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Homenaje a los desaparecidos II PRIMAVERA Ă RABE

Matug Aborawi 2014


Homenaje a los desaparecidos II PRIMAVERA Ă RABE

Matug Aborawi 2014

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Intento imaginarme cuál es la imagen de mi patria Intento recuperar mi lugar en el vientre de mi madre Y nadar contra la corriente del tiempo 2

Nizar Cabanni. “¿Cuándo van a anunciar la muerte de los árabes?. 1994.


Nacer y renacer. AcrĂ­lico sobre lienzo. 50x70 cm. 2000 TrĂ­poli, Libia.

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Organiza y produce:

Embajada de Libia Madrid. Fundación Euro-Árabe

Exposición:

Lola Fernández Hassan Laaguir Matug Aborawi

Portada:

Acuarela y collage de Matug Aborawi, 2011

Fotografía:

Francisco Martín Yosu Pardo Matug Aborawi

Traducción al castellano:

Matug Aborawi

Diseño y maquetación:

Miguel L. Hurtado

Embajada de Libía. Fundación Euro árabe. Mohamed El Faquih Saleh, Embajador de Libia en Madrid. Manuel Montalbo, escritor y catedrático en Ciencia Política UGR. Joélle Drommell, periodista francesa. Sana El Mansury, activista Amazigh libia. David Defries, músico ingles. Arwa Abu Tair, poetisa jordana. Javier Pastor, pintor y crítico de Arte alicantino, España. Mohamed Eid Ibrahim, traductor, escritor y poeta egipcio. Matrin Hochtel, pintor austríaco. Juan García Villar, pintor y profesor Bellas Artes UGR. Ali Abani, pintor y crítico de artes plásticas libio Mohamed Abeya, pintor y crítico de artes plásticas libio Ali Ezuek, pintor y crítico de artes plásticas libio Ossama Annass, pintor y crítico de artes plásticas libio. Adnan Meatuiq, pintor y crítico de artes plásticas libio. Jens Moe, siquiatra noruego. Matug Aborawi.

Sala de exposiciones:

Edita:

Deposito Legal:

Imprime:

Fundación Euro-Árabe de altos estudios. Granada, 2014

Embajada de Líbia en España Matug Aborawi (matugaborawi@gmail.com Fundación Euro-Árabe de altos estudios Granada

GR 371-2014

Legraf, S.L. Avda. Europa, s/n. Mondújar-Lecrín (Granada) Tlf.: 958 79 53 49

Inauguración:

26 de febrero de 2014 4

Textos:

ISBN:

978-84-695-9667-8


Dedicado:

Simplemente a los desparecidos en cualquier lugar de la tierra 5


Las artes, en sus distintas facetas y tipos, constituyen un lenguaje que une y acerca entre los humanos, y es un denominador común, a través del cual se pueden expresar los distintos valores humanos. Las manifestaciones artíticas y culturales son un paso importante en el camino de la continua comunicación entre los pueblos, pese a las diferencias religiosas y lingüisticas. La Exposición pictórica del artista libio Matug Aburawi, bajo el patrocinio de la Fundación Euroárabe, es una muestra de comunicación entre los pueblos amigos, libio y español, y no deja de ser un acicate para todos nosotros, a fin de incrementar la comunicación entre nuestros dos países por medio de este tipo de actividades en todos los ambitos. Nuestro agradecimiento y plena gratitud a todo aquel que haya participado en la organización y celebración de esta exposición. Asuntos Culturales Embajada de Libia en España Febrero de 2014.

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Es para el Centro de Cultura Contemporánea un placer colaborar en la exposición de este artista libio, en la actualidad investigador en la Facultad de Bellas Artes de nuestra Universidad y pintor de considerable prestigio que cuenta con obra permanente en la Colección de Arte Contemporáneo de la Universidad de Granada. La recopilación temática de acuarelas de Matug Aborawi nos habla de duras realidades sociales así como de los aspectos humanos y sensoriales relativos a la inmigración arabe-subsahariana. Esta realidad latente se hace evidente y expresiva en las obras del artista. Por ello, para la Universidad de Granada, esta muestra es una forma de incidir en las manifestaciones artísticas que aluden a estos asuntos desde un parámetro cultural y visual. De hecho, en esta colección de pinturas, se observan valores simbólicos, paisajísticos y humanos y de la misma manera se destaca la pasión comprometida del pintor con las temáticas expuestas junto con un llamamiento expresivo a que el espectador tome conciencia de todo ello. Fruto de una estrecha relación con la Fundación Euroárabe de Altos Estudios de Granada, se presenta esta exposición que queremos apoyar y desear un considerable éxito, esperando que el público pueda disfrutar con la fascinante expresividad de las pinturas así como con el impactante mensaje que propone. Ricardo Anguita Cantero Director del Centro de Cultura Contemporánea Universidad de Granada

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El regreso de Aborawi a la Fundación Euroárabe La Fundación Euroárabe de Altos Estudios se congratula en abrir las puertas una vez más al proyecto pictórico de Matug Aborawi. Durante el mes de marzo de 2014 el trabajo de este artista libio vuelve a ser protagonista en la Fundación, en este caso con lo que es la segunda parte de su proyecto “Homenaje a los Desaparecidos II. Primavera Árabe”. Aborawi, nacido en un pueblo costero de la provincia de Trípoli, comparte con nosotros el legado del pueblo fenicio. Gentes aventureras que atravesaron de punta a punta el Mediterráneo, dejando a las civilizaciones venideras un importante legado cultural, fruto de todo lo que vivieron y compartieron con distintos pueblos. La propuesta de Aborawi en esta segunda entrega cuenta con la misma fuerza que la que nos presentara en diciembre de 2012. Fuerza en lo plástico y en la realidad que nos muestra. El recorrido por los acrílicos y esmaltes de gran formato de su obra vuelve a sumergir al espectador en las reivindicaciones protagonizadas por miles de personas. ‘Homenaje a Desaparecidos II’ habla de la fuerza de estas gentes que luchan por hacer realidad sus sueños, el anhelo de encontrar un espacio donde poder ser libres. Son historias de supervivencia. Miles de historias con nombres y apellidos de hombres, mujeres y jóvenes, que deciden huir de la hambruna, la miseria y las guerras y acometen un viaje de penalidades que dura años. Son historias sacadas del relato de nuestro presente que en muchas ocasiones, en demasiadas, tienen un final trágico protagonizado por la muerte, ante la escasa atención de un mundo que mira siempre para otro lado. Esta segunda entrega del proyecto de Aborawi también nos habla de las llamadas ‘Primaveras Árabes’, de las reivindicaciones del pueblo árabe que desde finales de 2010 viene ocupando plazas y calles de sus ciudades, exigiendo democracia, justicia y condiciones dignas de vida. Una vez más desde la Fundación Euroárabe invitamos a conocer la obra de Matug Aborawi. Estamos seguros que no les defraudará el torrente de sentimiento que derrochan todas y cada una de las obras de esta muestra. Esperamos que nos acompañen en este nuevo proyecto y disfruten con nosotros de ‘Homenaje a los Desaparecidos II. Primavera árabe’. Inmaculada Marrero Rocha Secretaria ejecutiva Fundación Euroárabe de Altos Estudios 9


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Hallo Matug! I have heard, that you plan an exhibition in the near future. Will you display new works with the topic of boats and refugees? Actually it is very interesting for me, that you have chosen this topic for you. I remember well the time when we worked together in the Art Group “INSIDEâ€?. You have impressed me at this time already with your strong colours and your own unique painting technique, which you started with your teacher in the academy in Tripolis and which you have further developed. The glossy and shiny expressions have found strong lines and engravements. All emotions in your paintings are clear and strong - but when I think - some meancholy has been always inside you and your works. Clear and understandable that with the dead of your father last year and some instable situations in your homeland probably some imprints of transfer and sorrow will be visible in your works, stronger or more wanted than in the earlier periods of your artist work. I remember that you have mentioned that dead would come up as a topic to be worked out in your oevre in the future. Actually dead and future sound contradictionally. When I consider it more deeply it makes more sense - also in relation to the development of your art and in relation to the great respect to the painting colleagues in Libya. Your Thesis about the young(er) art in your homeland will be the standard book on this theme. So in a historic view and in a philosophic way and - in a very realistic way: our life is a transfer from something we just grasped to something we do not know but try to influence with our forces to the better - to the better, what we dream of. Just in the moment of dreaming we are moving and we use any means to support our successful journey. I remember the beautiful farm of your family where you grew up, the seaside close to Khoms - this historic place and the horses and dogs. Nature and purity filled your soul when you lived free in the countryside - a smart boy under olives. With your engagement in Tripolis you made your first transfers to the artists and to your customers, which actually were part of the international community at this time. And now - for how long - you are in Granada? You work and exhibit there - you have done your academic degrees - ... So, for some a boat is the means to transfer themselves in a new world, for you it has been always your art which is your tool of transporting yourself through the space and time and makes you not to flee but to connect people and continents with understanding by the spirit of your work. Dear Matug, I wish you the best for your new creations and I am confident, that the paintings will be a remarkable next step in your developments. Best regards and hug your friend from Austria, Vienna Martin Hochtel: pintor austrĂ­aco amigo de Matug

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La resurección de la patera.

Óleo sobre papel 100x70cm. Granada, 2010.

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LA SOMBRA DE Matug

El pintor, Matug nació cerca de una de las más hermosas playas de Libia, es El Garabouli; este nombre evoca irresistiblemente el esplendor del verano del Mediterráneo, el mar cristalino, el placer de jugar como un niño con agua y arena sin pensar en nada, sólo el momento presente. Matug es como playas, sonriente, cálido y sin artificios. Parece ser el producto de estos lugares solar bienvenida a todos las personas con la misma generosidad. Sin embargo, sus cuadros están llenos de sombras. Mira bien, sobre todo, hay figuras enigmáticas, cuyas características son borrosas o deshecho, personajes sol pintado imágenes cargadas de preocupación, como el cielo plomizo de tormenta a veces o una tristeza inquietante . Sabemos que las razones de esta preocupación, pero cierto decir que no miramos. Lo que decimos es que sus cuadros las imágenes producidas por un artista es ante todo un paisaje mental que se desarrolla incluso sin el conocimiento de quien lo pintó y resulta inquietante para el espectador que lo descubre. Lo que también nos dicen es que la vida no es necesariamente correcto, ni triunfal, también se excavó la incertidumbre, culpa íntima, las expectativas no cumplidas. Y es por eso que nos afectan.

La periodista Joélle Drommel. Trípoli - Libia 1996. (Esposa del embajador austríaco en Trípoli)

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Huellas o muertos. Acuarela. 29x21 cm. Motril, 2009.

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Juicio final.

Ă“leo sobre papel. 100x70 cm. Granada, 2012.

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El día del Juicio Final Conocí a Matug por la madrugada-al amanecer. Esa hora especial cuando la noche comunica sus secretos al día nonato, y el cielo se ruboriza. Antes de que la luz nos ciega y los sueños se pierdan en las trivialidades del día ordinario. Creo que fue mi X-esposa la que llamó tu atención en el bar La Sabanilla aquella noche. Poco después nos invitaste a tu casa… Llegamos a un callejón cerca de plaza Nueva y entramos en una habitación bastante sencilla. El aroma del aire evocaba en mí una sensación de mucha virtualidad y energía. Por todas partes había dibujos, acuarelas, bocetos… Como en aquella noche, Matug me parece una persona bastante impaciente, como un animal hambriento, una pantera, un toro con llamas en su alma, tiene una mirada ardiente que expresa el fuego en muchos de sus cuadros. Aunque yo veo a Matug como un rebelde que notoriamente practica el resiego antes de elegir la seguridad, pero sobretodo le veo como un hombre sociable y adaptable. Un ciudadano del mundo, un cosmopolita sin perder el aspecto de su propio origen. Un ser alegre…un homo ludens sin perder las facetas más serias y profundas de la vida. Pero también a veces bastante meditabundo. A menudo inquieto y en movimiento, prefiere andar por las playas donde hay visibilidad a lo largo y ancho, constantemente tomando notas y dibujos.. Toda su vida esta muy unida a la costa y el mar. Todos los olores, colores y el horizonte que une con su propio nacimiento. No es de extraña que las pateras se convrteran en un tema importante para Matug. Además como africano, Matug dispone de los requisitos previos tanto como artista como ser humano, para entender y expresar el sufrimiento de estos destinos. Originalmente mi idea era traer aquí a todos los viajeros, tanto los vivos como los muertos para dar a esta clausura la atención que se merece. Como todos podéis entender no ha sido realista. Como dijo el escritor noruego Henrik Ibsen:….ser artista es ejecutar el Día del juicio final con uno mismo. Significa ser honesto con uno mismo, ser autentico, sin piedad. Tal como yo veo a Matug Matug, estimado amigo, no sentimos orgullosos de estar aquí contigo, hoy sin embargo también sabemos que tu, como artista , como humano , como animal, no aceptas estar encerrado ... Enjaulado. Granada ha sido tu arena durante bastante tiempo, 10 años o mas. Jens Moe, siquiatra noruego amigo del pintor. 17


Semblanza personal Es comprometido escribir sobre el creador de una obra. Se corre el riesgo de que sus rasgos personales, sus vivencias, se empequeñezcan, se conviertan en comunes y vitales nimiedades. Y ciertamente lo que nos suceda o nos haya sucedido son vicisitudes destinadas a desaparecer por los descarríos del olvido; sin embargo, son precisamente los hechos de una vida los materiales con los que el pintor eleva los colores y los trazos a una dimensión en la que el rojo, azul o amarillo son etéreos reflejos de una naturaleza creada, sensible: el amor, el miedo, la angustia o la desolación adquieren su propia tonalidad. De Matug Aborawi se puede decir lo que es común decir: el mes de septiembre del año 1967 en que nace en Libia, en el pueblo de Al Garabuli, con vistas al Mediterráneo. y se puede agregar que es hijo de una familia humilde y numerosa, cuyo azaroso triunfo es amanecer para volver a trabajar en lo que ofrezca el mar o la tierra. Matug nació muerto a la vida, llegó sin despertar del sueño de la nada. Durante cuarenta días no se le oyó un gemido, un estremecimiento, sólo unos asustados latidos, como los de un corazón de pájaro que siente el dolor de vivir. Después de aplicarle fuego en el cuello, en el pecho, en los costados, el ardor de las quemaduras hicieron brotar el llanto escondido dentro de su cuerpo muerto. Iba a vivir, viviría sintiendo el dolor del fuego de la creación, sometido a la inspiración muda de la arena de la playa, del verdor lujurioso de las palmeras. Se convertiría en un hombre que quiso ser como una casa sin puertas, de paso franco para entrar o salir sin llamar, una casa en la que el techo raso fuese la plenitud estrellada de la noche y el despertar los balidos de las ovejas y el canto del gallo. Esa es la casa desde la que siente y mira Matug hacia el mar: solar Matug Aborawi en la finca de su familia, 1996. Fotografía de el pintor de todas las patrias y ningunas fronteras, en la que la identidad se resuelve Abdurazag Riani en la inmensa poquedad de ser y luchar sin tregua e ilusionada victoria, sólo por seguir siendo. A partir de este renglón que de Matug hable muy calladamente su obra.

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NARRATIVA PICTÓRICA: El sueño del nadador. El mar es lejanía, plateada frontera, plomizo horizonte; el mar está lejos y está aquí, tan dentro de nosotros, que le oímos orillar asustado, tan fuera de este pequeño continente nuestro, y nos observa con una mirada verde o azul amorosa, de repente cálida, de repente tormentosa, como si quisiera gritar quien es, quienes somos. Poseidón, él; mortales, nosotros. Hoy está tranquilo, se extiende con bondadosa y anciana quietud hacia la calma relampagueante, sobre la que se podría caminar sin cansarse, sintiendo los pies ligeros, leve el peso del alma, con la mochila en la espalda, repleta de fe en la existencia de la orilla, la otra orilla, la de la vida. Muy a pesar, el mar no es florido y soleado valle para el caminante, no es tierra que prodigue la seguridad de hundirse en la desconsoladora profundidad de oscuras verdosidades, que a su albur se place en la paz o se violenta en


coléricas mareas. Se impone hacerse a vivir, echarse a la mar con la osadía del nadador que a pocas brazadas se encuentra a merced del agua y el viento, perdido en la inmensa soledad, anclado a su miedo. Fue entonces cuando el mar fustigado por el viento se alzó en estruendo, rebelión y tormenta, se dividieron las aguas formando grandes regiones, separadas por hondas simas. Como monstruos airados se levantaban remolinos de grandes bocas espumeantes de blanquecinos copos de nieve. Le invadió una agradable sensación de abandono, de quietud. Se dejó llegar del ensueño de confundirse con el agua, de ser ahogado y mar en la misma deriva. Anegados los ojos por la niebla ensoñó un sol luminoso desgarrando la bruma, dejando al descubierto la otra orilla, dorada y resplandeciente como el sueño de la muerte. La travesía de Caronte En el rodal de la bahía pacen las olas con las barcas en una paz azul de mar, azul de cielo. Han llegado los viajeros, presurosos, preocupados, con las miradas enajenadas por el imperioso deseo de la partida. Las horas no terminan de pasar, premiosos corren los minutos deshaciendo las esferas de los relojes y tardea el sol en abandonar los aleros de los tejados, como si quisieran detener el tiempo o convertirlo en un instante de ninguna llegada; pero el tiempo va, sigue llegando, arrastrando el crepúsculo hacia la oscuridad. Las sombras anegan la bahía. Se oyen los latidos lastimosos de las olas. Son como susurros y suspiros de niños vencidos por el sueño. Se quejan las barcas con recios rumores de madera vieja. La preocupación de los viajeros les surca la frente con una profunda arruga. Se enserian los rostros con rígida lividez. Como vómitos, risas desPreparación III. Acuarela, 29x21 cm. La Palma, 2008. compuestas salen de sus bocas, y para no memorar lo mucho que dejan, repasan con ánimo de buhonero el humilde atillo, los escasos víveres para tan largo y penoso viaje. Es muy poco lo que se lleva, es mucho lo que deja: padres, mujer, hijos, que le ven partir como redentor de la miseria. A él, sí, a él, que es sólo un hombre, como aquellos otros que van surgiendo como bultos de entre la oscuridad. Como sombras vivientes y pasos de húmeda arena se acercan a las barcas con la angustiosa fe del náufrago. Son gentes de cumplida palabra y paga cierta. Han cumplido con el tétrico Caronte, corporeizado en los nuevos traficantes de cuerpos humanos. A estos mercaderes todo lo humano le es ajeno: la desesperación, la angustia, las ilusiones…, no entienden más que de dinero: un hombre es una mercancía; menos que eso, un fardo sin valor, sin aprecio, del que sólo importa su peso: cuanto más ligero sea, menos pese, ocupará menos espacio, y podrán embarcar más en la barca: ¿cuántos?, eso depende de lo que se les empuje unos contra otros o de cómo se les apile. Son carne, material que

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se puede comprimir tanto como se pueda soportar el dolor, y ¡es tan ilimitado, sufrible el dolor! Caronte ha de llevarlos de una orilla a otra del nuevo Aqueronte, que separa el continente de la vida del continente de la muerte. Por este Aqueronte fluye un mar de aguas oscuras y procelosas, un mar furioso dispuesto a cometer las mayores ferocidades contra ese puñado de cuerpos ateridos de frío, atenazados por el miedo. Tiemblan, les castañean los dientes. Aguas adentro, no queda nada detrás, tampoco nada delante: sólo hay oscuridad: fría, húmeda, espesa. Las olas se alzan como diluvios de puños airados, que golpean con saña los rostros, los pechos. Con enorme fuerza vence la barca hacia los lados. Con este golpe no ha volcado, será el siguiente y si no el siguiente. A Caronte le preocupa que la carga sea demasiado pesada y comienza a echar cuerpos por la borda. Sólo resisten los más fuertes, los que se agarran con uñas y dientes a la madera, los que empujan al más débil, a la mujer, al niño, al oscuro hondón. No se oyen gritos, ni llantos: los enmudece el fragor del mar. Puede que esta infame y sorda lucha, este atroz crimen por sobrevivir sea en vano: que unos y otros, débiles y fuertes, tuvieran el mismo final: cuerpos desparramados por las playas: descalzos cadáveres, ojos y bocas llenas de arena, violado pudor de cuerpos desnudos. Algunos llegan a pisar tierra firme del anhelado continente; pero esa ya es otra historia, de otro infierno.

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El holocausto Y qué fue de los que se quedaron aguardando a los perecidos, a los sin regreso. Esperan, se desesperan y se rebelan contra las calamidades, contra el destino que despiadadamente les asfixia. No quieren más que vivir, y vivir es intentar ser con la dignidad de un hombre que no desea más que estar a buenas con Dios, por eso reza, y lograr el pan de cada día, por eso lucha. Pan y Dios, estos son los anhelos de las masas rebeladas en Egipto, Túnez, Libia o Siria, y que con gran sarcasmo han llamado “Primavera Árabe”, en lugar de “Holocausto Árabe”. ¿Son los gritos rosas, de qué color son sus pétalos? ¿Son los llantos jazmines, es sumo su blancor? ¿Son los apaleamientos azules lirios? ¿Y los asesinatos, escogidos y olorosos ramos de flores? La gran farsa está llegando a sus últimas representaciones. Vendrán otras, quién sabe si peores aun, quién sabe, pero serán distintas, traerán con ellas encanto del engaño, con sus himnos, banderas, uniformes con doradas estrellas y chatarreras, facundos y floridos charlatanes que prometerán la vuelta del Paraíso que una vez fue amena floresta entre el Éufrates y el Jordán. El atrezzo está dispuesto, lista la iluminación, sólo habrá que encender los focos para que iluminen los grandes personajes y a su vez encandilen a los que humildemente no persiguen más que comprender que han vivido por algo, que no han vivido por nada. Así probablemente vuelva a ser, así ha sido. ¿Qué sería de Gadafi? El olvido es una forma de clemencia, esa humana conmiseración que él no tuvo siquiera con los que osaban levantar la mirada del suelo cuando los altavoces atronaban su nombre y sus innumerables hazañas. Hiere el sentir recordar que como un animal acorralado sus captores lo sacaron de un desagüe donde se había escondido. Lo golpearon, arrastraron ya vivo o después de muerto. Se orinaron, defecaron, sobre su despojo. Sí, también ha desaparecido Sadam. El último acto de la macabra representación fue su ahorcamiento. Tanto Gadafi como Sadam habían cumplido con el papel de tirano que le habían encomendado. E igual que sucede en el teatro


cuando un actor es absorbido por el personaje de tirano, se echa el telón, se apagan las luces y se le obliga a salir por la puerta trasera del desprecio y el ajusticiamiento. De qué vale hablar de los que han existido como Gadafi y Sadam o de los que todavía existen como Ben Alí, enriquecido y huido, Bashar al Assad, comprometido en el genocidio del pueblo sirio. En cambio, hay que decir, es perentorio, inexcusable, no parar de decir de Mohamed Bouazizi, que se pegó fuego delante del ayuntamiento de Sidi Bouzid, una sórdida y empobrecida ciudad tunecina. Se dejó arrebatar por la dignidad de un hombre que espera estérilmente que los otros se comporten como seres humanos, como aquel alcalde o escribiente del alcalde que repetidamente se negó a recibirle, como aquellos policías que le robaron el carrito con el que se ganaba su vida y la de su familia vendiendo frutas y verduras por las calles. Esos mismos policías que se creen en el derecho de que se les pague por dejar vivir a los pobres, los humildes, los indefensos. Para Mohamed Bouazizi, la dignidad, la rebeldía, la idea de justicia es un material inflamable. Basta para que prenda, rociar el cuerpo con gasolina y acercarle un fósforo para que esos humanos valores se conviertan en humo y llamas. Aunque el humo se desvanece y las llamas se extinguen, el ejemplo de Mohamed Bouazizi ha sido como una mariposa de luz que aun titilante agitó las sombras de otros Mohamed Bouazizi, de una juventud sin trabajo, sin mejor futuro que hundirse en la ciénaga de las penalidades y el fracaso. Sin comentarios. Técnica mixta. Granada, 2013. Acaso resucitados de insondables abismos cárdenos, llegados de espesas y rojas auroras, manchas de descoloridos sudarios, de formas desheredadas de la geometría, de las vívidas y variadas paletas. Son las almas de los que mueren por nada: las almas de los niños asfixiados con gas sarín, descuartizados por las bombas, de las mujeres violadas y de vientres destripados, las almas de los muertos de siempre, convertidos en enemigos: criaturas creadas por la guerra para el exterminio.

Manuel Montalvo.

Manuel Montalvo es Catedrático de Economía Política de la Universidad de Granada, ensayista y escritor. Entre sus últimas obras cuentan “Ensayo sobre la miseria y el mal”, Ed. Tecnos, Madrid, 2013. “A orillas de la existencia”. Ed. Ediciones Clásicas. Madrid, 2014.

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LAS CELULAS TIENEN MEMORIA1. AROMAS DE UN SACRIFICIO INJUSTO. En ese tiempo en el que la historia se enmaraña con el mito, la muerte de Androgeo fue el origen de una guerra fratricida entre los reinos de Minos y Egeo. La rendición de Atenas concluyó con la entrega de un determinado número de jóvenes atenienses al Minotauro. Ese ser monstruoso ha evolucionando y se ha convertido en una bestia sofisticada que sigue devorando encarnizadamente a personas, pueblos y civilizaciones, sumergiéndolos en un laberinto de crueldad en el que cada vez impera más la violencia, el miedo y la injusticia, y que quizás, con suerte para la humanidad, pueda sucumbir a manos de un joven Teseo que conscientemente no quiera vivir con miedo. El tributo sanguinario lo están sufriendo con una total crudeza, todos aquellas naciones ubicadas en la franja que recorre el norte de África desde el Atlántico hasta el Golfo Pérsico; resultado de la codicia de unos grupos de poder que han olvidado la piedad humana, personificación de ese arquetipo legendario atribuido a Minos. Es evidente que hoy se están produciendo unas revoluciones sociales en el mundo árabe, así como una nueva toma de conciencia de la sociedad occidental semejante a la reflexión que estimuló al joven Teseo a añadirse al conjunto de compatriotas que, periódicamente, se le ofrecía como carnaza al monstruo. Es cierto que el mito nos evoca la metáfora del acabamiento de un moEl viajero. Óleo sobre madera, 40x70 cm. Alicante, 2010. delo de sociedad que está agotado, y en consecuencia, el comienzo de otro nuevo ideal de existencia en la que el sacrificio y la injusticia no tienen cabida. El capitalismo y el materialismo están casi colapsados por un exceso de voracidad e insensibilidad hacia millones de seres humanos que no tienen voz y que están siendo sacrificados, al igual que el grupo de jóvenes atenienses. Este modelo deshumanizado, sólo busca el favor de unas élites en perjuicio del resto, que son la inmensa mayoría de la humanidad. A pesar de esto, aún conservamos la esperanza silenciosa que predicó Mahatma Gandhi y que ahora como una Primavera está retoñando en las conciencias más evolucionadas de los poetas o de los artistas como Matug Aborawi que con su obra esta denunciando esta barbarie injustificada. Así pues, los largos y continuos grafismos que el pintor Matug utiliza como elemento plástico, simbólicamente, son similares al hilo que Ariadna emplea para tejer la rueca; esa hebra que todo ser humano trae desde el nacimiento, y con la que cada uno de nosotros, día a día, va trenzado una virtuosa o torcida existencia. Este filamento inmaterial nos une y a la vez nos sujeta a otros planos de la existencia que hemos olvidado, por imposición, debilidad o soñolencia. El ovillo que Ariadna le proporciona a su enamorado Teseo se convierte, en estos cuadros, en un instrumento revelador que nos evoca el transito desde el nivel físico de la realidad a otros niveles espirituales de la conciencia. Al igual, que las orugas al 1. Incluir texto referencial sobre esta frase de Matug y la conversación que mantuvimos.

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estar forzosamente unidas al suelo, necesitan transformarse en crisálida para tener alas de mariposa y volar en libertad; el cuerpo físico necesita volver a la tierra, para poder continuar su transmutación en nuevas formas de conciencia, y así, conocer otras dimensiones del verdadero ser. Esos sujetos anónimos que mi amigo Matug nos revela, suspendidos y envueltos en un sudario de luz, como flotando en el limbo o en la luminiscencia del espacio pictórico, me estremecen por la sinceridad y simplicidad con la que se nos muestra esas extrañas figuras, que parecen rezumar aromas de un sacrificio injusto e inhumano. Efectivamente, Matug2 me sorprende y emociona por la manera tan clara y rotunda con la que expone la idea de la muerte, ya que utiliza una simbología original y unos recursos pictóricos abreviados en su más pura esencia material. La luz irreal que desprenden esas mortajas que intentan elevarse del plano de la tierra, a la que ya no pertenecen, están preñadas de utopía, no obstante, estas visiones alucinantes de mi compañero han sido el fruto de una vivencia espiritual de despedida y en la que el contacto humano es la materia aglutinante. Es decir, en su obra reflexiona, con total honradez, sobre la idea del alma humana; esa substancia incorpórea que ambos hemos acariciado, él cuando se despidió, consciente y amorosamente, de su padre; y yo, en aquella madrugada de las cinco y media, con los ojos húmedos y cansados, le murmuré a mi madre, … te quiero … descansa. Y así, el hilo de Ariadna nos hermana irremediablemente a todos, superando los credos, las nacionalidades y las castas que Fragmento de un cuadro. Granada, 2014. los hombres hemos implantados por cobardía. Al final, siempre permanece la presencia del ser querido o el ideal de aquella persona que ha muerto de un modo anónimo enarbolando la bandera de la justicia y la libertad; en consecuencia, siempre nos quedará la certeza de poder cambiar todos aquellas realidades impuesta que ultrajan la sensibilidad humana, y que tan solo se pueden superar con actos de piedad, sencillos y naturales, como el pequeño poema de amor que Alejandro Jodorowsky3 nos recuerda como metáfora de un cambio de realidad en la que ahora, es el corazón el núcleo de la razón: 2. Incluir un breve comentario sobre porqué Matug conoce la muerte en primera persona. Su nacimiento. No nacido durante un tiempo 3. Origen del poema y breve comentario.

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Mujer esperada durante tantas vidas eres parida por mi sombra, Tu piel de luna dorada endulza el laberinto amargo que me cubre como un mausoleo, las agujas de tu voz penetran en mi cascara de piedra, entran en mi memoria, llegan al punto donde brota la vida y se convierten en los primeros latidos de mi nuevo corazón. Enfrentarse a un lienzo en blanco con quietud, peso emocional y la intención premeditada de poetizar sobre la muerte, -esa definitiva experiencia ineludible que nos aporta dignidad y silencio-; con una profunda y bella expresión pictórica, como descubrimos en la pintura de Matug, es un desafío que sólo saben hacer aquellos artistas que son humildes en sus actos y sabios en sus afirmaciones, ya que, la despedida final es delicada e intensa. A pesar de la simplicidad de esas figuras, embrionarias e intemporales, en su obra aparecen otras formas simbólicas como es la sombra, el árbol, la nube, el burro, la tormenta, el perro, el insecto, el empalado, el jabalí,... Son prototipos de ideogramas de carácter sígnico, análogos a un código celular, que el espectador debe escuchar con su mirada, ya que son grafismos únicos que definen la creencia que Matug tiene sobre la profunda realidad del hombre, sin el disfraz de la diosa Maya. El árbol símbolo del universo y los cuatro elementos, interviene en su obra, como nexo de unión de los diferentes niveles de consciencia en la que se encuentran esos sudarios anónimos que flotan en el espacio límbico. Al igual que Cancerbero o Garmr se asocian a la muerte como guardianes de la puerta del inframundo; el perro aullando o el burrito que nos mira, en su pintura actúan como testigos evocadores del desamparo y la soledad, retrotrayéndonos al mundo de las emociones, ya que los animales atesoran un tipo de inteligencia emocional a la que hemos renunciado y que ahora necesitamos recobrar. La presencia de la nube nos desvela la tragedia que está ocurriendo en estos países hermanos, y además, nos vaticina un destino mucho más terrorífico como es la existencia de una guerra homicida en la que, continua e interminablemente, aparecen víctimas que no conocen al agresor y que están asentidas de un sonoro silencio. Érebo, personificación de la oscuridad y la sombra, que inundaba todos las huecos del mundo, Matug la expone como un potente argumento con el que expresa plásticamente la realidad espiritual del ser humano. Seguramente, la sombra acompañada de sus difusos límites es el testigo que nos confirma nuestra naturaleza luminosa ya que su presencia nos corrobora su contrario, asimismo, si no hay sombra tampoco puede haber luz como sin alma no hay cuerpo. Entonces, ¿no será la sombra como el cuerpo un continente y el alma el verdadero contenido?. Así pues, en nuestra continua buscada (de pintores), al igual que aquel sujeto que buscando los arboles y no era capaz de ver el bosque en el que se encontraba; y, puesto que todo lo que construimos ya está previamente en nosotros, y lo que somos y percibimos podría ser sólo el espejismo de una realidad alucinante que no hallamos a comprender. Naturalmente, así, y volviendo a esa vivencia espiritual de despedida, que a ambos nos ha redibujado nuestra vida actual de un modo mucho mas gene24


roso y sensible; le esbozo a mi amigo Matug, otra manera sublime de comprender el adiós, en este caso sin esperanza y como respuesta a unas vidas desprovistas de piedad humana, en el dialogo último de la película de Ingma Becman, El séptimo sello, cuando José le habla a su mujer: María, allí, mira, los veo, sobre ellos sigue el cielo tormentoso, suben juntos el monte, van el herrero y Lisa, el caballero y Rabal, y Juan y Jonás, la muerte severa, los invita a danzar, van cogidos de las manos haciendo una larga cadena, empieza la danza, delante va la misma muerte, con su guadaña y su reloj de arena, el último es Jonás, lleva su laúd y camina de espaldas, ya marchan todos hacia la oscuridad en una extraña danza, ya marchan huyendo del amanecer, mientras la lluvia lavan sus rostros, surcados por la sal de las lágrimas. A mi querido amigo, Matug Aborawi Dr. Juan García Villar (Pintor/Escultor y Profesor de Pintura de la Universidad de Granada)

Fragmento de un cuadro. Granada, 2013.

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Obra 26


Desahogarse.

Ă“leo sobre tela. 80x130 cm. Granada, 2013.

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Rezos y resurrección.

Óleo sobre papel. 70x100 cm. Granada, 2011.

Juicio Final II.

Óleo sobre papel. 70x100 cm. Granada, 2013.

Revolucionarios.

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Óleo sobre papel. 100x70 cm. Granada, 2011.


Resurrecci贸n.

Acr铆lico y esmalte sobre tela. 195x95 cm. Granada, 2014.

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Testigo.

TĂŠcnica mixta. 78x140 cm. Granada, 2014.

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Dos viudas.

AcrĂ­lico y esmalte sobre tela. 195x95 cm. Granada, 2014.

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Entre la muerte y el cielo. TĂŠcnica mixta. 150x84 cm. Granada, 2014.

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Sin comentario.

AcrĂ­lico y esmalte sobre tela. 195x95 cm. Granada, 2014.

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Mariposas y un mártir. Técnica mixta. 84x150 cm. Granada, 2014.

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Carroñeros a la expectativa.

Técnica mixta. 78x140 cm. Granada, 2014.

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Sin comentario. Reproducci贸n Granada, 2013.

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Testigo II.

Reproducci贸n. Granada, 2013

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Sin comentario. Reproducci贸n. Granada, 2013.

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Sin comentario.

Reproducci贸n. Granada, 2013

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Creyente y una flor. Reproducci贸n. Granada, 2013.

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MATUG ABORAWI: La pasión de la vida. Vemos en Matug a un pintor expresionista por naturaleza, dando primacía a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. Eso no indica que no sea una persona profundamente observadora, todo lo contrario. Es un pintor apasionado e inquieto en búsqueda de un estilo propio. Esa inquietud le lleva a viajar siendo muy joven (acompañado siempre de sus cuadernos y acuarelas), desde su país de origen (Libya) al otro extremo del mundo (Venezuela), donde reside algunos años. Su inconformismo le lleva a otros países de Europa; En Bélgica instala su Taller-Estudio, Alemania, Austria, etc. para llegar a España y residir durante 6 años. Y en cada uno de estos países hay un encuentro con culturas diferentes que influyen en su modo de pintar. Matug es una esponja que absorbe el ambiente en el que vive y que luego reflejará en sus pinturas a su manera de hacer. Es un pintor intuitivo (a su llegada a España, reconoce en la pintura de Miquel Barceló la pintura que él ya hacía). A Matug no le interesa ni el color ni la forma (a pesar de ser un excelente dibujante y conocedor del color), sino la expresión; diríamos que estamos ante un pintor visceral, con la fuerza y el vigor de un toro, en cierto sentido picassiano. En ocasiones su pintura es dura y oscura, de colores fuertes, pero en el fondo late siempre una frágil sensibilidad afectiva. No en vano, ésa sensibilidad le lleva a reflejar en sus pinturas situaciones de injusticia social, como es el caso de la serie “Pateras”. A su llegada a España, sin modificar el expresionista que late en su interior, dulcifica algo su pintura. En la serie de “Animales” se permite rallar en lo onírico, recordando alguna de ellas al maestro Chagall. En los últimos años, introduce elementos africanos; diríase que Matug añora su tierra natal y logra una síntesis entre Norte y Sur / África y Europa. Es un pintor prolífico, en su estudio se amontonan lienzos, cartones, carpetas, papeles que ha recogido a lo largo de sus viajes. Cualquier soporte es digno para reflejar su “necesidad de pintar”. Matug es un pintor lleno de vida y así la refleja en su trabajo, con sus contradicciones. Javier Pastor, Alicante 2010. Pintor alicantino, amigo de Aborawi.

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Fotografía de Jullian Champenois (Agloba Roma, Bruselas 2008)

Matug Aborawi*, natural del pueblo costero Al Gharabuli, provincia de Tripoli. Se matriculó en Bellas Artes a finales de los años 80, incorporándose al Departamento de Pintura donde establece gran amistad con sus compañeros. En este período recibe clases de Ali Jalil y Lamin Othman, por destacar algunos, aunque recibió influencias del pintor iraquí Husam Ali, al igual que el resto de su grupo, propiciadas por las múltiples reuniones realizadas entre este profesor y sus alumnos. Participó en numerosas exposiciones colectivas en el ámbito universitario. En 1993 se licenció y fue seleccionado como becario en el mismo departamento impartiendo clases de pintura bajo la dirección de su profesor Lamin Othman. 42

Compaginando su trabajo como profesor universitario, impartió clases en talleres de pintura en Educación Secundaria en un Centro Privado e Institucional de Educación Secundaria. En 1996 organizó una exposición colectiva en el Instituto Cultural Francés junto a sus colegas Sami Zuli, Naser Abusuwa y Tareq Abu Hamed, llamada Entre la realidad y la imaginación. A partir de este momento se da a conocer en otras galerías como Dar Al Funoon, invitándolo a exponer en esta sala de manera individual en 1998, titulándose Zero. Este evento resultó muy positivo recibiendo una reconocida crítica a su trabajo. A finales de los años 90 conoció al pintor austriaco Martin Hochtel estableciendo una amistad dura-


dera, donde compartían experiencias artísticas, quedando muy influido por los conocimientos de Hochtel. En 1999 viaja a Caracas invitado por el embajador de Venezuela en Libia, realizando durante su estancia en la capital una exposición en el Centro Artístico Latinoamericano “Cilar”. En la década del 2000 fue becado por la Universidad de Trípoli para estudiar y perfeccionarse en su arte en España. Allí se instala en la ciudad de Granada y se matricula como alumno en el tercer ciclo. Conoce al pintor Paco Luis Baños que le dirige su tesis doctoral y lo encauza hacia otros conocimientos plásticos y le abre otros caminos, resultándole muy positivo la adquisición de nuevas técnicas aplicables a su posterior pintura.

Fotografía de Francisco Martín, Residencia Guadalajara, Granada 2014.

* Participa en numerosas exposiciones colectivas entre las que citamos “Ventanas” en la galería Dar Al Fonoon (Casa del Arte) (1995); Centro Cultura privado llamado Salaheddin (1997); Sala del Hotel El Mahari (Trípoli) y en la Galería Istriab (Túnez) en 1998; Festival Internacional “Jóvenes”, celebrado en Lisboa (1998). 43


MATUG ABORAWI Nace el 15 de Septiembre de 1.967 en Libia. FORMACIÓN ACADÉMICA Licenciado en Bellas Artes. Facultad de Bellas Arte de Trípoli. Libia. (1.993). Doctor en Pintura Contemporánea. Facultad de Bellas Artes de Granada. EXPERIENCIA PROFESIONAL Ayudante. Departamento de Pintura de Facultad de Bellas Artes de Trípoli. Libia. 1.993-1996. Profesor de Talleres de Pintura. Departamento de Pintura de Facultad de Bellas Artes de Trípoli. Libia.1996-2002. Profesor de Educación Universitaria. Rama: Artística y Técnica. “Escuela Artística y Técnica Militar”. Trípoli. Libia. 1997-2000. Profesor de Educación Secundaria. Centro Privado de Educación Secundaria Garapuli. Trípoli. Libia. Profesor de Talleres de Pintura. Trípoli. Libia. 2000-2005. Actividades al aire libre. Hospital Central. (Niños oncológicos). Asociaciones de Mujeres. Niños discapacitados. Profesor de Talleres de Pintura. Centro Cultural Garapuli. Trípoli. Libia. 1985-2001.

Exposiciones individuales: 1997 - Instituto Cultural francés. Tripoli (Libia), 1.998 - Art House. Tripoli (Libia). 1.999 - Centro Artístico Latinoamericano. Caracas (Venezuela). 2.002- Bar y restaurante La Luna (Salamanca). 2.013- Homenaje a los desaparecidos. Fundación Euroárabe Granada. Ha realizado las siguientes exposiciones colectivas: 1.992 - Facultad de Bellas Artes. Tripoli (Libia). 1.995 - Art. House. Tripoli (Libia). 1.996 - Instituto Cultural francés. Trípoli (Libia). 1.997 - Centro de Salaheddin. Trípoli (Libia). 1.997 - Hotel El-Mahari. Trípoli (Libia). 1.998 - Galería Istrlab. Túnez., 1.998 – Internacional Festival Youth. Lisboa (Portugal). 2.004 - Aglobaroma. Bruselas Bélgica. 2.005 - Casa Blanca, Instituto de Cervantes, participante en la instalación colectiva, (Al Final de La Amanecer). 2.005 - Taller de pintura de Martin Hochtel. Viena Austria. 2.006 - Taller de pintura con el pintor cubano José Bedia. Centro de Arte Damián Bayón, Santa Fé, Granada. 2.007 - Siria, Damasco. Coordinación y director general de la parte árabe, en la instalación (voces de basalto negro) , Instituto Cervantes. 2.008 - Agloba roma. Bruselas Bélgica. 2.008 - La exposición Be Free. El día de los refugiados. Chatillon, Francia. 2.009 - Colección de arte contemporánea de la Universidad de Granada. 2.009 - De una emoción azul. Fundación Euro-Árabe Granada. 2.014 - La lamma (Pintores libios en Malta).

Clases particulares Pintura. Granada. 2005-2006.2007.2008. E-mail: matugaborawi@gmail.com http://matugaborawi.blogspot.com.es/

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Embajada de Libia

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Matug Aborawi, GalerĂ­a La Fontana, 1999. Caracas, Venezuela.

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Entre el cielo y la mar. Acuarela. 29x21 cm. Granada, 2009

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El profesor y artista iraquĂ­ Husam Aquiqui con Matug Aborawi. Facultad de Bellas Artes de TrĂ­poli, 1994.

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Homenaje a los desaparecidosII تأبين للمفقودين - الربيع العربي