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na: a i r o uat c E a de úsic l a M r r y tu I ine o C l e b a d er · P ecial shis l p l a s u E M · n M al ier z v g a i Edició Z X del ne · s o s o i d r a ten rto F n e E b o s o R L · o í r oT r e c n a

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Contenidos 90

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-9Editorial -10Caleidoscopio: Especial de música: Ecualiza-t Ecuador -20Time out: En forma de bits DIY: Cómo financiar tu película La columna del Boroto: It came from San Joaquín -30Close up: Roberto Frisone Sebastián y la banda fantasma Xavier Müller -48Arte: Julio Jaramillo: Las películas del pasillo La bendición de la lectura en 35mm Pablo Iturralde: La intención de comunicar Emergente Escritura creativa: Rompecabezas Etéreo Ilustradores ecuatorianos: Jazz Buitrón -74Galería: Top arbitrario de afiches y portadas nacionales -90Uncover: Identidad nacional y música contemporánea Breve mirada al documental ecuatoriano -104Street style -112Recomendados: Nacionales


Pr C es C RÉ id at D en al Se C IT ta ina am D ba O i s E r S ila Ro je Gó ec tiá c n m C t s C a ut e or N or am lía iv z a G r r al a ila V e v a n á Es ez C zq e r c Pe or ue al Ed ud dr ra z e C i C t r or or o ri o Ml Es Mo st re a c r u o i ct D na sq d en R ed F u er o or a Se v ac lo er o D bas Or id ci re a t L ir ti ón s ec án ogr ar r to N áfi iv D D r a a D av iseñ ieg de rvá co id o o O Ar ez G te G c Foutie ráfi ho co a to rr X J gr ez M N avi osé af V. ar ac er B M ía o G ar Pat Pao Josutín ho Mü ro al ía ri la é G Fr ll to Jo o J c L G a e e ha G Alfrosé io B ofr ra larz ire r nn a M u u n a a Is Isa brie edo ar rb sci da Ló a r p D ael bel la C To tín no o Ju ez a e r J n M A o r z Ju an (M SamSofi on iel ar gu rra es S an a en a a ny To tin ila l C lva te nta Có Pa led ez r C arlo dor Co Pr rd tiñ o ol s V le o ov o Re C ab A e ct añ a la o P o st le iv o m a c io u z C rad udi celaa) Ju ne ni r or llo a es So Gu Co n Pa s P cac use m úb ió lla ci sta b er A lo al v l n s M o Q cia na Cr ica y s ed u liz Co es C p i oo i a e z o a h C rd M pi ció llo ri st n in a na Ru in ad i a o D Fl ger z A r a o si J B r st en Strenie w en n L’ l C loges w e e t Po t y w. N sc St ok Av rt le o al e Ej Pe .R ad s s ec án yle a ca vie ier y a: e u t lie m Is Po C m br su tiv ez ig rt ol r m a ad la i C ag e 2 e # ue o C as ge .c 01 7 + n y re de de es om 3 A 59 c A s

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¡Gracias! :)


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Editorial Y así llegó nuestra primera vuelta al sol. Fue hace un año que esta promesa construida a muchas manos se propuso la tarea de recoger la creación y la voz que, desde aquí, merecía proyectarse a otros mundos. Y a pesar de todo lo que adeudamos, sabemos que hay motivos para festejar. Este corto camino nos ha demostrado que existe todo un universo por explorar dentro del circuito cultural del país y seguiremos apostando por servir de plataforma para todas las manifestaciones expresivas que, gracias a los artistas que confían en nosotros y a ustedes que nos leen y sugieren, resultan inagotables. Como regalo de cumpleaños, nos hemos permitido salir del formato habitual y dedicar esta séptima edición a dos de las expresiones artísticas más arriesgadas e interesantes de la escena independiente del Ecuador: el cine y la música, desde sus múltiples posibilidades creativas. ¡Qué disfruten! Un año… y contando.


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Especial de música: Ecualiza-t Ecuador PRÓLOGO: EL OCÉANO DE AGUJEROS De niña, quería ser arqueóloga. La verdad es que nunca supe si debía culpar de eso a Indiana Jones o los documentales de History Chanel (los buenos documentales). En mis fantasías infantiles me paseaba por la tumba de Tutankamón, evitando con maestría y glamour una que otra trampa mortal, o desenterraba tiranosaurios en el patio de mi casa con una brochita como esas que usan los arqueólogos en las películas; aunque, claro que lo único que encontré durante mis excavaciones fueron lombrices y babosas. Nunca me importaron las advertencias paternales con respecto a una profesión casi inexistente en nuestro país: mi destino estaba trazado. Para mi mala suerte, unos arqueólogos españoles se me adelantaron en 2010 y desenterraron a «Pepito», o para ser más precisos, al concavenator corcovatu, «el cazador de Cuenca», el cual esperó alrededor de 125 millones de años, pero no lo suficiente como para que yo me vistiera de Indiana Jones y me aventurara con mi pala de jardín. Después entendí que aunque nunca podría ponerle un nombre extraño y divertido (como Juanito el rapaz) a ningún dinosaurio exótico, había podido ejercer una actividad casi arqueológica en la casa de mis abuelos, cuando desenterré del polvo y el olvido a las reliquias de la pequeña historia familiar: un tocadiscos, un sombrero de gánster o los accesorios al mejor estilo «Pimp my ride» del auto de mi padre. Todos estos objetos no eran más que historias silenciadas, vestigios de lo que alguna vez había ocurrido, el pasado en busca de un narrador. L'escalier // 11


Los objetos adquieren valor con el tiempo, y no me refiero a cuestiones monetarias o a ese que suelen alcanzar como curiosidad de coleccionista; sino a la inevitable transformación comunicativa que llega con la adquisición de un pasado. Entonces, los objetos se convierten en cuentistas mudos, testigos de un relato que no siempre tiene un narrador. Es por esto que los arqueólogos se valen de ellos para llenar los agujeros que la Historia ha dejado. La historia oficial de la música ecuatoriana es tan breve que Wikipedia no le ha dedicado más de 14 líneas y como un síntoma más preocupante, el imaginario colectivo suele resumir nuestros 183 años de tradición musical en un solo personaje: Julio Jaramillo. No me mal interpreten, yo también he coreado «Nuestro Juramento» en más de una ocasión, pero parece ser que la memoria colectiva se ha restringido y sesgado tanto que hemos transformado nuestra historia musical en un océano de agujeros y olvidos. Este artículo no pretende hacer un recuento minucioso de nuestro pasado musical — nos haría falta un libro y uno muy grande para rescatar esa memoria—, su objetivo consiste solamente en hacer una narración breve que nos permita llenar un agujero, con suerte dos. LOS ECUALIZADORES GEMELOS Regresemos a la prehistoria musical del Ecuador, esa primera centuria en la que la industria musical era solo uno de esos locos negocios extranjeros, por lo que nuestra producción evadió cualquier tipo de registro musical, convirtiéndose en una anécdota histórica de la que quedaron solamente documentos escritos. En 1930, Enrique Ibáñez Mora y Nicasio Safadi Reves, mejor conocidos como el Dúo Ecuador, grabaron en la Columbia Phonograph Company de Nueva York lo que sería la primera producción discográfica ecuatoriana. Las 5.000 copias que se hicieron del álbum, que incluía la inolvidable «Guayaquil de mis amores», se agotaron con notable rapidez. Tristemente tuvo que pasar más de una década antes de que se volviera a grabar y en 1946 se inauguró 12 // L'escalier

IFESA (Industria Fonográfica Ecuatoriana S.A.) con «En las lejanías», del dúo conformado por Olimpo Cárdenas y Carlos Rubira. Esta fue la primera producción realizada por entero en suelo nacional y se transformó en un clásico del que seguro se acuerdan nuestros abuelos. Cuando llegaron los 50, el futuro se veía brillante. La Segunda Guerra Mundial estaba ya fuera del horizonte, la TV dejaba de ser un lujo, el sueño Comunista parecía posible, el rock estaba a la vuelta de la esquina y el progreso venía de la mano de la tecnología. En 1951, Pulse Techniques Inc., la compañía de Ollie Summerland y Gene Shank, quienes fabricaban todos sus productos a mano y bajo pedido, desarrollaron los ahora legendarios Pultec EQP1A, equipos diseñados para una ecualización como ninguna. Estos venían diseñados para el realce y corte de cuatro frecuencias bajas y de siete frecuencias medias y altas y atenuación de tres frecuencias altas; o como bien decía la explicación didáctica que nos dio Xavier Müller, ingeniero de sonido, productor musical y músico: « estos ecualizadores tienen cuatro perillas, cuatro pendejadas que logran un sonido increíble». Cuenta la leyenda, que bajo circunstancias que ahora quedarán solo en la imaginación, IFESA adquirió dos de los ecualizadores Pultec EQP-1A para «quemar discos de acetato y remasterizar lo que se tenía grabado en cinta, [pronto] IFESA alcanzó gran fama por tener el mejor sonido gracias a esos ecualizadores», según nos contó Martín Galarza, ingeniero de sonido y producción musical, mejor conocido como AUD. Por primera vez en su historia, el Ecuador vería una «era dorada» para su industria. Los 50, 60 y 70 vieron el ascenso de figuras como el Dúo de Bowen y Villafuerte, el Dúo Benitez Valencia, Julio Jaramillo, Los hermanos Miño Naranjo, Don Medardo y sus Players, Rubén Barba, Los Cuervos, Pueblo Nuevo, Darwin, Enrique Males, Aulo Gelio, Los Dinámicos, Los Corvets, Bodega, Jinsop, Jaime Guevara y muchos otros (posiblemente nos haría falta otra revista solo para mencionarlos). Este clímax diversificó la industria y muchas de estas figuras pactaron


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f. Xavier M端ller


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f. Francisco Almeida

con las nacientes disqueras que siguieron el camino abierto por IFESA: Fediscos, Fadisa, Famoso, Fenix y Ónix. LA REVOLUCIÓN DIGITAL Me resulta difícil evadir la imagen de Marti McFly y sus Nike, o Madonna y su look como de gimnasio al hablar de los 80. Es que aparte de haber hecho que las fotografías de la juventud de nuestros padres sean fascinantes y graciosísimas, los 80 cambiaron para siempre nuestra forma de vivir la música. Desde el característico sonido que los sintetizadores le dieron al New wave y eventualmente al Pop, hasta el CD o el Walkman, los 80 marcaron el inicio de una genuina revolución que estremeció los cimientos de la industria musical. La aparición de las DAW (Digital Audio Workstation) y softwares diseñados para grabación y edición de audio digital, significó el inicio del tsunami que arrasó con aquellas disqueras que no pudieron metamorfosearse lo suficientemente rápido. Softwares como el afamado Pro Tools, que apareció por primera vez en el mercado 16 // L'escalier

bajo el nombre de Sound Design, empezaron a popularizarse rápidamente, pues facilitaron y abarataron considerablemente el proceso de grabación al permitir que los estudios prescindan del uso de una cinta. Como nos contó Nacho Freire, ingeniero de sonido, «el mundo analógico es muy caro. No se puede grabar más de quince minutos en una cinta que cuesta $300 y pesa como 20 o 25 libras. Además su tiempo de vida es corto, se pueden grabar hasta tres proyectos máximo. Para una banda promedio grabar en cinta, significa $ 3,000 y solo por el precio de las cintas». Mientras que, según Martín Galarza «lo digital tenía muchísimas ventajas en lo que respecta a manipulación. Hay cosas increíbles que se pueden hacer: tomas perfectas y mucha plasticidad. El análogo se desgastaba el sonido, si repetías muchas veces una cinta, ya no sonaba igual». Por otra parte, la el digital significó efecto Cher, ya que considerablemente

popularidad que alcanzó también la aparición del a pesar de que se facilitó el proceso de edición,


«también se propició a que la música sea muy tramposa. Ahora se maquilla, se edita y se afina todo hasta que suena perfecto, […] en el inconsciente está un: “aquí me equivoqué en el tiempo, pero en el software pueden arreglar” o “en el software me van a hacer cantar bonito”. [En el pasado] La exigencia en el mundo de la música era mayor y sobresalían las bandas que sí tenían lo que se necesitaba», según comentaron Xavier y Nacho, ingenieros del Estudio GRABA. La masificación de los DAW en los 90 coincidió con un apogeo del pop y de las olvidables pero redituables boybands y girlbands que tanto se beneficiaron de la magia de Pro Tools o Sonic Solutions. Por otro lado, también significó el inicio del interminable debate: analógico vs. digital. Con la desaparición paulatina de la cinta, se inició el persistente anhelo por lo analógico, por «todos los “defectos” que una máquina puede tener, con los cuales el sonido cambia, se colorea y transforma de una forma musical y agradable […] La grabación en cinta favorecía a los armónicos de los instrumentos», lo que permitía obtener «sonidos sedosos y cálidos, nada vidriosos como suele pasar en el digital», pero sobre todo «el hecho de que no se trataba de [un sonido] discreto, sino que era continuo y eso daba mucho realismo» según Nacho, Xavier y Martín. Cuando «grabas en el software suena bien, pero cuando conectas una máquina analógica, te das cuenta que el software no tiene nada que ver», concluyó Nacho. De vuelta en Ecuador, los 80 y 90 significaron el auge de una piratería que se adentró con mucha fuerza al mercado musical. Es posible que encuentres, entre tus reliquias infantiles o en la colección familiar, una copia pirata de Hugo Idrovo y Hector Napolitano, Aladino, Umbral, Descontrolados, SOLUKa PUNk, Tranzas, AUD, Cacería de Lagartos, Tercer Mundo, Cruks En Karnak, Sobrepeso, Mamá Vudú, Muscaria, Pulpo 3, Bajo Sueños, Kaos, Sal y Mileto y mucho, pero mucho más. La digitalización de la música y la competencia en desventaja con las copias, devino en el inevitable cierre de las disqueras

que habían grabado durante 40 años a un sinfín de intérpretes y artistas ecuatorianos. «IFESA al igual que FEDISCOS, se cayeron ante la piratería», recuerda Martín. Finalmente IFESA cerró sus puertas en 2003. EL VIAJE Con el cierre de IFESA los ecualizadores Pultec tomaron un nuevo rumbo. Después de anunciar su cierre, la Industria Fonográfica Ecuatoriana S.A. liquidó a todos sus empleados y desmanteló sus estudios e instalaciones. Fue entonces cuando los legendarios ecualizadores llegaron a las manos de Martín Galarza. Como él mismo nos cuenta: «IFESA me debía un dinero por los primeros CDs que sacamos, por una licencia que yo les había dado del disco de Grandes Éxitos de AU-D, entonces llegaron a mis manos. Fui a los EE.UU., les cambié los tubos y empezamos a grabar con esas bellezas». Iniciaba la primera década del 2000, mientras el mundo superaba su encanto por el Pop y se volvía a enamorar del rock de garaje desalineado que los Strokes pusieron al tope de los charts y en las radios. En Ecuador el rock se desarrollaba independientemente con bandas como Sudakaya, RoCola Bacalao, Descomunal, Los Zuchos del Vado, Verde 70, Can Can, Guardarraya, Alicia se tiró por el parabrisas, Niñosaurios, Los Pescados, Biorn Borg, Jodamassa y más. Por otro lado, la música urbana tomaba un nuevo empuje en Latinoamérica con el apogeo del reguetón y los ritmos tropicales; Sharon la Hechicera y Delfín Quishpe empezaban su carrera; el país se enamoraba brevemente de los reality shows y las Kiruba llenaban estadios. Audio Master Producciones, el estudio de Martín Galarza era versátil; «grabamos a todos los chicos de la época del hip-hop merengue, Rubén el Rey, La colección, Los dos ángeles y a algunos atrevidos punkeros que decidieron ir a mi estudio. Empecé a grabar desde death metal, punk, hasta cumbia o salsa. Grabé a más de la mitad de la Unión Punk, que es una asociación de punkeros de Guayaquil. Estaban ahí Agente 86 y Demolición». L'escalier // 17


RE VERSIONANDO LA HISTORIA Finalmente, Martín Galarza (AU-D) vendió los ecualizadores gemelos al Estudio GRABA y es aquí cuando la historia se bifurca en dos versiones. Dicen que los narradores definen la historia desde la subjetividad de su punto de vista. Los buenos historiadores suelen mediar las historias para conseguir una versión cercana a la verdad. Nosotros decidimos dejarles esa tarea a ustedes, así que dejamos esta parte de la historia a su juicio y, por qué no, a su imaginación.

f. Diario La Hora

MARTÍN GALARZA Yo adoraba muchísimo a esos aparatos, eran muy hermosos. Por un tiempo los tuve y realmente los utilicé, pero mi fuerte está en la grabación y la mezcla, mientras que la función de estos aparatos es la masterización y remasterización. Nacho Freire venía torturándome para que se los vendiera desde que grabé «Feeling Sudaka», hace unos 7 años. Un día, pensé que no estaban haciendo nada ahí. Entonces me encontré con él en Quito y dije “bueno, si algún día los necesito se los pediré pero hasta entonces prefiero que estén en mejores manos” y se los vendí.

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f. Verónica Arce

XAVIER MÜLLER Hace algunos años vino AU-D a hacer algo en el estudio y nos habló de los Pultec. Nos los ofreció porque no los usaba. Son un equipo específico, si no los conectas en un entorno grande resultan algo obsoletos. Nacho y yo lo pensamos por un buen tiempo. Pasaron un par de años, hasta que un día le dije a Nacho que los compremos, porque había visto en internet que estaban bien cotizados. Entonces nos contactamos con Martín, los trajo acá al estudio, los conectamos y a la primera prendida pensamos: “¡qué estupidez estos aparatos, Dios mío!” (risas). El audio digital adquirió una característica como de cinta, mucho más analógica. Todo, crecía, se hacía enorme, gigante. La ecualización de tubos es dulce. En los graves tiene una profundidad que nada, ningún aparato en el mundo se le asemeja. Nos sorprendimos tanto, que ese rato le pagamos. No voy a decir en cuanto nos vendió, será un misterio para siempre.


f. Xavier Müller

En GRABA, un estudio 70% analógico, los ecualizadores se volvieron una pieza fundamental, una joyita que, como bien dijo Xavier Müller, «ha añadido grandeza a las mezclas y masterizaciones que se hacen aquí. Han elevado nuestro trabajo a nivel internacional […] vos les ves ahí y dices: “¡ajá, así es como lo hacen!” (Risas)». Después de unos ajustes y arreglos los Pultec estaban listos para las nuevas generaciones: Jazz The Roots, Guanaco Mc, Ave Reptil, Camila Terán, Dúo Passionato Colapso, Equilivre, Holger Quiñonez, The Liners, La Grupa, Rocola Bacalao, Verde 70, Darío Castro, Juan Fernando Velazco (con quien fueron nominados al Grammy Latino) y las bandas sonoras de Ochentaisiete y Ruta de la Luna han sido algunos de los privilegiados. LA RESURRECCIÓN Después de 45 históricos años de carrera, Medardo Luzuriaga, el músico que había reclutado jóvenes talentos por allá, en 1967 para formar la célebre orquesta Don Medardo y sus Players, celebró este legendario aniversario con la grabación de su disco número 101 en GRABA, «eso es un record mundial y ellos ni saben», explicó Xavier Müller. Al llegar, Don Medardo identificó la procedencia de los ecualizadores

gracias a esa característica marca hecha con esmalte que decía 168 y 169. «IFESA numeraba sus equipos. Don Medardo los reconoció y me dijo: “nuestros primeros discos los grabamos en IFESA, en Guayaquil, y esos ecualizadores se usaban para todo, para grabar y luego para pasar al final”. Todos nos quedamos fríos y callados. Era un momento histórico. Les usamos por primera vez en ese proyecto y fue como que darle vida de nuevo a estos aparatos con una energía que ya había pasado por ahí antes», recuerda Xavier. Medardo Luzuriaga cerraba –y en cierta manera abría– un ciclo en la música ecuatoriana. El tiempo transforma a los objetos en cuentistas mudos, testigos de un relato que no siempre tiene un narrador. En esta ocasión, me he aventurado en la dificilísima faena que implica contar este relato. A pesar de todo esto, la pregunta permanece abierta. ¿Y si los ecualizadores pudieran hablar?... de seguro contarían una historia muy diferente, pero por algún lugar teníamos que empezar a recordar.

texto por Rosalía Vázquez L'escalier // 19


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ilustraci贸n por Josu茅 Granda


En forma de bits Todo empieza con Napster, una plataforma virtual que en el principio del nuevo milenio abre las puertas a una nueva forma de compartir música: sin intermediarios, sin una disquera, sin una tienda de discos, con un ratón y una pantalla que te permiten conseguir música de varios colores y sabores. Este suceso llevó a que las disqueras se preocuparan por la piratería, pero principalmente a que nosotros nos olvidemos de comprar discos y empecemos una búsqueda en lo más profundo de la web por sencillos más personalizados. Actualmente, existen básicamente tres maneras de escuchar música en la web. La primera es por demanda, o sea que se necesita de un servidor al que uno paga para escuchar música. Todas las canciones que se escuchen no serán guardadas en el disco duro de la computadora; mas bien, serán parte de una base de datos que organice todos esos bits de música en listas hechas por los usuarios. Después está el streaming: tomar música que permita al usuario escuchar la canción varias veces sin ningún compromiso económico. Uno la escucha, se termina y se va en un río digital donde sigue su corriente hasta que el siguiente usuario la tome prestada y se remoje los oídos con ella, como una oveja sedienta que sigue a un pastor hasta el siguiente punto de la corriente. Finalmente, nos encontramos con la siempre controversial descarga, ese monstro poderoso al que todas las disqueras temen. El usuario tiene varias puertas de donde puede obtener canciones. Así mismo, puede donar la música que sea de su propiedad en un océano sonoro,

lleno de controversias. Hoy en día, es más fácil conseguir lo que uno quiere desde un computador. Las canciones, los discos y las colecciones que antes eran tan difíciles de adquirir están a un click de distancia y a cero costos. Las descargas son, sin duda, la razón por la que la industria ha cambiado totalmente y las tiendas de discos estén ahora vacías, pero también son responsables por la manera en que las audiencias se han diversificado para descubrir material nuevo de todo el mundo. Este fenómeno ha hecho de los melómanos, seres mucho más abstraídos. La música es el pedazo de identidad que une o separa a las masas. El Melómano La radio era el portal al que uno tenía que acceder para escuchar cualquier melodía que acompañe al sujeto promedio en cualquier momento de su vida. Sin embargo, hoy, gracias al internet y al avance tecnológico se ha creado un melómano solitario, la música L'escalier // 21


ya no es parte del compartir social. Es más fácil olvidarse del mundo, colocarse un par de auriculares y volar hasta donde uno desee. Actualmente, el control de la música no está en los medios ni en las distribuidoras de discos, sino en el usuario que elige con más libertad qué escuchar y qué no. El radioescucha era parte de una audiencia que recibía las ondas sonoras y únicamente tenía la capacidad de cambiar de emisora; ahora, ese radioescucha puede hacer una lista en cualquier portal de la web y escucharla hasta cansarse. Los dispositivos móviles lo han hecho un ser introvertido de todos los contextos, pero que a la hora de escuchar música es más que un ser pasivo. La radio era una ventana para que las personas compartan una canción, hoy en día, la música se comparte de manera más distante y en forma de bits. Las tiendas fueron reemplazadas por Ares, Limewire y otros portales que nos premiten conectarnos a través de la música. Tal vez, nos

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hemos liberado de los medios tradicionales para ser esclavos de Internet que nos aleja como seres humanos, pero nos acerca como usuarios de red. Los músicos eran buscadores de audiencias, de sueños y solo pocos lograban que sus canciones sean transmitidas o tomadas en cuenta. Actualmente, tienen un poder que no habían tenido antes: se han vuelto más libres al estar conectados a la red. Al poder usar Internet, el músico transmite su sonoridad sin más esfuerzo que subirla hasta la página que más le convenga. Tal vez, el avance tecnológico en la música ha hecho de nosotros seres más aislados, pero también ha brindado a los músicos, una oportunidad que antes no tenían. texto por Pedro Mosquera


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DIY: Cómo financiar tu película Ya nos lo decían nuestros padres cuando empezaron a notar esa peligrosa y adolescente inclinación por el arte, cuando empezaron a notar los inconfundibles síntomas del artista en potencia, como la intromisión sigilosa de los ismos en nuestro vocabulario; una que otra cita o acotación a Warhol, Godard o Jodorowsky en las conversaciones del almuerzo, o la incontenible confirmación durante esas clásicas conversaciones sobre el futuro, en las que la respuesta paternal no disimulaba el desencanto: «¿Qué, quieres morirte de hambre?, ¡Mejor estudia Derecho, Medicina o alguna ingeniería!» La historia la sabemos todos, unos mejor que otros. El adulto joven se niega a renunciar a su vocación a pesar de las advertencias sobre el futuro y esa idea extraña del «éxito» que suelen tener los padres. Eventualmente, el artista se ve obligado –en la mayoría de los casos– a relegar su vocación al siniestro nivel del hobby, mientras ejerce una profesión convencional que le permite no solo «no morir de hambre», sino también financiar su obra. El panorama actual es una extraña paradoja en la que el presupuesto de producción del artista promedio oscila entre modestas cantidades y nada, en la mayoría de los casos nada. El horizonte del cineasta suele ser aún más 24 // L'escalier

desolador cuando los grandes presupuestos vienen de productoras que conciben la actividad cinematográfica como una industria en la que se suele comprometer o subestimar su contenido artístico, condenando para siempre a muchos proyectos al mundo inmaterial del guión. Aun así, a pesar de las limitaciones, el artista siempre ha logrado, tropezando en exceso, probarle lo contrario a los pronósticos paternales y no morir de hambre, ni de decepción en su quehacer artístico y se ha valido de la inventiva que lo caracteriza para independizarse de los compromisos del mercado y dejarse llevar con absoluta libertad por sus impulsos creadores.


Las alternativas para los osados De entre todas las opciones disponibles para el cineasta empobrecido, la financiación colectiva o crowdfunding, ha tomado fuerza en lo que va de la década. Esta alternativa se basa en el involucramiento de la colectividad en la edificación de proyectos que suelen ser personales, esto, a través de donaciones desinteresadas y patrocinios. Fue usada por primera vez en el cine en 1997, cuando Mark Tapio Kines diseñó un sitio web para su film Foreign Correspondents, gracias al cual obtuvo 125000 dólares en donaciones que los primeros fans hicieron a los realizadores. Con este precedente, la lista de producciones realizadas desde la financiación colectiva ha crecido notablemente; y no solo eso, sino que

quienes optan por ella se han arriesgado con proyectos cada vez más ambiciosos, como el film español de 2013 El cosmonauta, que empezó como un cortometraje y después de cuatro años de trabajo y épicos desastres que no solo amenazaron con terminar el proyecto, sino que también hicieron leyenda al recaudar 131000€ en donaciones, en el tiempo record de tan solo tres días. Finalmente, la iniciativa desembocó en un largometraje que se rodó en 3 países y más de 100 locaciones, requirió artistas de efectos visuales y un sinnúmero de recursos con los que los realizadores no hubieran podido ni soñar si no hubiese sido por las donaciones de los más de 4500 productores del film.

La financiación colectiva abre camino para un nuevo tipo de mecenazgo masivo que permite a los artistas, no solo materializar sus ideas, sino también consolidar una legión de fanáticos que se involucran activamente en el proceso de cimentación de una obra. Pero no todo es tan simple como parece, así que antes de presentar tu proyecto al juicio de las masas, ten en cuenta lo siguiente: 1.El rol de un mecenas: En el siglo XV, cuando las mallas masculinas estaban en su apogeo y los artistas vivían para crear, los mecenas eran quienes patrocinaban su trabajo, claro que aquella inversión a primera vista desinteresada, les otorgaba algunos derechos sobre la obra del artista. Recuerda que tus financiadores pueden tener intenciones desinteresadas, pero también desearán saber en qué están invirtiendo. Así que registra minuciosamente tus avances, cambios y tropiezos. Crea una comunidad activa que te permita no solo recaudar bienes económicos, sino también ideas y sobre todo apoyo. No estás solo.

recaudaron inimaginables cantidades de dinero e incontables fanáticos usando redes sociales con mucha creatividad.

2. No subestimes las sugerencias. Si has involucrado a tus mecenas en las etapas más tempranas de proyecto, puedes toparte con entusiastas creativos. Muchos proyectos se han nutrido de las opiniones de sus fans durante las etapas de preproducción.

6. Los izquierdos bien puestos, copy left: Ahora que tu obra se ha vuelto el producto de un genuino esfuerzo colectivo, despójate de la vanidad y comparte gratuitamente tu trabajo.

3. Las redes sociales. Los usos de Facebook no se limitan a stalkear a tu ex. Muchos filmes

4. Las posibilidades son infinitas. Si estas soñando en grande, un patrocinador podría venirte muy bien. Existen organizaciones especializadas en crowdfunding. Se parecen a las productoras, pero sus intromisiones suelen ser menos molestas. 5. Un poco de reconocimiento no está mal. Muchos films desarrollados desde la financiación colectiva reconocen a sus donantes como productores en los créditos.

texto por Rosalía Vazquez

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It came from San Joaquín La columna del Boroto El cine ecuatoriano está empezando a ser de a deveras. Ya se le respeta en diferentes festivales y hasta trailers en Youtube tiene. Recién nomás, vi que el estado está apoyando a los directores locales y que hasta el Sebastián Cordero está incursionando en el mundo de la ciencia ficción con una película que se llama Europa Report. Ciencia ficción arrechaza, con efectos especiales de a Hollywood y tres veces más presupuesto que la marina de Bolivia. Pero, mi querido Sebastián, es una película en el espacio. Si no me cuentan que el director es ecuatoriano, no me voy a poder dar cuenta de que la película es ecuatoriana. Por eso es que ahora por fin me animo a hacerle pública a mi idea para una película de ciencia ficción ambientada en el Austro Ecuatoriano, con elementos propios de nuestro tan peculiar entorno – por eso y porque la editora de la revista me dijo «mueve con el artículo de cine ecuatoriano, que solo vos faltas». Me gusta la idea de que Europa Report sea una película que rompa esquemas, que tenga unas críticas súper favorables y que sea revolucionaria. Lo que no me gusta es que no respeta la evolución natural del cine de ciencia ficción. Por eso, mi propuesta tiene ese saborcito a película de los años 50 de invasión espacial, de esas en la que los efectos especiales no eran hechos con Photoshop sino con la esperanza de que la gente no se de cuenta del cable que le sostenía al platillo volador. Nada de siliconas, puro papel higiénico.

La película abre con una toma del Pegaso, el satélite del Ronnie Nader, en el espacio. Majestuoso se desliza por la órbita, tocando por sus parlantes chiquitos uno de los grandes éxitos de Julio Jaramillo –aclaración: esta es mi propuesta así que no me venga con detalles técnicos de que en el espacio no se escucha nada o que el Pegaso no tenía parlantes, este es mi screenplay, yo he de ver–. Como decía, se le ve flotando ahí por el cielo, en cámara lenta para efecto más dramático –y para darle tiempo a sentarse a la gente que se quedó comprando el canguil y que se perdió los trailers– y se va L'escalier // 27


iluminando. La intensidad de la luz en el Pegaso aumenta, como que algo se acercara. La cámara le va dando la vuelta al satélite, hasta que se observa que la luz es de un meteorito que se esta acercando en curso de colisión con el Pegaso. Se acerca cada vez más y más. Nuestro Juramento sigue sonando y la luz envuelve el satélite mientras la bola de fuego pasa de largo, sin hacerle nada al satélite, ignorándolo totalmente como ignoró al resto del mundo mientras en el país nos volvíamos locos por el cubito. El meteorito ingresa a la atmósfera, y se convierte en una bola de fuego más grande. Al mismo tiempo, el Pegaso se choca, suavito, con una lata de atún que uno de los cosmonautas rusos dejó allá en los 70, explota cual castillo del Septenario. La toma cambia a una noche tranquila en Cuenca, se ve a los carros en la autopista, andando a 50 km/h. De pronto, el cielo se ilumina y se ve una bola de fuego que les rebasa a alta velocidad, casi a 80 km/h. La gente se detiene, algunos sacan sus teléfonos celulares y tratan de tomarle fotos. Lamentablemente el instragram se demora mucho en abrir entonces no les queda de otra sino tomar fotos de un horizonte que se ilumina momentáneamente y una columna de humo a la distancia. #Humo, #Ovni #Birri-birri, #estanochetejuroquenoestoyborrachoviendo huevadasenelcielo y #alcaparra son los hashtags más usados esa noche. La Policía Nacional y los agentes de tránsito también vieron el objeto cruzar el cielo, pero aún están en shock por lo del carro que bajó la escalinata, así que no le hacen mucho caso y se dedican a seguir viendo lo que el musgo crece. Aquí hacemos un zoom medio «filosófico» al musgo, para que no se pierda el saborcito dramático de la película. En la siguiente escena, la cámara hace un paneo de un sembrío en San Joaquín, donde se observa la columna de humo que quedó del choque con una luz pulsante al fondo. La toma vuelve a cambiar, se observa una criatura humanoide de aproximadamente 1.65m de altura, con los ojos saltones, varias venas en la frente y un color de piel entre rojo y morado, cubierto de una brillante capa de sudor, y que emite extraños 28 // L'escalier

sonidos. Parece estar sumamente adolorido, sus agonizantes quejidos aumentan en intensidad hasta darle paso de pronto, a un gemido casi orgásmico. Su mirada está llena de alivio. En ese momento, un taxista –que cree que está bien poner las luces de stop y parar a hacer sus necesidades en media carretera, al lado de la chacra– se levanta el pantalón y se sube al carro. ¡Longo más para puerco, carajo! Pero bueno, la cámara continúa su paneo y ahora sí se enfoca en el cráter de donde sale un ser humanoide, esta vez uno de los clásicos extraterrestres grises con los ojos saltones, caminando a través de la chacra para salir en medio un terreno casi baldío donde se observa a un grupo de gente que hasta hace un ratito nomás estaba jugando un intensísimo partido de ecuavoley. El extraterrestre se emociona, con cara de «yo vengo en paz y quiero compartir mi conocimiento con la humanidad» –no estoy seguro como es esa cara, pero voy a hablar con los de los Clowdenstinos, esos manes son unas balas con eso– y se presenta al grupo diciéndoles: – que hubo mijines, vengo en paz – pero con un acento más como del sur de Wachitey. Al escuchar esto, uno de los presentes se levanta y procede a decirle algo que la cámara no capta. La cámara se aleja y todo se pone en cámara rápida – así con las estrellas moviéndose rapidísimo para indicar que el tiempo pasa –. Volvemos al grupo de gente, donde ahora vemos que todos están de pie tratando de darle «una tapita» de Pecho suco al visitante. – Vos no te has tomado uno conmigo – dice uno de los jugadores mientras a la fuerza le hace tomar el aguardiente al visitante. Zoom dramático a los ojos del extraterrestre. Zoom más dramático a las neuronas del alien – así como al comienzo de Fight Club– mostrando cómo empiezan a reventar como canguil con destellos de monigote de año viejo. Algo así como que Michael Bay estuviera dirigiendo el cierre de Corpus. La cámara sale de nuevo con


un zoom out igualmente dramático y vemos cómo el visitante se estruja, como cualquier persona a la que le dan Pecho suco a la fuerza, y empieza a convertirse en una masa sin forma ni control sobre sus acciones, como cualquier persona a la que dan pecho suco a la fuerza. Todo se pone negro y se escucha un desgarrador grito que dice «¡Aguanta, oye, no me muerdas!» La cámara salta de nuevo. Un hombre se retuerce en su cama, pateando espasmódicamente y con intensidad las sábanas de Star Wars: El Imperio Contraataca edición especial. También se puede observar cómo unas manos estrujan desesperadamente un peluche del Capitán Kirk. Algo murmura entre dientes, algo que no mismo se logra entender. De golpe, el hombre se sienta, como resorte, bañado en sudor. La luz de la lamparita de noche del dedo de ET ilumina

tenuemente su rostro. Se observa la angustia y desesperación en sus ojos. – ¡Están aquí! ¡Se jodió!– balbucea Jaime Rodríguez… Hasta aquí le tengo. Aún no logro convencerle al J.J. Abrahams a que me acolite con la producción y el Guillermo del Toro no me responde aún la solicitud del Facebook. No me he atrevido todavía a mandarle la invitación al Sebastián Cordero a que dirija, pero ya uno de estos días me pongo bien los pantalones y lo hago. Solo falta atar estos cabitos sueltos y de ahí sí, a mandarles el screenplay a los posibles actores. Hablando de actores, ¿será que la Sharon quiere participar en el proyecto? Es perfecta para el poster cincuentero que tengo en mente.

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ilustración por Paola Lofruscio


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Roberto Frisone fotografías por Patricio Burbano

Tres años atrás, tuve la oportunidad de asistir a una muestra de cine ecuatoriano. Los efectos visuales de un cortometraje en el que había un increíble trabajo artístico fueron algo que me sorprendió muchísimo. Una de las escenas mostraba cómo se derretía el ojo del personaje; fue sin duda a partir de esa semana –casualmente y sin saber mucho del cine que entonces se producía en el país– que mi percepción del séptimo arte cambió por completo, y mi curiosidad sobre el tema fue creciendo constantemente. La impresionante capacidad que tiene el cine de contar historias y envolvernos en ellas requiere de todo un equipo de trabajo tras su realización. Al hablar de la dirección de arte de una película, nos referimos a uno de los muchos departamentos que deben reunirse para llevar a cabo una producción cinematográfica. En nuestro país, se está dando apertura al cine, de modo que hay algunas figuras conocidas en el medio que hacen posible que tengamos, como espectadores, una buena experiencia a la hora de ver un filme hecho en el Ecuador. Roberto Frisone es un reconocido director de arte en el Ecuador, quien, se ha dedicado de forma

casi exclusiva a la empresa cinematográfica en el país, y también ha participado como diseñador gráfico, diseñador de arte, ilustrador, escenógrafo y fotógrafo para empresas publicitarias en Lima, Asunción, Florencia y Quito. Aquí compartimos con ustedes el emocionante diálogo que tuvimos con Roberto: ENTREVISTA ¿Quién es Roberto Frisone? Vivo en Ecuador desde hace 29 años, casi treinta, estoy casado y tengo 2 hijas, me dedico a la dirección de arte, y me encanta trabajar L'escalier // 31


en cine. He trabajado también en teatro y amo las artes plásticas, siempre he sido muy cercano a ellas y al trabajo de dirección de arte. Muchas de las investigaciones que hago, están más relacionadas a las artes plásticas que a las cinematográficas. El cine es un conjunto de artes, entre ellas las plásticas, que son las más cercanas a mí. Seguramente la plástica se aplica al cine desde la dirección de arte. ¿Qué fue lo que inició su deseo de trabajar dentro de la dirección de arte en el cine? No ha sido una decisión mía, ha sido una serie de cosas. A los ocho años yo quería ser escenógrafo, y en la vida no he sido escenógrafo. Al momento de mi actividad, como te he dicho, he intentado más con el diseño gráfico, y era director de arte gráfico. He empezado por ahí con la dirección de arte. Incluso he llegado a diseñar sacos de moda –de alta moda–, he diseñado relojes… me he paseado mucho en el campo del diseño. También he pintado, y he hecho muchas experimentaciones con el arte óptico que ha sido la que me ha ayudado muchísimo para entender las dimensiones de los espacios en las artes cinematográficas. Ahora, como te dije, con lo relacionado al cine, fue por casualidad, por cosas… Me he relacionado con cine porque me encanta hacer cine, no ha dependido de mí, sino de la cantidad de veces que he trabajado en ello. ¿Cuál fue su motivación para venir al Ecuador? Mis papás eran italianos. Yo nací en África, he vivido veinte años de mi vida en África y después en Italia donde estudiaba artes en Florencia. Vine aquí desde Florencia. Lo que me ha traído acá: casualidad. También soy muy dadaísta, la casualidad es parte de mi vida. ¿Ha trabajado en alguna producción cinematográfica fuera del Ecuador? En Budapest, con un director alemán. Estuve allá pero finalmente no filmamos la película. ¿Cine fuera del Ecuador? No. Las treinta y seis películas las he trabajado aquí. ¿Con producciones internacionales? He trabajado con directores alemanes para producciones alemanas, norteamericanas y españolas. Directores alemanes y holandeses han filmado varias 32 // L'escalier

veces, y siempre trabajé en el departamento de dirección de arte. En algunos casos también he hecho escenografía, en Proof of life, trabajé como escenógrafo, el director de arte era italiano, la producción norteamericana y el director también. ¿Cuál es el factor más importante que lo lleva a trabajar dentro de una película? Hay que llevarse bien con el equipo, especialmente en el departamento de arte, porque es un trabajo que está sujeto a gustos, cosa con la que no estoy de acuerdo. Al hacer una publicidad alguien dijo «eso no me gusta»; en cambio, yo creo que la dirección de arte tiene que responder y reforzar. Por ejemplo en una película, la dirección de arte refuerza las ideas del guión, entonces cuando estamos trabajando una película lo hacemos todos, de todos los departamentos, en función de la idea del filme. Puede que el director de una historia de terror le de vuelta para hacerla cómica. Hemos visto eso en varias ocasiones; finalmente es el director quien dice cómo quiere llevar la película, y el equipo está trabajando con él. Lo que hacemos es producir todos juntos para que la película sea la mejor película del mundo, siempre se trata de actitud. Hay veces en que llegas a pelear, pero no por ideas, sino por lo mejor para la película. El cine es una cosa rarísima. Creo que los individuos que trabajamos cine somos parte de un animalario, somos animales especiales, sea director, director de arte, eléctrico, sonidista, actor... No tenemos horarios, trabajamos en calor o frío. Tenenmos que solucionar cualquier problema, haga sol o llueva. Me ha pasado muchas veces que en el departamento de arte hay gente que nunca ha trabajado en cine, porque son carpinteros o son albañiles y vienen y te dicen: «A este ritmo… no gracias. Me voy. ¡Chao!» Entonces no están ahí. Yo no tengo problema en tener gente nueva, intento tener las cabezas y hay cabezas que me gustan más que otras, pero no siempre puedo trabajar con las que prefiero. Yo sé exactamente que las cosas tienen que salir bien, por lo tanto, si hay una falla por ahí, doy los últimos toques


en las escenografías y los montajes. Aunque prefiero llegar con el equipo hasta el final, si hay una persona que no funciona o me lo dice, o lastimosamente me toca decirle que se retire. Además, pienso que todo el mundo se enamora del proyecto, que si se retiran es porque no sentían el proyecto como lo sentía yo. En este trabajo lo importante es la actitud, porque trabajas bajo el sol o en la lluvia y con el objetivo de hacerlo bien. Si yo veo que uno se para porque llueve, mejor que se quede; no puede ser, todo mi equipo tiene que trabajar a la par. Siempre somos equipos pequeños, entonces a veces tienes a uno haciendo más que otros. Por eso, si uno no funciona, los otros tienen que hacer su trabajo y el grupo se sobrecarga. Un trabajo mal hecho necesita ser hecho de nuevo y nosotros estamos luchando por una plata, por un tiempo y una cantidad de gente que se apasiona en el trabajo. Creo que todos deben responder de igual forma.

¿En cuántas películas ecuatorianas ha participado como director de arte? Hasta ahora, he trabajado en treinta y seis películas. Van a ser treinta y siete. ¿Cuántas personas conforman su equipo? En el departamento de arte hay un director de arte y el resto del equipo formado por un escenógrafo, que es la persona que se encarga de las construcciones; una persona en vestuario, diseñador de vestuario, y una persona en utilería que aquí hace también decorador, pero normalmente debería haber una persona que se encargue de mobiliario, una de utilería, y otra del maquillaje; esos son las cabezas de equipo. No siempre hay un número fijo en el equipo. Yo he conseguido escenografía en plástico, madera, vidrio y bloque, y en cada una de las áreas hay diferentes profesionales: en el equipo hay un carpintero, normalmente habrá un asistente de carpintero y en una obra grande serán cinco carpinteros. Por ejemplo, ahora, en esta película L'escalier // 33


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que voy a trabajar en noviembre, tengo un equipo corto: los personajes de la película son cinco nada más, un poco de extras y en cuanto a las locaciones, hay dos de interiores y todas las demás son exteriores. Ahora, yo mismo voy a hacer dirección de arte y escenografía, tengo una vestuarista, mi utilera, decoradora y maquilladora, y supongo que vamos a trabajar con unos cuatro o cinco asistentes. Seremos un equipo de arte de nueve, diez personas máximo. Yo he llegado a trabajar con un equipo de hasta ciento veinte personas, todo depende de la producción y de la cantidad de trabajo que hay que hacer. ¿Qué problemas relacionados a su área se presentan dentro de la realización de una película? A veces hay problemas puntuales. Por ejemplo, en «El Señor Valdemar» [La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Carlos Andrés Vera], cuando el doctor habla con el secretario, nosotros estábamos en un espacio cerrado, sin ventanas, porque claramente [el doctor] era un condenado a muerte. Se escogió esta locación que para mí era perfecta, pero necesitábamos poner una fuente de luz porque se tenía que poder ver. Resulta que estaban en 1872 en Quito y entonces pensamos en que necesitábamos una lámpara de petróleo, que había en la época y que era bien complicado encontrarla. Y fue complicado. Lo que me propuso la persona de utilería era una lámpara Petromax, así que hice una investigación sobre las Petromax y eran de 1902, por lo tanto no podía haber una en 1872 en Quito. Ese fue un problema grave porque seguíamos buscando. Claro, podíamos recurrir a la típica antorcha metida contra la pared pero tampoco era la solución, porque el director de fotografía me pedía una fuente de luz que estuviera entre los dos personajes. Al final, hay ese tipo de problemas. En el cine norteamericano, no se hacen mucho problema porque tienen suficiente dinero y pueden hacer construir una [lámpara] si quieren; para nosotros, era una película de presupuesto limitado. La producción gastó bastante dinero para nuestro medio, por lo tanto la teníamos que conseguir o inventar otra

solución. Otra solución era usar velas, pero no hubiera sido lo mismo, las velas hubieran sido un recurso sólo si no hubiéramos encontrado el otro. De todas maneras, cuando pienso en una idea, yo estoy muy acostumbrado a pensar en un plan B, y si es posible un plan C y D, y todas las posibilidades. En Ecuador, al hacer cine, el problema grandísimo que tenemos, – especialmente en el departamento de arte que es bastante complejo– se refiere siempre a la falta de dinero. La mayoría de las veces, al pensar en una idea, una mejor solución y poderla realizar, estás pensando en cosas caras. Una cosa que sí creo: no transgredir la idea óptima. La tengo que realizar, la quiero armar, entonces busco llegar al resultado. Yo estoy en contra de que una película sea mala porque no ha habido dinero. Si no hay dinero, no la haces; eso no significa, que si hay poco dinero no se pueda hacer. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto a John Malkovich? Bueno, hay una gran cantidad de películas en las que él ha trabajado. Pero poco como director y creo ha hecho solamente un largometraje, en el que yo tuve la suerte de trabajar en la dirección de arte en Ecuador. Todavía recuerdo con emoción cuando Malkovich vino a buscarme en dos ocasiones para agradecerme por el trabajo. Yo empezaba a volar cuando Malkovich me agradecía. Siento como que él es un grande y yo no soy nadie; que él me agradeciera me hacía sentir bien. ¿Qué diferencia hay entre participar en una producción ecuatoriana y una extranjera? En otros países, tienen menos limitaciones y más guía cinematográfica, porque nosotros somos nuevos; hasta finales de los años 80 no había escenografía, ni siquiera publicidad. Somos un país nuevo en esto, estamos todavía naciendo, pero yo creo que lo estamos haciendo bien. El problema principal es que todavía no tenemos una base sólida, entonces aún no hay inversión en el cine ecuatoriano.

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¿Hay alguna anécdota que le gustaría compartir con nosotros? Tú comentabas de Valdemar; yo le tengo mucho cariño. Por un lado está el recuerdo de los amigos que lastimosamente ya no están con nosotros que son Manuel Calisto y además Valdemar [Octavio de Barros]. Recuerdo por ejemplo, el pus que sale de los ojos [de Valdemar]; ese momento estábamos trabajando cinco personas en arte, cada uno tenía su parte: eran dos con el movimiento de los ojos, una persona que expulsaba el pus y dos chicos expulsaban la sangre.

se mezclan todos los departamentos y cada uno aporta. A partir de este diálogo que tuvimos , las cosas se han ido formando, pero si no hubiera un entendimiento entre las tres áreas sería difícil. Creo que congenié mucho con Camilo Coba que tiene la mitad de mi edad. He trabajado con él; lo he conocido como director; he trabajado en algunas películas con él como fotógrafo; entonces estamos directamente relacionados. Es muy importante trabajar con personas que te entiendes, en un ambiente que se puedan aportar ideas. Para mí, la película depende de con quién trabajo.

De lo que he visto, me parece que un buen actor necesita de un buen director. Un mal director puede hacer malo a un buen actor y también un buen editor puede mejorar una actuación. Creo que en el Ecuador, en un poco tiempo más ya se estarán perfilando más directores y me parece que hay escuelas de calidad.

¿Cuál es su visión del futuro del cine Ecuatoriano? Verás, yo creo que en Ecuador ya tenemos un nivel bastante alto. Cuando han venido acá producciones internacionales, siempre se han quedado encantadas con el trabajo del equipo ecuatoriano: desde los electricistas hasta asistentes de cámara, de dirección, de producción… El trabajo que hemos hecho siempre ha sido valorado muchísimo por las producciones extranjeras. Eso significa que técnicamente estamos bien, al mismo nivel que técnicos internacionales.

¿Hay alguna inclinación a alguna temática en especial? No, un director de arte puede participar en cualquier tipo de película. No veo limitaciones en cuanto a algún argumento de la película, puede ser de terror, cómica o lo que sea; yo no siento que tendría limitaciones. Las limitaciones son más en las relaciones interpersonales, porque trabajar en una película es un trabajo de equipo. No es como un pintor que se sienta delante de su tela y se pone a pintar y está ahí con los colores; en una película no. Como te decía, es un conjunto de artes que se han ido reuniendo primero con el teatro y luego con el cine porque es más complejo, por todo esto, te decía que la relación con dirección, con fotografía… son las que podrían eventualmente limitar la participación o no. Es muy importante entenderse con el director de una película, con el fotógrafo de una película. ¿Estás trabajando actualmente dentro de algún proyecto? Ahora estoy en una película con Pablo Arturo Suárez, es su primer largometraje. Voy a trabajar con Camilo Coba como fotógrafo y ya tuvimos la reunión para la lectura del guion. Es ahí donde 36 // L'escalier

texto y entrevista por Cristina Flores


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Sebastián y la Banda Fantasma por María José Martínez fotografías por Sebastián Narváez

Sebastián Pita, o como lo conocemos muchos de nosotros, Sebastián y la Banda Fantasma, llega pisando fuerte y pretende seducir a todos con su música y melodía. A pesar de tocar solo, mantiene este nombre que refleja el apoyo que recibe por parte de todo su público: «Ellos son los fantasmas de mi banda», nos dice. Siempre rodeado de música, desde muy pequeño le llamaban la atención muchos instrumentos musicales, entre ellos la guitarra. Fue así como despertó su curiosidad por componer y cantar; no es una sorpresa teniendo en cuenta que en su familia hay músicos como su hermano mayor, Ricardo Pita.

canciones para sanar nuestra alma y llenarla de esencia positiva. Su música ha pasado por varios procesos, muchos de ellos influenciados por lo que más le gusta, la psicología, la espiritualidad y otros artistas locales como la banda Niñosaurios, Víctor Andrade y su hermano Ricardo.

Sebastián y la Banda Fantasma cuenta en la actualidad con un primer álbum: Hermana Sombra, con canciones como «Cuando vendrá», «¿Oyes Dios?», «Hoja al viento», «Antártida»y otras que las podemos encontrar en Soundcloud.

Espontaneo y natural, al día siguiente de su llegada a Cuenca, Sebastián Pita empezó hacien-do lo que le gusta más: compartir su música, nada más ni nada menos que con guitarra en mano y subiéndose a los autobuses de la ciudad para llenarlos de buena vibra y alegría. «No está nada mal ganarse unas moneditas doradas haciendo lo que más me gusta, mi arte», nos decía.

La mayoría de sus temas están basados en experiencias personales y vivencias del alma. «Mi música tiene un enfoque introspectivo», dice Sebastián, quien también comenta que son

Anécdotas y risas son los rasgos característicos L'escalier // 39


de nuestro músico cantautor Sebastián, quien nos deleitó con sus canciones y su carisma durante toda la entrevista, así que ¡pónganse cómodos, que empezamos ya! ENTREVISTA ¿Hace cuánto tiempo empezó tu carrera como compositor y solista? Como compositor, cuando tenía 13 años, y como solista cuando tenía 16. ¿Qué te motivo a seguir este camino? En la vida, la verdadera motivación es aquello que sientes más. Yo tengo una visión personal de las cosas: siempre sentí más la música y jamás dudé que ese era mi camino. Entonces,¿tu música está basada en experiencias personales, familiares…? Sí, totalmente. Por ejemplo, cuando hago una canción, siento una melodía y expreso lo que tengo dentro, es como que me conmuevo. Siento que voy hacia adentro, descubriéndome y compartiendo un sentimiento sacado de la música. Es una sensación que se puede compartir. ¿Qué influencias has tenido en tu trayectoria musical para definir a tu música como folk experimental? Víctor Andrade fue una gran influencia para mí, es el cantante de la banda Niñosaurios. Él me inspiró mucho para que el arte se vuelva mi camino –seguro se reiría si escuchara lo que estoy diciendo, pero es cierto–; y mi hermano Ricardo Pita, por supuesto que sí, siempre estuve cerca de él, escuchando su música. En mi familia, hubo muchas raíces musicales, así que desde muy pequeño estuve en contacto con la música y con la guitarra. En mi casa, había como 8 guitarras y yo a los 6 años agarraba una y me ponía a jugar; pero primero toqué piano. Osea, siempre estuve envuelto en la música por mi familia. Soy muy comprometido con lo que hago, con lo que siento, con mi música, con mi arte… Desde muy pequeño, sentí que esto era lo mío. 40 // L'escalier

¿De dónde nace el nombre Sebastián y la banda fantasma? Sinceramente, todo empezó porque un día yo estaba con mi música y no encontraba músicos con los que pudiera tocar porque no había conexión, y estaba medio bajoneado porque no tenía un nombre. Le conté esto a un amigo y me dijo: «Oye, y por qué no te llamas “Sebastián y la banda fantasma” y tocas tú solo». Justamente en ese tiempo, [yo] estaba leyendo muchos libros de psicología y temas emocionales como los fantasmas y dije: «¡Perfecto!». Para mí, lo fantasma hace alusión a una metamorfosis. Por ejemplo, en Quito toqué con una banda de músicos de nivel; ahora toco con unos huaquis– así se les dice a los artesanos en Perú–que no han estudiado [música]y yo tampoco; pero sentimos la música, la conexión de hermanos que salimos a trabajar está ahí. Esta mañana, estuve cantando en buses, eso me gusta, eso le da vida al músico, hace que la música sea espontánea y que el mensaje sea siempre positivo. El compartir con gente transparente, eso me mantiene al día. Lo que gano en mis conciertos lo ahorro para mi disco. Hay mucho dinero en la conciencia del mundo y a veces a la gente le cuesta soltar el dinero. Para mí, la «banda fantasma» son todos, toda la gente que me apoya, la gente que me aplaude. Los fantasmas son energías emocionales, el aplauso de alguien, alguien que apoya la música independiente… así que todos somos la «banda fantasma», incluso ustedes con esta entrevista. ¿Has tocado en diferentes ciudades del país? Sí, en escenarios en Guayaquil, Quito y ahora Cuenca por primera vez. He tocado en varios lugares. ¿Sientes que tu música ha tenido una buena acogida?¿Te sientes apoyado por el público? Llegué acá [a Cuenca] sin un centavo y no había muchos lugares para tocar; quizás por falta de costumbre, no sé. Me fui al parque Calderón y comencé a tocar. Vi a la gente relajada, disfrutando del día. A esa gente quiero llegar. Para mí ese es un ejercicio: compartir el arte por amor al arte. Bueno, termino de tocar, se me acerca una chica y me dice: «¿Tú eres


Sebastián, el de la banda fantasma?». En la vida me había pasado eso. Eso me llegó al corazón. ¡Chuta, increíble! ¿De dónde viene el nombre de tu primer álbum Hermana sombra? Esa es una historia muy interesante para mí. Mi música ha pasado por varias etapas y esta es una nueva. En la vida, lo más lindo es lo más sencillo. Hermana sombra es el tomar conciencia de una ausencia de luz en ese momento. Hermana sombra es un reto artístico de sanación. Por eso, ese álbum tiene una canción que se llama «Cuando vendrá». Es la historia de un demonio que pide compasión, pero habla de mí en cierto aspecto. Pero bueno, un demonio que pide compasión es una forma de rendirse al «no crecer» pero sentir igual. Ese es el contenido sentimental de la canción. Luego está «¿Oyes Dios?» que habla del inicio de una búsqueda espiritual, que quizás uno no está listo para recibir…pero ahí está la intención. Es como

jugar a las escondidas con tu alma; como que estoy buscándote y buscándote y sientes que hay algo ahí; pero en verdad eres tú que todavía no estás listo. Luego esta «Hoja al viento»–por la que tengo ese tatuaje en mi brazo–que habla un poco de mi vida, de esta libertad consciente [que consiste en] ser libre pero no perderte en la libertad, ser consciente de que eres como una hoja a la que el viento la lleva a cualquier lugar y que tienes que tener sabiduría interior para saber cómo es el camino, para entender, para descifrar las cosas. Después esta «Antártida» que deja el camino abierto a lo que viene; todo lo que hago lo hago con mucha visión. «Antártida» es una expresión de amor muy fuerte y dice: «Vas a ver, mi amor, cada vez que cierres los ojos»; puede sonar como una canción de amor pero la hice para mí. Es decir que el amor está dentro tuyo y tú lo vives en la medida en la que lo quieras sentir. «Yo no encontré el camino, el camino me encontró a mí». L'escalier // 41


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¿Tienes miras internacionales? ¿Te ves compartiendo escenarios con otros grupos? Cuando estoy trabajando, tengo que controlar el exceso de pensamiento y tanta energía que tengo con mi arte; si la aprecias demasiado, se vuelve como el amor excesivo. Pienso que todo se va dando paso a paso, metas a corto plazo. Por ejemplo, hoy voy a tocar en Inca Café y lo voy a hacer como hago todo: con pasión. El plan es hacer lo que estoy haciendo: grabar. Tengo mi material formalizado para que la gente me encuentre. Toco donde sea y digo mi nombre para que la gente me encuentre en internet. Voy a hacer esta vuelta y luego voy a agarrar mi guitarra al hombro, mi mochila, mis discos y me voy. Me voy porque hay mucho que quiero aprender y hay mucho que el mundo me puede enseñar. En Colombia tengo un amigo que me ha invitado para aprender musicalmente de su cultura –una cultura de ciudad, una cultura de pueblo–, de su música folclórica; y en Perú, igual. Una vez que estoy allá salen contactos y así... Aquí encontré músicos con los que estoy tocando y ninguno de ellos es de Cuenca, todos son de afuera, de otros países. Me imagino que eso va a pasar en otros países. Las fronteras son un límite imaginario, son la tierra que es como una cancha donde puedes estar. Un día me dije: «El artista vive de su arte, y yo vivo de mi arte», arte lo que hablo, arte lo que digo, arte lo que pienso, arte lo que soy: buena onda, sinceridad… Finalmente, recomiéndanos algo que te guste, cualquier cosa que pienses que debe ser conocida por nuestros lectores (no necesariamente música). Les sugiero nunca subestimar. El arte es arte, el que comprende aprende... Si somos gente que genera energía y la sentimos cuando el otro la siente, entonces el arte que es para todos, se convierte en vida... Cada uno encuentra lo suyo a su tiempo; hay quienes sufren por lo que no comprenden. Convertir su arte en sanación, vivir su arte: ¡esta es la meta del artista! Buscar adentro [de ti] es lo que te hace bien. Ser libre es saber qué te ató tanto tiempo a no serlo… Les recomiendo ser un desconocido en algún lugar, sentir buena energía y compartirla. L'escalier // 43


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f. archivo Xavier M端ller


Xavier Müller Al echar un vistazo al panorama artístico y cultural del país, emergen enseguida los nombres de algunos actores claves: el de Xavier Müller es uno de ellos. Este artista quiteño definitivamente multifacético, ingresó en la escena de la música independiente en 1998, año en el que su banda de punk, Tanque, grabó su primer álbum; también es productor e ingeniero de sonido en GRABA Estudio, donde ha trabajado con varias de las bandas más importantes del país como Sudakaya, Rocola Bacalao, Pulpo 3 y Descomunal (si no nos cree diríjase al artículo de la sección Caleidoscopio). Además, es un gran fotógrafo (pueden revisar su trabajo con Guanaco Mc aquí) y artista plástico. Aunque cualquiera de estas actividades merecería un acercamiento, en esta ocasión nos interesó el trabajo que Xavier realiza en el mundo del cine como compositor de bandas sonoras. Su primera experiencia en un largometraje fue con Esas no son penas (2006) de Daniel Andrade y Anahí Hoeneisen. Ahora, le propusimos que nos cuente sobre la experiencia de trabajar con el director Juan Sebastián Jácome en la emocionante coproducción ecuatoriana-panameña, La ruta de la Luna (2012), cuya postproducción se realizó enteramente en Ecuador y se estrenó comercialmente en octubre de este año. ENTREVISTA ¿Podrías presentarte, contarnos sobre ti? Soy Xavier Müller, ingeniero de sonido, productor y compositor de música para cine. He hecho algunas cositas, el último proyecto que hice es La Ruta de la luna en el que colaboré con algunos otros músicos de Ecuador.

¿Podrías contarnos más sobre tu relación con el cine, tus trabajos previos? He hecho música para algunos cortos: Trinchera de Daniel Andrade, Emilia de Carla Valencia, Esas no son penas de Daniel Andrade y Anahí Hoeneisen. Estoy trabajando en el nuevo largometraje de ella [Anahí] que se llama 87 y tiene música de los ochentas; poco a poco van saliendo más cositas aquí. Cuéntanos un poco sobre La ruta de la Luna ¿Cómo fue la experiencia, el proceso de composición de la banda?¿En qué consiste, digamos…cómo funciona? Bueno, el director, Juan Sebastián, tenía la idea muy clara del sonido que quería. Él es una persona que tiene clara la cuestión visual, musical, sonora; te transmite muy claramente lo que quiere. Él quería que esa onda nostálgica de lo visual, sea igual en lo musical. Claro, su idea era hacer música como mambo viejo, chachachá, alguna cosa que se oiga tropical, caribeño y viejo L'escalier // 45


para que, [los espectadores] se conecten con el papá y con una época. Es interesante ver como algunas de las últimas películas ecuatorianas han utilizado también bandas sonoras de música ecuatoriana. ¿Crees que la industria y la calidad están evolucionando? Sí, claro que sí. Por ejemplo, en este proyecto, se dio el chance de tener más músicos. Me reuní con integrantes de Don Medardo y sus Players; claro, nos pusimos a trabajar y sacamos el Combo Bucanero que dice la película que somos. Éramos unas 7 personas. Fue chévere sacarlas a las canciones y «sabrosearles» un poco, porque los manes tienen eso en la sangre desde hace años atrás. En el cine ecuatoriano reciente –La ruta de la luna, Mejor no hablar de ciertas cosas, Sin otoño sin primavera–se ha utilizado mucha música ecuatoriana, ¿cómo lo ves? Las películas que tú mencionas son prácticamente musicales, giran en torno a una banda. Es bacán que se rescaten esas cositas del país; en el caso de Mejor no hablar de ciertas cosas hay un montón de esa frustración: la frustración musical de esa persona. El tema de la música[en esa película] es lo más importante. Cada vez se confía más en el trabajo de la gente aunque muchos somos autodidactas y nos vamos educando en el proceso. ¿Cómo ves la recepción de los productos culturales nacionales por parte del público del país? ¿Hay un cambio de actitud del público frente a lo ecuatoriano de un tiempo hasta ahora? Yo creo que sí, antes ver una película ecuatoriana era una novedad y todo el mundo decía:«no está mal para ser ecuatoriana». Hoy, eso ha cambiado un poco, se ven muchas películas ecuatorianas en el cine, como que se mezclara entre todo lo que está saliendo. ¿Cuál es la importancia de la banda sonora en una película? Hay películas que ni siquiera tienen banda sonora y funcionan súper bien. Hay este estilo, 46 // L'escalier

el «Dogma 95»: nada de música que no esté en el lugar y funciona súper bien. Hay musicales que funcionan. Creo depende mucho de la película, en el caso de La ruta de la luna funciona de una forma nostálgica y ayuda a sumergirse en ese ambiente, en esa atmosfera que te hace nostálgico como ese señor que está en sus últimos días de vida; como recordando con la música, cómo se le botaban las chicas. La música te mantiene en esa nostalgia durante toda la película. ¿Qué banda sonora ya existente te hubiera gustado crear? ¡Buena pregunta! Creo que Whisky, de Uruguay. Es parecida al sentido de La ruta de la luna por eso de la nostalgia. Tiene que abarcar una carga nostálgica muy grande del pasado y mostrarla en un fragmento de tiempo muy pequeño; la música está muy bien hecha. No creo que la hubiera hecho mejor, pero me habría gustado. Pienso que la actuación en esa película es alucinante y me encanta tratar de seguir la actuación con la música. Muchas veces, la buena actuación inspira para hacer cosas bacanes. ¿Algo más que quieras compartir? Hay unos videos en la página del making off aquí en el estudio. El proceso para que suene viejo fue ese. La única forma para lograr que suene viejo, fue grabarlo de esa forma: lo hicimos todo con micrófonos de ribbon [micrófonos de cinta] y mezclado analógicamente. Es así como se hacía antes, y además esto permitió que no se escuche cercano sino como si se estuviera en un cuarto. También hubo investigación en el sonido. Finalmente, recomiéndanos algo que te guste, cualquier cosa que pienses que debe ser conocida por nuestros lectores. No sé si lo han sacado, es cuencano. Luis Verdugo es el señor que hace los pianos. Este señor está en el underground, pero construye los mejores pianos de cola del Ecuador, y creo que de Latinoamérica. Deberían chequearle más. Aquí en la grabación usamos sus pianos. Es increíble ver cómo trabaja y las historias que tiene. texto y entrevista por Camila Corral


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f. Miggs Bustamante


Julio Jaramillo: Las películas del pasillo por Galo Alfredo Torres Las canciones son parte indesligable del modo de vida. Carlos Monsiváis 1 La «canción» o chanson, desde sus inicios ligada al poema amoroso llamado balada, cuya andadura comenzó en el Medioevo y alcanza madurez en el Renacimiento y el Barroco, hasta codearse, como rondó o lied, con la música de cámara, salón o concierto, tenía que inevitablemente encontrarse con el cine una vez llegado el sonoro. Dado el carácter pasional y lamentoso de la forma «canción» (y sus variaciones), el lugar de encuentro previsto iba a ser el melodrama, esa forma teatral y folletinesca favorita del gusto popular del siglo XIX, también pasional y lamentoso, que exploraba la extrema tragedia (del personaje) y la extrema compasión (del lector) en tramas que exacerbaban el sacrificio y las lágrimas con moraleja final. El inventor del lenguaje cinematográfico, David Wark Griffith, reinventó también el melodrama para el cine; y con El cantante de jazz (1927), no solo nace el cine sonoro, sino también la primera película en que la canción-jazz se funde con el melodrama en clave de tragedia familiar.

2 Que la canción popular entonces (cualquiera que sean sus dominios y fronteras) ha tenido una presencia inconmensurable en el cine a partir de su matrimonio feliz con el melodrama, nadie lo duda. De hecho, el célebre Melodrama musical y el no menos celebrado Cine de cabaret mexicano, de los gloriosos años 20, 30 y 40, son argumento suficiente de la melodización de la pantalla latinoamericana a través de voces que venían de la cantina, el disco y la radio. Gardel, Negrete y Pedro Vargas permitieron que el tango, la ranchera y el bolero llegaran a las salas de cine. Durante las siguientes décadas la historia fue más modesta, aunque allí aparecen las películas de Javier Solís, los mambos de Pérez Prado, las fugas a Hollywood de Carmen Miranda. Hacia los 70 y 80, vuelven a las películas las canciones y sus cantantes. La comedia romántica, con historias de amor que cierran en el altar y el viaje de bodas, fue sazonada con las canciones de Sandro, Leonardo Favio y Palito Ortega. Como ve (y se verá), sin canciones la vida no L'escalier // 49


sería vida, ni el cine sería cine, ni el melodrama sería melodrama. 3 Llegados a la pantalla nacional y a pesar de lo frugal, no hay razón para alarmarse, pues por allí hay noticias alentadoras. Es cierto que para nuestra canción sentimental y para el cantante popular (aquel de guitarra esquinera, cantina, disco y radio, para distinguirlo algo forzadamente del de atril, orquesta y sala de concierto) ha sido difícil llegar a la consagración cinematográfica, consagración en el sentido de cierta memoria no solo sonora sino visual que el cine otorga. Pensemos en Frank Sinatra, Edith Piaff o Elvis Presley. Y es que muy pocos cantantes de la escena masiva nacional han logrado dar el salto épico que va del disco y la radio a la pantalla (aunque hoy los tres estén en red). Cómo voy a olvidarte (2004), de Bernardo Cañizares, es quizá el primer largometraje protagonizado por un cantante nacional. Al «Chino» Segundo Rosero le cabe el honor de haber abierto fuegos con una comedia romántica que, como en casi todas las de su género, el lirismo de sus pasillos sobrepasa con creces la fragilidad de sus guiones. 4 No hay duda sobre el hecho de que una de las películas ecuatorianas más complejas de estos últimos años, Sin otoño, sin primavera (2012) de Iván Mora, es un remozado melodrama. Lo de «balada punk» es delator. Pero, lo suyo es la balada (es la segunda película en la que se rinde un merecido homenaje a ese grande que fue Jinsop), es decir, su nacionalismo musical es más urbano y de clase media, por ello es que el pasillo (la pieza maestra del nacionalismo musical ecuatoriano) no entra en su cuadro. Para rastrear el cine del pasillo hay que ir hacia atrás y hacia la periferia, allí donde este ritmo y otros parecidos se han adaptado al sentimentalismo trágico de la cultura pasional. 5 Julio Jaramillo, el indiscutido Rey del Ecuador, sí ha estado en el cine, aunque dichas apariciones no hayan estado a la altura de su corona. De 1980 es la producción mexicana Nuestro Juramento 50 // L'escalier

(Julio Jaramillo) de Alfredo Gurrola, sobre un argumento de Miguel Donoso Pareja en la que el actor mexicano Martín Cortés interpreta al ruiseñor. Se trata de un biopic en el que J.J., ya en su lecho de muerte, recuerda los episodios claves de su vida. La trama, como es previsible, sostiene la tesis de que el cantante fue un eterno niño enamorado de lo femenino o de que vivió buscando en todas la mujeres a la única mujer. Pero quizá su aparición más fulgurante, aunque no pasó de un clip de tres minutos, ocurre en la también mexicana Fiebre de juventud (Romance en Ecuador, 1966), de Alfonso Corona Blake. En esta película las estrellas son Enrique Guzmán y Begonia Palacios, pero Julio canta para ellos esa melopea eterna del enamorado criollo: el amor siempre está en el lugar equivocado, o ya no está. 6 «Hojas de calendario» es el vals del ruiseñor que los productores colombianos de Tiempo de Morir (1985), dirigida por Jorge Alí Triana, escogieron para su banda sonora. En una atmósfera de western a la colombiana, la voz de Julio es inconfundible. Y hay que suponer que justamente la presencia de esa voz en esa película ejemplifica el histórico mal entendido de atribución: varias leyendas latinoamericanas cuentan que Julio es colombiano (otras pregonan que es mexicano, y aun otras, que venezolano). Y para redundar el equívoco, esa misma voz canta el pasillo «Romance de mi destino» en otra película también colombiana de aquellos años, Milagro en Roma (1988), de Lisandro Duque. Quiero suponer que esas fallas de atribución se han originado, en parte, por la ausencia de un cine nacional que reponga en imágenes las historias de sus ídolos populares. Julio Jaramillo y muchos otros (Carlota Jaramillo, Gonzalo Benítez, Rosalino Quintero) están esperando que el documentalismo y la ficción, de hoy y de mañana, les pongan esa corona que solo una película puede darles. Y por sobre todo, no hay que olvidar que el cine tuvo, tiene y tendrá dos inagotables armas para seducir el corazón humano: el melodrama y la canción romántica.


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ilustraci贸n por Gabriela Corral


La bendición de la lectura en 35 mm por Isabel Aguilar Jara Tenía como 16 años y por decisión de mi profesora de literatura de ese entonces, comenzaba a desayunarme la novela ecuatoriana. Huasipungo de Jorge Icaza Coronel fue la elegida sin saber que a partir de ella, las cosas ya no serían las mismas. Esta obra fue la primera que logró perturbarme y me hizo sentir esa necesidad de ir a la cocina por algo de tomar, como quien uno respira en medio de la densidad que está viviendo entre página y página. Cada cinco o seis párrafos, cerraba los ojos y una secuencia de imágenes cargadas de todo tipo de sentimientos pasaba frente a mí. Siempre quise imaginar el rostro de Andrés Chiliquinga; sentir la impotencia de su ira y de sus lágrimas; conocer su olor… pero me quedaba únicamente con ese particular olor de los flacos libros de la Colección Antares; ignoraba que trece años antes de que yo naciera, Gustavo Guayasamín ya se había perturbado también, creando así !El cielo para La Cunshi carajo!, un trabajo audiovisual basado en los últimos capítulos de Huasipungo y considerada la primera adaptación cinematográfica de un texto literario ecuatoriano. A partir de esto, el guión adaptado tomó una fuerza imparable dentro de nuestro país. Si bien dicen que las mejores películas adaptadas a partir obras literarias, no son generalmente fieles, por ser el cine y la literatura lenguajes distintos, la complejidad de escribir un guión a partir de un texto literario constituye un indiscutible desafío. La metamorfosis de una obra en otra es justamente eso: generar cambios audiovisuales que rompan la barrera relativa existente entre la

imaginación y la realidad, propia al momento de leer un libro. Y es que para transportarse dentro de una obra literaria hace falta cerrar los ojos… para vivirla en fotogramas, basta con abrirlos. El cineasta lojano radicado en Quito, Camilo Luzuriaga, ha sido quizá el realizador que más retos se ha impuesto al apostar casi todas sus producciones a obras literarias desde su primer largometraje, La Tigra (1990), en el que intentó mantener el realismo mágico de, José de la L'escalier // 53


Cuadra, su mayor exponente en el Ecuador; seguido de Entre Marx y una mujer desnuda (1996), del brillante Jorge Enrique Adoum, uno de los escritores más leídos a nivel país; hasta 1809–1810 Mientras llega el día (2004), del cuencano Juan Valdano. A más de Luzuriaga, no se puede restar importancia a los trabajos de adaptación de Sebastián Cordero, Víctor Arregui, Iván Mora Manzano y Carlos Andrés Vera. Ellos, si bien adaptaron creaciones literarias ecuatorianas, decidieron arriesgarse también con obras universales. Tal es el caso del mediometraje La verdad sobre el caso del señor Valdemar (2009) de Carlos Andrés Vera, basado en un cuento de uno de los maestros del relato corto, el estadounidense Edgar Allan Poe. Aquí, la adaptación es bastante infiel al relato original, el contexto al que es acoplado es totalmente nacional, sin embargo, la envolvente actuación de Manuel Calisto y las similitudes bien logradas, la hicieron gozar de una considerable aceptación tanto de los seguidores de Allan Poe como de los que no lo son. Nos ubicamos entonces en un punto en el que nos hemos acostumbrado a las buenas producciones ecuatorianas que un trabajo logrado a medias cuesta aceptar. Muy al margen de si esto es considerado bueno o malo, cabe recalcar que una obra literaria y una obra cinematográfica adaptada de la literatura, deben ser consideradas como creaciones artísticas independientes. Incluso un guión puede ser acomodado desde otro enfoque: manteniendo la esencia de las páginas, pero dándole mayor importancia a un aspecto distinto al que la obra en estado puro presenta. Existen públicos y públicos dentro de nuestro país, no todos forman parte de una cultura literaria y no todos forman parte de una cultura cinéfila. Hacer que una película adaptada llegue al público de tal manera que sienta deseos de leer la obra original o viceversa, y que además se sienta satisfecho de ver obras literarias de su interés, llevadas a una pantalla de cine: ese precisamente es el reto. 54 // L'escalier

¿Cuántas producciones más, en búsqueda de identidad y realidad social sorprenderán a los lectores? ¿Serán realizadores ecuatorianos quienes nos lleven a soñar con los libros que atesoramos en nuestra mesa de noche? Y es que, aunque los cortazarianos legítimos lo nieguen, gran parte de su ser ha fantaseado con un París cenestésico dentro de Rayuela, por ejemplo. Pero, a más de un habitante de este pequeñito país, -estoy segura- nos han hecho levitar las ganas de ver Débora y Un hombre muerto a puntapiés, encerrados para siempre en una pantalla de cine, con «Débora» de los Sal y Mileto y «Agostos de Miel» de Hugo Idrovo acaeciendo como banda sonora. Porque si «después de matar las mujeres siempre miran a las estrellas»; después de su muerte, Pablo Palacio es eterno. Y con la misma ansiedad que esperan los amantes, los libros pueden estar esperando la bendición de los treinta y cinco milímetros.


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f. archivo Pablo Iturralde


Pablo Iturralde: la intención de comunicar El cine está compuesto por una sucesión de imágenes que simulan la realidad. Está imitación puede ser muy cercana a la vida como la conocemos, pero también puede ser el invento más disparejo y ficticio. Para Pablo Iturralde, diseñador gráfico, el cine se manifiesta como una invención que tiene que comunicar bien. En primer lugar, el diseño gráfico en el cine se refiere a distintos elementos. El principal y tal vez el más obvio son las carteleras que vemos en las salas de cine; después, y de manera no tan obvia la utilería: periódicos, marcas de cigarrillos, cervezas, etc. Y para finalizar, el diseño de ambientes, algo que Pablo describe como «el alma de la película». Pablo Iturralde tal vez sea uno de los pocos que afirma que los diseñadores gráficos no son artistas sino comunicadores visuales. Por lo tanto, su deber es emitir un mensaje que revele el «aire» de la película sin ser obvio, sin caer en lugares comunes. Este diseñador ha trabajado en Ratas, Ratones y Rateros; Crónicas y Pescador de Sebastián Cordero; Proof of life de Taylor Hackford, y hasta en Pasos de Baile de John Malkovich.

«En cuanto a la cartelera, uno como diseñador tiene más libertad» dice Iturralde. Sin embargo, la gráfica de la cartelera, para este diseñador, necesita de elementos que se apeguen al guión para que todo sea congruente. El cine nacional ha crecido mucho en los últimos años, pero no pasa lo mismo con la gráfica comenta Pablo con cierto desdén. «La manera en la que el gremio o el diseñador gráfico se enfrenta al Ecuador es tan débil que nos faltan diseñadores que se jueguen por el diseño; los cineastas ya se la jugaron y ganaron». La utilería en el cine no siempre es perceptible para la audiencia, sin embargo es importante que se transfiera un mensaje apegado a la idea de la película, a su espíritu, así no hay vacíos, así se mantiene el concepto concreto del cine que es una ventana ficticia para nuestras vidas. L'escalier // 57


¿Qué se entiende por «diseño gráfico» en una película? Hay diferentes espacios donde el diseño gráfico puede entrar. En la preproducción, donde se crea una imagen ficticia, previa a material que se filmará. En ese punto, tengo que hacer «la onda», «el espíritu» de la película. La otra etapa es la producción de la utilería gráfica. Las películas dependen ahora de una gráfica propia, detalles materiales que dan mucha identidad y comunican de manera efectiva el guión de la película. Y por último, el cartel oficial, los carteles alternos, el empaque del DVD, etc. Hasta ahora ¿en qué películas has trabajado? En Ratas, Ratones y Rateros trabajé desde adentro y diez años después, hice la campaña gráfica para el relanzamiento que también tuvo un libro conmemorativo. En Crónicas, Pescador y también en La ruta de la luna. Trabajé como utilero en Pasos de Baile de John Malkovich y fui diseñador gráfico y asistente del director en Proof of life. ¿Qué tan importante crees que es el cartel para la película? Es super importante porque se convierte en la primera conexión entre la película y el espectador. Depende de lo que el afiche te diga para que te mantenga entusiasmado hasta tomar la decisión de ver la película. Yo como diseñador, tengo la intención de transferir un mensaje.

¿Cuál es la diferencia entre diseñar para una película y para otro tipo de cliente? En el cartel, el diseñador tiene una especie de permiso. Es importantísimo, pues el afiche lleva el mensaje de la película y uno como diseñador puede ser un poco más expresivo. Es más libre que trabajar para una marca. ¿Cuál es el proceso de diseño de utilería? ¿Es diferente al proceso de diseño de otro producto? Mi método es siempre el mismo, ya sea para señalética, un poster o una marca: es un análisis de lo que realmente se debe comunicar. Se trata de entender un mensaje para hacerlo realidad. Hay que tomar los elementos intangibles y comunicar con base en ellos. Si pudieras elegir, ¿con qué director de cine trabajarías? Definitivamente, Sebastián Cordero. Es mi mejor cliente: él participa, respeta... Es un director y sabe dirigir. Trabajar con él es un placer. texto y entrevista por Pedro Mosquera

¿Crees que la evolución del cine ecuatoriano va de la mano con la gráfica ecuatoriana? No, yo creo que la cinematografía está creciendo potencialmente mucho más que la gráfica. En Ecuador, la gráfica siempre ha tenido una buena salud, pero la manera en la que el gremio o el diseñador gráfico se enfrenta al Ecuador es tan débil que nos faltan diseñadores que se jueguen por el diseño; los cineastas ya se la jugaron y ganaron, han impuesto una ley, ellos tienen un presupuesto para hacer sus películas. El diseño gráfico está tomado por la institucionalidad publicitaria. 58 // L'escalier

utilería d


utilería de la película "Proof of Life"

de la película "Proof of Life"

utilería de la película "UIO"

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Black Pony PERFIL GÉNERO: Dream Pop, Indie, Alternativo INTEGRANTES: Cándido Vera: voz Eber Bravo: bajo Jorge Vargas: guitarra Pablo Vargas: batería Mario Palacios: sintetizadores y coros INFLUENCIAS: Hay muchas influencias, pero podríamos citar: El Guincho, m83, The Cure, The Smiths. Hay demasiadas, escuchamos muchísima música. PROCEDENCIA: Guadalajara, Jalisco LINKS: www.facebook.com/blackponymx blackponymx.bandcamp.com/ 62 // L'escalier

Dream Pop, Indie, Alternativo ENTREVISTA Cuéntennos su historia Como banda tenemos un año y cuatro meses. Todo inicia, porque Arty, la banda donde estaban Jorge, Pablo y Mario, había entrado en una especie de break y también la banda de Cándido y Eber. Cabe señalar que ellos, en algún momento, formaron parte de Arty, pero simplemente, en aquel momento las cosas no se dieron. Pasaron un par de años y Mario le preguntó a Eber si le interesaría formar una banda, e invitar a Cándido. Ambos acceden y así inician y hacen algunas maquetas. Al final, deciden tener un baterista y guitarrista, entonces invitan a Jorge y Pablo a formar parte de la banda que aún no tenía nombre. Jorge lo propuso y Blackpony nace en junio del 2012.


¿Podrían describir su sonido? Pues son sonidos bailables, con energía, directos y con recuerdos de los 80.

el «depa» donde ensayamos, el cual convivió con nosotros durante varias horas, según nos dijo nuestro buen amigo...

¿Qué tan difícil es entrar y mantenerse dentro de la escena independiente mexicana? Entrar es difícil porque existen ciertos pasos a seguir. Entre ellos está tener amigos en puestos esenciales para poder situarte en el ojo del público; tener dinero para ciertas cuestiones; y vivir en la ciudad más importante del país que es el Distrito Federal. Afortunadamente, hoy, las redes sociales permiten un poco evitar todo eso que mencioné. Pero aun así, existen limitantes.

Si tuvieran que recomendar otra banda emergente de su país, ¿cuál sería? y ¿por qué? Podríamos decir que Little Jesus es una excelente banda, con un sonido fresco y pronto escucharan mucho de ellos y de nuestra ciudad. Diríamos además que Cromatic Horse por las mismas razones

¿Cómo ven al indie-rock en este momento en su país? Parece que hoy se vive una nueva oleada de bandas muy buenas, así como de apoyo por parte de muchos medios. Quizá ya se están dando cuenta del talento que hay en la escena independiente. Y es que a la final, las bandas que hoy son famosas algún día fueron «indies». Dentro de la escena independiente Latinoamericana ¿se puede vivir de la música? ¿Ven esto como algo positivo o negativo? Creemos que se puede, a base de mucho mucho trabajo, de no rendirte y simplemente perseguir tu sueño. No creemos que esto sea algo positivo o negativo, simplemente [se trata de] aceptar las condiciones en las que vivimos y sacar el mejor provecho de ellas. ¿Cuál ha sido su mayor logro en su trayectoria? ¿A qué aspiran? (No limiten su imaginación) Creemos que el mayor logro es saber que somos escuchados en varias partes del mundo y obviamente, en varias partes de nuestro país. Ese es nuestro mayor logro. ¿A qué aspiramos? A tocar en festivales al lado de grandes bandas del mundo y estar de gira todo el tiempo. ¿Quieren compartir con nosotros alguna anécdota de la banda? Un integrante de la banda vio un fantasma en L'escalier // 63


f. archivo El Extraño

El Extraño PERFIL GÉNERO: (género no definido) INTEGRANTES: Nicolás Meneses: Batería Ernesto Torres: Guitarra y Voz Felipe Meneses: Bajo INFLUENCIAS: DEERHUNTER, Bernard Herrmann, Ron Jeremy's Pornosonic, Lotus Plaza, liars, billie holiday, ricardo williams, ricardo perotti y roberto alvarez wandemberg. PROCEDENCIA: Quito, Ecuador LINKS: soundcloud.com/excbanda www.facebook.com/excbanda

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(género no definido) ENTREVISTA Cuéntennos su historia Ernesto: Tocamos desde el 2008, nos enamoramos de la misma mujer dos veces, nos separamos dos veces. Nuestro Ep, Mujer Pulpo, salió en el 2012. Las nuevas canciones están chéveres. Nico: Nuestro primer show con público fue en el 2009 y desde ahí hemos tocado interrumpidamente. Desde los inicios fuimos nosotros tres aunque alineados diferentemente, tuvimos un ínterin con dos amigos bajistas y finalmente volvimos a hacer los tres con Ernesto en la guitarra, Felipe en el bajo y yo en la batería. Felipe: Ahora estamos en la etapa de producción del “larga duración”, pero la cosa de entrar en el estudio es costosa, así


que si quieren hacernos una transferencia electrónica, nos avisan y les pasamos el # de cuenta. E: Un Hornado Solidario ¿no? N: “Lanzar la monedita al sapo”, decían por ahí.. <3 (risas) ¿Podrían definir su sonido? E: No podrías, pero Joe Arroyo estuviera orgulloso de nosotros. N: Nuestra respuesta es siempre ambigua y para nada clara, sin embargo, parece que todos los medios, así como el público, les es muy importante saber qué genero hace cada banda. Entonces, creo que deberíamos empezar a entrenarnos en esa respuesta. Nuestra experiencia con la música va más allá que eso y ojalá que alguien piense igual que nosotros en ese sentido. Además parece que es un asunto dogmático y si soltamos una respuesta con género, la gente se empieza hacer una idea lejana a lo que hacemos, imagínense si decimos que hacemos rock, o que hacemos rock alternativo, o que es Garage... ¿Qué referencias se les vino a la mente? Cáigan a un concierto nuestro mejor, nos gustaría verlos ahí. Lo ideal sería que exista una gestión fuerte de prensa especializada en música, en reseñar discos y bandas, y que, sobretodo, exista gente talentosa, con un gran bagaje para escribir sobre música contemporánea (si la banda favorita de un reseñador es Fito Paez y Calamaro, no sería tan favorable la cosa). Así se estimularía la escena, un género no solo lo define una banda súper conocida, sino que hay muchas cosas más. Capaz así habría un espacio apropiado a la pregunta ¿Qué tipo de música haces? De todas maneras, creo que nos aburriríamos si nosotros haríamos siempre lo mismo musicalmente, es por eso que cada ensayo es una sorpresa, una sorpresa sobrecogedora. F: El otro día estaba almorzando con un amigo de la oficina y me preguntaba sobre la banda, me dijo ¿pero qué tipo de música tocan? Yo le respondí ¿si te digo que es algo

“rock alternativesco”, qué banda se te viene a la cabeza? a lo que responde: “mmm La Ley”. Creo que para nuestro medio, hablar de género predispone a la gente a este tipo de cosas porque el espectro musical es demasiado limitado para la mayoría, es por eso que un show de Molotov es un éxito y Blonde Readhead llenó el Teatro Sucre con las justas. ¿Qué tan difícil es entrar y mantenerse dentro de la escena independiente ecuatoriana? E: Hay peros en todos los sentidos, pero si quieres tocar, lo haces. N: Esto de ser independiente es engañoso, hay tantas bandas (bandas chéveres) y tan poco público, que solo necesitas empezar a tocar para “estar” en la escena. Siempre es caro grabar en estudio e invertir en esto resulta heróico, como para tener una rotación constante en medios de comunicación, ¿pero qué rotación en medios de comunicación? (entiéndase a los medios masivos de comunicación tradicionales turros) porque nos encanta el internet. Hay que reconocer que está empezando a existir apertura, una pequeñísima apertura, pero también es importante tener el eco de los medios para “estar en la escena”, no sucede así. Por eso creemos que la escena se levanta en conciertos, y hay que dejar de escuchar la radio para ir a conciertos, ahí se ve el trabajo de real de los artistas. F: No es difícil entrar pero sí mantenerse. E: Exacly. ¿Se puede vivir de la música dentro de la escena independiente latinoamericana? ¿Creen que esto es positivo o negativo? E: Posiblemente hay una forma de hacerlo pero sigue siendo un misterio. Cómo los bonus tracks en los discos para Japón. ¿Qué hace especiales a los japoneses?, ¿Qué los hace irresistibles? Pues no lo sabemos. ¿Cuál ha sido el mayor logro en su trayectoria? ¿A qué aspiran? (No limiten su imaginación) E: Queremos tocar en la sala de la casa de Nelson Mandela. L'escalier // 65


N: Sin duda es que empezamos a tocar fuera de Quito, primero fue Cumbayá, después nos fuimos a tocar en Ibarra ¡y ahora tenemos una fecha en Cuenca! Personalmente no conozco Cuenca, entonces es un gran logro, es un logro en todos los sentidos. F: Otro logro importante es que ya podemos amarrarnos los cordones, ¡hemos dejado de usar zapatos con velcro!, y sí, Nelson Mandela, ponte pilas. E: Que se haga unos patacones.

después de la hepatitis. F: La época en la que grabamos el EP Mujer Pulpo fue chévere, generalmente eran los sábados, íbamos en la mañana al estudio, salíamos a comer sánduches de pernil en la media mañana. De ahí no nos acordábamos mucho y de cierta forma terminábamos en alguna fiesta de estudiantes de cine haciendo dj sets o caminando perdidos en algún valle de Quito. Creo que esa ha sido también nuestro mayor acercamiento a salir de gira.

¿Quieren compartir con nosotros alguna anécdota de la banda? E: La misma chica nos pasó hepatitis a los tres. Aún no están muy claras las cosas. N: Antes de la hepatitis teníamos una sorprendente vitalidad, una vez armamos unos shows sorpresas en varios lugares “bieleros” universitarios que terminaron en una tocada en El Bocabierta, todo en la misma noche (2010). El Bocabierta lastimosamente ya no existe y nunca fuimos los mismos

Si tuvieran que recomendar a otra banda emergente de su país ¿cuál sería? ¿Por qué? E: En soundcloud hay un proyecto que se llama Horacio Oliveira, es interesante, cero huevadas. N: Horacio Oliveira. F: Antes que mencionar una banda en particular pienso que es más importante recomendar que la gente vaya a conciertos, quienes que no van no saben de lo que se están perdiendo.

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f. Caballero Fotografía


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Rompecabezas

por Diana Polo

el frío y se helaba la superficie Me pregunté dónde se meterían los patos cuando venía los al zoológico, o si para n camió del agua, si vendría un hombre a recogerlos en un irían ellos allevar sitio por su cuenta. algún se J.D. Salinger el cuarto no había más que el No había adquirido el arma, hasta entonces. En que hacía de él; la televisión, no reproductor de VHS, deteriorado por el gran uso realidad un colchón que apenas recuerdo la marca ni mucho menos; mi cama, en nía mis libros avanzaba para que yo entrara allí, y la mesa de noche que conte preferidos. nada; solo me limitaba a escuchar Era un día de esos en los que normalmente no hacíaré, fue, en cierta manera, mi padre mis discos de vinil de los Beatles. Siempre lo admi llos pensamientos respecto a la espiritual en la música. Todavía me asaltaban aque final más significativo a la historia, novela que había leído el otro día; quería darle un patos. quería ser yo quien acabara por responder a la pregunta sobre los , en aquella ciudad en la que Encendí un cigarrillo, sumido en el vacío de la tarde después. Me sentía un ente, un nunca sentí encajar. No lo terminé, lo dejé para fantasma, estaba solo en medio de mucha gente. él, no había un solo canal que Cuando prendí el televisor, todo el mundo hablaba de ardeado de imágenes, y recordé no reprodujera algo suyo; estaba totalmente bomb do me decidí a que esa mañana había comprado su nuevo disco; fue entonces cuan buscar mi final, a reclamar mi destino. ba de construir en el laberinto Me hacía falta una pieza en el rompecabezas que trataform a de encontrarla; no hallo de mi mente, creo que esa pudo haber sido la únicaencontré la respuesta?) ahora sé otra hasta el momento, y finalmente, (¿la encontré, a dónde van los patos en invierno: no van a ninguna parte.

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Etéreo

por Verónica Neir a Por esto llo, porque soy ca la loca, la que canta, la q ue la que grita, siente, la que sueña que y cree que exissiteente y grita que siente . La que canta y cu la que sueña enta, que tiene el pod er de hacerlo y ca ll a Para que el poder ... permanezca. Y calla porque se se triza con el v rompe, iento. Y se calla. S lla, porque el seenca timiento existe y si se cuenta, se triza.

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Edad: 20

Jazz Buitrón

Formación: Estudiante de Diseño gráfico en la PUCE-SI Ciudad: Quito

Descripción de su obra: Desde muy niña he buscado en las distintas formas de expresión una forma linda y magnifica de encontrarme a mi misma. Viví en un pueblito llamado “La Esperanza” y de alguna forma todo ese hermoso entorno que me rodeaba a marcado mi vida en la actualidad, las flores, las montañas y los animales. Me gusta mucho experimentar, recortar, pintar, rayar y leer, es así como empiezan mis ilustraciones, empiezan siendo algo que no imagino como terminara siguiendo una línea de detalle y olvidando un poco el reloj. Web: www.jazzbuitron.blogspot.com Contacto: www.facebook.com/jazz.buitronobando 70 // L'escalier


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Top arbitrario de afiches y portadas nacionales


Sobre la personalidad y la música Nuestro pasado, condicionado inevitablemente por la colonia y las relaciones asimétricas que planteaba un sistema mundial en el que el desarrollo económico y el «progreso» constituían los únicos modelos a seguir, definió nuestra autoestima y generó una actitud de vergüenza e incluso auto-negación de lo que significa ser ecuatorianos. Crecimos como país a la sombra de otros más grandes que silenciaban las voces diversas y nos imponían referentes (políticos, artísticos, intelectuales...) externos, anulando en muchos casos nuestra personalidad nacional. Es relativamente reciente en el pensamiento y quehacer artístico latinoamericano, la aparición de una fuerte preocupación por la identidad y la recuperación de esa autoestima caída, y se debe en parte a la influencia de corrientes políticas, impulsadas por movimientos sociales que buscaron la reivindicación de las soberanías nacionales y la inclusión de las mayorías, en una suerte de respuesta civilizatoria a la homogenización a la que arrastra la globalización. Por otro lado, este mismo fenómeno y su extensa maquinaria de información, permitieron que el conocimiento, el arte y las transformaciones políticas y sociales del resto del mundo lleguen a oídos de nuestros países, antes excluidos. En este contexto es que la «ecuatorianidad» aparece como un popular motivo de reflexión en el panorama nacional que busca aquellos rasgos que nos diferencian de otros grupos humanos, esas señas particulares que proceden de nuestra diversidad y edifican un concepto de ciudadanía integral que reconoce y asume los infinitos matices del país.

Afortunadamente, este renovado interés por lo ecuatoriano también ha cambiado la actitud de recepción hacia la producción artística del país. En el caso de la música, los oídos de las nuevas generaciones se sienten ahora más convocados a explorar el nuevo lenguaje que proponen algunas bandas que han comprendido que la identidad no equivale a la reproducción exacta del pasado, sino a una construcción que contiene a lo tradicional, pero también conversa con los sonidos contemporáneos que ofrecen los distintos mundos que antes se pensaban irreconciliables y se proyecta con personalidad propia al futuro. Hay varios exponentes de aquel sonido, en esta ocasión entrevistamos a tres proyectos sumamente interesantes (quedaremos por el momento en deuda con el resto): Mancero Trío, Los Entenados del Zigzal y Mashis. Les hemos hecho algunas preguntas que nos permitirán conocer más sobre sus conceptos y posturas sobre la música nacional. L'escalier // 91


f. Pepe Avilés

Mancero Trío, música postcolonial Hola Daniel, cuéntanos la historia de la banda, presenta a Mancero Trío para nuestros lectores. El grupo nació hace 4 años, como un proyecto experimental sobre música tradicional ecuatoriana. El trío, que empezó llamándose “Descomposición”, fue integrado originalmente por Steve Whipple, Sergio Reggiani y Daniel Mancero. Luego, con Rodrigo Becerra en el contrabajo, se armó el “Mancero Trío”. La experimentación fue siempre el medio para componer e improvisar sobre ideas que habrían surgido tras una pequeña investigación que hice sobre la música patrimonial del Ecuador. ¿Cuál es su concepto? ¿A qué suena la música postcolonial? El concepto fue madurando de a poco: lo poscolonial sugiere una ruptura con las categorías establecidas de occidente. La música ecuatoriana ha sido catalogada bajo un pensamiento colonial, con errores conceptuales de fondo que han definido los géneros ecuatorianos como “aires” e intentos de música europea. Entonces, hablando de música poscolonial procuramos conciliar 92 // L'escalier

aspectos y nociones más fenomenológicas del quehacer musical indígena, afro y mestizo. ¿Cuál es el sentido de aferrarse a lo ecuatoriano en un mundo tan global? ¿Qué papel juega la identidad en la música? No nos hemos aferrado en nuestra búsqueda. La identidad, ineludiblemente, es parte central del sentir musical. Mucha gente piensa que acercarse a lo ecuatoriano es buscar su “rescate”, o bien su provecho en tanto que música ajena. Por el contrario, la música ecuatoriana ha sido mi música favorita desde pequeño. Sobretodo, ÑandaMañachi, Otavalo Manta, Papá Roncón, Juyungo. Aferrarse en el arte es imposible, a mi parecer, pues el arte no puede fijarse de ninguna manera. Es algo que siempre muta, por lo que aferrársele es una imagen falsa. ¿Cómo caracterizarías a la música ecuatoriana? Como una música muy festiva (al contrario de lo que muchas veces se dice de ella). Es una música circular, en muchos casos, que invita al desprendimiento. Como un “tipo de música” ha


f. David Jara

sido mal interpretada: la música ecuatoriana es música hecha por los ecuatorianos, que se remite a una tradición, no sin por tanto dejar de mutar. ¿Cuáles son sus influencias? Personalmente, soy muy fan del metal: Meshuggah, Gojira y Pantera son mis grupos favoritos, junto a la música de Béla Bartók, Ñanda Mañachi, Trencito de los Andes, entre otros. ¿Cuál es tu postura con respecto a la Ley de Comunicación vigente? ¿Crees que realmente propicia un espacio a la música nacional en los medios? Siempre puede polemizarse. La ley es buena en precepto; creo que el debate debiera ir entorno a cómo se piensa aplicar, pues las prácticas comercializantes de la música no han dejado de existir en nuestra región. ¿Cómo ven al público ecuatoriano y a su relación con los productos culturales nacionales? ¿Creen que esta relación ha cambiado en los últimos años? Sí. El gusto no reprimido hacia la música ha crecido, indudablemente. El problema que

permanece es el de las modas que dictan una forma de pertenencia según lo que se escucha y se mira. Creo que los jóvenes ecuatorianos tienen mucha identidad en su gusto, aunque el medio esté hecho para que los gustos se estandaricen. Mientras sea la ley quien rija sobre la libertad y el gusto de escuchar música ecuatoriana, creo que el problema seguirá estando latente. La identidad existe! Lo importante es aprender a leerla y reconocerla. Ahora que estás en Francia, ¿cuál es la proyección de Macero Trío? ¿Seguirán produciendo? Paulatinamente, Mancero Trío se ha ido reduciendo: primero, como Mancero Trío a Dos produjimos mucha música nueva, junto a mi gran amigo Sergio Reggiani. Actualmente, el proyecto es Mancero… A la distancia es realmente complejo mantener vivo un grupo. Finalmente, recomiéndanos algo por favor, lo que sea que creas que debe ser conocido por nuestros lectores. www.mancerotrio.com

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f. Sebastián Narváez

Los Entenados del Zigzal, música identitaria Hola chicos, por favor preséntense para nuestros lectores (historia de la banda, origen del nombre, integrantes) Pepe: Mi nombre es Pepe Luna, soy compositor musical y el director de la banda, que funciona desde hace unos 6 meses como está ahora. Mi carrera empezó cuando tenía 5 años, por mi papá. Él me motivó. La primera vez que me subí a un escenario fue a los 5 años y me gustó que la gente me aplauda [risas] Sí, básicamente fue eso: el ego que me venció y a partir de eso vengo haciendo música por casi 24 años, 12 de ellos profesionalmente. Juvenal: Yo soy Juvenal Ortiz, soy bajista. Estoy involucrado en la música desde que tengo 12 años más o menos; actualmente tengo 26… Diego: Mi nombre es Diego Zambrano y ya tengo 5 años involucrado con la música.Tengo otro grupo. Este es el segundo proyecto musical en el que colaboro. Hace 5 años compré una batería, pero no sabía nada, me compré un libro de cómo tocar la batería (risas) y comencé a aprender leyendo ese libro. No tenía profesor y con el Pepe he aprendido mucho. 94 // L'escalier

[Lamentablemente, Javier Calle, el cuarto integrante, no pudo asistir a la entrevista] Pepe: El nombre nació antes de que vengan el Juve, el Diego y el Gordo [Javier]. La banda empezó con Estefanía Borck y conmigo. Entonces, ese proyecto era más como «Pepe Luna y Estefanía»; dijimos: «No, mejor camuflémonos detrás de un nombre». Luego se unieron David Jara, Diego Chalco y Marco López. Éramos Los Entenados del Zigzal, esto venía del razonamiento de que no éramos los hijos de nadie. Un entenado es un hijo no legítimo y el zigzal es la representación de Cuenca. Los hijos ilegítimos de Cuenca, esos somos nosotros. Estefanía salió de la banda porque se fue a vivir a Chile y con David, Diego y Marco era difícil porque son profesionales en otras ramas que requieren de mucho tiempo. Finalmente, Los Entenados del Zigzal somos Juvenal Ortiz, Diego Zambrano, Gordo Calle y yo.


¿Cuál es su concepto? ¿A qué suena un enteógeno? Pepe: Lo enteógeno es como una medicina que te hace llegar a un proceso espiritual un poco más elevado y yo pensaba que nuestra música tiene el mismo propósito, debe ser medicinal. Mi intención es curar a la gente con, con las letras y las armonías que propongo. Después de nuestro primer concierto, una persona se acercó y me dijo: «Oye, yo quedé curado, me has curado porque tu música me sanó el alma». El concepto de la música como medicina también permite expandir tus capacidades porque no haces música solo por entretenerte; tú te entregas de verdad a lo que estás haciendo. Nuestra música es identitaria y esto hace referencia a las historias detrás de las letras del disco Enteógeno que estamos sacando, las que yo viví personalmente. Para mí, ese proceso de contar lo que uno ve, se vuelve un espejo a la sociedad. Mucha gente se identifica con ellas y eso constituye la identidad. Además, los ritmos locales marcan el estilo al que hemos llamado música identitaria, rescatando, sobre todo, los ritmos andinos: casi toda nuestra música se basa en una variación del albazo y otra parte se basa en cuestiones armónicas y rítmicas de la música nacional. Cuando estaba en la universidad, mucha gente me hablaba de rescatar la música, a mí no me gustaba porque era como perder el tiempo. No creo que los nuevos talentos deban dedicarse a «rescatar», sino más bien su talento debería ser tomar lo que somos y crear. También estamos experimentando con influencia rockera, pues el concepto de música identitaria no solo engloba ritmos tradicionales, sino también contemporáneos. ¿Cuál es el sentido de aferrarse a lo ecuatoriano en un mundo tan global? ¿Qué papel juega la identidad en la música? Pepe: Pienso que desde hace 500 años venimos resistiendo a algo que se quería imponer y la identidad es una genética sonora transmitida de generación a generación, sobretodo en los Andes. Esto nos ha llevado a decir que frente a la Sony que muestra a Miley Cyrus desnuda, prostituyendo toda la imagen de la música con

su video, la única arma verdadera que podemos tener es nuestra cultura, esos rasgos que nos hacen distintos. No soy partidario de las guerras nacionalista, pero creo que si hay una cosa que se llama identidad que nos permite a nosotros sobrevivir en un mundo diferente. Por ejemplo, yo no me adapté a Alemania, su sistema no es el que tenemos acá. Tenemos rasgos tan únicos que, aunque parezcan errores, son los que nos caracterizan. Esa es la única forma de sobrevivir a una gran máquina que quiere unificar todo, incluso a la estética. ¿Cómo caracterizarían a la música ecuatoriana? Pepe: Yo creo que hay una transición en la música y se nota. Cuando tocamos, la mayoría de gente nos comenta que no ha oído nada parecido y exactamente es ese el propósito: «trasladar». Somos una transición. No sabemos qué vendrá después, esperamos que venga algo más loco. Juvenal: La música ecuatoriana tiene un poco de melancolía, de ira, de rabia… son características de nuestra música, incluso dentro del Rock. Nuestra música suena melancólica pero también positiva. ¿Cuáles son sus influencias musicales? Pepe: Yo estudié composición y mi trabajo se orientaba a las orquestas. Escribía para sinfónicas, esa fue mi primera gran influencia. Antes, yo era «rockero absoluto» de pelo largo, y decía que todo lo demás no valía. Cuando estudias y cachas que la música tiene otros espacios, debes aprovecharlos. Tengo una influencia académica muy profunda. Después de graduarme y con el proyecto de la banda empecé a oír a músicos como Spinetta y Soda Stereo, y luego rock progresivo en inglés. Y bueno, desde los 7 años empecé a tocar en la orquesta de mi papá. Esa fue mi primera influencia: boleros, pasillos… crecí tocando música ecuatoriana hasta los 18 años. Sin esta experiencia, no haría la música idetitaria que hago hoy. También tengo influencias del rock ecuatoriano como Sal y Mileto. Juvenal: Yo aprendí viendo a los héroes del rock: bandas gringas. Eso me marcó en un inicio y aprendí a tocar así. Quería ser como ellos. Pero L'escalier // 95


uno va creciendo y se da cuenta que eso no es todo, también hay otras cosas en Sudamérica y en nuestro país. Ahora estoy aprendiendo. Quiero ser más musical, más expresivo y no tocar solo por ser más fuerte y rudo. Diego: Yo no he tenido mucha formación musical académica. De hecho, estaba estudiando artes plásticas en la universidad, y en el colegio me gradué en el área físico-matemática. Entonces, para mí la música es algo nuevo, pero me gusta mucho.Yo pinto mucho, jugar con lo auditivo es súper similar y me gusta.Trabajar así se me hizo familiar en ese aspecto después de algún tiempo. ¿Cuál es su postura con la ley de la comunicación?¿Creen que realmente podría ser una plataforma para que la música ecuatoriana suene en las radios, para que realmente exista un espacio para lo ecuatoriano? Pepe: Bueno, Huacay-Mann que es la productora que está haciendo nuestro disco y video, se propuso hacer una línea de producción profesional para eso: para no ir a la radio como un músico solo y decir: «yo quiero que pongan mi disco», sino como un sello discográfico que tenga todo un compendio de músicos, que vaya a la radio y diga: «Mira, aquí hay una ley que te exige esto y nosotros tenemos el material perfecto: es profesional, cumple las normas de calidad…». Claro, esa es la idea, organizar a los músicos que solos, no van a poder jugar con esa ley. Hay que estar organizados, esa es la cosa. Juvenal: Pienso que está bien que sea una forma en que los músicos independientes puedan llegar a sonar, pero también hay una gran responsabilidades de parte del artista. No [se trata] simplemente grabar una canción, empezar a mandarla a las radios y pensar que algún rato la pasarán porque hay una ley. Realmente hay que entender eso y trabajar igual de duro. Claro, esperemos que funcione y que los resultados sean los esperados. Diego: El mensaje que debemos tener los artistas es que la responsabilidad que tenemos es mayor; porque al cumplirse la ley, debes tener un producto y vas a estar visible. Esa es la cosa…claro. 96 // L'escalier

¿Cómo ven al público cuencano y ecuatoriano en general y a su relación con los productos culturales nacionales? ¿Creen que esta relación ha cambiado en los últimos años? Pepe: Antes, yo tenía pánico de tocar acá, porque en Alemania la gente lo recibió bien, pero en Cuenca siempre hay prejuicios con los músicos, usualmente nos toca pensar dos veces antes de presentarnos aquí. [Sin embargo] creo que nos ha ido muy bien; nos han tratado perfectamente y para nosotros, ese es el impulso para ir a otras ciudades. Estamos consolidados en nuestra propia ciudad y creo que debería ser así con la mayoría de artistas. Aquí estamos acostumbrados a decir desde hace más de 50 años que la música ecuatoriana es la peor producida y la más chichera; queremos cambiar ese prejuicio. Esta es música identitaria que tiene que ver con la música nacional pero es otra cosa. Pensemos con otra programación mental acerca de la música. Juvenal: En los pocos años en los que he estado involucrado en la escena musical, he visto que últimamente hay más apertura del público cuencano. Antes las cosas eran más difíciles: «Nadie es profeta en su tierra». Ahora, la gente está más abierta a recibir propuestas cuencanas. No sé qué ha pasado últimamente, pero esto se siente más. Hace 15 años estaban Sobrepeso y Bajos Sueños que se destacaban por su nivel. Creo que si el nivel profesional sube, también sube en gran cantidad el número de bandas; y si hace 15 años ellos pudieron [tener éxito] fue por eso: por su calidad interpretativa. Incluso llegaron a grabar un disco. Lo mismo está pasando a nivel tecnológico, eso ayuda mucho a que grabemos un disco como el que estamos grabando: sin recursos como los de la Sony, pero que puedecompetir en calidad, porque el software es el mismo. ¿Cuál es su proyección como banda dentro del país o a nivel internacional? Pepe: El éxito comercial es necesario en algún momento, si se va a vivir de este proyecto; pero pienso que lo principal va por otro lado. Invertimos mucho tiempo y eso significa mucho dinero. Todos están invirtiendo dinero en la producción: el estudio, las cámaras y


f. Sebastián Narváez

todo eso… sin ganar nada. Creo que este es un esfuerzo que se está proponiendo sin pensar [exclusivamente] en lo comercial pero sí apuntando hacia allá. El objetivo es generar una ganancia económica para los músicos, por supuesto; pero ahora mismo, lo mejor es que este proyecto se está haciendo de corazón. Esperamos poder equilibrar ese punto que no equilibró el mundo occidental, porque en el mundo occidental prima el entretenimiento. Pero nosotros queremos que prime lo esencial de la música del artista. Para mí, ese es el equilibrio. El propósito de Huacay-Mann es crear una industria para artistas locales, que no cree productos, sino que potencie la expresión del artista, sus ideas, su forma de entender. Si un artista tiene un nivel x, subir ese nivel sin cambiarlo sino llevarle a un mejor nivel profesional. Lo que pasa con la mayoría de bandas es que necesita dinero para grabar, y ¡solo para grabar!, ni siquiera para promocionar o comercializar. Queremos abordar todo el negocio de la música, pero desde esa parte honesta. También en porcentajes, subir al 10% las ganancias sería una revolución en la industria, porque haríamos ganar al músico

lo que vale, y no se diga a los compositores. Es un camino largo por recorrer que me interesa mucho. La primera banda es la que va poner todo el potencial para que las otras bandas se acerquen a Huacay-Mann. En 3 o 4 meses, se va a abrir la producción y necesitamos invitar a los músicos a unirse, no a una empresa sino a una manera de organización donde podamos vislumbrar una economía, donde los músicos podamos vivir y sobre todo desarrollar cultura. Finalmente, recomiéndennos algo por favor, lo que sea que crean que debe ser conocido por nuestros lectores. Pepe: La danza de la realidad de Jodorowsky debería leerse. Diego: Pienso que en el arte urbano –yo también pinto– es importante ver el mensaje que dejan los artistas a la sociedad. Sobre todo, cuando se hace arte con conciencia social. Juvenal: Recomendaría que el lector procure abrir más su mente, más de lo que cree tenerla y que trate de recibir cualquier tipo de expresión artística.

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f. Sara Flores

Mashis (Quito) Por favor preséntense para nuestros lectores (historia de la banda, origen del nombre, integrantes) Hola amigos de la revista L'escalier. Yo soy Fernando Cilio guitarrista y compositor del grupo Mashis, el grupo nace en el 2008 con una idea de fusionar los ritmos autóctonos ecuatorianos con nuevas y modernas tendencias musicales como jazz, rock, new age etc. Los integrantes son: Santiago Herrera: Bajo, AndresLopez: Batería y percusión. Antonio Cilio: Batería y percusión. Luis Siguienza: Saxo alto Milton Casteñeda: Quena Alfredo Ponce: Teclados 98 // L'escalier

Fernando Cilio: Guitarra y composición Milton Arias: Composición Mashis es al igual que nuestra música es una creación de la unión de dos idiomas quichua y castellano. “Mashi” significa amigo, compañero, pero nosotros le pusimos una “S” al final para representar que somos un grupo de “amigos” que tocan música juntos. ¿Cuál es su concepto? ¿A qué suena Mashis? Mashis trata de incorporar todo lo que es el Ecuador para mí, trato que en mis composiciones revelar todo lo que se encuentra en el ámbito musical que he vivido, desde lo tradicional hasta lo contemporáneo, hasta lo que vivimos día a día y todo lo que este país nos brinda. Por


ejemplo algunos de los temas se llaman: «Luz al final del pasillo», «Oso de anteojos», «Soliluna, cucurucho», «Cocada», «Chota valle de mil colores», etc. ¿Cuál es el sentido de aferrarse a lo ecuatoriano en un mundo tan global? ¿Qué papel juega la identidad en la música? Siempre he pensado que nuestra música es tan valiosa como cualquier otra, y siento que con ella logro completar mi identidad mestiza, nosotros como raza mestiza al igual que nuestra música. Uno como ecuatoriano debe sentirse orgulloso de nuestro arte, de nuestra gente seguir creyendo en nosotros, pienso que ese es el verdadero progreso, y la música nos ayuda a definirnos quienes somos ¿Cómo caracterizarían a la música ecuatoriana? Bien emocional y con gran variedad, desde alegre hasta bien triste, desde oscura hasta clara, super bipolar desde mi punto de vista, pero siempre acogedora. ¿Cuáles son sus influencias? Realmente personas que conozco y que están activas en el medio musical, como mi papá Antonio Cilio, Pablo Valarezo y Margarita Laso, Alex Alvear, Pies en la Tierra, Mancero Trio, Tadashi Maeda. Y bueno toda la música que me ha formado desde el jazz, rock y música latinoamericana. ¿Cuál es su postura con respecto a la Ley de Comunicación vigente? ¿Creen que realmente propicia un espacio a la música nacional en los medios? Siempre y cuando la cumplan a cabalidad se puede confiar en una real difusión, y creo que es un trabajo más de nivel cultural, de cada uno, apreciar la música que se hace aquí y reclamar música en las radios y medios de comunicación de buena calidad.

parte de autoridades y más iniciativa de bandas a crear música e impulsar nuevos propuestas. ¿Cuál es su proyección como banda? Grabar temas para promocionarnos vía internet, ya que creemos que hoy por hoy es el nuevo medio para la difusión, y el objetivo principal viajar a otros países para poder presentar nuestra música demostrando que Ecuador tiene harto arte por presentar. ¿Algo que no les hayamos preguntado y quieran comentarnos? Agradecer infinitamente, gracias al apoyo y difusión, así podemos hacer que nuestro arte llegue a más gente. Y que bueno a quien le haya gustado el proyecto nos puede contactar para presentaciones en vivo con Fernando Cilio: 0998593571 o vía mail ferchocilio@gmail.com Finalmente, recomiéndennos algo por favor, lo que sea que crean que debe ser conocido por nuestros lectores. Similar a nuestro proyecto tenemos a más artistas que creen y luchan por la música ecuatoriana, como son algunos que he nombrado y pueden ser encontrados en youtube, itunes, facebook, soundcloud etc. Por ejemplo: Tadashi Maeda sexteto, Mancero Trio, Pablo Valarezo, Pies en la tierra, Leonardo Cárdenas, Alex Alvear, Mariela Condo, Los hijos del Padre Almeida, etc. texto y entrevistas por Camila Corral

¿Cómo ven al público ecuatoriano? ¿Cuál es su relación con los productos culturales nacionales? Aún creo que es un terreno que nos falta trabajar a nosotros como artistas y a la gente como público, se necesita más impulso por L'escalier // 99


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Breve mirada al documental ecuatoriano por Daniel Toledo

Hablar del cine documental en el Ecuador, es hablar y recordar la historia misma del país desde, los varios ámbitos de donde el cine documental se ha abastecido de información. No sólo nos referimos a la Historia Nacional, o hechos polémicos, sino también a las historias personales, escondidas que salen a la luz en forma de fotografías y videos. También nos referimos a las coyunturales, políticas, culturales y a una serie de discusiones en el campo del arte, y los movimientos sociales. Las grabaciones audiovisuales y las imágenes en movimiento, nos ofrecen valiosas vías de acceso al pasado y como registros nos permiten revivir efusiones colectivas. Desde los primeros trabajos realizados como: Los invencibles shuaras del alto Amazonas (1927), dirigido por el pionero del documental Ecuatoriano Carlos Crespi, hasta lo más reciente: La muerte de Jaime Roldós (2013), dirigido por Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera nos permiten, para algunos conocer y para otros, recordar. En el Ecuador, los estudios sobre el fenómeno cinematográfico han sido subvalorados y precarios. Organismos estatales, instituciones culturales y universidades han destinado poquísimos recursos, tiempo, esfuerzos para la investigación de tecnologías prácticas y discursos cinematográficos. En el Ecuador existen escasas inversiones sobre la: elaboración, producción, y consumo audiovisual sin embargo haré una breve crónica de sucesos.

bíblicos y algunas actualidades. Varias fueron las exhibiciones presentadas por viajeros que visitaban nuestro país, pero en 1910 se da el primer paso en la industria del cine ecuatoriano y se funda la Empresa Nacional de Cine: Ambos Mundos que llega a ser la primera distribuidora y productora ecuatoriana con un proyecto a largo plazo. En 1914 se empiezan ha abrir las primeras salas de cine en el Ecuador: 4 salas en Quito, y a nivel nacional, un total de 20.

La primera exhibición pública de imágenes en movimiento se realizó el 7 de agosto de 1901 en una carpa ecuestre, ubicada en Guayaquil. Esta primera exhibición contó con la proyección de 30 películas cortas, cuyo contenido eran pasajes

En la década de los años 20 se estrenaban en el Ecuador más de cincuenta filmes. Paralelamente, aparece el género documental y el largometraje de ficción. La Empresa Nacional Cinematográfica Ambos Mundos realiza un L'escalier // 101


serie de gráficos del Ecuador como medio de propaganda para vender la imagen de un país moderno: Las honras funerales de Eloy Alfaro (1921), Revista y desfile del Cuerpo de bomberos (1921), Inauguración de la Escuela de aviación (1921) y Fiestas del centenario de Quito (1923). Por otro lado, el poeta dramatúrgico, Augusto San Miguel realiza 3 películas elogiadas por la prensa local: El tesoro de Atahualpa (1924), Se Necesita una Guagua (1924), Un Abismo y dos Almas (1925); y también el sacerdote salesiano Carlos Crespi, de nacionalidad italiana y residente en Cuenca, dirige Los invencibles Shuaras del Alto Amazonas (1927). Así esta época es llamada la época de oro del cine Ecuatoriano. Pero ¿cuáles eran las temáticas del documental de esta época? En esta época, se hace uso del 102 // L'escalier

cine documental en el Ecuador para, mostrar los primeros registros sobre los pueblos originarios, su cultura, sus tradiciones, su lengua y su vida. De esta manera, se involucra en 1936 Rolf Blomber, que realizó alrededor de 30 filmes sobre la flora, la fauna y la cultura de las comunidades hasta la década de los 60. En 1955 Demetrio Aguilera Malta produce los documentales Los Salasacas y Los colorados, con la misma temática indigenista. Desde los años 70, surge una nueva oleada de documentalistas ecuatorianos con una temática muy diferente, influenciada por los diferentes grupos de la izquierda que se propagan por Latinoamérica. Sus obras reorientan el cine hacia temáticas en antropológicas, sociológicas, históricas y políticas. En 1977, surge la primera Asociación de Cineastas Ecuatorianos


(ASOCINE) y posteriormente, en 1982, se funda la Cinemateca Nacional. Todo esto, con la necesidad de agremiar a los realizadores independientes inmersos en el campo del cine e incentivar el desarrollo de la cinematografía nacional. En los 90, se suman realizadores más contemporáneos, algunos a los cuales ya nos parecen familiares e incluso hemos asistido a las salas de cine a ver sus filmes: Carlos Naranjo, Tania Hermida, Diego Falconí, Fernando Mieles, Alan Coronel, Sebastián Cordero, Miguel Alvear, Juan Martin Cueva, Yanara Guayasamin, entre otros. Ellos, aportan al cine ecuatoriano una importante diversificación temática, que tiene como fundamento la crisis de identidad individual y colectiva. Además, su trabajo abre las puertas a una tercera generación que empieza a producir desde el año 2000. El abaratamiento de los costos de producción y de la tecnología; el incremento de la cantidad de salas de cine y de la apertura de las cadenas de multisalas; así como los festivales de cine –cada vez con mayor asistencia del público– propiciaron que el cine documental ecuatoriano, aporte con la realización de varios cortometrajes y largometrajes. En el 2006 se aprueba la Ley de Fomento del Cine Nacional, y como su materialización el Consejo Nacional de Cinematografía que tiene como fin la regulación y la asignación de fondos estatales para el desarrollo del cine. El ecuador empieza a tomar iniciativa en proyectos internacionales como el Ibermedia, los Edoc y varios festivales internacionales de Cine. Con el apoyo que se tiene, en estos tiempos es más competitivo el mercado del audiovisual ecuatoriano.

importancia dentro de lo audiovisual, solo es otra forma de contar y relatar hechos, historias, vivencias. Como ya habíamos mencionado antes, el documental es sacar a la luz una verdad. Esta verdad trata de ser lo más subjetiva posible, tomando en cuenta que el filme es un proceso construido desde un punto de vista. Es decir, cada individuo, según su entorno, su conocimiento, su nivel económico, incluso sus gustos, tiene su forma de ver y percibir la realidad que lo rodea, Por ello, para construir un documental se necesita de un director o directores con una temática en común que basados en investigaciones sobre un tema van construyendo una historia. Es necesaria además mucha información actualizada sobre el tema que se va a tratar. Por otro lado el cine de ficción como lo conocemos puede o no ser una historia real, puede o no involucrar escenarios reales, pero su mayor diferencia con el documental es que la ficción es una reconstrucción ficticia de la realidad. Por último, debo decir que el cine documental es un mundo que tiene mucho más por contar, recuerdos que reconstruir, personajes que mostrar, entornos que descubrir, culturas que visitar, sociedades que revelar… Y todos podemos ser participes de esta reconstrucción, aportando con cada conocimiento, cada recuerdo. No hace falta ser un experto en cinematografía para empezar a hacer cine, basta con empezar a contar.

Habiendo resumido algo de la evolución histórica del cine en el Ecuador, se vienen las interrogantes siguientes: ¿Qué diferencia al documental del cine de ficción? Dentro de la teoría cinematográfica, el documental, ha sido severamente subvalorado por mucho tiempo. El documental es un formato mucho más estructurado que el cine de ficción, pero esto no implica su mayor o menor L'escalier // 103


AnaĂ­s Gonzales, 19 Estudiante de PsicologĂ­a "Electric Feel"


José Vélez, 25 Estudiante de Arquitectura "Latino wo-wo-wo" L'escalier // 105


Gabriela Giese, 25 ActrĂ­z. Brasil "Diet Mountain Dew"


Verónica Arce, 21 Estudiante de diseño gráfico "dis/fraz"


Daniela CĂĄrdenas, 25 DiseĂąadora de modas "Red Power"


Krlos Veliz, 19 Estudiante de diseño de modas/ Estilismo "Happy Young" Cortesía de Jonny Patiño (Blå)


Gabriela Quevedo "La Ga", 21 Dise単adora de Modas "Grunge experimental"


Bryan Dávila, 22 Diseñador gráfico "Radical, impredecible, extravagante".


s o d a d n e m o c e R s e l a n o i c Na 112 // L'escalier


R A H C U C S PARA E

f. Tuga Astudillo

Baila que llora (2013) La Doble El cuarto material discográfico de La Doble, banda cuencana con más de doce años de actividad en la escena musical nacional, llega después de 5 años. Baila que llora, el sucesor de Ayer (2008), se compone de diez canciones producidas por Víctor Andrade, líder de Niñosaurios, que revelan la madurez musical y conceptual del grupo conformado por Reynel Alvarado (saxofón, flauta, voz), Javier Calle (teclados, guitarra, voz), Paúl Arce (bajo), Danilo Suput (guitarra eléctrica) y Bernardo Zamora (batería, percusión). A pesar de que el disco no resultó del todo una sorpresa (nos habían adelantado varios de los temas que lo componen en sus conciertos), la escucha en secuencia de las diez canciones produce una experiencia intensa y conmovedora. Este versátil recorrido empieza con su penetrante versión de “«La bocina», el famoso pasillo de finales de los 20 de Rudencindo Inga Vélez, continúa con «Huambrita» y «Cuete sin palo» hasta llegar a «Deshacer», cuya letra es de autoría del poeta Juan Carlos Astudillo, al igual que la de «Ayau». En seguida suena «Coraza», que fue la participación de la agrupación en el proyecto Creadores Nómadas, impulsado por la SENAMI en el 2011; así continúa el viaje colmado de los matices sonoros que nos propone La Doble, y que desencadena en «Los silencios«», una de las piezas más emocionantes de la producción. Baila que llora despliega un sonido que oscila entre varios géneros sin anclarse en alguno de ellos, además de revelar un interesante trabajo de exploración sobre identidad y autenticidad. L'escalier // 113


f. archivo Cuervos

Cuervos (2013) Cuervos Después de casi 7 años de carrera, los entonces Fragua –una banda de folk rock con una notoria influencia andina y lírica ciertamente comprometida–, decidieron que era hora de arriesgarse por un nuevo sonido y en 2012 la banda inició un proceso de «mutación», como le contaron al diario El Telégrafo durante una entrevista. Esta transformación resultó en una atinadísima estética western, que además, devino en una nueva identidad. En 2013, Fragua renació como Cuervos, cuyo primer trabajo homónimo, prueba que los cambios no solo definen quiénes somos, sino también, hasta dónde podemos llegar. Cuervos fusiona guitarras que retoman algo del country, con un ánimo narrativo de atmósferas western que destilan energía rockera sutil y distinguida. El álbum, que además cuenta con la producción de Daniel Pasquel, el genio detrás de Marley Muerto, nos ofrece 10 tracks que relatan los inconfundibles paisajes de la vida en la ciudad, Quito o cualquier otra metrópoli. Temas como «El perro y la catedral» o «El incendio», –un contundente cierre instrumental–, definen la singularidad de este álbum con el que la banda logró, no solo reinventarse con honestidad, sino concebir un trabajo ameno y sobresaliente.

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f. Santiago Chamba

f. Santiago Chamba

Detrás de los huesos (2013) Igor Icaza

por Isabel Aguilar Jara

El primer encuentro inevitablemente inicia en un alboroto de pupilas con la portada púrpura en la que Igor es parido por un árbol. Con el disco en mis manos, imaginaba lo que podía ser ese encuentro con los sonidos y me sentía erizada. Pero la imaginación una vez más quedó pequeñita en relación a la realidad, como es normal que suceda con músicos como él. De tres cucharadas me desayuno los versos de Vicente Huidobro, David Ledesma y el cronopio eterno, Julio Cortázar. Poesía pura acompañada de adagios, que de cualquier manera recargan al alma de melancolía y adrenalina. Una mezcla infinita. Luego del colapso maravilloso y escasamente gregario que provoca «Huraña», la calma regresa con «Kamila desde el Sol» con 2:25 minutos de necesaria desconexión. Pero «Parral» y «Ambato» parecen fusionarse en los dos temas siguientes, con el afán de electrizarnos de nuevo los sentidos; esta vez Neruda y nuestro Jorge Enrique Adoum divagan por separado en los acordes del latacungueño, con un plus bellísimo de su voz y la de Grecia Albán. «Viento» y «Abrigué la idea» explotan por completo esa esencia electroacústica tan anhelada, y ya con la idea inexistente de pausar, remata Paúl Segovia con la décima y última melodía, «Por Amarte», en la voz imposible acompañarla de adjetivo alguno, la de Rita María. Y la amistad eterna, la añoranza miletera, el vuelco a todo, está ahí latiendo y desgarrando. Después de «Ente Muerte», descubrimos a un Igor solitario, impecable, pero rodeado siempre de un entorno musical imperecedero, en este material que merecidamente lo llamaré «un disco de culto». Entonces, uno se va a dormir ignorando si Detrás de los Huesos le dejó las cavidades cardiacas vacías o llenas, pero lo último que piensa antes de comenzar a soñar es: «Lo hiciste una vez más Igor Icaza Albán, ¡gracias!» L'escalier // 115


PARA VER

Los Canallas (2009) Ana Cristina Franco por Samanta Proaño Canalla: Gente baja, ruin. En base a este término, se puede construir todo un imaginario respecto a de qué se trata esta película, aunque no sea el único tipo de personas que deambulan por ahí. Intentos fallidos de suicidio; cerveza y tabaco para el desayuno; parejas complicadas; tríos aún más complicados; discursos filosóficos postsexo; más Así habló Zaratustra en el inodoro, son algunos de los numerosos elementos encontrados en esta película. Nueve cineastas neófitos fueron quienes dieron vida a este filme, que por azares del destino o por la buena gestión de su productor, Camilo Luzuriaga, terminó en el World Film Festival de Montreal, donde ganó un Cénit de Bronce a la mejor Ópera Prima. Los involucrados a los que hacemos referencia eran en la época de Los Canallas, la representación textual de una de las frases que se escucha en el tráiler de la película: «Jóvenes sin empleo, sin familia, sin futuro.» Sin embargo, los «canallas» de ese entonces, ya no podrían volver a pasar desapercibidos, pues la mayoría –por no decir todos– de los que participaron en la película han formado parte del afamado Enchufetv. Así que para los amantes de los filmes que hacen escandalizar a las viejitas y que tienen diálogos dignos de ser citados entre comillas; para quienes se sienten atraídos por el cine ecuatoriano pero aún no saben en qué medida, y para aquellos fans de Enchufetv que solo quieren ver a sus ídolos en sus inicios… ¡Los Canallas es su película! 116 // L'escalier


Rabia (2010) Sebastián Cordero Vivir como migrante en un país desconocido, que muchas veces puede ser hostil, genera un ambiente irreal, donde los nuevos residentes se convierten en fantasmas pasajeros. La vida de José María, empleado en la construcción, apenas empezaba cuando no pudo controlar su rabia. Para Rosa, pareja del albañil, el trabajo en la casa de los Torres es perfecto; sobrevivir es una necesidad y laborar de manera honesta es lo más seguro dentro de la inestabilidad que supone vivir como inmigrante. De repente, José María, en un intento desesperado por buscar escondite, termina en el lugar de trabajo de Rosa. El hombre se convierte en un intruso desconocido, invisible, que hace de la vida de la familia un entretenimiento casi voyerista. El secreto de José y su escondite se vuelve una olla de vapor que se llena de ira al ver cómo maltratan a Rosa. Cuando la policía empieza a buscarlo, el fantasma de la familia Torres se ve atrapado, y su historia de amor con Rosa se convierte en la única posibilidad de redención. En esta adaptación de la novela homónima del argentino Sergio Brizzio, producida por Berta Navarro y Guillermo del Toro, Cordero alcanza una madurez como director que no ha tenido precedentes en la cinematografía nacional. El filme, alejado de los clichés del cine social, muestra un melodrama romántico intenso y angustiante, que ha merecido al realizador y su equipo varios reconocimientos internacionales ,como la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el XIII Festival de Cine Español de Málaga, entre otros.

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Black Mama (2012) Miguel Avear por Johanna López (Mente colectiva) ¡Despierta!, vos mismo eres… ¿Y qué tal si somos el sueño de alguien más? Encriptada en la caverna del cine ecuatoriano, yace Blak Mama invitándote a descifrar qué se esconde detrás de su velo, pues podemos afirmar que visionar esta película es un viaje transformador. Ecuatorianismos, alegorías y una variedad de recursos populares, crean el mundo cinematográfico concebido por Miguel Alvear, donde hay cabida hasta para la idea más descabellada. De ahí que esta película recoge una visión del Ecuador nunca antes vista y una forma de hacer cine que rompe las barreras de lo convencional, sacudiendo constantemente la psiquis de los espectadores. Cada plano, sonido, idea y forma narrativa, se estructuran de manera que desde la mirada común, podría no entenderse su discurso. Este trabajo surrealista ha llegado a ser apreciado como la obra clave que delimita el espacio imaginario donde las películas dejan de ser sombras proyectadas detrás de una luz artificial, para convertirse en un mensaje, esperando ser interpretado. Blak Mama, envuelta en un cosmos onírico, místico y filosófico, evidencia el tratamiento palpable de mundos insertados en otros, sucediéndose simultáneamente. A ello, se añade el apego al arte popular y el retrato de la cosmovisión mestiza, presa genealógica de su dualidad racial. Hablar de Blak Mama es tocar un universo sumamente complejo. Estamos en un momento de cambio y con él, nuestro cine varía y experimenta. ¡Es hora de despertar! Y dejar de ser prisioneros de los productos que no van «Más allá del mall». «Vos mismo eres» quien decide comprender lo que el artificio de la luz esconde para despertar a la nueva era. 118 // L'escalier


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R E E L A R A P

f. Diario La Hora

Callada como la muerte (2012) Abdón Ubidia por Juan Sebastián Velecela

En Callada como la Muerte, una de las novelas cortas más recientes de Abdón Ubidia, se recrea el ambiente de las dictaduras latinoamericanas de la década de los 80, a la vez que se explora con maestría, la fatigada conciencia de un torturador. Con la mudanza de uno de los vecinos, se rompe la tranquilidad del protagonista: un médico quiteño, quien despierta con la realidad de tener por compañero de barrio a un asesino al servicio de la dictadura argentina que ha venido para colaborar con el gobierno de León Febres Cordero y al que una pareja acecha en busca de venganza. En esta historia fascinante, Abdón Ubidia nos conduce, página a página, a un desenlace fatal. 120 // L'escalier


f. archivo Javier Vázconez

El viajero de Praga (edición especial) Javier Vázconez Recomendado Librimundi

Con una prosa elegante y persuasiva, llena de alusiones, Javier Vásconez (Quito, 1946) nos ofrece una novela con temas tan diversos como el viaje, el amor, la identidad y el dolor, que cuenta la historia íntima y nostálgica del médico checoslovaco Josef Kronz. Narra la naturaleza compleja, distante e intangible de un hombre que se abandona a las manos del destino, al emprender un viaje del que parece no haber retorno. No es sólo la aventura de un hombre, sino que su lectura supone un verdadero placer estético, donde Vásconez rinde homenaje: desde el médico rural de Kafka, hasta Díaz Grey de Onetti, pasando por el célebre Semmelweiss de Céline y el legendario doctor Rieux de La peste. Esta maravillosa novela fue publicada por primera vez en el año de 1996, de manos de la editorial Alfaguara, e incluso algunos de sus capítulos han sido traducidos al alemán e italiano. Esta edición especial incluye DVD con videos, entrevistas, ensayos críticos y artículos de prensa. «Sin la escritura de Vásconez, la literatura latinoamericana sería un poco más vacía y bastante menos sublime» Ignacio Sánchez Prado, Universidad de Sait Luis L'escalier // 121


L'escalier Issue #7  

Y así llegó nuestra primera vuelta al sol. Fue hace un año que esta promesa construida a muchas manos se propuso la tarea de recoger la crea...

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