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POLICIALES

28 LMNeuquÉn

domingo 11 de febrero DE 2018

OPINIÓN

OPINIÓN

El reino del revés

informe especial

Horacio Quiroga

Hay que definir los límites Diego Piedrabuena

Intendente de Neuquén El caso del policía Luis Chocobar, que le salvó la vida a una persona que estaba siendo apuñalada por un delincuente, nos brindó otra muestra de que en nuestro país muchas veces el reino del revés existe. ¿De qué otra manera se puede interpretar que un juez procese y embargue a un policía que lo único que hizo fue cumplir con su deber? Chocobar intervino para salvar la vida de alguien que estaba siendo atacado por un malviviente para robarle y, a juzgar por las 10 puñaladas que le asestó, también para asesinarlo. Estoy convencido de que la policía y el resto de las fuerzas armadas y de seguridad deben tener el respaldo político para intervenir ante cualquier hecho delictivo. Si cada vez que un efectivo actúa corre el riego de terminar preso, no sólo va a preferir mirar para el costado cuando se encuentre frente a un delito sino que quizás va a llegar un momento en que no van a querer salir más con armas a la calle. Tal vez eso es lo que pretendan quienes hacen alarde de su visión “garantista” y que terminan superponiendo los derechos del delincuente por sobre los del policía y los de la propia víctima del intento de asesinato. Comparto absolutamente la decisión del presidente Mauricio Macri de respaldar a Chocobar. Es un mensaje contundente a quienes integran las fuerzas sobre las que el Estado depositó su confianza para hacer cumplir la ley

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Juez de Garantías

El policía Luis Chocobar, respaldado por el presidente Mauricio Macri y la ministra Patricia Bullrich.

El caso Chocobar disparó el debate hasta en Neuquén El debate nacional sobre Luis Chocobar, el policía que mató a un delincuente tras robar y apuñalar a un turista, también divide las aguas en Neuquén. Salvo el gobierno provincial, todos salieron a dar su punto de vista. El análisis de esta problemática, de la que Neuquén no está excluida y donde casos como el de Chocobar nos han dejado marcas profundas, sin dudas es una cuenta

pendiente para la provincia. El tema parece hamacarse entre la puerta giratoria y la mano dura. ¿Los delincuentes pueden matar sin más? ¿Queremos una policía atada de manos o de gatillo fácil? ¿El Gobierno se lava las manos ante el accionar de los policías? ¿La Justicia sólo ofrece garantías para los delincuentes? La discusión es amplia, pero es mejor abordarla en lo inmediato.

guillermo elía policiales@lmneuquen.com.ar

OPINIÓN

OPINIÓN

Un héroe del gatillo fácil Fernando Diez. Defensor oficial de Neuquén El gatillo fácil no es una creación del actual gobierno, es una constante que el país viene sufriendo desde la recuperación democrática, como el caso de “la masacre de Ingeniero Budge” allá por los 80, entre muchos otros en todo el país. Cuando nos adentramos en el caso del policía Chocobar y el ajusticiamiento del joven Kukoc, vemos que existen elementos que nos permiten sustentar, no ya un caso de exceso en la legitima defensa, sino un homicidio calificado, dado que en principio su intervención se dio con posterioridad a la gravísima agresión sufrida por un turista norteamericano, es decir, no se estaba protegiendo la vida de nadie. Algunos elementos hacen singular este caso: Chocobar aparece como un héroe por haber matado por la espalda a Kukoc y es recibido como tal por el presidente de la Nación. Así una situación que podría interpretarse como la aplicación de pena de muerte sin juicio, sirve para consolidar, en las manifestaciones de la ministra Bullrich, una teoría respecto de los casos de represión letal, donde el gobierno nacional en lugar de preocuparse por el control de las fuerzas de seguridad y su apego a la ley, sale a respaldarlas, dando por cierto todo lo que proviene de ellas, sin importar los hechos ni su investigación y ejerciendo a través del propio presidente de la nación y sus diversos operadores una presión brutal sobre el poder judicial y su independencia. Esta demagogia punitiva sólo puede hacer poner en crisis la vida de la república y la construcción de una democracia respetuosa de los derechos humanos que tanto nos ha costado y nos hace preguntar qué es lo que espera el gobierno de las fuerzas de seguridad

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La policía no es culpable en un enfrentamiento Patricia Bullrich

Ministra de Seguridad de la Nación Nos enfrentamos contra delincuentes que no tienen ningún problema en matar policías. A partir de esto, consideramos que el Presidente de la Nación lo que hace es avalar esta idea en la figura de Chocobar. La acción del policía no fue una legítima defensa, sino una acción de cumplimiento de los deberes de funcionario público. Vamos a invertir la carga de la prueba. Hasta ahora, el policía que estaba en un enfrentamiento iba preso. Nosotros estamos cambiando la doctrina y hay jueces que no lo entienden. Lo vamos a cambiar en el Código Penal

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Mucho se ha hablado sobre la acusación a Luis Chocobar de homicidio en exceso de la legítima defensa por la muerte de Juan Pablo Kukoc, pero poco se ha dicho de la discusión social de fondo que expone el caso, cuando ello es probablemente el punto de inflexión que divide aguas incluso legalmente. La legítima defensa es un permiso que da la ley para defenderse de terceros ante una agresión, aun a costa de la vida del agresor. La ley permite en estos supuestos recurrir a las vías de hecho, a la justicia por mano propia, pero no para castigar al ofensor, sino para evitar el daño o lesión que se intenta producir; así, si el daño ya se ha provocado o la agresión ha cesado, no podrá haber defensa legítima, porque el particular no se estará defendiendo, sino tomando represalias por lo que le hicieron. La particularidad del caso Chocobar es que hay que analizar si actuó como un particular que defendió a un tercero o como autoridad policial, es decir, si obró en cumplimiento de un deber. La norma da pie a muchas interpretaciones. Este caso se encuentra atravesado por la política y la opinión pública, por lo cual, si bien nadie discute que en un Estado de Derecho la autoridad no puede hacer cumplir la ley violándola, el punto de partida está en arribar una clara definición de los límites

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OPINIÓN

El principio de inocencia nunca cambió en el país Pablo Vignaroli. Fiscal en jefe de Neuquén Respecto de las declaraciones de la ministra Bullrich de que la doctrina ha cambiado, en Argentina siempre se parte del principio de inocencia y creo que esto nunca fue distinto. Lo que debe hacer el Estado en caso de que un policía haya obrado en exceso de sus funciones es probarlo, lo mismo que si una persona cometió un delito también hay que probarlo. No conozco que se haya cambiado la doctrina en la que el principio de inocencia viene rigiendo en nuestro país desde la Constitución de 1853. Por lo que entiendo que este tema es polémico y la solución está en el análisis de cada caso. Entiendo que en todos estos casos lo primero que hay que hacer es analizar las particularidades de cada uno y en principio determinar si el efectivo policial que está involucrado actuó de acuerdo con los protocolos que debe cumplir en su actuación en la vía pública, sino también en qué circunstancias utilizar el arma de fuego. Esto siempre debe tenerse en cuenta porque la utilización del arma de fuego en situaciones de peligro hace que se deba tomar decisiones bajo presión, debiendo resolver rápidamente en el lugar si se utiliza o no el arma. También, el efectivo debe velar no sólo por la seguridad de los terceros sino también por su propia seguridad y bajo estos parámetros tener en cuenta que está cumpliendo con su deber. Si advierte que una persona está cometiendo un delito e interviene para hacer cesar ese delito y luego el sospechado inicia la huida, el policía tiene como deber lograr la aprehensión. Los protocolos indican que debe efectuarse disparos intimidatorios al aire con el fin de hacer cesar y si el agresor hace caso omiso y está armado se le puede disparar a zonas del cuerpo que no generen riesgo de muerte

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028 poli 11022018  
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