracias a las familias Andjell, Burstein, Chalom, Dugatkin, Finkelstein, Fridman , Gil Abadi, Goldstein, Greif, Hamer, Izon, Jason, Leibovich Meirovich, Oksengendler, Picovsky, Reisin, Rovner, Rubin, Schvartzberg, Scolnik, Slucki, Stekolschik, Szewkies, Tabak, Trajtman, Vilamowsk, Wagner y obviamente al Náutico Hacoaj. Verdaderamente vivir los campamentos de Hacoaj es vivir en felicidad. Nico Cassab Socio N° 23.919 Madrij de Hacoaj (Primaria Kesher).


AMIGOS

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TENIS

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Hacoaj en el mundo

JUDY FISCHBEIN Muy lejos… Pero tan cerca. Hay momentos, lugares y personas en la vida que, casi imperceptiblemente, nos marcan un camino y nos regalan experiencias de profundo aprendizaje que –con el tiempo y la distancia- se hacen cada vez más fuertes. Judy Lipton vive en las afueras de Nueva York. Está lejos, muy lejos de Hacoaj. Sin embargo, al escucharla hablar parece estar tan cerca. Su historia, narrada con emoción, es la de muchos que se alejaron, pero sus raíces siguen fuertemente asentadas en el Tigre, en los mismos lugares que nosotros recorremos hoy día tras día.

¿Cómo, cuándo, y por qué te haces socia de Hacoaj? Según mis padres, desde que nací que voy al club. La querida y recordada Ema me cuidaba en la nursery, como a tantos y tantos chicos de Hacoaj. Qué circunstancias de la vida te llevaron a vivir en el exterior? Cuando terminé el colegio secundario me fui a estudiar a Israel. Ahí conocí a Kyle, mi marido, que también estaba

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estudiando. Nos casamos y nos fuimos a Nueva York porque él tenía que hacer su residencia. El plan era quedarnos por cuatro años y volver a Israel. Pero una vez allí, me encantó y nos quedamos. ¿Qué herramientas te dieron Hacoaj, el deporte y los amigos de la infancia? La perseverancia, el nunca darme por vencida, la garra... Cuando empecé a jugar al Cesto en Hacoaj, yo era la capitana de Mini B. El equipo no era muy bueno y perdimos bastantes partidos. Creo que eso me ayudo a fortalecerme como persona. Perder duele, pero te hace más fuerte y te ayuda a pelear por las cosas que querés. Hasta el día de hoy soy bastante competitiva. El deporte me ayudó a ser disciplinada. Entendí que, para ser bueno en algo, tenés que invertir tu tiempo y esfuerzo, practicar mucho y siempre tratar de mejorar. Los amigos de la infancia son, hasta el día de hoy, mi base. Viví en Israel seis años y después me vine a Nueva York. Nadie me conoce como mis amigos de la infancia, nadie me entiende como ellos. Con ellos puedo compartir recuerdos y risas de las cosas del pasado… Cuando nos vemos, es como que el tiempo no pasó, retomamos donde dejamos… A pesar del tiempo y la distancia, el vínculo es muy fuerte. Curriculum vitae en el deporte. Durante la infancia, hasta colegio secundario, hice pelota al cesto y natación. También tomé algunas clases de golf y equitación. En la Universidad de Tel Aviv jugué un poco de tenis y básquet, pero no competitivamente. En Nueva York empecé a hacer boxeo (tomo clases con la bolsa de boxeo) y Mixed Martial Arts (MMA – Artes Marciales Mixtas). Más que nada para hacer gimnasia y un poco para defensa personal. Hace un año empecé a jugar al Squash. ¡Me encanta! ¿Donde vivís y como es tu vida en Estados Unidos? Vivo en las afueras de la ciudad de Nueva York, a media hora de Grand Central Station, en una ciudad que se llama New Rochelle. Es muy tranquila, con casas y jardines. Para ir a cualquier lado necesitas un auto. Queda al norte de Manhattan. Voy todos los días en tren a Manhattan al trabajo.


Salgo de casa a eso de las 6.30 de la mañana y vuelvo más o menos a las 6.45 de la tarde. Los fines de semana aprovecho a hacer deporte y compartir con mi familia. ¿Seguís vinculada a Hacoaj? ¿Soñas con volver? ¿Qué cosas extrañas? Sigo al grupo Hacoaj en Facebook. Tuve la oportunidad de visitar Buenos Aires hace poco, en noviembre pasado, y la prioridad numero uno fue ir a Hacoaj. Desde que volví a Nueva York, sueño con volver. Lo que más extraño es el concepto del club. Acá no existe. Hay “countries” con canchas de golf, pileta, pero el concepto del club, como nosotros lo conocemos, no existe. No hay lugares físicos tan grandes como Hacoaj. Además, en invierno hace un frío tremendo para estar tanto tiempo al aire libre... Para nosotros el club era el “default”. Los fines de semana no había que planear qué hacer... Era parte de la rutina, ir al club tempranito. Nos pasábamos el día saltando, corriendo, nadando, compartiendo lindos momentos con amigos… Eso no existe acá… Educación Colegio Tarbut, Jardín, Primario (egresada 1984) y Secundario (egresada 1989). Universidad de Tel Aviv, Israel, BA en Ciencias Políticas (graduación en 1994). Luego, New York University, School of Business Administration, Master en Administración de Empresas (graduación en 2002). Hincha de… Para fútbol, River. Para football americano los NY Jets. Para el Mundial, siempre Argentina. Para las Olimpiadas, Estados Unidos e Israel. Nombres de tus hijos Mi hija se llama Ryan, tiene 13años. Mi hijo se llama Errol, tiene 11años. Mi marido se llama Kyle. ¿Hacen deportes? ¿Cuáles? Mis dos hijos hacen Tae Kwon Do. Ryan juega Lacrosse y Errol, Fútbol. Desde muy chiquitos los llevé a que aprendan

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a nadar. Los dos nadan bien y en el verano nadamos juntos. Kyle juega Lacrosse. ¿Qué recuerdos tenes del equipo de natación de Hacoaj? ¡Los mejores! ¿Por donde empezar…? Me acuerdo cuando mi papá nos llevó a mí y a mi hermano Tobi a nadar por primera vez. Teníamos que pasar una prueba. Raúl Ham nos observó para ver si podíamos entrar al equipo de natación… Entrenábamos tres veces por semana dos horas cada día (¡no entiendo como aguantaba nadar tanto!). Me acuerdo de los lugares donde íbamos a las carreras, siempre en equipo... Nos daban chocolate antes de las carreras… Me acuerdo que una vez fuimos a Villa Gesell de campamento... Otra vez fuimos al interior del país, mi hermano se enfermó y tuvo que volver en avión. Cuando se inauguraba la pileta en el verano, nosotros -los del equipo de natación- desfilábamos. ¡Éramos los únicos que podíamos entrar a la pileta con ojotas y toalla! ¡Qué privilegio! En el verano, nos venía a buscar un micro y nos llevaba al club a nadar todos los días... Nadábamos a la mañana y a la tarde... Hoy en día, cuando nado en el verano me acuerdo del equipo y debo confesar que, gracias a Raúl Ham y Carlos Denari, tengo buen estilo y técnico que trato de enseñarles a mis hijos.

SOBRE MI Una comida Milanesa de ternera bien finita con papas fritas o ensalada. Una canción Wonderful Tonight de Eric Clapton. Un deportista Argentino, Messi. Americano Peyton Manning (quarterback de los Denver Broncos). Un lugar en Hacoaj La pileta. Un sueño Llevar a mis hijos y marido al club.


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BELLEZAS DEL NÁUTICO

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NADAMOS EN HACOAJ

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Este verano Hacoaj se dio el lujo de que Damián Blaum, Campeón Mundial en aguas abiertas, comenzara una escuela de natación en nuestra pileta. Probablemente sea el primer paso de un gran camino en este deporte. Para Damián es, también, la alegría de volver al lugar en donde, para él, comenzó el inmenso recorrido que lo llevó a lo más alto: “Aquí me formé como nadador y es donde empecé a construir mis sueños deportivos…”

Volvió la natación a Hacoaj. ¡Gracias a vos! NO, gracias al Club que volvió a apostar por tener natación, y gracias a que encontré en Gaby Minutella la mejor compañera para poder llevar adelante este proyecto con mucha ilusión. ¿Cómo arrancamos, dónde estamos parados y hacia que objetivos vamos? Todo se dio muy rápido, por lo que no hubo tiempo de que mucha gente se entere. Empezamos el 4 de enero con muy poquita gente, pero día a día fuimos sumando chicos y grandes a esta Escuela, intentando transmitir con pasión y alegría todo lo que sabemos. No podemos plantearnos objetivos a largo plazo. Por el momento, la idea es seguir creciendo en febrero e intentar continuar en marzo. Estamos convencidos que la natación no puede faltar en Hacoaj, y queremos que todos los socios sepan que pueden aprender a nadar, mejorar la técnica y entrenar con nosotros. ¿Cómo se hace para armar un equipo de natación competitivo? Se empieza muy desde abajo, como empezamos nosotros ahora. Desde las bases, con chiquitos que tienen ilusión y ganas de divertirse. Hoy no podemos pensar en competir, solo tenemos que pensar en construir bases sin saltearnos etapas, luego el tiempo dirá. ¿Cuánto falta para que Hacoaj tenga su pileta cerrada? No depende de mí. ¡Ojalá que pronto! ¿Qué significa hoy tener una pileta 365 días del año, para el deportista de alto, mediano y bajo rendimiento? Evidentemente que es una gran comodidad y una posibilidad 118

Damián Blaum Aprender y superarse


de preparar a chicos para que en un futuro puedan tener la chance de competir. Para nosotros no hay deportistas de alto, mediano o bajo rendimiento. Todos son importantes y todos los que vienen a practicar son deportistas, con el tiempo habrá quienes quieran iniciar una carrera deportiva seria y otros que simplemente quieren aprender a nadar por gusto, o por seguridad, porque nadar puede salvar vidas. ¿Qué objetivos deportivos tenes para el 2016? Quiero volver a ser Campeón Mundial. Trabajo cada día motivándome y pensando en eso. ¿Cómo te entrenas y te alimentas? Entreno 10 sesiones semanales en el agua, de cerca de 3 horas cada una, y todos los días hago trabajo físico, 3 veces a la semana de fuerza y 2 veces a la semana funcional. No tengo una dieta, como mucho y siempre sano, muchas frutas, muchas verduras y nada de frituras. Tres conceptos, consejos o valores básicos del deporte, que debemos transmitir a los chicos? Humildad, más humildad y un poco más de humildad. Eso sumado con ganas de aprender y trabajar es lo más importante, para poder tener éxito no solo en el deporte sino también en la vida en general. Una anécdota. Tengo muchas, pero lo que me gustaría decir es que en este mes, cada vez que tengo la chance de pisar la pileta de Hacoaj, me acuerdo de muchas cosas de mi infancia. Aquí me formé como nadador y es donde empecé a construir mis sueños deportivos, siempre tengo un poco de melancolía y deseo mucho que salgan muchos chicos de Hacoaj, como alguna vez lo hice yo, con ganas de crecer y superarse. ¿Qué se siente ser campeón del mundo? No caí hasta que dejé de serlo. La gloria es efímera, por eso no solo hay que disfrutar de las victorias, sino de todo el camino para llegar a eso. Y cuando no se puede ganar, aprender a disfrutar también. Es bueno haber sido Campeón del Mundo, porque fue coronar muchos años de lucha para llegar a lo más alto. Y sería muy bonito repetirlo. 119

SOBRE MI Una canción Lost Stars (Adam Levine) Un deportista Rafa Nadal Un lugar en el mundo Capri Una comida ¡Fidegua de mi mujer! Un calzado Puma Ignite. Un sueño Seguir siendo lo feliz que soy ahora y más…


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TRAMPOlín

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Sテ。ADO DE FIESTA EN LA PILE

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Familias de Hacoaj

KARINA GALETZKY “Los papás acompañamos en todo” Acompañar el crecimiento deportivo de los hijos es una de las claves para su buen desarrollo y permanente aprendizaje. Y si bien ellos serán quienes se lleven los méritos de sus logros, la presencia de los padres, su aliento, ejemplo y apoyo se torna fundamental, no sólo durante los primeros pasos, sino a lo largo de toda la carrera. Hacoaj es un espacio que brinda esa especial oportunidad para que las familias encuentren, también, la mejor manera de desarrollar este vínculo, que a la vez es afectivo y educativo.

¿Cómo, cuándo y por qué te haces socio de Hacoaj? Me hago socia del club buscando un lugar donde mi marido y yo nos sintiéramos cómodos y donde hubiera actividad para mi hija de 3 años (en ese momento solo ella estaba). Conocimos Hacoaj en un festejo del Día del Niño lleno de gente y con muchas propuestas. Junto con algunos matrimonios decidimos hacernos socios y acá estamos. ¿Qué parte de responsabilidad te adjudicas en que Julieta, tu hija, haya sido elegida Mejor Deportis-

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ta 2015 en Hacoaj? En mi casa fomentamos el deporte, las apoyamos en todo lo referente al mismo y valoramos el esfuerzo y compromiso de ellas. En lo que respecta a Juli, es una gran deportista. Y además de entrenar todos los días, menos los domingos, se la ve apasionada por lo que hace. Es sumamente responsable y se esfuerza todos los días por superarse. Y nosotros, los papás, la acompañamos en todo. La llevamos, la traemos, movemos los turnos de los médicos para que ella no falte nunca. Y estamos ahí viviendo y sintiendo con ella. Aplaudiendo los logros y apuntalándola en las caídas. La Gimnasia Artística es un deporte muy exigente, pero la pasión y los entrenadores hacen que todo sea más fácil. Formamos una gran familia de gimnasia en la que nos acompañamos en todos los momentos. Tu Currículum Vitae en el deporte. De chica hacia patín y rikudim. De más grande empecé, en Hacoaj, con mami hokey, tenis y zumba.


¿Cuánto y qué entrenas? En Mami Hokey entrenamos los sábados la parte física, en la pista de atletismo, y los domingos en la cancha hacemos ejercicios y partiditos. Participamos de distintos torneos, nos invitan de otros clubes así como a nosotras nos gusta ser anfitrionas. Más allá del deporte encontré un grupo de gente hermosa con quien la paso súper. Este año festejaremos nuestro “Bat” ya que el grupo se formó hace 12 años. La mayoría arrancamos desde el principio y otras se fueron incorporando. Seguro que realizaremos algún evento especial. De todos modos lo importante, y lo que más destaco, es que somos un grupo heterogéneo y comprometido con un valor humano increíble dónde la alegría y la buena onda tienen un lugar de privilegio. Hace unos años empecé a jugar al tenis y también voy a remar. Y seguro que si pasas por zumba, ahí estoy también. ¿Cómo te alimentas? Me alimento a base de verduras carne pollo pescado y frutas. También me encantan los dulces y mi perdición los helados. Primario, secundario, universidad. Edad. Hincha de... Hice la primaria en la Escuela Rómulo S. Naón y la secundaria en el Gabriela Mistral. Luego, el Profesorado de Educación Preescolar en el Sara C de Eccleston y una diplomatura en Gestión Educativa. Tengo 45 años, soy hincha de Boca. ¿Qué proyectos tenes para este 2016? Poder seguir acompañando a mis hijas Nati y Niki en los partidos de hokey y alentarlas al igual que ir a los torneos de gimnasia al ver a Juli en los diferentes aparatos. Armar el Bat con las “mami hockey” disfrutando de seguir compartiendo juntas y viendo cual será el destino de nuestro próximo viaje. Y en lo personal, como directora del nivel inicial, seguir capacitándome para brindar a las docentes padres y alumnos lo mejor de mí.

¿Qué actividades hacen tu marido y tus otras hijas en el club? Mi marido entrena y compite en remo. Mi hija Nati juega al hockey en la intermedia y en la primera. Y La más chiquita Niki juega es la séptima de hockey. Fin de semana perfecto. Hacoaj, sol, deportes, amigos, asadito o picadita. KARINA GALETZKY Socia Nº: 25.821

SOBRE MI Un lugar en Hacoaj El solárium de la pileta. Una canción La llave Primer beso En el Parque Centenario. Último viaje Rio de Janeiro, con mami hockey. Próximo viaje Buzios. Una virtud Sincera. Un defecto Exigente. Una bebida Dr. Lemon. Un recuerdo inolvidable Cada uno de los embarazos de mis hijas. Calzado Zapatillas Nike. Un sueño Que podamos tener un mundo mejor. Y seguir acompañada de mis seres queridos.

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MOMENTOS INOLVIDABLES

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VIVIMOS FELIZMENTE

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Héctor Polakoff Convertir los “Ni-Ni” en “Sí-Sí”

¿Cuándo y por qué te hiciste socio de Hacoaj? Me hice socio del club por la necesidad de dar un marco judío y deportista a mis hijos, Erica, que entonces tenía 9 años, y Pablo de 6, ya que ellos concurrían a la escuela pública. Esto fue hace más o menos 35 años. En ese momento había una larga lista de espera y una muy importante cuota de ingreso. Recuerdo que, antes de decidirnos por Hacoaj, recorrimos Hebraica y Macabi. Pero donde los chicos desaparecieron de nuestra vista y tuvimos que ir a buscarlos fue en este hermoso club. ¿Cómo es tu vínculo con el club y que actividades y funciones hacés o hiciste? Mi vínculo con Hacoaj es, hasta hoy en día, muy gratificante. Participé en la Comisión de Deportes, que en aquellos años era un semillero de dirigentes institucionales. Fui Secretario de Atletismo, delegado a las Macabeadas 1985, donde por primera vez Argentina participó en atletismo. Llevamos a doce chicos y nos trajimos una medalla de oro y dos de plata. Luego, en conjunto con el Municipio, creé la Vuelta Atlética Ciudad de Tigre que sigue vigente como la Maratón de Tigre. Fui parte del Consejo Directivo, Mesa Directiva, Comisión de Secretaria, Comisión de Socios, Comisión de Comunicaciones y Proyecto Club de Campo. En la actualidad, los martes y viernes me reúno en la Sede Capital con un grupo de amigos para la clase de gimnasia. Somos más de 33. ¡Y pensar que al comienzo, hace más de

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20 años, éramos siete!: Jorge Zarebski, Sergio Gartensztern, Jaime Kischenbaum, Alberto Zalcman, Raúl Plotno, Alberto Krimerman y yo. Hoy somos el famoso “Puro Grupo”. Además de las clases, una vez por año salimos a Cariló o algún otro destino. Es un grupo con una armonía extraordinaria, pese a la diferencia de edades (de 45 a más de 80 años). Festejamos los cumpleaños con algún desayuno especial, hacemos uno o dos asados por año, normalmente en la Isla. También nos divertimos muchísimo, después de la clase, en los partidos de vóley. Luego, un lindo baño, desayuno y cada uno a sus actividades. Tenemos algunos compañeros que se encargan de darle al grupo cierto orden. La parte administrativa de los desayunos estaba a cargo de Alberto Zimerman, pero la delegó en otro contador, Alberto Zalcman. Sergio Gartensztern lleva con mucha sabiduría y profesionalidad la contabilidad del viaje anual en su tablet de bolsillo (un papel doblado en cuatro dentro de su porta documento). En caso de ausencia del profesor, dos compañeros dan la clase con un amor y dedicación que es para aplaudirlos: Ricardo Michan y Pedro Gendin, dos ídolos. Los sábados, a eso de las nueve, me encuentro en el Tigre con mis amigos de tenis. Este grupo está tan bien organizado que en la semana, de acuerdo a una lista de turnos, uno se ocupa de controlar que seamos múltiplos de cuatro. De no ser así, llama a los suplentes y confirmarlos. Jugamos un partido de dobles, desayunamos, volvemos a jugar, nos damos un baño, almorzamos, truco hasta las tres de la tarde


y a dormir la siesta, para reponer energías. Algunos se reúnen con las mujeres, en alguna salida en conjunto. La pasamos muy bien. Somos 16, de entre 60 y 70 años, todos en muy buen estado de salud. ¿Cuál es tu motivación para dedicarte al voluntariado? ¿En qué organizaciones participás o participaste? Eso viene de mi familia paterna. Mi abuelo y sus hermanos fundaron del Templo Max Nordeau (el de Murillo). Mi padre, siguiendo la orientación y sentimiento comunitario, fue su Secretario y creó la Cooperativa Murillo, que solventaba al templo y la escuela, además de ser presidente de la filial Villa Crespo del Keren Kaiemet Le Israel. En mis años de adolescente, con mis primos, fundamos el club Macabi Hatzair, al lado del templo, que funcionó muy bien incorporando muchos jóvenes del barrio. Al día de hoy existe un grupo de matrimonios que mantiene una amistad y siguen juntos. O sea que el bichito de solidaridad estaba siempre presente en la familia Polakoff. En 2010 me conecté con Vistage (organización mundial de CEOs) para poder hacer un muy buen cambio generacional en nuestra empresa. Una vez concluida con éxito esta gestión, me encontré con mucho tiempo y ganas de seguir generando actividades en las que pudiera aprovechar mi experiencia de 50 años de empresario. Así nace el Programa Empujar. ¿De qué se trata? La idea salió del encuentro de cinco empresarios pymes en una cena de Vistage. Queríamos hacer algo para la sociedad. El objetivo era jerarquizar el trabajo formal y al empresariado Pyme. Después de muchas consultas, ideas y venidas, comenzamos a buscar algo que satisfaga al grupo, tema que logramos desarrollar de a poco y con mucho amor. Lo que nos pareció más adecuado era desarrollar nuestro propio programa de capacitación para jóvenes de recursos limitados que estuvieran cursando el último año de la escuela secundaria. Así comenzamos con nuestro primer Centro en Pilar en la empresa Saporiti. Salimos a recorrer las escuelas de las afueras de Pilar y les ofrecíamos a chicos del último año de la secundaria, venir al centro a prepararse para su primer

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empleo a contra turno de la escuela. El primer año fue muy difícil, ya que no nos conocían. Los formamos en logística, primeros auxilios, computación, orientación vocacional, trabajo en equipo. Siempre buscamos que sean de varias escuelas para que aprendan a compartir, respetarse y que vivan como se va armando el grupo. La mayoría de estos jóvenes no proviene de hogares tradicionales. Salen del programa con cierta seguridad y sabiendo que SE PUEDE CON ESFUERZO. Hoy el Programa Empujar cuenta el aporte económico y de voluntarios de más de 75 empresas y dispone de cinco sedes: una en Texcom/Fadete de Don Torcuato, dos en el Parque Industrial de Pilar (Bolsafilm y Saporiti), otra en Lanús Oeste, en la empresa SICA y la más reciente en QBE Seguros La Buenos Aires. A cada sede asisten unos 25 jóvenes. Alguna anécdota que refleje la satisfacción que te da este Programa. Cada joven del programa tiene un mentor que lo acompaña, lo escucha y lo orienta durante el año del curso y el siguiente. Mi experiencia como mentor me genera una satisfacción que no tiene precio, que no se puede adquirir con ninguna tarjeta de crédito, ni dorada, ni negra; porque eso va directamente al corazón: le cambias la vida a un joven, que ya encontró su camino. En mi empresa tengo la suerte de haber incorporado más de diez egresados del programa, con un éxito fenomenal. Cuando voy, me reciben con una enorme sonrisa y me cuentan de sus progresos. Esta actividad me permite conocer pares, que están en la misma frecuencia: ayudar al prójimo. Se trabaja con mucho gusto, ya que los resultados están a la vista. Nuestro deseo es que este año tengamos siete centros. Si lo logramos le cambiaremos la vida a 150 jóvenes que ya no son parte de los “Ni-Ni” (ni trabajan ni estudian). Los pasamos al bando de los “Sí-Sí”. Que estos chicos vayan a la escuela, y además concurran al curso, ya denota un gran esfuerzo. Salen de sus hogares a las 7 y regresan a las 19 horas de lunes a viernes. Ese es el motivo por el cual estoy encantado de liderar, desde la presidencia, este programa. Te INVITO a que nos ayudes a EMPUJAR


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ENCUENTROS INOLVIDABLES

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Hacoaj, Vivir en Felicidad n° 22  

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