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Ciudad

En Bogotá bajan los homicidios, pero aumentan otras violencias

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Salud

Medicamentos, otra lista de espera para receptores de órganos

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Ciencia

Zeolita, mineral promisorio que el país podría explotar

Conservación

Quebradas antioqueñas albergan tres nuevas especies de peces

www.unperiodico.unal.edu.co • un_periodico@unal.edu.co Bogotá D. C., n.º 172, noviembre de 2013

Publicación de la Universidad Nacional de Colombia • ISSN 1657-0987

Agroquímicos

Foto: archivo Unimedios/Palmira

envenenan suelos en Colombia

En el país se aplican 499,4 kg de fertilizantes de síntesis química por cada hectárea cultivada, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg. El resultado de este exceso es mayor erosión de los suelos y menor productividad. Ante dicha problemática, la agroecología se presenta como una solución efectiva y menos costosa.

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Innovación

Naturaleza y cultura, fuentes olvidadas de innovación y diseño

La innovación, como un proceso que incide en el desarrollo y la competitividad de los países, no puede restringirse al Gobierno y a las empresas. La academia juega un papel imprescindible en mejorar los productos y servicios, pero para ello debe volver a la naturaleza y a la cultura como fuentes de inspiración de donde podrían derivarse avances significativos.

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Internacional Profesor asociado, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales

La compra de máscaras antigases en los suburbios de ciudades israelíes, contiguas a Siria, es indicio de que allí habrá una acción “preventiva”, como ocurrió en Iraq. Situación que estaría facilitada por el barco de guerra estadounidense, aparcado en las cercanías de este país hace algunas semanas. El acto demencial de usar gas sarín contra la propia población rebelde, en un área de Damasco, la capital, es el fulminante que ha colmado la paciencia del mundo, incluidos China y Rusia, cuyo poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU está intacto. El Ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, amenaza con una respuesta soberana a la eventual agresión, con el uso de "armas que sorprenderán a estos cruzados imperiales". Asimismo, insiste en que la muerte de las cerca de mil víctimas, exhibidas por los medios internacionales, no resultó de acciones del Gobierno de Bashar Al Asad. Incluso, la propaganda del Gobierno trató de mostrar al mundo artefactos y armas que sugerirían que los propios rebeldes fueron los causantes de tal acción criminal y despiadada, que dejó 1.300 muertos (o al menos 355, según informa la organización Médicos sin Fronteras). El Ministro de Información del régimen sirio, Omran Al Zubi, defiende la causa del presidente Bashar. Por ahora, el dictador electo espera el resultado de la misión de la ONU, organismo que recogió restos de la masacre en la localidad de Muadamiya, en la zona de Guta.

En medio de la tragedia En esta coyuntura se prueba un debate conceptual y político, ¿cómo leer y entender lo que Negri y Hardt llamaron la constitución política del presente, en el primer volumen de la trilogía Imperio (2000)? ¿En qué medida la gobernanza global obra como herramienta del gobierno planetario, en lugar de los Estados cuya soberanía está disminuida por el éter, la bomba y la moneda? El gobierno imperial sobre el planeta integra las tres mejores formas de dominio (monarquía, aristocracia y democracia) bajo una sola representación. Este es un tipo de Gobierno descentrado, desterritorializado y en red, característico de la posmodernidad, que está regida, en últimas, por los dictados del capital global. Ya hubo experiencias que pusieron a prueba este esquema y su poder explicativo de lo que acontece en la realidad del orden capitalista. Es el caso de Rusia, China, Cuba y Corea del Norte, socialistas; y de otro lado, Irán, Venezuela, Ecuador o Bolivia. Todas estas naciones hacen notar sus ejecutorias independientes, invocando la soberanía de los Estados nacionales y algunos, incluso, destacan la auto-

Siria y la intervención imperial anunciada La noción de soberanía imperial global articula las tres mejores formas de dominio en la representación política: monarquía, aristocracia y democracia, escudados bajo el imaginario abstracto del pueblo. Este es un tipo de gobierno planetario descentrado, desterritorializado y en red, que “autoriza” y justifica las guerras preventivas.

Foto tomada de http://laventanablog.wordpress.com

Miguel Ángel Herrera Zgaib,

determinación de los pueblos para obrar por su propia cuenta.

El monstruo democrático Negri y Hardt añaden a los actores tradicionales en la escena mundial de los siglos XX y XXI la emergencia de las multitudes, de las que hablara el novelista y ensayista alemán Ernst Jünger, en El trabajador. Dominio y forma. Negri llama a la multitud el monstruo bio-político. Es el poder constituyente que despliega “la monstruosa creatividad de vivir en común”, cuyos primeros pasos los dio en Seattle (EE. UU.), y se echó a andar por los caminos del mundo. Colombia es ahora, uno de esos lugares por los que merodea. En Iraq, la intervención la hizo Estados Unidos en contravía a lo dispuesto por la ONU. El argumento de tener armas químicas o nucleares no se probó antes ni después de la ocupación de ese país. Pero, el mal está causado. Allí también fue la minoría Suní la que gobernó con Sadam Hussein como líder todopoderoso. Lo que quedó detrás fue un país devastado que aún no recupera el rumbo, pero del que sí se succiona con avaricia el petróleo del subsuelo, en poder de las grandes transnacionales que reemplazaron con creces a las célebres “siete hermanas”. Siria es el teatro de una guerra civil con 115 mil muertos, donde el sucesor del anterior rey dictador,

cultivado en Europa y casado con una europea, no tiene algún rasgo democrático. Ahora bien, que cambie el ajedrez de las fuerzas en Siria les preocupa a todos los grandes jugadores. La aprobación que ha dado la Liga Árabe al dictamen de la ONU sobre el uso del gas Sarín, sin que el informe definitivo del organismo esté listo, hace pensar que los principales actores del mundo árabe en alianza con Occidente se disponen a autorizar la intervención. En el Líbano, Palestina, Egipto e Israel, sus vecinos, las condiciones no son las mejores por su crisis económica y social. Esta intervención puede incendiar más el vecindario, dividido ya en dos credos musulmanes, chiitas y suníes. Incluso, la propia Turquía no hace mucho vivió las multitudinarias protestas que fueron reprimidas con sangre por el heredero del modernizador Kemal Attaturk. En suma, el Imperio representa el papel de policía del mundo, en múltiples hogueras, solo que ahora no hay más acciones preventivas, como las que practicó Bush. Pero lo que sí podemos encontrar es espionaje e inteligencia al por mayor. El uso descarado de los arcana imperii y dominationis (secretos de Estado y secretos de gobierno) nos recuerdan que vivimos la ‘nueva era imperial’. A pesar de estar sometidas a la vigilancia del Gran Hermano (citada en la novela 1984), solo que ahora tiene tamaño planetario.

Snowden, Manning y Assange no pasarán en vano con sus denuncias y señalamientos, aunque sigan “encarcelados” de forma diferente, en tres países del bloque aliado de la II Guerra Mundial: Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña. Al Gran Hermano lo desafían las multitudes, no obstante ni Siria ni los países árabes o de credo musulmán descubren aún el rumbo de su liberación. Allí la religiosidad es fundamento de la autoridad discrecional de cabezas patriarcales, quienes ordenan y someten sectariamente sus sociedades civiles, sin que quieran sacudirse de los oropeles del capitalismo global, como pasó con el desenlace infeliz de la revolución iraní de 1978. Sin embargo, en todas estas sociedades teocráticas, rendidas al lucro financiero, la multitud en su diversidad hace parte del monstruo bio-político, que aunque se mueve erráticamente hoy, será imposible destruirlo. Y a ninguno de estos poderes le conviene su despertar autónomo. Mucho menos a los gobiernos que quieren castigar la bestialidad del dictador sirio Bashar Al Asad, dispuesto a todo con tal de seguir al mando. En apariencia, lo que “chocan” son las civilizaciones, como lo declaraba el politólogo estadounidense Samuel Huntington. La democracia, a secas, será la partera de la nueva historia, pronostican otros, quienes no confunden la democracia con el liberalismo occidental, y la piensan inviable si no está asociada a las múltiples formas de lo común.

Director: Jaime Franky Rodríguez

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Coordinación periodística: Nelly Mendivelso Rodríguez Coordinación editorial: Carlos Andrey Patiño Guzmán Comité editorial: Astrid Ulloa, Jorge Echavarría Carvajal, Horacio Torres, Luis Carlos Colón, André N. Roth, Juan Álvaro Echeverri, Álvaro Zerda Diseño y diagramación: Ricardo González Angulo Corrección de estilo: Alexander Clavijo Berrío Gestión administrativa: Jaime Lesmes Fonseca Impresión: CEET, Casa Editorial El Tiempo Las opiniones expresadas por los autores y sus fuentes no comprometen los principios de la Universidad Nacional de Colombia ni las políticas de UN Periódico

Versión digital: www.unperiodico.unal.edu.co • Correo electrónico: un_periodico@unal.edu.co Teléfonos: 316 5348 y 316 5000, extensión: 18384 • Fax: 316 5232 • Edificio Uriel Gutiérrez, carrera 45 n.º 26-85, piso 5.º • ISSN 1657-0987


Ciudad

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En Bogotá bajan los homicidios, pero aumentan otras violencias Carlos Mario Perea Restrepo,

Los asesinatos en la Capital de la República están en un mínimo histórico: 17 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. No obstante, un estudio de la UN revela que persiste una sensación general de inseguridad, reflejada en el crimen organizado, la delincuencia común, los confrontamientos entre identidades y el maltrato familiar.

Director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI)

Andrés Rincón Morera,

El conflicto violento en Bogotá se muestra inasible, difícil de atrapar. La sensación del ciudadano corriente es paradójica: de una parte reconoce la reducción sin pausa del homicidio, pero a la vez percibe un agravado aumento de la inseguridad. En realidad, las tensiones de la conciencia pública responden a las mismas que atraviesan el conflicto urbano: en Bogotá abunda el crimen, el homicidio desciende y la violencia se disemina. Esto supone la presencia de diferencias entre las esferas del conflicto violento. El crimen no conlleva por fuerza al homicidio, pues la criminalidad bogotana no hace del asesinato el centro de su operación (como sí sucede en Medellín). Por otra parte, el homicidio no proviene de manera exclusiva de la criminalidad, por el contrario emerge también en contextos sociales por fuera de la ilegalidad. Así las cosas, la violencia no se agota en el homicidio. Otras manifestaciones de esta se diseminan activadas por conflictos caldeados en lo local y en la vida privada. El conflicto de la capital se construye sobre una relativa “autonomía” de sus criminalidades y violencias, en tanto ninguna condiciona de manera mecánica a las otras. Esta premisa tiene implicaciones cruciales al dejar sin fundamento dos extendidas creencias: la primera nos dice que si el homicidio baja la criminalidad, las otras violencias también lo hacen; y la segunda, que la criminalidad está por fuerza acompañada de violencia. ¿Qué sucede entonces en Bogotá? Colombia experimenta un descenso en la tasa de homicidio por 100 mil habitantes a partir de comienzos de los años noventa. Sin embargo, la Capital exhibe dos características que la hacen distinta una vez se le compara con el país. Primero, la intensidad del descenso. Entre 1993 y 1996 la ciudad y el país tienen un valor igual, pero a partir de este último año Bogotá se descuelga hasta alcanzar en 2012 el bajo nivel de 17 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Segundo, la ausencia de nuevos ciclos violentos. En 1997 el país entra en un alza que se prolonga hasta el 2002, mientras la caída de Bogotá se mantiene constante sin la presencia de nuevos picos violentos.

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Menos muertes, más riñas En la Capital se constituyó un mandato cifrado en la fórmula de “no matarás”, una conciencia pública en torno al respeto por la vida y a la reducción del homicidio. No es solo un asunto estatal, es también una conciencia que cruza los procederes del ciudadano. Sobre todo en el “período de oro” de las políticas públicas (Mockus-Peñalosa-Mockus), cuando la

Foto: Ricardo González/Unimedios

Investigador Asociado del IEPRI Universidad Nacional de Colombia

En algunos sectores del Distrito Capital los homicidios siguen siendo un hecho común; 17 de las 93 UPZ que existen en la ciudad tuvieron una taza de homicidios por encima de 25 casos.

ligazón entre desarrollo y seguridad dio paso al mandato de no matar. Bogotá estructuró una labor sistemática en la búsqueda de la erradicación del homicidio a través de la transformación de la convivencia. Sin embargo, y pese a los avances, persisten territorios violentos en zonas donde el homicidio se mantiene en niveles desbordados. Al tomar como referencia las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ), resulta que 17 de las 93 que existen en la ciudad tuvieron una tasa de homicidio por encima de 25 casos. Miradas con detenimiento, dos tienen valores por encima de 100; cuatro entre 51 y 100; y 11 entre 25 y 50. Además, encontramos que en Bogotá todavía existen lugares donde la muerte se practica de manera brutal. Lo anterior nos lleva a concluir que en Bogotá abunda el crimen, el cual se encuentra ceñido a tres características. En primera medida, en la capital no existen dominaciones territoriales violentas; es decir, no hay presencia de actores que mediante el ejercicio de la fuerza controlen un territorio y su población, como sí sucede en Medellín y Río de Janeiro. En segundo lugar, las formas de operación de las bandas criminales de la capital son localizadas y se caracterizan también porque no comprenden estructuras de segundo nivel que aglutinen conjuntos de bandas. Caso contrario al de la organización piramidal de Medellín, donde los combos le rinden tributo a las bandas y estas, a su vez, a la Oficina. Y en tercer lugar,

hay que mencionar que el asesinato no es el recurso primario de su accionar. Bogotá carece de un actor violento o criminal enfrascado en el proyecto de expandir a gran escala la búsqueda de rentas, la apropiación de territorios o la dominación de actores. Solo por esa vía es posible que, en medio de una portentosa criminalidad, el homicidio descienda y se mantenga en niveles reducidos. El mandato de “no matarás” se trastoca en “robar, pero no matar". La ciudad es impermeable, en general, a la implantación de los actores armados del conflicto. Con todo, hay una enorme criminalidad fragmentada en dos grandes categorías: crimen organizado y delincuencia común. El crimen organizado se divide en bandas de comercio (legal e ilegal), presentes en el centro de la ciudad y lugares como Corabastos; y en bandas que operan en zonas residenciales, como los famosos Pascuales de Usaquén y los Magolos de Kennedy, enfocadas ante todo en el tráfico localizado de drogas. Por su lado, la delincuencia común se divide en bandas especializadas (profesionalizadas en un oficio como los fleteros, los apartamenteros, etc.) y grupos esporádicos (el atraco callejero). En este contexto, el rasgo distintivo de Bogotá es la fragmentación. De esta manera, bajo alguna de esas cuatro modalidades las bandas se riegan por la ciudad, dando sustento a la sensación generalizada de inseguridad que experimenta el ciudadano.

Por último, la violencia se disemina bajo diversas modalidades como las confrontaciones entre identidades (barras bravas y variedades de skin heads, entre otras), el maltrato intrafamiliar y la muerte entre cercanos. Lo que nos lleva a concluir que el acto de violentar emerge también en contextos sociales por fuera de la ilegalidad. Las lesiones personales también evidencian la propagación de la violencia, un indicador que se comporta de manera opuesta al homicidio. Mientras las lesiones personales de las otras ciudades permanecen estables (Medellín, Cali y Barranquilla), las de Bogotá crecen de manera considerable. Esta propagación se hace evidente, de igual manera, en las operaciones de “limpieza” presentes en numerosos puntos de la ciudad. Esta constituye una práctica de regulación que aparece ante el desborde de la inseguridad en las localidades. Se trata de “mantener los barrios sin delincuencia, sin consumo de drogas y sin nada de nada”, sostiene un habitante. Finalmente, en Bogotá se generan brotes de violencia en las instancias básicas de socialización (la familia, la escuela, el vecindario), lo que configura una cotidianidad atravesada por multiplicidad de eventos conflictivos inscritos en circuitos ajenos a la ilegalidad. El recurso a la agresión física y verbal, las lesiones personales e incluso los homicidios, ingresan en la socialización de niños, jóvenes y mujeres.


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Agro

Desarrollo rural no debe sujetarse a diálogos

Elkin Alonso Cortés Marín,

Es momento de reinventar el campo, ampliar el Pacto Nacional Agrario con todos los actores y hacer los ajustes institucionales que permitan asignar prioridades a la política agraria. Esta debe recoger las múltiples demandas de los sectores en crisis, para superar el olvido y la deuda con el sector rural y sus habitantes.

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Un cambio a la locomotora En este escenario resulta una quimera la pretensión del acceso a mercados, la eliminación de subvenciones a las exportaciones y las ayudas internas. Esos factores que distorsionan el mercado deben ser motivo suficiente para implementar fórmulas de salvamento que contribuyan a competir y, sobre todo, a sobrevivir en paz. Las cifras globales sobre exportaciones y otras variables macroeconómicas no son la respuesta o solución a las múltiples carencias de los reclamantes rurales, porque su suerte es otra. Esa ocupación pacífica y productiva del campo requiere de una mayor oferta pública de bienes y servicios, para un tránsito equitativo a mejores condiciones de vida, con o sin posconflicto. Dicha oferta puede incluir el acceso a la tierra, la seguridad alimentaria, el ordenamiento territorial, la regulación de costos de insumos, el mercadeo, los crédi-

Foto: Víctor Manuel Holguín/Unimedios

Profesor titular del Departamento de Ingeniería Agrícola y Alimentos, sede Medellín Universidad Nacional de Colombia

La Colombia rural, cuya economía era exclusivamente agropecuaria, se transforma a pesar de la disminución gradual de su impacto en la conformación del PIB. No por ello ha dejado de ocupar un lugar importante en el desarrollo del país y de su economía. El paro agrario, con su amalgama de actores (productores de papa, cebolla, cacao, leche, arroz, panela, café y un amplio etc.) reveló la profunda crisis institucional, ética, jurídica, política, social, humanitaria y económica que vive Colombia. Si bien, no todos los males pueden explicarse por los tratados, las supuestas bondades del libre comercio han quedado en entredicho. Más allá de las proclamas de carácter político e ideológico (de quienes se quieren apropiar del movimiento) y del amplio repertorio de demandas y peticiones, miles de campesinos están desesperados ante las promesas incumplidas. Con o sin TLC, sus condiciones de vida empeoran. De poco sirve que ante el reconocimiento de las particularidades del agro colombiano (conflicto social y el flagelo del narcotráfico) se hayan alargado los periodos de desgravación para muchos productos. Con los TLC, el agro se conjetura con poco futuro, ni siquiera como para competir con Ecuador y Perú. Esas negociaciones, sobre el presupuesto de ceder parte del mercado interno para obtener parte del externo, nos inundarán de productos que pueden ser obtenidos en nuestras tierras y con nuestras manos. Administrar mercados con tan profundas asimetrías, es una pelea de toche con guayaba madura.

de La Habana

Si bien, los TLC no son los únicos responsables de la crisis del campo colombiano, sí han contribuido a precarizar la situación de diversos sectores agrarios.

tos blandos, los servicios públicos de salud, la educación, el agua, la energía, el riego y la asistencia técnica. La masiva participación campesina y ciudadana ha ampliado la mesa y sensibilizado a otros sectores sociales. Asimismo, ha confrontado al actual Gobierno y a una de sus líneas de acción política: la locomotora del sector agropecuario, que nunca arrancó. Hoy se pretende encarrilar esta política en medio de promesas y mesas de concertación; es decir, los ‘enruanados’ han promovido el cambio del maquinista y exigido diversos mecanismos para reducir los costos de producción, con la finalidad de ser competitivos. También piden un modelo que no privilegie y promueva exclusivamente la agricultura empresarial; que se conduela de quienes viven en asentamientos humanos en zonas de alto riesgo y que considere los conflictos ambientales y los valiosos recursos naturales. En la actualidad hay una acción estatal que no regula, que improvisa y gestiona precariamente la ocupación del territorio, con una institucionalidad incapaz, a pesar del amplio marco legal, de dar respuestas prontas. Es esta suma de conflictos la mejor oportunidad para reencauzar no solo el sector agropecuario, sino el destino de la nación, de creer y apoyar modelos agrarios fundamentados en las reservas campesinas, en economías rurales,

en la mediana empresa y en los grandes desarrollos agroempresariales (como los que se promueven en la altillanura). En Colombia hay espacio y tierras para todos sin desconocer que la “mano generosa” del Estado debe estimular a los primeros.

Todos debemos reflexionar El desarrollo rural, el bienestar de sus pobladores y la política agraria no pueden estar vinculados exclusivamente a las negociaciones en La Habana, aunque indudablemente esto facilitaría la tarea. Los campesinos, sus voceros y dignidades están acá, en Colombia. Se debe aceptar que el llamado hombre moderno tiene hoy el mismo desafío que resolvieron hace siglos nuestros ancestros, o sea que la vida no se agote. La disponibilidad de los recursos naturales y la forma como los utilizamos, nos imponen la obligación de construir un escenario de innovaciones tecnológicas y de convivencia social, en el cual la ética de la vida predomine sobre la ética del lucro económico. Esto cobra más validez en este mundo global que impone nuevos modelos económicos, patrones de vida, consumo y valores. El sector rural tiene hoy el reto de definir el papel que deberá jugar en el desarrollo del país, en términos de su contribución al crecimiento económico, al jalonamiento de otros sectores de la producción,

a la disminución de la pobreza, a la convivencia y a la estabilidad social y política de la nación. Adoptar un programa de ordenamiento territorial permitirá tener en cuenta las implicaciones existentes de un desarrollo sostenible regional y local, no solo desde la perspectiva político-administrativa, sino también en relación con la distribución de la tierra, los conflictos por su propiedad y su uso, la dinámica de la frontera agrícola, las migraciones, la ocupación en áreas protegidas y el aprovechamiento de los recursos naturales. El creciente flujo de comercio no ha generado condiciones propicias para una internacionalización competitiva y menos en el sector agropecuario. Aún hay desencuentros entre instituciones, políticas y condiciones de infraestructura, que gravitan desfavorablemente en las posibilidades de inserción en ese mundo global. El esfuerzo exportador ha estado acompañado, también, de una liberalización progresiva de importaciones, en particular de alimentos. Hay algo claro, y es que desde la intencionalidad no es posible construir país; no habrá cambio si no existe la voluntad política y la suficiente generosidad para reconocer las estructuras injustas y las condiciones deshonrosas en las cuales sobreviven millones de colombianos, en particular los del sector rural.


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Agricultura ecológica,

Tomás León Sicard,

Agrólogo e Investigador del Instituto de Estudios Ambientales Universidad Nacional de Colombia

Las reivindicaciones de sectores representativos de gremios agropecuarios del país, durante el reciente paro agrario nacional, muestra preocupaciones ligadas, en su mayor parte, a los ingresos económicos de los productores. Esto es un asunto natural en este tipo de actos sociales, pero son escasas las reflexiones sobre las causas últimas de la profunda crisis del sector. Pocas manifestaciones hubo en torno al modelo de desarrollo agrario de Colombia, el cual sigue lineamientos generales de apertura económica y tecnológica, esta última muy ligada a la denominada Revolución Verde (RV), a través de innovaciones en fitoquímica, mejoramiento genético y maquinaria agrícola. A pesar de que la RV dejó ventajas significativas como el rendimiento creciente por hectárea y la reducción de las superficies sembradas; existen críticas a este modelo en relación con la contaminación de suelos y aguas, la reducción de la biodiversidad, la erosión y la polarización de las sociedades agrarias. Como consecuencia, desde los años ochenta aparecieron movimientos alternativos, entre ellos los de agricultura ecológica (AE), que plantean paradigmas diferentes en la concepción científica y en las maneras de ejercer la actividad. Estos grupos han tomado varios nombres en función de su naturaleza, principios y métodos (agriculturas naturales o de cero intervención, biodinámicas, orgánicas o ecológicas).

En defensa del ambiente La AE se basa, entre otras prácticas agronómicas, en cambiar monocultivos por policultivos, en la disminución de fertilizantes externos, en la promoción del reciclaje de abonos orgánicos producidos en la misma finca y en la eliminación total de plaguicidas y de plantas genéticamente modificadas. Evidentemente, estas prácticas se ejecutan en relación directa con una constelación de elementos

Mientras en varios países las agriculturas alternativas fortalecen a los campesinos y protegen el ambiente, en Colombia la maraña política, el modelo económico y la ignorancia hacen difícil implantar nuevas formas de desarrollar el sector rural. culturales que permiten la ejecución de la AE como práctica alternativa. Estos incluyen la conciencia ambiental de los productores, la disponibilidad de tecnologías alternativas, el acompañamiento institucional y una base filosófica diferente para abordar la producción de alimentos. La agricultura ecológica y sus similares (la biodinámica o la permacultura) se incrementan en el mundo a tasas cercanas al 20% anual. Esto debido a que la sociedad reconoce sus beneficios, que van desde la salud de los consumidores hasta la disminución de problemas de erosión de suelos, restauración de ecosistemas degradados e, incluso, defensa contra inundaciones y sequías. Según los expertos Helga Willer y Lukas Kilcher (2011), las hectáreas (ha) dedicadas a todo tipo de agricultura ecológica certificada en el mundo, incluyendo aquellas en reconversión, llegaron en el año 2009 a 37.232.000 ha (en 1999 fueron 11 millones y en 2008, 35,2 millones). Lo anterior corresponde al 0,9% de las tierras agrícolas del mundo, las cuales se calcula llegan a los 1.500 millones de ha (si se suman las de uso agropecuario y forestal serían 4.900 millones de ha). La penetración de la AE en algunos países es mucho más elevada que el porcentaje mundial; es el caso de las Islas Malvinas (36%), Liechtenstein (27%) y Austria (18,5%).

Una opción viable Siete países poseen más del 10% de sus tierras en AE. El dato suministrado incluye casi 12 millones de hectáreas en pastoreo extensivo en Australia. La misma

fuente advierte que en estas actividades se ocupaban 1,8 millones de productores (1,4 millones en 2008) en 160 países. En América Latina, unos 280.000 productores cultivaron 8,6 millones de hectáreas de tierra de manera orgánica en 2009, lo que equivale al 23% del global mundial en AE y al 1,4% de la tierra dedicada a labores agrícolas en el planeta. Los principales países por hectáreas fueron Argentina (4,4 millones), Brasil (1,8 millones) y Uruguay (930.965). La proporción más alta de tierras agrícolas ecológicas se reportan en las Islas Falkland/ Malvinas (35,7%), la República Dominicana (8,3%) y Uruguay (6,3%). Ahora bien, ¿Podría la Agricultura Ecológica ayudar a resolver parte sustancial de los actuales problemas del sector agropecuario colombiano? La respuesta es un sí rotundo. Si el país decidiera apostar por este camino, que en la actualidad ocupa entre el 1% y 2% de la producción nacional (unas 50.000 ha certificadas), muchos conflictos del sector encontrarían respuestas. Por ejemplo, la promoción de policultivos diversos y las consecuentes prácticas de no dejar los suelos desnudos, podrían contribuir fuertemente a evitar los derrumbes, deslizamientos e inundaciones en las épocas de lluvias intensas. Esto porque los suelos retendrían más agua y la liberarían lentamente, evitando las crecientes súbitas de los ríos y guardando el líquido en el mismo suelo para los períodos de sequía. El reciclaje de la materia orgánica en las mismas fincas, hace que ellas se vuelvan autosuficientes y que no requieran la compra continua de fertilizantes o que su

adquisición se torne más ocasional y controlada, siempre en función del análisis de suelos. Este mismo abonamiento orgánico hace que los suelos sean más resistentes a la erosión o a su degradación física y que, nuevamente, el consumo de agua sea más equilibrado, al igual que el aumento de su fertilidad. El hecho de eliminar los plaguicidas produce altos beneficios, uno de los cuales y, tal vez el más importante, es que los consumidores tengan mejoras en la salud. Así, se reducen las posibilidades de intoxicación crónica o aguda, se bajan las tasas de morbi- y mortalidad y, por ende, se reducen las consultas médicas y las presiones sobre el sistema de seguridad social. Pero además, al eliminar el uso de plaguicidas (insecticidas, fungicidas, bactericidas y otros) se propicia la proliferación de insectos benéficos que, a su vez, controlan a los denominados insectos-plaga, reduciendo también la necesidad de comprar productos tóxicos. Con todo esto, la agricultura ecológica es capaz de asegurar la soberanía alimentaria del país, de generar enormes cantidades de empleo (por lo menos un 30% más que el actual modelo), de incentivar la creatividad para la prosperidad, de aumentar la oferta de productos exportables y, si se quiere, de dar oportunidades para la paz nacional. La pregunta es ¿por qué si es tan benéfica, no se expande en Colombia con la misma rapidez que en muchos otros países? Las respuestas, que dan para un debate más amplio, tienen que ver con varios aspectos. Por un lado, con el modelo económico actual, empujado por empresas transnacionales que poco o nada se interesan en el beneficio social y ambiental. Por otro, con decisores políticos que no comprenden aún en qué consiste esta práctica alternativa. Finalmente, con académicos que se oponen a la AE o con comercializadores que defienden intereses establecidos. Lo cierto es que la agricultura ecológica es, a juicio de muchos expertos, la solución para los problemas estructurales del país rural y urbano.

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opción para un modelo sostenible

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Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

Agro


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Foto: Víctor Manuel Holguín/Unimedios

Agro

Los fertilizantes orgánicos son una alternativa viable en Colombia, pero falta apoyo oficial para que sean más utilizados.

Agroquímicos

envenenan suelos en Colombia Sandra Uribe Pérez,

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Unimedios

Pese a la promulgación del Decreto 1988 de 2013 (medida de emergencia que dio salida al paro agrario) no deja de ser alarmante el costo de los agroinsumos en Colombia, pues sobrepasan entre un 30% y un 50% el precio mundial. Además, siguen siendo controlados por monopolios sin una efectiva regulación por parte del Gobierno. Esto incide negativamente en los costos de producción de los campesinos, quienes gastan entre un 30% y un 40% de su presupuesto en plaguicidas y fertilizantes de síntesis química industrial (úrea, fosfato diamónico y cloruro de potasio, entre otros) para suplir los requerimientos de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) de sus cultivos. Más escandaloso es que en el país se apliquen 499,4 kg de estos fertilizantes por cada hectárea de tierra cultivable, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg por hectárea (ver infográfico). Peor aún es que no se tomen medidas frente a esta situación. Esto es evidencia de la dependencia compulsiva de los agricultores nacionales hacia los agroquímicos, algo que afecta al bolsillo, al ambiente y a la salud. Asimismo, deja serias dudas sobre qué tanto se conocen las características y requerimientos nutricionales de los suelos colombianos.

En el país se aplican 499,4 kg de fertilizantes de síntesis química por cada hectárea cultivada, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg. El resultado de este exceso es mayor erosión de los suelos y menor productividad. Ante dicha problemática, la agroecología se presenta como una solución efectiva y menos costosa. Apoyo tecnológico e investigación Según Carlos Fonseca Zárate, exdirector de Colciencias, este panorama debe llevar a retomar la investigación en el campo basada en la ciencia y la transferencia tecnológica, incluidas algunas eco y biotecnologías beneficiosas para los productores agrarios. Dice que las posibilidades se abren ahora que “el 25% de los recursos solicitados por los departamentos en los proyectos de regalías son para el sector agropecuario”. De cara a la competencia internacional a la que han sido expuestos los agricultores a partir de la firma de los TLC, es clave dar mucho más acompañamiento en ciencia, tecnología e innovación, a la par que se toman decisiones acerca de la investigación que se debe hacer. Esto con el fin de superar la gran desventaja en la que se encuentran nuestros campesinos frente a Estados Unidos y Europa,

donde sí cuentan con subvenciones del Gobierno. En este sentido, Fonseca menciona que, por ejemplo, no hay estudios en profundidad con respecto a los lugares donde podría hallarse roca fosfórica en el país. Por otra parte, recuerda que este territorio –el más biodiverso del mundo por metro cuadrado– tiene muchas posibilidades de hallar microorganismos fijadores de nitrógeno (N2), esencial para el crecimiento vegetal.

Dependencia y ambiente Existen opciones como la agricultura biológica y la agroecología para que la economía campesina no dependa de insumos nocivos ni de las fluctuaciones del mercado o la cotización del petróleo (para producir úrea, por ejemplo, se requiere una enorme cantidad de la energía que se obtiene a partir de este combustible fósil).

Además de la ventaja en los costos, no utilizar dichos fertilizantes contribuiría a mejorar las propiedades del suelo y a garantizar productos competitivos en el creciente mercado mundial de los orgánicos. Por ejemplo, favorecer una alimentación sana e incluso contribuir a la mitigación del cambio climático y a la regulación de algunas plagas que pueden ser estimuladas por la excesiva presencia de nutrientes como el nitrógeno. Otro aspecto importante es el cuidado del ambiente. La profesora Marina Sánchez de Prager, del Grupo de Investigación en Agroecología (GIA) de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, advierte que hay un abuso en el uso del nitrógeno y el fósforo. De hecho, las mismas empresas de agroquímicos reconocen que de cada kilogramo de fertilizante aplicado, la planta solo toma alrededor del 40%; el restante 60% se pierde por diferentes vías que contaminan el agua y el aire.


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Japón

Reino Unido

Alemania

Indonesia

Venezuela

Brasil

India

Finlandia

EE.UU.

Perú

Uruguay

Canadá

Argentina

Guatemala

Consumo de fertilizantes (kilogramos por hectárea de tierras cultivables)*

Los siguientes datos, tomados del Banco Mundial, muestran el consumo de fertilizantes en diversos países del mundo durante los años 2002 y 2009.

Ecuador

Colombia tiene exceso de fertilizantes

58

30

100 107

65

60

84

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25

2002 2009

* Indicadores del desarrollo mundial. Informe Banco Mundial

Otras prácticas en el agro Pensando en todo esto, desde hace cerca de 20 años la UN busca nuevas alternativas y experimenta con insumos como la materia orgánica que producen las fincas (compostaje) o la biomasa que se recicla (hojas, malezas, restos de la floración y la fructificación que se convierten en masa muerta y, luego, en nutrientes). Mediante estas vías se contribuye a suplir las necesidades o desequilibrios resultantes del uso de agroquímicos. Además de estas estrategias, se realizan prácticas y se comparten con los agricultores técnicas para preparar y usar el compost adecuadamente. Otra posibilidad efectiva es la tecnología agroecológica de los abonos verdes (AV). La profesora Sánchez explica que esta práctica consiste en utilizar especies vegetales, especialmente leguminosas, que capturan N2 del aire, lo llevan a formas orgánicas y lo depositan

en las plantas y en el suelo, con lo ellos quienes disminuyen o elicual este se suple de amonio (NH4) minan la compra de insumos. De y nitrato (NO3). todas maneras, son decisiones que Así se proporcionan conteni- van en contravía de los intereses dos similares a los de fertilizan- establecidos y de la acumulación tes de síntesis. Precisamente, en de poder de las grandes emprela actualidad hay tres trabajos del sas transnacionales, productoras Doctorado en Agroecología (desa- y dueñas del monopolio de insurrollado en la UN en Palmira y en mos. la Universidad de Antioquia) que investigan al respecto. Más ideas ecológicas Algo importante es no olvidar que el suelo está vivo y que exisEl profesor León señala otra ten enormes cantidades de micro- iniciativa del IDEA, a través de la organismos que lo habitan (hon- cual se implementa lo que han llagos, bacterias, actinomicetos), que mado la “estructura agroecológica aportan soluciones a las necesida- principal de la finca”. Esta estratedes de las plantas. Según Sánchez gia es, en el fondo, una manera de y otros investigadores, al utilizar le- conservar y aumentar la agrobioguminosas en los AV se pueden lle- diversidad a través de conectores var a cabo procesos de simbiosis, es (cercas vivas) externos e internos. decir, relaciones beneficiosas entre Para ello, se utilizan hileras dilas raíces y los microorganismos. versificadas de árboles que tengan Algo en lo que coinciden Fon- asociadas plantas herbáceas y arseca y los profesobustivas, ojalá con res Sánchez y León De cada kilogramo de fertilizante flores, conectadas es en la importan- aplicado, la planta solo toma al- con corredores de cia de sembrar bio- rededor del 40%; el restante 60% bosque (no se utilidiversidad en vez se pierde por diferentes vías que zan ni eucalipto ni de monocultivos, contaminan el agua y el aire. pino porque evitan para darle un uso el crecimiento de eficiente al suelo. ciertos microorgaUna alternativa es sembrar maíz nismos o acidifican el suelo). Esto y fríjol (o soya y maíz), pues el genera, entre otros efectos positisistema radical del fríjol ayuda a vos, oferta de alimentos y hábitat fijar el nitrógeno e incorporarlo al para diversos insectos benéficos, agroecosistema. Así, poco a poco, control de la erosión y disminuse deben suspender los fertilizan- ción de la fuerza del viento. Entre tes artificiales y mientras dura este más biodiversidad haya, mucho proceso, se preparan los abonos mejor. orgánicos para disminuir el uso de Por otra parte, en el grupo en químicos, de tal modo que no se Microbiología del Suelo de la UN afecte la producción. en Medellín, la investigadora Laura Para certificar el suelo como Osorno Bedoya aprovecha dos miapto para cultivos orgánicos, se de- croorganismos que viven en el suelo be esperar una transición de tres (Morteriella sp y Aspergillus niger) años. El ahorro en los costos de que son capaces de producir ácidos los abonos químicos, así como el con propiedades para solubilizar la creciente mercado mundial, que roca fosfórica con la cual se obtiene pide alimentos limpios y sanos, un biofertilizante fosfórico. puede estimular a los agricultores En otro ámbito investigativo, el a involucrarse en esta beneficiosa grupo interdisciplinario de Biotecempresa. nología de Micorrizas Arbusculares Lograr esto, según el profesor de la UN, dirigido por la profesoLeón, es una cuestión de “autono- ra Alia Rodríguez Villate, demostró mía” de los productores, pues son que los hongos formadores de mi-

corrizas arbusculares mejoran el rendimiento de los cultivos, en particular el de yuca. Estos reducen en un 50% la aplicación de fertilizantes fosfatados y ayudan a la planta a absorber nutrientes de forma más eficiente. Asimismo, el Instituto de Biotecnología (IBUN) de la UN, en asocio con la empresa Biocultivos S.A., desarrolló tres biofertilizantes (que ya se encuentran en el mercado), cuyos ingredientes activos son microorganismos que mejoran la nutrición de los cultivos de arroz. Es importante mencionar que los sistemas agrosilvopastoriles de ganado, desarrollados especialmente por el profesor Enrique Murgueitio y la ONG CIPAV, además de aumentar la cantidad de reses por hectárea (de 1 a 4 o 5), ayudan a enriquecer los suelos degradados. Fonseca destaca que esto se da gracias a la siembra de arbustos de Leucaena sp, que fijan nitrógeno de la atmósfera (el 79,9% del aire que respiramos es nitrógeno) y forman simbiosis con micorrizas. Otra ventaja es que estos sistemas no permiten la presencia de moscas y aumentan las poblaciones de cucarrones que oxigenan el suelo. Como se observa, los investigadores tienen la enorme responsabilidad de seguir estudiando la biodiversidad, los suelos y las riquezas del país, ahora que existe la posibilidad de contar con recursos de regalías. Sin embargo, el Gobierno también tiene que aportar su cuota si realmente le interesa (tal y como se había planteado en las iniciativas del Buen Gobierno) propender por la “seguridad alimentaria y nutricional con base en la vocación agropecuaria del país”, tener “campesinos trabajando y viviendo dignamente en el campo” y “gente próspera, sonriente y segura, que ofrezca productos competitivos en el escenario mundial”.

Porcentaje del costo de los fertilizantes dentro del valor total de la producción de los cultivos Entre 51% y 61%

Plátano

Entre 16 % y 39%

Entre 21% y 28%

Café

tecnificado

Entre 21% y 27%

28%

Maíz blanco

Sorgo

Algodón

Entre 21% y 23%

Arroz de riego

Entre 12% y 22%

Caña de azúcar

Entre 18% y 19%

Cebolla bulbo

Entre 17% y 20 %

Papa

Entre 4% y 7%

noviembre de 2013

Según la experta, a esto se suma la sedimentación del mar y las afectaciones a la salud. De otro lado, el exceso de nitrógeno en forma amoniacal (uno de los gases de efecto invernadero), hace que se produzca CO2 e incluso llega a quemar las plantas. Tomás León Sicard, docente del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la UN, asegura que el uso excesivo de agroquímicos se debe a su relativo éxito en la producción agrícola. No obstante, la incorporación de sustancias ricas en nitrógeno, fósforo y potasio genera desbalances en la disponibilidad de otros nutrientes y ello, a su vez, puede causar desequilibrios (como exagerada producción de azúcares en las plantas). Lo anterior se traduce en problemas fitosanitarios que para ser controlados requieren otro elemento del mismo modelo: los plaguicidas.

Pasto

172

Infografías: Mauricio Salcedo

110

181

291 240

220 157

499

333

319

167

Colombia

Agro

Fuente: Conpes 2009


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Agro

Restitución efectiva de tierras hará viable el campo La voluntad política que existe en el país de devolver a miles de campesinos las tierras que les fueron despojadas, requiere también de un respaldo social amplio que incluya a la academia. Esta debe participar en la construcción de políticas públicas que contribuyan a concretar los objetivos de paz y conciliación.

Humberto Vergara Portela,

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noviembre de 2013

En un artículo publicado en febrero de 2011 en UN Periódico, cuando aún no se había aprobado la ley de víctimas (Ley 1448 de junio 10 de 2011), advertíamos que el tema de la restitución de tierras sería sin duda el punto de quiebre de esta norma. Esto debido a que el país ha presenciado cómo una serie de políticos inescrupulosos, funcionarios corruptos, sicarios a sueldo, mafiosos, grupos armados al margen de la ley y un entramado oscuro de intereses de todo orden, despojaron a millones de individuos de sus terrenos, ganados, cultivos y edificaciones durante décadas. Para ello, utilizaron mecanismos fraudulentos e instituciones creadas por la ley, que garantizaban la “legalización” del despojo de la propiedad, por lo que desmontar ese entramado implica una titánica tarea en la que el Estado deberá comprometer todos sus recursos de poder. Se deben reversar estas aberrantes situaciones para reparar efectivamente a las víctimas, realizar la justicia transicional y lograr así la reconciliación entre los colombianos con miras a alcanzar la anhelada paz del país. Transcurridos dos años de la entrada en vigencia de la Ley de Víctimas, los principios que la orientan deben hacerse cumplir, tal como lo consagra el capítulo III del Título IV, que contiene cerca de cincuenta artículos que regulan las acciones de restitución. En dicha ley, se destacan las acciones de preferencia, progresividad, independencia, estabilización, seguridad jurídica y prevención, todas las cuales implican garantizar el derecho de los despojados a recuperar sus tierras o a recibir una indemnización equivalente a su valor real. Y en caso de no ser posible, a ser protegidos en una etapa de pos-restitución en su retorno al campo, a no ser nuevamente desplazados y, en fin, a disfrutar de los derechos, garantías y atributos inherentes al derecho de propiedad. Además de lo anterior, se crea el registro de tierras despojadas y abandonadas forzosamente y un procedimiento judicial breve, que no puede exceder de seis meses, ante jueces especializados en temas agrarios y de restitución de tierras, con el fin de hacer efectivo el derecho de los despojados. Asimismo, la ley crea la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de Tierras Despojadas, cuyo director, nombrado directamente por el Presidente de la República, está dotado de un fondo provisto de recursos de diferentes fuentes para atender toda la gestión y reparación. Esta Unidad, que funciona desde enero del 2012, tiene la histórica y nada fácil tarea de hacer efectiva la restitución de algo más de 270.000 predios a los propietarios que fueron desalojados a lo

Foto: Andrés Almeida/Unimedios

Profesor Asociado Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales Universidad Nacional de Colombia

La seguridad jurídica en las áreas rurales es fundamental para dinamizar la economía de millones de familias.

largo de los años que lleva el conflicto que asola los campos colombianos.

El papel de la academia Según las estadísticas de la Unidad de Restitución, a febrero de 2013 se presentaron 32.688 solicitudes de ingreso al Registro de tierras despojadas y abandonadas forzosamente, que corresponden a 2.368.908 hectáreas, siendo Bogotá y Villavicencio las ciudades donde más solicitudes se han presentado. En cuanto al género del solicitante, 8.812 son mujeres y 15.216 son hombres. En los departamentos de Antioquia, Bolívar, Cesar, Tolima, Meta y Norte de Santander se concentra un poco más del 50% de los predios objeto de reclamación. El Carmen de Bolívar (Bolívar), Tibú (Norte de Santander) y Turbo (Antioquia) son los municipios donde se registra el mayor número de solicitudes. Ahora bien, a julio 31 de 2013, se profirieron 157 sentencias judiciales de restitución, ordenando la entrega de un total de 374 predios. De estos, se ha realizado la restitución de 173 (según información publicada en http://restituciondetierras.gov.co). Las anteriores cifras reafirman la titánica tarea que tendrán que desarrollar la Unidad de Restitución y el Gobierno Nacional, si en verdad quieren reparar integral y

efectivamente a las víctimas del conflicto armado interno. Será necesario utilizar efectivamente los instrumentos de justicia restaurativa para alcanzar la reconstrucción del tejido social, reconciliar a los colombianos y lograr la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición. En esta tarea, la academia colombiana y, particularmente la pública con la Universidad Nacional de Colombia a la cabeza, debe jugar un papel estratégico en la construcción de políticas públicas para contribuir a concretar en la práctica los objetivos de paz y conciliación. Como lo afirmó la ex alta comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas Louise Arbour: “El proyecto de ley de víctimas es un esfuerzo muy ambicioso que va en la dirección correcta. Conceptualmente, Colombia ha sido el país más audaz a la hora de usar los mecanismos para manejar sus problemas. Pero hay desafíos muy grandes en su implementación”.

Con paz hay futuro Ciertamente, los desafíos son inmensos y las circunstancias políticas del momento aconsejan detenernos brevemente en señalar varios de ellos. En primer lugar, la aplicación, desarrollo y concreción de los ins-

trumentos y políticas definidas en la Ley de Víctimas constituyen un paso fundamental, no solo en los aspectos ya señalados, sino también y fundamentalmente, en la construcción y consolidación de un proceso de paz a futuro. En segunda medida, educar a la ciudadanía en el conocimiento de las dificultades y bondades de la construcción de una política de justicia restaurativa, de reconciliación y paz es básico para desarrollar el posconflicto y consolidar una política del perdón. Finalmente, el proceso de negociación que se desarrolla en La Habana con las Farc es un escenario propicio para construir acuerdos que posibiliten erradicar la violencia como instrumento de acción política. Los esfuerzos y recursos invertidos en ella se deben dedicar a reparar integralmente a las víctimas, restituirles sus derechos y poder construir un país más justo y equitativo para todos los colombianos. No se debe olvidar que las víctimas que busca reparar esta ley son el resultado de la violencia desatada por el recurso a las armas, y como señala el profesor Daniel Pécaut, “el problema de la permanencia de la violencia en Colombia constituye un obstáculo bastante fuerte para su desarrollo y su futuro, y creo que es tiempo de que se busque realmente la manera de llegar a un acuerdo político”.


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Agro

El agro también debe cultivar la innovación

John Fabio Acuña C.,

Profesor Asociado Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola Universidad Nacional de Colombia

yoría de productos en la cosecha y poscosecha. También existen otros inconvenientes, como los irregulares niveles de eficiencia en los procesos, causados por el uso de herramientas inadecuadas, o los bajos niveles tecnológicos en el seguimiento de variables, los cuales inciden también en los costos. La innovación en este campo debe organizarse a partir del trabajo multidisciplinario, donde diferentes profesiones aporten soluciones más integrales a los problemas complejos presentados en estas etapas de cosecha y poscosecha. Estas soluciones incluyen el diseño de estructuras de protección de cultivos e invernaderos, que brinden condiciones ambientales favorables para incrementar las producciones. También la creación de herramientas que eviten lesiones en los operarios por malas posturas o movimientos repetitivos. Además, la implementación de procesos que eviten daños en los productos agrícolas por cortes, peladuras o golpes que reducen su vida en anaquel. Aunque no lo parezca, un área vital es el desarrollo de empaques y embalajes que permitan una óptima relación del producto con el aire circundante, ya que se trata de productos vivos que respiran y transpiran durante su transporte y

almacenamiento, produciendo gases, como el etileno, que aceleran su maduración y envejecimiento. Asimismo, es prioritario innovar en el diseño de infraestructura apropiada para mantener los índices de calidad de los productos agrícolas manejados, teniendo en cuenta las condiciones ambientales de la zona de producción (temperaturas, humedades, luminosidad) y manteniendo la cadena de frío en los productos que así lo requieran.

Prototipos para el campo Sumado al diseño de soluciones tecnológicas que brinden una respuesta integral a los problemas de eficiencia en el campo, la innovación en el sector debe enfocarse hacia una disminución en los niveles de manipulación del producto. Esto incrementa los costos por personal requerido y disminuye la calidad por el tiempo transcurrido desde el momento del corte en la planta hasta el consumidor final. Significa que se deben suscitar varios cambios en algunos flujos y procesos del agro, los cuales solo podrán ser implementados mediante apropiados planes de transferencia tecnológica. Aquí es fundamental la participación de la comunidad, pues es con sus apor-

tes que se podrán definir los problemas y necesidades del sector en ámbitos como el diseño, así como en la apropiación de las innovaciones generadas en el proceso. Finalmente, la innovación en el sector debe enfocarse en el adecuado uso de los residuos de cosecha. Hay que idear nuevos procesos de transformación y manipulación que brinden un valor agregado. Se busca que el residuo de un proceso se convierta en la materia prima de otro, de tal forma que lo que hoy llamamos basura sea un material útil, para así lograr impactos ambientales y sociales positivos para las diferentes cadenas. En este sentido, el grupo Gestión en Tecnología, Innovación y Diseño Agroindustrial (GTI), de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, ha acumulado una rica experiencia en proyectos de innovación cuyos resultados van más allá de las publicaciones. La interrelación entre diferentes disciplinas es un trabajo posible que parte de un mismo objetivo: la investigación y generación de prototipos. Para ello se han combinado puntos de vista desde la ingeniería y el diseño para un proceso creativo dirigido a plantear soluciones reales al campo colombiano.

noviembre de 2013

Actualmente, existen problemas por la estandarización de ciertos procesos agrícolas cuando deberían tenerse en cuenta las diferentes relaciones de agua, suelo, planta y clima que se pueden encontrar en cada sistema. Es el caso de la aplicación de fertilizantes compuestos, que redundan en una costosa e inadecuada dosis nutricional para la planta por exceso o déficit. Es trabajo de disciplinas como la Ingeniería Agrícola, la Fisioterapia, el Diseño Industrial, la Agronomía y la Biología integrarse para entregar soluciones científicas y tecnológicas puntuales en función de las particulares condiciones ambientales que, aunque aparentemente más costosas, redundan en un uso eficiente de dichos compuestos. De igual forma, no solo es un problema el elevado nivel de pérdidas que se presenta en la ma-

La innovación en el campo pasa por brindar mejores condiciones de trabajo a las personas, con herramientas modernas y técnicas de cosecha que estén a la vanguardia.

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Más interdisciplinar

El sector agrario nacional tiene un inmenso atraso científico y tecnológico que va en contravía de las exigencias del competitivo mercado global. El diseño, la ingeniería y la biología, entre otras, deben trabajar de la mano para innovar los procesos rurales. Este reto poco se discute en la actualidad.

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

Según datos de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el año 2030 se requerirá un aumento del 40% en la producción mundial de alimentos. Para satisfacer esa demanda, la mirada está puesta en regiones como África y América del Sur, debido a que cuentan con más de 800 millones de hectáreas de las 1.600 millones necesarias para agregar a la producción mundial. Lo anterior es clara muestra de la necesidad de optimizar la productividad rural, y por esta razón, debe verse como una gran oportunidad para el sector agropecuario colombiano, dadas las ventajas que ofrece un clima favorable y la disponibilidad de agua y suelos fértiles a lo largo y ancho del territorio. Es necesario reconocer que la dinámica mercantil global exige la constante innovación en productos y servicios para conquistar y mantener porciones del mercado, más ahora con los tratados de libre comercio vigentes, suscritos y actualmente en negociación. Sin embargo, los análisis de estructuras de costos de producción en el país, al ser comparados con los de naciones como Estados Unidos, llevan a concluir que la mayor parte de los problemas de competitividad de la agricultura colombiana están asociados con aspectos tecnológicos. Esta conclusión es similar en los estudios de competitividad de varias cadenas productivas. En el campo se siguen apreciando aspectos de control y manejo técnico y científico que son susceptibles de mejora o de creación e implementación, ya que en algunos casos son inexistentes. Es necesario impulsar una cultura de la medición que permita tener criterios más amplios que ayuden a tomar decisiones sobre los sistemas de producción y manejo tanto en agricultura como en ganadería. Llevar un control y registro de las variables que inciden en los costos de producción (por ejemplo los impactos ambientales y la eficiencia de los procesos) permite canalizar los esfuerzos en la obtención de soluciones que realmente originen impactos positivos en la relación costo-beneficio.


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Debates

Regalías para CTI:

posiciones encontradas El nuevo sistema de asignación de recursos para Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) ha originado inquietudes frente al real impacto que tendrá en el desarrollo efectivo del país. Para algunos, se trata de un modelo politizado que podría ser fuente de corrupción o despilfarro. Otros lo defienden e invitan a conocerlo y aprovechar sus fortalezas.

María Luzdary Ayala V.,

do el Distrito Capital, y 50 agroproyectos en 20 departamentos. En su lista de mitos incluyó aquel que sugiere que quienes ejecutan los recursos no son las universidades sino los políticos. En cuanto a las verdades, aceptó que el proceso del SGR es enredado y complejo. Aun así, aseguró que desde Colciencias han podido influir definitivamente en cada proyecto aprobado, sin necesidad de pasar por encima de la revisión de pares o expertos. Asimismo, Paula Arias fue enfática en señalar que mientras esta ley siga vigente hay que cumplirla: “si no nos gusta tenemos que participar en los ajustes”. Finalmente agregó que los científicos que no han podido avanzar con este esquema deberían mirar el ejemplo de los 173 proyectos ya aprobados.

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noviembre de 2013

Los científicos tendrán que aprender a gestionar los proyectos, al mejor estilo del Congreso de la República, si quieren acceder a los recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, del Sistema General de Regalías (SGR), equivalentes a un 10% del total de ingresos nacionales por este concepto. Así quedó planteado en la jornada Debates Universidad Nacional de Colombia, que realizó Unimedios sobre este nuevo esquema institucional, y que contó con la participación del exrector Moisés Wasserman; la directora de Colciencias, Paula Marcela Arias; el vicerrector de Investigación de la UN, Alexánder Gómez, y la exministra y exsenadora Martha Lucía Ramírez. El profesor Wasserman dio apertura a las intervenciones manifestando que ha recibido mensajes de investigadores que le han expresado su dificultad para acceder al Sistema, al cual calificó como la desinstitucionalización del Sistema de Ciencia y Tecnología. El científico precisó que el SGR no surgió de un estudio serio sino de la negociación política en el Congreso. Razón por la cual advirtió que se trata de un acuerdo muy complicado desde el punto de vista de la transparencia. También criticó el enfoque del SGR en lo concerniente a CTI, al señalar que no conoce ningún plan de ciencia y tecnología que se haya basado en las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). “Un acueducto rural no se investiga, se construye”, enfatizó el profesor. El académico consideró que con el nuevo SGR se creó un aparato de presentación de proyectos paralelo al que tiene Colciencias. Por lo cual, esta entidad pasó de ente rector y orientador de la política de CTI, a cumplir solo una secretaría técnica. Igualmente aseguró que es el momento de revisar el Sistema antes de que sea demasiado tarde. Por su parte, el rector de la UN, Ignacio Mantilla, también manifestó su preocupación por lo que, en su opinión, se está convirtiendo en una carrera de “lambonería” en las gobernaciones, que riñe con la tarea de científicos e investigadores. El directivo puntualizó que aunque los recursos destinados a ciencia, tecnología e innovación se han incrementado significativamente, todavía no son suficientes.

Foto: cortesía Elizabeth Vera

Unimedios

Retos interdisciplinarios

Aprovechar los ingresos provenientes de la explotación de los recursos primarios para impulsar las capacidades científicas y técnicas del país es una meta que no da espera.

Por cuenta del SGR, el país pasó de destinar el 0,2% del PIB al 0,47, lo que sigue siendo muy bajo frente a países desarrollados como Finlandia, donde este rubro representa el 3% del PIB.

Baja competitividad Por su parte, la exsenadora Martha Lucía Ramírez reclamó una política de Estado más coherente y enfocada hacia la competitividad internacional en materia de CTI, al precisar que Colombia perdió cuatro puntos en el último año en el Índice de Competitividad Global, y que en 2013, ocupa el puesto 60 entre 142 economías. En cuanto a la ejecución presupuestal en CTI del actual Gobierno, dijo que solo se ha destinado el 58% de la inversión prevista, cuando faltan diez meses para terminar el actual período presidencial. Otro indicador que consideró preocupante fue el del presupuesto destinado a Colciencias, el cual fue incrementado en un 23,9% en 2012, pero que en 2013 apenas creció un 6,8%. Al referirse a la intervención del profesor Wasserman, la exministra Ramírez coincidió en que enfocar los recursos para CTI a las NBI no es un criterio adecuado y expresó su preocupación por lo que podría traducirse en transitar

por un agujero negro de despilfarro y corrupción. Desde su visión política, recordó que los aspirantes a cargos de elección pública quieren mostrar en campaña resultados de corto plazo, lo cual se convierte en una amenaza para el manejo de los recursos. “He insistido en la creación de un Ministerio de CTI”, declaró, y aseguró que Colombia cuenta con el potencial para hacerlo.

Mitos y realidades Entretanto, la directora de Colciencias planteó la necesidad de empezar a desmitificar algunos de los argumentos más críticos al Sistema. En ese sentido, dijo que el primero de ellos, el de la politización de las regalías, le hace mucho daño al país, y opinó que no se puede pensar que ningún gobernador sabe formular ni ejecutar un proyecto. En tal sentido, destacó que con el actual sistema hay nuevos actores involucrados con los cuales los académicos van a tener que lidiar. La funcionaria calificó como otro mito la afirmación según la cual las iniciativas no corresponden a lo que el país necesita. También afirmó que Colciencias tiene 21 proyectos aprobados en formación, de 18 departamentos, inclui-

En su intervención, el vicerrector Alexánder Gómez manifestó que con el fondo del SGR para CTI se tiene más transferencia de tecnología e investigación aplicada, que es una función diferente de la que cumple Colciencias, entidad dedicada más a las ciencias básicas. También destacó los retos y oportunidades que ofrece el fondo y dijo que el sistema ha tenido efectos en el funcionamiento de universidades como la Nacional, porque ha implicado un apoyo de logística y un trabajo interdisciplinario que ha articulado las agendas del conocimiento. Este fondo, dice el vicerrector, le ha permitido a la Universidad fortalecer la gestión en CTI y participar en un ambicioso proyecto de becas para maestrías y doctorados. Además, la tramitación de los proyectos ha implicado aprender a relacionarse con los gobernadores y conocer más los planes de desarrollo regionales. El profesor Gómez recordó, además, que Colombia no es un país homogéneo en materia de CTI; pues mientras un departamento como Antioquia conecta sus proyectos con el plan de desarrollo, otros departamentos como Guainía piden ayuda porque no tienen infraestructura para este sector. Los cuestionamientos y reconocimientos al SGR quedaron flotando en el ambiente. Pero quedó claro que por tratarse de un sistema nuevo, son muchos los ajustes que se deben hacer con base en los tropiezos y aciertos que se perciban a partir de los indicadores de seguimiento.


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Debates

Momento para ampliar el

Marco Romero,

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noviembre de 2013

Integrante Centro de Pensamiento y Seguimiento al Dialogo de Paz Universidad Nacional de Colombia

consenso por la paz Sin duda, la paz tiene un claro contenido político, pero el proceso debe sobreponerse a los desafíos que plantea la coyuntura electoral. Por eso, carecen de sentido las propuestas de suspensión o cierre del diálogo y solo queda una alternativa si se quieren dejar atrás cincuenta años de guerra: asegurar un mandato mayoritario de paz.

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

A un año de instalada la mesa de diálogo entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, en La Habana (Cuba), el proceso de paz está sometido a un implacable escrutinio, animado por la proximidad de las elecciones del 2014. En ese contexto, se corre el riesgo de confundir la evaluación de los resultados con las urgencias electorales de partidarios y opositores. Por esto, es importante hacer un balance que no desconozca los avances y las posibilidades para llegar a una paz definitiva. El primer resultado del proceso es la instalación misma de la Mesa, después de ocho años de una política obsesionada con la derrota militar de las guerrillas. El proceso ha logrado desafiar al llamado “estado de opinión”, adverso a las opciones de solución negociada, y ha planteado la necesidad de reconocer el conflicto armado interno y reencauzar el país. La metodología de aproximación, basada en la confidencialidad, permitió desarrollar un primer paquete de acuerdos, a saber: una agenda común, un modelo de diálogo en el exterior y de acompañamiento internacional y un principio de negociación en medio del conflicto. Luego, las partes conformaron sus delegaciones y buscaron el más amplio respaldo en cada uno de sus ámbitos de influencia. También crearon espacios de participación de la sociedad, a nivel de los foros nacionales, encargados a la Universidad Nacional de Colombia y las Naciones Unidas, y a través de otros mecanismos, como las mesas regionales o los medios electrónicos. Clamar la apuesta por una solución política ha despertado el respaldo mayoritario de la sociedad y de la comunidad internacional. El proceso genera una gran simpatía entre gobiernos, organizaciones sociales y organismos multilaterales internacionales. Es evidente el apoyo de la Unión Europea, la ONU y la OEA, etc., de igual forma se destaca el respaldo de los Estados Unidos y de países latinoamericanos, muchos de ellos conformados por coaliciones y partidos de izquierda, exitosos en el contexto de la apertura democrática. Dentro del país, el proceso cuenta con la venia de una especie de coalición social y política heterogénea, que se ha manifestado tanto en la marcha por la paz del 9 de abril como en los diferentes foros y espacios de participación. Allí han concurrido los partidos de la Unidad Nacional, la mayor parte del sector empresarial, los partidos y movimientos de izquierda y los movimientos sociales en general. Este respaldo cerrado al dialogo de paz se da pese a las profundas diferencias que tienen los sectores populares con el Gobierno en temas relacionados con el modelo económico. Las encuestas de opinión también dejan ver un respaldo mayoritario, mezclado con una dosis no despreciable de escepticismo y desconfianza.

El desafío inmediato será la elección de un Congreso de la República sensible a La Paz y a los derechos de las víctimas.

Como era previsible, la única fuente de oposición abierta es la del expresidente Álvaro Uribe, quien apuesta su suerte política a la hipótesis de la derrota militar de las guerrillas y a captar electoralmente un eventual desenlace negativo, tal como ocurrió en el 2002. Esto se combina con el temor de latifundistas y sectores de la política tradicional a perder sus actuales privilegios en el escenario de un diálogo de paz exitoso, que desencadene reformas rurales orientadas a democratizar y modernizar la estructura agraria. Otro ámbito importante tiene que ver con los contenidos y la gestión exitosa de la agenda pactada, la actual es mucho más acotada y realista que las de Tlaxcala o San Vicente del Caguán. Las Farc reconocen, por primera vez, que la finalidad del diálogo es la terminación definitiva del conflicto y el Gobierno acepta discutir con la insurgencia la política de desarrollo agrario integral. Además, se incluyen los temas de participación política, política antidrogas y derechos de las víctimas. Finalmente, se acuerda la refrendación popular de los acuerdos, con lo cual se desvanece el argumento de la oposición que afirma que en La Habana se está negociando todo a espaldas de la sociedad.

Retos por superar El proceso registra importantes problemas y controversias. Uno de ellos es la continuidad de las hostilidades y las consecuencias humanitarias que ello implica. El Gobierno descarta fórmulas de cese del fuego, porque no quiere renunciar a la presión militar sobre la insurgencia, argumentando que ello le traería ventajas estratégicas. Por su parte, la insurgencia ha planteado el cese bilateral e incluso ha decidido periodos de tregua unilateral. La sociedad civil ha señalado la necesidad de buscar fórmulas humanitarias y frenar los altos índices de desplazamiento forzado en regiones como el corredor pacífico. Otra fuente de polémica es el debate sobre los límites de la agenda pactada. Mientras la insurgencia plantea reabrir temas como el cese del fuego e incluir la minería dentro del enfoque territorial, el Gobierno mantiene una postura de no negociación del modelo económico y político, cuando la agenda incluye el desarrollo agrario y la participación política. Un punto de desacuerdo adicional son las actuaciones que se consideran unilaterales en temas de la agenda que aún no han sido examinados. La insurgencia ha

mostrado reservas sobre las iniciativas gubernamentales del Marco Jurídico para la Paz y el Referendo Constitucional. Igualmente, genera polémica el tema que tiene que ver con el ritmo de las negociaciones y su desencuentro con los tiempos del proceso político y electoral del 2014. El Gobierno critica a la guerrilla por no avanzar en acuerdos en el corto plazo y la insurgencia considera que ese afán se explica por la necesidad de apalancar la reelección. De otro lado, mientras el Gobierno apuesta a la reelección presidencial, la oposición uribista buscará un cambio de 180 grados en la política de paz. Las fuerzas políticas que respaldan la continuidad del proceso, pero que no apoyan la reelección, están dedicadas a crear tercerías que impidan la concentración de la representación política entre santistas y uribistas. En la coyuntura, el asunto radica en que las elecciones tienden a convertirse en una especie de plebiscito prematuro sobre el proceso de paz y sus resultados pueden afectar la voluntad política en que se sustenta. El Congreso elegido en el 2014 será el cuerpo que decida sobre la convocatoria del Referendo Constitucional o la Asamblea Constituyente y sobre el marco de derechos de las víctimas, entre otros temas.


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Debates María Luzdary Ayala,

Con el Proyecto de Ley Ordinaria para reformar el sistema de Salud en Colombia, las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), tan cuestionadas por los malos manejos de recursos públicos destinados a garantizar este derecho, no solo se mantienen sino que se fortalecen. Así lo afirmó tajantemente el investigador y docente universitario Saúl Franco, durante el debate sobre la reforma al actual sistema de salud, organizado por Unimedios, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y la Secretaría Distrital de Salud. Mientras el sistema sea visto como un negocio y no como la garantía de un derecho fundamental, no habrá modelo que funcione, advirtió el académico en la más aplaudida ponencia sobre los inconvenientes que, en su opinión, presenta el Proyecto de Ley 210. El profesor Franco cuestionó el enfoque de sostenibilidad planteado, según el cual se vuelve a dejar sin recursos a la red de hospitales públicos, que en la actualidad se encuentran paralizados por su agravada crisis financiera. Al respecto, aseguró que la sociedad civil presentó al Gobierno Nacional el Proyecto de Ley 233 de 2013, en el que se plantea un modelo sin ánimo de lucro de los recursos públicos de la salud. El debate, moderado por el profesor Mario Hernández, giró en torno a varios de los artículos del proyecto que ya fue aprobado por la Cámara de Representantes y que ahora hace tránsito en el Senado de la República.

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Intermediación antipática A su turno, Alejandro Gaviria, ministro de Salud y Protección Social, partió de un crudo diagnóstico. “Tenemos un sector quebrado, con un patrimonio negativo de más de $130.000 millones”. De igual forma, recordó que aunque en los últimos cinco años Colombia alcanzó una cobertura muy alta en régimen subsidiado de salud, nunca se cumplió el esfuerzo de entidades territoriales, con lo cual se fueron acumulando las deudas. El ministro también precisó que el Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga) resultó un desastre, al acumular una deuda de $500 mil millones en seis meses, lo cual se convirtió en el principio del fin del Instituto de Seguros Sociales. El alto funcionario se remitió a la principal inquietud de los críticos de la reforma, referente a la figura de intermediarios para manejar los recursos destinados a la salud, y aceptó que resulta antipática la intermediación privada. Sin embargo, advirtió que el sector público tampoco ha sido el mejor ejemplo de buenos manejos financieros y que las EPS territoriales han sido otro desastre. Mencionó el caso de Caprecom, y preguntó: si el país me dice que estamos ‘caprecomizando’ la salud, ¿qué le digo? Asimismo, manifestó que el Gobierno se encuentra frente a una alta presión tecnológica, como ocurre en todos los sistemas de salud del mundo. "No se puede pagar la última tecnología, por eso planteamos exclusiones en la Ley Estatutaria, básicamente para lo que no funciona o está en etapa experimental". Además, añadió que

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

Unimedios

El sistema colombiano de salud vive uno de los momentos más complejos por la falta de recursos y la corrupción.

Lo que enferma es el negocio Entidades Promotoras de Salud (EPS) vestidas de Gestores de Servicios de Salud (GSS), un proyecto de ley presentado por la sociedad civil sin mayor eco y una red de hospitales públicos quebrados, constituyen parte de los ingredientes del debate sobre la reforma a la salud. Los Gobiernos nacional y distrital, el Congreso y la sociedad civil examinaron el proyecto de ley en un mismo recinto.

el Gobierno debe tener control sobre los medicamentos. En cuanto a la propuesta de darle la opción a los hospitales universitarios de formar especialistas, aceptó la inquietud de la academia y reiteró que el artículo en cuestión está en revisión.

Entre el derecho y el mercado Aldo Cadena Rojas, secretario de Salud de Bogotá, aseguró que tanto la Ley Estatutaria como el Proyecto de Ley Ordinaria, contribuyen a fortalecer el negocio de la salud y las leyes del mercado. El funcionario distrital se remitió a los artículos uno y dos de este proyecto y precisó que, de acuerdo con estos enunciados, se cree que la salud no se puede prestar sino a través de intermediarios. En cuanto a la sostenibilidad del sistema, tal como lo señala el Artículo 6 de la Ley Estatutaria que se encuentra en revisión en la Corte Constitucional, puntualizó que prevalece la plata sobre el derecho fundamental a la salud. De hecho, no se tiene en cuenta el Artículo 334 de la Constitución que determina que bajo ninguna circunstancia se podrá invocar la sostenibilidad fiscal para menoscabar los derechos fundamentales. Cadena también recordó que hoy el 80% de los hospitales públicos se encuentra en riesgo económico medio y alto, sin contar los que ya han sido liquidados por

cuenta del esquema de manejo de recursos que está en vigencia. Solo en Bogotá, sostuvo, se han cerrado el Lorencita Villegas, el San Juan de Dios, el Fray Bartolomé, entre otros. Igualmente, consideró que según el Artículo 31 de la Ley Ordinaria, que hace alusión al régimen de copagos y cuotas moderadoras, el nuevo sistema mantendrá una barrera de acceso a la prestación del derecho a la salud. Y para fortalecer su argumento de que los Gestores de Servicios de Salud (GSS) son las mismas EPS, pero con diferente ropaje, trajo a colación el parágrafo del artículo en mención, según el cual las EPS podrán transformarse en gestoras de salud. En el artículo siguiente, la propuesta determina que las GSS podrán conformar y gestionar sus redes de prestación de servicios de salud.

Propuesta en discusión El senador Guillermo Santos, presidente de la Comisión Séptima y coordinador ponente del Proyecto de Ley 210 de 2013, manifestó que es un hecho que el sistema colombiano está ad portas de colapsar con una deuda que oscila entre los 7 y los 11 billones de pesos. Señaló, adicionalmente, que la propuesta que cursa en el Congreso no ha sido caprichosa y que en un lapso de seis meses se han realizado cerca de veinte

audiencias públicas en Bogotá y otras ciudades del país con diferentes actores del sistema. A su vez, esgrimió que la iniciativa está encaminada fundamentalmente a dos aspectos: el primero, quitarle el manejo de recursos a las EPS (que asciende a cerca de $30 billones); y el segundo, que el esquema de Salud-Mía es diferente al de Fosyga, pues se pretende un manejo de carácter colegiado de los recursos. En cuanto al plan de beneficios, el senador aceptó que a los médicos se les deben dar herramientas para determinar el procedimiento a seguir con los usuarios sin tener que regirse a un vademécum. Aseguró, de otra parte, que Colombia tiene un sistema de medicina curativa, y con la iniciativa en curso se busca fortalecer la preventiva. Ante la lluvia de preguntas que surgieron por el desarrollo del debate, el ministro Gaviria manifestó que todavía hay tiempo para hacer las reformas que se consideren pertinentes y se comprometió a mantener abierto el debate para ajustar el proyecto de Ley. El profesor Saúl Franco por su parte, resaltó que esta es una oportunidad de oro que no se puede desperdiciar, porque con ella se juega la posibilidad de que en Colombia se garantice el derecho integral a la salud.


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Salud

Hábitos saludables disminuyen

efectos de la epilepsia

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

Un programa pionero en atención ha cambiado la vida de 91 mujeres con epilepsia en Bogotá. El estudio demostró que es posible controlar la depresión y mejorar la calidad de vida de quienes padecen este trastorno neurológico, por medio del seguimiento farmacéutico y de un programa que mejora ciertas prácticas cotidianas.

Para la investigación se realizó un control clínico con 182 mujeres con epilepsia en edades entre los 18 y 75 años.

Diana Manrique Horta,

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Unimedios

Crisis, limitación y dependencia fueron las palabras que se instalaron en el pensamiento de Janeth Velásquez cuando escuchó por primera vez el parte médico: Epilepsia. Desde entonces, su vida dio un giro radical y la depresión se convirtió en su nueva compañía. Cinco años después de conocer aquel diagnóstico y tras formar parte del grupo de mujeres del programa de atención farmacéutica, diseñado por Martha Losada Camacho, docente del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia, esta mujer de 42 años afirma entre sonrisas: “la depresión salió a volar”. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 25 millones de mujeres en el mundo padecen este trastorno neurológico y son ellas, además, las que presentan peor calidad de vida respecto a la salud de los hombres con esta enfermedad. “Las mujeres reportan mayores reacciones adversas como alteraciones endocrinas reproductivas, hirsutismo (crecimiento excesivo de vello), síndrome de ovario poliquístico, obesidad y disfunción sexual, lo cual muchas veces desemboca en casos de depresión”, indica Martha Losada, quien realiza este estudio como trabajo de su tesis doctoral en Atención Farmacéutica en la Universidad de Granada (España). El programa creado por Losada es un ensayo clínico controlado, realizado a 182 mujeres con epilepsia, en edades entre los 18 y 75 años, residentes en Bogotá y divididas en dos grupos, uno de intervención y otro de control. El estudio demostró que es posible mejorar la calidad de vida por medio de la intervención farmacéutica.

Esta exploración se realizó entre 2010 y 2012 con el apoyo de la Fundación Liga Central Contra la Epilepsia, como parte de los servicios de atención especializada que allí se prestan.

dentro de mis hábitos rutinas de ejercicio mental y físico, me alimentaba mejor, me tomaba la medicina tal como me lo habían indicado o simplemente dormía bien, podía llevar una vida más tranquila”. De hecho, el plan farmacéutico se enfocó en fomentar buenos Objetivo: y nuevos hábitos de vida, como calidad de vida dormir entre 8 y 10 horas diarias, El trabajo consistió en realizar ingerir los medicamentos en los un seguimiento farmacoterapéuti- tiempos y en las dosis formulaco según el método Dader (diseña- das, realizar actividades diarias que do en 1999 por el Grupo de Inves- ejercitaran la memoria y, por sutigación en Atención Farmacéutica puesto, realizar por lo menos cuade la Universidad de Granada). Este renta minutos diarios de ejercicio se basa en obtener la historia far- o alguna actividad física con cierta macoterapéutica del paciente, edu- intensidad. Uno de los datos más reveladocarlo para la salud, monitorear sus anticonvulsivantes, aportarle infor- res es que la depresión disminuyó mación sobre el uso adecuado de casi a la mitad en el grupo intervelos medicamentos y brindarle ayu- nido, mientras que en el de control se mantuvo esdas prácticas para mejorar sus hábitos El aporte realizado en este trabajo ob- table. Estos retuvo el segundo puesto en el Congreso sultados fueron de vida. El impacto se de Atención Farmacéutica realizado en c o n s i d e r a d o s como uno de los evaluó con la au- Medellín en septiembre pasado. aportes más imtoaplicación de una serie de cuestionarios especializa- portantes del estudio, por el Condos (muchos de ellos utilizados a greso de Atención Farmacéutica, nivel internacional) en la primera realizado en Medellín, en septiementrevista y al finalizar los seis me- bre pasado, donde la investigación de la profesora Losada obtuvo el ses de seguimiento. Como resultado específico, se segundo puesto. pudo comprobar que el programa Con enfoque mejora el bienestar desde el punto de vista clínico. “Existen estude género dios previos en los que se afirma La mejora en la calidad de vida que en un cuestionario que va de 1 a 100, la percepción de calidad de las personas con epilepsia es el de vida debería aumentar hasta un objetivo de varias investigaciones 11,8% para que sea clínicamente que se adelantan en este ámbito, significativo. El que aplicamos den- pero ahora también es importantro de la investigación arrojó como te que quienes padecen la enferresultado un 12,45% para el grupo medad conserven su plenitud y se de intervención y un 2,61% para el puedan realizar como individuos. “Muchas veces se logran congrupo de control”, explica Losada. El testimonio de Janeth corro- trolar los síntomas, pero los medibora el dato: “Después del trata- camentos pueden provocar somnomiento comprendí que hay mejo- lencia permanente en el paciente, res maneras de asumir la epilepsia al punto de convertirlo casi en un y que mi vida no se basaba úni- vegetal. Entonces, no convulsiona, camente en controlarla. Si incluía pero su desempeño social queda

supeditado al fármaco”, afirma la profesora Losada. Para la experta, esta situación suele profundizarse más en el caso de las mujeres. Cifras de la OMS muestran que la epilepsia afecta a cuatro de cada mil embarazadas, y a una de cada trescientas en edad fértil. Asimismo, se ha demostrado que ellas tienen mayor frecuencia de disminución de la líbido y la presencia de ovario poliquístico es cuatro veces mayor a la de la población general. De ahí la importancia de tener en cuenta el género en el tratamiento, pues existen condiciones hormonales (ciclo menstrual, métodos anticonceptivos, menopausia), reproductivas (fertilidad, embarazo, lactancia) y de roles (cuidado de los niños) que pueden afectar y ser afectadas por los anticonvulsivantes y que son cambiantes durante las diferentes etapas de la vida. Por eso, se eligieron pacientes tratadas con anticonvulsivantes, considerados piezas clave en el manejo de la epilepsia, pues se caracterizan, entre otros aspectos, por no tener un efecto clínicamente valorable. Sin embargo, su uso puede optimizarse a través de la atención farmacéutica. Losada explica que la interacción directa con el paciente y con los demás integrantes dentro de un equipo de salud optimiza los tratamientos y disminuye los resultados negativos asociados con la medicación. Para Janeth Velásquez, su paso por el programa de atención farmacéutica ha sido como un revulsivo en su vida. Ahora asume de manera más tranquila y abierta su enfermedad. En ese ejercicio, ha encontrado el apoyo de su familia y amigos, quienes están aprendiendo junto a ella que hay vida después de la epilepsia.


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Salud

Medicamentos, otra lista de espera para receptores de órganos La baja tasa de donación de órganos, la falta de asignación de recursos por parte del Estado, la inexistencia de una red pública, el no acompañamiento a pacientes trasplantados por parte de las EPS y el alto costo de medicamentos son factores que han llevado a la muerte a personas que se encuentran tanto en listas de espera como fuera de ellas. Víctor Manuel Holguín,

Más vida

Unimedios

Si un individuo dona la totalidad de sus órganos y tejidos, podría salvar o mejorar la vida de 55 personas.

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Ilustración: Mauricio Salcedo

Trasplantes realizados en Colombia durante el primer semestre de 2013

Órganos que se pueden donar

45

Tejidos que se pueden donar Corazón

3

Córnea

Pulmones

328

Válvulas cardiacas

Riñones

2 Páncreas

Médula ósea, cartílagos y tendones

94 Hígado

Médula ósea. Piel

1 Intestino

Donantes por ley La presunción legal de donación (artículo 2 de la ley 73 de 1988) dice que todos los colombianos son donantes a no ser que en vida (siguientes a la muerte cerebral o instantes previos a una autopsia) para oponerse.

Angie Bolívar nació con atresia de vías biliares (conductos que drenan la bilis de manera deficiente, lo cual causa daño al hígado). En principio, fue mal diagnosticada en un centro de salud del municipio de San Antonio del Tequendama (Cundinamarca), donde establecieron que la niña tenía parasitosis. A los tres meses de vida, un nuevo examen médico determinó que su mal era otro y necesitaba urgente un trasplante de hígado. Desde ese momento, ella y sus padres comenzaron una carrera contra la muerte, que los llevó, infructuosamente, por el angustioso camino de la búsqueda de una operación que nunca llegó. Angie soportó año y medio ese recorrido, pero finalmente entró a engrosar las estadísticas de pacientes que mueren, sin ni siquiera haber logrado entrar en la lista de espera oficial, que hoy alcanza las tres mil personas en busca de trasplantes de órganos y tejidos en el país. En Colombia, estos procedimientos son realizados principalmente en clínicas privadas, debido a que el sector público no posee la cobertura ni la infraestructura necesaria para enfrentar esta problemática. La escasez de recursos en la red pública tiene a los hospitales más cerca de cerrar que de crear estos servicios esenciales.

Pocos para tantos En la actualidad, es difícil calcular la cantidad de personas que no están diagnosticadas; además, no todas las que logran tener el diagnóstico pueden ingresar en las listas de espera, y muchas de las que están en ellas, no tienen acceso a los tratamientos. Una de las principales causas de esta problemática es la baja donación, por ejemplo, Bogotá presenta una tasa de solo ocho donantes por cada millón de habitantes. No obstante, en Colombia es baja la cantidad de personas que se encuentran en listas de espera en comparación con otros países. Así, mientras en España son 800 los pacientes enlistados para recibir un hígado, en Colombia solo hay 70. Esa misma relación se mantiene frente a quienes necesitan un corazón: 200 a 31. Por supuesto, esto no significa que aquí falten personas que requieran órganos; simplemente, el deficiente sistema de salud excluye a la gran mayoría. El Instituto Nacional de Salud también muestra cifras que hablan de la complejidad de esta realidad.

En el primer semestre de 2013 hubo una disminución de trasplantes del 16% frente al mismo periodo del 2012. En términos de trasplantes, el año pasado se llevaron a cabo 570 procedimientos (unos 24,5 por millón de habitantes), mientras este año, en los mismos meses, fueron 479 (20,3 casos por millón). En España, un país con similar cantidad de población que Colombia, esta cifra está en 34,1.

Trabas burocráticas Quienes por fin logran adquirir un órgano tampoco la tienen fácil. Otra barrera es el acceso, debido a que el Estado colombiano no cubre todo el proceso clínico que implica un trasplante, por lo que la única salida para los enfermos es la acción de tutela. Para Adriana Segura, médica y asesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, con amplia experiencia en la coordinación de donación y trasplantes, el sistema actual no toma con seriedad la responsabilidad del manejo de pacientes de alto costo. La mayor restricción, dice, es la inexistencia de un hospital público que realice estos procedimientos y atienda a un amplio sector de población vulnerable. Según la experta, los que funcionan en la actualidad no tienen capacidad administrativa, financiera y organizacional para asumir esta tarea. “El trasplante es un procedimiento caro que requiere manejo de por vida, y el sistema de salud no cuenta con esa plataforma de atención. Adicionalmente, las EPS limitan la cantidad de trasplantes que se hacen al mes, pues no se encuentran en la capacidad de solventar todas las intervenciones requeridas. Esta es una barrera adicional para los pacientes en lista de espera”, asegura la profesional. Como si fuera poco, quienes logran el procedimiento deben mantener una lucha continua con las EPS para el suministro de fármacos. Esta dificultad ha llevado a que se establezcan redes de apoyo para compartir, prestar o vender la droga requerida. La experta asegura que el tratamiento con inmunosupresores, que es de por vida para evitar el rechazo del órgano, tiene costos que arrancan desde los cinco millones de pesos mensuales, una suma imposible para la gran mayoría de colombianos. La doctora Segura enfatiza: “El Estado tiene que responder con gallardía a lo que hacen sus donantes y receptores, los pacientes merecen buenas condiciones. No se puede trasplantar un paciente y dejarlo a la deriva enfrentado a la EPS”.


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Salud ”Los medicamentos inmunosupresores más utilizados en Colombia son micofenolato, ciclosporina y tacrolimus, los cuales no tienen control de precios en el país”.

José Julián López, Coordinador de Extensión del Departamento de Farmacia de la UN.

Entretanto, Olga Lucía Caicedo, subdirectora del Hemocentro Distrital de Bogotá, indica que es fundamental que la red pública abra servicios de trasplante que brinden una mayor atención y permitan la disminución de pacientes en listas de espera. “Es necesario que el Ministerio de Salud y la Protección Social aumente los recursos; a la par, es urgente una política clara en el tema de donación de órganos y tejidos que incluya al sector público. Para esto, hay que reformar normas del decreto 2493 de 2004 y la resolución 5108 de 2005, que no avanzan al ritmo de la ciencia y la tecnología en esa área”, afirma Caicedo. Los expertos consultados coinciden en que, asimismo, es prioritaria la regulación de los precios de los medicamentos por medio de la superintendencia, así como un control tarifario para poner un techo, pues esto es lo que más afecta a los trasplantados. Solo así se podrán evitar casos como el de Angie, una pequeña que hubiera tenido todas las posibilidades de vida, si no existiera una sociedad apática a esta enorme tragedia de miles de colombianos.

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

A esto se suma que el precio de los medicamentos en Colombia es más alto que en los países vecinos. Además, la relación industria farmacéutica-médicos es un factor que también agudiza la crisis con el conflicto de intereses que despliega. El médico Einer Lozano Márquez, director de la Línea de Trasplantes de la UN, resalta que es importante crear hospitales de excelencia para procedimientos de trasplante. Para ello, se debe contar con grupos de investigación de alta calidad, espacios apropiados para las intervenciones y un personal médico que haga seguimiento a los pacientes. “Cada trasplante es un tesoro que se regala, son años de vida que se le brindan a alguien, a quien hay que cuidar de por vida; esto no puede cambiar por un gobierno y políticas de turno”, afirma Lozano. Por otro lado, este médico, experto en trasplante renal, desmitifica el rumor de que son los estratos 1 y 2 los que ponen los donantes y los 5 y 6 quie- Los 479 trasplantes realizados en el nes se trasplantan. Lo que sí primer semestre de 2013 se llevaron a es cierto es que el 68% de cabo en 22 entidades de salud privadas. quienes están en lista de espe- El Hospital Universitario San Vicente de Paul, de Medellín, fue el que más trasra son de estratos 1 y 2, debido plantó, con 88 procedimientos. a que carecen de acceso a la medicina preventiva. En Colombia, el tráfico de órganos y tejidos está contemplado como delito en la Ley 73 de 1988 y el decreto 2493 de 2004. Lozano enfatiza que los coordinadores operativos de las áreas de cuidados intensivos de los hospitales deberían tener mayor capacitación frente al tema y ser capaces de identificar a los potenciales donantes y sensibilizar a las familias para que concedan los órganos de sus seres queridos. Estos se pueden obtener de dos formas: de pacientes con muerte cerebral y de donantes vivos de quienes se obtienen riñones, hígado o porciones de páncreas. Colombia tiene cerca de 25 mil pacientes con insuficiencia renal crónica (diálisis peritoneal o hemodiálisis, que brinda el 15% de la función de un órgano) y solo alrededor de 1.419 se encuentran en lista de espera para trasplante. Cada semana muere uno sin lograrlo, otros tienen que esperar hasta siete años.

Agenda de actividades:

Inscríbase ya

8:00 a.m. a 12:00 p.m: Actividad de las Facultades. 12:00 m. a 2:00 p.m: Almuerzo (Concha Acústica). 2:00 p.m. a 7:00 p.m: Actividades Culturales.

www.encuentroegresadosbogota.unal.edu.co

un campus de clase mundial

VICERRECTORÍA GENERAL

PROGRAMA NACIONAL DE EGRESADOS VICERRECTORÍA SEDE BOGOTÁ

noviembre de 2013

C I U D A D

Participación gratuita

DIRECCIÓN ACADÉMICA DIRECCIÓN DE BIENESTAR UNIVERSITARIO

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Jorge Ernesto García, director de la Fundación Retorno Vital, que agrupa a personas con enfermedades renales, asegura que han recibido en los últimos tres meses 700 denuncias por interrupciones en los tratamientos que llevan a cabo entidades como Saludcoop, Humana Vivir (en liquidación) y Caprecom, cifra que aumenta a 1.400 al sumar todas las entidades prestadoras de salud del país. También destaca, que el 40% de los medicamentos inmunosupresores están cubiertos por el Plan Obligatorio de Salud (POS). Un ejercicio realizado por esta Fundación concluyó que los retrasos y las barreras de acceso creadas por las EPS (demoras en las autorizaciones, entregas y trámites administrativos) hacen que los pacientes reciban medicamentos solo para 5 meses y 24 días al año, aproximadamente.

/ unimedios / comunicación estratégica e imagen institucional / ideas para crecer

Hay que mejorar las políticas


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Ciencia y tecnología

Lápiz sensor optimiza medición de la energía

Un pequeño artefacto, creado para medir el fluido eléctrico, disminuirá los costos de operación de las empresas de energía gracias a que permite un procedimiento más rápido y seguro. Además, suministra información para saber si al usuario le están cobrando más de lo que consume.

Ana María Escobar Jiménez,

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Unimedios

Hay factores que deterioran la calidad de la energía y afectan la prestación del servicio, lo que puede, incluso, ocasionar daños en los electrodomésticos. En últimas, estos perjuicios terminan reflejados en los costos de facturación para el usuario y en pérdidas para las compañías del sector. Por ello, el monitoreo constante de los transformadores es una tarea de primera necesidad, la cual requiere de equipos tecnológicos de alto costo y cuadrillas de operarios para instalarlos. Estas personas, a pesar de trabajar bajo normas de seguridad, siempre corren un riesgo al hacer las mediciones, pues además de estar en contacto con altas tensiones, deben permanecer a varios metros de altura para cumplir su tarea. Gracias a los transformadores, la energía que llega a las viviendas e industrias puede ser utilizada sin mayores complicaciones. Esto se debe a que convierten los 13.200 voltios provenientes de la electrificadora, en los 110 necesarios para encender los electrodomésticos y las bombillas en el hogar. Este proceso se realiza convencionalmente con voltímetros, vatímetros y amperímetros, los cuales son conectados a la red eléctrica a través de pinzas que toman el registro del flujo magnético para determinar la calidad y cantidad de la energía. Como alternativa, el profesor Jorge Hernán Estrada, Ingeniero de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales, diseñó un dispositivo económico, sencillo y de fácil manejo que evita esos riesgos. Asimismo, gracias al desarrollo de ciertas ecuaciones y algoritmos, el artefacto ofrece una ventaja adicional al método tradicional: suministrar información en beneficio del usuario.

Fotos: Andrés Almeida/Unimedios

El sensor en forma de lápiz evita la conexión directa al circuito eléctrico.

En continuidad a esta innovación, se adelantan investigaciones para crear un filtro casero que disminuya pérdidas de electricidad.

Un reporte inmediato El profesor Estrada explica que se trata de un sensor en forma de lápiz, el cual está conectado a un computador que registra, procesa y analiza, en tiempo real, las ondas que emite el transformador. Esto le permite entregar un reporte sobre el estado del aparato. El pequeño dispositivo efectúa la medición de forma indirecta; es decir, no requiere conectarse al circuito eléctrico como tal. Simplemente, la persona se ubica a unos metros del transformador, apunta por unos segundos con el lápiz inalámbrico y capta las ondas magnéticas sin correr riesgo alguno. De esta forma, se cumplen las normas de seguridad que plantea el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (RETIE). Como valor agregado, este mecanismo realiza la medición de la entropía, que es la variabilidad y complejidad de las ondas, lo que permite evitar que haya sobrecargas, generación excesiva de armónicos (o distorsiones) y energía de rebote. “Estos tres factores pueden ocasionar distintos problemas. Por ejemplo, la sobrecarga causa recalentamiento y desperdicio de energía que la empresa debe pagar; además, puede dejar el transformador fuera de servicio”, indica el investigador. Este artefacto no solo informa sobre el nivel de armónicos, que son ondas adicionales generadas por cargas no lineales que pueden

Por medio de un cable, el dispositivo se conecta al micrófono del computador y queda en línea con la grabadora de Windows, la cual lee la información, la memoriza y finalmente, mediante algoritmos especiales, realiza el análisis y entrega los resultados.

causar interferencias en la señal y daño en los electrodomésticos. Sino que también determina si hay energía de rebote, que es aquella que se genera pero no se utiliza, y que al devolverse a la línea, pasa por el contador y genera un cobro al usuario.

Similar a una antena El lápiz sensor que capta las ondas consta de una bobina, que es un rollo de alambre de cobre alrededor de un núcleo de aire –semejante a un tubo de hilo– de 7x7 centímetros, aproximadamente. Por medio de un cable, el dispositivo se conecta al micrófono del computador y queda en línea con la grabadora de Windows, la cual lee la información, la memoriza y finalmente, mediante algoritmos especiales, realiza el análisis y entrega los resultados. Para esto, se utiliza un software denominado entropía de múltiple escala. El dispositivo ha sido probado en varios circuitos de Manizales, como la subestación doméstica del barrio Peralonso, que dirige la energía a un sector de la ciudad, y la estación que proporciona el servicio eléctrico a la zona industrial de Juanchito.

Este procedimiento les permite a las empresas con facturación alta, verificar y reducir la potencia reactiva de la energía que les llega a través del transformador, de modo que se dé una reducción considerable en los costos de la factura. “Igualmente, si se pudieran realizar mediciones en cada casa para hacer los ajustes pertinentes y suprimir los armónicos mediante filtros, se podría ahorrar hasta el 20% de la energía del país. Así, la energía recuperada podría usarse para exportación, produciendo grandes utilidades”, indica el profesor Estrada. Estas herramientas que contribuyen a un control de la energía, también son un aporte en beneficio del planeta, ya que al disminuir el consumo se reduce la carga ambiental y la temperatura global. Este trabajo fue presentado a la comunidad científica en el Congreso Internacional Latinoamerican Work Shop, especializado en magnetismo, el cual fue realizado en Argentina el pasado mes de abril. También será divulgado en la Revista IEEE Spectrum: Technology, Engineering, and Science News, la publicación más prestigiosa del mundo en esta área.


Ciencia y tecnología

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Fotos: Andrés Felipe Castaño/Unimedios - Archivo particular

Zeolita, mineral promisorio que el país podría explotar

Heulandita, tipo de zeolita proveniente de Islandia. Museo de Mineralogía de la UN en Medellín.

Mónica Escobar Mesa,

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Unimedios

Mucho se habla del potencial minero que posee Colombia a lo largo de su territorio. Sin embargo, la explotación se limita a recursos comunes como petróleo, carbón, oro y níquel. En ese sentido, un profesor y dos estudiantes de pregrado de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín realizaron una reconstrucción paleogeológica (de la antigüedad y características del suelo) del territorio colombiano, para determinar las zonas que pueden tener yacimientos de zeolitas. Este mineral se forma a partir de la descomposición de vidrios volcánicos o cuando se produce vulcanismo submarino en mares poco profundos. En Colombia, aunque es poco conocido, tiene una demanda creciente por sus propiedades descontaminantes. Por ejemplo, gracias a su porosidad, puede absorber gases (nitrógeno y amonio) hasta en el 30% de su estructura, agua en el 70% y ciertos hidrocarburos en el 90%. Actualmente el país no tiene minería de zeolitas, por lo que debe importarlas de naciones como Cuba, Ecuador, México y EE.UU., especialmente la del tipo clinoptilolita. Jorge Iván Tobón, líder de la exploración científica y profesor del Departamento de Materiales y Minerales, asegura que el trabajo consistió en analizar las condiciones naturales del país y del mercado nacional para explorar y explotar este producto, y afirma que aún desconocemos la ubicación de los posibles yacimientos. Y es que Colombia es un gran importador de zeolitas. En el año 2001, el país compró en el exterior cerca de 16 toneladas, y entre los años 2002 y 2005, alrededor de 10.000. En contraste, Ecuador produjo 13.591 toneladas entre 2000 y 2005,

Natrolita, tipo de zeolita proveniente de Canadá. Museo de Mineralogía de la UN.

Chabasita en brecha volcánica, tipo de zeolita de Jericó (Antioquia). Museo de Mineralogía de la UN.

Colombia importa al año un aproximado de 2.500 toneladas de zeolita para diversos procesos industriales. Un estudio determinó que el país tiene todas las condiciones geológicas para producir este apreciado mineral. Sin embargo, falta mayor investigación para determinar los lugares de extracción y así empezar a ser exportadores. según la Dirección Nacional de Minería de ese país, explotación que viene en aumento por la apertura comercial y el incremento de empresas dedicadas a su comercialización, especialmente en el campo de los fertilizantes.

Condiciones para explotar Luego de una intensiva revisión bibliográfica, los investigadores determinaron que los terrenos volcánicos de las cordilleras Central y Occidental tienen las características geológicas propicias para contener zeolita. Esto debido a que la información hallada en las rocas (estudios litológicos) reporta presencia del mineral. “Sería muy raro que solo existieran yacimientos en Ecuador y no en Colombia, a pesar de que ambos países comparten algunas formaciones geológicas”, sostiene el profesor Tobón. Según lo hallado, el territorio nacional está conformado por un mosaico de terrenos con historias geológicas diversas e independientes. Específicamente los suelos volcánicos, en los que podrían encontrarse depósitos de zeolitas, están relacionados con fragmentos de antiguas islas que se anexaron a la base continental de Suramérica, debido al proceso de subducción

de las placas tectónicas (cuando una se funde debajo de la otra). En ese proceso de fricción y choque se formaron los volcanes que dejaban escapar la presión formada por los gases y el magma. Esas erupciones, hace millones de años, dieron origen a las formaciones vulcanosedimentarias que se hallan en algunas regiones del país. Los estudios acerca de estas primitivas ocurrencias geológicas son escasos y por ello aún no se ha caracterizado ningún yacimiento importante ni se conocen datos sobre reservas, pues la minería en el país se centró en materiales no metálicos.

Cientos de usos Las zeolitas son aluminosilicatos (contienen óxido de aluminio y sílice) con presencia de agua y cationes como sodio, potasio o calcio. Estos elementos se organizan de tal manera que forman unos canales que actúan como tamices o coladores moleculares por excelencia. Es por esa propiedad que este mineral es considerado propicio para diversas aplicaciones, desde la industria petroquímica (para refinar el crudo y convertir el petróleo en gasolina), hasta la purificación de agua contaminada con metales pesados. Uno de sus usos más comunes es en la industria alimenticia tanto

humana como animal; por ejemplo, para encapsular propiedades nutricionales y liberarlas en el organismo o para capturar los gases intestinales y evitar los malos olores. La zeolita también puede atrapar los componentes activos de los fertilizantes y luego soltarlos paulatinamente para nutrir la planta, lo que permite reducir las aplicaciones de estos y evitar que su exceso termine contaminando las fuentes de agua. Un caso reconocido de su uso fue en el accidente nuclear de Chernóbil, en donde se esparcieron cerca de 1.5 millones de toneladas para atrapar parte de los elementos radioactivos que quedaron en el ambiente.

Potencial comercial En la actualidad, China es el principal productor de este recurso; entre los años 2011 y 2012 produjo dos de los tres millones de toneladas de zeolitas naturales que se explotaron en el planeta. En Colombia, compañías como Ecopetrol empiezan a reemplazar los catalizadores que usan en sus plantas de refinamiento de gasolina por zeolitas. Incluso, con científicos de la Universidad de Antioquia lograron patentar, recientemente, un proceso para la modificación por incorporación de fósforo, lo cual posibilita la conversión de productos de la refinación del crudo. El profesor Tobón asegura que de acuerdo con la información recolectada, Colombia podría autoabastecerse, pues en el país existen las condiciones para que se hayan formado algunas de las cuarenta clases de zeolitas identificadas en el mundo. Lo que confirmará este potencial será la investigación científica. La invitación está abierta para que más expertos ahonden en este tema. Por lo pronto, la UN ya dio el primer paso.


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Conservación

Quebradas antioqueñas albergan tres

nuevas especies de peces Mónica Escobar Mesa,

Una investigación entre la UN y la Universidad del Quindío logró describir tres especies de peces desconocidas para la ciencia. Estos pequeños seres acuáticos cumplen un papel esencial en el control de plagas, de ahí su alto valor ecológico.

Unimedios

Hemibryconfasciatus

Hemibrycon cardalensis

Hemibrycon antioquiae

Fotos: archivo particular

Colombia tiene una alta cantidad de especies de peces que han sido poco estudiadas debido a que no tienen valor económico o no son usadas en la alimentación del hombre. Sin embargo, estas desempeñan un importante papel en los ecosistemas que habitan y en su relación con otros animales. Otro aspecto importante es que el país todavía tiene una inmensa diversidad por descubrir y describir científicamente en esta área. Así lo demostró Néstor Javier Mancera, profesor asociado del Departamento de Ciencias Forestales de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín. Él halló tres nuevas especies de peces mientras desarrollaba una investigación en los ecosistemas hídricos del oriente de Antioquia, en donde buscaba caracterizar biológica y genéticamente el pez sabaleta (Brycon henni), una variedad nativa muy apreciada en esa y otras regiones del país. Los tres ejemplares que encontró –junto con investigadores de la Universidad del Quindío– son del género Hemibrycon y pertenecen a su vez a la familia de los Characidae y al orden de los Characiformes. Estas especies fueron capturadas en la cuenca del río Magdalena, en quebradas de alta montaña de los municipios de San Carlos y San Rafael. Según el profesor Mancera, el descubrimiento pone en manifiesto que falta mayor investigación en muchos cuerpos hídricos colombianos. Por esta razón, en la medida en que se empieza a cubrir mayor territorio y a hacer seguimiento a lugares que nunca habían sido estudiados, comienzan a aparecer especies nuevas.

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Las especies Para el año 2008, en Colombia había reportadas unas 1.450 especies de peces de aguadulce; se calcula que con nuevos estudios en áreas inexploradas, esa cifra podría aumentar a unas 2.000. “En algunos de estos cuerpos hídricos no se habían realizado estudios de la fauna íctica; por eso, es importante dar continuidad a estas indagaciones en quebradas de alta montaña para conocerlas mejor, definir sus rangos de distribución geográfica y el estado de sus poblaciones”, explica el investigador. Durante la investigación, fueron capturadas 25 especies que habitan en afluentes del Oriente antioqueño, dentro de las que se encontraban las tres del género Hemibrycon que no habían sido descritas científicamente. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar las medidas morfométricas (la estructura de sus huesos) con las de otros peces; en efecto, determinaron que no correspondían a ninguna especie conocida. La primera fue nombrada como Hemibrycon fasciatus, por las marcas laterales que tiene el cuer-

po del pez; la segunda como Hemibrycon cardalensis, por la quebrada El Cardal, donde fue capturada (entre los municipios de San Rafael y San Carlos); y la tercera como Hemibrycon antioquiae, por ser la de mayor rango de distribución en el área estudiada.

Escasa investigación Cada una de las especies que convergen en un ecosistema cumple un papel fundamental: reciclar nutrientes del fondo del río y liberar nitrógeno y fosfatos. Algunas de estas se alimentan de algas, otras de pequeños animales o zooplancton, presente en el agua o en el dorso de otros peces. Todo esto genera un flujo de energía dentro de las cadenas tróficas o alimenticias. Los nuevos especímenes descritos son de tamaño pequeño (no mayor a 8 o 9 centímetros), por lo que no representan gran importancia para el consumo humano, aunque sí cumplen un papel trascendental para el ecosistema. Sus mayores depredadores son peces introducidos para la venta comercial.

Son pocos los estudios sobre sus aspectos biológicos, ecológicos o genéticos, ya que por no ser de interés comercial es difícil obtener financiación para su investigación. Sin embargo, se sabe que conservar este tipo de pequeños peces ayuda a controlar plagas de insectos que cumplen su ciclo reproductivo en los cuerpos de agua y que pueden ser dañinas para el hombre y sus cultivos. Estos pececillos se alimentan de las larvas, lo que evita que lleguen a la etapa adulta. César Román, director del Laboratorio de Ictiología de la Universidad del Quindío, quien lidera el equipo que caracterizó la clasificación de las nuevas especies, explica que las halladas son eslabones fundamentales de la red trófica de ecosistemas de alta montaña neotropical. Estas se encargan de hacer control biológico de plagas y, además, son indicadoras de las condiciones de perturbación por efecto humano. Al respecto, Néstor Mancera asegura que la importancia del trabajo es que todavía algunas de

las quebradas tienen un alto nivel de conservación, buena cobertura boscosa en los márgenes y no reciben altos impactos por agricultura, ganadería o minería, razones por las cuales debe hacerse un llamado de atención hacia su protección y conservación. Por su parte, el biólogo Román añade que, lamentablemente, debido a la moda de trabajos investigativos con ADN o caracteres moleculares, describir nuevas especies para algunos biólogos y sus instituciones, actualmente, no es una prioridad o no genera interés de financiación. No obstante, destaca que la ictiofauna (fauna de peces) en América del Sur aún es muy desconocida en comparación con otras regiones menos diversas como Europa. “La continua descripción de nuevas especies de peces de aguas continentales colombianas y suramericanas que realiza nuestro grupo, demuestra que el número total registrado en la actualidad, subestima la diversidad específica, que se espera sea mucho mayor.


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Sociedad Giovanni Clavijo Figueroa,

El fútbol tiene fanáticos que viven con pasión el deporte, pero para algunos, esta actividad se ha convertido en un estilo de vida marcado por la agresión verbal y la violencia física. Son ellos los que conforman grupos que defienden la camiseta de su equipo, incluso, con actos extremos. En el mundo hay referentes destacados: los Hooligans en Inglaterra, los Tifosi en Italia y los Ultras en España. En Colombia, las llamadas barras bravas se sumaron a esta tendencia. A mediados de los años noventa congregaban entre 200 y 400 hinchas y, en menos de dos años, tuvieron una explosión hasta alcanzar grupos de hasta cinco mil personas en Bogotá. Dicho fenómeno llevó a John Alexánder Castro Lozano, sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, a estudiar durante diez años la evolución de estos grupos y sus formas de apreciar y vivir el fútbol. Su trabajo reveló que los seguidores de equipos en América del Sur se caracterizan por algo que ellos mismos denominan el aguante, el cual tiene dos rostros: el carnaval y el combate. El primero se da al interior de la tribuna y el segundo se desarrolla antes, durante y después de cada encuentro, a través del enfrentamiento verbal y físico con los rivales. “Estos grupos no solo son agresivos sino también festivos”, dice el sociólogo. Frente a la estigmatización de las barras bravas, Castro asegura, sin querer justificarlos, que el problema de la violencia no es exclusiva de los seguidores del fútbol, es solo una más, de las tantas que se viven en la ciudad. Entonces, ¿por qué se les juzga tanto? Él sostiene que se debe a que el fútbol es uno de los negocios más lucrativos del mundo y todo lo que sucede a su alrededor capta la atención de la opinión pública. La muerte de un hincha en el TransMilenio de Bogotá, por vestir la camiseta de su equipo, no se distancia de la intolerancia que se vive en otros ámbitos: el vecino que tira al otro por la ventana o los neonazis que agreden a miembros de la comunidad LGTB, etc.

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Más agresivos El investigador halló que los primeros integrantes de barras en Bogotá enfrentaban a sus rivales insultándolos y con contactos físicos cuerpo a cuerpo. Pero el cambio generacional trajo consigo, además de mayor cantidad de fanáticos, más herramientas de agresión (armas blancas y de fuego). La explicación es que las violencias de la calle no buscan reducir al otro sino desaparecerlo, lo cual se trasladó a varios contextos. Estas cofradías están integradas por jóvenes entre los 14 y 23 años, de acuerdo con el censo realizado en el estudio. Se caracterizan por dedicarse de tiempo completo a apoyar la causa de su barra y de su equipo, lo que incluye enfrentarse a los rivales. Por eso, a través del aguante, según Castro, se obtienen dos cosas: se sale del anonimato y se logra el respeto al participar en hechos violentos. Aspectos que sirven para ascender jerárquicamente dentro del grupo. Miriam Jimeno, antropóloga y profesora de la UN, indica que en todos los estudios se muestra

Foto: Víctor Manuel Holguín/Unimedios

Unimedios

Los adolescentes que siguen estas tendencias no tienen otras motivaciones sociales en su entorno.

Barras bravas

un reflejo de la ciudad de la furia Se calcula que en Bogotá existen unos cinco mil integrantes de grupos que defienden sus equipos de fútbol con una pasión, muchas veces, violenta. Expertos sostienen que esto es el reflejo de una sociedad agresiva y poco tolerante. La pedagogía es esencial para cambiar esta realidad.

que en el fenómeno de las barras bravas, hay una relación de identificación afectiva muy fuerte entre los jóvenes y el fútbol. Es decir, una mezcla de amor y de odios que se expresan en muchas de sus acciones, como la camiseta, los cantos, el apoyo al equipo, e incluso, el ataque a los contrarios. Para el profesor Fabián Sanabria, doctor en Sociología, los adolescentes que siguen estas tendencias no tienen otro tipo de pulsación de sus relaciones identitarias, es decir, otras motivaciones sociales en su entorno. Asimismo, aseguró que obviamente se pueden hacer matar por una camiseta, pues son bastantes fundamentalistas, lo cual es aprovechado por ciertos adultos que los saben introducir en las hinchadas.

Violencia reconducida Se creyó que la violencia entre las barras bravas era única y exclusiva de los estadios de fútbol. Situación que impulsó la aparición de programas de convivencia para los hinchas y despliegues de seguridad para los encuentros (se levantaran cordones policiales de hasta 1.300 efectivos alrededor del evento). Según Castro, las rivalidades que surgen entre los jóvenes se desfogan de alguna manera y por eso la violencia se traslada de las gradas a los barrios, parques y ca-

lles de toda la capital. Las zonas con más enfrentamientos entre estos colectivos y donde más se concentran fanáticos del fútbol son las localidades de Suba, Kennedy, Usme y Bosa. Para Castro, las medidas que se han tomado han sido coyunturales en un momento de emergencia. Por ejemplo, hace cuatro años se propuso la carnetización, pero aún no se ha implementado. De igual forma, se ha tratado de impedir el ingreso a los estadios de ciertos miembros de la hinchada, pero en Colombia no existe una correcta aplicación del derecho de admisión, que es la facultad que tienen los administradores de establecimientos de restringir la entrada de público. También se ha pensado en el incremento del valor de la entrada. No obstante, el estudio muestra que Bogotá tiene las boletas más cara del país. Así las cosas, si su precio sube, provocaría la desbanda de miles de aficionados que no tendrían dinero para comprarlas; esto podría originar nuevos conflictos. “La ausencia de políticas ciudadanas y pedagógicas de juventud demuestra ese recrudecimiento de la violencia entre los hinchas del fútbol. Por esta razón, habría que emprender acciones pedagógicas, como jugar los partidos sin público y desarrollar campañas en colegios

y universidades”, dice el profesor Sanabria. Para la profesora Jimeno, lo que se debe hacer es un trabajo educativo referente a la relación afectiva de la barra con su equipo, con miras a que se entienda que es un juego y no un campo de guerra. Además de esto, se debe trabajar en los autocontroles y en el manejo del desafecto por los equipos contrarios. Igualmente es vital analizar la penetración de la delincuencia en las barras. Es claro que las hinchadas no se acabarán, pues tendría que desaparecer el fútbol. “Este deporte crea pasiones que se expresan de diferentes maneras y regularlas es imposible. Si se hiciera al extremo, estallaría otra clase de conflicto en cualquier momento; sería un caos”, señala Castro. En los últimos meses, la violencia de integrantes de barras bravas no ha sido parte de acontecimientos aislados, son actos que se han movido dentro del ámbito urbano que el Gobierno distrital debe entender para dar solución en seguridad y convivencia. En la actualidad, 19 de las 20 localidades de Bogotá conviven con este colectivo, y el 63% de los cerca de 5.000 miembros activos están en la adolescencia y temprana juventud, una etapa de por sí conflictiva para muchos de ellos.


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Apropiación del patrimonio

III

El Cable: tradición y técnica hechas patrimonio La sede donde funciona la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales es claro ejemplo de la noción contemporánea de patrimonio: una construcción social. La torre y la antigua estación del cable evidencian la mezcla de las técnicas académicas con las tradicionales, como el bahareque.

Jorge Enrique Caballero Leguizamón,

La histórica e interesante sede de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales está constituida por varios cuerpos arquitectónicos y una obra de ingeniería única. Por esta razón, adquiere cierta singularidad dentro del conjunto de construcciones que tiene la Institución en el país. Otro hecho distintivo es que su origen no se ubica dentro de un contexto académico. Los cuerpos arquitectónicos originales (estación de bodegaje, cuarto de máquinas, casa vigilante) fueron edificados para servir como estación terminal dentro del sistema de transporte del Cable Aéreo Mariquita-Manizales. La Torre de Herveo, como también se conoce localmente, fue una obra de ingeniería que hizo parte del conjunto de las 376 torres que se requirieron para cubrir los 72 kilómetros que recorría el cable construido entre los años 1912 y 1922. La altura (52 metros), la ubicación y la configuración formal de la torre cumplen un papel referencial en el paisaje urbano de Manizales. La estructura se hace visible desde distintos y distantes lugares de la ciudad, tanto o más que la catedral. Su estratégica ubicación sobre el espinazo de una estribación de la cordillera Central, eje del camino que dio origen a la fundación de la ciudad y que lleva hoy al Centro Histórico de Manizales, es la razón de esa posición visual dominante dentro de la ciudad, lo que la establece como una singularidad urbana.

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En la memoria Esa cualidad urbana se complementa con varios aspectos singulares de su historia y constitución. Fue la única torre que se elaboró totalmente en madera y una de las más altas entre todas las construidas. Se diseñó y construyó como solución ante la interrupción de suministros de las partes metálicas que llegaban desde Inglaterra, en ese momento, inmersa en la Primera Guerra Mundial. Además, se constituyó en un alarde técnico producto de la combinación de la habilidad de los carpinteros paisas con los conocimientos de los ingenieros ingleses.

Por cerca de cuarenta años, la línea del cable entre Manizales y Mariquita permitió dinamizar la economía cafetera del país.

Fotos: archivo Unimedios/Manizales

Arquitecto Universidad Nacional de Colombia

Igualmente, fue la única que sobrevivió al desmontaje de todas las instalaciones que se vendieron como chatarra a partir de 1967, pues en ese momento se consideró que la madera no tenía ningún valor. Todos estos aspectos le otorgan el mérito de ser el único vestigio de las torres que se construyeron del sistema de transporte de Cable Aéreo Mariquita-Manizales, titánica empresa que cubrió una década entera. Además de lo anterior, la torre se consolida como ejemplo claro de la noción contemporánea de patrimonio: una construcción social. En efecto, entre los años de 1981 y 1983, cuando ya servía como sede de la Facultad de Arquitectura, un grupo de estudiantes y profesores adelantaron el desmonte de las piezas de la torre en su ubicación original (hoy municipio de Herveo). Posterior a esto, las volvieron a montar en el Parque Antonio Nariño de la estación de El Cable, en Manizales. De esta manera, se configuró, en muy pocos años, ese hito urbano referencial para todos los visitantes y lugareños. El conjunto construido, conocido como El Cable, es testimonio de una de las empresas pioneras y más emblemáticas de la historia del transporte en Colombia en el siglo XX. En efecto, la capital del Gran Caldas, Manizales, durante el primer cuarto del siglo XX se convirtió en epicentro de un dinámico desarrollo económico basado en el cultivo del café. Los comerciantes y los agricultores del grano, junto con los primeros empresarios y la población

La Facultad de Arquitectura de la UN en Manizales funciona en la sede de El Cable desde el año 1969.


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en general, vieron la necesidad de sacar sus productos con mayor celeridad y cantidad. Después de muchas gestiones y consultas, llegaron a la conclusión de que la mejor alternativa para un territorio montañoso era la de un cable aéreo. Los emisarios e ingenieros ingleses fueron los encargados de adelantar la empresa que se hizo en modalidad de concesión (a cincuenta años). Con lo que el Estado y la ciudad no tuvieron que correr con mayores gastos. Entre los visionarios, promotores, gestores y constructores hay que señalar a Salvador Camacho Roldán (1871), al expresidente Carlos E. Restrepo, su ministro Tomás Eastman (1910), los manizaleños Aquilino Villegas y Sinforoso Ocampo, los ingenieros-constructores ingleses James F. Lindsay y Harrison Roe y los colombianos Vicente Gutiérrez, Arturo Jiménez, Jorge Robayo y Francisco de P. Fajardo. Sin olvidar a los miles de obreros y cientos de arrieros que pusieron el hombro, y hasta su vida, para llevar a cabo esta obra. L ib ertad

y O rd e n

El aporte amerindio Un aspecto de gran significado fue la materialización de los cuerpos arquitectónicos. Todos los colombianos tenemos una clara imagen de la tradición constructiva en la región cafetera de la Cordillera Central, cuyo componente más distinguido es la guadua. Este material y la técnica del bahareque, de origen amerindio, dieron como resultado un sistema que ha sido reconocido y valorado por propios y extraños. En el edificio de la Estación de El Cable se combinaron los saberes y la tecnología para desarrollar una arquitectura, en su origen sencilla, pero cargada de gran valor. Para la estructura portante y de cubierta se utilizaron las técnicas académicas, mientras que para el cerramiento de los espacios se emplearon técnicas tradicionales como el bahareque en tabla, en una versión mejorada y apropiada para el uso de bodegas. Se consolidó así una síntesis muy lograda que unificó la tradición y la tecnología moderna. Recientemente, con la inclusión del Paisaje Cultural de la Región Cafetera en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, se avaló ese valor tecnológico como uno de los atributos del Paisaje Cultural, cuya aplicación cubre prácticamente todas las necesidades básicas de una vivienda campesina, incluidas las construcciones para el procesamiento del café. Desde su inauguración en 1922, en medio de grandes celebraciones, y hasta hoy, el conjunto construido ha pasado por numerosas ampliaciones, modificaciones,

El sistema de monocable, pionero en el mundo, fue creado por el director de Ropeways Engineering Co. Ltd, firma inglesa que lo construyó en Mariquita-Manizales.

liberaciones y usos. El Cable fue cedido por Ferrocarriles Nacionales a la Universidad Nacional de Colombia y allí se instaló la sede de la Facultad de Arquitectura. A partir de ese evento, sus cuerpos construidos han sido tema de numerosos estudios y tesis de grado de sus estudiantes, quienes tienen el firme objetivo de buscar el reconocimiento de la edificación, su recuperación y conservación. Procesos que fueron concretados en un proyecto de restauración elaborado por la misma Facultad, sus profesores y estudiantes en 1996. Los estudios permitieron develar las técnicas constructivas originales, de las cuales se guardó registro y se hizo una adecuación espacial y funcional para el uso educativo. El proyecto fue aprobado por el Consejo de Monumentos Nacionales en ese mismo año, hecho que fue simultáneo a su declaratoria como Monumento Nacional (decreto No. 1543 de 28 de agosto de 1996 del Ministerio de Educación Nacional). Con la emisión de la Ley 387 de 1997 o Ley General de Cultura, se convirtió en Bien de Interés Cultural de carácter Nacional. Hoy, el conjunto arquitectónico de El Cable, sigue como uno de los mejores ejemplos en el país de la conservación de la memoria histórica, constructiva y emprendedora de un pueblo.

Desde 1996 el edificio de la Facultad de Arquitectura es Monumento Nacional por su importancia histórica.

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y O rd e n

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L ib ertad

Unimedios y la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura entregan el tercer artículo del proyecto de Apropiación del Patrimonio Arquitectónico (APA). El fin es redescubrir los edificios de la UN, bienes culturales de la nación, para el disfrute de toda la sociedad.


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Innovación

Naturaleza y cultura,

Foto: cortesía Pedro Uriel Sánchez

Foto: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

fuentes olvidadas de innovación y diseño

Sandra Uribe Pérez,

Unimedios

El vuelo de las aves y los movimientos de las alas de los murciélagos, entre otros prodigios de la naturaleza, fueron insumo de inspiración para los múltiples y revolucionarios inventos que desarrolló Leonardo da Vinci, los cuales se convirtieron en antecesores de muchos de los artefactos y tecnologías que el ser humano utiliza hoy en día. El secreto de sus ideas altamente innovadoras se escondía, quizá, en las detalladas y curiosas observaciones y anotaciones que hacía sobre diversos seres y objetos relacionados con elementos como el aire, el agua y la tierra. La ciencia, el arte y la cultura se fusionaban en una mente brillante que supo cómo sacarle partido a la noción de “saber ver” (saper vedere). En el actual contexto de competitividad global, retomar estas fuentes de inspiración basadas en el conocimiento de la naturaleza para aplicarlas al diseño y la innovación es la propuesta del doctor Amit Ray, docente de artes y diseño de la Universidad Shiv Nadar en la India, uno de los miembros de la comunidad de diseño más influyentes de este país.

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Biomimetismo Este paradigma, que el profesor Ray llama biomimetismo, consiste en analizar varios aspectos de la forma y funcionamiento de la naturaleza. “Lo que deben hacer los diseñadores es adaptar algunas de estas cosas y encontrar su utilidad para crear diseños propios”, afirmó el profesor indio, quien presentó estas ideas en su conferencia en la Cátedra Marta Traba de la Universidad Nacional de Colombia, en su primera visita al país. Entre otros ejemplos que se podrían retomar para innovar, Ray menciona la catapulta creada por Da Vinci, cuyos bocetos se basaron en la mecánica de las patas de la pulga, que le permiten saltar una distancia de 300 veces su propia longitud. O el domo geodésico, del visionario Richard Buckminster Fuller, que surgió de sus observa-

La innovación, como un proceso que incide en el desarrollo y la competitividad de los países, no puede restringirse al Gobierno y a las empresas. La academia juega un papel imprescindible en mejorar los productos y servicios, pero para ello debe volver a la naturaleza y a la cultura como fuentes de inspiración de donde podrían derivarse avances significativos.

ciones acerca de la estructura de los panales de abejas. Algo más contemporáneo sería la tendencia a diseñar aeronaves con alas mucho más flexibles. El experto manifiesta que las alas rígidas no proporcionan el mejor resultado. Si pudieran ser un poco más flexibles se capturaría más aire (como en las libélulas y las moscas) y tendrían mejor calidad de vuelo. Afirma, además, que al hablar de diseño nos basamos, en buena parte, en productos industriales que nos alejan de la naturaleza. Tanto así que teniéndola frente a nosotros, ignoramos el gran recurso que nos provee y no la entendemos. Por esto, los diseñadores modernos deberían mirar hacia ella como lo han hecho otros en el pasado. Precisamente, el investigador menciona que nuestro país debería aprovechar tan grande y rica herencia natural. Además, afirma que el 10% de las especies animales del mundo están en Colombia y que deberíamos empezar a entender que aquí el diseño puede hacer milagros.

Rol de la cultura La innovación también puede encontrarse en el ámbito cultural y social. Amit Ray explica que la India tiene una gran herencia de artesanías antiguas, pero que nunca hicieron parte del diseño. Lo que este profesor trata de averiguar es la esencia de estas artesanías para llevarlas hacia el diseño industrial, pues considera que ahí es donde la India puede tener mayor éxito que

cualquier otro país, debido a su gran legado cultural. En el caso de nuestro país, el doctor Pedro Uriel Sánchez, profesor de la Escuela de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia, reconocido por su trabajo investigativo con la comunidad kuna por cerca de dos décadas, pone como ejemplo emblemático de innovación y desarrollo sostenible a las culturas indígenas, ya que han evolucionado y han sabido vivir durante cientos de años con diferentes tipos de gobierno, economía y relaciones sociales. La cultura kuna, ubicada en la frontera colombo-panameña, es un ejemplo de innovación cultural en Latinoamérica, ya que ha plasmado su inmenso respeto por la naturaleza, su gran fuerza creativa, emocional, expresiva y su visión sistémica del mundo. Estos diseñadores innatos lograron mantener durante generaciones sus símbolos de identidad colectiva, al pasar de la pintura del cuerpo (prohibida desde la época de la Conquista), al arte figurativo representado mediante la mola, una técnica de superposición de capas de telas de diferentes colores con la que las mujeres confeccionan su vestuario. Esta transición les ha permitido salvaguardarse como cultura y les ha dado la oportunidad de convivir en el mundo moderno. De este modo, han conseguido conservar el conocimiento ancestral con nuevas formas de desarrollo, buscando estrategias para no desaparecer como cultura ante los procesos de globalización.

Academia e innovación “Todo el mundo habla sobre innovación, pero nadie da una receta de cómo y cuándo llevarla a cabo, ni de quién la efectúa o hace los currículos sobre diseño”, señala Ray. Esta situación lo ha llevado a trabajar en la implementación de una política que tendrá diez centros de innovación en la India, los cuales estarán asociados a centros académicos. El Gobierno invertirá dinero y, al ver resultados, entrará en asocio con compañías para fabricar los productos en laboratorios de investigación. Otra de sus propuestas es que las escuelas de diseño introduzcan currículos que desarrollen la innovación. En su caso, quiere llevar siete centros artesanales (con potencial para metal, cuero, madera y vidrio) como parte de su plan de estudios de diseño, para conectarlos y hacer una red para la comercialización de los productos. La universidad en la que labora será la primera en generar este tipo de prácticas en su país. En el caso de la UN, desde el 2011 se inició un trabajo a través de la modalidad de Gestión Tecnológica e Innovación (GTI), que comprende proyectos e iniciativas que se adelanten como resultado de las labores de docencia e investigación de la comunidad académica. Su finalidad es la transferencia de nuevo conocimiento a los procesos productivos, sociales, culturales y políticos del país. Como se observa, para generar una cultura de innovación es vital establecer lazos sólidos entre la industria, el Gobierno y la academia, con el respaldo de una inyección de capital. Asimismo, es vital no perder las tradiciones y mantener vigente la cultura propia a través de propuestas novedosas. Una de las tareas pendientes más importantes, en particular para los colombianos, es la de “saber ver” y volver los ojos a la naturaleza. Como dice Amit Ray, tenemos que escudriñar entre tantas riquezas que tenemos para hacer los “milagros” que promete el diseño en nuestro país. Las cartas están sobre la mesa.


Reseñas

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Información: 316 5290, extensiones 20040 y 29494 opymeditun@unal.edu.co • Oficina de Promoción y Mercadeo de la Editorial UN

Guías de laboratorio de bioquímica para la carrera de química Elizabeth López Rico y Cecilia Anzola Velasco Facultad de Ciencias, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia

El propósito de las Guías de laboratorio de Bioquímica para la carrera de Química es ofrecer a los estudiantes una selección de técnicas y experimentos para que aborden el aprendizaje de la bioquímica experimental y el trabajo con muestras y moléculas biológicas. El texto presenta experimentos con carbohidratos, lípidos, proteínas, enzimas, ácidos nucleicos, como moléculas representativas tanto de la estructura como de la intensa actividad química que realizan las células y los organismos.

El desafío de generar tecnología en el siglo XXI. La propiedad intelectual en el devenir histórico de Colombia Cátedra Manuel Ancízar Editores Genaro A. Sánchez M. y Martín Uribe Arbeláez Dirección Académica, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia La Cátedra Manuel Ancízar: El desafío de generar tecnologías en el siglo XXI. La propiedad intelectual en el devenir histórico de Colombia conmemoró el bicentenario del grito de Independencia con un tema vital para el desarrollo económico y social: la tecnología. La Cátedra reunió a lo más ilustre de la investigación sobre propiedad intelectual en Colombia. Conferencistas de talla no solo nacional sino también internacional y destacadas autoridades en la materia cautivaron al auditorio con exposiciones didácticas que constituyen verdaderos opúsculos dentro de los temas analizados.

La enfermedad coronaria en la mujer Obesidad y enfermedades asociadas Editoras Ismena Mockus Sivickas y Martha Liliana Trujillo Güiza Facultad de Medicina, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia

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La obesidad es una enfermedad crónica que provoca alteraciones en diferentes órganos por efectos metabólicos, inflamatorios y mecánicos. El tejido adiposo es un reservorio de energía pero también es un órgano que sintetiza hormonas, donde ocurren fenómenos inflamatorios que participan en diversos procesos patológicos.

Este libro escrito por 25 autores hace un recorrido por los eventos que ocurren en el tejido adiposo del sujeto obeso, las señales hormonales y nerviosas desencadenadas por la presencia de alimentos en el tracto digestivo, los circuitos cerebrales de la saciedad y del apetito, y la fisiopatología, diagnóstico y enfoque terapéutico de enfermedades asociadas a la obesidad.

Fanny Rincón Osorio Facultad de Enfermería, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia

Este libro es fruto del compromiso adquirido con algunas mujeres que, a través de su narrativa, han dado a conocer la experiencia de vivir con enfermedad coronaria, primera causa de muerte femenina en Colombia, cuyas expresiones más conocidas socialmente son angina de pecho e infarto del miocardio. Esto ha permitido trascender más allá del diagnóstico hacia un contexto social y cultural, que invita a la reflexión sobre la condición femenina, escenario donde se genera y afronta la enfermedad. El mayor aporte de esta obra es facilitar el paso de una visión limitada de esta patología a un panorama dinámico psicosocial, cultural, político y geográfico.

La genética de la papa frente a la gota

Relaciones internacionales. La posición de Colombia en el mundo

Editores Teresa Mosquera Vásquez y David Cuéllar Gálvez Dirección de Investigación, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia

Cátedra de Sede Jorge Eliécer Gaitán Editor Gustavo Adolfo Puyo Tamayo Dirección Académica, sede Bogotá Universidad Nacional de Colombia

La genética de la papa frente a la gota recoge y analiza información y resultados de investigación sobre la enfermedad más devastadora de este cultivo, causada por el patógeno Phytophthora infestans. Se busca presentar al lector el conocimiento actualizado en la genética del tubérculo, que está en la base del mejoramiento genético para el desarrollo de cultivares. Presenta puntos de vista de los autores y sus análisis frente a resultados de investigación. Además, destaca las investigaciones realizadas en Colombia por las diferentes instituciones y, en especial, por la Universidad Nacional de Colombia.

Las relaciones internacionales cobran cada vez mayor importancia en la vida política, económica y social. Por esta razón, la Cátedra de Sede Jorge Eliécer Gaitán de la Universidad Nacional de Colombia se orientó al estudio de esta disciplina. Este libro, que contiene la síntesis de la Cátedra, ahonda de manera sencilla las distintas temáticas de las relaciones internacionales en el siglo XXI, teniendo en cuenta la forma como Colombia se relaciona con el resto del mundo. Los autores, expertos en el estudio de las relaciones internacionales y miembros de la comunidad académica brasilera, argentina y colombiana, han desarrollado textos sencillos, apropiados para aquellos que inician el estudio de las relaciones internacionales.


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Cultura David Santiago Gómez Mendoza,

Y creemos en el mismo Dios

Y creemos en el mismo dios se identifica con la obra de Luis Paz (1937-2011), en la que se evidencia el compromiso político social de la década del setenta con el movimiento obrero. Sin embargo, también es un juego semántico que une a los actores de la serie de conflictos que vive Colombia desde hace más de seis décadas. “Es una frase afirmativa, pero pone en cuestión su significado y relaciona la violencia con el Estado y la Iglesia”, asegura María Belén Sáez de Ibarra, curadora de la exposición y directora de Divulgación Cultural de la Universidad Nacional de Colombia. La exposición presenta una serie de obras intemporales en las que el espectador siente que vive la realidad que estas presentan, sin importar que fueran hechas finalizando los cuarentas, los setentas o, incluso, en épocas más recientes. Hay una memoria histórica vigente. Según la curadora, los trabajos se basan en la historia de las víctimas, sin utilizar el “érase una vez” de los vencedores. Allí hay nuevos planteamientos que invitan a pensar que la exposición aspira a brindar herramientas para pensar la conmemoración, que se refiere a hacer memoria de acontecimientos que son fugaces, instantes que el arte mantiene quietos en el tiempo. La exposición, de igual forma, cuenta con una muestra gráfica de investigaciones y documentos de organizaciones como el Centro de Memoria Histórica, la Fundación Arco Iris, la Biblioteca y la editorial de la UN, entre otras.

Un final y un comienzo Una de las artistas presente en la muestra es Beatriz González con la obra Manual para una fábrica socialista, de 1981. Con esta propuesta, la autora finaliza una etapa irónica y comienza a realizar trabajos con un tono crítico frente al entonces gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982). Esta obra es, a la vez, un homenaje al Guernica de Picasso, pero con colores más vivos como amarillo, verde y azul, en lugar de los grises de la obra del ibérico. “Es la última obra de corte irónico en la que percibía cómo era tratado el arte universal en los países del tercer mundo en esa época, cuando el acceso no era tan grande como lo es ahora. Por ejemplo, veía portadas de publicaciones de orientación sexual ilustradas con obras maestras. Uno no podía sentir la obra en su belleza e intensidad”, añade la artista plástica.

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noviembre de 2013

Entre pelo y escritura Otra obra que se destaca es la de Juan Fernando Herrán, quien utiliza el pelo humano para formar croquis de personas y objetos, los cuales se comprimen en el centro y se deshacen en los bordes hasta formar una cadena en el suelo, en alusión a la muerte. Para Herrán, hay un elemento de compresión y expansión en el cabello humano que ayuda a mantener esa relación con la huella, la memoria y su desaparición. “Cuando las cosas se concentran y se diluyen hay una sensación de pérdida, que podría ser humana o de objetos. Esta obra fue realizada en los noventas, con muchas piezas de la época”, afirma.

Fotos: Andrés Felipe Castaño/Unimedios

Unimedios

La conmemoración a través del arte es lo que define la exposición que se presenta en el Museo de Arte de la UN. Allí se recopilan sesenta años de conflicto y violencia en el país, desde una crítica mediada por los trazos y los colores.

Otra invitada es la artista Johanna Calle con su obra Lecciones de Kafka, en la que hay un texto caligráfico que se produce encima de sí mismo. “Es un personaje al que están enjuiciando y no sabe por qué lo juzgan, y a medida que trata de aclarar su situación se enreda mucho más”, asegura. Para Calle, su muestra refleja un poco lo que pasa en el sistema jurídico del país: juzgados llenos de expedientes amontonados. No se sabe dónde empieza y dónde termina, “son metros enteros de papel y son circunstancias que se van acumulando”, describe. Estos artistas y otros once más estarán dentro de esta exposición en el Museo de Arte de la UN, en la que el arte se presenta como una forma de mantener vigentes acontecimientos pasados del conflicto y la violencia colombiana; donde la conmemoración es la clave para recordar a las víctimas, y así generar imágenes que no son fugaces, sino que permanecen en la mente del espectador y llegan a su conciencia.

Catorce de los artistas más influyentes de la escena nacional aparecen con sus instalaciones críticas sobre el contexto del conflicto colombiano.

El Guernica hecho por Beatriz González cierra con broche de oro su mirada irónica sobre la percepción y el acceso del arte, para iniciar con su crítica al gobierno colombiano de 1981.

La obra de Juan Fernando Herrán es creada a partir de pelo humano.

Según María Belén Sáez, estas son obras intemporales en las que el espectador siente que las vive hoy, así hayan sido realizadas décadas atrás.

Las obras presentadas en la exposición Y creemos en el mismo dios describen una relación entre la violencia, la política y la religión.

UN Periódico No. 172  
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UN Periódico No. 172 - Universidad Nacional de Colombia

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