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urante el invierno austral de 1981, los hermanos Enrique y José Botha, de 6 y 8 años de edad, respectivamente, se encontraban en la casa cordillerana de sus abuelos, a más de 100 kilómetros de su hogar de Cutral-Co, en la Provincia de Neuquén, ubicada al noroeste de la Patagonia. Sin explicación alguna, los dos niños decidieron volver sin avisar a nadie acerca e sus intenciones, sin alimentos y sin abrigo a la casa de sus padres, para lo cual siguieron en primera instancia las vías del ferrocarril. Por ello, y a pesar de ser esta una zona relativamente poblada, los esfuerzos de búsqueda se retrasaron inicialmente, puesto que no hubo aviso alguno de la partida de los niños y naturalmente, en casos semejantes se empieza a buscar siguiendo un patrón de mayor probabilidad, que por su puesto, no incluye intentos como este. Es decir, se empezó a buscarlos por sitios en los que en realidad no habían estado.

Luego, a fin de acortar su camino, decidieron cruzar las montañas cercanas que según ellos les separaban de su hogar, que no conocían y en donde no tenían ninguna experiencia. A pesar de las temperaturas invernales inferiores a los cero grados centígrados, la nieve, falta de agua y alimentos, los niños continuaron caminando unos 70 kilómetros, hasta que el menor de los dos murió a causa del agotamiento. Su hermano, al ver que se encontraba mal trató de cargarlo por unos kilómetros más, pero luego también cayó sin fuerzas para poder continuar la travesía. Fue en ese momento que fue rescatado por una patrulla policial que les estaba buscado desde hacía 48 horas, y que le trasladó a un hospital, donde se le practicó un intenso tratamiento a causa del congelamiento que había sufrido en sus piernas. A pesar del trauma, José Botha se recuperó satisfactoriamente.

El francés Alain Robert, conocido como “el hombre araña”, fue detenido por la policía rusa inmediatamente después de escalar la torre Zapad del centro de negocios Moscow City, uno de los edificios más altos de Rusia y Europa. El 'Spiderman' francés superó en apenas 20 minutos los 242 metros, más de 60 plantas, que tiene la torre, pero en el tejado fue recibido por varios policías que le anunciaron que quedaba detenido, informaron las agencias rusas. Los organizadores de la aventura deportiva reconocieron que no habían obtenido autorización para la escalada, a pesar de que la víspera declararon lo contrario, según una agencia de noticias.

Durante el verano austral de 1973 ocurrió un hecho aún no aclarado totalmente en el Cerro Aconcagua. En esa ocasión, un grupo de montañistas de origen norteamericano intentaba llegar a la cima de la montaña más alta del mundo fuera de los Himalayas. Los integrantes de este grupo eran Carmie Deofe, William Eubank, James Petroske, John Selton, Arnold Mc Millen, William Séller, John Cooper y Jeannette Johnson. Todos contaban con experiencia en este tipo de emprendimientos y conocían las técnicas necesarias para desplazarse por una montaña como el Aconcagua. Sin embargo, la ascensión se caracterizó por los numerosos problemas que se fueron presentando y tras un tiempo, por las deserciones. Primero, abandonó la ascensión el señor Defoe, que era el propio jefe de la expedición, dejando a cargo a Mc Millen, que era guía de montaña profesional. El grupo no se llevaban bien y las cosas no podían manejarse de manera coherente. Luego desertaron Eubank, Shelton y Petroske, y cerca de la cima el guía local contratado debió abandonar al grupo principal para acompañar en el regreso a Petroske debido a que consideró que era muy peligroso que este regresara por su cuenta y totalmente solo desde el punto en el que se encontraban. Dos días después, el guía regresó con integrantes de la Gendarmería Argentina con el fin de asistir al resto del grupo para que pudieran,

pero los recién llegados se encontraron con algo que no esperaban: los que habían quedado en el campamento habían efectuado un intento por llegar a la cima, y durante el transcurso de dicha ascensión final, algo había sucedido El guía y sus nuevos acompañantes encontraron a Séller y Mc Millen girando en círculos, cegados por la nieve, llorando y delirando. Poco después, estas dos personas explicaron que se habían separado de Johnson, y que el cuarto integrante, Cooper, había muerto algo más arriba. En diciembre de 1973 se pudo rescatar el cadáver de John Cooper, y se comprobó que su muerte se había producido por una profunda herida abdominal causada por un piolet o piqueta de escalada, y por politraumatismos en el cráneo. Jeannette Johnson fue hallada congelada, vistiendo ropas inadecuadas, por un grupo de andinistas en 1975, cuyo cuerpo recién se recuperó en 1976. Se sospechó de un hecho criminal, aunque nunca se pudo probar nada. La creencia entre los montañistas de la zona es que no se trató de un delito, sino de una muerte producida debido a los graves problemas psicológicos existentes entre los integrantes del grupo. Probablemente, las disputas y discusiones causaron una disminución en el grado de atención que estos montañistas debían tener en el caso de un cerro de las características del Aconcagua y ello, en definitiva aumentó las probabilidades de que se produjera un accidente.

Alain tuvo que dar explicaciones a la policía, que decidió dejarlo en libertad a las pocas horas. Él y cinco organizadores del evento fueron conducidos a una comisaría para establecer su identidad. El escalador dijo a una agencia de noticias que los agentes lo trataron bien y prometió volver a la capital rusa para subir al obelisco de Poklónnaya Gorá, una estela de 140 metros erigida en memoria de los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente, Robert planeaba efectuar su ascenso el día festivo de Moscú, pero se enredó en la telaraña de la burocracia rusa y tuvo que

aplazar por dos días la escalada, por falta de una autorización oficial para ascender por la torre. El deportista aseguró a la prensa que no estaba preocupado por su suerte, al recordar que en los diez años en que se dedica a su oficio ha sido detenido en numerosas ocasiones por escalar sin permiso otras cimas en otros países, como China. También comentó que el ascenso al rascacielos ruso fue complicado, pues la fachada del edificio es totalmente lisa y se tuvo que montar en la misma un sistema especial

Profile for Marcos Ferrer

PERIODICO ANDARES AVENTURA N° 32  

Periódico de Deportes de Aventura, antecesor de la Revista Andar Extremo. Septiembre/Octubre 2007

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