Issuu on Google+


LA MURGA ESTILO URUGUAYO  

La murga es un género de música popular español, adoptado por varios países latinoamericanos. Tiene una vinculación directa con las festividades de carnaval. Es, por un lado, un género teatral y, por otro, la denominación que se le da a los conjuntos que lo practican. Es muy popular en Uruguay y Argentina, donde suele ser interpretada por un coro con el acompañamiento musical de instrumentos de percusión. La palabra murga tiene su origen en España, en el Carnaval de Cádiz. Llega a Uruguay en 1906 con un grupo de cantantes y actores teatrales, principalmente andaluces, llamado «La gaditana». La historia relata que ese grupo teatral, al no poder convocar suficiente

público en sus funciones, salió a recorrer las calles montevideanas marchando y haciendo chirigotas. Al año siguiente surgieron nuevas agrupaciones que, integradas por seis o siete miembros, adoptan el recurso del contrafactum, propio de la música religiosa de raíz popular, muy presente en la historia musical española y en particular en el modelo de carnaval gaditano, consistente en seleccionar una determinada música ya existente para crear, a partir de ella, textos diferentes a los originales. Se modifican las letras en tono picaresco y se utilizan instrumentos de diverso tipo. El número de componentes fue creciendo lentamente y se comenzó a utilizar el bombo, el platillo y el redoblante. Esta innovación

fue obra de José «Pepino» Ministeri quien también impuso la vestimenta del director con frac, levita y zapatillas. A esta estructura que se mantiene inalterable, se le irán incorporando, posteriormente, elementos del candombe así como un sinfín de ritmos, básicamente afroamericanos, que adaptados a la batería de murga (bombo, redoblante y platillos de entrechoque) adquieren nueva sonoridad. Una característica distintiva de la murga uruguaya es que no sólo está pensada para desfilar, sino y fundamentalmente, para actuar sobre un escenario. El repertorio murguero se caracteriza por la temática contestataria, la sátira política sobre personajes nacionales e internacionales


destacados en el año, la ridiculización de modas y costumbres, el deporte y sus avatares, la vida cotidiana relacionada con la crítica al gobierno de turno, el costo de la vida, el empleo, los temas de actualidad, y el propio carnaval, sus personajes, su carácter cíclico, etc. Desde el punto de vista musical, los rasgos de la murga uruguaya son la expresión coral polifónica, el apoyo instrumental y el peculiar «ritmo de murga». El coro ha sido tradicionalmente masculino, como ya se dijo, pero en los últimos dos años han comenzado a incorporarse mujeres. Los instrumentos utilizados son el platillo, el redoblante y el bombo que se corresponden con los utilizados por los conjuntos gaditanos. El director (vestido tradicio-

nalmente como un director de orquesta pero en forma más burlona) marca el son al resto de los integrantes, algunas veces acompañándose con una guitarra. En cuanto al “ritmo de murga” al que se llevan las melodías más populares usadas para los contrafacta está representado fundamentalmente por el «marcha camión», ejecutado por los instrumentos específicos en base a la oscilación del tempo rítmico y la armonización vocal. Este ritmo es expresión del sincretismo de géneros musicales en los que hay huellas de la zarzuela, el sainete, el candombe, etc., pero su peculiaridad es tal que ya, como mejor definición, se habla de «murguear» las melodías conocidas.

La cara pintada, los vistosos trajes y la gestualidad corporal son los otros componentes del sello de identidad de la murga uruguaya. Hay una gestualidad murguera compuesta por expresiones faciales, movimientos de brazos y posiciones corporales en la que la investigación realizada por M.Fornaro (2002) encuentra claras similitudes con las chirigotas callejeras de Cádiz. Si bien los gestos se diferencian según los roles, siempre está presente la apertura de brazos, su cierre sobre el pecho y el “paso en el lugar” que definen a la murga como hecho estético integral. El carnaval montevideano es responsable definitorio de la cultura que se exhibe, se refleja y se festeja como identidad nacional.


MURGA URUGUAYA EN ARGENTINA

A partir de la década del ’80, el sonido de murga estilo uruguayo comienza su proceso de familiarización con la música popular argentina, en una primera instancia, dando el paso al perfil musical y posteriormente al carnaval montevideano. El éxito en Argentina de artistas uruguayos de la talla de Jaime Roos o Rubén Rada incorporaron el coro de murga al formato de banda musical, aproximando de alguna manera ciertos rasgos del género. Entrados los ’90, el rock nacional dio lugar al surgimiento del rock rioplatense, y fue así que bandas como «Los fabulosos Cadillacs», «Los piojos», «Bersuit Vergarabat», «La vela puerca», «No te va gustar» (entre otras) no sólo supieron integrar el soni-

do de las voces murgueras sino que también encontraron la amalgama rítmica del rock con los ritmos rioplatenses, dentro de lo que se destacan el candombe y la murga uruguayos. A su vez, agrupaciones carnavaleras como «Falta y resto», «Araca la cana» y «Agarrate Catalina» han sabido acercarnos al carnaval montevideano en numerosas giras y en repetidas oportunidades, y fue así como el género murga no tardó en germinar en territorios argentinos. Desde 2005 hasta 2010, la ciudad entrerriana de Concordia fue testigo del Encuentro Internacional de Murgas estilo uruguayo, que a lo largo de sus jornadas albergó a más de 30 agrupaciones por año, siendo también la organización de talleres y espectáculos


con entrada libre y gratuita el logro del trabajo de la Facultad de Ciencias de la alimentación de la UNER en conjunto a la municipalidad de Montevideo. Murgas de Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba y Chile pudieron participar de un verdadero encuentro artístico junto a agrupaciones y a primeras figuras del Carnaval Uruguayo. Hacia el año 2012 una murga estilo uruguayo de la ciudad de Rosario clasifica para competir en el Carnaval mayor de Montevideo tras dar su prueba de admisión, convirtiéndose «La Cotorra» en la primer agrupación extrajera (integrada en su totalidad por argentinos) en ingresar al Carnaval uruguayo.

Acontecimientos como éstos fueron fuertes puntapiés para que el género logre expandirse aún más a lo largo de Argentina y, como toda expresión artística, busque una pertenencia más allá de los límites geográficos, sino a través del infatigable lenguaje transversal de la cultura. Actualmente, la ciudad de Rosario cuenta con 15 agrupaciones de murga estilo uruguayo y está vinculada fuertemente con el carnaval montevideano. Hacia 2013 fue sede de «El tablado nacional», un encuentro de agrupaciones argentinas que protagonizaron un carnaval rosarino en pleno mes de septiembre.


OJO AL PIOJO MURGA

La actual formación comienza a gestarse desde abril de 2013 en la ciudad santafesina de Rosario. Impulsados por la idea de construir un equipo de trabajo artístico que desempeñe la labor de cada uno de los rubros que integran este género, el grupo comenzó a trabajar en la confección de un espectáculo propio y local de murga uruguaya pero bajo la impronta de adoptar símbolos de la cultura regional, ya sea dentro del contexto musical como del contenido de la temática. La agrupación cuenta con un equipo de realización de maquillajes y vestuarios, letras, puesta en escena y escenografía, incluyendo a un coro mixto de 15 voces, una batería de murga conformada por un bombo, un redoblante y

un platillo, y un director escénico. Todas estas áreas se ven involucradas en la confección e intervención del espectáculo. Los arreglos musicales se ven puntualizados en la distribución y ensamble de voces y en la elección y composición de rítmicas que sean funcionales a las escenas, brindando un gran espacio a la impronta de incluir ritmos regionales y propios de la música latinomericana, bajo el propósito de ampliar la gama de estilos que pueden ser sometidos a la tímbrica murguera. El coro se divide en 4 cuerdas principales y, a su vez, estas proporcionan otras ampliaciones y divergencias. Se trabaja a merced de la dinámica, dando lugar a solistas, dúos, tríos, etc. Los cantantes reciben entrenamientos musi-


cales y vocales funcionales al teatro musical. Cabe destacar que los percusionistas también desarrollan su perfil vocal y actoral. El equipo de puesta en escena es el encargado de trabajar los aspectos actorales y visuales del espectáculo, como el manejo del espacio, la construcción de personajes, la manipulación de utilería funcional y escenografía. La confección de trajes junto al maquillaje dan el estilo estético desde la comunicación plástica del espectáculo. Tales ideas están arraigadas fuertemente con el movimiento musical, el desplazamiento escénico y los caracteres de los personajes. Asimismo, el grupo cuenta con un área comunicacional, prensa y difusión para cum-

plir los objetivos de conformar una compañía artística que pretende dar su pertenencia a la comunidad con el propósito de generar un espacio de diálogo artístico musical y visual donde se comprometen ideales, declaraciones, críticas sociales y todo aquello que la murga pueda dejar como factor constructor del “bienestar” y del “bienactuar” cotidiano. No sólo la integración de áreas artísticas es lo que cautiva desde una primera impresión a quien no la ha conocido hasta entonces, sino también la particularidad que otorga el trabajo en grupo y lo cuan heterogéneo éste pueda llegar a ser, ya que todo tipo de conocimiento se construye sobre una tensión dialéctica y a merced de diversidades (edades, ideales, etc.).


DE IDA Y VUELTA

FICHA TÉCNICA DIRECCIÓN ESCÉNICA Y ARREGLOS MUSICALES

Gonzalo Zabala

El espectáculo presenta principalmente al concepto de la vida después de la muerte como eje central, poniendo en juego un sinfín de situaciones vinculadas a la vida social, política y sentimental de la persona vistas desde un ángulo de sátira y humor. Todo sucede en una extraña embarcación cuyo rumbo se desconoce. Este marco da lugar al desarrollo de escenas que describen especulaciones, manipulaciones, incertidumbres, encuentros y desencuentros entre los personajes. A lo largo del espectáculo, el contenido oscila entre temas de actualidad, de memoria y las diversas analogías sobre el renacer, el reencarnar y el revivir, buscando cuál es el verdadero sentido de volver a la vida, si es que ésta, en algún punto, realmente existe.

EQUIPO DE PUESTA EN ESCENA

Ignacio Llanes Natalia Pérez Mercedes De Vincenzo LETRAS

Hernán Geller Mateo Bussi Ernesto Tejera Gonzalo Zabala Ignacio Llanes Federico Vanzo

SONIDO

Matías Frontuto DIRECCIÓN DE VESTUARIO

Agustín Coggiola MAQUILLAJE

Soledad Trupiano COMUNICACIÓN

Nicolás Menoni Hernán Geller DISEÑO GRÁFICO

Matt Nicolino DIRECCIÓN GENERAL

Lucía Enriquez



Ojo al Piojo