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Se acaba sueño de Unidad Administrativa Municipal; se impone tienda Soriana.

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Mirada Sur

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Jueves 19 de Julio de 2012

REFLEXIONES Y PRECISIONES

Año III

No. 149

Francisco Ruiz Zuart/Mirada Sur

www.piensaprensaypega.com.mx

S

obre la carta de Don Fernando Coello Pedrero a su nieto, el gobernador electo de Chiapas, Manuel Velasco Coello. ¿Quién es Fernando Coello Pedrero? Por lo poco que se puede conocer a través de personas cercanas a él y contemporáneos suyos, y sin subestimar los riesgos que ello implica, se sabe que es originario de Comitán de Domínguez, Chiapas, de aproximadamente 83 años, el mayor de los siete hijos procreados por Jaime Coello y Amparo P e d r e r o : F e r n a n d o , J o rg e , Francisco, Marcos, María, Guadalupe y Gloria Amparo. Se sabe que en su juventud acumuló una gran fortuna, principalmente por el acopio de café. También se conoce que estableció una arrocera por la zona de Pujiltic, y que poseyó terrenos para el cultivo de la caña. Comentan que Don Fernando es una persona muy acaudalada y que oportunamente supo invertir su riqueza en bienes raíces tanto en las ciudades de Comitán, San Cristóbal, Tapachula, Tuxtla, como en la ciudad de México, donde posee, entre otras propiedades, una con superficie de alrededor de 5 mil metros cuadrados sobre Paseo de la Reforma, junto a la casa del embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en México. También se sabe que es el dueño del edificio que ocupa el IFE, en la colonia Moctezuma, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y así, muchos otros bienes que le han permitido vivir holgadamente, cuando menos, en los últimos 30 años. Coetáneos a Don Fernando Coello señalan que ha de tener estudios de educación básica o media superior y que es amigo íntimo de Andrés Manuel López Obrador. Sobre la carta que Don Fernando Coello Pedrero le envió a su nieto, el gobernador electo Manuel Velasco Coello, se puede decir que, independientemente de que sea de su absoluta autoría o redactada con ayuda profesional o incluso, inducida por alguien o algunos y simplemente suscrita por él, es precisa, actual, clara, valiente y no dice mentiras; al contrario, le faltan todavía muchas otras verdades que hoy se esmeran en ocultar o embellecer, los medios de comunicación estatales y nacionales al servicio del gobierno de Chiapas. “La carta del abuelo” no parece una misiva común, simple e inofensiva, llena de admiración, ternura y buenos deseos, no; desnuda, denuncia, alerta, alecciona, provoca y ofrece. La carta no pareciera que fue redactada por un comerciante con estudios básicos o por alguien no muy apto de sus facultades mentales, en algunas partes hasta da la impresión de que recibió

ayuda de algún sociólogo, economista, abogado, antropólogo social o politólogo, con aroma e influencia formativa del Colegio de México. Ya con el tiempo se sabrá cómo se gestó la carta, a quién se le ocurrió, su origen y verdaderos motivos, tal vez muy pronto. “La carta del abuelo”, íntegra, no fue publicada por ningún medio de comunicación chiapaneco o nacional, sólo el semanario Mirada Sur, puede jactarse de lo contrario. La explicación es obvia y comprensible: razona, denuncia, exhibe y alcanza a golpear al aún gobernador Juan Sabines Guerrero. Si esta comunicación epistolar pública entre el abuelo y el gobernador electo trajera en su contenido reconocimientos explícitos al gobierno y administración de Juan Sabines; aplausos a los programas “Ciudades Rurales”, “Biocombustibles”, a los “avances” en los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” de la ONU en Chiapas, loas al endeudamiento público y privado, propiciado por la administración actual, y expresara admiración a las frivolidades personales del actual Ejecutivo Estatal, seguramente se habría publicado en las primeras planas de los diarios estatales, en algunos medios nacionales y lo hubieran abordado, amplia y detalladamente, hasta el cansancio, los “analistas y comentaristas” al servicio del gobierno de Sabines Guerrero. En “la carta del abuelo”, Don Fernando Coello Pedrero expresa su particular opinión sobre el perfil personal de su nieto, lo aconseja para cuando le toque ejercer el poder como gobernante, le ejemplifica los siempre y actuales abusos del poder del ejecutivo, la sumisión y complicidad de los poderes legislativo y judicial y el endeudamiento irracional, entre otras cuestiones que dibujan y definen la realidad chiapaneca de los últimos tiempos. Refiriéndose al estado de Chiapas, Don Fernando dice: es un “estado que se debate entre la pobreza de las mayorías y la riqueza descarada de sus gobernantes”. A lo largo de seis párrafos, después de muchas otras expresiones precisas y filosas, entre líneas o abiertamente, demoledor en ocasiones, Don Fernando Coello Pedrero, a manera de remache final, suelta en la última parte: “tengan la seguridad que Chiapas no se va a gobernar con actos de bandidos”. Quién sabe qué grado de estudios tenga Don Fernando Coello, quién sabe quiénes lo pudieron haber ayudado en la concepción y redacción de su carta dirigida al nieto, y con qué interés verdadero, pero en principio no le

salió mal, puede estar seguro que sentará precedente. La carta fue oportuna en su elaboración y distribución, en excelente coyuntura política para el autor y los ciudadanos interesados, pero en uno de los peores momentos para el gobierno de “Don Juan” que está a 17 semanas de irse. Quién sabe también las probables repercusiones que pudiera traer o que ya trajo, en privado, en las relaciones actuales y en el futuro inmediato, entre el gobernador electo Manuel Velasco Coello y el gobernador en funciones que en cualquier momento, de acuerdo a la ley, deberá iniciar el proceso formal de “Entrega-Recepción” de una administración y gobierno que dará mucho de qué hablar en lo referente al manejo de la “democracia”, la “justicia”, la “transparencia”, el bienestar social, el manejo perverso de la “libertad de expresión”, los derechos humanos, la violencia institucionalizada, la complicidad con delincuentes, la criminalización de la protesta social, la sordera gubernamental, la simulación como política pública y el destino final de los recursos públicos. A Don Fernando Coello Pedrero habría que exhortarlo para que continúe con la misma precisión, claridad, coraje y compromiso, exhortando y acompañando siempre a su nieto, de ser posible, que le redacte y envíe, públicamente, cuando menos una carta mensual, como la que ahora le envió, con igual o más color y sabor, y que de manera extra urgente ya le prepare la siguiente, donde le presente al gobernador electo, con nombre y apellidos, a los hombres y mujeres que ya le impusieron como “legisladores” federales y del estado. Legisladores, entiéndase por ello a los señores y señoras que llevan años viviendo de los recursos del pueblo, traficando con el poder, tejiendo complicidades, haciendo negocios, olvidados de legislar, siempre hincados ante el ejecutivo y muy hábiles para la quema y cobro de “incienso” y zalamerías, que al final terminan por extraviar y prostituir a los gobernantes en el ejercicio del poder, y que los vuelve cada día más ricos y poderosos. También a Don Fernando Coello Pedrero habría que decirle que en su próxima carta al nieto, no vaya a olvidar mencionarle a todos aquellos que hoy “trabajan” en el poder Ejecutivo con “Don Juan”, de quienes es público su enriquecimiento ilícito, ineptitudes, deslealtades y hambre insaciable por el poder político y económico. Ojalá Don Fernando no olvide señalar a los funcionarios que hoy, con el gobernador

Sabines, se han dedicado a empobrecer y endeudar a Chiapas, a los que se han aprovechado de sus recursos naturales y materiales, a los que han ayudado decisivamente a fingir, atropellar, saquear y encubrir, desde el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Si Don Fernando Coello Pedrero asegura que su nieto no encabezará un gobierno de bandidos, debe sugerirle que aplique una “purga de caballo” a sus hoy más cercanos y a los que le coloque próximamente el Ejecutivo del Estado, sin duda, se quedará bastante solo, pero es mejor que caminar rodeado de delincuentes. En la siguiente carta de Don Fernando a su nieto el gobernador electo, el autor o redactor, debe ser resueltamente crudo, puntilloso, picoso y decirle que, por donde se le vea, entra muy comprometido, cercado, con muy poco margen de maniobra, que lo tienen copado en los ayuntamientos, diputaciones, senadurías y los partidos políticos. Que si no se sacude pronto todo lo cochambroso o podrido, en tiempo record él podría oler y saber igual o peor. EL MACHUCÓN: Sin duda, Velasco Coello conoció con toda anticipación el contenido de la carta de su abuelo. Él, la familia y su equipo político asesor, revisaron el contenido, calcularon su impacto y valoraron sacudida y reacciones. ¿Acaso estamos ya ante un probable inicio, muy prematuro, del futuro rompimiento entre Velasco Coello y Sabines Guerrero, un principio nada casual y bien razonado, donde el abuelo aparece abriendo la brecha que ya otros se preparan para ayudar y facilitar el “divorcio necesario” entre “El Güero” y “Don Juan”? EL PELLIZCO: Don Fernando Coello Pedrero, conviene que le eche una revisada al comportamiento y compromisos de su hija, Leticia Coello de Velasco, mándele una carta también, porque como van los hechos y los dichos, le sobra material para convertirse en la futura mamá incómoda. Don Fernando, sobre Manuel Camacho Solís, Jesús Agustín Velasco Siles y las niñas y niños verdes y rosados que decidan venirse con su nieto a Chiapas, como en exploración y aventura, ojalá encuentre usted las mejores formas para redactar otras cartas. En la portada del Mirada Sur anterior, debió haberse escrito un cintillo que dijera: “QUIÉNES DETRÁS Y QUÉ PUEDE VENIR CON FRANCISCO MARTÍNEZ PEDRERO, pag. 17”, quién sabe por qué no salió.

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