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dición junio 2009 - Cuarta E
s a i c n e u r g n o Inc
Sin mordaza C uando una persona es investida con el cargo de Presidente de la República, es debido a que lo solicitó
ante el pueblo, y este se lo concedió con el propósito de que se ocupara de los asuntos públicos, de los temas relevantes para la sociedad, y que lo hiciera con la responsabilidad y el interés que exige tan importante mandato. Pero como parece ser la costumbre, Oscar Arias parece haber olvidado que como Presidente de la República, es su obligación velar por los asuntos de Estado, así como propiciar el mayor bienestar posible a la población. En días pasados trascendió la noticia que el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Stagno, se negó a que Costa Rica ratificara la primera declaración de la ONU que reafirma el disfrute de los dere-
s e l a i c n e d i s e Pr
chos humanos sin distingo de su orientación sexual. A parte de lo grave que es para un país como Costa Rica, cuyo discurso político oficial está basado en la promoción de la Paz, la Democracia y los Derechos Humanos, negarse a reconocer los derechos de un segmento de la población es algo gravísimo; pero, más grave y preocupante aún, que el Presidente de la República indique públicamente que desconocía tal hecho, y que tenía que preguntarle a Stagno sobre lo que había pasado. Dos cosas son claras: La primera, el Ministro de Relaciones Exteriores se arroga la potestad de tomar decisiones de Estado de alta importancia sin consultar a nadie, ni siquiera al mismo Presidente de la República. La segunda, Oscar Arias no sabe que
G. José Andrés Díaz m co o. ho ya @ jadg64 ogspot.com/ http://josediazg.bl
están haciendo los ministros de Estado (y parece que no le interesa) y parece estar más preocupado por quién gana Latin American Idol, que por los temas relacionados con el gobierno y la política nacional e internacional. Entonces ¿Quién gobierna a Costa Rica? ¿Cuáles son sus prioridades? Ya hace tiempo el estimable Presidente de la República había manifestado que estaba cansado… pues si el cansancio no le deja ocuparse de los asuntos públicos, obligación que el mismo solicitó con vehemencia a la ciudadanía (o si no ¿para que quería ser
n ó i c n i t x e De la r a c ú z a l e d
ar a Benedetti) ñ a tr x e a y o v e u eví a admitir q (o cómo me atr Mariana Murillo l.com
B enedetti vivió 88 años y ahora está muerto. Yo no lo conocí. Conocí algo de su poesía, las mismas que hemos leído casi todos, pero hace ya bastante tiempo que decidí que detestaba el azúcar, la cursilería y la ñoñez de la poesía de ese uruguayo bigotón, que hoy ocupa los titulares de los periódicos. Porque Benedetti era cursi. Parecía que para él, el amor era verse a los ojos y caminar de la mano y que en cada hombre veía a un hermano y en cada día una nueva oportunidad. Y ya se ha ido. Y yo, que no le conocí, pero que me he dedicado por varios años a criticar su elaborada dulzura me sorprendí a mí misma porque al enterarme lo primero que pensé fue en que el mundo se ha quedado sin otra cucharada de azúcar. Justo cuando le vendría bien una buena dosis. Porque a ver, hoy en día hay que ser valiente para ser así de cursi. Ya nada lo es. La dulzura se
marianamq@gmai
extingue porque está pasada de moda, porque no hay tiempo y porque no vende. Ahora los bebés van vestidos de marca, las muñecas son “cool” y las novias se visten de colores. Las princesas de los cuentos saben kung-fu, el día de los enamorados está para que te regalen un ipod y sobre todo, nadie pierde tiempo leyéndole (y menos recitándole) a nadie un poema. Nadie pierde el tiempo perdiéndose en los ojos de otra persona y definitivamente, nadie ve en el otro a un hermano. Las serenatas son para irse de fiestuqui, los baby showers son guaro showers –o tuppersex parties-, y ya nadie escribe cartas de amor, para ligar están las caritas felices cerrando un ojo útiles en el chat o para enviar un mensajito de texto… (LOL). Lo vimos hace poco: un par de personas contraen un resfriado y nos volvemos seres despreciables que aislamos a los demás, los discriminamos, que asesinamos animales a granel solo “por si acaso” y que nos justificamos los unos a los otros.
Un resfriado y te encuentras paranoico, mirando al de al lado –no porque sea tu hermano- sino porque como se atreva a estornudar no sabes lo que eres capaz de hacer. Y mientras tanto, lo poco que nos queda que es dulce se nos extingue como las ballenas o los glaciares. Ser dulce es polo, es tonto, es una pérdida de tiempo, es de maricas. Pero la guerra es de valientes y pegarle a la mujer muy de machos. Y para peores se muere Benedetti. Pero estuvo 88 años, y escribió cientos de poemas y me parece obvio que su mensaje global, aunque yo a él no lo conocí, es que en la vida el azúcar, -como en las pastelerías- hace falta para amalgamar y para
Presidente nuevamente?), pues que sea honesto y deje su puesto, más daño se le hace al país un Presidente que no tiene interés alguno en velar y decidir con criterio sobre lo que más le conviene a Costa Rica. Y ciertamente, algunas actuaciones del señor Presidente podrían hacernos pensar que está cansado, como por ejemplo, no quiso viajar a Managua a la reunión del Sistema Centroamericano, del cual Costa Rica forma parte, y envió a su lugar a Bruno Stagno. Pero contradictoriamente, planea asistir a una reunión en Dinamarca sobre el tema ambiental y de paso, me imagino que para aprovechar el viaje, pasar por Francia y otros países de Europa. Me surge la pregunta: ¿Arias deseaba la Presidencia de la República para gobernar o para viajar? Es incongruente la actuación del Presidente, el cual denota un claro desinterés en los asuntos delicados de la política internacional relacionados con el papel de Costa Rica en la defensa de los derechos y el bienestar de todas las personas, pero si se encuentra presto a alistar maletas para realizar cuanto viaje -glamorosole salga. dar sabor. Porque entre tanta crisis y entre tanta paranoia supongo que es bueno de vez en cuando pecar en lugar de seguir la dieta al pie de la letra. Un chocolate, un pastelillo, un poema. Y de pecadillo en pecadillo, tal vez algún día nos podamos volver a perder en los ojos de otra persona aunque lleve lentes de contacto. Quizás podamos ver al tipo que se nos coló en la fila del banco como a un hermano. O no. Lo que si es cierto es que cada día es una nueva oportunidad de conservar nuestra humanidad, las partes dulces y las polas, las que están pasadas de moda y en peligro de extinción. Yo, por ejemplo, hace ya varios años que decidí que no me gustaba la poesía de Benedetti. Y no nos engañemos, no es como que ahora me va a empezar a gustar. Pero si reconozco que, aunque nunca lo conocí, lo echaré de menos. Y que lo que pensé que menos me agradaba de su obra, es lo que ahora me parece más relevante, porque la verdad es que ya casi nadie tiene los cojones de ser tan públicamente edulcorado. Así que a partir de ahora lo recordaré como el cursi más valiente. O el valiente más cursi. Lástima que quedan tan pocos de su especie.