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1994 Premio Nacional de Escultura "Aquileo J. Echeverría". Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica Gran Premio. I Bienal de Escultura. San José, Costa Rica 1989 Medalla de Oro. III Salón Nacional de Escultura. Museo de Arte Costarricense. San José, Costa Rica Medalla de Plata. Salón de Escultura. Galería José Figueres Ferrer, Banco Popular y de Desarrollo Comunal. San José, Costa Rica

MARISEL JIMENEZ

Obras en Colecciones Públicas "Monumento a la Abolición del Ejército". Plaza de la Democracia. San José, Costa Rica Palacio de La Zarzuela. Madrid, España. Regalo del Estado Costarricense a sus Majestades Juan Carlos I y Sofía, Reyes de España, en su visita al país en 1993 Museo de Arte Costarricense. San José, Costa Rica Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José, Costa Rica Caja Costarricense de Seguro Social. San José, Costa Rica Banco Nacional de Costa Rica. San José, Costa Rica Teatro Nacional. San José, Costa Rica “ECCE- HOMO” 2000 Marisel Jiménez Site specific installation, Gallery I. Materials: fisherman nets, wire, wood, high temperature terracotta, metals, acrylic painting, pastels, water.

Artist statement ECCE HOMO Here is the man. Everything Pilatos says before washing the hands. Life abandons us day by day also washing its hands, unpunished, forgetting that this ruin is what we make of our being here. Before whom do we claim ? Marisel Jiménez

Curaduría: Rolando Barahona-Sotela


ECCE HOMO He aquí al hombre. Dice todo Pilatos antes de lavarse las manos. La vida nos deja abandonados día a día también lavándose las manos, impune, olvidando que esta ruina es lo que hacemos de nuestro estar aquí. ¿ Ante quién reclamamos ?. Marisel Jiménez

Marisel Jiménez. Costa Rica, 1947 Exposiciones Individuales: 2001 "Diez pájaros y una rata". Galería La Nación. Costa Rica 2000 "Ecce Homo". Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José, Costa Rica 1999 "Pájaro en Mano". Casa del Siglo XV. Segovia, España. "Cosas Recientes". Galería Centro. San José, Costa Rica "Las Sábanas". Sala Julián Marchena, Museo de Arte Costarricense, San José, Costa Rica 1991 "El Retablo de Maese Pedro". Galería Itzcazú. San José, Costa Rica 1988 "Marisel Jiménez". Sala Joaquín García Monge, Teatro Nacional. San José, Costa Rica Exposiciones Colectivas: (Selección) 2001 "Foro de Escultores 2001". Stuttgart, Alemania 2000 "EX3-Explorar + Expresar + Explotar". Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica "Veinte Mujeres del XX". Arte Costarricense, Museo de América, Madrid, España "Bienal de la Habana". Septima Edición. La Habana, Cuba "Animales". Museos del Banco Central de Costa Rica. San José, Costa Rica 1999 "Imágenes de Mujeres". Museos del Banco Central de Costa Rica. San José, Costa Rica 1998 "Segovia 1900 ( La actualidad)". Torreón de Lozoya. Segovia, España 1997-98 "Mesótica, Centroamericana Regeneración". Maison de l´Amerique Latine, París, Francia; Casa de América. Madrid, España; Casa Latina. Roma, Italia 1996 "Relaciones". Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José, Costa Rica 1995 Semana Cultural Centro-Americana en Europa. Botánika. Bruselas, Bélgica 1994 Premios Nacionales. Museos del Banco Central de Costa Rica. San José, Costa Rica 1992 "Arte de Costa Rica". Exposición Itinerante. Spregel Museum. Hanover, Alemania 1990 "Arte Costarricense Hoy: Nuevas Tendencias". Dade Community College. Miami, Florida, U.S.A "La Animalística en la Escultura Costarricense". Museo de Arte Costarricense. San José, Costa Rica Premios 2000 Premio Ancora 2000. La Escultura de Marisel Jiménez. San José, Costa Rica


Pitiless Art

Espacio perturbador

Existir implica un juego entre ficción y realidad que todo ser humano experimenta. El teatro se nutre de ello y aporta a lo largo del siglo XX, el espacio ideal de convergencia metafórica de la cotidianidad con el arte. Podría decirse, también, que a inicio del mismo siglo, con la declaración de Marinetti en el primer manifiesto del Futurismo, “Tiempo y Espacio murieron ayer”, se abre una nueva puerta a un arte dinámico cargado de la experiencia “teatral” del ser humano, palpable en una serie de intervenciones en las diversas artes.

Parallel to an art that compensates and gratifies, there is also another essential type of art that questions and produces instability. It is much more intense and it is not seen as a final purpose; it risks a way of understanding life and the world. And that risk is greater when it implies the questioning of some essential foundations of our culture.

En 1938, Duchamp interviene un espacio completo en la Exhibición Internacional de Surrealismo en París, con su obra “1,200 bolsas de carbón”, que convertía el cielo en piso y viceversa. También, en 1946 Lucio Fontana, con su espacialismo, proponía integrar el efecto ilusorio tradicional en el arte, con un amplio medio ambiente y con el espacio arquitectónico. Así, podríamos enumerar muchos eventos que estimularon una nueva forma de hacer y percibir el arte. Eventos como el considerado primer “happening”, realizado por John Cage en 1952, involucrando una serie de artistas de diversas áreas o disciplinas artísticas. Por otra parte, desde el inicio de la década del cincuenta, artistas como Louise Bourgeois, Joseph Beuys y Jessica Stockholder, se posesionaron de espacios integrándolos a sus obras, involucrando en su dinámica interactiva al espectador, en obras hoy denominadas como “instalaciones”. Un arte que busca habitar un espacio físico y lo conecta a la realidad visual, emocional, histórica y social, funcionando como puente entre lo privado y lo público, lo individual y lo comunal, entre la alta tecnología y lo vernacular. Por lo tanto, las instalaciones no son necesariamente piezas de arte autónomas espacialmente, lo que convierte a muchas de ellas en obras efímeras. Así, a partir del modernismo podemos notar la tendencia del arte a emerger con menos inhibiciones, poseedor de una vida propia cuyo contenido habla de las debilidades o fortalezas del individuo con soltura y gran dinamismo, permitiendo al espectador vivirlo y reaccionar de igual forma. El estudio del artista se prolonga al espacio público, un territorio fuera de la escena privada, como juego con sus contextos y el espectador.

The image of a punishing and cruel God is staged in Ecce Homo, Marisel Jiménez’s art exhibition, inspired in the novel The Gospel According to Jesus Christ, by José Saramago. Christian motifs - the cross, the crown of thorns- appear in impressive, dramatic scenes inside an immense installation set as a temple. Carrying a strong metaphoric force, the birds appear as authority and cruelty, as compliance and pain at the same time. In that way, the rapacity of some causes the oppression and vulnerability of others, creating extremely unequal classes. It speaks of an almighty, revengeful god, but also of human relationships and their games of power. In that sense, the expressionist treatment of the figures in terra cotta and their pertinent arrangement reinforce the pathetic effects of those relationships. However, what is really extraordinary in this artistic proposal - even more than the sculptures- is the meaningful use of the space. If a temple’s architecture is men’s representation of the divine, Jiménez’s distribution of the space also communicates her ideas of the divine and even of the human: an imprisoning place limited by nets, cages and barbed wire. Moreover, it is a space with no definite course, for it arranges its fragments in an arbitrary path. Inside that labyrinth, the spectator wanders from place to place, following the spotlights that do not lead him to reconciliation, but to horror. Light is directed to highlight spaces of suffering and death and others that represent the overwhelming arrogance of power. It all seems to be condensed in a discrete image at the beginning (or end) of the path: a nest that looks like a crown of thorns. Made up of barbed wire, this is the place that protects and hurts, that rewards and affirms the sacrifice and pain. The capacity of Marisel Jiménez for questioning culturally established values is outstanding In Ecce Homo -and in most of her work-, where she exposes the absurdities within those values. As a consequence, ethics is also important here, even more than aesthetic values. This is why we cannot find any other satisfaction than the unpleasant one of facing our own desolation. The point is that such as the artist seems to be telling us- we need to be bolder to face ourselves than to build ideal worlds. Facing ourselves will always be a more difficult task. This is, therefore, an indispensable art that faces us pitilessly, saying: “Here is man”. Tamara Díaz Bringas October, 2000

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Por los conceptos mencionados podemos considerar que la fuerza estética de la instalación radica, no en el objeto, sino en su habilidad de convertirse en una continuación de la experiencia humana que se incorpora a los valores de un espacio existente. Tal es la propuesta de la artista Marisel Jiménez ,al ser invitada a gestar una obra in-situ en el MADC, que decide intervenir el alto espacio de sala 1, contenido entre gruesos e históricos muros y pesados artesones, cuyo espíritu se transforma con la incorporación de elementos entrelazados como parte del sitio arquitectónico seleccionado, enhebrados con un idioma incisivo de medios dispares. Dicha propuesta denominada "ECCE - HOMO", ha sido materializada básicamente en un recorrido colmado de insinuaciones perturbadoras a lo largo de un ‘túnel molesto’ -como la artista misma lo describe- con espacios traslapados de fuerte carga emocional, que desembocan finalmente en la ‘jaula mayor’. Un sendero de atmósfera densa, como metáfora de un templo que se descubre entre redes y sombras, habitado por aves de duro plumaje; impregnado por picos hambrientos de filosa apariencia que agreden visualmente a quien ose enfrentarlos. Altares austeros, un gastado tonel con agua que evoca una pila bautismal, bancas y sillas reducidas de escala, coros de gorriones hambrientos, un ave blanca muerta entre puntas hirientes Sin embargo, el trayecto a la vez es resguardado por imágenes


poéticas y formas escultóricas de conjunto que se intercalan con una penumbra capaz de provocar un estado de ánimo ambivalente entre serenidad y angustia. Jiménez crea premeditadamente un silencio entre herrumbres, maderámenes carcomidos, redes y punzantes púas que guían el rumbo hacia una experiencia sensorial, hasta descubrir al final del trayecto sinuoso, un simbólico encierro que evoca la trampa de la existencia, jaula y cárcel de nuestras conciencias, envuelto por un muro intervenido de pesantez explosiva. Las gruesas y policromáticas redes de pescador cuelgan obstaculizando el camino, que con su pesantez traslúcida parecen atrapar al más astuto, con el cargado simbolismo del persecutor despiadado que no suelta su presa. Las tejidas superficies mezclan su color y aroma de mar, aún impregnado entre sus fibras, con la pátina de tiempo en los metales y los bruscos leños. La artista se inspira en el secreto de la crueldad de estar vivo, en la imagen de un dios-demonio extraído de "El Evangelio según Jesucristo", del escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, José Saramago. A Marisel Jiménez le interesa más crear espacios que tejen un diálogo con el espectador y lo guian hacia la introspección, que analizar conceptos. Nos introduce en su audaz escenario mental gestado por su visión dentro del mundo de las emociones, en el cual todos los humanos estamos inmersos. Traduce los defectos y tergiversaciones de la colectividad en formas y dibujos dramáticos de aves sobre madera que gesticulan mensajes de incertidumbre y preocupación. La profunda sensibilidad que impulsa su necesidad de crear la lleva por un camino de expresión espontánea y sincera, sin presiones de mercado, ni seguimiento de requisitos de pertenencia a determinada corriente o mentalidad. Para esta artista el objetivo es sublimar la carga emocional que genera el proceso de la existencia en la lucha por mantener la frente en alto y no darse por vencida, labor que lleva a cabo con gran inventiva visual. El énfasis en dar cuerpo a la energía intangible vibrando en seres vivos, objetos y situaciones, es notorio al revisar su discurso y su trayectoria. Obras como “RETABLO DE LA CORTE DE CARLOS JIMENEZ”, 1993, alude las complejas relaciones de su familia inspirándose en los retratos pintados de los cortesanos, o “LA CAJITA”, 1999 que evoca el inicio de vida y la muerte en una cuna de madera de una pata, con un ave muerta sangrante. En “RATICA”, 2001, personifica la inocencia y los prejuicios con una rata que atisba el mundo desde una cuna metálica con apariencia de cárcel y en “OCTAVO SACRAMENTO”, 1996, declara su deseo de “llegar a pertenecer a ese universo paralelo donde solo queda el objeto que produce la más íntima y contenida sensación de lirismo, de algidez”. La fibra emocional que hilvana sus obras traspasa la envolvente y se expresa en texturas y formas gruesas o contrastadas, descubriendo los rasgos definitorios de la esencia del contenido de sus tridimensiones escultóricas, que incluye figuras costarricenses sobresalientes de temperamento combativo como la escritora Yolanda Oreamuno y el ex- presidente José Figueres Ferrer, ambos en bronce. Esta artista incansable no se encasilla, y su fluidez se abre a tantas interpretaciones como mentes hay en el mundo. Gesticula en una espacialidad convertida en traducción del inconsciente colectivo, que se acerca más a la vida misma que a las reglas del mundo del arte. Extiende las posibilidades de la escultura y la utiliza como una herramienta para crear vivencias mágicas que invocan tanto los instintos primarios, como las pasiones que trascienden el presente, unido a la expresión de su sentir que explora las fisuras o heridas causadas en el enfrentamiento con la cotidianidad, para conocerse

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“Oh Lord, when will be day when you come to us to admit your errors before us?” José Saramago, The Gospel According to Jesus Christ

As a new staging of Nietzche’s reflection on “the death of God” in Western culture, the dramatic sculptoric installations by Marisel Jiménez in the art exhibition Ecce homo possibly reflect a somewhat similar notion to the one expressed by the philosopher in the 19th Century. It does not speak, however, of the complete absence of the divinity, but questions the Christian belief in a kind and merciful God, who here becomes a sort of indifferent and even cruel divinity -being man himself, in a certain way. Marisel Jiménez uses the polemical novel The Gospel According to Jesus Christ, by Portuguese writer José Saramago, as a pre-text for her work. In this novel, the writer recreates the figure of Jesus and the relationship with “Father God” in a more realistic and dramatic way than it is commonly seen -or permitted- in the dominant Christian dogmas. Jiménez undertakes a difficult task, and very risky -especially so in Costa Rican society, of religious and conservative traditions: she assumes an open reflection on the way that the believed omnipresence of an almighty God, full of kindness and blessings, can be justified, when we are presently facing extreme human violence, which increases as time passes by and becomes more sophisticated and irrational: that is, the violence of man against man. This is probably the reason why she uses the wellknown Latin phrase “ecce homo”: she tries to make evident -with irony, sarcasm and even pathos- the continuous, destructive presence of man, who undertakes the role of an arrogant and disdainful God. In that sense, Marisel Jiménez approaches-this time from a critical perspective- another of Nietzche’s ideas: that of the permanent “will to power”, which has characterized humans since historic times. Her work also speaks of the believed need of a “superman” to guide the world out of the excessive decadence and irrationality. The artist achieves an impressive distribution of spaces and objects. The exhibition includes matteric elements of diverse forms, usually made of poor materials: there are wood crosses, figures of somber birds in terra cotta, nets that hang in every space of the building, and even metals set as wire fences, barbed wire, gallows, cages, nests of thorns, tanks of dirty water, etc. Together with expressive games of lights, shadows and dramatic tones, Marisel has produced a desolate and gloomy landscape, similar to the one foreseen by the 19th Century’s Romantics and afterwards by the Expressionists of the Avant-Garde of the beginnings of the 20th Century. The spectator that approaches or enters this place of sceptic rituals may find it even depressing and shocking. However, spectators have the power and ability to confront it with the (re)consideration of their own viewpoint about the world and about themselves, in a poignant and even traumatic way. Coming back to Nietzche, the tormented philosopher wrote at the end of the 20th Century a book entitled Ecce Homo (subtitled “How one becomes what one is”), a kind of desperate autobiography written just before the author became demented. Similarly, at the beginning of the 21st Century, Marisel Jiménez presents her dramatic and particular perspective of what man has become today, in her disquieting installations of sculptures and objects. Maybe because of that -and fitting José Saramago’s text, which was the basis for Marisel Jiménez’s reflection on God, man and their relationships- I believe that it is pertinent to make a reference to another of José Saramago’s sharp phrases from The Gospel According to Jesus Christ: “God is the silence of the Universe; man is the cry that gives sense to that silence”.

15 Ernesto Calvo Álvarez

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“¿ Cuándo llegará señor el día en que vengas a nosotros para reconocer tus errores ante los hombres ? José Saramago. El evangelio según Jesucristo

Como una nueva puesta en escena de lo que Federico Nietzsche llamó la “muerte de Dios” en la cultura occidental, las sobrecogedoras instalaciones escultóricas de Marisel Jiménez en la muestra Ecce homo, tal vez dan cuenta de una reflexión algo similar a la referida por Nietzsche a finales del siglo XIX; constatando, sin embargo, no tanto la total ausencia divina, sino el cuestionamiento de la creencia cristiana de un Dios bondadoso y misericordioso, trastocado aquí en una suerte de divinidad a veces indolente y hasta cruel, que de alguna manera es el hombre mismo. Tomando como pre-texto la polémica novela El evangelio según Jesucristo,del escritor portugués José Saramago, donde este novelista recrea la figura de Jesús y la relación con “DiosPadre” con mayor realismo y crudeza del habitualmente acostumbrado -y permitido- en los dogmas cristianos dominantes, Marisel Jiménez asume aquí una reflexión abierta, aunque difícil y muy arriesgada -sobre todo en un medio tradicionalmente religioso y conservador como el costarricenseacerca de la idea de cómo justificar la supuesta omnipresencia de un Dios todopoderoso, lleno bondad y bienaventuranza, cuando nos enfrentamos, día a día, a la violencia extrema, creciente y cada vez más sofisticada e irracional de la humanidad; es decir: del hombre contra el hombre. Quizás por eso, la artista acude a la conocida frase latina de “ecce homo”: un modo de constatar, de hacer evidente con ironía, sarcasmo y hasta patetismo, la continua presencia destructora de ese hombre que asume el papel de un Dios arrogante y prepotente. En ese sentido, Marisel Jiménez también se aproxima -pero esta vez de manera crítica- a otra idea de Nietszche sobre la permanente “voluntad de poder” que ha signado a la humanidad en toda su historia y la supuesta necesidad de una especie de “superhombre” que guíe al mundo ante tanta decadencia e irracionalidad. Así, con una impresionante distribución espacial y objetual, que incluye elementos matéricos por lo general pobres y muy diversos (desde maderas en forma de cruz, figuras modeladas en terracota de aves sombrías, mallas que se desplazan por todo el espacio arquitectónico, hasta metales dispuestos de disímiles modos: alambradas, púas, horcas, jaulas, nidos de espinas, tanques de agua putrefacta, etc) junto a expresivos juego de luces o sombras y tonalidades sobrecogedoras, Marisel ha compuesto un paisaje desolado(r) y tenebroso, muy cercano a aquellos que vislumbraron los románticos en el siglo XIX y luego los expresionistas de la vanguardia a inicios del XX, que llega incluso a resultar deprimente y chocante para el espectador que se acerque -y adentre- en este ámbito de ritualidades escépticas; pero que, no obstante, tiene el poder y la capacidad de enfrentarlo, de manera visceral y quizás hasta traumática, a la (re)valorización de su propia visión del mundo y de mismo. Entonces -regresando nuevamente a Nietzsche- así como ese atormentado filósofo escribió a finales del siglo XX Ecce homo. (cuyo subtítulo es “Cómo se llega a ser lo que és”: una especie de autobiografía desesperada justo antes de enloquecer); Marisel Jiménez nos expone en esas inquietantes instalaciones escultóricas y objetuales , en los inicios del siglo XXI, su cruda y particular visión de lo qué ha llegado a ser y en qué se ha convertido hoy el ser humano . Quizás por eso, y a propósito del texto de José Saramago que sirvió de fundamento a Marisel Jiménez para realizar esta descarnada reflexión acerca de Dios, el hombre, y sus vínculos; pienso que vale la pena retomar otra incisiva frase de José Saramago, cuando lapidariamente afirma en El evangelio según Jesucristo, que: “Dios es el silencio del universo, el hombre el grito que da sentido a ese silencio”.

creates a silence in the middle of rust, worm-eaten structures made out of wood, nets and sharp metal points that guide the visitor to a sensorial experience that concludes, up to the end of the sinuous passage, a simbolic confinement that evokes the trap of our existence, our conscience’s cage and prison. The strong and polychromatic fishing nets hang and abstruct the way, whose translucent heaviness seem to capture the smartest option, resembling the highly charged symbolism of a merciless persecutor who does not unleash his prey. These hand woven nets mix their color and sea odor - still impregnated in their fibers- with the weathering in the metals and harsh logs. The artist gets her inspiration from the secret cruelty of being alive, in the image of a god-devil taken from El Evangelio según Jesucristo (The Gospel According to Jesus), written by Portuguese writer and Literature Novel Prize, José Saramago. Marisel Jiménez is more interested in the creation of spaces of interaction with the visitor that lead to introspection, rather than the analysis of concepts. She introduces us into her daring mental scenario, a product of her point of view within the world of emotions in which all human beings are immersed. She turns the collective flaws and misrepresentations into shapes that articulate messages of uncertainty and concern. For this artist the goal is to sublimate the emotional baggage generated by the process of existance in the struggle to maintain liberty without giving up, a labor that she fullfills with a strong visual inventiveness. The emphasys to materialize the intangible energy that vibrates in living creatures, objects and situations, is notorious when we revise her trayectory. Works like “RETABLO DE LA CORTE DE CARLOS JIMENEZ”, 1993, aludes the complex relations of her own family, getting inspiration from the painted portraits of the cortesans, or “LA CAJITA”, 1999, that evokes birth and death in a one footed wooden cradle, with a bleeding dead bird. In ¨RATICA¨, 2001, she personifies innocence and prejudices with a friendly rat that looks to the world from a metal, jail simile, baby bed, and in “OCTAVO SACRAMENTO”, 1996, the artist declares her wish “to get to be part of that parallel universe, where the only object left that produces the most intimate and contained sensation of lirism, of icy coldness”. The emotional fiber that unites her art works trespasses the surface in an expression of textures and contrasts, to discover the essence of her sculptural forms, that include dead outstanding Costa Rican personalities of combative temperament like the writer Yolanda Oreamuno and ex- president José Figueres Ferrer, both in bronze.

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This restless artist does not place herself in pigeonholes, and her fluent statement is wide-opened to as many interpretations as there are minds in the world. Her spatial gesture becomes a translation of the collective unconscious and is closer to life itself than to the rules of the world of art. Jimenez extends the possibilties of sculpture, and uses it as a tool to create magic experiences that evoke primary instincts, like passions that trascend the present, together with the expression of her feelings open to explore the wounds caused by confrontation with daily life, to get to know herself, as an attempt for digesting the dualities around the complex individual microworld that we all carry along.


ACTIVIDAD COMPLEMENTARIA / Del 8 al 14 de agosto-2000 Como parte del programa de interacción del MADC “Proceso creativo abierto al público”, se organizó una serie de contactos directos con la artista Jiménez, tres tardes a la semana durante la conformación de la obra, que permitió a estudiantes en etapa formativa de primaria, secundaria y universitarios, compartir la experiencia con plena apertura para encontrar respuesta a dudas e inquietudes. La meta es expandir las mentes de nuevas generaciones a las expresiones artísticas contemporáneas y descubrir que el arte está abierto a múltiples posibilidades relacionadas con sus propias vidas. En dicho proceso la artista - escultora comparte la toma de posesión del espacio histórico en sala 1 del MADC, para materializar su propuesta inquisitiva y delatora a la vez, en una poliescultura compuesta por espacios concatenados que envuelven e involucran inevitablemente a quien la penetre.

Perturbing space To exist implicates a game between fiction and reality experienced by all human beings. Theater is nurtured by this action and through out the twentieth century, it brings forward the ideal spot where art and every day life intermingle as a metaphor. It could also be said that during the first years of this century,with Marinetti’s statement, “Time and Space Died Yesterday,” -included in the first futurist manifesto- a new door opens to a dynamic art full of human “theatrical” experience, palpable in a series of interventions on diverse forms of art.

COMPLEMENTARY ACTIVITY / From 1st to 14 of agosto 2000 As part of the MADC interactive program “Proceso abierto al público” (Process opened to the audience), a serties of direct contacts with the artist Jimenez were organized, three afternoons per week, during the conformation of the work. The program allowed elementary school, high school and university students to share the experience open to find answers to their questions and doubts. The goal is to expand the minds of the new generations into the innovative artistic expressions of contemporary art and let them discover that art is wide-opened to numerous possibilities related to their own life. During this process the artist-sculptor shares her inspiration while she takes possession of the large historical space in Gallery 1 of the MADC, to materialize her inquisitive and denouncer proposal, in a plysculpture composed by chained spaces that surround and innevitably involve anyone that penetrates its daring

In 1938, Duchamp manipulates a whole space in the Exposition Internationale du Surréalisme in Paris with his work “1,200 coal bags,” turning floor into ceiling and viceversa. In 1946, Lucio Fontana’s spacialism proposed the blending of the traditional illusory effect in art with a broad environment and the architectonic space. There were several other events that encouraged new ways to do and perceive art, like the first “happening,” carried out by John Cage in 1952, which involved a wide variety of artists from diverse artistic disciplines. In the early fifties, artists like Louise Bourgeois, Joseph Beuys and Jessica Stockholder took over spaces, blending them with their works and making the audience interact with a different form of art, today known as “installation”. Art that usually inhabits a physical space and connects it to a visual, emotional, historical and social reality. Tridimensional art that links the private and the public, the individual and the collective, the highly technological and the vernacular. Therefore, installations are not necessarily independent works of art - spatially talking. This characteristic places many of them into the realm of the ephemeral. Subsequent to modernism we clearly find that art tends to emerge with less inhibitions and with a life of its own, whose contents smoothly talk with dynamism about the individual’s weaknesses and strengths, letting the audience experience this new energy and react towards it in the same smooth and dynamic way. The artist’s studio expands into the public space -a land beyond the private landscape- as a game between its contexts and audience. After revising these general concepts, it can be deduced that the aesthetic energy of installation resides, not in the object, but in its ability to transform itself in a continuation of the human experience as part of the values of an existing space. This is exactly what sculptor Marisel Jiménez proposed in her answer to the invitation from the MADC, after being invited to create a site specific proposal in gallery 1, contained among thick and historical walls and heavy wood frames, whose spirit the artist manipulates and rebuilds with the incorporation of new elements, arranging them with a sharp language of asymmetrical resources as another part of the chosen architectonic spot. This proposal denominated “ECCE - HOMO”, has been materialized as a long journey along an “awkward tunnel” -as the artist herself describes it- filled with striking insinuations and juxtaposed spaces of strong emotional content, that finally leads to the “major cage”. Inhabited by birds of hard feathers, ECCE - HOMO is a gloomy trail with sharp hungry thorns that cover the walls and visually harass anyone who dares to face them. Austere altars, a worn-out decanter full of rusty water evokes a baptistery, benches and chairs reduced in scale, a chorus of hungry sparrows, a white dead bird among cutting edges. Nonetheless, poetic images and sculptoric shapes emerge as a whole atmosphere embedded in a shadow that raises a bewildering mood of peace and anguish. Deliberately, Jiménez

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El MADC abre al público la desarticulación de una obra en sitio, de la que emerge una nueva obra, como parte importante del proceso creativo global y evolutivo de un discurso de artista. 31 de octubre al 22 de noviembre del 2000.

“Desmontaje en marea baja” 2000 Marisel Jiménez Reedificación en sitio, abarcando Sala I. Materiales: redes de pescador, madera, terracota de alta temperatura, metal, pintura acrílica, tizas pastel. Desazón, silencio y alguna cosa viva siempre queda ahí donde sa ha desmontado algo. Esta es la última marea, la marea final de “ECCE HOMO”. Marisel Jiménez “Dismounted in low tide” 2000 Uneasiness, silence and something alive always remains there where something has been dismounted. This is the last tide, the final tide of “ECCE HOMO”. Marisel Jiménez


Arte Impío

Si hay un arte que compensa y gratifica, existe también otro, imprescindible, que interroga y desestabiliza. Mucho más vivo, éste último no se tiene como fin, sino que arriesga un modo de entender la vida y el mundo. Y ese riesgo es mayor cuando implica el cuestionamiento de algunas bases esenciales de nuestra cultura. Inspirada en la novela El evangelio según Jesucristo, del escritor José Saramago, la exposición de Marisel Jiménez Ecce Homo pone en escena la imagen de un Dios castigador y cruel. Así, una enorme instalación dispuesta al modo de un templo, incluye a su interior motivos cristianos -la cruz, la corona de espinas- en escenas de un crudo dramatismo. Con gran fuerza metafórica, allí los pájaros figuran a la vez como autoridad y crueldad, sumisión y dolor. De ese modo, la rapacidad de unos hace la opresión y vulnerabilidad de otros, en jerarquías de extrema desigualdad. Se trata aquí de un dios todopoderoso y vengador, pero igualmente de las relaciones humanas y sus juegos de poder. En ese sentido, el tratamiento expresionista de las figuras -modeladas en terracota- así como su acertada disposición, contribuyen a reforzar los efectos patéticos de esos vínculos. Ahora bien, más que las esculturas, lo verdaderamente extraordinario en esta propuesta es el manejo significativo del espacio. Si la arquitectura de un templo implica la representación que los hombres se hacen de lo divino, en la propuesta de Jiménez la disposición espacial comunica también sus ideas sobre lo divino y aun lo humano: un lugar aprisionante delimitado por redes, jaulas y alambres de púas. Un espacio, además, que no tiene direccionalidad precisa, pues articula sus fragmentos en un recorrido arbitrario. En ese laberinto, el espectador transita de un sitio a otro, persiguiendo los puntos de luz que lo conducen, no a una reconciliación, sino al espanto. Con una iluminación dirigida, se destacan escenas de sufrimiento y muerte, junto a otras que representan la aplastante arrogancia del poder. Todo ello pareciera condensado en una discreta imagen que inicia o clausura el recorrido: un nido como corona de espinas. Realizado en alambre de púas, éste es el sitio que ampara y lastima, recompensa y afirma el sacrificio y el dolor. Como en gran parte de la obra de Marisel Jiménez, es notable en Ecce Homo la capacidad de cuestionar valores culturalmente asentados, haciendo visibles los absurdos que hay en ellos. En consecuencia, más que valores estéticos, también es importante aquí una ética. Por eso, no hay otra complacencia que la, nada grata, de enfrentarnos a nuestro propio desamparo. Y es que -como parece decirnos la artista- mucho más audaz que construir mundos ideales, siempre será más difícil enfrentarnos a nosotros mismos. De ahí lo imprescindible de este arte que, impío, nos confronta diciendo: “He aquí al Hombre”. 8

Tamara Díaz Bringas Octubre, 2000


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Ecce-homo. Marisel Jimenez  

Catálogo de la exposición "Ecce-homo" de la artista costarricense Marisel Jimenez, realizada en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MAD...

Ecce-homo. Marisel Jimenez  

Catálogo de la exposición "Ecce-homo" de la artista costarricense Marisel Jimenez, realizada en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MAD...

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