Issuu on Google+

PROYECTO INTERIORIZACIÓN CARMELITAS VEDRUNA VALENCIA 2011


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Educación Infantil 4 años


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Autoconocimiento Corporal (reconocer partes del cuerpo, cambios fisiológicos...) 1 2 3 4

El piano Patos, pollos y gallinas van Mis pies Mi cuerpo Estímulos sensoriales (Olfato, vista, tacto…)

5 6 7

Tic-Tac Juegos de agua ¿Qué hace mi mano? (Escuchar los sonidos del cuerpo) Repiración (Abdominal)

8 9 10 11

El globo de goma (Toma de conciencia de la respiración) El despertador (Automasaje) El gorila (Crispación / Relajación) Respirando al comienzo de la classe Relajación corporal (Parcial)

12 13 14 15

El monigote duro y blando El péndulo Las pelotas El tren se marcha ya Gestionar las propias emociones (Gestionar)

16 17 18 19

Cuentos de amor y mi círculo de personas queridas Mensajes SOS Practicando la amabilida Yo sé. Yo puedo. Atención (Iniciación)

20 21 22 23

Escucha, estoy aquí El rey del silencio Doy la vuelta a la casa El caracol (Aislamiento voluntario) Introducción a la contemplación

24 Observar la belleza utilizando la atención plena 25 Hago bien mis trabajos y disfruto con ellos 26 Un rostro bello


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Contemplación de la naturaleza

27 28 29 30

El árbol (Trabajo sobre el arraigo). Las cuatro estaciones Disfrutar de un día de primavera ¡Gracias naturaleza!


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Autoconocimiento Corporal 1. El piano Objetivo: -

Este ejercicio libera los dedos, les da agilidad y soltura.

Momento de la práctica: -

Antes de proponer al niño algo que exige movimientos precisos, antes de un trabajo manual minucioso (elección de cuentas de vidrio pequeñas, collage de mosaicos) o antes de un trabajo escrito.

-

Después de los mismos ejercicios.

-

Para devolverle la calma cuando el niño está excitado. La concentración se fija en la punta de los dedos, a condición de que pueda interiorizar la sensación.

Organización: -

El piano es un instrumento de música imponente y atractivo. El niño que se encuentra frente al instrumento adora extraerle todo tipo de sonidos. A menudo, juega a imitar al pianista dando golpecitos sobre la mesa. Podemos hacer que el niño escuche un fragmento de música interpretada al piano o interpretarla uno mismo.

Desarrollo de la sesión: -

La mano es un elemento importante de nuestro cuerpo. Los pequeños la utilizan para sus primeros descubrimientos del mundo. Pero a menudo el niño conoce mal su mano. Podemos hacer que observe el tamaño y el grosor de los dedos, el lugar de las uñas, las líneas de la palma, las protuberancias en el dorso de la mano (con los dedos cerrados), etc. Le podemos pedir que se dibuje las manos.

-

El niño se coloca en un lugar tranquilo. Se sienta a la mesa. Al principio, el profesor/a actúa al mismo tiempo y luego el niño lo hace solo, escuchando las consignas; se le invita a tocar el «piano». Puede realizarse una observación de la mano en grupos pequeños en el momento del lenguaje o en un grupo grande. Lo mismo para el descubrimiento del piano. Antes de empezar, hay que explicar las palabras nuevas al niño.

Palma: parte de la mano donde están las línea. Soltar: apretar un objeto colocado sobre la mesa y después dejarlo sin tocarlo, se hacen comprender al niño las dos sensaciones producidas por la mano. Durante la última parte, una vez interiorizado el momento de la relajación, se pide al niño que


PROYECTO INTERIORIZACIÓN sienta únicamente la ligera presión ejercida sobre la punta de los dedos y piense sólo en ésta. -

El niño apoya ligeramente las manos sobre la mesa, por el lado de la palma. Ejerce una ligera presión (empuja suavemente) con los dedos, uno después del otro, y después con la palma. Lo hace con una mano, manteniendo el contacto.

-

Hace lo mismo con la otra mano, manteniendo el contacto.

-

Vuelve a empezar, con las dos manos moviéndose a la vez. Repite el ejercicio tres veces.

-

Pone una mano con la palma sobre la mesa y los dedos separados. Con la ayuda de la otra mano, levanta los dedos uno después del otro y los deja caer (escucha el ruido).

-

Hace lo mismo con la otra mano. Repite el ejercicio tres veces. Momento de relajación interior. Los ojos están cerrados, los codos sobre la mesa y las manos frente a frente. Toca ligeramente la punta de los dedos de una mano con los correspondientes de la otra mano, uno después del otro. Esta ligera presión se hace con un movimiento circular.

-

Relaja sacudiendo las dos manos. Repite el ejercicio tres veces.

-

Prolongación. Inicia o continúa con la actividad en curso.

Estos ejercicios pueden realizarse por separado.

2. Patos, pollos y gallinas van Objetivo: -

Juego de manos para que los niños tomen conciencia de sus palmas, sus pies, sus piernas y sus codos.

Momento de la práctica: -

Este juego permite recuperar la calma. Se realiza entre dos ejercicios para relajar a los niños y recuperar la calma. Conviene no cantar demasiado alto, pero procurando articular bien.

Organización: -

El niño está sentado o de pie.

Desarrollo de la sesión: -

El profesor/a muestra al niño los movimientos que hay que hacer. El niño hace los mismos gestos. Se canta: Patos, pollos


PROYECTO INTERIORIZACIÓN y gallinas van. Corriendo por el gallinero están perseguidos bárbaramente por el patrón, pomporompom por el patrón, pomporompom. -

Primero el niño da palmas con una mano sobre la otra (patos). Después abre y cierra las manos, con los codos flexionados y las manos hacia arriba (pollos). Separa y junta los codos del cuerpo como volando (y gallinas van). Corre sin moverse del sitio (corriendo por el gallinero están). Señala de izquierda a derecha levantando y bajando la mano (perseguidos bárbaramente). Con los pulgares en las axilas, levanta primero un pie y después el otro (por el patrón, pomporompom, por el patrón, pomporompom).

-

Poco a poco, los propios niños hacen el papel de conductores del juego.

-

Prolongación: con las manos en el aire, se puede encadenar con los fantoches (véase ficha de los fantoches).

3. Mis pies Objetivo: Calmar al niño haciendo que su atención se centre en una parte del cuerpo. Le hace tomar conciencia de todas las partes de los pies. Momento de la práctica:

Cuando el niño está excitado, después de un largo paseo o al acabar, después de un día especialmente cansado. Organización:

Los pies son un poco la parte olvidada del cuerpo. Los niños los conocen mal a pesar de que les son muy útiles. A menudo, vemos al bebé cogerse los pies, metérselos en la boca y tratar de conocerlos mediante el tacto. Se invita al niño a jugar con los pies. -

El niño se sienta en una silla pequeña en un lugar tranquilo, descalzo, con los pies tocando el suelo. La primera vez, el adulto le dará las explicaciones y hará la actividad al mismo tiempo que él, después invitará al niño a jugar con «sus pies», dándole las pautas.

-

Se le explican las palabras desconocidas:

Planta de los pies: parte inferior de los pies, se le hace tocar. Talón: parte que se puede coger con el hueco de la mano, se le muestra. Empeine: parte del pie que se encuentra entre los dedos y el principio de la pierna.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Desarrollo de la sesión

-

El niño se sienta en una silla pequeña y pone los pies planos en el suelo.

-

Apoya el talón, luego la planta y después los dedos de los pies, relaja progresivamente la presión empezando por los dedos (tres veces).

-

Levanta los pies del suelo, los sacude rápidamente y les imprime un movimiento de rotación (varias veces).

-

Se sienta en el suelo, con las piernas extendidas, se coge los dedos; la mano derecha coge todos los dedos del pie izquierdo y los atrae hacia sí.

-

Repite el ejercicio con el otro pie. Toma los dedos del pie unos después de los otros y los atrae hacia sí de la misma manera.

-

Coge un objeto flexible (guante, servilleta, etc.) con los dedos de los pies, luego los relaja.

-

Se tiende en el suelo, cierra los ojos y mueve los dedos de los pies lentamente y con flexibilidad (varias veces).

-

Permanece inmóvil unos instantes.

Prolongación. El niño inicia alguna actividad con tranquilidad. 4. Mi cuerpo (Aprenda a relajar… pp. 50 - 52) Objetivo: -

Toma de conciencia de las diferentes partes del cuerpo. Canción con una recapitulación que ejercita la memoria

Momento de la práctica: Cuando el niño tenga ganas de moverse, por la mañana o por la tarde cuando esté dispuesto. Organización: El baile tiene un atractivo muy grande para los niños, pero la mayor parte del tiempo olvidan que también tienen brazos o una cabeza y que con ellos pueden mejorar la danza. - Es un juego que se baila entre varios y en rondalla.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN -

Los niños se colocan en círculo.

-

El conductor del juego (maestra/o y luego un niño) se coloca en medio de los demás, que se dan la mano.

-

En casa: el niño puede jugar con sus hermanos y hermanas o con sus amigos.

Desarrollo de la sesión La canción se canta en forma de «pregunta-respuesta». El que está en medio canta: Ésta es mi cabeza. Ésta es mi nariz. Los niños responden: Ésta es mi cabeza. Ésta es mi nariz. El que está en medio canta: Éstas son mis manos. Éstos son mis pies. Los niños responden: Éstas son mis manos. Éstos son mis pies. Todo el grupo gira sobre sí mismo levantando las manos unidas y dando patadas en el suelo con los pies: Éstas son mis manos, éstos son mis pies. La canción continúa y cada detalle añadido se repite como sigue: Éstos son mis ojos (los niños mueven los ojos). Ésta es mi nariz (los niños se tocan la nariz). Ésta es mi boca (se tocan la boca). Que canta plim, piim (vuelven a cogerse las manos). Y siguen con el estribillo: Estas orejitas sirven para oír (se llevan las manos a las orejas). Y estas manitas para aplaudir (y aplauden). Variante. Es el que se indica en el apartado que sigue. EL JUEGO DEL ESPEJO Cuando los niños conozcan bien la canción y sean capaces de recapitular al revés, pueden


PROYECTO INTERIORIZACIÓN cantar de dos en dos colocándose uno frente al otro; uno hace la pregunta y el otro responde. El juego consistirá en agitar la mano que se encuentra delante de la que mueve el compañero, la pierna frente a la que mueve el otro, etc. Prolongación. El niño se tiende en el suelo, sobre una alfombra o sobre la cama para descansar relajando los músculo!

Se esfuerza por respirar lentamente y con calma.

Estímulos sensoriales (Olfato, vista, tacto…) 5. Tic-Tac Objetivo: Ejercitar la agudeza auditiva y desarrolla la concentración. Momento de la práctica: Cuando el niño esté nervioso y poco dispuesto, cuando llueva y no se pueda salir. Organización: -

Este juego puede hacerse solo o con varios niños.

-

Material: un despertador con un tic-tac bastante fuerte.

Desarrollo de la sesión Mientras el niño se tapa la cara con los brazos, se esconde el despertador. Se propone al niño que encuentre el escondite dejándose guiar por el tictac Varias posibilidades: Un niño busca y los otros le guían mediante las expresiones del rostro: - Si va en la buena dirección, asienten con la cabeza. - Si se aleja, niegan con la cabeza. Se puede trabajar con media clase; la mitad busca y la otra mitad informa. Variante. Los niños se ponen en círculo. Uno de ellos tiene escondido el despertador en la espalda. Otro niño está en el centro y trata de encontrar al que lo tiene. Prolongación. Este juego se practica después de juegos tranquilos: dibujo, construcción, juegos libres.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN 6. Juegos de agua Objetivo: Relajación de los dedos y de las manos, control de los movimientos. Momento de la práctica: - Cada vez que el niño se lava las manos. - Cuando se encuentre crispado con el lápiz, después de un ejercicio de dibujo o de escritura. - Para calmar a un niño antes de pasar a la mesa. Organización: Si no se dispone de una piscina hinchable, sería conveniente reservar espacios para que los niños puedan tocar el agua o jugar con ella: lavabos, mesas con pilas incorporadas o un gran barreño. Se pueden prever vasos pequeños, cubiletes, botellas pequeñas de plástico y embudos para poderlos llenar, vaciar y trasvasar. Delantales impermeables y esponjas para limpiar Desarrollo de la sesión Se deja al niño que juegue a su gusto y después, en cuanto su interés se debilita un poco, se le proponen los siguientes ejercicios: Poner una mano plana sobre el agua, con los dedos juntos: - Sentir el agua que se mueve bajo la palma (explicar el término a los más pequeños, diciendo que es el interior de la mano donde se ven líneas pequeñas). - Hundir la mano plana hasta el fondo del agua y dejarla volver a subir. Hacer el mismo ejercicio con los dedos separados. Poner un objeto que flote(pez de plástico, tapón de corcho, etc.) en la superficie del agua e intentar hundirlo con: -

El pulgar y después el índice, el mayor, el anular y el meñique. Todos al mismo tiempo. La palma. El dorso de la mano.

El niño constata que el objeto escapa a la presión y sale. Sumergir la mano hasta la muñeca: - Hacer rotaciones con la muñeca en un sentido y luego en el otro. - Sentir el agua que pasa por la mano, entre los dedos ligeramente separados; cerrar los dedos con fuerza y relajar la tensión. En estos tres ejercicios se acaba agitando con fuerza los dedos de las dos manos bajo el agua.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Prolongación. El niño se seca las manos y pasa a otra actividad tranquilamente.

7. ¿Qué hace mi mano? Escuchar los sentidos del cuerpo Objetivo: - desarrollar la aptitud de escucharse a sí mismo, sin dejarse distraer por el exterior.

Momento de la práctica: - al principio de la tarde. El ejercicio puede hacerse también parcialmente cuando los niños se muestren muy ruidosos y se quiera captar su atención. Organización: - los niños se sientan en círculo o semicírculo en las sillas o los bancos. Desarrollo de la sesión • Empiece por contar la historia: - ¿ Qué hace mi mano? -Golpea. ¡Pam, pam, pam! La mano derecha golpea el dorso de la mano izquierda. -Araña. ¡Grr, grr, grr! La mano derecha araña el dorso de la mano izquierda. - Pellizca. ¡Ay, ay, ay! Pellizque la piel de la palma de la mano. - Hace cosquillas. ¡Ji, ji, ji! Hágase cosquillas en la palma de la mano. -Acaricia. ¡Suave, suave, suave! Acaricie suavemente la mano. • Después, vuelva a la historia, pero haciendo intervenir las dos manos - ¿Qué hacen mis manos? - Golpean. ¡Pam, pam, pam!


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Golpéese las mejillas corno imitando un bofetón. - Arañan ¡Grr, grrgrr! Aráñese las dos mejillas de arriba abajo. - Pellizcan ¡Ay, ay, ay! Pellízquese las dos mejillas. - Hacen cosquillas. Ji, ji, ji! Hágase cosquillas en el mentón. - Acarician. ¡Suave, suave, suave! Acaríciese la cara. Los niños deben escuchar bien el sonido producido cada vez. Al escuchar los ruidos del propio cuerpo, el niño se centra en sí mismo y aprende así a no dejarse distraer por el exterior. • Explique: - Vamos a dar golpecitos en toda la superficie de la cabeza con la punta de los dedos. ¡Escuchad! • Haga lo mismo: - en toda la superficie de la frente; - en toda la superficie de las mejillas, con la boca cerrada y después abierta; - en (as mejillas, con los dedos planos; - en las orejas, con los dedos planos; - en las orejas, con las manos ahuecadas. • Extienda un brazo hacia delante, con la palma vuelta hacia el suelo. Golpee a lo largo del brazo partiendo del hombro hasta el dorso de la mano. Vuelva la palma hacia arriba. Golpee partiendo de la palma de la mano hasta el hombro. Haga lo mismo con los puños cerrados sobre el pecho. Aquí, algunos niños tienen tendencia a poner las manos demasiado abajo, a la altura del vientre. Para hacerles comprender el movimiento invíteles a dar golpecitos en una línea imaginaria vertical que pase desde la base del cuello y descienda hasta la parte inferior del vientre. Para ver que arriba «está duro y hay hueso», mientras que abajo «es blandito» (donde ellos sitúan el estómago y el abdomen). • Reanude el ejercicio golpeando «donde está duro». • Golpee con los dedos planos en toda la superficie del abdomen.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN • Golpee después con las manos planas toda la longitud de los muslos. Diga a los niños que escuchen. • Golpee ahora los muslos con la punta de los dedos. Escuche: ¡hace ruido! El niño se ve pues obligado a «escuchar» sus sensaciones en lugar del sonido; centra más la atención en sí mismo. •• Variantes • Cuando haya demasiado ruido en la clase y se quiera captar la atención de los niños, se puede utilizar la parte «Golpear en los brazos» de la siguiente manera: golpéese las manos, ascienda con golpecitos a lo largo de los brazos hasta el centro del pecho y cambie de mano y descienda golpeando a lo largo del otro brazo hasta la palma de la mano. • Para desarrollar la capacidad de atención auditiva, se puede jugar «a las adivinanzas»: - ¿Que hace mi mano? Escóndase detrás de un biombo y golpéese una parte del cuerpo. Los niños deben intentar adivinar el lugar que se está golpeando. Muestran que lo han descubierto realizando ellos el mismo acto.

Respiración (Abdominal) 8. El globo de goma (Toma de conciencia de la respiración) Toma de conciencia de la respiración Objetivos: - tomar conciencia de la respiración y aprender acontrolarla (dar a la respiración una amplitud máxima permite liberar las tensiones del abdomen) Momento de la práctica: -

al principio de la tarde.

Organización: los niños se sientan Unos al lado de los otros en sillas o bancos El profesor dispone de uno o dos globos de goma en los que previamente ha dibujado un rostro y un tronco. Desarrollo de la sesión Hinche el globo delante de los niños después deje que se deshinche. Los niños lo observan. Comente: el aire que se sopla por la boca entra en el globo. Sí lo cerrarnos el aire se queda y el globo permanece hinchado Si lo dejarnos abierto el aire se escapa y el globo se deshincha. 1r Juego


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Imite simplemente la acción de hinchar y después pida a los niños que le ayuden a hinchar el globo. Para ello, hay que soplar primero con poco aíre y después durante el mayor tiempo posible. 2º Juego Haga como si se hubiera convertido en un globo. Observe el globo deshinchado está blando, flojo. Pida a los niños que imiten la postura del globo deshinchado: la cabeza cae, los brazos cuelgan a ambo lados de la silla, los hombros descienden y los ojos miran hacia abajo. Al principio a los niños les cuesta bajar a mirada porque quieren ver lo que pasa a su alrededor. Pero una vez que se han familiarizado con el ejercicio lo consiguen fácilmente. Mantenga la posición durante unos minutos y después vuelva a 1, Posición normal. A continuación, hinche ligeramente el globo. Los niños observan e imitan; se enderezan en la silla y apoyan la espalda en el respaldo los brazos suben hasta que las manos llegan más o menos a la altura, de los muslos. Hinche de nuevo el globo, pero esta vez al máximo Los niños observan (es redondo) e imitan; los ojos se abren, las mejillas se redondean y el pecho se hincha al máximo Permanezca en esta posición unos minutos reteniendo la respiración.

Finalmente deje que el globo se deshinche de golpe. Los niños observan e imitan, es decir, vuelven a la posición inicial. Variante También se puede ser a la vez el globo y el que lo hincha. Empiece por imitar las diferentes acciones. Pida a los niños que miren la primera vez antes de hacer el ejercicio.

Atención, en este ejercicio, se hincha el pecho al mismo tiempo que se espira, lo cual no es habitual. Se trata de hacer sentir a los niños que el aire puede bajar y subir, y que se puede respirar con el abdomen y el


PROYECTO INTERIORIZACIÓN pecho. Cuando se emite el sonido ch, el aire debe subir en el pecho. En otras palabras a cada ch, el abdomen se ahueca un poco mientras el pecho se hincha.

Parta de la primera posición (el globo deshinchado), Cierre los puños y doble ligeramente los brazos, de manera que los puños se encuentren a la altura de las caderas. Con los puños cerrados, emita el sonido ch, con la boca entreabierta, por pequeñas sacudidas (con una cadencia de alrededor de una espiración por segundo). Al mismo tiempo, lleve los puños hacia abajo a cada espiración (como si accionara una bomba de mano) y dóblelos un poco más cada vez. La amplitud del movimiento de «bombeo» de los brazos siempre es el mismo. Por ejemplo, cuando al inicio los puños están a la altura de las caderas, descienden hasta abajo, ascienden progresivamente hasta la altura de la cintura, vuelven a descender hasta la altura de las caderas, ascienden progresivamente hasta al altura del pecho, descienden hasta la cintura y vuelven a subir.

A cada ascenso de los brazos, el abdomen se ahueca, el aire sube en el pecho, los hombros se elevan, el pecho y las mejillas se hinchan y los brazos se doblan cada vez más. Al final, los puños llegan a la altura del pecho.

En este estadio, bloquee la respiración y retenga el aire el mayor tiempo posible. Después, sople por la boca para espirar todo el aire de los pulmones y aflojar todo el cuerpo; primero la cabeza, después los hombros y finalmente el abdomen. Los brazos siguen el movimiento. Al hincharse de esta manera, la espiración alcanza automáticamente y por reflejo su amplitud máxima. Repita el ejercicio tres veces.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

9. El despertador (Automasaje) Objetivos: - Introducir con suavidad el trabajo sobre la respiración; - Iniciar a los niños en el auto masaje de manera lúdica. Momento de la práctica: -

Después del ejercicio anterior, La casa del sueño.

Organización: -

Los niños se sientan en sillas dispuestas en círculo. Antes de la sesión, se es hacen quitar los pasadores y las gafas, que podrían molestar. Si algún niño se niega, no hay que insistir. Se los quitarán ellos mismos un poco mas tarde.

Durante toda la sesión, el profesor habla e imita. Los niños reproducen lo que hace al mismo tiempo. Colóquese en medio de los alumnos y anímelos a imitar sus movimientos. — Huelo el aroma del chocolate caliente que mamá ha preparado. Respire hondo por la nariz varias veces.

— El chocolate está demasiado caliente, hay que enfriarlo. Ponga las manos en forma de tazón y sople largamente por la boca. — Me lo bebo. Imite la acción aspirando ruidosamente y después sople abriendo la boca (en general, los niños lo hacen espontáneamente). — Me voy al cuarto de baño, Imite la acción de caminar con un movimiento de los dedos. — Me lavo el pelo. Dése un masaje en la cabeza con las puntas de los dedos. — Me lavo fa cara. Póngase las palmas de las manos sobre los ojos y dirija los dedos hacia arriba. Baje las dos manos al mismo tiempo hasta que la punta de los dedos llegue a la altura del mentón, — Me lavo el cuello.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Las dos manos rodean alternativamente el cuello y descienden hasta su base de manera repetida. — Me lavo el pecho y el abdomen. Las dos manos efectúan movimientos giratorios sobre el pecho y sobre el abdomen. — Me lavo los brazos. Extienda el brazo izquierdo delante de usted y dirija la palma de la mano hacia el suelo. Ponga la mano derecha sobre el hombro izquierdo y deslícela suavemente a lo largo del brazo hasta la punta de los dedos. Gire el brazo, dirija la palma de la mano hacia arriba y haga el mismo ejercicio. Repita estas dos etapas con el brazo derecho.

- Me lavo las piernas. Ponga una mano sobre cada muslo. Haga descender las dos manos al mismo tiempo hasta los tobillos. Variantes Este ejercicio puede repetirse a menudo a lo largo del año. Con el tiempo, el profesor perfeccionará los movimientos y empleará un vocabulario cada vez más preciso. También se pueden «lavar» los muslos, las rodillas, el mentón, la nuca, los párpados, las sienes, etc. Lo importante es conseguir que los niños identifiquen bien los lugares de la cara y del cuerpo sobre los que se quiere que se concentren. Después del «lavado», podemos «enjuagarnos». Continúe hablando, moviéndose y animando a los niños a imitarlo: — Me enjuago bajo la ducha. Levante los brazos por encima de la cabeza, sople con la boca entreabierta para imitar el ruido del agua (pschh). Haga durar el soplido el mayor tiempo posible mientras desciende las manos a lo largo del cuerpo hasta los pies. Repita este «enjuagado» tres veces seguidas. Después, hay que «secarse»:


PROYECTO INTERIORIZACIÓN - ¡Me he olvidado la toalla! ¡Tengo que sacudirme para secarme! - Para quitar las gotas de agua que quedan en el cuerpo, sacudo los hombros; Levante los dos hombros al mismo tiempo y déjelos caer. Repita el ejercicio varias veces. los brazos; Coloque los brazos a ambos lados del cuerpo y sacúdalos al mismo tiempo. las piernas; Levante una pierna y sacúdala. Haga lo mismo con la otra pierna. las manos; Ponga las manos delante de usted y sacúdalas a la vez. El señor Pulgar, La casa del sueño y El despertador están relacionados. Imitando sucesivamente el sueño y el despertar, al mismo tiempo que aprenden a susurrar y trabajar en la respiración, los niños memorizan fácilmente este encadenamiento y pueden reproducirlo solos cuando sienten la necesidad. Estos tres primeros ejercicios pueden repetirse a lo largo del año. Constituyen una preparación para las actividades siguientes.

10. El gorila (Crispación / Relajación) Relajación Objetivos: - exagerar las tensiones musculares para tomar conciencia de ellas y poder relajarse; - trabajar sobre la respiración. Momento de la práctica: en el momento ritual de la relajación, al principio de la tarde. Este ejercicio puede repetirse después parcialmente en cualquier momento del día. Organización: los niños se sientan en el suelo, en bancos o en sillas. Este ejercicio también puede realizarse cuando los niños están de pie, se ponen en fila, vuelven del recreo, etc. Desarrollo de la sesión Para todas las secuencias siguientes, los niños deben respirar de la siguiente manera: soplar al mismo tiempo que se crispan; mantener la presión unos segundos respirando muy débilmente


PROYECTO INTERIORIZACIÓN y después relajarse inspirando al máximo. El objetivo es aquí producir a la vez una relajación muscular y una amplificación de la respiración. -Apriete los dedos lo más fuerte que pueda. Relájese. Repita tres veces. - Contraiga la cara, los ojos, las mandíbulas y la frente de manera muy intensa. Relájese. Repita tres veces. - Eleve los hombros lo más arriba posible. Relájese. Repita tres veces. - Cruce los brazos al máximo sujetando el omoplato derecho con brazo izquierdo y el omoplato izquierdo con el brazo derecho. Apriete con todas sus fuerzas. Relájese. Repita tres veces. - Cruce los dedos detrás de la nuca, Acerque los dos codos al máximo. Relájese. Repita tres veces. - Cruce las piernas; ponga el pie derecho bien plano en el suele después pase la rodilla izquierda sobre la rodilla derecha. Con mano derecha, sujete el tobillo izquierdo y hágalo subir lo más arriba posible al mismo tiempo que empuja sobre la rodilla izquierda con la mano derecha. Relájese. Repita tres veces.

Haga el mismo ejercicio por el otro lado. Para las secuencias siguientes, coloque las manos planas sobre cuerpo, con las puntas de los dedos juntas en el centro de las manos. Presione con la punta de los dedos cuando sople; al inspirar, relaje tensión. - Coloque las manos en la parte alta del pecho. Presione muy fuerte. Relájese. Repita tres veces. Repita el mismo ejercicio colocando las manos sobre el plexo solar que es el estómago. Coloque el pie derecho sobre la silla mientras está sentado. Con las dos manos, sujete la pierna y acerque la rodilla al máximo al pecho. Apriete fuerte. Baje la cabeza como para besar la rodilla, Relájese. Repita tres veces. Haga el mismo ejercicio con el otro lado. - Apoye las palmas de las manos una contra la otra, con los dedos orientados hacia arriba, después empuje con todas sus fuerzas como si cada mano intentara demostrar a la otra que es la más fuerte. Relájese. Repita tres veces.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN - Con las palmas de las manos una contra a otra, cruce los dedos y apriete con todas sus fuerzas. Relájese. Repita tres veces. - Para terminar, contraiga de manera simultánea todas las partes del cuerpo: cara, dedos, hombros, etc. Mantenga la posición el mayor tiempo posible. Relájese. Repita tres veces. El hecho de amplificar las tensiones permite, por reflejo, amplificar también la relajación. Sí se tiene prisa y en función del objetivo buscado, se puede practicar rápidamente una sola secuencia del ejercicio según las necesidades. El paso de las «manos una contra la otra» también puede utilizarse antes o después de una actividad gráfica un poco larga, la contracción de la cara puede realizarse antes de una canción, etc.

11. Respirando al comienzo de la clase Nivel: Educación Primaria y Secundaria. Objetivos: Crear un clima de trabajo en el aula y favorecer la concentración del alumnado. Desarrollo: Previamente a la realización de este ejercicio, es necesario haber explicado a los alumnos cómo practicar la meditación basada en la respiración (podemos aprovechar para ello el comienzo de alguna de nuestras clases con ellos, o bien el horario de tutoría). Una vez que ya están iniciados en la técnica, se puede utilizar cualquiera de los ejercicios ya explicados en este capítulo: simplemente respirar, observando la respiración diafragmática; respirar concentrándonos en las sensaciones de frío y calor en la nariz; respiración contando un número en cada inspiración; y respiración combinando frases o palabras clave.

Tiempo: Entre 2 y 5 minutos pueden ser suficientes, cuando los alumnos ya conocen estas técnicas. Observaciones: Este ejercicio resulta muy útil al comienzo de la mañana, o bien tras un cambio de clase y comienzo de otra. De Pagès y Reñé (2008) han trabajado esta y otras técnicas con alumnos de Secundaria, y en la obra citada exponen sugerencias muy interesantes a este respecto. A veces, merece la pena “perder” un par de minutos del comienzo de una clase, si a cambio conseguimos una mejor concentración y un mayor rendimiento del alumnado, como las dos autoras citadas han constatado a partir de su propia práctica.

Relajación corporal (Parcial) 12. El monigote duro y blando Objetivo: -

Permite al niño tomar conciencia de las partes principales de su cuerpo relajándolas paso a paso, hasta la relajación total.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN -

Regula la respiración.

- Calma al niño. Este ejercicio permite la relajación de todo el cuerpo. El niño endurece y ablanda alternativamente el cuerpo o partes de éste. Podemos ver espontáneamente al bebé volverse blando en los brazos de su mamá o, al contrario, ponerse rígido. Vamos a utilizar estas reacciones, que en este caso se piden al niño. Se le hace ver la diferencia entre estas dos actitudes a través de lo que le rodea, por ejemplo, comparando objetos duros y objetos blandos, o muñecas de trapo y de plástico o de porcelana... o animales de peluche más o menos articulados. Los mayores (a partir de los cinco años) pueden tratar de dibujar un monigote blando y un monigote duro. Momento de la práctica: Esta secuencia se hace después de un ejercicio físico, un momento de atención sostenida, una crispación debida al miedo o a la alegría y también antes de acostarlo, antes de un viaje largo en coche, después de una lección de educación física o de un momento de excitación. Organización: El niño debe llevar ropa cómoda y estar descalzo. La habitación o clase tendrá una iluminación suave. Se trata de relajar una a una todas las partes del cuerpo. El maestro/a debe asegurarse de que el niño conoce bien cada parte de su cuerpo. Ciertos verbos de acción deben explicarse o imitarse para el niño y con él:

-

Crispar: apretar con fuerza los puños. Inspirar: sentir que el aire entra por la nariz. Espirar: sentir que el aire sale por la nariz o por la boca.

La maestra/o lleva a cabo esta práctica después de una lección de educación física, después de una excitación debida a la necesidad de prestar mucha atención (espectáculo de marionetas, cine, etc.) entre dos ejercicios que exigen un cierto esfuerzo o antes de la siesta. En los dos casos se debe velar para que las consignas de crispación y de relajación se cumplan correctamente.

-

Si el niño tiene problemas de comprensión, el adulto crispa una parte de su cuerpo, por ejemplo, un antebrazo, y luego lo relaja haciéndoselo tocar en ambos casos.

Desarrollo de la sesión El niño se tiende en el suelo, con las piernas y los brazos separados, y se hace completamente «blando»; - Crispa (o pone duros) los dedos de los pies mientras inspira y los relaja mientras espira. - Crispa las pantorrillas (o las pone duras) mientras inspira y las relaja mientras espira.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN - Contrae el vientre (lo pone duro) mientras inspira y lo relaja mientras espira. - Ciñe los brazos a lo largo del cuerpo, con las palmas hacia arriba, dobla y crispa los brazos, las manos a los hombros mientras inspira y los relaja mientras espira. - Eleva los hombros mientras inspira y los relaja (los deja caer) mientras espira. - Tensa el cuello echando la cabeza hacia atrás mientras inspira y lo relaja mientras espira. - Frunce todo el rostro y cierra los ojos con fuerza mientras inspira y lo relaja mientras espira. - Abre la boca lenta y ampliamente, varias veces, luego bosteza. - Siente todo el cuerpo en el suelo, se hunde en el suelo (como una mano en la arena) y permanece de cinco a diez minutos con los ojos cerrados. Prolongación. El niño abre los ojos y se levanta lentamente. Ha recuperado la «calma» interior para irse a dormir, comer o iniciar un viaje largo. Está preparado para afrontar una nueva ocupación y empezarla con calma.

13. El péndulo Objetivo: Permite relajar los brazos y la espalda. Calma mediante el balanceo regular del movimiento del reloj, la entonación rítmica y el tic-tac, que aporta con su repetición un efecto beneficioso y calmante. Momento de la práctica: Durante un ejercicio de motricidad, bajo la ducha, después de una sesión de natación o por la noche antes de acostarse. Organización: Se hace escuchar a los niños el tic-tac de un reloj. Si no se tiene uno, se prepara una grabación lo más fiel posible. Un metrónomo servirá. Se hace observar al niño el movimiento de balanceo y pronunciar «tic-tac» al ritmo de este balanceo. Después, para interiorizar esta música, el niño lo escucha con los ojos cerrados pensando en el balanceo. Si este ejercicio se practica antes de acostarse, el niño estará descalzo y en pijama. Al principio, el maestro/a hará el ejercicio al mismo tiempo que el niño. Desarrollo de la sesión El niño está de pie, con las piernas separadas: - Piensa en el reloj que ha oído o visto algunos minutos antes. - Deja caer hacia delante el busto, los brazos y la cabeza; centra la atención en el peso de las manos y de la cabeza.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN En esta posición, repite el tic-tac efectuando un ligero balanceo de derecha a izquierda; deja que el movimiento se detenga por sí mismo. - Reanuda el balanceo (tres o cuatro veces) con los ojos cerrados para sentir mejor el peso del cuerpo. - Termina el ejercicio sentado, con el peso del cuerpo hacia delante, después se endereza progresivamente contrayendo las piernas, la espalda, los brazos, la nuca y la cabeza.

Prolongación. El niño se tiende durante varios minutos. 14. Las pelotas Objetivo: Se trata de un ejercicio de relajación de los ojos. La imagen mental que se da al niño por la sucesiva aparición de pelotas (de la más pequeña a la más grande) le lleva poco a poco, o bien al sueño, o bien a una gran relajación de todo su ser. La variante puede, en una segunda fase, incitar al niño con poco apetito a comer un poco más. Momento de la práctica: Después de mirar la televisión o un espectáculo a oscuras. Después de un viaje en coche si el niño no ha dormido, sino que, al contrario, se ha interesado por las imágenes que han desfilado ante sus ojos. Al anochecer, antes de ponerse a dormir. Después de un paseo o de juegos cansados, después de una lección de educación física activa. Organización:

Material: 1 canica, 1 pelota de ping pong, 1 pelota de tenis, 1 pelota de balonmano, 1 balón de fútbol, 1 pelota de playa grande. Al niño le gustan todos los juegos de pelota. Le haremos manipular estas pelotas a lo largo del día, que le recordarán los juegos al aire libre o en interior. - El niño juega con las canicas (las hace rodar, apunta a un objeto, las clasifica por tamaño, por color, etc.). - Con la pelota de ping pong (en el baño, puede soplar sobre ella para hacerla avanzar, puede hundirla con más o menos fuerza para que ascienda a mayor o menor «altura»), - Con la pelota de tenis (la lanza contra una pared con una raqueta de ping pong y la hace rebotar...). - Con las otras pelotas, se juega al fútbol, se lanza a otra persona o a una canasta, a un círculo dibujado en una pared o por encima de una cuerda. Para practicar estos juegos de pelota, elegiremos los momentos del día durante los cuales el niño está tranquilo para los juegos de interior; al contrario, los juegos de exterior requieren que el niño esté desbordante de actividad.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN - Esta actividad sólo puede hacerse con grupos pequeños, a fin de que todos los niños puedan ver las pelotas presentadas sin esfuerzo de acomodación.

Variante: Puede hacerse detrás de un parapeto en presencia del grupo de niños de la clase, cuya atención se mantiene gracias a la historia. Se pueden inventar otras aventuras personificando las pelotas (pueden ser personajes conocidos, animales, flores, etc.). Desarrollo de la sesión El niño se tiende en la cama, con la cabeza ligeramente levantada, o en una alfombra, boca abajo, con los brazos cruzados delante de él, la cabeza sobre el brazo y mirando en la dirección del conductor del juego, o sentado cómodamente en un asiento. El profesor/a muestra al niño las pelotas que ha manipulado durante el día. Mira cada pelota contando mentalmente hasta cinco. La maestra/o le muestra sucesivamente, siempre a la misma distancia y a la misma altura (debe comprobar que los objetos se encuentren al alcance de la vista del niño, sobre todo si está tendido en el suelo), las pelotas, de la más pequeña a la más grande: una canica, una pelota de ping pong, una pelota de tenis, una pelota de balonmano, un balón de fútbol, una pelota de playa. (Se pueden obtener estos tamaños con globos más o menos inflados.) El niño cierra los ojos y trata de hacer desfilar mentalmente las pelotas mostradas, de la más pequeña a la más grande (a partir de los cuatro años).

Variante: Se puede variar personificando las pelotas e inventando una historia; por ejemplo, la historia de una pelota tan pequeñita, tan pequeñita que las más grandes siempre la empujaban. Decidió comer cada mañana una tostada de más. Al cabo de unos días era un poco más grande, pero no le pareció suficiente. Entonces empezó a beber todas las mañanas dos tazones de chocolate y comenzó a adquirir volumen, pero todavía no le pareció suficiente. En la comida del mediodía, ella, que nunca tenía apetito, se esforzó en comerse toda la carne. Engordó y engordó. Pero no le pareció suficiente. Para la merienda, se comía una naranja, un plátano, pan, chocolate y otras cosas más. Creció y creció. Pero no le parecía suficiente, una enorme pelota la hizo caer otra vez por la mañana en el recreo. Durante la cena, su mamá, muy asombrada, la vio zamparse dos enormes platos de sopa (aunque nunca le había gustado). Engordó y engordó, creció y creció, se convirtió en la pelota más grande y nunca más otra pelota se atrevió a empujarla. Para esta variante se puede pedir al niño que cierre los ojos después de cada aparición.

Prolongación. El niño permanece un momento con los ojos cerrados. Si es la hora de acostarse, se apaga la luz. Durante el día, permanece un momento tumbado o sentado (unos minutos) y después reemprende alguna actividad con calma.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN 15. El tren se marcha ya Objetivo: El movimiento rítmico producido por este ejercicio ayuda a los niños a relajarse. Momento de la práctica: Durante un ejercicio físico, después de un ejercicio físico intenso, o por la tarde. Organización: Los juegos en grupo gustan mucho a los niños, sobre todo si la maestra/o juega con ellos. Por la naturaleza de este juego, pueden participar prácticamente todos los niños de la clase. Desarrollo de la sesión Los niños se sientan uno detrás de otro, lo bastante próximos para poner cada uno las manos en los codos del que tiene delante. El primero actúa de máquina de tren, cierra los puños y marca el ritmo de todos los demás niños adelantando ambos brazos alternativamente, al ritmo de la canción: El tren se marcha ya. Chin-chin-pun, chin-chin-pun, el trenecito. Adonde, adonde va. Chin-chin-pun, chin-chin-pun, tan despacito. Quién lo acompañará. Chin-chin-pun, chin-chin-pun, al trenecito. Quién lo acompañará. Chin-chin-pun, chin-chin-pun, si va solito. La canción puede repetirse las veces que se quiera. Al final de todas las estrofas, los niños se quedan inmóviles, como si el tren se detuviera.

Prolongación: Según los siguientes apartados. Entre dos ejercicios físicos: se continúa la sesión con otros ejercicios rápidos. Después de un ejercicio físico intenso: se deja que los niños se tumben en el suelo y cierren los ojos imaginándose la escena del tren.

Por la noche al acostarse: el niño se tiende, cierra los ojos, tararea la melodía con la boca cerrada e intenta representarse las imágenes de lo que acaba de hacer.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Gestionar las propias emociones (Gestionar) 16. Cuentos de amor y mi círculo de personas queridas Cuentos de amor Objetivos: Identificar el amor o el cariño y apreciar su importancia en nuestra vida. Desarrollo: Para iniciar esta actividad, podemos basarnos en cualquier cuento infantil en el que aparezcan relaciones de cariño o amor entre los personajes. Nos servirían cuentos tan conocidos como “Blancanieves”, donde se puede apreciar el cariño entre ésta y los enanitos; “Caperucita Roja” –el afecto entre nieta y abuela–; “El patito feo”, donde el afecto llega al final de la historia, al ser integrado el protagonista dentro del grupo de cisnes; etc.

Tras la lectura de estos cuentos en clase, plantearemos un debate utilizando diversas preguntas de este estilo: –¿Se quieren los personajes? –¿Cómo lo sabemos? –¿Qué es el amor?, o ¿qué es quererse? –¿Qué es lo contrario al amor? Se trata de lograr que, entre todos, vayamos descubriendo las características del amor y apreciemos este bello sentimiento y su importancia en nuestras vidas. Recursos: Cuentos cuyos protagonistas pongan en juego el amor o el cariño. Tiempo: En torno a 30 minutos para contar el cuento y realizar el debate posterior. Observaciones: Esta actividad puede ser el primer paso para trabajar después la que proponemos a continuación. 17. Mensajes SOS Objetivo: Tomar conciencia de lo importante que es ayudar a los demás de forma voluntaria y altruista. Desarrollo: A través de la realización de esta actividad, pretendemos que los niños empiecen a darse cuenta de la importancia que tiene ayudar a los demás cuando encuentran una dificultad manifiesta, cuando no entienden algo, cuando están realizando algo que les resulta incoherente, y remarcando desde un primer momento que esta “ayuda” no requiere nada a cambio. Prestar ayuda de forma voluntaria y altruista nos hace sentirnos bien, así como también estar contentos, porque nos damos cuenta de que somos útiles para nuestros amigos y otras personas (esta ayuda hay que ofrecerla de forma desinteresada no sólo a nuestros


PROYECTO INTERIORIZACIÓN compañeros sino a todas las personas en general, sin ningún tipo de diferenciación). Todo esto se traduce en una gran dosis de amabilidad y felicidad para todos. Para empezar la actividad prepararemos unos sobres que contienen unos “mensajes”: una imagen más la frase “¿Cómo podemos ayudar a…?” o “¿Cómo podemos ser amables con…?” La profesora explica que un amigo suyo le ha mandado unos sobres con mensajes y que para descifrarlos va a ser necesaria la ayuda y colaboración de la clase. Todos los niños se sentarán en el suelo formando un corro y, de forma rotativa, irán saliendo al centro, eligiendo un sobre y descubriendo el mensaje que con-tiene. Estos mensajes pueden referirse a aspectos tales como: • Un niño nuevo que ha venido a la clase. • Algún compañero que no puede abrir la puerta del baño, no puede ponerse la bata o el abrigo, no consigue abrir su mochila,… • Alguien de nuestra clase que tiene dificultades para realizar un trabajo propuesto. • Encontrar algo que se ha perdido. • Aquellos niños del colegio que tienen miedo a la oscuridad o a estar solos. • Un niño o niña que no encuentra su clase, que se ha perdido en un centro comercial,… • Una señora mayor que no tiene asiento en el autobús, que tiene problemas para apearse, que se le cae algo,… Una vez abierto el sobre y tras leer el mensaje que contiene, se trata de encontrar la forma de resolverlo, concretando entre todos la intervención más adecuada y coherente en cada caso, siempre en forma de ayuda voluntaria y desinteresada. Esta actividad podría completarse con una dramatización, al finalizar cada una de las sesiones, de las soluciones aportadas, y/o con el compromiso de llevar a la práctica las ayudas concretadas, mediante la realización de un carnet o documento que nos comprometa a ello. Recursos: Sobres y tarjetas con imágenes y preguntas. Tiempo: Varias sesiones de 30 minutos; en cada sesión se descubrirá un mensaje. Observaciones: Para darle un sentido más cercano a la realización de esta actividad, intentaremos relacionar cada mensaje con situaciones similares que se nos han presentado a nosotros, a través de las numerosas experiencias y vivencias que tenemos en la vida cotidiana.

18. Practicando la amabilidad Nivel: Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Objetivos: Poner en práctica buenas acciones y disfrutar realizándolas. Desarrollo: Entre todos, pensamos qué cosas podemos hacer para ser amables con los demás, tanto en la escuela como fuera de ella, y hacemos una lista de posibles prácticas de amabilidad. Es preferible que sean los propios alumnos quienes vayan sugiriendo los contenidos de la lista, y nosotros nos limitemos al principio a irlos anotando en la pizarra. Posteriormente, si vemos que algunos aspectos no surgen, podemos pro-ponerlos y añadirlos a la lista. Entre las diversas prácticas de la amabilidad, pueden aparecer las siguientes:


PROYECTO INTERIORIZACIÓN • Dar las gracias. • Prestar cosas: una goma, pinturas, tijeras, pegamento,... • Colaborar y tratar de integrar a los demás cuando se practican juegos y deportes. • Actitud receptiva y de interés ante los demás: saludar (valorar la importancia del saludo, por trivial que parezca: reconocemos que el otro está allí y nos importa), escuchar activamente, sonreír más, interesarse por lo que sucede a los demás (preguntarles por su salud, sus actividades, etc.),... • Normas habituales de cortesía social: ceder el asiento en el autobús, dejar paso ante una puerta a quienes entran o salen con nosotros, ser puntuales,... • Colaborar en casa en las tareas domésticas. • Visitar a un familiar que hace tiempo que no vemos, a un amigo enfermo o que esté atravesando una mala racha,... • Colaborar como voluntarios en alguna organización social. • ... Una vez que hayamos recopilado las posibles buenas conductas, proponemos que, durante una semana, cada alumno va a poner en práctica al menos una acción diaria. Al final de cada día, se cumplimentará un sencillo registro siguiendo este modelo: Día de la semana Acción amable realizada Cómo ha reaccionado la otra persona Cómo me he sentido Transcurrida una semana, pondremos en común las acciones que hemos realizado, a partir de lo que el alumnado haya anotado en sus registros. Será importante destacar cómo las conductas amables hacen felices a los demás, pero también nos producen una profunda satisfacción personal. Recursos: Un cuaderno de tutoría donde poder cumplimentar el cuadro de registro que hemos propuesto. Tiempo: Un mínimo de 30 minutos para reflexionar y realizar el listado común de acciones amables, y explicar la tarea a realizar durante la semana. En torno a una hora para la sesión posterior de revisión de lo realizado a lo largo de la semana. Observaciones: Con alumnos de Educación Infantil y 1º ciclo de Primaria, en vez de comprometerse a realizar una acción diaria y cumplimentar un registro, podemos pedirles que nos ayuden a elaborar un cartel de acciones amables, que colocaremos bien visible en algún lugar del aula. A lo largo de la semana, dedicaremos algunos momentos a dialogar con ellos acerca de qué conductas van poniendo en práctica, cómo reaccionan los demás y qué sienten ellos al realizarlas.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN 19. Yo sé. Yo puedo. Nivel: Educación Infantil y Primaria. Objetivos: Tener en cuenta los sentimientos propios y ajenos a la hora de actuar. Desarrollo: Una de nuestras numerosas funciones como educadores consiste en enseñar a los niños a observarse, a conocerse, a ser conscientes de los propios sentimientos y, también, a observar, conocer y descubrir los sentimientos de los demás. El conocimiento de sí mismo nos lleva al conocimiento de los demás, el autorrespeto nos lleva a respetar a los demás, el amor a sí mismo y la comprensión de uno mismo nos lleva a amar y comprender a los demás. El proceso de conocer nuestras propias motivaciones y sentimientos facilita, posteriormente, el conocimiento de las motivaciones y sentimientos de los otros, no siendo ajenos a ellos a la hora de actuar. El objetivo de esta actividad es ayudar a conocerse a sí mismo (capacidades y sentimientos personales) y, de acuerdo con esto, intentar actuar teniendo en cuenta los sentimientos de los otros: “Yo sé hacer…”. Por tanto, “Yo puedo hacer…” o “Yo puedo hacerlo… (de una determinada manera) para que el otro se sienta mejor”. Por ejemplo: • Yo sé el color rojo. Yo puedo ayudarte a encontrar la pintura de ese color (conocimientos). • Yo sé que estás solo. Yo puedo acercarme a ti, hablarte, escucharte (sentimientos). Antes de iniciar la actividad, la maestra preparará un papel continuo con el nombre y, al lado, la foto, de cada uno de nuestros niños. En un primer momento, en gran grupo, comentaremos al alumnado que cada uno de nosotros aprende las cosas de diferente manera: algunos aprenden unas cosas antes y otros más tarde, unos aprenden algo en un momento determinado y otros no; pero esto no es indicador de nada. Lo más importante es tener en cuenta que todos los días y en todos los momentos aprendemos algo y, además, tenemos que ser conscientes de lo que ya sabemos y de que podemos aprender mucho más. Posteriormente, intentaremos que cada uno de nuestros alumnos complete la frase “Yo sé…”: ponerme la bata o el abrigo solo; tirarme por el tobogán; pedir el turno para poder hablar; compartir los juguetes; contar chistes y hacer reír; expresar lo que me pasa (sed, miedo, alegría, …); etc. Cada una de las respuestas dadas por los niños la apuntaremos en un círculo verde, y entregaremos al niño tantos círculos como respuestas dadas. Intentaremos que todos los niños den una o varias respuestas. Al final, cada niño pegará los círculos verdes alrededor de su nombre y foto en el papel continuo. En una segunda sesión, proponemos completar la frase “Yo puedo …”: ayudar a los demás a ponerse la bata, preguntarles por qué lloran, dejar mis cosas a los que no las tienen, recordar las normas a los que no las cumplen, compartir mis juguetes, escuchar a los demás,… Anotaremos las respuestas en círculos de color naranja. Para cada una de las respuestas dadas ofreceremos un círculo naranja y, posteriormente, los pegaremos en el papel continuo alrededor de su foto y nombre. En esta parte lo más importante es que los propios niños, reconociendo lo que ellos saben o sienten, sean conscientes de la situación de los demás e intenten actuar teniendo en cuenta los sentimientos ajenos.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Finalmente, en gran grupo, analizaremos y comentaremos el mural resultante, colocándolo en un lugar accesible para todos y teniéndolo como punto de referencia a la hora de actuar en la vida diaria. Recursos: Papel continuo, cartulinas verdes y naranjas, y rotuladores. Tiempo: Las dos primeras sesiones pueden ser de una hora, aproximadamente. La última sesión, de valoración y análisis de los resultados, puede ser más breve –45 minutos–. Observaciones: Los círculos verdes y naranjas que entregaremos a cada niño, contendrán –de forma escrita– las respuestas dadas por cada uno de ellos. No hay que dar importancia a que tengan más o menos, sino al texto que contienen. En todo momento, es importante hacer especial hincapié en la idea de que tenemos que prestar atención a nuestros sentimientos, pero también a los de los demás, actuando de la forma más conveniente y adecuada para nosotros mismos y los otros.

Atención (Iniciación) 20. Escucha, estoy aquí Objetivo: Ejercita la agudeza auditiva y permite al niño orientarse en el espacio en función de la proximidad del sonido escuchado. Permite corregir los trastornos auditivos. Es un ejercicio que, aun divirtiendo al niño, ejercita su sentido auditivo y le lleva a distinguir sonidos cada vez más débiles. Momento de la práctica: Durante una sesión de motricidad en la sala de juegos; en clase, al final de la mañana o por la tarde. Cuando llueva y el niño no pueda salir. Organización: El instrumento que se hace sonar puede ser o bien un instrumento de percusión, o bien un instrumento musical o cualquier otro utensilio de cocina; por ejemplo, dos cucharas una contra la otra, dos tapaderas, cacerola y cuchara, etc. El espacio debe estar despejado para evitar golpes y caídas. El niño tiene los ojos vendados. La fuente sonora no cambia de lugar. Conviene hacer trabajar a varios niños al mismo tiempo. Los otros no permanecen pasivos, ya que son los encargados de controlar los movimientos de sus compañeros y, en caso de necesidad, les ayudan a encontrar el camino. Desarrollo de la sesión Se hace sonar el instrumento, fuerte al principio del juego y después cada vez menos


PROYECTO INTERIORIZACIÓN fuerte si no hay sitio para variar la distancia. Se toca sin detenerse. - El niño escucha y trata de localizar la dirección de donde viene el ruido, - Extiende el dedo en la dirección del ruido. - Después se levanta y se encamina a tientas hacia el lugar del que procede el ruido. Variante: Se hace variar la distancia entre el ruido y el que lo escucha. Se cambia la intensidad del sonido producido, golpeando cada vez con menos fuerza con el fin de que el ejercicio sea más difícil.

Prolongación: Después de este juego, que requiere mucha atención, se propone un descanso de varios minutos y, a continuación, un dibujo o un juego tranquilo que no canse demasiado al niño.

21. El rey del silencio Objetivo: Ejercita la atención y la agudeza auditiva. El niño aprende a orientarse en el espacio gracias al sonido que escucha y localiza. Le permite el autocontrol y la dosificación del movimiento. Momento de la práctica: Cuando los niños están en el interior, cuando no pueden salir o están nerviosos. Organización: En clase o en la sala de juegos; es necesario disponer de una sala bastante grande para que los niños puedan moverse sin darse golpes. El niño elige un tesoro, que guarda el rey; es un objeto convenido de antemano: caja, bote, tamboril, sombrero, etc. Este objeto se coloca delante del rey, que se encuentra sentado en el suelo con las piernas cruzadas y los ojos vendados, en medio del círculo formado por los otros niños. Tiene las orejas libres para poder oír bien. Desarrollo de la sesión El conductor del juego (adulto o niño) señala con el dedo al niño que quiere robar el tesoro. La consigna es no hacer ruido. Los otros deben evitara toda costa los movimientos parásitos que puedan engañar al rey. En cuanto el rey oye un ruido, extiende un brazo en su dirección. Los otros responden sí o no según haya señalado en la dirección de donde viene el ladrón. - Sí: el ladrón ha sido desenmascarado y vuelve a su sitio.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN - No: el juego continúa con el mismo niño. El niño que consigue coger el tesoro sin alertar al rey se convierte en rey. Variante: Varios niños pueden intentar robar el tesoro. Es más complicado para el rey, porque le obliga a señalar con precisión de dónde vienen los ruidos. Si el objeto puesto cerca del rey es sonoro (cascabel, maracas, pandereta), se pide al ladrón que intente volver a su sitio sin hacer tintinear el instrumento. Prolongación: Se induce a los niños a relajarse tendidos durante unos minutos y después se hace una actividad que no exija un esfuerzo tónico.

22. Doy la vuelta a la casa Objetivo:

Pequeño juego hecho para atraer la atención de los niños y para devolver la calma. Toma de conciencia de las partes de la cara. Momento de la práctica:

Después de un ejercicio difícil. Antes de un ejercicio de escucha: disco, música, cuento. Organización:

La casa tiene un atractivo afectivo para el niño, que a menudo tiende a animar los objetos, a darles vida. Invitémosle a imaginar que su rostro parece una casa con sus ventanas, los ojos. Los postigos: los párpados. La puerta: la boca. La llave: la nariz. Esta secuencia se practica para calmar al niño nervioso y permitirle descansar en el momento de la siesta o de acostarse, así como en el momento de lavarse la cara.

Hay que hablar con calma, poco a poco y articulando bien. La primera vez, la maestra/o recitan la cantinela y actúan sobre la cara del niño. Este juego debe practicarse de dos en dos, de forma que cada niño o niña toque el rostro del otro. Desarrollo de la sesión

El niño está frente a otro niño, que pasea el índice por la cara del primero: «Voy a dar la vuelta a la casa.» Roza con el índice la frente, las mejillas y el mentón del niño dando la vuelta a la cara;


PROYECTO INTERIORIZACIÓN «Cierro los postigos.» Le baja los párpados. Le pide al niño que intente mantener los ojos cerrados. «Cierro la puerta.» Apoya el índice sobre la boca. «Y echo la llave.» Le coge la nariz entre el pulgar y el índice y la gira suavemente. Cuando el niño sepa la cantinela, hará lo mismo sobre la cara de sus amigos o sobre la suya mirándose en un espejo y por fin sobre su rostro simplemente tocándoselo. Variante: En cuanto hayan aprendido la cantinela de memoria, a partir de los cinco años, conviene que la interioricen y hagan sólo los movimientos, primero susurrando la melodía con la boca cerrada y luego sin producir ningún ruido. Prolongación: El niño mantiene los ojos cerrados durante algunos segundos para volver poco a poco a sus ocupaciones.

23. El caracol Aislamiento voluntario Objetivos:

- entrenarse en el aislamiento en medio de un grupo; - aprender a concentrarse.

Momento de la práctica:

-con motivo de un trabajo sobre los caracoles. Fuera de las sesiones de relajación, este ejercicio puede utilizarse puntualmente cuando los niños estén especialmente excitados.

Organización:

- los niños se sientan en círculo en el suelo, en sillas o bancos. En el centro del grupo, en el suelo o sobre una mesa, se colocan los caracoles.

Desarrollo de la sesión Pida a los niños que observen la tranquilidad que muestran los caracoles. Atraiga su atención sobre la manera en que se desplazan, sobre los momentos en que salen del caparazón, sobre las razones por las que vuelven a entrar, sobre los contactos que establecen entre ellos, etc.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN A partir de estas observaciones, continúe la conversación; cuando tenemos miedo, estamos cansados o necesitamos aislarnos, tener un caparazón y poder esconderse en él debe ser muy agradable. Pida a los niños que se pregunten sobre la manera de hacerlo, incluso sin caparazón. Las siguientes secuencias deben hacerse de forma muy lenta, a ritmo... de caracol.

Póngase las manos sobre los ojos a modo de concha, para no ver durante unos segundos.

Esta secuencia, que puede repetirse en todo momento, permite descansar a vista y la mente de manera muy rápida.

- Colóquese las manos en forma de concha sobre las orejas para no oír nada.

-

Dóblese sobre si mismo; doble la cabeza, después los hombros y la espalda. Junte los antebrazos y coloque las manos sobre la cabeza, un poco hacia atrás, de manera que pueda extender la nuca, y baje la cabeza un poco más. Mantenga la posición unos minutos y des- pues relaje lentamente las manos. A continuación, enderece la espalda, después el cuello y finalmente la cabeza.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Variante

Vaya a practicar en el gimnasio con los niños.

• Póngase de rodillas, Coloque las manos sobre la nuca con los dedos cruzados.

• Acerque lentamente la frente al suelo.

• Espere unos minutos. Insista para que los niños hagan el vacío y se concentren en sus sensaciones.

• Lleve los brazos hacia atrás, con las palmas de las manos vueltas hacia arriba y la frente en el suelo.

• Tiéndase de espaldas. Doble las rodillas. Sujétese las rodillas con las manos y ruede como una bola acercando al máximo las rodillas a la cara.

Este ejercicio contribuye a estirar las vértebras y relajar los hombros.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Introducción a la contemplación 24. Observar la belleza utilizando la atención plena Objetivos: Recrearse en la belleza mediante la atención plena. Desarrollo de la sesión Podemos utilizar aquí algunas de las propuestas que ya expusimos en la sección 5 del Capítulo 6, cuando nos referíamos a Contemplar con placer una imagen, escuchar una música, o ambas cosas a la vez. En ese mismo capítulo, en la sección final, expusimos también algunos ejemplos de actividades por niveles, que son perfectamente aplicables para potenciar la fortaleza de Apreciación de la belleza (en concreto, las actividades tituladas “Disfrutar de un día de primavera” y “Observando una obra de arte”). Para cualquiera de esas propuestas, u otras en esa línea que se nos ocurran, la clave es sugerir a los alumnos que serenen por unos instantes su mente, que olviden sus preocupaciones y otros pensamientos ajenos, y se dejen llenar por las impresiones de lo que están viendo y oyendo. Recursos: Láminas ilustradas, cuadros y obras de arte en general, paisajes proyectados en una pantalla mediante un videoproyector y una presentación en PowerPoint, grabaciones de sonidos de la naturaleza o piezas musicales, o también combinaciones de imágenes y sonido, etc. Observaciones: Si realizamos estas actividades con cierta regularidad, podremos crear el hábito de disfrutar de las cosas bellas con atención plena, serenidad y profundo disfrute. Desde la escuela, tenemos una importante oportunidad de crear hábitos de contemplación y de escucha que nos permitan despertar el sentido estético, el gusto por contemplar imágenes bellas y escuchar música y sonidos agradables. La “Apreciación de la belleza y la excelencia”, además de ser una importante fortaleza personal, constituye una potencial fuente de disfrute y felicidad que nos puede deparar importantes satisfacciones a lo largo de nuestra vida.

25. Hago bien mis trabajos y disfruto con ellos Objetivos:

Desarrollo de la sesión

Deleitarse contemplando la belleza y la excelencia en el propio trabajo. Proponerse mejorar aquellas cosas que no nos salen del todo bien.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN En este mismo capítulo, cuando hablamos de las fortalezas nº 2 y 4, dedicamos un apartado a cómo “Apreciar el aprendizaje por lo que nos aporta en el presente”. Allí comentábamos la importancia de saber disfrutar del aprendizaje en sí mismo, aquí y ahora, y no solo por lo que nos aportará en el futuro. Esto guarda una estrecha relación también con la fortaleza de Apreciación de la belleza y la excelencia: saber disfrutar de las cosas que hacemos bien, así como esforzarnos en hacerlas bien para que sean fuente de disfrute para nosotros. Más que una actividad puntual, se trata de que el profesorado tenga en cuenta estas reflexiones de modo habitual, y que aproveche determinados momentos para hacer conscientes a los alumnos acerca de sus propios trabajos y recrearse en su belleza. Podemos plantear varias estrategias: –Al realizar determinadas tareas en clase, les iremos guiando para que descubran “placeres ocultos” en el trabajo. Por ejemplo, en una tarea de caligrafía, les pediremos que se concentren en el placer de deslizar el lápiz concentradamente en cada trazo, planteando cada línea del cuaderno como un reto que podemos superar, y disfrutando de lo bien que nos está quedando. Con algunos alumnos hemos realizado la siguiente experiencia: pedirles que se imaginen que la página de caligrafía es una montaña que estamos escalando, y al acabar cada línea llegamos a un nuevo “campo base” y finalmente a la cumbre; hemos comprobado que su motivación e interés aumentan, y más aún si vamos haciéndoles observar la belleza de sus trazos y les animamos a seguir mejorando su letra. –Cuando los alumnos se encuentren trabajando individualmente, podemos solicitar su atención y decirles: “¡Vamos a detenernos durante un minuto a contemplar lo que hemos hecho, y a disfrutar de lo bien que nos ha salido!” Si no nos ha quedado bien del todo, intentaremos corregir lo que se pueda, o bien nos propondremos que lo siguiente que hagamos lo perfeccionaremos más para poder disfrutarlo mejor. –Una variación de la estrategia anterior consiste en pedirles que saquen algún cuaderno en el que hayan trabajado un rato antes o en días pasados, y solicitarles que se recreen en “saborear” la contemplación de aquellas cosas que les han salido bien: la letra correctamente trazada, el orden y la limpieza en la página, las ideas originales que han sabido plasmar, un dibujo bellamente realizado, etc. También les pediremos que tengan en cuenta las cosas que no les han salido tan bien, y que se propongan mejorarlas de aquí en adelante. Para hacer más efectiva esta estrategia, tras contemplar individualmente sus cuadernos, haremos una puesta en común para que expresen en voz alta y compartan con los demás sus valoraciones, tanto acerca de lo que han hecho bien como de lo que necesitan mejorar. Tiempo: Cualquier situación en la que los alumnos estén realizando trabajo individual, o bien queramos que revisen trabajos ya hechos. Observaciones: Una variación de esta actividad consiste en apreciar un trabajo bien hecho por otra persona. Para evitar comparaciones y situaciones de rivalidad en el propio grupo clase, podemos traer como ejemplo trabajos hechos por alumnos de otros grupos, de forma completamente anónima, de modo que nuestros alumnos no sepan de qué curso es ese trabajo ni quién es el autor.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

26. Un rostro bello Objetivos: Apreciar la belleza de un rostro y disfrutar con su contemplación. Expresar sentimientos de modo verbal y gestual. Potenciar la concentración. Desarrollo de la sesión Buscaremos previamente una imagen de un rostro bello, por ejemplo a través del servicio de imágenes de Google, tecleando “rostro feliz” o alguna expresión similar y escogiendo alguna fotografía bonita con la cara de un niño o un adulto. La imagen que elijamos la proyectaremos en clase y nos servirá de eje en torno al cual desarrollar la actividad. Una vez que hemos explicado a los alumnos lo que vamos a hacer, proyectamos la imagen en una pantalla y les pedimos que, durante un par de minutos, la observen atentamente y con tranquilidad, sin pensar en nada en especial, sino procurando sentir intensamente las emociones que esa imagen les transmite. Después, iniciamos un coloquio en torno a estas cuestiones: • ¿Os parece bonita esta cara? ¿Por qué? • ¿Cómo creéis que se siente esa persona?: alegre, tranquila, feliz, contenta,… A continuación podemos hacer un juego de “poner caras”, tratando de expresar con gestos faciales emociones como la alegría, la tristeza, la tranquilidad, el miedo, etc. Después, volvemos a la imagen de partida y tratamos de poner la misma cara que esa persona, y nos concentramos durante un par de minutos en sentir lo mismo que puede experimentar esa persona, disfrutando de la sensación de paz, tranquilidad o felicidad que nos inspira. Recursos: Imágenes obtenidas en Internet. Ordenador y videoproyector. Tiempo: 10 ó 15 minutos. Observaciones: 1) Puede ser interesante proyectar también alguna cara fea o con expresión grotesca, para contrastar las sensaciones que nos producen las imágenes hermosas frente a las desagradables. 2) Hay que tener cuidado para evitar que los alumnos valoren a las personas por su rostro y no aprecien a quienes no son hermosos. Para ello, podemos introducir en el coloquio la idea de que en toda persona hay algo bello: aunque no esté en su rostro, debemos saber buscarlo en sus palabras, sus gestos o en la “belleza interior” de su carácter.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

Contemplación de la naturaleza 27. El árbol Trabajo sobre el arraigo Objetivos: - adquirir más estabilidad; - ser capaz de mantener la posición sin dejarse desestabilizar por los demás.

Momento de la práctica: - al principio, un día de buen tiempo. Este ejercicio tiene relación con todo lo que se refiere a las plantaciones. Se realiza preferentemente después de haber observado bien las raíces de las lentejas o de diferentes semillas sembradas con anterioridad y los niños hayan comprendido bien que los vegetales están vivos, que viven, respiran, se alimentan, pueden ponerse enfermos, etc. Organización: - si es posible, se observa de cerca un árbol imponente antes de hacer el ejercicio. Todos se sientan en círculo, por el suelo, alrededor del árbol. El ejercicio se hace allí, si es posible, al menos las primeras veces. Más adelante, puede hacerse en clase o en la sala de relajación. Desarrollo de la sesión • Haga preguntas a los niños sobre el árbol: - ¿ Cómo es? ¿Cómo se mantiene de pie? ¿Se mueve? ¿Respira? Llame la atención sobre el hecho de que el árbol parece fuerte y poderoso. - Para comprobarlo, vamos a intentar empujarlo y moverlo. • Pida a los niños, reunidos en diferentes grupos, que intenten empujar el tronco del árbol para desplazarlo. Explique o haga adivinarles la razón por la cual el árbol se sostiene tan bien: - Se mantiene recto. Tiene raíces profundas. • Explique a los niños lo que deberán hacer a continuación: - Ahora vamos a intentar ser tan fuertes como él. Se abordarán tres dimensiones:


PROYECTO INTERIORIZACIÓN — Arriba/abajo: el árbol es grande. Su copa se extiende hasta el cielo y sus raíces se hunden muy profundamente en la tierra. — Derecha/izquierda: al árbol tiene raíces y ramas que se extienden a partir del tronco. — Delante/detrás: el árbol es ancho y estable. No se dobla hacia delante no se inclina hacia atrás. Las diferentes dimensiones pueden abordarse por separado al principio hasta que los niños hayan comprendido bien la comodidad que proporcionan. En efecto, la «postura del árbol», cuando se adopta con facilidad y naturalidad, aporta una sensación de seguridad y estabilidad muy cómoda. Con rapidez, pida a los niños que se fijen simultáneamente en estas tres dimensiones. Más tarde, los niños las adoptarán de forma espontánea. Empiece con la primera dimensión. — Arriba/abajo: • Colóquese como un árbol, bien recto. Explique a los niños que para que el árbol se mantenga de pie, sus raíces han tenido que ramificarse. Para ser tan fuerte como un árbol, hay que separar los pies más o menos la anchura de la pelvis. Los pies están bien paralelos, es decir, que su borde exterior es recto (por ejemplo, puede utilizar el trazado de una baldosa como referencia). Diga a los niños que se imaginen que las raíces crecen bajo los pies, que se hunden muy profundamente en la tierra, todavía más profundamente, cada vez más profundamente: - Bajo nuestros pies crecen raíces que se hundirán cada vez más profundamente en la tierra. Ya nada podrá hacernos mover. Las raíces se hunden, se hunden, se hunden. ¡Estamos plantados, no nos pueden arrancar! • Extienda ahora la espalda hacia el cielo. Para ayudarse, diga a los niños que imaginen que alguien les tira suavemente del pelo, justo en la parte más alta de la cabeza, como para hacerlos crecer. Para que se representen mejor el proceso, invite a los niños a tocar esta zona, a coger un mechón de pelo y tirar suavemente. Después relájese, manteniendo la misma posición. Este arraigo permite reforzar la «presencia» de los niños; toman conciencia de estar ahí y ahora y, en una palabra, aprenden a mantener «los pies en el suelo». Además, el estiramiento hacia arriba aporta inmediatamente la sensación de ser «mayor», es decir, más razonable, más desarraigado de las emociones. Pero el árbol se estabiliza también gracias a las ramas, distribuidas a la derecha y a la izquierda. Aquí interviene la segunda dimensión. — Derecha/izquierda: • Las ramas del árbol crecen; con los brazos colgando, levante las manos hasta la horizontal (el movimiento moviliza solamente la muñeca). Mantenga esta posición durante unos instantes. Relájese. Las ramas crecen un poco más; con los brazos todavía colgando, levante los


PROYECTO INTERIORIZACIÓN antebrazos hasta la horizontal (el movimiento parte del codo). Mantenga la posición unos instantes. Relájese. Las ramas continúan creciendo; levante esta vez los brazos desde los hombros. Mantenga los brazos en cruz unos instantes. Relájese.

Esta postura es cansada. Para hacerla más fácil, pida a los niño se imaginen que tienen una pelota grande bajo las axilas y que los brazos se apoyan en ella. Compruebe que los niños han comprendido esta idea observando la posición de sus brazos; si han conseguido «instalar la pelota», los brazos estarán más flexibles, menos tensos, ligeramente redondeados podrán mantener la posición mucho más tiempo. Esta posición da a los niños una gran sensación de estabilidad y equilibrio; tienen la impresión de «estirarse» y disponer de «su lugar». Finalmente, hay que abordar la tercera dimensión. - Delante/detrás: • Insista para que los niños mantengan la posición; en efecto, aunque haga viento, el árbol no se mueve. Para ello, no hay que estar encorvado ni arqueado. Muestre lo que no conviene hacer exagerando las malas posiciones. Antes de encontrar el equilibrio correcto balancéese ligeramente hacia delante y hacia atrás, cada vez más despacio hasta que alcance el punto de equilibrio. Es un poco como dejar que un péndulo o una plomada se inmovilicen lentamente


PROYECTO INTERIORIZACIÓN

• Para equilibrarse, también hay que doblar muy ligeramente las rodillas y mantener la parte inferior de la espalda muy plana, en la zona lumbar, eliminando la curvatura al máximo sin por ello encorvarse hacia delante. Para conseguirlo, ponga la mano, si es necesario, en la parte inferior de a espalda de los niños y pídales que le empujen la mano con la espalda. Para los niños que no lo consiguen realmente o simplemente para comprender esta posición, puede demostrarla acostándose de espaldas; con las rodillas dobladas y los pies bien planos en el suelo, apóyese en los pies y toque el suelo con la parte baja de la espalda. Esta posición evita arquear el tronco. Proporciona un equilibrio a la vez físico y mental, y da a los niños una sensación de estabilidad y seguridad. Cuando estas tres dimensiones se han captado bien, se obtiene una gran sensación de seguridad. Como el árbol, el niño se siente enraizado.

28. Las cuatro estaciones Objetivos: Apreciar la belleza que nos ofrecen los cambios estacionales de la naturaleza. Desarrollo: La naturaleza nos brinda ocasiones incomparables para poder reconocer y apreciar la belleza, y sus cambios estacionales nos ofrecen situaciones para trabajar con el alumnado diversas posibilidades, adaptándolas en función del nivel educativo: Desarrollo de la sesión

–Contemplar imágenes de la naturaleza en distintas estaciones. Podemos seleccionar fotografías en Internet y proyectarlas en clase, pidiendo a los alumnos que las contemplen con atención plena. Utilizaremos imágenes correspondientes a la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Posteriormente, realizaremos una puesta en común en la que los alumnos expresarán qué emociones les ha suscitado esta


PROYECTO INTERIORIZACIÓN contemplación, que comenten los cambios que se producen en los paisajes y que traten de explicar qué elementos nos producen satisfacción al contemplarlos: los colores, la luz, el contraste de formas, los recuerdos que nos evocan,… –La actividad anterior de contemplación se puede realizar escuchando al mismo tiempo alguna música apropiada (resultarían muy adecuadas Las cuatro estaciones, de Vivaldi). En la puesta en común, podríamos añadir como tema de conversación qué relación han apreciado entre esa música y las imágenes que han contemplado. –También podemos salir al patio en determinados momentos del año y contemplar el paisaje que pueda verse desde allí, tratando de comparar los elementos que van variando a lo largo del tiempo. –Los alumnos pueden traer fotografías de paisajes que hayan hecho en viajes o excursiones con su familia, proyectarlas en clase y que comenten sus experiencias, así como lo que sintieron cuando estuvieron en esos lugares. –En Educación Artística, podemos utilizar los cambios estacionales para pintar paisajes en distintas épocas del año, o bien un mismo paisaje en diferentes estaciones, analizando qué elementos variamos y relacionando estos cambios con nuestros sentimientos al contemplarlos. Recursos: Imágenes de Internet. Fotografías tomadas por los alumnos. Materiales de pintura.

29. Disfrutar de un día de primavera Objetivos: Como en la actividad anterior. Desarrollo de la sesión Aprovechamos una mañana soleada para disfrutarla y “saborearla” al aire libre. Salimos al patio, nos sentamos en corro y nos disponemos a vivir intensamente utilizando todos los sentidos. Primero nos sentamos, después nos tumbamos y cerramos los ojos. Permanecemos así unos minutos. Poco a poco nos vamos incorporando y expresamos todo lo que hemos sentido y apreciado: • La vista: el color de los árboles, del cielo, la forma de las nubes,... • El tacto: el suelo que está duro, el aire que nos acaricia,... • El olfato: el aroma de la hierba o de unas flores cercanas,... • El oído: recordamos los sonidos que hemos escuchado, quién o qué los producía y de dónde provenían.


PROYECTO INTERIORIZACIÓN Entre todos nos damos cuenta de que, cuando salimos al patio normalmente, no percibimos tal cantidad de sensaciones y no somos tan conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Recursos: El patio del recreo, con los alumnos sentados en el suelo en corro, en un momento en que no haya otros grupos de alumnos allí. Tiempo: 20 ó 30 minutos. Observaciones: Al salir al patio y al volver al aula, podemos aprovechar para practicar la “meditación caminando”.

30. ¡Gracias naturaleza! Objetivos: Sentir gratitud hacia las cosas positivas que nos aporta el medio natural. Desarrollo de la sesión La naturaleza es un ejemplo constante de generosidad: continuamente recibimos de ella la luz, el calor, el aire, el agua, los frutos que nos alimentan, el paisaje que nos embelesa,… El medio natural que nos rodea nos proporciona los elementos necesarios para vivir, y también para disfrutar y ser felices. Pero, como sucede con todas las cosas cotidianas, no siempre reconocemos su importancia ni la valoramos en toda su plenitud. Podemos comenzar esta actividad pidiendo a los alumnos que nos digan cosas concretas de la naturaleza que recibimos a diario y que contribuyen a nuestra vida y nuestro bienestar. Con las aportaciones de los alumnos, haremos un listado en la pizarra. Intentaremos reflexionar acerca de los diversos reinos de la naturaleza y lo que nos aportan los minerales, vegetales y animales, tanto materialmente como en aspectos no materiales (belleza, protección, compañía,…). A continuación, podemos pensar y expresar qué cosas proceden de la naturaleza pero, además, han sido elaboradas, transformadas o distribuidas gracias al trabajo de otras personas –el pan, la miel, los alimentos a base de pasta, la fruta, el arroz, nuestra ropa y calzado, etc.–. Tras esta fase de análisis y valoración de lo que recibimos de la naturaleza, podemos realizar dos actividades: –Escribir cartas de agradecimiento: al agua, al aire, a los bosques, a los animales, a las personas que nos hacen llegar los productos transformados de la naturaleza,… –Pensar en la necesidad de proteger más activamente a la naturaleza e iniciar alguna campaña en este sentido, relacionada con aspectos que hayan surgido en el debate inicial con los alumnos: la defensa de los animales, la promoción del reciclaje de residuos, la contaminación del aire y del agua,… Tiempo: Una sesión de una hora. Prever más sesiones, si se decide implicarse en alguna campaña de protección de la naturaleza.


Proyecto Interioridad 4 años