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Federici: saber y sensibilidad

La herencia intelectual del “genovés iluminado” trascendió los campos de la ciencia y la pedagogía. Un perfil del humanista escrito por sus discípulos. Pág. 20

COYUNTURA

¿Revolución chavista? Págs. 12-15 Bogotá, D.C. • No. 70 • Febrero 6 de 2005 • PÁGINA WEB: http://unperiodico.unal.edu.co • CORREO ELECTRÓNICO: unperiodico_bog@unal.edu.co • ISSN 1657-0987

Cincuenta años de patrocinio a la investigación

Arquitectura del nomadismo Los Nukak Makú, única tribu nómada en Colombia, hacen de la selva su casa. Con materiales silvestres edifican viviendas de invierno y de verano que lejos de los cánones convencionales se acercan a una relación armónica del hombre con la naturaleza.

Págs. 18 y 19

Guillermo Flórez P.

Lo cómico y lo serio de Don Quijote

La Fundación Alejandro Ángel Escobar se ha convertido en mecenas de la ciencia en Colombia. Desde su creación, cerca de 300 investigadores han sido galardonados con el más alto estímulo a su labor. UN Periódico entrevistó a su directora, Camila Botero Restrepo, quien Pág. 8 anunció el otorgamiento de becas a jóvenes que estudien la biodiversidad en el país. 4

JUSTICIA Más cohesión social, menos delincuencia.

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MEDICINA Investigación sobre células inmortales.

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CIUDAD La huella ecológica del abastecimiento bogotano.

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CINE Los festivales cinematográficos: tendencias y agasajados.

Los lectores contemporáneos de Cervantes ven en Alonso Quijano, aquél andariego de La Mancha, a un ser filosófico y trascendental, contrario a la interpretación de los primeros lectores a quienes el valiente antagonista de los molinos de viento, les provocaba risa. Cuatrocientos años después, las nuevas generaciones ratifican la vigencia de la que es considerada la primera novela de la literatura universal. Págs. 22 y 23


Las tendencias positivas que se han presentado en los últimos meses están siendo contrarrestadas por las medidas que el Gobierno y la Junta Directiva del Banco de la República están tomando en cuatro frentes: monetario, cambiario, mercado interno y fiscal. De no cambiar esta situación, no se lograrán las mejoras en la calidad de vida de la población.

Perspectivas económicas para 2005

En la primera mitad de los años noventa, la apertura y la revaluación del peso crearon condiciones que favorecieron la consolidación de una burbuja de naturaleza especulativa, que reventó en 1998 con la caída del ingreso per cápita y aún en 2004 continuó en estado crítico1. El debilitamiento de la economía se manifiesta en la incidencia de la pobreza, sobre todo cuando se la mira por el lado de los ingresos. Actualmente, 28’971.779 colombianos, es decir, las dos terceras partes de la población total del país, son pobres. Entre 1997 y 2003 este número aumentó 6.7 millones, así el porcentaje se incrementó del 56% al 66%. La actividad económica continúa en una etapa crítica, sin que todavía haya signos de que la recuperación sea sostenible. El leve crecimiento que se observó en los últimos dos años en algunos sectores económicos (minería, petróleo y construcción) es muy frágil. En dicho periodo, por ejemplo, la producción petrolera cayó y el ritmo de exploración de nuevos pozos se redujo; aun así, la crisis no se ha manifestado con claridad porque la menor producción fue compensada con mayores precios. Respecto a la construcción, hay indicios que muestran un debilitamiento de la demanda; el bajo proceso de recuperación que se ha presentado en los dos últimos años no ha generado empleo, en parte, esto es razón de que las probabilidades de mejorar la calidad de vida disminuyan continuamente. Yerros de la política económica La primera equivocación se observa en la política monetaria. Las metas de inflación que el Banco de la República ha propuesto para 2005 (5%) y 2006 (rango de 3% a 5%) muestran que la obsesión por reducir

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Jorge Iván González*

En los dos últimos años el bajo proceso de recuperación no ha generado empleo, lo que conduciría a la disminución continua de la calidad de vida.

este fenómeno sigue siendo la prioridad de la política monetaria. Los miembros de la Junta Directiva no han tenido presente que la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo 2º de la Ley 31 de 1992, que obligaba a reducir la inflación cada año. Si el Banco insiste en estos propósitos, puede frenar la política expansiva que aplicó durante los dos últimos años y que facilitó el crecimiento (mayor cantidad de dinero en circulación y menores tasas de interés). Con el fin de cumplir con la meta de inflación, el Banco ya inició la aplicación de medidas restrictivas que pueden echar al traste la recuperación. Al respecto, se origina la pregunta de si en lugar de reducir la inflación, ¿no sería más conveniente crear condiciones propicias para que disminuya el desempleo y aumente la demanda? Es preferible un punto adicional de inflación que uno más de desempleo. La segunda equivocación, que al parecer no se corregirá en 2005, tiene que ver con el manejo de la tasa de cambio. En los úl-

timos 18 meses se ha acentuado considerablemente la revaluación del peso. El mayor flujo de dólares se explica por el crecimiento de las remesas de los colombianos que viven en el exterior, por los mayores precios de los bienes básicos y por el narcotráfico; en consecuencia, el dólar bajó 400 pesos, equivalente a una revaluación nominal del 14%. Este proceso acelerado estimula las importaciones; y cuando el mercado se llena de bienes extranjeros, para la industria nacional es muy difícil competir. En los últimos 15 años, la política cambiaria se ha caracterizado por un sesgo del Banco de la República a favor de la revaluación del peso y en contra de la devaluación. Como la primera favorece la lucha contra la inflación, el Banco tiende a tomar una posición pasiva, pero cuando esta otra se presenta se toman medidas extremas, y la autoridad monetaria encuentra múltiples instrumentos de acción. A finales de la década del 90, para frenar la devaluación del peso, el Banco subió las tasas de interés casi hasta el 100%. Y ahora, en medio de la

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revaluación, no reduce las tasas de interés con la agresividad que debería hacerlo. Frente a la revaluación sí hay alternativas: la primera es la reducción de la tasa de interés para evitar la especulación y la entrada de dólares “golondrina”; la segunda consiste en utilizar el exceso de reservas para prepagar la deuda externa; y por último, si la revaluación continúa, se debe buscar mecanismos institucionales para frenar la entrada de capitales de corto plazo. La tercera equivocación ha sido confiar demasiado en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, desconociendo la importancia del mercado interno. Para la administración actual, el TLC se ha convertido en una especie de tabla de salvación; pero si junto a éste no hay una reactivación del mercado doméstico no pasará de ser una entelequia. Al absolutizar el TLC se olvida que la demanda interna es la principal fuente de crecimiento de la economía. El desprecio que han tenido los gobiernos por la demanda interna desconoce una realidad contundente: el 79% del crecimiento tiene sus orígenes en el mercado nacional. Después de una década de apertura, la actividad económica sigue amarrada al mercado interno; las medidas que se han tomado con el fin de favorecer la apertura exportadora no han sido exitosas. Hay que tener en cuenta que la búsqueda de una mayor competitividad internacional debe estar acompañada de un fortalecimiento del mercado interno. La cuarta equivocación está relacionada con el manejo fiscal. En sus diagnósticos, el Banco de la República insiste en que el déficit fiscal es la principal amenaza de la economía. Este principio no es cierto en la presente situación en la que se trata de salir de la recesión y que tiene elevadas tasas de desempleo. El mejor ajuste fiscal es el crecimiento; mientras no se desactive la bomba de la deuda, la situación fiscal continuará siendo muy problemática. Además de prepagar la deuda externa con los excesos de reservas, debería replantearse todo el manejo de la deuda interna. El crecimiento será sostenible si se corrigen estas cuatro equivocaciones; para lograrlo se necesitará reducir la concentración de la propiedad y del capital, de tal manera que el crecimiento y el desarrollo contribuyan al bienestar de la mayoría. En Colombia se ha olvidado que la inclusión favorece la gobernabilidad. Dos estudios recientes del CID ofrecen un diagnóstico detallado: Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), 2003. Bien-estar y macroeconomía. Informe de coyuntura, Universidad Nacional, CGR, Bogotá. --------, 2004. Bien-estar: macroeconomía y pobreza. Informe de coyuntura, Universidad Nacional, CGR, Bogotá. Los trabajos están disponibles en la página web: www.cid.unal.edu.co * Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Colombia, director del CID, Facultad de Ciencias Económicas. 1


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El Contralor de Bogotá solicitó al Alcalde la suspensión del Secretario de Salud, Román Vega. El proceso de liquidación de los contratos del régimen subsidiado de las vigencias 2001, 2002 y 2003 es el centro de la polémica. El año pasado, el doctor Vega solicitó al CID de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional realizar el proceso de depuración de las bases de datos para aclarar esta situación. Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID)*

acceso); d) no existían prácticas para realizar copias de seguridad de los registros; e) no se había definido el procedimiento de recuperación de los datos en caso de desastres; y, f) faltaba información de contratos y de documentos. Este desorden llevaba a que en la base de datos se incluyeran personas que no deberían estar por diversas razones: porque no son pobres, ya fallecieron, están en el régimen contributivo, están en otra ARS, o porque en la misma ARS están incluidas en dos contratos simultáneos. La depuración de la base de datos tiene dos objetivos: determinar si una persona afiliada por contrato con una ARS tiene derecho a recibir el subsidio de salud, y establecer el número de días que permaneció afiliado, para la liquidación de la UPC-S. El CID y la Secretaría de Salud están revisando con las ARS los resultados prelimi-

nares del proceso de depuración. El cuadro 1 resume la situación para los contratos de 2001 y presenta el número de registros que deberían excluirse de las bases de datos porque no cumplen con algunos de los criterios señalados en la tabla. Por estos registros, la Secretaría no debería reconocer el pago de la UPC-S, salvo que la ARS ofrezca los soportes correspondientes y se identifiquen más personas en la base del Sisben, para lo cual se realizarán cruces adicionales que contemplen nuevos criterios. La liquidación es un cierre de cuentas, en el que se establece el saldo final entre las ARS y la Secretaría de Salud. Diferenciamos tres valores: el de la contratación inicial, el de los giros realizados y el estimativo de la liquidación. El monto total de los contratos de 2001 era de $212 mil millones. La Secretaría ha girado $164 mil millones. Y de acuer-

Cuadro 1. Número de registros que deben ser excluidos, contratos del 2001. Datos depurados a enero 20 de 2005.

Leonardo Cuéllar

La administración del régimen subsidiado tiene numerosos problemas, como los pésimos sistemas de información, los procedimientos y la maraña de normas que facilitan las prácticas corruptas, la ineficiencia en la atención a los usuarios y, finalmente, el mal uso de los recursos destinados a la salud. La Ley 100 de 1993 creó dos regímenes en salud: el subsidiado y el contributivo. El primero lo manejan las Administradoras del Régimen Subsidiado (ARS); el segundo está a cargo de las Entidades Promotoras de Salud (EPS). Los recursos de las ARS dependen del número de personas afiliadas a ellas. Por cada una, las ARS reciben un monto, cuyo valor se conoce como la Unidad de Pago por Capitación Subsidiada (UPC-S). Estos dineros provienen del presupuesto nacional y de un fondo creado con una parte de las cotizaciones que hacen los afiliados al régimen contributivo. La Secretaría de Salud firma un contrato con las ARS, y les gira los recursos dependiendo del número de afiliados. Por esta razón es fundamental que la base de datos sea manejada con transparencia. En la primera parte del estudio, el CID analizó las bases de datos de los contratos comprendidos entre el 1 abril de 2001 y el 30 septiembre de 2002. Este trabajo, realizado con la Secretaría de Salud, mostró la inconsistencia de dichas bases. El CID propuso no liquidar hasta tanto no se aclaren los problemas existentes. La Secretaría de Salud aceptó la recomendación. Si los contratos se hubieran liquidado con la información sin depurar, muy probablemente se habría presentado detrimento patrimonial para el Distrito. El CID encontró los siguientes problemas: a) no existía una base de datos consolidada del régimen subsidiado; b) no había documentación de los procesos de administración de la información; c) no se tenían políticas de seguridad de la información (manejo de usuarios, roles, claves de

Liquidación de contratos de las ARS

Cuadro 2. Valor de los contratos de 2001 y de la liquidación.

Economía

do con los resultados preliminares de las bases depuradas, el valor de los subsidios otorgados equivale a $131 mil millones. Ello significa que con el estado actual de la depuración, habría un saldo a favor de la Secretaría, por $33 mil millones respecto a lo efectivamente girado. Es importante resaltar que estos son resultados preliminares y se está a la espera de continuar con el proceso. Probablemente disminuirá el número de exclusiones, ya que se seguirá filtrando la base del Sisben con nuevos criterios para identificar más personas, y las ARS ofrecerán soportes que demuestren el derecho de algunos beneficiarios. Considerando que la liquidación de los contratos suscritos con las ARS se encuentra en etapa judicial, esta base de datos depurada, es objeto de discusión jurídica entre la SDS y las ARS. El caos de las bases de datos y el pésimo estado de la información del régimen subsidiado plantea interrogantes que tienen que ver con la estructura del sistema. ¿Cómo han realizado el proceso de liquidación de los contratos del régimen subsidiado los demás municipios del país? ¿Por qué la interventoría que se le hizo a las bases durante estos años no puso en evidencia duplicaciones y exclusiones clarísimas? ¿Por qué el sistema de salud no cuenta con bases de datos transparentes? ¿Quiénes se benefician de este desorden administrativo? De nuevo es conveniente traer a colación los incentivos perversos creados por la Ley 100 de 1993. El desorden administrativo favorece a unos pocos y perjudica a la población porque los recursos para la salud no se gastan de manera eficiente. Aunque existen todos los medios técnicos para que la información del sistema de salud sea transparente, múltiples intereses confluyen para que ello no sea así. Esta desidia contrasta, por ejemplo, con la calidad de la información del sistema financiero. Mientras que a los bancos no se les pierde ninguno de los billones de pesos que cuentan todos los días, en el sistema de salud las personas aparecen y desaparecen sin que nadie sepa por qué. La crisis que se ha presentado en la Secretaría de Salud debe poner estas discusiones en primer plano, y debe ayudar a reflexionar seriamente sobre el significado del control fiscal. Para esto, el proceso de liquidación de las bases de datos está garantizando que los pagos a las ARS sean justos e imparciales. *Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.


Colombia, más que ningún país de América Latina, experimentó la violencia con rezagos que llegan hasta hoy. La primera oleada, asociada con el conflicto político y de carácter principalmente rural, es conocida como “la violencia”. La segunda, está relacionada con una amorfa combinación de narcotráfico, conflicto y delincuencia común, cuyo escenario ha cambiado principalmente a las zonas urbanas, y en la que el comercio de drogas se sitúa dentro del confuso rol de medio y fin a la vez. Las cifras de homicidio en Colombia durante los últimos 30 años han rebasado la marca de 50 por cada 100 mil habitantes, la cual es el estándar para un país en conflicto bélico declarado. En 1991 se alcanzó la cifra promedio de 80 homicidios por cada 100 mil habitantes, aunque en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali se registraron valores superiores a 100 ó 200. Aun en 2003, la cifra promedio en Colombia fue superior a 60 homicidios por cada 100 mil habitantes. Estas tasas son altas tanto en un contexto nacional, como en uno latinoamericano o hemisférico. Los países vecinos presentan un promedio de homicidios del orden de 20 por cada 100 mil habitantes, y las estadística de los países industrializados está por debajo de los 10, o incluso de los 5 homicidios por cada 100 mil habitantes. Por tanto, una situación como la vivida en Colombia suscita toda clase de iniciativas para tratar de comprender el problema. Particularmente en la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de los Andes, y el Instituto SER, se han adelantado trabajos desde distintos enfoques, con el propósito de analizar los elementos que podrían confluir para que la Nación sea violenta, y las formas para contrarrestarlo. Un primer tópico de análisis fue la propuesta de reducción de penas que se dio a finales de los años noventa como mecanismo para descongestionar las cárceles colombianas. El argumento decía que si un infractor de la ley pasa menor tiempo en prisión, teóricamente habrá más espacio para otros internos, logrando así la ansiada descongestión. Esta idea sería completamente correcta si no hubiera relación alguna entre castigo y crimen. Gary Becker, premio Nobel de economía, planteó que una persona tiene más posibilidades de incurrir en la delincuencia si se cumplen tres condiciones: probabilidad de captura baja, duración de la sentencia o castigo bajo, y beneficio económico alto por violar la ley.

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Isaac Dyner y Sebastián Jaén*

Hacinamientos, motines, fugas, corrupción y condiciones insalubres, son algunas de las características comúnmente asociadas a los establecimientos de reclusión en el país.

Pese a que el trabajo empírico de Isaac Ehrlich logró validar las tesis de Becker en los Estados Unidos, se pensó que sería pertinente evaluar estos supuestos en el medio colombiano. Con este fin se realizó una encuesta a 76 internos de la Cárcel Bellavista en el municipio de Bello (Antioquia), obteniendo unos resultados parcialmente confirmatorios de las tesis de Becker y de algunas de las opiniones de Mauricio Rubio. Éste último afirma que de los tres elementos que plantea Becker, la probabilidad de ser capturado podría ser la que mayor impacto tiene dentro del razonamiento del infractor. En conclusión, se encontró que el Estado se percibía tan débil en 2002, fecha de la encuesta, que prácticamente efectuar la relación costo/ beneficio era innecesaria para el infractor. De esta forma, se pensó que todas las políticas que pudieran trabajar en los tres aspectos mencionados por Becker, y en especial el de aumentar la probabilidad de captura, serían las necesarias para enfrentar el fenómeno. Si bien es cierto que a inversiones altas en fuerza pública se perciben reducciones drásticas en la criminalidad, no obstante, se notó que estas políticas son muy poco sostenibles, es decir, cualquier abandono de la fuerza pública incita una reactivación rápida de la delincuencia. ¿Por qué? La respuesta llegó de dos conceptos. El primero es el de “carrera criminal”, el cual advierte que un infractor va ganando un aprendizaje que le permite burlar con más facilidad la ley y la captura, así maximiza el beneficio de sus operaciones ilícitas. De esta manera, a menos que la fuerza pública arranque de raíz la organización criminal, ella dejará rebrotes que con el tiempo y los recursos retoñarán en nuevas células criminales. El segundo concepto es el de “capital social”. En términos generales, es el grado de confianza o cohesión que existe entre los miembros de una comunidad y su capacidad para realizar tareas comunes. Robert Puttnam y otros, argumentan profusamente los beneficios del capital social para una nación. En Colombia, el investigador John Sudarsky desglosó un esquema que permite comprender la ponderación y priorización de valores en los ciudadanos. Con los propósitos de trabajar en contra de la formación de la carrera criminal y fortalecer un capital social nacional, se pueden lograr avances significativos en la lucha contra la delincuencia en una sociedad. Pues la construcción de capital social, lejos de ser una política que actúa en contra de la acción policiva, se convierte en un catalizador de su eficacia y de su acción.

Capital social, ¿una estrategia eficiente contra la violencia? De esta manera, se mostró cómo la política de rebaja de penas podría tener un efecto contraintuitivo, pues por un lado se libera una numerosa cantidad de internos por rebajarles la sentencia, consiguiendo temporalmente la descongestión. Sin embargo, por otro lado, penas bajas motivan la violación de las leyes, conduciendo a más infractores a las cárceles y, por ende, a mayor hacinamiento. Esta primera consideración de un problema de administración de la justicia desde una óptica sistémica y de la teoría económica del crimen de Becker, fue revisada por Jasón Jair Hernández e Isaac Dyner; quienes responden y plantean nuevos caminos de investigación a los interrogantes que tal iniciativa suscitó dentro de la comunidad académica. Posteriormente, se vio la necesidad de responder la pregunta obligada: ¿cuáles serían las políticas más pertinentes para

Justicia 4

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atenuar o controlar el fenómeno de inseguridad en Colombia? Trabajos como el de Fernando Gaitán, Armando Montenegro y Carlos Esteban Posada, Mauricio Rubio y Alejandro Gaviria, alentaron a seguir escudriñando dentro del paradigma económico las posibles políticas que eventualmente ayudarían a controlar el fenómeno violento en Colombia. ¿Delitos racionales? El paradigma económico sostiene que un infractor de la ley sopesa los costos y los beneficios que obtendrá por violarla, y si los costos superan los beneficios, el infractor será disuadido de cometer el crimen. En caso contrario la ley será violada hasta que el Estado logre conseguir algún tipo de obstáculo. Se ha demostrado que la mayoría de delitos que tienen mayor impacto social en Colombia obedecen a acciones criminales racionales.

* Investigadores del Instituto de Sistemas y Ciencias de la Decisión de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.


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Política


Cambio de guardia en los Emiratos Árabes Unidos Una perspectiva histórica explica cómo la conformación de los Emiratos Árabes se convirtió en un salvavidas para las políticas económicas del Golfo y le ofreció un inesperado peso político a la zona.

dad de un futuro completamente diferente al declararse oficialmente el hallazgo de petróleo en la plataforma marina. Cuatro años después comenzaba la exportación en firme y la industria petrolera se mostraba optimista con proyecciones de producción en todo el emirato de Abu Dhabi. Sin embargo, el problema del emirato dejaba de ser económico y se convertía en político. El gobernante del momento, el jeque Shakhbut bin Sultan Al Nahayan, se negaba a seguir el camino de sus vecinos, sospechoso de los inversionistas extranjeros que se volcaban sobre su gobierno, y paralizado por el espejismo de una movida militar saudí sobre su territorio. El 6 de agosto de 1966, un concejo de la familia Al Nahayan, apoyado por fuerzas omaníes comandadas por oficiales británicos, puso fin a los 28 años de gobierno de Shakhbut instalando en su lugar a su hermano menor

Federico Vélez*

“Zayed bin Sultan Al Nahayan ha muerto”. Un informe oficial interrumpía la programación televisiva en los Emiratos Árabes Unidos ocupada, como el resto del mundo, en saber los pormenores de las elecciones en los Estados Unidos el pasado dos de noviembre. Minutos después se cancelaban las celebraciones vespertinas por el final del diario ayuno durante el mes sagrado de Ramadán y, desde los minaretes de cientos de mezquitas en todo el país, se llamaba a rezar por el alma del octogenario líder. Siguiendo las prescripciones islámicas, su cuerpo era enterrado 24 horas después en una sencilla ceremonia religiosa a la que asistían emires, reyes y presidentes de toda la región, quienes habían llegado a Abu Dhabi, la capital de esta confederación de emiratos. Zayed es venerado allí como el padre de la patria y el gestor de un imposible al haber convertido esta esquina del Golfo Pérsico en uno de los países per cápita más ricos del mundo, y de haber instaurado un oasis de estabilidad política y tolerancia religiosa, a pesar de las fuerzas extremistas de todo tipo que han afectado a sus dos poderosos vecinos: Irán y Arabia Saudita.

Zayed bin Sultan, el hombre que ahora el país entierra. El nuevo líder transformó la política económica del emirato. La villa de Abu Dhabi, y todo el emirato que lleva su mismo nombre, vio la construcción de los primeros hospitales, y la puesta en marcha del primer plan de educación pública universal y obligatoria. En muy poco tiempo, la materialización de la riqueza del emirato se tradujo en un innegable poder político que llegaba en un momento crucial para la historia moderna de la zona. Zayed bin Sultan no gobernaba solo. El Golfo Pérsico era uno de los últimos vestigios del poderío colonial británico en Medio Oriente, pero Londres estaba en retirada. La carga económica que significaba mantener la defensa externa y guiar las relaciones internacionales en aquellos territorios se hacía insoportable para las finanzas de la corona. Kuwait fue el primero de

La villa de Abu Dhabi vio la construcción de los primeros hospitales, y la puesta en marcha del primer plan de educación pública universal y obligatoria.

Proyección petrolera Diez años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando las regalías petroleras comenzaban a generar cierta prosperidad en Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Bahrein, Abu Dhabi era una paupérrima y pequeña villa de pescadores artesanales hacinados en casas de barro entre el mar y un desierto inclemente. En 1958, el mismo mar que había garantizado la subsistencia de la mayoría de la población hasta el momento, ofrecía la posibili-

Internacional 6

Los líderes del Emirato mantuvieron relaciones con el régimen talibán, hasta la invasión estadounidense a Afganistán.

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la lista en recibir su independencia formal en 1961, siete años después los británicos liquidaron su base en Adén (Yemen). Bahrein, Qatar, Abu Dhabi, Dubai y otros cinco emiratos menores esperaban mantener algún lazo con Londres. Mientras los británicos desmontaban sus bases militares y entregaban algunos sectores de la administración civil que todavía controlaban a las autoridades locales, desesperadamente buscaban convencer a los líderes de la zona de los beneficios de crear una alianza política y formalizar la creación de un solo estado entre los nueve emiratos del Golfo. Qatar y Bahrein entrados en pleno en la era de la producción petrolera, finalmente rechazaron formar una unión con emiratos que, excepto por Abu Dhabi y Dubai, no tenían reservas de minerales comprobadas y que serían una carga financiera y militar.


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Internacional

Boicoteo saudí y Occidente Quedó en hombros de Zayed bin Sultan el formar una unión entre Abu Dhabi y los restantes seis emiratos vecinos: Dubai, Sharjah, Ras Al-Khaima, Umm Al-Quwain, Ajman y Fujaira. A pesar de la evidente disparidad en sus ingresos económicos, les unía la pobreza pasada, y un futuro incierto si permanecían divididos tras la retirada inglesa. Los siete, también conocidos como los Estados de la Tregua, por los acuerdos impuestos a cada uno de sus gobernantes por Gran Bretaña en el siglo XIX que los obligaba a cesar la piratería marítima en el Golfo como forma de sustento a cambio de protección política y la garantía de la defensa militar, se encontraban en una carrera contra el tiempo para lograr formar algún tipo de alianza. Luego de tres años de negociaciones, Zayed bin Sultan logró formar una confederación de monarquías en la cual Abu Dhabi asumía la carga financiera del desarrollo económico del país y subsidiaba la nueva vida de sus élites locales, a cambio de tener la presidencia del Consejo Supremo compuesto por los jeques de cada emirato. Seis aceptaron el plan, Ra’s al-Khaima se uniría más tarde, y el dos de diciembre de 1971, al mismo tiempo que partían los ingleses, nacían los Emiratos Árabes Unidos. A los dos años de creado el país, Zayed se unía al boicoteo saudí del petróleo que se vendía a Occidente en protesta por el apoyo de los Estados Unidos a Israel en la guerra de 1973. El petróleo se convertía ahora en un salvavidas para las economías de la zona y en un arma diplomática que garantizaba al nuevo país un inusual peso político en la zona. El boicoteo trajo además unas consecuencias económicas imprevisibles en su momento. El pánico causado disparó los precios del petróleo de 2,74 a 11,65 dólares el barril. En 1974, esta alza representaba unas regalías de 4.000 millones de dólares para un país que no llegaba al medio millón de habitantes. Inesperadamente, los Emiratos Árabes Unidos se convertían, per capita, en la nación más rica del mundo. Con una población más reducida que la de sus vecinos, ninguna ambición de poder regional, y poco apetito por excesivos

Los emires han logrado posicionar a su país como una de las regiones con mayor ingreso per cápita del mundo.

despliegues de riqueza, Zayed bin Sultan se dio a la tarea de modernizar vertiginosamente la vida material, preservando las estructuras sociales del país. Libre del extremismo Wahabi –la secta religiosa a la que pertenece la familia real de Arabia Saudita–, las jerarquías religiosas aceptaron la presencia de miles de trabajadores foráneos ante los beneficios que se derivaban de su contribución material al progreso del país. Para 2003, de los 3.7 millones de habitantes del país, el porcentaje de hindúes, pakistaníes, árabes de otras regiones y occidentales llegaba al 80%, quienes atraídos por las oportunidades de trabajo y la tolerancia social impuesta por Zayed bin Sultan habían transformado las antiguas villas en ciudades cosmopolitas perfectamente conectadas con la economía mundial. No todas las casas reales de la zona corrieron con la misma suerte y rápidamente el Golfo entero se convirtió en una de las zonas políticamente más inestables del mundo. En Irán, la monarquía Pahlevi, en cabeza de Mohamed Reza Shah, cayó en febrero de 1979 ante los ataques de la jerarquía religiosa en compañía de las clases medias iraníes hastiadas de ver la inequidad en la distribución de la riqueza, el despilfarro, la corrupción y la conspicua alianza con los Estados Unidos, un país al que acusaban de corromper los valores centrales de la sociedad musulmana. Su nuevo líder, el Ayatollah Ruhollah Khomeini promulgaba una república basada en los preceptos islámicos y llamaba al mundo musulmán a deponer las monarquías de la zona acusándolas de ser agentes corruptos, que como el Shah, garantizaban su estancia en el poder gracias a la

Zayed bin Sultan y los demás líderes de las monarquías del Golfo aceptaban la fragilidad de su poder militar ante los embates de los iraquíes y daban la bienvenida a las fuerzas norteamericanas que liberaban Kuwait.

fuerza militar de los Estados Unidos. Por fortuna para los Al Nahayan y las otras casas reales del Golfo, la invasión iraquí a Irán frenó los ímpetus revolucionarios de Khomeini enfrascando a Irán en una guerra de ocho años y un millón de muertos contra el ejército de Sadam Hussein. Meses después de la revolución iraní, los soviéticos invadieron Afganistán a finales de 1979 incrementando las tensiones entre las superpotencias de la Guerra Fría, al poner al ejército rojo a un paso de los depósitos de petróleo del Golfo. Neutralizados tanto iraníes como soviéticos, Saddam Hussein se lanzó sobre Kuwait en el verano de 1990 con la esperanza de hacerse al control del Golfo Pérsico. Zayed bin Sultan y los demás líderes de las monarquías, aceptaban la fragilidad de su poder militar ante los embates de los iraquíes y daban la bienvenida a las fuerzas norteamericanas que liberaban Kuwait. Una década después, el fundamentalismo islámico fomentado por el régimen saudí se volvía contra los Estados Unidos y el gobierno de Riyadh, atacando la legitimidad de la casa real y lanzando una campaña de terror contra la presencia de occidentales en el reino.

Continuidad y nuevas perspectivas La supervivencia de esta alianza de monarquías queda ahora en hombros del jeque Khalifa bin Zayed Al Nahayan, confirmado horas después del entierro de su padre por los líderes del Consejo Supremo como el nuevo presidente de la federación de Emiratos. La primera transición política en la historia moderna de este país parece confirmar la suficiente madurez de las instituciones políticas creadas con la fundación de los Emiratos Árabes en 1971. Los rumores de que el Vicepresidente del Consejo Supremo de líderes, el carismático jeque del pujante emirato de Dubai, Maktoum bin Rashid al Maktoum se alzaría con la presidencia resultaron completamente infundados. Al parecer, Al Maktoum está satisfecho con su rol en la federación y ocupado en continuar transformando su pujante emirato en la nueva Singapur del Medio Oriente, mientras los Al Nahayan se ocupan de la administración del aparato estatal. Khalifa bin Zayed parece estar listo para continuar la línea trazada por su padre en la búsqueda de la modernización de su país rechazando tanto las fuerzas fundamentalistas islámicas, como los llamados a adoptar las instituciones políticas occidentales. Dos objetivos parecen estar en la mira del nuevo gobernante: continuar con un agresivo programa de educación que permita la transferencia de altos cargos directivos –de instituciones públicas y privadas– de manos extranjeras a locales, y obtener una participación más activa de la mujer en la vida del país. Las dificultades futuras que Khalifa tendrá que afrontar habrán de ser de la talla de las que su padre tuvo que sortear durante sus 33 años de gobierno si la inestabilidad creada por los Estados Unidos en Irak continúa sin solución, si el fundamentalismo islámico no se detiene en la zona, especialmente en Arabia Saudita, y si Irán continúa adelante desafiando las indicaciones de la Agencia de Energía Atómica de las Naciones Unidas de detener el desarrollo de su programa nuclear. * Profesor asistente del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad Zayed, Abu Dhabi (E.A.U.).

Zayed Bin Sultan, el hacedor del milagro de los Emiratos.


Casi 87 investigaciones y 300 investigadores, la mayoría de la Universidad Nacional de Colombia, han sido galardonados por la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Camila Botero Restrepo, directora de la institución, habló con UN Periódico acerca del reto de hacer ciencia en Colombia. Equipo periodístico, Unimedios

Entrevista 8

“…hay que decirlo: la investigación está atravesando por una situación dramática. Basta revisar el presupuesto nacional adoptado para este año…”

Guillermo Flórez P.

“Ser investigador en Colombia no es nada fácil”, dice Camila Botero Restrepo luego de contemplar con ufanía los anaqueles repletos de libros, que dan fe del acervo científico de los últimos cincuenta años en el país. “Cada ejemplar lleva implícita una historia de vida”, comenta mientras toma de la biblioteca La biblia de los páramos, el estudio más completo sobre diversidad biótica realizado en las altitudes del territorio nacional. Lo destaca por su calidad, pero sobre todo por la osadía con la que el botánico y sus estudiantes realizaron un trabajo de campo impecable, pese a haber estado secuestrados por la guerrilla en el oriente antioqueño. “Este es tan solo un ejemplo de lo que los científicos colombianos están dispuestos a hacer”, reitera la directora de la Fundación Alejandro Ángel Escobar, con base en los cientos de trabajos que a lo largo de 50 años han merecido, por su excelencia, los Premios de Ciencia y Solidaridad que otorga anualmente la institución. La abogada paisa le cuenta a UN Periódico el devenir de la Fundación. UN Periódico: ¿Cómo nace la idea de crear una fundación sin ánimo de lucro para incentivar y premiar la ciencia? Camila Botero Restrepo: La historia es sencilla. Don Alejandro Ángel Escobar era hijo de un reconocido cafetero antioqueño de finales del siglo XIX, pionero en la exportación del grano hacia Estados Unidos. Su educación secundaria la recibió en norteamérica y se graduó como economista en Inglaterra. En 1927 regresó a Colombia, asumió los negocios de su familia, y en 1950 fue nombrado Ministro de Agricultura, cartera desde la cual fomentó la investigación científica. Su preocupación por el empobrecimiento de la tierra en Colombia fue constante. Sabía que solo investigando podrían hallarse soluciones. Por eso, en el testamento dejó instrucciones precisas para que su viuda, María Restrepo de Ángel, con parte de su fortuna, creara una fundación destinada a premiar a quienes hicieran un avance significativo en la ciencia. “No es mi deseo premiar al menos malo, sino al muy bueno”, subrayó. Así sucedió. En este 2005 la Fundación Alejandro Ángel Escobar cumple 50 años de otorgar el más alto galardón científico

“A la gente que se quema las pestañas investigando hay que reconocerle sus esfuerzos”, dice la directora de la Fundación Alejandro Ángel Escobar.

cátedra de paz. Fue asesinado poco tiempo después. Lo mismo ocurrió con el líder indígena Eusberto Jojoa, presidente de la Asociación de Desarrollo Campesino de la Laguna de la Cocha en Pasto (Nariño), luego de recibir el premio de solidaridad. UNP: ¿Cómo se financia la Fundación? CBR: Los recursos provienen del legado de su fundador, y los premios se financian con los réditos de ese capital. A partir de este cincuentenario, mi propósito es aumentar dichos recursos. UNP: ¿Cuál ha sido el papel de la Universidad Nacional en 50 años de premiar la excelencia investigativa en el país? CBR: Es ejemplar, pues desde 1955 más de 300 científicos han ganado en todas las áreas. Ello demuestra que es una de las universidades más interesadas en investigar, en brindar el espacio y tiempo suficientes a sus profesores y estudiantes para hacer ciencia. La Universidad Nacional nunca ha descuidado el tema de la investigación, y en esto radica su fortaleza. Basta mirar institutos como el de Ciencias Naturales, un legado botánico excepcional y un completo laboratorio para conocer la fauna del país. UNP: Desde la perspectiva de la Fundación, ¿qué se puede decir del estado de la ciencia en el país? CBR: La calidad de los trabajos es excelente, pero hay que decirlo: la investigación está atravesando por una situación dramática. Basta revisar el presupuesto nacional adoptado para este año en materia de educación, ciencia y tecnología, para darse cuenta que es ridículo. En Colombia, los investigadores trabajan con mística pero sin ayuda. Otro problema serio para la ciencia es la capacitación, por eso muchos de nuestros académicos tienen que hacer sus posgrados en el extranjero, particularmente los doctorados. Al regresar al país como académicos de primer rango, no encuentran dónde ubicarse, por eso tantos buenos cerebros terminan fugándose al exterior. UNP: ¿Cómo piensan celebrar los primeros 50 años de la Fundación? CBR: Durante todo el año vamos a realizar una serie de seminarios para analizar el desarrollo científico del país, y uno de los temas más olvidados en Colombia, la filantropía. Igualmente, la Fundación administrará un fondo de becas para estudiantes de pregrado y posgrado que desarrollen trabajos sobre biodiversidad, gracias a la iniciativa del actual director del Museo de Historia Natural de Washington, Cristián Samper y su esposa, quienes decidieron, a partir de una convocatoria que se abrirá el próximo mes de abril, darle la oportunidad a jóvenes investigadores para desarrollar sus tesis de grado.

50 años de patrocinio a la ciencia del país, por la alta calidad de quienes lo han recibido y por el rigor de los jurados encargados de adjudicarlos. UNP: ¿Quiénes evalúan las investigaciones? CBR: Los jurados son prestigiosos académicos e investigadores designados por la Junta Directiva de la entidad. En el caso de las ciencias, puede solicitarse el concurso de expertos para una mejor evaluación del respectivo trabajo. Las decisiones de los jurados son promulgadas por la Junta y, una vez adoptadas por ésta, son inapelables. UNP: ¿Los objetivos de la Fundación se han mantenido durante estos 50 años? CBR: La norma básica que indica otorgar dos premios en ciencias y dos en beneficencia ha sido mantenida por la Fundación. Hace diez años se reformaron los estatutos y se cambió el nombre de beneficencia por solidaridad. Este premio ha estimulado a más de 100 instituciones que promueven educación, salud, vivienBogotá, D.C. • Febrero 6 de 2005

da, trabajo, alimentación o recreación en todo el país. La otra reforma que se hizo fue en cuanto a los temas científicos, pues en vez de dos se galardonan tres: uno en ciencias exactas, físicas y naturales, otro en ciencias sociales y humanas, y uno más en medio ambiente y desarrollo. Sobre este último tema y las discusiones que genera, la Fundación ha tenido particular interés y por eso nos hemos vinculado con el Foro Nacional Ambiental, en el cual participan también Tropenbos Internacional Colombia, Friedrich Ebert Stiftung (Fescol), la Agencia Alemana de Cooperación al Desarrollo (GTZ), la Corporación Ecofondo y el ex ministro del Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra. Entre de los galardonados quiero mencionar dos, a quienes recuerdo especialmente. Con motivo de los 40 años de la Fundación se resolvió dar un premio de paz en el año 1995, que se otorgó a Monseñor Isaías Duarte Cancino en el momento en que se retiraba de la diócesis de Apartadó para irse como Arzobispo a Cali. Con el dinero del premio proyectaba establecer una


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Sociedad

Alianzas necesarias Santiago Fandiño C.*

A finales del mes de octubre de 2003, el entonces Ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño, invitó a la Universidad Nacional y al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica) a presentar ante el Consejo Nacional de Estupefacientes1 que él presidía, dos proyectos que en el tema de las drogas ilícitas y el narcotráfico le habían presentado anteriormente en su despacho. Algunos meses atrás, un grupo de investigadores asociados a la Universidad Nacional y adscritos a cuatro de sus centros de investigación –CID, CES, Idea, Iepri– venían trabajando en el diseño de lo que se ha conocido como el “Macroproyecto estratégico en drogas ilícitas y narcotráfico”, encaminado a construir nuevas propuestas de política pública que asumiera la corresponsabilidad, la correspondencia y la integralidad pregonada sobre el tema, por la sociedad de naciones. El proyecto fue presentado a la Dirección Nacional de Investigaciones (Dinain) de la Universidad Nacional y ganó junto a otros siete proyectos, una convocatoria interna para las mejores propuestas de investigación en temas centrales. La primera propuesta de investigación aplicada proponía realizar una cuantificación del impacto de las drogas ilícitas y el narcotráfico en la economía y la sociedad, mediante un análisis de la relación costo/ beneficio. El estudio da cuenta de los efectos de la industria, más allá de la comprobación de la existencia de un flujo anual de recursos que se ha estimado entre los 3 a 5

Una alternativa a la lucha contra las drogas, a partir del diálogo franco y directo entre las naciones que consumen drogas ilícitas y aquellas que las producen, propone el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, con el “Macroproyecto estratégico en drogas ilícitas y narcotráfico”.

mil millones de dólares anuales. Cifra casi equivalente al valor total de las exportaciones legales del país de cada año. Este proyecto parte de una hipótesis central: el tema de las drogas ilícitas debe ser manejado más sobre esquemas de compensación por deuda pública, recuperación del medio ambiente y lucha contra la pobreza, que bajo los actuales planteamientos de la cooperación internacional; pues, en la actual situación en que las drogas son consideradas ilícitas, la magnitud del desafío genera una imposibilidad estructural de hacerle frente al negocio de origen colombiano, que puede representar a precios finales en las calles de Nueva York cerca de la mitad del producto interno bruto del país de cada año. En la época actual, la demanda de drogas psicotrópicas hace parte del estilo de vida de la población consumidora del mundo industrializado y de las propias naciones productoras; como quiera que más de la mitad de los adictos no son pobres y tienen empleo de tiempo completo. Así, se propone una suerte de tasa retributiva al consumo de drogas, siguiendo la máxima que se aplica en la literatura medio ambiental: “el que contamina paga”. El segundo proyecto, “Ciudades gemelas”, pretendía establecer una articulación directa entre las comunidades de consumidores y las de productores, mediante una

Archivo.

En muchos municipios colombianos la deserción escolar ocurre porque los niños ven más presente y futuro como ‘raspachines’ de coca que como estudiantes de escuela.

planeación de desarrollo de mediano plazo de los eslabones mas débiles en la cadena de los ilícitos. En realidad, plantea una forma de generar, desde lo local, un diálogo entre el mundo del consumo y el de la pobreza, a propósito de la problemática de las drogas ilegalizadas; un diálogo para buscar alucinar naturalmente con la vida, minimizando el riesgo del consumo y pretendiendo el cambio de la vocación económica agrícola de las zonas hoy articuladas a la economía criminal de los ilícitos. En la presentación que hizo la Universidad Nacional ante el Consejo Nacional de Estupefacientes en octubre de 2003, se proponía que así como Colombia había montado, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y del Programa Mundial de Lucha contra las Drogas de las Naciones Unidas, un sistema de monitoreo satelital para seguir la evolución a los cultivos ilícitos, también nos deberíamos proponer establecer un sistema adecuado para realizar el seguimiento equivalente al consumo de drogas, país por país, ciudad por ciudad, localidad por localidad. Y establecer entonces, simétricamente, compromisos de reducción del consumo equivalentes a los compromisos de reducción de la producción. Los recursos solicitados a la Comisión para adelantar el estudio de los impactos y para establecer el programa de desarrollo “Ciudades gemelas”, ascendían a los 2.100 millones de pesos. El ex ministro Fernando Londoño comprometió a la Comisión en cabeza de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) a entregar a la Universidad Nacional, y específicamente al Iica, antes de un mes, los recursos para el financiamiento de estas iniciativas. Y concluyó su intervención diciendo a propósito de las propuestas de la Universidad: “Vamos a establecer una alianza entre la academia y el Estado para construir nación”. El coronel retirado Alfonso Plazas, en ese entonces director de la DNE, felicitó a la Universidad Nacional por la calidad de estos proyectos. Sin embargo, un mes después en circunstancias conocidas, Fernando Londoño salió del Ministerio, y el

Según el proyecto del CID, la erradicación forzosa de coca demanda un esfuerzo de largo aliento, y es muy temprano para realizar una evaluación certera.

coronel Plazas se encargó de que los recursos aprobados nunca llegaran a la Universidad. Las políticas públicas del gobierno colombiano en el tema de las drogas parecen estar incompletas, mientras esto continúe toda iniciativa será infructuosa. El equipo del Macroproyecto ha recorrido todas las instancias posibles para iniciar los proyectos referentes a las drogas: logró el aval de las iniciativas por la Agencia Colombiana de Cooperación Internacional (Acci); el apoyo de la Cancillería Colombia y el interés del Plan Colombia; la ambientación ante la cooperación internacional europea acreditada en el país, bajo el auspicio de la Embajada del Reino de los Países Bajos; además, interactuó con la oficina del Agregado Cultural de la Embajada de los Estados Unidos. Y ahora, por recomendación de la Oficina del Alto Consejo Presidencial intenta que la iniciativa de “Ciudades gemelas” pueda hacer parte de las acciones de los programas regionales de desarrollo y paz. El tema de las drogas ilícitas y el narcotráfico requiere de una política de estado mas allá de las exigencias de la coyuntura. Es tarea de la academia la disputa por las políticas públicas hacia la pretensión de cambiar el rumbo mismo de los acontecimientos, y coadyuvar a la creación de más y mejores bienes públicos. Del mismo modo la atención se debe dirigir a los temas centrales, para crear sobre la marcha: capacidad humana, institucional y social hacia la construcción de una sociedad mas hospitalaria. Mientras tanto, algunos miembros del equipo del “Macroproyecto en drogas ilícitas y narcotráfico”, se plantean la siguiente pregunta: ¿Cómo se crea en Colombia una autoridad capaz de mandar detener la guerra? * Economista e investigador asociado al Centro de Estudios Sociales (CES) de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. 1 El Consejo Nacional de Estupefacientes es la máxima instancia coordinadora de la lucha contra las drogas en el país, tiene asiento en cinco ministerios –Interior y Justicia, Agricultura, Protección Social, Medio Ambiente y Vivienda, y Educación–.


Guillermo Flórez P. El análisis molecular permite pronosticar enfermedades y determinar su grado de malignidad.

Jorge Eduardo Caminos* Fernando Domínguez**

La medicina genómica o molecular está basada en el análisis de genes humanos mediante herramientas moleculares, para el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de enfermedades. Involucra el análisis de la variación de dichos genes y sus aplicaciones médicas, también, la medicina predictiva, el consejo genético, el uso de herramientas moleculares, de procedimientos específicos de diagnóstico y la gestión de control de la calidad. Así, la medicina molecular debe entenderse como un nuevo ámbito de conocimiento sobre los genes humanos en el que confluyen varias disciplinas y técnicas moleculares, derivadas de áreas como la genética humana, la biotecnología, la terapia génica, la farmacogenética o la inmunología molecular, y los avances del proyecto “genoma humano”. Los crecientes conocimientos sobre el genoma están originando una demanda asistencial progresivamente mayor a medida que se demuestra su utilidad clínica. En el último lustro, el número de análisis moleculares en el mundo se ha duplicado anualmente y es de esperar que siga aumentando. Prácticamente, todas las especialidades médicas requieren análisis moleculares que no se limitan solo a enfermedades monogenéticas sino a aquellas que tienen un componente genético y otro ambiental como el cáncer.

Sociedad moderna e investigación biomédica La investigación biomédica es un instrumento fundamental que eleva el bienestar personal y social, así como la calidad y expectativa de vida de los humanos. El análisis molecular es útil en el pronóstico de diversas enfermedades, en la definición del grado de malignidad de éstas, en la predicción de la respuesta a determinados tratamientos farmacológicos y su seguimiento a largo plazo que, como en el caso de las leucemias, permite detectar una enfermedad residual mínima con mucha sensibilidad. En las últimas décadas, la biología molecular, celular, estructural; la genética, genómica, proteómica, transcriptómica; el estudio del metaboloma y del genoma humano, han transformado áreas como la oncología, así como el abordaje de enfermedades cardiovasculares, neurológicas, endocrinológicas y metabólicas, otras crónicas inflamatorias y degenerativas, y las mentales, respiratorias, infecciosas y sida, entre muchas más. En nuestro país es esencial la generación de masa crítica investigadora en áreas como la biomedicina, mediante la creación y el fortalecimiento de grupos de excelencia. Corresponde a la academia y a los diferentes centros e instituciones de investigación en el área de la salud, contribuir con el impulso y el fortalecimiento de centros de carácter internacional, como el Hospital Universitario. Se debe considerar la creación de redes de investigación cooperativa multi-

disciplinaria nacionales y extranjeras que desarrollen una genotipación molecular avanzada, dirigidas hacia el análisis masivo de variantes de secuencia única (Snps), estudios de ligamiento genético, de variabilidad genotípica en enfermedades monogénicas y multifactoriales, estudios funcionales mediante la tecnología del ARN de interferencia (Arni), farmacogenéticos y farmacogenómicos, desarrollo de modelos animales de enfermedades humanas, e investigación con células madre embrionarias, entre otros. Las facultades de Medicina de la Universidad Nacional y de Santiago de Compostela (España), en virtud de los convenios de cooperación vigentes, pretenden crear uno de los más grandes laboratorios de medicina molecular de América Latina para afrontar los retos en investigación y en generación de tecnología, y así contribuir a las necesidades y prioridades sanitarias en Colombia. Todo esto aportará al diagnóstico y mejor caracterización de nuestra población, al tiempo que permitirá el planteamiento de nuevas propuestas terapéuticas y la coordinación de grupos de investigación en áreas básicas, clínicas, de salud pública y otras afines. En el desarrollo de un proyecto de medicina genómica en Colombia, se establecen los siguientes objetivos y actuaciones prioritarias para los próximos años:

Universidad 10

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Leonardo Cuéllar

Aporte molecular a la salud

En nuestro país, la investigación en el área de la salud debe contribuir a que grupos o comunidades de bajos ingresos, mujeres, niños, ancianos, individuos con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas y fases terminales y en general toda la población vulnerable, tengan igualdad en el acceso a los servicios sanitarios y a los avances en tecnología y conocimiento científico. La atención sanitaria de calidad en Colombia constituye una demanda social prioritaria y los instrumentos con los cuales ésta puede ser alcanzada, están relacionados con la investigación biomédica. * MSc., PhD., profesor asociado, coordinador de la División de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. ** MD., PhD., profesor catedrático, Facultad de Medicina de la Universidad Santiago de Compostela, coordinador de la Red de Cáncer de Galicia.


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Inmortalidad celular

ROSARIO LÓPEZ

Una herramienta novedosa que permite la inmortalización de células del sistema inmune fue desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto de Inmunología de Bogotá. El avance abre un nuevo camino para el tratamiento de diversas enfermedades.

Equipo periodístico, Unimedios

Cortesía Jean Paul Vernot

Millones de nuestras células mueren a cada instante. Este proceso ocurre de modo natural y es necesario para el mantenimiento de la vida, pues elimina un gasto energético innecesario; es especialmente importante en aquellas células encargadas de controlar los patógenos invasores de nuestro organismo, es decir, las células del sistema inmune. Allí, éstas mueren como un mecanismo más para permitir que aquellas con mayor efectividad puedan sobrevivir. Para el estudio de la respuesta inmune, de sus principios básicos de funcionamiento y de los mecanismos por los cuales logra controlar las infecciones de manera específica, se requiere del aislamiento y el mantenimiento en el laboratorio de células de tal sistema. La muerte temprana de éstas, por fuera de su microambiente natural, es un inconveniente para la investigación. Así, para obviar estas dificultades, los investigadores utilizan en el laboratorio compuestos químicos denominados “factores de crecimiento celular”, que normalmente se producen en los sistemas vivos para regular el mantenimiento de estas células, pero que en la actualidad se producen in vitro (por tecnología de ADN recombinante) y se adquieren comercialmente. Desafortunadamente, la cantidad que se usa de estas sustancias implica una gran inversión económica que tampoco es efectiva de manera indefinida. Otra estrategia que ha sido utilizada con algún éxito es la infección artificial de células por virus, que tiene la capacidad de inmortalizarlas y permitir su supervivencia in vitro de manera indefinida. La desventaja de los sistemas virales de inmortali-

Los resultados obtenidos en conservación celular partieron de los aportes de estos primates.

Ciencia

zación empleados en la actualidad, es que los linfocitos inmortalizados por estos métodos presentan cambios considerables en algunas de sus características y, más importante, en su función, lo que impide que su estudio pueda ser extrapolado a las células de origen. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y de los laboratorios de Inmunología (del Instituto Nacional Cancerológico) y de Fisiología Celular y Molecular (del Instituto de Inmunología) lograron inmortalizar linfocitos de una especie de monos nocturnos, Aotus nancymae, utilizando un virus que infecta monos ardilla, Saimiri sciureus (especies de primates que se encuentran en nuestro país). El grupo de científicos demostró que a diferencia de los otros virus, este tipo de inmortalización permite conservar el funcionamiento normal de estas células. El grupo, liderado por el científico Jean Paul Vernot, profesor asociado de la Facultad de Medicina, acaba de publicar sus hallazgos en el último número de la revista Immunology and Cell Biology. “La importancia de este procedimiento de inmortalización de linfocitos es que puede aplicarse para el estudio de la respuesta inmune en diversas patologías que incluyen enfermedades infecciosas, autoinmunes e incluso el cáncer. De esta manera es posible indagar sobre los mecanismos moleculares por los cuales la respuesta inmune específica contribuye a la cura de la enfermedad; es posible igualmente estudiar los mecanismos de transformación celular que ocurren en diferentes tipos de cáncer”, afirma Vernot. Efectivamente, los investigadores lograron inmortalizar un tipo específico de linfocitos T, denominado CD4 ó “cooperador” central en la regulación de la respuesta inmune. Aún inmortalizadas, éstas reconocen un fragmento de una proteína candidata a vacuna contra la malaria. “De este modo es posible estudiar los mecanismos celulares y moleculares por los cuales se logra una respuesta contra antígenos específicos en esos monos”, argumenta el médico Luis Alberto Pérez quien participó en el estudio. “Existe incluso la posibilidad de estudiar las proteínas del virus con el fin de desarrollar fármacos que modulen la respuesta inmune”, agrega.

Si bien no es la primera vez que se inmortalizan linfocitos de primates, sí es la primera vez que lo hacen con unos con especificidad definida mediante la infección con este virus; es decir, que se conoce la secuencia antigénica de la proteína (unos 14 aminoácidos) que son responsables de la activación del linfocito T. Esto implica que en lugar de tener que estudiar 1010 diferentes linfocitos, se pueda hacer los ensayos con un solo tipo de célula. Otros investigadores que participaron en el estudio son la microbióloga Sandra Quijano y la médica Ana María Perdomo encargadas de la caracterización fenotípica y funcional de las células. “Por medio de la inmortalización de estas células y el estudio de su funcionalidad se puede acceder a información más precisa de la contribución de un cierto tipo de linfocito a la respuesta inmune global contra un agente extraño”, dice Ana María, quien actualmente cursa el programa de Maestría en Fisiología de la Universidad Nacional. La investigación también permite determinar cómo las diferentes porciones del antígeno influencian la actividad del linfocito. Se podrán estudiar cuáles son las reacciones intracelulares que deben ocurrir en el citoplasma, en el núcleo o en el material genético para que la célula sea capaz de contrarrestar los microorganismos. “Las redes de comunicación intracelular son muy complejas, pero con células transformadas de este tipo y la nueva tecnología desarrollada disponible se podrá saber cuáles de esas múltiples señales son necesarias para que un linfocito realice una función particular; de alguna manera, esperamos que sea posible dirigir finamente y a voluntad la respuesta celular inmune”, sostiene el profesor Vernot, quien presentó recientemente estos hallazgos a investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Costa Rica. Sin duda, la implementación de esta técnica de inmortalización de células del sistema inmune, específicas para un antígeno determinado, y su utilización con éxito también en humanos, permitirá el desarrollo terapéutico en enfermedades que comprometan el sistema inmune. Las posibilidades son inmensas.

Noticia sobre la obra “Trampas de viento... Proyecto que desarrolla la artista Rosario López sobre la percepción del viento, del vacío que él surca, y sobre el trazado o el recorrido que él señala si se lo atrapa. Ese seguimiento comenzó hace poco más de cinco años con la ubicación y registro de trampas de viento en diferentes paisajes y contextos (primero en el norte de Europa y posteriormente en Colombia), en la búsqueda de identificar la movilidad existente en el vacío y la potencialidad de conformación o de expresión formal que puede haber allí. La idea ha sido entender lo que altera al paisaje abierto no solo desde lo que se le impone, por frágil que ello sea, sino desde lo cambiante que propicia la fuerza invisible que en este se debate.” MARÍA IOVINO Fragmento del artículo publicado en la revista Arte en Colombia. Internacional. No. 97. Diciembre de 2003 – febrero de 2004.

ROSARIO LÓPEZ Nació en Bogotá en 1970. Recibió su título de pregrado en Artes Plásticas en la Universidad de los Andes, Bogotá, y de Maestría en el Chelsea College of Art and Design, en Londres. Ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas como el II Encuentro Iberoamericano de Fotografía en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber de Caracas, 2001; y la VII Bienal de Arte de Bogotá, 2000, evento que le otorgó el Primer Premio. En 2002, es seleccionada por el programa de Residencias Artísticas Djerassi, California, para participar como Artista en residencia. En el mismo año le es entregado el premio Marianne Pallotti Fellowship. En el año 2003 recibe una mención de honor en el X Salón Regional de Artistas, Zona Centro. Actualmente, trabaja como Instructora Asociada en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, realizando proyectos de investigación y creación.


¿Cambió todo la revolución venezolana? Iván Briscoe*

En una ciudad llena de contradicciones flagrantes, las paredes de Caracas dejan una primera e inquietante impresión. Los conductores en las avenidas de los suburbios más ricos miran a través de los vidrios ahumados un ocasional “SÍ” pintado en las paredes, pequeñas huellas del referendo apasionadamente disputado de agosto de 2004, cuando enormes pancartas anunciaban el mismo “SÍ” junto a una modelo desabotonándose los jeans. Pero en las zonas pobres, donde las paredes parecen contener corrientes heladas de covachas de lata o ladrillo que caen desde la cima de los montes, solo hay un réplica, pintada una y otra vez en rojo con convulsiva furia, y cubriendo kilómetros y kilómetros de concreto. Aquí, el “NO” es la única alternativa. “Muerte a los escuálidos… Chávez no se rinde”. La solución ideal al fenómeno de Hugo Chávez, dijo un ex presidente de Venezuela antes del último referendo, sería que él “se muriera como un perro”. Pero como lo preveían las paredes de las barriadas, el presidente Chávez sigue invencible después de un golpe, dos huelgas generales y ocho elecciones diferentes desde la primera en diciembre de 1998 –y es perfectamente comprensible que se encuentre en forma deslumbrante–. En diciembre de 2004, finalmente seguro de su control del poder y de su posición

Después de ganar dos elecciones y un referendo, de derrotar un golpe y de sobrevivir a cuatro huelgas generales, el nada convencional presidente de Venezuela Hugo Chávez parece invulnerable. Pero, ¿hacia dónde va su “revolución bolivariana”? Iván Briscoe informa desde Caracas sobre este experimento social revolucionario, divisionista y obsesionado por la historia. como uno de los principales azuzadores de Washington, volvió a Caracas después de un viaje de una semana por los palacios de líderes simpatizantes. Hubo una enorme recepción en Madrid, donde el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero simpatiza mucho más con Chávez que con su predecesor conservador; un “premio de derechos humanos” del coronel Muammar Gadafi; una charla íntima con Vladimir Putin en el Kremlin; y el descubrimiento de un busto del líder libertador de la independencia latinoamericana Simón Bolívar en Teherán. La adoración de Chávez se ha vuelto global. Para toda clase de políticos y activistas radicales, este ex oficial y líder de los 25 millones de venezolanos es el héroe de una época marcada en el norte por un resurgimiento de la derecha. Desde que Chávez alcanzó el poder en 1998 con una plataforma de redistribución de la riqueza y de justicia social, han ganado las elecciones candidatos de izquierda en Latinoamérica, entre ellos Luiz Inacio “Lula” da Silva en Brasil. Varios de estos gobiernos, sobre todo el de Lula, se han mostrado cautelosos y complacientes ante las demandas de las altas finanzas y del bloque del G8, decepcionando de paso a muchos de sus partidarios. Chávez, sin embargo, parece haberse vuelto más duro. El día de su regreso del viaje por el mundo y sin muestras de fatiga, Chávez hace su entrada en una asamblea de “intelectuales” izquierdizantes, con grandes abrazos y palmadotas en la espalda a sus aliados más cercanos y mostrando las mejillas para cada beso. Desde su

Los simpatizantes del mandatario venezolano han demostrado una gran cohesión interna. ¿Hasta cuando?

Coyuntura 12

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estrado, saluda a los huéspedes de honor de todo el mundo. El hijo de Fidel Castro está allí, vivo retrato de su padre (“Va a haber Fidel Castros por muchos años”, dice radiante el presidente); Daniel Ortega, el líder sandinista de los años ochenta en Nicaragua; el héroe de la independencia de Argelia, Ahmed Ben Bella; y Danny Glover, la coestrella de Arma mortal. El público en el vasto auditorio guarda silencio. Afuera, uno por uno, y bastante disgustados, los canales privados de televisión interrumpen sus novelas, cuñas de cirugía estética y transmisiones de béisbol programadas, para dar paso a los anchos hombros y los cuentos y divagaciones del presidente. Nunca ha hablado poco y hoy tampoco lo va a hacer. “La mejor forma de defensa –empieza a decir–, es el ataque”. Aunque los intelectuales presentes se ríen y aplauden, a ojos de los críticos venezolanos de Chávez las dos horas que siguen son una especie de agonía existencial. Cada palabra que dice –ya sea sobre la “defensa de la humanidad”, sus tontos percances en las cumbres, su gusto por el jugo de pera o el estribillo de una canción popular favorita– les huele a mentiras, comunismo y, sobre todo, vulgaridad. “Yo vi al vicepresidente de Chávez en una visita a una fábrica de cerveza”, me cuenta un afiebrado activista de la oposición. “Se tomó un trago y eructó, en la televisión. Fue una vergüenza. ¿Dónde más en el mundo se ve algo como eso?”. “Es como tener a un jardinero de presidente”, dice con gracia Tomás Suárez, un académico pro gobierno de la Universidad de los Andes en Mérida. Pero los “escuálidos” de la oposición, un término con el que ahora hablan de sí mismos con un pliegue de tristeza en los labios, se tienen que tragar sus palabras –por lo menos en público-. Convencidos como estuvieron una vez de su victoria sobre Chávez, el movimiento de oposición simplemente se ha desintegrado desde que perdió el referendo de agosto

de 2004 por un margen de 17% del bando “NO” pro gobierno. La reciente ocupación de la hacienda ganadera Vestey de 13,000 hectáreas, demostró que el gobierno envalentonado está a la ofensiva y que se está embolsando el trofeo más preciado: una revolución social posguerra fría. Un cambio concreto La prueba más tangible de que se está desarrollando una especie de revolución se puede encontrar ahora en los edificios altos de la capital. Construidos en los años sesenta y setenta con ayuda de los petrodólares y de los trabajadores baratos que afluían de las áreas rurales –y que construirían de noche las casuchas de los cerros circundantes–, los vigías de concreto del centro de Caracas han sido testigos de muchas cosas: el lavado de dinero, la megalomanía, la atracción de las cosas gringas y, sobre todo, el poder y la riqueza de una sola empresa. La primera empresa de Venezuela es PDVSA, la compañía petrolera estatal, responsable del 50% de los ingresos del gobierno, y de cerca del 80% de las exportaciones del país. Otrora el eje de un paraíso de corporaciones altamente subsidiadas y dirigidas por amigos de los potentados, también fue, lo que no tiene nada de sorprendente, un club privado de la intocable y blanca élite venezolana: según Henry Maneiro, editor de la revista política Exxito, era “la clase de lugar en el que uno podía encontrar un puesto para un hermano estúpido o una hija chiflada”. Y aunque siguen bombeando los indispensables petrodólares en las arcas de Chávez, su gloriosa ostentación se ha acabado. De sus cuatro edificios en Caracas solo le queda uno; dos de ellos están ahora llenos de estudiantes radicales de los tugurios. Se han convertido en universidades “bolivarianas”. El mismo cambio de manos ha ocurrido en todo el centro de la ciudad: los almacenes sobre las calles están ocultos por una hilera interminable de puestos con techos de plástico, donde se escucha salsa a todo volumen y venden copias baratas de todos los productos imaginables, mientras en los pisos superiores las oficinas de seguros y los bancos le han dejado el lugar a las falanges del sector público. Desde el piso 21 de lo que antes era la sede de uno de los principales bancos, Yadira Córdova, una dentista titulada que ahora es ministra de ciencia, despacha rodeada por una vista espectacular de Caracas, con sus torres y barriadas, tan vasta e imponente a nivel de la calle, coronada por estelas de nebli-


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Bogotá, D.C. • Febrero 6 de 2005 na que se desprenden del bosque húmedo que sube empinado hacia el norte. El banco en cuestión, junto a casi 18,000 ejecutivos de PDVSA y de miles de compañías más pequeñas, marcharon con arrogante seguridad hacia su propia aniquilación. Las huelgas generales de diciembre de 2002 y de enero de 2003 trataron de desbancar a Chávez, pero solo tuvieron por resultado bancarrotas y una emigración masiva de la clase media del país. Como muchas otras sedes de empresas, las vistas de ensueño y los lujosos tapizados de cuero fueron vendidos a precio de huevo al gobierno. El lenguaje de “la nivelación” se impuso. “Durante décadas esta fue una economía de rentistas, en la que la producción no tenía ningún papel”, explica Córdova, cuyo ministerio está promoviendo técnicas agrícolas básicas para reducir el 80% de alimentos que se importan actualmente. “Ahora estamos poniendo el conocimiento en manos del pueblo”. Fuera del sarcófago Todos los empleados públicos, oficiales y activistas involucrados en lo que ahora llaman simplemente “el proceso”, expresan sentimientos idénticos. Si necesitan principios guía, blanden la Constitución de Venezuela redactada bajo Chávez y aprobada por voto popular en 1999; el presidente la lleva siempre en el bolsillo de la camisa. Todo lo que las sociedades latifundistas latinoamericanas poscoloniales requerían profundamente recibe su merecido: la equidad, la justicia, la democracia, la participación, el empleo. Sobre cada objetivo, entretanto, se levanta la figura de Simón Bolívar (1783-1830), desenterrado de su panteón en Caracas para darle una identidad al revolcón nacional de Chávez. Los hechos de Bolívar como libertador de la “Gran Colombia” del yugo imperial fi-

guran entre las mayores hazañas de la historia militar, no menos los múltiples, suicidas cruces más inhóspitos de los Andes para sorprender la retaguardia española. Nacido en Caracas en 1783, era un aristócrata, pero con trazas de sangre negra en sus rasgos; era un tenorio, un líder que daba ejemplo, un obsesivo de la higiene dental, y un maníaco creyente en sí mismo. Son estas cosas de la leyenda y las anécdotas. Pero buscar tras esto una ideología sólida es tarea más difícil. No hay duda de que Bolívar simpatizaba con los pobres, que después de todo eran el grueso de sus fuerzas –sobre todo los temibles y semidesnudos llaneros, cuya capacidad para sobrevivir comiendo carne cruda, salada por el sudor de sus caballos, fue de gran provecho en las campañas lunáticas de Bolívar–. Hacia el final de su vida, al dividirse en tres la Gran Colombia, reservó también un intenso odio hacia las élites locales dedicadas a tomar el lugar de los españoles sin tocar los estratos bajos de la sociedad. Pero esto no quiere decir que Bolívar fuera igualitario, o incluso demócrata. En 1818 habló de “nuestros débiles ciudadanos” que tendrían que fortalecer mucho su espíritu para recibir el “saludable alimento de la libertad”, y que “sería mejor para América del Sur adoptar el Corán que la forma de gobierno de los Estados Unidos, aunque sea la mejor del mundo”. Esencialmente, Bolívar creía en un gobierno práctico, que pudiera transformar a los siervos y vasallos “infantiles” del gobierno imperial español en ciudadanos que pensaran libremente, incluso si el costo era un breve período de despotismo. No busquemos el mejor sistema de gobierno, sino el más asequible, escribió en su famosa Carta de Jamaica: palabras enigmáticas que han inspirado a decenas de dictadores latinoamericanos.

La indiferencia de Chávez hacia el norte, le ha brindado una imagen heroica contra la política de intervención norteamericana.

Coyuntura

La situación política del vecino país ha trascendido su territorio. Detalle de una marcha de venezolanos en Ciudad de Panamá.

Convencido como estuvo una vez de su victoria sobre Chávez, el movimiento de oposición simplemente se ha desintegrado desde que perdió el referendo de agosto de 2004.

Las “misiones” para los pobres Casi 200 años después, las mismas tensiones entre los fines ideológicos y los medios pragmáticos están en juego otra vez en nombre de Bolívar. Al saber en 2004 que se tendría que enfrentar un referendo decisivo sobre su gobierno, Chávez siguió el consejo de Fidel Castro (padre). Como había asumido control total de PDVSA después de las huelgas generales, decidió cumplir las promesas a sus seguidores más leales: 3.500 millones de dólares invertidos en diez “misiones” para ofrecer entre otras cosas asistencia médica, alimentos baratos, trabajos y tierra. Los nuevos bloques de oficinas del gobierno debían canalizar todos sus esfuerzos hacia el 70% de la población que se calculaba vivía bajo la línea de pobreza. La gratitud de los beneficiados es innegable. “Nunca tuve una oportunidad como esta. Yo me crié en el campo y no tuve chance de aprender”, explica Eduardo Correa, un inmigrante colombiano de 38 años que ahora va a clases de alfabetización en la Parroquia Sucre, una de las enormes fusiones de edificios de apartamentos y barriadas de Caracas, de donde miles marcharon en defensa de Chávez después del golpe de abril de 2002. Como en la mayor parte de las zonas pobres urbanas, el campo está dividido entre los narcotraficantes y el movimiento popular bolivariano: fórmula que fomenta la corrupción, la generalizada violencia urbana y los asesinatos selectivos de la policía (en 2003 hubo un número extraordinario de muertes –2.300 en toda Venezuela– por “resistirse al arresto”). Como todos los de su clase de veinticinco alumnos, Eduardo es indigente. Explica mascullando rápidamente que vive en un “sótano” con su esposa y cinco hijos, y que su trabajo consiste en “llevar cosas de un

sitio a otro”. Pero todos los días, a las cinco de la tarde, va a su escuela bolivariana –un enjambre de clases para adultos, niños corriendo por todas partes y una directora al borde del ataque de nervios– y trata de copiar las frases escritas a mano. A su lado está sentada su compañera, Naida Villalba, impecablemente presentada con una blusa y balaca, y apasionada partidaria del presidente. “Yo no he visto sino cosas buenas de este gobierno”, dice. Naida, también de 38 años, cuenta que ha trabajado desde los 15 haciendo zapatos y limpieza en las casas, pero que tuvo que dejar de trabajar para cuidar a su mamá que tiene lepra. Cada visita a una misión en cualquier parte del país, revela las mismas reacciones sorpresivas. En Mérida, una bella ciudad colonial andina afectada por un constante trancón de camionetas devoradoras de gasolina (que cuesta cinco centavos de dólar en Venezuela), encuentro una fila de curtidos trabajadores de fincas y mujeres ancianas esperando un examen de ojos gratis. “Ahora todo el mundo tiene gafas y medicina”, me cuenta Benigno Acosta, de 68 años, que lleva diez años sin ver claro y es demasiado pobre para consultar a un oftalmólogo. El médico cubano que los atiende, sin embargo, no es tan efusivo. Le pido una entrevista. “Vaya a ver al comandante militar de la misión”. “Los cubanos están en todas partes”: esta frase, medio burlona, se puede oír en todos los ministerios. Pero no hay duda de que la presencia cubana –18.000 médicos, miles de maestros alfabetizadores y de educación básica y un número indeterminado de consejeros políticos– constituye uno de los más extraordinarios esfuerzos de ayuda en tiempos de paz jamás desarrollados en América Latina.


chos, y estaban simplemente actuando en aterrorizada defensa propia. La única persona que investigó estos hechos, incluyendo la más amplia toma del poder y la abolición con un plumazo de la constitución –el fiscal del estado Danilo Anderson– fue destrozado por una bomba plantada en su carro en noviembre de 2004. Hoy, los líderes más lúcidos de la oposición se están empezando a dar cuenta de que cometieron grandes errores de cálculo y de que el sistema bipartidista que gobernó a Venezuela por 40 años hasta que hizo su aparición Chávez ha perdido completamente su credibilidad. “Estamos pagando por nuestros errores –admite el ex senador Dávila–. Tuvimos un sinfín de huelgas y marchas, pero no hubo un plan organizado, ni idea de lo que haríamos con el petróleo. Y el presidente muy hábilmente explotó lo que decía nuestro programa, sosteniendo que nosotros queríamos vender PDVSA y cancelar los programas sociales. La sensación era que le íbamos a entregar todo a la oligarquía”.

Para Chávez, esta fuerza humanitaria, pagada con las exportaciones baratas de petróleo a Cuba, ha sellado la “hermandad” de las dos naciones. Para sus opositores es la encarnación de todo lo que más temen: la demagogia, el populismo y el comunismo rastrero. “¿Cómo puede la gente que saca algo de estas misiones no votar por él?”, pregunta William Dávila, un ex senador y ex gobernador de Mérida del casi difunto partido Acción Democrática, y uno de los pilares del movimiento de oposición. Y añade: “Pero la verdad es que ahora estamos viendo al presidente Chávez levantar sus barreras legislativas. Vamos a ver ahora un régimen de estilo autocrático, no marxista sino militarista. Ahora estamos viviendo bajo una versión del fascismo”. Temiendo lo peor Ahora que su poder electoral ha sido reconfirmado, los titulares de todos los periódicos venezolanos –salvo unos pocos tabloides del Estado que claman por el premio Nobel de la Paz para el presidente– hacen lecturas siniestras del régimen de Chávez. Una rápida serie de leyes recientes –sanciones enérgicas para las protestas espontáneas, castigos mayores para los crímenes terroristas y un impredecible sistema de control de los medios privados– alimentan más el espantajo de una “tiranía legal”. Todo lo que no se identifica claramente con el gobierno o el “pueblo” bolivariano está sintiendo la presión de la desconfianza. “Tenemos un montón de problemas para conseguir información del gobierno”, dice Carlos Correa, del respetado grupo de defensa de los derechos humanos Programa venezolano de educación-acción en Derechos Humanos (Provea). “La mayor parte del tiempo nos perciben como el enemigo, como los que quieren hacer daño”. Privados de sus marchas y de sus principales figuras, los opositores del régimen agonizan en privado. Amanda, una empleada de la agencia de estadísticas del gobierno, me lleva aparte después del lanzamiento de un programa oficial para contarme que todos los que firmaron la petición para un referendo sobre Chávez en 2003 han sido incluidos en una lista negra computarizada de rápido acceso de cuatro millones de personas. Jóvenes leales incapaces bajo vigilancia de los cubanos han sido promovidos, cuenta. “Las cosas nunca habían estado tan mal como ahora”, insiste. Divididas en parcelas de ricos y pobres, de béisbol y sopa gratis, las visiones de lo que Chávez representa se transforman a un ritmo esquizofrénico. No es difícil despertar en Venezuela y ver solo parafernalia militar y la amenaza de una pobreza militante: Chávez de nuevo es el paracaidista y líder del golpe de 1992, decidido a gobernar a

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“Sobre cada objetivo se levanta la figura de Simón Bolívar (1783-1830), desenterrado de su panteón en Caracas para darle una identidad al revolcón nacional de Chávez”, afirma Briscoe.

través del diálogo con los fieles por televisión. Su control estricto del cambio de la moneda apesta a bloque soviético. Tal vez es solo cuestión de tiempo para que la cadena de alimentos del estado, Mercal, se convierta en el único distribuidor de alimentos, y a todo el mundo le prescriban las atroces raciones mensuales cubanas: carne molida adulterada, pasta húmeda y cantidades de arroz. Pero el parpadeo de un “SÍ” a un “NO” puede producirse igual de rápido. Aunque menospreciada por la clase media, la misma cadena estatal le está vendiendo ahora a nueve millones de personas necesitadas sin que haya un sistema de raciones a la vista. Los controles al bolívar fueron impuestos justo después de la huelga general, por la sencilla razón de que la huída de capitales es una excelente forma de arruinar a un estado (para una muestra la Argentina de 2001). “Chávez fue creado por

sus propios opositores –sostiene Henry Maneiro–; fue creado por los corruptos, los ineficientes y los indolentes”. Al estilo de un verdadero estratega bolivariano, Chávez ha escogido el éxito político sobre el gobierno perfecto. Esto es claro en las leyes recientes que atacan a todos los que trataron de desbancarlo. Y aunque los ataques contra su gobierno en los periódicos pueden desplegar los más altos valores liberales, el cinismo y el egocentrismo de los líderes de la oposición, incluidos los del golpe de abril de 2002 y de las huelgas generales, son demasiado palpables como para ser ignorados. El cubrimiento de los medios privados del golpe, en el que murieron 19 personas a manos de francotiradores, fue una farsa de principio a fin: las imágenes, enviadas a todo el mundo, de los chavistas disparando en medio de la carnicería lograron mostrar que de hecho les disparaban desde los te-

La cooperación cubano-venezolana, es una de las apuestas del gobierno de Chavez.

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Tal vez es solo cuestión de tiempo para que la cadena de alimentos del Estado, Mercal, se convierta en el único distribuidor de alimentos...

Viviendo en las antípodas Pero aferrarse a cualquiera de los dos bandos de Venezuela –los vulgares o los escuálidos, los haraganes o los oligarcas– solo sirve para nublar la verdadera dinámica de lo que está sucediendo. Como en Cuba después de 1959, la prometida revolución ha sido formada tanto por sus enemigos como por sus defensores: “los corruptos, los ineficientes y los indolentes” le han proporcionado a Chávez su grito de guerra, sus votos y sus principales objetivos. Ahora que su programa se ha vuelto a encarrilar después de un ininterrumpido conflicto de tres años, va a depender de sus enemigos para su apoyo; ellos serán su munición en las próximas elecciones de 2006, o cuando se caigan los precios del petróleo. Sus fracasos serán sus ganancias. La perspectiva de que vuelvan será el fundamento sólido de su atracción. Una historia parecida se puede rastrear en la política exterior de Venezuela. Creciente evidencia de la participación de los Estados Unidos en el golpe de 2002, que está siendo actualmente revelada por la abogada investigadora Eva Golinger, ha convertido la inicial indiferencia de Chávez hacia el norte en una postura heroica contra el imperio. No pasa un día ahora sin una frase grandilocuente de alguna de las dos partes, entre las cuales la más lacónica y más tosca fue la reacción extraoficial de un funcionario de la Casa Blanca ante la noticia de que Chávez iba a comprar unos cazas MiG: “los vamos a bajar”. Abundan entretanto las especulaciones de que algunos agentes de inteligencia de bajo nivel podrían incluso promover otra sorpresa subversiva, si es que no lo han hecho ya. En cambio, Chávez se ha convertido en un útil huésped de los gobiernos no alineados, y en una especie de tótem en toda


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Coyuntura

La constitución bolivariana, en el bolsillo del teniente coronel.

América Latina. Mientras los militares en Washington se inquietan ante el “populismo radical” latinoamericano, Chávez no parece tener prisa para disipar sus preocupaciones; pocos días después de la reelección de Bush estaba de vuelta en La Habana para una charla aleccionadora con Castro, que sabe un par de cosas sobre cómo usar la intimidación estadounidense para justificar un gobierno autocrático. ¿El fin del desprecio? Pero este instinto de polarización y antagonismo de ambos bandos minimiza una realidad más profunda y macabra, que va al fondo de la esencia misma del dilema social latinoamericano. A menudo le pregunté en Venezuela a los más furibundos miembros de la oposición, ¿por qué se había permitido que los ingresos de un recurso nacional –que per cápita es uno de los más altos de América Latina–, generaran tan graves desigualdades? Tenía que repetir la pregunta varias veces antes de que a la larga hubiera una respuesta: “porque los pobres no son civilizados –me dijo un arquitecto muy culto–. Cuando les dan algo no saben qué hacer con eso. Cuando les construyeron apartamentos con baño, simplemente vendieron los accesorios”. A los pobres les dan vivienda y venden las llaves del agua, desprenden el parqué y lo usan como leña, dañan el vertedor de basuras… El difuso veneno mental de estas anécdotas, que se oyen en todo el continente y que son casi todas mitos, puede reclamar responsabilidad por los dos mayores desastres de la región en 2004, un incendio en un supermercado de Paraguay (464 muertos) y un incendio en el club nocturno de Buenos Aires (175 muertos). En Asunción, cerraron las puertas cuando em-

pezó el incendio para que la gente no robara; en Buenos Aires, las puertas estaban cerradas con cadenas para que los adolescentes sin plata no se pudieran colar a un concierto de rock. Parece extraordinario y francamente perturbador que en un continente con tanta calidez y bondad personal, esta clase de desprecio de clase pueda seguir soterradamente vivo. Nominalmente, por supuesto, Chávez es el visionario que va a acabar con todo eso. Pero a pesar de todos los edificios expropiados, de los miles de millones de bolívares gastados y los canales de televisión controlados, la revolución parece como un arañazo en la superficie de un divisoria social de hierro fundido: en las vallas de las carreteras relucen caras blancas con los labios pintados; los centros comerciales están repletos de gente, y cerca de 300.000 venezolanos visitaron el condado de Miami-Dade en 2004 aprovechando un crecimiento económico del 18%. Pero las estadísticas de las Naciones Unidas indican que desde que Chávez subió al poder, los niveles de pobreza no han cambiado. “Muchos dicen que en todo venezolano o venezolana hay un especulador petrolero esperando salir”, observa Jorge Dávila, un experto en la teoría de los sistemas de la Universidad de los Andes en Mérida. “Sea como sea, el mayor motivo de preocupación es el de las instituciones, que Venezuela ha fracasado totalmente en construir. Las misiones no son parte de las instituciones que hemos heredado, ¿pero qué se va a construir sobre ellas?”. La cuestión que Dávila plantea es fundamental. Actualmente, hay no menos de 25.000 personas en lista de espera para ser operadas en Cuba, pero la asistencia médica pública en Venezuela sigue siendo la-

mentable (una radiografía cuesta $50 dólares). El puente aéreo quirúrgico, como la generosidad de Evita Perón con los juguetes en la Argentina de 1940, parecen ambos actos de gran generosidad y medidas provisionales que no tienen la menor influencia a largo plazo. En el hotel Colony de cinco estrellas de Caracas, entretanto, el entusiasta personal y las señoritas de compañía con trajes de coctel se mezclan con grupos de gente de negocios extranjera que parece no haber oído las aterradoras noticias sobre la revolución bolivariana. Los hoteles están repletos, porque PDVSA y el gobierno necesitan más que nunca contratantes extranjeros, mientras que las empresas internacionales no pueden dejar de interesarse en un país que tiene las mayores reservas de petróleo del hemisferio occidental, y cuyo gobierno ha programado gigantescos gastos en infraestructura. “Con todo el dinero del petróleo, este es un gran momento para Venezuela”, me confía el representante de una compañía española. Conoce personalmente al presidente, al que le vendió un proyecto de desarrollo económico que casi lo hace llorar de la emoción. “Hay que presentar las ideas con el corazón abierto. Esa es la manera de tener éxito”. Incluso las élites de los negocios, añade el español, se están reinventando a sí mismas y sus órganos vitales, para la nueva era”. A pesar de todo el carisma y el dinamismo de Hugo Chávez, las viejas estructuras de la sociedad venezolana parecen permanecer intactas, o por lo menos en proceso de reconstrucción. Esto plantea cuestiones básicas para su movimiento y para la izquierda en América Latina: si un cambio importante y duradero es posible, incluida la construcción de instituciones públicas decentes y un estado benefactor apropiado, entonces en alguna etapa del enfoque partidista, improvisado y propagandístico,

favorecido hasta ahora por el presidente y provocado por el veneno de la oposición, tendrá que ser reemplazado por un reformismo más riguroso. La retórica de la polarización –que inevitablemente se reduce a los estereotipos aceptados de rico y pobre, propietario y sin tierra, amo y esclavo– parece que en este aspecto solo promueve la reproducción de antiguas divisiones y normas de clase, aunque quizás con nuevas caras en la cúspide de la pirámide. Por mucho que haya decepcionado a su base, el gobierno gradualista de Lula en cierta forma parece más apropiado para una eventual transformación de toda una sociedad y de sus valores profundos, que la briosa revolución de Chávez. Pero quizás su dilema esté en el meollo de la herencia bolivariana. Habiendo liberado a la mitad de un continente, el demacrado y exhausto general finalmente comprendió que su estimulante visión de la Gran Colombia era inalcanzable. En una famosa carta de 1830, escribió: “…El que sirve una revolución ara en el mar, la única cosa que se puede hacer en América es emigrar… Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos…” Sin duda Hugo Chávez conoce esta carta, y se la sabe de memoria; también es consciente de que una tardía cura para la melancolía de Simón Bolívar en su lecho de muerte no se puede alcanzar permaneciendo para siempre en el bando de los feroces. * Politólogo de Sofía, Bulgaria. Su último libro es Shifting Obsessions: three essays in the politics of anti-corruption (Central European University Press, 2004). Publicado por la Universidad Nacional de Colombia con propósitos pedagógicos y bajo licencia académica de openDemocracy. Traducción de Nicolás Suescún.

“Al estilo de un verdadero estratega bolivariano, Chávez ha escogido el éxito político sobre el gobierno perfecto”.


Cuando Bladimir Rodríguez tomó el camión que lo llevaría desde Bogotá hasta la costa norte del país, en un viaje de aventura, nunca imaginó que la observación atenta de las dinámicas de aprovisionamiento de alimentos en algunos centros de acopio de ciudades intermedias como Bucaramanga, le revelaría el tema para emprender su trabajo de grado: “De la huella ecológica al control territorial mediado por el abasto de alimentos de Bogotá (1970-2002)”. En este trabajo, Rodríguez, geógrafo de la Universidad Nacional, se sirve del concepto de huella ecológica, del registro de la entrada de alimentos a la central de acopio de Corabastos, del análisis de abundante información de documentos como las Hojas de balance de bienestar familiar (1998) y los anuarios estadísticos de los años 2001 y 2002 del Ministerio de Agricultura, y de la consulta de una copiosa bibliografía sobre temas como la economía campesina, para determinar de qué parte del país provienen los alimentos que ingresan a la capital, su clasificación, las relaciones sociales que facilitan su producción y el papel que cumple la noción geográfica de territorio en la dinámica de intercambios que sirven para alimentar la ciudad. El apetito del Distrito, precisado en la tesis, llevó a sus 6.6 millones de habitantes a consumir 4.6 millones de toneladas de alimentos para el año 2002, fecha de corte del estudio. Para proveer estos recursos, fue necesario cultivar 4.5 millones de hectáreas de tierras, pastos arables, contando las zonas acuosas, ríos y mares. Esta área corresponde a dos veces el departamento de Cundinamarca, y es más grande que el territorio de países como Bélgica o Dinamarca. Es necesario anotar que este territorio no ofrece solución de continuidad. El cálculo de su dimensión se estima a partir de la aplicación del indicador de huella ecológica alimentaria, que Rodríguez explica como “la superficie de tierra de donde la ciudad apropia recursos para su sostenimiento alimentario, es decir, el promedio de superficie que se requiere para producir el alimento que una persona consume anualmente, multiplicado por el número de habitantes de la ciudad”. Este es un instrumento conceptual, por tanto, como señala Rodríguez, “la huella ecológica arroja un área abstracta que no sabemos dónde se localiza, ni quiénes la trabajan. En el estudio se avanza en la indagación de estos elementos”. De esta manera se puede explicar tanto el origen de los alimentos como la relación de la superficie cultivada con otros factores como la composición social de quiénes trabajan el área, y las dinámicas socioeconómicas

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¿Quién alimenta a los bogotanos?

Guillermo Flórez P.

Yino Castellanos, Unimedios

Al menos 6.500 comerciantes hacen parte de la central de abastos de Bogotá, el mayor mercado de productos campesinos para la capital.

Un estudio avalado por el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional Colombia, precisa el complejo proceso de abasto alimentario de la capital colombiana. En éste se analizan las variables sociales y económicas que inciden en la configuración de la huella ecológica de Bogotá. que inciden en el control del territorio cultivado para el abasto capitalino. Productos de la madre tierra Hortalizas, tubérculos, legumbres, plátanos y frutas, son los principales productos, que cosechados en el ámbito de la economía campesina, conforman la dieta de los bogotanos. Los lácteos, las carnes y el arroz, en cambio, tienen menor participación en este mercado, pues apenas el 10% de estos alimentos fue producido por el campesinado, que dicho sea de paso, le aportó a la capital el 41% del total de los alimentos consumidos por sus habitantes. Al respecto, en Cundinamarca se localizó el 51% de las tierras que sirvieron para alimentar a los capitalinos, “vía Corabastos”. Otros departamentos que contribuyeron

con áreas de cultivo significativas para la ciudad fueron Boyacá con el 8,5%, Valle 8,3%, Tolima 5,6% y Meta con el 4,8%. El estudio integra cálculos, tomados del “Plan maestro de abastecimiento de Bogotá”, que confirman que para el año 2002 ingresaron a Bogotá 2.8 millones de toneladas de alimentos, de las cuáles 600 mil fueron redespachadas a otras regiones del país, quedando un disponible neto en la ciudad de 2.2 millones. Esto implica un déficit frente a las necesidades de consumo de la ciudad, que según los promedios citados estaría cercano a los 4.6 millones de toneladas de alimentos. “El descuadre en las cifras, y la complejidad del fenómeno de seguridad alimentaria, revelan la urgencia de profundizar en este tipo de trabajos”, argumenta Nhora León, directora de la investigación. La caracterización de los grupos campesinos que se relacionan directamente con la

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producción urbana, y su relación con el territorio, también aporta elementos para la comprensión de la problemática alimentaria de la ciudad. Estructura de la economía campesina Según el investigador Jaime Forero Álvarez, en su estudio La economía campesina colombiana, la estructura productiva del agro colombiano obedece a tres formas de producción: la empresa agropecuaria capitalista, el latifundio ganadero especulativo y la de tipo familiar o comunitaria; siendo ésta última la que prevalece en buena parte de la superficie cultivada que abastece la capital. Esta producción campesina, Rodríguez la define en su trabajo en función de la estructuración de “una organización familiar, que toma decisiones de acuerdo con sus jerarquías, su disponibilidad de recursos y las restricciones del medio socioeconómico y ecosistémico, mediadas por las relaciones de parentesco, vecindario y liderazgo”. Esta caracterización cobra importancia para entender las relaciones de producción que se instituyen en estos territorios “socialmente construidos”, y que llevan al campesinado minifundista –en terrenos no mayores de 20 hectáreas– a producir en función de su nicho de mercado. De esta manera, las relaciones de producción no monetarizadas y la incorporación de la mano de obra doméstica de mujeres y niños para sostener la producción, revelan la dinámica familiar que se da en respuesta a las exigencias del abasto capitalino. La economía campesina es importante tanto por la participación mayoritaria en el mercado de Corabastos, que manejó 1.5 millones de las 2.8 millones de toneladas de alimentos que ingresaron en 2002 a Bogotá, como por que dada su localización por todo el país, cerca de las grandes ciudades, abarata costos de transporte, procesamiento y almacenamiento, con el aporte de una producción continua en los climas asociados a las laderas andinas. Sin embargo, en las últimas tres décadas, como arguye Rodríguez, “las políticas alimentarias se diluyen dentro de los programas de desarrollo agrario, con énfasis en la comercialización, dejando de lado las garantías sobre el acceso de los productos a la ciudad”. Este problema se suma al de los territorios de las cuatro franjas que marcan la huella alimentaria de la capital, estos mismos son afectados por el conflicto social de la tenencia de la tierra, “el cual ha configurado procesos de territorialización campesina a través del ciclo: colonización, conflicto, migración, colonización”. Todo lo anterior revela, en este minucioso trabajo, el origen laberíntico de las viandas que se consumen diariamente.


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Nadia Naranjo

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Alimentos fortificados Diana Manrique Horta, Unimedios

La sangre de ganado bovino fue la materia prima escogida por Didier Andrés Cardona y Angélica Quintero, egresados de Nutrición y Dietética de la Universidad Nacional, para extraer de ella hierro, micronutriente esencial en la dieta humana. Hasta el momento, el resultado es una galleta y un brownie que además de su buen sabor, están fortificados. Estos jóvenes iniciaron el estudio hace un año con el apoyo de expertos de los departamentos de Química y Farmacia, con el fin de crear alternativas para suplir los problemas de anemia provocados por la carencia de hierro en el organismo, situación que padece la mayoría de los colombianos, especialmente aquellos de escasos recursos. Según cifras del Ministerio de Salud, en nuestro territorio existe un promedio de anemia del 23% en mujeres en edad fértil, 45% en mujeres embarazadas, 23% en niños preescolares y 31,4% en escolares, lo cual constituye un problema de salud pública al que se le ha intentado salir al paso a través de políticas como la fortificación de la harina de trigo y la suplementación de alimentos con sulfato ferroso o fulmarato. Al panorama estadístico se aúnan los efectos secundarios provocados por la anemia, como la disminución del desempeño físico e intelectual, el aumento de la deserción y la repitencia escolar. Igualmente, el consumo de hierro en las presentaciones tradicionales genera alergias a los compuestos químicos, presenta difícil absorción a través del intestino humano, formación de cálculos renales e incluso coloración amarillenta de los dientes.

En el Distrito Capital, los niños en edad escolar presentan una alta deficiencia de hierro.

De allí que el trabajo de grado “Elaboración de productos alimenticios con adición de hierro hemínico, orientado a incrementar la ingesta y disponibilidad de este nutriente en la población en edad escolar”, proponga una forma novedosa, diferente y efectiva de ingerirlo a través de su adición en alimentos de consumo masivo. Aporte ideal El grupo de alimentos que presentan las mejores características para ser adicionados con hierro hemínico es en el que se incluyen productos horneados de panadería y galletería. Así lo dedujeron los jóvenes quienes, de entre una larga lista en la que incluyeron nueve alimentos de este grupo como roscones, panes y corazones, seleccionaron el brownie y la galleta. “Estos productos tienen la ventaja de ser atractivos para los niños y pueden ser incluidos fácilmente en la lonchera o el refrigerio”, dicen los nutricionistas. Además, estos alimentos se pueden ajustar y generar bajo una gran variedad de formulaciones tal y como se aprecia en el comercio. Las galletas, por ejemplo, se ofrecen en múltiples formas, tamaños, colores, sabores, aromas y texturas. El paso a seguir fue la obtención y selección del homoderivado ideal. En este caso, la hemoglobina disuelta en agua a una temperatura de 20 grados centígrados cuyo contenido de hierro de 0,255% resultó ser muy similar al reportado por otros expertos e incluso al obtenido por varias marcas comerciales. “Esto indica que cada 100 gramos de polvo de hemoglobina aportan 2,55 miligramos de hierro en promedio, y cada porción de 2,6 mg, es la cantidad suficiente para cubrir el 28% de la recomendación

Tecnología Crocantes galletas y tersos brownies, serán la delicia de los paladares de niños y jóvenes, además de un valioso complemento alimenticio. Nutricionistas de la Universidad Nacional de Colombia desarrollaron dos productos fortificados con hierro proveniente del ganado bovino, uno de los micronutrientes más deficitarios en la dieta de los colombianos. diaria del micronutriente en un niño de cinco años”, explica Didier Andrés Cardona. Con adiciones de hemoglobina no superiores al 3% en ambos productos, los jóvenes obtuvieron un alimento con alto contenido de hierro de calidad excepcional; mientras el brownie (de 50 mg) aporta a la recomendación diaria entre el 67% y el 97%, la galleta (de 35 mg) lo hace entre un 47% y 67%. “Con estos resultados –afirman los nutricionistas– un niño de cinco años necesitaría consumir semanalmente una porción de brownie o una y media de galleta, y un infante de nueve años, cuatro porciones de brownie o cinco y media de galleta para aportar la cantidad de hierro restante de la dieta normal y así llegar a cubrir el cien por cien de la recomendación diaria”. A pesar de los óptimos resultados en cuanto a la adición de hierro, faltaba el elemento clave: la prueba sensorial. Ésta fue realizada inicialmente con un panel de expertos de la Facultad de Química. “Los resultados fueron favorables, los alimentos enriquecidos con hierro gustaron, incluso más que los normales”, comenta Angélica Quintero. Sin embargo, los verdaderos jueces fueron 200 niños entre los cinco y nueve años, pertenecientes al Instituto Pedagógico “Arturo Ramírez Montúfar” (Iparm). El 87% de los encuestados le dio su visto bueno. “Este era el reto –dice emocionado Didier Andrés–, pues el hierro hemínico no se adapta fácilmente a cualquier alimento y nosotros conseguimos que la galleta y el brownie permitieran altos porcentajes de adición, y además logramos que a primera

vista el producto fuera aceptado sin problemas por la población escogida”. Bovina es mejor La propuesta de los jóvenes nutricionistas, premiada el año pasado con el segundo lugar en el Concurso Nutrición Infantil Gustavo Toro Quintero, organizado por la Fundación Éxito, posee como ventaja principal la procedencia del micronutriente. “Mientras que el hierro no ‘heme’ es de origen vegetal –explica Angélica Quintero–; el ‘heme’ se encuentra en forma natural en alimentos de origen animal como la sangre bovina, que a su vez es una rica fuente de proteína, con una capacidad alta de absorción, la cual puede ser hasta tres veces mayor”. Pese a que el proceso de obtención del hierro “heme” no es novedoso en el mundo, e inclusive ya existen aplicaciones en otras latitudes como Canadá, Japón y Cuba, en Colombia no se conocen antecedentes de un trabajo similar a éste, lo que lo convierte en una propuesta pionera en América Latina, “siempre y cuando, alternativas como ésta no pasen desapercibidas para las entidades del Estado encargadas de liderar las políticas alimentarias del país”, enfatizan los jóvenes. Por el momento, Didier Andrés Cardona y Angélica Quintero consideran que esta clase de propuestas podrían implementarse inmediatamente en grupos poblacionales específicos de Bogotá, al tiempo que se puede avanzar en fórmulas más asimilables por el cuerpo humano y asequibles al bolsillo.

Su atractiva presentación le permitirá a las galletas y brownies fortificados pasar “desapercibidos” ante los ojos y el paladar de los niños.


Hablar de los Nukak Makú, el último grupo nómada que existe en Colombia, conlleva a involucrarse en un mundo misterioso, del cual aún queda mucho por descubrir. Más aventurado resulta reconocer cómo este grupo itinerante del Amazonas, valiéndose de recursos elementales de la naturaleza, ha logrado desarrollar durante siglos una arquitectura –sencilla pero lógica– adaptada a las condiciones tan complejas de la selva húmeda tropical. De su innato saber arquitectónico dan cuenta los 80 campamentos que construyen al año con hojas de seje y platanillo, estos son elaborados con estética envidiable sin descuidar conceptos básicos como dimensión, forma, función, luz o color. Son la manifestación de la armonía entre los Nukak y el medio natural; un pedazo de la selva sin límites que los acoge, abriga y alimenta, un lugar que transforman y convierten en su espacio vital. Descubrir ese mundo en una de las pocas tribus auténticas que sobrevive en nuestro país, superó las expectativas de la arquitecta de la Universidad Nacional, Elizabeth Clavijo Ortiz, cuando se propuso escudriñar otro lenguaje arquitectónico. Comprender esa forma itinerante alrededor de la cual se establecen dinámicas sociales, implicó una exploración más profunda que inició con un acercamiento a otras tribus amazónicas asentadas cerca al casco urbano de Leticia, a lo largo del eje que constituye la vía Leticia-Tarapacá. Con los Yucuna, los Uitoto y los Ticuna, convivió durante cuatro meses, visitó sus malocas y recorrió las trochas que ellos caminaban, mientras socavaba en lecturas intensas la existencia de quienes le intrigaban más: los Makú. Un diagnóstico de la situación social de la tribu nómada Nukak le indicó que la población actual no supera las 500 personas, distribuidas en 13 grupos locales, cada uno con un territorio y líder propio. Los Nukak Makú es uno de los seis grupos que conforman la familia lingüística makú-puinabe, y ha subsistido gracias a la caza de primates, reptiles, peces, y a la recolección de vegetales silvestres, insectos y miel, entre otros alimentos que cualifican sin necesidad de agricultura. La mayoría de estos indígenas de baja estatura, piel café y cabeza rapada, viven desnudos. Conservan el nomadismo por su alta movilidad residencial (180 desplazamientos al año), en recorridos a través del interfluvio de los ríos Inírida y Guaviare de la Amazonia colombiana. Esta capacidad de desplazamiento se fundamenta en la protección de la selva, pues cuidan de no sobreexplotarla. Por el territorio en el que se desenvuelven, los Nukak no han escapado de la violencia.

Cultura 18

Cortesía Elizabeth Clavijo

Nelly Mendivelso, Unimedios

Desde niños los Nukak desarrollan sensibilidad por la arquitectura. Imitando a los adultos construyen sus propios refugios.

Arquitectura efímera Hojas de platanillo son la cubierta, tiras de bejuco los elementos de amarre, y algunos tallos son las bases que sostienen la arquitectura móvil, aunque firme, de las viviendas de una de las culturas aborígenes más autenticas de la que se tenga conocimiento hoy. Los Nukak Makú, constructores por naturaleza, manejan la selva a su favor. De hecho, acerca de su existencia se supo solo hasta 1988 cuando una “banda” de 43 personas tuvo que salir a las cercanías de Calamar, en el Guaviare, debido a una serie de matanzas de las que fueron víctimas el año anterior. Desde entonces, su autenticidad se ha visto amenazada por el contacto con la sociedad occidental. “Algunos jóvenes han abandonado sus prácticas culturales y prefieren consumir alcohol, al parecer hay una naciente vergüenza por hablar su lengua, y algunos usan prendas para intentar cambiar su apariencia personal”. Makú, en una traducción libre quiere decir: “Persona sin parientes dentro de la etnia arawaca, por tanto puede ser esclavizada y vendida. Ello explica en parte por qué son marginados por los otros grupos Bogotá, D.C. • Febrero 6 de 2005

indígenas”, concluyeron en una investigación los antropólogos de la Universidad Nacional, Gabriel Cabrera, Carlos Franky y Danny Mahecha, hechizados también por el misterio de la tribu errante. Ellos aportaron un amplio conjunto de conocimientos etnográficos y lingüísticos que permitieron adelantar acciones a favor de los Nukak. Huellas en la selva “La arquitectura de los Nukak es uno de los aspectos culturales con menos cambios ante el contacto con el mundo occidental”, advirtió Elizabeth luego de seguir más de cerca las huellas de este grupo humano. Considera que más allá de la forma y la función, establecer espacios habitables en la selva húmeda tropical implica el manejo de la relación del hombre con el entorno ambiental y cultural. Territorio, cultura y arquitectura fueron los derroteros de su tesis, destacada dentro del concurso “Mejores trabajos de grado, XIV versión”. Su condición nómada les ha permitido crear estrategias para adaptarse al medio. Así, los Nukak establecen asentamientos transitorios y una movilidad constante como estrategia para concentrar recursos. Permanecen una noche en un campamento y lo abandonan intacto al día si-

guiente. Máximo, están 20 días en el mismo sitio. En cada traslado las mujeres llevan los objetos más pesados mientras los hombres se encargan de la cerbatana y las lanzas. Los desplazamientos se realizan por sendas conocidas a lugares preestablecidos de acuerdo a intereses como la abundancia de recursos alimenticios –especialmente platanillo– y la cercanía a corrientes de agua. Los campamentos son de tipo residencial y su disposición espacial hace que todos puedan verse entre sí. Hay campamentos temporales para verano y para invierno. Para la primera temporada son descubiertos y se organizan de forma irregular. Para la segunda son cubiertos y se organizan entre dos y cinco unidades domésticas, regularmente alrededor de un espacio central de carácter social. Su proceso de construcción no tarda más de tres horas, pues en una labor maratónica las bandas integradas por cazadores recolectores limpian el terreno con machetes hasta quitarle al suelo toda la capa vegetal. Utilizan troncos firmes como postes para colgar los chinchorros y los disponen de forma paralela: en la parte superior duerme el hombre, y en la inferior, su compañera e hijos.


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En invierno los postes sostienen un travesaño que soporta una cubierta elaborada con hojas de platanillo. Sus tallos se clavan del centro a los extremos en el suelo; estos se amarran entre sí con bejucos hasta formar un techo abovedado, una cubierta impermeable que evita el paso de agua en tiempo lluvioso, a la vez que facilita la entrada de luz solar. Estas estructuras conforman las unidades domésticas o wapji; habitadas por una familia nuclear y eventualmente algunos parientes sin pareja o huérfanos. En este espacio privado en el que nadie entra sin ser invitado, el fogón, a todas horas flameante, es el centro de atracción. A su alrededor se cuelgan los chinchorros, se une la familia para cocinar y compartir los alimentos, o sencillamente descansan luego de la jornada “laboral”. En cada unidad, una hoguera atizada por el viento es un símbolo de unión, además de ser un objeto funcional que seca el espacio ayuda a impermeabilizar la cubierta y a disipar los mosquitos. Los Nukak Makú manejan los recursos de la selva de una forma recíproca. La concepción del techo de cada wapji así lo demuestra. Su estructura curva permite que se forme un área seca y dos líneas de goteo, cuyo propósito es transportar el agua lluvia hacia el exterior, donde los makú botan las semillas de los alimentos que consumen. Cuando las bandas dejan el campamento se forman allí huertos silvestres, de esa manera le devuelven a la selva parte de su capa vegetal, y evidencian una zona que no volverán a ocupar, pues la idea es no volver a estar en campamentos abandonados. Los huertos también tienen valor simbólico, pues allí entierran a sus muertos. Los campamentos son espacios vitales particulares que se articulan con el bosque, están unidos por trochas y sen-

Universidad das, son marcas en el territorio y huellas en la selva. Escenario simbólico Los Nukak comparten en el campamento una zona central, que podría llamarse comunal. Alrededor de ese espacio las mujeres cantan mientras hacen chinchorros, los jóvenes tocan flauta de hueso de venado, otros comen carne de mono, mientras los niños juegan o aprenden a tejer pulseras. La selva les provee la materia prima y ellos con su pericia transforman caña en cerbatanas y cogollos de chumare en hilos. La zona social es escenario de bailes, juegos y otras actividades. Alrededor de ésta practican artes como la pintura en cuerpos y caras, para esto emplean colorantes de especies como el achote y el eoro. La depilación es una práctica de hombres, mujeres y niños, quienes se quitan periódicamente los pelos de la frente y las cejas con la savia de algunas plantas. Allí desarrollan rituales de encuentro que sirven para formalizar la llegada de un grupo local visitante al territorio del anfitrión y como mecanismo para resolver los conflictos o mediar entre ellos. “El encuentro comienza con un alegato, continúa con empujones entre unos y otros, y finaliza con un diálogo franco alrededor de un banquete”. Todo un conjunto de elementos prácticos y simbólicos que se articulan para dar una coherencia a la noción de entorno, supo leer la arquitecta Elizabeth Clavijo en la cultura Nukak Makú. Por eso resalta la importancia de pensar y comprender esas dimensiones arquitectónicas en otras culturas tan válidas como la nuestra. “El tiempo pasa, la historia se desarrolla, pero algunos elementos tradicionales continúan presentes, aun en medio de la modernidad”.

La pintura en el cuerpo y la cara son expresiones estéticas y simbólicas trascendentes dentro del universo Nukak.


Carlo Federici: académico y humanista finición del compromiso de la Universidad Nacional con la educación básica y media, promoviendo la investigación pedagógica. Logró transmitir a sus alumnos y colegas una gran preocupación por el rigor y la claridad. Mostró que la discusión y la apertura a los argumentos de los demás pueden contribuir a forjar criterio y conocimiento, por medio de la comunicación sin prejuicios, sin caminos dados ni verdades impuestas. Dicha discusión implicaba una valoración del otro y un respeto inmenso que se traducía en una atención cuidadosa y en una crítica aguda a las ideas de su interlocutor. En todo momento reinaba la fuerza del argumento. En el diálogo con el profesor, se debía saber por qué se usaba cada palabra y tener conciencia de su carga semántica. Tal vez su legado más importante está en quienes se acercaron a él. En cada persona suscitó una reflexión sobre las cosas más fundamentales de la vida. Enseñó, con su ejemplo, que hay que comprometerse a fondo y con responsabilidad en cada labor que uno hace y que cada decisión hay que pensarla y asumirla con sus consecuencias.

El Grupo Federici hace homenaje póstumo a su maestro y resalta la vigencia del disentimiento como forma de conocimiento y de la pedagogía como ética y forma de vida.

A través del aprendizaje, de los interrogantes, el ser humano progresa, se dignifica. Un punto central es, en cada caso, encontrar de manera clara y precisa la pregunta. Además de haber sido un gran académico, Federici será recordado por su entereza moral y por su afán de procurar el bienestar para los demás, sobre todo para los niños. Su interés por evitar el maltrato pedagógico hacia los alumnos en la escuela lo llevó a realizar valiosos estudios sobre la enseñanza de los sistemas numéricos, la resolución de problemas y los sistemas de símbolos en la matemática. Decía: “Es el niño quien construye la idea; el maestro le sugiere el nombre”. Por esta razón cada palabra que se le dice al infante tiene consecuencias fundamentales para su formación. El entusiasmo por las ideas y el compromiso por los intereses del otro hacían que una discusión con él desembocara rápidamente en una pregunta fundamental. En la conversación era muy común llegar rápidamente a una pregunta fundamental y de allí a las raíces del problema discutido. En ningún momento se aceptaban opiniones basadas en argumentos de autoridad de ninguna de las partes. Para él, la mejor manera de darle sentido a las cosas era ver sus orígenes tanto históricos como conceptuales. Además, desde esta perspectiva se lograban importantes pistas sobre cómo enseñar. Contribución a la cultura académica En la Universidad Nacional, Federici modernizó la matemática en los años cincuen-

Guillermo Flórez P.

Grupo Federici*

Al igual que aprender, cómo “desaprender” fue una de las grandes preocupaciones del maestro. Insistía en la necesidad de eliminar preconceptos que han echado raíces en la mente y que es preciso “descartar” como el archivo inútil de un documento.

ta, ayudó a forjar la Facultad de Matemáticas, introdujo el estudio de la lógica en Colombia, consolidó el ciclo de enseñanza de la lógica en el Departamento de Filosofía, abrió espacios de interdisciplinariedad y exploró las relaciones entre arte y matemática; psicología y lenguaje; y entre lenguaje y filosofía. Federici ayudó a institucionalizar el cultivo de las ciencias puras en Colombia; promovió el estudio de la matemática como disciplina independiente y no sólo como herramienta práctica. Impulsó la rede-

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Política y ética Su preocupación por la política se puede interpretar como reflejo de una preocupación ética y como expresión de un inmenso dolor por el sufrimiento del otro, por la injusticia en que vive gran parte de la población mundial. Su trabajo científico y su investigación sobre pedagogía tenían implicaciones éticas y políticas. No asumía estas tareas como fines en sí mismos, sino como medios para mejorar al hombre, para ayudar a pensar de manera clara y crítica, y para evitar el sufrimiento de los niños. En cuanto a la enseñanza, el compromiso por la construcción de una comunicación es fundamental, en ella se debe alcanzar su mayor intensidad. Se trata de reconocer el sentido de la educación como formación humana y no sólo como espacio de desarrollo de habilidades. Federici era radical en su fidelidad a la ética de la comunicación. Era consecuente con sus ideas sobre la importancia esencial de la discusión y estaba siempre dispuesto a asumir las contradicciones propias del diálogo crítico. Como tenía la convicción de que sólo se podía avanzar en el conocimiento a través de la contrastación de puntos de vista distintos, decidió conformar grupos de trabajo hasta el final de sus días.

Uno de los grandes valores de Federici era su emoción frente al descubrimiento. Estaba dispuesto a asombrarse ante lo nuevo, a festejar el hallazgo de una buena idea. Generalmente empezaba la sesión preguntando: ¿qué han pensado en esta semana, qué quieren que discutamos? Una vez la pregunta adquiría sentido y claridad, la discusión era realmente abierta. Con el fin de eludir “obstáculos pedagógicos”, Federici propuso una simbología que aclara el pensamiento y da sentido a cada signo poniendo en evidencia estructuras subyacentes. En este contexto planteó que para entender y enseñar de manera clara la matemática siempre se debía hacer una referencia última a la experiencia. Federici rechazó tajantemente la heteronomía, la falta de pensamiento auténtico por el dogma. Era un pensador, sus ideas no eran remedos de las de otros autores; daba un significado propio a lo que recogía en sus lecturas y discusiones y criticaba agudamente las propuestas con las que no estaba de acuerdo. Su forma de ver la educación era, en gran parte, un reflejo de su actitud crítica frente a cualquier tipo de autoridad, de injusticia y de heteronomía. La educación para él era una posibilidad para formar personas críticas que no aceptaran pasivamente lo dado. Federici fue un humanista, creía profundamente en el hombre, en el conocimiento y en la posibilidad que éste le da para mejorar. Para él, el hombre podía dignificarse, construirse y formarse por medio de la educación, de la crítica y de la pregunta. No solo atendía a lo que es, sino que defendía radicalmente un deber ser: la posibilidad de formar niños más críticos, responsables y solidarios, sin acudir a maltratos inútiles. Federici era partidario de la clarificación de los procesos, tenía confianza en una razón flexible, amplia, que impulsaba el movimiento hacia una verdad que es “la asíntota de la búsqueda”. Imponer los conceptos en los niños era para él una de las más grandes violencias. El conocimiento no se debe “dictar”, debe ser el producto de una interacción entre docente y discente; debe ser un recorrido en el cual se crea y se descubre; debe ser algo que se encuentra a través de la discusión en el aula y que alimenta el deseo y la voluntad de saber. * Grupo de Investigación sobre educación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia. 1 UN Periódico, 20 de octubre de 2002.


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Cine

Diarios de motocicleta, la película del brasileño Walter Salles, evidenció el interés de los europeos por los hitos históricos latinoamericanos.

Cannes, San Sebastián, Huesca y Cartagena, son algunos de los destinos cinematográficos más apetecidos por los cinéfilos de todo el mundo. ¿Qué se vio en sus festivales el año pasado? El documental y el cine histórico han recobrado nuevas fuerzas. Jairo E. Cruz Silva*

Desde Cartagena hasta San Sebastián, con escalas en la Mostra de Valencia, Locarno y Cinema Jove, el cine de los festivales dejó entrever un renovado interés por el género documental, así como la fascinación por las películas basadas en hechos históricos. Una constante de 2004 que permitió reflexionar sobre la naturaleza de las inquietudes que genera el cine en estos encuentros. Películas como La muerte de Nadie-Enigma de Heinz Chez, en la Mostra de Valencia, del director Joan Dolz, que registra la última condena a muerte del periodo de Francisco Franco, por la vía del “garrote vil”, señalan el carácter inquisitivo que puede alcanzar el documental en su labor de reconstrucción del pasado, pues el caso que trata la película duró 30 años sin que se conociese quién era el muerto. Ahora, aquellos que vieron el documental ya lo saben. Del mismo certamen, cabe destacar el interesante trabajo del director madrileño, Jesús Mora, Operación Algeciras, que muestra una trama policíaca, tejida en plena Guerra de las Malvinas, cuando un comando secreto de la marina argentina quiso atentar contra la Base Británica de Gibraltar. La narración es hecha por sus protagonistas. De otra parte, el vasco Julio Medem obtuvo gran aceptación en San Sebastián y Cartagena de Indias por La pelota vasca, un polémico documental donde entrevista a diferentes personalidades de la vida académica y política de España sobre la situación del país vasco. Cabe resaltar los excelentes materiales de archivo y de imagen. En esta línea también se encuentra el interesante documental Hay motivo, donde

33 directores españoles, en trabajos de 3 a 5 minutos, hacen un panorama de la situación actual en España. Estos ejemplos, entre otros, muestran la buena salud del documental, que en el Festival de Cannes llegó a su cenit con la palma de oro que se llevó Fahrenheit 9/11, del norteamericano Michael Moore; un filme directo, sostenido por una rigurosa investigación, que sin embargo no ha estado exento de críticas, como la formulada por el documentalista francés Nicholas Philibert: “Estoy de acuerdo en denunciar las mentiras de Bush, pero deploro que para ello se utilicen los mismos métodos que el filme supuestamente denuncia; creo que nunca está bien ridiculizar al enemigo”. América Latina en cinta No solo de Europa vive el cine. Por esta razón, la atención de algunos documentalistas se trasladó al nuevo continente para representar con sus pesquisas hechos de la vida política de estos países. Allende, de Patricio Guzmán, por ejemplo, mostró la semblanza de un hombre que alcanzó la presidencia de Chile por la vía democrática, pero la perdió por las fuerzas conspirativas, internas y externas que actuaron en su contra. En Cannes fue bien recibida. Otro líder del hemisferio, fuente inagotable de historias fue Fidel Castro. En Looking for Fidel, documental presentado en el Festival de San Sebastián, su director, Oliver Stone, aborda temas que no había tocado en Comandante, como las ejecuciones de jóvenes, encarcelamiento a intelectuales, presos políticos y las relaciones del líder cubano con el gobierno de George Bush. El tema político y las veleidades del poder ocuparon una franja importante del tra-

Recorrido por los festivales de la mirada bajo de los directores y guionistas de este género que, como afirma Nichols Bill en Cuestiones y conceptos del documental, “plantea una amplia gama de cuestiones historiográficas, legales, filosóficas, éticas y estéticas, las cuestiones del estilo se alteran y evolucionan, se transforman y se adaptan a las condiciones sociales cambiantes”. Historias de la historia De igual forma, acontecimientos históricos recientes también estuvieron en la mira de realizadores y comités de selección, con películas como la italiana Private, de Saverio Constanzo, que refleja la situación del conflicto palestino-israelí, que lo hizo merecedor del Pardo de oro en Locarno. Así mismo, Turtles can fly, cinta de Bahman Godabi, que retrata el drama de los kurdos en la frontera Irán/Irak, días antes de la invasión por las tropas estadounidenses, y que resultó ganadora en San Sebastián. Y para no olvidar, OMAGH, de Peter Travis, basada en la masacre acaecida en la ciudad irlandesa del mismo nombre, producto de una bomba detonada por el Ira Auténtico. Calurosa acogida para ella en el mismo festival. Ante estas temáticas, cabe la pregunta por los criterios de selección de las muestras. Si bien el interés es cinematográfico, ¿persiste el ánimo de los festivales por proyectar cintas con calidad, que sean capaces de tomarle el pulso emocional a la actualidad mundial? Los espectadores tienen la respuesta. De nuevo en América Latina, películas como Diarios de motocicleta, del brasileño Walter Salles, selección oficial en Cannes, o Punto y raya, círculo precolombino en el Festival de Bogotá a la directora venezolana, Elia K. Scheneider, refrendan el interés de los certámenes por los hitos históricos y el desarrollo de los conflictos en el continente americano. No se puede eludir la cuestión familiar que en filmes como Or, de la israelí Karen Yedaya, cámara de oro en Cannes, impacta por su crudeza en el tra-

tamiento de las relaciones entre una adolescente y su madre prostituta. Finalmente, el cine colombiano tuvo una buena recepción en algunos de estos certámenes. En Cartagena, merecido el reconocimiento para el excelente documental Del Palenque de San Basilio, del realizador Erwin Goggel; los premios para María llena eres de gracia; del director Joshua Marston, la polémica de Hábitos sucios, de Carlos Palau, y Malamor de Jorge Echeverri. De la producción local viajaron al Festival de San Sebastián, en España, las películas Sumas y restas, del director Víctor Gaviria, interesante retrato de la época dorada del narcotráfico. Así mismo, La sombra del caminante, del joven cineasta Ciro Guerra, en la sección de nuevos realizadores, con una importante acogida de la crítica. Ambas películas se estrenarán este semestre. Por último, el circulo precolombino de oro para el Rey y el estreno de Colombianos cuestión de fe en el Festival de Bogotá, marcaron el final de año. Sin duda, los festivales se convierten en una excelente vitrina para filmografías de todo el mundo, y el espacio ideal para conocer las tendencias y las nuevas propuestas, que no se encuentran en los circuitos convencionales, ¡todo un deleite! * Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Comunicación Audiovisual, Universidad Autónoma de Barcelona; curador de la Muestra Europea y de coproducciones del Festival de Cine de Bogotá.

Afiche promocional de La sombra del caminante, del joven director cesarense Ciro Guerra, ganadora de la sección “en construcción” del festival de San Sebastián.


Don Quijote: un héroe moderno entre “burlas y veras” A propósito del IV centenario de la publicación cervantina, su actualidad parece ratificarse en la dinámica de nuevos y crecientes lectores hoy. Según la autora, la obra mantiene ese contacto porque dichas generaciones encuentran en las relaciones disonantes y desgarradoras del personaje con su entorno, una historia cotidiana. María del Rosario Aguilar Perdomo*

Gustav Doré, uno de los más famosos ilustradores de El Quijote, perfiló con sus trazos la animadversión del hidalgo hacia los molinos de viento.

Jean Canavaggio, uno de los biógrafos más prestigiosos de Cervantes, ha señalado que si la aventura de don Quijote todavía nos fascina –y tal vez ahora más que nunca, prueba de ello es que, al menos en Colombia, la edición preparada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, y dirigida por Francisco Rico, se ha convertido en el libro más vendido desde diciembre–, se debe al gesto que resume la obra: “ese doble movimiento que hace que cuan más se afane el héroe por enfrentarse con el mundo, más se oculta y resiste éste, acrecentando la distancia, trágica y cómica a la vez, entre lo real y su representación”1. Ese doble matiz del texto cervantino, al que alude el crítico francés y que señala lo trágico que puede ser un hombre viejo que aspira a imponer en el mundo la utopía de la Edad de Oro a partir de sus lecturas, y lo cómico que resulta ese intento en la Edad de Hierro, es, probablemente, uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los lectores del Quijote desde su publicación en 1605. De hecho, los primeros lectores, contemporáneos de Cervantes, asumieron que la que sería poste-

DIRECTOR: Marco Palacios COORDINADORES EDITORIALES: Zoraida Rueda - Fernando Carretero P. COORDINADOR GRÁFICO: Leonardo Cuéllar V. CORRECTOR: Alejandro Rodríguez Mendieta DISEÑO E IMPRESIÓN: Impresiones Periódicas S.A.

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Portada de la primera edición de El Quijote, publicada en 1605 por la imprenta madrileña Juan de la Cuesta.

riormente consagrada como obra maestra de la literatura universal era básicamente un texto que inducía a la risa y subrayaron su carácter cómico. No otro parecía ser uno de los objetivos que Cervantes quería alcanzar con ese hidalgo enloquecido por las lecturas de los libros de caballerías cuando declara en el prólogo que el libro debe procurar que el melancólico se mueva a risa y el risueño la acreciente2. Pero, en interpretaciones posteriores, particularmente a partir de los románticos alemanes, se insistió en una lectura trascendental, filosófica y simbólica, que llamaba la atención sobre el carácter trágico del personaje. Federico Schlegel vio en don Quijote un personaje romántico. A.W. Schlegel hizo una interpretación simbólica de los protagonistas, como encarnación de la poesía y la prosa de la vida. Schelling concibió la obra cervantina como una antinomia entre lo ideal y lo real. Es decir, PÁGINA WEB: http://unperiodico.unal.edu.co VERSIÓN INTERNET: UN Digital CORREO ELECTRÓNICO: unperiodico_bog@unal.edu.co TELÉFONOS: 316 5348 - 316 5000 ext.: 18384 FAX: 316 5232 ISSN: 1657-0987 DIRECCIÓN: Edificio “Uriel Gutiérrez” Trans 38 #. 40-01, p 5


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Literatura renciar entre ficción y realidad. Todos estos dispositivos ficcionales, al conjugarse en el entramado narrativo, hacen del Quijote la primera gran novela universal, como se refiere a ella Georges Lukács en su Teoría de la novela, y, por tanto, deben ser tenidos en cuenta para su justa valoración. No obstante, el eje fundamental de la obra es ese héroe dibujado por Cervantes. Alonso Quijano es un hidalgo pobre, que raya los 50 años, al que se le ha “secado el cerebro” por la lectura de las hazañas relatadas en los textos caballerescos publicados durante el siglo XVI. A partir de su decisión de convertirse en caballero andante, para emular los hechos de Amadís de Gaula y otros valientes caballeros, don Quijote va a interpretar el mundo como si de un libro de caballerías se tratara: los molinos se van a convertir en gigantes, a pesar de la insistencia de su escudero en que no lo son; de igual manera, para el hidalgo las ventas serán castillos, mujeres de dudosa conducta como Maritornes se convertirán en hermosas doncellas que pretenden seducirlo a la luz de la luna; y otra serie de episodios en los cuales hay una refracción en la mirada quijotesca de la realidad. Y esto ocurre no sólo porque Alonso Quijano está loco, sino porque de esta forma puede dar soporte a sus ilusiones y convertirse en don Quijote. Y es que la única manera de que el personaje pueda desprenderse de sus orígenes es mediante un acto de voluntad que le permite revivir la caballería andante y forjarse una identidad propia. Esa identidad que produce risas y burlas entre propios y ajenos (y también entre los lectores), y que paradójicamente El autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha solía presentarse de manera indirecta, tal como lo hiciera con el pseudónimo de Cide Hamete Benengeli en su obra cumbre.

a partir del siglo XIX, y a diferencia de los lectores del XVII, se insistió en el carácter serio de la obra. Dicha interpretación influyó de manera decisiva en los acercamientos que los intelectuales de la Generación del 98 hicieron del Quijote y ésta es la que ha persistido en la sensibilidad y el pensamiento contemporáneos. La obra de Cervantes, por supuesto, nos conduce por ese camino de doble vía en el que se mezclan lo cómico y lo serio, y por eso las valoraciones del Quijote han trasegado por esos senderos3. Esa doble emoción de risa y congoja, que suscita que el lector se ría y disfrute con cada locura del personaje y que, a la vez, llore y se compadezca de sus derrotas, lo hace un texto perdurable y entrañable, tanto, que no se ha dejado de profundizar en él desde hace 400 años. El héroe fracasado Sin embargo, ¿cuál es la causa de que el Quijote siga siendo un texto vigente y moderno ahora, cuando estamos celebrando el IV centenario de su publicación? A mi modo de ver, la respuesta se encuentra en

el personaje del ingenioso hidalgo. Por supuesto, esta perspectiva no pretende restarle importancia a los demás elementos que hacen del texto cervantino una obra revolucionaria desde el punto de vista literario y humano; por ejemplo, el perfecto equilibrio que se encuentra entre la reflexión, la enseñanza y el entretenimiento, que era una de las preocupaciones fundamentales de las teorías estéticas del Renacimiento; o el manejo del lenguaje, la disposición temporal y el empleo de una voz narradora ficticia –Cide Hamete Benegeli–. No podemos olvidarnos tampoco de la tradición carnavalesca que se encuentra detrás de muchos de sus pasajes, particularmente de la segunda parte; o del manejo del concepto de la libertad, que ha llevado a plantear a distintos críticos –el poeta Luis Rosales y el novelista Mario Vargas Llosa, entre otros– que el texto cervantino es una poética de la libertad. Sorprendentes son también los discursos y actuaciones emancipatorias de las mujeres como la pastora Marcela, Dorotea o Altisidora, o los lectores que son incapaces de dife-

se reafirma en sus fracasos, traslada al personaje de un mundo prosaico a un espacio poético en el que todavía son posibles los ideales de justicia y libertad. Don Quijote está en constante conflicto con el mundo que le rodea, porque no encaja en él, está en contradicción con unos Tiempos Modernos que no se ajustan a su manera de interpretar y sentir la realidad. En este aspecto crucial, se cifra la novela moderna, se establecen sus primeros cimientos. Porque la relación de don Quijote con su entorno es disonante, desgarradora, y por eso su aventura es un continuo movimiento en búsqueda de sí mismo en un mundo del que los dioses han desaparecido. ¿Qué más podría ser más afín a la condición de los hombres a comienzos del tercer milenio? ¿Qué metáfora más bella de un mundo irremediablemente perdido y de un hombre que se sobrepone a su propia condición y continuo fracaso? En esencia, este aspecto hace que esta gran novela, española y universal, sea un texto vivo, que todavía tiene mucho qué decirnos sobre la condición humana, y que lo hace plenamente vigente en los 400 años de su publicación. * Profesora del Departamento de Literatura de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia 1 Canavaggio, Jean, Cervantes entre vida y creación, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 2000, p. 93. 2 Cito por la reciente edición preparada por Francisco Rico para conmemorar el IV Centenario, Brasil, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, Alfaguara, 2004, p. 14 3 Así lo han señalado entre otros: Rico, Francisco Breve biblioteca de autores españoles, Barcelona, Seix Barral, 1988, y Montero Reguera, José El Quijote y la crítica contemporánea, Madrid, Centro de Estudios Cervantinos, 1997.


Cortesía Nicolas Cárdenas y Simón Uribe La espectacularidad y ferocidad del conflicto quedaron consignadas en medios escritos y en la historia oral como aspectos de mayor resonancia y recordación.

La identidad del honor y la venganza Paula Andrea Grisales Naranjo, Unimedios

“La venganza entre más pasa el tiempo, más hijueputa es todavía, porque tú no la esperas”; fue quizá por eso que la familia Valdeblánquez, tras cinco años de relativa tregua, no había asesinado al último varón de la familia Cárdenas: un niño. En 1970, siete años antes del nacimiento de Hugo Nelson Cárdenas Cárdenas, su familia había comenzado un enfrentamiento con los Valdeblánquez en el que hacía falta la última pincelada del desquite. Libertad Cárdenas, la mamá, confiaba en que todo había terminado, “pero resulta que los ‘manes’ no querían matar a Hugo tan chiquitico, sino que lo querían dejar crecer para que le doliera más a la vieja”. Y una mañana, cuando Hugo Nelson esperaba el bus para ir al colegio, recibió dos tiros que le provocaron la muerte. Así lo narra un amigo de su infancia.

Ese sería el último muerto tras el parcial exterminio entre las familias Cárdenas y Valdeblánquez por casi 20 años. Todo comenzó cuando José Antonio Cárdenas, el padre de Hugo Nelson, asesinó a Hilario Valdeblánquez por un problema de honor relacionado con una mujer, dando lugar a una cadena de venganzas que acabó relativamente con ambas familias. Esta historia, de gran parecido a la de una novela, tuvo su origen hace 35 años en Dibulla, una población de la Costa Caribe colombiana al suroccidente de Riohacha. Ya que produjo tanto dolor, nadie directamente involucrado quiere recordarla ni hablar sobre ella. Pero Nicolás Cárdenas y Simón Uribe, politólogos de la Universidad Nacional, a pesar de ser cachacos encontraron el boleto hacia esos recuerdos cuando por azar conocieron a Camilo, un médico bogotano que vivió en Dibulla durante tres décadas, y a quien la gente luego le atribu-

yó ser tío de estos jóvenes. Así pudieron dar inicio a un proyecto que se propuso analizar el caso desde la ciencia política. El trabajo de grado resultante invita a salirse del enfoque politológico centrado en el análisis del estado y el sistema político y, en cambio, propone “considerar fenómenos sociales menos estudiados donde también se ejerce poder y violencia”, explica Nicolás. “En este caso particular había un estado, el colombiano, pero no tenía injerencia alguna en la forma de dar una salida a la cadena de venganzas”, asegura Simón. Malditos encantos femeninos Sobre el origen del conflicto hay varias versiones: según una, un Cárdenas se amancebó con una Valdeblánquez, con quien no quería casarse, mientras que en otra, dos hombres de las respectivas familias sostenían relaciones con la misma mujer. Pero, ¿por qué un problema de amores lleva al exterminio de dos familias? Para dar respuesta a este interrogante Nicolás y Simón definieron el conflicto como mestizo, “queriendo decir con esto que no es posible atribuirle una única respuesta, por el contrario, su estudio devela diversas influencias culturales presentes en la identidad del dibullero, donde se mezclan elementos de sus antepasados wayúu, español y africano”. Los rasgos mestizos en esta cultura se entienden a partir del cruce de diversos grupos humanos, pues Dibulla es un lugar de frontera entre la Sierra Nevada de Santa Marta, el mar Caribe y la península de la Guajira. En la identidad dibullera, Nicolás y Simón encontraron que la mujer, el honor y el parentesco, tienen notoria importancia a la hora de entender la magnitud de este problema interfamiliar. La relevancia de la mujer se relaciona con un rasgo de género que hace del hombre (el padre y los hermanos) el defensor de su sexualidad; por tanto, cualquier atentado contra su “integridad” es una ofensa al honor colectivo, pues éste desborda el ámbito individual y se convierte en un valor familiar. A su vez, Nicolás y Simón explican que una ofensa contra el honor “constituye un perjuicio al capital simbólico del ofendido, quien está obligado a actuar para restablecerlo”. Así, la fuerza del parentesco hace que esa restitución cobije a los parientes y compadres del sexo masculino tanto del ofensor como del ofendido. Entre los dibulleros, la ofensa más grande al honor es el derramamiento de sangre. Y recurrir a un tercero para darle solución, en este caso las autoridades, es aceptar que

se es incapaz de defenderse por los propios medios. Por tanto, la muerte se paga con muerte. De este modo, la obligación de respaldar a víctima y victimario cayó sobre los hermanos de los protagonistas iniciales: Hilario Valdeblánquez y José Antonio Cárdenas. Luego se transmitió a los primos hermanos y los hijos de los primos colaterales, a lo largo de 19 años. Del burro a la Ranger A mediados de la década del 70, la costa vivió una época de abundancia y derroche gracias al cultivo y tráfico de marihuana, que se conoció como “la bonanza marimbera”. Hubo una oleada de nuevos ricos en la región que se tradujo en extravagancia y violencia. Este abrupto cambio se expresa popularmente diciendo que muchos pasaron del burro a la Ranger sin pasar por la bicicleta. Entre las familias dedicadas a este negocio estuvieron los Cárdenas y los Valdeblánquez. Esto les permitió, entre otras cosas, dejar el ámbito rural de Dibulla y trasladarse a Barranquilla y Santa Marta, donde transcurrió la parte más agresiva del enfrentamiento. La bonanza tuvo un papel decisivo en este conflicto, pues fue esta coyuntura económica la que marcó el paso hacia una venganza feroz e inédita en la Costa. Hizo, por ejemplo, más letal la matanza entre ambas familias. Nicolás y Simón encontraron que esto se tradujo en la adquisición de armamento moderno, incluso con poder de destrucción a gran escala, como granadas y explosivos. Contrataron sicarios, mercenarios, informantes e incluso miembros de la policía y el ejército. Y en vez de existir un tercero que ejerciera como mediador, hubo interés en mantener y avivar el conflicto a través de rumores y chismes callejeros, pues para muchos el enfrentamiento se volvió fuente de empleo. Otro de los grandes cambios a lo largo de la guerra, ocurrió en su última etapa, cuando se hizo más cruda. Por causa del incumplimiento de un pacto de paz, con el asesinato de Francisco Cárdenas Ducad, el manto del desasosiego se extendió a mujeres, ancianos y niños como Hugo Nelson Cárdenas, la última víctima. Y así, tras 19 años de venganza, con un número indeterminado de muertos entre implicados y ajenos al conflicto –algunos dicen que más de cien– , se dice que los ganadores fueron los Valdeblánquez, al dejar a los Cárdenas reducidos a una tropa de viudas y huérfanos. Al respecto, un dibullero sentencia: “Las guerras no son buenas ni ganándolas”.

Bogotá, D.C. • No. 70 • Febrero 6 de 2005 • PÁGINA WEB: http://unperiodico.unal.edu.co • CORREO ELECTRÓNICO: unperiodico_bog@unal.edu.co • ISSN 1657-0987

U.N. Periódico No. 70  

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