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Carta del 24 de marzo 2013 (Carta Núm. 9) Resignación y cansancio resumen bastante bien la mentalidad actual de los habitantes de Alepo. En efecto, los alepinos están resignados: - al ver su ciudad cortada en 2 partes con afluencia de cientos de miles de desplazados que invadieron las zonas "seguras", sin lamentarse. (Y el flujo continúa: pequeñas camionetas repletas de gente y algunos muebles y colchones circulan por las calles en busca de un refugio) - a soportar el ruido ensordecedor de las ráfagas de ametralladora, bombazos de cañones sin interrupción y aviones sobrevolando, y ello, sin levantar la cabeza. - a vivir constantemente bajo la amenaza de un obús de mortero que cae en cualquier lugar, de un disparo de francotirador para matar a uno cualquiera y de coches bomba que estallan en cualquier momento, y todo ello, sin tener miedo. - a ser candidato de los secuestros que se consuman a diario, y ello, sin esconderse. - A estar privados de fluido eléctrico y del agua corriente (de 2 a 4 horas al día solamente), del teléfono móvil y de internet (red muy caprichosa), y del teléfono fijo (con cortes frecuentes), y ello, sin quejarse. - a sufrir atascos monstruos en los pocos caminos todavía abiertos en los barrios "seguros" (la inmensa mayoría de otras rutas y calles fueron cerradas a la circulación por motivos de seguridad), y a volver a menudo a sus casas a pie porque las rutas que conducen a sus barrios han sido cerrados por milicias, y ello, sin protestar. (¡Hemos visto a jóvenes llevando a su anciano padre o a su abuelo en la espalda para subir la cuesta de Cheikh Maksoud!). - a refugiarse en sus casas a la puesta de sol (hacia las 18 horas actualmente) y salir sólo por la mañana, transformando a Alepo en “ciudad-fantasma”, sin posibilidad de otras distracciones. - A ver todas las aceras invadidas por las mesas de vendedores ambulantes que venden cualquier cosa para poder sobrevivir, sin quejarse por que su ciudad se haya convertido como un gran pueblo. - a topar cada día con la pobreza y el incremento de más mendigos en las calles, y ello, sin rebelarse. - a comprobar que la economía está completamente arruinada, las fábricas desmanteladas y saqueadas y los comercios quemados, y ello, sin desesperar. Y, además, están hartos por: - no percibir una mínima solución a acontecimientos que duran en Siria desde hace dos años (15 de marzo de 2011) y en Alepo desde hace ocho meses (23 de julio de 2012). Carta de Alepo nº 9

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- ver esta Siria, nombrada "cuna de la civilización" por la comunidad internacional y a Alepo, la más antigua ciudad siempre habitada del mundo, destruidas, sus tesoros arqueológicos robados, su tejido social desmembrado, la seguridad que reinaba y que otros nos envidiaban, desaparecida, y la coexistencia entre las diferentes comunidades del país y la tolerancia reemplazadas por un fanatismo religioso importado. - tener que desmentir todas las mentiras vendidas por las calles por los medios extranjeros. - ver a las grandes potencias proponer una solución negociada entre las dos partes refutando a una de ella y decidiendo armar una de las partes con "armas defensivas y no mortíferas" como si estas últimas pudieran existir. A pesar de este contexto bastante sombrío, nosotros "los Maristas Azules" continuamos con determinación nuestra acción a favor de los desplazados que viven en las tres escuelas de Cheikh Maksoud. Vamos allá diariamente a pasar el día con ellos para acompañar a las madres, divertir, educar e instruir a los niños (proyecto i learn), distribuir los productos para el desayuno y la cena, aportar cada día una comida caliente al mediodía, cuidar a los enfermos, ocuparnos de la higiene y del estado sanitario, sin olvidar la leche para los niños y los críos de pecho así como su alojamiento. Ropas y zapatos se los facilitamos si los necesitan. Desde hace dos semanas, la comida que distribuimos cada día a los desplazados que tenemos a nuestro cargo es facilitada gratuitamente por una asociación caritativa musulmana "Al Ihssan" que prepara en sus locales decenas de miles de comidas diarias para su reparto en las escuelas. Con ocasión del Día de la Madre, que celebramos en Siria el 21 de marzo, organizamos, con sus hijos, una fiesta para las Mamás desplazadas... Mantenemos siempre nuestro proyecto "la Cesta de la Montaña" que consiste en abastecer una cesta de víveres mensual a los cristianos del barrio de Cheikh Maksoud que están sin recursos a causa de los acontecimientos. Son 300 familias. El miércoles 27 se efectuará la distribución de la 8a cesta mensual y, en esta ocasión, cada familia recibirá también un kilo de carne para que la Pascua se pueda también celebrar. No olvidamos tampoco a las familias necesitadas que habitan en lugares distintos del barrio de Cheikh Maksoud y que sostenemos desde hace 25 años en el marco de nuestra asociación "la Oreja de Dios". Recientemente, nosotros, los Maristas, tomamos la iniciativa de proponer una reunión a todas las asociaciones caritativas que les llevan socorro a los cristianos necesitados de Alepo. Los responsables de las 13 asociaciones se encontraron 2 veces para conocerse y para coordinar su acción, comprobar sus listas, y armonizar los recursos. En nuestro diario trabajo que cada vez resulta más difícil, estamos animados por varias luces de esperanza y de Esperanza:

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- nuestros voluntarios continúan su compromiso con nosotros a pesar de que sea cada vez más peligroso ir a Cheikh Maksoud, pues los accesos están a veces bloqueados, a menudo caen allí granadas y los franco tiradores provocan víctimas. - los sirios, en su mayoría, rebaten la violencia y aspiran a la interrupción de las hostilidades y a encontrar el clima fraternal de otros tiempos. - Estamos maravillados por esta red de solidaridad que se tejió alrededor de nosotros tanto a nivel local como nacional o internacional. Ciertamente no podemos agradecer adecuadamente a los que, por sus reflexiones, mensajes o ayudas económicas, nos manifestaron su amistad, su solidaridad y su amor. Para terminar, y con ocasión de la elección del papa Francisco, queremos compartir con vosotros esta oración de San Francisco de Asís:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo unión, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría. Oh, Maestro, que yo no busque tanto ser consolado ………. como consolar, ser comprendido .......... como comprender, ser amado ………. como amar. Porque dando ….. se recibe, olvidando ….. se encuentra, perdonando ….. se es perdonado, y muriendo ….. se resucita a la vida eterna. Con ocasión de Pascua, queremos deciros que creemos en la Esperanza cristiana, sin la cual la fe es sólo palabras y la caridad es sólo donativo. Creemos que la luz brotará de las tinieblas y que después de la muerte está la resurrección y la vida. Buen Pascua. Por los « Maristas Azules » Christos Anesti y Nabil Antaki

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Carta desde Alepo  

Carta enviada por los Maristas de Alepo, el 24 de marzo de 2013.

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