Gregorio Gómez Rubio
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1. Tiempo de postguerra: Montilla
2. La juventud y las ilusiones: Barcelona
3. Un nuevo comienzo: Puente Genil
(con un epílogo de Manuel Gómez Hidalgo)
Nací en plena postguerra civil espanola, el 18 de Agosto de 1941, enMontilla,Cordoba,hijodeManuelGomezAlcaideydeGregoria
Rubio Jimenez, en una familia humilde y trabajadora, octavo hijo de nueve hermanos: Solano, Antonio, Jose, Paco, Manuel, Soledad, Aurora,GregorioyRosario.
Recien acabada esa guerra vinieron los anos de mas pobreza conocida en Espana, ya que los agricultores dejaron de sembrar duranteelperiodoquedurodichacontienda,lacomidaescaseaba yelparocadadíaeramayor,conunossueldosbajísimos,notardo en venir la cartilla de racionamiento y el estraperlo, el resultado era que un pan de kilo valía 12 pesetas cuando el sueldo de un trabajador era de 15 pesetas, así que había hambre y miseria por todaslaspartes.
Mis abuelos paternos tenían algunas tierras entre vinas y olivos, empleabanasusdoshijos,mipadreManuelymitíoSolano,enlas faenas del campo a los que les pagaba quince pesetas de jornal. Con ese dinero no teníamos para vivir, en aquel tiempo nuestra casa estaba en la calle Fuentes y compartíamos vivienda con mis tíos. Nosotros, al ser tantos de familia lo pasabamos mal, criabamos cerdos, gallinas y conejos, y eso nos ayudaba un poco, desde muy jovencitos había que trabajar en donde fuere para ayudar a la casa, y gracias a mi tía María Antonia que, como ellos eranpocosdefamilia,nosdabaloquepodía.Yo,comoeraelmas pequenodelosvarones,siemprepillabaalgomas.
A mí desde muy chiquito siempre me pelaban al cero con un flequillo y los ninos del barrio me llamaban el pelón, incluso los miembrosdemifamilia.
Tenía mi abuelo una casilla en el campo y allí nos dejaba criar una piara de cerdos, conejos y gallinas que los cuidaban mis hermanos. Había un guarda de campo que parecía que la tenía tomada con nosotros: cuando veía una piara de cochinos a lo lejos, sin comprobar sieran nuestros nos multaba, hasta llego el casodequeundíanosmultoporloscerdoscuandohacíamasde unmesqueloshabíamosvendido.MihermanoManoloeraelque bregaba con ellos. A cada uno le había puesto un nombre y cuandolosllamabaporsunombre,enseguidaacudían.
Cuando yo tenía cinco anos, nos mudamos de casa, a la calle Cordoba,albarriodelasTenerías.Enlapartebajadelacallehay una Iglesia que le llaman el Santico, con la Imagen de San Francisco Solano, donde tantas veces me he subido a tocar el campanillo. La calle era cortita y todos los vecinos nos llevabamos bien, como si fueramos familia. En el verano nos salíamos a las puertas de las casas, las personas mayores formabanunasbuenastertuliasylosninosajugaratodaclasede juegosquehabíaenaquellosanos.Allívivíunabuenapartedemi infancia.MeapuntaronalcolegiodeSanJose,quepertenecíaami barrio, cuando entrabamos por la manana al colegio nos ponían enfilaynosmandabanalinearnosycubrirnos.Ycantarelcaraal solconelbrazohaciaarriba.
Como pasaba en casi todos los colegios siempre hay varias bandasdeninosrivalesdediferentescalles,ycuandosalíamosal recreo empezabamos a pelearnos una banda contra otra, con lo que pillabamos a mano, bien con las correas o con la regla del maestrooapunetazos,asíquealgunossiempresalíamosheridos.
Sialgotengoquedestacardelcolegioesquetuvequeaprenderla tabla de multiplicar de memoria y salteada, creo que no se me
olvidara nunca: a la entraba a clase por la manana me la preguntaba el maestro salteada, si no la sabía me ponía de rodillas, a mitad de la manana volvía a preguntarmela, si no la sabía seguía de rodillas, así un día tras otro hasta que me la aprendídememoria.
En aquellos anos los Reyes Magos casi siempre pasaban de largo, yaquenohabíarecursospararegalos.Enmininez,cuandohicela primeracomunion,unavecinaqueeramuyreligiosameregalola ropa de comunion (un pantalon corto, una camisa y unas sandalias)porlobienquesabíaelcatecismo.
En aquella epoca, los ninos que no teníamos recursos nos apanabamos como podíamos, yo mismo me hacía mi propia pelotadetrapoparajugaralfutbol,siaalgunninoleechabanlos Reyes una pelotita de goma tenías que procurar no enfadarlo si querías jugar, porque si se mosqueaba cogía la pelota y se la llevaba a su casa. Los juegos mas frecuentes eran: los santos, la billarda,lapiedra,lasespadasquesehacíandemadera,etc.
Otrasdelasdiversioneseranlaspeleasdeunacallecontraotraa pedradalimpia, siempredeestasreyertassalíamosalgunherido, y con el tirachinas rompiendo las bombillas de las farolas. En el barrio había una escombrera muy pendiente, con unos cartones nos deslizabamos, pero al final los que pagaban el pato eran los pantalones, quesehacían polvoycuandollegabasacasanuestra madrenosapanabaconlazapatilladandonosgolpesenelculo.
Otra diversion era caminar con los zancos, y banarnos en la laguna del barrero, aunque nuestros padres nos lo tenían prohibido, tengo que resenar que en esa epoca se comían los alcaucilesborriqueros,ytodoloquepillabamosporelcampo.
Otra de las diversiones de los chicos del barrio de Tenerías era comprar unas bombitas que cuando las tirabas y chocaban con cualquier cosa explotaban. En el Paseo de la Rosa había una terracitaydebajohabíauncuartelillodelapolicíamunicipal.Enla entradadelcuartelillosiemprehabíaunguardiaenlapuerta,nos subíamosenlaterrazaydesdeallílelanzabamoslasbombitasala gorra. Cuando chocaban en la gorra, el guardia pegaba saltos y gritos,ynosotrosdesdearribanoshartabamosdereír.Unadelas veces que fuimos se ve que nos estaban esperando y cuando estabamosen laterrazallegaron variosguardiasymecogierona mí y me llevaron como pudieron entre dos guardias hasta el cuartillo, me pusieron de rodillas y un guardia se quedo en la puertavigilandome,empezoadarpaseosdederechaaizquierday de izquierda a derecha, yo lo estaba observando, y una de las veces que paso delante de la puerta, salí de allí a toda pastilla. Cuandoelguardiareacciono,yaibacorriendocalleabajo.
DelcolegiodeSanJosepasealcolegiodelosSalesianos,dondeel primeranolasnotaseranbastantebuenasysiempreestabaenel cuadro de honor, pero a raíz de las malas companías de ninos pocosestudiosos,mecontagiedeellosyyaloquequeríaerajugar y enredar en vez de estudiar. Cuando salíamos de excursion, en vezdeestarconelgrupodeninos,nossalíamosdeelparabuscar las allozas de los almendros. Cuando llegabamos con los bolsillos llenos,elcuranoslaquitabayselasrepartíaatodoslosninosya nosotros nos arrestaba. Tengo que contar que la mayor guantá que me han dado en mi vida me la dio un cura salesiano por distraermeenlaclaseynosabercontestarasupregunta.
Unavezterminadoelcolegiohabía quebuscarseuntrabajoyme fui de aprendiz a un taller de carpintería, donde estuve varios
anos, pero allí no se ganaba nada y lo tuve que dejar. Estuve trabajando en el campo, en una granja de gallinas, de albanil, de panadero,enelAyuntamientoenelcensoagrario,enfindondeme salía.
Estabaenplenaetapademijuventudyloquemasmegustabaera divertirme. Cuando se acababa el paseo de la Corredera en el pueblo (donde nos paseabamos siempre: el recorrido iba del Paseo de la Rosa a la Parada de Taxis, una vuelta tras de otra, hastaquelaschicasempezabanarecogerse,yaqueensuscasasle decían: “a las diez en casa”), yo me juntaba con unos cuantos amigosqueeranmaspudientesqueyoyalquilabamosuncochey nos íbamos a la feria de los pueblos de nuestros alrededores, a pasearnos con las chicas, a bailar en las casetas de la feria del pueblo, la cuestion era pasarselo bien, el regreso era bastante tarde, mis padres me decían: “el mas chico siempre llega el ultimo”.
A esa edad, en plena juventud, ya se me había despertado la atraccion por las chicas. Antiguamente, siquerías comerte alguna rosca con las chicas tenías que conquistarlas, ellas casi siempre iban en grupos de tres, si te acercabas a ella y no le gustabas se ponía en medio de las otras dos, así que aguantabas o te ibas. Cuando te veían varias veces con la misma chica, te decían que eras su pretendiente, y si ibas con varias decían ese es un chiribaila.Losprimerosamoresdejuventudsiempredejanhuella ynoseolvidan.
Como no había mucho trabajo, me fui de quinsá con mi cunado Frasquito a podar vina a Jarata que era del Visco Baena. El me estuvo ensenando como se hacía hasta que aprendí. Allí estabamos una cuadrilla de cuarenta podadores en la finca a la
quellamabanelCuarteron,queteníamasde60fanegasdevinay eradelasmaschicasquetenía.Antiguamentelascepasdelavid se podaban con hoz y eso había que aprenderlo. La mayoría de los que trabajaban en el campo no sabían podar con la hoz. Allí metirecasitodoelinvierno,enelcortijonosjuntabamosmasde trescientas personas, entre los sembradores, muleros, los que cuidaban el ganado, los hombres y mujeres recogiendo la aceituna, los podadores, en fin mucha gente. Por las noches, a la hora de la comida, eso era como un pueblo, cada uno con los de sucortijocenando,seponíanvariasollasdegarbanzosycuchara que viene, cuchara que va... hasta que terminabamos con el puchero. En un salon grandísimo, con candiles colgados, se empezabaatocarlamusicaconcajasylatasyabailaralcompas delospasodobleshastaquenoscansabamos.Tambiensehacían juegosdevariasclases,asíquelopasabamosmuybien.
Algunas noches nos íbamos algunos a otros cortijos lindantes a jugar a las cartas. Cuando volvía eran las 2 de la manana,
pasmado de frío me acostaba con mi cunado que compartíamos cama, cosa nada extrana, para entrar mas en calor. Siempre me decía:“¿Ahoravienes...?Sí,tiramasdelamanta...”.
Un día llegoelsenoritoaltajodondeestabamostrabajandoynos preguntosihabíaalgunoquequisierahacerejerciciosespirituales, queseguiríacobrandoigualelsueldo,totalqueyomeapunteyme dijo que tenía que estar en la iglesia de los Frailes el lunes siguiente,alas9delamanana.Elcursillodurabaunasemana, yo lo pase muy bien quitado del frío y del trabajo, bien comido, solo habíaqueasistiralosactosquelaiglesiahabíaprogramado,yeso semedababienporquemieducacionfueenlossalesianosynose me hacían pesados los actos. En la clausura de los ejercicios se juntaronenlaiglesialosochoobisposdeAndalucíaparacerrarla ceremonia.
El tiempo iba trascurriendo hasta que me llamaron para incorporarme a filas, o sea hacer el servicio militar obligatorio. Comoyahabíanservidomasdetreshermanospodíaelegircuerpo yciudad,yelegí:Cadiz,ArtilleríadeCosta.
Enelejercitohayqueadaptarseatodo,porqueallíloquemandan son las estrellas y los galones. A mí me cogieron para artificiero graduadordeespoleta.Terminadalainstruccionempezaronadar los destinos, yo pertenecía al Campamento de Campo Soto. Me pusierondeenlacedeCampoSotoaCadizyviceversa,parallevar y traer el suministro, conmigo venía el chofer y el cura que iba a hacerlamisaenelcampamento,siemprenosíbamosporlaplaya yaveces nosparabamosynosdabamosunbano.Enunaocasion me dieron dos docenas de huevos para que se los llevara a un tenientey,envezdellevarseloasucasa,losdejeenelcuartelyse estropearon y me quería meter en el calabozo y retenerme el
permisoqueteníaparairamicasaaveramifamilia.Graciasaun capitan que había, que era una buena persona, me levanto el arresto. Despues estuve de asistente con el cura del regimiento, rebajadodeguardia,mimisionerahacerlelosrecadosaelyasu sobrina porlamananas, perosusobrina me dijoqueteníaqueir tambienporlastardes,yoledijequeporlastardenoiba,asíque seenfadoylepidioasutíoquelepusieraotroasistente.
Me mandaron de nuevo a Campo Soto y allí me asignaron un nuevo trabajo con otro soldado: consistía en cuidar una piara de ovejas y vacas que pertenecía al Regimiento, allí estaba bien, rebajado de todos los servicios y harto de leche y durmiendo en una casa aparte, fuerade la Companía. Tengoque hacer mencion de la cantidad de mosquitos de esos grandes que había en el campamento, por las noches teníamos que salirnos fuera de la batería con una manta, cobijandonos bajo un arbol y taparnos hastalasorejasparaquelosmosquitosnonospicaran.
Deboreconocerqueelotrocompaneroeraunverdaderopastory el lo hacía casi todo, se quejo de mí al teniente y de nuevo me mandaron a Cadiz cuando ya me quedaban pocos meses para licenciarme,fuecuandoparamíempezolaverdaderamilicia.
Yo,quenohabíahechoningunaguardia,niconocíaalosoficiales cualfuemisorpresaquemenombraronguardiaenlaprincipala laentradadelCuartel,allíhabíaquedarlavozalcabodeguardia paraqueformaralaguardiacuandounjefeseaproximaba,menos mal que siempre había por allí algun soldado generoso que te avisaba.
Tambien tuve que hacer guardia en el Castillo de Santa Catalina donde había presos de todas clases, políticos, desertores, presos que habían matado, curas revolucionarios, etc. Cada cuarto de
hora había que dar la voz de “centinela alerta” cuando estaba de guardiaen lagarita.Estaguardia megustabamasquehacerlaen la puerta del cuartel, porque allí en el Castillo de Santa Catalina cuandonoestabasdeguardia,estabamosjugandoalascartas.
Por fin llego el día de mi licencia y de marcharme para casa, con queganasrecibílanoticiadeverquemuyprontoibaaestarcon mis seres queridos, cuando llego el tren a la estacion toda la familia estaba esperandome para abrazarme, todos juntos nos subimoslaavenidadelaEstacionarriba,caminodelacasa.
Cuando ya habían pasado varias semanas desde que llegue licenciado me dije a mí mismo: tengo que buscarme un trabajo comosea.Ysentíaqueempezabaunanuevaetapaenmivida…
Corría el ano 1964 cuando conocí a la que sería mi novia, y despuesmiesposa,companeradevida.
Comoentodosloscomienzossiempresemeteunpocolapata:lo primero que se me vino a la mente, para llamar su atencion, fue cogerle un panuelo rojo que llevaba en el bolsillo de arriba, se enfado un poco y no me quería hablar, al rato parece que las cosas se mejoraron un poco y ya me contestaba algunas cosas, comoporejemplo:“eresunfresco,dameelpanuelo”;peroyome resistíaadevolverselo,porquequeríateneralgosuyo.Leofrecí,a cambio,unpaquetedepipas.Alprincipionoqueríacogerlo,pero pormediaciondeunaamiga,locogio...
Fue tan grande el flechazo que me causo que no dejaba ni un momentodepensaren ella, tanjoven, apuntodecumplirlas 17 primaveras(talcual,porquenacioenmayo),conaquelloscolores en la cara y lo bien proporcionada… Me dije: esta es mi media naranja, con la que quiero compartir toda mi vida. Hasta el nombreloteníabonito: Rafi Hidalgo Carmona.
NosconocimosenlaverbenadelaPuertadeAguilar,enMontilla. Es un tipo de verbenas que se hacían en diferentes barrios del pueblo, tambien se conocían como veladillas, se adornaba toda la calle y se ponían puestos de golosinas de todas clases, así como cacharritosparalosninos,comoibaafaltarunahermosacucana, que consistía en un poste de madera impregnado con mucha grasa, en la parte alta se colgaba un jamon para aquella persona quelograrasubiracogerlo.
Así empezo el noviazgo, estaba deseando que llegara la noche para ir a verla. Si tenía suerte y me veía ella llegar le echaba un achaque asumadreparasalirypoderestarunratojuntos.Unade lasnochesquesalimos empezoallover acantarosytuvimosque volver para su casa lo mas rapido posible, con la mala suerte de queenmitaddelacallehabíaunagujeromuygrandeymetíelpie, ymepuselospantalonesempapadosyellaloquehacíaerareírse deverme.
Al poco tiempo sus padres la llevaron a Cordoba a operarla de apendicitis. En aquellas fechas, tardaban unos cuantos días antes dedarelalta.Fuiundíaaverla,peroresultaqueparaentrarala hora de visita hacía falta un pase y yo no tenía ninguno. Con sus padres no había tratado todavía, así que no se lo podía pedir a ellos. Resultaqueestabaallíunavecinamía, la senoradeljefe de los guardias de campo (al que llamaban el Pulga). Me pregunto quehacíaallí,mirepuestafueque:“vengoaveralanovia,perono tengo pase”. Me dice: “no te preocupes, que yo tengo uno y te lo voyadar,seloibaadaratufuturasuegra,peroprefierodarteloa ti”.Cuandomisuegraentro, yaestabayodentrodelahabitacion, hablandoconminovia.Ella,alverme,sediomediavueltayespero en el pasillo hasta que yo salí, y me dijo: “¿como esta?”. “Yo la encuentro muy bien”, esas fueron las primeras palabras quetuve
conmisuegra.Unosdíasdespuesledieronelaltamedica.
Tuvelasuertequeenesosdías,unaempresademontajellamada Kronsa estaba buscando trabajadores para hacer un muro de contencion en el río de un pueblo de Sevilla, Lora del Rio. Yo acepte muygustosoeltrabajo.Parael montajedelasgruasylas torretas tenían que venir tecnicos de Alemania, pero a las dos o tressemanasyalasmontabamosnosotros.Eltrabajoconsistíaen enlazar unas tablestacas con otras, clavandolas con un martillo dieselquepesabatresmilkilosenlaorilladelrío.Allínostiramos ocho o nueve meses, tiempo que duro la obra. Terminado el trabajo de Lora del Río, la empresa despidio a casi todos los contratadosysolamentequedamoscuatroparapasarporMadrid parahacernosfijos.
El proximo trabajo quenos asigno la empresafueron sondeos en laSierradeCordoba.AllítodoslosdíassalíamosdeCordobahacia
la Sierra Morena. Para el desplazamiento contrataron una harria de borricos que nos trasportaba hasta el tajo, el trayecto duraba dos horas a causa de los cerros que teníamos que subir y bajar. Pasabamos por una serie de sendas con los borricos, en una de ellas había una tabarrera de abejas terreras, y a uno de los hijos delarrieroqueibadelantenoseleocurriootracosaquedarlecon una vara al panal, al pasar nosotros con los borricos por allí las abejasempezaronapicarnostantoanosotroscomoalosborricos. Yofuimasdedoskilometroscorriendoynosemeibanlasabejas hastaquellegueaunpequenoríoymetiredecabezaparapoder desasirme de ellas. En el trayecto perdí los zapatos. Tardaron los arrieros mas de dos horas en reunir los borricos, que habían perdidohastalosaparejos.
Desempenando dicho trabajo me informo un companero de que estaban buscando trabajadores para entrar en Telefonica, que había que mandar una solicitud y hacer un examen. El me aconsejoquelohiciera,puesTelefonicateníamasporvenirquela empresa en la que estabamos. Sin pensarlo dos veces, solicite el puesto y, al cabo de una semana, me mandaron la contestacion: queestabaaprobadalasolicitudyqueteníaquepresentarmeaun examen, este consistía un teorico y uno de practicas, el de practicas era hacer un hoyo de dos metros de largo por uno de anchoyunodehondo,conbarraycazoy,aunqueteníalasmanos acostumbradasaltrabajo,labarrayelcazomelashicieronpolvo, peroalfinalloquecuentaesqueaprobeelexamen.
Nohabíanpasadonidossemanasymeavisarondequeeldía5de mayo del ano 1965 me tenía que presentar en las oficinas de la Telefonica en Barcelona para gestionar los tramites como empleado de Telefonica. De la provincia de Cordoba, en total íbamos siete: tres de Montilla, uno de Priego de Cordoba, dos de
Cardena y uno de Montoro. Nos presentamos en la Oficina de Telefonica en Barcelona, a los siete nos mandaron a la misma brigada que se encontraba en Amposta, en la provincia de Tarragona, nos presentamos al capataz Sr. Huelamo, que llevaba la brigada y lo primero que nos dijo fue que buscaramos alojamiento porque allí estaríamos varios meses… Y así es como empece mi trabajo en tierras catalanas… Una etapa que merece contarseencapítuloaparte.
Escenas de una vida. Capítulo primero. Edición no venal.
Gregorio Gómez Rubio & Manuel Gómez HidalgoPuente Genil - Málaga, 2023