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VICENTE G-REZ

VIAJE DE

DESTIERRO

SANTIAGO DE CHILE

IMPRENTA

CERVANTES

BANDURA,

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A mis amigos Francisco Antonio Pinto, Ricardo Matte Peres i Valentin Letelier, con quienes pasĂŠ, durante la Dictadura, una agradable temporada de PenitenciarĂ­a, en un mismo calabozo.


V I A J E DE D E S T I E R R O

I E n la mañana del 3 de Julio de 1891 el dictador Balmaceda abre las puertas de la cárcel de Santiago a setenta detenidos políticos i los hace embarcar en un tren espreso que seguirá en marcha a Valparaíso, en cuya bahía espera el vapor ingles Bolivia para conducirlos a Iquique. L o s alrededores de la cárcel están invadidos por un inmenso jentío: damas de la mas distinguida sociedad se confunden con los hombres i las mujeres del pueblo, i al aparecer los reos, en medio


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de una doble fila de soldados, todas las manos se ajitan, saludando en silencio a las víctimas de la tiranía, demostración elocuente que pone de manifiesto lo unánime del sentimiento público a favor de la revolución. E l tren parte en medio de mudos adioses i todavía los sombreros i los pañuelos se ajitan en el aire, como votos de felicidad i de pronto regreso. Hasta en las mas lejanas i humildes chozas del camino se ven grupos de mujeres i de niños patriotas que al pasar nos saludan cariñosos i anhelantes. U n o que otro hombre viejo o inútil, pues los demás están en los ejércitos, baten también su sombrero a nuestro paso. L a impresión que estas manifestaciones producen en el ánimo de los que se alejan, es que todo el mundo odia al dictador i confía en el triunfo de la santa revolución. E l viaje tiene para nosotros una estraña mezcla de alegría i de tristeza. Después de largos meses de prisión, respiramos el aire libre de la campiña; nuestros pulmones se ensanchan al contemplar el vasto horizonte; pero mi corazón, dolorosamente atormentado por la situación angustiosa en que está la patria e inquieto por su porvenir, solo recobra su entereza en presencia de la fé profunda i sin nubes que se desborda del alma de la juventud que me rodea. ¡Heroicos i je-


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nerosos muchachos! Todos van a ofrecer sus vidas en rescate de nuestras viejas instituciones, i sus ardorosos pechos confían en la victoria con la misma sinceridad con que a los veinte años se cree en la eternidad del amor primero. Casi al anochecer, pues la noche desciende temprano en el mes de Julio, entramos en Valparaíso, i el tren se detiene frente al muelle del Matadero. Se nos va a embarcar como a las bestias destinadas al consumo. Un piquete de caballería, cuyos soldados están armados de carabina i de sable, vijila a los inermes prisioneros. S e nos forma en fila, se nos revisa uno a uno i se comprueba la identidad de nuestras personas, leyéndose en alta voz una lista que contiene nuestros nombres. Tan esquisitas precauciones tienen por objeto evitar que se deslicen, confundidos entre nosotros, algunos de los muchos patriotas que anhelan por ir a prestar sus servicios a la revolución. A pesar de estos cuidados, y a hai ocultos en las bodegas del Bolivia una docena de jóvenes que van a incorporarse al ejército de Iquique. Los patriotas son como los amantes: vencen con facilidad los obstáculos que para otros serian insuperables. E l mar está mui ajitadq; enormes olas se despedazan impetuosas contra las rocas de la playa i contra las columnas del muelle, haciendo crujir


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su enmaderación. S e prepara el temporal que al dia siguiente echó a pique una media docena de naves, haciéndolas chocar entre sí o contra los tajamares de la esplanada. Parece que el dictador tuviera a sus órdenes esas furiosas olas i las ajilara para hacernos sentir su indignación. Todos miramos con antipatía i recelo a ese mar torpe e injusto que en vez de recibirnos con benevolencia nos manifiesta un encono impropio de su grandeza. Nunca me he sentido noblemente conmovido en presencia del mar. ¡Es tan desleal i tan falso! ¿Quién puede confiar en su aparente calma i quién no tiembla ante sus ciegas furias? ¡Oh, la tierra!, ésa sí que es noble i buena! Hasta en la muerte nos presta albergue cariñoso a la sombra de sus árboles i nos conserva para siempre en su seno; mientras que el otro hace lo que no haria un bandido, nos arroja de sí i niega una sepultura hasta al mas grande i bueno de los hombres. I si otra vez me embarco, ya sabré guardar el secreto de estas líneas, que no me las perdonaría nunca el vengativo mar.


II

A pesar de la reserva con que la autoridad procede para que el embarque de los prisioneros no sea conocido del público, algunas personas llegan hasta el muelle i consiguen saludarnos. E n alta voz hablan de cosas insignificantes, mientras en tono bajo i aparentando distracción, nos informan de la situación política de Valparaíso i délos trabajos que se organizan para derrocar la tiranía. Desde la mañana de esc dia circulan tristes rumores: se ha descubierto una conspiración para entregar a la escuadra dos de las pequeñas torpederas. L a Guale pretendió escapar, pero su intento fué frustrado i sus tripulantes captura-


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dos. Se hacen en la ciudad numerosas prisiones. E s la eterna historia de los fracasos de los pueblos que luchan por su libertad. S e da la orden de embarco, i una de las grandes lanchas que sirven para el trasporte de los bueyes está ya repleta de pasajeros e inmediatamente se dirije a bordo del Solivia, fondeado mui afuera de la bahía. Otra lancha vacía ocupa su lugar i los prisioneros la asaltan deseosos de encontrarse a bordo, lejos del dictador, i a la sombra de una respetable bandera estranjera que es garantía para todos. E l temporal arrecia con violencia i gruesos goterones caen sobre nosotros; la embarcación es levantada por las olas a una altura increíble, i luego desciende al fondo del abismo que a su vez se convierte en una nueva montaña. E l descenso es tan profundo que se pierden de vista los mástiles de las naves i hasta las pobladas montañas, i al ascender de nuevo surje la elegante ciudad i la bahía cubierta de buques. E n medio de nuestra zozobra el espectáculo nos entretiene i hasta nos encanta. D e improviso se acerca a nosotros una gran lancha vacía gobernada por algunos remeros i en cuyo centro se ve de pié a un oficial que nos ordena trasladarnos a su bordo. E s difícil i mui peli-


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groso dar cumplimiento a su orden en medio del ajitado mar. Hai resistencias i protestas de nuestra parte; pero el oficial insiste con tono i actitud impertinente. —¿I para qué desea usted que nos traslademos a su lancha? —Porque la de ustedes debe regresar para conducir al Bolivia a los demás prisioneros. —¿I por qué no los conduce la de usted, que está vacía? E s o es lo mas natural. — A s í será; pero es la orden que tengo i la haré cumplir, E n medio de este incidente que amenaza convertirse en una agresión, llega hasta nosotros un bote a vapor, mandado por un ingles. —Pero, señor oficial, dice el buen británico con calmado acento, lo que usted exije es peligroso para estos caballeros. Y a ve usted que las lanchas no pueden juntarse i hai un verdadero peligro en trasbordarlos. — E s a es la orden. Pero en nuestra lancha nadie se mueve para dar cumplimiento a la orden inhumana del oficial. De improviso notamos con agradable sorpresa que la embarcación se aleja rápidamente remolcada por el vaporcito, i pronto nos encontramos frente a la escala del Bolivia, que asaltamos con


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denuedo, i ya a salvo sobre su vasta cubierta. Algunos esperaban todav铆a ver aparecer la lancha del oficial para exijir el cumplimiento de la orden; pero por fortuna no volvimos a ver al impertinente i cruel say贸n.


III Poco antes de las doce de la noche el Solivia parte con rumbo al norte; lleva sus bodegas repletas con un valioso cargamento para el ejército dictatorial que acampa en la provincia de Coquimbo. Sus camarotes también están ocupados en su mayor parte por viajeros i comerciantes de la costa que irán desembarcando en los diversos puertos. Pocos de nuestros amigos obtienen un alojamiento, los demás arreglan sus lechos sobre las mesas i sofaes del comedor, o en pleno aire, sobre la cubierta. E s hermoso ver marchar el vapor iluminado en medio de la negra noche. L o imprevisto del viaje i el contraste que ofrece nuestra vida de hoi con


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la de ayer, hace que esta escursion tenga para nosotros algo de fantástico. E l mismo temporal que nos azota, haciendo bambolear i crujir la nave, da cierto tono épico a la aventura. S e han apagado las luces de los camarotes i solo el comedor está iluminado débilmente; pero mui pocos son los que duermen; muchos se pasean desvelados en la cubierta, i los que descansan en sus lechos charlan en voz alta impidiendo el sueño de los otros. E l Bolivia se cimbra demasiado, las camas improvisadas se resbalan sobre los cojines de cuero, los cristales se chocan i producen un estrépito alegre, un canario que viaja en una jaula de bronce canta burlándose de la tormenta, i mi vecino, que y o creía dormido, levanta la cabeza i me dice que si él tuviera alas como el canario, también cantaría i sobre todo no haria el viaje en un barco tan incómodo como el Bolivia. A la mañana siguiente vemos aparecer algunos rostros pálidos por el mareo, pero que sonríen satisfechos comparando el calabozo del dia anterior con el inmenso i libre horizonte que se estiende ante su vista. E l dia es de alegre charla; se comenta nuestro viaje i destierro. ¿Estamos en libertad o se nos dejará en Coquimbo, vijilados por Carvallo Orrego, lejos de nuestras familias i amigos 4 de las ocultas influencias de los grandes centros de po-


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blacion? ¿Se nos conducirá a las Islas de Pascua, como se susurraba en Santiago i Valparaiso? Hasta esta idea desagradable nos divierte. L a dictadura, vista de cerca, es canalla i ruin; pero desde el mar es simplemente grotesca. E l vanidoso déspota, que tiene en sus manos la vida, el honor i la fortuna de los pueblos, es impotente en el océano, que solo puede recorrer a tientas. ¡Qué cómica i qué divertida se divisa de lejos la abigarrada chusma que esplota i aplaude al tirano! ¡Cómo avanzan hacia la Moneda en alegres partidas los aventureros de todas partes con el pecho henchido de ambición i de esperanza! Injeniosos artistas que hasta entonces no se habían atrevido a pasar cerca de la policía, entran ahora triunfantes i en pleno dia al Congreso, a los Tribunales de Justicia, se hombrean con los Ministros de Corte, con los Senadores i con los Ministros de Estado en la intimidad de los compinches. . . Mientras meditamos en el angustioso i cómico carnaval que ajita al pais, el vapor sigue indiferente su carrera. Anochece i no tendremos el placer de ver hasta el dia siguiente la anchurosa i alegre bahía de Coquimbo. A l fin se divisa su faro, cuya luz parece elevarse a inmensa altura i descender después hasta el nivel del mar, como movido por una máquina poderosa, ilusión producida por el movimiento del vapor. Pasamos VIAJE

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cerca de varios buques ingleses i americanos que forman la estación naval estranjera en el puerto de Coquimbo i fondeamos, casi a media noche, frente a la pequeña pero elegante ciudad, cuyos faroles de gas nos diseñan su radio. A l amanecer del dia 5 se presenta a mi vista la inmensa bahía en la que podrían evolucionar cómodamente las mas grandes escuadras. L a Serena está oculta por una espesa bruma que aumenta el humo de las chimeneas de sus hornos de fundición. U n a tenue claridad, producida por la incesante labor de las fábricas, indica el sitio donde reposa la antigua ciudad que fundó el capitán Bohon por orden de Pedro Valdivia. L a s nubes dejan en descubierto una serie de suaves colinas cubiertas de alegre verdor que se prolongan hasta Coquimbo. Entre estas ciudades se ostenta como una inmensa mancha oscura, el bosque de eucaliptus, propiedad del señor L a m bert i algunas aisladas quintas cuyos edificios parecen abandonados por la guerra. Pero lo mas orijinal, lo que fija con preferencia la atención del viajero, son las grandes rocas amarillas o de un gris claro, que forman la estraña colina de creación calcárea que se estiende al este de la bahía de Coquimbo i llega hasta la misma ciudad, semejando las ruinas de un pueblo marino formado de arcillas, de margas i de jaspes.


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Ademas de los buques de guerra hai en la bahía una docena de naves mercantes; pero como el mar sigue mui aj'itado, la inmovilidad comercial es completa. L o s viejos habitantes de Coquimbo aseguran que desde hace cuarenta años no se sabe de un temporal parecido en esta bahía eternamente impasible. L a ciudad parece desierta a pesar de estar ocupados sus alrededores por un ejército de diez mil hombres, i ni siquiera la novedad de ver llegar un vapor cargado de prisioneros lanza a la calle o al muelle a sus indolentes habitantes. Solo cuando el capitán de puerto se dirije al Solivia se ve en la plaza un grupo de paraguas que resguardan de la lluvia la personalidad de algunos empleados públicos. U n movimiento de curiosidad se produce entre los pasajeros del Solivia al ver llegar al capitán de puerto acompañado de varios oficiales del ejército dictatorial. Son estos honorables sujetos los que sostienen aquí la tiranía de Balmaceda i se aprestan a pelear los primeros contra el ejército constitucional que se organiza en el norte, i cuyos primeros batallones ocupan la provincia de Atacama i sus avanzadas amenazan a la S e rena. Uno de los jóvenes prisioneros reconoce al capitán de puerto i comunica en voz baja su


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nombre i antecedentes a sus demás compañeros. L a hilaridad, la sorpresa i la alegría se pintan en los rostros de todos cuando se sabe quién es el capitán. Algunos rien a carcajadas i pretenden organizar una manifestación en honor a la primera autoridad, pero los mas discretos la evitan recordando a los imprudentes que todavía estamos en aguas dictatoriales i que a la menor lijereza de nuestra parte se nos puede hacer desembarcar. Pero cuando el capitán de puerto regresa a tierra en la falúa oficial, gobernada por ocho robustos remeros, sobre cuyas cabezas ondea avergonzada la bandera tricolor, las comprimidas risas estallan sonoras en la cubierta del Solivia. E l capitán, que tiene el grado de teniente coronel del ejército dictatorial, ha sido payaso de uno de los circos que periódicamente recorren las principales ciudades de Chile. Algunos dudan de la verdad de este descubrimiento, pero los empleados del vapor la confirman: conocen personalmente, uno a uno, a todos los acróbatas porque muchas veces los han conducido con sus carpas a bordo de la nave. Este hallazgo me llena de entusiasmo i corro a saludar al brillante guerrero; pero éste, receloso, parece comprender que su disfraz no le ha ocultado lo bastante, i trata de evitar toda manifestación; pero yo, sombrero en mano, le hago desde


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la cubierta la mas amable reverencia, i él me contesta con aire galante, el brazo cstendido con bondadoso desenfado i los dedos de la mano recojidos en forma de canastilla, i este arranque natural me revela por completo al artista ecuestre. L a s risas estallan a bordo mientras el bote se aleja llevándose al payaso vestido con el traje de los oficiales superiores del ejército de Chile i cobijado bajo nuestra gloriosa bandera. E n la tarde el mar está mas tranquilo ¡ se da principio a la descarga del vapor. Grandes lanchas repletas de harina, de charqui, de fardos de pasto seco, se dirijen al muelle i pronto regresan vacías para repetir su tarea. E l trabajo se hace con actividad, como si se temiera ver aparecer alguna nave de la escuadra constitucional que sin duda recojeria para sí la valiosa presa cuyo valor se estima en doscientos mil pesos. A bordo del Bolivia se hacen votos por que esa nave aparezca, capture la carga i dé libertad a los prisioneros que aun se creen amenazados. Todos los datos recojidos respecto al estado de la opinión pública en la provincia de Coquimbo son desfavorables a nuestra causa; la mayoría de los coquimbanos pertenecen al partido del dictador, i esplican su adhesión al infame réjimen diciendo que Balmaceda les ha prometido un ferrocarril, ni mas ni menos como se disculparía


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una mujer de haber perdido su honor porque su amante le habia ofrecido un aderezo. Cuando tales frases se escuchan en boca de personas decentes sin que el rubor les encienda el rostro, parece que la dictadura se debiera, mas que a Balmaceda, al esp铆ritu de corrupci贸n quejermina en algunas provincias i que fuera, mas que la obra de un hombre, el efecto de una situaci贸n.


IV L a ma単ana del dia 6 aparece iluminada como ma単ana de primavera. E n el cielo se ajitan blancas nubes que el sol parece empe単ado en despedazar. L a s mas oscuras i espesas se ciernen sobre la Serena; pero un oblicuo i largo rayo de sol, que semeja el dedo de alguna divinidad, desciende sobre el pueblo como para indicarnos su sitio. Gracias a esta luz se divisan las torres i edificios mas elevados que surjen de entre el verde follaje de los huertos. L a Serena es una ciudad de flores, de mujeres bonitas i de dictatoriales. Tiene todo lo bueno i lo malo que puede crearla naturaleza, i esto sin contar a sus famosos gatos, los mas lindos de Chile, de suave i el辿ctrica piel.


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L a s suaves colinas que circundan la bahía parecen mas verdes i alegres que el dia anterior, como si se regocijaran al sentir el calor que desciende del cielo. U n a brisa acariciadora llega hasta el Bolivia. S e aspira olor de toronjiles i de claveles. E l mar, mucho mas calmado, reproduce el brillo del cielo i su ajitacion no tiene el aspecto tenebroso de la cólera, sino el del contento. L o s buques anclados dan también señales de alegría; los marineros estienden sus ropas al sol como si hubieran perdido el temor a que una nueva tempestad las moje, i del barco de guerra ingles se escapan los acordes de una banda de música. E s t a mezcla de luz, de fragancia i de armonía nos hace felices i olvidamos todos nuestra situación de presos i nos creemos seres libres. Si no me dominara la idea de los grandes peligros que amenazan a la patria, quisiera vivir en este sitio que invita al descanso. E n una de esas blancas casitas ocultas entre las arboledas puede uno amar i ser amado por algunos días, aprovechando una temporada de ternura, no mui larga, para que la fiel amada no se aburra i se escape con algún capitán de buque. Durante todo el dia continúa la descarga del vapor, tarea que se termina en la noche. Algunos pasajeros dictatoriales que desembar-


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carón en Coquimbo regresan abordo con noticias siniestras que revelan en la mayor reserva a varios de los prisioneros. Tanto en Coquimbo como en la Serena se repite que los prisioneros políticos serán enviados a las Islas de Pascua. Esta noticia, que confirma los rumores que sobre el particular circularon en Santiago i Valparaíso, es creída por muchos, i en el acto se organiza una resistencia para diríjir el buque, por la razón o la fuerza, hacia el primer puerto ocupado por las armas constitucionales. Figuran al frente de este movimiento salvador los señores Juan Walker i Pedro María Rivas. E n tan críticas circunstancias se descubre entre nosotros a un marino capaz de dirijír las difíciles maniobras del Bolivia: este improvisado hombre de mar es el célebre corresponsal de El Mercurio durante la campaña contra el Perú i Bolivia, don Eloi T. Caviedes. L a empresa es atrevida i la responsabilidad inmensa, i aun cuando algunos temen ir a parar al polo antartico o a los abismos del mar, semejante cambio de itinerario no seria peor que el de las Islas de Pascua. L a noche, que es sabia consejera cuando uno duerme tranquilamente en su lecho, no lo es tanto cuando se pasa en el camarote de un buque, sintiendo el salva-vida bajo las costillas como una permanente amenaza; la noche, repito, en vez de


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disipar estos temores, les dio con sus sombras mas vastas proporciones. E l vapor aviva sus fuegos, preparándose para la partida, i los que están al cabo del misterioso proyecto avivan también su decisión i entusiasmo para el ataque. Se preparaban las armas: cuatro revólvers. Los que miran con calma el desarrollo de esta aventura se creen tan víctimas del dictador como de sus propios amigos i salvadores. No se escucha la voz de la prudencia, que es estimada como un sentimiento de cobardía; como en estos casos lo que mas se teme es aparecer como un cobarde, al fin todos, los que se imajinan que se les conduce a la Oceanía como los que creen que se les lleva a Iq.uique, están de acuerdo para organizar el plan de resistencia. E l fondo de esta comedia no puede ser mas divertido: unos van a combatir porque el vapor se dirije a Iquique, i otros porque marcha hacia las Islas de Pascua, i todos de acuerdo! A l fin el vapor abandona la bahía de Coquimbo sin que su tripulación se dé cuenta de la oculta zozobra que domina a los viajeros; pero el aire inquieto i las misteriosas conferencias de los conspiradores llama la atención del contador i pronto recelan los unos de los otros. Felizmente el ataque se postergó para el dia siguiente, pues


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hasta ese momento la aguja de Caviedes estaba de acuerdo con la del capitán: el vapor sigue hacia Caldera, sin alejarse de la costa de Chile, cuyas sombras divisamos a la débil claridad de una luna poco llena. Uno de nuestros compañeros cometió la indiscreción de interrogar al capitán sobre el rumbo que seguía el Bolivia i el destino de los pasajeros; le revela los rumores que circulaban en Coquimbo i que traían alarmados a los ex-reos políticos. E l capitán, un ingles de carácter franco i caballeroso, i mui decidido amigo de la revolución, al escuchar estas revelaciones se echó a reír de una manera casi impropia de la mesura i etiqueta británicas. L a bandera inglesa, la libre i gloriosa bandera que cubre los mares, no se presta jamas a esas traiciones. Los cuatro revólvers vuelven a sus cajas, Caviedes pierde la oportunidad de conducirnos equivocadamente a las islas de Pascua, i los conspiradores se echan a dormir tranquilos i al parecer mas satisfechos de este resultado pacífico que de una gloriosa pero sangrienta victoria.


V Pero si el peligro personal qtie corrian los viajeros se ha disipado en una sencilla esplicacion con el capitán del Bolivia, aun nos molesta otra mala noticia recibida a la hora de nuestra partida de Coquimbo. U n escuadrón de caballería dictatorial ha sorprendido en el valle del Huasco a la caballería constitucional que manda el bravo comandante Ovalle. • E n medio del desorden de una sorpresa, nuestra tropa no ha tenido tiempo de organizarse, siendo en su totalidad dispersada. Casi todos los oficiales habrían caido muertos, heridos o prisioneros en esa triste noche. Estas noticias las recibimos con la correspon-


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diente reserva, pues siempre los triunfos de B a l maceda se exajcraban hasta hacerse inverosímiles. E s t a vez, sin embargo, nos hace dar crédito a la versión del momento el carácter de sorpresa que se le atribuye en medio de la improvisada fiesta de una cazuela. Siempre las cazuelas nos han sido fatales, i de esto tenemos en nuestra historia militar mas de una lección sangrienta. L a s cazuelas i la imprevisión han sido los dos mas grandes adversarios de Chile. ¿Cuál de las desgracias públicas que nuestra historia lamenta, no ha tenido su oríjen en la imprevisión, en la confianza o en la cazuela? Suplementos a los periódicos de Coquimbo i de la Serena que llegan ocultos hasta el vapor, anuncian en pomposos títulos el triunfo del dictador. Todos lamentan la muerte de algunos oficiales conocidos, la magnífica tropa perdida en un encuentro que bien pudo evitarse, siendo la caballería de nuestro ejército tan escasa i difícil de reemplazar. E l Bolivia marcha hacia Caldera marcando diez millas por hora. De improviso se descubren varios humos en el horizonte.- Son naves de la escuadra constitucional que se dirijen al sur. L a distancia considerable a que el Bolivia marcha ahora de la costa despierta sospechas en


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nuestras naves de guerra: el CacJiapoal se detiene sobre su máquina mientras la O Higgins sigue en nuestro reconocimiento. Hai un momento de persecución; el capitán del Bolivia comprende lo que pasa i detiene la marcha de su uave. L o s dos buques amigos se aproximan, i al reconocerse, un viva estruendoso se escucha a la vez en el vapor i en la corbeta. Un oficial de la 0'Higgins pasó a bordo del Bolivia. Y a se sabia en Iquique el combate de Vallenar, que no habia sido tan ventajoso para las armas dictatoriales como lo aseguraba la prensa de Coquimbo; i la escuadrilla que estaba a nuestra vista conducía un refuerzo de mil hombres para el valle del Huasco. S e charla un instante con el joven marino, se le confunde a preguntas sobre el número i organización del ejército del norte i se le obsequian los suplementos que sobre el reciente combate han dado a luz los periódicos de Coquimbo. E l marino contesta con sonrisas i medias palabras que nada dicen, i regresa a su nave mientras el Bolivia continúa su interrumpida marcha hacia el norte. 1


VI E l 8, a medio dia anclamos en la magnífica rada de Caldera. Un sol ardoroso, que se asemeja mucho a un sol tropical, cae sobre nosotros. Caldera causa una triste impresión: a primera vista se conoce que es una ciudad casi abandonada i en plena decadencia. Sus anchas calles desiertas, algunos grandes edificios construidos en la época de su prosperidad i que hoi, vacíos en su mayor número, se arriendan casi de balde, manifiestan la instabilidad de esa riqueza minera, que improvisa grandes pueblos que viven un dia. Caldera tiene mas que ninguna otra ciudad del norte el aire de un campamento, es desparramada i baja; los pocos edificios que se alzan sobre los


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demás, recuerdan las ilusiones que sus dueños concibieron de crear un pueblo elegante, donde se acumulara la vida industrial de Chile i la riqueza inmensa de Chañarcillo. Estos pueblos mineros, sin pasado i sin porvenir, entristecen el ánimo de una manera desdeñosa: nacen, viven i mueren sin alcanzar a formarse una historia i una civilización; sus ruinas son de madera i sus obeliscos el horno de fundición apagado por el agotamiento de la mina. En medio del torbellino dé la lucha por la vida, del anhelo por adquirir una fortuna rápida, no se crea nada sólido i que viva mas allá del hombre. Llenarse los bolsillos i embarcarse precipitadamente para ir a disfrutar en otra parte de la fortuna que se le ha arrancado a la tierra, es el empeño de todos; i sin embargo, aquí es donde se ha forjado la raza mas pujante de Chile, la que ha conquistado el desierto palmo a palmo, la que ha invadido con su espíritu de progreso el Perú i Bolivia, la que ha construido con su oro i sus potentes brazos los grandes ferrocarriles de la América meridional, el de Antofagasta a Oruro i el del Callao a la Oroya, la que se habia apropiado T a rapacá mucho antes que la Esmeralda se hundiera en la inmortal hazaña de Iquique. E l hombre del sur que llega a estas rejiones, tanto el porfiado huaso de Colchagua, como el


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agreste i varonil montañés del Nuble i el ratero, pero habilísimo roto de Santiago, se trasforman como por encanto en ciudadanos que tienen conciencia de su valer. E l alto jornal les da independencia i crea en ellos necesidades de hombre civilizado; el duro trabajo de horadar montañas i descender al fondo de la tierra para estraer sus riquezas, desarrolla su atrevimiento i sus fuerzas; i el patrón agrícola, que cuida el zapallo i los porotos con una vijilancia que no se tiene en el norte con las barras de plata i las pepas de oro, ha sido reemplazado por otro mas desprendido i menos vijilante. L a s calles de Caldera están cubiertas por una gruesa capa de arena que a medio dia el sol caldea con sus ardientes rayos. E s a s arenas parecen llegadas del desierto arrastradas por los vientos, i se piensa que con los millones que los mineros derrocharon en otro tiempo en sus rumbosas francachelas, este pueblo podría tener sus .calles cubiertas con arenas de oro, que ahora los ociosos del sur recojeríamos a puñados. Hai en la ciudad dos o tres restaurants de aspecto mui decente i cuyos comestibles agotaron los setenta prisioneros del Solivia, y a convertidos en hombres libres i con buen apetito. L a comida del vapor nos tenia desesperados, nó porque fuera mala, sino por la detestable salsa con que se conVIAJE

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dimenta desde la sopa hasta los postres; todos protestaban de ella i la comían gruñendo. Faltaba un hombre de carácter que, como en las revoluciones, se pusiera al frente de los descontentos; este hombre apareció mas tarde, en la travesía de Caldera a Antofagasta, i el aborrecido aliño fué suprimido de nuestros platos, con gran contentamiento de los ingleses, que doblaron su ración. E s t a salsa, mas vieja que la Magna-Carta, está encarnada en la cocina inglesa como el parlamentarismo en sus hábitos políticos, i es estraño que la gran nación que ha producido un Bacon, un Shakespeare i un Gladstone, no haya dado a luz todavía a un Savarin, que eche abajo esa detestable droga. D e la pasada grandeza de Caldera quedan dos monumentos vivos: la gran maestranza que era> i no sé si todavía lo es, la primera de Chile, i el histórico ferrocarril a Copiapó i Juan Godoi. F u é en esta parte del continente sud-americano, donde la locomotora dejó oir sus primeros silbidos, hace y a cuarenta años. Este grito del progreso debió resonar en las montañas i en los valles como algo misterioso i aterrador; esa gran bestia irresistible cuyas fibras de acero han ido estendiéndose por todo el continente, sin que cordilleras i rios* la detengan, miró por primera vez con su ojo penetrante estas inmensas soledades


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donde ahora domina sin rival. Todos los leones de la cordillera i de las sierras, todos los monstruos de los rios, de las llanuras i de los bosques de Am茅rica debieron sentirse sobrecojidos de espanto ante la nueva fiera bienhechora que venia a disputarles sus dominios, i este grito humano i civilizador parti贸 de Chile, parti贸 de aqu铆, de estas rejiones que sufren hoi una decadencia pasajera.


VII L a gran novedad que ofrecía Caldera en esos momentos era la presencia en ella de alguna tropa del ejército constitucional. Veia por primera vez a los soldados de esas lejiones que hicieron la campaña homérica de Tarapacá, venciendo tan completamente al grande ejército del dictador, cuyos restos .se encontraban desparramados en tierra estranjera, unos al norte i otros al oriente de Chile. Muchos de esos soldados eran mineros de T a l tal, otros de Antofagasta i A t a c a m a i otros de las salitreras, i todos se manifestaron tan completamente convencidos del triunfo, que comunicaron a nuestro espíritu indeciso e incrédulo la fé de


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que rebosaban sus corazones. Me sorprendió esta frase de un minero de Taltal:—"¿Cómo no hemos de vencer a los que están defendiendo una causa tan mala; ademas ellos están mandados por canallas i nosotros por hombres patriotas que ni sus sueldos cobran.n E l carácter serio, retraído i silencioso de estos soldados imponía respeto. Eran los mismos que en los campos de batalla avanzan i avanzan sonriendo, sin retroceder j'amas, bromeando i riendo de la muerte. A l verlos me parecía cierta la frase que habia oído en boca de alguien: " M a s se asusta la muerte de matar a esos hombres que ellos de morir.H Estaban muí mal vestidos; sus traj'es blancos, de tela ordinaria, no tenían mas adorno que el distintivo de la franja colorada que ostentaban con orgullo en su brazo derecho. Tratamos de hacerlos referirnos algunos episodios de las siete batallas que en ocho dias se pelearon en Tarapacá, pero parecía que no daban importancia a esos sucesos. Haciendo yo el elojio de su valor i de su patriotismo, uno de ellos me dijo: " L o s oficiales sí que son valientes.n Otro añadió: "i nos cuidan como a hermanos; nos dan hasta sus cigarros i nos prefieren en las raciones.n—"¿Están, pues, contentos?..—"Bah! si todos somos voluntarios, i el que no quiera pelear se va sin que le detengan. A q u í nadie se deserta.n


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A I ver la firmeza i el espíritu resuelto de esta tropa, me parecía imposible no vencer. Y a se tenia conocimiento en Caldera de la llegada a Iquique del vapor Maipo, que conducía las cápsulas para los Mannlincher, cañones de largo alcance i cinco mil Grass de primera clase. Estaban armados i podían marchar inmediatamente sobre Coquimbo o Valparaíso. Alguien trató de conocer lo que pensaban los soldados de la cooperación que los políticos i patriotas de Santiago dispensaban al ejército espedicionario, pero guardaron al respecto el mas prudente silencio.—Se conoce que solo confían en sus propias fuerzas, dijo el que los había interrogado. Tanto mejor que así sea. Pero y o no estaba de acuerdo sobre esta interpretación tan a fondo del silencio de los soldados.—En S a n tiago no se sublevarán jamas, ni harán nada! dijo uno mas impetuoso. . Con esta opinión sí que estaba de acuerdo, i a medida que avanzaba hacia el norte sentía que era la opinión unánime de estas provincias. D e aquí nacían sus colosales esfuerzos por salvar al pais de una tiranía que se arraigaba, creando intereses positivos ante los que principiaban a inclinarse muchas frentes. Cuando penetraba esta horrible verdad de la decadencia moral de Chile, una especie de patriótica indignación me dominaba.


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.¿Quién o quiénes eran los culpables? Buscábalos en la política que halaga i premia a los hombres aun cuando sean viles, i en el ejemplo corruptor que esto produce en los demás; i mui principalmente veia jerminar el mal en el sistema de elevar a los puestos de honor a hombres sin carácter i sin doctrina. E s a multitud de personalidades fofas, que vivían en cierta atmósfera de dignidad gracias a lo regular de nuestro sistema de gobierno, no habían sido por cierto la obra de la dictadura, sino de los partidos oficiales que trataban de formarse mayorías sumisas. L a misma Constitución del 33, cuya defensa proclamó el Congreso secundado por la Escuadra, con su espíritu de poderoso centralismo, habia contribuido a abatir el carácter de los hombres hasta el punto de hacer de uno de los pueblos mas viriles en la guerra uno de los mas indolentes i sumisos en la política. Durante los ocho meses de la dictadura no hubo en Santiago un solo hecho que manifestara carácter personal: los sayones de la dictadura se paseaban desdeñosamente por los sitios mas concurridos de la ciudad sin que fueran molestados, sin que nadie castigara a los agotadores de mujeres. Talca, ciudad ingobernable en tiempo de libertad, vivió sumisa i tranquila aplastada por l a . bota de un sayón que en la mañana del 29 de Agosto huyó


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de la Moneda implorando el perdón de los vencedores. E n medio de esta corriente de sumisión no hubo sino dos notas discordantes: el balazo de Alfredo Irarrázaval Zañartu i el zopapo de Ladislao Errázuriz. J a m a s se dio un bofetón mas solemne: en medio de la ansiedad de todos i de un pomposo desfile militar, ese ruido de mejilla resonó en el pais como una esperanza i un aliente, i el bravo e imprudente coloso que lo recibió, desplomándose a su empuje, pareció como una alegoría profética de la dictadura vencida.


VIII U n a noticia desagradable circuló a medio dia entre los alegres jóvenes ex-prisioneros del Bolivia. S e habia recibido de Iquique un telegrama firmado por el señor Irarrázaval, Ministro del Interior, en que se hacia presente la conveniencia de que todos los que pensaban incorporarse al ejército constitucional se quedaran en Caldera. E s t a orden lójica,—puesto que la provincia de A t a c a m a iba a ser el centro de la organización militar, i no convenia perder el tiempo en continuar viaje a Iquique para tener que regresar inmediatamente,—causó, sin embargo, en el espíritu de aquellos jóvenes la mayor contrariedad. E r a una cruel desilusión. Todos deseaban ver a Iqui-


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que, la querida ciudad que durante tanto tiempo había sido una especie de tierra prometida. A h í estaba el Gobierno que representaba la legalidad i cuyos hombres despertaban en el corazón de la juventud una especie de adoración; ahí estaba el gran centro de la vida militar, Canto i Körner, el brillante e invencible ejército que habia ganado la provincia de Tarapacá, los amigos afortunados i gloriosos que habian tenido la dicha de esponer sus vidas por la libertad de la patria. S e queria ver los barrios destruidos de Iquique, la Aduana en que Merino J a r p a i sus compañeros se defendieron como héroes. Por un momento hubo una especie de insubordinación entre esos reclutas. ¿Se obedecería la orden? ¿Tan rápidamente marchaban los acontecimientos que no se les permitiría dar un corto paseito por Iquique, a ellos que habian estado presos seis meses? Pero dos terribles i fieros ciudadanos, los señores Pedro María Rivas i J u a n Walker, los llamaron al cumplimiento del deber. ¿Venían, acaso, a pasear? E l momento era solemne: en Santiago esperaban impacientes aloslibertadores; se venia a pelear i nó a divertirse. U n grito entusiasta de adhesión a estas palabras resonó en los fervorosos pechos i todos se cuadraron a la voz de ¡A Caldera! Buscaron apresuradamente sus equipajes, se despidieron de los


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amigos que seguían a Iquique i descendieron a tierra. ¡ Y a eran soldados! Entre esas despedidas nos impresionó profundamente la del joven Horacio Lémus. Bravo i noble muchacho, nuestro amigo de prisión durante cuatro meses i que tenia el presentimiento de su muerte. —¡Acuérdese de mí! me dijo con varonil ternura, porque voi a morir en el primer encuentro. N o entraré triunfante a Santiago, pues sé que no podré contenerme al divisar a esos infames. I agregó con resignación i casi con alegría: —Mejor que muera joven i en medio de un campo de batalla. ¿No es una gloria? Fué herido mortalmente en la Placilla i espiró algunos dias después. Siempre le recordaré como a uno de los espíritus mas nobles, mas jenerosos i sinceros que he tenido la fortuna de encontrar en mi camino.


IX Quisiera alejarme de Caldera sin traer a la memoria i sin consignar en estas pajinas el mas triste de los atentados que manos chilenas ejecutaron jamas contra la patria; pero ahí está visible para todos, en plena bahía, la punta del palo mas alto del Blanco Encalada sumerjido, que recuerda e indica el sitio de la catástrofe, como un inmenso dedo que amenazara i pidiera justicia. L a escuadra fué siempre para Chile la mas constante de sus preocupaciones; comprimido entre inmensas moles de granito, solo tiene fácil i espedito el anchuroso camino del mar, i su instinto de pueblo comercial i navegante le ha indicado que está ahí su peligro i su grandeza. D o -


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minados por este sentimiento, los hombres de la revolución de 1 8 1 0 realizaron el mayor de los prodijios: la creación de la primera escuadra nacional. Ninguno de los países de América que luchaban por su independencia, hizo un esfuerzo mayor de patriotismo i de enerjía que el que realizó O'Higgins organizando aquellas cuatro tablas, de las cuales, según su propia espresion, dependía la libertad del Nuevo Mundo. L o que esa escuadra hizo los chilenos lo recordarán siempre: en poco tiempo nos dio el dominio completo del Pacífico, i durante tres cuartos de siglo conservamos sin contradicción ese glorioso dominio. Pobres i desconocidos, sin rentas i sin crédito, hemos hecho los mayores esfuerzos por mantener con decoro nuestra modesta bandera, esperanzados en verla flamear algún dia sobre una escuadra poderosa; i a medida que nuestra riqueza crecía, un nuevo buque, mas fuerte que el anterior, aumentaba el poder naval de la R e pública, en medio del regocijo de todos los chilenos. L a construcción de una nueva nave para nuestra escuadra llegó a constituir una fecha histórica; i cuando hablamos de las dotes de nuestros hombres de Estado, citamos como un ejemplo de su previsión i patriotismo la cooperación mas o menos poderosa que hayan prestado a la escua-


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dra. N o habia sobre la tierra de Chile dos monumentos que fueran tan queridos para el pueblo, como esas dos fortalezas que se mecían en el

mar: el Cochrane i el Blanco Encalada. Vimos durante la campaña hechos tan monstruosos, que los chilenos llegamos a imajinarnos que Balmaceda podia intentarlo todo, lo mas audaz i lo mas cínico; vimos talar los campos, saquear el Erario, azotar mujeres, glorificar a los pillos, fusilar a los patriotas i escarnecer todo lo que era digno de respeto i de aprecio; pero nadie se imajinó que el tirano intentara destruir la escuadra de Chile, los buques que eran la defensa i la gloria de la nación. E l dictador tenia, sin embargo, bajo sus órdenes los elementos necesarios para acometer todas las empresas: tahúres que deseaban rehabilitarse i valientes truhanes, capaces de desbalijar a las imájenes de los templos. Con semejantes elementos organizó su escuadrilla, i en la tarde del

1 7 de Abril la Lynch, la Condell i el Imperial salieron de Valparaíso en busca de una aventura fácil. Mientras la escuadra del dictador se dirijia al norte, una parte de la del Congreso, compuesta de los blindados Huáscar i Blanco Encalada, de la cañonera Magallanes i de algunos trasportes a vapor, marchaba hacia el sur con el


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objeto de tomar posesión de Caldera i de toda la provincia de Atacama. Caldera fué ocupada sin resistencia; el ejército del dictador que mandaba Stephan huyó en dirección a la Arjentina, como el ejército de Cámus, en Antofagasta, habia huido en dirección a Bolivia i el de Arrate en dirección al Perú, realizando la mas curiosa invasión pacífica de" todas las naciones vecinas. L o s soldados que diez años antes vencían al Perú i Bolivia, entraban ahora en esos mismos territorios como derrotados siervos de la tiranía i entregaban a los vencidos de entonces sus armas i sus estandartes victoriosos en cien combates. L a flotilla del dictador observaba los movimientos de nuestra escuadra i sabia que el Blanco Encalada estaba solo en Caldera. E n la tarde del 22 de Abril las contra-torpederas entraron a una caletilla situada algunas millas al norte de ese puerto, donde permanecieron hasta las tres de la mañana del dia siguiente. E l Imperial, a las órdenes de Garin, surtido de carbón i provisiones para un mes, siguió rumbo al norte, debiendo esperar a las otras naves en sitio determinado. S e asegura que al anochecer del 22 un bote de tierra llamó a la Lynch i comunicó a Fuentes que el Blanco Encalada se encontraba solo, anclado en la bahía, i que si deseaba sorprenderle no habia tiempo que


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perder. E n el acto se arregló el plan de ataque, debiendo pasar por Caldera después de oscurecer, i como a las tres de la mañana entrarían a la bahía por el norte, yendo la Lynch adelante, como a doscientas yardas de distancia; una vez dentro de la bahía, la Lynch se dirijíria por estribor i la Condell por babor, i después de acercarse todo lo posible lanzarían los torpedos a la nave que yacia anclada i amarrada a una boya. A bordo del Blanco reinaba la mayor confianza i ni siquiera se hacia el servicio de ronda que prescribe la Ordenanza. Una luna llena, que iluminaba el mar, dificultaba la sorpresa; pero permitía a las naves asaltantes divisar despejado el camino que las conducía hasta su adversario. Poco después de las cuatro de la mañana la Condell se acercó al blindado, i a la distancia de trescientos metros dirijió tres torpedos que no dieron con la nave. E n pos de la Condell, que prosiguió su rumbo a todo vapor, siguió la Lynch, que se acercó hasta unos cincuenta metros del buque enemigo, i disparó dos torpedos, lanzados por el mismo comandante Fuentes, uno d e los cuales pasó rozando lijeramente la proa, mientras el otro daba en el centro del costado, produciendo una lijera esplosion que pareció provenir del departamento de la máquina, i casi instantáneamente, en el espacio de solo cinco o seis mi-


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ñutos, el Blanco Encalada se inclinaba sobre el costado herido i se hundía en el mar, a ocho brazas de agua. A l primer torpedo Whitehead lanzado por la Condell, uno de los marineros que montaba la guardia del blindado dio la señal de alarma; pero como los cañones no estaban cargados ni habia vapor en la máquina, la defensa se hizo imposible. E l buque se hundía con su tripulación, i en tan solemne instante solo predominaba el sentimiento natural de la propia conservación. L a jente se arrojaba al mar i perecía envuelta en las violentas corrientes que producía el buque al sumerjirse; algunos, mas tranquilos i previsores, esperaron que el buque desapareciera por completo en el mar antes de lanzarse al agua, pues veian también el horrendo e inútil sacrificio de sus compañeros. Así, manteniéndose en el agua hasta que fueron recojídos por los botes que de tierra enviaron al socorro de los náufragos, pudieron salvar los señores Barros Luco, presidente de la Cámara de Diputados; Goñi, comandante del blindado, i varios otros oficiales. E n esta catástrofe, increíble obra de la imprevisión de unos i de la audacia de los otros, perecieron 225 de los tripulantes del Blanco Encalada, i entre las víctimas mas ilustres se recordará siempre el nombre VIAJE

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de Enrique Valdés Vergara, uno de los corazones mas esforzados que la revolución tenia a su servicio. Terminada esta desgraciada sorpresa, la Conde/1 i la Lynch hicieron rumbo al sur con el propósito de atacar a los buques de la escuadra congresista que se encontraban en Carrizal Bajo. A las 6 A . M. divisaron al trasporte Aconcagua, mandado.por el bravo i sereno comandante Merino Jarpa, que se dirijia al norte después de haber desembarcado en dicho puerto la tropa que conducía. E n la creencia de que el trasporte estaba armado de un cañón de grueso calibre, lo dejaron pasar, situándose las torpederas a los costados del vapor, a una distancia de 600 metros, i lo persiguieron en seguida, haciéndole, con mal éxito, un sostenido fuego de artillería. E l comandante Merino J a r p a era hasta ese momento la figura mas brillante que la revolución habia hecho surjir en la escuadra: poseia el valor sereno de los jefes i de los hombres de mando; desconfiado i previsor, no perdía de vista, ni en medio de los mas grandes conflictos, los detalles mas nimios que contribuyen al éxito. Todas sus espediciones habian sido afortunadas, i su defensa de la Aduana de Iquique es una lucha troyana que ningún episodio de esa campaña homérica de Tarapacá ha superado.


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A las 7 A . M. de la mañana del 23, el comandante del Aconcagua divisó, como a.siete mil metros de distancia, a la altura del Morro Copiapó, a la Lynch i a la Condell, i ordenó inmediatamente ponerla proa hacia ellas, tocar zafarrancho i aumentar la marcha del vapor. Cuando estuvo a cuatro mil metros del adversario, rompió los fuegos con los cañones de tiro rápido, fuegos que fueron contestados con una rapidez i precipitación que parecía, por lo nutrido, mas bien descargas de fusilería que de cañón. E n el primer momento las contra-torpederas se abrieron, como para tomar entre dos fuegos al Aconcagua; pero luego desistieron de su intento, talvez porque de esa manera permitían al trasporte aprovechar de su artillería por ambas bandas, i las dos naves se colocaron por la mura de babor. E n el instante en que efectuaban esta evolución, la Lynch recibió una granada que le hizo escapar mucho humo i vapor, cubriéndola por completo por el espacio de dos minutos; desde ese momento disminuía su andar, quedándose atrás, mientras la Condell seguia al trasporte paralelamente, a distancia de mil quinientos metros. N o pudiendo el Aconcagua en esa posición utilizar toda su artillería, inclinó su proa hacia la Condell, disparándole sus cañones de a trece. E l torpedero aumentó su andar i se retiró hacia afuera.


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E l Aconcagua continuó haciendo fuego hasta que sus dos lijeros adversarios estuvieron fuera del alcance de sus cañones, i solo entonces se dirijió a Caldera, donde el victorioso Merino J a r p a tuvo conocimiento de la catástrofe del

Blanco. " E s t e encuentro, dice modestamente el comandante del Aconcagua, en su parte oficial al jefe de la escuadra señor Montt, ha puesto de relieve la idea que teníamos de que las torpederas solo son eficaces para un ataque sorpresivo i que no valen como buques de combate, como les habrá hecho meditar a los marinos dictatoriales ver que durante hora i media de reñida lucha no hanobtenido ventaja alguna sobre un simple vapor mercante, trasformado en buque de guerra, solo por habérsele colocado algunos cañones de poco calibre; lo que hace ver que el dia que se encuentren con alguno de nuestros buques de guerra que pueda obligarlas a combatir, están perdidas.n

N o fué, pues, el humo de la Warspite que venia del norte i que los marinos dictatoriales confundieron con el crucero Esmeralda, la causa de la fuga de las contra-torpederas en el combate del Morro Copiapó, sino el empuje atrevido del comandante Merino Jarpa.


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E s indudable que la presencia de la Warspite contribuyó a aumentar el desconcierto que reinaba a bordo de las torpederas; pero y a la actitud del Aconcagua habia puesto en retirada a sus dos adversarios. L a Warspite, que venia de Iquique para V a l paraiso, conducía a su bordo al almirante Hotham que por encargo de los Ministros de Inglaterra i de Alemania en Santiago, de acuerdo con B a l máceda, habia ido a proponer negociaciones de paz a la Junta de Gobierno de Iquique. Hotham entró a Caldera, e informado de lo ocurrido, siguió viaje a Coquimbo, desde donde comunicó por telégrafo al dictador el hundimiento dei

Blanco Encalada. L a noticia cubrió de luto a Santiago. S e sabe que en todos los hogares patriotas se derramaron lágrimas por esta desgracia. S e lamentaba la pérdida de la gran nave, se lloraba la muerte de los tripulantes i se temia que este golpe comprometiera el éxito de la revolución. E l comandante Moraga comunicaba en su parte oficial a Balm.aceda que el monitor Huáscar también habia sido echado a pique por otro torpedo, lo que hacia mas intenso el dolor producido por esta catástrofe. S e habia perdido casi la mitad de la escuadra!


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Entonces ocurrió lo que siempre sucede en medio de las grandes desgracias: se acusó a la escuadra de imprevisión i de torpeza. L a campaña marítima habia sido desgraciada; no se había tomado posesión del Estrecho de Magallanes, acto que la opinión pública i la mas elemental noción de la guerra i de nuestra situación marítima indicaban como indispensable; a esta falta se debia la pérdida para la revolución de las torpederas Lynch i Coudell, i, finalmente, tampoco S e habia querido tomar posesión de las provincias de Chiloé i de Valdivia, base de abundantes recursos para la escuadra i que presentaba al Dictador estrechado entre el norte i sur de la República, dividiendo su atención i su fuerza. L a posesión del Estrecho i de estas provincias habría producido un efecto poderoso en los gobiernos estranjeros, i talvez por este fácil medio se habría obtenido la declaración de belijerancia que tanto perseguía el Gobierno de. Iquique. E s tos cargos, justos si la revolución hubiera contado con poderosos elementos, eran en esos instantes el natural desahogo del patriotismo en desgracia i de las naturales i comprimidas impaciencias de una larga campaña; pero se hacían sin ofensas para nadie, reconociendo todos que casi no era posible alzar la menor queja contra los que con


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tanto patriotismo se habían levantado en defensa de la Constitución. I mientras los patriotas de Santiago se lamentaban en silencio, en la Moneda se celebraba con banquetes el triunfo que la demencia acababa de obtener contra la patria. E n muchas otras mansiones de los patrióticos de la democracia dictatorial se repitieron las fiestas, se dio por terminada la revolución i se proclamó a Moraga i a Fuentes émulos de Cochrane i de Prat. F u é una fortuna para el sentimiento público, tan abatido en esos momentos, que el comodoro Moraga anunciara la pérdida del Huáscar, porque cuando la noticia se desmintió el pais respiró con menos angustia. L a desgracia era inmensa; pero aun quedaba una escuadra suficiente para continuar la campaña, aun éramos dueños del mar, i el tirano habia cometido un crimen inútil que serviría para aumentar la enerjía de los patriotas i apresurar su caida. L a sorpresa no se repetiría, pues los jefes de la escuadra, después de tan dolorosa advertencia, serian mas previsores. E l espíritu público principió a erguirse de nuevo, recobrando su antigua fé en el triunfo, i se esplicaba en parte el éxito de aquella siniestra aventura i el descuido inverosímil que reinaba a bordo del Blanco Encalada por las negociaciones de paz que se ajitaban en


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esos momentos, i de las que el almirante Hotham era prestijioso mensajero ante el Gobierno de Iquique. Mientras tanto los marinos del Dictador recibían públicamente el precio desús servicios, como para alentar a los demás i manifestar que hasta a los mismos émulos gloriosos de Cochranc i de Prat no les venia mal un poco de dinero en pago de tanto heroísmo i lealtad. Antes de alejarme de Caldera visito el sitio en que se encuentra sumerjido el Blanco Encalada. L a s aguas trasparentes i tranquilas de esta bahía admirable permiten divisar a la nave recostada en el fondo del mar, por su costado de estribor, con la proa dirijida al sureste. S e asegura que en la baja marea aparece sobre el mar la batería blindada de babor, algunas jarcias i una parte de la popa. Atentos i conmovidos, todos los concurrentes fijamos nuestra vista en el fondo de las claras aguas, como si tratáramos de observar en el interior de un inmenso acquarium, i vemos surjir, como de un sueño, los detalles de aquel drama, medio oculto por las algas marinas i por una inmensa red de jarcias. Hasta hace poco se veían algunos cadáveres que parecían detenidos en un enredo de cordeles, aumentando la grandiosidad de este espectáculo. U n a multitud de alegres pecccillos retozaban sobre este escenario que pa-


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recia tallado en piedra, iban i venian por todas partes como si quisieran esplicarse el curioso espectáculo que tenían delante de su vista, i, lo que es mas estraño, habían respetado a los cadáveres como si les inspiraran respetuoso cariño o los consideraran los guardianes de tan fantástica morada.


X A l anochecer abandona el Solivia la rada de Caldera en dirección a Antofagasta, pues en estos vapores está perfectamente calculada la marcha de noche a fin de aprovechar el dia en la descarga. Nos habría agradado mas viajar de día i dormir de noche en la tranquila nave anclada en los puertos; de esta manera el viaje seria mas seguro, pues se evitarían mejor los escollos i demas inconvenientes de que está lleno el desigual pavimento del océano. E s indudable que los viajeros preferirían, al desembarque fácil déla carga, el dormir bien, sin esa cimbra de hamaca del lecho que a cada instante nos advierte que bien podemos saltar de improviso sobre el agua en traje correcto de bañistas.


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S e dice que viajando se aprende mucho i es la verdad, pues he aprendido en este viaje que el peor sistema de locomoción que el hombre ha inventado es el buque, sea éste a la vela o a vapor; asi como el mas cómodo i seguro es el de viajar a pié, para lo que bastaría comunicar a los pueblos con buenas veredas. Tengo el sentimiento de pasar de noche frente a Taltal, sin divisar siquiera las luces del noble pueblo que tan principal papel hace en la campaña. H a sido Taltal el pueblo mas abnegado i heroico i el que ha prestado a la revolución mas eficaz ayuda; fué el primero que se alzó solo, sin recibir cooperación de nadie, contra la Dictadura, i batió a los famosos soldados del Buin ¡ a la policía armada que formaban una fuerza respetable. Desde este momento la revolución tuvo un hogar i una base de hombres i de recursos relativamente poderosa. Aquí se organizaron batallones que pelearon con un denuedo heroico i fueron ejemplos de moralidad i de disciplina; de aquí salieron los primeros franco-tiradores que se denominaron de Taltal, i, lo que es mas estraño aun, aquí se formó la primera caballería del ejército constitucional; verdadero prodijio de patriotismo, i que mas tarde, en la Placilla, habría de


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arrollar a la admirable caballería de Balmaceda. E s t á en la conciencia de todos que los hombres de este pueblo fueron los que principalmente n o dieron la victoria de Pozo Almonte. Cuando tales prodijios recuerdo, siento el natural orgullo de ser el representante de Taltal en el gran Congreso que destituyó a Balmaceda i dio el grito salvador de las instituciones. I no se puede ser justo ni recordar al Taltal de la revolución sin que el nombre de Manuel José Vicuña venga a la memoria lleno de prestijio i de gloria, porque él fué el alma de este pueblo en los días de las crueles luchas, porque a su actividad i porfía se debió muí principalmente ese vigor que los contrastes no atenuaron, esa fé en el triunfo i esa constante reanimación del espíritu público de que Taltal fué un vivo ejemplo durante la campaña. s


XI E s mas de medio dia cuando anclamos frente a la ciudad de Antofagasta, i no digo en la bahía porque aquí no existe. S e fondea en pleno mar i en medio de un constante temporal. E l clima de este pueblo tiene una peculiaridad benéfica, pues casi todos los que se desembarcan se dan por lo menos un baño de medio cuerpo, i nadie se muere i ni siquiera se enferma. Probablemente se tuvo esta condición mui en cuenta para fundar la ciudad en semejante sitio, cuando a unas pocas millas existe desierta la bahía de Mejillones, una de las mas vastas i seguras del mundo; pero la preferencia dada a Antofagasta es una nueva prueba de la indolencia de las autoridades i del


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ávido interés comercial que sacrifica a sus conveniencias los intereses de un país. E s t a situación absurda da, sin embargo, a Antofagasta cierta fisonomía oríjinal i divertida. E l desembarque es aquí un espectáculo permanente, i como no hai teatros ni circos en la ciudad, es la única entretención. L o s viajeros se agolpan en las cubiertas de los vapores, i afirmados a las barandas pasan horas enteras riendo a carcajadas cada vez que algún infeliz logra poner los pies en la escala de la nave o descender al fondo del bote. A pesar de estos inconvenientes, son pocos los que se ahogan, sobre todo si se toma en cuenta el gran movimiento comercial de la plaza. Talvez con el objeto de no privar a Antofagasta de los beneficios con que la Providencia la ha dotado, la autoridad no ha querido destruir las rocas de que está cubierto su mar. Navegar por lo que aquí se llama la bahía, es casi lo mismo que andar por las veredas de algunos barrios de Santiago: no sabría decir a dónde hai mas piedras. L a mejor manera de desembarcar en Antofagasta es ir saltando de piedra en piedra hasta llegar a la ciudad. E s cuestión de equilibrio i de seguridad, i una vez que se ponga en planta semejante sistema, se hará inútil la construcción de muelles, lo que es otro beneficio para el Fisco. Conocida la admirable facilidad para el desem-


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barco que ofrece la bahía de Antofagasta, el lector no estrañará la resistencia de los viajeros para bajar a tierra. Algunos audaces lo hicieron, sin embargo, i tuvieron la fortuna de regresar al buque a la mañana siguiente, secos i salvos, pero dándose los aires de unos verdaderos Vasco de Gama.


XII Antofagasta es una ciudad de ayer, que ha surjido al empuje vigoroso de los intereses mineros, tan opulentos i de tanto porvenir en estas rejiones. L a ciudad tiene mas de diez mil habitantes, cuando, hace pocos años, bajo la dominación boliviana, no tenia mas de tres mil. Se estiende en forma de anfiteatro sobre las faldas de las montañas, parodiando a Valparaiso. L a impresión que Antofagasta causa al viajero es la de un pueblo que se ve crecer i cuyo porvenir se presiente. L a s grandes chimeneas que se alzan sobre los modestos edificios le dan el aire de un pueblo fabril, i la locomotora que asciende atrevida las montañas i atraviesa los mas ricos minerales de


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América para ir a perderse en el corazón de Bolivia, es la garantía mas segura de una vida poderosa i estable. Antofagasta no desaparecerá con el agotamiento de este o de aquel mineral, pues está llamada a ser el emporio comercial de la mitad de Bolivia. E l solo departamento que sirve de cabecera a esta provincia es casi tan estenso como una media docena de estados europeos de tercer orden. Cuando todo esto se ve i se siente es cuando mas se lamenta que esta ciudad no se fundara en Mejillones, en un sitio digno de su progreso i riqueza crecientes. L a mitad de la vida de Antofagasta se la comunica la gran empresa minera de Huanchaca, una de las mas opulentas de América i cuyo soberbio establecimiento se alza sobre las montañas de la costa, a poca distancia del pueblo. E l ferrocarril a Oruro, de propiedad de esta empresa, no solo servirá para atraer la corriente del comercio boliviano hasta Antofagasta, sino que contribuirá a fomentar la industria minera de Atahualpa, Conchi, Ávalos, etc., etc., i, lo que es mas importante, entregará a la esplotacion las inmensas boraterasde Ascotan, pues ésta será forzosamente la ruta mas lijera i barata de Bolivia. E l ferrocarril a Huanchaca bordea también el territorio arjentino por el noroeste, i, por consiguiente, exije su parte de contribución al comercio i a la indusVIAJE

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tria arjentinas, formándose así una vasta zona de esplotacion con territorios de las tres naciones limítrofes, cuyo centro será Antofagasta, de donde se esparcirán por el mundo los variados productos de los tres paiscs. L a construcción de este ferrocarril ha sido una gloria para la iniciativa i la perseverancia chilenas: para realizarlo ha sido necesario vencer no solo la naturaleza mas inaccesible i ruda de América, sino también la resistencia de un pais mediterráneo, receloso i preocupado de las trasformaciones que ese atrevido elemento podia ejercer en las costumbres de su pueblo i la política de su gobierno. En plena Cámara boliviana se calificó de estratéjica la obra de este ferrocarril, sosteniéndose que su ejecución era impulsada por la ambición política de Chile antes que por las exijencias del comercio i de i a civilización; pero, a medida que la locomotora avanzaba i el desierto era vencido, estas declamaciones patrióticas caian también vencidas ante la evidencia de las ventajas que reportaría a Bolivia la ejecución de tan grande obra.


XIII E l cementerio de Antofagasta está situado en las mismas montañas en que se estiende la ciudad, pero mas arriba de ésta, de suerte que los que fallecen no descienden a la tierra sino que ascienden hacia el cielo. Se realiza en el hecho una de las mas vehementes aspiraciones del alma humana; lo sensible seria que esta ascensión no se prolongara mas arriba, de modo que no quedaran los viajeros a una distancia tan considerable del cielo. Visto desde la bahía, el cementerio ofrece un bonito aspecto: se ven blanquear las tumbas como bandadas de palomas. E s un sitio agradable i sereno, aun cuando carece de vejetacion, i está ba-


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fiado por las brisas del mar i los murmullos de la ciudad que se ajita a sus pies. L o s habitantes de Antofagasta viven, al parecer, connaturalizados con la idea de la muerte, pues la ven a todas horas desde la calle pública, desde el fondo de sus casas, desde las mismas oficinas en que hacen sus negocios. L a vida aquí tiene algo de la vida entre los trapenses, pues con solo alzar la vista aparece el fantasma de la muerte i la idea de que uno tiene que desaparecer. E n la ciudad baja los hombres están de paso, i es en la ciudad alta donde residirán talvez para siempre. Seria curioso averiguar si esta consideración los hace ser mas correctos en sus especulaciones i mas morales en sus costumbres; algo traté de inquirir sobre tan importante asunto, i se me dijo que la vida aquí era lo mismo que en los pueblos en que no se divisan los cementerios. E l progreso de las dos ciudades es visible, pues a medida que Antofagasta se estiende, el cementerio también se agranda, pudiendo asegurarse que la ciudad de arriba, aunque mucho mas reducida, es mas poblada que la de abajo, lo que se esplica fácilmente por el sistema de construcciones i la falta absoluta de espansion i de actividad de sus habitantes.


XIV L a estadía en Antofagasta se prolonga mas del tiempo fijado por el itinerario, pues si hai algo que no se respete en el Pacífico, es el itinerario de los vapores de la gran línea inglesa. Según estos reglamentos, el viaje entre Valparaiso i el Callao debe hacerse en diez dias, i ya van trascurridos siete i ni siquiera nos ponemos en marcha en dirección a Iquiqué, que se estima como la mitad del camino; pero ha desaparecido la competencia de la compañía Sud-Americana, i los señores ingleses, ademas de haber aumentado en un cincuenta por ciento el valor de los fletes, no quieren perder ni siquiera una libra de la carga que se les ofrece en los puertos. A l fin se anuncia que solo queda por enviar a


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tierra una partida de bueyes embarcados en Caldera i cuyo flete importa seis pesos por cabeza, lo mismo que se paga por persona en los lujosos Pullman de la línea férrea entre Santiago i V a l paraíso. I ¡qué bueyes! L o s veo desembarcar: son de nacionalidad arjentina, i el reciente paso de la cordillera los ha enflaquecido en estremo. V a n tristes como si comprendieran su destino, i ni siquiera lanzan un mujido cuando los alzan de los cuernos, para trasladarlos a las lanchas que deben conducirlos al matadero de Antofagasta. Verdad que muchos de los que van en el vapor para incorporarse al ejército de Iquique no tienen su vida mas segura que la de estos resignados i silenciosos compañeros de viaje. E s y a el medio dia cuando el vapor principia a crujir de nuevo, i un lento movimiento nos anuncia que se pone en marcha. Alegres los viajeros, porque al fin se acercan a la tierra prometida, se agolpan sobre la cubierta del Bolivia comentando las halagadoras noticias que sobre la organización del ejército constitucional recojieron en Antofagasta; el patriotismo entusiasta de nuestros amigos da fantásticas preferencias a los mas comunes relatos, i nadie acepta los términos prudentes. A l g u i e n habia asegurado, en la mayor reserva, que el ejército pasa de dieziocho mil hombres i que al mismo tiempo se


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organiza una reserva de cinco; pero estas cifras no se aceptan por estimarse reducidas. Si algún espíritu menos crédulo observa que no es posible organizar ejércitos tan numerosos en las poco pobladas provincias del norte, sin suspender por completo la esplotacion de las salitreras, se compromete en una discusión interminable en que desfilan poderosas lejiones de datos i observaciones estadísticas que es necesario aceptar, si se quiere hacer el viaje en paz con tan ilusos i buenos amigos.


XV E n la mañana del 1 1 de Julio se divisan algunos buques de vela que vienen en busca de la costa i otros que se alejan de ella. E s la primera vez que vemos el mar tan acompañado de naves, como que nos encontramos próximos a Iquique. Un pequeño bote de pescadores surca también el ajitado mar, i las olas lo ocultan por momentos reapareciendo de nuevo para volver a ocultarse. Este juego me entretiene. V a en el bote toda una familia de pescadores: padre, esposa e hijo. E s e audaz aventura en el mar todo lo que posee. Me parece estraño ver a las puertas de una ciudad tan opulenta i donde, abunda el trabajo bien remunerado, esa embarcación miserable que se


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lanza a los peligros de una pequeña especulación; pero el espíritu de aventura de nuestros compatriotas esplica los goces que para el pescador tiene esa libre empresa. L a mañana está nebulosa: el sol parece empeñado en despedazar las lijeras gasas que le ocultan; abre sus jirones i un rayo de su luz desciende hasta el mar; pero la leve tela se junta i oculta otra vez a su poderoso adversario. Así, abriendo un jirón aquí i otro allá, que se unen de nuevo, el juego continúa por largo rato, hasta que el sol, mal humorado, i no queriendo seguir la broma, rompe un inmenso espacio i alegremente ilumina la ciudad que está y a a nuestra vista. L a s nieblas huyen en espesas columnas, permitiendo contemplar la numerosa flota que cubre la bahía de Iquique. Hai en ella mas buques que en Valparaíso, i al parecer no guarda proporción la importancia de la ciudad con el número de grandes naves que fondean en su mar. E l Bolivia se desliza lentamente entre ellas: grandes fragatas francesas, inglesas i alemanas que esperan su carga de salitre, i que entretanto, vacías i lijeras, destacan del mar sus popas adornadas con emblemas, recuerdan los antiguos navios de alto bordo, Muchos vapores, de todas nacionalidades, aumentan con el humo de sus chimeneas el aire de activo movimiento que presenta la bahía.


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Iquique ocupa el octavo lugar entre todos los puertos del mundo por el número de toneladas de embarque: Europa envía aquí sus naves mas grandes i fuertes, i entre ellas se ve fondeada a la mayor de todas las que existen, la Franee, de seis palos i de seis mil toneladas. E l Solivia se ve pequeño e insignificante al lado de esta enorme mole de madera que por segunda vez viene al Pacífico en busca del valioso abono. Fondeamos cerca de la isla, en cuyo centro se alza el hermoso faro que ilumina la bahía, i pronto el vapor se ve rodeado de pequeñas embarcaciones. Amigos i curiosos de Iquique vienen en tropel a recibir a los viajeros; todos arreglan sus equipajes i tratan el precio de su desembarque con aquellos exijentes fleteros, que esta vez se muestran módicos en sus tarifas, obedeciendo al impulso jeneroso de nuestra raza de no apretar mucho la soga a los que están en desgracia. Con ese fino instinto de hombres prácticos reconocen a los prisioneros i la tarifa baja hasta hacerse aceptable. Desembarco en un viejo muelle en mal estado, cubierto de rieles, por los que corren los carros que conducen la carga: el viajero tiene que ser mui listo para no verse atropellado por la multitud que en todas direcciones se ajita i no caer aplastado por los grandes bultos que los pescantes cimbran en el aire. Paso frente a la antigua


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aduana, que ostenta todavía las señales del gran combate de Marzo, i penetro en un barrio en ruinas, incendiado por los amigos del Dictador, que a todo trance querian conservar el dominio de esta importante ciudad i de sus rentas aduaneras. Muchos de los edificios incendiados se reedifican a toda prisa, talvez mas hermosos que antes, i las calles se ensanchan en conformidad al nuevo plan de trasformacion de la ciudad. Iquique es vasto, desahogado i limpio, con grandes plazas rodeadas de edificios elegantes, muchos almacenes i bancos, un gran teatro, tranvías, bien servidos restaurants e imprentas que publican diarios que hacen negocio. Tiene ese aire de bienestar de los pueblos industriosos, en los que el trabajo es bien remunerado i fácil hacer una fortuna. Sus calles, cubiertas de una red de hilos telefónicos, manifiestan lo que vale el tiempo para sus habitantes, i que éstos no duermen la siesta a la española, como en otras viejas ciudades de Chile. Aquí, donde no hai vejetacion a pesar del salitre, i donde el agua potable están cara, un jardín es un objeto de lujo: este lujo se ve desparramado en todas partes en raras i costosas plantas conservadas con esmero, i la plaza Arturo Prat ostenta un gran jardín, cuyo riego cuesta anualmente al municipio algunos miles de pesos. L a


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jente del norte se detiene a contemplar con encanto estas plantas pigmeas; i las malezas que en el sur de Chile se arrancan hasta de los potreros, serian aquí objeto de admiración. Pero lo que en Iquique es mas raro que las flores i constituye la gran esterilidad de la rejion minera de Chile, es la mujer. S e ven mui pocas por sus calles, i éstas marchan de prisa como si solo un urjente negocio las obligara a exhibirse. E n las casas, a través de los cristales de las ventanas i entre las verdes hojas de los maceteros, se ven algunos rostros interesantes, flores de conservatorio que parecen marchitarse al pleno aire. Como en toda ciudad cosmopolita, el tipo femenino no tiene todavía en Iquique un carácter determinado, i los antiguos dueños de estos territorios, abandonándolos después de nuestra victoria, no han dejado sino uno que otro ejemplar de su fina raza de mujeres. L a s inglesas, nerviosas i solemnes, i las gruesas i rubias alemanas forman la base de muchos de los hogares de la ciudad i de la pampa, pues la chilena todavía no ha tomado seria posesión de estos dominios, que mas tarde nacionalizará por completo CDH SU fecundidad innata. Recorriendo una mañana el antiguo barrio del Iquique peruano, denominado el Morro, barrio estrecho i húmedo a causa de la nocturna camanchaca, i en el que todavía no ha penetrado


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el espíritu de impaciente trasformacion que ha demolido el resto de la ciudad, me sorprendió agradablemente la animada charla de algunas mujeres. E s un hermoso idioma desconocido para mí, que tiene la espresion fina, sonora e insinuante de una lengua gala sin sonsonetes ni diptongos. L a s mujeres que hablan este idioma simpático parecen pertenecer a la servidumbre de las casas de Iquique, i son sin duda las últimas descendientes del antiguo imperio de los Incas, pues sus rostros bronceados tienen esa espresion apagada i suave de las razas vencidas que se estinguen. Siento el corazón oprimido por una íntima i dulce tristeza al oir los ecos de ese idioma del pasado, que nada representa i que de nada sirve ahora, i que fué, sin embargo, el idioma del amor de los primeros habitantes de ese opulento imperio del nuevo mundo. Iquique posee también su V i ñ a del Mar, que se denomina Cavancha, sitio de baño i de recreo, donde tienen lugar los almuerzos i los paseos campestres. Son unas cuantas calles espaciosas, pero mui abandonadas, que se agrupan al rededor de un gran restaurant construido casi sobre el mar. E n este sitio el agua es tan mansa i cristalina que se ven las arenas i las conchas del mar, i los bañistas tienen necesidad de enturbiarla para ocultar su cuerpo. Hai aquí un gran jardín


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formado con un artificio japones, cuyas plantas surjen del fondo de grandes maceteros i cajones. Este jardín, cuya tierra vejetal se ha traido de grandes distancias; como la de algunas provincias de Holanda, se cuida hoja por hoja, i sus flores se secan en los tallos, pues seria una profanación el arrancarlas. A pesar de esta esterilidad, la mesa de Iquique es variada i espléndida como la de Santiago; abundan la rica fruta i la verdura traída de los oasis microscópicos que se cultivan en el departamento, i en pleno invierno el mercado de la ciudad ostenta atados de fenomenales espárragos. L o s vapores del norte traen aquí la fruta de los trópicos i los del sur las esquisitas i suaves de los valles templados de Chile. I Balmaceda nos había enviado a Iquique para que nos muriéramos de hambre! Hasta el vino chileno que se bebe en la mesa de los hoteles i restaurants es delicioso por la navegación: el Urmeneta, el Subercascaux, el Ochagavía i el Panquehue parecen esquisito Borgofia. De los vinos falsificados que la Europa envía a América solo el Champaña se bebe aquí en abundancia; en cierta ocasión el dueño de un restaurant alemán nos ofreció servirnos una botella de auténtico Johanisberg Carbenet. L o aceptamos por cortesía pero con desconfianza. A h ! el pobre jamas habia divisado el Rhin i ni siquiera


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oído hablar de las viñas del principe de Metternich. Rechazamos, sin embargo, la idea de un engaño, haciéndonos la ilusión de que bebíamos el Johanisberg con algún estudiante de Maguncia, i así nos pareció excelente; pero al otro dia volvimos a pedir el líquido sabroso i puro de las viñas chilenas.


XVI Durante la campaña, Iquique presenta un estraño aspecto: parece un barrio de Santiago o de Valparaíso por la juventud que de estas dos grandes ciudades circula por sus callos, i no andamos una cuadra sin detenernos veinte veces a saludar a éste o a abrazar al otro amigo querido que ha tenido la fortuna de escapar de las garras del Dictador. Cada hombre del sur que llega a esta ciudad libre tiene una historia personal que referir: la historia de su escapada, entre las que hai algunas dignas de la leyenda, por la abnegación sin límites q u e s e necesitaba para realizarla: entre otras recuerdo la aventura de aquel grupo valeroso de jóvenes, elegantes i regalones santia-


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guiños, que durante dieziseis horas tuvieron que permanecer inmóviles, envueltos en las velas de una barca, sobre el alto maderamen que el viento i el mar cimbraban, a fin de escapar al examen minucioso que las autoridades de Valparaíso practicaban en todo buque que se dirijia al norte; otros se disfrazaban de fogoneros o de carboneros de los vapores; otros se ocultaban en el fondo de las bodegas i hasta en los grandes tubos de las máquinas. I todos estos sacrificios, todos estos esfuerzos para ir a incorporarse al ejército constitucional i ofrecer la vida en defensa de las instituciones de la patria! Pocas veces se ha visto espectáculo mas hermoso en una lucha de ideas! L a ciudad tiene aspecto marcial: casi todos sus habitantes visten el traje 'militar i es bochornoso no usar siquiera el distintivo de la gorra blanca que llevan desde los miembros d é l a J u n t a de Gobierno hasta los de las ambulancias. Desde la mañana se deja oir el redoble del tambor que hace palpitar de esperanza el corazón: ya es un batallón que hace ejercicio en el patio de su cuartel, y a un rejimiento que se dirije a Cavancha a ejercitarse en el tiro al blanco o en la nueva táctica del orden disperso, y a un rejimiento de artillería que va hacia las montañas a ensayar sus cañones i adiestrar sus muías, o un incompleto escuadrón de caballería que amansa sus pingos i VIAJE

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da cargas al aire. L a caballería! ésta es el arma débil del ejército. U n a mañana vi a los lanceros que se dirijian a Cavancha; marchaban en orden al principio, pero poco a poco los caballos se empacaban, abandonaban las filas i quedaban rezagados en el camino haciendo remolinos, mientras el resto del escuadrón seguía impasible a su destino. E l recuerdo de la admirable caballería de Balmaceda me espanta: ¡qué van a hacer estos heroicos reclutas cuando se encuentren al frente de aquellos centauros! i sin embargo, estos reclutas vencieron i pulverizaron en la Placilla a los magníficos jinetes del Dictador, porque el pecho de nuestros libres soldados servia de avanzada a sus corceles. E l arma poderosa en el ejército constitucional es la infantería: tiene el reposo i la firmeza de una infantería antigua. Muchos de sus soldados han hecho la campaña contra el Perú i Bolivia, i vuelven ahora, después de diez largos años, envejecidos i gloriosos, a tomar las armas para derribar al loco pero terrible Dictador. A l frente de esas filas veteranas i compactas, compuestas de soldados vigorosos, de rostros quemados por el sol del desierto, se ve a los jóvenes jefes i oficiales que dias antes estudiaban en nuestras universidades, escribían con talento en nuestros diarios i revistas, galanteaban en los salones o dejaban


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oír su voz en el foro, desfilar arrogantes, arrojando destellos de sus espadas vengadoras. U n sentimiento de patriótico orgullo estremece el alma al presenciar ese tierno i grandioso espectáculo. E n estos dias reina en Iquique una alegría triunfal: el Maipo ha llegado con un precioso cargamento i el ejército está armado de veras. Después de tantos obstáculos que pusieron en peligro la vida misma de la revolución, después de que nuestros ajentes amenazados i perseguidos recorrían el mundo en busca de fusiles i de cañones, llega al fin la esperada carga i la revolución se cree salvada. Solo ahora se ha podido apreciar con toda claridad los efectos del juego que los de Iquique han estado haciendo con la exajeracion de sus fuerzas a fin de no desalentar al pais e impedir una invasión de Tarapacá, i solo cuando el 3 de Julio llegó el cargamento que conducía el Maipo se levantó el abrumador secreto que aplastaba como una montaña el pecho de los hombres que dirijian la revolución. Obedeciendo a estos sentimientos La Patria de Iquique, que redactaba el Ministro de Relaciones Esteriores, señor E r r á zuriz, descorrió por completo el velo que durante tanto tiempo habia ocultado el desarme del ejército del norte, en un artículo denominado El sccrto de cuatro meses, que tuvo gran resonancia.


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" H a s t a el 3 de Julio, dice el citado artículo, no recibimos del estranjero una sola pieza de artillería, un solo rifle, una sola cápsula. Hasta el 3 de Julio, todo el armamento de nuestras tropas consistía, fuera de la partida de Manlicher que cayó en nuestro poder el 8 de Enero en Valparaíso, sin municiones, en 2,500 fusiles de diversos sistemas tomados al enemigo en el campo de batalla i dotados de municiones insuficientes para una hora de fuego sostenido. "Gloriosos, queridos fusiles, sin duda. Los quitamos en Pisagua i los perdimos en Hospicio, los recobramos en Pisagua i San Francisco i volvieron en Huara a poder del enemigo, para quedar definitivamente en manos de nuestros soldados victoriosos en el campo de Pozo Almonte. Cada uno de ellos podría narrar conmovedora historia de esfuerzos varoniles i de ignorados sacrificios. E n todos ellos hai manchas de sangré i huellas de proyectil i de sable. Mas de un intrépido infante de Chile cayó en la pelea empuñando cada uno de esos rifles. Han pasado todos nuestros fusiles seis o siete veces por el fuego de la batalla i dos o tres veces por el fuelle de la Maestranza improvisada en los talleres de Tarapacá. "Constituye nuestro armamento un lucido botín de guerra i está vinculado a él el recuerdo de una campaña digna del cantor de la Ilíada. Pero


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nuestros amigos i los imparciales reconocerán que 2,500 rifles no eran suficiente para ir a buscar al Dictador en los baluartes centrales de su poder, i todavía la posteridad investigadora va a preguntarse con asombro sincero cómo han podido fuerzas que contaban apenas con 2,500 fusiles en mala condición i sin dotación regular de municiones, deshacer columnas de soldados dictatoriales que no bajaban, en conjunto, de 8,000 hombres, i cómo han podido mantenerse, durante seis meses, en tranquila posesión de las cuatro provincias del norte, en presencia de un usurpador armado con toda la suma del poder público i que se jacta diariamente, en América i en Europa, de tener bajo sus órdenes 30,000 soldados leales i una escuadrilla que es el terror de las naves revolucionarias. " E s casi seguro que la historia, mal criada e impertinente, va a declarar que el melenudo j e neralísimo de la Moneda i el quiscudo estratéjico Bañados Muzard fueron, en buenas cuentas, un par de imbéciles i de fanfarrones de calibre. Si estuvieron al cabo del secreto del desarme de los constitucionales i no supieron aprovechar el momento, a pesar de los 30,000 leales i de las victorias de Moraga en el Pacífico, la crítica les condenará por su cobardía i su impotencia. I si, a pesar de todo lo que gastaron en espías, igno-


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raron que ocupábamos el norte con 2,500 fusiles casi sin municiones, sus nombres serán entregados a la risa i la chacota de los niños de escuela como los de dos escapados del Hospicio. "¿No han sido estos personajes de cartón capaces de organizar contra Tarapacá, o siquiera contra Antofagasta oCopiapó una embestida sustentada por cuatro o cinco mil de sus mejores soldados, mientras no podíamos oponerles, en todo el norte, sino 2,500 malos fusiles, con municiones escasísimas? ¿No se han atrevido a acometernos mientras estábamos desarmados, mientras la Esmeralda estaba ausente, Cópiapó estaba resguardado solamente por un escuadrón de caballería? Pues bien; vayan tomándose de ese hilo los candidos que sueñan con la restauración del antiguo réjimen en estas provincias del norte, i les será fácil comprender a qué se atreverán B a l maceda i Bañados M., una vez que sepan que están circulando, a estas horas, por nuestras calles, arroyos de bruñido acero iluminado alegremente por el sol de Tarapacá i que ellos tienden irresistiblemente a reunirse en un tremendo cauce, con dirección a las provincias que la Dictadura azota todavía. " L a revelación del secreto de nuestro desarme pasado no tiene solamente la ventaja de arrojar mucha luz sobre la capacidad militar de los ser-


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vidores de la Dictadura. Permitirá, al mismo tiempo, a nuestros amigos del sur formar ¡dea cabal i exacta de los motivos de nuestra actitud durante los meses últimos. Ellos saben ahora por qué permanecíamos sordos, al parecer, mientras los jemidos de angustia de la sociedad chilena llegaban a nuestros oidos; ellos saben por qué se detenia en las fronteras de Atacama la ola que arrolló en Tarapacá las fuerzas de la Dictadura. Nuestro desarme era la causa de nuestra inmovilidad. Nos dolia en el alma el sufrimiento de Chile i el espectáculo de la infame orjía de los gandules sublevados. Nos dolia nuestra momentánea impotencia i el secreto mismo que debíamos guardar, i esperamos como al Mesías a la primera nave que llegara a nuestros puertos trayendo a bordo fusiles, municiones i cañones, trayendo a bordo el castigo de los malvados i la salvación de la patria. "Celebren nuestros amigos del sur como un gran dia de la campaña constitucional el 3 de J u lio. L a s horas amargas pasaron, i no tardará en anunciar el canto de los gallos la proximidad del alba.11


XYII L a época de los recelos ha pasado i se puede hablar sin temor: los soldados lucen encantados sus armas i muestran a los curiosos las preciosas cápsulas de los Manlicher que tan importante papel deben representar en las próximas batallas. E l engaño de la existencia del poderoso ejército del norte ha sido tan completo que en estos dias se han recibido numerosas cartas de Santiago en las que se pregunta con amargo i desesperante tono por qué el ejército no avanza hacia el sur. "Están ustedes en Cápuan, dice don Carlos Walker Martínez en una carta dirijida a su primo don Joaquín Walker que desempeña la cartera de hacienda. I la verdadera organización del ejército principia solo desde este momento.


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Según datos exactos, recojidos el 10 de Julio, el ejército, en esa fecha, era de 5,800 hombres, comprendiendo en este número las guarniciones de Tacna i Arica; pero al saberse que las armas han llegado, los voluntarios corren a los cuarteles, i los desertores que habia hecho la inercia i la idea de que no se iba a pelear tan pronto porque no habia con qué, vuelven presurosos a sus filas. Comisiones encargadas de pregonar la feliz nueva recorren la pampa i los hombres abandonan los establecimientos salitreros para incorporarse al ejército. Telegramas recibidos de Copiapó comunican que el reclutamiento es numeroso en Atacama; puede decirse que los hombres de toda la provincia corren a las armas; pronto faltarán otra vez los fusiles. E s t a frase: "Balmaceda se ha hecho reün es de un efecto májico, i el pueblo la repite con ¡ra. ¡Un rei en Chile! ¡ L o echamos abajo en 1 8 1 0 e iríamos a soportarlo en 1891! Un minero, vestido de soldado, me hizo esta pregunta: "¿Es cierto, señor, que en Europa hai rei todavía?it I como y o le dijera que sí, pero que no eran como Balmaceda, sino mucho mejores, me contestó haciendo un jesto de lástima i desden: " E s que esa jente es tan servil, señor.n Iquique es un gran campamento i un vasto taller a la vez: a la calma forzada de los meses anteriores ha sucedido esa actividad de un ejér-


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cito que se prepara a pelear una gran campaña; falta todo, desde la ropa para los soldados hasta las espadas para los oficiales: lo único que sobra es juventud, pues la hai sobrante para formar nuevos rejimientos i es necesario organizaría en un cuerpo de franco-tiradores. E n estos dias se ha manifestado de relieve el temperamento militar de nuestra raza, i lo que aquí veo me hace recordar algo que pasa desapercibido para todos, i es que en este siglo x i x Chile ha pasado peleando. A principios de! siglo peleamos diez i seis años contra España, desde 1 8 1 0 a 1826 en que conquistamos a Chiloé. Marchamos a Lima con San Martin i solo nos retiramos cuando llegó Bolívar. Después vino Lircai i otras escaramuzas de menor importancia. E n 1839 declaramos la guerra i destruímos la confederación Perú-Boliviana; en 1 8 5 1 i 1859 combatimos a un gobierno que se consideraba opresor; en 1865 volvimos a luchar contra España; en 1879 peleamos otra vez cuatro años contra el Perú i Bolivia, i en 1891 desenvainamos otra vez la espada en defensa de nuestras instituciones, i tanto en mar como en tierra la solitaria estrella vencía i vencía siempre a sus enemigos esteriores. N o se han dado en América batallas mas sangrientas que las que hemos peleado entre nosotros mismos: Loncomilla, Concón i Placilla son


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matanzas brutales. Con el estranjero hemos tenido consideraciones que no las acostumbramos entre nosotros; por eso Chacabuco, Maipú, Y u n g a i , Tacna, Chorrillos i Miraflores son poca cosa delante de Loncomilla, Pozo Almonte i Concón. E n el mar hemos observado la misma conducta desde la captura de la María Isabel \ la Esmeralda hasta la del Huáscar. Durante este siglo nuestros soldados i marinos han ensayado de veras, en nuestras propias costillas o en las ajenas, todos los descubrimientos de la ciencia militar europea. A s í el combate de la Independencia i del Huáscar contra la Covadonga i la Esmeralda fué un ensayo fenomenal entre los modernos blindados i las viejas naves de madera; el torpedo que echó a pique al Blanco Encalada es el primer ensayo feliz contra el acorazado de línea; el orden disperso con sus últimas modificaciones alemanas lo hemos puesto en práctica con éxito satisfactorio i hasta el famoso Manlicher hemos sido los primeros en ensayarlo, dándole una reputación de que están mui satisfechos sus fabricantes. I sin embargo, continuamos siendo el pueblo pacífico i trabajador por excelencia, pues la guerra no altera en lo menor nuestras costumbres ordenadas i tranquilas.


XVIII Pero de todas las campañas que Chile ha sostenido contra su antigua dominadora o sus antiguos rivales, de todas las que ha peleado en su propio territorio entre chilenos i chilenos, la de Tarapacá es la que da mas relieve a la enerjía i bravura de sus hijos. S e ha peleado aquí mas i mejor que en T r o y a , i el mismo Homero lo proclamara, si conducido de la mano por el viejo Ulíses, hubiera podido recorrer la pampa. Balmaceda reconcentró en Tarapacá sus mejores tropas al mando del mas fiel i valiente de sus jefes. Sus batallones los componían soldados veteranos, i si el coronel Robles no era un lince como


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estratéj'ico, en cambio era un bravo al que no faltaban las mañas de los viejos tigres. E l ejército de la revolución era improvisado, bisoño, mal armado, mal vestido i peor alimentado. Sus rifles los habían arrebatado sus soldados uno a uno en las diversas escaramuzas de preparación i de ensayo realizadas en la costa, desde Coquimbo hasta Pisagua. "Nuestro ejército, dice el comandante Holley, tuvo que aprender a evolucionar en el campo de batalla.n I Cornelio Saavedra cscribia desde Iquique, con fecha 12 de Marzo de 1 8 9 1 , lo siguiente: " N o ha habido en la historia de América una lucha mas sangrienta, mas encarnizada i mas tenaz que esta campaña de Tarapacá. Hubo semana que en cinco dias tuvimos tres batallas i con la circunstancia de que nuestra fuerza era siempre la misma, luchando-contra ejércitos que se renovaban constantemente.n S e toma i se pierde a Pisagua, i un dia vencedores i otro vencidos, nuestro ejército aniquilado se reorganiza con reclutas que por primera vez toman las armas. Hubo jefes que no conocían las voces de mando, i en tal apuro decían solo a sus soldados: Seguidme! I la tropa seguía a sus jefes i llegaba hasta donde no habría llegado un ejército disciplinado. Hubo cargas tan impetuosas i audaces que en mas de una vez los dictato-


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ríales suspendieron sus fuegos i dejaron avanzar tranquilamente a los reclutas, imajinándose que iban a entregarse. Después de derrotar a Robles en el mismo campo de batalla donde diez años antes los chilenos vencieron al jeneral Buendía, el ejército triunfante de la revolución no pudo avanzar por falta de municiones, i su situación era peor que antes de la victoria. S e rejistró a los muertos i se alcanzó a reunir cinco tiros para cada soldado. E n esta horrorosa situación se vio venir por el camino de Tacna una partida de Granaderos enemigos, que se dirijian a nuestro campamento creyendo fuera el de Robles; pero al notar su engaño huyeron dejando abandonado un arreo de muías cargadas con doscientos rifles Grass i cuarenta mil tiros. Todos estimaron providencial este refuerzo que el mismo Balmaceda enviaba a la desarmada tropa de la revolución. D e nuevo el ejército se pone en marcha persiguiendo su audaz intento de llegar a Iquique, después de haber barrido de enemigos toda la pampa. E n Huarazes detenido otra vez por R o bles i Soto, i se sabe con alarma que la división Gana ha desembarcado en Ite i la de Arrate en Arica, i ambas, provistas de abundantes elementos, vienen en marcha para reforzar a Robles i hacerlo irresistible. E s necesario dar. sin pérdida


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de tiempo, una nueva batalla, i el ejército se lanza al asalto de las posiciones enemigas i agota en la lucha su último cartucho. Desarmado de nuevo por falta de municiones, es necesario retirarse i deja en poder del enemigo los cañones i ametralladoras que habia conquistado en las anteriores batallas. Hai que principiar de nuevo la tarea de armarse: sobran los soldados que llegan de todas partes, pero faltan las municiones. E n las anteriores batallas los patriotas esperaban impasibles la caida de sus compañeros para tomar sus fusiles i reemplazarlos; pero ahora no se podrá repetir el mismo prodijio porque faltan las balas. Mientras esto ocurre en la pampa, se desarrollan en Iquique sucesos trascendentales. L a tropa que guarnecía la ciudad se ha retirado para unirse al ejército de Robles, i el comandante Merino J a r p a toma posesión de la plaza con cuarenta marineros; pero el coronel Soto, sabedor de lo que ocurre, regresa con cuatrocientos hombres para recuperarla. S e juzga inútil la resistencia i se da a Merino J a r p a la orden de reembarcarse; pero el valiente oficial comprende que el abandono de Iquique, después de la derrota de Huaraz, desalentaría a los mas animosos i seria la ruina de la revolución. Organiza la resistencia i se encierra en la aduana, que trasforma en fortaleza. N o


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tiene a sus órdenes mas que cuarenta hombres i los distribuye en las azoteas i balcones del edificio, haciendo una trinchera de cada puerta. Cuatro oficiales, los tenientes Meliton Guajardo i Jorje Pacheco, el aspirante Felipe de la Fuente i el guardia-marina Baldomero Pacheco, secundan heroicamente el atrevido propósito de Merino Jarpa. A las seis de la mañana aparece por la calle Arturo Prat la tropa de Soto, e inmediatamente se inicia el combate, que dura hasta las cuatro de la tarde. Desde el primer momento, Soto toma posesión de las casas que circundan la aduana, i un nutrido i constante fuego de fusilería llueve sobre el puñado de defensores de la ciudad. Cuando en la escuadra se tiene conocimiento de la situación de Merino Jarpa, se ordena que el comandante Peiroa desembarque con cuarenta franco-tiradores del Taltal en defensa de los sitiados. E s t a tropa viene armada con viejos fusiles Beaumont, descompuestos en su mayor parte, i con mui escasas municiones, i, a pesar de su espíritu animoso, no puede contestar con brio el nutrido fuego que le hace la fuerza de Soto en su trayecto del mar a la aduana. Muchos caen en c! camino i el mismo Peiroa es herido gravemente. Un segundo refuerzo compuesto de algunos


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marineros i reclutas del Chañaral, armados de Mannlicher, con municiones Winchester, llega también a la aduana, al mando del capitán Fritis i de los guardia-marinas Sanchez i Garreton. E l combate se hace mas terrible i Soto, colérico por la resistencia, incendia las casas que circundan la aduana, a fin de hacer sucumbir por el fuego a los sitiados. E l peligro es inminente; las llamas devoran las cornisas de madera del edificio i el calor hace imposible la defensa. Por fortuna, en el techo de la casa que ocupan ios sitiados existe un estanque de aguas saladas i se ordena abrir sus válvulas. L o s soldados, sin agua para beber i sin víveres, pelean sobre el pantano de la inundación i las llamas i el humo que les afixia. P2n medio de esta situación desesperada, dos hombres heroicos, los marineros Hidalgo i V a r gas, se ofrecen para ir a pedir ausilio a la escuadra. L a proposición es aceptada, i Merino J a r p a escribe a Goñi asegurándole que el triunfo es seguro si la resistencia se prolonga. L o s marineros descienden por los balcones, se echan al mar i alcanzan un bote fondeado a cuatrocientos metros de la playa; pero la embarcación carece de remos, i es necesario abandonarla. Todo esto se ej'ecuta en medio del vivo fuego que los soldados de Soto les hacen desde tierra. L o s marineVIATE

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ros siguen nadando hasta que una chalupa que sale de la Isla, los recoje a su bordo i conduce al

Blanco Encalada. Goñi organiza inmediatamente una espedicion encargada de conducir agua, municiones i víveres a los defensores, la que desembarca por el muelle de pasajeros en medio de un vivísimo fuego. Tres de los espedicionarios caen mortalmente heridos, entre ellos el teniente Aravcna, que anima a su jente i conduce sobre sus hombros un cajón con municiones. Un segundo refuerzo a las órdenes del teniente Salustio Valdes i del guardia-marina Jorje Edvvards, hace comprender al comandante Soto que no verá realizado su deseo de vencer a los defensores de Iquique, i se decide a aceptar el amnisticio que para salvar la ciudad le propone el comandante de la Warspite. Este amnisticio, que debía convertirse pronto en un arreglo de paz, estuvo a punto de fracasar por la impetuosidad del comandante Soto. S é discutían las bases de arreglo, i de improviso se deja oir un tiro de rifle: Soto saca su revólver i amenazando a Merino Jarpa, grita furioso que se le hace traición. E l jefe ingles se interpone entre los dos adversarios i logra detener i calmar a Soto. Dos marineros apostados a las puertas del salón, al ver la actitud del coronel dictatorial, alcanzan a preparar sus fusiles; pero Merino J a r -


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pa, desentendiéndose de su propio peligro, les detiene a tiempo. A l dia siguiente el comandante Soto pacta a bordo de la Warspite la rendición de su tropa con todos los honores de la guerra. L a actitud heroica i prudente de Merino J a r p a habia dado a la revolución uno de sus mayores triunfos: la posesión de Iquique, base del gobierno que debía organizar el ejército i fuente de sus recursos. Desde ese instante solo se pensó en limpiar la provincia de Tarapacá de todos los elementos que obedecían a Balmaceda. Pronto se supo que los restos del ejército de Robles se habían unido con las divisiones de Arrate i de Gana, después de una marcha prodijiosa por el desierto. E l i.° de marzo, el ejército constitucional, a las órdenes de Canto, ocupó las alturas de Iquique con el doble objeto de ser apoyado por fuegos de la escuadra i de protejerse en la ciudad. Formaba este ejército una agrupación estraña de hombres i de armamentos. S e veian en sus filas desde el levita de paño fino de las visitas de etiqueta, hasta la blusa de tela burda de sacos; desde el sombrero negro de pelo hasta el de paja, i desde la gorra blanca hasta el kepi tomado a los soldados del dictador. No habia otra insignia común que la franja colorada que envolvía el brazo derecho de los oficiales i de los soldados, distin-


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tivo usado por primera vez en la batalla de Dolores. E l armamento estaba en armonía con las tropas: fusiles Comblain, Beaumont, Grass, Remington i Mannlicher con municiones de carabinas Winchester, i así habia que vencer! E l 3 de marzo, este famoso ejército compuesto de unos 1,700 hombres, inició su movimiento de marcha hacia el interior, i el 5 se divisaron las avanzadas enemigas que dominaban una posición formidable de la pampa. Robles tenia establecido su cuartel jeneral en la Estación Central, punto de reunión de las dos líneas férreas, la del norte que sigue hasta Pisagua i la de Virjinia hacia el sur; pero, a la vista de nuestro ejército, abandonó estas posiciones magníficas para ir a tomar las de Pozo Almonte, destruyendo con dinamita la línea férrea a medida que se alejaba. Durante un dia los soldados de la revolución se-dedicaron esclusivamente a rehacer la línea destruida, i al amanecer del 7 los dos ejércitos se encontraron a la vista. L a s fuerzas eran equilibradas en su número, pero mui diferentes en su organización i armamento. E l choque fué terrible i tan impetuoso de parte de los nuestros, que los de Robles no lo resistieron: saltaron de sus posiciones perdiendo su única retirada posible. L a lucha continuó encarnizada i tan pujante que el ejército de Balmaceda fué materialmente arre-


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liado, deshecho i pulverizado. E n pocas batallas se ha perdido tan completamente un ejército como en Pozo Almonte, pues no se retiraron 2 0 hombres organizados. Viejos militares, testigos i vencedores de muchas batallas, aseguran que jamas vieron pelear con mas empuje a nuestros soldados. E r a una furia loca i ciega que todo lo arrastraba i que parecía perseguir, no solo la victoria, sino el castigo de un gran crimen. Robles, Méndez i Ruminot, los tres primeros jefes del ejército balmacedista que operaba en Tarapacá, quedaron en el campo de batalla; Gana i A r r a t e huyeron sin detenerse hasta llegar al Perú. D e los 3,000 hombres que por ambos bandos lucharon, cerca de la mitad quedaron muertos o heridos!


XIX Después de soñar toda la noche con fabulosas batallas i v e r a Balmaceda trasformado en jigante que recorre a Chile en toda su estension, pasando de un solo tranco de una provincia a otra, con grandes bigotes retorcidos i blandiendo en el aire una descomunal espada que a nadie ofende, despierto al amanecer, dominado todavía por un suavísimo letargo. E l Coquimbo, se cimbra dulcemente, lo que me hace suponer que estará fondeado en un mar tranquilo, pues solo entonces se sosiega algún tanto esta inquieta nave construida especialmente para los mareos. A b r o la ventana de mi pequeño camarote, i contemplo una ciudad construida, como Antofa-


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gasta, en la falda de una montaña: es Pisagua; mas pequeña que Antofagasta i poco menos importante que Iquique en la estraccion de salitre; ciudad de madera, improvisada i alegre. Un pasajero que me vé asomado al postigo me dice amablemente: — F í j e s e usted ahí; ese es el barrio incendiado. — Incendiado, cuándo? — E n los recientes combates. Recuerdo, entonces, que uno de los detalles mas curiosos de la campaña ha sido la toma i abandono de Pisagua verificados repetidas veces en un mismo dia. Tomada Pisagua a viva fuerza por un puñado de valientes que comandaba Merino Jarpa, los vencedores fraternizaron luego con los vencidos i se desparramaron por los cerros i por la ciudad celebrando todos el triunfo de la revolución. E l capitán Espinosa, que mandaba las fuerzas balmacedistas, se aprovechó del desbande i de la confianza de los vencedores, reunió a sus soldados i atacó de improviso a los constitucionales, que, dispersos i sorprendidos, no se daban cuenta de lo que ocurría i corrieron hacia la playa para embarcarse en los botes de la escuadra. Pronto quedó Espinosa en posesión de la ciudad, i la población, sorprendida al ver derrotados


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a los vencedores i vencedores a los vencidos, trató de averiguar tan estraño suceso. Espinosa esplicó lo que habia ocurrido; entonces el pueblo, en medio de la algazara i de la broma a que daba lugar tan cómica aventura, abrazaba a los soldados, felicitándolos por tan orijinal i divertida jornada. L o s abrazaban i al mismo tiempo les quitaban sus fusiles, i de esta manera fué desarmada la tropa del audaz Espinosa. L o s constitucionales, advertidos de lo que ocurría, volvieron a desembarcar, i Pisagua fué recuperada por las fuerzas de la escuadra, dándose a esta aventura el nombre de la batalla de los abrazos. Espinosa iba a ser fusilado por traidor; pero Merino J a r p a se opuso a este sacrificio inútil, declarando que ese oficial era todo un valiente i que su vida debia ser respetada. Momentos después se anunció que una fuerte división balmacedista descendía de la montaña i que era necesario abandonar la plaza, pues no habia cómo defenderla i era inútil sacrificar la ciudad, que seria incendiada completamente. Merino J a r p a cedió a estas justas exíjencias i volvió a embarcarse con su tropa... E n el espacio de veinte horas habíamos sido dos veces vencedores i dos veces vencidos. A s í es toda la campaña de Tarapacá.


A r i c a es un pequeño i blanco nido, que el famoso Morro defiende de toda sorpresa; sus alrededores son arenosos i cubiertos de médanos, pero un poco mas distante se estienden valles de verdura tropical. Posee un a. linda iglesia que eleva al cielo su calado campanario, i una magnífica aduana de piedra i fierro, construida por Eiffel, el de la famosa torre. E l Morro, visto desde el mar, no tiene ninguna majestad, i sorprende que ese pequeño promontorio pueda constituir defensa tan formidable. E l tricolor de Chile flameaba en la altura. ¡Qué de recuerdos, de hechos inmortales i tristes, trae a la memoria la vista de ese promontorio! E n su meseta i alrededores tuvo lugar el hecho mas sangriento de la guerra del


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Pacífico, i fué aquí donde el Perú perdió a sus mas esforzados i valientes defensores. T o d a la historia de esos dias de gloria para nosotros i de adversidad para nuestros vecinos, renace como de una fosa ante esa bandera que flamea al viento i que tantas vidas costó izar sobre esa cumbre de arena. E s una pajina horrible de valor i de muerte. Después de la batalla de Tacna, el jeneral B a quedano exijió la entrega de Arica, cuyo puerto era la llave de la posición militar que acababa de conquistar, i envió de parlamentario con este objeto al mayor Salvo. E l jefe chileno fué conducido con los ojos vendados a la presencia del coronel Bolognesi, que le recibió con la mayor cortesía, i después de oir su embajada, que era motivada por el deseo de evitar un derramamiento inútil de sangre, sin objeto después de la batalla de Tacna, Bolognesi contestó con calma que tenia deberes sagrados que cumplir i estaba dispuesto a quemar el último cartucho. Ante tan resuelta actitud el parlamentario chileho dio por terminada su misión, e iba y a a retirarse cuando el coronel Bolognesi le retuvo diciendo que la respuesta que acababa de dar era su opinión personal, pero que creía necesario consultar a los jefes i que a las dos de la tarde mandada contestación definitiva. E l mayor Salvo estimó esta demora como una


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táctica para ganar tiempo i no la aceptó, manifestando con su énfasis característico, queden la situación en que se encontraban, una hora podría decidir de la suerte de la plaza. Bolognesi contestó que haria la consulta en el acto, i en presencia del mismo jefe chileno, hizo llamar a su despacho a los oficiales de mas alta graduación. E l primero en presentarse fué Moore, después Ugarte, Inclan, Arias, Zavala, Várela, Bustamante, el arjentino Saenz Peña, los Cornejos i otros. L a consulta fué breve, pues apenas Bolognesi dio a conocer el objeto de la reunión i la respuesta que habia dado, Moore se puso de pié i dijo tranquilamente: — E s a es también mi opinión. Frase que fueron repitiendo uno a uno todos los oficiales peruanos por el orden de su graduación. Salvo dijo entonces que su misión estaba concluida, saludó, dando la mano a los oficiales que conocía, i agregó después: — H a s t a luego. Esta actitud de los jefes peruanos revelaba en esos momentos un gran valor moral, pues se decidían a luchar contra un enemigo victorioso i cuyo empuje sus soldados no podían resistir. Bolognesi era un militar de verdadero mérito.


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Nacido en el Perú, de una familia de^oríjen italiano, habia militado desde su juventud en la carrera de las armas. Castilla le estimaba por su honradez i valor, i desde la toma de Arequipa, en 1858, habia llegado a ser su favorito. A b a n donado por Montero, con tropas bisoñas, su mas poderoso elemento de defensa consistía en 2 5 0 quintales de dinamita, que el almirante le habia entregado dicíéndole que era necesario hacer volar a Arica con todos sus defensores i asaltantes, pues se necesitaba, para salvar al Perú, de un hecho que, como el estertor de la agonía, sacudiera profundamente el corazón de la patria. Después de esta solemne declaración, Montero se alejó sin querer participar de la inmensa i terrible gloria que cedía a Bolognesi i sus tropas. Desde ese momento Bolognesi se contrajo con gran actividad a fortificar a Arica: para la defensa de la rada construyó baterías rasantes, a pesar deque la plaza es por este lado inespugnable, i su punto débil era por tierra, por encontrarse en una llanura abierta que se dilata hacia el norte, i estar rodeada por el oriente de cerros arenosos que van a terminar hacia el mar, en la levantada península que se denomina el Morro. E n este punto reconcentró Bolognesi todos sus esfuerzos, especialmente desde que las operaciones del ejército chileno se dirijieron hacia Tacna. Trató de


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formar un campo atrincherado; pero no tenia elementos, i se contrajo a completar las baterías abiertas dándoles forma de reductos, cubriendo su retaguardia con parapetos i agrupando ahí toda la artillería de que podia disponer: grandes cañones Vavasseur i Parrots del calibre de 250, 100 i 70. Encargó también al injeniero Elmore que completara con la dinamita la defensa, distribuyéndola en torpedos i minas. L a línea fortificada tenia una estension de mas de tres kilómetros. Víveres i municiones poseía suficientes para un largo asedio. Después de la batalla de Tacna, los vencedores se dirijieron hacia Arica. S e discutió si se establecería un sitio o se tomaría la plaza por un asalto, i se decidió lo último, mas conforme con el temperamento de nuestras tropas. E l coronel L a g o s , que iba a ser el héroe principal de esta hazaña, sostuvo el asalto, tan propio de su índole audaz. E l plan consistía en una sorpresa ejecutada al amanecer, sin tirar un tiro, a la bayoneta i con tropas escojidas. Para aumentar la emulación de los soldados se rifaron los cuerpos que debían obtener la preferencia, i tocó al 3. el honor de atacar al fuerte Cindadela, al 4. el fuerte del Es/e, i al Buin la retaguardia i la reserva. A l amanecer del día 7 los asaltantes se pusie0

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ron en marcha, i momentos después la artillería peruana rompía sus fuegos. Entonces los ajiles soldados del 3 . se lanzaron a toda carrera i en menos de quince minutos asaltaron los parapetos del fuerte que se les había designado i lo tomaron con sus cuatrocientos hombres, que depusieron las armas. Apenas los soldados chilenos habían tomado posesión del fuerte, una espantosa detonación oscureció el cíelo i estremeció la tierra. Un cabo de artillería, llamado Alfredo Cárdenas, había puesto fuego al polvorín í hecho saltar un centenar de soldados chilenos i peruanos. Enfurecidos con esta traición, nuestros soldados se lanzaron sobre los rendidos i los esterminaron. E l fuerte quedó convertido en un lago de sangre cubierto de cadáveres. 0

Cuando se izaba en este fuerte la bandera de los vencedores, los soldados del 4. i del Buín se dirijieron al asalto del Morro, que defendía Moore. E l Morro estaba silencioso. Algunos batallones peruanos corrían para refujiarse en su recinto, i en esta carrera cayeron heridos por los nuestros algunos de sus mejores jefes. Bolognesi alzó entonces sobre los cañones bandera de parlamento; pero nuestros soldados, ciegos de cólera por las minas que reventaban a su paso, no respetaron esa insignia ni oyeron las órdenes de sus jefes, i 0


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los cuatro valientes que ahí se agruparon, Bolognesi, Moore, Ugarte i Blondet cayeron heridos de muerte. Solo el oficial arj'entino Roque Saenz Peña fué perdonado en medio de esta matanza. A n t e s de las ocho de la mañana, el teniente Casimiro Ibañez, del 4. de línea, bajaba del Morro la bandera peruana e izaba en su lugar una banderola de su cuerpo. Mientras ocurría en el Morro este drama sangriento, el Lautaro se deslizaba silencioso por entre los matorrales de la llanura i envolvía los reductos. E l mayor peruano Ayllon, que mandaba en esos fuertes, hizo un aparato de resistencia al mismo tiempo que ordenaba reventar todos los valiosos cañones i prendía fuego a las mechas de los polvorines, haciendo volar todos los fuertes del norte, mientras sus soldados se rendían. E n esos momentos Baquedano, seguido por V e lasquez, penetraba en Arica, i penetraba a tiempo para impedir que los del Lautaro sacrificaran a los peruanos en castigo a los torpedos i minas que por todas partes reventaban. L o s peruanos perdieron mas de mil hombres i los chilenos cerca de quinientos, entre ellos al comandante San Martin, del 4. de línea, que espiró triunfante sobre el Morro, vivando a Chile, al mismo tiempo que, un poco mas distante, espiraba también su hijo. 0

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Arica fué tomada en una hora, mientras los jefes i oficiales de las escuadras estranjeras fondeadas en la bahía apostaban que no seria tomada en menos de tres dias, i algunos sostenían que ni en quince. Sin embargo, la toma de esta plaza es una de las pocas acciones de esa época en que nuestros jefes desplegaron estratéjia, o por lo menos, cierta mafia para desorientar al enemigo, pues el aparato de ataque por el lado del mar, ejecutado dias antes, hizo dudar a los peruanos sobre si la plaza seria atacada por tierra. Varios de los cadáveres que quedaron en el fuerte del Morro fueron arrojados al mar por los vencedores, entre ellos el del valiente Alfonso Ugarte, que se habia educado en Chile. Este hecho ha dado lugar a una leyenda fantástica, que supone que Bolognesi, Moore i Ugarte, montados en sus caballos de batalla, se arrojaron al mar, desde lo alto del Morro, por no caer prisioneros. E l cuadro es grandioso i conmovedor, pero no es exacto. E s t a leyenda se cree todavía en el Perú porque es hermosa i halaga la vanidad i el orgullo nacional, i es una reproducción, mas hermosa todavía, de la acción de Paniotowski, la esperanza de la Polonia, quien, derrotado en Leipzig, prefirió [arrojarse con su caballo en las caudalosas aguas del Elster antes que caer prisionero.


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Pero ya, en 1.821, había ocurrido en el Perú, poco antes que San Martin entrara a Lima, una acción parecida, pero auténtica: el héroe es Pringles, i el narrador de ella Lucio Martínez. E n el combate de Pescadores, Pringles tenia de un lado el cerro, del otro una salida precisa i a su espalda el Pacífico. Repentinamente numerosa fuerza española le cierra el paso. Pringles se lanza contra los enemigos seguido de algunos granaderos a caballo. Tres veces procura abrirse camino; pero sus cargas son rechazadas. Desunida su tropa, pelea cuerpo a cuerpo; pero allí nadie se rinde. E l enemigo le empuja hacia el mar. No hai mas que rendirse o morir, e hizo lo último i se arrojó al océano, montado en su caballo de batalla. Afortunadamente se salvó, i los españoles, admiradores del valor, le concedieron una medalla que inmortalizara su hazaña.

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A medio día, i sin que el vapor penetrara en bahía alguna, nos encontramos°anclados frente a Moliendo, el mas raro, el mas orijinal, el mas escéntrico de todos los pueblos marítimos. Laciudad, construida en la falda de una colina, parece que se hubiera resbalado i quedado pendiente sobre el mar, i el viajero espera ver caer al agua alguna vieja casa, algún pedazo de barrio sostenido milagrosamente en el aire. Si la torre inclinada de Pisa es una maravilla, Moliendo colgando sobre el mar es un prodijio. Verdad q u e n a d a perdería el arte con que Moliendo cayera al agua;, pero seria de lamentarlo por|sus habitantes, que deben sentir por su pueblo un estrafio afecto, el


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cariño a todo aquello que nos cuesta un esfuerzo constante, por lo menos de equilibrio. E n Moliendo no hai muelle; seria una construcción inútil, pues lo que necesita la ciudad es un ascensor. L o s viajeros desembarcan de una manera bien orijinal: se introducen en un tonel, en una pipa o en un canasto i, por medio de cables, son suspendidos hasta dejarlos en tierra firme. I para ejecutar esta operación, ¡qué de aventuras i peligros! A veces el aparato se cimbra mucho tiempo en el aire o desciende hasta el agua en medio de las risas de los curiosos de tierra i de los que presencian el espectáculo desde la cubierta de las naves. Después de desembarcar en Antofagasta, parecía que nada de mas interesante hubiera sobre el mar; pero Moliendo eclipsa no solo a todo lo existente, sino a lo que pudiera crear la imajínacion mas soñadora. Moliendo es una ocurrencia. Solo la fantasía oficial del Perú, tan rica en absurdos, pudo fundar una ciudad en este sitio i darle vida comunicándola con Arequipa por medio de un costoso ferrocarril. Vemos llegar uno de los trenes que desciende lentamente la colina, i nos parece una burla este derroche de dinero en una construcción tan inútil. Moliendo no será nunca otra cosa que un pueblo artificial, levantado en un rincón inverosímil i grotesco, en el que hasta el mar


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parece estrellarse entre las rocas con zumbante sorna. E n Moliendo se embarcan a bordo del Coquimbo numerosos pasajeros que vienen de Arequipa i de otros departamentos i provincias interiores del Perú. Muchos de esos viajeros forman parte de la representación nacional i se dirijen a L i m a para asistir a las sesiones del Congreso que debe ser inaugurado el 28 de Julio, aniversario de la independencia peruana. E s jente comunicativa i franca i algunos parecen descender directamente de la raza india; guardan con los chilenos cierta reserva; pero sin salir jamas de los límites de la cultura i de las buenas maneras. S e embarca también un cura boliviano que trae numeroso equipaje de mujeres i canastos; éste sí que es pura raza cuica. Viste traje mitad sacerdotal i mitad paisano. U n a sotana mui usada i corta deja ver'sus pantalones a grandes cuadros amarillos i café, i sombrero de paja de Guayaquil oculta su tonsura. L o s chilenos, acostumbrados a la discreta i elegante corrección de su clero, sonríen maliciosamente a la vista de ese estraño representante de un catolicismo pobre, primitivo i de una doctrina un tanto libre i poco vijilada por los príncipes de la Iglesia. No pasa desapercibida para el cura la curiosidad de que es objeto, i sus pequeños ojos negros brillan con


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despecho; pero afecta un aire indiferente, i después de instalar en todo un camarote a sus mujeres, que probablemente son sus hermanas i sobrinas, se pasea por la cubierta con el aire de un hombre resuelto i que no teme a las murmuraciones. Talvez es un buen sacerdote que no tiene mas defecto que lo corto de su sotana i los muchos cuadros de sus pantalones. En la tarde, el Coquimbo continúa su rumbo hacia el norte seguido por algunos lobos marinos de oscura piel i de esa mirada tonta i sin espresion que tienen las fieras del mar. E n la noche tenemos gran concierto en el comedor, organizado por la parte joven de la colonia peruana. E l piano jime destemplado bajo la presión constante de los alegres parlamentarios. S e cauta la Niña Pancha, la Gran Via i todo ese repertorio poco intelectual que las tandas han puesto en boga. L o s cantantes no son malos i talvez lo hacen mejor que los actores del Po/iteama de Santiago i del Politeama de L i m a ; pero los temas escojidos no son propios de semejantes aficionados. Como protesta silenciosa contra ese bullicioso i poco distinguido repertorio, entonamos en voz mui baja, para no ser oidos de nadie, en compañía de B. P. B., que es todo un artista, i mientras nos paseamos por la cubierta del vapor, la gran marcha nupcial de Lohengrin


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i el dúo entre Elza i su esposo, que oimos seis veces seguidas en el Municipal de Santiago. L a noche es serena, el cielo está cubierto de estrellas i nuestro corazón henchido de recuerdos de la patria. ¿Volveremos a oir otra vez los cantos sublimes del gran maestro del porvenir? I la idea de que en [estos momentos se desploma en Chile nuestra civilización i cultura, nos hace enmudecer. . . N o brotan lágrimas de nuestros ojos, pero sí del corazón. "¡Que gran desgracia, pensamos, es perder a la patrialn Pero la gran fé que tenemos en su destino nos devuelve en el acto la tranquilidad i la calma. L a s olas se ajitan bulliciosas alrededor del vapor i la Gran Via resuena en el comedor en medio de las risas i de la charla alegre de los peruanos. La-idea de que nuestra patria pudiera ser vencida algún dia hiela la sangre en nuestras venas, i pensamos que si tal desgracia ocurriera nosotros no podríamos reír amas.


XXII A l amanecer entra el Coquimbo en la anchurosa i alegre bahía de Pisco, rodeada de bajas colinas cubiertas de claro verdor. E l mar está tranquilo i azul como el cielo. U n a luz blanca i tibia, luz de mañana de invierno, alumbra la bahía, las montañas i la ciudad i esparce en el ánimo del viajero cierta impresión de molicie. Parece que la naturaleza se despierta soñolienta, con su blanca bata de mañana, i nos mira amable i risueña. L a ciudad, pequeña i desparramada como todas las viejas ciudades españolas del continente, surje aquí i allá en blancos trozos que medio ocultan las arboledas. Algunos tonos de verdor


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mas oscuro, formados de grupos de pinos, de olivos i de plátanos, matizan el verde claro del paisaje. Como es día de fiesta, no hai movimiento comercial en la bahía; los pocos buques fondeados en ella yacen silenciosos, i solo a la llegada del Coquimbo algunos botes surcan la clara superficie para ir a ofrecer sus servicios a los viajeros. V e n dedores de dátiles i de paltas que llevan sus frutas arregladas en largos canastos, asaltan también el vapor ofreciendo sus artículos por precios e x horbitantes, que después los reducen a la tercera parte de su primera tentativa. L o mejor que hai en Pisco es el elegante e interminable muelle de fierro. Como la bahía tiene mui poco fondo, los buques lanzan sus anclas muí afuera, i el muelle, para alcanzarlos, se ha ido estendiendo, estendiendo... pero siempre ha quedado corto. E l Fisco peruano tiene aquí muelle de mas i bien podria repartirlo entre todos los otros puertos de la costa que no lo poseen, quedando siempre un buen trozo para Pisco. Si este reparto se hiciera, me permitiría recomendar a Moliendo; pero colocándole el muelle para arriba, en forma de piramidal escala. Desembarcamos en el gran muelle de Pisco i lo recorremos en toda su estension de seis cuadras, sentados en un carrito que se desliza


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sobre los rieles, empujado por unos cuantos pisqueños. L a escursion es divertida i agradable, pues vamos en buena i numerosa compañía. A s í , de esta manera un tanto triunfal, llegamos hasta los umbrales de la ciudad, que recorremos en diez minutos. ¡Qué feo i abandonado es el pueblo! N o hai veredas en las calles i las casas son todas viejas i en ruinas. E n un balcón, el único que divisamos, hai un grupo de mujeres que nos miran con curiosidad i se permiten reírse de nosotros. Dos señoras caminan con cuidado por las despedazadas veredas, tratando de no tropezar en los guijarros. Son las primeras peruanas que vemos en su tierra i les miramos los pies. Son como los de las chilenas. Celebramos nuestra visita al pueblo bebiendo en la mejor fonda una copa de pisco a la salud del Perú. S e sabe que aquí se fabrica un pisco delicioso de chirimoyas i de uvas, pero el que bebemos no tiene nada de notable. E l dueño de la fonda nos observa que, si nos apresuramos, podemos hacer una visita a la ciudad de Pisco, que dista del puerto como una milla i se comunica por medio de un ferrocarril de sangre. L a estación de este ferrocarril dista solo una media cuadra de la fonda, i nos dirijimos a ella. Un carro espera llenar sus asientos para ponerse en marcha. L a comitiva, de la que formamos


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parte, los ocupa todos, i las muías, dos hermosas i bien cuidadas muías, parten a paso rápido. Este ferrocarril solo posee un carro que sale del puerto cuando sus asientos están todos ocupados i regresa cuando vuelve a llenarse. E l mismo propietario de la línea cobra los pasajes. L a administración es de lo mas sencillo i no se necesitan empleados para la contabilidad. E l trayecto que se recorre para llegar a l a antigua ciudad de Pisco es mitad campo i mitad calle. Algunas pobres viviendas se alzan aisladas, i largos tapiales desmoronados permiten divisar la campiña casi abandonada. L a indolencia ostenta aquí su ropaje de miseria. I los campos parecen ricos, i la turbia agua fertilizante corre por una ancha acequia al borde del camino, i el hombre mira todo aquello con la boca abierta, cuando no está comiendo plátanos o mascando dátiles. L a antigua Pisco no pasa de ser un viejo i empolvado caserío con cierto aire colonial. Parece una estensa plaza con un jardín seco ¡ abandonado como todo lo que aquí se ve. E n uno de sus frentes se alza una mansión colonial, trasformada en posada, encima de cuya ancha puerta se ostenta un borrado blasón heráldico, sobre el que se ha posado un gallinazo con aire sarcástico i siniestro. E n otro estremo de la plaza está la iglesia, con dos bajas torres mui separadas i una


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aplastada cúpula. Penetramos en el sagrado recinto, que está casi lleno de fieles del sexo femenino. Hai misa cantada i el órgano cruje lloroso como si un dolor agudo le atormentara al hacer funcionar sus viejos fuelles. L o s sacerdotes visten deslumbrantes casullas cubiertas de lentejuelas i galones de oro i plata. Muchas luces, muchas flores marchitas i mucho incienso de mal olor. Penetramos lentamente para no llamar la atención ni perturbar a las devotas; pero uno de nuestros amigos calza botines con crujideras que imitan a la perfección los jemidos del órgano, i casi toda la concurrencia vuelve la cabeza para conocer al músico. E s un espectáculo bien estraño: cien o doscientos rostros femeninos de todas edades i de todas las formas imajinables se vuelven a un tiempo con sorpresa i alegría. Nos ocultamos junto a una de las gruesas columnas de la arquería... Cuando la curiosidad de las mujeres se satisfizo, examinamos algunos de los altares. ¡Qué de maravillas se ven en esta iglesia! Nada mas estrafalario que los trajes de estos pobres santos. L l a m a sobre todo nuestra atención una Vírjen con abanico, un Cristo en traje de gaucho i una santa, cuyo nombre no pudimos averiguar, que sorbía rapé. Semejantes escentricidades parece que avivan la estinguida fé de estos creyentes. S e quiere mas a estos santos caseros que


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han adoptado los usos i costumbres del pueblo, alejándose un tanto del cielo, para vivir entre el mundo de sus devotos. Así, las personas encargadas de sus arreglos los mudan, los peinan i hasta los lavan periódicamente, como si se tratara de personajes vivos que no pudieran valerse por sí mismos a consecuencia de alguna parálisis desarrollada en todo su organismo; i mientras los sirven de esta manera, solicitan sus influencias celestiales en obsequio de alguna miseria humana; que todo es recíproco en la vida i mui raros son los favores que se hacen en este mundo con verdadero desinterés. Muchas otras curiosidades descubriéramos en la antigua iglesia a no oir los silbidos del vapor que nos llama para emprender el viaje. Nos damos prisa; pero antes de salir del templo dirijimos una última mirada a los altares i nos sorprende un nuevo hallazgo. E s una imájen estravagante, con moño orijinal que tiene la forma de esos peinados que se ven en las figuras que adornan el esterior de las tazas de té, de los abanicos i quitasoles japoneses. Sus ojos entornados i melancólicos, su color amarillo como el de un yeso antiguo i sus labios mui encendidos, completan la ilusión de encontrarnos en presencia de una de las imájenes del catolicismo chino o japones. L a introducción en este templo de un tipo tan poco divino se debe se-


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guramente a la influencia de la numerosa población asiática que existe en Pisco; insensiblemente la fisonomía popular se ha ido modificando i con ello el sentimiento i la espresion de la belleza. Recuerdo en ese instante que uno de los obstáculos mas poderosos que ha tenido el catolicismo para desarrollarse en el Japón i la China, ha sido el tipo de sus imájenes. L a s razas amarillas del Asia, de una antigüedad antidiluviana i que han perdido su savia en las luchas i trasformaciones de tantos siglos, conservan, sin embargo, poderosa la tradición de su belleza, trasmitida de jeneracion en jeneracion, i se resisten a rendir homenaje a divinidades que no tienen semejanza alguna con sus dioses. Si el'catolicismo tuviera en su cielo imájenes parecidas a las de Buhda o Confucio, talvez habría hecho vacilar a nuestros creyentes chinos, causando en ellos impresión mas favorable que las mas evanjélicas i razonables doctrinas. Probablemente la imájen que tanto me sorprende ha sido trabajada por algún artista nipón residente en Pisco, uno de esos inconscientes escultores o pintores en laca que reproducen automáticamente los tipos espirituales i lijeros de su raza; pero este asunto, un tanto psicolójico, lo entrego al estudio de turistas mas penetrantes i que viajen con menos prisa que yo.


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Vuelvo a la plaza i, dando una última mirada a Pisco, veo con pena las calles que desembocan en su centro i que son mas bien terrosos callejones. Hacia el oriente diviso otra iglesia cuya fachada en ruinas es igual a la que acabo de visitar: dos torres bajas situadas en los estremos del edificio i una hundida cúpula de la que solóse ve la parte superior coronada por una cruz. ¡Cuántos tesoros de vieja i familiar orijinalidad encerrará este otro templo que me es imposible visitar! V e o también un teatro chino que anuncia para la noche un espectáculo en diez actos. L a puerta de entrada está cubierta por una cortina amarilla, adornada con dibujos estravagantes entre los que se destacan algunas mariposas de color rosa i negro. Tomamos con precipitación el tranvía que nos espera para llenar sus asientos, pues el vapor nos llama con sus agudos silbos.


XXIII Cuando llegamos al Coquimbo, se embarcaba un grupo de indios peruanos: tres mujeres i dos hombres. Tienen éstos un aire humilde i bondadoso; pero las mujeres, a pesar de la dulce suavidad de sus rostros, poseen una espresion mas viva e ¡ntelijente. L l a m a la atención el traje azul que usan tan semejante en su corte a la túnica de Jesús, lo que haca decir a uno de los viajeros que no seria estraño que los primitivos peruanos descendieran de los hebreos; que esta analojía y a se ha discutido mucho i se basa en la existencia de una misma lei gramatical: así, por ejemplo, la posesión de la primera persona se espresa en hebreo i en quichua, añadiendo una


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y al nombre de la cosa poseída. E l judío dice adonay (mi señor) i el peruanoyaytay (mi padre). A lo que observa mui oportunamente un señor presbítero que va en el vapor, que esta identidad debe existir en casi todos los idiomas, puesto que antes de la confusión de Babel la humanidad hablaba una sola lengua, de la que sin duda quedarían vocablos i reminiscencias en todas las demás. Sin embargo, añade uno de los caballeros peruanos que subieron al vapor en Moliendo, la teoría de que los hebreos pudieran haber poblado algunas rejiones de América, no es destituida de fundamento: siendo habitada la tierra de Canaan por hebreos i fenicios, estos últimos, que tanto se distinguieron por sus atrevidas empresas marítimas i por sus lejanas colonias, no pueden menos de ser contados entre los progenitores de los indios. Muchos historiadores dan por seguro el descubrimiento de inscripciones fenicias en los reinos de Yucatán i del Brasil, en las que se declara la venida de cananeos a esas rejiones. Otros monumentos, entre ellos las célebres ruinas de T i a huanuco, parecen corroborar ese testimonio. Pero los datos científicos que arrojan mas viva luz sobre esta interesante cuestión son los encontrados por el barón Oufroy de Faron i completados recientemente por M. Ferard, que se remon-


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tan a la época de los fenicios i en los que se revela que estos famosos navegantes comerciaban con los pueblos de la América Meridional. Mr. Faillan se ha adherido a la opinión de los señores Oufroy i Ferard i cree que las espediciones de los fenicios a la América deben atribuirse no al conocimiento jeográfico que tenían de estas rcjiones, sino a la influencia poderosa que ejercen en la navegación las corrientes marinas del Atlántico. E n Diciembre de 1 7 3 1 , una barca cargada de vino de Canarias se dio a la vela en uno de los puertos de estas islas con rumbo a Palma de Mallorca; mas, sorprendida por una tempestad, tuvo que desviarse de su ruta i entrando en la gran corriente del Gulf Stream, atravesó el Atlántico con pasmosa rapidez. E l asombro de estos marinos que debiendo dirijirse a las Baleares, fueron a parar a la isla de la Trinidad, impulsados por las corrientes oceánicas, confirma la opinión de Oufroy i Ferard. Un hecho análogo ocurrió al navegante Arixmarsson, quien navegando hacia el sur por el año 982, fué arrastrado a la parte de la América llamada de los "hombres blancos», en donde recibió el bautismo i no habiendo obtenido permiso para regresar a su pais fué reconocido por los isleños de Olhvey i por otros irlandeses. VIAJB

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Por lo demás, si los fenicios tenían conocimiento de la América, también lo tuvieron los normandos de las costas setentrionales, i sabidas son las espediciones que dieron a conocer las rejiones tropicales del continente. Mas inciertas son las huellas que algunos creen haber encontrado de un descubrimiento de América hecho por los irlandeses en 980; pero lo que constituye hoi una verdad histórica indiscutible es el descubrimiento del Nuevo Mundo hecho p o r L e i f e n el año IOOO, desde la estremidad norte hasta los i i ° de latitud setentrional, a cuya empresa contribuyeron, de una manera casual, los marinos noruegos. Mientras así se charla en la cubierta del Coquimbo, las señoras, dando ya por resuelta esta ardua cuestión a favor de los hebreos, examinan a los indios con interés creciente i descubren en sus facciones rastros bíblicos i en sus vestidos el mismo corte amplio i suelto, de la túnica clásica del Salvador. Compasión i cariño nos inspiran ese grupo de jóvenes indios por cuyas venas corre la sangre misteriosa de los primeros desconocidos pobladores del continente i que aun resisten i luchan después de tantos siglos de infame esplotacion. L o s conquistadores españoles^ crueles i ávidos, declaraban que estas razas eran inferiores a los s


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animales; pero semejante afirmación no pasaba ele ser la eterna calumnia de los opresores que tratan de disculpar su tiranía. L o s grandes i curiosos monumentos que aun viven desparramados en ruina en los campos i ciudades del interior del Perú, atestiguan la antigua cultura de esta raza, cuyos descendientes se han distinguido en la enseñanza, en la tribuna i en actos de abnegación i de virtud.


XXIV L a historia del Perú se pierde en los tiempos fabulosos, e investigador alguno ha podido resolver de una manera clara el problema del oríjen de su raza, ni aun aplicando a la comparación de los cráneos i de los descubrimientos jeolójicos las doctrinas mas prestijiosas i modernas. N o sé si para resolver este misterio se haya aplicado también la famosa teoría de Darwin sobre la formación de las especies por via de selección, i la no menos célebre de los que admiten muchos centros de creación i, por consiguiente, la de un gran número de E v a s i de Adanes con una costilla de menos. Si así fuera, i con perdón del Jénesis, la creación del primer A d á n


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i de la primera E v a peruana debió de tener lugar en el valle del Jauja, que de mui antiguo es considerado por estas razas como el verdadero paraíso terrenal... También se ha tratado de probar que la raza peruana es la mas antigua de la tierra por los restos humanos encontrados bajo las capas de caliche del territorio de Tarapacá, i cuya formación habria exijido millares de siglos. S e sabe que los sabios, cuando miran el pasado, acumulan los siglos con la misma facilidad i certeza de quien, mirando al cielo, declara que el número de sus estrellas es de 80.732,511, ni una de mas ni de menos. Esta babilonia de ideas que comprende los oríjenes de la humanidad, ha puesto mas de relieve las teorías de los que sostienen la unidad de la especiei la asombrosa analojía que ofrecen las trasformaciones que, tanto en ella como en las ideas i sentimientos de la humanidad, se han operado. Aceptada la tradición de un oríjen común, falta saber si vinieron de la China, de la India, del Japón o del Ejipto los primeros pobladores del imperio caucásico. E s posible; pero seguramente no vinieron de la Grecia, como lo asegura el historiador arjentino doctor Vicente Fidel L ó pez, que ha declarado a los primitivos peruanos primos de los griegos. Manco Capac, descendiente de Pericles, i Mama Oello, de Aspasia!


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Mas natural seria declarar a los antiguos peruanos oriundos de las razas del Asia setentrional, pues la escritura usual de los Incas eran los quipus, que, heredados de los mongoles, recibieron en el Perú las mas estensas i maravillosas aplicaciones, como lo manifiesta Lorente en sus interesantes estudios sobre la civilización inca. Para hacer a los peruanos de un on'jen propio o, por lo menos, mas antiguos que las razas de que indudablemente descienden, se ha alegado lo,difícil de las comunicaciones entre el Viejo i Nuevo Mundos; pero en nuestros días se ha manifestado hasta la evidencia que siempre fué espedita la comunicación de América con el A s i a por el Estrecho de Behring, que los hielos trasforman en istmo, i por otras vías terrestres o marítimas: había facilidad de comunicaciones por tierras que después se han sepultado en el océano, de lo que aun restan inequívocos indicios; i existían comunicaciones marítimas realizadas por largas navegaciones, facilitadas por vientos i corrientes del mar i la audacia de los pueblos navegantes. S e ha sostenido, igualmente, la teoría de que los peruanos tienen un oríjen distinto a los descendientes de A d á n , por el carácter singular de su antigua cultura i la falta de tradiciones bíblicas; pero no es exacto que la cultura de los Incas


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difiriera completamente de las de otras naciones i que olvidaran las tradiciones relij'iosas. Si bien es cierto que se rendía al Sol los homenajes de una divinidad, la jente culta de las mas altas clases adoraba a un Dios único i creador del mismo Sol. Existia entre ellos mas de un Sócrates que no hacia misterio de sus dudas i predicaba con valentía la doctrina de la existencia de un Ser Supremo creador de todo el universo. Según Garcilaso, el templo de Pachacamac estaba dedicado a esta divinidad; las estatuas del Sol i del Trueno le hacían reverencias i acatamientos. S e atribuía también a este dios misterioso las grandes victorias ganadas por los ejércitos de los Incas. Cuando se estrenó el gran templo de Cavicancha, i después que una asamblea relijiosa decidió que el Sol era el mas poderoso de los seres, Inca Yupanqui se puso de pié i acusó de ignorantes a los sacerdotes diciéndoles: " B u s cad a aquel que manda al Sol, ordenándole recorrer su carrera i miradle como el Creador i Omnipotente. Si alguno de vosotros puede responder a mi razonamiento, que lo haga, pues niego su omnipotencia sobre los negocios del mundo.n I todos, según Balboa, convinieron en la existencia de una primera causa, a la que dieron el nombre de Pachacamac, que significa Crea-


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dor del mundo. E n otra gran fiesta relijiosa, Huaina Capac dijo al S u m o Sacerdote que el Sol debia tener otro Señor mas grande i poderoso que él, porque nunca descansaba en su camino, i el S u premo Señor habia de ejecutar las cosas con mas sosiego i detenerse por su gusto, aunque no tuviera necesidad de reposo. E l mismo Atahualpa, contestando a Valverde, esclamó: "Pachacamac, es el que ha creado todo lo que existe!n Pero nada mas decidor que las oraciones que dirijian al misterioso S e r : »Oh Hacedor, que estás desde los cimientos i principios del mundo hasta los fines de él, poderoso, rico, misericordioso, que distes ser i valor a los hombres, guárdalos salvos i sanos, sin peligro i en paz! ¿A dónde estás? ¿Por ventura en el alto del cielo? Óyeme i concédeme lo que te pido. Danos perpetua vida para siempre, i esta ofrenda recíbela, donde quiera que estuvieses, ¡oh Hacedorin E s casi una oración cristiana. Pero mientras en las clases intelectuales del imperio se desarrollaba un culto mas elevado i razonable, en el pueblo se perpetuaba el politeísmo, i cada pasión, cada interés o sentimiento tenia una divinidad en la tierra o en el cielo. E l olimpo peruano, si no tan brillante como el griego, se estendia a toda la creación; no eran dioses mundanos i elegantes como Venus, A p o l o i Afro-


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dita; pero eran también los seres superiores que dispensaban los favores de la riqueza, del amor, de la sabiduría i de la gloria. L a versión mas autorizada sobre la filiación de los primitivos habitantes del Perú es la de que éstos descienden de la India, de la China i de la Oceanía. L a s largas navegaciones que antes se tenían por un obstáculo insuperable, han dejado de mirarse como una dificultad seria, desde que se sabe que los isleños del mar del sur han dispuesto de buques aptos para sus travesías, que desde la isla Haití navegaban hasta la Nueva Zelanda, i que se emprendían guerras marítimas de archipiélagos contra archipiélagos, trasportándose en sus flotas tribus enteras, sea por escapar de enemigos superiores, sea por conquistar otras naciones. De que tuvieron relaciones con el Perú, dice Lorente, son claras pruebas la memoria que conservan los habitantes de Arica, Acari, lea i otros costeños, de largos viajes a las islas del Pacífico, la analojía de los monumentos peruanos con los de la isla de Pascua, afinidades manifiestas en los idiomas, la semejanza de tipos i la comunidad de algunos usos. Estas observaciones son sin duda las mas razonables: el viajero que penetra en el Perú siente que se encuentra en una nación mas asiática que


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americana, i que los hijos del Sol tienen afinidades poderosas con los del celeste imperio. L a corriente de inmigraci贸n asi谩tica i las relaciones comerciales, que de mui antiguo el Per煤 ha cultivado con la China, contribuyen a hacer mas viva esta impresi贸n.


XXV E l Coquimbo marcha rápidamente en dirección al Callao, i por primera vez el mar, riente i perezoso, forma una azulada i tranquila superficie. L o s viajeros gozan de ese dulce bienestar que comunica al ánimo la quietud de la naturaleza. A medio dia se divisa en la costa un grupo de oscuras arboledas, i los pasajeros que van en el puente esclaman: — ¡ T a m b o de Mora! Momentos después estramos en una bahía enormemente abierta hacia el sur, i cuya costa norte avanza en línea recta hacia el este, de manera que el continente parece torcer en dirección a la Oceanía. N o se ve una nave en este mar i solo


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se divisan cuatro o cinco botes abandonados en la playa. E l Coquimbo fondea i ninguna embarcación se acerca a sus costados; repetidas veces anuncia su llegada con agudos silbidos, pero nada! A l fin se nota en tierra cierta ajitacion: buscan a los marinos tripulantes de las pequeñas embarcaciones. Aparecen algunos i como de mal humor se embarcan en sus botes conduciendo a unos cuantos pasajeros. T a m b o de Mora tiene el aspecto de un gran claustro o de un vasto i sombrío huerto plantado de oscuros olivos. No existe aquí pueblo ni caserío alguno i solo se ven las blancas murallas de una casa oculta casi entre el ramaje. E n el fondo del valle se divisan cultivos i frondosas arboledas que trepan las montañas. E s un sitio lleno de sombra que tiene no sé qué de raro i triste, i en el que la vida parece deslizarse tranquila, sin preocupaciones ni luchas. A l dia siguiente, i cuando las primeras luces penetran a través de los cristales de mi camarote, despierto gozoso a las voces de ¡el Callao! Me visto de prisa, i cuando salgo a la cubierta y a el vapor se desliza majestuoso en medio de la hermosa bahía. Vuelvo a ver el espectáculo encantador del amanecer en el mar tranquilo, en el centro de una gran rada animada por las embarcaciones. E l aspecto que ofrece el Callao en una


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mañana nebulosa de invierno, alumbrada por uno que otro rayo de sol, es interesante i engaña i sorprende al viajero: el Callao aparece como una gran ciudad que se estiende desde las riberas del Pacífico hasta el fondo del valle que cierran las montañas. Grandes monumentos, elevadas casas de azotea, torres i cúpulas se destacan de entre la tenue i rosada neblina, haciendo la ilusión de una gran ciudad antigua i opulenta. Pero todo eso no es el Callao: es L i m a que se alza a sus espaldas con las numerosas torres de sus iglesias españolas, semejando el telón de fondo de un proscenio. Deseosos de bajar a tierra i de aprovechar el primer tren de la mañana, que se dirije a Lima, los pasajeros ocupan los botes que se les ofrecen i que poco después se deslizan por los canales tranquilos de la dársena. Nótase en la bahía ese agradable movimiento de la vida en el mar por la mañana: embarcaciones repletas de comestibles i de verdura, semejando pequeños mercados flotantes, se dirijen a las naves llevando a su bordo la mesa del dia; pasajeros que van a tierra como nosotros o regresan de alia soñolientos; naves que estienden sus velas para alejarse a otros mundos; vapores que lanzan al aire el humo de sus chimeneas; gritos de alegría i de trabajo i martillos, cuyos golpes resuenan en el espacio anunciando la labor comenzada.


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Pero una vez en tierra, el Callao se presenta bajo una faz bien distinta: sin pedir datos a nadie sobre el estado de su comercio i riqueza, sobre su presente i su pasado, se comprende que es una ciudad en decadencia. Barrios comerciales sin movimiento, almacenes vacíos i tiendas sin mercaderías i sin público. N o se ve en sus calles mal pavimentadas un solo edificio en construcción, ningún trabajo que demuestre la vida i riqueza de un pueblo que se ajita i marcha. El Callao es en estos momentos solo una factoría de los vapores de la Compañía Inglesa del Pacífico. Su decadencia entristece el alma i hace pensar hasta dónde influyen los gobiernos sin moralidad i sin juicio en la ruina de un pais lleno de riquezas naturales, pero que nadie o mui pocos esplotan. L a abundancia de riquezas fáciles ha sido para el Perú la mayor de sus desgracias. Muchos años vivió casi esclusivamente del huano que, como un inmenso e inagotable tesoro, alimentaba todas las ambiciones i todas las perezas de su raza ingobernable e inquieta. Cuando el huano principió a disminuir, apareció el salitre alentando los derroches i el desgobierno. Durante un tercio de siglo el Perú ha vivido de estas dos solas riquezas que lo acostumbraron a una existencia sin trabajo i sin lucha. Hoi, cuando todo eso ha desaparecido,


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e 1 espíritu de su pueblo, abatido por los contrastes, carece d e la enerjía necesaria para sobreponerse a sus desgracias i buscar en el trabajo su rejeneracion i engrandecimiento. Un clima tibio i enervante contribuye también a mantenerle en una especie de soñolienta indiferencia por su suerte. Sin embargo, la prueba por que atraviesa el Perú le sirvirá de enseñanza i su carácter se retemplará en esta gran adversidad: volverá a ser un dia arbitro de su destino i una raza mas pujante esplotará sus riquezas, convirtiendo estos sitios, hoi en decadencia, en emporio de civilización i de bienestar. E l ferrocarril de la Oroya desciende y a las faldas orientales de los Andes i penetrará bien pronto en las rejiiones misteriosas que son su porvenir. E s t o será el principio de su redención, i bien lo comprende así el Perú cuando, a pesar de su pobreza, no ha interrumpido las tareas de tan magna empresa.


XXVI Llegamos a una estación mui insignificante, encerrada i oscura, i en compañía de casi todos los pasajeros que conducía el Coquimbo tomamos el tren que sale para Lima. L a mayor parte de los viajeros van a la capital por pocas horas, otros regresarán al vapor al dia siguiente, pues el objeto de casi todos es solo dar un vistazo a la ciudad de los Reyes. E l equipo de los dos ferrocarriles que comunican al Callao i L i m a es americano, mui semejante al de nuestras líneas del sur. L o s carros están bien tenidos i el personal de empleados es atento, viste con limpieza i casi con elegancia. Con motivo de los grandes descubrimientos de


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petróleo realizados hace poco en el norte del Perú, los ferrocarriles de esta nación han reemplazado el carbón de piedra por esta sustancia. U n olor insoportable se respira. Si se abren las ventanas del wagón o si el viaj'ero asoma la cabeza para mirar la campiña, una nube de humo pestilente le azota el rostro i casi le ahoga. N o hai medio de librarse de tan molesto adversario i durante la media hora del viaje parece que uno llevara en la nariz elhediondo candil de una lámpara de parafina. Pero con este nuevo procedimiento las empresas realizan economías considerables i el Perú consume los productos de su suelo, no importa que hasta la ropa del viajero se impregne de tan nauseabunda esencia. E l petróleo en estas condiciones no podrá ser empleado con ventaja, por la economía de su precio, sino en los trenes de carga que no conducen pasajeros. A pesar del invierno, los campos están verdes en este suelo húmedo i caliente a la vez, i los tapiales de adobones, destruidos en su mayor parte, les dan una semejanza simpática con los de las provincias centrales de Chile. S e ven pocos árboles i el cultivo parece atrasado i casi primitivo E l tren se desliza rápido frente a un gran jardín privado que tiene sobre su entrada este letrero militar: Tiro al blanco. Pasamos frente a un cemenVIAJB

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terio mui bien cuidado, i momentos después divisamos otro mas reducido. E l Rimac, todavía con menos caudal que el Mapocho, se presenta a mi vista deslizándose entre un cauce mas pequeño i menos pedregoso. E l tren penetra de improviso en en una calle estrecha i de bajos edificios, una calle del barrio sur de Santiago, empedrada con los mismos guijarros del rio. L a s mujeres que salen de las iglesias con sus trajes de dia de trabajo, los vendedores ambulantes que pregonan sus artículos en alta voz i los niños que juegan en la calle con peligro de ser despedazados por el tren que pasa, me revelan la presencia de una ciudad sud-americana. la presencia de Lima. E l tren se detiene en una estación parecida a la del Callao por su estrechez i falta de luz. No hai a la puerta mas de tres o cuatro carruajes, i los viajeros, llevando consigo sus equipajes, se dirijen a los hoteles o a cualquier parte, pues en L i m a no hai distancias.

-efe


XXVII L i m a es ciudad de muchas fondas, de muchos restaurants i de pocos hoteles. No pasan de tres los que merecen este nombre: el Maury, el de Francia e Inglaterra i el Americano. E l primero es el mas vasto i elegante, el segundo el mas caro i el tercero se distingue por su bien servida mesa. Sin ser gastrónomo, preferí este último por su situación en la parte mas central i animada de la ciudad, en la calle de Espaderos. Me felicité bien pronto de esta preferencia, pues no es posible encontrar en un hotel mayores atenciones, i ese trato discreto i cortes que parece sincero en su cariño i que el viajero agradece en el alma porque le recuerda a la familia. E n el hotel Maury se encuentran hospedados


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los constitucionales desterrados por Balmaceda: L o s señores José Besa i familia, Zorobabel R o dríguez e hijo, .Adrián Gandarillas, Javier V i a l Solar, Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Iquique i sus secretarios los señores Lorenzo Montt i Martin Saldías; en el hotel de Francia e Inglaterra está el Ministro de Balmaceda señor don Á n j e l C. Vicuña con toda su numerosa corte de secretarios, atachées, agregados militares i j e fes del ejército que se desvaneció en Tarapacá i tomó la fuga antes i después de Pozo Almonte. L a oficialidad del ejército de Arrate i de Gana está desparramada en toda la estension de L i m a i habita mansiones menos costosas. Aquellos militares que años antes entraran victoriosos a esta misma ciudad, visten ahora de paisanos, pasean por las calles comerciales mirando las vidrieras de las tiendas o formando corrillos en los portales, mientras se soluciona en Chile la gran picardía a la que prestaron el apoyo poco eficaz de sus espadas. Viven seguros del éxito, pero no les desagrada encontrarse lejos de la ruda contienda. Ellos, por causas especiales i no por falta de valor, han tenido que volver la espalda a los soldados del norte i a los filtres de Santiago, i por mas cariño que tengan por la causa del Dictador, debe molestarles la idea de morder el polvo del combate por la bala de


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un recluta o al golpe de espada de un imberbe dandy. Charlan alegremente, beben champaña i creen como misterios de fe todas las noticias falsas con que Balmaceda entretiene al mundo. Conversando con uno de esos viej'os vencedores de otras guerras, me manifestó que él creia imposible que el antiguo ejército de Chile pudiera ser vencido por esas desorganizadas milicias sin disciplina i sin espíritu militar. •—-Pero esas desorganizadas milicias han arrojado de Tarapacá, de Antofagasta i de A t a c a m a al viejo ejército de Balmaceda; de otra manera no se esplicaria la presencia de ustedes en L i m a . — P e r o no irán mas a l l á . . . i los últimos desgraciados sucesos han sido motivados por causas estrordinarias, ajenas a toda previsión militar. —Desengáñese, coronel: el viejo ejército de Chile no existe; cuando en 1879 emprendimos la campaña contra el Perú i Bolivia, nuestro ejército no llegaba a cuatro mil hombres,' i en pocos meses pasó de cuarenta mil. ¿Qué era tan pequeña fuerza en medio de esa gran masa improvisada? E l verdadero soldado de Chile es el patriota, es el ciudadano, i esto es lo que constituye nuestro orgullo i nuestra fuerza. Hoi se repite el mismo glorioso ejemplo: es el pueblo, es la juventud la que se levanta para defender las instituciones, i ustedes no podrán resistir su empuje.


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Pero el coronel repitió impasible: —Oh, nó, jamas; el antiguo ejército de Chile no podrá ser vencido! Balmaceda ha hipnotizado a nuestros bravos militares, i su espíritu de orgullo, de disciplina o de vanidad les impide ver claro. L a s mas sencillas nociones de justicia i de deber están maleadas por el engaño o el interés que aquel gran corruptor ha sabido despertar en sus sostenedores. Mientras los oficiales balmacedistas pasean por las calles de L i m a esperando la hora de regresar triunfantes a Chile, la diplomacia del Dictador reclama del Gobierno peruano la entrega del vapor Mapocho, de la flota sud-americana del Pacífico, que a solicitud del Gobierno de Iquique se tiene detenido en uno de los diques del Callao. Balmaceda da una importancia capital a la adquisición de este magnífico trasporte, que unido al Imperial i a las torpederas constituiría una escuadrilla respetable, compuesta de buques rápidos, a los que no podrían dar caza las pesadas naves de la escuadra del Congreso. E l arribo mas o menos próximo de los cruceros Errázuriz i Pinto hace mas indispensable la adquisición del Mapocho, a fin de poder realizar el atrevido plan de una nueva espedicion destinada a invadir la provincia de Tarapacá, cuyas rentas salitreras desvelan al Dictador.


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L o s aj'entes balmacedistas han intentado varias veces tomar posesión del Mapocho i sacarlo del Callao; pero la vijilancia que ejerce el G o bierno peruano i la no menos activa de Vial S o lar, han frustrado todas las tentativas e impedido la ejecución de este plan perseguido con tenacidad. E l gobierno peruano, sin escuadra para hacer respetar su determinación, se encuentra en una situación bien desagradable: de un lado las exijencias i amenazas de Balmaceda, i del otro las justas reclamaciones del gobierno de Iquique. H a sabido, sin embargo, proceder con prudencia i enerjia, haciendo respetar los acuerdos que ha estimado justos para los reclamantes i decorosos para él; su conducta es de estricta neutralidad, i, por lo tanto, nos favorece. Nuestra diplomacia no solicita otra cosa.


XXVIII L i m a es la capital sud-americana que tiene una fisonomía mas orijinal, como que la mayor parte de sus edificios son de la época de la colonia i ofrecen esa mezcla interesante de arquitectura árabe i española que dominaba en algunas ciudades de la Península. L a s ventanas cubiertas de celosías, los balcones volados que estrechan la calle, las numerosas torres de sus templos, le dan cierto tono de antigüedad, de aristocracia que atrae al viajero sud-americano. L i m a es una ciudad del siglo X V I I I mas que de nuestra época, i de tal manera se vive en ella en el pasado, que desagradan i chocan los pocos edificios modernos que ostentan sus calles.


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Seria sensible que L i m a se trasformara en ciudad moderna, que desaparecieran sus plazuelas i rincones misteriosos, de donde uno cree ver avanzar la figura de algún hidalgo cuya espada asoma bajo el ruedo de su capa; que se demolieran las altas fachadas de sus templos cubiertas de churriguerescos adornos, de nichos que contienen figuras de obispos cuyas mitras los temblores de tierra han inclinado a la derecha o a la izquierda; de arcánjeles que el tiempo ha dejado sin alas i de vírjenes que estrechan en sus brazos infantes descabezados. T o d o esto es orijinal i divertido; y a no se ve en el mundo i no va quedando sino en L i m a . L a jente que puebla esta ciudad guarda también cierta armonía con la arquitectura de sus viejos monumentos: hai una mezcla de razas antiguas que uno ve desfilar con alegría. Indios que visten todavía el traje de los subditos del imperio inca; negros que rien mostrando sus blancos dientes; japoneses i chinos que ocultan sus trenzas bajo el sombrero o dentro de su gabán azul; cholos vestidos a la europea, etc., etc.; i en medio de tan abigarrada multitud, los europeos en pequeño número i la clase aristocrática elegante i fina. Estamos en los últimos dias del mes de Julio, i L i m a ofrece la animación que trae consigo el aniversario de la independencia: todas las casas


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ostentan una bandera que flamea al viento. L a del celeste imperio, el dragon negro en campo amarillo, es casi tan numerosa como la peruana, i en ciertos barrios, como el del Mercado, supera al pabellón nacional. E s curioso el efecto que producen estos estandartes de tan lejanos países, i por un instante el viajero se imajina encontrarse en una ciudad asiática. Por la noche me dirijo a la plaza de Armas, que está profusamente iluminada, i algo orijinal aturde mis oidos: es un concierto de silbos que salen de todo el ámbito del paseo. Todos los niños de la ciudad, provistos de pitos, los hacen sonar sin descanso, produciendo este bullicio estraño, ensordecedor i mortificante. N o puedo esplicarme la causa de tan ruidosa fiesta, i por un momento creo sea aquello una manifestación de desagrado, una silbatina de reprobación dirijida a los malos músicos de las bandas que ejecutan un festival; pero cuando veo que cada vendedor ambulante de golosina vende pitos que los papáes dan a sus niños, como se obsequia una fruta o un dulce, comprendo que se trata de una costumbre popular, de una manía bien estravagante que pocas orejas humanas serian capaces de soportar. ¡Estraña soberanía la de estos muchachos i admirable paciencia la del público que a ella se somete resignado!


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Me alejo de la plaza en busca de algún sitio retirado i silencioso donde no lleguen los repiqueteos i silbos; recorro muchas calles, i cuando me parece que el concierto ha terminado, regreso a la plaza, pero la bulliciosa fiesta continúa lo mismo i talvez con mayor empuje. Una fila de soldados forma un vasto cuadro en el centro de la plaza c impide el paso del público al sitio en que las bandas ejecutan su festival. Aturdido i sin saber lo que hago, intento penetrar al prohibido recinto; pero un soldado me da con su fusil un fuerte culatazo. Mi primer ímpetu al recibir esa ofensa, es el de precipitarme sobre las orejas del cholo, que se cimbran en su rostro como chinescas maravillas; pero la acerada bayoneta que brilla en su Mannlicher me hace cambiar de parecer mui oportunamente, i, dando un cambio de frente, resignado i silencioso, me retiro de la plaza, pensando que si el soldado sospecha mi nacionalidad, repetirá el cuatazo. Nótase en la tropa una actitud insolente i despreciativa para con el pueblo, que sin duda proviene de la antigua costumbre de subyugarlo i de las consideraciones que los gobiernos dispensan al ejército, como que es su principal i casi único sosten en un pais tan amigo de las re-


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vueltas. L a s bayonetas se ven brillar en L i m a por todas partes: los policiales hacen la guardia nocturna de la ciudad con los fusiles al hombro; en el teatro, hasta a la entrada de la platea, se encuentran dos soldados con sus fusiles con bayoneta; en todos los paseos, en todas las fiestas, a la entrada del Senado i de la CĂĄmara de Diputados las bayonetas cierran el paso al pĂşblico, i le permiten entrar como quien discierne un favor soberano. Este alarde innecesario de la fuerza da a L i m a el aspecto de una ciudad en estado de sitio o en eterna revoluciĂłn.


XXIX Hace cuatro dias que recorro en todas direcciones la vieja capital de los incas, que concurro a todas sus fiestas buscando algo que me interesa vivamente i constituye la fama de este pais estravagante. Hace cuatro dias que resido en L i m a i no he visto una sola mujer bonita. ¿Qué se han hecho aquellas limeñas, descendientes de las andaluzas, de grandes ojos i de pié invisible? ¿No existen sino en la leyenda o en la fantasía de los viajeros? Principio a creer que la limeña es un mito como la sirena, que todos los navegantes han divisado en el mar, pero cuya existencia jamas se ha podido comprobar. L l e n o de curiosidad i de interés por descifrar


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este misterio, pregunto a un amigo peruano qué se hace en L i m a para ver a las limeñas sin visitarlas en sus casas. ¿Son tan egoístas como bellas, que no quieren dejarse ver en la calle? Mi amigo me contesta sonriendo: " E n efecto poco pasean en estos días de fiestas populares; pero vaya Ud. mañana domingo a oir misa a la iglesia de San Pedro, de San Agustín o de la Merced; paséese Ud. entre diez i once de la mañana por las calles de Mercaderes i Espaderos, que es una misma con dos nombres, i creo que verá satisfecha su curiosidad.u A l día siguiente i a la hora indicada, recorro las tres iglesias i admiro algunos ejemplares femeninos de pura i fina raza andaluza, modificada por el clima húmedo de esta tierra, que hace palidecer suavemente la piel dándole el tono de una rica porcelana. Usan en jeneral mantilla negra de encajes prendida a la cabeza como en las fiestas de matrimonio; el a m p l i o i bordado manto santiaguino está mui en desuso. L a s mas jóvenes llevan sus trenzas recojidas en la nuca i atadas con largos lazos de cintas de colores. Esta toilette es la mas graciosa. E n la calle de Mercaderes i de Espaderos veo otras mujeres bonitas: es la concurrencia de los templos que antes de retirarse a sus casas desfila por esta via central. E l mayor número de las )


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mas j'óvenes llevan esas confecciones de alto cuello i de encumbrados buches en los hombros, i, así vestidas, hacen de lejos el efecto de grandes i raros insectos que se deslizaran por las veredas. . . Pero, en verdad, las mujeres bonitas de L i m a no aventajan a las mujeres bonitas de Santiago, siendo mucho mayor el número de las últimas; i esto lo digo sin espíritu alguno de nacionalidad, que los hombres en este artículo somos en jeneral cosmopolitas. L a belleza en L i m a está reconcentrada en la sociedad mas elevada, mientras que en Santiago se desparrama de arriba abajo en profusa i democrática igualdad. Aun no han perdido las jóvenes de la alta sociedad de L i m a la costumbre de salir a la calle, i especialmente a la iglesia, acompañadas de su negrita, que hace vida íntima en la familia. L a negra parodia admirablemente la voz i los modales de sus amas. Una tarde que me paseaba por el portal de Escribanos o de Botoneros, oí a mi espalda la animada charla de dos mujeres: nada mas dulce, espresivo e insinuante que esa conversación femenina lijera i alegre. Deseoso de ver el rostro de esas limeñas que suponía lindas como su voz, me detuve frente a la vidriera de una tienda para verlas pasar. Eran dos negras jóvenes que charlaban como dos cotorras


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i que desfilaron indiferentes ante mi mirada atónita, con el pasito lijero de sus amas. L o que ha desaparecido de L i m a desde hace poco tiempo, es la costumbre que tenían las mujeres de salir a la calle con la cara tapada. ¡ A qué estrañas aventuras se prestaba esta moda oriental i de serrallo, que hacia de la mujer una incógnita amenazante i terrible! Durante toda su dominación, E s p a ñ a luchó inútilmente por descubrir el rostro de las limeñas. E n el tercer concilio límense se declaró que caian en censura las tapadas, i durante algún tiempo las señoras, por no descubrirse el rostro, no salieron a la calle. L a escomunion perdió poco a poco su eficacia i la costumbre renació con mas fuerza. E n vano los virreyes, deseosos de conocer el rostro de sus subditos, cuya belleza adivinaban por los ojos, publicaban edictos obligándolas a descubrirse. E l virrei marques de Guadalcázar espidió un decreto manifestando que el soberano tenia ordenado que ninguna mujer podia ir en sus reinos con el rostro tapado, porque esa costumbre causaba graves daños i escándalos i turbaba la devoción en los templos i procesiones; que los Cabildos pedian en fundados memoriales que se suprimiera costumbre tan perniciosa, i por lo tanto, ordenaba que después del quinto dia de publicado el decreto, ninguna mujer apareciera


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tapada en la calle, ni en los balcones i ventanas de su casa. L o s alguaciles tenían derecho de quitar los mantos, que las damas perdian,i si iban tapadas en carroza, se les quitaban las muías. Como este decreto no diera resultado alguno, se impuso multas i después prisión i hasta destierro de un año fuera de la ciudad; pero las tapadas no se descubrieron jamas. Sólo a dos razas de América no le fué posible a la España vencer: a las limeñas i a los araucanos. Contra las primeras se estrelló inútilmente la severidad de sus edictos i leyes, i contra los segundos el valor i tenacidad de sus capitanes.

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II


XXX E l primer grito que el viajero escucha en L i m a al despertar por la mañana, es el del vendedor de boletos de lotería. " ¡ A los cinco mil soles! ¡A los veinticinco mil soles! ¡ L a lotería de Lima! ¡ L a lotería del Callao! ¡Cinco mil soles para h o ü n Son interminables los gritos que pregonan la venta de los boletos i se estienden por todas las calles de la ciudad. L o s hombres que hacen este negocio parecen escojidos especialmente para el caso, pues todos tienen una voz metálica i penetrante que hiere los oidos, que persigue al transeúnte hasta que accede a sus exijencias comprando uno o mas boletos que han de darle derecho a la fortuna disputada. I son pocos los que en L i m a no


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caen día a dia en esta tentación, que hace vivir preocupada i como en suspenso a las tres cuartas partes de la ciudad. Todos los ociosos, todos los pretendientes a empleos, toda esa turba inmensa de necesitados en un pais empobrecido, dejarán de comer para adquirir el boleto de lotería, que es su única esperanza para cambiar de situación. S e fracasa siempre, se jura no volver a caer en la tentación, i se vuelve a comprar el maldecido boleto; el fracaso se repite una i mil veces, pero la esperanza de adquirir tan fácilmente una fortuna, no se pierde jamas. Hai jentes que han envejecido, que han invertido sin éxito un capital superior al que l e h a b r i a d a d o el mas alto premio, sin que se desalienten, i continúan i continuarán comprando el, boleto de lotería hasta la hora de la muerte. E n un pequeño negocio vi toda una habitación empapelada con estos boletos, sin que el dueño hubiera obtenido ni siquiera el mas insignificante de los premios, e insistía siempre en adquirirlos, i todas sus economías rodaban i se perdían ahí, sin obtener otra ventaja que la de principiar a empapelar con ellos una segunda habitación. E s un vicio poderoso como el de la bebida i el juego de las cartas, una pasión inagotable como el amor. I es la Sociedad de Beneficencia de L i m a la que usufructúa i vive de este vicio desmoralizador, que hace jerminar


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la indolencia i la pereza en una raza que por su propia índole posee esas condiciones en grado tan culminante! Todas las semanas se alzan en la plaza principal de L i m a i del Callao los proscenios en que se juegan estas loterías i se decide de la suerte de millares de personas. U n a multitud anhelante i estrafalaria se agrupa a su derredor i van apareciendo los números blancos sobre la negra pizarra, i una parte de la concurrencia silba mientras la otra aplaude a medida que ven alentadas o perdidas sus esperanzas. L a operación se hace con toda limpieza, i nunca los chasqueados dejan oir sus quejas sobre la conducta de los jueces, sino contra su propia mala suerte. Últimamente se han formado sociedades que esplotan en grande estos juegos inmorales: compran una cantidad considerable de boletos i realizan ganancias que reparten entre los asociados. Muchas veces les han cabido a estas empresas los premios mas altos de las loterías, i es rara la semana que sus números no obtienen algún beneficio. L o s negociantes en pequeño, los que tientan la suerte con uno o dos números, protestan de estos especuladores en grande i los culpan d e s ú s fracasos. E s una industria que debe beneficiar al pueblo, dicen los chasqueados, i no a los ajiotistas.


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I no es este el único juego público que la autoridad permite en Lima: en el barrio asiático, que se cstiende al rededor del Mercado principal, existe una casa de juego china que abre sus puertas al público desde que aclara hasta que oscurece el dia. A l estremo de una gran mesa cubierta de paño verde i sobre una alta silla, se ve sentado a un chino de larga trenza i de rostro impasible, que tiene en sus manos un largo i fino palillo con el que cuenta un montón de fichas de bronce relucientes. Los jugadores que hacen sus apuestas están de pié al rededor de la mesa: unos van a los pares, otros a los nones. E l chino cuenta impasible i con gran limpieza sus monedas amarillas, i si resultan pares, recoje todas las apuestas nones i paga los pares; i vice-versa, si resultan nones. Terminado el juego, las fichas se echan en una bolsa que se cimbra, como para limpiarlas; después se arroja sobre la mesa una cantidad de ellas i la operación se repite. E n otros departamentos de la casa hai juegos de dados, de naipes, de argollas i otros muchos que ha inventado la molicie asiática en connivencia con el ocio indíjena. Todos los sirvientes de L i m a que van al Mercado, hacen de paso su visita a este agradable sitio i juegan una parte del dinero que llevan para sus compras: si pierden, el estómago de las


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amilias lo siente mui bien. A veces el sirviente no vuelve mas a la casa: ha perdido a los naipes a los dados o a los pares o nones todos los soles que llevaba, i ese dia los patrones almuerzan tarde o se van a almorzar al restaurant. Pero la pasión mas grande del pueblo limeño i que es a la vez el rastro mas característico de la civilización que España dejó en este pais, es la afición a las corridas de toros; no tuve la fortuna de presenciar uno de estos espectáculos en que se pone de manifiesto la brutalidad del hombre i el valor i la nobleza desgraciada de la bestia. L a plaza de Acho, en que tienen lugar las corridas, estaba cerrada, como que el pueblo no gana ahora lo suficiente para mantener fiestas tan costosas. Una tarde fui a visitar este circo sangriento, situado cerca del Rimac. Recorrí barrios viejos i pobres, impregnados de un olor a fritura que marea i oprime el pecho. A veces este olor es tan penetrante i repetido, que parece que a L i m a entera la estuvieran friendo dentro de una gran sartén. E s t a fragancia de carne frita me recuerda también a la Inquisición, i cierta impresión nerviosa me conmueve al pensar en la escapada que hemos hecho los que hoi vivimos, con solo venir al mundo unos pocos años después de muerta aquella santa institución. L a plaza de Acho es un polígono de quince


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7

lados, que miden cerca de doscientos cincuenta metros, i puede contener cómodamente 8,500 espectadores. Hai tres clases de asientos: galerías, octavos i cuartos; los últimos están situados en la parte baja, al rededor del circo; cada uno puede contener a una familia numerosa. L a s autoridades poseen también un local especial, denominado Galería del Gobierno. E l edificio, que es mas bien una ramada sucia i en ruina, pertenece a la Beneficencia de Lima, institución moralizadora del pueblo, cuyas rentas principales están basadas en las loterías i en los toros. L a jente culta de L i m a considera este espectáculo como uno de los mas corruptores, pues siempre salen de él asesinatos i riñas sangrientas; i es tal la afición del populacho por concurrir a ellas, que si no tiene dinero para satisfacer su loco anhelo, empeña las mejores prendas de su hogar i hasta la cama, si es necesario. E s t á probado con cifras que no dejan lugar a la menor duda, que en las vísperas de este espectáculo los robos aumentan en L i m a en proporción estraordinaria, pues nadie quiere privarse del placer de ver morir a un toro a manos de un hombre o a un hombre en los cuernos de un toro. D e regreso de la plaza de A c h o , me detuve cerca del Rimac, mirando a los gallinazos que escarban el fango del rio i la mugre de sus orí-


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lias. Estos pájaros, que hace poco eran inviolables, como los representantes del pueblo, se paseaban libremente por las calles de Lima, pues constituían su única policía de aseo. L o s gallinazos representaban el papel humanitario de los carretones de la basura, recojian en su buche todos los desperdicios de la población i se remontaban por el aire para ir a depositar su carga en sitios lejanos. Constituían una policía aérea, como ciudad alguna la tuvo, impregnada del espíritu científico de trasformacion de la materia en conformidad con las mas sabias doctrinas de hijiene moderna, i por eso los gallinazos llegaron a ser respetables sujetos, que nadie se atrevía a ofender en lo mas mínimo i que la autoridad protejia con todo su poder. Aun ahora el gallinazo conserva gran parte de su antigua importancia, i como L i m a vive de recuerdos, el gallinazo, orgulloso también de su pasado, se posa insolentemente sobre el asta de bandera del palacio presidencial i sobre las cruces que coronan las torres de los templos. ¡Pobre ave caída! Su misión humanitaria ha concluido con la construcción de las cloacas, i por eso su raza se estingue de dia en dia i pronto no será sino un recuerdo histórico, como las riquezas del Perú i la civilización de los Incas. D e regreso de esta escursion, me señalaron la


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casa que habitó Mariquita Villegas, la célebre Perricholi, cuya vida ha sido narrada por muchos escritores i hasta ha subido a la escena del teatro moderno, puesta en música por el célebre maestro Lecock. E n la época en que gobernaba al Perú el virrci Amat, llegó a Lima, formando parte de una compañía de malos cómicos, la linda i graciosa Perricholi. E r a una mujer verdaderamente seductora i de un injenio de artista travieso i picante. A l verla, el viejo virrei se enamoró de ella con ese amor absoluto i caprichoso de los niños i que es propio también de la vejez. Durante mucho tiempo este amor, que fué el escándalo de L i m a , dominó por completo al virrei; pero la cortesana llegó a imponerse a la sociedad por su belleza i la bondad de sus sentimientos. Un dia el rei de Ñapóles, que después fué C a r l o s I I I de España, concedió a A m a t la orden de la gran cruz de San Jenaro, que acababa de fundar, i 'esta gracia fué celebrada en L i m a con fiestas casi reales. L a Perricholi concurrió a ellas en una lujosa carroza dorada, arrastrada por cuatro magníficas muías, privilejio especial de los títulos de Castilla; pero en la calle de San Lázaro se encontró con un pobre sacerdote que conducia el viático para un moribundo. E l tierno i bondadoso corazón de la Perricholi se conmovió profundamente: descendió


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de su carroza e hizo subir al sacerdote, i como si no pudiera ella usar del carruaje después de haber servido a tan alto huésped, lo regaló a la parroquia. E s t e incidente determinó un cambio de vida en la cortesana, i dias después, en el apojeo de su hermosura i de su poder, se retiró al monasterio del Carmen, vistiendo el tosco sayal i consagrando toda su fortuna al alivio de los pobres. L a Perricholi murió en 1 8 1 2 en medio del cariño i del dolor del pueblo entero.


Siempre fué L i m a ciudad de fiestas i de loterías; por el tapete de sus mesas de juego ha corrido mas oro que el recojido por la E s p a ñ a en sus tres siglos de dominio, desde Atahualpa a Bolívar; lo que no ha sido un obstáculo para que sea la ciudad mas santa de América, la que construyó mas templos en la época de la colonia i dio al catolicismo mayor número de varones ilustres. D e en medio de esta ciudad tan mundana se elevaron al cielo Santo Toribio, Arzobispo de L i m a ; Santa Rosa, patrona de América, í San Pedro Nolasco, guardián de los Descalzos, i otros muchos, como Juan María i Martin de Porras, ambos de la Recoleta, que fueron beatificados en 1840. A este respectólos peruanos nos llevan inmen-


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sa ventaja, pues Chile, con todas sus virtudes, no ha podido producir un santo. Todo el orgullo de nuestra iglesia está cifrado en Frai Andresito, que, a pesar de conservarse de él una redoma con sangre líquida, no ha podido aun ser beatificado. Nuestra raza, mas vigorosa i práctica, lucha por alcanzar la felicidad en este mundo con preferencia a las dichas inciertas i misteriosas del otro. N o le hacemos por esto un reproche, pues no serán muchos los santos del siglo X I X que figuren en los futuros almanaques. L i m a está llena de estos recuerdos, i todo el mundo podría referir la historia de la vida de Santo Toribio i de Santa Rosa. L a de Pedro Nolasco, cuyo ataúd con la cabeza del Santo se conservan en la iglesia de San Francisco, pues el cuerpo se ha estraviado, es la menos conocida de esas historias, a pesar de ser la mas interesante, pues dedicó la mayor parte de su existencia a propagar la fé cristiana entre los indios, convirtiendo a mas de diez mil i mereciendo el cariño de todas las tribus salvajes a quienes instruía en su propio idioma, que aprendió por divina gracia. Siempre pobre, obediente i casto, atravesaba a pié caminos ásperos i montañosos, desiertos arenosos i cálidos, dejando sus huellas regadas de sangre, por usar sandalias guarnecidas de clavos que destrozaban sus pies.


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T

E r a tal la unción de su palabra, tan suave i persuasiva su doctrina, que un sermón que predicó en 1604 en la plaza principal de Lima, produjo tales efectos que en la noche se abrieron todas las iglesias i el pueblo corrió a confesarse. Como resultado del arrepentimiento ocurrieron reconciliaciones cordiales entre encarnizados enemigos, restituyeron bienes valiosos durante mucho tiempo usurpados i se realizaron mas de tres mil matrimonios. E l 14 de julio de 1 6 1 0 murió este sacerdote apostólico, i acontecimientos sobrenaturales anunciaron el glorioso tránsito de su alma a la mansión celeste: suave fragancia se desprendía de su cadáver; el cuerpo, descarnado en vida, apareció bello, blanco i resplandeciente, i muchas horas después de muerto le salió sangre de un dedo sin haberse hecho cortadura alguna. Felipe I I I , que no habia visto ninguno de estos prodijios, pero que era un rei de mucha fé, le recomendó al Papa, i éste dispensó el término de cincuenta años que deben pasar entre la muerte i la canonización i le declaró Santo. Para cubrir los gastos i propinas consiguientes, el rei de España dio tres mil ducados, el conde de Chinchón seiscientos, la Universidad de L i m a tres mil pesos i así otros muchos personajes e instituciones hasta reunir la suma necesaria. Son un tanto costosas


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estas canonizaciones, i por eso el Perú, que hoi se encuentra en decadencia, se ha visto en la necesidad de abandonar algunas que tenia iniciadas, entre ellas la de Sor Jerónima de San Francisco, del monasterio de las Descalzas. E n el sitio donde nació i vivió Santa Rosa, se alza un modesto santuario enriquecido con algunos despojos del cuerpo de la Santa i de varios instrumentos con que se atormentaba. L o s muros de esta capilla están cubiertos de colgaduras de seda carmesí. L o s altares no ofrecen nada de notable; pero el mayor, dedicado a la Santa, tiene una puerta en cada uno de sus costados, por una de las cuales se pasa al santuario en que se espone la Majestad i por la otra a la ermita que fabricó R o s a para su retiro i penitencia, i que se conserva en el mismo estado que cuando la ocupaba. S u altura es de tres varas i su forma casi cuadrada. E n uno de los altares colaterales del santuario se conservan algunas reliquias de Santa Rosa, entre las que figuran sus dos camillas, muchos cilicios con puntas de alfileres, dos crucesitas, una de ellas sencilla, que se ponia esteriormente i la otra interior con puntas de alfileres, el clavo en que se colgaba cuando estaba haciendo oración para no dormirse, el anillo del desposorio i una carta escrita con letra bastante clara i diri-


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jida a doña María Usátegui, su protectora, i que una noche, cuando la Santa casi moria de fatiga, avisada por el ánjel de la guarda de Rosa, le envió una jicara de chocolate que la volvió a la vida. "Nuestro Señor pague a usted con premio de gloria la limosna de anoche, que cierto llegó a tiempo de mi apretada necesidadn, dice la S a n t a i firma: Rosa de Santa María. Rosa murió a la edad de treinta i dos años.


XXXII Una atmósfera de antiguo misticismo se respira en los claustros i monasterios de Lima. L a s alquerías en ruina, las murallas de los claustros cubiertas de cuadros al óleo que el tiempo ha despedazado i que representan la vida de sus santos nacionales; las sacristías decoradas con profusión de viejos dorados; subterráneos cubiertos de tumbas; leyendas de milagros de otros siglos; todo un mundo de recuerdos místicos trasportan al viajero a una época de sacrificios i de fé tan lejana de la vida moderna como la misma colonia i sus conquistas. E n casi todas las iglesias de L i m a se encuen-


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DE

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tran reliquias i objetos famosos: en la de los Desamparados se conservan en una custodia dos cartas autógrafas escritas i firmadas por San Ignacio de L o y o l a i San Francisco de Borjas. Aquí mismo se ostenta la imájen de un apóstol de las Indias, que el último de los santos nombrados envió a su sobrino el virrei conde de Lémus, juntamente con la cruz que usaba en sus peregrinaciones. E l pontífice Paulo I I I obsequió al Cabildo de L i m a un fragmento de la cruz en que murió J e s ú s , en señal de concordia con motivo de la primera guerra civil entre los pizarristas i almagristas. Este trozo de madera, considerado como uno de los mayores que existen desparramados en la cristiandad, tiene dos i media pulgadas de largo i una de ancho i se conserva en la custodia de la capilla de la Vera-Cruz, fundada por Pizarro. Otro pequeño fragmento de la misma cruz fué enviado a la Catedral de L i m a por el papa U r bano V I I I , i se conservaba en el altar mayor, en el centro de un sol de oro con piedras preciosas; pero sol i reliquia fueron robados en 1852 junto con otras ricas joyas, sin que jamas se descubriera a los autores del robo. E n la iglesia de las Capuchinas se encuentra VIAJE

12


i 8 7

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la relación del viaje de los primeros fundadores de este monasterio, escrita por uno de ellos, viaje lleno de penalidades i trabajos, hasta el estremo de ser prisioneros de los holandeses, con quienes en aquella época la E s p a ñ a sostenía la guerra llamada de sucesión. E n otras iglesias muestran al viajero los cuerpos de San Julián, San Teófilo, San Sebastian,San Adriano, Santa María, San Saturnino, San Fausto i otros muchos, obsequiados por los pontífices romanos en la época de la gran opulencia peruana, i esto sin contar la cabeza de Pizarro i el cuerpo de su hija doña Francisca, que se conservan en urnas en la Catedral. S e ve i se siente todavía cómo palpitaba la vida de estas sociedades en el interior de los claustros. U n solo ejemplo lo demostrará con cifras casi incomprensibles ahora. E l monasterio de la Concepción llegó a contar, a principios del siglo X V I I , con doscientas treinta i dos relijiosas de velo negro i cuatrocientas personas mas entre las de velo blanco, novicias, donadas, sirvientas i esclavos que habitaban sus claustros. L a s entradas eran cuantiosas, pues la dote de cada relijiosa de velo negro ascendía a tres mil pesos, lo que da un total de seiscientos sesenta i nueve mil, sin contar los legados, que eran considerables. E l número de misas que a mediados del si-


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glo X V I I I

DE

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se m a n d a b a n d e c i r en L i m a , a s c e n -

dían a n u a l m e n t e a cerca de trescientas mil, p a r a l o c u a l se n e c e s i t a b a n c e r c a d e mil s a c e r d o t e s q u e dijeran una m i s a diaria. Era

la

época

en q u e E s p a ñ a

gobernaba

m u n d o p o r m e d i o d e sus d o s ú n i c o s d e c i v i l i z a c i ó n : el s o l d a d o i el fraile.

al

elementos


XXXIII D u r a n t e la c o l o n i a , E s p a ñ a v i v i a i g o b e r n a b a en el P e r ú c o m o

en n i n g u n a o t r a s o c i e d a d s u d -

a m e r i c a n a , e i n c u l c a b a en el f o n d o raza indíjena

d e la débil

t o d o s los j é r m e n e s d e sus

vicios.

L a I n q u i s i c i ó n h i z o en L i m a e s t r a g o s e s p a n t o s o s : puede asegurarse

que durante la

mitad

de

la

d o m i n a c i ó n e s p a ñ o l a la h o g u e r a a r d i ó c o n s t a n t e mente, haciendo centenares

de víctimas. E r a

el

ú n i c o foco d e luz q u e a q u e l l a c i v i l i z a d o r a n a c i ó n p e r m i t í a en sus d o m i n i o s . En

el l i b r o d e

Ricardo

Palma

titulado

Los

anales de la Inquisición de Lima, en l a Colección de documentos históricos del s e ñ o r A d r i a z o l a i en los Apuntes históricos del s e ñ o r M e n d i b u r u , se


VIAJE

DE

l8l

DESTIERRO

h a c e la e s t a d í s t i c a d e esos c r í m e n e s q u e aun hoi al r e c o r d a r l o s d e s p u é s d e m a s d e un s i g l o e s p a n tan i c o n m u e v e n .

E l p r i m e r auto de fe' con q u e se e s t r e n ó la Inq u i s i c i ó n en L i m a t u v o l u g a r el 15 d e N o v i e m b r e de

1578, i en él se q u e m a r o n s i e t e h e r e j e s .

Era

é s t a u n a c e r e m o n i a s o l e m n e q u e d e s p u é s se h i z o p o p u l a r i casi d i v e r t i d a en

L i m a , c o m o las r e v o -

l u c i o n e s i los toros. S e c e l e b r a b a en la p l a z a m a y o r , en a l g u n a d e las g r a n d e s

iglesias i a

veces

en la p r o p i a c a p i l l a d e la I n q u i s i c i ó n . L o s r e o s , c u b i e r t o s d e un

s a m b e n i t o en s e ñ a l d e

afrenta,

i b a n c o n d u c i d o s en b u r r o s i l l e v a b a n en la m a n o u n a v e l a a p a g a d a . S i el p e n i t e n t e e r a a l g ú n d o g m á t i c o j u d í o , se le c o l o c a b a p o r d e t r a s d e la c o r o n a un c a r t ó n q u e c u b r í a

su c a b e z a i u n a c o l a

e n r o s c a d a . D e s p u é s d e la e j e c u c i ó n , t o d o s

estos

a t a v í o s s e g u a r d a b a n en la p a r r o q u i a a q u e el reo p e r t e n e c í a , p a r a e t e r n o o p r o b i o d e su m e m o r i a o d e su f a m i l i a . D e los a r c h i v o s

del C a b i l d o de L i m a ,

donde

e x i s t e d e t a l l a d o el c e r e m o n i a l d e los autos de

fé,

h a t o m a d o M e n d i b u r u la i n t e r e s a n t e n a r r a c i ó n q u e en s e g u i d a e s t r a c t a m o s : " L a v í s p e r a d e la función se j u n t a b a n en la c a s a d e l S a n t o Oficio t o d a s las c o m u n i d a d e s r e l í j i o s a s , i con los m i n i s t r o s i oficiales d e él, salían a las c u a t r o d e la t a r d e d e la c a p i l l a i v e n i a n

a la p l a z a

en p r o c e s i ó n .

El


l82

VICENTE

alguacil

mayor

delante

GRKZ

con

el e s t a n d a r t e ;

se-

g u í a n l e los r e l i j i o s o s en d o s h i l e r a s , los

familia-

res, c o m i s a r i o s i c a l i f i c a d o r e s ; i l u e g o el

vicario

j e n e r a l d e S a n t o D o m i n g o , con u n a cruz v e r d e i los r e l i j i o s o s d e su o r d e n con h a c h a s e n c e n d i d a s . L o s i n q u i s i d o r e s sólo a c o m p a ñ a b a n la cruz h a s t a el i n t e r i o r d e su c a p i l l a . D e

la C a t e d r a l s a l i a el

c o r o c a n t a n d o el h i m n o V i x i l i a

Rejis, i llegaba

h a s t a el c a d a l s o , d o n d e se c o l o c a b a la c r u z en el altar que estaba preparado. L o dejaban rodeado de hachas encendidas i de relijiosos q u e v e l a b a n a q u e l l a noche. A l d i a s i g u i e n t e , a las o c h o d e la m a ñ a n a , s a c a b a n a los p e n i t e n t e s

con la c r u z d e

l a p a r r o q u i a d e la C a t e d r a l , c u b i e r t a c o n un v e l o n e g r o , s i g n i f i c a n d o el ir e n t r e e s c o m u l g a d o s ; vábanla cuatro

curas

Miserere mei Deas

i la c l e r e c í a

cantando

lleel

en t o n o triste. C a d a p e n i t e n t e

iba entre dos familiares, i otras personas seguían en c o m i t i v a , c e r r á n d o l a el a l g u a c i l s e c r e t a r i o s , q u e en

m a y o r i los

cofres d e p l a t a l l e v a b a n l a s

s e n t e n c i a s d e los c o n d e n a d o s h a s t a l l e g a r

al t a -

blado. " E n t o n c e s s a l i a del p a l a c i o el v i r r e i m a r c h a n d o delante

d e la c o m p a ñ í a

de jentiles-hombres ar-

c a b u c e r o s , l u e g o los v e c i n o s i c a b a l l e r o s , el T r i bunal

del C o n s u l a d o , los c o l e j i o s , los

doctores

con sus i n s i g n i a s , la U n i v e r s i d a d i sus b e d e l e s a caballo. Seguían

los d o s c a b i l d o s , e c l e s i á s t i c o i


VIAJE

DE

DESTIERRO

s e c u l a r , con sus m i n i s t r o s i m a c e r o s , i el

perti-

g u e r o con r o p a n e g r a , los r e j i d o r e s i p r e b e n d a d o s d e d o s en d o s , los d o s r e y e s d e a r m a s

con sus

c o t a s i m a z a s , el c a p i t á n

d e la g u a r d i a , el a l g u a -

cil m a y o r d e c o r t e , los

fiscales,

a l c a l d e d e l cri-

m e n i o i d o r e s ; p o r ú l t i m o el v i r r e i i a su l a d o el oidor decano. Detras

i b a el j e n e r a l d e la c a b a -

l l e r í a , c a p i t á n d e los j e n t i l e s - h o m b r e s d e d e la g u a r d i a del reino, el c a b a l l e r i z o

lanza

mayor i

p a j e s , i c e r r a n d o la r e t a g u a r d i a , la c o m p a ñ í a

de

l a n z a . E s t a p r o c e s i ó n i b a a la c a s a del T r i b u n a l d e la I n q u i s i c i ó n . "Entraba

la a u d i e n c i a

al p r i m e r p a t i o , i el

v i r r e i h a s t a el s e g u n d o , a d o n d e t h a l l a b a a los inq u i s i d o r e s con s o m b r e r o s p u e s t o s s o b r e u n o s b o netes que llamaban d e l e g a d o s del

d e a u t o d e fé, i n s i g n i a d e

Papa. El

inquisidor

fiscal

a c a b a l l o con el e s t a n d a r t e . D e s p u é s del

virrei, se d i r i j i a n

estaba

del s a l u d o

t o d o s en m a r c h a hacia el

t a b l a d o , d o n d e se leia a los reos la s e n t e n c i a ; los relajados

e r a n e n t r e g a d o s al a l g u a c i l

m a y o r del

C a b i l d o , q u i e n , con el d é l a I n q u i s i c i ó n , los l l e v a b a n a a j u s t i c i a r . Si la c o n d e n a lo e x i j i a , iban los reos a la h o g u e r a v i v o s o d e s p u é s d e a h o r c a d o s . n C o m o se v e , n o se h a c e n hoi

fiestas

mejores i

m a s s u n t u o s a s i, si n o fuera p o r las v í c t i m a s , s e r i a d e s e n t i r su d e s a p a r a c i o n . U n h e c h o q u e h o n r a la b u e n a

administración


184

VICENTE

d e E s p a ñ a en

GREZ

A m é r i c a era que no se

gravaba

al g o b i e r n o en los g a s t o s d e e s t a s fiestas: el C a b i l d o lo c o s t e a b a t o d o : t r a j e s , h a c h o n e s , los p a l o s i c o r d e l e s , la l e ñ a p a r a las h o g u e r a s i h a s t a u n a c o m i d a p a r a los a l c a l d e s i r e j i d o r e s . A s í , d e e s t a s u n t u o s a m a n e r a , s e q u e m a r o n en L i m a algunos miles de hombres i centenares d e m u j e r e s . D u r a n t e la c u a r e s m a , l a h o g u e r a r e c r u d e c í a h a s t a el p u n t o q u e el C a b i l d o a t e n c i ó n del virrei

llamó

p o r el m u c h o g a s t o d e

la

leña,,

i éste i n d i c ó la s u p r e s i ó n del b a n q u e t e a los r e j i dores, idea q u e éstos no aceptaron. N o s o l o s e c a s t i g a b a con la h o g u e r a a los b l a s f e m o s , a los h e c h i c e r o s , a los h e r e j e s i j u d í o s , s i n o t a m b i é n a los s o s p e c h o s o s , p u e s se r e c o m p e n s a b a l a d e l a c i ó n . M u c h a s p e r s o n a s d i s t i n g u i d a s sufrieron t a n h o r r e n d o m a r t i r i o : c o m e r c i a n t e s d e g r a n fortuna, altos empleados públicos, sacerdotes que s e d i s t i n g u í a n p o r su c a r i d a d , l i t e r a t o s i m i e m b r o s d e la U n i v e r s i d a d . L a c é l e b r e I n é s d e C a s t r o fué q u e m a d a

en la p l a z a m a y o r

el 2 1

de

D i c i e m b r e d e 1625. S u s e s c r i t o s fueron a r r o j a d o s a l a h o g u e r a i, al v e r e l l a v o l a r l a s c e n i z a s , dijosonriendo: —"Echan

flores.11


XXXIV E l edificio q u e o c u p ó

la I n q u i s i c i ó n i q u e hoi

s i r v e d e p a l a c i o al S e n a d o , n a d a

ofrece d e p a r t i -

c u l a r : es u n a c a s a m o d e s t a i d e un s o l o p i s o ; p e r o el s a l ó n d e s e s i o n e s o s t e n t a el h e r m o s o t e c h o d e m a d e r a d e n o g a l , c u b i e r t o d e ricas m o l d u r a s , v e r d a d e r a j o y a d e e b a n i s t e r í a , p r i n c i p a l i casi ú n i c o a r t e d e la é p o c a . E n un c u a d r o c o l o c a d o en el v e s t í b u l o se lee u n a i n s c r i p c i ó n q u e r e c u e r d a i e s p l i c a l a m a n e r a c o m o fué a s e s i n a d o P a r d o p o r el s a r j e n t o M o n t o y a , i l l a m a la a t e n c i ó n hacia u n p l a n o q u e se e n c u e n t r a en la s e c r e t a r í a del

Se-

nado, lleno de detalles minuciosos de este trájico s u c e s o q u e c o n m o v i ó j u s t a m e n t e al P e r ú , p u e s P a r d o era u n o d e sus h o m b r e s m a s n o t a b l e s . E n el c e n t r o d e l a p l a z a d e la I n q u i s i c i ó n , hoi


i86

VICENTE

denominada

de

la

GREZ

Independencia,

se

alza

la

h e r m o s a e s t a t u a e c u e s t r e d e B o l í v a r en a c t i t u d d e s a l u d a r al p u e b l o q u e le a c l a m a . E l del héroe,

flexible

cuerpo

i á j i l , t i e n e t o d a la g r a c i a i

fuerza q u e le d i s t i n g u í a , i su m i r a d a p a r e c e p e n e trar i estenderse

p o r el infinito, m i r a d a

propia

d e l á g u i l a q u e se r e m o n t a por el cielo d e la g l o ria a m e r i c a n a h a s t a d o n d e n i n g u n a o t r a h a l l e gado. L a

figura

del

Libertador

parece

santificar

e s t e sitio de i g n o m i n i a i d e m a r t i r i o . A p e s a r d e la e s t a t u a q u e L i m a h a c o n s a g r a d o al v e n c e d o r d e A y a c u c h o , no hai en e s t a

socie-

d a d ni c a r i ñ o ni c u l t o p o r su m e m o r i a , p u e s fué a q u í , en la v i d a d e a d u l a c i ó n i d e s e n f r e n o

que

h i z o , d o n d e l a r e p u t a c i ó n m o r a l del h é r o e se p e r dió por completo. C u a n d o B o l í v a r l l e g ó al P e r ú , se

encontraba

en el a p o j e o d e su g l o r i a . . S u n o m b r e se r e p e t i a c o n a d m i r a c i ó n n o s o l o en t o d a la A m é r i c a , s i n o e n t r e los h o m b r e s m a s d i s t i n g u i d o s d e

Europa,

q u e v e i a n r e a l i z a r s e p a s o a p a s o la o b r a e s t u p e n d a del g u e r r e r o i del l e j i s l a d o r . S i n ausilio d e n a d i e habia

dado

independencia

a

tres

Repúblicas,

u n i é n d o l a s en u n a s o l a , c o m o p a r a o p o n e r a la c o n f e d e r a c i ó n s a j o n a d e l n o r t e la l a t i n a del sur. S u s proyectos

e r a n j i g a n t e s c o s i se p r e s e n t í a l a

influencia q u e i b a a e j e r c e r en los d e s t i n o s d e l a A m é r i c a Meridional.


VIAJE

DE

l8

DESTIERRO

7

L o s j e f e s m a s ilustres i q u e m a s s e r v i c i o s h a b í a n p r e s t a d o a la i n d e p e n d e n c i a

americana,

se

h a c í a n a un l a d o p a r a d e j a r l e e s p e d i t o el c a m i n o d e sus e m p r e s a s o se p o n í a n a sus ó r d e n e s . E n la entrevista celebrada

en G u a y a q u i l , S a n

Martin

le ofreció la c o o p e r a c i ó n d e su e j é r c i t o i s e r v i r él m i s m o b a j o su m a n d o , a fin d e r e a l i z a r m a s fá-. •cilmente i con m a s s e g u r i d a d la m a g n a o b r a d e l i b e r t a r al P e r ú ; p e r o

el a m b i c i o s o

capitán

no

q u i s o c o m p a r t i r con n a d i e la g l o r i a d e la e m presa.

E s c dia S a n Martin, sacrificándolo

todo

a n t e las c o n v e n i e n c i a s d e la A m é r i c a , su a l t a sit u a c i ó n i su o r g u l l o d e j e f e v i c t o r i o s o , fué

mas

grande que Bolívar. D e s p u é s del triunfo d e A y a c u c h o , la g l o r i a i la influencia d e B o l í v a r l l e g ó a un l í m i t e casi s o b r e h u m a n o . T o d o el o r g u l l o d e los p u e b l o s l i b e r t a d o s i el s e n t i m i e n t o d e su futuro v a l e r se

recon-

c e n t r ó en él. L a p r e d i c c i ó n d e q u e a la faz d e l a t i e r r a se l e v a n t a b a u n a n u e v a e i n m e n s a n a c i ó n , a c a b a b a d e c u m p l i r s e , i e r a su e s p í r i t u

el

que

h a b í a d e p o s i t a d o en los i n c u l t o s p u e b l o s d e A m é rica el j é r m e n d e las m a s g r a n d e s h a z a ñ a s , i e r a su j é n i o el q u e h a b í a c a m b i a d o los tos d e e s t a r a z a en

libres i n s t i n -

disciplinadas i perseverantes

l e j i o n e s . P a r a los h o m b r e s q u e c o n o c í a n la s i t u a ción interior d e los n u e v o s e s t a d o s e r a un g r a n c o n s u e l o q u e B o l í v a r fuera

el c e n t r o i el

arbitro


VICENTE

GREZ

d e t o d a s las c o s a s ; i e s t a c o n v i c c i ó n

era

todavía

m a s p o d e r o s a en el e s t r a n j e r o , c o m o lo m a n i f i e s t a el r e c o n o c i m i e n t o

de

la

independencia

colonias hecho por Inglaterra i E s t a d o s

de

las

Unidos,,

q u e fué un v e r d a d e r o h o m e n a j e p e r s o n a l al L i b e r tador. Realizada

la i n d e p e n d e n c i a

del

Perú

por

el

s o l o esfuerzo d e B o l í v a r , t u v o é s t e en su m a n o el g o b i e r n o , o m a s bien, la d i c t a d u r a d e c u a t r o p u e b l o s , i h a b i a l l e g a d o el m o m e n t o con h e c h o s sus f a c u l t a d e s

de

manifestar

d e l e j i s l a d o r , a fin d e

a d q u i r i r la g l o r i a d e L i c u r g o , q u e e r a la q u e m a s a p e t e c í a , i s e g ú n él, la ú n i c a q u e f a l t a b a a su jénio> El

suelo estaba preparado

para

organizar

a d m i n i s t r a c i ó n s e n c i l l a , i m i t a n d o los

una

principios

p o l í t i c o s i e c o n ó m i c o s d e la g r a n R e p ú b l i c a d e l n o r t e . T o d o el m u n d o c r e y ó q u e B o l í v a r s e g u i r í a este c a m i n o n e c e s a r i o a la f e l i c i d a d

d e los

pue-

b l o s q u e h a b i a l i b e r t a d o i c o n v e n i e n t e a su p r o pia gloria

p e r s o n a l , i fué

en e s t e m o m e n t o

de

e s p e r a n z a c u a n d o r e c i b i ó el r e t r a t o i a l g u n a s reliq u i a s d e W a s h i n g t o n , o b s e q u i a d a s por la f a m i l i a d e éste, por i n t e r m e d i o del j e n e r a l L a f a y e t t e ; p e r o B o l í v a r n o e r a un m o d e s t o i v i r t u o s o c i u d a d a n o , s i n o un j é n i o i m p e t u o s o , l l e n o d e c o n t r a s t e s i q u e c a r e c í a d e e s a fuerza siones. H a b i a

m o r a l q u e e n f r e n a las p a -

aceptado

la d i c t a d u r a sin l í m i t e s

del P e r ú i d e C o l o m b i a , las e s t a t u a s q u e L i m a i


VIAJE

DE

189

DESTIERRO

C a r a c a s a c o r d a r o n erijirle, i u n a t u r b a servil d e a d u l a d o r e s i d e n e g o c i a n t e s sin freno le r o d e a b a ; i él, q u e h a b i a t e n i d o

la c o n c e p c i ó n m a s

gran-

d i o s a d e la l i b e r t a d d e A m é r i c a , n o s a b i a a p r e c i a r e n su j'usto v a l o r las l i s o n j a s d e q u e e r a

objeto.

U n a m i g o r e s i d e n t e en L o n d r e s le e s c r i b i ó a c o n sejándole

cambiara

en

monarquía

el

gobierno

r e p u b l i c a n o d e los n u e v o s E s t a d o s , i B o l í v a r , con un c a n d o r v e r d a d e r a m e n t e infantil, p r e s e n t ó al C o n g r e s o del P e r ú d i c h a c o r r e s p o n d e n c i a , p r o t e s t a n d o con d e s d e n d e s e m e j a n t e idea. M e d i o s i g l o después, B a l m a c e d a hacia entre" nosotros comed i a s m u i p a r e c i d a s , i la s o m b r a

de W a s h i n g t o n

t a m b i é n le d e s v e l a b a por la n o c h e i le p e r s e g u í a en p l e n o dia. L a s s o s p e c h a s s o b r e los p r o p ó s i t o s

monárqui-

c o s d e B o l í v a r se h a c i a n c a d a v e z m a s v i v a s : con m o t i v o del a n u n c i o d e h a b e r d e s e m b a r c a d o

en

C u b a un e j é r c i t o francés, el D i c t a d o r e n v i ó a C o l o m b i a un e j é r c i t o d e c u a t r o m i l p e r u a n o s . medida

fué

considerada

como

una

Esta

revelación

a u d a z del p l a n d e d o m i n a r el P e r ú con las t r o p a s c o l o m b i a n a s m i e n t r a s el e j é r c i t o p e r u a n o s o s t e t e n i a su d i c t a d u r a en el n o r t e ; s o s p e c h a s q u e

se

c o n v i r t i e r o n en s i n c e r a s c o n v i c c i o n e s c u a n d o B o lívar dio a c o n o c e r sus p r o p ó s i t o s

políticos res-

p e c t o al A l t ó P e r ú , i d e s d e e s e i n s t a n t e el n ú m e r o d e sus e n e m i g o s f o r m ó u n a lejion p o d e r o s a .


190 Mientras

VICENTE

Bolívar

GREZ

o r g a n i z a b a en su m e n t e el

a r r i e s g a d o p l a n d e un i m p e r i o s u d - a d m e r i c a n o , su v i d a en L i m a e r a la d e un C é s a r d e s v e r g o n zado i sensual. S u propia patria era víctima de l a a n a r q u í a , i él p a r e c í a h a b e r l a o l v i d a d o c o m p l e t a m e n t e . , . E l P e r ú i C o l o m b i a p a g a b a n la g r a v e falta d e h a b e r r e n d i d o a este h o m b r e sobrenaturales

i de

haberle

adulado

homenajes hasta

la

a b y e c c i ó n , p o r q u e los p u e b l o s q u e e n d i o s a n a s u s h o m b r e s h a c e n ellos m i s m o s sus t i r a n o s .


XXXV A y e r s e l e v a n t ó el c e n s o d e la c i u d a d d e L i m a , i se c r e e q u e su p o b l a c i ó n

n o a l c a n z a a 80,000

h a b i t a n t e s , m e n o s d e l a t e r c e r a p a r t e d e la a c t u a l población de Santiago. S e g ú n los h i s t o r i a d o r e s

i cronistas de la colo-

nia, la p o b l a c i ó n d e L i m a a fines del s i g l o X V I , era d e m a s d e 60,000 h a b i t a n t e s , s i e n d o l a m i t a d d e e u r o p e o s i el resto d e i n d í j e n a s En

esa época

i de

negros.

S a n t i a g o no pasaba d e ser una

g r a n a l d e a d e 5,000 a l m a s . A fines d e l s i g l o

X V I , Lima

c i u d a d e s m a s ricas i

florecientes

era u n a d e las del mundo. L a s

c i u d a d e s d e N o r t e - A m é r i c a eran bien p o c a c o s a : N u e v a Y o r k no p a s a b a d e s e r un c a s e r í o , i C h i c a -


VICENTE

192

go i San Francisco

GREZ

d e C a l i f o r n i a n o e x i s t í a n ni

en la m e n t e d e los p o e t a s i s o ñ a d o r e s . L a s m i s mas grandes capitales europeas, como París, V i e na i Berlin, eran viejas ciudades que se desarrol l a b a n l e n t a m e n t e , c o m o q u e su t r a s f o r m a c i o n i c r e c i m i e n t o d a t a d e la m i t a d Lima

hubiera

continuado

del s i g l o X I X .

sin

interrupción

Si su

m a r c h a d e s o r p r e n d e n t e p r o g r e s o , si h u b i e r a s e g u i d o d e s a r r o l l á n d o s e c o m o las c i u d a d e s d e n u e s tra é p o c a , e s t o es, d u p l i c a n d o su p o b l a c i ó n c a d a v e i n t i c i n c o o t r e i n t a a ñ o s , s e r i a hoi

mas grande

q u e L o n d r e s , i el e s t r e c h o v a l l e en q u e e s t á s i t u a d a no bastaría a contenerla. U n a corriente de inmigración venida de todos los p a í s e s d e

la E u r o p a meridional, atraída por

l a f a m a d e las r i q u e z a s del P e r ú , p o b l ó a

Lima

c a s i i n s t a n t á n e a m e n t e . E s p r e c i s o r e c o r d a r la l e n titud

i dificultades

d e la n a v e g a c i ó n en a q u e l l a

é p o c a , p a r a e s t i m a r c o m o un v e r d a d e r o p r o d i j i o e s a i n v a s i ó n d e l a E u r o p a , c r u z a n d o el C a b o d e Hornos a través de inmensos i desconocidos mares, p a r a v e n i r a b u s c a r r i q u e z a s en p a í s t a n l e j a n o ! P e r o t a l v e z n o h a e x i s t i d o en la h i s t o r i a d e l mundo

fama

de riqueza igual a la que rodeaba

el n o m b r e del P e r ú ; f a m a m e r e c i d a , p u e s los t e s o r o s a c u m u l a d o s p o r los I n c a s en s u s i n c a l c u l a bles s i g l o s d e g o b i e r n o e r a n v e r d a d e r a m e n t e m a ravillosos. Bastaría recordar algunos hechos para


VIAJE

formarse

D E

193

DESTIERRO

idea de aquella

r e a l i d a d i n c r e í b l e : el

s u e l d o q u e g a n a b a n los v i r r e y e s i las s u m a s d a d a s p o r el r e s c a t e d e A t a h u a l p a . L a r e n t a a n u a l d e los s o b e r a n o s q u e g o b e r n a b a n al P e r ú

ascendía

a 80,000 p e s o s d e o r o , i 12,000 p a r a g a s t o s d e i n s t a l a c i ó n , sin c o n t a r l a s g r a n j e r i a s i títulos q u e obtenían por diversos medios. E l a c t a d e r e p a r t i c i ó n del r e s c a t e d e A t a h u a l p a , o t o r g a d a en la c i u d a d d e C a x a m a l c a el 1 7 d e J u n i o de 1533, consigna detalles interesantes. E l t o t a l d e las s u m a s d a d a s p o r A t a h u a l p a a s c e n d i ó a 19.821,994 pesos, sin c o n t a r l a s p i e d r a s p r e c i o sas i las g r u e s a s s u m a s en o r o d a d a s a F e r n a n d o P i z a r r o , a los e n f e r m o s q u e q u e d a r o n en

Piura

i a D i e g o d e A l m a g r o i su j e n t e . L o s s o l d a d o s d e c a b a l l e r í a r e c i b i e r o n , p o r t é r m i n o m e d i o , 8,800 p e sos o r o i 362 m a r c o s d e p l a t a , i los d e i n f a n t e ría 4,440 p e s o s i 1 8 1 m a r c o s d e p l a t a . A pesar de este rescate v e r d a d e r a m e n t e réjio, A t a h u a l p a fué a s e s i n a d o , lo q u e p r u e b a q u e la h i d a l g u í a e s p a ñ o l a ' n o v i a j ó a A m é r i c a con los primeros conquistadores. N o s o n m e n o s c u r i o s o s los d a t o s s o b r e los v a lores m e t á l i c o s e n v i a d o s

a España

en los t r e s

primeros navios que salieron d e puertos peruanos c o n d i r e c c i ó n a S e v i l l a en 1 5 3 3 i 1534. E l total d e esas remesas

a s c e n d í a a 4.350,000 p e s o s

o r o i 3 7 4 , 6 1 0 m a r c o s d e p l a t a , sin c o n t a r las v a s i j a s VIAJE

13


194

VICENTE

GREZ

d e o r o i p l a t a , un í d o l o d e o r o m a c i s o del t a m a ñ o d e un n i ñ o d e c u a t r o a ñ o s , u n a g r a n á g u i l a del m i s m o metal i otros muchos

objetos de incalcu-

l a b l e v a l o r . L o s e s p a ñ o l e s n o d e j a r o n en el P e r ú s i n o las c h i r i m o y a s i los p l á t a n o s , q u e no p o d í a n l l e v a r s e p o r q u e se p o d r í a n en el c a m i n o . F á c i l m e n t e se c o m p r e n d e r á el a s o m b r o q u e prod u c i r í a n en E u r o p a s e m e j a n t e s c o r r i e n t e s d e riq u e z a s q u e p a r e c í a n i n a g o t a b l e s ; los a v e n t u r e r o s i o c i o s o s d e E s p a ñ a i P o r t u g a l se d i r i j e r o n p r e s u rosos

hacia

este n u e v o E d é n , m a s o p u l e n t o q u e

t o d o s los s o ñ a d o s h a s t a e n t o n c e s , i L i m a se p o b l ó con u n a r a p i d e z d e q u e no h a b í a

e j e m p l o en las

a n t i g u a s c i u d a d e s . P e r o c o m o e s a j e n t e no

traía

consigo industria alguna i E s p a ñ a mantenía incom u n i c a d a s a sus c o l o n i a s del r e s t o del m u n d o , el p r o g r e s o d e la m e t r ó p o l i s u d - a m e r i c a n a se d e t u v o c u a n d o no q u e d ó u n a j o y a q u e a r r a n c a r a los ind i o s i e r a n e c e s a r i o t r a b a j a r p a r a v i v i r , c o s a tan c o n t r a r i a a las c o s t u m b r e s d e a q u e l l o s o r g u l l o s o s i bravos hidalgos. H o i L i m a , en la p l e n i t u d d e su d e c a d e n c i a , v e con t r i s t e z a c ó m o

la han a v e n t a j a d o p u e b l o s d e

su m i s m o oríjen i q u e a y e r n o e x i s t í a n . so, c i u d a d

d e e s t e s i g l o , s u p e r a en

Valparaípoblación i

r i q u e z a a L i m a i el C a l l a o r e u n i d o s , i si la s i m pática i querida ciudad un

esfuerzo

d e los v i r e y e s

heroico para levantarse

no

hace

d e su pos-


VIAJE

DE

195

DESTIERRO

t r a c i o n , en p o c o t i e m p o n o s e r á s i n o u n tón d e a d o r a b l e s

mon-

v e j e c e s q u e el v i a j e r o v i s i t a r á

con d o l o r o s o silencio. E s t á v i s t o q u e las r i q u e z a s naturales de nada sirven saben

aprovecharlas

c u a n d o los p u e b l o s n o

con la e n e r j í a del t r a b a j o ;

E s p a ñ a e r a d u e ñ a del N u e v o M u n d o , el sol n o s e p o n i a en sus d o m i n i o s , el o r o d e la A m é r i c a se v a c i a b a en los cofres

d e sus r e y e s , i E s p a ñ a c o n

t a n t a g l o r i a i con t a n t o p o d e r , e r a , sin

embargo,

u n a d e s g r a c i a d a n a c i ó n , p u e s t o d o el j u g o d e l a t i e r r a n o b a s t a b a a m a n t e n e r la t i r a n í a , el f a n a t i s m o , la i g n o r a n c i a i la p e r e z a q u e la d e v o r a b a n .


XXXVII H a i en L i m a o t r a e s t a t u a m u i a p l a u d i d a d e los c h i l e n o s : la d e C r i s t ó b a l C o l o n , q u e se a l z a a un e s t r e m o d e la p l a z a d e S a n t a A n a , frente al P a r q u e d e la E s p o s i c i o n . L a figura del n a v e g a n t e es n o b l e i b e n é v o l a a la v e z : el j e n i o i la g l o r i a la g r a n e m p r e s a r e a l i z a d a toda

parecen

de

reflejarse en

ella. L e v a n t a con d u l z u r a a un i n d i o a r r o -

d i l l a d o a sus pies, c o m o s i g n i f i c a n d o q u e el d e s c u b r i m i e n t o dio a los a n t i g u o s h a b i t a n t e s d e A m é rica u n a c i v i l i z a c i ó n s u p e r i o r , s a c á n d o l o s

de la

i g n o r a n c i a i e s c l a v i t u d en q u e y a c í a n , a u n a v i d a libre i feliz. H a b r i a m u c h o q u e d e c i r a este r e s p e c t o , i si la c u e s t i ó n se r e s o l v i e r a p o r m e d i o d e un p l e b i s c i t o


VIAJE

DE

197

DESTIERRO

i n d i a n o , s e g u r a m e n t e q u e el fallo n o s e r i a f a v o r a b l e a l a e m p r e s a d e C o l o n i d e sus c o m p a ñ e r o s . L o s i n d i o s p e r u a n o s c o n s t i t u í a n un i m p e r i o p o d e roso i civilizado, i eran mas

felices

antes de

c o n q u i s t a q u e al p r e s e n t e . S i h a i en la

la

historia

d e l a - h u m a n i d a d h e c h o s c r u e l e s i b á r b a r o s , son los q u e se e j e c u t a r o n

para vencer

raza indíjena de A m é r i c a ;

i c o n q u i s t a r a la

se la r o b ó , se l a h i z o

e s c l a v a i se la l l e n ó d e v i c i o s q u e n o tenia. S e d i r á q u e los s u b d i t o s

del I m p e r i o I n c a v i -

v í a n en la i d o l a t r í a i q u e a h o r a t i e n e n la f o r t u n a d e s e r m i e m b r o s d e la i g l e s i a c a t ó l i c a ; t a l v e z indíjenas

los

prefirieran su v i d a i d ó l a t r a d e a n t e s a

su existencia a b y e c t a pero católica de ahora. a l e g o r í a d e C o l o n d e b e s e r p a r a ellos u n a

La

cruel

ironía. E l m o n u m e n t o q u e c o n m e m o r a el c o m b a t e d e l 2 d e M a y o e s t á s i t u a d o en el C a m i n o d e C i n t u r a , frente a la A v e n i d a

del C a l l a o , b a r r i o p o b r e

L i m a , de bajas viviendas i en c o n j u n t o

i tapiales. E n

de

detalle

e s t e m o n u m e n t o , es u n a o b r a d e

a r t e h e r m o s í s i m a : s o b r e un g r a n d i o s o p e d e s t a l d e m á r m o l se a l z a u n a e l e v a d a c o l u m n a c o r o n a d a p o r el á n j e l d e la v i c t o r i a o d e la f a m a , con las a l a s d e s p l e g a d a s al v i e n t o i e n t o n a n d o la é p i c a t r o m p e t a ; en la b a s e d e la c o l u m n a d e s c a n s a n c u a t r o grandes estatuas alegóricas, que representan

al

P e r ú , C h i l e , B o l i v i a i E c u a d o r , las c u a t r o R e p ú -


198

VICENTE

GREZ

b l i c a s a l i a d a s c o n t r a el i n t e n t o d e r e i v i n d i c a c i ó n d e las a n t i g u a s c o l o n i a s d e l P a c í f i c o , q u e a c a r i c i ó el g o b i e r n o d e I s a b e l I I . E l p e d e s t a l i la c o l u m n a son d e m á r m o l d e C a r r a r a i las e s t a t u a s d e bronce. E n el frente del m o n u m e n t o i s o b r e un p e d e s tal a i s l a d o se a l z a la e s t a t u a del M i n i s t r o G á l v e z , el o r g a n i z a d o r i el h é r o e d e la d e f e n s a del C a l l a o i t a m b i é n su v í c t i m a m a s ilustre. P a r e c e q u e en este m o n u m e n t o h a p r e d o m i n a d o la i d e a j e n e r o s a d e c o n m e m o r a r la a l i a n z a d e las c u a t r o R e p ú b l i c a s

h e r m a n a s s o b r e el h e c h o

m i s m o d e a r m a s q u e fué e s c l u s i v a m e n t e p e r u a n o ; s o l o a s í se e s p l i c a n las p r o p o r c i o n e s c o l o s a l e s d e las c u a t r o e s t a t u a s q u e s i m b o l i z a n la unión d e las r e p ú b l i c a s i la p e q u e n e z r e l a t i v a d e la

figura

de

Gálvez. E l 31 d e M a r z o d e

1866,

C h i l e sufrió el b o m -

b a r d e o d e V a l p a r a í s o , o r d e n a d o por la v i e j a c o r tesana

q u e la m i s m a

España

castigó

después

a r r o j á n d o l a del t r o n o q u e p r o s t i t u í a . I s a b e l q u e r í a c a s t i g a r la a c t i t u d c a p t u r a d e la

Covadonga;

bardeo contra una

d e C h i l e i la

p e r o la o r d e n del b o m -

plaza comercial

e indefensa

n o d e b i ó ser d e l a g r a d o d e los m a r i n o s

espa-

ñoles. E l p a s e o triunfal al P a c í f i c o h a b í a h e c h o

fiasco

i la aventura resultó ridicula: la escuadra recibió


VIAJE

DE

I

DESTIERRO

9

orden de regresar a E s p a ñ a ; pero como no p o s i b l e v o l v e r s ó l o con los l a u r e l e s del

9

era

bombar-

d e o d e V a l p a r a í s o i el c a d á v e r d e P a r e j a c o n s e r v a d o en un tonel d e a g u a r d i e n t e , se d e c i d i ó el a t a q u e d e un p u e r t o fortificado d e la c o s t a : el del C a l l a o , q u e e r a el m a s fuerte. N o hai d u d a q u e la d e f e n s a d e e s t e p u e r t o fué h o n r o s a p a r a los p e r u a n o s , i q u e Gal vez i sus compañeros pelearon i sucumbieron c o m o verdad e r o s v a l i e n t e s ; p e r o n o es p o s i b l e

desconocer

q u e el a t a q u e fué t a m b i é n g l o r i o s o p a r a los m a rinos e s p a ñ o l e s .

La

e s c u a d r a , con sus b u q u e s d e

m a d e r a r e g u l a r m e n t e a r t i l l a d o s i con s o l o uno d e d e l g a d o b l i n d a j e , a t a c ó d u r a n t e seis h o r a s las fortificaciones, sin q u e n i n g u n o d e sus b a r c o s fuera e c h a d o a pique. E s cierto q u e la

Numancia

llegaron difícilmente

Resolución hasta

i la

España;

p e r o l l e g a r o n . L o s c a ñ o n e s d e las f o r t a l e z a s

del

C a l l a o e r a n en su m a y o r í a d e g r u e s o c a l i b r e : d e ciento, de ciento cincuenta, de trescientas, de quin i e n t a s , i h a s t a u n o d e a mil, q u e se d e n o m i n a b a el c a ñ ó n del p u e b l o ; p e r o los a r t i l l e r o s p e r u a n o s , b i s ó n o s en su m a y o r p a r t e , n o p o d í a n c o m p a r a r s e c o n los v e t e r a n o s q u e t r i p u l a b a n las n a v e s e s p a ñolas. L a e s t a t u a d e G á l v e z q u e a d o r n a el m o n u m e n t o del 2 d e M a y o , es la ú n i c a q u e el P e r ú h a e r i j i d o en h o n o r d e u n o d e sus h i j o s , lo q u e p r u e b a


VICENTE

2 0 0

GRE2

u n a g r a n j u s t i c i a i un g r a n c a s t i g o a la v e z : n o le h a n f a l t a d o a e s t a n a c i ó n h o m b r e s d e v a l o r i d e t a l e n t o , p e r o esas c u a l i d a d e s se h a n v i s t o a f e a d a s p o r d e f e c t o s q u e los p u e b l o s d e s g r a c i a d o s n o p e r d o n a n j a m a s . E l P e r ú h a t e n i d o h a m b r e i sed d e un h o m b r e lleno d e fuerza i d e p r e s t i j i o m o r a l : talvez

no le h a e n c o n t r a d o t o d a v í a i p o r eso n o

le h a g l o r i f i c a d o .


XXXVIII D o i u n a ú l t i m a m i r a d a al h e r m o s o m o n u m e n t o , i n o t o al r e t i r a r m e q u e u n a con c u r i o s i d a d .

negra

me

observa

E s una jenuina negra limeña de

labios gruesos, de ojos orgullosos i de sonrisa desd e ñ o s a . V i s t e su t r a j e d e d o m i n g o , i un p a ñ u e l o de espumilla bordado de colores, c o m o y a no se v e n , c u b r e sus h o m b r o s , e n v o l v i e n d o

su c i n t u r a .

L a m a n o en l a c a d e r a i un g r a n c i g a r r o p u r o en la b o c a c o m p l e t a n el c a r á c t e r d e este e s t r a ñ o t i p o de mujer. — ¡ B o n i t o ! m e d i c e , e c h a n d o a t r á s su

cabeza

p a r a m i r a r al á n j e l q u e c o r o n a el m o n u m e n t o . — ¡ B o n i t o ! le c o n t e s t o con e n t u s i a s m o , i n u e s t r a s m i r a d a s se c o n f u n d e n en la c ú s p i d e .


302

VICENTE

GREZ

L a n e g r a c h u p a el c i g a r r o i a r r o j a el h u m o con fuerza, c o m o

p r e t e n d i e n d o e n v o l v e r con

él

al

monumento. — E s U d . chileno, dice, sonriendo de una man e r a q u e m e p a r e c e terrible. N o q u i e r o d a r l e un mal r a t o c o n f e s a n d o

que

p e r t e n e z c o a esa i n t r u s a r a z a q u e y a p o r tres v e ces h a t o m a d o p o s e s i ó n d e L i m a en el e s p a c i o d e m e d i o s i g l o , i le c o n t e s t o m e n e a n d o

negativa-

m e n t e la c a b e z a . - — N o o c u l t e , h o m b r e , su p a t r i a , d i c e ella, ins i s t i e n d o . N o s e r á tan vea Ud., añadió

b u e n a c u a n d o la n i e g a ; i

con e s p r e s i o n d e s o r p r e s a , a su

a m i g o d e usted se le d a m u c h o a i r e al m a r i s c a l Castilla. S e referia a un c a b a l l e r o p e r u a n o q u e m e a c o m pañaba. — E s e sí q u e e r a un h o m b r e g r a n d e , v a l i a m a s q u e t o d o s e s t o s j u n t o s , d i c e la n e g r a , s e ñ a l a n d o con su m a n o d e c o r a d a

con g r u e s o s a n i l l o s

las

e s t a t u a s del m o n u m e n t o . I se e s t i e n d e h a c i e n d o el e l o j i o del g r a n

ma-

riscal l i b e r t a d o r , en su j e r g a d e n e g r a . N o es la p r i m e r a v e z q u e o i g o r e c o r d a r con c a r i ñ o i a d m i r a c i ó n la m e m o r i a del p o p u l a r c a u d i l l o q u e fué a r b i t r o d e la s u e r t e del P e r ú , i m e estraña, que después de tantos años de desaparec i d o , v i v a en el c o r a z ó n d e e s t a r a z a i n c o n s t a n t e i


VIAJE

DE

203

DESTIERRO

lijera. ¿ Q u é c u a l i d a d e s le hicieron

tan p o p u l a r i

querido? C a s t i l l a n a c i ó a fines del ú l t i m o a ñ o del s i g l o X V I I I i p a s ó u n a p a r t e d e su j ' u v e n t u d en el s u r d e C h i l e , en la c i u d a d d e C o n c e p c i ó n , a d o n d e l o t r a j o su h e r m a n o

m a y o r i t u t o r don

Leandro

C a s t i l l a , i en c u y o s c o l e j i o s c u r s ó sus

primeros

e s t u d i o s b a j o la d i r e c c i ó n d e d o n M a r i a n o B e n a v e n t e i del p a d r e A J i a g a . E l p a d r e d e d o n R a m ó n e r a e s p a ñ o l i la m a d r e d e oríjen i t a l i a n o ;

corría

p o r sus v e n a s la a l t i v a s a n g r e del u n o i la a r diente i apasionada la e s t r a ñ a

de

la m a d r e , lo q u e c s p l i c a

m e z c l a d e su c a r á c t e r , a v e n t u r e r o i

temerario. E n 1 8 1 2 e s t a l l ó en C o n c e p c i ó n un m o v i m i e n t o r e v o l u c i o n a r i o en c o n t r a d e la m o n a r q u í a ,

i el

j o v e n e s t u d i a n t e , por i n s i n u a c i ó n d e su h e r m a n o , a r d i e n t e p a r t i d a r i o del rei, o b t u v o los d e s p a c h o s d e c a d e t e d e c a b a l l e r í a en el r e j i m i e n t o d e Dra-

gones de la Frontera,

donde

peripecias que forman

la n o v e l a d e esa v i d a tan

inició la serie

de

m i l i t a r i t a n c i u d a d a n a a la vez. L a r e v o l u c i ó n fué s o f o c a d a , i C a s t i l l a se

alejó

d e l e j é r c i t o p a r a v o l v e r a él en 1 8 1 6 , n o m b r a d o por M a r c ó del P o n t c o m o c a d e t e efectivo. S e le inc o r p o r ó en el e j é r c i t o q u e d e b í a

pelear contra

S a n M a r t i n , i q u e en a u s i l i o d e los p a t r i o t a s c h i l e nos a c a b a b a d e p a s a r la c o r d i l l e r a .


204

VICENTE

GREZ

D e r r o t a d o s los e s p a ñ o l e s en la b a t a l l a d e C h a c a b u c o , C a s t i l l a c a y ó p r i s i o n e r o i fué e n v i a d o a Buenos Aires, de donde

pasó a R i o Janeiro i de

a h í a L i m a , r e c o r r i e n d o p o r tierra, en el t é r m i n o d e c u a t r o m e s e s , m a s d e mil q u i n i e n t a s

leguas.

M a r c h a e s t u p e n d a q u e m a n i f i e s t a el v i g o r físico del s o l d a d o . L a r e v o l u c i ó n h a b i a s e g u i d o su c a m i n o v i c t o r i o s o i C a s t i l l a , c o n t a m i n a d o con su e s p í r i t u , v o l v i ó las e s p a l d a s a los e s p a ñ o l e s , b a j o c u y a s b a n d e r a s h i z o sus p r i m e r a s a r m a s , i solicitó d e S a n M a r t i n un p u e s t o en el e j é r c i t o p a t r i o t a , i é s t e le i n c o r p o r ó en el e s c u a d r ó n H ú s a r e s con el g r a d o d e t e n i e n t e . E n 1822 m a r c h ó al A l t o P e r ú a l a s ó r d e n e s d e S a n t a C r u z e hizo t o d a la c a m p a ñ a h a s t a la l l e g a d a d e B o l í v a r . F u é el p r i m e r oficial p e r u a n o q u e e n t r ó a p e l e a r en la b a t a l l a d e A y a cucho, de donde sacó dos heridas, siendo

muí

r e c o m e n d a d o por sus jefes. D e s d e este i n s t a n t e a d q u i r i ó C a s t i l l a un n o m b r e p r e s t i j i o s o i u n a alta p o s i c i ó n , l l e g a n d o a s e r j e f e d e e s t a d o m a y o r del e j é r c i t o a c a n t o n a d o en P u n o ; p e r o un c o n t r a s t e

inesperado detuvo

a l g ú n t i e m p o su fortuna i le a l e j ó

por

del e j é r c i t o i

del P e r ú . H a b i e n d o dicho a G a m a r r a que no era decor o s o p a r a el e j é r c i t o p e r u a n o s e r m a n d a d o

por

j e f e s e s t r a n j e r o s , é s t e le h i z o e n c e r r a r en las for-


VIAJE

DE

205

DESTIERRO

t a l e z a s del C a l l a o , d e d o n d e se e s c a p ó p a r a C h i l e en 1833, d e s p u é s d e d o s l a r g o s a ñ o s d e

prisión.

R e g r e s ó al P e r ú a fines d e l c i t a d o a ñ o , é p o c a en q u e O r b e g o s o i G a m a r r a s e d i s p u t a b a n el p o d e r . Después de algunas batallas mas o menos sang r i e n t a s , G a m a r r a fué d e r r o t a d o i el O r b e g o s o dio La

guerra

a Castilla

civil

triunfante

el a s c e n s o d e j e n e r a l .

continuó

mas sangrienta

que

a n t e s e n t r e S a l a v e r r i i Orbegt>so. G a m a r r a a p a r e c e n u e v a m e n t e en e s c e n a

protejido

por

Santa

C r u z , i d e e s t e c a o s n a c e la C o n f e d e r a c i ó n P e r ú B o l i v i a n a i la i n t e r v e n c i ó n

d e C h i l e en t a n p r o -

l o n g a d a l u c h a . D e esa p r i m e r a e s p e d i c i o n na contra almirante neral

Santa

C r u z , q u e fué

Blanco Encalada,

Castilla

i gran

parte

chile-

al m a n d o

del

f o r m ó p a r t e el j e de

los

emigrados

p e r u a n o s r e s i d e n t e s en C h i l e . E l t r a t a d o d e de Paucarpata puso término a esta rápida

paz espe-

dicion, i B l a n c o i Castilla regresaron a Chile. N u e v o s i g r a n d e s s u c e s o s se d e s a r r o l l a r o n bien p r o n t o . C h i l e e n v i ó , a las ó r d e n e s d e B ú l n e s , u n a s e g u n d a e s p e d i c i o n c o n t r a S a n t a C r u z , i d e ella f o r m ó p a r t e o t r a v e z el j e n e r a l C a s t i l l a . L a e s p e d i c i o n d e s e m b a r c ó en A n c ó n , i p r o n t o el e j é r c i t o restaurador ocupó la ciudad de

Lima.

Gamarra

fué p r o c l a m a d o p r e s i d e n t e p r o v i s o r i o del P e r ú , i . é s t e dio a C a s t i l l a la c a r t e r a d e la g u e r r a . P o c a s v e c e s se h a p r e s e n t a d o en las

luchas


206

VICENTE

GREZ

civiles d e A m é r i c a s i t u a c i ó n m a s difícil d e resolv e r : el P e r ú era un pais e m p o b r e c i d o , t r a b a j a d o p o r la a n a r q u í a i d o m i n a d o p o r un e j é r c i t o p o d e roso i un c a u d i l l o e s f o r z a d o i d e t e m p l e v e r d a d e r a m e n t e militar. E l e j é r c i t o r e s t a u r a d o r c a r e c í a d e t o d o : sin lefia p a r a

el f u e g o , se vio en la necesi-

d a d d e q u e m a r h a s t a J o s t e c h o s d e las c a s a s ; sin r a c i o n e s i con m a s d e q u i n i e n t o s

enfermos, 'no

t u v o m a s e s p e c t a t i v a q u e el triunfo, i lo o b t u v o c o m p l e t o i e s p l é n d i d o en la b a t a l l a d e La

confederación

h u y ó a B o l i v i a con ejército. Castilla

Yungai.

v i n o al suelo i S a n t a C r u z las reliquias d e su b r i l l a n t e

p e l e ó en

esta batalla

con

su

v a l o r d e s i e m p r e , fué a s c e n d i d o a j e n e r a l d e d i v i s i ó n , i en el n u e v o g o b i e r n o , p r e s i d i d o marra, entró a d e s e m p e ñ a r

por

Ga-

la c a r t e r a d e

Ha-

cienda. P o r un m o m e n t o se c r e y ó q u e la p a z e s t a b a asegurada;

pero

la

ambición

de

los

caudillos

p e r u a n o s n o r e s p e t a b a ni la a n g u s t i a d a s i t u a c i ó n en q u e la p a t r i a se e n c o n t r a b a . V i v a n c o se s u b l e v a en A r e q u i p a ; p e r o v a C a s t i l l a i le v e n c e . N u e v a g u e r r a se d e c l a r a e n t r e el P e r ú i B o l i v i a . marra

es d e r r o t a d o i m u e r t o en

la b a t a l l a

Gade

I n g a v i el 18 d e N o v i e m b r e d e 1 8 4 1 ; C a s t i l l a c a e p r i s i o n e r o i, c a r g a d o d e g r i l l o s , i n s u l t a d o i s u f r i e n d o el t r a t o

m a s i n d i g n o , es c o n d u c i d o a B o l i v i a -

A la m u e r t e d e G a m a r r a

t o d o s sus é m u l o s i


VIAJE

DE

207

DESTIERRO

s u b a l t e r n o s a m b i c i o n a r o n su h e r e n c i a :

Trenico i

L a m e n t e se s u b l e v a n en M o q u e g u a ; C a s t i l l a , q u e se e n c o n t r a b a

en T a c n a

de regreso de Bolivia

organiza precipitadamente

algunas

)

fuerzas i les

v e n c e ; p e r o V i d a l se s u b l e v a en el n o r t e ; el j e n e ral G u a r d a en el s u r ; V i v a n c o a l z a d e n u e v o la b a n d e r a d e la r e b e l i ó n , i C a s t i l l a

aparece

por

t o d a s p a r t e s c o m b a t i e n d o la a n a r q u í a i s o f o c a n d o sus m o v i m i e n t o s . C o m o una j u s t a su p a t r i o t i s m o i a c t i v i d a d mado

presidente

el

22

de Abril

1 8 5 1 , por p r i m e r a v e z e n

recompensa a

p r o d i j i o s a , es p r o c l a de

1845, i en

el P e r ú , t r a s m i t i ó el

m a n d o s u p r e m o a su s u c e s o r c o n s t i t u c i o n a l , el j e neral don J o s é Rufino E c h e ñ i q u e . P r o n t o l e v a n t ó el g o b i e r n o d e E c h e ñ i q u e

una

p o d e r o s a o p o s i c i ó n , i C a s t i l l a se p u s o al frente d e ella, o r g a n i z ó un e j é r c i t o i v e n c i ó a E c h e ñ i q u e . O t r a v e z a s u m i ó el m a n d o s u p r e m o del P e r ú , q u e conservó hasta

1862, l e g a n d o su c a r g o al j e n e r a l

San Román. Pero

la a n a r q u í a p e r u a n a e r a t a n

i n f a t i g a b l e c o m o la a c t i v i d a d d e C a s t i l l a : V i v a n co se s u b l e v a d e n u e v o en t o m a la c i u d a d

Arequipa;

Castilla

p o r a s a l t o i a p l a s t a a su a n t i g u o

rival. L a s i t u a c i ó n interior d e l P e r ú , s i e m p r e a m e n a z a n t e , se a g r a v a

con

motivo

del conflicto c o n

E s p a ñ a . C a s t i l l a tiene s o b r e e s t a c u e s t i ó n m i s t e r i o s a c o n f i d e n c i a con

Pezet, cuyos

una

detalles


208

VICENTE

GREZ

n o se c o n o c e n ; p e r o q u e d i e r o n p o r r e s u l t a d o l a p r i s i ó n d e C a s t i l l a i su e m b a r q u e a b o r d o d e u n a fragata mercante que después

a b a n d o n a en J i -

braltar. C a i d o P e z e t , C a s t i l l a r e g r e s a al P e r ú en p e r o el g o b i e r n o Chile. E l

12

le d e s t i e r r a

de M a y o de

C a l d e r a a bordo del v a p o r

en

1867

el a c t o

15

para

se e m b a r c a en

Limeña,

mil rifles, i en la n o c h e d e l

1865;

que conduce

desembarca

en

Mejillones para iniciar nueva c a m p a ñ a . S u e m p r e s a es c o n o c i d a ; p e r o él m a r c h a T a r a p a c á ; su s a l u d

impasible a

e s t á q u e b r a n t a d a i el

vigo-

r o s o i m p u l s o d e su e s p í r i t u le a b a n d o n a . S e v e en la n e c e s i d a d con

de hacer c a m a ; pero, llamado

u r j e n c i a p o r sus a m i g o s d e T a c n a i A r i c a ,

c o b r a bríos i se p o n e en m a r c h a . S u i m p r o v i s a d o e j é r c i t o le a c o m p a ñ a s i l e n c i o s o . E l v i e j o j e n e r a l n o es s i n o u n a s o m b r a

s o b r e su c a b a l l o ;

pero

s i g u e m a r c h a n d o , l l e g a a C a m i n a casi a g o n i z a n t e i n o q u i e r e d e t e n e r s e . N o e s c u c h a los

consejos

ni las s ú p l i c a s d e n a d i e ; s u b e d e n u e v o s o b r e su c a b a l l o i c o n t i n ú a h a c i a N i v i l i c h e ; p e r o sus fuerz a s le a b a n d o n a n

i esclama:

"No

puedo

mas,

m e m u e r o n ; i e s p i r a r e c o s t a d o s o b r e el p e c h o d e su a y u d a n t e . L a v i d a p r o d i j i o s a d e é s t e c a u d i l l o es la p r o p i a h i s t o r i a d e la a n a r q u í a i d e la e t e r n a g u e r r a civil q u e d u r a n t e m e d i o s i g l o d e s p e d a z ó al P e r ú , i por


VIAJE

DE

DESTIERRO

209

e s o l a h e n a r r a d o a la l i j e r a , al m i s m o t r o t e r á p i d o con q u e C a s t i l l a la recorrió. A l p u e b l o p e r u a n o le s e d u c í a l a a u d a c i a i m p o n d e r a b l e d e este h o m b r e q u e t r i u n f a b a

de todos

s u s r i v a l e s , q u e solo, m o n t a d o s o b r e s u c a b a l l o i blandiendo

su

espada,

sofocaba revoluciones

i

a h u y e n t a b a a las s o l d a d e s c a s a m o t i n a d a s ; el p u e b l o p e r u a n o a m a b a al m a n d a t a r i o q u e en los d í a s d e fiestas a r r o j a b a a la m u l t i t u d p u ñ a d o s d e o r o , que s e g u r a m e n t e no s a c a b a d e s ú s b o l s i l l o s s i n o d e las a r c a s fiscales, i le e n o r g u l l e c í a n los a n t e c e d e n t e s del s o l d a d o q u e p e l e a r a al l a d o d e B o l í v a r , de S a n Martin, de S u c r e i de Búlnes. E s t a mezcla de guerrero, d e aventurero i de político, jeneroso, v a l i e n t e , sin o d i o s , con m u i p o c a o n i n g u n a m o r a l i d a d , es d e l s u p r e m o a g r a d o d e e s a m u l t i t u d a p a s i o n a d a , e s t r a v a g a n t e i r e v u e l t a en t a n t a s r a z a s q u e f o r m a las c a p a s b a j a s d e l p u e b l o p e r u a n o .

VIAJE

14


XXXIX Grandes

noticias llegan

se ha e m b a r c a d o

en

d e C h i l e : el e j é r c i t o

I q u i q u e , en C a l d e r a i en

H u a s c o , i s i g u e v i a j e p a r a el s u r c o n v o y a d o p o r la e s c u a d r a . ¿ V a San

a Coquimbo, a Valparaíso, a

Antonio, a Talcahuano?

Hai

en t o d o s

el

c o n v e n c i m i e n t o q u e v a a c o m b a t i r d e frente a l tirano i que desembarcará

en el c e n t r o d e sus

p r o p i a s fuerzas. S o l o los d i c t a t o r i a l e s n o p u e d e n c r e e r en t a n t a a u d a c i a i s o s t i e n e n q u e el e j é r c i t o v a a C o q u i m b o o C o n c e p c i ó n . S i d a un

golpe

a f o r t u n a d o , t r a t a r á d e a u m e n t a r su n ú m e r o p a r a p o d e r m a r c h a r s o b r e S a n t i a g o . T i e n e n fé c i e g a en

q u e el e j é r c i t o d e l D i c t a d o r los a p l a s t a r á d e

un s o l o g o l p e . A c a b o d e e n c o n t r a r a mi

amigo


VIAJE

D E

211

DESTIERRO

el c o r o n e l b a l m a c e d i s t a , i a l d e s p e d i r s e m e h a r e p e t i d o c o n el énfasis d e u n h o m b r e q u e t r a t a de aparecer convencido: — L o v a u s t e d a v e r : el v i e j o e j é r c i t o d e C h i l e no podrá ser vencido. E n e s t e p a i s la j e n t e s e m u e s t r a a s o m b r a d a d e la vitalidad de Chile. E n pocos meses

Balma-

c e d a h a o r g a n i z a d o un b r i l l a n t e e j é r c i t o d e 35,000 hombres

i el C o n g r e s o o t r o d e 14,000, i s e h a

i n v e r t i d o en l a g u e r r a m a s d e cien

millones de

p e s o s , sin q u e u n o solo d e los r a m o s d e l a a d m i n i s t r a c i ó n p ú b l i c a se h a y a s u s p e n d i d o , ni s i q u i e r a el s e r v i c i o d e la d e u d a jigantesca

esterna. E s u n a lucha

para una nación sud-americana, i tal

v e z n o se h a v i s t o n u n c a , en r e l a c i ó n a l a p o blación

i r i q u e z a d e un p a i s , esfuerzo i g u a l d e

c n e r j í a , p u e s n o s e t r a t a d e r e c h a z a r a un e n e migo estranjero, sino d e u n a contienda de principios. L a o p i n i ó n p ú b l i c a en el P e r ú , r e s p e c t o a e s t a g u e r r a . s e h a m o d i f i c a d o p o r c o m p l e t o : al p r i n c i p i o era f a v o r a b l e a B a l m a c e d a , e s p e c i a l m e n t e en los h o m b r e s ; t a l v e z h a b í a en el f o n d o d e e s t a o p i n i ó n un s e n t i m i e n t o d e n a t u r a l

i humano egoismo,

imajinándose q u e B a l m a c e d a iba a ser para noso t r o s un a z o t e q u e les v e n g a r í a d e los m a l e s q u e les h e m o s

c a u s a d o ; p e r o c u a n d o s e r e l a t a n los


212

VICENTE

GREZ

c r í m e n e s i c r u e l d a d e s c o m e t i d a s p o r los h o m b r e s d e l a D i c t a d u r a , un s e n t i m i e n t o d e d i g n i d a d i d e p r o p i o d e c o r o les i m p i d e d e f e n d e r

al t i r a n o .

E s t a r a z a es j e n e r o s a i l l e n a d e b o n d a d , i d e s p u é s d e c o n o c e r l a , mi d e s e o m a s v e h e m e n t e es b o r r a r los r e n c o r e s d e l p a s a d o i s e r p a r a el P e r ú los h e r m a n o s d e o t r o t i e m p o . L a o p i n i ó n f e m e n i n a , q u e en L i m a es d e m u c h a i m p o r t a n c i a , fué b l e a la c a u s a del

d e s d e un p r i n c i p i o

Congreso. L a s

favora-

mujeres,

s i n c e r a s i e n t u s i a s t a s q u e los h o m b r e s , no t a b a n sus s i m p a t í a s por defender

hacia los

mas ocul-

q u e se s a c r i f i c a b a n

las i n s t i t u c i o n e s d e su p a t r i a .

P e r ú t a m b i é n h a b i a t e n i d o un

El

D i c t a d o r , q u e el

p u e b l o c o l g ó d e las t o r r e s d e la C a t e d r a l i d e s p e d a z ó d e s p u é s por las calles d e la c i u d a d , p a r a t r e m e n d o e s c a r m i e n t o d e los futuros t i r a n o s . E s t a b a n a s o m b r a d o s d e q u e n o s o t r o s , tan o r g u l l o s o s i valientes, no hubiéramos hecho justicia mas rápida. N e r v i o s o p o r las n o t i c i a s q u e d e C h i l e l l e g a n e i n q u i e t o por el é x i t o d e las t r e m e n d a s

batallas

q u e se v a n - a d a r , v a g o sin r u m b o por las c a l l e s de

Lima. El

porvenir de

en e s t a c a m p a ñ a : se e n t r o n i z a r á

si s o m o s

C h i l e se v a a

jugar

v e n c i d o s , un

tirano

i la l a b o r p a c i e n t e i h o n r a d a d e

tres c u a r t o s d e s i g l o se d e s m o r o n a r á d e s ú b i t o . Verdad

que

la l u c h a c o n t i n u a r á

hasta

agotar


VIAJE

DE

213

DESTIERRO

a u n o d e los d o s c o n t e n d o r e s i q u e el t i r a n o c a e r á al fin; p e r o d e s p u é s d e c u á n t a s a n g r e i s a c r i f i c i o s ! Un

sentimiento

d e a m o r i n m e n s o a la p a t r i a ,

d e t e r n u r a h a c i a los q u e v a n a d a r su v i d a p o r defenderla, de dolorosa incertidumbre, de odio

hacia

el t i r a n o i sus c ó m p l i c e s , m e d o m i n a i e n -

tristece.

Hai

un

templo

cuyas

puertas

a b i e r t a s i p e n e t r o en él; un a i r e fresco,

están

impreg-

n a d o d e v i e j o s olores a i n c i e n s o i flores m a r c h i t a s , c i r c u l a p o r las a l t a s n a v e s . P a r e c e q u e v a g a r a n en el a i r e los r u m o r e s d e las p l e g a r i a s

que du-

r a n t e tres s i g l o s h a n d i r i j i d o al c i e l o m i l l a r e s d e c r e y e n t e s . R e c o r r o l e n t a m e n t e los a l t a r e s , i l a s i m á j e n e s m a l v e s t i d a s - q u e les a d o r n a n m e i n s p i ran s i m p a t í a : todos esos h o m b r e s se h a n s a c r i ficado por a l g o q u e h a n j u z g a d o g r a n d e , i m u c h o s han

l u c h a d o c o n t r a los t i r a n o s , s a c r i f i c a n d o s u s

v i d a s por el triunfo d e u n a idea. E s p r e c i s a m e n t e lo m i s m o que nuestros a m i g o s van a hacer o hacen en e s t o s m o m e n t o s . N a d a d e p a r t i c u l a r ofrecen los t e m p l o s d e L i m a , a n o ser sus r e l i q u i a s i su v e j e z ; p e r o hai en a l g u n o s i e s p e c i a l m e n t e en e s t e d e S a n P e d r o ,

dos

magníficos altares de m a d e r a de nogal, que tienen e s e t o n o n o b l e i c l á s i c o q u e d a el t i e m p o .

Son

d o s m u e b l e s t a l l a d o s con e s q u i s i t o g u s t o i c u y a s coronaciones

se p i e r d e n en el f o n d o d e las

q u e ñ a s c ú p u l a s q u e s o b r e ellos s e a l z a n ,

pe-

dando


214

VICENTE

luz a las n a v e s . S e n t a d o dera contemplo mosas

GREZ

en un e s c a ñ o d e

con s a t i s f a c c i ó n

ma-

e s t a s dos her-

o b r a s . L i m a e n t e r o n o v a l e lo q u e

estos

altares. U n a oración

d i c h a en a l t a v o z , casi

l l a m a mi a t e n c i ó n : es un n e g r o , q u e frente a un a l t a r i con

a gritos,

arrodillado

los b r a z o s en cruz, r e z a

con un f e r v o r i m p o s i b l e d e d e s c r i b i r . N o

puedo

m e n o s d e s o n r e í r al v e r q u e e s e p o b r e n e g r o se i m a j i n a q u e D i o s n o le o i r á sí n o a l z a la v o z , c o m o los q u e h a b l a n a g r i t o s p o r teléfono c r e y e n d o h a cerse entender

mejor.

Cuántas

v e c e s el

pobre

n e g r o h a b r á r e p e t i d o i n ú t i l m e n t e sus p l e g a r i a s , i e s t a v e z , i m p a c i e n t e i c o n t r a r i a d o , p r e t e n d e hac e r s e oir e l e v a n d o fuerte su eco. E l t e m p l o e s t á d e s i e r t o ; solo al r e d e d o r d e un c o n f e s o n a r i o se a g r u p a un p e q u e ñ o

número de

m u j e r e s . U n a d e ellas o c u p a la t a b l i l l a d e s d e q u e e n t r é al t e m p l o . M i r o al confesor:

es j o v e n i p a -

r e c e c o n t r a r i a d o con mi p r e s e n c i a . ¿ S i m e c o n o c e r á en la c a r a q u e n o soi c r e y e n t e d e p u r a r a z a ? La

penitente sigue arrodillada

¡ Q u é p e c a d o s tan i n t e r m i n a b l e s

i confesándose. tienen

algunas

mujeres! Un

ruido leve

p a s a a m i l a d o : es u n a d a m a

j o v e n q u e se d e s l i z a con el p a s o lijero i e l e g a n t e d e u n a m u j e r a la m o d a i d e la a l t a c l a s e . E s m u i hermosa. S u

rostro posee suaves contornos, su


VIAJE

DE

215

DESTIERRO

l i n d a b o c a l u c e p e r l a s , sus c a b e l l o s c l a r o s , sin llegar a ser rubios, i sus g r a n d e s i espresivos ojos n e g r o s m i r a n s o n r i e n d o a los s a n t o s . M e p a r e c e s e r m a s b e l l a q u e los d o s a l t a r e s , i a l i n s t a n t e m i p e n s a m i e n t o , q u e v a g a b a p o r el cielo, d e s c i e n d e a la tierra. S e a r r o d i l l a f r e n t e a un a l t a r , casi en el sitio m i s m o q u e p o c o a n t e s o c u p a b a el f e r v o roso n e g r o ; m u r m u r a una

oración con distraída

e l e g a n c i a ; sus l a b i o s s e m u e v e n con g r a c i a i c o m o si h i c i e r a n alguna

una confidencia

de

a m o r , i sin d u d a

q u e el s a n t o la v e i la e s c u c h a é

cer. P i e n s o q u e e s t a m u j e r d e b e fluencia

con p l a -

tener gran in-

en el c i e l o i q u e s e g u r a m e n t e v a a o b t e -

n e r lo q u e d e s e a c o n su l i j e r a s ú p l i c a , lo q u e pobre

negro no ha

podido

conseguir

con

el sus

g r i t a z o s ; i m e i n d i g n a la i d e a d e q u e t a l p u d i e r a suceder. ¿ P o r q u é t i e n e ese a i r e g a l a n t e i casi

provo-

c a t i v o , esa inquietud nerviosa e impaciente, aunq u e a t e m p e r a d a por cierto disimulo? ¿ E s posible q u e e s t a m u j e r c r e y e n t e v e n g a a q u í a p a s a r el t i e m p o c h a r l a n d o con los s a n t o s , m i e n t r a s l l e g a la h o r a d i c h o s a q u e e l l a e s p e r a ? I n o s i g o en m i s

sos-

p e c h a s p o r q u e H a m l e t s e i n t e r p o n e en mi p e n s a m i e n t o i recuerdo las p a l a b r a s q u e dice a Ofelia: "Aunque

s e a s un h i e l o en

la c a s t i d a d , a u n q u e

s e a s t a n p u r a c o m o la n i e v e , n o p o d r á s d e la calumnia.11

librarte


2l6

VICENTE

GREZ

I p i e n s o en l a p a t r i a , en la n o b l e

propaganda

q u e n u e s t r a s m u j e r e s h a c e n , en las m a d r e s q u e t i e n e n sus h i j o s en la g u e r r a , en las e s p o s a s solit a r i a s , en las n o v i a s q u e t a l v e z n o v a n

a

ver

r e a l i z a d o su i d e a l i q u e en e s o s m o m e n t o s o r a n en n u e s t r o s t e m p l o s con s a n t o fervor, i p i e n s o t a m b i ĂŠ n q u e p a r a s a b e r c u ĂĄ n t o se a m a a la p a t r i a es n e c e s a r i o v e r l a en p e l i g r o i e s t a r

lejos d e

ella.


XL M i e n t r a s la s u e r t e d e la p a t r i a se l i b r a en los c a m p o s d e b a t a l l a , el á n i m o d e los q u e d e s d e a q u í c o n t e m p l a n la l u c h a e s t á i n q u i e t o i triste. M a s d e t r e i n t a m i l h o m b r e s , la j u v e n t u d i la fuerza d e l a p a t r i a , se v a n a d e s p e d a z a r p o r la a m b i c i ó n i v a nidad

d e u n o solo. A

cada momento

llegan de

C h i l e n o t i c i a s t e r r i b l e s : la t i r a n í a fusila i a z o t a h a s t a a las m u j e r e s . M u c h o s d e los q u e a y e r eran n u e s t r o s a m i g o s , se han c o n v e r t i d o en v e r d u g o s . D o m i n a d o p o r e s t a s i m p r e s i o n e s , he a m a n e c i d o con un h u m o r n e g r o , i d u r a n t e t o d a la m a ñ a n a

he p a -

s a d o en el P a r q u e d e la E s p o s i c i o n , h e r m o s o s i t i o l l e n o d e á r b o l e s , d e silencio i d e s o l e d a d . ¡ Q u é bien v i v o a q u í c o n mis afectos i r e c u e r d o s ! S o i

feliz


218

VICENTE

GREZ

a l e j á n d o m e d e t o d o lo q u e n o a m o con s i n c e r i d a d , pues una especie de desconfianza,

de odio a lo

q u e es h u m a n o , se h a a p o d e r a d o d e mi e s p í r i t u , tan comunicativo i confiado.

S i e n c u e n t r o por l a

c a l l e a un h o m b r e d e s c o n o c i d o , m e p r e g u n t o , si es g o r d o : ¿qué m o n s t r u o s e r á éste? i si es flaco: ¿qué reptil? i a l i j e r o el p a s o p a r a q u e n o m e d é c a z a i m e d e v o r e , i t r a t o d e no p i s a r las h u e l l a s d o n d e h a d e j a d o su p o n z o ñ a . P o r f o r t u n a esta n u b e p a sará pronto. D e l P a r q u e m e d i r i j o al C e m e n t e r i o , a r r a s t r a d o p o r el e s t a d o m e l a n c ó l i c o d e mi e s p í r i t u . E s herm o s o , bien c o n s t r u i d o i l i m p i o , a u n q u e n o tiene la estension i grandiosidad

del C e m e n t e r i o J e n e r a l

de S a n t i a g o . S u distribución parece orijinal, pues e s t á d i v i d i d o en u n a serie d e p e q u e ñ o s c e m e n t e rios, q u e s e g u r a m e n t e f o r m a n

en c o n j u n t o a l g ú n

p l a n o i n j e n i o s o q u e n o h e q u e r i d o d a r m e el t r a b a j o d e descifrar.

Las

murallas

están

cubiertas

d e n i c h o s q u e la m u e r t e v a o c u p a n d o p o c o a p o co, i en el c e n t r o d e los p a t i o s se alzan mentos de mármol

monu-

en los q u e el a r t e es m a s e s -

c a s o q u e la p r e t e n s i ó n . M e imajinaba

que

el

Cementerio

de

Lima

estaria lleno de m o n u m e n t o s antiguos, por h a b e r tenido esta ciudad una aristocracia tan titulada i o p u l e n t a ; p e r o n a d a ! N i s i q u i e r a los h u e s o s d e j a n los p e r u a n o s a su p a t r i a . M u c h o s q u e h a n g o z a d o


VIAJE

DE

219

DESTIERRO

d e sus fortunas en el e s t r a n j e r o , h a n d e s p a r r a m a d o sus c e n i z a s en los p a n t e o n e s d e las c i u d a d e s e u r o p e a s . E g o í s t a o s t r a c i s m o q u e n o s i e n t e el p l a c e r s u p r e m o d e d e s c a n s a r j u n t o s , los q u e se h a n a m a d o , en u n a m i s m a t u m b a ! V i en m á r m o l , d e s p a r r a m a d o s a q u í i a l l á , u n a s e r i e d e p r e s i d e n t e s q u e en v i d a n o hicieran o t r a c o s a q u e c o m b a t i r s e i d e r r o c a r s e , i q u e hoi, t r a n q u i l o s en sus p u e s t o s , se m i r a n c o n t r a r i a d o s d e no p o d e r s e

d e lejos

como

e c h a r a b a j o los u n o s

a los otros. E n t r e e s t o s m o n u m e n t o s , el m a s c o s t o s o , n o el m a s bello, es el del g r a n m a r i s c a l C a s tilla, en c u y o p e d e s t a l

se leen t o d o s sus títulos,

q u e d e n a d a le sirvieron p a r a h a c e r feliz al P e r ú . H é a q u í , al fin, u n a h e r m o s a

estatua que me

d e t i e n e en mi m a r c h a s i l e n c i o s a . R e p r e s e n t a u n a m u j e r , e s p o s a i m a d r e , m u e r t a t o d a v í a j o v e n i en la p l e n i t u d d e su belleza. E s t á r e p r e s e n t a d a c o n su t r a j e m u n d a n o , el q u e t a l v e z l l e v a b a c u a n d o c a y ó herida para no levantarse sino sobre este p e d e s t a l . ¡ Q u é h e r m o s a es con su m i r a d a b o n d a d o s a i su s o n r i s a d e v i d a !

En

su frente hai, sin

e m b a r g o , u n a s o m b r a triste, e s e s i g n o

indefinible

d e los q u e se a l e j a n a n t e s d e t i e m p o . E l espo'so h a q u e r i d o r e p r e s e n t a r l a así, en t o d a s u b e l l e z a , en u n a

actitud

casi g a l a n t e , q u e le

r e c u e r d e su d i c h a . E s t a m u j e r , r e t r a t a d a v i v a s o b r e su t u m b a , p r o d u c e un afecto p r o f u n d o : es u n


VICENTE

2 2 0

GREZ

d e s a f í o a la m u e r t e . ¡ A h ! p a r e c e d e c i r l a : q u i s i s t e h a c e r m e d e s a p a r e c e r , i a q u í estoi d e p i é , b e l l a c o m o era, i y a no m e d e s t r u i r á s i n o el t i e m p o . E l c e m e n t e r i o e s t á d e s i e r t o : ni u n a s o l a p e r s o na

r e c o r r e sus c a l l e s s o l i t a r i a s . A l g u n a s

aveci-

llas c a n t a n h i m n o s d e risa s o b r e las r a m a s d e los á r b o l e s i a l g u n a s l a g a r t i j a s se d e s l i z a n l i j e r a s sob r e los nichos. E n m e d i o d e a q u e l m u n d o , q u e t a n t o r u i d o h i z o en v i d a , p u e d e e s c u c h a r s e el a l e teo d e los insectos. Y o miro siempre mi m a n o p a r a

a la e s t a t u a ; q u i s i e r a

darle

q u e d e s c e n d i e r a d e su p e d e s t a l i

se sentara a conversar conmigo

a la s o m b r a d e

e s e b o s q u e c i l l o q u e e s t á c e r c a d e e l l a ; si su p e s a d o t r a j e fuera un i n c o n v e n i e n t e , p o d r í a c o n d u c i r l a en mis b r a z o s . ¡ Q u é d e c o s a s e s t r a ñ a s m e r e v e laría! ¡Con qué g r a c i a soltaría

su l e n g u a

tanto

t i e m p o m u d a ! ¡ A h , la m i r o i c r e o q u e su r o s t r o se a n i m a ! S u f r i a l d a d d e m á r m o l n o m e i n s p i r a ningún recelo; siento cariño

hacia

e l l a ; r e c u e r d o al

e s p o s o q u e la t u v o i la p e r d i ó , i m e p a r e c e q u e sí le v i e r a a q u í t e n d r í a celos. Un

r u i d o d e p a s o s m e v u e l v e a la

realidad;

p a r e c e q u e es u n a c o m i t i v a , i m e a l e j o sin v o l v e r el rostro, c o m o si h u b i e r a s i d o s o r p r e n d i d o

en

una profanación i no quisiera ser reconocido. L a c o m i t i v a q u e a v a n z a es un e n t i e r r o : un g r u p o d e h o m b r e s i d e m u j e r e s del p u e b l o c o n d u c e n


VIAJE

DE

DESTIERRO

221

un p e q u e ñ o féretro. A l g ú n c h o l i t o q u e h a m u e r t o a n t e s d e los s i e t e a ñ o s . ¡ F e l i z él! T o d o s c o n v e r s a n i n d i f e r e n t e s i h a s t a r i e n , c o m o si en v e z d e un ataúd

conduj'eran

una

bandeja

de dulces.

La

ú n i c a p e r s o n a q u e v a triste es l a m a d r e , q u e n o s e c o n f o r m a con q u e su h i j o h a y a v o l a d o al c i e l o !


XLI D e s p u é s d e a l g u n o s d i a s d e i n q u i e t u d , el s e ñ o r E d w a r d s r e c i b e un c a b l e g r a m a d e V a l p a r a i s o en q u e se le a n u n c i a q u e el e j é r c i t o del C o n g r e s o h a d e s e m b a r c a d o sin n o v e d a d en la b a h í a d e Q u i n teros,

d i s t a n t e solo

unos

pocos

kilómetros

V a l p a r a i s o . N u n c a pude saber quién c a b l e g r a m a i ni el m i s m o podido averiguar.

de

envió este

señor E d w a r d s lo ha

L a o p e r a c i ó n del d e s e m b a r c o ,

u n a de las m a s difíciles d e la g u e r r a , h a s i d o r e a l i z a d a con a d m i r a b l e pericia. S e s a b e q u e en los a l r e d e d o r e s d e Q u i n t e r o s se h a s i t u a d o u n a fuerte d i v i s i o n del e j é r c i t o B a l m a c c d i s t a i se e s p e r a p o r momentos una sangrienta batalla. Esperamos

con i m p a c i e n c i a los d i a r i o s d e la


VIAJE

DE

223

DESTIERRO

noche para ver confirmadas

en l e t r a s d e

molde

las importantes noticias que y a conocemos, i taiv e z a l g u n a s o t r a s q u e p u e d a h a b e r r e c i b i d o él g o b i e r n o p e r u a n o . E s un s e r v i c i o bien o r i j i n a l el d e la p r e n s a d e L i m a : los c u a t r o d i a r i o s q u e p o see s a l e n d e n o c h e : e n t r e o c h o i n u e v e , a p a r e c e

El Diario, ó r g a n o s e m i - o f i c i a l ; h o r a , La Opinión Nacional, m u i macedistas

casi a la m i s m a a d i c t a a los b a l -

i en c u y a s c o l u m n a s h a n p u b l i c a d o

éstos numerosos artículos de polémica o de glorificación

a l a d i c t a d u r a ; en s e g u i d a , i y a a las

d i e z u o n c e , salen

El Nacional

i

El Comercio.

E s t e ú l t i m o es el m a s a n t i g u o i p r e s t i j i o s o d e los d i a r i o s d e L i m a , i j e n e r a l m e n t e p u b l i c a d o s ediciones, teniendo derecho a reclamar

la

segunda

los q u e han c o m p r a d o la p r i m e r a . N o he p o d i d o esplicarme

la c a u s a

de

esta estraña

aparición

n o c t u r n a d e t o d a la p r e n s a d e u n a c i u d a d i m p o r t a n t e , a n o ser q u e s e a p a r a e v i t a r a las i m p r e n tas el f a t i g o s o t r a b a j o d e la n o c h e . A los q u e tenemos

la c o s t u m b r e

d e leer los d i a r i o s p o r l a

m a ñ a n a i p o r la t a r d e , e s t a e s p e r a h a s t a u n a h o r a a v a n z a d a d e la n o c h e nos c o n t r a r í a i a b u r r e . L o s c u a t r o d i a r i o s d e L i m a c o n f i r m a n la noticia del d e s e m b a r c o del e j é r c i t o c o n s t i t u c i o n a l , r e produciendo cablegramas del

New-York

Herald,

r e m i t i d o s p o r su c o r r e s p o n s a l en V a l p a r a í s o . E l m i n i s t r o q u e el d i c t a d o r B a l m a c e d a

tiene


224

VICENTE

GREZ

en L i m a r e c l a m a d i a a d i a del g o b i e r n o p e r u a n o la entrega del v a p o r

Mapocho, i

para

conseguir

su i n t e n t o i n v e n t a v i c t o r i a s q u e han t e n i d o l u g a r a n t e s q u e se d e n las b a t a l l a s . E l s e ñ o r d o n Á n j e l C u s t o d i o V i c u ñ a h a s i d o en C h i l e a u t o r d r a m á tico que ha levantado tempestades les: sus d o t e s c ó m i c a s influyeron

bien o r i j i n a -

probablemente

en el e s p í r i t u d e B a l m a c e d a p a r a h a c e r l e su r e p r e sentante

en L i m a , i m a j i n á n d o s e

q u e un

autor

d r a m á t i c o , p o r m a l o q u e fuera, t e n d r í a en la d i p l o m a c i a m a s i n v e n t i v a i r e c u r s o s q u e un d i p l o m á t i c o q u e n o es autor. E l D i c t a d o r no se h a e n g a ñ a d o e s t a v e z , p u e s el s e ñ o r V i c u ñ a i n v e n t a u n a i n t r i g a p o r m i n u t o ; p e r o el p ú b l i c o t a m p o c o se h a e n g a ñ a d o i c o n t i n ú a s i l b a n d o al autor. L a últ i m a i n t r i g a q u e se a t r i b u y e al s e ñ o r V i c u ñ a h a c a u s a d o s e n s a c i ó n en

L i m a , i es sin d i s p u t a lo

mejor de todos sus enredos dramáticos. E s t r e c h a d o el g o b i e r n o

p e r u a n o p o r el r e p r e -

sentante de B a l m a c e d a , ha creído conveniente dar u n a s o l u c i ó n a la c u e s t i ó n del

Mapocho:

p a r a sal-

v a r su r e s p o n s a b i l i d a d t r a t a d e c o n o c e r la opinión d e los m i e m b r o s

mas caracterizados

de

ambas

C á m a r a s . C o n e s t e o b j e t o el s e ñ o r E l m o r e , m i nistro de" Relaciones

Esteriores, ha

provocado

p a r a m a ñ a n a u n a reunión de senadores i diputad o s ; p e r o en l a t a r d e d e hoi, 23 d e A g o s t o , v í s p e r a d e l a r e u n i ó n , el s e ñ o r V i c u ñ a h a r e c i b i d o , p o r


VIAJE

DE

225

DESTIERRO

la via de E u r o p a , un c a b l e g r a m a

d e su c o l e g a í

a m i g o don Gabriel V i d a l , ministro d e B a l m a c e d a e n B u e n o s A i r e s , a n u n c i á n d o l e el triunfo c o m p l e t o d e las a r m a s d e l D i c t a d o r . G r a n p r o d u c i d o en L i m a l a

noticia

q u e i n d u d a b l e m e n t e influirá c i s i v a en el á n i m o del

sorpresa ha

de esta

de una

victoria,

manera de-

g o b i e r n o i d e los c o n g r e -

s a l e s , p a r a h a c e r la e n t r e g a del

Mapocho,

con c u y a

c o o p e r a c i ó n p r e t e n d e n los b a l m a c e d i s t a s i n v a d i r la p r o v i n c i a d e T a r a p a c á i d a r a la r e v o l u c i ó n el g o l p e d e g r a c i a en el m i s m o c e n t r o d e s u s r e c u r sos, p r e c i s a m e n t e lo m i s m o q u e en e s t o s m o m e n tos h a c e n los c o n g r e s i s t a s

en los a l r e d e d o r e s d e

Valparaíso. L a n o t i c i a d e V i d a l h a c i r c u l a d o con e s t r é p i t o : t o d o s los d i a r i o s d e la n o c h e la p u b l i c a n ; los d i c tatoriales

i n v a d e n a l e g r e s los p o r t a l e s i a l g u n o s

h a c e n m a n i f e s t a c i o n e s i m p r o p i a s en u n a c i u d a d e s t r a ñ a ; i el s e ñ o r V i c u ñ a , p a r a d a r u n a c o n f i r m a ción s o l e m n e a su n o t i c i a , h a e n a r b o l a d o en la l e g a c i ó n la b a n d e r a d e C h i l e , i h a h a b i d o c o m i d a , champañazos

i brindis. P e r u a n o s , e s t r a n j e r o s

dictatoriales creen

firmemente

i

en l a noticia, i los

r e p o r t e r s d e c l a r a n q u e el s e ñ o r V i c u ñ a les h a m o s t r a d o el c a b l e g r a m a

orijinal enviado de

Buenos

A i r e s . N o es p o s i b l e d u d a r , s o b r e t o d o

después

q u e el s e ñ o r m i n i s t r o h a e n a r b o l a d o en su la b a n d e r a c h i l e n a . VIAJE

15

casa


226

VICENTE

H a i q u i e n d u d a , sin

GREZ

e m b a r g o , r e c o r d a n d o al

d r a m a t u r g o . E l c a b l e entre V a l p a r a í s o i el C a l l a o e s t á c o r r i e n t e i se han c a m b i a d o cablegramas

comerciales

¿por q u é n o se h a

entre

r e c i b i d o por

d u r a n t e el d i a ambas

plazas;

esta vía

noticia

t a n i m p o r t a n t e ? ¿ P o r q u é se la c o m u n i c a d e S a n t i a g o a B u e n o s A i r e s , i no se la m a n d a a L i m a , l l e g a n d o a e s t a c i u d a d por la v í a d e E u r o p a , q u e es m a s l a r g a i c o s t o s a ? S i el c a b l e del estuviera

Pacífico

i n t e r r u m p i d o , se e s p l i c a r i a e s t a

r e n c i a i r e t a r d o d e d i e z h o r a s en fausta nueva. E l señor V i a l a I q u i q u e , i se le c o m u n i c a d i c t a t o r i a l e s c r e e n s a c a r el

prefe-

c o m u n i c a r tan

Sohir pide

noticias

q u e n o las hai.

Mapoclw al

Los

dia siguien-

te, i t o d o e s t á a r r e g l a d o p a r a la m a r c h a . M u c h o s se han d i r i j i d o al C a l l a o

en el tren d e la n o c h e .

A p a r e c e el n u e v o d i a , i la n o t i c i a no se confirm a , a u n c u a n d o la b a n d e r a d e la l e g a c i ó n s i e m p r e en los b a l c o n e s . E l

señor

flota

E l m o r e pide

n o t i c i a s a V a l p a r a í s o , i no se le c o n t e s t a . L a r e u nión d e los m i e m b r o s del C o n g r e s o n o h a t e n i d o l u g a r , i el

Mapoclw

s e n a del C a l l a o . A

continúa fondeado

en la d á r -

m e d i o d i a d e s c i e n d e la b a n -

d e r a de la l e g a c i ó n b a l m a c e d i s t a , i los d i c t a t o r i a l e s dicen q u e V i c u ñ a los h a e n g a ñ a d o

a ellos

mos. ¿ F u é él q u i e n solicitó d e V i d a l

mis-

un c a b l e -

g r a m a d e triunfo p a r a h a c e r p r e s i ó n en el á n i m o d e los h o m b r e s

públicos

del

Perú i obtener de


VIAJE

DE

227

DESTIERRO

esta m a n e r a la e n t r e g a del

Mapocho?

L a opinion

e r a u n á n i m e en c r e e r l o así. P e r o n o se h a e n c o n t r a d o un d o c u m e n t o c l a r o i f e h a c i e n t e q u e c o m pruebe esta sospecha. E l d i p l o m á t i c o q u e r e p r e s e n t a en L i m a

al g o -

bierno de Iquique, me ha dicho muchas veces q u e el

Mapocho

no s a l d r á del C a l l a o s i n o d e s p u é s d e l

triunfo d e la r e v o l u c i ó n i p a r a c o n d u c i r a V a l p a raiso a los d e s t e r r a d o s d e B a l m a c e d a , i t o d o h a c e s u p o n e r q u e su v a t i c i n i o se r e a l i c e . E n la n o c h e del

23

d e A g o s t o un g r u p o

de

b a l m a c e d i s t a s recorre las calles c e n t r a l e s i c e l e b r a una gran

noticia recibida

de

Valparaiso:

una

m o n t o n e r a o r g a n i z a d a en los a l r e d e d o r e s d e S a n t i a g o con el o b j e t o d e d e s t r u i r los f e r r o c a r r i l e s i t e l é g r a f o s , h a s i d o s o r p r e n d i d a i r o d e a d a por l a s t r o p a s del D i c t a d o r , i t o d o s , los s e s e n t a h o m b r e s q u e la c o m p o n í a n , h a n s i d o p a s a d o s por las a r m a s ! Muchos jóvenes distinguidos

de

Santiago

han

c a i d o en e s t a t r e m e n d a c a t á s t r o f e . Y a n a d i e c r e e en n o t i c i a s d e o r í j e n b a l m a c e d i s ta, i e s t a n a r r a c i ó n , q u e e x a c t a , p u e s se refiere

desgraciadamente

al s u c e s o d e Lo

es

Cañas,

p a s a sin h a c e r r u i d o , i es r e e m p l a z a d a a la m a ñ a na s i g u i e n t e por o t r a q u e nos es

completamente

favorable: una sangrienta batalla ha tenido lugar c e r c a del sitio en q u e d e s e m b a r c ó el e j é r c i t o , i las t r o p a s del t i r a n o han s i d o d e r r o t a d a s . L o s d i c t a -


228

VICENTE

GREZ

toriales dan d e este hecho d e a r m a s u n a versión c o n t r a r i a i rien d e n u e s t r a c r e d u l i d a d . E n la tarde la noticia se formaliza, i nuevas versiones

l a c o n f i r m a n , n o d e j a n d o y a la m e n o r

d u d a d e q u e la c a u s a d e la justicia

ha obtenido

u n a g r a n v i c t o r i a . S e h a i n t e r c e p t a d o un c a b l e grama

d i r i j i d o al g o b i e r n o francés

su m i n i s t r o r e s i d e n t e

en S a n t i a g o ,

talvez por en q u e d a

c u e n t a d e l a b a t a l l a q u e h a t e n i d o l u g a r en las márjenes del rio A c o n c a g u a . " B a t a l l a sangrienta, m a s d e c i n c o m i l h o m b r e s fuera d e c o m b a t e . P o r a m b a s partes se h a desplegado valor heroico; pero las tropas de B a l m a c e d a han sido despedaz a d a s . S e e s p e r a b a t a l l a decisiva.ii ¡ E r a el triunfo d e C o n c ó n ! A e s t a n o t i c i a , q u e n o s l l e n a d e e s p e r a n z a , siguen

dias de espectativa angustiosa, noches d e

d e s v e l o i d e tristes r e f l e x i o n e s . N o s a p e n a el hecho de q u e las tropas del Dictador hayan peleado b i e n , c u a n d o las s u p o n í a m o s c o n t a m i n a d a s d e l s e n t i m i e n t o d e o d i o al t i r a n o , q u e e r a el d o m i n a n t e en l a o p i n i ó n del p a i s ; p e r o B a l m a c e d a h a s a b i d o h a l a g a r el espíritu d e la t r o p a , l l e n á n d o l a de todas las comodidades i manteniéndola alejada del c o n t a c t o d e l p u e b l o . A d e m a s , en n u e s t r o soldado

domina jeneralmente

un s e n t i m i e n t o d e

p u n d o n o r i d e o r g u l l o m i l i t a r q u e le h a c e p e l e a r c o n la m i s m a b r a v u r a p o r u n a b u e n a

como por


VIAJE

DE

229

DESTIERRO

u n a m a l a c a u s a , i c u a n d o se e n c u e n t r a

al frente

d e su a d v e r s a r i o n o p i e n s a s i n o en v e n c e r l e i le e n c o l e r i z a t o d a r e s i s t e n c i a . E s c i e r t o q u e el e j é r c i t o o r g a n i z a d o en el n o r t e , c o m p u e s t o d e v o l u n tarios, une a estas

mismas condiciones de valor

el c o n o c i m i e n t o d e q u e d e f i e n d e u n a c a u s a s a g r a d a , q u e l u c h a p o r d e r r o c a r al t i r a n o d e su p a t r i a , i e s t e s e n t i m i e n t o del d e b e r u n i d o al d e su o r g u llo, a u m e n t a su v i g o r i le h a c e s o p o r t a r c o n t e n t o los m a y o r e s sacrificios. P o r lo q u e h a c e a la oficialidad

d e los d o s

e j é r c i t o s , hai e n t r e ellas

la

d i f e r e n c i a q u e e x i s t e e n t r e los q u e s o s t i e n e n u n a causa personal

i los q u e l u c h a n

en d e f e n s a d e

u n a i d e a , d e l a f a m i l i a i d e la p a t r i a . L a c a s a d e l s e ñ o r V i a l S o l a r es en e s t o s d i a s el refujio d e t o d o s los i m p a c i e n t e s p o r s a b e r n o ticias d e C h i l e . O c u p a d o s en c o m e n t a r s u c e s o s i p l a n e s d e b a t a l l a s q u e forja la i m a j i n a c i o n , v u e l a v e l o z el t i e m p o q u e n o s a c e r c a al d e s e n l a c e

final.

C o n la m i r a d a fija en el m a p a d e C h i l e , s e g u i m o s las h u e l l a s i m a j i n a r i a s

del e j é r c i t o l i b e r t a d o r i

d a m o s p o r i n t e r c e p t a d a s las c o m u n i c a c i o n e s

del

c e n t r o con el s u r i con el n o r t e , i h a c e m o s a v a n z a r a C a n t o i a K ö r n e r en d i r e c c i ó n

a Santiago,

o les d e j a m o s s i t i a n d o a V a l p a r a i s o a p o y a d o s p o r la escuadra. U n suceso desgraciado nos tiene entristecidos: a g r a v e enfermedad que desde hace dias aqueja


23°

VICENTE

GREZ

a l s e ñ o r d o n J o s é B e s a . E l ilustre i v a r o n i l a n c i a n o , q u e t a n t o c o n t r i b u y ó con su e n e r j í a e influencia

a o r g a n i z a r la r e s i s t e n c i a c o n t r a el

futuro

D i c t a d o r , se e n c u e n t r a s e r i a m e n t e a m e n a z a d o , i m u c h o t e m e m o s v e r e n l u t a d a con su p é r d i d a la n o t i c i a del triunfo d e n u e s t r o ejército. P o r fortun a , a m e d i d a q u e se a c e r c a el d e s e n l a c e

final

de

l a c o n t i e n d a , el h e r o i c o p a t r i o t a se r e a n i m a , c o m o si su p e n e t r a n t e i p r e v i s o r i n s t i n t o le

anunciara

el g l o r i o s o t é r m i n o d e la l u c h a . E n f e r m o d e s d e el d i a s i g u i e n t e q u e se s u p o

en L i m a la m a r c h a

del e j é r c i t o c o n s t i t u c i o n a l , n o h a p e d i d o u n a s o l a v e z n o t i c i a s d e la c a m p a ñ a , c o m p r e n d i e n d o q u e ni f a v o r a b l e s ni a d v e r s a s se las h a b í a n

de comu-

n i c a r p a r a no a j i t a r su espíritu, q u e n e c e s i t a d e c a l m a ; p e r o su m i r a d a i n v e s t i g a d o r a p a r e c e a d i v i n a r q u e n a d a se h a r e s u e l t o t o d a v í a . P o r d i v e r s o c o n d u c t o se c o n f i r m a

el h e c h o d e

haber sido despedazada una montonera compuesta de jóvenes

i n i ñ o s d e la m e j o r s o c i e d a d

de

S a n t i a g o , a u n c u a n d o t o d a v í a no se c o n o c e t o d a l a e s p a n t o s a v e r d a d . E s h o r r i b l e la a n g u s t i a d e los q u e tienen en C h i l e h i j o s i h e r m a n o s q u e p u e d e n h a b e r c a i d o en este h o r r e n d o sacrificio.


XLII E l 28 a las o n c e i m e d i a , g r a n p a r t e d e la c o l o n i a c h i l e n a en L i m a , de la c o l o n i a

revolucio-

n a r i a , a l m u e r z a en c a s a del s e ñ o r V i a l S o l a r ; d e improviso anunciando

suena

con

estruendo

la

campanilla

u n a visita. V i v a e m o c i ó n d o m i n a a

t o d o s los c o n c u r r e n t e s . — ¡ N o t i c i a s d e C h i l e !

dice

a l g u i e n ; i a p e n a s se p r o n u n c i a e s t a frase, el s e ñ o r d o n A g u s t í n E d v v a r d s , j a d e a n t e por la p r e c i p i t a d a m a r c h a q u e h a h e c h o d e s d e su hotel a la L e g a c i ó n , e n t r a al c o m e d o r v i v a n d o a

Chile.—

¡ T r i u n f ó la r e v o l u c i ó n ! ¡ V i v a el C o n g r e s o ! E l p r i n c i p i a d o a l m u e r z o se d a por t e r m i n a d o , i t o d o s d e pié, e m o c i o n a d o s p r o f u n d a m e n t e , d a m o s m u c h a s v e c e s l e c t u r a a un t e l e g r a m a d i r i j i d o d e V a l p a r a í s o a la C a s a G r a h a m

R o w e , i q u e el


VICENTE

232

GREZ

jefe de ésta, señor Dubois, ha llevado personalm e n t e al s e ñ o r E d w a r d s ; d i c e a s í : "Revolución

triunfante. E j é r c i t o de B a l m a c e -

da despedazado. Valparaiso tomado. Casa

Gra-

h a m R o w e no h a sufrido perjuicios.» L a p r i m e r a i m p r e s i ó n q u e se s i e n t e al

recibir

u n a n o t i c i a d e esta n a t u r a l e z a , se a s e m e j a m u c h o a la q u e p r o d u c e u n a d e s g r a c i a ; la e m o c i ó n es t a n v i v a q u e el á n i m o se a b a t e , i por un i n s t a n t e se p e r m a n e c e s i l e n c i o s o ; p e r o la r e a c c i ó n es r á p i d a i la a l e g r í a del triunfo h a c e p a l p i t a r

el

cora-

zón. Nuestras

i n s t i t u c i o n e s se h a n s a l v a d o ; un ti-

r a n o , el p r i m e r o i el ú n i c o q u e se a l z ó en n u e s t r o p a i s , h a c a i d o d e s p e d a z a d o en u n a c a m p a ñ a b u l o s a d e o c h o d i a s , i C h i l e h a d a d o el culo grandioso de

un

fa-

espectá-

pueblo varonil i enerjico,

q u e l u c h a por sus l i b e r t a d e s i v e n c e en s a n g r i e n tos c o m b a t e s . U n a m e z c l a d e n o b l e s s e n t i m i e n t o s n o s a j i t a i c o n m u e v e : el a m o r a la p a t r i a , el m a s grande de

t o d o s los a f e c t o s , la s a t i s f a c c i ó n

de

h a b e r c u m p l i d o con n u e s t r o d e b e r d e c i u d a d a n o s i la i d e a d e la p a t r i a s a l v a d a i e n g r a n d e c i d a , e s p a r c e en t o d o n u e s t r o ser c i e r t a e m b r i a g a d o r a i desconocida

delicia.

Un

sentimiento

de

admi-

r a c i ó n i d e g r a t i t u d h a c i a los q u e se h a n sacrific a d o por c o n s e r v a r a C h i l e sus l i b e r t a d e s , se a l z a también poderoso de lo m a s íntimo del alma.


VIAJE

Alegremente

DE

DESTIERRO

emocionados

casa de la L e g a c i ó n

233

abandonamos

la

p a r a r e c o r r e r las c a l l e s en

b u s c a d e o t r a s noticias. L a n u e v a d e la v i c t o r i a se h a e s p a r c i d o con r a p i d e z , i la c i u d a d e s t á a j i t a d a i c o n m o v i d a . S i e m p r e los p u e b l o s q u e v e n c e n , en l u c h a s t a n j u s t a s i n o b l e s , son o b j e t o d e admiración i de respeto, i y a que

n o se

puede

e n v i a r a C h i l e e s t a i m p r e s i ó n , se nos s a l u d a i felicita con c a r i ñ o . L a q u e m a s m e s o r p r e n d e e s t a s m a n i f e s t a c i o n e s es la d e un j o v e n d e n a c i o n a l i d a d a r j e n t i n a , oficial d e la

de

Campel, Legación

d e su p a i s en L i m a , q u e v a c o r r i e n d o p o r las c a lles, l o c o d e e n t u s i a s m o , v i v a n d o

a C h i l e i al

C o n g r e s o , c o m o si se t r a t a r a d e un triunfo pio. S i e n t o d i s i p a r s e p o r c o m p l e t o m i s

r e s e n t i m i e n t o s con los h e r m a n o s del o t r o d e los A n d e s , c o r r o titud,

le

hacia

Campel

pro-

antiguos lado

lleno d e g r a -

a b r a z o con s i n c e r o c a r i ñ o i m e

m e t o ser d e s d e e n t o n c e s el m a s a r j c n t i n o

pro-

d e los

chilenos. E n ese i n s t a n t e el s e ñ o r E d v v a r d s , q u e f o r m a p a r t e d e la c o m i t i v a , r e c i b e un n u e v o c a b l e g r a m a de V a l p a r a í s o , enviado por don A l f r e d o E d w a r d s , en el q u e se c o n f i r m a la n o t i c i a d e l triunfo.

Ya

n o hai l u g a r a la m e n o r d u d a : es c i e r t o q u e h a c a í d o el D i c t a d o r . Muchos

d e los

balmacedistas

L i m a v a g a n p o r las c a l l e s un t a n t o

residentes

en

mustios,

aun


234

VICENTE

GREZ

c u a n d o su o r g u l l o les o b l i g a a d o m i n a r s u s e m o ciones. No

t a r d o en e n c o n t r a r a mi a m i g o el c o r o n e l

i le s a l u d o con la m a s d i s c r e t a c o r r e c c i ó n ; el i n c r é d u l o n i e g a la e x a c t i t u d i se i m a j i n a q u e

pero

d e las n o t i c i a s

t o d o ese bullicio n o p a s a

de

s e r a l g u n a farsa, por el j é n e r o d e las q u e i n v e n t a el M i n i s t r o otros

Vicuña, echada

con a l g ú n

a correr

por

nos-

propósito determinado.

d e p e r s u a d i r l e d e su e r r o r ; p e r o él,

Trato

empecinado

c o m o s i e m p r e , m e r e p i t e la frase q u e p a r e c e est e r e o t i p a d a en su c e r e b r o : — ¡ E s

imposible!

¡El

v i e j o e j é r c i t o d e C h i l e no p o d r á ser v e n c i d o ! — E l Ministro

Vicuña

no

se m u e s t r a

tan

incrédulo

c o m o el c o r o n e l : t e n g o el g u s t o d e e n c o n t r a r l e en u n o d e los p o r t a l e s i m e d e t i e n e

deseoso de

c o n o c e r d e b o c a d e u n o d e sus a d v e r s a r i o s las a l a r m a n t e s noticias. L e refiero lo q u e se dice. —No

c r e o en

la e s t e n s i o n

d e la d e r r o t a ,

c o n t e s t a con h e l a d a s o n r i s a ; p r o b a b l e m e n t e

me han

o b t e n i d o u s t e d e s un triunfo p a r c i a l ; p e r o d e ninguna manera una victoria decisiva. V o i a palacio i a h í s a b r é la v e r d a d d e lo o c u r r i d o , q u e c o m u n i caré a usted. E l s e ñ o r V i c u ñ a , c u y o r o s t r o es p á l i d o , v a l í v i d o en esos

jeneralmente

m o m e n t o s ; sus

labios

e s t á n b l a n c o s i un l i j e r o t e m b l o r n e r v i o s o le a j i t a . E n p a l a c i o s a b e t o d a la v e r d a d , c o m o él lo es-


VIAJE

¿¡35

DE DESTIERRO

p e r a b a : el c ó n s u l p e r u a n o en V a l p a r a í s o , Ramos,

señor

a c a b a d e c o m u n i c a r a su G o b i e r n o l a

d e r r o t a c o m p l e t a d e l e j é r c i t o d e l D i c t a d o r i la toma de Valparaíso. P o c o s d í a s d e s p u é s el s e ñ o r V i c u ñ a e n t r e g a al v e r d a d e r o M i n i s t r o d e C h i l e en L i m a , s e ñ o r V i a l S o l a r , el a r c h i v o c o m p l e t o d e l a L e g a c i ó n b a l m a c e d i s t a , m u i bien a r r e g l a d o i sin q u e falte u n o s o l o d e los d o c u m e n t o s

mas importantes

d e la

é p o c a h i s t ó r i c a d e la D i c t a d u r a , h e c h o q u e t o d o s estimamos

h o n r o s o p a r a el s e ñ o r V i c u ñ a ,

pues

n o h a t r a t a d o d e o c u l t a r n a d a , ni d e e s c u s a r l a r e s p o n s a b i l i d a d q u e le a f e c t a r a en e s t o s s u c e s o s . P a r a q u e n o q u e d e la m e n o r d u d a en el á n i m o d e los m a s r e c a l c i t r a n t e s tenido

r e s p e c t o al triunfo o b -

p o r el e j é r c i t o c o n s t i t u c i o n a l , s e a n u n c i a

el p r o n t o a r r i b o al C a l l a o d e l a c o n t r a - t o r p e d e r a Lynch, m a n d a d a

p o r M o r a g a . E l b a r c o d e la e s -

cuadrilla de Balmaceda, que quedó

fuera d e l a

b a h í a d e V a l p a r a í s o c u a n d o los v e n c e d o r e s l l e g a ron a los a l r e d e d o r e s d e esa c i u d a d , v i e n e a p o n e r s e a l a s ó r d e n e s d e l M i n i s t r o d e C h i l e en el P e r ú . Mucha

curiosidad

despierta

el a r r i b o d e l a

Lynch: p e r u a n o s , e s t r a n j e r o s i c h i l e n o s v i s i t a n l a pequeña nave que durante algunos r r i ó la c o s t a , t o m a n d o

meses

reco-

p a r t e t a n p r i n c i p a l en el

t r á j i c o s u c e s o d e C a l d e r a . L a Lynch e s t á m u í d e t e r i o r a d a i su d e s m o r a l i z a d a

tripulación, q u e


236

VICENTE

GREZ

r e c l a m a el a j u s t e d e sus c u e n t a s , t e r m i n a la c a m p a ñ a con el s a q u e o del c o m e d o r i d e los rotes. L a t r i p u l a c i ó n contra

Moraga;

muéstrase

mui

cama-

indignada

pero éste h a sabido ponerse a

c u b i e r t o d e su c ó l e r a con su r e c o n o c i d a h a b i l i d a d en e s t a c l a s e d e a v e n t u r a s M o r a g a se p a s c a

p o r las c a l l e s d e L i m a

en

c o m p a ñ í a d e v a r i o s oficiales d e la Lynch. E n v e r d a d , n o son m u c h o s

los

balmacedistas

que

le

a c o m p a ñ a n i no h e v i s t o a su l a d o u n o solo d e los q u e tienen a l g u n a i m p o r t a n c i a p e r s o n a l , c o m o si h a s t a ellos m i s m o s

sintieran

r e p u g n a n c i a en

o s t e n t a r s e en p ú b l i c o con el q u e d e s t r u y ó u n o d e los b u q u e s m a s p o d e r o s o s d e la e s c u a d r a c h i l e n a . M o r a g a v i s t e un l a r g o p a l t ó d e p a ñ o a z u l c u e l l o i b o c a m a n g a s d e nutria, i su a i r e d e vera derrotado

fija

la a t e n c i ó n

d e los

con cala-

curiosos

p e r u a n o s . T i e n e la a p a r e n t e t r a n q u i l i d a d d e

un

t a h ú r , q u e d e s p u é s d e h a b e r p e r d i d o su fortuna, se l e v a n t a r a d e la m e s a s o n r i e n t e i d e s p r e c i a t i v o . ¿ Q u e t i e n e él q u e p e r d e r ? D u r a n t e c u a t r o

meses

h a h e c h o un p a p e l r u i d o s o , r e c o j i e n d o

buenas

p r o p i n a s ; p e r o j u g ó a la s o t a el p o r v e n i r d e C h i l e i el s u y o , i s a l i ó el rei. E s t o le h a p a s a d o m u c h a s v e c e s . M a ñ a n a a p a r e c e r á en M é j i c o o en B u e n o s A i r e s h a c i e n d o el m i s m o j u e g o i la m i s m a v i d a , hasta que desaparezca

de la escena del

por algún accidente trájico.

mundo


VIAJE

DE

237

DESTIERRO

G r a n p a r t e d e los t r i p u l a n t e s d e la Lynch h a n a b a n d o n a d o el s e r v i c i o del

buque i buscan tra-

baj'o en las c i u d a d e s d e l C a l l a o i L i m a ; p e r o n o encuentran ocupación

a l g u n a , c o m o q u e hai en

este pais una completa

paralización industrial i

m e r c a n t i l . N i u n o s o l o h a l o g r a d o e m p l e a r s e , i su f a l t a a b s o l u t a d e r e c u r s o s les c r e a u n a

situación

difícil en p a i s e s t r a n j e r o ; m u c h o s d e ellos se h a n p r e s e n t a d o a la L e g a c i ó n s o l i c i t a n d o ausilios d e c u a l q u i e r j é n e r o i s e r e n v i a d o s a C h i l e en u n o d e los b u q u e s d e g u e r r a q u e p a r t a n del C a l l a o . E l

señor Edvvards

ó r d e n e s d e la L e g a c i ó n a l g u n o s

próximamente

h a p u e s t o a las f o n d o s con e s t e

o b j e t o i se les h a p r o m e t i d o l a r e p a t r i a c i ó n . L a p r o f e c í a del s e ñ o r V i a l

S o l a r se h a

cum-

p l i d o con el m i s m o o m a y o r a c i e r t o q u e las p r o fecías b í b l i c a s : el

Mapocho

n o s a l d r á del

Callao

s i n o p a r a c o n d u c i r a V a l p a r a í s o a los d e s t e r r a d o s d e l a D i c t a d u r a . E l f a m o s o v a p o r h a e n t r a d o al d i q u e a l i m p i a r sus fondos, i en p o c o s d í a s e s t a r á listo p a r a e m p r e n d e r su v i a j e . L a s p e r s o n a s

que

d e b e n ir a su b o r d o h a c e n sus p r e p a r a t i v o s p a r a regresar a la patria triunfante. E l corazón palpita d e a l e g r í a a n t e la i d e a d e v o l v e r a v e r a C h i l e s a l v a d o , i solo y o , e n f e r m o t o d a v í a , c o n t e m p l o c o n t r a r i a d o e s t o s t r a j i n e s d e m a r c h a , p u e s el m é d i c o m e o r d e n a p o s t e r g a r mi v i a j e p o r d o s s e m a n a s ¡ Q u é h a c e r ! M e e n t r e t e n d r é en L i m a m i r a n -


VICENTE

GREZ

d o las c a r a s d e los b a l m a c e d i s t a s . N o

soi

cruel;

p e r o n o p u e d o d e j a r d e reír c u a n d o a l g u i e n s e d a un

p o r r a z o : es u n a a l e g r í a

tonta i de

mal

g u s t o ; p e r o m u i c o m ú n en la e s p e c i e h u m a n a . L a s señoras R o s s de E d w a r d s i Mac-Clure de E d w a r d s han t e n i d o u n a i d e a q u e las e n a l t e c e i q u e es p r o p i a d e tan n o b l e s c o r a z o n e s : q u i e r e n q u e a n t e s d e p a r t i r en d i r e c c i ó n a la p a t r i a , d e m o s g r a c i a s al D i o s d e los e j é r c i t o s p o r el triunfo o b t e n i d o . L a c a m p a ñ a h a s i d o tan b r i l l a n t e , tan r á p i d a , tan

m a r a v i l l o s a , q u e no es e s t r a ñ o

que

D i o s h a y a t o m a d o p a r t e en e l l a . . . S i en las h o r a s d e s g r a c i a d a s d e la v i d a el h o m b r e e l e v a al c i e l o su c o n c i e n c i a , en los g r a n d e s triunfos d e la j u s t i c i a se e s p e r i m e n t a u n a m i s t e r i o s a g r a t i t u d h a c i a alguien

que

influye

en

estos

fallos

supremos.

H a i c i e r t a m e n t e u n a lei d e e q u i l i b r i o m o r a l c o m o hai o t r a d e a t r a c c i ó n i d e e q u i l i b r i o m a t e r i a l q u e m a n t i e n e el o r d e n i la a r m o n í a del U n i v e r s o . T o d o s los d i a r i o s d e L i m a p u b l i c a n

una

t a c i ó n a la m i s a s o l e m n e p o r los q u e en la p a s a d a

g u e r r a civil d e C h i l e ,

invi-

murieron

firmada

por

los s e n a d o r e s s e ñ o r e s B e s a i E d w a r d s i los d i p u tados Vial Solar, Zorobabel Rodríguez i Vicente G r e z . E l e s p í r i t u d e esta i n v i t a c i ó n n o p u e d e s e r m a s j e n e r o s o : " R o g a m o s a t o d o s los c h i l e n o s i a n u e s t r o s a m i g o s p e r u a n o s ¡ e s t r a n j e r o s , etc., etc.n L a s exequias celébranse

con g r a n

p o m p a en


VIAJE

DE

239

DESTIERRO

el t e m p l o d e la R e c o l e t a en la m a ñ a n a del 3 d e setiembre, concurriendo algunos muchos peruanos i estranjeros

balmacedistas,

i una parte con-

s i d e r a b l e d e la d i s t i n g u i d a s o c i e d a d f e m e n i n a d e Lima. D o s o t r e s d i a s d e s p u é s el

Mapocho

se h a c e a

la m a r en v i a j e d i r e c t o a V a l p a r a í s o , c o n d u c i e n d o a su b o r d o a las d i s t i n g u i d a s s e ñ o r a s i c a b a l l e r o s a quienes patria.

la D i c t a d u r a

obligó a abandonar

la


XLIII A l fin, d i g o a d i ó s a L i m a , a esta c i u d a d a m a b l e i simpática que conserva como fisonomía

n i n g u n a o t r a su

d e l a colonia, c i u d a d m u n d a n a i m í s t i -

c a a la v e z , d e h o g u e r a s , d e j o l g o r i o s i d e r e v o l u ciones. M i r a n d o el e s t r e c h o v a l l e p o r u n a v e n t a n a del wagón que me conduce

al C a l l a o , d i g o a d i ó s al

v i e j o R i m a c , r i v a l v e n c i d o del M a p o c h o hoi c a n a l i z a d o , i s a l u d o con r e v e r e n c i a a los ú l t i m o s g a l l i n a z o s d e aire d o c t o r a l , q u e i n c l i n a d o s

filosófica-

m e n t e s o b r e la tierra, d e v o r a n el f a n g o i d e s p r e c i a n la verde y e r b a . T o d o s los á r b o l e s i a r b u s t o s o s t e n t a n

todavía

el r o c í o d e l a n o c h e ; un c i e l o b a j o i p l o m i z o


VIAJE

mantiene

DE

241

DESTIERRO

en e s t a c a m p i ñ a

un c o l o r h ú m e d o i

ardiente de conservatorio. D e s e o

l l e g a r al m a r ,

a s p i r a r sus brisas frescas i c o n t e m p l a r su h o r i z o n te i l i m i t a d o . El

Serena,

a cuyo

b o r d o m e e m b a r c o , n o es

con m u c h o el m e j o r d e los v a p o r e s q u e s u r c a n el P a c í f i c o ; p e r o a v e n t a j a en t a m a ñ o i en la s u a v i d a d d e su m a r c h a a ese p a r d e v i e j o s d a n z a n t e s q u e se l l a m a n el

Solivia

i el

Coquimbo,

que ponen a

p r u e b a los m a s fuertes e s t ó m a g o s . flotante:

la

v i d a se a j i t a en su interior, i c i e r t a i n t i m i d a d

U n v a p o r es un p e q u e ñ o m u n d o

de

familia se e s t a b l e c e e n t r e sus m o r a d o r e s ;

todos

g o z a n d e las m i s m a s e s c e n a s , s a b o r e a n la m i s m a c o m i d a i se a g r u p a n p a r a a d m i r a r los p a n o r a m a s q u e la n a t u r a l e z a nos ofrece en n u e s t r a m a r c h a . E n esa frájil

v i v i e n d a q u e se d e s l i z a

a g u a s , c o r r e m o s t o d o s el m i s m o

s o b r e las

peligro, i este

s e n t i m i e n t o es o t r o l a z o d e unión i d e c a r i ñ o .

El

Serena p r e s a j i a e s t a v e z un v i a j e a g r a d a b l e , p u e s he v i s t o , al p a s a r frente a los c a m a r o t e s , m a s d e u n a s i l u e t a i n t e r e s a n t e : rostros d e m u j e r e s

boni-

tas i d e niños g r a c i o s o s . V i a j a m o s con un m a r t r a n q u i l o i tan en c a l m a q u e ni u n a l i j e r a o l a a j i t a su t e r s a superficie. L a s a g u a s , d e un c o l o r d e a c e r o o p a c o , p a r e c e n d u r a s i e s p e s a s i c o m o q u e el v a p o r h a c e un esfuerzo al cortarlas. VIAJE

16


VICENTE

242

GREZ

E s c u r i o s a la colección d e s e r e s h u m a n o s q u e a b o r d o d e e s t a n a v e s e h a n r e u n i d o : fija p r i n c i p a l m e n t e mi a t e n c i ó n un i n g l e s j o v e n , c o m u n i c a t i v o i r i s u e ñ o , q u e n a d a t i e n e d e p a r e c i d o con el t i p o u n i v e r s a l b r i t á n i c o q u e se v e en t o d o s los puertos

d e m a r i en a l g u n a s n o v e l a s f r a n c e s a s .

E s un i n g l e s d e lej/tima p r o c e d e n c i a , n a c i d o en L o n d r e s ; p e r o por c u y a s v e n a s c o r r e s a n g r e c h i l e n a , p u e s su a b u e l a e r a u n a d a m a s a n t i a g u i n a q u e c r e ó su m e s t i z a e s t i r p e en u n a d e e s a s das

mansiones

flori-

del c e r r o A l e g r e d e V a l p a r a í s o .

E s t a s pocas gotas de sangre latina han hecho de él un ser a t r a y e n t e , q u e se h u m a n i z a i n o e x í j e p r e s e n t a c i ó n p r e v i a p a r a e n t e n d e r s e con los d e m á s h o m b r e s . V i e n e a C h i l e por p r i m e r a v e z c o m o e m p l e a d o principal o socio de una gran casa de c o m e r c i o d e V a l p a r a í s o , i d e c l a r a q u e los c h i l e n o s somos mas ingleses que españoles, pues no desc e n d e m o s d e A l m a g r o ni d e V a l d i v i a , s i n o

de

C o c h r a n e i d e sus c o m p a ñ e r o s , i d a c o m o p r u e b a que ante todo somos verdaderos marinos. Conoce de memoria nuestras campañas marítimas admira.

El

episodio inmortal

de

Iquique

s o b e r b i a a c t i t u d d e la e s c u a d r a el 7 d e

i las i la

Enero,

s a l v a n d o l a C o n s t i t u c i ó n i las l e y e s d e l a R e p ú b l i c a , son h a z a ñ a s v e r d a d e r a m e n t e i n g l e s a s . C h i l e , m e d i c e con e n t u s i a s m o i c r e y e n d o d i r i j i r m e l a mas

fina

g a l a n t e r í a , es u n a c o l o n i a l i b r e d e l a


VIAJE D E

DESTIERRO

243

g r a n d e i v i e j a I n g l a t e r r a . Ah reigh! y a g r e g a con la espresion importante i g r a v e d e un ingles q u e e n t r a al fondo d e los n e g o c i o s : — D u r a n t e la c a m paña,

Tke

Times s e h a o c u p a d o m a s d e C h i l e

q u e d e G l a d s t o n e i la I r l a n d a . E s , p u e s , o b j e t o d e v i v o interés este i n g l e s

comunicativo q u e rie

c o m o un francés. P e r o el c o m p a ñ e r o d e v i a j e c o n quien v i v o en mas

intimidad

es el e s t i m a b l e

escritor

nicara-

g ü e n s e d o n C a r l o s S e l v a , d e s t e r r a d o d e su p a t r i a d e s d e h a c e un a ñ o i a q u i e n t u v e el g u s t o d e c o n o c e r en L i m a . S e l v a v i e n e a v i s i t a r n u e s t r o p a i s i seguirá viaje

a l a A r j e n t i n a , al U r u g u a i , a l

Brasil i después a Europa, haciendo de su dest i e r r o t a r e a d e útiles e s t u d i o s . E s un c a b a l l e r o modesto i d e notable instrucción. E l señor S e l v a es.pariente del Presidente de N i c a r a g u a , i la relación q u e m e h a c e d e s u prisión es p a r a m í d e l o m a s i n t e r e s a n t e , p u e s m e p a r e c e e s c u c h a r l a lectura d e una pajina de la dictadura d e B a l m a c e d a . El

m i s m o e n g a ñ o , l a m i s m a felonía, l a m i s m a

insidia. S e l v a era propietario

d e un p e r i ó d i c o q u e s e

p u b l i c a b a en M a n a g u a , l a s e g u n d a c i u d a d en i m portancia q u e posee

N i c a r a g u a , i en s u s c o l u m -

nas c o m b a t í a la p o l í t i c a d e l P r e s i d e n t e , q u e h a b i a hecho del Congreso u n a asamblea de paniaguados, que dilapidaba las rentas públicas, e n v i a n d o


244

VICENTE

GREZ

al d e s t i e r r o a los h o m b r e s

mas distinguidos

r o d e á n d o s e d e los e l e m e n t o s s o c i a l e s

i

m a s ruines

i d e s p r e c i a b l e s . L a p r e n s a h a b i a e n m u d e c i d o i solo el p e r i ó d i c o d e S e l v a se a t r e v í a a d e c i r l a v e r d a d con m o d e r a c i ó n ; p e r o h a s t a e s t a débil v o z

libre

m o l e s t a b a al t i r a n o , q u e o r d e n ó la c l a u s u r a d e l d i a r i o i la prisión del escritor. L a f a m i l i a d e S e l v a , a l a r m a d a con e s t e a t e n t a d o , p u s o en j u e g o sus influencias con el P r e s i d e n te, p i d i e n d o la l i b e r t a d del p r e s o ; p e r o el t i r a n o la n e g ó , a s e g u r a n d o q u e se h a b i a v i s t o o b l i g a d o a r e d u c i r a prisión al p e r i o d i s t a

con el o b j e t o d e

s a l v a r l e d e las furias del p u e b l o , q u e q u e r í a d e s p e d a z a r l e por los a t a q u e s q u e d i r i j i a al g o b i e r n o . E s d e a d v e r t i r q u e en M a n a g u a

t o d o el m u n d o

e r a o p o s i t o r i a p l a u d í a la c o n d u c t a p a t r i ó t i c a del escritor. E n la cárcel, S e l v a es e n c e r r a d o en un c a l a b o z o i r e d u c i d o a la m a s

estricta incomunicación, i

c o m o la familia r e c l a m a r a d e e s t a inútil c r u e l d a d , el P r e s i d e n t e c o n t e s t ó q u e e s a s m e d i d a s las tom a b a c o n t r a su v o l u n t a d i solo en o b s e q u i o d e su p a r i e n t e , t e m e r o s o d e q u e los p r e s o s m i s m o s lo d e s p e d a c e n al t e n e r c o n o c i m i e n t o de su c o n d u c t a c o n el g o b i e r n o . H a i en e s t a n a r r a c i ó n que

t o d a la b r o m a e i r o n í a

B a l m a c e d a i sus c o m p i n c h e s

sus victimas. E s t a s i otras

gastaban

con

muchas historias q u e


VIAJE

DE

DESTIERRO

2

45

S e l v a m e refiere, m a n i f i e s t a n q u e los t i r a n o s s o n los m i s m o s en t o d o s

los p a i s e s i en t o d o s

t i e m p o s , d e s d e el g r a n m a e s t r o

los

N e r ó n h a s t a el

oscuro aprendiz de N i c a r a g u a .

E n el C a l l a o se e m b a r c a r o n en el Serena d o s jóvenes c u y o reciente matrimonio habia sido mui c e l e b r a d o en finita Es

Lima.

E l l a es u n a

i p á l i d a , i él un y a n k e e

peruana" mui

s o n r o s a d o i feliz.

interesante ver a esos e n a m o r a d o s i j ó v e n e s

esposos

p a s e a r s e p o r la c u b i e r t a del v a p o r

m a d o s d e las m a n o s i a c a r i c i a r s e

con

las

tomi-

radas. V a n a p a s a r la l u n a d e miel a T o c o p i l l a , d o n d e el e s p o s o tiene un n e g o c i o i m p o r t a n t e .

¡Tocopi-

lla! ¡ D e s i e r t o d e g u a n o i d e salitre! P e r o ¿en q u é sitio d e la t i e r r a n o es feliz el h o m b r e

en e s o s

m o m e n t o s en q u e c r e e t e n e r e n t r e sus b r a z o s al u n i v e r s o entero? E n desean

T o c o p i l l a hai lo q u e

los e n a m o r a d o s :

mas

desierto de a g u a i de

cielo, con los q u e tan bien se

e n t i e n d e ese o t r o

infinito del a m o r . P e r o los h o m b r e s d e m u n d o q u e v i e n e n en el v a p o r , m i r a n con c i e r t a b u r l a a esa feliz

pareja

o l v i d a d a del p o r v e n i r , i n o p u e d e n m e n o s d e r e c o r d a r con ironía su p r o p i a historia. L a l u n a d e miel p a s a r á , i la j u v e n t u d t a m b i é n , i t o d o lo m a l o q u e e s a s d o s a l m a s o c u l t a n s u r j i r á un d i a al m e n o r c h o q u e , i los q u e hoi se a d o r a n , t a l v e z l l e g u e n


246

VICENTE

GREZ

a odiarse i a recordar estas deliciosas horas c o m o un e n g a ñ o , c o m o u n a j u v e n i l t o n t e r í a , c o m o a l g o i n v e r o s í m i l i y a p e r d i d o e n t r e las b r u m a s d e u n a l a r g a i d e s a g r a d a b l e unión. I como que

p a r a p r o b a r n o s q u e el a m o r es e t e r n o ,

se trasforma

i se

estiende, que pasa

del

e s p o s o al h i j o e n g r a n d e c i d o , u n a h e r m o s a v i a j e r a se p a s e a un g r u p o d e

por

la c u b i e r t a

ostentando

muchachos, que retozan

feliz

alrededor

s u y o . E l m a s p e q u e ñ o , d e tres a ñ o s d e e d a d , v a p e n d i e n t e d e su m a n o ; sus p i e c e c i t o s . s o n t o d a v í a m u i d é b i l e s i no resistirían b r a del v a p o r . L a

sin su a p o y o la c i m -

interesante

m a d r e , en t o d o el

e s p l e n d o r d e la b e l l e z a i d e la j u v e n t u d , p a r a c a d a u n o d e sus n i ñ o s u n a s o n r i s a ,

tiene un c a -

r i ñ o i u n a a d v e r t e n c i a ; tan p r o n t o les b e s a c o m o les r e p r e n d e , o r g u l l o s a d e e j e r c e r a u t o r i d a d

so-

b r e tan p r e c i o s o s s u b d i t o s . Las

m u j e r e s m i r a n con e n v i d i a a e s a j o v e n e

interesante

mamá, i yo

t a m b i é n la a d m i r o . S u

hermoso rostro, lleno de nobleza i de m e r e c u e r d a el d e o t r a p e r s o n a cuyo nombre he v i s t o y o

bondad,

conocida,

pero

he o l v i d a d o . E s a b e l l a ¡ m a j e n la o t r a v e z ; p e r o ¿en [dónde? ¡ A h ! ¡ y a

l o r e c u e r d o ! . . . E s la m i s m a , la m i s m a q u e v i r e p r o d u c i d a en b l a n c o m á r m o l s o b r e u n a

tumba

del cementerio de L i m a ! ¡Qué estraña i h e r m o s a semejanza

existe

entre estas dos

mujeres!

La


VIAJE

DE

247

DESTIERRO

m i s m a c a b e z a , la m i s m a frente s e r i a i p e n s a t i v a , los m i s m o s

bellos oj'os d e e s p r e s i o n a m a n t e , los

m i s m o s l a b i o s b o n d a d o s o s , el m i s m o s e n o d e m a siado provocativo para una muerta!... ¿Cómo ha podido efectuarse,

a n t e s del j u i c i o

final,

n ó m e n o d e e s t a resurrección? ¿ S e r á e s t a la muerta

el femisma

q u e se r e p r e s e n t a en a q u e l m á r m o l , o

acaso aquella

mujer no

murió

n u n c a , i es

una

h i s t o r i a m i s t e r i o s a i t e r r i b l e , c o m o la d e J u l i e t a , l a q u e he v e n i d o a s o r p r e n d e r a b o r d o d e l

Serena?

M a s d e u n a v e z i n t e n t o a c e r c a r m e a la d e s c o n o c i d a d a m a ; p e r o ¿con q u é pretesto? S u b o n d a d m e a t r a e , p e r o su b e l l e z a i m a j e s t a d m e i m p o n e n cierta consideración

r e s p e t u o s a q u e no sé c ó m o

v e n c e r . T o m o d u l c e m e n t e d e la m a n o a u n o d e sus niños, i lo a c a r i c i o

talvez de una manera es-

t ú p i d a , p u e s ella frunce el c e ñ o i s o n r í e c o m o d e b í a s o n r e í r la e s t a t u a al v e r h a c e r a l g u n a t o n t e r í a a los m o r t a l e s . M e a l e j o a v e r g o n z a d o i con m i e d o . ¿ S o í p r e s a d e u n a ilusión, o e f e c t i v a m e n t e hai en e s a m u j e r a l g o de misterioso i sobrenatural? L a s s o m b r a s d e la n o c h e d e s c i e n d e n , i el m a r p r i n c i p i a a c o n m o v e r s e ; m e a f i r m o a las

baran-

d a s del v a p o r , en m e d i o d e un g r u p o d e p a s a j e ros, e n t r e los q u e se e n c u e n t r a el c a p i t á n . —¿Sabe

u s t e d , q u i é n es a q u e l l a d a m a ? le p r e -

g u n t o en v o z b a j a .


248

VICENTE

GREZ

— S í i nó... me responde

fijando

en

una

mirada socarrona. — ¿ Q u i é n es? - — ¿ N o l a vio u s t e d en L i m a ? — S í la vi... E n t o n c e s ¿es la m i s m a ? — ¡ L a misma! I al oir e s t a r e s p u e s t a s i e n t o u n a e s p e c i e d e desvanecimiento

q u e m e h u b i e r a h e c h o c a e r al

m a r si n o m e t o m o f u e r t e m e n t e d e la b a r a n d a .


XLIV P a s o la n o c h e a j i t a d o i n e r v i o s o , i solo al a m a n e c e r , c u a n d o la luz del d i a p e n e t r a por las r e n d i j a s d e mi c a m a r o t e , se d i s i p a n

mis sueños su-

perticiosos. H e r e s u e l t o a c l a r a r con el c a p i t á n l a h i s t o r i a d e la d a m a m i s t e r i o s a . E l Serena y a c e

f o n d e a d o , i su s u a v e b a l a n c e o

p r o v o c a al s u e ñ o , al d u l c e i lijero s u e ñ o d e m a ñ a n a ; p e r o el b u l l i c i o d e

los

pasajeros

la

i la

c u r i o s i d a d d e c o n o c e r el sitio d o n d e nos e n c o n t r a m o s , c u y o n o m b r e he o i d o r e p e t i r v a r i a s v e c e s , vencen

mi pereza.

Estamos

en C a l e t a

Buena,

p e q u e ñ a bahía situada entre P i s a g u a e Iquique, casi a i g u a l d i s t a n c i a d e c a d a u n o d e e s o s p u e r t o s . U n e s p e c t á c u l o m a g n í f i c o se p r e s e n t a a mi v i s -


VICENTE

GREZ

ta: la pequeña bahía está cubierta

de gaviotas

q u e a j i t a n sus a l a s s o b r e las a g u a s i s u r c a n el a i r e en e s p e s a s b a n d a d a s , c a m b i a n d o c o n s t a n t e m e n t e d e sitio con u n a v o l u b i l i d a d

e n c a n t a d o r a e in-

q u i e t a . S o n miles, c e n t e n a r e s d e miles, t a l v e z m i llones. E l m a r i el cielo se a j i t a n en un c o n t i n u o a l e t e o , p r o d u c i e n d o un r u m o r e s t r a ñ o q u e n a c e i s e e s t i e n d e por t o d a s

partes.

h e m o s l l e g a d o al reino de donde

éstas salen

Es

d e creer

m i s m o d e las

que

gaviotas,

para desparramarse

por

t o d o s los m a r e s . E n el n o r t e i en el s u r del P a c í fico

he v i s t o b a n d a d a s d e g a v i o t a s

silenciosas i

t r i s t e s ; p e r o é s t a s son a l e g r e s i felices, c o m o q u e p a r e c e n v i v i r en u n a e t e r n a

fiesta.

C a l e t a B u e n a es un n u e v o e i m p r o v i s a d o e m p o rio del s a l i t r e ; la c i u d a d , s i t u a d a a los

pies d e

ele-

v a d a s m o n t a ñ a s , es p e q u e ñ a , b l a n c a , a l e g r e i fabril, c o m o q u e h a s i d o c r e a d a p a r a s e r v i r a las s a l i t r e r a s d e A g u a S a n t a , u n a d e las m a s i m p o r t a n t e s d e l a z o n a , s i t u a d a en el l í m i t e d e los d e p a r t a m e n t o s de Pisagua i Tarapacá. L a producción

d e e s t a s o l a oficina se e l e v a a

cinco mil quintales diarios, que antes se conducían a C a l e t a B u e n a en c a r r e t a s t i r a d a s p o r m u las, i a h o r a por un ferrocarril q u e d e s c i e n d e d e las montañas

al p u e r t o p o r un p l a n o i n c l i n a d o en

g r a d i e n t e d e 6o por ciento. E s t e t r a b a j o , m u i s e m e j a n t e al d e los a s c e n s o -


VIAJE

DE DESTIERRO

res, es d e u n a a u d a c i a q u e m a r a v i l l a . U n m o t o r p o d e r o s o , s i t u a d o en la a l t a p l a n i c i e , a 2,500

pies

s o b r e e l nivel d e l m a r , p e r m i t e el d e s c e n s o d e los c a r r o s q u e s e d e s l i z a n s o b r e rieles, s o s t e n i d o s p o r cables de alambre. A medida

q u e b a j a n los c a -

rros c a r g a d o s d e s a l i t r e , otros s u b e n

repletos d e

carbón i d e víveres. N o hai carros de pasajeros, i é s t o s v i a j a n i n s t a l a d o s en u n a p e q u e ñ a p l a t a f o r m a c o l o c a d a d e t r a s d e l o s carros. D e s d e el Serena v e o el i n c e s a n t e b a j a r i s u b i r d e los t r e n e s , a d m i r a n d o esta atrevida obra de injeniería. L o s viajeros q u e por primera vez descienden i miran d e s d e la c i m a d e las m o n t a ñ a s la e s p a n t o s a p e n d i e n t e i el a b i s m o d e l m a r , c i e r r a n los ojos i s e e n t r e g a n en b r a z o s d e la p r o v i d e n c i a i d e los i n j e n i e r o s . U n a v e z s e c o r t ó el c a b l e , i los c a r r o s , v o l a n d o p o r el e s p a c i o , c a y e r o n a l m a r p a s a n d o por sobre las casas del pueblo. E l c a p i t á n d e l Serena c r e e q u e su v a p o r e s t a r á f o n d e a d o d o s d i a s en e s t e p u e r t o , p u e s t i e n e q u e d e s e m b a r c a r d o s m i l t o n e l a d a s d e rieles q u e t r a e p a r a el f e r r o c a r r i l d e A g u a S a n t a . T o d o s p r o t e s t a n d e e s t a l a r g a e s t a d í a , inútil en un sitio t a n insignificante;

pero y o gozo contemplando esta

p e q u e ñ a i l a b o r i o s a v i l l a q u e s u r j e a orillas d e l m a r s a l i t r e r o , i el e n j a m b r e d e g a v i o t a s q u e s u r c a n el a i r e i las a g u a s es un e s p e c t á c u l o e s t r a ñ o i alegre q u e talvez n o volveré a presenciar. L a


252

VICENTE

GREZ

b a h í a está r e p l e t a d e p e c e s q u e j u e g a n

sobre las

a g u a s , s a c a n al sol su c a b e c í t a i m e n e a n la a l e g r e c o l a , m i e n t r a s las g a v i o t a s en a c e c h o

descienden

c o m o flechas i se r e m o n t a n al c i e l o con su p r e s a p a l p i t a n t e . E l g o l p e es fijo i c e r t e r o i ni u n a s o l a se c h a s q u e a . L a s g a v i o t a s , g o r d a s c o m o a b a d e s a s , v i v e n así en un festín

interminable. A veces me

i n d i g n a el e s p e c t á c u l o d e e s t a a t r o z c a r n i c e r í a i l a i m b e c i l i d a d d e los p e c e s q u e no t o m a n m e d i d a a l g u n a d e f e n s i v a . M i a m i g o S e l v a rie d e mi ind i g n a c i ó n , i c u a n d o d e s p u é s en la m e s a s i r v e n el p e s c a d o , m e d i c e q u e v o i a h a c e r lo d e las g a v i o t a s i con m e n o s t r a b a j o q u e e l l a s ; p e r o y o

me

r e s i g n o a e s t a lei b r u t a l d e d e v o r a r n o s los u n o s a los otros, i c o m o sin e s c r ú p u l o el s a b r o s o pez, q u e al fin n o he sido y o q u i e n muerte.

le h a d a d o la


XLY

Otro espectáculo

triste, q u e

llena d e p e n a el

c o r a z ó n , es el q u e ofrece u n a p o b r e m a d r e con su h i j a e n f e r m a . P o r las maña-nas i p o r las t a r d e s t r a n q u i l a s , c u a n d o el v a p o r está a n c l a d o o su m a r c h a es s u a v e , v é s e a la j o v e n

enferma sentada

silla d e b r a z o s , al l a d o d e la

en su

inquieta madre que

e s p í a sus m e n o r e s m o v i m i e n t o s . M a d r e e h i j a son chilenas, pertenecen a una familia distinguida de la S e r e n a i se d i r i j e n a C o p i a p ó , c u y o c l i m a , e s p e c i a l m e n t e el d e C h a ñ a r c i l l o , r e c o m i e n d a n p a r a l a tisis. L a m a d r e c r e e q u e su h i j a s a n a r á en ese c l i m a s e c o ; p e r o la j o v e n p a r e c e d o m i n a d a por el p r e s e n t i m i e n t o d é su m u e r t e . E n su tez p á l i d a a p a r e c e n


254

VICENTE

GREZ

a la menor impresión las manchas sonrosadas de l a tisis, i s u s o j o s b r i l l a n t e s i s o ñ a d o r e s en un p u n t o del

se

fijan

cielo c o m o q u e r i e n d o p e n e t r a r

su m i s t e r i o i c o n o c e r a n t e s d e t i e m p o e s e

mas

a l l á q u e l u e g o s e r á su m o r a d a . E s t o s é x t a s i s en q u e la e n f e r m a se s u m e r j e a c a d a m o m e n t o , a l a r m a n a la m a d r e , q u e t r a t a d e d i s t r a e r l a con a p a r e n t e i f o r z a d a

alegría. S e co-

n o c e , en el esfuerzo q u e la p o b r e m a d r e h a c e p a r a r e s p i r a r , en los m o v i m i e n t o s n e r v i o s o s i e x a s p e r a d o s d e su c a b e z a i d e sus b r a z o s , en el

brillo

h ú m e d o d e sus o j o s , q u e t r a t a d e d o m i n a r un g r a n d o l o r p r o n t o a e s t a l l a r en sollozos. I ella, la h e r m o s a e n f e r m a , n o t a al p a r e c e r e s t a s e m o c i o n e s m a t e r n a l e s , a b r e sus g r a n d e s o j o s r e c e l o s o s i l u e g o s o n r i e con e s a t r i s t e z a i d u l z u r a d e las a l m a s p u r a s q u e v a n a v o l a r al c i e l o . U n a t a r d e en q u e v a r i o s a m i g o s e s t a m o s s i l e n c i o s o s a su l a d o , p r e o c u p a d o s

profundamente de

ese p r ó x i m o i n e v i t a b l e fin, a u n q u e al p a r e c e r e n t r e t e n i d o s en m i r a r a las g a v i o t a s q u e d e s c i e n d e n d e c a b e z a al m a r i se r e m o n t a n

con su

presa,

ella, d e s p u é s d e o b s e r v a r q u e su m a d r e no

está

con n o s o t r o s , d i c e s o n r i e n d o : — C u á n d o v e n d r á por mí la gaviota negra que m e ha de llevar! I

añade mirando

nadas:

sus b l a n c a s

manos

descar-


VIAJE

DE

255

DESTIERRO

— T o d a v í a e s t o i m u í p e s a d a , t e n g o q u e enflaq u e c e r un p o c o m a s . M i a m i g o N . , q u e p e l e ó en P o z o A l m o n t e , m e d i c e al o i d o : — P r e f i e r o e n c o n t r a r m e m i l v e c e s en un c a m p o de batalla a presenciar

e s t a s e s c e n a s . I se

retira

discretamente. En

ese m o m e n t o

pasa cerca de nosotros

la

m i s t e r i o s a d a m a c u y a t e r r i b l e s e m e j a n z a con l a estatua de mármol tanto me ha preocupado. — Q u é i n t e r e s a n t e ! d i c e la e n f e r m a , s i g u i é n d o la con su m i r a d a ; i tan s a n i t a ! E l l a n o

morirá

j o v e n c o m o su h e r m a n a . — A h ! e s c l a m o y o con el a s o m b r o d e l q u e d e s c u b r e un g r a n d e i m i s t e r i o s o s e c r e t o , es h e r m a n a , h e r m a n a de una m u e r t a . . . Todos

rien

d e mi

estraña

i tonta

ocurren-

cia. — L a s dos tan hermosas i tan

parecidas, con-

t i n ú a la e n f e r m a , c o m o q u e e r a n j e m e l a s . C u a n d o m u r i ó la o t r a , su m a r i d o l a h i z o h a c e r un r e t r a t o i s i r v i ó d e m o d e l o M a r í a , la h e r m a n a v i v a , q u e es la q u e v i e n e a q u í . Entonces

y o e s p ü c o la s o r p r e s a , el m i s t e r i o s o

t e m o r i el a s o m b r o q u e m e p r o d u j o l a p r e s e n c i a de esa hermosa

mujer. Mi impresión había

sido

tan p r o f u n d a q u e a h o r a m i s m o d u d o si s e r á o n ó l a m u e r t a l a q u e v i e n e en el v a p o r . . .


256

-

VICENTE

GREZ

— O h ! n o d i g a u s t e d e s o , d i j o la

enfermita,

a b r i e n d o sus o j o s con a n s i e d a d ; m e d a m i e d o . L u e g o c i r c u l ó p o r el v a p o r la e s t r a ñ a h i s t o r i a , i e n t o n c e s e r a y o el o b j e t o d e la m a s v i v a c u r i o sidad. N o

faltó q u i é n m e c r e y e r a un d e m e n t e .

E l l a m i s m a q u i s o c o n o c e r m e , i c u a n d o v i d e cerc a s u s o j o s c e l e s t i a l e s i oí su v o z q u e m e p a r e c í a h a b e r l a e s c u c h a d o m u c h a s v e c e s en la i n t i m i d a d , p a r e c e q u e n o e s t a b a m u i e q u i v o c a d o el q u e m e juzgó demente. U n d i a le d i j o S e l v a q u e y o i b a a escribir este viaje, i como

e l l a s a b i a q u e v e n i a solo d e L i m a ,

e c h ó a reir con t a n t a s i n c e r i d a d , q u e d e s i s t í en el a c t o d e mi p r o y e c t o . D e s d e entonces

me habla

s i e m p r e de

viajes:

del c e n t r o del Á f r i c a i d e sus g r a n d e s d e s o l a c i o n e s ; d e la I n d i a m i s t e r i o s a i d e sus r e l i j i o n e s ; d e los m a r e s petrificados i s i n i e s t r o s ; d e las

tierras

frias d o n d e el h o m b r e v i v e c u b i e r t o d e pieles en s u c i a s g u a r i d a s ; d e los p a í s e s

m o n t a ñ o s o s i las

i n m e n s a s i m o n ó t o n a s p a m p a s fértiles d e la A m é rica

Meridional. M e

habla

de estas cosas

con

u n a ironía d e formas inocentes, pero c u y o fondo y o comprendo

mui bien. E l l a ha visto

muchos

d e e s o s p a í s e s i y o n ó , i sin e m b a r g o v o i a e s c r i b i r un libro d e v i a j e s . S u

burla crece a

medida

q u e nos i n t i m i d a m o s i q u e el v a p o r se a c e r c a a Valparaiso. U n a tarde que y o

m e a g r e g o a un


VIAJE

corrillo d o n d e

DE

257

DESTIERRO

e l l a d o m i n a , m e r e c i b e con

esta

frase: — ¿ Q u é d i c e el a m i g o S t a n l e y ? y a h a

descrito

la paj'arera d e C a l e t a B u e n a ? I fija en m í su p u p i l a r i s u e ñ a i p i c a n t e . M e a r d e un p o c o l a frase i su i n t e n c i ó n i h u b i e r a querido castigarla m o r d i e n d o sus labios crueles; p e r o m e a p l a c a su m i r a d a b o n d a d o s a q u e p a r e c e d e c i r m e : " n o h a i i n t e n c i ó n a l g u n a m a l é v o l a en lo q u e h e d i c h o , t o d o es p u r a b r o m a . M I esta pequeña lucha me

interesa c o m o

si

se

t r a t a r a d e u n a p a s i ó n . S i el v i a j e fuera m a s l a r g o , q u i é n s a b e si r e n a c e r í a o t r a v e z l a e t e r n a i l u s i ó n ! P e r o todo eso ha pasado para siempre. Q u e libre i fuerte m e s i e n t o p o r n o j e m i r b a j o su

yugo,

aunque a veces ¡cuan melancólico!

VIAJE

17


XLYI L l e g a m o s a la h e r m o s a b a h í a d e C o q u i m b o , i el

Serena,

después de pasar

m a j e s t u o s o frente a

la c i u d a d d e su n o m b r e , f o n d e a la a b r i g a d a r a d a . S u a v e s

en

el c e n t r o d e

ondas mueven

apenas

l a superficie d e las a g u a s , q u e m a s p a r e c e n las d e un l a g o q u e las del i n m e n s o i g r a n d e o c é a n o . E l c i e l o e s t á d e un a z u l p u r í s i m o , i la S e r e n a d e s t a c a sus t o r r e s b l a n c a s d e e n t r e las v e r d e s a r b o l e d a s d e sus h u e r t o s . P o r el c a m i n o q u e el m a r se v e n

v e n i r en d i r e c c i ó n

a

bordea

Coquimbo

a l g u n o s c a r r u a j e s q u e se d e s l i z a n v e l o c e s , a v e c e s se o c u l t a n e n t r e las r o c a s i los g r u p o s d e á r b o l e s i l u e g o r e a p a r e c e n en el l l a n o . D e s e m b a r c o en c o m p a ñ í a

de m u c h o s

pasaje-


VIAJE

DE

DESTIERRO

2

59

ros i j u n t o s r e c o r r e m o s las calles d e la p e q u e ñ a i l i m p i a c i u d a d . L o s d i c t a t o r i a l e s se h a n

ido!

El

p o d e r o s o e j é r c i t o q u e r e s g u a r d a b a esta p r o v i n c i a , se h a r e n d i d o sin c o m b a t i r al t e n e r c o n o c i m i e n t o d e las d e r r o t a s d e C o n c ó n

i d e la P l a c i l l a , i l a

b r i l l a n t e c a b a l l e r í a q u e a v a n z a b a a m a r c h a s forz a d a s en d i r e c c i ó n a V i ñ a del M a r , se h a q u e d a d o a la m i t a d del c a m i n o . P r e g u n t o con i n t e r é s p o r el a c r ó b a t a i c a p i t á n d e p u e r t o q u e t a n t a h i l a r i d a d p r o d u j o en los v i a j e r o s del

Coquimbo, i

m e dicen

q u e al s a b e r

la

c a i d a d e B a l m a c e d a , dio un s a l t o m o r t a l i d e s a pareció. N o sé q u é d e e s t r a ñ o t i e n e l a

fisonomía

e s t e p u e b l o q u e a y e r se o s t e n t a b a t a n

de

marcial:

las calles se v e n casi d e s i e r t a s , pues m u c h a j e n t e h a h u i d o o se h a o c u l t a d o ; los c u a r t e l e s p a r e c e n c o n v e n t o s , i en los cafetines sin j e n t e q u e d a n las ú l t i m a s p r o v i s i o n e s q u e la s o l d a d e s c a n o a l c a n z ó a c o n s u m i r . S e v e n g r u p o s d e m i l i t a r e s , en t r a j e s d e p a i s a n o s , q u e c h a r l a n en silencio c o m o si d e s p i d i e r a n un d u e l o , i las m u j e r e s d e v i d a a l e g r e q u e p o r a h í p a s a n les m i r a n s o n r i e n d o , con espresion que n a d a tiene de provocativo sino

una de

b u r l e s c o . P a r e c e q u e la c i u d a d h u b i e r a c a m b i a d o d e s ú b i t o el b r i l l a n t e disfraz q u e u s ó

algunos

m e s e s , v o l v i e n d o a v e s t i r su t r a j e h o n e s t o d e los di as d e t r a b a j o .


VICENTE

2 Ó 0

GREZ

E l tren q u e v i e n e d e la S e r e n a p e n e t r a en la c i u d a d , i la l o c o m o t o r a a n u n c i a su l l e g a d a

con

a g u d o s silbos. N o t e n e m o s el g u s t o d e v e r d e s c e n d e r a los v i a j e r o s , e n t r e los q u e v i e n e n m u chos oficiales

del

ejército de B a l m a c e d a

f a m i l i a s ; nos h a l l a m o s

i sus

a l g o d i s t a n t e d e la

esta-

ción. Nos

d i r i j i m o s al v a p o r , p u e s es la h o r a

de

la c o m i d a , i en t i e r r a n o h e m o s v i s t o un s o l o café q u e nos i n s p i r e c o n f i a n z a . E n

el m u e l l e c o m p r o

a l g u n o s r a m o s d e flores, d e e s a s e l e g a n t e s

flores

de Chile, de colores distinguidos i de aristocrático aroma. M e asombran

los

bellos c l a v e l e s del t a -

m a ñ o de una rosa. En

la n o c h e el v a p o r

es

asaltado

por

una

v e r d a d e r a m u l t i t u d . S o n oficiales del e j é r c i t o d i c t a t o r i a l i sus f a m i l i a s q u e se dirijen a V a l p a r a i s o ; los c a m a r o t e s

desocupados

n e r l o s , i hai n e c e s i d a d

no bastan a conte-

d e v o l v e r a t r a s f o r m a r el

c o m e d o r en d o r m i t o r i o . L o s h o m b r e s , al n o t a r q u e

son o b j e t o d e

c u r i o s i d a d d e los p a s a j e r o s , a p a r e n t a n

la

indiferen-

c i a p o r los ú l t i m o s s u c e s o s : p a s e a n en g r u p o por l a c u b i e r t a s u p e r i o r del v a p o r , c o n

aire orgulloso i

m i l i t a r , c o m o si t o d a v í a a r r a s t r a r a n la e s p a d a q u e p u s i e r o n a las ó r d e n e s

de

Balmaceda. Muchos

p e r t e n e c e n al e j é r c i t o i m p r o v i s a d o , i u n o s

fueron

i n c o r p o r a d o s con el g r a d o d e c a p i t á n , o t r o s con el


VIAJE

DE

2ÓI

DESTIERRO

d e s a r j e n t o m a y o r i otros t o d a v í a con

el d e

n i e n t e c o r o n e l . E n seis m e s e s , i sin p e l e a r

tecon

n a d i e , hicieron u n a c a r r e r a q u e p a r a los a n t i g u o s oficiales del e j é r c i t o fué d e m u c h o s a ñ o s i d e m u chas i gloriosas batallas. C o m o si t o d a v í a el p o r v e n i r les p e r t e n e c i e r a i a p l a s t a r a n a C h i l e con sus b o t a s , f o r m a n c o m e d o r a l e g r e a l g a z a r a i liban

en

el

c o p a s a la s a l u d

d e los v e n c i d o s . I m i e n t r a s ellos d e r r o c h a n i n d i ferentes los ú l t i m o s d i n e r o s d e la d i c t a d u r a , v é s e en los c a m a r o t e s a sus e s p o s a s a b a t i d a s , p e n s a n d o en el triste d i a d e m a ñ a n a . A l g u n a s son h e r m o s a s i v i s t e n d e luto, t a l v e z p o r su s i t u a c i ó n o h a b e r p e r d i d o a l g ú n d e u d o en las r e c i e n t e s b a t a llas. A l laclo d e e s t a s m u j e r e s , q u e i n s p i r a n p r o f u n d a s i m p a t í a , se a g r u p a n niños s i l e n c i o s o s , c o m o si c o m p r e n d i e r a n q u e a l g o se h a d e s p l o m a d o s o bre sus c a b e c i t a s .

En

un

estremo

oscuro

del

v a p o r v e o un g r u p o d e s e ñ o r a s , q u e c o n v e r s a n i lloran en s i l e n c i o . . . ¡ O h , la g u e r r a , la i n f a m e i b r u t a l g u e r r a , m e d i g o con p e n a , n o se c o n t e n t a con h a c e r sus v í c t i m a s en los c a m p o s d e b a t a l l a s i n o q u e t a m b i é n las h a c e en el fondo d e los h o g a r e s , i é s t a s son las m a s infelices!


1

XLVII P r o n t o el Serena f o n d e a r á

en V a l p a r a í s o .

El

mar está muí ajítado: olas negras i espesas azotan el b a r c o i p a r e c e q u e dificultan a u n q u e un fuerte

su

c r u j e n con e s t r é p i t o , c o m o si el b u q u e contento

marcha,

n o r t e nos e m p u j a . L a s j a r c i a s

porque va a llegar

riera d e

al t é r m i n o d e

su

viaje. L o s p a s a j e r o s , a g r u p a d o s en la c u b i e r t a , o b s e r v a n con c u r i o s i d a d

la c o s t a i s e ñ a l a n

q u e h a n s i d o t e a t r o d e las r e c i e n t e s

los

sitios

batallas.—

¡ A h í está Q u i n t e r o s ! e s c l a m a n . - E s e , ese es C o n c ó n ! — A h í d e s e m b o c a el A c o n c a g u a , q u e el e j é r c i t o del n o r t e a t r a v e s ó con sus fusiles

en

alto,

r e c i b i e n d o i m p a s i b l e el fuego q u e los d i c t a t o r i a l e s


VIAJE

DE

DESTIERRO

Ic d i r i j i a n d e s d e las a l t u r a s v e c i n a s . L o s m a s d é biles eran a r r a s t r a d o s

por las a g u a s ,

mientras

otros c a i a n h e r i d o s d e m u e r t e ; i el e j é r c i t o a v a n zaba, a v a n z a b a sereno. Otros, provistos de g r a n d e s a n t e o j o s , s e ñ a l a n los c a m p o s d e la P l a c i l l a i d e s c r i b e n la s i t u a c i ó n d e los e j é r c i t o s i l a b a t a l l a m i s m a , c o m o si t o d a v í a se p e l e a r a . . . D o s g r a n d e s v a p o r e s m a r c h a n en d i r e c c i ó n a l norte, i a l g u n o s b a r c o s a l a v e l a d a n z a n s o b r e l a s olas, sin a t r e v e r s e a e n t r a r al p u e r t o . S e

conoce

q u e e s t a m o s a las p u e r t a s d e u n a g r a n

ciudad

marítima. — ¡ V i ñ a del M a r ! I d e e n t r e f r o n d o s a s a r b o l e d a s se d e s t a c a n los elegantes

chalet de esa mansión de verano.

v e n los j a r d i n e s q u e t r e p a n los cerros, i u n a

Se que

o t r a torre b l a n c a , q u e se a l z a s o b r e el follaje v e r de. D e

i m p r o v i s o u n a o l a m a s v i g o r o s a q u e las

d e m á s l e v a n t a el v a p o r i m e p a r e c e d i v i s a r h a s t a el f o n d o d e l v a l l e . P e n e t r a m o s en l a b a h í a q u e los e s p a ñ o l e s , m a s bien p o r su c l i m a q u e por su b e l l e z a , d e n o m i n a ron del P a r a í s o , i un e s p e c t á c u l o c u r i o s o e i m p o n e n t e se p r e s e n t a a mi v i s t a : es t o d a u n a e s c u a d r a i n m e n s a q u e d a n z a s o b r e las a g u a s . ¡ Q u é m a s orijinal! B u q u e s m e r c a n t e s d e t o d o s

fiesta tama-

ños i c o l o r e s , v e n i d o s d e t o d o s los p u e r t o s

del

m u n d o , p e s a d o s n a v i o s d e g u e r r a q u e o s t e n t a n el


264

VICENTE

p a b e l l ó n d e las g r a n d e s

GREZ

p o t e n c i a s , t o d o s se e n -

t r e g a n a un b a i l e c a d e n c i o s o i loco. E l m a r r u j e , l l o r a i se l a m e n t a c o m o si lo a t o r m e n t a r a n a n t i g u o s r e c u e r d o s , i los b u q u e s se c i m b r a n i n q u i e t o s s o b r e su i n d i g n a d a superficie. L a c i u d a d , e d i f i c a d a s o b r e los c e r r o s q u e rod e a n la b a h í a i la a n g o s t a

faja d e tierra

q u e se

e s t i e n d e e n t r e éstos i el m a r , c o n t r i b u y e con su orijinalidad a dar estraña

vida

al

espectáculo.

A q u e l c e r r o c u b i e r t o d e c a s a s , c o n s t r u i d a s con el m a y o r d e s o r d e n , u n a s s o b r e o t r a s , la d e m a s a l l á s o b r e u n a p e n d i e n t e , la o t r a s o b r e un

abismo,

s o b r e u n a a l t a e m p a l i z a d a , s o b r e un d e r r u m b e , p a r e c e h a b e r s i d o d e s p e d a z a d o p o r un t e r r e m o t o i q u e las c a s a s n o h u b i e r a n a l c a n z a d o a c a e r , d e t e n i é n d o s e c u a n d o y a v e n í a n r o d a n d o , u n a s con sus f a c h a d a s oriente. L a

h a c i a el sur, o t r a s al

n o r t e o al

v i s t a se f a t i g a en los d e t a l l e s i c o n -

trastes de colores de que están pintadas

las v i -

viendas. I al l a d o d e e s t e b a r r i o o r i j i n a l , q u e

parece

h a b e r s i d o c o n s t r u i d o en r u i n a s , se a l z a n o t r o s o r d e n a d o s i e l e g a n t e s , d e l i n d a s c a s i t a s en f o r m a de chalet, i c u y a s calles bordeadas

de

jardines

h a n s i d o d e l i n e a d a s con c u i d a d o . A ese b a r r i o se s u b e p o r un a s c e n s o r , i al o t r o p o r u n a e s p e c i a l , con b a r a n d a s d e

fierro

calzada

que sirven

de

a p o y o i d e s e g u r i d a d . A c a d a p a s o hai a q u í u n a


VIAJE

DK

DESTIERRO

265

s o r p r e s a : y a es u n a p e q u e ñ a p l a z a d e c o r a d a por u n a i g l e s i a d e alta torre, un pretil q u e i m p i d e el d e r r u m b e d e un cerro, u n a c a l l e q u e se d i v i d e en d i e z , un b a r r a n c o

rodeado de

hiedra, centenares

reja i c u b i e r t o d e

de e s c a l e r a s d e p i e d r a s

que

s u b e n a'' la d e r e c h a , a la i z q u i e r d a a t o d o s l a d o s , i a m e d i d a q u e se a s c i é n d e s e d o m i n a el m a r , el inmenso

mar

Pacífico, casi s i e m p r e a l b o r o t a d o e

i n q u i e t o , i los s u n t u o s o s b a r r i o s c o m e r c i a l e s d e - l a c i u d a d b a j a . 1 c u a n d o y a el v i a j e r o f a t i g a d o c r e e h a b e r l l e g a d o al fin d e su escursion, t o d a v í a d i v i sa m a s a l l á un p e q u e ñ o b a r r i o c o n s t r u i d o en u n a amplia i elevada

m e s e t a , i m a s a b a j o un c a s e r í o

en el fondo d e un a b i s m o . . . — V e a u s t e d , m e dice S e l v a , p a s á n d o m e su a n t e o j o ; ahí, en a q u e l sitio, se v e u n a c a s a d e d i e zisietc En

pisos. efecto, es una serie d e c a s a s c o n s t r u i d a s

u n a s en pos d e o t r a s , q u e h a c e n

la ilusión

de

u n a sola. L a p r i m e r a tiene tres pisos, la s e g u n d a t a m b i é n , la t e r c e r a dos i así h a s t a l l e g a r casi a la c u m b r e d e la m o n t a ñ a . E s un b a r r i o c o n s t r u i d o en

forma

de escalera; pero visto de otro lado,

el efecto d e s a p a r e c e , i las c a s a s se 'ven

aisladas,

f o r m a n d o p a r t e d e otros g r u p o s . ¡ Q u é c i u d a d m a s o r i j i n a l ! m e d i c e S e l v a ; es fea i h e r m o s a a la v e z . Y o no VIAJE

p a r t i c i p o d e esa o p i n i ó n , pues

Valpa18


266

VICENTE

GREZ

r a i s o m e p a r e c e u n a c i u d a d e n c a n t a d o r a i fantástica. H a b r á en el m u n d o m u c h a s

otras mas be-

llas, p o p u l o s a s i r i c a s ; p e r o é s t a es la

verdadera

e n t r a d a a la p a t r i a , i se q u i e r e t o d o lo q u e en ella se ve! ¡ Q u é s u a v e i p u r o es el aire! ¡ Q u é espíritu tan v a r o n i l i g u e r r e r o el d e este p u e b l o til!

¡Qué aroma

tan

delicioso e m a n a

mercande

estas

m o n t a ñ a s ! I m i e n t r a s a s í p i e n s o , el v a p o r se c i m bra imitando e n a n o s de

la d a n z a d e los d e m á s .

la fábula

que bailan

Son

los

al c o m p á s

del

violin e n c a n t a d o . L o s pasajeros, apiñados

s o b r e la c u b i e r t a , con

sus e q u i p a j e s p r o n t o s , e s p e r a n i m p a c i e n t e s

que

c a l m e el t e m p o r a l

Los

para poder desembarcar.

d u e ñ o s de b o t e s q u e han e s c a l a d o el v a p o r i q u e circulan por la c u b i e r t a , dicen q u e e s o n o es n a d a i q u e se p u e d e d e s e m b a r c a r sin el m e n o r p e l i g r o ; p e r o , c o m o p a r a d e s m e n t i r a sus p a t r o n e s , l a s p e queñas embarcaciones llegan','pues

se a l e j a n , m i e n t r a s o t r a s

les es difícil

m a n t e n e r s e c e r c a del

v a p o r , c o n t r a el cual c h o c a n . ¡ Q u é

tari

recibimiento

poed c o r t e s nos h a h e c h o e s t e v i e j o

gruñón

q u e se f l a m a el o c é a f l o ! V e n c i e n d o el í m p e t u d e las olas, l l e g a h a s t a el Serena un

pequeño vapor que

conduce a varios

e m p l e a d o s d e la c a p i t a n í a d e p u e r t o , e n c a r g a d o s d e p r a c t i c a r la v i s i t a d e o r d e n a n z a . U n o d e ellos m e r e c o n o c e i m e i n v i t a a e m b a r c a r m e en su s e -


VIAJE

DE

DESTIERRO

267

gura nave, i y o acepto el amable ofrecimiento. N o quiero despedirme de nadie; después veré en tierra a las personas que estimo; me parece de mal agüero este adiós de despedida en medio de un temporal. Pero cuando y a estoi instalado en el pequeño vapor, miro a la cubierta del Serena i veo a mis amigos que me saludan. U n a impresión estraña esperimento al notar a María entre las personas que se quedan. Viste una bata amplia, de largos pliegues, del color de un mármol amarillento, i de su fisonomía solo diviso el perfil pálido. ¡Dios mió! ¡Qué semejante está en su actitud a la estatua de mármol que tanto me ha desvelado! Pero la estatua me ve i se anima, ráfaga de despecho pasa por su pálido semblante i lo ilumina; talvez se indigna porque me marcho sin despedirme. Avanza, entre el grupo de viajeros, hasta el borde de la cubierta, i afirmada en la baranda, con la cabeza saliente hacia el mar, me grita con su burlón acento: —¡Adiós, Stanley! /•';<ú ?\


Viaje al Destierro