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ISSN 2339-4234

Órgano informativo de la Asociación de Salas de Artes Escénicas de Medellín Edición N.º 50 - Julio/2017 - 6.000 ejemplares - Distribución gratuita

Viana 3 John Entrevista 7

Casa del Teatro 30 años

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Cofradía Teatral

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Gestos Mnemes

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XIII Fiesta de las Artes Escénicas


EDITORIAL 2EDITORIAL

Medellín en Escena

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Asociación de Salas de Artes Escénicas

Estamos en el número cincuenta Asociados Casa Clown CasaTeatro El Poblado Colectivo Teatral Matacandelas Corporación Artística La Polilla Corporación Artística Ziruma Corporación Carantoña Corporación Caretas Corporación Casa del Teatro Corporación Cultural Canchimalos Corporación Cultural Nuestra Gente Corporación Cultural Vivapalabra Corporación La Fanfarria Elemental Teatro El Teatrico de Medellín Fundación Circo Medellín Teatro Barra del Silencio Teatro El Trueque Teatro Oficina Central de los Sueños Teatro Popular de Medellín Junta Directiva Teatro Oficina Central de los Sueños Elemental Teatro In-fusión Teatro Corporación Artística La Polilla Corporación Caretas Dirección Administrativa Ana Cecilia Hernández Gallego Revisor fiscal Darío Calderón Corrección de estilo Catalina Trujillo Consejo Editorial Cristóbal Peláez Iván Zapata Jaiver Jurado José Félix Londoño Diagramación DH Diseño Comunicaciones Verónica Madrid Impresión La Patria Contacto periodico@medellinenescena.com www.medellinenescena.com Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Cansados de la dispersión que habitaba entre nosotros por aquellos días, y tratando de interpretar la lenta pero creciente apertura de pequeñas salas de teatro en el centro de la ciudad, entre conversas y preguntas sobre cómo potenciar el teatro en Medellín, surgió en los años noventa el Circuito de Salas Teatrales. Imposible no recordar ahí a ese gran activista y animador teatral, Luis Carlos Medina, profesor de la joven escuela de teatro de la Universidad de Antioquia, quien participó con Víctor Viviescas, Gilberto Martínez, Eduardo Cárdenas, José Sanchis Sinisterra y José Gabriel Mesa en la fundación de la Casa del Teatro. Éramos un reducido núcleo de minúsculas salas: Exfanfarria, Matacandelas, Pequeño Teatro, Teatro Popular de Medellín, Teatro Experimental La Mancha, y persistíamos infatigables en el propósito de consolidar una relación con el público. Respondíamos a ese fenómeno nacional de una rápida proliferación de espacios escénicos autónomos, pero permanecíamos invisibles en el ámbito local. El Circuito se propuso implementar prácticas conjuntas que coadyuvaran a una mayor presencia de sus integrantes e hicieran posible la interlocución con el Estado, entendiendo la actividad teatral como un hecho público, y las salas como entidades privadas y abiertas que construían, desde su quehacer escénico, un vínculo con la comunidad. La primera acción fue la Feria del Teatro, un maratón de obras, comparsas, títeres y talleres, dentro y fuera del Te a t r o M e t r o p o l i t a n o . T u v i m o s u n a programación intensa, de mañana a noche, que trataba de abrir un radio de acción hacia aquellos que permanecían indecisos o indiferentes frente al hecho teatral. La segunda fue la celebración del Día Internacional del Teatro que, con el apoyo del departamento de Cultura de la Secretaría de Educación Municipal, convocó de manera gratuita a las salas con el nombre: La Alcaldía abre las puertas de los teatros. Aquella memorable noche nuestras salas se colapsaron y, ante la avalancha de público, algunos teatros decidieron responder al fervor realizando generosamente doble función. He ahí el antecedente del actual programa Salas Abiertas.

Si hablamos de memoria, es oportuno mencionar que, como parte importante de la actividad de nuestro gremio, se hablaba de la creación de un Centro de Documentación Teatral, un proyecto a corto plazo que pudiera contar con un espacio físico y personal autónomo calificado, responsable de reunir memoria sonora, visual y literaria de nuestro momento teatral. Un banco de materiales que trascendiera el estrecho círculo del entorno, para proyectar la historia y la investigación de la cultura teatral como un patrimonio común. Una entidad dinámica capaz de extender y promocionar una memoria entendida no como una nostalgia, sino como apropiación y reflexión necesarias para conocer y proponer nuevos caminos al arte escénico. Entre enredos burocráticos y la falta de solidez organizativa de los grupos, la ejecución de tal proyecto se fue diluyendo hasta su total olvido. Excepto los apuntes de Eladio Gónima, en aquella magnífica crónica extensa llamada Historia de Medellín y vejeces, rescatada del olvido por la Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, carecemos en la ciudad de un registro consecuente del teatro. No obstante, hay apuntes, materiales e investigaciones que, desde diversas fuentes, reúnen ya un material considerable para tratar de hilvanar un relato. Queda, eso sí, en buen uso y funcionamiento, la Biblioteca Gilberto Martínez, un esfuerzo personal del maestro, reuniendo y donando una amplia bibliografía sobre el tema, a disposición de todos. También existe Medellín en Escena, como la entidad regional que reúne el mayor número de salas del sector que ha de consensuar planes conjuntos: operación de la Red de Artes Escénicas, eventos especiales (talleres de formación), Fiesta de las Artes Escénicas y la edición de un periódico. Estas líneas para contarles que justo hoy estamos celebrando la edición número 50 de nuestra publicación, un espacio donde hemos ido dejando rastros y testimonios de un momento muy particular de nuestra historia. ¡Salud!

V TITEREFIESTA

del 21 al 30 de julio de 2017 Una Apuesta a la infancia foto:Cortesía

La V Titerefiesta es, nuevamente, el espacio de encuentro de los titiriteros de Antioquia. Invitados: 13 grupos profesionales dedicados al arte de los objetos animados. Todos ellos con ganas de compartir sus producciones para contribuir con la formación de público del Área Metropolitana y municipios de Antioquia. Los montajes, todos realizados con gusto y profesionalismo por la creación titiritesca, están disponibles para alegrar los corazones y la imaginación de todos los que se acerquen a apreciar estos trabajos de los titiriteros: diez regionales, dos nacionales y uno internacional que harán la fiesta de los títeres en Antioquia. Grupos participantes: Camaleón, de Medellín; Jabrú, Caretas, Pertrechos, Sol y Luna, Dramaleón, del Carmen de Viboral; Alevín Títeres, Camaleón, de Urabá; Cuarto Creciente, de Turbo; Tecoc, de Bello; Arlequín, de Cúcuta; Mamarrachos Parlanchines, de Cartagena; y Charlot, de Venezuela. Los títeres convocan y se toman Antioquia porque le apostamos a la infancia. Tendremos 30 funciones en espacios como escuelas, colegios, entidades, Centro de Desarrollo Cultural Moravia, casas de la cultura de Medellín

(Pedregal, Manrique, Ávila y Popular) y salas de los municipios: Medellín, Bello, Turbo, Apartadó, Chigorodó, Itagüí y Jericó. Las salas participantes son: Corporación Caretas, en el corregimiento S a n C r i s t ó b a l ; Te c o c , e n B e l l o ; Corporación Camaleón, en Apartadó; Grupo Cuarto Creciente, en Turbo; Centro Cultural de Chigorodó y Casa del Sol, en Jericó. En esta edición contamos con dos exposiciones de títeres, en homenaje para el maestro titiritero Néstor Gaibor Maldonado, de Títeres Sol y Luna, en sus 35 años de dedicación al arte de los títeres. Son títeres que cuentan sus historias, algunas cómicas y divertidas, otras trágicas y absurdas, pero todas con el mayor deseo de reinventar la creatividad y la imaginación de sus creadores los titiriteros. Estas van del 29 de junio al 30 de julio de 2017, en la Biblioteca de Itagüí Diego Echavarría Misas, calle 48 51-34 y la Sede del Teatro Camaleón Urabá, en Apartadó. Eventos académicos sobre el quehacer titiritesco: Están programadas 10 conferencias distribuidas en los municipios participantes. Los expositores: María Victoria Suaza, Ricaurte Carmona, Néstor Gaibor,

Rodolfo Gómez, William Hurtado, Edgar Serrano, Sandra Milena Restrepo, Jorge Libreros, Carlos Alberto Giraldo, Wolfgang González y directores de los grupos invitados al festival. Equipo coordinador de la Titerefiesta: Néstor Gaibor Maldonado, Lelis Sierra Barros, María Victoria Suaza, Ricaurte Carmona y Rodolfo Gómez Peralta. Grupos organizadores: Caretas, Sol y Luna, Alevín Títeres, Ciati (Corporación Instituto Artístico de Títeres) y Camaleón Urabá. Ejecuta: Corporación Arkadia ante la Alcaldía de Medellín. Evento ganador de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura 2017 Secretaría de Cultura Ciudadana, Alcaldía de Medellín Apoyan: Medellín en Escena, Ático, Opción Hoy y las salas Caretas, Tecoc, Camaleón Urabá, Casa del Sol Jericó, Informes: Teléfonos: 4270698 – 3148246053 - 3154444896 titerefiestantioquia@gmail.com Facebook: Titerefiesta asoaticoantioquia.


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Entrevista ENTREVISTA 3

Asociación de Salas de Artes Escénicas

3. Domingo 27 de agosto Comparsa de la XIII (EVENTO ESPECIAL) Horario: 3:00 p. m. Salida desde el Teatro Pablo Tobón Uribe.

John Viana

Este año, la reflexión de esta actividad de teatro de calle, que bajará por La Playa hasta el Museo de Antioquia, será sobre la paz, en un momento crucial del país, en el que el arte es el mejor camino para la reconciliación.

La necesaria ritualidad de la representación teatral

Recorrido desde la Glorieta de la Vida del Teatro Pablo Tobón Uribe, hasta el Museo de Antioquia. Pasacalles de animación que darán vida en color, música e imágenes, para abrir nuestra fiesta y compartir con la ciudadanía en las calles. Un evento especial para compartir en familia.

Envidia provocan quienes, aun en las condiciones adversas que se ciñen insistentemente a nuestro tiempo, permanecen firmes en el angustioso y placentero oficio de crear como signo de una convicción innegociable. Bienaventurados los que encuentran tempranamente aquello que les roba las horas de sueño y los compensa con sublimes instantes de estremecimiento y exaltación. Este hombre es uno de esos afortunados en los que habita la certeza de un amor eterno, desde el momento mismo en que pisó por primera vez un escenario. Encontró allí la fuerza y la fragilidad, la palabra y la sensación. Es el teatro su bastión y el vínculo poético que le permite, hace más de veinte años, explorar la condición humana y desentrañar sus propios dramas.

4. Martes 29 de agosto MOLIENDA DE DANZA (EVENTO ESPECIAL) Horario: 7 p. m. Valor: $15.000. Lugar: Teatro Pablo Tobón Uribe

Por María Camila López Isaza

Participan 12 agrupaciones de danza Una cosecha con diversos matices, un viaje a través del cuerpo y la vibración de la música. Esta velada ofrecerá a los espectadores un mosaico de movimientos al ritmo de danza urbana, folclor del Caribe y de la región Andina colombiana, tango, danza contemporánea, afro contemporáneo, dancehall y break dance y un poco más. Un espectáculo alucinante que convocará solistas, parejas y grupos. ¡Imperdible!

Foto: Cortesía

5. Jueves 31 de agosto Nuestra verbena VERBENA DE LA XIII FIESTA DE LAS ARTES ESCÉNICAS (EVENTO ESPECIAL) Horario: 7:00 p. m. Lugar: por confirmar Se habla de verbena como una fiesta popular, jolgorio en poblados y barrios, en honor a un santo o a un acontecimiento especial. Aquí, en la XIII Fiesta de las Artes Escénicas, tendrá como protagonistas las artes escénicas y la música, una noche para el encuentro, la gastronomía y el disfrute del espacio público. La calle a cielo abierto tendrá a disposición el servicio de mesas con viandas y bebidas —asados y cerveza artesanal, atendidos por Ítaca, Piraña Bar y El Túnel—.

Directorio Medellín en Escena Cra 42 54-50 Centro - 239 81 25 medellinenescena@medellinenescena. com La Polilla Calle 23 76-85 Belén - 343 36 27 info@lapolilla.org Caretas Cra 126B 61A-71 San Cristóbal 427 06 98 caretas@une.net.co La Fanfarria Cra 84 42C-54 La América 250 92 30 fanfarria@une.net.co El Trueque Cra 40 50B-32 Centro - 217 26 05 eltrueque@teatroeltrueque.com

Ziruma Calle 64 39-18 Villa Hermosa 284 34 62 arte-ziruma@hotmail.com Carantoña Cra 75 24-47 Belén - 343 40 22 corporacioncarantona@gmail.com Elemental Teatro Cra 42 44-46 Centro - 217 63 75 teatroelemental@gmail.com El Teatrico Transv 39B Circular 2-46 Laureles 411 88 78 reservas@elteatrico.co Nuestra Gente Calle 99 50C-38 Santa Cruz 258 03 48 nuestragente@une.net.co

Canchimalos Calle 47 80-37 Floresta - 448 97 40 culturacanchimalos@gmail.com Matacandelas Calle 47 43-47 Centro - 215 10 10 matacandelas@matacandelas.com Viva Palabra Calle 55 43-63 Centro - 239 61 04 corporacionvivapalabra@yahoo.com Teatro Popular de Medellín Calle 48 41-13 - Centro 216 62 62 teatrotpm@une.net.co Casa Clown Cra 44 69-71Manrique Central 211 65 70 colectivoinfusion@gmail.com

Barra del Silencio Calle 45C 75-151- Velódromo 413 55 83 barradelsilencio@gmail.com Oficina Central de los Sueños Cra 43 52-50 - Centro - 239 41 79 teatrooficina@une.net.co CasaTeatro El Poblado Cra 47B 17B sur-30 - Poblado - 321 11 00 info@casateatropoblado.org Circo Medellín Cra 53 30A-155 Cerro Nutibara 265 23 69 info@fundacioncircomedellin.com Casa del Teatro Calle 59 50A-25 Prado Centro 254 03 97 administracion@casadelteatro.org.co

foto:Cortesía


ENTREVISTA 4 Entrevista En Pascasio con San Juan, bordeando una zona que, en el centro de la ciudad se ha hecho a una interesante actividad cultural, hay una vieja casona —otrora una bodega abandonada— en la que moran plácidamente 247 m² de arte y ritualidad. La oscuridad del recinto, controlada permanentemente con velas y luces tenues, da la sensación, en cada visita, de estar a punto de presenciar algún tipo de ceremonia especial. La pequeña sala de estar tiene visitantes permanentes que van desde García Lorca hasta Pessoa, y es lugar idóneo para permitirse una buena conversación, en la que no será extraño desviar cada tanto la mirada hacia el techo para observar el imponente candelabro de cucharas desechables que remata la decoración. Durante los últimos siete años, esta casa ha sido la apuesta artística de John Viana, un obstinado soñador que ya ajusta más de una década sorteando laberintos escénicos con Elemental Teatro. La abuela Mariana Fuertes presencias han definido su carácter: la matrona aguerrida que fue su abuela paterna, encargada de su crianza; la generosidad de su madre, y el ímpetu de quien fuera su mentor en el teatro por doce años. Ha tenido siempre una relación conflictiva con esas figuras paternas que, en la vida y en la escena, le han dado el criterio para saber qué quiere ser… Y qué no. Estos y otros personajes han coincidido con él en el camino, dándole forma a un espíritu sensible, disciplinado e irremediablemente entregado a su oficio. «Me crio, mayoritariamente, mi abuela paterna, porque como mis papás trabajaban, me tocaba quedarme con ella. Solamente veía a mis papás el fin de semana. Mi abuela es alguien muy importante en mi vida […] Era sobreprotectora. Se sentía muy responsable por mí, de que no me fuera a pasar nada; cuidaba con quién me juntaba. Siempre fui un chico muy tímido, miedoso, callado. Era el típico niño formalito, casi agüevado». Cuesta creerlo, pero el pelao era un flacuchento rubio, de gafas, y la adoración de las amigas de su abuela, cuando la acompañaba a hacer visita vestido siempre con su camisa metida cuidadosamente entre el pantalón. Un niño decente que no le pedía más que

un soldado de chocolate y un buñuelo caliente en las típicas idas al centro. «Como después de los nueve años, mi papá y mi mamá decidieron que ya mi abuela no me cuidaba más. Nos fuimos a vivir a un inquilinato; nos separaron un tiempo. Por azares de la vida, volví a vivir con ella. Era la parcera mía. Mi abuela no era mi abuela; era mi amiga. A ella le contaba cuántas novias tenía, porque tenía dos o tres. Era cómplice, una bacanería. Me tocó cuidarla en un momento donde estuvo muy enferma. Ahí aprendí a cocinar, porque me daba instrucciones desde la cama […] Yo la cuidaba con todo el amor del mundo». En medio de las búsquedas juveniles, la Iglesia fue un primer acercamiento, entonces inconsciente, a la teatralidad. John Viana, señoras y señores, fue acólito de la San Judas Tadeo. «Yo estudiaba en el Alfredo Cock Arango, de Castilla. Un día llegan y dicen, “¿Quiénes de aquí quieren servir a Dios y ser acólitos de la iglesia?”. Desde niño estaba buscando algo y sabía qué era: siempre quise irme de la casa. Siempre quise no estar ahí. Buscaba cosas por hacer para estar afuera. Y empecé a ser acólito. Era el más devoto, con esa carita de ángel que tengo. ¡Para mí era un asunto tan serio! El rigor de mi abuela en muchas cosas hizo que desde chiquito me empeliculara en lo que fuera. Entonces me ponían a llevar el incensario en las procesiones de Semana Santa. Yo voleaba ese incensario y pensaba: “con esto estoy santificando a todo el mundo. Toda esta gente salió del purgatorio derechito al cielo” […] En eso duré mucho tiempo, como un año. Y yo con esa devoción. Teníamos reuniones con los curas, nos hacían trabajo vocacional, como de alguna manera intentando reclutar gente para el seminario. Yo iba a ser uno de esos, pero hubo cosas que me decepcionaron […] Cometí el gravísimo error de ir a decirle a mi abuelita: “Soy ateo”. Primero que todo, casi le da un infarto. Segundo, me dijo: “Yo preferiría que usted estuviera muerto a que me dijera eso”. Y yo: “Abuelita, es charlando”. ¿Charlando? Se enojó conmigo un montón de tiempo y entré en un problema teológico […] Luego, con los años, entendí que lo que yo buscaba no era una religiosidad, sino una ritualidad. Es como si hubiera cambiado la iglesia católica por el

Medellín en Escena

teatro y lo hubiera convertido casi en un culto, en un lugar sagrado». Aquí es Le falla la memoria al mencionar con exactitud cuál fue su primera experiencia como espectador: posiblemente haya sido El padre Casafús, de la Exfanfarria; Juegos nocturnos I, de Matacandelas; o La posadera, del Pequeño Teatro. La confusión, sin embargo, no logra hacerle olvidar que disfrutó genuinamente de cada una de ellas. Como actor, el recuerdo lo tiene claro. «Un compañerito mío del colegio tenía un hermano que se llamaba Mauricio. Y Mauricio llegó un día y dijo: “Ve, muchachos, quiero montar un grupo de teatro, a ver quiénes se le miden”. Yo ya había hecho centros literarios en el colegio, hacíamos parodias, cantábamos, hacíamos fonomímica. Y empezamos dizque a ensayar con él. Me acuerdo que montamos la historia de un gamincito que se robaba una torta porque tenía hambre; lo cogía la policía y lo encanaban. Algo así. Yo era el gamincito, protagónico desde chiquito [risas] y gamín desde chiquito también. Me acuerdo de que él hacía un número de pantomima y se pintaba la cara de blanco. Nos presentamos en un colegio de monjas que había allí en Buenos Aires […] Fue dizque un éxito, una maravilla. Yo tenía catorce años. La primera vez que estuve parado en un escenario haciendo teatro». En el 91 conocería a quien reafirmaría de una vez y para siempre su actividad teatral y su amor por la creación escénica. Farley Velásquez fue su profesor, su amigo. Juntos formarían una dupla poderosa que, unida a un combo de talentosos actores, daría vida a uno de los grupos más representativos de la ciudad: La Hora 25. «En décimo o en once, uno tiene que alfabetizar y las opciones que había en esa época eran, o trabajar en una biblioteca o en un kínder. Ninguno de los dos me gustaba. Cuando, de pronto, en el Centro Asistencial de Servicios Docentes de Castilla salió un letrerito: “Grupo de teatro válido como alfabetización”. Yo dije: “¡Aquí fue!”, y me metí de una. Llegamos un montón, éramos como quince. Entonces llegó Farley. Me acuerdo de que la primera clase dijo: “Elijan un lugar en el escenario. Siéntense en posición de flor de loto.

Ese siempre va a ser su lugar. Ahí está su energía”. Y comenzamos a trabajar. Cuando empezamos con esos ejercicios, me daba terror hacerlos. Había cosas muy bacanas: ejercicios de relajación e imaginación; ejercicios en solitario donde yo me la sollaba, pero para mí esa sensación terrorífica era lo que más me gustaba. Paradójico: me gusta mucho porque sufro mucho». El trabajo con el grupo de Castilla —dirigido por Farley— desembocó en un montaje decisivo para John Viana. «Me puso un personaje que era un niño. Y me acuerdo de que tenía pantaloneta blanca, camisa blanca, cargaderas negras, medias blancas y zapatos blancos. Un niño que saltaba una cuerda; ese era mi personaje. La obra se llamaba Fiesta sin nombre, un texto que había escrito Jorge Iván Grisales; Farley lo había cogido y había montado una obra. Era un cosa medio política […] Me acuerdo del día de estreno de esa obra. Ensayamos, yo tenía ese personaje solamente. No tenía texto, como dos palabritas. Pero lo tenaz era que yo salía del público. Había varios personajes que salían de ahí. Era un teatro grande, cabían por ahí 300 o 400 personas. Me acuerdo de esa sensación el primer día. Yo, sentado en las escalitas, con la cuerda, vestido de niño, maquillado; y el público entrando para empezar. El corazón era una cosa impresionante, me quería morir. Pero era muy bonito. Empezó la obra, yo salía al ratico. Cuando empiezo a moverme en la obra, fue donde yo dije, “esto es lo mío. Yo en esto me muero. No quiero hacer nada más en la vida que no sea teatro”. Sentir ese máximo placer era una revelación. Yo dije: “Aquí es”. De esa obra hicimos muchas funciones. Cada vez la disfrutaba más […] Estuvimos todo ese año trabajando con Farley, hasta que lo echaron. Yo decía: “Jueputa, y ahora qué voy a hacer los fines de semana”. […] En enero suena el teléfono de mi casa. Era él. Me dijo: “Estoy trabajando en El Ágora, de Envigado, voy a montar una obra y quería saber si vos querés estar, pa que mañana traigás pantalón negro, camisa blanca y corbata roja”. ¡Me los conseguí de una! Esa noche fui feliz otra vez. Madrugué y me fui para allá. Lo habían contratado para montar Crónica de una muerte anunciada y yo iba a ser uno de los gemelos

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Asociación de Salas de Artes Escénicas

Cinco eventos para no perderse 1. Viernes 25 agosto INAUGURACIÓN X MOLIENDA TEATRAL (EVENTO ESPECIAL) Horario: 10:00 p. m. Valor: $35.000 Lugar: Teatro Matacandelas Evento colectivo de grupos de la ciudad, diferentes artes escénicas en una noche de fiesta. Este es el evento de inauguración de la XIII Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín. Para insomnes, trasnochadores y sinvergüenzas. Este año llegamos a la décima cosecha de una velada exclusiva para nictálopes. Punto de encuentro en el que espectadores y artistas comparten la tríada esencial para aguantar la trasnochada: teatro, tinto y tertulia. Una jornada única que retoma las tradicionales moliendas campesinas y las traslada a un ambiente artístico, urbano y underground. En intervenciones de doce minutos (tiempo máximo para cada representación), el público disfrutará de un repertorio local con fragmentos de varias piezas escénicas, que incluye clown, música, danza y títeres. Un evento pa disfrutar solo, emparejado o en combo. Llegue cuando quiera, que estaremos hasta que nos den los ojos.

2. Sábado 26 y domingo 27 de agosto Cita con Santi Censo (EVENTO ESPECIAL) EL LENGUAJE DE LOS ACTOS ÍNTIMOS Masterclass con Santi Censo Fechas: sábado 26 (de 2 a 7 p. m.) y domingo 27 (de 10 a. m. a 1 p. m.). Precio: $200.000 Lugar: Elemental Teatro Plazas limitadas: 20 alumnos.

Santi Censo. Foto: Cortesía

Santi Senso, creador e impulsor de los Actos Íntimos viaja desde Madrid a Medellín para compartir por primera vez en Colombia su lenguaje impartiendo una Masterclass dentro de la programación de la XIII Feria de las Artes Escénicas. «Actriz, Actor, no busques ser diferente porque te frustrarás. Acepta tu Ego y la Vulnerabilidad que lo habita te hará Único, Única». En el lenguaje íntimo está siempre esa cosa de qué es verdad y qué es ficción, a esto él contesta: «Lo que se VIVE durante un Acto Íntimo es una verdad que se ficciona en el momento, trasciende y jamás podrá ser repetida». Se trabaja a partir de dinámicas de grupo y trabajo con textos creados por los participantes, potenciando la vulnerabilidad y la honestidad de la emoción que te hacen ser único como actor/actriz y resultar atractivo y magnético ante los espectadores. A partir de los Actos Íntimos, Santi Senso ha desarrollado una manera de trabajar que saca a los actores lo más honesto de sí mismos. «Un Actor es el que interpreta un rol, un personaje, y miente para hacerNOS creer que es esa persona. Senso nos hace reflexionar preguntándoNOS: ¿Qué pasa cuando no mientes sino que sientes de verdad y lo compartes con verdad?». A partir de esta premisa, el lenguaje y la metodología desarrollados en los Actos Íntimos se convierten en una manera de trabajar con una verdad e intensidad de enorme potencial para el actor, actriz, e incluso para directores, dramaturgos y para los propios espectadores ya que el taller está abierto a todos los seguidores y las seguidoras del Arte de estar Vivos, Vivas. «La VULNERABILIDAD es el acto más puro y revelador que nos habita para visibilizar lo que sentimos, esa honestidad abrumadora que captan nuestros ojos y pasa por el filtro de la inseguridad visibilizando, potenciando y desenmascarando cualquier tipo de impureza y duda».


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Medellín en Escena

Entrevista ENTREVISTA 5

Asociación de Salas de Artes Escénicas

Este 2017, Medellín vivirá la XIII Fiesta de las Artes Escénicas Eventos especiales, teatro de sala, teatro de calle, clown y cuentería harán parte de la programación del evento más importante del teatro, la danza y las artes vivas de Medellín. Cerca de 25.000 espectadores vivieron en 2016 este evento de ciudad, que es liderado por las 19 salas que hacen parte de la Asociación Medellín en Escena. La tradicional Comparsa de las Artes Escénicas tendrá como reflexión central este año la paz, esa realidad a la que el país se acerca, para la cual las artes son el camino más indicado. El certamen teatral más importante de la ciudad, así puede calificarse la Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín, organizado hace trece años por la Asociación Medellín en Escena, colectivo integrado por 20 espacios que se dedican a las manifestaciones escénicas en la capital de Antioquia. Con el paso de 13 ediciones, la Fiesta de las Artes Escénicas de Medellín ha logrado consolidarse como una cita indispensable para los creadores de Iberoamérica. Hoy este evento de ciudad es considerado el punto de encuentro anual de las más destacadas compañías teatrales, las cuales comparten sus espectáculos con el público, durante más de una semana. Teatro, danza, narración oral, pantomima, clown, títeres, música y encuentros académicos hacen parte de la programación de esta Fiesta, que tiene como principal objetivo que el público de la ciudad y el país visite las salas de la ciudad, con el fin de encontrarse con la belleza, la sensibilidad y la fuerza de los cuerpos en el escenario. Más de 25.000 espectadores asistieron a la edición 2016 de la Fiesta de las Artes Escénicas, en la cual el público pudo apreciar artistas de diferentes latitudes porque, desde su inicio, esta actividad ha congregado a artistas de Europa, Latinoamérica y África, así como a cientos de creadores nacionales, regionales y locales, quienes han asumido este encuentro artístico como un espacio de circulación importante, teniendo la posibilidad de presentar sus obras ante públicos cautivos que han colmado las salas en cada edición. La Fiesta de las Artes Escénicas se ha fortalecido además por proponer eventos masivos, como su Comparsa, que da color y vida a la Avenida La Playa cada año; la verbena o las moliendas de teatro, danza y cuentería, realizadas en pro de que los ciudadanos descubran, disfruten y reconozcan el inmenso talento de los artistas, la gran diversidad de propuestas que hacen parte del latido cultural de nuestra ciudad. Así será la Fiesta este 2017 Para la XIII Fiesta de las Artes Escénicas, que será realizada del 25 de agosto al 2 de septiembre, están convocadas seis compañías y artistas internacionales de México, Argentina y España; además de ocho grupos nacionales de Bogotá, Cartagena y Manizales. También, la Fiesta contará con una cuota de grupos locales y regionales que unidos a las agrupaciones de cada espacio perteneciente a la Asociación Medellín en Escena, completan una programación de más de 120 funciones y cerca de 1.500 artistas en escena. “La compañía Actos Íntimos de España dirigida por Santi Senso traerá Casta, peste y eternidad de reciente estreno en la cartelera teatral madrileña, mostrando su lenguaje de los actos íntimos por primera vez en nuestro país. Desde Argentina la obra Entropía o el orden de los vano, escrita y dirigida por Merceditas Elordi y reconocida con tres premios a mejor obra

foto:Cortesía

de teatro alternativo, mejor actriz protagónica y actor protagónico en la escena de Mar del Plata será una de las obras imperdibles de esta fiesta. Por Colombia Teatro Petra, dirigida por Fabio Rubiano vendrá con Yo (no) estoy loca, su más reciente estreno en la cartelera bogotana y Ensamblaje teatro, dirigida por Misael Torres, director e investigador teatral de gran trayectoria en nuestro país que estará con su versión de Edipo Rey”, aseguró Juan Diego Alzate, productor de la XIII Fiesta de las Artes Escénicas. Esta cita con el arte es una experiencia imperdible para nuestra ciudad y el país. Constituye uno de los eventos teatrales más importantes de la cartelera cultural colombiana. Es la oportunidad de encontrar las más consolidadas propuestas escénicas de Medellín, además de una selección de obras nacionales e internacionales que pocas veces se ven en nuestras salas. Finalmente, cabe destacar que es un momento festivo para nuestros ciudadanos, una ocasión fascinante para descubrirnos a través de la creación, para vivir la ciudad, para reunir con las manifestaciones del arte vivo a miles de espectadores que ya saben que cada año, a finales de agosto y comienzos de septiembre, se vive una fiesta única en Medellín: La Fiesta de las Artes Escénicas.

Vicario. Al año siguiente montamos La ciudad de los silencios, que participó en el primer Festival Nacional de Teatro que hubo aquí en Medellín, con textos de Juan José Arreola y Juan Rulfo. A Farley lo echaron y él nos dijo: “¿Ustedes qué? ¿Se quedan aquí o se van conmigo?” Y todos, me acuerdo, una noche en el atrio de San Marcos, bebiendo Estoril, nos emborrachamos y dijimos: “Vamos a formar un grupo. Farley se encargó de hablar con un lugar que se llamaba Ivo Romani, en Prado Centro, y ahí tuvimos una reunión de formación del grupo. Me acuerdo claramente: el 22 de febrero del año 94, fundamos Hora 25. Éramos como diez o quince». Con Farley Velásquez y La Hora 25 estuvo nueve años. Formó parte del elenco de producciones como De dos amores, The New Gangsters B. F. A., Ricardo III: el rey matapríncipes, El viejo manuscrito, La mujer de las rosas, El diario de un ladrón, Eros y Thánatos, entre otras. Reconoce en el ya desaparecido director a un maestro del que aprendió el 90 % de lo que sabe hoy del oficio. A Farley agradece el haber aprendido a «darlo todo por lo que uno cree. Es hasta el fondo, hasta la muerte, porque nosotros formamos ese grupo con las ro uñas, con arrozar yBotehuevo. Trabajando Foto: Ósc todo el día y ensayando por la noche. El mayor aprendizaje que obtuve de él

fue ese: todo lo que uno tiene que dar siempre por lo que hace. Ahí se condensa todo». Elemental Teatro Siempre supo que, si alguna vez decidía irse del grupo que lo había formado, lo haría por la puerta grande. Fue en 2003 cuando sintió que era el momento. Durante una temporada de Diario de un ladrón, fuera de la ciudad, se enteró por Maribel Arango, amiga suya y también actriz, de la existencia de un grupo que se estaba reuniendo a leer teatro y a practicar un poco, sin mayores pretensiones. Vio allí la oportunidad de explorar nuevas posibilidades y manifestó su interés de pertenecer a él. La fecha quedó pactada: el 13 de septiembre del mismo año lo esperaban en Medellín. Dos días antes, la última función del último día del Festival Internacional de Teatro de Manizales, sería también la última de John Viana con Hora 25. «En el camerino, les dije: “Bueno, compañeros, quiero agradecerles por todo el aprendizaje, tanto de los viejos como de los nuevos. Les agradezco profundamente y esta función va dedicada a ustedes con toda el alma. Es mi última con Hora 25”. Como yo era medio cansón, nadie me creyó». Al llegar de nuevo a la sede, redactó su carta de renuncia y a la una de la tarde del 13 de

septiembre de 2003 cumplió su cita en Prado Centro. Para él, ese día nació Elemental Teatro. Fueron días de intenso aprendizaje, de enseñanza mutua en los que cada uno puso en común su experiencia construida a partir de otros proyectos. El naciente colectivo exigía ya un nombre. «Ese era un grupo democrático, un grupo disidente. La consigna más grande era: “Odiamos a los directores. Este grupo no va a tener director”. Cada uno va a presentar propuestas de nombres, pero va a justificar por qué. Hubo varios. Me acuerdo que propuse Elemental porque había leído en un diccionario todo el significado de la palabra y me parecía muy bonito. Lo elemental es el punto inextenso que representa a Dios; representa lo indestructible, el punto de origen de donde parte todo. Eso es lo elemental. Lo representa el uno, el punto. Es la totalidad manifestada. Lo propuse, les expliqué y dijeron: “ah, sí. Se llama Te a t r o E l e m e n t a l ” . A h o r a e s Elemental Teatro». La costumbre de llevar una actividad teatral continua lo llevó entonces a proponer, igualmente, la idea de un montaje. Quien llevara la obra elegida, sería también el coordinador del proceso. John Viana propuso Pervertimento, del español José Sanchis Sinisterra, acordaron montarla y a los dos meses debutaron

con su primera temporada en el Pequeño Teatro de Medellín, que se extendió a otros espacios. «No había que empujar a nadie. Fue muy bonito. El ensayo empezaba a las 10 p. m., hasta las 2 o 3 de la mañana». Sin embargo, el equipo empezó a quebrarse: los egos y los proyectos independientes, dice, provocaron la crisis. La solución fue ceder a lo que en un principio se resistieron: nombrar un director. Postularon, votaron y fue él el elegido. Su propuesta: volver al origen. «A mí no me da miedo volver a empezar. Y creo que cuando algo no está funcionando, hay que partir y vuelva y arranque». El renacimiento solo duró quince días. La desintegración fue inminente y solo quedaron tres. De esta nueva y reducida estructura nació Diálogo en el jardín del palacio, con textos de Fernando Pessoa. Rotaron por varias sedes, pero el grupo volvió a debilitarse. Por esa época se encontraría con Zulima Ochoa, quien había pasado también por Hora 25. Juntos tuvieron por un tiempo una intensa labor en teatro corporativo hasta que, en 2009, Elemental retomaría su línea creativa con nuevo elenco a bordo y la sede soñada a la que llegaron en 2010. Un espacio amplio y generoso que le ha permitido a John Viana construir sus obras con la dimensión que ha deseado y la riqueza visual que hoy caracteriza su trabajo.


ENTREVISTA 6 Entrevista

Pasados siete años de haber abierto la casa, los desafíos no son menores. Quizá más complejo que el oficio del creador, es mantener vivo, activo y vibrante a un grupo joven con presiones e innumerables estímulos externos. «Yo tomé la decisión de hacer teatro en un solo momento, y fue cuando por primera vez sentí que estaba haciendo teatro. Me considero afortunado por eso. Nunca más, a partir de ahí, he dudado de si quiero hacerlo o no. Nunca. Estoy ahí y me

siento afortunado por esa decisión. Me pregunto por qué para la gente es tan difícil decidirse por un arte como el teatro […] Hace poco tiempo tuve q u e r e n u n c i a r, p o r l o m e n o s temporalmente, a mi sueño de tener un grupo, en términos de manada, de tribu. Por ahora no se pudo. Entonces decidimos trabajar en forma de compañía. Hubo muchas razones de peso para tomar esa decisión. Entre ellas, la económica, por un lado, y por otro, los conflictos […] La no

Medellín en Escena

decisión por el teatro. Siempre es un interrogante. De todas maneras estoy contento, a la expectativa». El escenario lo ha puesto a vivir en un cuestionamiento permanente. No concibe un teatro justificado en la intelectualidad. Lo suyo es el impulso, la emoción y la fragilidad que supone abandonarse a un texto e interpretarlo desde la corporalidad. No pretende ser un sujeto ejemplar, pero sí medita constantemente qué le impide formar

el grupo que anhela. Tal vez la incertidumbre lo aceche de manera frecuente; no podría ser fortuito que en su pecho rece tatuada una cuota de Pessoa antes de morir: “I know not what tomorrow will bring”. Frente a esto y cualquier otra vicisitud, se sabe protegido por el arte que eligió. Ante la duda, la soledad y los golpes abruptos de realidad, será siempre el teatro el que lo salve.

Me gusta

No me gusta

Me gusta mucho el silencio. Me gusta el frío. Me gusta vivir en el campo. Me gustan los perros raros y feos. Me gusta el vino tinto. Me gusta la música que no se escucha en las emisoras. Me gusta que Nairo gane tours y giros. Me gustan las pelirrojas, y si son pecosas, más. Me gusta el teatro que conmueve. Me gusta que a mi casa vayan ardillas, pájaros, puercoespines, zarigüeyas y otros bichos. Me gusta llorar. Me gusta hablar solo mientras cocino, como presentando un programa gastronómico. Me gusta leer en voz alta para otras personas. Me gusta la dramaturgia de Wajdi Mouawad. Me gusta Pessoa. Me gusta levantarme y que haya una mujer desnuda en mi cama. Me gusta levantarme y que no haya nadie en mi cama. Me gusta dormirme escuchando a Erik Satie recordando muchas cosas. Me gusta abrir el teatro para que entre el público. Me gusta bailar. Me gustan las flores. Me gusta la gente honesta. Me gusta ver actores que entregan todo en el escenario. Me gusta ver nacer. Me gusta ver crecer. Me gustan los tomates secos. Me gusta leer teatro más que literatura. Me gusta no ser productivo. Me gusta compartir conocimiento. Me gusta aprender. Me gusta compartir unos tragos con mis amigos. Me gusta la melancolía. Me gusta viajar. Me gustan mis obras y los actores que las interpretan. Me gusta recordar a Memo Vélez. Me gusta la fragilidad.

No me gusta la «cultura paisa». No me gustan los avaros. No me gustan los políticos. No me gusta el fútbol. No me gusta el jugo de piña. No me gustan los actores que no entrenan. No me gusta que me despierten brusco. No me gusta que no me dejen dormir. No me gustan los diminutivos. No me gusta mi segundo nombre. No me gusta la gente confianzuda. No me gusta la academia para el teatro. No me gusta mojarme cuando llueve. No me gustan los sonidos ni las voces agudas. No me gusta que me prometan cosas que no cumplirán. No me gusta esperar. No me gustan los teatreros corruptos. No me gusta la USA. No me gustan las discotecas. No me gusta Jodorowski . No me gustan las comidas muy calientes. No me gustan las películas comerciales.

Foto: Cortesía

Foto: Cortesía

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Juan Pablo Rios

Sin luz… no hay espacio Por: Félix Londoño Juan Pablo Ríos empezó en el teatro, como casi todos los artistas, participando en los actos cívicos del Colegio Salesiano Pedro Justo Berrío, donde además de actuar y cantar en las obras de teatro, tocaba las maracas en el grupo de música. Lo que no sabía el niño que entonces tenía nueve años, era que su abuelo Ovidio lo tenía reservado para el semillero de trova, con el que participó en cuanto festival pudo. Recuerda entre risas, cómo siendo tan niño, su tío le pasaba un ron para que calentara la voz, pero su efecto no le servía para repentizar y nunca ganó nada, así toda su familia fuera apoyarlo. Sus primeros pinos en teatro profesional los hizo en Arlequin y los Juglares, donde empezó a hacer luces y sonido y se fue enamorando de la parte técnica. «Afortunadamente», después de esto —cuenta—, realizó un periplo por Bogotá —donde por poco lo adoctrinan para cura en un seminario—. En la capital veía los ensamblajes de música y, más allá del bien y del mal, esto era lo que le llamaba la atención: los cables regados por todo el piso para los conciertos, la amplificación del sonido y también se dio cuenta de que el seminario no era lo suyo, así que volvió a Medellín, eso sí, con la imagen del Teatro Colón que vio tantas veces al pasar por allí. Ya en Medellín, vuelve al teatro y se vincula con la Red de Artes escénicas; participa en el Festivalito —que se realiza en el Teatro Pablo Tobón Uribe— con la obra Picnic, bajo la dirección de Juan Carlos Talero, quien lo regañaba mucho, tal vez porque se entretenía más mirando las luces y las poleas del teatro que estando propiamente en escena actuando. Es más, la foto que más le gusta no es en la que está con sus compañeros de escena sino la que se hizo tomar sentado en la consola de luces… pero para manejarla tendría que esperar un tiempo, o mejor dicho, conocer el teatro más en profundidad. Esto fue posible en el Teatro Oficina Central de los Sueños, donde, además de actuar, pudo hacer música, sonido y luces para las obras. Era un todero. Pero lo suyo definitivamente era la iluminación y es por eso que esos dos años en los que estuvo en Oficina Central, Juan Pablo, que ya había leído libros de escenografía en la Biblioteca Pública Piloto, aprovechaba las escapadas al Pablo Tobón para acosar a Ramiro Álvarez con preguntas, mientras devolvía un cable o prestaba una luz. Ramiro, como es tan «antipático» con la gente del teatro, le respondía todo, sin saber que más adelante este joven se convertiría en su mano derecha, en el manejo técnico de ese «monstruo» que de niño lo desvelaba. Y tanto alcance han tenido su pasión y obstinación que el próximo diciembre viajará a España para estudiar en la Escuela Técnica del Espectáculo, Trade. Buena suerte para Juan Pablo. Que doña Beatriz, su madre, se sienta muy orgullosa de este niño que encontró la mejor forma de ser parte del teatro… ¡iluminándolo!

foto:Cortesía


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Medellín en Escena

Asociación de Salas de Artes Escénicas

El amor al arte se vive en el centro

Casa del Teatro de Medellín:

El centro de Medellín cuenta con decenas de grupos de teatro que ofrecen una programación constante, pero su diversidad incluye también librerías, salas de cine y cafés. Esta crónica recorre sus calles, así como algunas de las opciones que los ciudadanos tienen para encontrarse con la cultura, cada semana, a través de sus propios relatos.

de investigación, formación y producción teatral

7:55 p. m., un jueves cualquiera. El reloj de Natalia Vélez corre, y ella también. Acaba de bajarse del bus de Laureles, ruta 191, vehículo de transporte público que la deja en plena avenida Oriental, a unas cinco cuadras de donde se encontrará con Juan Pablo Ruiz, su novio, con quien compartirá una función en el Pequeño Teatro, centro cultural ubicado en la calle Córdova. El tiempo es justo para llegar a la función, programada para las 8 p. m., por lo que sus pasos son cada vez más rápidos, hasta que se encuentra con algo inesperado y se detiene: en la avenida La Playa, más exactamente en sus carriles derecho e izquierdo, plantas, grafitis y bancas para descansar fueron ubicadas en la vía, como un abrebocas de lo que será la peatonalización de este sector, donde están ubicadas una decena de entidades culturales, entre ellas varias salas de teatro. «¿Qué es esto tan interesante?», dice, mientras no deja de caminar, porque no quiere perderse la obra. Mira a la derecha, de repente, y del Palacio de Bellas Artes salen decenas de estudiantes, mientras se escucha el sonar de una trompeta, al parecer habrá concierto. Pero continúa, su amor está parado en la puerta del Pequeño Teatro, lugar en el que se conocieron hace cinco años, cuando ella tenía quince y su padre la llevaba al encuentro con el arte, mientras su novio veía con amigos la puesta en escena Escuela de mujeres. «Me encanta venir al centro para ver teatro. Puedo ir al Pablo Tobón, donde además de obras también presentan conciertos interesantes, o dirigirme al Teatro Popular de Medellín, donde hay también obras muy buenas. A veces, voy a los conciertos de Bellas Artes, visito lugares como el Colombo Americano, para el cine, y cerca al Parque del Periodista está Oficina Central de los Sueños», cuenta Natalia, para quien el teatro es una pasión. «Yo estudio Ingeniería Industrial, y en las obras aprendo sobre el ser humano, eso complementa mi carrera», agrega. Juan Diego, quien se desempeña como coordinador en un callcenter, cree que «el Centro es un espacio de la cultura». Afirma: «Yo puedo sentarme en algún café, como Versalles, leer un poco y luego mirar qué obra presenta La Barca de los Locos, en el parque Bolívar. Subo a veces al Matacandelas, por las Torres de Bomboná, y ahora está La Pascasia, cerca de ahí, por donde también

Entrevista ENTREVISTA 7

Todos a la Casa

30 años foto:Cortesía

queda Elemental Teatro». Los novios coinciden en llamarse «amantes del centro», como quienes cuentan una historia de amor que nació con la cultura y no se aleja de ella.

Hace 30 años, un 4 de agosto, nació Casa del Teatro, una historia que se ha contado con festivales, puestas en escena, dramaturgias e investigaciones.

Juan, Pablo y Andrés Viven en Manrique desde que nacieron. Todos estudian en la Universidad de Antioquia, pero las carreras que eligieron son distintas: Economía, Sociología y Música. Se trata de Juan Alvarado, Pablo Benjumea y Andrés Rodríguez, tres amigos de diecinueve años que van contando cómo el centro es un punto de encuentro con sus amores: la música, la literatura y el baile. «No tenemos novias. Andrés era el único que tenía y lo dejó, por eso hoy vamos a bailar salsa. Tal vez, cuando nos cansemos de bailar en El Eslabón Prendido, vayamos a Homero Manzi, para escuchar tangos, o quizás al Salón Málaga», relata Pablo, provocando sonrisas en los rostros de sus amigos, con quienes visita el centro cada semana. Cuenta Juan que no quieren perderse «los conciertos del Pablo Tobón, o los que a veces hace la Red de Escuelas de Música en el parque Bolívar». Y agrega: «También vamos al Museo de Antioquia, cuando hacen Patio Sonoro, unos conciertos muy modernos, bacanísimos. La música es mi novia, por eso estudio en la U. de A.; estudio música y la vivo». Las ventajas de vivir el centro tienen que ver con precios cómodos, como los de los libros que Andrés consigue: «En donde quedaba la Anticuaria todavía están los libros leídos que uno siempre ha comprado. Yo soy un amante de los libros de allá, que además son muy baratos. Si no los consigo allá, voy a librerías del pasaje de la Iglesia de La Candelaria, también en La Playa hay tres. Voy comprando libros, los leo, a veces los cambio, otros los conservo, pero puedo decir que mi biblioteca tiene nombre y apellido: el centro de Medellín». Amigos y amores, arte y cultura, un mismo centro, ese que está esperándolo para que usted viva las artes escénicas, se tome un café, baile, camine, aprecie su arquitectura y disfrute su espacio público.

La celebración de los 30 años de Casa del Teatro se realizará del 9 al 26 de agosto con una variada programación: puestas en escena, conciertos, talleres, y conversatorios. La inauguración de la celebración de aniversario será el miércoles 9 de agosto a las 7 p. m. con el conversatorio: Gilberto como investigador, y se cerrará con el concierto de Sonia Martínez, con entrada libre. El 10 y el 11 de agosto se presentará la función de la obra Los ritos del retorno, del Teatro Tierra, de Bogotá, dirigida por Juan Carlos Moyano. La función será a las 7:30 p. m. con entrada libre y aporte voluntario. Del 8 al 12 se realizará un taller de escritura de guiones de cine, de 8 a. m. a 12 m. con cupo para 20 personas y una inversión de $200.000. El cierre de esta primera semana de celebración será con el concierto de Alejo García el sábado 12 de agosto a las 7:30 p. m. Este tendrá un valor de $25.000. La boletería se puede adquirir en el teatro o en www.salallena.com. El 16 y el 17, a las 7:30 p. m. se presentará la obra La profesora Rosalba Scholasticus, del grupo Zálatta Teatro, de España. Luego, el viernes 18 y el sábado 19, la Casa del Teatro presentará la obra ¡Por Dios, hombres! Que por Dios fueron creados. Estas funciones tienen entrada libre con aporte voluntario. Y para la última semana de la celebración se iniciará el martes 22 de agosto con el taller: Dramaturgia del vestido: creación de personajes, dictado por Florencia Rivas, de Perú; y el miércoles 23 el taller: El Taky Onqoy y la corporalidad del actor, por Rocío Antero Cabrera, también del vecino país. El mismo miércoles 23 y el jueves 24 se presentará la función de la obra Tragicomedia de doña Bárbara la marquesa, del grupo Casa del Teatro. Esta semana cerrará con la función de la obra Zapatos andaluces, de la Ensad, de Perú, los días 25 y 26 de agosto a las 7:30 p. m. Estas funciones tienen entrada libre con aporte voluntario. La celebración de estos 30 años se da en medio de una labor ininterrumpida en pro del desarrollo de la cultura, a través del montaje y la proyección de obras de teatro, talleres, tertulias, programas de formación de público, procesos de investigación, publicaciones y la Biblioteca Gilberto Martínez, especializada en artes escénicas. Toda información adicional que se requiera sobre esta celebración podrá ser consultada en el sitio web: www.casadelteatro.org.co o en la sede Casa del Teatro, en el barrio Prado Centro, calle 59 50A-25, teléfono 254 03 97. foto:Cortesía


NACIONAL 8 Nacional

Regional REGIONAL 9 COFRADÍA TEATRAL

Fundación Cultural y Social

GESTOS MNEMES

16 años creando y compartiendo

Siempre bienvenidos a Barranquilla Respira Teatro, donde la ciudad es aula de aprendizaje para la formación de público; donde el bilingüismo y la tecnología conviven en un mismo escenario, los barrios de Barranquilla disfrutan de verbenas teatrales, y los visitantes y residentes se toman una copa de vino mientras el teatro afecta los sentidos en la sala de la Casa Cofradía.

Por: Iván Zapata Ríos foto:Cortesía

Cofradía Teatral diseña, produce y ejecuta proyectos y programas artísticos, culturales, pedagógicos, sociales y turísticos. Su propósito y eje transversal siempre ha sido la formación de público a través de las artes escénicas. En la actualidad intensifica esfuerzos en proyectos de emprendimiento cultural y de responsabilidad social empresarial, utilizando el agenciamiento de la producción poética de las artes escénicas. En su trayectoria, Cofradía cuenta con la creación, producción y circulación de puestas en escena como: Diatriba a la ausencia, versión libre de Crónica de una muerte anunciada; Aún es miércoles en Macondo, versión libre de La Hojarasca, ambas escritas por Gabriel García Márquez; La niña y la lavandera, versión libre de El viaje del barquito de papel, de Silvia Orthof; Los gaticos, una historia infantil, cruel y macabra, versión libre del cuento Vamos a matar a los gaticos, de Álvaro Cepeda Samudio; El maravilloso mundo de Andrea, creación colectiva; El renacuajo paseador, versión libre de la fábula Rin Rin renacuajo, de Rafael Pombo; y en proceso, Ricardo III. En 2017, durante la celebración del año Colombia-Francia, el equipo de trabajo

se encuentra en proceso de montaje de Le Malade Imaginé (El enfermo imaginado), una adaptación de la obra El enfermo imaginario, de Moliere; espectáculo de la compañía francesa Agencia de Voyages Imaginaires, transmitido a Cofradía por medio del proyecto Residencia Teatral en convenio con la Alianza Francesa de Barranquilla. El estreno será el 27 de octubre en el Teatro Pepe Vives Campo de Cajamag, de Santa Marta. El riesgo para la creación ha sido resistente y persistente desde hace 23 años, en la ciudad, el departamento y la región Caribe; velando siempre y sin tiempo por el crecimiento artístico y cultural del equipo de trabajo, que no solo apunta a la actuación, la dirección y la dramaturgia, sino también al desarrollo de procesos administrativos, técnicos y logísticos. Lo anterior ha permitido la presencia y la ejecución de proyectos y programas en el mapa cultural de Barranquilla, partiendo desde turismo cultural con el Encuentro Internacional de Teatro de Barranquilla en el Atlántico y la Región Caribe, Enitbar, reconocido bajo el eslogan: Barranquilla respira teatro, y que lleva once ediciones, consolidándose desde 2007 hasta 2017 con la

presencia de 236.284 espectadores, 186 compañías y 1.055 artistas invitados. Además cuenta con la participación en: Encuentro de Creadores: entrevistas a artistas de diferentes disciplinas; Itinerancia por la Región Caribe: circulación de espectáculos locales, nacionales e internacionales; Verbena Teatral: encuentro intergeneracional para el disfrute en familia, donde se congregan la tradición y las puestas en escena para espacios no convencionales; E I T C I F : Encuentro Intercolegial de Teatro y Cortometrajes en Inglés y Francés, bajo el eslogan: Bilingüismo y tecnología en un mismo escenario; Crea Imagen, Lee, Escribe y Convive a través del Teatro; eventos especiales: talleres, conversatorios, foros; y el proyecto de mayor impacto en formación de público, sostenibilidad económica y proyección social: La Ciudad como Aula de Aprendizaje, ejecutándose desde hace veinte años, formando público y construyendo ciudadanía desde las escuelas; donde más de 700.000 estudiantes de 450 instituciones educativas, aproximadamente, en el ámbito regional han sido beneficiados.

¿CÓMO EMPEZARON? Lo andado, andado está. La historia empezó a escribirse en la imaginación de un teatrero bellanita que, de la mano de dos actores y actrices, y teniendo como cómplice el acto creador, estaba convencido del poder transformador del teatro, la danza y, por ende, del arte y la cultura. Lo planteado inicialmente desde el teatro fue abrazando deseos y sentidos creativos que dieron apertura a la danza, la música, la lúdica y lo educativo. Empiezan habitando la Casa de la Cultura como primer lugar para crear; luego, en ese crecer institucional, vieron la necesidad de contar con un espacio propio que diera cohesión, organización, identidad y permanencia. La Casa Gestos se convierte en la morada, ya no de cinco teatreros y algunos danzarines, si no de más de 400 estudiantes que han pasado por su Escuela Creadores, concebida como un espacio para la formación, la promoción y la divulgación; donde se contemplan otras sensibilidades y se resignifican las historias y las narrativas del arte. Esta conquista, que en 2017 cumple dieciséis años, ha contado con hombres y mujeres que se han dejado seducir para crear y consolidar una propuesta innovadora, diferente y diversa, donde propios y extraños acuden al encuentro mágico de dos mundos paralelos, el mundo real y cotidiano y el mundo imaginario y creativo. Lo que se pensó en un primer momento como el espacio para la proyección de las producciones artísticas de la entidad, se ha transformado con el paso de los años en un lugar para el encuentro intergeneracional, la socialización, la formación y la divulgación artística; el lugar para continuar aportándole a las artes escénicas y dancísticas de una ciudad llena de historias para contar. ¿CÓMO SON ACTUALMENTE? Hoy es una entidad con una sala concertada con el Ministerio de Cultura y un festival de teatro: La vida, la mejor escena, que desde hace ocho años se ha resistido a la rutina y al papeleo estatal defendiendo la vida como conquista creativa donde es posible promover lo distinto, lo singular, la imaginación, la exploración, lo innovador; haciendo útil lo inútil, yendo más allá de las simples cosas, dignificando el oficio del artista. PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN Siempre han soñado con la posibilidad de habitar un espacio propio, un lugar donde puedan construir y reconstruir según lo exijan sus creaciones artísticas, donde la capacidad de hacer arte no se cohíba porque el espacio no es el adecuado y donde los recursos no se vayan en el pago de un arriendo. La sede a la que hoy apuntan ya empezó su proceso de construcción desde lo estructural, resultado de dieciséis años de esfuerzo, persistencia y resistencia, de agotar cada recurso y de tocar a cada puerta para anunciar que quieren hacer del teatro y la danza una forma de vida. Después de tanto ir y venir, de tanto ser nómadas, después de tanto por tan solo algo, al fin tendrán un lugar sagrado, su monasterio creativo, una morada que permita avivar la creación para así exorcizar la muerte.

fotos:Cortesía

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Periódico Medellín Escena Edición 50  

EDICIÓN 50 PERIÓDICO MEDELLIN EN ESCENA

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