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de las microfรกbulas

Textos de Luisa Valenzuela ilustrados por Lorenzo Amengual

EDICIONES

LA VACA BB

2011


Macromoraleja de las microfábulas

Toda Fábula es un mundo, acotado en este caso por exigencias del seminuevo y vibrante género, la minificción, a su vez ampliado hasta el paroxismo (para utilizar un término lewiscarrolliano) gracias a los geniales dibujos de Lorenzo (Lolo) Amengual que trascienden el concepto de mera ilustración y nos guían por inesperados caminos de entendimiento, sorpresa y juego. d Toda Moraleja, por su parte (me aclara con poco estilo pero no sin exactitud la inefable Wikipedia), “es una enseñanza que el que escribe quiere transmitir como mensaje de su obra y se emplea principalmente en obras normalmente dirigidas a adultos”. Suelen ser muy breves y al grano, las moralejas, pero ésta será una Macromoraleja de pretensiones abarcativas y habrá de bordarse alrededor de la idea de complicidad y sobretodo de agradecimiento. Moraleja sui generis, entonces, en realidad una nómina de los amigos que se han ido concatenando para generar la presente edición especial del Abecedario Ilustrado. d Todo empezó en una mesa. No una mesa redonda como sería dable temer, sino una mesa festiva de cervecería. Estábamos allí al cabo de un encuentro literario cuando un nuevo amigo poeta, Miroslav Shueba, me confesó haberse inspirado en un muy viejo cuentito mío (que gracias a Francisca Noguerol y a la Universidad de Salamanca descubrí muy a posteriori se trataba de un microrrelato de la primera hora), para comenzar a escribir un abecedario de fábulas. Pero no encontraba animal con W, se lamentó. El wombat, le soplé de inmediato dado que la fauna australina siempre me atrajo en más de un sentido. El wombat. Esa misma noche cuando volví a casa busqué la foto del simpático chanchoperro salvaje, lanudo


y pardo, y le escribí una sugerencia sobre el worm en la web con wanadoo. Pero resultó que el planteo de Miros era muy distinto, por lo cual con su anuencia me lancé a esta aventura “uniletrada”. Mi propuesta era simple: usar lución. Porque para eso sirven las constricciones: para encontrar una historia cerrada y coherente donde menos se piensa, para atar cabos insólitos y locos hasta llegar a conclusiones razonables. d En la semi duermevela del despertar matinal empezaba yo a barajar palabras que empezaban con idéntica letra, basándolas en nombres de animales claro está, y las microfábulas se iban gestando. Como creo habitar a mis anchas en el lenguaje, el desafío me estimulaba. En algunas oportunidades tuve un acompañante silencioso, mi amigo y profesor de yoga Miguel Ángel Pérez. Suelo ser errática, el yoga se vuelve ecléctico y algunas clases transcurren frente al lago de Palermo, por lo cual en el camino me dedicaba a lanzar palabras hermanadas. “Paquidermos, pterodáctilos y palmípedos, la plena patota”, recuerdo fue una de las peripatéticas frases que nació con displicencia, sin buscarla. A partir de allí era menester seguir el enunciado y alcanzar una meta imprevisible, que en ese caso particular me llenó de alegría. ¿Qué otro bicho sino el pelícano podría descender de tal caterva bizarra? Pensándolo bien, la meditación y el despertar (no de la conciencia sino del humilde sueño nocturno) deben de tener la misma calidad disparadora de dislates coherentes; obra de las ondas cerebrales alfa, quizá. d He mencionado sólo dos eslabones en la cadena de amigos. Siguen las firmas. Porque en aquella mesa de cervecería conocí también a Raúl Manrique quien junto con Claudio Pérez Míguez tiene en Madrid una editorial de libros para bibliófilos, Del Centro Editores. Raúl me pidió una obra, y como fue testigo de


aquella conversación inicial, cuando estuvieron listas le mandé las microfábulas. Ellos produjeron una exquisita edición numerada, en caja, cada letra por separado con su capitular de portada, bella obra del conocido artista español Rufino de Mingo. d Pero los queridos animales fabulosos allá lejos en España y yo acá, en la Argentina. Por eso aspiré a una edición con artista local, algo sencillo. Y dado que las fabulitas son de fiesta, fue naturalmente en una celebración en casa de Marta Dujovne y Víctor de Zavalía que encontré a Amengual, quien acababa de completar sus dibujos sobre los números de la quiniela y la timba. ¿No tendrás por casualidad un abecedario? le pregunté como al descuido. Puede ser, me dijo. Sin demasiadas esperanzas al tiempo le hice llegar el manuscrito. Él se lanzó a volar yendo mucho más allá de las capitulares esperadas. Se mandó toda una novela para cada una de las microfábulas. Minuciosa interpretación detalle por detalle, confiriéndoles una vida y una dimensión impensada, tanto geográfica cuanto semántica y política, destacando con su mordaz y genial trazo el humor hasta darle ribetes de tragedia. Cómica, por cierto. d Había entonces que hacer circular la obra. Amengual diseñó la espléndida presentación, y Marta y Víctor considerados madrina y padrino del proyecto que se gestó en su casa decidieron poner en marcha un viejo sueño e iniciar una editorial de libros de artista. Así nació La Vaca, que a pesar de las fábulas no lleva nombre del tan conocido mamífero que nos da de todo, según aprendimos al pergeñar nuestras rancias composiciones escolares, sino la otra, la alegre vaca criolla no apta para la ingesta, la que “se hace” entre amigos –no es para menos– cuando todos ponen algo para que los sueños fructifiquen.


Astuta Aracné, araña por antonomasia, al atardecer ara las almohadas de ambiciosos andariegos y átalos con autosegregadas amarras afinadas para asegurarlos. Así las alondras, al aterrizar al alba, aguardan la aparición del astro ardiente anidando en las ansias ambulatorias de aquellos alocados audaces que al andar de acá para allá amenazan las áreas de

acceso a las alucinaciones.

 

MORALEJA

Al llegar la noche entregate nomás al sueño.

Si sos un vagabundo de lúcida vigilia podés caer en la red.


A GLOSARIO:

Aracné. Dama griega, admiradísima tejedora. Palas Atenea,envidiosa la diosa, la desafió a un duelo textil que ganó Aracné por lo cual, para acabar con esa farsa, Atenea la convirtió en araña. Ergo, ahora la nuestra es arquetípica.

Ara. Presente del verbo arar (como en “aré lo que pude”), símbolo de fertilización.

Alondra. Ave canora que anuncia el nuevo día, al contrario del ruiseñor que canta de noche. En inglés lark, como en “It’s the nightingale, not the lark”, frase engañosa que emplea Julieta para instar a Romeo a seguir a su lado.

Astro ardiente. El mismo que muchas antiguas civilizaciones adoraron como a un dios y del cual hoy en día conviene protegerse con todo tipo de filtros.


Benito el burro buzna y re-buzna. Brama en la borrasca buscando besar a la bella burrita borrada por un brujo con burdas blasfemias brahamánicas. Benito la busca bajando la barranca, la busca por el bosque brindándole bombones y bananas, la busca basándose en bramidos bravos y en bruscos berridos. Bulversante. Benito será burro mas no bruto ni belicoso, sus berrinches son bienintencionados. La bella burrita en el bajío lo barrunta y bebe brindando por su buenaventura. En el Bar Baro el brujo bárbaro blasfema entre broncas, borracho de birra y brandy barato, la buzarda biliosa, bloqueado en su bufante brujería, cuando Benito, bramando como bullterrier, como bólido bírlale su burrita con un beso blando, brutal, babeante, bilateral, batiente, billonario.

MORALEJA

El que no llora no ama


B GLOSARIO:

Buzna y re-buzna. ¿No es acaso el rebuznar, voz propia del burro, una simple re-petición, un doble pedido?

Blasfemias brahmánicas. No logramos elucidar si el epíteto hace alusión a Brahma, dios hinduista creador del universo, o a la cerveza brasilera del mismo nombre.

Bulversante (GALICISMO). De bouleversant, es decir conmovedor. Pobrecito el burrito.

Birra (LUNFARDO, DEL PORTUGUÉS). Cerveza, por lo cual optamos por la segunda definición ut supra.

Bar Baro, o Bárbaro. Clásico abrevadero porteño, hoy en la calle Tres Sargentos.

Buzarda (LUNFARDO). Zapán (VESRE), es decir panza.

Bullterrier. Perro terrier tipo mastín con fama de feroz. Mala la fama, bueno a veces el can pero feo, pura nariz y ojitos diminutos.


Claudio, caballo coscojero, corre carreras cuadreras en Catamarca con cascos centellantes. Celeste la colorada lo cala y se le cuelga del cogote. Camino al corral lo calma con caricias en la cabeza, caricias en la crin. Cierra la compra y con cariño lo coge al caballo del cabestro y lo conduce a su campo en Catriló. Cuando Claudio, caballo coscojero, comprende el cambio compórtase cual caballero, come con cuidado, corre con clase. Compite en Campo Central colocándose. Corónanlo. Con un clamor lo consagran. Colmado, su corazón crepitante canta como caja coplera.

MORALEJA

Con amor se corre igual de rápido

pero se llega más lejos y mejor.


C GLOSARIO:

Coscojero (CRIOLLISMO). Dícese del caballo brioso que tasca el freno, al igual que muchos impacientes.

Carreras cuadreras. Carreras equinas típicas del campo argentino. 100 metros llanos, el equivalente a una cuadra si fuera en la ciudad.

Catriló. Localidad en la pampa húmeda rica en pasturas naturales mientras no las diezme la contumaz fiebre sojera.

Cabestro. Cuerda o rienda que se ata al cuello del caballo para pasearlo cual perro.

Caja coplera. Instrumento típico de percusión, de tamaño mediano; no confundir con copla cajera cuya definición ignoramos.


Gorilas y gusanos gustan de la globalización. La gente gime, golpeada por garrotes de generales gorilas, guapos guarangos que galopan al grito de “¡Genial!” Grandes gimnastas, los generales gorilas y gusanos se gratifican en grado gozoso, con el gaznate gárrulo. ¡Güai del gurí gay que los gaste! Son guapos, gelatinosos, gigantescos. Grandiosos gritones como guacamayos glorifican la guerra, los gladiadores, los gendarmes glaucos, los guardacárceles, y gozan del graznido de los gansos. En grupo, los muy gandules le granizan las guindas a la gente. Gobiernan con guardias y guaruras. Los gerentes les garpan grandes guarismos, pero golosos no gastan en guisos gremiales, no son gregarios, son grasientos granujas guardianes de la guillotina.

MORALEJA

Un pasito a la izquierda

suele mejorar la vida propia y ajena.


G GLOSARIO:

Gorilas. Miembros de la ultraderecha troglodita. Antiperonistas, según Alicia Jurado de la Academia Argentina de Letras.

Gusanos. Dícese de los cubanos anticastristas de Miami, rastreros ellos.

Guapos. Camorreros distintos de aquellos a quienes Borges les confería cierta dignidad.

Gárrulo. Tosco, ronco, hosco, horroroso. ¡No lo soporto!

Gandules. Vagos, perezosos, tontos. No confundir con los porotos portorriqueños del mismo nombre.

“Granizan las guindas” (VOZ FAMILIAR). Y sí, es precisamente lo que ustedes piensan

Gurí (GUARANÍ). Niño o joven, incauto él.

Guaruras (MEXICANISMO). Guardaespaldas –también guardan el frente–.

Garpan (LUNFARDO). Tercera persona plural del conocido verbo garpar: con la plata se `hace lo que se quiere.


Mimi, majestuosa mariposa monarca muta su máscara mediante la meditación del Mahabarata. Menashki la mima en su monumental mausoleo de Madurai, la mece en sus manos. Mas el maldito Marte, molesto, la maltrata malamente. ¡Maldición! La mariposa monarca merece mejores medidas. Su mutación mitológica es mágica, se mide en milenios, marcando los módulos del milagro. MORALEJA

Con o sin razón, siempre es un incordio

meterse con dioses de distintas procedencias.


M GLOSARIO:

Monarca. Mariposa mediana color naranja con pintas blancas y negras, longeva y migratoria. La mariposa es símbolo del alma, también de ligereza e inconstancia. Así le va.

Mahabarata. Escritura sagrada hindú que encapsula al Bhagavad Gita y la guerra entre los Pandavas y los Kauravas.

Menashki. Esposa del dios Shiva quien le mete los cuernos con Parvati y con Shakti. A menos que Menashki sea un avatar de ambas y las tres sean una sola, muy contenta.

Madurai. Ciudad al sur en la India donde acude Shiva a dormir con Menashki en su templo.

Marte. Dios romano de la guerra, belicoso a su pesar. Los hombres son de Marte, dicen, las mujeres de la amorosa Venus; de ilusión también se vive.


Nefertiti, la naja negra, navegante no por naturaleza sino por necromancia, se nutre de nutrias y nada nonchalante en el Nilo entre nenúfares. Con nervios náuticos nunca necesita de Neptuno, se narcotiza con nepente y nanacates, es nictálope, ninguna noctiluca la nivela, ni en la niebla la noquea la neurosis, no negocia con nadie. Una noche nefasta, nevertheless, no nota la nasa, su némesis, no necesariamente por neuronas nulas, no, sino por nucleares nubarrones negativos. Narcisista, la naja negra naufraga con naturales náuseas. Nítidamente narrada, su nota necrológica nutre el nuevo número de Newsweek.

MORALEJA La fatua autoconfianza

muchas veces te impide ver las trampas.


N GLOSARIO:

Nefertiti. Reina del antiguo Egipto famosa por su perfil, de quien la engreída naja negra tomó el nombre.

Naja. Serpiente venenosa de la familia de las cobras entre otros ejemplares de ambos sexos.

Necromancia. Brujería nefasta, maldita. Se recomienda consultar su biblia, el Necronomicón.

Nonchalante (GALICISMO). Despreocupada, como si nada. Así nada la serpiente acuatizada.

Nepente, nanacates. alucinógenos vegetales. Alimento de dioses griegos o mexicas, respectivamente.

Nevertheless (ANGLICISMO). Sin embargo, expresado en fino.

Nasa. Gran canasta cuneiforme diseñada para la pesca; trampa vil.

Nictálope, noctiluca. Los nictálopes ven de noche, las noctilucas son microalgas fosforescentes que sólo son vistas de noche por todos.

Newsweek. Revista norteamericana, rival de Time que también publica historias de serpientes


Ñata, la ñandú ñañosa de Ñuñoa, ceñida en ñandutí comiendo ñoquis de ñame, no añora, añoró o añorará al ñú reseñado en Ñ, ni en el año de ñaupa ni mañana. ¡Ñácate, pura ñoñez al ñudo!: otra ñusta.

MORALEJA

Si sos una figurita difícil no te hagás la ídem.



ABC de las Microfábulas