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Érase una vez un hombre que amaba a una mujer, Y èl a ella le declaró: ¡Hoy también puede llover!

Érase una vez un hombre que el deporte no apreciaba. Del sofá no se erguía:


Érase una vez un hombre que en su casita vivía. Y su mujer le decía: Luísma, ¡quiero piscina!

Érase una vez un hombre que no quería trabajar, sus amigos le reñían: -¿Palo al agua vas a dar?


Érase una vez un hombre, que pintaba muy mal. En su casa le decían: ¡Vaya obra de arte, chaval!


Érase una vez un hombre que siempre estaba borracho. El pobre vive en un rancho

Ăˆrase una vez un hombre que deseaba volar. Como no tenĂ­a alas, se las tuvo que comprar.



Disparates