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Martes. 21 de febrero de 2017 • LA RAZÓN

TELEO Ángel N. LORASQUE- Madrid

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u máxima es aprender del pasado para mejorar el presente, por eso, Javier Fernández Aguado se lanzó a escribir «¡Camaradas! De Lenin a hoy» (LID Editorial), una investigación sobre los regimenes comunistas y su fracaso confirmado por la Historia. Director de la Cátedra de Management Fundación Bancaria «La Caixa» en IE Business School y presidente de Mindvalue, Aguado analiza los pilares fundamentales de esta ideología y los delirios megalómanas de sus dictadores. Afirma que Mao ha sido el mayor criminal de la historia, con aproximadamente 79 millones de asesinatos a sus espaldas, y que Lenin ordenó asesinar a más personas en seis meses que los zares en 80 años. «En los regímenes comunistas, en un primer momento pudo haber altruismo, pero pronto se transformaron en lucha de egos incontrolados impulsados por la codicia», sentencia. –¿Dónde radica el fracaso de los regímenes comunistas: en la propia esencia de su ideología o en la la mala gestión de sus dictadores? –Confluyen ambos factores. De un lado, la ideología en la que se sustenta padece de una profunda inconsistencia por carencia de rigor científico tanto en lo económico como en lo social. Por otra, quienes la han empleado lo han hecho con el objetivo exclusivo del goce del poder absoluto y/o del enriquecimiento personal. Quizá en un primer momento pudo haber altruismo, pero pronto se transformó en lucha de egos incontrolados impulsados por la codicia. –Usted asegura que el comunismo se basa en dar soluciones simples a problemas complejos. ¿No es ésta la misma receta de los populismos actuales? –El comunismo anhela el comportamiento idéntico y rendido de quienes caen bajo su férula. Se apuesta por una supuesta seguridad y se cancela definitivamente la libertad. Bien lo decía Lenin: en un

EL LECTOR Este reputado investigador se confiesa fiel seguidor de la prensa escrita y asegura que «hay un refrán austriaco que dice que nada hay más antiguo que un periódico de ayer. LA RAZÓN logra trascender esa temporalidad gracias a muchos de sus editorialistas y comentaristas».

sistema comunista no hay lugar para la libertad individual. Sobre los populismos contemporáneos, en algunos países, esos movimientos, que con frecuencia cubren el espectro desde la izquierda radical a la derecha extrema generan la impresión de ser más oportunistas que marxistas. Más que una ideología parece traslucirse una mera obsesión por el poder mediante el atajo propio del vociferar en vez de con un trabajo tenaz y esforzado. –¿Por qué cuando se habla de regímenes autoritarios se mira con más dureza a los de derechas que

a los de izquierdas?¿Ha sido la Historia más tolerante con las dictaduras comunistas? –Se produce con frecuencia una sorprendente superioridad moral de la izquierda. Quizá se debe a que el comunismo tiene una primera parte seductora: el deseo de aportar soluciones, aunque sean meramente utópicas, a los deseos que todo ser humano albergamos de que no haya insalvables diferencias sociales. Desafortunadamente, la bondad del comunismo concluye ahí, porque luego se empeña en imponer una distribución de po-

JAVIER FERNÁNDEZ AGUADO

ESCRITOR Y DOCTOR EN ECONOMÍA

«LA IZQUIERDA RADICAL ES MÁS OPORTUNISTA QUE MARXISTA» El autor de «¡Camaradas! De Lenin a hoy» analiza los fracasos del comunismo y desnuda las verdaderas intenciones de sus dictadores

breza en vez de promover riqueza para todos. –¿Cuáles son las principales características compartidas por los líderes comunistas? ¿En qué se parecen Lenin y Fidel Castro? –Para empezar, la seguridad absoluta de estar en posesión de la verdad. Además, la firme decisión de no consultar con nadie las decisiones. El empeño por un enriquecimiento desmedido de ellos mismos y de su entorno más cercano. Por lo demás, el trato de los pueblos como masas a las que pastorear y nunca como personas valiosas a las que respetar individualmente. –¿Qué poso ha dejado la revolución bolchevique en la sociedad de los países miembros de la Unión Soviética? –He viajado por motivos profesionales y desde hace casi treinta años por Rusia, Alemania oriental, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia... La primera generación tras la caída del muro ha sido una generación perdida, pues el terror instaurado ha tardado muchos años en ser asimilado. La desconfianza mutua va siendo poco a poco superada, pero ha sido una lacra largamente dañina. La tara de un sistema comunista tarda decenas de años en desaparecer tanto a nivel económico como cultural. –¿La ideología comunista está obsoleta o cobra hoy en día ma-

yor protagonismo? ¿Por qué? –Como ideología se trata, sin duda, de algo más propio de arqueólogos sociales o económicos. Sin embargo, en determinados países proponen una especie de franquicia de ese modelo. No deja de ser sorprendente, porque si el comunismo es el paraíso en la tierra, ¿por qué en todos los países en que se ha instaurado los dirigentes de esos regímenes han tenido que establecer fuertes medidas coercitivas para que la población no escapase? –Otro de los ejemplos clave del comunismo es Cuba. ¿Qué peculiaridades han permitido a los Castro sobrevivir a la caída y fracaso de la URSS? –Al ser un país más pequeño, con necesidades energéticas y alimentarias tan diferentes de la URSS, la agonía de la tiranía castrista está siendo más prolongada en el tiempo. Pero sin duda tiene fecha de caducidad. Parafraseando a un mariscal napoleónico, las ansias de libertad de los cubanos acabarán triunfando sobre la crueldad de las bayonetas. –¿Qué tiene China de comunista más allá de la represión social? –En la actualidad es una mezcla sorprendente de comunismo y capitalismo. Mao siempre se consideró la quintaesencia del comunismo. Es uno de los motivos de su pésima relación con Stalin. En realidad se despreciaban mutuamente. Rubén Mondelo


Pero sobre el papel todos estaríamos de acuerdo… Teórica y conceptualmente, el comunismo es relevante en lo que critica y cuenta con una perspicacia atractiva al afirmar que no es aceptable que parte de la población viva muy bien mientras que otra parte vive mal. Con esto estaríamos todos de acuerdo. Hay que buscar sistemas razonables de compensación que permitan que las capas sociales más frágiles no sufran. Sucede, sin embargo, que mientras la crítica es certera y acerada, las soluciones que propone son ridículas e inviables. El objetivo ha de ser crear riqueza y compartirla. Por el contrario, el comunismo, en cualquiera de sus formatos, en cualquier lugar del mundo, lo que ha hecho ha sido empobrecer al país, agusanarlo. La nomenklatura goza en los beneficios arrebatados a la anterior clase dirigente, mientras el resto de la población vive mucho peor que en cualquier país con una economía liberal. Churchill tenía razón cuando describía el comunismo como “la envidia convertida en sistema político”. En un país comunista no puedes envidiar a

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nadie porque todo el mundo está igual de limitado y si alguien destaca inmediatamente se le achanta. ¡Esa no es solución! Además se impone de manera despiadadamente violenta, como pueden testimoniar millones de prisioneros de los gulags del siglo XX y de los de ahora. Sin embargo, parece que tanto error se olvida una y otra vez. Me sorprende la incomprensible superioridad moral de la izquierda. A nadie con un dedo de frente se le ocurriría proponer: “la Inquisición es un sistema muy oportuno, pero no se implantó bien; vamos a volver sobre ella y a quemar de nuevo herejes”. O “la verdad es que Hitler formuló propuestas interesantes, pero no las aplicaron bien: ¡vamos a intentarlo de nuevo!”. Por el contrario, en algunos países del mundo hay agitadores sociales o políticos que enarbolan la agusanada bandera del marxismo. Es ineludible recordar que en el ranking de asesinos en serie de la historia, ¡casi todos comunistas!, los dos primeros puestos, con una diferencia notable, son Mao Tse Tung, con aproximadamente setenta y nueve millones de muertos, y Stalin, con unos diecisiete. El tercer puesto lo ocupa Hitler con otros quince millones. Se emplean los términos fascista o nazi como insultos y son sin duda fuertes y poderosos, porque corresponden a dos movimientos perversos. Por contraste, no se utiliza el calificativo comunista en el mismo sentido, cuando sería igualmente legítimo e incluso más. El número de asesinatos cometidos por los zares en ochenta años de historia fue menor que el de Lenin en seis meses con sentencias de muerte extrajudiciales. ¡Y supuestamente venían a liberar al pueblo! Solo la mala intención y/o la ignorancia puede llevar a que una persona juzgue que un sistema que ha sido brutal en cualquiera de sus implementaciones puede ser beneficioso. Es obligado pensar en alternativas que mitiguen lo negativo /'FCSFSP



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El liberalismo radical propone que cada uno coja la bicicleta que desee y llegue hasta donde pueda. Si por el camino empuja a otros a su alrededor para perjudicarles, bien; y si les puede quitar la bicicleta, incluso mejor. Es una opción: la libertad llevada al extremo. El comunismo amenaza contundentemente: voy a pinchar todas las ruedas. Ninguno podrá destacar sobre los demás. Si alguien lo intenta, los chekistas de turno romperán la bicicleta de quien se esfuerce. Si bien es cierto que eso es lo que procuran los dirigentes comunistas con todo el mundo, hay un grupo que se excluye: ellos mismos, la denominada nomenklatura. Los privilegios de “la casta” en el liberalismo es su oculto objeto de deseo. No se aquietan hasta disfrutar de aquello que sancionaban cuando otros lo disfrutaban.


PERSONAL & PROFESIONAL

P.- ¿Cómo se puede prevenir el liderazgo tóxico en una organización? J.F.A.- Es imprescindible trabajar la formación de cada uno de los aspirantes a futuros directivos. Y ha de atenderse no sólo a la preparación técnica, sino también a la ética, aplicando algunos principios universales. Entre otros, nolentibus datur: no debería gobernar nunca el obsesionado con el poder. Se gobierna animando a los

demás, y se anima a todos gobernando bien. El directivo no ha de estar centrado en sí mismo y sus aspiraciones, sino en la ayuda que puede proporcionar a todos los que de él dependen.

En este sentido, la creación de escuelas de liderazgo es fundamental, tanto en el ámbito privado como en el público. Y deben además disponerse medios para aportar del timón a quien no responda a las características básicas que ha de tener un gobernante, tal como he detallado en mi libro “El idioma del liderazgo”. P.- ¿Cuentan las empresas con mecanismo suficientes para frenar el liderazgo tóxico? J.F.A.- Rara vez es así. En demasiadas ocasiones, priva excesivamente el resultado económico sobre los medios. En este sentido los bolcheviques fueron particularmente transparentes. Confesaron desde los orígenes que para ellos el fin justificaba los medios. Esta expresión es abyecta, porque es la excusa perfecta para el gulag, donde millones de personas perecieron o fueron inmoladas por el interés personal de unos pocos, los miembros de la nomenklatura, que es el nombre que adopta la casta en aquellos países donde logra arrebatar el poder. Aunque lo logre democráticamente nunca lo soltará si no es por la fuerza. Fundamentalmente, porque el comunista no cree en la libertad de los demás.  

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PERSONAL & PROFESIONAL

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da bandazos mientras haya un soporte econĂłmico suficiente. TambiĂŠn sucede en el ĂĄmbito religioso. QuĂŠ interesantes los estudios sobre el declive cluniacense en el siglo X y XI. Otras organizaciones contemporĂĄneas de inspiraciĂłn semejante han seguido el triste camino.

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LOS DUELISTAS, DE RIDLEY SCOTT En la vida, toda persona u organizaciĂłn ha de alimentar expectativas. De otra forma, se cae personal o corporativamente en depresiĂłn. Algunos optan por amar a una persona, o, en cualquier caso, se proponen un objetivo existencial que haga que levantarse por las maĂąanas sea un acto con sentido. ÂĄSe llena de ilusiĂłn el pensamiento por estar con el/la enamorada, y/o por llevar a cabo un proyecto!

Existe, sin embargo, otra alternativa.Junto al amor, la ilusiĂłn, el entusiasmo, o la lamentable situaciĂłn de la desmotivaciĂłn personal o colectiva, puede elevarse tambiĂŠn el odio como instrumento movilizador de voluntades. De hecho, muchas organizaciones que se encuentran anĂŠmicas procuran encontrar enemigos externos que proporcionen uniĂłn y fuerza a quienes quedan todavĂ­a en la instituciĂłn. AsĂ­, la patĂŠtica situaciĂłn de Alemania tras la primera guerra mundial, y sobre todo tras el crack del 29, fue salvada por el aborrecimiento a lo forĂĄneo. El nacionalsocialismo, como la mayor parte de los nacionalismos radicales, no es sino una forzada unidad en la que un enemigo comĂşn proporciona ese pseudos de vida que las organizaciones rutinarias anhelan. Lo he explicado con detalle en'El management del III Reich'.

Cuando una iniciativa fracasa, las actividades se tornan rutinarias. Un SĂ­sifo corporativo o individual hace presencia. Cualquier esfuerzo resulta arduo, cualquier reto insoportable. Las organizaciones que conozco que viven en esa situaciĂłn son fuente permanente de enfermedades psicolĂłgicas o psiquiĂĄtricas. Algunas se escudan en la tensiĂłn que viven sus miembros. Es sĂłlo una falsedad mĂĄs para intentar ocultar que la instituciĂłn quedĂł sin alma, y que sĂłlo

Casi todos los paĂ­ses lo han empleado. Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia... han forzado la apariciĂłn de adversarios en momentos en que su proyecto colectivo estaba quebrando. Lo mismo sucede hoy en dĂ­a en determinados lugares en los que lo Ăşnico que unifica a un colectivo son las pretendidas agresiones de otros que, en muchas ocasiones, no han dedicado ni un minuto a pensar en el grupo que se fusiona en base a una animadversiĂłn sobrevenida. Basta echar un vistazo a esos perversos libros de texto de ĂĄmbitos geogrĂĄficos en los que se inocula desde la infancia la deformaciĂłn psicolĂłgica del nacionalismo visceral. O esos otros movimientos, franquicia del leninismo, que buscan en supuestos inicuos burgueses la excusa para el enriquecimiento de sus dirigentes. Lo he detallado con abundancia de datos en 'ÂĄCamaradas! De Lenin a hoy'. De esto, precisamente, trata la pelĂ­cula Los Duelistas. En plenas guerras napoleĂłnicas un mediocre soldado francĂŠs no es mĂĄs que un pobre hombre entregado al juego, la bebida y el placen Como nada de eso justifica su existencia, precisa buscar otro elemento que le anime. Encuentra en su deseo de aniquilaciĂłn de un contrario lo que no halla en su vida desestructurada. Comienza asĂ­ la bĂşsqueda de aquel a quien enfrentarse. Lo halla en otro militar a quien fuerza a reaccionar a su desproporcionado orgullo. El entorno del largometraje ha sido cuidadosamente mimado.A pesar de lo reiterativo del mensaje, la mĂşsica,los paisajes,los trajes... ayudan

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HUMANISMO Lo que hace años fue calificado como ética empresarial y posteriormente como Responsabilidad Social Corporativa es hoy en día mencionado por algunos como humanismo. Lo de menos es el término que se emplee; lo de más que se recuerde que las empresas no son organigramas ni programas de excell, sino que han de tener como centro a las personas. Sin olvidar, también cuando se opta por esa sabia orientación, que la envidia siempre va ladrando tras la virtud. Comportarse bien no convoca habitualmente el aplauso ajeno…, ni falta que hace. RELATIVIZACIÓN DEL PRESENTE Nada hay más antiguo que un tweet de hace diez minutos. En la civilización de la inmediatez –como he mencionado- muchos han delegado la necesidad de pensar por cuenta propia y depositan en otros ese requerimiento. Lo que hoy en día vivimos ha sido ya, de un modo u otro, experimentado por otros. Saber cómo nuestros ancestros respondieron ante esos retos facilita el sendero para encontrar soluciones viables a los problemas actuales. Somos -¡no deberíamos soslayarlo!- muertos de vacaciones. Y este periodo hay que aprovecharlo de manera plena. ¡Cuánto bien hace recordar el epitafio de Aristipo: “Aquí descansa quien ya os aguarda”! ADAPTABILIDAD La rigidez ha de ser evitada. Refugiarse en una normativa estricta es la más de las veces manifestación de exiguo talento. Hemos de desarrollar la habilidad para reinventarnos, pues lo que ayer fue revolucionario, hoy probablemente quedó obsoleto y mañana será, sin más, añoso. AGILIDAD El cambio no ha cambiado, pero sí la velocidad a la que éste se genera. El ritmo sinuoso, propio de los meandros, aplicado en tiempos pretéritos pudo consentir quizá actitudes rutinarias o displicentes. Hoy quien se encierre en un cerrilismo berroqueño sólo tiene un destino: el fracaso. Quien no se transforme al ritmo que los tiempos reclaman, si es posible anticipándose, acabará en el derrumbadero de los lentos. APRENDIZAJE OPTIMISTA La juventud no es término que escuetamente describa una situación cronológica. Para mí, es más un talante mental que una realidad física. Gente con muchas décadas acumuladas sigue mostrando una apertura envidiable, mientras que individuos de parco recorrido se presentan como viejos prematuros que generan conmiseración. Se encuentran

en el umbral de la depresión. Hay viejos de atar, personas con el alma arrugada, para quienes la salud vendría a ser un estado sospechoso entre dos enfermedades. Y un periodo de estabilidad, una fase entre dos crisis… No olvidemos, en fin, que donde no entra la novedad, donde no arriba el sol, acaba siendo preciso el médico, cuando no el psiquiatra. ¡Qué triste pensar que no habrá un segundo diluvio universal sólo porque los resultados del primero hablan de su ineficacia! VISIÓN ESTRATÉGICA GLOBAL Como perpetúa la letra de “El Rey”, de Vicente Fernández: “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”. Personas hay que se pierden por ir demasiado deprisa hacia ningún sitio. A más de uno habría que recomendarle que en vez de disiparse en tanta actividad, mejor le iría si fuese a visitarse a sí mismo, deseándole que estuviese en casa… ¡Qué importante gestionar bien la soledad, encontrándose bien con uno mismo! Frente a personas embalsamadas de cinismo y de profesionales especialistas en incumplir compromisos, los líderes contemporáneos han de negarse a ser chuscos manipuladores de masas, y estimular, por el contrario, sanas energías en pro del desarrollo personal y colectivo. Habrá quienes no entenderán estas reflexiones, porque para hacerlo es preciso desarrollar cierta sensibilidad. Así lo expresó el sabio de Hipona: da amantem, et sentit quod dico… si auten frígido loquor, nescit quid loquor: dame alguien que ame, y él sentirá lo que digo; pero si hablo a un frígido, ni entiende de qué hablo”. Para crear futuro en medio de la incertidumbre, que es lo único que en realidad existe, hemos de introducir romanticismo en nuestro quehacer. El mar no es agua con cloruro sódico; el corazón no es un músculo contráctil; un niño no es un ser que irrumpe quebrando mi tranquilidad. El mar es trascendencia; el corazón una ventana a los intangibles más valiosos; un niño –parafraseo a Rabindranath Tagore–, una nueva muestra de la confianza del Ser Supremo en la humanidad. Aunque a veces viene a la mente la reflexión de Darwin de que los monos son demasiados buenos para el hombre pueda descender de ellos, un líder auténtico ha de emplazar las condiciones de posibilidad para asegurar que cuando se oye el latido del corazón, no hay que preguntarse si es de uno o de otro. En realidad ¡es el nuestro, el de un equipo colectivamente motivado! Se transmite vida, entusiasmo por proyectos colectivos, si disponemos de ilusión. Un directivo que aspire a ser líder, más que mero controlador de resultados ha de ser sembrador de sueños desafiantes, motivadores y posibles. Con más motivo en medio de los altibajos de un mundo colmado de incertidumbres. / "CSJM

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Calígula, Nerón, Atila, Stalin, Lenin, Mao, Mussolini, Pol Pot, Idi Amín, Fidel Castro o Hitler como conspicuos representantes de lo peor de la raza humana tenían una característica en común: su carencia de buen humor. Es lógico, porque para reírse de uno mismo es preciso relativizar la propia relevancia, cosa que ninguno de esos atroces ejemplos –y determinados contemporáneos nuestros– supo experimentar.


Opinión de expertos / Enrique Sueiro, director del Programa de Comunicación Corporativa y Management del IE Business School y autor de Saber comunicar saber. www.enriquesueiro.com

Lenin hoy: comunicar y ejecutar C

omunicación ejecutiva… puede tener varias acepciones, a tenor de lo que señala el Diccionario y de lo que muestra la Historia. Leer previene, sobre todo, si se trata, precisamente, de aprender Historia o recordarla. Tal prevención se acrecienta cuando archivos y hemeroteca revelan trágicas consecuencias para millones de personas a causa de ideas que resultaron tan revolucionarias como sanguinarias. El interés por esta lectura cotiza al alza en la medida en que, cien años y millones de muertos después, esas ideas y sus promotores se siguen reivindicando.

Atender a lo accidental por torpeza para detectar lo relevante invalida para el gobierno. Nicolás II no fue la causa, pero sí la ocasión de una revolución que habría de conmover al mundo Javier Fernández Aguado Desde que disfruté/aprendí con Dirigir y motivar equipos, creo haber leído todos los libros de Javier Fernández Aguado: Patologías en las organizaciones, Roma: escuela de directivos, El Management del III Reich… y acabo de terminar el último. ¡Camaradas! De Lenin a hoy ofrece un análisis entretenido sobre el comunismo desde su primera implantación real en 1917. El pensamiento inspirador de este autor, lubricado con investigación profunda y lectura extensa, se centra en estudiar a fondo modelos de dirección y gestión de personas (Management). A partir de lo mucho que, si leemos, aprendemos de la Historia, el propio pensador diseña paradigmas y aplicaciones para empresas e instituciones. A las circunstancias sociales, económicas y políticas que favorecen el advenimiento de ideas y prácticas perversas para las personas, el profesor Fernández Aguado añade la

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torpeza de líderes con deficiencias relevantes. En su opinión, el zar “Nicolás II es un extraordinario paradigma de cómo no debe comportarse un directivo. Pocos personajes en la historia reflejan mejor el modelo del dirigente que no es preciso en un momento específico, y en este caso en una encrucijada que iba a poner en marcha el posterior modelo en el que se mirarían a partir de entonces los regímenes más sanguinarios”. “La perspectiva es una de las condiciones imprescindibles de quien pilota una organización. Dar bandazos, carecer de una visión estratégica, atender a lo accidental por torpeza para detectar lo relevante invalida para el gobierno. Nicolás II no fue la causa, pero sí la ocasión de una revolución que habría de conmover al mundo. Entre su incompetencia está haber dejado en manos de Rasputín decisiones que él debería haber asumido”, apunta.

Lenin: “La libertad es un lujo que el comunismo no puede permitirse” Al margen de la contribución de un zar incompetente a la llegada de la revolución bolchevique, la primera reflexión plantea si el comunismo, como algunos sugieren, fue una buena idea mal practicada. “¿Habría que decir entonces lo mismo del nazismo o de la Inquisición?”, se interroga el autor. Añade que “cabría preguntarse por qué si el comunismo crea paraísos han de establecerse por la fuerza e impedir que la gente huya de allí”. Surge en este punto una duda que el propio Lenin despejaba: “La libertad es un lujo que el comunismo no puede permitirse”. Leer ¡Camaradas! De Lenin a hoy brinda sugerentes lecciones para mi ámbito profesional, la Comunicación corporativa y su vínculo con el liderazgo. Buena parte del aprendizaje procede, eso sí, de lo que no se debe hacer. Por ejemplo, cuando Isaac Steinberg, del Partido Social-Revolucionario, se cuestionaba la utilidad del llamado comisario del pueblo para la justicia. “¡Que lo llamen comisario del pueblo para el exterminio social y se entenderá la razón!”, propuso; a lo que Lenin replicó: “Excelente idea. Es exactamente como yo lo veo. ¡Desgraciad a m e n t e no se le puede llamar así!”. Tampoco me resisto a reproducir la perversa didáctica con que Lenin adiestraba a sus seguidores para una comu-


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Sergio Gasquet

dossier historia

Periodista

Cuando octubre duró un siglo En marzo de 1917i el zar abdica. La situación en Rusia es caótica. La economía se derrumba y la guerra contra las potencias centrales continúa. El poder se reparte en un frágil equilibrio entre el gobierno provisional, compuesto por diputados liberales de la vieja Duma, y el Soviet de Petrogrado, una asamblea que representa a los trabajadores y los soldados de la capital. A comienzos de abril, Lenin, el todavía no muy conocido líder de la pequeña facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, regresa de su exilio y se presenta en el Palacio Tauride de Petrogrado para anunciar sus “tareas al proletariado en la presente revolución”. En ellas, más conocidas como las Tesis de Abril, aboga por la salida de Rusia de la guerra, el control de los medios de producción por los obreros o el rechazo a colaborar con el gobierno provisional. Es una apuesta a todo o nada. No pocos bolcheviques contemplan ese llamamiento como irreal y apresurado: incluso Stalin, editor de Pravda, duda en publicarlo en el periódico del partido. Pero Lenin, un inconmovible teórico marxista consagrado obsesivamente al triunfo de la revolución, intuye que, dado que en la práctica se da un vacío de poder en Rusia, los bolcheviques se hallan ante la oportunidad de hacerse con el control del estado. Ha llegado su momento.

Sin embargo, en septiembre, el fallido golpe del estado del general Kornilov, en el que están implicados miembros del gobierno provisional, rehabilita y afianza a los bolcheviques. Sus formaciones armadas –la Guardia Roja– frenan a las tropas de Kornilov gracias a las armas que les suministra a la desesperada Kerensky, que es ya como uno de esos personajes de dibujos animados que corre sin saberlo sobre un precipicio. Los bolcheviques, cuya audaz determinación atrae a no pocos rusos que ya están hartos de la guerra y de sufrir penurias, pasan a controlar, gracias a la habilidad de sus cuadros, el

Hacia la revolución Rusia, que ha abolido la servidumbre en 1861, es un país atrasado y agrario, con una estructura feudal que, sin apenas clase media, conserva prácticamente intactas las desigualdades sociales desde hace siglos. Los bolcheviques hacen suyas las reivindicaciones del proletariado y comienzan a organizarse. Poco a poco, ante la ineficacia del gobierno provisional, ganan apoyo entre la población y encabezan las movilizaciones durante el verano: la comida escasea, la inflación se dispara y la guerra es un fracaso que suena a mentira. El socialista moderado Kerensky se hace con el mando del gobierno provisional y lanza una estéril ofensiva militar. Los bolcheviques, prácticamente el único partido que quiere salir de la guerra, redundan sus esfuerzos en una labor de concienciación que se articula mediante una enérgica y eficaz propaganda: “Pan, paz y tierra”, se lee en las pancartas. Kerensky, que sabe el riesgo que representan, los acusa de “alta traición”: Trotsky, el motor de la revolución, acaba en la cárcel en la que ya ha estado doce años antes y Lenin escapa hacia Finlandia.

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Rusia no abolió el calendario juliano hasta el 31 de enero de 1918.

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Lenin, Trotsky y otros jefes bolcheviques, durante el segundo aniversario de la Revolución de Octubre. Moscú, noviembre de 1919.


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Para Javier Fernández Aguado, director de la Cátedra de Management Fundación Bancaria La Caixa en IE Business School y autor de Camaradas. De Lenin a hoy (Lid, 2016), “la capacidad de diagnóstico de los comunistas, que cuentan con el arsenal analítico del marxismo, no debe desdeñarse. Por ejemplo, sus críticas a las injusticias del sistema capitalista son a menudo certeras. Pero para ser un buen médico no basta con el diagnóstico. Lo importante es el tratamiento. Y para curar la rotura de un hueso los comunistas imponen una amputación”.

La revolución Todo se acelera. En octubre, a punto de celebrarse el II Congreso de los Soviets, Lenin regresa clandestinamente a Petrogrado y logra

que el Comité Central bolchevique apruebe, no sin dudas, su propuesta de insurrección. El gobierno provisional, cuya credibilidad se ha esfumado, intenta reaccionar, pero es tarde. El 25 de octubre, el Soviet de Petrogrado, apoyándose en las tropas del Comité Militar Revolucionario, controla la ciudad. Por la noche se toma sin apenas violencia el Palacio de Invierno, cuyas bodegas son saqueadas para celebrar en las calles la caída del gobierno provisional. El 26 de octubre, el intento de Kerensky y el general cosaco Krasnov de reconquistar la capital a través de las colinas de Púlkovo es frenado por la Guardia Roja. En Moscú, donde finalmente se imponen los bolcheviques, los combates dejan centenares muertos. En el resto de Rusia el resultado es desigual.

Como sostiene Javier Fernández Aguado, “ese modelo de partido explica por qué el comunismo siempre termina siendo una dictadura personal, como la del más atento discípulo de Lenin, Stalin, un cruel “rey f ilósofo” que decidía qué vidas debían salvarse o qué ciencia se debía hacer…”

Esa noche, ante el II Congreso de de los Soviets, en el Instituto Smolny, Lenin declara: “Ahora procederemos a construir el orden socialista”. El nuevo gobierno –Consejo de Comisarios del Pueblo– empieza a redactar apresuradamente decretos, como la reforma agraria, la jornada de ocho horas o la igualdad de sexos. También impone la censura de prensa o la represión de los contrarrevolucionarios. Los bolcheviques son implacables, pues han aprendido de las debilidades de la Francia jacobina o de la Comuna de 1870: la historia nunca pasa del todo, sino que, como un virus, muta. En enero, tras las elecciones de noviembre, ganadas por el Partido Social-Revolucionario, la Asamblea Constituyente celebra una sola sesión: los bolcheviques la disuelven. La dictadura de partido único es casi una realidad. Los soviets, de hecho, serán progresivamente un elemento decorativo. Lenin ha diseñado un partido en el que las bases escogen en votación a los distintos órganos de gobierno tras discusiones abiertas. Ahora bien, cuando se toma una decisión desde la dirección, hay que cumNº 286 Octubre 2017

dossier historia

Soviet de Petrogrado. El equilibrio de poder se está resquebrajando.


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CULTURA

La Feria del Libro abre en La Habana, dedicada a CanadĂĄ, Fidel Castro y GarcĂ­a MĂĄrquez YENY GARCĂ?ALa Habana_)HEUHUR

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(EFE).- El homenaje a la Ă?gura del fallecido expresidente Fidel Castro, "el mĂĄs autĂŠntico y visionario creador del sistema editorial cubano", centrĂł este jueves la ceremonia oĂ?cial de apertura de la 26 Feria Internacional del Libro de Cuba (FIL 2017), dedicada en esta ediciĂłn a CanadĂĄ como paĂ­s invitado de honor. El evento cultural mĂĄs importante del aĂąo en la Isla servirĂĄ para acercar aĂşn mĂĄs a los lectores al legado y la Ă?gura del exmandatario, fallecido en noviembre pasado, y sobre quien se publicĂł en agosto de 2016 una colecciĂłn de tĂ­tulos con motivo de sus 90 aĂąos, recordĂł el presidente de la FIL 2017, Juan RodrĂ­guez. Al acto oĂ?cial celebrado en la fortaleza de La CabaĂąa asistieron altos funcionarios del Gobierno cubano como el primer vicepresidente Miguel DĂ­az Canel y el ministro de Cultura, Abel Prieto, junto a autoridades, escritores y artistas canadienses.


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Durante la FIL 2017 sobresale el homenaje al premio Nobel de Literatura y gran amigo de Fidel Castro Gabriel García Márquez, con motivo de los 50 años de su obra Cien años de soledad. Organizado por la editorial Planeta y la habanera Casa de las Américas, el tributo incluye la inauguración de una estatua del escritor y la celebración de un coloquio sobre su obra, en el que participará el cubano Leonardo Padura, premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015. Dentro de la Feria habrá también jornadas dedicadas a las literaturas de otros países, entre ellas la protagonizada por las letras de Irlanda, que contará con la presencia del presidente esa nación, Michael D. Higgins y el popular Colm Tóibín, autor del éxito de ventas Brooklyn.

15 COMENTARIOS FDUORVODJHV

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Press clipping de '¡Camaradas! De Lenin a hoy'  

Apariciones en prensa, radio y medios online

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