Issuu on Google+

co rr as

de mi generación están casados, tienen hijos, casas, negocios, franquicias, un perro en el jardín, un comedor lo suficientemente grande para la cena de navidad con los suegros. Yo la verdad sólo tengo el perro (uno de la calle que adopte recientemente), un montón de libros, un puñado de cuentos el cual espero publicar pronto, trescientos pesos en la bolsa y un gusto tremendo por las películas de Woody Allen. No pienso tener hijos, el matrimonio me aterra, detesto la navidad, soy malo para los negocios, no tengo una casa propia y no uso corbatas ni camisas de marca. Ojalá esta etapa de reflexión desaparezca para tener la mente tan clara como para escribir un buen párrafo, pero creo que esto se irá acentuando. Sólo me queda esperar frente al monitor y observar la hoja en blanco.

Ca

sociales, compromisos con el sexo opuesto. Y sí también estoy consciente de que no soy ningún vejestorio, aún tengo la capacidad como para desvelarme, escuchar a The Smiths a todo volumen, caminar largas distancias sin quejarme, ir al gimnasio, asistir a una que otra fiesta que no involucre probar las drogas de moda (con las clásicas tengo ya suficiente), y bueno aún puedo hacer reír a una mujer, bendito el cielo todavía tengo esa capacidad, el día que eso desaparezca sabré que ha llegado el fin. Pero algo pasa que siento que se asoma la época de las perdidas, ante eso sólo queda la angustia. Se pierde el ritmo, se pierde el gusto por el riesgo, a cambio de eso se piensa más antes de actuar, se piensa en un futuro (ahora con mayor ahínco ), se piensa en la paternidad, esto último la verdad asusta. Recuerdo mi niñez, una etapa que quisiera evocar como lo hizo Herman Hesse o Hemingway, pero en cambio la mía fue tan simple como aburrida. De esa etapa lo que puedo rememorar con placer son las series y los dibujos animados, esa red mediática de entretenimiento banal conforma lo mejor de mi infancia. Thundercats, Voltron, Mazinger Z, Silverhawks, Transformers, etc. Aparecen de repente como para confirmar que el tiempo ha pasado, ha dejado huella, y no espera soltarme. ¿Qué hace la gente normal a los treinta? Digo normal porque yo la verdad me considero un paria, un tipo que decidió dedicarse al teatro y con pretensiones de escritor no puede ser muy productivo para esta sociedad, por eso me hago esta pregunta. Los

Iv án

M

ira que cumplir treinta años a estas alturas de la vida más que un logró parece una penitencia, esto lo menciono porque después de la segunda década todo apunta a la nostalgia, el reino milenario aparece pero no como en las páginas de Cortázar, sino como el prologo de la perdida. Se vive entonces en la premura de la búsqueda. En el pasado (nótese la maldita melancolía con que evoco la palabra “pasado”) la aceleración del cuerpo, el frenesí por encontrar ese algo era un placer por asomarse al vació, ahora ese vacío comienza a dar miedo. Madurez le dicen, yo lo llamo resignación. Se preguntará usted estimado lector por qué diablos estoy hablando de esto en este espacio que por lo general lo utilizo para reseñar algún libro, comentar sobre algún artista o dar mi opinión sobre alguna película. Le seré sincero, la verdad es que no sé qué escribir, llevo horas sentado enfrente del monitor observando la página en blanco, levantándome sólo para ir al baño, estirarme un poco o para tomar té de manzanilla (sí, ahora ya tomo té de manzanilla), de vez en cuando checo el twitter, pongo algo para escuchar: Sonic Youth, Pixies, Tom Waits, lo que sea que ilumine mi cabeza o me acerque a una idea, pero la verdad nada. Sólo sé que ahora que tengo treinta años me siento un poco obsoleto en algunas dinámicas de la vida: música actual, novedosas tecnologías, nuevas tendencias en el porno, presiones

Sábado 27 de Julio de 2013. Año IV. Suplemento sabatino de arte, literatura y sociedad

Marcelino Champo

Rayuela 223

¿Dónde está la navidad?


COORDINADOR Y EDITOR

CONSEJO EDITORIAL

Marcelino Champo

¿Dónde está la navidad?

M

sociales, compromisos con el sexo opuesto. Y sí también estoy consciente de que no soy ningún vejestorio, aún tengo la capacidad como para desvelarme, escuchar a The Smiths a todo volumen, caminar largas distancias sin quejarme, ir al gimnasio, asistir a una que otra fiesta que no involucre probar las drogas de moda (con las clásicas tengo ya suficiente), y bueno aún puedo hacer reír a una mujer, bendito el cielo todavía tengo esa capacidad, el día que eso desaparezca sabré que ha llegado el fin. Pero algo pasa que siento que se asoma la época de las perdidas, ante eso sólo queda la angustia. Se pierde el ritmo, se pierde el gusto por el riesgo, a cambio de eso se piensa más antes de actuar, se piensa en un futuro (ahora con mayor ahínco ), se piensa en la paternidad, esto último la verdad asusta. Recuerdo mi niñez, una etapa que quisiera evocar como lo hizo Herman Hesse o Hemingway, pero en cambio la mía fue tan simple como aburrida. De esa etapa lo que puedo rememorar con placer son las series y los dibujos animados, esa red mediática de entretenimiento banal conforma lo mejor de mi infancia. Thundercats, Voltron, Mazinger Z, Silverhawks, Transformers, etc. Aparecen de repente como para confirmar que el tiempo ha pasado, ha dejado huella, y no espera soltarme. ¿Qué hace la gente normal a los treinta? Digo normal porque yo la verdad me considero un paria, un tipo que decidió dedicarse al teatro y con pretensiones de escritor no puede ser muy productivo para esta sociedad, por eso me hago esta pregunta. Los

Correspondencia: angelyuing@hotmail.com

de mi generación están casados, tienen hijos, casas, negocios, franquicias, un perro en el jardín, un comedor lo suficientemente grande para la cena de navidad con los suegros. Yo la verdad sólo tengo el perro (uno de la calle que adopte recientemente), un montón de libros, un puñado de cuentos el cual espero publicar pronto, trescientos pesos en la bolsa y un gusto tremendo por las películas de Woody Allen. No pienso tener hijos, el matrimonio me aterra, detesto la navidad, soy malo para los negocios, no tengo una casa propia y no uso corbatas ni camisas de marca. Ojalá esta etapa de reflexión desaparezca para tener la mente tan clara como para escribir un buen párrafo, pero creo que esto se irá acentuando. Sólo me queda esperar frente al monitor y observar la hoja en blanco.

LEGALES Rayuela, suplemento de arte, literatura y sociedad del periódico Péndulo de Chiapas, No. 223 (Edición) Año IV, Sábado 27 de Julio de 2013. Impreso en 13 Poniente Norte Núm. 639, colonia Magueyito. Código Postal 29000, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Teléfono (961) 61 24529. Se prohíbe la reproducción total o parcial de los contenidos sin el consentimiento expreso de sus autores. La redacción no responde por originales no solicitados. Los contenidos, así como parte de los títulos y subtítulos son responsabilidad exclusiva de quien los firma y no representan necesariamente el punto de vista del periódico Péndulo de Chiapas.

Sábado 27 de Julio de 2013. Año IV. Suplemento sabatino de arte, literatura y sociedad

Rayuela 223

co

Nombre del artista: ILUSTRACION REDACCIÓN RAYUELA

Título: RAYUELA 223

N

Misael Palma, César Trujillo, Ornán Gómez, Marcelino Champo, Pascual Yuing, Chary Gumeta, Karen Berenice Beltrán Ozuna

LA PALABRA DEL PODER Ángel Yuing Sánchez

os gustaría creer que la cultura en Chiapas está un poco más allá de los partidos políticos y sus formas tan absurdas de concebir el arte; o bien, un poco más allá del diletante demagogo que juega a dirigir los Consejos de Cultura, o del proselitista crítico que dice y desdice sin fundamentos válidos, fuera de la realidad y, peor aún, sin propuestas claras. Ya no digamos del orador vacío que sólo sabe hacer uso de la palabra para formas tropos sin sustento. Posiblemente esto no es así por una simplificación llevada al extremo, donde los intereses personales tienen más valor que el arte en sí. Hölderlin dijo en alguna ocasión que lo que perdura es lo que fundan los poetas. Empero, Chiapas no es la tierra donde se levanta una piedra y nacen los poetas, como jura el mito creado en el mismo entorno de creadores. Menos aún cuando existen aparatos y grupúsculos que dictaminan quién pasa y quién no. Bajo esta premisa podemos entender que la mayoría de poetas jueguen en un círculo del infierno donde se leen a sí mismos y para sí mismos, sin buscar trastocar otros puntos, otras fronteras. No es poeta quien escribe bien sino quien tiene conocidos, amigos en su medio y empieza un recorrido al autoelogio. Y lo anterior podría ser plausible si el juego fuera como esas tertulias donde se reunían los simbolistas que discutían sobre las necesidades de trascender y el valor que tenía la creación literaria. La gota que derrama el vaso llega cuando el Consejo de Cultura de Chiapas se deja en manos de personajes que tienen un concepto del arte tergiversado, pero sobre todo corto, donde tienen cabida sólo los de su círculo aburguesado, sin entender que éste debe llegar a la gente, al pueblo, para buscar cambiar y sensibilizar, más ahora en tiempos donde la violencia impera. En Chiapas el arte tiene sus formas y sus creadores también. Sin embargo, vivimos en una época donde escasea la crítica literaria, esa que no tiene nada que ver con las suposiciones y que ayuda a los artistas a ser o dejar de ser, de acuerdo a su talento. José Emilio Pacheco tiene razón “nuestra época/ nos dejó hablando solos”. ira que cumplir treinta años a estas alturas de la vida más que un logró parece una penitencia, esto lo menciono porque después de la segunda década todo apunta a la nostalgia, el reino milenario aparece pero no como en las páginas de Cortázar, sino como el prologo de la perdida. Se vive entonces en la premura de la búsqueda. En el pasado (nótese la maldita melancolía con que evoco la palabra “pasado”) la aceleración del cuerpo, el frenesí por encontrar ese algo era un placer por asomarse al vació, ahora ese vacío comienza a dar miedo. Madurez le dicen, yo lo llamo resignación. Se preguntará usted estimado lector por qué diablos estoy hablando de esto en este espacio que por lo general lo utilizo para reseñar algún libro, comentar sobre algún artista o dar mi opinión sobre alguna película. Le seré sincero, la verdad es que no sé qué escribir, llevo horas sentado enfrente del monitor observando la página en blanco, levantándome sólo para ir al baño, estirarme un poco o para tomar té de manzanilla (sí, ahora ya tomo té de manzanilla), de vez en cuando checo el twitter, pongo algo para escuchar: Sonic Youth, Pixies, Tom Waits, lo que sea que ilumine mi cabeza o me acerque a una idea, pero la verdad nada. Sólo sé que ahora que tengo treinta años me siento un poco obsoleto en algunas dinámicas de la vida: música actual, novedosas tecnologías, nuevas tendencias en el porno, presiones

as

rr

Ca

Iv án

Sábado 27 de Julio 2013

02 Rayuela 223

Editorial Rayuela DIRECTORIO

Noé Farrera Morales

DIRECTOR GENERAL

Noé Juan Farrera Garzón

DIRECTOR EDITORIAL PÉNDULO

Á. Gabriel P. Ruiz

DISEÑO

Javier Ríos Jonapá

PRODUCCIÓN E IMPRESIÓN


Sábado 27 de Julio 2013

Rayuela 223

Brozas de esmeril, Honduras Fabricio Estrada Poeta hondureño

H

ermano poeta: déjeme esbozarle lo que he ido armando mentalmente al observar el medio hondureño:

1- Juan Ramón Molina murió de amosepo. El vio París, supo lo que se movía en todos los ámbitos ¡era la época de las grandes vanguardias! Regresó a Honduras y quiso explicarlo, pocos entendieron que él era el puente hacia una temprana vanguardia en Centroamérica. Molina intentó explicarlo en mil formas: en sobrios ensayos, lúcidos poemas y al final, en ebrios delirios desesperanzados. 2- Cuatro gatos lo entendieron, entre ellos, Pompeyo del Valle, Sosa, Bulnes, Rigo, José Luis Quesada, José Gonzáles, Clementina, Castelar y Merren...no busque más, los otros siguieron con su mitología florida y de buen gusto, políticamente correctos. 3- Hasta la fecha, hemos sido pocos quienes volvimos a retomar el asunto, un tanto tardíos pero con la ventaja de estar conectados con la velocidad futurista de la época: lo que Boccioni decía en 1915 nosotros lo habremos de superar: "La velocidad es nuestro mayor tesoro ¿para qué seguir copiando objetos estáticos en un mundo donde el motor y el automóvil barren con todo?"...¡ahhhh! entonces nosotros diremos "La multiplicidad de la imagen es nuestro jardín de las delicias, el clon, las células madres, el vértigo de los genes recreando carnalmente al hombre... ¿para qué seguir imaginando al nuevo ser humano desde la teoría del arte y su estética si la ingeniería genética es la encargada de crearlo en carne y hueso?" Pues bien, nosotros hemos visto el atorrante mundo del video clip y su hardcore!! Superamos con creces la ansiedad de Molina y Boccioni juntos!! 4- Hermano poeta: Todo esto puede parecer un tanto insano, es cierto, pero nuestra racionalidad también es diferente: cuando plantamos cara al público, serios, firmes y precavidos, por dentro nos gime una carcajada agónica que apenas se contiene. 5- Vivimos en Honduras, lo asumimos y eso es lo que evita que juntemos 5,000 dólares y nos vayamos con un coyote confiable para el

norte. Por una razón u otra, Honduras nos retiene, es un magnetismo terroso, precámbrico, lleno de contrariedades y premoniciones...y sin embargo, podemos apostar lo que nos quede si cualquier latinoamericano no siente lo mismo. Estamos en formación continua, esta movilidad existencial es un caldo hermoso, inestable, pero definitivamente es nuestra esencia. Nosotros vemos al Estado desde la burla, todos lo saben, ni nosotros nos creemos el asunto de la conformación nacional, y sin embargo intuimos un país mental mucho más abierto y grande que los límites anacrónicos sugeridos por los juristas de La Haya ¡nuestro País es una estepa y nosotros somos sus caballos incansables! 6- Cuando leemos poesía corremos, a galope tendido. 7- Los regionalismos nos causan vasca, los engreimientos citadinos nos causan alergia, somos indomables, toda la tierra y sus enormes fabularios nos acompañan en medio de esta infertilidad urbana. 8- Honduras es una bola de virutas de hierro...broza de esmeril...la fruta de navajas que por medio de su poética visualizó Rubén Izaguirre...Honduras es atraída y desmembrada desde cuatro polos históricamente magnéticos: los de la costa sueñan que en New Orleans todavía viven sus jefes-padres, los gringos bananeros que regalaban dádivas desde La Lima hasta Olanchito. Los de la Mosquitia todavía andan ebrios con su Imperio Misquito y sus brindis siguen dando aleluyas por la Reina Victoria de Inglaterra. Los de Oriente viven vendiendo y comprando quesos en Nicaragua...los de Occidente consideran que son una extensión de Guatemala y los del Suroccidente se las juegan con El Salvador. Sólo en Tegucigalpa sobrevive una Honduras mística e ilusionada por la palabra patria, y eso sin contar con todo ese país en tránsito del departamento 19.

Continúa Pág. 04

03


04 Rayuela 223

Sábado 27 de Julio 2013

9- Así las cosas, nosotros estamos solos. Pero solos y fuertes, cincelando versos, no escribiéndolos. Somos los “feliz no cumpleaños” del país de las maravillas...lo celebramos todo, desde el nacimiento de un niño tiloso en Santiago de Puringla -un niño iluminado y nacido con barba hirsuta- hasta los 50 años de edición de un libro de Acosta. Nos importan los mediocres, más de lo que pensamos, porque el mal es mediocre, inconcluso, equilibrio de asco y suspiros, nos importan los mediocres porque nos ponen en alerta y estar alertas, querido hermano y hermana, es nuestro mayor patrimonio existencial. 10- No mentimos: tramamos. 11- Sabemos el uso de esa escobita que limpia el nicho del mañana, pero también, hacemos malabares con martillos cada vez que miramos a los ojos, por lo tanto, no pueden engañarnos ni tramar contra nosotros. Somos los próximos santones que recibirán el Premio Nacional de Literatura, aunque sea solo porque lleguemos a viejos y aburramos. La decepción para los demás llegará cuando vayan a rezarnos y encuentren el santuario vacío. Entre las begonias, el puro relieve en polvo de nuestra ausencia. 12- Somos realmente pocos...nomen est omen (el nombre es nuestro destino) así cavilaban los sabios del Capitolio...y nosotros pues, nosotros del vacío sabremos sacar pocos nombres, ópalos hambrientos de sol, hombres y mujeres de letras que no necesiten de logias para subsistir.

13- Pero somos nosotros quienes visionamos como cíclopes. No somos varios, somos uno cuando miramos. Creemos en esto. 14- Juan Ramón Molina conoció París, nosotros la internet. Nadie se muere de amosepo con la internet, nadie se engaña, nadie es puente, nadie vive regionalmente, nadie vive más allá del clon. Somos cuatro gatos, sí, no es necesaria mayor camada. La ubicuidad es nuestro sueño, la estepa nuestro suelo. 15- Podemos trastocarle la fiesta a estos infelices, más de lo que ya lo hemos hecho.


Sábado 27 de Julio 2013

Rayuela 223

05

Cántico cósmico:

un collage poético Iván Carrasco Universidad Austral de Chile

E

rnesto Cardenal (Managua 1925) es uno de los poetas hispanoamericanos que ha usado en forma más frecuente y definida la conformación de macrotexto o poema extenso para realizar su proyecto de una poesía exteriorista, es decir, una poesía de gran amplitud temática, que incluya todas las cosas, eventos y lenguajes de la vida cotidiana, que participe de la lucha liberadora de los pueblos y sea comprensible para toda clase de lectores. La poesía exteriorista es una escritura abierta a todos los temas y hablas posibles, "Todos los tiempos y todas las épocas con sus códices y estelas tan de ayer y tan de hoy: historia, economía, datos, geografía, política, estadística, mística, sabiduría. Todo se unifica en la poesía y en el lenguaje del autor de una obra rescatadora de siglos y modernidades", apunta Jaime Quezada (1994:20). Por su parte, el propio Cardenal ha dicho que: "El exteriorismo no es un ismo ni una escuela literaria. Es una palabra creada en Nicara-

gua para designar el tipo de poesía que nosotros preferimos. El exteriorismo es la poesía creada con las imágenes del mundo exterior, el mundo que vemos y palpamos, y que es, por lo general, el mundo específico de la poesía. El exteriorismo es la poesía objetiva: narrativa y anecdótica, hecha con los elementos de la vida real y con cosas concretas, con nombres propios y detalles precisos y datos exactos y cifras y hechos y dichos. En fin, es la poesía impura" (Quezada 1994:19-20). Su libro Hora 0 de 1960 es un relato de la guerra del héroe nacional de Nicaragua, Augusto César Sandino, contra el ejército de Estados Unidos que había ocupado militarmente su país, con la complicidad y el apoyo de su gobierno, es decir, un poema extenso que desarrolla distintos aspectos de la personalidad del héroe, de su asesinato a traición, de los singulares rasgos de su resistencia. Epigramas, del mismo año, no es una simple agrupación de textos diferentes, sino un conjunto muy bien articulado en torno a un género común a todos los poemas, el epigrama; a una misma temática, los sufrimientos causados

al poeta y al pueblo por la dictadura de Somoza y por la amada que no corresponde al amor del poeta; e incluso a un modelo y un estilo común, los del poeta latino Catulo. Los Salmos (1964) también conforman un macrotexto, que toma como base de coherencia una transtextualidad específica, los Salmos bíblicos; la temática de la opresión y la liberación; un ambiente compartido, Latinoamérica de los 60; y un estilo también común, caracterizado por la paráfrasis.

Continúa Pág. 06


06 Rayuela 223

Sábado 27 de Julio 2013

A

Del mismo modo, los demás libros de Cardenal también son unidades poemáticas en que las distintas partes están cohesionadas por temas y estrategias textuales globales, que permiten un extenso desarrollo de descripciones de batallas, torturas, actos heroicos, junto a momentos de contemplación mística, de la naturaleza, las personas y hechos significativos de carácter religioso y político.

Pero, no se trata de libros de poemas que traten el mismo tema solamente, es decir, un agrupamiento de textos provistos de una misma isotopía semántica, sino de libros elaborados como tales, como el Homenaje a los indios americanos (1969) o Vuelos de victoria (1984), que están unificados por una imagen positiva y afectuosa de los indígenas de las Américas en el primer caso y por

el recuerdo de las atrocidades cometidas por los guardias de Somoza contra los campesinos y el pueblo de algunos lugares específicos de Nicaragua y el triunfo de la revolución sandinista. Pero no sólo por ellos: también por una actitud narrativa, descriptiva y enumerativa del hablante, común a todos los poemas particulares; un lenguaje conversacional propio de un nicaragüense; la

persistente explicación o ejemplificación de los principios políticos del autor y/o del Frente Sandinista de Liberación Nacional; una posición religiosa signada por la Teología de la Liberación y una confianza en los poderes de la poesía y los poetas. El Cántico Cósmico es el macrotexto más impresionante de Cardenal, que destaca su actitud integradora y su maestría para manejar una variedad enorme de fuentes documentales, expuestas en forma de citas, intertextos, paráfrasis, glosas, traducciones, al mismo tiempo que una amplia variedad de tipos de discurso: científicos, literarios, religiosos, teológicos, coloquiales, históricos, míticos, auntorreflexivos, intertextuales. El Cántico Cósmico es, sin duda, la Divina Comedia del siglo XX, como propone Coronel Urtecho (1989), pero sería limitado y reductor considerarlo solamente un poema sobre la ciencia. El Cántico Cósmico es un macropoema sobre el cosmos, su origen, su desenvolvimiento y su culminación, en otras palabras, una versión poética contemporánea del Génesis, la evolución y el Apocalipsis, escrita desde una visión científica mezclada con visiones poéticas, filosóficas, míticas y religiosas. El Cántico Cósmico es una visión holística, totalizante, del universo íntegro, al modo de Teilhard de Chardin: una evolución de la materia hacia el espíritu, de lo animal a lo humano y lo divino, del punto Alfa hasta el punto Omega, fundamentada por todos los avances de las ciencias de frontera (la física cuántica, la astronomía contemporánea, la biología experimental, las teorías de la relatividad, de la indeterminación, del caos, la teología de la liberación, etc.). Cardenal repasa, sintetiza, coordina, mezcla, superpone, elige, destaca, etc., los conocimientos más significativos de la humanidad junto con sus propias experiencias políticas, contemplativas, líricas, teológicas, para explicar la naturaleza y el sentido del cosmos y de la vida. Aunque el Cántico Cósmico está dividido en cuarenta y tres cantigas, que ordenan en cierta forma el material poético y le confieren autonomía a las distintas partes, esta división formal está cruzada y reestructurada gracias a las estrategias del montaje y del collage, por la superposición de textos de culturas, etnias, disciplinas, tiempos, hablantes y discursos heterogéneos, aunque vinculados por las temáticas cósmicas desarrolladas en amplísimas imágenes panorámicas del Big-Bang, la evolución de las especies, o en microscópicos cuadros del asesinato de un niño en Managua, la descripción de un acto amoroso de seres animales o vegetales, o de recuerdos particulares de la vida sacerdotal del autor empírico Ernesto Cardenal.


Sábado 27 de Julio 2013

Rayuela 225

La superposición de textos, fragmentos y resúmenes provenientes de variadas culturas, disciplinas y momentos históricos, transgrede, desarma y transforma las funciones y sentidos habituales de estos discursos, posibilitando y proponiendo una lectura poética del conjunto macrotextual. El discurso científico, por ejemplo, en Cántico Cósmico pierde su homogeneidad y su objetividad mediante la incorporación y superposición de comparaciones, alusiones, ritmos, hipérboles y la subjetividad del hablante básico, entre otros recursos. Examinemos esta hipótesis de lectura en la Cantiga I, que lleva por título “El Big Bang”. Esta se inicia al parecer como una explicación científica: “En el principio no había nada ni espacio ni tiempo. El universo entero concentrado en el espacio del núcleo de un átomo, y antes aun menos, mucho menor que un protón, y aun menos todavía, un infinitamente denso punto matemático. Y fue el Big Bang. La Gran Explosión. El universo sometido a relaciones de incertidumbre, su radio de curvatura indeterminado, su geometría imprecisa con el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica, geometría esférica en su conjunto pero no en su detalle, como cualquier patata o papa indecisamente redonda, imprecisa y cambiando además constantemente de imprecisión todo en una loca agitación, era la era cuántica del universo, período en el que nada era seguro: aun las “constantes” de la naturaleza fluctuantes indeterminadas, esto es verdaderas conjeturas del dominio de lo posible. Protones, neutrones y electrones eran completamente banales. Estaba justificado decir que en el principio la materia se encontraba completamente desintegrada. Todo oscuro en el cosmos. Buscando (según el misterioso canto de la Polinesia) ansiosamente buscando en las tinieblas, buscando allí en la costa que divide la noche del día/.../ La primera Cantiga del poema se puede leer como un texto unitario por su tema, indicado en el titulo (el origen del universo según una teoría dominante a fines del siglo XX, la de la gran explosión de la energía), por su lenguaje predominante (científico), y por el tipo de discurso manejado (exposición técnica). No obstante, esta es sólo una ilusión, ya que de comienzo a fin este aparente párrafo de un texto cosmológico se encuentra modificado, alterado, intervenido, por un ritmo característico, el del verso libre: cada línea es una unidad rítmica y no de sentido, es decir, un verso. La disposición gráfica corrobora este

hecho, pues no sigue la línea continua y cortada a veces por el fin de la página, lo que se señala con un guión, sino ocupa el espacio de la página de manera discontinua, aparentemente dispersa, pero regulada por un ritmo flexible y cercano al hablar cotidiano o a la poesía conversacional.. Además, las tres primeras palabras constituyen una alusión bíblica, es decir, evocan un intertexto bíblico de índole mítica, el Génesis. Junto a estos recursos, es fácil darse cuenta de la presencia de una actitud hiperbólica del hablante, evidente en la reiteración de la partícula “ni” en los versos segundo y tercero, que acentúan el sentido de la palabra “nada” del primero, en las mayúsculas de Big Bang y Gran Explosión, que configuran una modalidad típica de la transcodificación, la traducción. Luego, una comparación, “como cualquier patata...”, una ironía en “constantes” y una nueva alusión, ahora a un texto artístico innominado de la Polinesia. La serie de figuras, y muy en particular la ironía, la hipérbole y las alusiones, señalan la

existencia de un sujeto particular, de un poeta que interrumpe la linealidad y la objetividad del discurso científico con discursos poéticos y míticos ya a partir de los treinta y dos versos iniciales, dejando a la luz la condición de collage lingüístico, cultural, étnico y científico del Cántico Cósmico. De allí en adelante, el poema en su conjunto se percibirá cada vez con mayor claridad como la superposición de una serie de fragmentos textuales expresos, aludidos, resumidos, parafraseados o citados, de diferente naturaleza. En buenas cuentas, de un collage interdisciplinario, intercultural e interétnico, que rompe, mezcla y rearticula discursividades variadas: mecánica cuántica, lirismo, crónica, confesión, mística, mito, filosofía, etc. Considerando que el texto global es una serie de cuarenta y tres capítulos y que a su vez éstos están subdivididos por la variedad de discursos, resulta claro que el Cántico Cósmico es un macrotexto. ¿Cómo leerlo, entonces?... La respuesta no está en el libro mismo, a pe-

sar de que cada cierto tiempo presenta espacios de autorreflexividad, sino en su relación con la institución literaria: desde Pound y Eliot esta clase de textos extensos, como los Cantos o La tierra baldía, son considerados poéticos, es decir, que son capaces de suscitar en lectores experimentados las mismas experiencias de goce fisiológico y psíquico que los demás poemas y que los filósofos y críticos llaman vivencia estética. En otras palabras, lectores que sepan que los tipos de texto van cambiando a través del tiempo y adoptando elementos variados provenientes de distintos ámbitos de experiencia, pero que pueden ser usados para suscitar experiencias poéticas en comunicación con ellos. Lectores que conozcan las modificaciones sufridas por los textos llamados poemas, pero que puedan reconocerlos e interpretarlos como tales.

07


08 Rayuela 223

Sábado 27 de Julio 2013

Contra Franco vivíamos mejor (En memoria de Manuel Vázquez Montalbán)


Sábado 27 de Julio 2013

Rayuela 223

09

“No hay verdades únicas, ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas.” Vázquez Montalbán

Javier Aparicio

L

a obra publicada de Vázquez Montalbán empieza por un libro rigurosamente novedoso en España, Informe sobre la información (1963), y todavía no ha terminado pese a su fallecimiento en el aeropuerto de Bangkok en octubre de 2003, a la espera de al menos un último poemario. Pero su actividad ha sido ingente y el ensayo ha sido uno de los géneros que más intensidad arrancaron a un escritor extenso. Es un modo de indicar que los más de cuarenta años que transcurren de uno a otro han acogido una actividad literaria con desniveles de calidad a veces abruptos pero sobre todo capaz de explorar caminos muy dispares para expresar no tanto un mundo cuanto un punto de vista extremadamente coherente y honesto. Si la misma izquierda en la que Vázquez Montalbán militó pudo manifestar algunas reticencias frente a una novela como Yo maté a Kennedy (1972) -la primera en que actúa el escéptico detective Carvalho-, mucho más acusadas fueron éstas frente a ejercicios de crítica imaginativa y subversiva como Manifiesto subnormal (1970) o Cuestiones marxistas (1974). La serie protagonizada por Carvalho se ha ido convirtiendo, en el transcurrir de los años, en la crónica escéptica de la transición, aspecto éste especialmen-

te patente en títulos como Los mares del sur (1979) o Asesinato en el Comité Central (1981). La obra narrativa de Vázquez Montalbán, por otro lado, ha buscado también fórmulas distintas a la manipulación e interiorización de la novela de género con títulos como El pianista (1985) y Autobiografía del general Franco (1992), o dos grandes novelas de la democracia como la investigación del caso Galíndez (1990) o El estrangulador (1994), que es una especie de prematuro testamento cifrado. En la poesía está la semilla sentimental y biológica que despliega su obra de todo terreno y buena parte de ella se reúne en las sucesivas ediciones de Memoria y deseo. «La ciudad» es uno de sus motivos centrales y título de un poema clave incluido en El estrangulador y final del ciclo abierto con Una educación sentimental, en 1967, y reaparece también en libros de reflexión histórica y crítica del escritor, como son el hoy olvidado La palabra libre en la ciudad libre (1979), o Barcelonas (1987) o en La literatura en la construcción de la ciudad democrática. Otro motivo también habitual de su obra es la gastronomía, entrevista siempre en clave socio-cultural y vagamente terapéutica, por ejemplo en Contra los gourmets (1990), y el arte, con resultados tan excelentes como su Moscú de la Revolución (1990) o los trabajos reunidos en

Geometría y compasión (1993). Unas poderosas dotes de narrador y una sensibilidad crítica muy entrenada han permitido a Vázquez Montalbán escribir algunos de los más clásicos retratos de la España de posguerra, como Crónica sentimental de España (1971), que apareció primero en las páginas veraniegas de Triunfo en 1969. En el mismo semanario escribió regularmente con distintos seudónimos -entre ellos los de «Sixto Cámara» o «Manolo V el Empecinado» (auténtico hallazgo de autorretratista)- y desde entonces fue una firma de referencia en la izquierda española, tanto en la práctica de una crítica cultural que inauguró con su participación en un revelador libro colectivo, Reflexiones ante el neocapitalismo (1968), como en ensayos de diagnóstico referidos al estricto presente, a veces con títulos que dicen mucho de su actitud y su talante, como el de «El escriba sentado (o reflexiones de un intelectual intervencionista en una sociedad literaria fanáticamente abstencionista)», de 1989. La reflexión sobre la comunicación y sus límites ha sido uno de los temas habituales de un periodista como él y puede rastrearse disfrazado en ensayos con aspecto de biografía como Pasionaria y los siete enanitos (1995) o ensayos con aire de crónica, como Un polaco en la corte del rey Juan Carlos (1996). El desorientado pulso ideológi-

co del fin de siglo lo tomó en un título de evocaciones cinematográficas y terminales (que sin embargo remite a Kavafis): Panfleto desde el planeta de los simios (1995) y su penúltimo ensayo fue una de las mejores disecciones del retroceso democrático que amparó el último gobierno conservador, La aznaridad (2003). Vázquez Montalbán no ha renunciado al marxismo teórico de su formación y ha sido un tenaz ejemplo de la aplicación de una mirada desenmascaradora a la vida política diaria, sin desmentir ni atenuar la obviedad de un presente mejor. La frase más repetida por la pereza ha sido «contra Franco vivíamos mejor», donde, antes que un diagnóstico subjetivo, había que reconocer el análisis de un público ya nada dispuesto a dar credibilidad a discursos radicales y muy remiso ante intervenciones incluso teóricas sin anestesia retórica o verbal. En gran medida, la obra ensayística de Vázquez Montalbán viene dictada por el esfuerzo de transmitir el carácter sospechoso de toda apariencia impoluta y la urgencia de excavar el subsuelo de los suelos demasiado limpios.

Bibliografía El libro de conjunto de Blanco Chivite, Manuel Vázquez Montalbán (Madrid, Grupo Libro, 1992) tiene un carácter esencialmente periodístico, pero da detalles biográficos de interés que pueden completarse con el libro-entrevista de Quim Aranda, Qué pensa Vázquez Montalbán (Barcelona, Dèria, 1995) y dos biografías que aún están lejos de agotar las caras de un autor complejo: José V. Saval, MVM. El triunfo de un luchador incansable (Madrid, Síntesis, 2004) y Florence Estrade, MVM (Barcelona, Ediciones de la tempestad, 2004), y siguen siendo insustituible las conversaciones con George Tyras, Geometrías de la memoria (Barcelona, Zoela, 2003) y Entretiens avec MVM (Tournai, La Renaissance du livre, 2004). Sobre su ensayo en particular debe verse el libro de Mari Paz Balibrea, En la tierra baldía. MVM y la izquierda española en la posmodernidad (Barcelona, El viejo topo, 1999) y Eugenia Afinoguénova, El idiota superviviente (Madrid, Ediciones libertarias, 2003). El libro de José F. Colmeiro Crónica del desencanto. La narrativa de MVM (Universidad de Miami, 1996) va más allá de las novelas y el mismo Colmeiro ha coordinado un buen libro sobre el autor, MVM. El compromiso con la memoria (Sufolk, Tamesis, 2007).


10 Rayuela 223

Sábado 27 de Julio 2013

Decálogo del escritor Augusto Monterroso Primero Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre. Segundo No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia. Tercero En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito”. Cuarto Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras. Quinto Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy. Séptimo No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan. Octavo Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes. Noveno Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él. Undécimo No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio. Duodécimo Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.


Sábado 20 de Julio 2013

Rayuela 222

11

Anaqueles Novela La ciudad y los perros De Mario Vargas Llosa

La ciudad y los perros no solamente es una diatriba contra la brutalidad ejercida en un grupo de jóvenes alumnos del colegio militar Leoncio Prado, también es un ataque frontal al concepto erróneo de la virilidad, de sus funciones y de las consecuencias de una educación castrense malentendida. Aunadas a la brutalidad propia de la vida militar, a lo largo de las páginas de esta extraordinaria novela la vehemencia y la pasión de la juventud se desbocan hasta llegar a una furia, una rabia y un fanatismo que anulan toda su sensibilidad.

Cuento

Lienzos de colores

Algunas noches, algunos fantasmas De Francisco Tario Reunión de relatos que condensan por lo menos dos de las obsesiones -los fantasmas y la noche- de un escritor que fue fiel enamorado, amigo de sus amigos, viajero constante, portero de primera división, dramaturgo sin escenarios, dueño de una sala cinematográfica y autor de algunos de los cuentos más desconcertantes y enigmáticos.

Cuentos

Los culpables De Juan Villoro

Los culpables, es el mejor libro de cuentos de Juan Villoro y el más arriesgado. Luego de aficionarnos a un estilo original y fulminante, Villoro renueva su prosa a fin de explorar distintos registros orales de los impredecibles y complejos sujetos que pueden ser los mexicanos. El lector no encontrará relatos más estimulantes que estos, dueños de una gran velocidad de despegue, donde las turbulencias son calculadas a fin de aumentar la emoción. Una celebridad de la canción ranchera, un futbolista en decadencia, un guionista que adquiere una máquina de escribir sin eñes y una iguana que se extravía en momentos críticos son algunos de los seres que pululan por los nuevos relatos de Villoro. La concentración de humor y tensión en estas páginas es altísima. Un total de seis cuentos y una novela corta admirables, donde los protagonistas son hallados en el punto más alto de su conflicto, ya sea que decidan perpetrar un asesinato, traicionar a un amigo o filmar un desnudo que podría arruinar su carrera. La pieza que remata el libro es Amigos mexicanos, una trepidante nouvelle sobre los secuestros express que amenazan a los habitantes de la ciudad de México. Verdadera lección de escritura, Los culpables demuestra que Villoro está en la cima de su arte narrativo. Sus cuentos duran el mismo tiempo que una confesión vital dictada en unas cuantas palabras esenciales. Un libro que termina por leerse una y otra vez, siempre con mayor admiración.

Sarah Beetson

A. Gabriel P. Ruiz

S

Sarah se graduó con un grado de primera clase con honores en Ilustración en 2002 de Falmouth College of Arts, Cornwall, Reino Unido. Ganó el Premio de Pentland Fine Art, presentado por Wayne Hemingway de Red or Dead, ese mismo año, y fue comisionado para crear dos cuadros gigantes con base en las pistas de tenis retro y los orígenes de la marca de ropa deportiva Ellesse, para su comercialización HQ. Pasó los próximos cuatro años en Londres trabajando en la moda, la ilustración y el diseño de la casa, primero como ilustrador y diseñador gráfico en Yellowdoor, la empresa de marketing de moda a cargo de María Portas (de la TV de la reina María de tiendas). Aquí creó diseños para Thomas Pink, Sussan, Sportsgirl, Boden y zapatos Clarks, y fue comisionado para crear 4 cuadros de gran formato en su totalidad en tonos de blanco para el evento de lanzamiento de la gama Pure Clarks. Desde entonces, ha erigido una carrera como artista e ilustrador freelance. El arte es tan caprichoso e indomable, lo que para algunos consideran trazos de niños para otros son los sueños irreverentes del artista.


Copenrayuelade2013sabaode27deluisenrque