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Trabajo realizado por Lidia Ventura y Lidia Uriol


INTRODUCCIÓN Aristóteles, después de recoger y ordenar su biblioteca como hacía cada día después de cenar, se pone a pensar en los problemas que había tenido esa tarde con Alejandro Magno. Se tumba en la cama fruto del agotamiento. Poco a poco se va quedando dormido, y comienza el sueño. DIÁLOGO Aristóteles se encuentra con Platón en la puerta de la Academia. Le gusta ir allí para reflexionar sobre distintos asuntos. Se siente melancólico allí, ya que recuerda a su difunto maestro Platón. De repente, este aparece como llegado de la nada. Aristóteles se queda patidifuso, y comienzan a dialogar. ARISTÓTELES: No puede ser verdad… PLATÓN: Hola, mi querido viejo amigo. Veo que has estado siguiendo mi camino y estoy muy orgulloso de tus logros, aunque en algún tema veo que necesitas mi ayuda. ARISTÓTELES: Esto es un sueño, ¿verdad? PLATÓN: ¿Y qué si lo es? Cuéntame qué te preocupa. ARISTÓTELES: Los jóvenes de hoy en día… PLATÓN: Explícate, no te hagas de rogar. ARISTÓTELES: Se trata de Alejandro Magno, el joven al que me ha sido encargada su educación, el hijo del rey. Es un poco complicado… PLATÓN: Oh… Así que tienes entre manos a una joven promesa. Interesante… Tienes una gran responsabilidad. ¿Y todo va bien? ARISTÓTELES: No del todo… Ese es el problema. Va a su aire, y no me hace caso acerca de muchas cuestiones. Y me contradice. Así no le puedo mostrar mis saberes, no puedo desempeñar mi labor. Todavía no sé si es una buena o mala persona y eso me preocupa. PLATÓN: Has de saber y de recordar lo que te enseñé, que nadie nace bueno ni malo, que todo depende de la educación que se recibe, como bien me enseñó a mí Sócrates. Así que preocúpate mucho de su educación, para que sea buena persona y sea un buen gobernador. ARISTÓTELES: Lo que has dicho lo tengo en cuenta; pero me preocupan también otros factores. Como que Alejandro alcance la felicidad, su autorrealización.

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PLATÓN: Pero ya sabes que el alma debe poseer sus tres funciones, para alcanzar la justicia que es la virtud de un alma en armonía, su estado ideal. ARISTÓTELES: Pero maestro, yo me inclino más por una serie de virtudes que nos den eficacia y excelencia, como encontrar un término medio en toda acción, entre el exceso y el defecto (virtudes éticas), y alcanzar la sabiduría y la prudencia (virtudes dianoéticas). PLATÓN: Has pensado mucho en esto. Tu ética es más amplia y concreta. Yo en este campo me limito más. Yo pienso que otro aspecto muy importante que no has mencionado es que los valores nunca han de enseñarse desde el relativismo, ya que si esto ocurre, la educación va por mal camino. Así que ándate con ojo por cómo explicas al joven Alejandro, en vez de hablar tanto, pon remedio, no hables por hablar y pasa a la acción. Sino, son todo palabrerías carentes de significado. ARISTÓTELES: Platón, te tengo mucho aprecio y si he llegado hasta donde estoy es gracias a ti, pero no entiendes del todo mi punto de vista. Y no estoy de acuerdo en que lo mío son solo palabrerías. Sólo aporto una visión más concreta de la ética y de cómo llegar a nuestro Ergón, lo que considero primordial. PLATÓN: No pienses tanto en la felicidad y piensa más en la justicia, que es la virtud fundamental, y en formar a personas justas. Recuerda que se es justo cuando se es fuerte, templado y prudente. ¿Acaso hablo algo de la felicidad aquí? ARISTÓTELES: No, no hablas nada de eso. Y ahí está el problema. Que yo eso lo veo fundamental, la base de la ética. Ya que todos los seres persiguen un fin, y en el caso del ser humano es la felicidad. Y yo propongo los medios para alcanzarla. Entre los que destacan una serie de bienes (materiales, externos e intelectuales). PLATÓN: Si lo que quieres conseguir es que Alejandro sea un buen gobernante, debe alcanzar la idea de Bien, y esto se consigue a través del conocimiento. Tómatelo en serio, porque lograr esto no es nada fácil. ARISTÓTELES: Lo que has dicho ahora me parece coherente. Pero entiende que voy a aplicar más mis métodos para la enseñanza de mi joven alumno. PLATÓN: Es increíble ver cómo has ido evolucionando y has ido desarrollando tus propias ideas y teorías, sin quedarte solo con mis explicaciones como seguramente habrán hecho otros. ARISTÓTELES: Ya… Gracias a mi duro trabajo he llegado hasta aquí. Aunque hayas sido mi maestro, no tenemos por qué pensar lo mismo ni coincidir en todo. Y no por eso te menosprecio, ni te dejo de admirar. Son solamente diferentes puntos de vista.

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PLATÓN: Tienes razón. Yo también te admiro por todos tus esfuerzos y por tus brillantes ideas, aunque alguna para mí alocada. Sé que vas a hacer siempre lo correcto y lo que consideres más apropiado. Así que despierta ya del sueño y disponte a enseñar a Alejandro todos tus conocimientos. Así llegará muy lejos, no me cabe la menor duda. ARISTÓTELES: Claro que lo voy a hacer. Y aunque esto no sea verdad sino que es un sueño, me alegra mucho volver a verte. Me gustaría que siguieses vivo para poder discutir esto y otras cosas en persona. CONCLUSIÓN Aristóteles despierta sobresaltado, sin poder explicar exactamente lo ocurrido. Está contento pero a la vez confuso. Pero una cosa tiene clara, va a enseñar a Alejandro todo lo que pueda, y haciendo referencia también a su célebre maestro Platón para que no caiga en el olvido. Así conseguirá que sea buena persona, y a la vez buen gobernante.

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diálogo 2ºA