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“La tentación de Santo Tomás de Aquino” De Velázquez

Una tela que para los amantes de la pintura es un placer descubrir, como una joya secreta preciosamente conservada en este museo, y celosamente guardada con la seguridad de saberse en posesión de una obra maestra.

Una joya secreta.

Una obra excepcional y desconocida del gran Maestro.

Hacía tiempo que teníamos noticia de su existencia, y una gran curiosidad por contemplar esta magnífica obra, atesorada como una joya, y que después de tanto tiempo continúa siendo preciado secreto, permaneciendo desconocida por el gran público. Un cuadro que ha sido, además, motivo de polémica entre los estudiosos y entendidos en cuanto a la atribución de su autoría, creando alrededor de ella un gran interés y misterio, sobre todo teniendo en cuenta la escasa obra de temática religiosa que produjo el gran pintor a lo largo de su vida.

Una pieza excéntrica en cuanto a su localización, exterior a las colecciones de los grandes museos y aislada del resto de la producción del Maestro, que pocas veces ha sido mostrada fuera de su emplazamiento habitual, y que constituye una absoluta sorpresa y un placer, descubrir este maravilloso lienzo, poco conocido incluso para los amantes de la pintura velazqueña. Este verano tuvimos la ocasión de realizar una visita al Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela, lugar donde se


exhibe este espectacular cuadro, y tener el gusto de encontrarnos ante una obra de tal majestuosidad y belleza.

“La tentación de Santo Tomás de Aquino”, de Diego Velázquez. Óleo sobre lienzo, 240 x 200 cm, fue una donación que realizó el confesor del rey Felipe IV, Fray Antonio de Sotomayor, a los dominicos de Orihuela establecidos en el convento de Santo Domingo. Fue un regalo en agradecimiento a una serie de pleitos que tuvieron entre ellos, entre los dominicos y el cabildo. El confesor del rey le pidió al pintor de cámara de Felipe IV, que era Velázquez, que pintara un lienzo para el colegio de Orihuela. Y el tema es por la relación de Santo Tomás, con los estudiantes.

Ha sido una obra muy discutida en cuanto a su filiación artística, unas veces atribuida al discípulo de Velázquez, el murciano Nicolás de Villacis, otras a Alonso Cano, Zurbarán e incluso a Murillo. Y es que nadie podía explicarse qué hacía un Velázquez en una pequeña ciudad como Orihuela. Sin embargo a pesar de tan intrincada historia crítica, hoy nadie duda de que se trata de una espléndida pieza de Velázquez. Pintada poco después de su vuelta de Italia en 1631, representa el momento en que el santo cae de rodillas, mientras un ángel lo sostiene, y otro se dispone para colocarle el cíngulo blanco de la castidad, después de haber rechazado a la mujer tentadora que huye tras haber sido amenazada con un tizón encendido. La composición remite a complejas estructuras geométricas, muy elaboradas, que confluyen en la cabeza del religioso, cuyo rostro acusa las consecuencias de la lucha intensa contra la tentación, protagonizada por la mujer que abandona apresuradamente la estancia, a través de la puerta del fondo, hueco que no hace sino amplificar el espacio,


en un alarde técnico que Velázquez explotó en varias ocasiones. Sin embargo, no solamente esta obra es digna de admiración. El museo, se encuentra situado en el Palacio Episcopal de Orihuela, declarado Monumento Nacional, y merece absolutamente la pena pasear por el entorno donde está situado, localizado en el Centro Histórico de Orihuela, zona que fue declarada "Conjunto Histórico Artístico" en el año 1969. En él se conservan interesantes colecciones de pintura, de escultura, y de un conjunto espléndido de orfebrería. Aunque, sin lugar a duda, la pieza pictórica más importante del Museo es "La Tentación de Santo Tomás", obra del genial pintor Diego Velázquez que se expone en la Capilla del Palacio. Pueden verse también otras obras como la talla de "San Miguel Arcángel", de Paolo de San Leocadio (siglo XVI), "El Retrato del Obispo Gallo" de Sánchez Coello (1576), "La Vieja del Candil", atribuida a Matías Stommer (1625-1630), así como los lienzos de la Escuela de Juan de Juanes,

Vicente Masip, Hernando de Llanos, Pedro Orrent, Pedro Camacho, Vicente López, Jerónimo Jacinto de Espinosa o Joaquín Agrasot. Entre las esculturas podemos destacar obras medievales como la Virgen Entronizada (siglo XIII), la Virgen de Gracia (siglo XIV) o la Virgen de la Merced (siglo XV) y otras diversas imágenes del escultor murciano Francisco Salzillo. También se halla en el Museo un espectacular conjunto de orfebrería y piezas de procedencia italiana, como el Cáliz del Cardenal Despuig. Y entre las piezas textiles y Documentos Históricos, sobresalen el Terno del Cardenal Belluga, realizado en Roma, y el incunable de "Las Edades del Mundo" (1493). Una razón más para visitar esta monumental y hermosa ciudad barroca y huertana, rodeada de palmeras y limoneros, llena de una luz excepcional y de simpático bullicio. Mariano Soto Licenciado en Bellas Artes www.marianosoto.com

El Santo Tomás de Velázquez  

Una magnífica obra del genial Velázquez atesorada como una preciosa joya, que después de tanto tiempo continúa permaneciendo desconocida por...