Ficción sobre John Rawls

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Adrián Andrés y Jakelin Bravo. 4ºD

Tras pasarme todo el día estudiando, cerré los libros y me fui a cenar. Bueno, cenar... No tenía mucha hambre, por lo que me tomé un vaso de leche con galletas mientras veía la tele. Estaba agotado, por lo que me fui a la cama muy pronto, poco después de tomarme el vaso de leche. No me costó nada conciliar el sueño. Fue echarme en la cama y quedarme completamente dormido. Me desperté en un lugar que indudablemente no era mi casa. ¿Soy sonámbulo? Por muy sonámbulo que fuese no podía haber llegado hasta ese lugar. Me encontraba en una habitación, por lo que decidí salir para saber en qué lugar me encontraba. -¡Ya era hora, dormilón!- dijo un chaval. -Mamá está muy enfadada... –añadió una chica. -¿Mamá?¿Quiénes sois vosotros? –pregunté extrañado. -¡Déjate de tontadas, que la que te va a caer es buena!añadió el chico. Sin entender nada, decidí bajar por las escaleras que llevaban al salón. Efectivamente, ahí estaba mi supuesta madre. Con cara de enfado, comenzó a gritarme. -¡JOHN BORDEN RAWLS!¿QUE HORAS SON ESTAS DE LEVANTARTE? Encima hoy... No tienes otro día para levantarte tarde, ¿no? Esta bronca mañanera me desconcertó aún más. ¿John Rawls?¿Qué pasaba hoy? Se me ocurrió preguntar esto último, aunque quizá debía habérmelo guardado para mí. Gritando de nuevo, me dijo: -¡COMO QUE QUÉ PASA HOY! ¿Ya te has olvidado? Tras todos estos años estudiando en Kent School y Princeton, ¡hoy completas tu Bachelor of Arts! ¡Qué orgullosa estoy! Y tú levantándote tarde...¡CORRE A CAMBIARTE! Decidí aceptar sin rechistar. Si se había puesto así por haberme levantado tarde, no quería saber como se pondría si le llevaba la contraria. Comencé a subir las escaleras que antes había bajado para llegar al salón, cuando noté que me faltaban las fuerzas y, sin poder evitarlo, me desmayé.


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