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SĂĄbado 08 de Junio de 2013. AĂąo IV. Suplemento sabatino de arte, literatura y sociedad

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DIRECTORIO Noé Farrera Morales DIRECTOR GENERAL

La ilustración y su creador Sin pensar demasiado sobre ello en términos específicos, Estaba mostrando el América conocía y observar a los demás que no habrá notado.

Noé Juan Farrera Garzón DIRECTOR EDITORIAL PÉNDULO

Norman Rockwell

Ángel Yuing Sánchez COORDINADOR Y EDITOR

Á. Gabriel P. Ruiz DISEÑO

Javier Ríos Jonapá PRODUCCIÓN E IMPRESIÓN

Misael Palma, César Trujillo, Ornán Gómez, Marcelino Champo, Pascual Yuing, Chary Gumeta, Karen Berenice Beltrán Ozuna CONSEJO EDITORIAL LEGALES Rayuela, suplemento de arte, literatura y sociedad del periódico Péndulo de Chiapas, No. 216 (Edición) Año IV, Sábado 08 de Junio de 2013. Impreso en 13 Poniente Norte Núm. 639, colonia Magueyito. Código Postal 29000, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Teléfono (961) 61 24529. Se prohíbe la reproducción total o parcial de los contenidos sin el consentimiento expreso de sus autores. La redacción no responde por originales no solicitados. Los contenidos, así como parte de los títulos y subtítulos son responsabilidad exclusiva de quien los firma y no representan necesariamente el punto de vista del periódico Péndulo de Chiapas. Correspondencia: angelyuing@hotmail.com

Ángel G.P.Ruiz

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e da mucho gusto poder presentarle uno de los ilustradores más impactante de los principios del siglo XX, recordaremos tal vez unos carteles famosos de navidad, en donde aparecen productos como Coca-Cola, y diferentes ilustraciones que dieron vida a revistas como Vida, Literary Digest, , País Caballero y Saturday Evening Post, la revista considerada por Rockwell como la “ventana de presentación más grande en América. En 1977, Rockwell recibió el más alto honor civil de la nación, la Medalla Presidencial de la libertad. En 2008, Rockwell fue nombrado a artista oficial del estado de la Commonwealth de Massachusetts, Gracias a un esfuerzo dedicado a los estudiantes en el Condado de Berkshire, donde vivió de Rockwell para los últimos 25 años de su vida.

Podría decirse que tuvo un éxito rotundo en el camino de un artista famoso, pero no fue fácil, experimento a lo largo de su vida sin sabores, su divorcio con su primera pareja para después casarse y tener tres hijos, el incendio del edificio donde vivía en donde quedo prácticamente en quiebra, por último la muerte repentina de su amada esposa, este último lo motivo a publicar su autobiografía, Mis aventuras como ilustrador, en 1960. Pero que sería un artista, si este nunca haya experimentado algún dolor o fuese presa de una angustia. Norman Rockwell fue considerado uno de los más grandes ilustradores de Estados Unidos, y en este número de Rayuela le celebramos.

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QUIERES SABER MÁS www.nrm.org


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Viajeros Marcelino Champo

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ra mi primera visita a la ciudad de México, las calles y avenidas que pude conocer, en mi corta estancia, las vi desde la ventana del taxi. La rutina dictaba una dinámica por demás monótona, aunque el día jueves, antes de ir al aeropuerto, Checo, el intendente del edificio donde yo trabajaba, me invitó una cerveza en el bar Las Nereidas. Curioso nombre para una cantina. No estuvimos más de dos horas, intercambiamos nuestros números telefónicos, me dijo que tenía curiosidad por conocer Chiapas, yo encantado le ofrecí mi departamento para poder hospedarlo. Era un hombre solo, jamás se casó y a sus cincuenta años buscaba jubilarse con dignidad. Deseaba hacer un viaje por el sureste de la republica: Veracruz, Oaxaca, Chiapas y quizás Yucatán. También me comentó que nunca había salido del DF, lo que conocía del resto del mundo lo había visto en las revistas del Sanborns. Por supuesto platicamos de futbol, su equipo era el Cruz Azul, algo que confesaba emitiendo un ligero gesto de desencanto. -Pues mire yo soy medio terco, tal vez por eso le voy al Cruz Azul, ya sabe puro amor a la camiseta porque la verdad, ya hasta vergüenza da decirlo. Yo en cierta forma compartía su desilusión, sabía lo que era ser el hincha de un equipo resignado a la derrota, estar condenado a tardes amargas bajo la humillación del adversario, y es que uno vive anhelando el día prometido como la llegada del mesías. Detrás de cada grito, está la esperanza absurda de la victoria.

Le comenté que no era para tanto que las cosas podían ser peores, fue entonces cuando le dije que yo era seguidor del Atlas, nos echamos a reír y brindamos por nuestras tendencias apegadas al fracaso. Don Checo dijo que yo era un hombre afortunado, que con ese trabajo seguramente conocía muchos lugares del país, tuve que confesarle que, en efecto, viajaba muy seguido, pero que la mayoría de las veces apenas y podía ver el camino del aeropuerto al hotel o a las oficinas donde me enviaban a trabajar. Ser ingeniero en sistemas no involucra mucho romanticismo, las jornadas labores son realmente desgastantes y al final del día lo único que se puede desear es una rica cena y la bendición de la almohada. Así que en el fondo, nuestras historias no eran muy distintas. Nos despedimos en la puerta del bar, prometiéndonos continuar la charla en nuestro próximo encuentro. Al siguiente año, la empresa me envió nuevamente al DF. Intenté toparme con don Checo, pregunté en la gerencia del edificio por él y me informaron que éste había fallecido cinco meses atrás, una semana antes de jubilarse. Esa noche, desde el avión, pude observar la enorme masa de luces que formaban la ciudad, miles de destellos se acumulaban como luciérnagas alrededor de un manto oscuro. En mi mente repasaba los lugares que nunca conocerán mi existencia.


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Diario de un papá Ornán Gómez

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duardo es como un oso perezoso que inverna entre las sabanas revueltas de la cama. Duerme con brazos y piernas abiertas. A veces gira sobre sus costados y balbucea cosas inentendibles para mí, pero que seguro forman parte de algún lenguaje propio de los seres míticos que habitan sus sueños. Pienso que allá donde se encuentra, quizá en un jardín poblado de flores amarillas como las que describe García Márquez en Cien años de soledad, mi hijo corre como un cachorro que descubre la libertad en la velocidad de sus pies ligeros. También lo imagino tambaleándose con un tarro de miel entre sus bracitos cortos y regordetes mientras con los pies intenta asustar a las abejas que se le pegan en la pancita. En tanto Eduardo murmura plácidamente en un sueño que no podré conocer, yo me cepilló los dientes con crema Colgate máxima protección anti caries, luego me lavo las manos, la cara y el cabello que peino hacia atrás. Al salir del baño busco la plancha, la conecto a la corriente eléctrica, y mientras espero a que caliente reviso un párrafo de la novela que esté leyendo en ese momento. Después acomodo el pantalón sobre una silla y cuido que no se le formen rayas porque según Rita, que es experta en planchado, además de hermosa como un florecita de margarita, dice que a ese tipo de pantalón (tela de gabardina) no llevan rayas, e inicio. Los movimientos tienen que ser suaves, de abajo hacia arriba y luego de arriba hacia abajo como si se tratara de un masaje. Termino de planchar el pantalón y lo acomodo sobre el respaldo de una silla. Antes de continuar con la camisa que tampoco lleva raya, me indicó Rita antes de irse al trabajo, consulto el reloj que marca la siete con treinta minutos. Cuando termino, dejo la camisa a un lado del pantalón. Desconecto la plancha y corro a la cocina a preparar leche con cal-c-tose porque Eduardo está a punto de abrir los ojos y lo primero que dirá es: ¡quiero queche tibia! Así que me adelanto. Voy a ganarle a este oso gruñón, me digo para mis adentros. Sin embargo, apenas termino de cerrar el biberón, escucho: ¡papi!, quiero queche tibia. Sonrío. Corro a la habitación donde mi pequeño oso me espera con una sonrisita pícara. Me dice, cuéstate aquí, a su lado, y pide su leche. Me recuesto, lo abrazo, le doy un beso en la frente, y pregunto, ¿dormiste bien? Ajá, responde, y con sus deditos empieza a jugar mi pecho lampiño. El reloj marca las ocho. Visto a Eduardo entre gritos y saltos que da sobre la cama. Luego lo conduzco al baño donde orina produciendo el ruido de un chorrito. Cuando termina lavo sus manos, y cepillo sus dientes menuditos mientras hablamos sobre el Ada de los dientes que seguro vendrá, dice mi hijo, una noche de estas. En mis tiempos no era Ada, sino ratón, le digo. Cuando a los niños se nos caía un diente decíamos: ratoncito, ratoncito, te doy mi diente y dame el tuyo, y tirábamos el dientito sobre el tejado de las casas con la esperanza de que a la mañana siguiente despertáramos con un diente de ratón. Eduardo pregunta de qué color era el ratón de mi infancia, por dónde venía, qué comía, cómo se quitaba sus dientes para dárnoslo, era un ratón bueno o malo, el diente se nos veía bonito o feo, y una serie de preguntas que ya no puedo responderle en calma porque el reloj marca las ocho con quince minutos. Peino sus cabellos ondulados, reviso su carita que no esté sucia y luego acomodo un par de chamitos, una barrita de piña y yogurt en la mochila de mi pequeño. Antes de salir de casa me dice: llevaré un cuento a mi escuelita, así que lo acompaño a la biblioteca y espero a que halle el de su preferencia. Después subimos al coche y Eduardo empieza a leerme Vamos a cazar un oso de Helen Oxenbury. A las ocho con treinta llegamos a la escuela donde lo dejo al resguardo de la miss que es delgadita y frágil como una flor de azucena. Seguro estará bien, me digo mientras camino de vuelta al coche. En la casa doblo las cobijas, acomodo la cama, sacudo mi estudio y los escasos muebles que tenemos (una mesa, dos libreros, el escritorio y el closet), barro y trapeo el piso. Consulto el reloj que indica son las nueve con diez. Voy a la coci-

na y preparo huevos con tocino que devoro acompañado de un par de tazas de café. Después vuelvo a mi estudio, abro la computadora y reviso dónde quedé con los informes que debo enviar al Programa Nacional de Lectura como parte de mi trabajo y que inicié desde las cuatro de la mañana, hora en que da comienzo mi día. Antes de escribir la primera frase, sonrió para mis adentros. Rita dice que Eduardo y yo nos parecemos en lo travieso y en lo rebelde. Ambos hacemos lo que nos gusta, y lo que no lo mandamos por la coladera de las aguas sucias. A los dos nos gusta hacer nada que implique responsabilidades. Mi hijo juega a convertirse en hombre araña u hombre murciélago, o a veces en monito que se columpia en las lianas imaginarias de la casa, o en un león feroz que despedaza cebras rayadas, pero cuidado si le piden que haga algo que no le gusta porque se convierte en Hulk, el hombre verde. Mientras eso pasa con él, yo sueño con una casa grande y jardín con flores rojas, moradas, amarillas, blancas donde sólo me dedique a dormir mientras Rita va y vuelve del trabajo. Sin embargo, creo eso nunca pasará. Rita tiene cuidado de no encargarnos una actividad porque le declaramos la guerra. Sabe que aborrecemos las responsabilidades, pues las veces que nos ordena ir por tortillas o levantar las cosas del piso, Eduardo y yo corremos a la biblioteca y nos encerramos con llave. Desde allá, acostados sobre el piso, oímos sus gañidos y amenazas de dejarnos sin comer. Y también sus risas, pues aunque lo desee, no puede enojarse con nosotros. Sabe que Eduardo y yo nos parecemos en mucho por una sencilla razón: sigo siendo un niño. La única diferencia es que él es uno de cuatro años, y yo uno de treinta. Y aunque Rita grite y patalee cuando no obedecemos, sé que adora y ama nuestras travesuras. Suspiro. A la una con treinta tengo que volver por mi oso, así que doy comienzo al informe que es para mañana.


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Entre la

menopausia y la vejez Patricia Sánchez

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ocío Boliver mejor conocida como La Congelada de Uva, se ha consagrado como un icono del performance a nivel mundial y es reconocida por su arte transgresor que levanta polémica cada que se presenta. Con una vida llena de experiencias, reconoce que esta diversidad es la que ha hecho su camino más interesante. En fechas pasadas, gracias al esfuerzo de Gely Pacheco, el maestro Juan Ramón Lemus, la maestra Enriqueta Burelo y Manuel Gustavo Mandujano, contamos con la presencia de esta gran artista quien impartió un taller de performance para 20 personas que tuvo una semana de duración. Además impartió una conferencia inicial donde dio a conocer parte de su carrera al público chiapaneco. Los alumnos al final del taller presentaron, en el Centro Cultural Jaime Sabines una serie de performances llamado “Estampas Congeladas” donde pudieron implementar todo lo aprendido en el taller. En el último día de su estancia se presento en el auditorio del centro cultural Jaime Sabines presentando un performance único e inédito de su serie “Entre la menopausia y la vejez”. El auditorio estuvo abarrotado por el público tuxtleco y al final del acto el aplauso duró más de cinco minutos, dejando a los asistentes con emociones encontradas y con un gran sabor de boca. Durante su estancia, nos dio una entrevista exclusiva para Rayuela, donde nos habla de su vida, su carrera y la sexualidad, tema central de su arte. Comienzo.

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Sábado 08 de Junio 2013 Patricia Sánchez: Es la primera vez que vienes a Chiapas a impartir un taller y a presentar un performance, dime ¿con qué sorpresas te topaste al llegar y qué avances viste a lo largo del taller por parte de tus alumnos? Rocío Boliver: La primera sorpresa que tuve fue ver la cantidad de gente que acudió a la conferencia y además el interés que tienen por el tema del performance, es una sorpresa porque muchas veces sales del Distrito Federal y la idea es que la gente no tiene referencias de esto, pero la gente que acudió y ya tenía un conocimiento previo de esta manifestación artística. Con mis alumnos estoy sorprendida, porque conjugamos una serie de ejercicios que yo hago donde a veces tienen que participar con mucho esfuerzo, no sólo físico también psíquico, de tolerancia; son guerreros, son entrones, somos como ninjas tenemos que estar en un estado zen para sacar nuestra arma contundente, justo donde tiene que dar el golpe. Mujeres y hombres entraron con muchas agallas, muy convencidos de lo que hacemos. Siento que donde se tiene que trabajar más es en la ruptura de la racionalidad para entrar al lenguaje abstracto, ahí es donde costo un poco más de trabajo porque no es algo que se haga rutinariamente.

PS: Sabemos que tu arte es transgresor, sin tapujos. Cuando se supo de tu visita al estado, ¿alguna instancia, alguna autoridad te pidió que le bajaras de tono a tu performance? RB: Sí, paso algo que me pareció muy divertido, puesto que una de las personas que apoyó para que viniera a Chiapas me pidió que si había la posibilidad de que usara un leotardo. Le dijeron que no, que no lo iba a usar. Aparte de eso, he encontrado un gran apoyo especialmente del maestro Lemus, quien se comprometió con la idea y con el concepto, y así trabaja uno muy chingón. Porque como dices, a veces cuando uno llega a un lugar, suelo ver que a la gente le cuesta trabajo recibir el concepto; se encuentra en una especie de pereza mental. Y si uno viene emocionado con un proyecto y se encuentra con esa misma emoción por parte de la directiva del Jaime Sabines, te avientas a realizar más, es un feedback y eso ayuda mucho al artista. PS: A lo largo de tu carrera, ¿Cuál ha sido el performance que más trabajo te ha costado a nivel físico y mental? RB: El performance que más shock ha causado y por el cual he recibo amenazas y me he tenido que salir de algún lugar porque la gente me quería apedrear, junto con los curas del pueblo, fue el de “Cierra las piernas”, que fue cuando a la figura del niño Dios le puse un condón y la introduje dentro de mi vagina y después me cocí los labios vaginales y pasé de un atuendo que daba la idea de una monja a una prostituta. La primera vez que lo presenté fue en Nueva York lo presente ahí porque pensé que la reacción sería menos fuerte pero fue igual de tremendo. No hay país donde el sexo deje de ser el talón de Aquiles, sigue siendo muy impactante el entender la sexualidad, el aceptar los diferentes placeres que da la sexualidad, es un tabú muy fuerte en toda la historia de la humanidad.

PS: ¿Qué crees que la sociedad deba hacer para ser más abierta sexualmente? RB: Hay muchos movimientos como el movimiento Queer, que ha abierto una gran puerta puesto que en vez de estar dividiendo al ser humano entre hombres o mujeres, heterosexuales o gays, está abriendo un gran abanico de posibilidades porque no todos tenemos una sexualidad igual, depende de nuestra cultura, de dónde nacimos, de nuestro aprendizaje y cada ser humano tiene una sexualidad particular y esa sexualidad se puede extender a diferentes rangos y en distintos momentos de nuestra vida se puede enfocar de una manera u otra, entonces no te pueden determinar al momento de nacer. Determinar desde que naces cómo será tu sexualidad es coartarte de la gama de posibilidades que existe. Ya te están poniendo un cartabón y salir de éste resulta algo terrible y más en una sociedad de doble moral que te exige ser de tal o cual manera y si no lo haces así eres mal visto, segregado, censurado y es un acoso psicológico que vivimos todos de unos contra otros para mantenernos en ese esquema que nos han determinado.


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PS: Cuando trabajas en la Secretaría de Gobernación y te corren con el argumento de que una funcionaria de gobierno no podía estar mostrando la cola, ¿Qué hiciste para demostrarles que te valía? RB: Al principio fue un shock psicológico muy fuerte porque inmediatamente que abres tu sexualidad, aunque todo mundo tenga en lo íntimo una forma de ser, el sacarlo a la comunidad espanta terriblemente, entonces el malo, el perverso, eres tú. Quien lo saca, quien lo habla, es en este caso la puta, el transgresor. Y lo primero que recibes es el desprecio de la gente y el ser humano está habituado y necesita psicológicamente ser aceptado por lo menos en el grupo más cercano a él. En mi caso mi grupo más cercano era la Secretaría de Gobernación y TV Azteca, de repente todo mundo se entera que la que escribe esos cuentos guarros es la misma que sale a cuadro tanto en el programa La polaca con Javier Alarcón y en gobernación en Protección Civil. Viene el rechazo y la censura y todo mundo te va despreciando y es necesaria mucha fortaleza psicológica para tolerarlo. Yo creo que muchos suicidios vienen a partir de eso, de la intolerancia. Yo al principio pensé que podía combinar las dos cosas porque trabajaba bastante bien en cada uno de mis trabajos y había ido subiendo escalones en mi carrera y lo otro eran escritos eróticos pero me impacto el cambio de seres intolerantes donde tenía que acabar con la persona que les estaba moviendo el tapete. En cualquier lugar, en cualquier oficina la sexualidad está latente mientras se mantenga en silencio, es tolerada. Sabía que el performance era mi mejor espacio para trabajar, donde me sentía completamente libre y entonces seguí trabajando y me ayude económicamente escribiendo, escribí el libro “Saber escoger”, varios ensayos, todo sobre sexualidad. Seguí haciendo performances, eran criticados, había repudio porque mi estética es muy grotesca, es bello en el concepto pero es profundo. Y así me invitaron a varios países y conforme te vas abriendo a un nivel más internacional, hay gente que valora lo que haces. La gente quiere ver lo que haces porque no es común, que es lo tiene el performance no hacer cosas comunes. PS: ¿En algún momento te imaginaste llegar a ser el icono mundial del performance que ahora eres? RB: No, siempre trabaje pensando en lo que a mí me parecía emocionante, en lo que me parecía chingón, en lo que me parecía importante decir. Y logre que evolucionara sin perder mi concepto y mi estética. PS: Vivimos en una sociedad que exalta a la juventud y repudia a la vejez, la juventud es bella y la vejez es fea. Tu como artista y como persona a que retos te has enfrentado en esta nueva etapa de tu vida, en esta etapa entre la menopausia y la vejez. RB: Lo que siempre digo es que el artista debe enfocarse en su problemática personal y social. Mi conflictiva existencial es la que tengo hoy en día. Antes toda la cultura oriental veneraba al hombre viejo a la mujer mayor porque eso significaba sabiduría. Pero el occidentalismo quiere que las personas consuman y cuantos más años tienes menos consumes esta serie de productos de embellecimiento porque por un lado tienes claro que no es tan importante. Eres algo inservible en cierto momento, vemos que las modelos a los 18 años ya son viejas. No podemos ser tan indignos de tratar al ser humano como algo desechable. La mujer es la peor loba de la mujer, la mujer joven desprecia a la mujer mayor y así sucesivamente y la angustia de envejecer empieza desde los 13 años, sobre todo en las mujeres porque luchan por captar la atención del macho. PS: ¿Qué consejo les darías a las mujeres para ser más liberadas sexualmente? RB: Que lean mi libro “Saber Escoger” pero sobre todo que lean. Hay que atreverse o sigues en lo mismo conformándote con la mediocridad de vida que llevas, con el poco gusto por vivir o te atreves. Yo sé que no es fácil atreverse y no ha sido fácil para mí. Pero tiene que haber una necesidad de salvarte

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un poco de no seguir siendo una persona sumida que tolera una serie de cosas que no la hacen feliz, es querer cambiar las circunstancias y el querer simplemente hacerlo va a propiciar una serie de sucesos para hacerlo. Una cosa te lleva a otra. PS: ¿Qué significa Juan José Gurrola en tu vida? RB: Yo empecé con todo en mi contra, perdí mi trabajo, todos los amigos huyeron de mi monstruosidad y al hacer mis pininos los mismos perfomanceros me bateaban, no les gustaba lo que hacía. Y hubo una persona, que es el gran maestro Juan José Gurrola que me cachó y me dijo “Por aquí es, sigue con esta estética. No permitas que nadie te quite lo que tú estás haciendo, ni la manera como lo estás haciendo.” Fue mi mentor, mi padre, quien me llevó con su sabiduría, de no ser por él no sé si con tanta presión me hubiese detenido. Él fue el que me dijo “Vas bien, órale por aquí”. Es una figura importantísima para mí. Yo digo que mis dos grandes maestros son mi padre Ángel Boliver, un gran pintor muralista, y Juan José Gurrola, los dos se complementaron y entraron al rescate cada uno de ellos en su momento. PS: ¿Qué te motiva a seguir presentándote? ¿Alguna vez has pensado en retirarte? RB: Es esta energía vital la que me hace seguir, esa pulsión porque estoy viva, porque ves tu cuerpo, haces cosas, es muy gratificante y no veo por dónde acabar. Por fortuna el arte y la forma de pensar no tienen edad y el performance mucho menos, la única manera en la que te puedes retirar es cuando te mueres y eso puedes dejar un performance post mortem o puedes hacer alguno en donde termines con tu vida. No pienso terminar nunca. Hasta que el cuerpo aguante porque con esto es con lo que trabajas. PS: ¿Qué le dirías a los jóvenes artistas que están comenzando y tienen todo este ímpetu por vivir para el arte? RB: Yo por lo que abogo siempre es por la libertad y de tú tener la decisión de qué hacer con tu vida, que no sean manos extrañas o pensamientos no personales los que te guíen. Da mucho miedo ser libre porque entonces tú eres responsable y vas tomando las decisiones pero te vas fortaleciendo mucho espiritualmente, anímicamente. Es tener la valentía tomar las decisiones de tu vida por ti mismo. Los chavos que están estudiando arte y es su pasión les digo que no claudiquen y para esto es necesario que no te dejes llevar por el sistema capitalista del consumo. Hay que dejar de tener para que vivas una mejor calidad de vida en donde no es necesario tanto. Eso es importante. PS: ¿Qué significa el performance en tu vida? RB: Es el acercamiento a la libertad, ahí yo puedo hacer y decir y manejarme de muchos maneras y a mi entender yo voy escogiendo sí o no, es la gran burbuja de libertad donde puedo batirme en mis más perversos pensamientos, vivir una vida performántica donde ser bueno o malo, está todo mezclado porque somos seres humanos buenos, malos a veces regulares pero existe toda esa gama y un poco mandar a la chingada los parámetros establecidos y establecer los propios y ahí en el performance puedes hacerlo. PS: Para la Congelada de Uva, ¿que sería la felicidad? RB: Es la felicidad, lo que hago es la felicidad. Soy muy afortunada en haber podido encontrar e ir buscando las diferentes maneras de ser yo misma y sin tener que claudicar a mis pensamientos, a mi forma de ser y salir avante es un gran logro porque en general uno trata de hacer lo que quiere pero hay una gran presión externa. Eso te vuelve una gran guerrera, te enfrentas a cosas y sales adelante y sales mucho más fuerte.

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palabras o menos

sobre cine

¿Es Ruby Sparks otra Mpdg?

Jorge Zúñiga

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uizá decir que Zoey Deschanel trajo de vuelta a las Mpdg (manic pixie dream girl) sea algo demasiado exagerado, así que ni lo digo ni lo sostengo (pero si lo dijera añadiría que fue con All the real girls y no con 500 days of Summer, como he escuchado varias veces por ahí). El punto es que el arquetipo Mpdg, que nunca nos dejó realmente, parece estar resurgiendo poco a poco. Según el crítico de cine Nathan Rabin, la Mpdg es “una criatura burbujeante, superficial, cinematográfica, que sólo existe en la imaginación febril de sensibles escritor-directores y cuyo úni-

co fin es enseñar a los jóvenes pensativos a valorar la vida y sus aventuras y misterios infinitos”. El término es comúnmente utilizado para describir (o mejor dicho encasillar) a un personaje femenino de personalidad excéntrica, infantil y casi descuidada, que parece estar aislada en una realidad que no comprende, lo cual le impide desarrollarse o darse cuenta de esta imposibilidad. La parte curiosa de la relación audiencia-Mpdg, lo importante de este tipo de personajes, es que el espectador se siente inevitablemente orillado a sentir amor u odio por ellas. Con las Mpdg es así: o todo o nada. Jonathan Dayton y Valerie Faris vuelven nuevamente a la pantalla grande, apostándole a una comedia romántica dramática que juega y desafía el arquetipo de la Mpdg: Ruby Sparks

(2012), escrita y protagonizada por Zoe Kazan. Después del tremendo éxito de Little Miss Sunshine, la pareja de directores parece tener una idea clara de lo que quiere ofrecerle a la audiencia: comedias frescas con tonos emotivos y dramáticos, en cuyos guiones destellan cuestiones filosóficas sin dejar nunca de ser ligeros y entretenidos. Ruby Sparks nos cuenta la historia de Calvin (Paul Dano), un joven escritor con problemas para socializar, que tiene también algunas complicaciones de aspecto creativo: no puede escribir. Su psiquiatra le aconseja escribir sobre un personaje a quien le agrade Scotty (su perro, con problemas para socializar casi idénticos a los suyos) y Calvin crea a Ruby (Zoe Kazan), enérgica, divertida, in-

teligente, con gustos parecidos a los suyos, la chica de sus sueños, que posteriormente cobrará vida y se instalará con él en su departamento. Después de esto viene el desenlace de la historia, el “cuidado con lo que deseas” y las complicaciones que hemos visto una y otra vez, pero con un giro interesante (y un final que, es necesario decirlo, quizá decepcione a varios). Es aquí donde la duda surge: el personaje de Ruby encaja perfectamente con las Mpdg, pero, al mismo tiempo, el giro que mencionaba anteriormente consiste en un desafío al arquetipo, un cambio de papeles. Ruby Sparks es, al mismo tiempo, una fantasía y una persona, una pareja ideal y un ideal de pareja, una MPDG y una mujer real. Entonces, ¿es Ruby Sparks realmente otra Mpdg?

En general la película es buena, la banda sonora es extraordinaria y vale la pena darle una oportunidad. La química entre Zoe y Paul, pareja en la vida real, es evidente y ayuda muchísimo a que sus interpretaciones (y los personajes en sí) sean más humanas y la historia fluya de manera sencilla y sin contratiempos. Uno llega a identificarse con los personajes en ciertos momentos clave de la película, haciendo que la posible decepción que provocara un final acartonado y predecible (quizá a algunos les guste, pero a otros les parecerá algo corto para las expectativas que Kazan les había hecho abrazar durante los primeros 30 o 40 minutos del film) sea más llevadera.


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Juan Villoro: “Entiende mejor el fútbol quien sabe un poco de teología” Fue un éxito de público la mesa en la que el escritor mexicano dialogó sobre la relación entre fútbol y literatura. Pero, ¿qué pasa con el romanticismo cuando al fútbol lo acosan los barrabravas, las sospechas de las apuestas y se reproducen los hinchas globalizados del Barcelona?

No era la primera vez que Juan Villoro y Eduardo Sacheri se reunían a hablar de fútbol y literatura. Pero esta vez, en la Feria del Libro, fueron un éxito: un hincha de Independiente desauciado y otro del romántico Necaxa mexicano, el día anterior al Superclásico argentino, llenaron la sala mucho antes del diálogo "Fútbol y literatura". Al día siuiente, el escritor mexicano, autor de Dios es redondo (Anagrama), Los once de la tribu (Aguilar) y Los Culpables (Interzona), todos títulos que abordan el deporte, además de muchsísimas crónicas, respondió algunas de las preguntas sobre el universo futbolístico cuando excede al campo de juego y se convierte en relato. -Muchísima gente se acercó a escucharlo hablar de fútbol y literatura, ¿dónde surge su propio interés por el fútbol? -Primero que nada, es una oportunidad de cobrar venganza porque me hubiera encantado ser futbolista. Como decía Roberto Fontanarrosa, "sólo tuve dos defectos: uno era la pierna izquierda, el otro era la pierna derecha". Entonces, mis capacidades futbolísticas se quedaron en las fuerzas inferiores de Los Pumas en la universidad, y es una oportunidad de reflexionar sobre esta pasión que no pude cumplir. Muchas cosas en la literatura surgen por compensación, cosas que extrañas, cosas que no pudiste hacer, cosas que perdiste, cosas que imaginaste que ocurrieran pero no han sucedido. Entonces, ese mundo paralelo completa el mundo que llevamos. Esa es la razón más genuina. Por otra parte, ya pensando en el cronista que soy, me interesa muchísimo ver cómo el fútbol expresa de manera acrecentada, en ocasiones distorsionada, muchos avatares de la vida contemporánea. Yo creo que para entender una sociedad tenemos que saber cómo se divierte la gente, cómo delega sus ilusiones, sus pasiones, cómo se organiza, cómo decide pasar el domingo. Y una sociedad sólo se explica a partir de estas congregaciones voluntarias donde la gente delega sus intereses y desfoga lo que lleva adentro. Y el fútbol es la forma más repartida y organizada de la pasión en el planeta Tierra. Es una manera de entender nuestros tiempos, que se soslayó pero hoy en día es un asunto inescapable. Ya todo el mundo habla del tema. -¿Y qué pasa con el romanticismo cuando salen a la luz las apuestas, el mercado de pases sospechado, los barrabravas?

-El fútbol tiene muchas luces y sombras. Dentro de las sombras están la xenofobia, los nacionalismos, el machismo, el dopaje, la explotación económica, el uso político de los equipos, incluso en países que uno asume como muy desarrollados como Italia. Berlusconi llegó a la presidencia utilizando el lema de la selección italiana, "¡Forza Italia!", y además con el prestigio que le daba ser el dueño del equipo Milan de fútbol. Vemos estos trasvases de la corrupción al mundo del fútbol que concita tantos intereses que evidentemente no se puede sustraer a la impunidad y todas las lacras que caracterizan a una sociedad. Pienso que es como los espejos de las ferias, que de pronto agranda y dirtorisiona un tanto lo que ocurre en las sociedades. Un espejo muy acrecentado de lo que vivimos. -¿Y eso no forma parte del universo que le gustaría contar en los relatos...? -Cuando escribo un cuento sobre fútbol me gusta es indagar ciertos misterios que, por así decirlo, representan la vida privada de los goles. Yo creo que las jugadas públicas que vemos en los estadios, y que aparecen en la televisión y se repiten mil veces en las cámaras de todo el mundo, tienen algo muy privado que las sustentan: los anhelos de un jugador, la frustración, las supersticiones que cristalizaban en esa jugada, los miedos, por qué actuó bien y por qué actuó mal. Entonces, tratar de desentrañar esas jugadas, esos misterios mínimos me parece muy importante. Además, el fútbol no solamente está hecho de éxitos. Cuando nosotros vemos un partido por televisión, el camarógrafo es rehén de la pelota, es decir, solamente cubre el punto de la cancha donde está la pelota, pero pasan muchas otras cosas en el juego. Hay fintas, desplazamientos, hay cosas que se están fraguando y también están las tribunas. Todo eso que no se ve normalmente me parece muy interesante. Y luego los resultados: también el fútbol es rehén de la estadística y parecería que lo único importante son los récords. Pero hay muchas cosas que no sucedieron, pero que podrían haber sucedido y esas jugadas perdidas o jugadas a medias o lo que tuvo que dejar de pasar para que pasara otra cosa. esos misterios me parecen muy importantes para un cuento. Ahora, como cronista me gusta narrar por segunda vez lo que ha sucedido, y eso es muy difícil, porque todo el mundo sabe lo que pasó, conoce los resulta-

dos, ha visto jugar a Messi y sabe cuántos goles ha metido en el partido. Narrar eso con novedad me parece un gran desafío porque la gente sabe el desenlace, es como volver a contar el evangelio: ya sabemos cómo acaba.

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-¿Y qué le sugiere la práctica del periodismo deportivo, que conoce las estadísticas al detalles? ¿Cómo se relaciona con la literatura? -Tengo la impresión de que un periodista, de cualquier fuente, si sólo sabe de una cosa ni siquiera sabe de esa cosa. Porque para conocer el mundo necesitamos comparaciones y perspectivas. Entiende mejor el fútbol quien sabe un poco de teología. Quien se adentra en las supersticiones, quien es capaz de entender y tener empatía por la vida privada de los jugadores, de los eventos deportivos, quien se ocupa del contexto político, quien indaga un poco de la corrupción económica. Todos estos componentes, la semiología, los signos que están en juego... A mi modo de ver, es mucho más interesante cruzar referencias que saber, por ejemplo, que un jugador ha sido cuatro veces operadpo de la rodilla y que entonces, como ya le quitaron los meñiscos o tiene los ligamentos cruzados lesionados, no puede hacer la jugada que hacía, y que además siempre empieza a flaquear a partitr del minuto 27 porque es cuando la duele la rodilla... Ese tecnicismo tan cercano a la ortopedia del fútbol, que depende casi de los huesos de los futbolistas, hombre, me parece a mí que reduce mucho el juego. Muchos periodistas deportivos, en un afán falsamente cientificista, se concentran demasiado en eso, y en cambio se alejan de otras cosas que son muy importantes. -En la mesa habló de su equipo, el Necaxa, con el que tiene una relación de localía... -Sí, tengo aquí mi llavero del Necaxa, que lo llevo a todas partes. Es un equipo muy gitano, muy simpático que era el equipo del sindicato de electricistas, y era muy rebelde: fue el únicoque se negó a cobrar cuando el fútbol se volvió profesional. Era un equipo romántico que no quería cobrar, y fue el único que ha

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tratado de hacer un sindicato de futbolistas que hasta la fecha no existe en México pero que desgraciadamente, como suele ocurrir con tantos clubes especialmente en mi país, fue vendido. Y ahora es propiedad de otro equipo que es el villano de la liga, el archiodiado América, y además se lo llevaron a jugar a Aguascalientes, un lugar ya muy remoto y donde la identidad que teníamos originalmente con nuestro club se ha ido diluyendo. Pero uno no puede negar al club de sus amores, es como decir 'yo ya no soy ese niño, que me den otra infancia'. Y creo que a lo último que debemos ser fieles en nuestra vida es a nuestra propia infancia. -¿Y cómo se explica esta proliferación de fans globales del Barcelona? -Es muy interesante el tema de hoy en día, que todo el mundo tiene dos y hasta tres equipos. Un equipo global y un equipo local. Creo que realmente lo que más nos duele, y lo que más nos importa, es el equipo de nuestro barrio. Escribí un libro que se llama Los once de la tribu, porque creo que en los grandes días un equipo de fútbol no representa un deporte, no representa una escuadra atlética, representa algo más. Puede representar un sindicato, una iglesia, una universidad, una ciudad o un país entero en caso de las selecciones nacionales. Los jugadores son los nuestros, son Los once de la tribu que eligen representarnos, y esa pasión colectiva que delegamos en ellos es lo más importante. Por eso creo que a pesar de la globalización siempre la escuadra local es más importante. Hay un poema muy hermoso de Fernando Pessoa que dice "el Tajo es más grande que el río de mi pueblo, por sus aguas se va el mar, ahí zarpan los grandes navegantes", y ahí comenta, "pero el Tajo no es más grande que el río de mi pueblo, porque no es el río de mi pueblo". Para nosotros el río más grande siempre es el de nuestro pueblo, que es el que está

cerca de nosotros... Y el equipo del barrio siempre va a ser más importante. Pero con la televisión satelital podemos ver partidos que, además, a nivel de calidad son incomparables. El gran fútbol del mundo está en la Champions, y ahí podemos ver a jugadores de todo el mundo. -Y el romanticismo queda para el fin de semana. -Exactamente, podemos dedicar el domingo a sufrir por nuestro equipo, y a esperar que Messi nos redima con tres goles en el Barcelona.


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Tom Sharpe, escritor Anaqueles de risa... en serio Cuento Carles Geli

Catedral

De Raymond Carver Se ha afirmado que el relato es la forma narrativa por excelencia en la literatura norteamericana actual y que Raymond Carver es el maestro indiscutible en este registro. Sus personajes son gente de lo más común: trabajadores manuales, empleaduchos, parejas a la deriva, desamparados, golpeados por la vida, muchos de ellos bebedores, acceden, a pesar suyo, a una suerte de dimensión heroica, tercos testimonios de una realidad implacable. Su estilo es escueto, lacónico, opera por sustracción; se ha dicho que Carver inaugura una nueva visión, un nuevo método, una nueva tonalidad.

Cuento Amores de segunda mano De Enrique Serna Los cuentos de Enrique Serna transitan por un desfiladero desde cuyas alturas se contempla el abismo del cuerpo. No sólo se interesa sino que está en deuda con el mundo de la marginalidad social y sexual. Sus personajes vienen de ahí y se debaten entre el horror ante su probada autenticidad y el deseo de parecerse a todos los demás. Son exhibicionistas pero quisieran los privilegios del voyeur; son damas de la caridad pero quisieran exterminar a todos los niños mugrosos de la ciudad de México; son piezas de arte viviente pero detestan su deplorable condición ornamental; son hombres de letras que escriben relatos que no son suyos; son travestis que ensayan frente al espejo un gesto que no les pertenece. Así se mantienen fieles a una identidad infiel. Amores de segunda mano es la fascinación por estos raros y atroces individuos que se arrojan sin cortapisas al momento extremo en que la vida se afirma cuando literalmente se derrumba.

Cuento Cuentos completos De Truman Capote El presente volumen recoge por primera vez la totalidad de la narrativa corta de Capote, que había aparecido desperdigada en varios libros. Como novedad, esta antología incluye un relato inédito, el magistral “La ganga”, escrito en 1950 y, para el lector en lengua española, cinco cuentos que no se habían traducido: “las paredes están frías”, una velada nebulosa entre marineros y mercenarias; “Un visón propio”, historia de apariencias y desencanto; “La forma de las cosas”, un viaje en tren donde se descubre, con patetismo contenido, un drama bélico; “la leyenda de Preacher”, donde ternura y penetración sirven de contrapunto a las obsesiones y los miedos de un viejo pobre y solitario; y, por último, “En los umbrales del paraíso”, que refiere el encuentro, en un lugar insólito, entre un viudo feliz y una mujer misteriosa, dotada de una voz admirable. Capote vuelve aquí como dueño de todos los registros y señor de múltiples ambientes narrativos, que configuran un fresco de humanidad y le aseguran un puesto de honor entre los mejores escritores artísticos de su tiempo.

T

om Sharpe era así: a pesar de su padre, pastor de la iglesia anglicana, de ideas filonazis y trato muy duro con él; de la enfermedad de su madre y de que le enseñaron a ser un niño solitario al que enviaban solo de vacaciones —“era un hombre torturado por sus complicados orígenes”, resume Gloria Gutiérrez, su agente literaria española—, se convirtió en uno de los grandes de la narrativa humorística británica, marcado por la creación del personaje vagamente autobiográfico de Wilt. Una particular personalidad que explica que se afincara hace 18 años en Llafranc, en la Costa Brava catalana, en cuyo domicilio falleció ayer a los 85 años tras una complicación hija de una diabetes. “Los primeros documentales que Sharpe ve sobre la actuación de los nazis y los campos de concentración le hacen alejarse de su padre y su estancia en la universidad de Cambridge, donde estudió Historia, tampoco fue placentera: era un pobre entre los adinerados”, puntualiza el periodista Llàtzer Moix, autor de la biografía Wilt soy yo. Conversaciones con Tom Sharpe (2002). Tampoco ayudó el alistamiento de Sharpe en la Royal Navy. El cóctel dio como resultado un joven, nacido en 1928 en Londres, incómodo con la sociedad inglesa. “No hay nada peor que el gentleman inglés, deploro esa cultura tan británica del dinero y las apariencias”, manifestó en más de una ocasión. En lo literario, ese pensamiento se tradujo en un autor crítico que revistió sus ataques con un humor franco, directo y a menudo corrosivo. La inevitable huida le llevó en 1951 de nuevo a Suráfrica, donde ya había vivido de pequeño, hasta los seis años, en Johannesburgo. Ejerció de trabajador social, dio clases en un colegio privado para blancos y luego montó un estudio fotográfico. Fue peor: el racismo le enervó tanto que lo denunció en diversas obras de teatro, por una de las cuales, Natal, en 1961, fue encarcelado en Pietermaritzburg acusado de comunista. Luego fue deportado por actividades antigubernamentales. En 1963 su vida daría un vuelco. Ejercería hasta 1972 de profesor de Historia en Cambrid-

ge. De esa experiencia saldría la inspiración, en forma de crítica al sistema educativo, para crear en 1976 la figura de Wilt, que consolidaría a un escritor tardío que había debutado en 1971 con Reunión tumultuosa. La fórmula de los libros humorísticos parecía funcionar (“Con los serios no se gana un penique”): Las tribulaciones de Wilt (1979); ¡Ánimo Wilt! (1984) y, entre medio, El bastardo recalcitrante (1978) y Vicios ancestrales (1980), donde carga contra el esnobismo inglés, como en La gran pesquisa (1977) arremetió contra el engolado mundillo literario. Está en su mejor momento: en inglés vende casi cinco millones de ejemplares. Pero la máquina se bloqueó. “Tiraba mucho, era muy autoexigente; tenía que divertirse leyéndose, y no siempre le ocurría”, recuerda Gutiérrez. Sharpe buscaba un lugar tranquilo para escribir y, por el editor de Sharpe en catalán, Miquel Alzueta, Gutiérrez inspeccionó el hotel Llevant, en la tranquila villa marinera de Llafranc. Lo que desde 1989 empezaron a ser estancias de unos meses acabaron convirtiéndose en residencia permanente cuando se compró una casa, allí donde ayer se planteaban dedicarle una calle y donde el domingo será incinerado tras una ceremonia anglicana. Sus restos serán esparcidos entre Llafranc, Cambridge y Sunderland, de donde era su familia. Las vistas al mar de Llafranc le ayudaron y el loco profesor reapareció con Wilt no se aclara (2004). Hace tres años cerró la serie con La herencia de Wilt. Desde 2010 estaba con unas memorias. Sin hablar nunca en catalán o castellano, pasaba el día escribiendo muchas cartas, viendo bastante la televisión inglesa y con su pipa o sus cigarros y su inevitable güisqui, como evoca Gutiérrez. Bebida y tabaco que no dejó a pesar de su delicada salud y un ataque de peritonitis en 2006, intervención que le permitió reforzar su elogios hacia la sanidad española. La dedicatoria de su novela Los Grope en 2009 fue para los médicos que le operaron. Con la crisis, de aquí a un tiempo algún lector quizá pueda considerar que fue una instantánea más de su sardónica mirada.


La MĂĄquina Hamlet No creo en una historia que tenga pies y cabeza. Heiner MĂźller


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